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Crisis en Chile: ANÁLISIS DE ACTORES Y UNA EVENTUAL SALIDA

En las últimas semanas han salido varios análisis de lo acontecido en Chile. Se podría decir que en general todos manejan los mismos datos y lo que varía es la solidez, profundidad y amplitud del análisis. Uno de los mejores que he leído es “Pensar el Malestar” de Carlos Peña. Creo que es un aporte muy valioso y oportuno, no es para todo público y sabemos que los interesados en profundizar en este tipo de análisis constituye un auditorio mas bien reducido.

Sin pretender competir con tan afamados analistas, les propondré una aproximación mas simple, directa, esquemática y operativa que, creo, puede ayudarlos a armar un cuadro para el seguimiento de los eventos actuales y futuros.

Los actores y sus relaciones entre si, son relativamente fáciles de identificar; sus motivaciones e intenciones es mas difícil. El actor mas difícil es, sin duda, la izquierda, que incluye grupos y personas muy diversas y complejas. Hay actores sobrevalorados en cuanto a su importancia y también algunos enigmáticos o desconocidos.

A mi juicio, hay grupos que llevan la iniciativa estratégica -imponen los objetivos por los que se lucha y tratan de manejar la forma y lugar en que esa lucha se desarrolla-En este ámbito hay cuatro actores cuya actividad, objetivos y protagonismo ha ido cambiado durante el proceso.

  • El primero es un grupo de ex actores políticos y sociales en el Gobierno de la Unidad Popular, que nunca se resignaron a la derrota política que les impuso el Gobierno Militar y no abandonaron las ilusiones de revertir el resultado de esa primera batalla. Su argumentación se centró en poner de relieve las deficiencias del Modelo. Dado que éste fue indiscutiblemente exitoso, sus criticas se situaron en aquellas áreas con mucha carga emotiva y en aspiraciones de alta subjetividad e imposibles de satisfacer por completo.

La parte política e ideológica de esta campaña fue alrededor de aspectos que, teniendo una base de realidad, eran el resultado de la propia gestión de los gobiernos de la Concertación, que apoyaban, de los cuales tuvieron que separar camas sin abandonar sus posiciones y beneficios de todo orden. Me refiero a los “autoflagelantes”.

Nunca excluyeron por completo “el empleo de todas las formas de lucha”. Y su ideología podría condensarse en “ni perdón ni olvido” y “mejor pobres e iguales que ricos y con distribución desigual de la riqueza”. No creen en la democracia; si en el Estado protagonista y líder.

  • El segundo fueron los sinceramente “renovados” que siendo los intelectualmente mas hábiles, capturaron los puestos de poder en el Estado -Poder Judicial, Poder Ejecutivo (gobernaron 30 de 35 años) y Poder Legislativo (a veces con mayoría en el Congreso)-. Establecieron mecanismos para crear grupos clientelares muy extendidos y sólidos – en empresas del estado, en los servicios estatales, en organismos autónomos financiados por el estado, en ONGs, centros semi académicos y cargos inamovibles y bien remunerados en todos los ministerios (los operadores). Los directivos de este nivel organizaron un flujo y reflujo de personas entre la empresa privada y los cargos gubernamentales y parlamentarios.

Este sector se alejó completamente de la ciudadanía, conservando firmemente su clientela electoral lo que le permitió asegurar el control político. Este nivel se sumergió en la corrupción y en el cohecho promovido por el gran empresariado nacional formando una asociación de beneficios mutuos que nadie (ninguno de los Poderes del Estado) quiso ni pudo investigar y sancionar.

Este fenómeno, uno de los culpables de la desmoralización de la sociedad, se aceleró durante el Gobierno de Bachelet que concluyó debilitando el crecimiento económico y poniendo en evidencia la desigualdad entre los tipos de ciudadanos existentes en Chile.

  • El tercer Grupo es la derecha en sus dos vertientes firmemente entrelazadas: la derecha política y la derecha económica. Con el asesinato de Jaime Guzmán la UDI murió política e intelectualmente, RN no despegó nunca. Abandonaron las poblaciones y la actividad política, se aislaron del pueblo, se encerraron en sus negocios particulares y en proveer un buen servicio a los empresarios que financiaron sus candidaturas.

Los empresarios, asociados con parlamentarios de ambas tendencias políticas, se dedicaron a ganar dinero en forma legítima e ilegítima, armaron carteles, se coludieron para robar a los consumidores, abusaron de información privilegiada y de su influencia a través de sus parlamentarios/empleados. Ninguno, nunca, fue a la cárcel. Todos zafaron fácilmente.

Constituyó una potente contribución a la desmoralización nacional y una burla a la meritocracia, la honradez y el esfuerzo personal

  • El cuarto Grupo, constituido por la clase media tradicional y la emergente, alejada de la Clase Política. Mayormente “privatizados”, -sea como Pimes o como empleados de empresas privadas-, políticamente desorganizados y carentes de experiencia de lucha callejera.

Este grupo se manifestó una sola vez, el 25 de Octubre, en forma masiva -casi un millón de personas-, pacífica, apolítica, familiar, respetuosa y democrática, rechazaron la presencia y protagonismo de políticos de todas las layas y no exhibieron pancartas ni banderas, otras que la bandera nacional.

Mostraron su tremendo número y enviaron un mensaje muy potente, pero el Gobierno fue incapaz de recibirlo; la Clase Política no quiso competidores en su feudo y los ignoró; los Autoflagelantes, la izquierda revolucionaria, no tenía nada que decirles. Para las turbas violentas, eran despreciables en todo orden de cosas.

Simultáneamente, en una segunda línea, se cocinaba a fuego lento una fuerza variopinta de desadaptados diversos que agruparé bajo “el nombre de Turba Violenta (TV): anarquistas que en Valparaíso promovían “a tomarse las fábricas”!, como si en Valparaíso hubiera alguna, mas allá de algún modesto taller de cuchuflíes, y rayaban las murallas con mensajes estúpidos y obsoletos que denunciaban su bajo intelecto. Traficantes de drogas al menudeo, con sus proveedores santiaguinos y su clientela de milennials de “finde”, convenientemente apoyados por miembros de la Clase Política. Barras bravas en connivencia con los dueños de los equipos profesionales. Niños escolares, abandonados por sus padres y políticamente abusados por sus profesores y mentores políticos, y una amplia diversidad de pornógrafos, desviados sexuales y minorías varias, promotoras conductas y causas contra la razón.

Estas personas tuvieron el motor para su expresión política en el área menos pensada: los asistentes al Instituto Nacional (IN) (me da vergüenza llamarlos estudiantes).

Ninguno de ellos tenía la tracción necesaria para movilizar una masa significativa de personas; este protagonismo fue asumido por los violentos del IN que en forma crecientemente violenta, impune y ante la pasividad abyecta de todo tipo de autoridades enfrentó y derrotó reiteradamente a las autoridades metropolitanas, a la policía y al gobierno, llegan incluso a organizar, en sus aulas, cursillos de combate urbano impartidos por miembros jubilados del FPMR (Partido Comunista). De ahí pasaron al “Evade”, que practicaron con creciente violencia, durante varias semanas, hasta lanzarse al ataque vandálico masivo del 18 de Octubre, ante la completa pasividad e impotencia del Ejecutivo.

La dinámica que adquirió la estructura e interacción de estos grupos es muy ilustrativa:

1.- Los niños del IN atacaron y destruyeron 7 estaciones de Metro con algún refuerzo de elementos de las TV.

2.- Coordinados mediante las redes sociales y apoyo externo, las TV se apoderaron del movimiento. Multiplicó exponencialmente la violencia y generalizó el asalto a las estaciones del Metro. Desplazó por completo a los niños del IN y asumió el control táctico de los ataques.

3.- El Partido Comunista (PC) y elementos de Frente Amplio (FA) intentaron tomar el control de la TV, sin éxito. Pero lograron instalar un Objetivo Político -el derrocamiento de Piñera- , que siendo solo de ellos y no de la TV, lo impusieron mediáticamente.

