RUIDO DE SABLES

El 3 de septiembre de 1924 un grupo de 60 militares manifestó su enojo golpeando el piso con sus sables en una sesión del Congreso en que éste debía atender una serie de reformas sociales, en vez de lo cual se dedicó a votar el aumento de su “dieta” parlamentaria.

El Congreso, estimulado por este ruido, 5 días mas tarde, en una sola sesión aprobó las leyes de jornada laboral de ocho horas; supresión del trabajo infantil; reglamentación del contrato colectivo; la ley de accidentes del trabajo y seguro obrero; legalización de los sindicatos; la ley de cooperativas y la creación de los tribunales de conciliación y arbitraje laboral.

Parece evidente que esta manifestación no se ajustó a la Constitución ni a las leyes, pero es también obvio que vino a resolver abusos que la estulticia parlamentaria no mostraba interés en resolver y que amenazaba con mayores peligros.

El golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 es también bastante mas que un cuartelazo de un grupo de militares ambiciosos, sino que vino a hacerse cargo de una situación que hasta un antimilitar recalcitrante como Aylwin reconoció, poco antes de su muerte, como insostenible y que nos llevaba derechamente a la guerra civil.

En breve, los ruidos de sables en Chile no son comprensibles sin analizar su contexto y sin reconocer que excepcionalmente vienen a resolver problemas graves que de otro modo solo se agudizarían y que tienen su origen en la incompetencia de la clase política.

En estos días la prensa ha levantado -con alarma- su voz para acallar la expresión de las intenciones del General Director de Carabineros ante un eventual cambio en el sistema previsional de su gente.

Se podría pensar que el diagnóstico político y económico que hacen esas voces respecto de la situación del gobierno en estos días es que nos encontramos en una crisis que va de mala a muy mala. Se podría considerar también que puede haber una intención de amedrentar al Director General y a través suyo a los Comandantes en Jefe Institucionales o que sea una paso adelante en un proceso de “domesticación / cooptación” que lleve a la sumisión militar para incorporarlos al gobierno, como sucedió en Venezuela, Argentina o Bolivia y por último, podría tratarse de un genuino temor a los militares.

Como sea, esta alarma es un síntoma de una grieta profunda en las confianzas entre la Nueva Mayoría y su prensa, con los militares y policías chilenos.

Este reacción coincide con la ofensiva levantada desde el Ministerio de Defensa, en particular por el Subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, que en conjunto con Angel Flisfich, publicaron un libro financiado por el PNUD en el marco de su función como think tank para las políticas públicas del actual gobierno, referido al control sobre los militares.

Robledo, en un curso dado por la UAI en la Academia de Guerra del Ejército explica su idea para medir la “gobernabilidad de la defensa” que consiste en la medición de las variables: control, eficacia, eficiencia y conducta.

Cada variable es ponderada según consideraciones teóricas respecto de su impacto en la gobernabilidad.

  • Control 25%
  • Eficacia 12,5%
  • Eficiencia 12,5%
  • Conducta militar 50%”

En pocas palabras, Robledo y Flisfich nos dicen que la Eficacia y la Eficiencia de los procesos de gestión y cumplimiento de las tareas la defensa pesan 25% (12,5% + 12,5%) contra el control sobre ellas que pesa 75% (25%+50%).

En breve, que el gobierno de Chile tiene FFAA fundamentalmente para controlarlas.

La posición del Subsecretario deja constancia de su profunda desconfianza y sospecha hacia las FFAA y sobre todo, de graves dudas respecto a sus convicciones democráticas y de compromiso y lealtad para con las instituciones nacionales; en sentido inverso, muchas personas sienten que la falta de reconocimiento del comportamiento de su sector político durante y con posterioridad al gobierno de Allende y de su entusiasmo colaborativo con gobiernos y FFAA “revolucionarias” de Unasur, arrojan dudas sobre la solidez de sus convicciones democráticas.

Lo señalado muestra que en la sociedad chilena existe un sector político –en general de izquierda- que sospecha y teme a las FFAA y busca una sumisión que no parece útil ni posible; un sector que descree de la incondicionalidad de la vocación democrática de la izquierda y que busca asegurarse que no vuelvan a usar a las FFAA para imponer su ideología y una gran masa de ciudadanos que no está en ninguna de esas posiciones y tiene confianza tanto en la vocación democrática de la izquierda como en la lealtad de las FFAA.

Dado que esta situación es una realidad, parece necesario enfrentarla abierta y explícitamente y no continuar buscando artilugios legalistas o reglamentarios para crear una situación de relaciones forzadas y artificiales que será aventada a la primera crisis política real.

 

 

SUDAMÉRICA A PARTIR DE LA CAIDA DE LOS BOLIVARIANOS

La salida y posterior disolución del kirchnerismo en Argentina; la agonía Venezolana en manos de la pandilla chavista – militar; la farandulización del régimen incivil de Evo Morales, a la que se suma la crisis brasileña con  juicios por corrupción, obstrucción a la justicia y enojo ciudadano, no dejan lugar a dudas que el chavismo bolivariano ha muerto asesinado por sus propios líderes.

Poco queda ya del Foro de Sao Paulo y de sus promesas de expandir la solidaridad y generosidad de la izquierda por el Continente. La naturaleza humana pudo mas y todos los líderes del proyecto están seriamente amenazados en su punto mas vulnerable: la honestidad.

