¡ BOLSONARO VIENE ! Y TRAE TIEMPOS INTERESANTES

El avance -a todo galope- de Jair Bolsonaro dejó perpleja a la izquierda … y también a la derecha.
A la izquierda la demolió. La desbancó en la propia casa del Socialismo del Siglo XXI fundado en 1990 en Sao Paulo; arrasó con la “novedad” que sería el motor del renacimiento de la izquierda revolucionaria después de la caída del Muro de Berlín; que pondría fin a la orfandad de la izquierda latinoamericana; que constituiría la base desde la cual Fidel Castro y sus seguidores retomarían la Revolución Marxista.
Bolsonaro arrolló todo a su paso y aplastó al Partido de los Trabajadores.
A la derecha la dejó en shock, la puso frente a la peor de las disyuntivas, mirar para el lado y desconocer el parentesco, o subirse a un carro que no termina de convencer a muchos de ellos.
La trayectoria del Socialismo del Siglo XXI fue estelar: Fidel Castro de Cuba fue opacado por la aparición de Hugo Chávez de Venezuela. Lleno de dólares y con una personalidad flamboyante, Hugo se compró todos los escenarios y pontificó sobre lo humano y lo divino, parecía imparable, pero el triunfo, en 2002, de alias Lula en Brasil al frente del Partido de los Trabajadores le arrebató el liderazgo a Chávez y a Castro y puso al movimiento a disposición del proyecto populista – imperialista de Brasil y de él mismo. Lo siguieron Tabaré Vásquez el 2004 en Uruguay; Bachelet en 2006, en Chile; Rafael Correa también en 2006 en Ecuador y el mismo año Daniel Ortega en Nicaragua y Evo Morales en Bolivia; Fernando Lugo en 2008 en Paraguay, José Mujica en Uruguay en 2009, Dilma Rousseff en Brasil en 2010 y Bachelet de nuevo, en Chile en 2014.
Sus socios en Chile fueron el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Partido Humanista, que hasta hoy siguen postrados a sus pies en revolucionaria adoración.
Parecía que el renacimiento socialista había clavado la rueda de la fortuna y sería el dueño de la región por siempre jamás.
Pero se acabó el dinero, el ciclo alto del precio de las materias primas concluyó, las exportaciones bajaron o se detuvieron, China no siguió comprado todo y de todo. La mala gestión económica de los gobiernos revolucionarios del siglo XXI quedó al descubierto, llegó la crisis económica, la corrupción siguió un tiempo mas hasta que la ciudadanía dijo basta.
Y bastó.
Sobrevive la dictadura militar de Maduro en Venezuela; la dictadura de Ortega tambaleando en Nicaragua y el impresentable gobierno de Morales en Bolivia, tratando de continuar en el poder. Alias Lula en la cárcel; Cristina Fernández en la sala de espera de algún juzgado en Argentina, y Correa huyendo de la policía. Sin duda que la derrota mas fea para el Socialismo del Siglo XXI es la de alias Lula en Brasil, transformado en delincuente común y Dilma Rousseff incapaz de hacerse elegir como senadora en una área poblada por pobres

¿Qué trae Bolsonaro?
Primero, hay que poner a la vista que la historia política de Brasil no es homologable a la de ningún otro país de la región. Fue un imperio que pasó a la república con suavidad. Que tuvo un número considerable de esclavos, que la esclavitud se abolió el 13 de mayo de 1888, el último país en hacerlo y que el voto universal se estableció recién en 1945. Brasil es una país fuertemente controlado por la aristocracia económica, los militares y la oligarquía política, el único afuerino fue alias Lula, que llegó al gobierno en 2003 y que no pudo terminar peor, cometiendo los mismos pecados que criticaba a sus enemigos de la derecha, agravada por el feroz crecimiento de la corrupción, la delincuencia criminal, el derroche y la mala gestión.

¿Qué podemos esperar de Jair Bolsonaro?.
Debemos reconocer que la campaña en su contra que ha hecho la izquierda mundial ha sido feroz. Se ha escarbado su vida hasta los dos años de edad –cuando aprendió a hablar- y se han publicado sus dichos, descontextualizados y adobados con perfidia y mala fe. Los gurús de la izquierda chilena critican duramente al pueblo de Brasil por no saber votar, un comentarista ha llegado a decir que 50.000.000 de votantes si pueden equivocarse. Por ahora no han propuesto un sistema electoral (¿censitario?) que permita votar solo a las personas inteligentes, políticamente conscientes y evolucionados y con una base ideológica razonable, es decir que sean de izquierda, ex-cuasi-marxistas y “políticamente correctas”: el PT y sus compadres, pero lo propondrán uno de esto días.
Por su carácter e historia podemos esperar también la iniciación de un exceso de acción política, que llevará a una aguda efervescencia interna en Brasil, e internacional, principalmente en el vecindario.
La efervescencia interna es posible que esté relacionada con el combate (la guerra) a la delincuencia y al tráfico de drogas.
En este aspecto es posible que choque con Morales de Bolivia, que tiene la nariz manchada con polvos blancos.

