Ministerio de Defensa: Entre el Guardia de la Rosa y el Jardín Secreto

En circunstancia que Vladimir Putin inspeccionaba el Kremlin, encontró a un soldado armado, haciendo guardia en una esquina de un gran salón de ceremonias. Preguntó que hacía ahí ese soldado y se le informó que era “El Guardia de la Rosa”. Cuento corto: La Zarina pasó por ese lugar cuando era un patio abierto, vio una hermosa rosa florecida y ordenó al oficial de guardia que nadie la cortara, para lo cual el oficial dispuso que fuera custodiada por un guardia. Cayó el Imperio; llegaron los revolucionarios; asesinaron al Zar, a la Zarina, a su hijo y a sus hijas; pasaron la primera y la segunda guerra mundial; cayó el Imperio Soviético; embaldosaron y techaron el patio; llegó la democracia … y un guardia continuaba custodiando una rosa inexistente. La guardia del Kremlin seguía cumpliendo la orden recibida aunque todo hubiera cambiado -varias veces- y el objetivo de la acción hubiera desaparecido en las brumas del olvido. El ministerio de defensa recibió un programa político hace ya un año y medio, actualmente los aliados chavistas están en la picada final, el escenario político regional ha cambiado –abuenamiento Cubano / USA incluido-; Brasil entendió que no puede seguir fantaseando y debe ponerse serio; nuestra relación con Bolivia sigue empeorando; ni Tellier cree que Venezuela es una democracia; nuestros “aliados” de Unasur y Alba nos patean cada vez que se les antoja y nuestro ministerio sigue abogando por la cooperación y la amistad. Tomados de las manos, cantan rondas de paz y amor. Como no han recibido órdenes en sentido contrario siguen haciendo lo mismo y como la presidente está muy ocupada en otras cosas y no tiene tiempo ni ganas de preocuparse de un “no problema”, siguen “cuidando la rosa”. Una técnica de gestión política es la conocida como “El jardín secreto”. Cuando un funcionario trabajador e ingenuo amenaza convertirse en un problema, se le construye un “jardín secreto”. Este es un lugar con prados, flores y pajaritos volando; el afectado no sabe o pretende no saber que su jefe ha construido una muralla alrededor de su jardín y que nada entra o sale de él sin que lo apruebe. Así, todos viven felices, el señor del jardín disfruta del ambiente, del canto de los pajaritos y del perfume de las flores, actúa como si lo que hace fuera real y sus ayudantes le hacen la faramalla. El jefe se deshace de un iluso molesto y lo neutraliza con muy buenas maneras. La clave es que el secreto de la existencia de la muralla se mantenga, sea por asentimiento tácito de ambos o porque el señor del jardín sea lo suficientemente ingenuo como para no darse cuenta. El subsecretario vive chocho en su jardín y el ministro custodia la puerta y lo deja hacer. Ambos viajan para firmar acuerdos internacionales, intercambian condecoraciones con otros ministerios extranjeros, pujan por direcciones y subdirecciones de organismos inútiles, pontifican sobre lo que no saben, hacen como que mandan, se siente importantes y viven felices. El cuento se va a caer cuando llegue la crisis de verdad y comience el lagrimear de ojos, el rechinar de dientes y la búsqueda de alguien a quien culpar. (Déjenme adivinar, será un militar).

Evo Morales no respeta a Chile

En las relaciones entre países suele producirse un “efecto espejo” que es muy peligroso. Consiste en que dada la existencia de algunas similitudes, uno de los bandos cree -erróneamente- que su enemigo razona, valora y entiende al mundo en la misma forma que él lo que lo lleva a plantear reacciones ilógicas, propuestas absurdas, actitudes sorprendentes y a esperar resultados que nunca se producirán.

