SENAME: LA BANALIDAD DEL MAL

El infame trato que sucesivos gobiernos de nuestro país han dado a miles de niños entregados a su custodia es un hecho indesmentible que debe ser analizado a fondo.

Toda tortura y abuso palidece comparado con estas brutalidades porque las víctimas son completamente inocentes e indefensas, jamás empuñaron un arma contra nadie y nunca predicaron ni practicaron el odio. Lo peor, fueron muertos porque sus asesinos no asignaron ningún valor a sus débiles personas, a sus sufrimientos y ni a sus tristes destinos. Acá no hubo ideologías en pugna, revolucionarios llamando a quemar el país o utopías que imponer a sangre y fuego para pasar a la Historia por algún legado supuestamente heroico; solo inocencia, soledad, abandono.

Los datos son espeluznantes.

La triste situación comenzó a destaparse el año 2013 con el Informe Jeldres, a cargo de la Jueza Mónica Jeldres. Dicho documento dio cuenta de la cruda y desoladora realidad del SENAME que arrojó como resultado la cifra de 6.500 niños y jóvenes en alto riesgo en el sistema residencial. El informe fue olvidado.

El Informe Jeldres llegó casi accidentalmente a conocimiento de diversas organizaciones de DD.HH y de protección a la infancia, las que generaron la creación, en la Cámara de Diputados, de la Comisión SENAME I, la que sesionó por cerca de un año y produjo un informe final, que dio cuenta de las brutales violaciones de los derechos humanos de los niños a su cargo: violaciones, prostitución, torturas, consumo de drogas, aislamientos, casi nula atención médica y psicológica, condiciones de subsistencia paupérrimas –piojos, infecciones, trato violento- y grave abandono por parte del Estado de Chile, que con la ley 20.032 externalizó y privatizó el sistema, a manos de fundaciones ligadas a la Iglesia y partidos políticos y que actualmente representa a más del 90% de las atenciones del SENAME con $146 mil millones para 1.204 programas de atención a menores prestada por privados. Para supervigilar esta tarea, a junio del año pasado solo había 102 supervisores técnicos y 74 supervisores financieros. Sus recomendaciones fueron archivadas y nunca se materializaron.

Tras la aprobación del informe de la Comisión SENAME I, se anunció una acusación constitucional contra el juez de la Corte Suprema Héctor Carreño, culpable de ocultar el Informe Jeldres. Dicha acusación constitucional no prosperó, debido a un acuerdo político entre las bancadas de la Nueva Mayoría y Chile Vamos.

El 11 de abril de 2016, Lissette Villa, de tan sólo once años, murió en un hogar de menores a cargo del SENAME, el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD) “Galvarino”, en Estación Central. Lissette sufrió una crisis y sus cuidadoras, Connie Fritz y Thiare Oyarce hicieron lo único que sabían hacer en este caso, usaron violencia extrema. Y con ello la mataron, el Servicio Médico Legal estableció que su muerte se produjo por “asfixia por sofocación producto de compresión mecánica externa”. Pero para el SENAME, al menos inicialmente, “Murió de Pena”. Ese es el nivel de desprecio por el tema. Mal que mal, era solo una niña mas del “Stock”, como diría la ex ministra Javiera Blanco.

Este caso determinó la salida de Marcela Labraña (DC) del cargo de Directora Nacional del SENAME. Una comisión del Jueces visitó, un mes después, el CREAD “Galvarino” (y otros 7 centros) e informó que “no se observa que se hayan adoptado … medidas ciertas y seguras para evitar un nuevo hecho de estas características“. El informe señala también que los funcionarios “desconocen la cantidad de niños y niñas a su cuidado” y que “llama la atención que se reintegre personal acusado de maltrato“. Tampoco pasó nada.

Se crea otra Comisión Investigadora en la Cámara de Diputados, la Comisión “SENAME II”[i]No fue fácil, las redes políticas al interior del SENAME “de propiedad de la DC” entorpecieron su formación armando un “blindaje político” a sus partidarios.