En el ámbito exterior, Brasil nunca se sentaría en ninguna mesa sino es en la cabecera. Debemos recordar la ridícula campaña del “Profesor” Aurelio García -del lote de alias Lula- que concurrió a Chile reiteradamente a explicarnos como llevar nuestros asuntos con Bolivia y con la Alianza del Pacífico, que, incidentalmente, ninguneó hasta aburrirse, dio por muerta … y se equivocó, ya que el se murió primero y la alianza sigue con buena salud.

La receptividad de Macri será inversamente proporcional al éxito que logre en su gestión económica. Evo se hará pedazos para asociarse con Jair en la construcción de un ferrocarril entre Santos e Ilo.
En Chile la izquierda se debatirá entre su odio a Bolsonaro y su adoración a Brasil.
Chile volverá a su acción política internacional de bajo perfil y se equilibrará en lo ideológico en el filo de la navaja que existe entre un Demócrata Cristiano sesentero y un Militar Brasileño y en lo estratégico, en contener la atropellada de Jair hacia el Pacífico, incluyendo la Alianza del Pacífico.

Vienen tiempos interesantes.

EL PÁNICO SE LLAMA BOLSONARO

Todo indica que el próximo presidente de Brasil será Jair Bolsonaro.
Eruditos y exploradores de internet profundo han buscado y encontrado cuanta indiscreción y desatino dijo en los últimos veinte años. Ha sido traído a la actualidad todo aquello que los administradores de lo políticamente correcto han implantado en las mentes blandas de las audiencias mediáticas, estimulando las reacciones pavlovianas de las masas que materializan las redes sociales.

Dado el fervor y entusiasmo crítico de los analistas y periodistas de izquierda locales, pareciera que Bolsonaro está en vías de ser presidente de Chile, en reemplazo del líder suave y acogedor de las ponencias de izquierda, que hoy día lidera nuestro país.

Una ex presidente, la Sra. Bachelet, concurrió a Brasil a dar testimonio de su rechazo al encarcelamiento de Luiz Inacio da Silva por corrupción y abuso de poder. Antes, prohombres del PS habían enviado una carta para lo cual, adorando lo que habían quemado, concurrieron a la presencia del Papa Bergoglio -que al decir de un periodista agudo, tiene mucho corazón y poco cerebro-, para pedirle y obtener su apoyo y recoger algo de su legitimidad para “exigir” la liberación de alias Lula.

Afortunadamente para los signatarios de la carta, la prensa brasileña y mundial no les prestó ni la más mínima atención, liberándolos de hacer un ridículo aun más grande.

En medio del naufragio de la izquierda chilena, suena raro que aún se atrevan a dar lecciones y asesorías al Partido de los Trabajadores de Brasil, después de dar en Chile y ante el mundo un curso práctico de cuatro años de incapacidad administrativa, ideas obsoletas y prejuicios sesenteros y lo peor, del rechazo generalizado a sus políticas por parte de la ciudadanía y del abuso matonesco de su mayoría parlamentaria, aún pretendan dictar cátedra internacional de buen gobierno.
Tal vez lo mas llamativo, dentro del espectáculo de inconsecuencias, es la escandalera por los dichos atribuidos a Bolsonaro dejando en penumbra la violación reiterada y gravísima de los Derechos Humanos en Venezuela, Nicaragua y Cuba y la corruptela del PT en Brasil y Cristina en Argentina.

Esta moralina histérica es explicable sólo por el pánico que sienten ante su incapacidad para entender el mundo actual y la triste constatación de que han vivido una vida de errores y engaños.

Un último tema de reflexión.
La izquierda de Chile muestra su consternación y repudio a que Bolsonaro sea favorable a la modificación del Estatuto del Desarme que restringe la posesión de armas de fuego; que sea favorable a la reimplantación de la pena de muerte para secuestradores, violadores y traficantes de drogas y que no está dispuesto a violar a la diputada María do Rosario porque la encuentra fea.
Mas autoritario aún, Ricardo Lagos, ex presidente de Chile, declara que “debemos decir no a Bolsonaro”.
Si Bolsonaro fue Diputado en 7 períodos consecutivos; es el diputado federal más votado de Rio de Janeiro; fue el diputado más influyente en 2017; en las elecciones primarias obtuvo el 46,8% de la votación; hoy día tiene el 59% de las preferencias para ser elegido presidente.
¿No les parece evidente que lo que él es y representa es exactamente lo que el pueblo brasileño quiere?.
¿O quieren voto censitario, para que lo hagan solo los que “saben?, los Progre.