Todo comienza en la insuficiente comprensión de la personalidad del interlocutor. Es lo que nos pasa frente a Bolivia. Morales y su gobierno presentan algunas similitudes -en lo formal- con sus equivalentes de nuestro país pero en esencia son completamente diferentes. En Bolivia no existe el concepto de “estado”, cada gobierno comienza la historia nacional de nuevo cada vez, los compromisos adquiridos por gobiernos anteriores son inválidos ya que son del pasado y el presente es un momento en que todo comienza de nuevo. Lo que un gobierno comprometió murió junto con su salida, por eso es que para su lógica nuestra posición de exigir el cumplimiento de un tratado firmado hace ya años es incomprensible. Tampoco existe el futuro lejano, tal vez lo mas alejado en su tiempo de previsión sea un par de años.

Para nosotros el tiempo es lineal, es una sucesión de hechos que se suceden uno tras otros y conforman una línea que, a partir del pasado, avanza hacia el futuro; para ellos el tiempo es circular, cada año se inicia el mismo ciclo que va a seguir la misma secuencia y va a llegar a un final en que todo de reiniciará y así siempre.

Es por eso que es imposible identificar una estrategia de largo plazo en su comportamiento, solo es posible encontrar reacciones tácticas, inmediatas. El sucesor de Morales llegará con otra estrategia y otras ideas. Cuando nosotros le ofrecemos una asociación de largo plazo mutuamente beneficiosa, para Morales es palabrería y engaño, él solo entiende lo que quiere y necesita ahora, en este momento preciso. La “verdad” no existe, los compromisos y los hechos “jurídicos” son válidos solo si se ajustan a sus necesidades actuales. Toda nuestra lógica un poco demasiado cartesiana les es ajena.

Es esto es lo que nos permite interpretar su increíble propuesta de diciembre de este año; según la prensa: “Entre el 18 y el 19 de diciembre, la Cancillería boliviana, de manera informal, hizo llegar a Chile un mensaje: La Paz expresaba su voluntad de abrir una negociación bilateral para la obtención de un enclave con soberanía al norte de la caleta de Pisagua, junto a la quebrada de Tiliviche, que permitiera el desarrollo turístico e inmobiliario, una planta para industrialización de gas e instalaciones portuarias. Todo esto, sumado a garantías especiales para el uso de la carretera que une a Chile con la localidad boliviana de Oruro, convirtiéndola en una suerte de corredor sin soberanía, para evitar cortar el territorio.

A cambio, sugerían la “posibilidad de terminar con la demanda ante la Corte Internacional de La Haya!!.”

Bolivia presentó una demanda contra Chile el 24 de abril del 2013 porque no le gustaron las dos ofertas de Chile, la primera hecha por Bachelet a fines del año 2009 cuando consideró la posibilidad de dar a Bolivia un enclave y un corredor sin soberanía en la región de Tarapacá oferta que Bolivia rechazó y la de Piñera en febrero del año 2011 en que se consideraba un enclave en comodato (préstamo) y sin soberanía en un terreno costero al norte de Arica, en la playa Las Machas, que tampoco fue aceptable para Morales. Luego vino la demanda boliviana en la que Chile rechazó la competencia de la Corte Internacional de Justicia (La Haya), que es la situación en que estamos en este momento.

Y ahora Evo sale con lo mismo: insiste en la soberanía, que fue lo que se le negó, y como “premio” ofrece dar atrás con la misma demanda que él creó: “el gobierno de Evo Morales estaría dispuesto a bajar su demanda contra Chile ante La Haya, a cambio de una negociación que asegure un enclave soberano para ese país”.

Que absurdidad!, demanda a Chile para forzarlo a “negociar un enclave soberano” y ahora ofrece retirar esa demanda a cambio de darle el enclave soberano!!. Una locura completa: Es un planteamiento de patio de educación básica de niños negociando bolitas. ¿Cómo un gobierno puede desafiar la lógica y el sentido común en forma tan flagrante?.

Para colmo intenta jugar con el prestigio del Papa tratando de meterlo en el tema, de contrabando y sin su consentimiento.