El diputado René Saffirio (ex DC) –uno de los impulsores de la Comisión Investigadora SENAME II, revela una historia que muestra el “cuoteo” y el blindaje político a los “camaradas” en perjuicio de los niños: “Cuando solicité las firmas que se necesitaban para la creación de esta nueva comisión investigadora, la mayoría de los diputados de mi partido se negaron”. “Consideraban que era negar la posibilidad de una próxima candidatura parlamentaria de la ex directora del organismo, Marcela Labraña (DC). ¡Mayoritariamente mi bancada puso el interés de una militante por sobre la preocupación de los niños y niñas del SENAME!”.

El Informe, en parte de sus 535 páginas reprocha “seriamente la gestión ministerial negligente e inexcusable de la señora Javiera Blanco ex Ministra”

El pasado 12 de Junio la Comisión SENAME II votó el informe final, del cual se excluyó toda mención a las ex ministras Javiera Blanco y Marcela Labraña, Varios medios elaboraron detallados reportajes. Uno de ellos, CIPER, tituló “SENAME: Las terribles cifras que demuestran que nada ha cambiado”.

Tras fuerte escándalo público, se incluyó a la ex ministra Javiera Blanco. También se encontró responsable a la actual Directora Solange Huerta. Se pudo establecer que 1313 niños y niñas habían muerto sin causas precisas, y que solo se habían efectuado 23 autopsias (A Frei, Allende y Neruda los han exhumando 4 veces a cada uno).

Al activo debate faltó una persona importante: la secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, Estela Ortiz, amiga personal de la Presidente Michelle Bachelet. Según el Instituto Nacional de Derechos Humanos, de los 405 niños entrevistados, 197 denunciaron distintas vulneraciones: Uno de tres acusó descuido negligente (físico, educacional, atención médica y judicial) 82 denunciaron maltrato físico, 60 maltrato mental o psicológico y uno de cada 15 niños denunció ser víctima de abuso o explotación sexual al interior de un centro.

La dura aseveración del diputado Saffirio, de que con mas de 1400 niños muertos había que “Recordar que el número de víctimas de la dictadura de Pinochet supera las 40.000 personas, de ellas 3.065 están muertas o desaparecidas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990, “el SENAME ha creado 200 mil niñas y niños desplazados, sin estar en guerra” fue un golpe duro para los detentadores de la superioridad moral en Chile.

Javiera Blanco, miembro conspicuo de la aristocracia concertacionista, siempre en cargos estatales relevantes, es parte de la estructura legal y política que ha permitido que los niños a cargo del SENAME sean víctimas de violaciones sistemáticas a sus derechos humanos en plena democracia.

Marcela Labraña aspirante a parlamentaria por la DC. Fue capaz de movilizar a su partido para “blindar” su ascendente carrera política.

Estela Ortiz asesora política y amiga cercana de Bachelet, Directora del Consejo Nacional de la Infancia. El organismo cuenta con un presupuesto anual de $3.178 millones y el sueldo promedio de los empleados es de $2,8 millones, aunque hay asesores que doblan ese número. Seis de ellos ganan cerca de $5 millones y quien lleva su agenda, una asistente social, tiene un sueldo de $4,7 millones de pesos. Estela Ortiz gana $7,5 millones mensuales y cuenta con un equipo de asesores de 40 colaboradores con altos sueldos. Su gestión es criticada política y técnicamente en el Congreso, en distintas esferas gubernamentales e, incluso, en La Moneda.

Michelle Bachelet. A su fracasada administración le quedan ocho meses y desplegó un enorme esfuerzo político para tratar de impedir el informe SENAME II. Sus asesores en la Moneda concluyeron que, de aprobarse el documento de la comisión, ella quedaría vulnerable. Quiso proteger a toda costa a la ex ministra de Justicia, Javiera Blanco, por ser una de las figuras del oficialismo más cercana a ella. Cientos de niños chilenos han muerto producto de la desatención estatal y el olvido de las responsabilidades que asume el Estado cuando los toma a su cargo. Y no hay ni siquiera una placa que honre su memoria, mucho menos un memorial o un museo de la memoria a las violaciones del SENAME a los derechos humanos del niño.

Jaime Campos Quiroga, Ministro de Justicia y Derechos Humanos. Dice que “Homologar lo que acontece con los menores en Chile con las violaciones sistemáticas a los DD.HH. en dictadura, me parece a lo menos una exageración y una demostración de que la derecha hoy quería provocar un empate político” y que el internado a que él asistió en su infancia no tenía tan buenas instalaciones como las de los niños del SENAME. Nunca se dio por enterado que él era el responsable final del funcionamiento del SENAME.