GEOPOLÍTICA BOLIVIANA POS LA HAYA

Bolivia es, para la gran mayoría de los chilenos, una entidad desconocida donde se reemplaza el estudio o el reconocimiento de nuestra ignorancia refugiándonos en prejuicios, estereotipos, derecho internacional o en una pretendida similitud cultural.
Bolivia está compuesta, grosso modo, por dos mundos, el Andino y el Oriente. El primero corre de norte a sur sobre las tres principales cordilleras que atraviesan Bolivia –paralelas y adyacentes a la frontera con Chile-, e incluye los departamentos de Pando, La Paz, Beni, Cochabamba, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Tarija, conformando el paisaje geográfico, humano y cultural que para nosotros es lo propiamente boliviano; el segundo, Oriente, es la provincia de Santa Cruz y en parte Chuquisaca, que no están en nuestro mapa mental ni cultural.

La hegemonía política de Bolivia fue disputada entre Sucre -en Chuquisaca- y la ciudad de la Paz en el Departamento del mismo nombre, resultando vencedora esta última que pasó a constituirse -cinco años antes de la Guerra del Pacífico- como capital nacional e impuso un proyecto geopolítico con centro en la región Andina y con La Paz como eje político y social.

Sucre, que por su ubicación y trayectoria cultural había jugado un rol integrador del total del territorio Boliviano actuando como bisagra entre Oriente y el mundo Andino, decayó y se consolidó la división política y económica boliviana, bajo la supremacía andina.

La construcción de un ferrocarril desde Arica a La Paz, financiado por Chile, constituyó un factor principal para que La Paz consolidara su rol de capital nacional, concentrando el tránsito de las mercaderías de importación y exportación de Bolivia por Chile.
De hecho, Arica se constituyó como parte fundamental del proyecto geopolítico andino. Es el matrimonio por conveniencia entre ambas ciudades que existe hasta hoy.

En este contexto encontramos la explicación de la obsesión de Evo Morales con Arica. Si bien es cierto que a veces ha mencionado a Antofagasta, no es ese el centro de sus desvelos. En realidad, Antofagasta conversa mejor con Sucre que con La Paz y la reactivación de esa comunicación debilitaría seriamente la hegemonía política y la supremacía económica de La Paz potenciando la de Oriente y Santa Cruz, vecinos de Chuquisaca.

Durante gran parte del siglo XX el desarrollo boliviano se basó en las exportaciones mineras que proporcionaron los recursos para alimentar el poder político y económico residente en la Paz, que se expresó a través del comercio de bienes importados vía Arica, de servicios financieros, de salud, educación y demás, prestados a toda la nación.
El factor económico generado por el negocio de la plantación de coca y la producción y exportación de drogas no puede ser cuantificado con precisión pero se puede asumir que es un negocio cuyas cabezas y beneficiarios operan desde La Paz; que actúan en beneficio de la región Andina de Bolivia, que es exportado en buena parte vía Chile y via Tipnis, que es de gran cuantía y que políticamente, la droga es un actor oculto pero real y con poder significativo.
Durante las negociaciones derivadas de la propuesta de Charaña, quedó claro que para el gobierno boliviano Antofagasta no tenía importancia ni valor y el regateo se centró en “Arica o Nada”, confirmando que la Paz estaba decidida a mantenerse como región hegemónica política y económica de Bolivia lo que se confirmó con la resistencia pasiva pero implacable a cualquier intento de Oriente de avanzar en el desarrollo de sus acceso portuarios fluviales y del avance de su comercio directo con Argentina y Brasil.