4.- La TV se hizo funcional al PC y FA y a las aspiraciones de los políticos autoflagelantes, pero conservando un amplio espacio de libertad de acción.

5.- Desatada la crisis que el gobierno no supo, no pudo o no quiso controlar, el Segundo y Tercer grupo, integrado por los dueños de los Partidos Políticos  los Parlamentarios de ambos sectores -la Clase Política – cuyo interés principal y único, era la conservación del poder que parecía escaparse de sus manos llegó a un acuerdo relámpago en que el Gobierno entregó la Constitución (por la cual Piñera, democristiano, nunca tuvo ningún aprecio, mas allá de la política económica) a cambio de que la izquierda estableciera el fin de la violencia  -La Paz-.

6.- El acuerdo de paz que la izquierda debía producir, imponiéndose de la TV nunca se produjo ya que desde el principio fue una estafa; la izquierda vendió lo que no tenía: su control sobre la TV.

7.- Se inició un lento descenso de la violencia a la espera de un “Marzo” que prometía ser de horror.

8.- Y llegó Marzo. Regresó la violencia, ahora protagonizada por turbas de niños caprichosos y violentos manipulados por diversos lotes, desde la Clase Política hasta el PC y el FA, actúan simultáneamente, aunque sin coordinación directa, con el TV.

Mientras tanto, la Clase Política insiste majaderamente a la ciudadanía con la imposición de una Nueva Constitución que nadie sabe para que se haría, ni que se cambiaría a la actual carta.

Parece evidente que lo que la opción Rechazo quiere es que siga la Constitución actual. Pero ¿sabe alguien que quieren los que promueven la opción Apruebo?. Dicen saben lo que no quieren de la actual, pero no tienen ni la menor idea ni propuesta respecto al contenido de una nueva.

Parece que una vez mas los chilenos no pensamos correctamente. Todos estamos de acuerdo -menos la Clase Política, obviamente- que el problema de fondo que tenemos es un grave déficit de calidad en la gestión del Estado, es decir necesitamos su profunda restructuración: del Gobierno y todas sus innumerables agencias de servicios y productivos: Codelco, salud, sociales (Sename), técnicos, de vivienda, de pensiones, ministerios, subsecretarías, entes reguladores y muchos mas). Reorganización de Poder Judicial y de todo el sistema de leyes que ha demostrado ser ineficaz, eliminar la politización y la corrupción, los procedimientos investigativos etc. y del Poder Legislativo, cuya inoperancia, falta de representatividad y legitimidad, corrupción, incompetencia y alto costo es acreedor al repudio generalizado de la ciudadanía.

Si esto es así, parece evidente que la forma correcta de hacer este cambio -que en la propuesta actual demoraría mas de dos años en concluir- sería primero elegir, el año 2022 un Presidente que de garantías de liderazgo para conducir un proceso complejo; luego elección de un Congreso en la perspectiva de discutir la necesidad de cambiar o no la Constitución, y si lo fuera, de discutir, negociar y proponer una alternativa y luego, el año 2023 hacer un plebiscito de salida.

Parece una alternativa demasiado cuerda como para que encuentre acogida entre los políticos chilenos.

REGLAS DEL USO DE LA FUERZA o el Arte de Mentirse a si Mismos

La Constitución vigente, copia casi al pie de la letra normas válidas hace siglos pero actualmente obsoletas y las copia porque le permiten a las autoridades políticas de hoy eludir la responsabilidad de sus decisiones. En efecto es evidente que durante el siglo XIX y XX, las fuerzas enviadas a imponer el orden en una Oficina Salitrera en Iquique no podían ser controladas por el Presidente desde Santiago pero ya no es así. Convendremos que en el siglo XXI, el Presidente puede ver, incluso con mas detalles que militar al mando, lo que está sucediendo en el lugar de  los hechos e intervenir con sus juicios, análisis, comentarios y críticas al militar en la escena y que el enjuiciamiento y desautorización de lo obrado, a conveniencia del político, también es de rutina.

Una fuerza militar, particularmente las de infantería, es un conjunto de hombres y armas que tiene por objeto producir el mayor daño posible sobre el enemigo mediante el uso de armas crecientemente precisas, letales y livianas. El enemigo está estructurado y armado en forma completamente opuesta, su objetivo es producir efectos políticos vía impacto mediático. Ambos bandos pretenden conseguir un objetivo táctico, propio y diferente para cada cual. Al costo que sea necesario.

La medida de efectividad militar es el complimiento de su tarea; el número de bajas, propias y del enemigo, es lamentable pero ellos no constituyen factores decisorios, de la misma manera, la destrucción material. En otras palabras, en el combate, la destrucción y la muerte son elementos componentes pero no determinantes. Uno de los muchos errores fatales de R. Mc.Namara en la Guerra de Vietnam fue tratar de medir el éxito militar en términos de muertos y material militar destruido. Era un “ingeniero” muy inteligente pero un líder militar incapaz.

El insurgente, por su parte, combate para producir imágenes, efectúa una actuación para las cámaras de los medios de comunicación social, la violencia tiene un rol “artístico” y las imágenes de los muertos, los heridos y la destrucción material son todo.

En las operaciones de seguridad interior, la Policía y las FFAA tienen dos situaciones radicalmente diferentes: para los primeros la limitación de las bajas y la destrucción son fundamentales, su función es altamente política; para los militares son accesorias y la medición de la efectividad de sus acciones son los resultados. Esta es la razón de la existencia de uno y otro tipo de fuerzas del Estado.

Las fuerzas militares en el combate urbano están conformadas por un número reducido de soldados, armados y equipados para obtener una gran capacidad letal y de destrucción física. Los amotinados, por el contrario, son muy numerosos en cuanto a la cantidad de personas y equipados con pocas armas efectivas y vestuario muy vistoso.

Es una lucha muy desigual. Los militares, al emplear sus armas, producirán muchas bajas y si no las emplean serán sobrepasados por la multitud y abrumados moral y mediáticamente. Los amotinados se organizan y crean tácticas para evitar que los militares puedan usar su superioridad militar. Dicho de otra manera, las organizaciones mediáticas y las acciones que inhiben a las tropas militares a emplear sus armas son parte sustantiva de la táctica del enemigo. Los militares por su parte, están organizados, equipados y entrenados para hacerlo con la mayor letalidad posible y cuando lo hacen, su letalidad derrota y hace huir a los vándalos.

Es por eso que los Gobiernos deben considerar cuidadosamente su determinación de emplear fuerzas militares en la seguridad interior. Un fusil militar está diseñado para arrancar un brazo, una pierna o hacer un agujero de 30 centímetros de diámetro en un estómago. Una fuerza militar vence cuando quiebra la voluntad de su oponente mediante la violencia. Le quiebra la voluntad o el físico. Un tanque en la calle solo puede hacer dos cosas: Disparar su cañón y destruir una casa o despanzurrar a una persona con sus orugas. Nada más (y nada menos), y ambos bandos lo saben. Es famosa la foto de un hombre desarmado parado frente a una columna de tanques -deteniéndolos- en la Plaza de Tiananmen, en China.

Si el Gobierno y la ciudadanía quieren pensar otra cosa y actuar como si la situación fuera diferente, están auto engañándose miserablemente.

Así las cosas, los ocho “principios” que sustentan a las Reglas de Uso de la Fuerza (RUF), son inaplicables:

-Principio de legalidad: “Usar la fuerza en conformidad al ordenamiento jurídico. Y atendiendo a un objetivo legítimo”. Esto es tarea y responsabilidad del Gobierno al disponer el empleo de fuerzas militares. Las fuerzas está “en uso” cuando se dispone su empleo y el objetivo también lo determina él.

-Principio de necesidad: “Usar las Fuerzas solo cuando sea estrictamente necesario”. Es responsabilidad y decisión del Gobierno.