En esta nueva situación, el Canciller de Chile dio una respuesta clara, precisa, oportuna y con la concisión necesaria para evitar todo tipo de interpretaciones. “No habrá soberanía”, aunque es dudoso que Morales haya entendido el mensaje, ya que no coincide con sus deseos. Por lo demás, cada nuevo intercambio de “propuestas” refuerza la teoría boliviana de sus “derechos expectaticios”. Esta tozudez implacable fue usada por Evo Morales para salir desde el pueblo de Orinoca, alejarse de su rebaño de llamas y llegar a convertirse en presidente de Bolivia y líder regional de los chavistas. Cree que un actor con poder –como Chile- que acepta negociar solo esconde una debilidad profunda y por eso exige mas y mas….quizás no ande tan desencaminado.

Existen problemas culturales profundos de por medio. Morales pertenece a otra cultura, su idioma nativo no es el castellano, lo habla con dificultad y sus expresiones son confusas e imprecisas, pero ello no lo autoriza a que nos falte el respeto y nos insulte a diario. Si su cabeza funciona según la lógica autóctona de su país, bien por él, pero para vivir en el mundo internacional debe respetar los acuerdos y convenciones, de otra manera la convivencia es imposible. Morales se aproxima al limite en donde su tipo de liderazgo lo hace un peligro para si mismo y para su país.

Pero hay una segunda parte que es tanto o mas delicada. Si la cultura boliviana transita por diferentes carriles lógicos que la nuestra, es respetable y habrá que vivir con eso, pero es distinto si insultar, ofender y molestar -en forma insistente y majadera- a nuestro gobierno y a nuestra nación se transforma en una forma de hacer política interna e internacional. Morales usa a nuestro país –como ya lo hizo Argentina- como una “variable de ajuste” de sus necesidades y como elemento siempre disponible para su actividad mediática para ocupar espacios, alagar a otros gobiernos y grupos políticos adversarios ideológicos de nuestras políticas y presentarse como victima sempiterna a costas nuestra, desconociendo los compromisos adquiridos por su país.

Es evidente que nuestra reacciones no lo impresionan en lo mas mínimo, nuestro poder no significa ningún riesgo ni ninguna pérdida para su gobierno: provocarnos es gratis y hasta divertido. El liderazgo de Alba que esta vacante y el de Unasur que es un compromiso que nadie quiere asumir, podrían ser sus nuevas tribunas. La estúpida forma en que “nos relacionamos sin tener relaciones” existe porque la aceptamos, la dependencia del uso de nuestros puertos no conlleva ningún compromiso ni elemento moderador para su conducta pintoresca y ello sucede porque el precio que le ponemos es bajo.

Es hora de poner término a toda esta situación absurda, antes que lleguemos a mayores. Ya fuimos notificados: después viene lo del Río Silala, lo del Río Lauca y mayores exigencias de facilidades gratuitas de acceso terrestre al mar.

Como la Corte Internacional de Justicia ha renunciado a hacer justicia en derecho y el Pacto de Bogotá nos obliga a dejarnos arrastrar a ese escenario político en forma muy poco digna, parece imprescindible poner fin a esas situaciones de vulnerabilidad. No podemos seguir entregados a los caprichos de un caudillo autoritario e irracional, tan parecido -en su comportamiento egocéntrico- a los integristas musulmanes.

LA IDEOLOGÍA COMO POLÍTICA EXTERIOR Y DE DEFENSA

En una entrevista publicada en la revista Punto Final Nº 771 (http://www.puntofinal.cl/771/robledo771.php) del año 2012 el actual subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, hace un análisis crítico de las políticas exterior y de defensa de Chile. Algunas afirmaciones como la existencia de una fuerte tradición pragmática, inspirada principalmente por Andrés Bello, influyó en una política internacional continental basada en la defensa de la soberanía, estimulada por el peligro de las intervenciones norteamericanas y también por la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos.