Néstor y Cristina; Chávez y Maduro; Evo y García Linera; Lula y Rousseff son los sepultureros de la izquierda sudamericana que, tras la caída del muro de Berlín, trataron de rearmarse a partir del Foro de Sao Paulo. La idea, sin embargo, fracasó

La rendición de los Castro ante Obama marcó el comienzo del fin y la tragicomedia brasileña, su final.

¿Qué tenemos?. ¿Cuáles son los parámetros para la distribución de poder dentro de los cuales se reordenará el paisaje político regional?.

La crisis brasileña marca el fin de una época en ese país. La política de nacionalismo económico, de sacrificio de la gente en beneficio del poder del estado, acompañada de corrupción y alianza entre los que ejercen el gobierno, -de derecha e izquierda-, para distribuirse los recursos fiscales mediante la asignación de contratos tramposos, aranceles proteccionistas y proyectos de “prestigio” que solo benefician a ellos mismos, ya no da para mas.

El camino de transformación económica -limitado y débil- que emprendiera Fernando Henrique Cardozo, fue abandonado justo en el momento en que las condiciones del comercio exterior permitían -como nunca- consolidarlo para salir adelante; Lula con su Partido de los Trabajadores prefirieron el populismo y el espectáculo. El momento pasó y solo queda la pena por la oportunidad perdida y la consciencia de que vienen tiempos duros.

La crisis brasileña, tomada como eje de análisis, resume los procesos que se están desarrollando en la región:

Un líder carismático llega al Poder prometiendo reformas estructurales de la mano de una política económica inviable. El boom de los commodities le da flujo de caja durante un periodo mas o menos extenso, que engaña a muchos respecto a la factibilidad final del proyecto … pero, cruel como solo la realidad puede ser, la caída de los precios de las materias primas produce el fin del sueño, el descubrimiento de la corrupción del líder y el colapso del proyecto en medio de la rechifla generalizada.

Las reverberaciones de la debacle interna brasileña están llegando a otros gobiernos de la región. La cultura del soborno y la alianza empresarios – estado para apoderarse de los recursos fiscales ya están afectando a Perú, Chile, Argentina, Venezuela y Bolivia. Estos procedimientos no fueron originales ni exclusivos de los empresario y del gobierno de Brasil, de hecho ya estaban en proceso en esos países, solo vinieron a darle impulso -y desvergüenza-. Esto continuará y agravará la inestabilidad. Ya es un hecho que la izquierda regional fue solidaria en sus manejos turbios. Repartieron dinero a destajo, asi como prebendas y beneficios. Pocos parecen haberse negado

Otro elemento es que a la proyección de la crisis interna brasileña ya mencionada, se suma la presencia de gobiernos asertivos en la defensa de sus intereses –como el de Colombia-; inciviles en su trato diplomático -como el de Bolivia-; indecisos en su rumbo como el de Chile; con conflictos internos o directamente en disolución como el de Venezuela y otros dispuestos a sacar ventaja de la situación, lo que potenciará una sensación de desorden e incluso de cierta anarquía regional.

Para finalizar, la proyección de la pugna ideológica interna en Brasil hacia los grupos, tendencias y partidos políticos afines de la región ampliarán el área de inestabilidad.

La crisis actual en Brasil puede ser breve o larga, hasta el momento pareciera que Lula intenta dar la pelea. Sus recursos de poder están seriamente debilitados pero aun existen. Rousseff al aceptarlo como “Ministro” abdicó en su beneficio y eso señala que los contendores tienen nombre: Lula, Aecio Neves y Fernando Henrique Cardoso.

El empresariado comprometido con la corrupción sistémica tendrá que camuflarse o desaparecer y otras organizaciones y empresas aparecerán en la escena, pero la clave es si insistirán en mantener el sistema de economía con alta injerencia estatal o se aventurarán en la globalización. Si van por el primer camino, la pobreza se mantendrá y la presión social crecerá hasta hacerse intolerable; si van hacia la libre mercado, tendrá que cambiar por completo su cultura y sus hábitos políticos y económicos, lo que no es nada fácil.

La política exterior de Brasil tendrá que diseñar un nuevo proyecto. Mercosur está muerto, Unasur es otro cadáver. El imperialismo “benévolo” no es aceptable para la región que en buena parte optó por pasarle por el lado y tanto el mercado como el eje de la política de poder mundial están en el Pacífico Occidental. Estos parámetros exigen un rediseño integral de su posicionamiento regional y global.

– ¿Cómo viene el futuro?

Habrá un realineamiento entre los grupos regionales. La actual división Alianza del Pacífico – Mercosur está obsoleta. La nueva división parece ser insistir en la Integración Regional o incorporarse a la estrategia de Regionalismo Abierto.

Un actor importante cuyas definiciones políticas y económicas impactarán con fuerza es Argentina. Hasta el momento parece avanzar en la dirección de la segunda alternativa.

Brasil podría también incorporarse en este grupo, pero supondría un esfuerzo muy grande y solo ocurriría en un lapso prolongado.

Colombia puede tomar un protagonismo insospechado con su gran economía y sus problemas internos en vía de solución.

México no se decide a donde ir, con sus conflictos internos y liderazgo dubitativo, puede que tome una decisión o que se mantenga en una posición oscilante entre Sudamérica y EEUU.

Chile ha perdido el rumbo, no tiene un proyecto de país ni de sociedad, sus consensos internos están deteriorados y las ideas que se creían ya superadas han vuelto a aparecer, repetidas como mantras por jóvenes que creen que están proponiendo algo original. Podría ser que se recupere y que siga jugando un rol indeciso entre su geografía y de las decisiones políticas tomadas en gobierno anteriores o que continúe retrocediendo hacia políticas del pasado, en cuyo caso mantendría una relación ambigua con uno y otro grupo.