-Principio de proporcionalidad: “Usar las fuerzas solo cuando sea estrictamente necesario para cumplir el objetivo de la consigna”. La consigna la determina el Gobierno y los militares deben determinar y alcanzar el objetivo que la materializa. No pueden cambiarlo ni incumplirlo. Es también tarea y responsabilidad del Gobierno. Debido a la diferente naturaleza de sus formas de lucha, el desequilibrio está implícito cuando el Gobierno dispone el empleo de fuerzas militares para imponer su autoridad.

-Principio de gradualidad: Si el empleo de las fuerzas militares ocurre cuando las fuerzas policiales fueron sobrepasadas, parece evidente que “la comunicación, persuasión, negociación y empleo de armas disuasivas” ya perdieron su validez, por lo demás, hacerse cargo de una situación en que las fuerzas propias (en este caso los Carabineros) fueron derrotadas, se requerirá un gran empuje y violencia para recuperar la iniciativa e imponerse a una turba enardecida por su primera victoria. Una segunda y sucesiva derrota de las fuerzas del Gobierno derivarán en un aumento exponencial de la violencia y agresividad de las turbas.

-Principio de responsabilidad: “El uso de la fuerza, fuera de los parámetros permitido por la ley, no solo conlleva las responsabilidades individuales por las acciones u omisiones incurridas, sino, cuando corresponda, también las demás establecidas en el ordenamiento jurídico”. Parece evidente que el responsable final es el presidente de la república desde que determina la participación de las fuerzas militares y establece su consigna, es decir cual es la situación que deberán establecer, determinando así el uso de la fuerza.

– Los principios de “Deber de advertencia”; “Deber de evitar el daño colateral” y “Legítima defensa”, parecen agregados convenientes para cuando se inicien las investigaciones después de un evento con bajas, destrucción y escándalo, es decir son de utilidad -ex post- para que las autoridades afectadas puedan basar argumentaciones jurídicas según sea necesario y conveniente para deshacerse de su responsabilidad.

El Artículo 3ª del Decreto entra en las reglas concretas.

Dispone 9 reglas, todas de sentido común, excepto las reglas Nº 8 y 9.

La Regla Nº 8 dispone usar las armas de fuego en legítima defensa, de acuerdo a lo establecido en el Código Penal y el de Justicia Militar. Parece evidente que si el Gobierno desea que las fuerzas militares actúen solo en defensa propia, sin tomar acción positiva para restablecer el orden y contener la violencia y destrucción, la decisión obvia habría sido no llevarlas al lugar de la confrontación.

La Regla Nº 9.- “Usar las armas de fuego como último recurso, cuando las medidas anteriormente señaladas resultaren insuficientes … y sólo en el caso de enfrentamiento con personas que utilicen o se apresten a utilizar armas de fuego u otras armas letales … las reglas anteriormente señaladas no obstan a la aplicación del Código Penal y del Código de Justicia Militar, entendiéndose que forman parte de la normativa aplicable”, son solo retórica auto exculpatoria inútil.

No tengo razones para pensar que lo que considero deficiencias de este Decreto sean aceptables para todas las personas, también estoy consciente que en materias así de sensibles puede haber y hay muchas y diversas opiniones pero sostengo que la experiencia muestra que existen algunas tendencias, en quienes dictan las leyes sobre materias delicadas, a hacerlas de manera idealista, en una perspectiva teórica, con puertas traseras y laterales que les permitan derivar las culpabilidades y responsabilidades hacia escalones mas bajos en la jerarquía ejecutiva y una esperanzo oculta pero perceptible, que ellos mismos no se verán necesitados de aplicar las reglas que inventaron sino para apretar y culpar a otros cuando lo hagan.

Creo que el mejor empleo de las fuerzas militares en seguridad interior es no emplearlas, pero si fuera imprescindible, comienzan por haber educado a la ciudadanía, en la teoría y en la práctica, en la convicción de que es mucho mas conveniente para todos, obedecer lo que las Fuerzas Militares desplegadas les ordenen, no intentar doblegarlas por la violencia y cumplir estrictamente las leyes, por cuanto ese comportamiento racional permitirá a la ciudadanía regresar a una manifestación sin violencia física, sin destrucción y sin daños a terceros inocentes. En breve les permitirá hacer una demostración de sus quejas y exigencias y no un levantamiento violento contra el estado.

Las medidas para controlar militarmente un comportamiento civil cuyos actores intentan que sea violento, maligno y opuesto al estado, no solo es ineficaz sino contraproducente. La disuasión antes de los hechos y la acción violenta y decidida cuando los hechos están fuera de control es la única respuesta racional, y la gran mayoría de los ciudadanos así lo entienden y aprecian. Años de prédica desde algunas tendencias políticas que emplean la violencia como forma de acción política, no han impedido que un altísimo porcentaje de la ciudadanía siga teniendo fe, confianza, respeto y cariño por las FFAA, Carabineros de Chile y Policía de Investigaciones. Todas las encuestas así lo muestran, reiteradamente.

Nunca se debe olvidar que la derrota de las Fuerzas Armadas por parte de las turbas, significa el fin del Estado y el comienzo de la Guerra Civil.


La Izquierda, la Violencia y Carabineros de Chile

El 11 de diciembre recién pasado, la Defensora de la Niñez, Patricia Muños, escribió en Twitter: “Otro niño, de 16 años, entrando en la posta central por lesión con lacrimógenas …debo reconocer que me gustaría ver al gabinete completo, con las caras de pena que estoy viendo ahora (por la sanción política al ex Ministro Chadwick), pero por los niños víctimas  de la brutalidad policial”.

El reciente discurso de la Sra Muñoz, funcionaria estatal chilena, apunta a persuadir a los lectores que primero, la persona afectada por un herida en la cara era un niño, en circunstancias que una parte importante de los políticos quieren darles derecho a voto, es decir a concederles juicio y capacidad de discriminación; segundo; que fue herido por una bomba lacrimógena, es decir, en una acción “represiva”; tercero fue víctima de “brutalidad policíaca” y cuarto, por una “acción violenta desproporcionada”.

Se puede apreciar con claridad el esquema ideológico de una izquierda que sigue firmemente anclada en el conflicto iniciado por la Unidad Popular y sus movimientos revolucionarios en 1970, que se prolonga hasta hoy, sin resolverse. Escuchar los discursos y leer los planteamientos de los revolucionarios actuales es transportarse a la década de los ´80.

Mas tarde retwitteó “Información inicialmente recibida desde el lugar no se condice con lo que niño, afortunadamente, fue capaz de relatar a los médicos porque está consciente y referiría una pedrada y no una lacrimógena, por lo tanto no se trataría de una agresión de Carabineros de Chile”

En esta retórica es perfectamente distinguible que, en la cabeza de la señora Muñoz, está firmemente establecida la confrontación “democracia vs autoritarismo”; “gobierno militar vs gobierno civil”; “lucha por la  libertad vs opresión”, “pueblo vs dictadura” y que, naturalmente la corrección, la decencia y la moderación reside en el pueblo que se manifiesta y la brutalidad en los Carabineros que “reprimen”. Olvidando que el “tirano” actual, el “dictador” que oprime, fue elegido por los chilenos por amplia mayoría hace solo dos años.

En este contexto no es dificil comprender la dificultad de los políticos de izquierda para situar el rol de Carabineros de Chile en el rol de la preservación del orden y la seguridad democrática de Chile en el año 2019, ni el trauma del Presidente Piñera, de raigambre democristiana, abominador del Gobierno Militar y crítico de los “cómplices pasivos”. Desde esta perspectiva su desconfianza, temor y antagonismo hacia la función de seguridad interna – y hacia Carabineros de Chile, su instrumento por antonomasia- está asociada a la épica juvenil y formación ideológica temprana de su generación, de la cual él fue mas bien un observador pasivo.

Un caso paradigmático de como algunos ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, es lo señalado a El Líbero por “el economista y ex presidente de CodelcoÓscar Landerretche (PS), que sostuvo sobre el proceso de reforma a Carabineros que «es evidente que Carabineros de Chile quedó determinado por la experiencia de la dictadura en Chile. Y no entiendo qué en el proceso de transición no se haya considerado reformar a las policías»”, transición administrada por 27 años de gobiernos de izquierda durante los cuales al menos en dos oportunidades tuvieron la mayoría en ambas cámaras.