  • Durante el siglo XX coexistieron las tendencias a la colaboración con la posición conservadora, que no eludía una eventual solución militar.
  • Fue muy importante la década de 1960 para la integración latinoamericana. En Chile, el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva impulsó el Pacto Andino. Y el gobierno de Salvador Allende desplegó una amplia política latinoamericana, además del acercamiento a los países no alineados.
  • Luego de la dictadura militar, en los años 1990, se abrió una nueva etapa en la política exterior y en el plano de la defensa. Rasgos principales eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico
  • En América Latina ha sido al revés. Son muy pocos los conflictos internacionales y en cambio hay alto nivel de conflictos internos con participación de las FF.AA
  • Una de las cuestiones asociadas es que las FF.AA. son instituciones estatales y no políticas, y que la defensa corresponde al Estado. Por lo tanto, la política de defensa es expresión del Estado y no de criterios partidistas o particulares.
  • También carece de una propuesta renovada de política de cooperación en materia de defensa de largo plazo en el ámbito vecinal y sudamericano, el que, junto a las operaciones de paz, debería ser eje ordenador de la política de Defensa nacional. Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana, la ENSD

Veamos los hechos:

–       Parece evidente que para los estados con proyección regional e insertos en un contexto internacional que no solo no controlan sino que ni siquiera influyen, una “política internacional continental basada en la defensa de la soberanía, estimulada por el peligro de las intervenciones norteamericanas y también por la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos” es la mejor sino la única opción razonable y efectiva. Desde otra perspectiva: la amenaza de intervención norteamericana es cierta, pero se produce principalmente en su faceta política y no militar, salvo que las acciones nacionales de Chile constituyeran una amenaza seria para los EEUU, lo que casi todos los gobiernos nacionales se esforzaron por no provocar.

–       “La solución militar siempre estuvo presente entre las posibilidades de solución de los conflictos”. Solo los pacifistas mas ingenuos podrían no alegrarse que haya sido así. La historia nos muestra que durante el siglo XX, Perú, en los años 1975 y 1976, con el apoyo de la Unión Soviética planificó y se preparó seriamente para atacar a nuestro país. ¿por qué no lo hizo?, por dos razones: la disuasión militar chilena fue efectiva, no tanto por la cantidad de fuerzas militares sino por la firme voluntad del gobierno del general Pinochet que señaló a Perú que cualquier ganancia territorial sería efímera y que el castigo sería fuerte e inexorable. La segunda razón fue el elemento estabilizador de la política norteamericana que no permitiría un triunfo de un país sudamericano asociado a la URRS. En 1978 Argentina agudizó el conflicto que creó contra Chile hasta llegar a dar la orden de iniciar el ataque a nuestro país. ¿por qué retrocedió?, esta vez solo por la disuasión. El General Pinochet le comunicó formalmente al gobierno argentino que la guerra sería en toda la frontera, sin tiempo, hasta el último hombre y con toda la violencia y sangre que fuera necesaria. En 1982, Argentina atacó a Gran Bretaña, sin aviso ni declaración de guerra, esperando atacar a Chile luego de vencerla. Altos mandos militares argentinos viajaron a Chile a pedirle, sin el menor pudor, que no interviniera junto al agredido. En 1986 el gobierno de Cuba ingresó a nuestro territorio en forma clandestina, por vía marítima, un cuantioso arsenal de armas de guerra para llevar a cabo acciones armadas contra el gobierno de Chile. La agresión se planificó y efectuó en acuerdo con Guillermo Tellier, entonces jefe de la comisión militar del Partido Comunista. Chile no estaba en condiciones militares ni políticas de producir una represalia proporcional contra Cuba, pero desalentó nuevos intentos. La izquierda chilena no la contabiliza como agresión armada a Chile pero si lo haría si hubiera sido Chile quien hubiera hecho lo mismo contra Cuba. Sus cómplices chilenos devinieron en héroes.