En un nuevo escenario de Regionalismo Abierto, se conformaría una asociación de países con mercados libres y una alianza política en base a un conjunto de intereses y valores concordantes. En el escenario Integración Regional se conformaría un alianza política entre países con fuerte componente ideológica y un esquema económico regulado y semi cerrado. Posiblemente tendría un carácter antimperialista en un esquema parecido a un chavismo atenuado y tal vez menos ineficiente.

Lo único claro es que vienen cambios profundos en la forma que entendemos el poder y la economía en Sudamérica.

 

 

García Linera hace prospectiva y deja directrices para el gobierno de Chile

El Vicepresidente de Bolivia, se va de Chile dejándonos sus proyecciones prospectivas, sus recomendaciones para nuestra política exterior y un mensaje claro: la hostilidad boliviana no terminará hasta que Chile ceda y les dé lo que quieren.
Como ya se está haciendo costumbre, una alta autoridad del gobierno de Bolivia viene a nuestro país, interviene en nuestros asuntos internos, nos falta el respeto, nos amenaza y se va tan campante.

No pidió permiso para venir y llegó sin ni siquiera avisar. Declaró con toda soltura que la notificación de que un avión oficial de su gobierno aterrizaría en Chile era suficiente aviso, y con su aspecto atildadito y algo amanerado no tuvo empacho en dejarnos varios mensajes:

– Bolivia crece a paso de carga y Chile está estancado.
– Bolivia “aceptará” el fallo de la Corte Internacional pero no cejará en sus acciones para obligar a Chile a cederle un territorio soberano en nuestro país.
– Bolivia actuará mediante acciones “paralelas y simultáneas” en otros frentes aun cuando la disputa se encuentre en La Haya.
– Bolivia tiene otros temas con los cuales seguir hostilizando a Chile. No los mencionó pero se puede colegir que se refiere a los asuntos de los ríos Lauca y Silala y otros por inventar.

También nos aclaró el panorama para que siguiéramos su ejemplo y adoptáramos políticas eficaces como las de Bolivia:

– Deberíamos seguir las políticas que recomienda el movimiento estudiantil chileno.
– La política económica de nuestro país debería cambiar hacia una como la de Bolivia, que demostradamente es mas eficiente.
– Los proyectos ferroviarios de Brasil, China y Perú para unir el centro del continente con el Océano Pacífico son inviables si no van por Bolivia, pero no pasarán por Chile.
– Chile no debería tomar mediadas diplomáticas cuando políticos de países como Perú, Paraguay, Uruguay, Ecuador o Venezuela apoyan a Bolivia. Es malo para nuestro país.
– Ellos quieren un acceso soberano al Pacífico y están abiertos a sentarse a conversar. No quieren “imponer”.
– Ellos “cortaron” a Bachelet porque no concretó y se quedó solo en conversaciones.
– Respecto a la reelección continuada de Morales, ella no solo es lógica y aceptable, sino que es una necesidad para satisfacer su aspiración marítima y asegurar el desarrollo nacional.

La autosuficiencia del Vicepresidente Boliviano para imponernos su presencia, su desprecio hacia nuestro país y en particular hacia sus autoridades, el desafío abierto nuestros derechos e intereses y su insultante soberbia contrasta penosamente con la actitud dubitativa, temerosa, casi pusilánime de nuestras autoridades.
Mas temprano que tarde pagaremos un precio por ello y nos obligará a emprender acciones que podrían haberse evitado si hubiéramos mostrado mas asertividad y dignidad cuando aun era tiempo.

Curiosamente, nuestro país sigue dócilmente y sin cuestionamientos -en el marco de Unasur- el liderazgo político regional de Ecuador y Bolivia.
¿No estaremos “leseando”?

Fernando Thauby García
T3 SpA
Consultores
4 de julio de 2015

Mar para Bolivia: Clericalismo y Lucimiento personal

Entre el 9 y el 14 de septiembre del 2006 en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, se llevó a cabo un seminario con tres grupos -de Bolivia, Chile y Perú- de cuatro de académicos cada uno, convocados por dicha universidad, que concluyó en un documento de análisis y apoyo a  la construcción de una posible solución respecto de la demanda marítima boliviana.

Los académicos fueron elegidos por los organizadores; por Chile lo hizo Jorge Magasich un profesor de historia, activamente de izquierda, residente en Europa.

Para ser incluido entre los elegidos fue requisito suscribir algunos criterios:

  • La demanda de Bolivia es razonable y atendible.
  • El problema es de interés hemisférico permanente.
  • Desde la perspectiva del desarrollo económico regional, la satisfacción de la reivindicación marítima boliviana es un factor clave.

Esta convocatoria se llevó a cabo en el peak de popularidad de las políticas económicas y sociales alimentadas, en la región, por el alto precio de los recursos naturales y la euforia chavo – lulista generada a partir del Foro de Sao Paulo, con el apoyo y simpatía de la izquierda europea. Recordemos que este Foro comenzó a funcionar a partir de 1990 con los partidos de izquierda regionales bajo el liderazgo del Partido de los Trabajadores de Brasil, con el propósito de reordenar las huestes de la izquierda marxista regional después de la caída del Muro de Berlín, para “hacer la luz sobre las consecuencias del neoliberalismo” en los países de Latinoamérica y el Caribe y organizar la unidad antiimperialista en la región.