Que un conjunto de autoridades con estas características pretenda “modernizar” a Carabineros de Chile, parece ser una empresa que supera la imprescindible necesidad de compromiso con la democracia, conocimiento de la labor policial y comprensión de la realidad histórica, social, educacional y económica del Chile actual y de esta Institución.

CARABINEROS CARENTES DE LIDERAZGO POLÍTICO

La primera lección de liderazgo que recibí fue muy simple y me quedó grabada a fuego: Mis dos tareas básicas como oficial subalterno de Infantería de Marina eran: “Cumplir la misión y Cuidar a mis soldados. Siempre y en ese orden”. Simple y claro. Sin excusas ni atenuantes.

La segunda lección fue leyendo a Clausewitz. Refiriéndose al Comandante en combate señala: “Cuando surgen las dificultades y las cosas ya no funcionan como una máquina bien aceitada, el jefe debe actuar con gran fuerza de voluntad. … El Comandante debe luchar dentro de si mismo, con la impresión general de disolución de todas las fuerzas físicas y morales y el espectáculo angustioso del sacrificio sangriento; y luego con todos los que lo rodean que directa e indirectamente le trasmiten sus impresiones, sus sentimientos, sus ansiedades y esfuerzos. A medida que los individuos van agotando sus fuerzas, uno tras otro, y cuando la voluntad propia de cada cual ya no basta para alentarlos y mantenerlos, la inercia de toda la masa comienza a descargar su peso sobre los hombros del Comandante … estas son las cargas que debe soportar un jefe que desee realizar grandes proezas”.

Cuando el paisaje se oscurece, las informaciones son alarmantes y contradictorias, cuando el desánimo se hace presente, todas las caras se vuelven hacia el Comandante y él, nadie mas que él, debe dar las órdenes y cargar con todas las responsabilidades.

Es lo que Sebastián Piñera, Presidente de Chile, no hizo.

Desde hace ya años, sucesivos gobiernos de izquierda -muchos de cuyos líderes y simpatizantes se manifestaron en las calles contra el Gobierno Militar-, han mostrado sus simpatías por los que hacen los disturbios, y su desapego hacia los agentes del orden que, de alguna manera, en sus mentes seguían representando al “enemigo”.

La frecuencia, intensidad y violencia de este tipo de manifestaciones sufrieron un aumento constante a partir del año 2011, en que muchos próceres de izquierda abandonaron “la Transición”, tiraron por la borda sus propias historias de vida de los últimos veinte años y entregaron el testimonio revolucionario e inconformista a jóvenes estudiantes adornados de la “frescura” de la novedad de sus caras, aunque repitieran discursos añejos y gastados. Se agudizaron las contradicciones entre las manifestaciones pacíficas y por tanto legítimas y la violencia desatada cuya expresión chocó frontalmente contra las propias autoridades “renovadas”, que no pudieron superar la contradicción de ser, simultáneamente, los responsables del orden y la seguridad pública y simpatizar con los violentos.

No voy a incursionar en la cara oscura de la situación materializada por la promiscuidad, la corrupción, las complicidades personales y otras asociaciones espurias entre altos mandos policiales elegidos con extraños criterios y los funcionarios gubernamentales, agotados, con mucho poder y pocos escrúpulos, en medio de una prensa siempre favorable a los transgresores y un Poder Judicial permisivo, cuando no cómplice, del odio a todo lo que oliera a Gobierno Militar.

Carabineros de Chile quedó en medio.

Luego vino la larga saga del Instituto Nacional, a pocas cuadras de La Moneda que, impertérrita, presenció su destrucción. Como se señaló, el movimiento político – estudiantil iniciado en 2011, con las simpatías de los partidos de izquierda, por entonces en el gobierno, se inició con una fuerte campaña en los colegios fiscales de Santiago, con la complicidad benevolente de la Intendente Metropolitana que culminó su mandato con  siete establecimiento “tomados” y en proceso de demolición por parte de las bandas que los capturaron. El Alcalde entrante, logró estabilizar el control municipal sobre las tomas, pero no lo consiguió en el Instituto Nacional.

El año 2019 la situación se tornó imposible. La violencia se agudizó y se hizo inmanejable, Carabineros fue más y más constreñido en el uso de la fuerza legítima y las acusaciones sistemáticas contra Carabineros de Chile, -apoyadas por los medios de comunicaciones, los partidos de gobierno y parte del Centro de Padres del Instituto- con acusaciones de violación de DDHH a los estudiantes, hicieron imposible su accionar.

Redujeron su trabajo a mirar y tratar de contener la expansión de la destrucción y lanzamiento de bombas incendiarias.

La situación quedó fuera de control, ante la resignada ausencia del Gobierno de Piñera. La falta de reacción policial llevó a los estudiantes a trasladar la violencia fuera del Instituto, inaugurándose las acciones de “Evasión”, en que comenzaron a saltar los torniquetes de ingreso a las estaciones del Ferrocarril Metropolitano a vista y paciencia de todo tipo de autoridades, esto se consolidó y recibió el apoyo de terroristas jubilados del FMR que incluso hicieron instrucción de combate callejero en las aulas mismas del Instituto.

Asi llegamos a la debacle del 18 de Obtubre.

Con la autoridad política, municipal, judicial y policial completamente depreciada. Insultar y golpear a Carabineros se convirtió en una rutina “normal”, casi una entretención o un juego. Se extendieron los rayados con insultos soeces, las acusaciones por violaciónes a los DDHH de los manifestantes se legitimaron automáticamente, nunca, ningún tribunal encontró que ninguno de ellos fuera excesivo, infundado y directamente falso, que eran la gran mayoría de ellos. Jamás apareció un Fiscal.

Desde el comienzo de la violencia desatada, el Gobierno, a través de su Ministro del Interior y luego desde la boca del mismísimo Presidente adquirió una clara parcialidad en favor de los presuntamente afectados y nunca emitió reclamos por la violencia contra Carabineros ni menos contra la vejación de la autoridad, incluso la propia.

El Gobierno con el Presidente a la cabeza desapareció, se escondió, calló, se acobardó, abandonó su puesto de mando. Su simpatía por los delincuentes presuntamente agredidos aumentó y el respaldo a Carabineros, si fuera posible, disminuyó.

La protección de la reputación internacional del Presidente, particularmente ante los organismo internacionales y tribunales de DDHH, fue considerada merecedora de cualquier sacrificio de la sociedad chilena. Piñera se arrodilló ante Bachelet y fue escupido.

La campaña mediática de la izquierda se puso en marcha a toda velocidad. Un caso emblemático fue la campaña para inculpar a Carabineros de uso excesivo de la fuerza al emplear escopetas de perdigones. No era nada nuevo, son armas en uso desde hace años y las municiones fueron adquirida en el gobierno de Bachelet, pero ahora se descubrió que los perdigones eran dañinos e iban directamente a los ojos de los manifestantes y a veces de a parejas, uno para cada ojo. El inefable INDH acusó que 352 personas sufrieron lesiones oculares que 21 que sufrieron el estallido o pérdida del globo ocular. La misma organización días mas tarde corrigió su información: 5 de ellos sufrieron la pérdida de un ojo, 73 quedaron con lesiones oculares por agua a presión, gas lacrimógeno y golpe entre otros. Todo después de 5 semanas de batallas campales con violencia extrema de las turbas. Violencia que no mereció la atención de la Justicia.

El diario norteamericano The New York Times, asociado con un medio de televisión chileno particularmente odioso contra la policía, publicó un video y un artículo extremadamente tendencioso. Fue solo uno, aparentemente pronto se dio cuenta de la exageración y engaño, pero el daño ya estaba hecho e incrementado el pánico de la autoridades nacionales.