–       En Chile, “el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva impulsó el Pacto Andino. Y el gobierno de Salvador Allende desplegó una amplia política latinoamericana, además del acercamiento a los países no alineados”. En la época de Frei los Pactos regionales estaban de moda, ninguno funcionó, todos fueron un fracaso a corto o mediano plazo, las razón principal fue que eran solo voluntarismo político sin ninguna base económica real. Respecto a la política exterior de Allende, es difícil encontrar a un gobernante mas frívolo y desconocedor de las realidades políticas internacionales. En plena Guerra Fría trató de cambiarse de bando buscando una asociación con la URRS, -rebajándose a designarla “hermano mayor”- en circunstancias que la URRS, -bastante mas inteligente- no mostró ninguna intención ni voluntad de ayudar a su auto designado protegido, abandonándolo sin ningún recato. La frivolidad de Allende alcanzó cotas no vistas al poner en riesgo al país siguiendo una preferencia ideológica que amenazaba la existencia misma de Chile. Para colmo se manifestaba molesto por los esfuerzos norteamericanos por abortar su revolución olvidando el comportamiento habitual de la URRS frente a los intentes libertarios de sus satélites, como pasó en Polonia, República Democrática Alemana, Hungría y Checoslovaquia. En este caso encontramos una cierta similitud con el entusiasmo del gobierno actual por incorporarse a Unasur, un grupo sin destino y ya en decadencia, y postergar a la Alianza del Pacífico. Este es el ejemplo mas claro e irresponsable de poner las preferencias ideológicas por encima del interés nacional.

–       “En los años 1990, se abrió una nueva etapa en la política exterior y en el plano de la defensa. Rasgos principales eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico”. En realidad este proceso comenzó en 1973, cuando el intento de poner a las FFAA al servicio del proyecto revolucionario marxista de Allende, encabezado por el General Prats, fue detenido y abortado. Esta maniobra fue “una lección aprendida” para la adquisición de las FFAA venezolanas por parte de Chávez desde el comienzo de su revolución.

–       “En América Latina son muy pocos los conflictos internacionales y en cambio hay alto nivel de conflictos internos con participación de las FF.AA.”. Aquí hay un juego de palabras: ¿de que “conflictos hablamos?, de los que llegaron a la guerra o incluimos también a aquellos que fueron contenidos antes que esta estallara?. Respecto a los conflicto internos, parece de toda lógica que las FFAA de los respectivos países se vean envueltas en ellos, por eso una generalización de este tipo carece de valor, es solo retórica. Un breve e incompleto recuento de los “conflictos internacionales” ocurridos solo durante el siglo XX, ponen de relieve la importancia que ha jugado tanto la disuasión como la influencia –obviamente no desinteresada- de los EEUU. En 1942, Perú y Ecuador fueron a la guerra con graves perjuicios para el segundo de ellos. En 1980, el gobierno de Perú enfrento al grupo terrorista Sendero Luminoso. Fue un conflicto muy violento y prolongado. En este caso, la disuasión tampoco funcionó. En efecto, la banda terrorista no tuvo temor de enfrentar a las FFAA del Estado. En 1995, se produjo el conflicto en la Cordillera del Cóndor, con el triunfo parcial de Ecuador. Este caso destacan dos elementos significativos: a veces el mas débil ataca al mas fuerte y la disuasión que debería haber producido el militarmente mas fuerte no funcionó. Desde el año 2002 Chávez intentó legitimar a las FARC como combatientes regulares y legítimos, solicitó reiteradamente su exclusión de la lista de organizaciones terroristas y les dio apoyo dentro del territorio venezolano. El año 2008 Uribe acuso a Chávez de querer instaurar un gobierno de las FARC en Colombia. El 3 de marzo Hugo Chávez en medio de un discurso ordenó el traslado de 10 batallones a la frontera con Colombia en apoyo a las protestas de Ecuador por el castigo sufrido por la banda narcoguerrillera de las FARC, a manos de la FFAA de Colombia, en la persona de Raúl Reyes albergado en territorio ecuatoriano. Chávez reconoció su asociación con las FARC. Desde 2004, Chávez financió en Perú a la Coordinadora Continental Bolivariana, que agrupaba a las FARC y el MRTA y otros radicales de izquierda para la preparación de la acción armada contra el gobierno constitucional. La organización fue desarticulada por los organismos de inteligencia del gobierno del Perú y sus miembros acusados por sus nexos con organizaciones subversivas extranjeras y por recibir financiamiento foráneo para cometer atentados terroristas entre el 2007 y el 2008. Omitiré otras amenazas de acción armada Chavista a otros gobiernos, conspicuamente contra Guatemala, cuando no quisieron plegarse a su línea ideológica y política, ya que estimo que el punto ha sido probado: ha habido múltiples ocasiones de amenazas de acción armada entre países de la región, principalmente por el gobierno bolivariano de Venezuela, que no derivaron en guerra por las mismas razones. No se atrevió contra Colombia porque las FFAA bolivarianas de opereta hubieran sido derrotas por los aguerridos colombianos, además estos hubieran tenido el respaldo logístico norteamericano. La disuasión funcionó. No pudo con Perú porque sus organizadores fueron desenmascarados a tiempo y el gobierno peruano reaccionó diplomáticamente con claridad y fuerza. La respuesta fue firme. No se atrevió a instalar a Zelaya por la fuerza ya que EEUU lo hubiera desbaratado. Todo señala que la prisa de Robledo de dar por cerrados los intentos belicosos en la región es prematura y obedece mas a su ideología pacifista y chavista que a la lógica del interés nacional que es la que debería guiar la defensa nacional. Un ejemplo conmovedor de ingenuidad y el candor