Héctor Carreño, juez de la Corte Suprema, culpable de guardar y ocultar el Informe Jeldres. No fue juzgado por un acuerdo político en el Congreso. “La Derecha y la Izquierda unidas jamás serán vencidas”.

Rateros varios. En una entrevista en La Radio en Temuco, el diputado ex – DC René Saffirio declaró que el SENAME es “una caja pagadora de deudas políticas”, ya que los miembros de la comisión, de una u otra forma, están relacionados a instituciones que reciben subvención del SENAME. Estos beneficiarios de los pagos políticos incluyen a grupos familiares y políticos que lucran con los recursos que el estado asigna a sus organizaciones de pantalla que simula cuida niños.

¿Qué es esta trama siniestra?. No es genocidio, en efecto, los actos perpetrados incluyen “matanza, lesión grave, sometimiento de sus víctimas a condiciones que acareen su destrucción física”, pero no tiene la intención explícita de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Este es otro caso de maldad causada por la banalidad de los perpetradores, por su incompetencia, pequeñez, estupidez y egoísmo monstruoso.

Tenemos ejecutores directos, empleados mal pagados; mal instruidos, sin los conocimientos técnicos necesarios. Su mayor preocupación es sobrevivir el día a día y conservar sus puestos. Sobre ellos, un sedimento de “operadores políticos”; cuoteados; sobrepagados; incompetentes; irresponsables; mezquinos. Que si alguna vez tuvieron compasión y sensibilidad la perdieron en la práctica de años en la burocracia estatal y partidista. Todo se reduce a apoyar “al partido” para que siga en el poder y seguir ellos lucrando del Estado. Hay que impedir que la derecha llegue al poder, a eso se reduce su vida.

En la cúspide, un conjunto de políticos de mala clase, parásitos del estado, irresponsables, una pandilla unida por matrimonios, emparejamientos, empresas turbias, negociados, secretos inconfesables, odios y amores. Superficialidad, banalidad. Estos son los Eichmann de esta triste historia de banalidad.

VEAMOS

Refugiado en Argentina después de la guerra, Eichmann fue secuestrado por agentes israelíes el 11 de mayo de 1960 y trasladado a Israel para ser juzgado. Lo primero que sorprendió a Hanna Arendt[2] de la figura de Eichmann fue su vulgaridad. La mediocridad de aquel hombre no se condecía con los horrendos crímenes que había cometido. La experiencia del proceso marcaría profundamente el curso de la reflexión posterior de la autora. Y es que, a partir de su acercamiento a la figura de Eichmann, Arendt llegó a la conclusión de que los crímenes más horrendos pueden originarse no sólo en el sadismo y la perversidad, en la marcada intención criminal, en la voluntad expresamente dirigida hacia el mal, sino también en la superficialidad y la frivolidad, en la ausencia de pensamiento y de capacidad reflexiva.

Según Hanna Arendt, “Eichmann no parecía un perverso ni un sádico, ni tampoco un cínico o un fanático doctrinario. Ni siquiera parecía odiar a los judíos. Eichmann “no supo jamás lo que hacía“, no en el sentido de que no tuviera idea del destino final de las personas que deportaba a los campos de exterminio, sino en el sentido de no tener real conciencia de la naturaleza criminal de sus actos, de no tener real dimensión del significado de lo que estaba haciendo. “A pesar de los esfuerzos del fiscal, cualquiera podía darse cuenta de que aquel hombre no era un ’monstruo’, pero en realidad se hizo difícil no sospechar que fuera un payaso”, escribió.

Sobre este análisis Arendt acuñó la expresión «banalidad del mal» para expresar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. No se preocupan por las consecuencias de sus actos, sólo por sus mezquinos intereses personales y partidistas. No ven más allá, cometen por ello los peores crímenes, y solo comprenden la profundidad de sus actos cuando se les hace pagar por ellos.

Esa es, quizás, una de las peores tragedias que ha enfrentado Chile. No permitamos que “la izquierda y la derecha unidas” nos las oculten.