Este ha sido un caso de texto de una falla grave de liderazgo Presidencial y del Gobierno, antes y durante la crisis, un caso de abandono de deberes de primera magnitud y actualmente tenemos lo peor: los culpables de este desastre, el Presidente Piñera y su Ministro del Interior Gonzalo Blumel, designan y ponen en marcha un proceso para “reestructurar por completo a Carabineros de Chile”. 

Con candor explican: “Como parte de los compromisos que tomamos después del informe de Human Rights Watch (HRW), vamos a convocar a un consejo para la reforma a Carabineros”, dijo el Secretario de Estado en conversación con CNN Chile.

Según Blumel “necesitamos una policía del Siglo XXI” y adelantó que la instancia que se realizará esta semana en La Moneda “se va a enfocar en revisar todo lo que veníamos haciendo en la modernización de Carabineros para ver si están a la altura de lo que se requiere; en segundo lugar, para abordar el tema de orden público; y, tercero, tenemos que ver cómo estas actuaciones en materia de orden público se consolidan bien con la protección absoluta de los Derechos Humanos”. “No sólo debemos dejar que las instituciones funcionen (…) sino que hacer que funcionen”.

Si eso es lo que desean, es una gran decisión, pero el orden de las tareas está invertido, es imprescindible “reestructurar y refundar” al Estado en pleno: el Ejecutivo, poniendo a personas capaces y competentes; segundo al Legislativo, reduciendo sus absurdas dimensiones y exigiendo competencia técnica y idoneidad moral y tercero al Poder Judicial despolitizándolo y enfocándolo a las funciones que la Constitución les asigna, apartándolo de otras áreas que han ocupado ante el abandono y cobardía de los otros dos poderes del Estado, y eliminando la corrupción y otros vicios de que adolece.

Un Estado con grandes facultades, con una dotación inmensa y cara, de mala calidad, incompetente y sin control ni supervisión eficaz, es la peor maldición para Chile y resolver eso es prioritario.

El problema no es la Constitución ni Carabineros, es la gestión del Gobierno y la falta de liderazgo Presidencial.

11 de diciembre de 2019

SEGUNDA – Y OJALÁ ÚLTIMA- CARTA A SEBASTIÁN PIÑERA

Sebastián, el 18 de agosto de este año, te escribí una carta ofreciéndote un acuerdo de caballeros. La zurdería se estaba aprovechando de mis legítimas críticas a tu gestión. Mientras yo lo hacía para que cumplieras el programa por el cual yo había votado (muy a regañadientes, lo reconozco), ellos pretendían nada menos que empujarte al fracaso de tu gestión.

Te ofrecí dejar de criticarte a cambio de que gobernaras bien, y terminé diciéndote que te estaría observando y que me daría cuenta si acogías o no mi oferta.

Lamentablemente no lo hiciste, para nada, y ahora estás metido en un brete.

La zurdería revolucionaria, mezcolanza de narcotraficantes, anarquistas, vándalos, delincuentes de poca monta y el inefable Partido Comunista con sus mafias sindicales; de funcionarios del estado y terrorista jubilados del FMR te tienen arrinconado.

Te vi en Televisión, demacrado, estragado, débil, carente de liderazgo y vencido.

Por un segundo me alegré al ver tu soberbia en el suelo, pero me recuperé rápido.

Voté por ti y debes cumplirme: así es que de nuevo te doy mis recomendaciones. Si de nuevo me ignoras, es posible que te vea arrancando en helicóptero (esta vez con bencina) o colgado de un farol.

El problema:

Tu naturaleza democristiana te impidió ejercer tus funciones de mandatario y cumplir tus deberes básicos: hacer respetar al Estado, a sus leyes, a sus autoridades, funcionarios y a tu gobierno. Preferiste hacerte el huevón, te pasaron por encima y cuando estuviste débil te dieron el golpe de gracia: el motín con que destruyeron el Metro y te quitaron el control territorial.

Llamaste a tus despreciados militares, supongo que con justificado temor ya que ellos te detestan, por lo falso y desleal que has sido con ellos. Es que no los conoces, ellos obedecen al cargo (al Presidente de Chile), no a la persona. (Piñera). Te sacaron del embrollo y en cuanto te sentiste algo mas fuerte volviste a tu debilidad congénita. Se te volvieron a escapar con los tarros y esta vez parecen decididos a liquidarte. Te vuelvo a ver asustado y entregado.

No hay razón. Déjame explicarte:

1.- Tu eres el legítimo Presidente de Chile. Elegido por una mayoría sustancial, para cumplir un programa que no incluía Nueva Constitución, Plebiscitos ni entrega gratuita del poder a la Zurdería.

2.- La masa de los que protestan, personas normales y decentes, tienen un petitorio que con un poco de esfuerzo puedes satisfacerlo cumpliendo tu programa. Cambiando los énfasis, por supuesto.

3.- Tú cuentas con la fuerza. Superando tus ascos de democristiano y aceptando que deberás hacerte cargo de algunas cagaditas.

Mientras los militares te respalden, nadie podrá sacarte por la fuerza, menos aun contando con el apoyo de una gran parte de la ciudadanía que ESO, no le interesa para nada, quieren paz y progreso, no revolución. Que no te inquiete el planeta, inquiétate por los chilenos.

4.- Tú, cuando estás sereno, eres hábil: haz producir dinero, repartir mejor la torta, muestra sensibilidad social y mete enérgicamente la mano al bolsillo de los empresarios insaciables de esta hermosa faja de tierra. Al que no le guste, que se vaya, dejando parte de sus billetes. No te asustes, seguiremos viviendo, ya vendrán otros.

5.- Estoy seguro qué tú no quieres ser el segundo democristiano que entrega Chile a los revolucionarios. Sería una fea salida y tu puesto en la historia sería un asco.

6.- Tienes que tomar el Control del aparato estatal. Ahora está por completo en manos de los revolucionarios de izquierda. Y todo por flojera tuya. Sácalos pitando de sus puestos y a la calle. Pon gente decente que trabaje en serio y que no sea enemiga tuya.

7.- Olvídate del Congreso. Que se entretengan con sus payasadas. Gobierna mediante actos administrativos y donde el traje te quede corto, ¡actúa!.  Es más, dedica un grupo de gente a cuestionar y debilitar al Congreso hasta poder hacer una reforma a fondo y sacar a esos vagos de sus covachas. Son un objetivo mas blando de lo que parecen. Son impopulares.

Obviamente todo esto depende de que tengas ministros con liderazgo y trabajadores, con personalidad e iniciativa, esto implica que no los jorobes ni trates como marionetas.

Si me haces caso, podrás tener éxito, si no, lo siento por ti y tu familia, en especial por tu señora que me dio mucha pena verla tan asustada y por culpa tuya. Un marido debe evitar, con todo, mostrase débil ante su mujer, menos compartir sus temores y ansiedades, esa es la carga del macho. Atentamente, en la próxima carta espero poder despedirme

Afectuosamente

ASALTO AL PODER EN CHILE – DATOS INICIALES PARA EL ANÁLISIS

Mi experiencia en las crisis internas e internacionales que afectaron a nuestro país durante las dos duras décadas de los 70 y 80 me enseñaron que es muy bueno escribir, aún estando bajo los efectos de los acontecimientos, los aspectos que más impactaron, influyeron y a veces sustentaron nuestras apreciaciones y decisiones.

Los análisis racionales ex post son imprescindibles y generalmente son los más precisos, pero al hacerse en frío pierden la riqueza de registrar las condiciones “de combate” en que se tomaron las decisiones y se emitieron los juicios. Por “de combate” me refiero a la toma de decisiones disponiendo de informaciones sólo parciales, a veces erróneas o directamente falsas; con comunicaciones imperfectas; bajo presiones emocionales como la incertidumbre, los sentimientos personales, la memoria de hechos del pasado, la influencia de actores interesados e incluso a veces de condiciones física, como el cansancio, una enfermedad o los asuntos familiares y personales.

A continuación les comparto algunos de esos antecedentes. Están sin elaborar y sólo conforman un listado de aspectos que en este momento parece relevantes.