Aquí podemos retomar una de las afirmaciones de Robledo: “Por lo tanto, la política de defensa es expresión del Estado y no de criterios partidistas o particulares”. Efectivamente, la política de defensa es expresión del Estado y de los intereses nacionales y no de criterios partidista o ideológicos como el esfuerzo patético de nuestro Mindef por unirse a cualquier precio al grupo de estados fallidos agrupados en Unasur.

Para finalizar, es importante considerar el planteamiento de Robledo respecto a que es necesaria “una propuesta renovada de política de cooperación en materia de defensa de largo plazo en el ámbito vecinal y sudamericano, el que, junto a las operaciones de paz, debería ser eje ordenador de la política de Defensa nacional. Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana”.

Primero, de acuerdo a lo pactado para la creación del Consejo de Defensa Suramericano, la seguridad es un tema expresamente excluido del acuerdo. Segundo la primera función de la defensa es asegurar que el gobierno de Chile en todo momento y circunstancia pueda actuar con libertad de acción necesaria sin ser objeto de presiones, amenazas ni intervenciones en que las de carácter militar son fundamentalmente regionales y no son imaginarias, aunque se nos quiera hacer creer que cuando provienen de gobiernos de izquierda son buenas y desinteresadas. El eje ordenador de la política de defensa es el interés nacional, la seguridad y bienestar de los chilenos y el honor y dignidad de nuestro gobierno y nuestra nación y es grave que el Subsecretario de Defensa no esté al tanto de eso. Y si ello demanda dejar de participar en operaciones de paz y abandonar la cooperación regional, no hay duda que así deberá ser. Tercero, si no ha habido mas violencia armada en la región es o porque la disuasión militar a funcionado efectivamente acobardando a los aspirantes a agresores o que los efectos estabilizadores de los intereses norteamericanos en la región han actuado en beneficio de la paz.

La Patria Grande, chavista, antimperialista y sin disuasión, es un cóctel fatal para Chile que seguramente vendrá a alterar las estadísticas pacíficas del candoroso Subsecretario que para ese entonces se encontrará en un amable retiro gozando de la satisfacción del deber cumplido.

El Gobierno de Chile y la unidad latinoamericana

Evo Morales trata alternativamente a los chilenos y a sus autoridades de “hermanos” y luego de ladrones, bandidos, mentirosos y un amplio surtido de insultos. Correa también nos hermanea. Hasta Chávez nos trató de parientes mientras financiaba, -bajo cuerda-, a candidatos a cargos de alto nivel político en Chile, pagaba manifestaciones, financiaba el funcionamiento de grupos antisistema y hacía causa común con Bolivia contra Chile.

¿Por qué tanto amor hacia los que nos detestan?. Porque nuestro gobierno se muere de ganas de ser incluido entre los miembros de la Patria Grande.