El diagnóstico del ambiento político en Chile que Magasich identifica como marco de la propuesta (2009) se resume en su aseveración: “encuestas de opinión efectuadas en Chile indican que, si bien la mayoría de la población tiene aún reticencias a otorgar una salida al mar a Bolivia, hay una evolución favorable de la opinión. Un comportamiento revelador fue el de varios miles de chilenos que concurrieron a una manifestación para escuchar al Presidente Evo Morales en 2004, donde gritaron sostenidamente: “¡Mar para Bolivia!”.

El seminario analizó tres escenarios de posible solución:

Opción I A: Integración de un corredor y un espacio trinacional por Arica, con borde costero. Incluye derechos marítimos y mar territorial para los tres países; puerto y aeropuerto; carreteras, líneas férreas y recursos naturales. No afectará a los derechos de Perú derivados de los tratados de 1929 y 1999.

Opción I B: Corredor Boliviano. Cesión por parte de Chile de un corredor terrestre para Bolivia entre los límites de Chile y Perú. No aclara si la cesión es por parte de ambos países – a ambos lados de la Línea de la Concordia- o solo por parte de Chile.

Opción 2.- Enclave Boliviano en la Región de Antofagasta, con un puerto para Bolivia a construirse en Cobija. Incluye libre utilización por parte de Bolivia y de libre circulación de ciudadanos bolivianos de los caminos y ferrocarriles chilenos.

El contexto político y el desarrollo de esta propuesta presentan algunas características destacables

  • Se trata de una invitación de la Universidad Católica de Lovaina, cuyas autoridades no participaron en las deliberaciones, en sus conclusiones ni actuaron ante los gobiernos ni organismos internacionales para su conseguir su eventual puesta en práctica, lo que permite calificarla como una actividad legítimamente académica.
  • Los participantes fueron de “sensibilidad” de izquierda y por consiguiente con una cosmovisión que no es compartida por todos los chilenos. Esto es particularmente notorio cuando suponen que la voluntad política y la ideología superan los considerandos económicos y técnicos. En esta línea, es cuestionable la posibilidad de que Chile pueda cooperar en el ámbito económico con el gobierno de Bolivia que llama a escándalo por la existencia de servicios públicos privatizados, como ocurre en Chile. En este caso, ferrocarriles, puertos, carreteras, agua y energía. Lo mismo respecto al rol de la iniciativa privada, del estado y muchos otros temas. Sería un diálogo muy complejo. Sin perjuicio de lo señalado, es clara la coincidencia entre esta propuesta y las acciones del Gobierno de Bachelet respecto a la eventual concesión de un enclave en el norte de Chile. Esas negociaciones no trascendieron a la opinión pública sino hasta después de su cancelación por parte del gobierno Piñera.
  • Las tres premisas fundamentales son cuestionables:

-La demanda de Bolivia no es necesariamente razonable. Bolivia tiene acceso al mar, no soberano, pero eficiente. Tampoco existe en Bolivia una opinión mayoritaria clara respecto a que es lo que los bolivianos quieren.

-El problema es de interés hemisférico permanente. No es cierto. La identidad ideológica de los gobiernos regionales en ejercicio en ese momento jugó un papel relevante en la posición política de algunos de ellos.

-Desde la perspectiva del desarrollo económico regional, la satisfacción de la reivindicación marítima boliviana es un factor clave. Tampoco es válida. El uso del mar no requiere ineludiblemente la soberanía territorial.

  • El entusiasmo chavo – lulista murió. Las condiciones económicas regionales cambiaron dramáticamente. Mercosur falleció y las políticas económicas de los gobiernos chavistas fracasaron rotundamente.
  • Los reiterados excesos verbales y políticos de Morales contra Chile destruyeron la buena voluntad nacional existente en ese momento hacia Bolivia. El apoyo hacia un  “mar para Bolivia” no fueron de “miles de personas” sino que fue un evento reducido organizado por sus pares ideológicos en Chile. Actualmente hasta el partido Comunista chileno, organizador del evento antes mencionado, trata de hacer olvidar esa postura.
  • Varias de las alternativas consideradas en el Acta de Lovaina, ya fueron propuestas por Chile a Bolivia en el pasado y fueron rechazadas por sus gobiernos.

En breve, la de Lovaina fue una propuesta voluntarista que desconoció las peculiaridades del proceso político y social tradicional en Bolivia; hecha en un momento de optimismo político bilateral y regional que ya pasó, en gran parte debido a la irresponsabilidad de los gobiernos altiplánicos.

La segunda parte del desarrollo del Acta de Lovaina continuó en el mes de mayo de 2015 moviizada por parte de Mons. Dr. Víctor Manuel Fernández, Arzobispo – Obispo de Buenos Aires y Rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), acompañado por Leonardo Jeffs Castro de la Universidad de Valparaíso, quienes invitaron a un grupo de académicos latinoamericanos a reunirse para retomar la Propuesta de Lovaina de 2006, ahora conectándola con la próxima visita del Papa Francisco a Bolivia y en una clave de acercamiento educacional y cultural.

El Rector de la UCA. Víctor Fernández dirigió el debate, presentó las conclusiones e hizo el cierre. El profesor Jeffs no participó en forma visible.