El gobierno de Morales –epítome de lo andino- por su parte, cuando desplazó de la política a la elite blanca y se apoderó del gobierno, constató que el control político y económico que podía ejercer sobre Santa Cruz se había debilitado y seguía reduciéndose, lo que lo llevó a fortalecer la política de mantener a La Paz como controlador de la economía nacional vía control de las exportaciones, importaciones y servicios y a contener la autonomía económica de Santa Cruz.
La posibilidad de perder la apuesta sobre Arica, no lo impulsó a potenciar Puerto Busch o Puerto Aguirre en el Oriente sino en buscar en Perú -el puerto de Ilo, casi inexistente- una alternativa que permitiera la continuidad de la hegemonía andina manteniendo la estructura de control político – económica existente.
El ciclo de alto precio de las materias primas de los años 2005 al 2015 comenzó a generar un cambio que afectó tanto al mundo Andino como al Oriente.
A partir de la década de los sesenta Oriente había comenzado a acelerar su ritmo de desarrollo en un proceso que se aprecia al considerar la importación de vehículos: la gran mayoría llegó vía Chile – La Paz, en que los vehículos pesados y equipos industriales iban a Oriente y los utilitarios y de carga livianos a La Paz y sus cercanías, poniendo en evidencia el proceso de industrialización de Santa Cruz y el rol de distribución y servicios de La Paz.
La economía de Santa Cruz se basa mayoritariamente en la actividad privada representada por 40.400 empresas principalmente agropecuarias e agroindustriales. Santa Cruz produce el 70 por ciento de los alimentos del país, aporta el 30% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, superando a La Paz (25%), Cochabamba (14%), Tarija (13%), Potosí (5,4%), Oruro (4,7%), Chuquisaca (5,0%), Beni (2,4%) y Pando (1%). La producción y venta del petróleo, gas y derivados producidos en Oriente, está en manos del estado y su exportación va por ductos hacia Brasil y Argentina, dejando en Santa Cruz una parte menor de las ganancia.

El boom de los precios de los commodities de exportación de Bolivia se redujo
escalonadamente entre 2016 y 2018 y concluyó en una situación en que
Santa Cruz sigue presentando un crecimiento constantemente mayor que los demás departamentos bolivianos.
Pareciera que la economía boliviana se está consolidando en el Oriente y el Sur de su territorio, lejos de las fronteras con Perú y Chile y de una u otra manera, esto se reflejará en el equilibrio de poder político interno, en desmedro de La Paz y sus políticos andinos y a favor de Santa Cruz y sus empresarios privados, occidentalizados, liberales y globalizados.

Podemos concluir que Chile frente a Bolivia se encuentra enfrentado a un problema internacional cuyas raíces van mucho mas allá de una aspiración popular boliviana o de un caudillo errático e irresponsable, sino que tiene su origen profundo en un grave y dinámico conflicto geopolítico interno de Bolivia en el cual nuestro manejo es débil e incompleto por la falta de análisis y estudio que nos permita definir políticas eficaces para enfrentarlo.

En los próximos meses veremos una agudización del conflicto Andino – Santa Cruz en que los orientales intentarán aprovechar la debilidad de La Paz, derivada de la derrota de su proyecto ariqueño, para potenciar su propia autonomía y poder político y económico.
Esta lucha interna, en el mediano plazo, podrá reducir la presión boliviana sobre Chile y concentrarse mas en la lucha interna, en la cual deberíamos tener algo que decir y que aportar en defensa y promoción de nuestros intereses.

CHILE SIN INTERLOCUTOR VÁLIDO EN BOLIVIA

Mas allá de las dificultades obvias de tratar de comunicarse con un gobernante impredecible, voluble y con una lógica enrevesada como la de Morales, el Senador Insulza, político de raza y amplia experiencia señala que los afanes presidenciales de Morales condicionan y modulan sus actos haciendo aun mas difícil la comunicación.

En Octubre de 2019 se efectuarán elecciones presidenciales en Bolivia y como es sabido, las intenciones de Morales de ser re elegido por tercera o cuarta vez consecutiva naufragaron en el referéndum del 21 de febrero de 2016 en que el pueblo boliviano le dijo no a su eventual postulación.

Esta negativa, inequívoca, ha sido desconocida por el actual gobierno que ha intentado por diversos medios creativos y fraudulentos tergiversar, distorsionar y manipular el claro mandato popular.
Así, Morales está a la espera de un fallo del Tribunal Constitucional próximo paso de otra de sus contorsiones ilegales y tramposas.

El fallo de la Corte Internacional de Justicia respecto al contencioso que ha levantado contra Chile se dará este fin de mes, en medio de esta pirueta seudo legal y encuentra a Chile con un interlocutor carente de toda legitimidad política y moral.

En efecto, ¿qué valor podría tener un compromiso adquirido por un mandatario que ejerce su magistratura fuera del marco legal y constitucional que legitima su representatividad?, ¿qué valor podría tener su palabra o firma?.

Bolivia es un país que tiene tradición de desconocer, negar o distorsionar el cumplimiento de los tratados internacionales que contrae, ¿qué vale ahora un acuerdo de cualquier especie con este gobierno?. En cualquier momento Morales puede ser destituído o expulsado de su puesto ¿habrá que comenzar todo de nuevo?, ¿respetarán los compromisos contraídos por un gobiernante ilegítimo como el actual?.