La Patria Grande es un concepto creado por el argentino Manuel Ugarte en 1922 y reciclado por los bolivarianos. Hace referencia a los libertadores de la guerra de Independencia Hispanoamericana particularmente a Bolívar y a San Martín y a los fallidos intentos de unificar políticamente a las naciones que surgían. Ugarte reúne diversos discursos que promovían la unidad hispanoamericana, mientras simultáneamente sus autores conspiraban y guerreaban entre si.

Esta idea de unidad ha estado siempre presente en el imaginario hispano americano y ha cobrado particular vigencia en tres momentos históricos: durante e inmediatamente después de las guerras de la Independencia, como reacción al caos y la inseguridad reinante en la región después del colapso español y frente al creciente poderío de los EEUU. Fracasó.

Luego en el entre siglo del XIX al XX, en que la idea fue recogida por los intelectuales liberales de distinta intensidad y orientación, esta vez como reacción frente al desplome de los imperios europeos, la revolución industrial y el liderazgo global de los EEUU. Dio origen a “partidos populares” internacionales y a variadas asociaciones y cofradías políticas, que no avanzaron mas allá de la retórica. Se murió de inanición.

Ahora tenemos su resurrección por parte del Coronel Hugo Chávez de Venezuela. Esta vez el estímulo fue la incapacidad de muchos países de la región de incorporarse a la globalización, al reajuste del mapa mundial, al avance del libre comercio, al cambio cultural y de aprovechar en forma útil la transitoria bonanza económica derivada de los altos precios de las materias primas. Actualmente este intento se desploma dejando tras de si un conjunto de organizaciones burocráticas a medio construir como Unasur, Celac, Alba y otras agencias menores.

La idea o necesidad que ha estado presente en estos tres intentos es la misma: la conciencia de la incapacidad, inadecuación y falta de respuestas de las elites políticas frente a los desafíos del mundo exterior, que no saben ni se atreven a enfrentar. Esto lleva a algunos gobiernos a reaccionar con miedo y buscar refugio en una pretendida fortaleza dada por el número y la extensión territorial de otros gobiernos igualmente atemorizados e incapaces. Se resucitan los vínculos de diversa índole, -afectivos, culturales o históricos- para tratar de verse a si mismos sin las debilidades que los atenazan y disimulan y ocultan las profundas diferencias entre ellos. En vez de emprender el camino realista y trabajoso de ir construyendo colaboración e integración a paso lento y sólido, surgen las ideas sorprendentes, imaginativas, irreales y vocingleras que tanto gustan a la afición local y esconden la necesidad de trabajo duro, paciente, realista y de largo plazo, que las elites políticas locales abominan.

El ejemplo típico es Chávez que quiso hacer una revolución continental “express” y construir un Hispanoamérica cerrada, autoreferente y autárquica en unos pocos años, financiada por el alto precio del petróleo y dinamizada por su verborrea. Su ignorancia portentosa de la historia y de las realidades nacionales lo llevaron a creer que las condiciones económicas de su país se mantendrían para siempre y que sería presidente perpetuo de un país riquísimo aunque nadie trabajara y el dinero se robara y mal usara a destajo. Se le olvidó también que Brasil no es Hispanoamérica y que la unidad latinoamericana no le interesa para nada, ya que lo que pretende es la supremacía de Brasil sobre el resto, no de una asociación de los “hermanos latinoamericanos”; tampoco parece haberse enterado de la caída de los socialismos reales por ineficientes, corruptos y burocráticos y lo mas grave, despreció, al igual que Brasil, la existencia en Sudamérica de gobiernos capaces de intentar su incorporación al mundo moderno y asociarse entre ellos y con otros países fuera de la región para salir a competir, como lo está haciendo la Alianza del Pacífico.
La retórica típica que moviliza la actual fuga de la realidad es del tipo que declara un intelectual de izquierda argentino: “América simboliza el continente de la esperanza. Y esa esperanza debe encontrase en el actual proceso de integración regional que permitiría, a través del Mercosur, Unasur y CELAC, resurgir en dicha unión nuestra identidad de “Patria Grande”. Para ello debemos plantarnos con coraje, deponer falsas y mediocres consignas chauvinistas, pero con una firme voluntad para afirmarnos desde una historia en común. Historia donde se destaca la visibilización del poder popular, reflejo fiel de las diversas fuerzas organizadas de nuestra comunidad, las cuales se reencuentran, en este tiempo, con el Gobierno y el Estado, planteando una conciencia del hacer con idealismo, pasión y fe”.