En un texto escrito por el Arzobispo – Obispo, bajo el título “Relanzar un sueño”, se pregunta: “¿se debe convalidar necesariamente el principio de que “el ganador se lleva todo”, sobre todo cuando implica quitar completamente a un país su acceso libre al mar?”. Señala también: “Ante la próxima visita del Papa Francisco a Bolivia y posteriormente a Chile un grupo de académicos de Bolivia, Chile, Perú y Argentina consideran que es una ocasión adecuada para proponer proyectos de integración en el Cono Sur” y agrega: “La salida al mar de Bolivia se presenta como una cuestión apta para plasmar una auténtica voluntad de integración latinoamericana”. “La nueva propuesta será entregada a los Presidentes de UNASUR, Tabaré Vázquez (Uruguay) y de CELAC Rafael Correa (Ecuador), solicitándoles que la entreguen a los Presidentes de Chile, Bolivia y Perú y les soliciten que inicien conversaciones entre los tres. Se pide también “que el ex Presidente de Uruguay José Mujica sea designado por UNASUR y CELAC para realizar gestiones de buena voluntad entre las tres naciones hermanas para que sea adoptada la solución propuesta”.

El convocante y protagonista central de este seminario, Víctor Manuel Fernández, estudió filosofía y obtuvo la licenciatura en Teología; en 1990 obtuvo el doctorado en Teología con una tesis sobre la relación entre el conocimiento y la vida en San Buenaventura. Fue profesor de Ética, Sicología, Hermeneutica, Antropología, Método Exegético, Nuevo testamente, Homilética,  y Teología Espiritual; ha colaborado en el Celam en el ámbito de la reflexión teológica pastoral; participó como invitado y colaboró como perito en la Comisión de Redacción de la  V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Cariba en Aparecida (2007). Participó también activamente en la Encíclica Papal sobre ecología del años 2014. Hombre de confianza del pontífice, se le atribuyeron aportes al Papa Francisco para la exhortación Evangelii gaudium. El propio Papa cita como referencia de ese documento pontificio un trabajo de Fernández.

El contexto político y el desarrollo de esta segunda propuesta presentan también características peculiares:

  • La iniciativa y el liderazgo del evento fue toda de Fernández, liderazgo que es natural si se considera que él entiende y arma todo el evento en el contexto de la próxima visita de Bergoglio a Bolivia y mas tarde a Chile. De la misma manera llama la atención que –a diferencia de lo ocurrido en Lovaina- se incluyeron participantes argentinos a título desconocido.
  • El recato y la prudencia de los organizadores de la reunión de Lovaina contrasta con la extroversión e intrusividad del Arzobispo – Obispo Fernández, en especial su abuso de confianza al tomar acción política regional a través Unasur y Celac sin la autorización ni conocimiento de los afectados, que se vieron en la necesidad de protestar públicamente. El historiador nacional y Premio Nacional de Historia 2008 Eduardo Cavieres, lo hizo en forma expresiva: “Nos sentimos utilizados. Ha existido un general rechazo a las distorsiones producidas respecto a la reunión y al Acta de Buenos Aires que se hace extensivo, en diversos grados, a todos los participantes”. El académico peruano Daniel Parodi se manifestó en forma similar: “Nunca propusimos la mediación ni de Celac, ni de Unasur ni de José Mujica. De hecho, nos enteramos de nuestra supuesta propuesta al día siguiente. Hasta ahora no sabemos como un foro académico se convirtió en la punta de lanza de una campaña de Unasur en la región”.
  • La aproximación de Fernández a la interpretación de la Guerra del Pacífico es discutible y muchos historiadores presentan contextos mas complejos, matizados y políticos del proceso. Si se consideran los atributos académicos de Fernández -su experiencia es próxima a la Ética, la Teología y otras ciencias de ese género – es comprensible su lejanía de la Historia y la Política.

La apreciación de Fernández respecto a que “La salida al mar de Bolivia se presenta como una cuestión apta para plasmar una auténtica voluntad de integración latinoamericana” señala un objetivo distante de las materias que se esperaría de competencia del Cardenal – Arzobispo de Buenos Aires y de la agenda de la reunión y , sin duda, su iniciativa personal de promover una acción política concreta mediante los Presidentes de UNASUR y de CELAC para dar la señal de partida de conversaciones en la línea de su propuesta se aproxima mucho a lo que se define como clericalismo: “Influencia del clero en los asuntos de Estado, en especial si es excesiva”.

Al respecto el Papa Francisco señala que “la tentación del clericalismo —con un deseo de señorear sobre los laicos—, implica una separación errónea y destructiva del clero, una especie de narcisismo que conduce a la mundanidad espiritual. Aunque parezca una paradoja, en este sentido, el clericalismo y la secularización del clero van de la mano”. E insiste: «Clericalizar la Iglesia es hipocresía farisaica». «No a la hipocresía. No al clericalismo hipócrita. No a la mundanidad espiritual».

La carrera ascendente de Fernández aproximándose a Bergoglio permite preguntarse si esta iniciativa tiene su origen en una solicitud del Papa o es una iniciativa personal de Fernández. El Pontífice ha sido ambiguo al respecto: Según Fernández “el Papa no solicitó esto; cuando estábamos empezando a organizarlo, le conté lo que pensábamos hacer, y él solo me respondió: la Universidad tiene libertad académica”.

Si el promotor de esta acción política fuera el Papa, estaríamos ante un problema grave; si fuera una iniciativa de Fernández, sería solo de otro exceso de entusiasmo clerical.

Sería muy positivo que este incordio fuera aclarado y controlado por las autoridades vaticanas.

INFORMACIÓN

Estimados lectores,

Para enviar comentarios hay que apretar el botón marcado como W en la esquina superior izquierda DE LA PRIMERA PÁGINA

 Al hacerlo aparece una lista de comandos en el margen izquierdo de la página, al final de la cual está el Botón “COMENTARIOS”.

Atentamente

Fernando Thauby García
T3 SpA
Consultores
3 de junio de 2015

Bolivia ¿a quién beneficia el acceso “soberano” al mar?