Todo hace recomendable no comenzar ningún trato, de ninguna especie con el gobierno boliviano hasta después de las próximas elecciones del año 2019, en que haya en ese país un interlocutor válido. Mas aun, si se llegara a esa fecha con Morales en el gobierno, lo mas razonable sería no tener tratos con un gobierno ilegítimo y antidemocrático, hasta que el pueblo boliviano haya tenido ocasión de elegir a su gobernante.

Así lo recomienda también el presidente de la Comisión de RR.EE. del Senado de Chile, Ricardo Lagos Weber, al señalar que “Evo Morales ya no será más un interlocutor válido”.

ESTRATEGIA DE EVO MORALES Lo que viene en un mes mas

La situación de Bolivia y del mismo Morales es compleja; en Bolivia hay personas que piensan que Chile está en un callejón sin salida porque no tiene la capacidad económica ni política para desechar sus exigencias; porque no podría usar su superioridad militar; y que como Bolivia no cejará en sus demandas, solo le queda negociar y buscar una forma de satisfacerlas.
Otros creen que Chile no les dará nada, que es muy dudoso que un acceso soberano sea conveniente para sus negocios y temen que el puerto propio se transforme en un tráfico descontrolado de cocaína.
Desde otra perspectiva, los partidarios de Morales piensan que la Haya al darles la razón declarándose competente para ver el caso, convirtió a Evo en un líder para-histórico, salvador de la patria, padre del Estado Plurinacional, indiscutible e insustituible, que continuará para siempre en el gobierno.
Sin embargo, el 21 F del 2016 la mayoría de los bolivianos dijeron No a la reelección de Morales y aunque éste ha gastado millones en propaganda y medidas populistas, no logra remontar en las encuestas; incluso el ex – presidente Meza, portavoz y cara mediática de su campaña internacional se transformó en su mas feroz enemigo. Sus socios del Foro de Sao Paulo han caído en desgracia y el mismo Morales está solo. Le queda Bergoglio, el pro indígena impredecible, ya muy debilitado.

Pareciera entonces que por si o por no, el epílogo pasará por una negociación de Chile con un Evo Morales agonizando por obtener cualquier cosa que parezca o pueda simular un triunfo.

Dado que lo que Evo busca en lo inmediato, es obtener un efecto electoral y, en el mediano y largo plazo, mejorar su posición para nuevas y reiteradas exigencias a Chile, es probable que sus propuestas iniciales sean pragmáticas, graduales, pero que podrán cambiar en cualquier momento y en cualquier dirección.

SOCIALIZACIÓN DE LA SITUACIÓN EN LA CIUDADANÍA NACIONAL, ANTES DEL FALLO.
Esta negociación se inicia tras un larga y tormentosa relación del gobierno de Morales con Chile y nuestro gobierno deberá preparar a la ciudadanía para un período de tensión, dando las informaciones necesarias para socializar su estrategia. Algunas ideas:
– Cualquier negociación se entiende como una continuación de la “Agenda de los 13 puntos”, suspendida por Bolivia.
– Chile no entregará territorio, mar ni soberanía de ninguna especie a Bolivia.
– Por lo anterior, Perú no tiene cabida en ellas.
– Esta es una negociación bilateral, por lo que no hay espacio para “acompañantes”, “facilitadores” ni menos “mediadores”.
– Ya que lo mas importante para Morales es que la “negociación” continúe hasta después de su eventual reelección, Chile debería establecer fechas de inicio y de término.
– Su comienzo es un momento adecuado para salir del Pacto de Bogotá. En efecto, ya que el pleito continuará eternamente, es mejor cerrar esta vulnerabilidad, enviando, simultáneamente, una señal firme a Bolivia antes del inicio de cualquier contacto formal.
– Chile no mezclará esta negociación con otros pleitos, como el del Silala o el Lauca.
– Prevenir una campaña mediática Boliviana en Chile en apoyo a sus peticiones y acotar decididamente la acción de sus representantes políticos y mediáticos en Chile. Controlar el ingreso de subvenciones, aportes y financiamiento de actividades “académicas”, “sociales” o de cualquier tipo, por parte del gobierno Boliviano.
– Establecer que Chile no hará ninguna propuesta, ya que su posición es clara y única. Bolivia debe comenzar señalando con precisión que es lo que pide.
– Señalar que dada la situación de ilegitimidad política de Morales, su representatividad es débil y puede ser desconocida por un gobierno posterior, por lo que lo que cualquier cosa que se acuerde deberá ser refrendada por plebiscito en ambos países, aunque sea un asunto muy menor en un área administrativa.