1.- Los eventos que conformaron el fenómeno de la “evasión” del pago de pasajes en el Metro, estuvo precedido por un proceso agudo de devaluación del principio de autoridad del Estado y del Gobierno. Los hechos violentos del Instituto Nacional y de la Araucanía, la indecisión del Gobierno y la falta de respaldo a la acción de Carabineros.

2.- Se ha dicho que en Chile “las instituciones funcionan”. Los hechos muestran que sólo algunas instituciones funcionan. No funcionan el Poder Judicial, el Congreso, el Ministerio del Interior, los partidos políticos, la seguridad pública es reactiva, poco preventiva.

3.- Los medios de comunicaciones de masas, particularmente la televisión son deficitarios en imparcialidad, seriedad y honestidad. Las agendas ideológicas de sus dueños, administradores y periodistas se imponen sobre los hechos. La parcialidad de los comunicadores es general, obvia e inevitable, pero debería estar temperada por el profesionalismo, el valor moral y la ética. Todo tiende al espectáculo, el impacto momentáneo y a la especulación irresponsable. Son un factor de agudización de las crisis.

4.- El aspecto económico de la crisis y más aún la salida de ella, pasa por el medio empresarial y financiero. Una parte sustantiva de sus miembros son egoístas, ostentosos, mezquinos y poco honestos. Son culpables de muchas de las criticas que motivaron la crisis. Tienen recursos mas que suficientes para aportar directamente a la sociedad. No incorporan a sus juicios el hecho de que no resolver los problemas de carencias críticas en partes significativas de la sociedad, imposibilitará que el sistema que les permite trabajar, sea sostenible en el tiempo. Por ahora, el poder restante que administran les permitirá forzar una salida “indolora” o “poco dolorosa” para sus intereses, pero no será duradera si no es profunda.

5.- El aparato estatal pese a sus inmensas dimensiones es pobre en resultados, con corrupción, ineficiencia y sin iniciativa. El clientelismo, los operadores políticos y el nepotismo es intolerable para la mayoría. Mal comunicado internamente y con “islas” de poder, intereses y agendas.

6.- Las razones de la crisis se pueden resumir en cansancio de la sociedad ante una prologada situación de abuso: del Poder Legislativo (dietas, prebendas, incompetencia, frivolidad y corrupción); del Poder Judicial, corrupción, invasión de protagonismos, de intereses políticos y empresariales, con agenda propia. El Ejecutivo; frivolidad, desatinos comunicacionales, falta de liderazgo del Presidente y los Ministros, amiguismo, elitismo y soberbia.

7.- Fuerzas Armadas: Prolongación injusta de la persecución a militares por motivos políticos; Víctimas de la parcialidad de un Poder Judicial sumiso a presiones políticas;  Incompetencia ministerial, falta de dirección general y liderazgo por parte del Ejecutivo. Temas de DDHH transformados en “modo de vida y bienestar” para parte de un sector político. Inculpación a las FFAA en exclusividad, de responsabilidades del pasado, por parte de los actores políticos civiles.

8.- Poder del narcotráfico. Es evidente que las bandas de narcotraficantes han sido fundamentales para el control territorial y la provisión de “soldados” para la generación de vandalismo, pillaje y violencia. Este es una amenaza social de la más alta importancia y prioridad. Sus “soldados” pueden unirse y potenciar, con su violencia, crisis de todo tipo desde desastres naturales hasta partidos de futbol; desde epidemias hasta  cortes de energía eléctrica.

La autoridad gubernamental y las policías han sido incapaces de controlar el crecimiento de su poder. Que decir de reducirlas. La población tiene la sensación de que las autoridades les temen, que tienen conexiones políticas y comparten su gran poder económico.

9.- El ataque al Metro de Santiago fue coordinado, con un mando operativo y logístico central y dotado de muchos recursos económicos y materiales. En su organización existió un plan, un propósito y una conducción táctica. Queda la impresión que para el Estado esto es un fenómeno de la naturaleza, como un terremoto, en vez de ser un ataque al Estado con evidente conexión ideológica y financiera con fuerzas políticas locales y extranjeras.

10.- Los partidos Comunista, Socialista y Frente Amplio tomaron la ruta “insurreccional” para apoderarse del poder. Inicialmente trataron de validarla como acciones de “desobediencia civil”

11.- En la materialización de la crisis hay que reconocer actores diferentes con importancia cambiante durante su desarrollo:

– Inicio: Terrorista estudiantiles, FMR y Anarco, partidos políticos

– Ataque al Metro: Escuadrones de narcos, anarquistas y terroristas nacionales FMR, PC y ex  PS.

– Vandalismo: narcotraficantes, ladrones ocasionales y vándalos sociopáticos.

12.- Minorías sexuales: La perfomance sexual representada frente a la Universidad Católica mostró un intento de introducir sus demandas en la crisis. La baja calidad de les artistes, muy inferior a un video porno de bajo presupuesto, y su falta de creatividad mostró que el tema carece de “tracción” social. Los temas de género son preocupaciones de elites, minoritarias y de tercer nivel entre las inquietudes de la ciudadanía.

13.- El desempeño operativo de las FFAA, Carabineros y PDI fue notable por su auto control y moderación frente a provocaciones constantes. Superó temporalmente su sólido desafecto hacia el gobierno y la clase política. Es evidente que su entrenamiento y equipamiento debe incluir algunos elementos de control de disturbios. Los medios de comunicación social, salvo excepciones, manifiestan una actitud hostil hacia su presencia y actividad.

14.- Los mecanismos y organizaciones para producir inteligencia al gobierno es deplorable. Insuficiente y atrasada. Inteligencia es saber qué va a pasar, cuándo y dónde; saber lo que está pasando es crónica; y saber lo que pasó, es historia.

Indudable que hay mucho más, pero como suele suceder, la discusión poco a poco irá oscureciendo los hechos y deformándolos. Este “aide memoir” podría ayudar a mantener a la vista algunos hechos

Espero que les sea de utilidad durante el debate que, es de esperar, se produzca a partir de ahora.

MADURO Y LOS CHILENOS -UNIENDO LOS PUNTOS

El Foro de Sao Paulo se fundó 1990 por iniciativa de Luiz Inácio Lula da Silva, con el propósito de reestructurar -después del colapso de la Unión Soviética- a la izquierda revolucionaria de Sudamérica, para continuar la lucha por la conquista del poder.

Los partidos y movimientos chilenos que lo componen son: Partido Comunista, Partido Socialista y una serie de pequeños partidos que actúa en grupo como Frente Amplio.

Reunión de planificación. El 26 y 27 de Julio de 2019, el Foro se reunió en Caracas bajo la dirección de Maduro, dictador de Venezuela, para desarrollar la planificación de su accionar político de subversión clandestina en Sudamérica. Alli se determinaron los objetivos o metas, la organización de la violencia; la provisión de asesoría, apoyo técnico y sobre todo, de dinero.

Por Chile participaron: Alejandro Navarro, senador independiente de extrema izquierda; Boris Barrera, diputado por el Partido Comunista; Esteban Silva por el Partido Socialista; y Guillermo González, presidente de Igualdad por el Frente Amplio.

Preparativos en Chile a principios de Septiembre de 2019, en el ya convulsionado Instituto Nacional, el FPMR – brazo armado del Partido Comunista- realizó un seminario/ academia sobre “La política de la rebelión popular de masas”, organizada por estudiantes militantes de las Juventudes Comunistas; recordemos que esta forma de insurrección civil contra el Estado constituyó la estrategia de guerra y terrorismo del Partido Comunista contra el Gobierno Militar, que culminó con la internación de un cuantioso número de armas por Carrizal Bajo y el intento de homicidio al Presidente Pinochet

La anarquía Estudiantil – Revolucionaria

La situación de caos en el Instituto Nacional iniciado a mediados de la década fue deteriorándose en forma acelerada hasta culminar, a comienzos del Gobierno de Piñera, en una franca anarquía y pérdida del control por parte del Estado. La debilidad e inacción del gobierno en la Araucanía reforzó la imagen de poder de los subversivos, reforzó su autoconfianza y los impulsó a pasar a la siguiente etapa en la lucha: el levantamiento popular.