El sentido común sugiere que para entender lo que una persona o grupo quiere, debemos comenzar por entender las palabras con que lo definen. Bolivia aspira a obtener “un acceso soberano al mar”.

La palabra “acceso” tiene un significado relativo a “acercarse o llegar a algo”; es “tener entrada o paso a algún lugar o persona”; y “soberano”, que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente.

Actualmente y como ha quedado demostrado hasta la saciedad, Bolivia tiene acceso al mar y lo tiene en condiciones excepcionalmente amplias y convenientes, como beneficio obtenido en el Tratado de Paz y Amistad con Chile, de 1904. Puede acercarse, llegar y entrar al mar. Tiene acceso.

Lo que busca entonces es soberanía sobre un espacio terrestre para transitar por territorio chileno y un tramo en la costa de Chile apto para construir un puerto bajo su control.

Tener un “corredor de territorio soberano” y un “espacio costero” no significa obtener una ganancia económica ni de eficiencia del transporte de carga y pasajeros, muy probablemente la calidad de los servicios decaiga durante un lapso significativo, antes de igualar a lo que tienen hoy, si es que ello llegara a suceder.

¿A quién beneficia el acceso ”soberano”?.

Los comerciantes y exportadores bolivianos privilegian un “acceso eficiente” -acercarse, llegar y entrar al mar con rapidez, seguridad y a bajo costo-, que ya lo tiene y que muy probablemente no mejorará en manos del gobierno boliviano. Los emigrantes ya circulan por miles entrando y saliendo de Chile sin necesidad de que el acceso sea “soberano”. Los pequeños comerciantes llevan y traen su contrabando hormiga. Los turistas van y viene a su antojo.

El periódico El Día, de Santa Cruz – Bolivia- del martes 5 de mayo, bajo el título de ¿A quién beneficia el mar?, señala: “Hay un juego de política y otro mayor de intereses económico. Morales & Cía. tiene mucho que ganar. El mundo sobrio olvida reclamos territoriales, tal vez justos, en aras de una coyuntura nueva, diferente, globalizada, donde los nacionalismos vienen a ser un énfasis retrógrado. No imaginamos a México pidiendo a Texas”.

“Pareciera que no se pide mucho, un pasadizo soberano para en su extremo, en la costa, levantar barracones y muelles cuyo único destino será, siendo realistas, el de trampolín para el tráfico de cocaína. Ya se intentó en oriente con la vergüenza del Tipnis (carretera que  cruza un parque nacional). Allí se olvidó a la Pachamama, se le quitó la identidad de ser vivo a la Madre Tierra porque los insignes cocaleros deseaban (y lo están haciendo) expandirse para fortificar su imperio. Bien se denominó a ese proyecto “la rodovía de la cocaína”. Lula y otros en Brasil y los conocidos de siempre en este lado apostaban al fantástico negocio con una retórica de progreso y bienestar”. Los traficantes “de solo imaginar un pase libre hasta el Pacífico sin trabas ni control, se marean”. “Nuestro producto estrella de exportación es la droga. No mientan los jerarcas, se necesita el mar para exportar”. “No me importa lo de Chile, allá ellos y su propia perspectiva. Muy pocos (bolivianos) se beneficiarán si un día las olas golpean un territorio llamado “nuestro”. Este es un baile de poderosos y los de abajo no danzan en este ruedo”.

En Chile hay quienes creen que es una aspiración del pueblo boliviano, otros piensan es una necesidad sicológica para tratar de superar su limitaciones históricas, otros que es una herramienta para jugar en la política interna. Para otros –los mas activos en mostrar su apoyo a las maniobras bolivianas- es una parte de su concepción ideológica latinoamericanista, que privilegia los intereses colectivos de una imaginaria comunidad latinoamericana y pospone los intereses nacionales que considera estrechos y clasistas. Al igualar la lucha de clases con la lucha de los países mas pobres contra los mas ricos, toman posición con los primeros en desmedro de los intereses nacionales.

Han terminado los alegatos de esta parte del pleito. Morales hoy nos ha notificado que “su país tiene otros planes “mucho más interesantes” en caso de que no le fuera bien con la demanda que interpuso contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya”. “Si en esta primera demanda no (nos) fuera bien, ni se imaginan ustedes que tenemos planes mucho más interesantes que esta primera etapa de batalla legal en la comunidad internacional”, Agregó que los nueve años que lleva en el Gobierno le han permitido “aprender y entender no solamente los procedimientos internacionales, sino también cómo hacer planes para que Bolivia vuelva al Pacífico con soberanía”. http://www.emol.com/noticias/nacional/2015/05/09/716234/morales-dice-que-bolivia-tiene-otros-planes-si-no-le-va-bien-ante-la-cij.html. Anteriormente ya nos había amenazado con agitar el asunto del río Silala y del Río Lauca y tal vez llevarlos también a la Corte Internacional de Justicia.

Es evidente que las interferencias bolivianas no terminarán con este pleito. Asi las cosas, tendríamos que ser estúpidos para no darnos por enterados y ponernos en acción desde ahora. Lo primero, es tomar nota que hay mucha personas y grupos en Bolivia que son mas sensatos que Morales y sus coqueros. Es tarea nuestra contactarlos, apoyarlos y transformarlos en interlocución válidos y privilegiados. Lo segundo, es que hay que tomar acción para evitar que Morales siga usando la CIJ para sus maniobras y jugarretas y eso comienza con el Pacto de Bogotá. Lo tercero, es que Morales y su gobierno deben sufrir las consecuencias de los insultos y agresiones a Chile, tenemos como y con qué hacerlo, en varios ámbitos, comenzando por una agudización del combate al tráfico de drogas por vía marítima y la identificación pública de los líderes de las redes que las dirigen desde Bolivia.