ESTRATEGIA NEGOCIADORA DE BOLIVIA
Como lo decía en otras columnas anteriores, la estrategia negociadora boliviana apuntará a:
– No dejar que Chile de por cerradas las negociaciones. Intentará retenerlo en la mesa a cualquier precio.
– Potenciar su campaña mediática a nivel regional y global para mantener el interés y respaldo internacional.
– Que Chile sea quien proponga salidas y arreglos. Bolivia no es capaz de proponer nada concreto, no hay acuerdo respecto a que pedir y menos a que ofrecer en compensación. Bolivia rechazará todo dejando siempre una puerta abierta para tratar de obtener algo mayor.
– Tratará de introducir otras reclamaciones –los ríos Silala y Lauca- como posibles “compensaciones”
– Si la negociación que incluya soberanía se ve imposible, optará por obtener algún tipo de presencia estatal boliviana en territorio chileno. En cualquier caso, de ampliar sustantivamente sus beneficios de tránsito y presencia en territorio chileno. De transformar los beneficios concedidos por Chile, en “reconocimiento” de los abusos y culpas chilenas.
– Que el conflicto y sus reclamaciones queden abiertas para posteriores peticiones.

ESTRATEGIA NEGOCIADORA DE CHILE
Es posible que la CIJ falle señalando que Chile debe negociar con Bolivia un acceso al Océano Pacífico, de buena fe y dentro de un “plazo razonable” y dado que la Corte ya señaló que no está entre sus competencias disponer un “resultado” de la negociación, este debería surgir de la negociación misma. Es decir, se trata de una negociación sin destino.
En toda situación de conflicto internacional es fundamental identificar con claridad la causa basal del enfrentamiento y cual es la situación final que cada parte quiere que quede establecida al término del mismo. Chile pretende establecer una relación de convivencia mutuamente conveniente con Bolivia dentro de limites territoriales definidos, respetados y no cuestionados, en conformidad a los tratados vigentes. Los fundamentos esgrimidos por Bolivia en el presente pleito, confirma que hacer ofertas, aceptar conversaciones y escuchar peticiones, al margen de los tratados vigentes es un error. En este sentido, la relación con Bolivia, de aquí en mas, debe ser, siempre, abierta, pública, de cara a la sociedad chilena y firmemente apegada a los acuerdos y tratados en vigencia.
Bolivia nunca ha asumido sus compromisos en forma duradera ni definitiva, el próximo gobierno se sentirá, al igual que Morales, en condiciones de desconocer todo lo negociado y acordado, entonces, ¿qué sentido tiene hacerlo?.
Su mentalidad cultural determina sucesivos reinicios de los procesos, como un amanecer sucede a la noche anterior. Mientras no haya instituciones estables y lógicas comprensibles para nosotros, no se puede acordar con Bolivia nada que dure mas allá de la permanencia en el cargo de quien lo firme. Para Chile entonces el problema parece ser imponer y mantener su negativa a toda cesión territorial, permanentemente, en el corto, mediano y largo plazo apoyándose fundamentalmente en su estrategia tradicional: intangibilidad de los tratados y capacidad de disuasión creíble, sin cejar en los esfuerzos por mostrarle a los gobiernos y al pueblo boliviano que un acuerdo de amistad y cooperación es una alternativa siempre abierta y definitivamente mas conveniente para ambas partes.
Que las elites y la ciudadanía boliviana acepten que no les conviene desafiar a Chile y que, por el contrario, nuestro país puede ser un apoyo estable, macizo y confiable para su desarrollo.

Sintetizando los elementos mas relevantes de una estrategia como la descrita:
-Buscamos una relación de cooperación y amistad con Bolivia. De desarrollo y prosperidad en asociación. De largo plazo y mutuamente beneficiosa a sus respectivos intereses.
– Chile no entregará soberanía, de ningún tipo y de ninguna forma y toda conversación bilateral comenzará y concluirá respetando esta decisión.
– Los tratados vigentes no serán cambiados ni irrespetados. Chile no hará proposiciones, Bolivia deberá plantear lo que le parezca conveniente dentro de los limites señalados y Chile aceptará o rechazará.
– Chile no acepta mediadores, acompañantes ni facilitadores de ningún tipo. El problema es y será manejado en forma exclusivamente bilateral.
– Chile se reserva el derecho a defenderse activamente de todo tipo de acciones en su contra: a defender su honor y buen nombre, a defenderse de ataque formales e informales, abiertos y encubiertos, políticos y económicos, llevados a cabo por organizaciones del Estado Boliviano o de organizaciones de cualquier tipo que actúen desde territorio Boliviano.
– El ingreso o la acción a distancia de fuerzas militares, paramilitares o civiles armadas desde Bolivia a territorio nacional será considerado casus – belli.
– Chile se marginará del Pacto de Bogotá, decidiendo libremente y caso a caso si es en el futuro, opta por someter algún pleito a la Corte Internacional de Justicia.