 

[i] https://es.scribd.com/document/353072723/Informe-Sename-II#from_embed

[2] Hanna Arendt, Eichmann en Jerusalén. Publicado en 1963.

 

PUNTA PEUCO Y LA INEFABLE BACHELET

Inefable viene de “indecible, algo que no puede explicarse, indescriptible”. Alguien “inefable” es “una persona cuyas características, comportamiento, naturaleza, conformación, descripción” no es posible hacer con palabras. Bachelet es inefable. Su persona, su vida, su comportamiento, sus circunstancias, están mas allá de lo que pueda explicarse.

Su vida ha transcurrido en un increíble nivel de opacidad. Se declaró encarcelada y torturada en Villa Grimaldi, de ahí salió en forma rápida, expedita y sin daños. En momentos en que la lucha entre los grupos armados de la Unidad Popular arreciaba, ella salió rauda del centro mas oscuro y siniestro de la dictadura, hacia Australia, donde al llegar declaró no haber sido torturada. Luego declaró que si había pasado por tan horrible experiencia. Su tránsito de huida culminó en Alemania Oriental, la mas fría, despiadada y robótica dictadura comunista, lugar en que transcurrieron –según su declaración- los años mas felices de su vida.

Dijo que era médico pediatra y nunca produjo evidencia cierta de tal condición y el escaso ejercicio ilegal de su eventual profesión se llevó a cabo bajo la oscuridad protectora de sus “compañeros” del servicio de salud del gobierno. Fue “ayudista” de un grupo extremista armado, pero no declara su participación en enfrentamientos, “expropiaciones” ni “ajusticiamientos”.

Su padre, oficial contador de la Fuerza Aérea, de deteriorada salud, falleció de un ataque al corazón después de un partido de basquetbol, se transformó en muerte bajo tortura llevada a cabo por oficiales de la Fuerza Aérea, organización con la cual ella ha mantenido estrecha relación afectiva durante toda su vida, tanto así que su hijo es Oficial de Reserva de ella.

Su condición de perseguida política, torturada por los militares e hija de militar asesinado por la dictadura le ha permitido pasearse por el mundo promoviendo sus causa revolucionaria y manteniendo una firme postura de “ni perdón ni olvido” contra los militares, mientras ante ellos se declara “miembro de la familia militar”, es decir integrante de su grupo social y sociológico con características opuestas a su declarada ideología marxista revolucionaria y castrista.

Tras un breve cursito en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, escuela creada y mantenida por la dictadura para la formación de sus cuadros directivos superiores, y después de fracasar como Ministro de Salud, arribó al Ministerio de Defensa, donde el Comandante en Jefe del Ejército Emilio Cheyre, -actualmente procesado por su gobierno como criminal contra los derechos humanos-, la invitó a pasearse entre los charcos y anegamientos de una emergencia climática en un vehículo anfibio, lanzándola al estrellato mediático.

En todo este breve relato de enredos, mentiras, medias verdades, exageraciones y silencios, nadie podría dudar que intentar definirla o describirla es imposible.

Esta misma persona cuya historia es un continuo decir, desdecir y contradecir; mentir, aclarar y confundir; mistificar, simular y enredar, fue la creadora de un Museo de la Memoria, si, un museo para recordar y tratar de justificar su historia política y extremista. Como no podía ser de otra manera, el museo es selectivo, acotado, dirigido y acomodado a las necesidades del grupo extremista de su simpatía: se puede recordar la historia de Chile solo desde 1973 hasta 1990.

Si, mas allá de toda duda, Bachelet es inefable.

Pero su pasión por los derechos humanos tiene un límite. Cuando se detectó que en el Servicio Nacional de Menores organismo estatal a cargo de los menores desvalidos, durante sus dos gobiernos y otros mas durante los 11 últimos años, se habían violado brutalmente los derechos humanos de miles de niños; se habían asesinado o dejado morir por descuido y abandono –desnutrición y piojos- a mas 1336 niños y niñas y incluyendo violaciones, apremios ilegítimos, prostitución forzada, golpizas y brutalización y se iniciaron las investigaciones del caso, agitó a todo su staff ministerial para evitarlas y cuando ellas concluyeron en la identificación de la culpable de los últimos y mas graves hechos, detuvo e impidió el reconocimiento político, por parte del Congreso, de la responsabilidad de sus dos gobiernos, centrada en su protegida, Javiera Blanco.