Proyección del levantamiento popular hacia el Metro de Santiago.

A partir del alza del precio de los pasajes, grupos de personas, liderados por estudiantes comenzaron a no pagar el uso del Metro de Santiago. Los ajustes finales para la acción subversiva empezaron el viernes 4 de octubre, cuando se anunció, explicó y justificó la medida. El domingo 13 de octubre comenzó el levantamiento: una masa de personas en su mayoría estudiantes secundarios, se concentró en determinada estación de Metro, justamente en la hora de mayor tránsito, y entró a los andenes sin pagar. “Evadir, no pagar / otra forma de luchar”, era una de las consignas.

En la primera semana los hechos fueron pocos, concentrados; se realizaron en estaciones del centro de Santiago y con el resto de los usuarios -los que no tenían Tarjeta Nacional Estudiantil- como espectadores. Pasaron los días y ante la inacción total del Estado los grupos crecieron poco a poco, pero de forma constante. También mutaron con ellos los modos, las formas, hasta atacar sorpresiva y decididamente destruyendo 19 estaciones en forma casi simultánea, empleando una misma técnica y mismos materiales. Este ataque, muy bien organizado dispuso de todos los recursos humanos y materiales deseables pare ello.

Candorosamente, Rodrigo Ubilla Ministro de facto del Interior, apuntó a los secundarios, vanguardia de estas movilizaciones: “Me llama la atención que el pasaje de Metro no subió para los estudiantes. Y ellos toman esa causa como una forma de protesta. Creo que no es la forma”. No entendía nada.

La anarquía y descontrol se extendío a toda la red y la acción pasó de “evasión” a “destruccion”. Estaban en guerra.

La Batalla de Santiago

La organización de la insurrección se basó en cuatro componentes:

  • Los estudiantes, que luego fueron superados.
  • Grupos organizados de lumpen y criminales comunes de poca monta, pandillas de micro traficantes y bandas estructuradas de narcotraficantes.
  • Infiltrados bolivarianos y terroristas ex FMR jubilados y nuevos, como apoyo “técnico”, todos muy bien pagados por el dinero llegado desde el exterior en base a la comercialización de drogas (cocaína)
  • Los hipsters de clase media emergente de los barrios centrales de Santiago,

Marchas e incremento del volumen de los alzados.

Esta parte se inició con la participación de grupos de lumpen y narcotráfico estableciendo el control territorial de los barrios para llevar a cabo el pillaje y el vandalismo. El volumen de masas lo constituyeron los hipsters de la clase media emergente y los estudiantes universitarios, reuniéndose en plazas y avenidas próximas al emplazamiento de las universidades, conformando una suerte de Cacerolapalloosa, entre carnavalesca y social, a veces empujada por provocadores profesionales a llevar a cabo acciones contra la policía y las FFAA, en busca de muertos y heridos para agudizar la crisis.

Maduro se va de boca.

Maduro y Diosdado Cabello no aguantaron su ansiedad y fueron indiscretos: Maduro envió un mensaje directo al Foro de San Pablo: “Les puedo decir desde Venezuela, estamos cumpliendo el plan, va como lo hicimos, va perfecto, ustedes me entienden…Foro de San Pablo, el plan va en pleno desarrollo, victorioso. Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro las estamos cumpliendo una por una”. En un mensaje directo al Foro, expresó: “… se han producido situaciones fácticas en las Repúblicas del Perú, Ecuador, Colombia y ahora en Chile” … “El Foro ha salido revitalizado, y asi debemos seguir, articulando los partidos políticos progresistas. Vamos mejor de lo que pensábamos, y todavía lo que falta … No puedo decir más, son secretos de super bigote (el mismo Maduro), no les puedo decir mas”.

Cabello por su parte agregó “tenemos una brisita bolivariana”, la cual ahora se extenderá a Colombia y Brasil. “Vamos para un huracán bolivariano, un huracán de los pueblos (que) no lo detiene absolutamente nadie. Lo que está pasando en Perú, lo que está pasando en Chile, lo que está pasando en Argentina, lo que está pasando en Honduras, Ecuador, es apenas la brisita. Ahora viene el huracán”.

Los Políticos Chilenos del Foro. Primero intentaron de legitimar el alzamiento presentándolo como una acción de “desobediencia civil”, lo que quedaba invalidado primero por el nivel y magnitud de la destrucción y segundo por la exigencia de renuncia al Gobierno, es decir era un asalto en regla al poder.

Boric, cabeza del Frente Amplio -miembro y asistente a la reunión de planificación del Foro de Sao Paulo- exigió a los militares voz en cuello:  “¡No pueden estar los militares en la calle!”, mientras a unas cuadras se sucedían desmanes y quemas de buses del Transantiago.

Beatriz Sánchez, ex – candidata presidencial, respaldó la “evasión” desde sus inicios y durante la fase de demolición

Jadue, representante del PC en esta asonada, en la Plaza Italia, trataba de provocar a los carabineros y a los mirones  “Ustedes tienen pensiones la raja. Ustedes tienen un sistema de salud para toda su familia. Queremos lo mismo que ustedes”. Días después acusó de pillaje a Carabinero, siendo prontamente desmentido.

La bancada del Partido Comunista declaró: “Respaldamos las llamadas evasiones masivas convocadas y desarrolladas por estudiantes y ciudadanos ante el alza de la tarifa del Metro de Santiago. Son acciones legítimas de desobediencia civil”. Que obviamente no lo eran

En la parte final de la asonada, ya en franco descenso, el PC exigió la renuncia del Presidente Piñera: Teillier, Presidente del PC,  en medio de la crisis exigió que el Presidente Piñera debía “ renunciar a gobernar, porque gobernar significa acoger las demandas de la ciudadanía”. También lo acusó de escudarse en los militares y agregó que “si no tiene capacidad de gobernar, lo mejor sería que renunciara y llamara a nuevas elecciones ahora y que el pueblo, con el sentimiento que tiene hoy día, elija a un nuevo gobernante”.

Se le sumó la diputado Karol Cariola, comunista, que en las redes sociales usa el hashtag #PiñeraRenuncia.

Epílogo. Derrotado el levantamiento, no por la acción acertada y resolutiva del Presidente sino por la efiencia de las FFAA y de Orden y la sensatez ciudadana, el plan del Foro de Sao Paulo y sus miembros chilenos, deberán contentarse con lo que puedan obtener en las negociacioens con el Gobierno pos crisis.

La secuencia descrita muestra, creo, una hilación indesmentible y expone en forma mas o menos precisa el rol e importancia de cada actor: Foro de Sao Paulo, Maduro, Partido Comunista y miembros de los Partidos Socialista y Frente Amplio- concertados en un intento de derrocar al Gobierno de Chile.

La lucha continúa, que nadie se haga ilusiones.

LA AGRESIÓN DE MADURO Y SUS CÓMPLICES CHILENOS

Maduro y Diosdado Cabello no aguantaron mas, su ansiedad por mostrar algún éxito entre tanto fracaso los llevó a la indiscreción: “Les puedo decir desde Venezuela, estamos cumpliendo el plan, va como lo hicimos, va perfecto, ustedes me entienden…Foro de San Pablo, el plan va en pleno desarrollo, victorioso. Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro las estamos cumpliendo una por una”, pronunció el dictador durante un acto en Caracas. En un mensaje directo al Foro de Sao Paulo, expresó: “… se han producido situaciones fácticas en las Repúblicas del Perú, Ecuador, Colombia y ahora en Chile” … “El Foro ha salido revitalizado, y así debemos seguir, articulando los partidos políticos progresistas. Vamos mejor de lo que pensábamos, y todavía lo que falta … No puedo decir más, son secretos de super bigote (el mismo Maduro), no les puedo decir mas”.

Cabello por su parte agregó “tenemos una brisita bolivariana”, la cual ahora se extenderá a Colombia y Brasil. “Vamos para un huracán bolivariano, un huracán de los pueblos (que) no lo detiene absolutamente nadie. Lo que está pasando en Perú, lo que está pasando en Chile, lo que está pasando en Argentina, lo que está pasando en Honduras, Ecuador, es apenas la brisita. Ahora viene el huracán”.