Morales odia y envidia a Chile, nada de lo que diga tiene ningún valor, estamos negociando con un mentiroso y desconformado cerebral.

GUERRA EN LA REGIÓN

Durante el siglo XX la relativa ausencia de conflictos armados en Sudamérica nos lleva a no considerar seriamente los acontecimientos que pueden ir conformando amenazas a la paz internacional. Los conflictos y choques de intereses entre países, se han referido principalmente a reclamos territoriales marginales o conflictos por delimitación limítrofe y hasta ahora han tenido mayormente solución política o jurídica.

En la década de los sesenta y setenta aparecieron fuerzas ideológicas marxistas que crearon y trataron de dinamizar conflictos armados que se iniciaban en un país y aspiraban a internacionalizarse, que no lograron adquirir la magnitud y fuerza suficiente para consolidarse. Crearon organizaciones transnacionales destinadas al efecto, como la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), -cuyo primer líder fue Salvador Allende- y luego diversas organizaciones que coordinaron las actividades políticas y militares de los diferentes grupos nacionales y transnacionales. La respuesta de los gobiernos fue crear un mecanismos de coordinación entre los países afectados (en el Cono Sur, la “Operación Cóndor”). Los gobiernos enfrentaron estas agresiones a nivel nacional y fueron resueltas exitosamente con los recursos militares, policiales y de inteligencia de cada país. No derivaron en guerras transnacionales como lo esperaban sus promotores.

En la actualidad, el conflicto internacional surge desde otro ángulo: populismo autoritario, miseria y hambre, tráfico de drogas, corrupción y control de las FFAA por parte de gobiernos antidemocráticos.

Recordemos que la guerra interna en Colombia se prolongó por setenta o mas años y transitó por diferentes actores. En un principio se la denominó bandolerismo y se atribuyó su existencia a la debilidad del Estado, a la existencia de grandes espacios nacionales ausentes de presencia estatal y al surgimiento de anarquía asociada a actividades comerciales, mineras e industriales (explotación del caucho) ilegales.
Posteriormente esta actividad armada se incorporó a los movimientos marxistas que se inscribían en la versión castro – comunista de la guerrilla en Sudamérica. Se extendió a Venezuela y se presentó en la forma de guerrilla urbana y rural también en Argentina, Brasil, Chile y otros países.

Las últimas fuerzas armadas irregulares existentes son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se encuentran en disolución. Su asociación con la fabricación y tráfico de cocaína, el derrumbe de la URRS, la decadencia terminal del castrismo y la eficaz acción de las FFAA de Colombia bajo el liderazgo de su presidente Álvaro Uribe las golpearon repetidamente, las desmoralizaron y las forzaron a rendirse.

A fines del 2005 Chávez autorizó la operación abierta de las FARC en Venezuela y apoyó el tráfico drogas por su territorio en connivencia con mandos militares venezolanos bajo el control del general Henry Rangel Silva Jefe de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP).
Esta asociación con el narcotráfico, en vez de impulsar al movimiento guerrillero colombiano a llegar al poder –como esperaba Chávez- terminó potenciando al narcotráfico que se apoderó del Estado en Venezuela. Esta parte de las FARC sigue existiendo después de su derrota en Colombia y continúa en el negocio en conjunto con el gobierno chavista de Maduro.
Desde entonces, los líderes chavistas de más alto nivel comenzaron a estar más interesados en el éxito de estas operaciones de narcotráfico que en gobernar o administrar la economía. Un ejemplo es el vicepresidente venezolano Tareck El Aissami cuya fortuna proveniente del narcotráfico excede los US $3.000 millones.

Dentro de esta mezcolanza de ideología, populismo, nacionalismo, corrupción, narcotráfico, FFAA “populares” y brutales organizaciones de inteligencia local y cubana, el pueblo venezolano sufre hambre, temor y violencia. La emigración masiva comenzó con la clase alta, ya llegó a las clases media y baja, el 30% de los venezolanos tiene planes para emigrar (500.000 a Chile); a la fecha, largo mas de 1 millón de personas ya lo ha hecho.
La inflación en lo que va corrido de 2018 es de 897%, entre abril de 2017 y 2018 alcanzó a 13.799%. Este es el quinto año de recesión continuada.