La mayor y mas grave violación a los derechos humanos de niños y niñas desvalidos de que haya memoria en Chile, para Bachelet no alcanza a igualar la violencia de un número similar de muertes de integrantes de bandas armadas que intentaron enfrentar a las FFAA de Chile.

Por cierto, es inefable.

Durante su primera administración el gobierno de Bachelet contó con exitoso apoyo y simpatía comunicacional y con el control positivo de los partidos políticos de la Concertación. Contó con abundantes recursos financieros producto del super ciclo positivo del precio del cobre con lo que su gestión económica, pasiva y repartidora de bonos y subsidios, le permitió salir con una buena aprobación popular, sobreviviendo a desastres de gestión e irresponsabilidad personal como el caótico manejo del maremoto de febrero del año 2010 y su también turbia investigación.

En su convicción de que había hecho un buen gobierno presentó su candidatura para el año 2015 ,la que ganó holgadamente.

Desde el comienzo su gestión fue inaudita. Dejó de lado a los partidos políticos de su Nueva Mayoría, armó un equipo político al mando de un oscuro hombre de su confianza personal –Rodrigo Peñailillo- y un inepto economista a cargo de Hacienda a los que tuvo que sacar rápidamente.

Todo marchó mal, al cabo de un año ya estaba a la vista el fracaso. Su proximidad al chavismo fue un arcaísmo patético; arruinó la educación con propuestas demagógicas y mal implementadas; creó una ley de impositiva que aun nadie entiende pero que paralizó la economía e incrementó la cesantía; difundió entre la ciudadanía la idea de que toda participación privada en la generación de bienes o servicios con connotación social era éticamente reprobable, negativa e injustificada. Lanzó ideas de reformas previsionales demagógicas y lo mas reprobable de todo, implantó una política en que todo vale para seguir en el poder, cuyo peor, mas inmoral y mas cruel ejemplo es el desconocimiento del genocidio del Sename, para evitar que sus consecuencias pudieran derivar en una acusación constitucional a su persona o estropear su postulación a un cargo en Naciones Unidas.

Su nefasto gobierno ha llegado a su fin, ¿qué deja detrás suyo?, daño económico, agudización de los conflictos y antagonismos sociales, debilidad política, deterioro institucional, la muestra final es la entrevista efectuada por la franquicia de una cadena televisiva norteamericana en Chile -CNN- en que una periodista de segunda línea le impone la agenda del canal y fabrica una noticia que luego amplifican con comentarios y “debates”: el cierre del Penal de Punta Peuco en que están los prisioneros militares, “caballo de batalla” de ese medio. Este último hecho es el último clavo en su ataúd político. La pérdida de la autoridad y del respeto a su cargo.

No fue capaz de resolver el último problema grave de la transición –la persecución arbitraria e ilegal a los militares- , cedió a las imposiciones económicas e ideológicas del Partido Comunista y se hizo cómplice histórica de la página mas negra de las relaciones entre los políticos y las FFAA. Una página que no tendrá “perdón ni olvido”.

Su primera administración no dejó nada y la segunda menos.

Pero eso ya es pasado. Bachelet y su lote se acabó. Falta ver que pasará con Piñera, el segundo presidente que será reelegido. Su primera administración dejó buenas marcas económicas, pero eso no hace a un estadista. Lo que mas lo aproxima a ello fue su manejo brillante del maremoto y sus desastrosos efectos. Pero no basta, lo que hace grande a un presidente es la marca que deja en la política, en el devenir de la república. Aylwin inició la transición favoreciendo a sus parciales, indultando a los extremistas, estableciendo una institucionalidad democrática sólida y conservando las políticas económicas del Gobierno Militar. Pero no pudo con el odio del PS ni con el del PC. Fue el precio de su apoyo.

¿Será Piñera un estadista capaz de cerrar la transición y poner de nuevo a Chile en marcha como una patria de hermanos?, ¿será capaz de sobreponerse a la máquina económico-judicial del PC que enriquece a sus abogados, jueces y partidarios con cargo al estado? ¿o se sumergirá en la larga lista de gobernantes del montón?.

Lo veremos