La parte triste – fea y sucia- es que en el XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo (efectuado en Caracas) el 26 y 27 de Julio de 2019, participaron varios políticos chilenos en la determinación de las metas, la planificación y la organización de las acciones violentas contra nuestro país y nuestros ciudadanos.

El Foro surgió en 1990 a partir de una iniciativa del ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva con el objetivo de consolidar la lucha de la izquiera por la conquista del poder en Sudamérica. Junto con el Foro, se organizaron Mercosur, la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) y la Comunidad de Estados de Latinoamerica y el Caribe (CELAC).

Según la web del Foro, los partidos y movimientos chilenos que lo componen son: Izquierda Ciudadana, Movimiento Amplio Social, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Partido Comunista, Partido Humanista, Partido Socialista, Partido del Socialismo Allendista, Revolución Democrática, Partido Igualdad, Poder Ciudadano, Partido País Progresista e Izquierda Libertaria.

En la reunión de planificación mencionada, participaron el Senador Alejandro Navarro; Boris Barrera Diputado del Partido Comunista; Esteban Silva del Partido Socialista y Guillermo González presidente de Igualdad. También otros personeros importantes del Frente Amplio cuya participación aun no he confirmado por lo que por ahora omito sus nombres.

En breve, representantes formales del Frente Amplio, Partido Comunista y Partido Socialista están informados y son partícipes de la trama que prepara el ataque contra Chile y su gente.

Dado que la segunda parte del ataque, el HURACÁN BOLIVARIANO, está por llevarse a cabo es urgente que los cómplices chilenos informen a las autoridades para prevenir los daños y muertes a nuestros ciudadanos; que los partidos democráticos lo exijan y que la Fiscalía Nacional investigue.

CHILE BAJO ATAQUE VENEZOLANO

Queridos amigos, les tengo malas noticias.

La vida me ha puesto tres o cuatro veces ante disyuntivas difíciles en que me ha atacado la duda. Una sola vez elegí no hacer nada y fue un grueso error del cual aun me arrepiento. Esta vez decidí decir lo que se.

Lo que sigue me fue proporcionado por amigos, algunos patriotas de izquierda, por otros agudos analistas políticos, también por personas que tienen acceso a este tipo de información y en parte también de mi propio análisis. Creo que lo que sigue es verdad, no puedo jurarlo poniendo en prenda mi alma inmortal, pero si comprometer una módica pasada por el purgatorio. No confío en la exactitud de las cifras. Creo que hay que tomarlas solo como referencia.

Chile está bajo ataque del Gobierno de Venezuela.

Inicialmente mi análisis me puso en la línea de identificar un intento de “caracazo”. Había muchas señales que lo confirmaban y hasta ayer la situación parecía ir mas o menos en esa línea, luego me llegaron varias informaciones graves:

1.- Habrían entrado a Chile entre 5.000 y 6.000 venezolanos implantados entre los refugiados. Personas con preparación en sabotaje, combate urbano, inteligencia. Dotados de amplios recursos económicos en asociación con el tráfico de drogas.

2.- Su misión. Destruir empresas y entidades emblemáticas relacionadas con intereses norteamericanos: Walmart, Coca Cola.

3.- Destruir los componentes del funcionamiento del Estado: Metro, transporte público, energía eléctrica, redes de bancos.

4.- Establecer control territorial en asociación con grupos de traficantes de droga, contrabando, trafico de personas.

5.- Se habrían detectado alrededor de 700 infiltrados, los que habrían sido expulsados.

La motivación sería destruir el “ejemplo de éxito neo liberal” y “vengar la participación de Piñera en Cúcuta y en el grupo de Lima.

Nuestras debilidades:

1.- Una clase política que incluye personas corruptas y otras con ambiciones de poder insaciables e inalcanzables.

2.- Un gobierno políticamente incompetente enfrentando una insatisfacción social y económica que no logra entender.

3.- Ayudistas en Chile, pocos pero bien entrenados e incondicionales: Partido Comunista con su brazo armado, el FMR; grupos anarquistas y otros nihilistas.

4.- FFAA sin experiencia en control de disturbios y arrinconada por organismos de DDHH y por la prensa que en su mayoría es susceptible a los mensajes de izquierda.

Situación actual:

1.- El Estado ya no controla varias ciudades.

2.- Las FFAA no han logrado restablecer el control estatal.

3.- El movimiento subversivo ha ido encontrando mayor apoyo en algunos segmentos políticos y sociales.

Lo que viene:

El empujón final que vendrá en los próximos días. Cortes de energía eléctrica, desabastecimiento de víveres, incapacidad para moverse, empresas detenidas, población asustada.

Es lo que podría decir por ahora. Por favor, no me odien, no soy el culpable, sólo el mensajero.

¿QUÉ PASÓ AYER 18 DE OCTUBRE?

Durante casi un día completo, el sistema político de Chile no funcionó. El Gobierno estuvo paralizado, el Ministerio del Interior incapaz de controlar desmanes graves y apenas informado de lo que sucedía en la Capital. El Ministerio de Transporte sin control sobre el sistema de Metro; Carabineros, sobrepasado, sea por falta de entusiasmo o de capacidad operativa.

El Congreso desaparecido; los partidos políticos sin un solo líder capaz de ponerse a la cabeza de las turbas, ni para bien ni para mal; incapaces de conversar entre ellos y menos con sus contrapartes ideológicas.

El Poder Judicial en pleno proceso de tratar de ampliar sus competencias mas allá de lo que establece la Constitución, después de su persistente y exitosa labor de depreciación de la autoridad civil y de la moral policial, descansa, a la espera de poder liberar a los vándalos que pudieran ser detenidos y de enjuiciar a los policías que les hubieran podido causar daños morales o físicos.

En medio de ese caos, el Presidente de la República abandona su puesto de mando para concurrir a la celebración del cumpleaños de su nieto, en un restaurant céntrico, a vista e impaciencia del público.

En ese caos, se dicta condición de Estado de Emergencia y se designa a un General de Ejército para que tome el control de la Región Metropolitana y de nuevo tenemos a Piñera afirmado del sable de un militar para no caerse, igual que cuando viajaba en el coche para el Te Deum del 18 de septiembre.

¿Que pasó?, ¿por qué hubo un vandalismo tan masivo y violento?, por que lo fue.

Es claro para cualquier persona que lea el diario, durante meses se habían venido repitiendo y con creciente intensidad los desmanes en el Instituto Nacional, con ataques con bombas incendiarias a Carabineros y por último al mismo colegio, incendios, asesinatos a civiles y agresiones a policías en la Araucanía. Los Carabineros reducidos a la impotencia por la persecución constante de organismos de DDHH, incluso del mismo gobierno y por demandas patrocinadas por su jefatura política.

Todo esto es grave, sin duda, pero mucho mas grave fue la permisividad ante la creciente agresividad y amenaza de los grupos anarquistas que avanzó en tándem con la debilidad de las instituciones ya mencionada. Vimos como el PC, vía FMR, organizó y dirigió los desmanes del Instituto Nacional. La delincuencia común también creció así como la sensación de inseguridad ciudadana. Faltaba la chispa y ella fue el alza del pasaje del Metro, si no hubiera sido eso habría sido otra cosa.

Faltaba el detonador y llegó.

Las causas entonces son claras, falta de carácter y liderazgo del gobierno; falta de liderazgo de todos los partidos político; decadencia del Congreso como vehículo eficaz y legítimo de representación ciudadana, y la existencia institucional de una izquierda desarbolada que sabe que no podrá alcanzar el poder con su plataforma histórica, que no tiene una estrategia alternativa y que se sube a la micro del anarquismo a falta de algo mejor.

No hay una causa única sino un ambiente de anomia en que la debilidad y la falta de sensibilidad política del gobierno abren espacio a grupúsculos audaces a la espera de la oportunidad.