No es razonables quedar a la espera de que nos demanden o que armen una encerrona contra nuestro país para entonces empezar a preparar una “defensa jurídica” que nos tendrá, otra vez, ocupados perdiendo el tiempo con este individuo y su lote.

Pareciera muy poco inteligente volver a negociar con el actual gobierno boliviano. Solo es fortalecerlo para que nos agreda mas.

Sería toda una experiencia ver a nuestro país tomando la iniciativa y no limitándose a reaccionar cuando ya estamos bajo ataque.

Por último, nuestro gobierno, con estas y anteriores experiencias, debería revisar su posicionamiento ideológico latinoamericanista, pasando por su incomprensible entusiasmo por Unasur y terminando con Tellier y el Partido Comunista gritando en apoyo a los enemigos de Chile y solidarizando con ellos pública y encubiertamente.

Mindef: De la Defensa Nacional de Chile a la Defensa Colectiva Regional

La integración regional ha sido un sueño persistente en Sudamérica. Comenzó desde la independencia misma y ha continuado bajo diversos enfoques y justificaciones. Los fracasos iniciales se debieron principalmente a razones geográficas y políticas. Por un lado existía una diferenciación inicial derivada de la división administrativa española la que se sumaba al inmenso tamaño de sus territorios que no les permitía no siquiera controlar efectivamente los espacios que se presumía a su cargo.
Sudamérica está dividida por la Cordillera de Los Andes que la cruza de norte a sur en toda su extensión partiéndola en dos mundos, el Atlántico y el Pacífico; los valles formados por sus estribaciones hacia el Pacífico subdividen esos territorios en regiones aisladas de sus vecinos conformando subregiones que prontamente desarrollaron sus propias sociedades, economías, culturas y elites, diferentes a las de sus vecinos. Por el otro lado, la selva de la Amazonía instalada al centro del continente reforzó esta división impidiendo “la conquista del Oeste” e impuso el tránsito y el poblamiento sudamericano en su periferia costera con interconexión terrestre muy dificultosa por lo que se organizó principalmente por vía marítima, separando aun mas a los diversos “países”.
Pero el sueño no murió. Se continuó intentando la integración por diferentes vías y con diferentes motivaciones, y fracasó una y otra vez. Tal vez las razones mas comunes de estos fracasos modernos fueron el voluntarismo que minusvaloró la magnitud de las dificultades, la presencia protagónica de ideologías políticas y las agenda de las personas y países que impulsaban esos intentos, que generalmente pretendían instrumentalizar un proyecto ideológico bajo el disfraz de “integración”.
El intento chavista, que finalmente se estructuró en torno a Unasur es un típico ejercicio mítico regional. En 1999 Chávez bramaba: ¡En Venezuela está en marcha lo que hemos llamado el proceso de resurrección venezolana … Alerta, Alerta, Alerta, que camina la espada de Bolívar por Latino América!!”. El correlato obvio fue cultivar el mito de Chávez como una especie de Bolívar reencarnado, primero para consumo interno venezolano y luego como “modelo” para Sudamérica.
El Foro de Sao Paulo se constituyó con Castro, Lula y Chávez con la intención explícita de retomar en Sudamérica las banderas abandonadas por la caída de la Unión Soviética. Lula buscó afanosamente la supremacía brasileña desde un discurso de izquierda; Chávez intentaba una revolución continental y los Castro buscaban con angustia algún mecenas que se hiciera cargo de los resultados de su inepcia económica. Luego se colgaron Kirchner, Correa y Morales.
Entre 2002 y 2004, Chávez se enfrentó al proyecto de “Regionalismo abierto”, que marchaba en tándem con ALCA, Área de Libre Comercio de las Américas, de la cual los gobiernos de Chile fueron entusiastas promotores. Desde ahí se originó su animadversión a nuestro país. Según su diagnóstico, Sudamérica estaba dividida en dos grupos, los bolivarianos, que lo seguían a él y a Lula, y los “monroistas”, integrados por Chile, Colombia México y Perú que debían ser doblegados. Chávez creó la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) instalando una situación binaria: los buenos, antiimperialistas, revolucionarios, etc. y los malos, vendidos, sometidos etc.
Chávez se auto asignó dos tareas 1.- “enterrar el ALCA y el modelo económico, imperialista y capitalista y 2.- “ser el partero de una nueva historia, el partero de una nueva integración, el partero de ALBA , la Alternativa Bolivariana para las Américas, para los pueblos de América, una verdadera integración libertadora, para la libertad, para la igualdad, para la justicia y la paz”. Sus instrumentos serían Unasur y el dinero del petróleo venezolano.

Lagos se mantuvo claramente al margen de este grupo, Bachelet en su primera administración se les aproximó, en parte por su simpatía hacia Lula/Rousseff y hacia Fidel. Piñera se dejó designar presidente para no alejarse tanto de esos países y estableció un modus vivendi con Chávez. El actual gobierno de Chile mantiene una posición ambigua: calla ante los atropellos a la democracia y a los Derechos Humanos por parte del gobierno militarizado de Chávez y parece apoyar la creación de una “comunidad de seguridad sudamericana” en torno a Unasur. En efecto, el Programa de Gobierno de la actual administración en su sección “Defensa” declara: “Durante el período 2014-2018, la política de Defensa Nacional tendrá como objetivo principal de mediano y largo plazo, generar una Comunidad de Seguridad en América del Sur que garantice la paz y elimine definitivamente la amenaza de la guerra, siendo el Consejo de Defensa de UNASUR la institución para avanzar en esta materia”.
El actual Subsecretario de Defensa, en Punto Final el año 2012, criticando la Estrategia de Seguridad y Defensa (ENSD) propuesta por el gobierno de Piñera declaraba: “Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana, la ENSD avanza aisladamente en una dirección casi opuesta”.