El 70% de los venezolanos tiene hambre y ha bajado de peso. Los saqueadores de tiendas proliferan y argumentan tener “desesperación y rabia”. El 10,8% de la población sufre desnutrición de moderada a alta.
Según el último embajador del Gobierno de Bachelet en Caracas -Pedro Felipe Ramírez- “esta situación lleva a brotes profundos de inestabilidad”, otros personeros menos entusiastas por el chavismo, dicen que la situación es insoportable. Este caos necesitará años, mucho trabajo y sacrificio para superarse.
Así las cosas, es razonable preguntarse como va a terminar este desastre.
Es evidente que la oposición está agotada, desprestigiada y carente de fuerzas para luchar contra Maduro y su máquina de mentir y oprimir.
Las FFAA –con seguridad sus mandos superiores- están involucrados en la corrupción administrativa, el tráfico de drogas, la represión violenta, y su futuro económico y vital, personal y familiar está ligado a la permanencia de Maduro en el poder y a su control sobre de las FFAA.
Los rangos militares mas bajos fueron conscientizados en el chavismo y el nacionalismo mas básico y primario y la presencia de la inteligencia cubana los tiene bajo control estricto. Los muy escasos atisbos de rebelión han terminado rápidamente en la cárcel y sus autores ha sido eliminados del servicio y enviados a la miseria personal y familiar.
Lo que eventualmente podría suceder es el quiebre entre los estamentos militares superiores y los inferiores y el consiguiente comienzo de la guerra civil.

Los miembros del gobierno y la clase política asociada tienen destino unido a la permanencia de Maduro. Saben que entregar el poder significa la infamia, la pobreza y la muerte. Lucharán hasta el final.
Los renegados de las FARC, ahora al servicio de Maduro, incrementarán su valor para mantener el flujo de droga y como fuerzas terroristas de confianza de la nomenclatura chavista.

La situación en la frontera entre Venezuela y Colombia solo tenderá a empeorar a medida que lleguen mas y mas refugiados y la represión y criminalidad -ya existente- se incremente exponencialmente. El gobierno de Colombia se verá involucrado –ineludiblemente- sea por acusaciones falsas o por hechos de violencia en la zona a ambos lados de la frontera que no pueda controlar.

El pueblo, antes de morir de hambre se rebelará. Y lo hará en forma incontenible y fuera de control. Los que se pongan al frente serán arrollados. La anarquía será potenciada por los miles y miles de armas que el Chavismo puso en poder de los grupos paramilitares, pero que ya no controla.

Intervención extranjera. ¿EEUU? sería echarle bencina al fuego; ¿Brasil?, está ahogándose en sus propios problemas; ¿Argentina o Chile?, olvídense, los militares ya aprendieron.

Parece que la salida mas probable será un conflicto de baja intensidad, gran violencia y larga duración en la frontera entre Colombia y Venezuela.
El dinero lo pondrá EEUU, pero ¿quién pondrá los muertos?.

CARTA A LOS MILITARES VENEZOLANOS

Álvaro Vargas Llosa en su columna “Venezuela, el siguiente paso” pos fraude electoral, en La Tercera del 26 de Mayo, se pregunta, ¿Qué hacer ahora?; descarta la intervención militar “humanitaria” y concluye que la mejor alternativa es: “La resistencia interna, incluyendo la arriesgada lucha en las calles y el permanente esfuerzo por sembrar divisiones en el oficialismo para romper la unidad militar, además de una presión externa muy superior a la actual, son la vía para tumbar a Maduro”.

El epítome del demócrata liberal llama al golpe de estado y a la división de las FFAA -que lleva directamente a la guerra civil-.

En la misma publicación se señala que “Maduro exige lealtad a FF.AA. chavistas en medio de detenciones de militares” y explica: “Hemos desmantelado un atentado golpista contra la democracia y la estabilidad de nuestra patria”, refiriéndose al supuesto levantamiento. También aludió al temor de una rebelión militar en su contra: “Exijo máxima lealtad, máxima subordinación a la Constitución de la República y a su comandante en jefe”.

Para la izquierda, el gobierno es popular y democrático.

Pasé por la misma experiencia, recibí los mensajes de los que querían derrocar a Allende y las arengas del entonces Presidente llamando a la lealtad con la patria (la UP); viví el golpe de estado y fui testigo del aplauso unánime –desde la DC a la derecha y de la amplia mayoría de los chilenos- que pasaron luego a la feroz persecución a los militares llevada a cabo por un Poder Judicial cohonestado por la izquierda; también fui testigo de la huida cobarde de quienes azuzaron el golpe.

Mi mejor recomendación a los militares venezolanos:

No se metan, que los políticos resuelvan el problema que crearon, con su sangre y la de sus hijos; que Maduro, los chavistas y los militares “cooptados” – que aquí terminaron como héroes o mártires por la democracia- huyan como y donde puedan o que todo siga igual en Venezuela, por muchos años, como en Cuba.

Para ustedes, si optan por la Patria y se levantan, el futuro es el abandono, la difamación y la cárcel; si valoran sus intereses personales, sigan con Maduro.

La izquierda y la derecha unidas, jamás serán vencidas.