A esta altura se hacen necesarias algunas reflexiones. Primero, es evidente que los organizadores y “dueños” de Unasur están en un proceso que, vía Foro de Sao Paulo, se declara heredero y continuador del difunto marxismo soviético para su materialización en Sudamérica. Segundo, que se declara anticapitalista y antiimperialista en la forma que Castro, Chávez y Lula entienden ese término. Tercero, que están conformando una “comunidad de seguridad” con una fuerte componente militar y Cuarto, que pretenden ampliar el ámbito de ingerencia militar en los gobiernos de los países, al estilo Venezuela.

A qué nos están invitando, ¿a una integración para la prosperidad de nuestros pueblos o a reeditar la guerra fría y el enfrentamiento político con destrucción de la democracia y atropello a los DDHH?. El ejemplo de Venezuela, Argentina y Ecuador sugieren lo segundo.
Cabe entonces preguntarse si los chilenos están conscientes que nuestra política exterior y de defensa se mueven en esa misma línea política y militar. También preguntarse si nuestra ciudadanía ha tomado nota que vamos hacia una defensa colectiva regional en que asumimos compromisos militares con nuestros socios. Dado que los gobiernos de Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia practican un agresiva política económica, comunicacional y diplomática contra los EEUU, Gran Bretaña y varios otros países, ¿es legítimo que nuestro país haya tenido un vuelco estratégico, militar y de seguridad de esa magnitud sin que haya sido socializado con la ciudadanía?, ¿cómo es posible que los gobiernos sigan adquiriendo compromisos relevantes a espaldas de la opinión pública?.
Los días 9 y 10 de Junio de este año, en Buenos Aires, se efectuó la Conferencia de Defensa y Recursos Naturales del Consejo de Defensa Suramericano (CDS). Esta curiosa incursión de la defensa en funciones propias de Gobierno derivan de un silogismo tan simplón como erróneo: “Los recursos naturales son importantes; Hay que garantizar la soberanía y protección de los mismos; Los militares son responsables de la soberanía y protección de sus países; Ergo: los militares deben defender los recursos naturales”.
¿Tiene la Estrategia de Defensa algo que hacer respecto al ejercicio y funcionamiento de la democracia en cada país o en el conjunto de la región?, ¿algo que decir respecto al manejo que cada gobierno determine adecuado para gestionar sus recursos naturales?.

Pero la manipulación de nuestra ingenuidad u oportunismo va mas allá. Por acuerdo mayoritario, en el Plan de Acción 2014, aprobado en esa oportunidad con la concurrencia del representante del Ministerio de Defensa de Chile, Carlos Maldonado Prieto, se le encargó a Venezuela y a Chile “Proponer y consolidar lineamientos estratégicos del CDS/Unasur para la construcción progresiva y flexible de una visión compartida de defensa regional de acuerdo a lo ordenado en el numeral 16 de la Declaración de Paramaribo el 30 de agosto de 2013 y en concordancia con los lineamientos orientadores aprobados en el IV Seminario …”
En este sentido la aseveración del actual Subsecretario de Defensa al criticar la forma en que se trabajó la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa en el gobierno de Piñera es muy válida: “Este gobierno tiene pleno derecho a opiniones diferentes a las de los gobiernos anteriores, pero es indispensable que se mantenga el debate público buscando acuerdos que signifiquen continuidad en lo fundamental, como que se mantenga el carácter estatal de las políticas que se aplicarán. Esa dinámica se suspendió, y fue un grave error. Afecta a una política que se aplicó durante más de diez años y todavía no está suficientemente institucionalizada. Sobre todo, porque hay que cautelar el carácter estatal de la defensa y el papel del Ministerio de Defensa, que es nuevo … Y por eso mismo es indispensable que haya un verdadero debate, amplio e informado”, algo que también vale para este gobierno.

Que no haya duda, Chile, junto a Venezuela somos los que proponen la nueva estrategia. Estamos yendo hacia la conformación de una alianza militar regional en que los intereses de nuestros socios pasan a ser nuestros. Los países que conforman la mayoría en Unasur son: Argentina; Venezuela, Ecuador, Bolivia, Surinam y Brasil, tan amigos nuestros que si lleváramos ahí nuestra queja por los malos modales de Morales nos ganaríamos una sonora rechifla.
Todo parece indicar que estos asuntos de interés nacional deberían ser discutidos abiertamente, con participación del Congreso, de la ciudadanía y de los académicos e intelectuales y no manejadas a puerta cerrada, en forma casi subrepticia. Se hace gran caudal de la defensa como política de estado: si cambiar por completo el paradigma de defensa nacional que nos ha acompañado desde la independencia por otro de defensa colectiva regional – que se apoya en una ideología que es rechazada por las grandes mayorías nacionales- no afecta a la política de estado, es difícil identificar algo que lo hiciera, salvo que “política de estado” sea una forma de denominar lo que le gusta a cierto sector y que le permite rechazar visiones alternativas y mas promisorias como por ejemplo, la Alianza del Pacífico y la cooperación en seguridad con México, Canadá, Perú y Colombia.