Creíamos que las elites políticas de Chile habían escapado de esta divagaciones, pero parece que nos encontramos ante una recaída que ensambla muy ajustadamente con su creciente descrédito.

Anexa a esta palabrería surge el pacifismo simplón y reductivo: El actual Subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, el 17 de Octubre del 2012 en su crítica a la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa presentada por Allamand, destacaba que “En ambas versiones (de la ENSyD) se mantuvo la afirmación de que entre los principales riesgos y amenazas para la seguridad de Chile se encuentra una “crisis o ataque al territorio nacional”, una afirmación que había sido cuidadosamente evitada en los libros de la defensa, lo cuales habían optado por acentuar los avances hacia la cooperación y superación de los conflictos vecinales, esfuerzo muy debilitado en la ENSD”.

Gran solución estratégica!. No mencionar los peligros los hace desaparecer!.

Sin embargo, para el actual Subsecretario, “el principal defecto (de la ENSyD era): el configurar una identidad estratégica chilena en conflicto con su entorno y aislada de las dinámicas políticas y de defensa del ámbito sudamericano”.

Pongámosle nombre: aislada de las dinámicas políticas de Unasur, del chavismo y de la seguridad colectiva regional de signo antinorteamericano.

E insiste: “Mientras en el debate entre los miembros de UNASUR comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad, la ENSD avanza aisladamente en una dirección casi opuesta”.

Según el Subsecretario, estamos organizando una comunidad de seguridad.

En Julio del 2009, el Ministerio de Defensa de Chile, bajo la dirección de Michelle Bachelet, publicó un documento titulado “CDS, Crónica de su gestación”. En él, Gonzalo García Pino
 Presidente Pro Tempore del Grupo de Trabajo de Constitución del
Consejo de Defensa Suramericano en su párrafo tercero se explaya respecto a lo que él titula como “El Consenso en Torno a Temas Excluidos”:

El Consejo de Defensa Suramericano se asienta sobre un conjunto
amplio de consensos positivos y sobre algunas exclusiones que le permitan hacer efectivo el despliegue de sus capacidades para ser un foro político de diálogo sobre cuestiones de defensa.
 En este sentido, tiene un conjunto de exclusiones, tales como, la definición
 de que se trata de un Consejo de Defensa y no de asuntos de seguridad. Asimismo, es un foro de encuentro político y no una alianza militar. Por lo mismo, es un espacio de diálogo que se construye a favor de un nuevo escenario y no va dirigido en contra de ningún país. Particularmente, no nace para oponerse a las políticas
 de defensa de Estados Unidos en la región.
Para nadie es un misterio que si el tono positivo se destaca para relevar las cuestiones de defensa, más bien debe resultar sombrío para explicar el alcance de la dimensión de seguridad interna en la región. América Latina es una de las zonas más inseguras del mundo y la ciudadanía refleja un creciente temor que afecta severamente las condiciones de vida de buena parte de Sudamérica, América Central y El Caribe. Esta dificultad ya alcanza a la propia gobernabilidad de los sistemas democráticos y complejiza las propias decisiones de los Estados en orden a resolver problemas de seguridad pública echando mano a las Fuerzas Armadas, particularmente en materia de lucha contra las drogas. Por lo mismo, resulta particularmente definidor que el Consejo de Defensa Sudamericano haya excluido de su conocimiento las cuestiones propias de la seguridad, no importando su denominación específica (seguridad pública, humana, ciudadana, orden público, etc.”).

De hecho esta importante definición ya fue sobrepasada. El Plan de Acción 2013 del CDS incluye, por ejemplo, la tarea 1.2 que asigna tareas de “Continuación de líneas de trabajo recogidas en tres informe previos: Seguridad, Seguridad Regional, Desafíos, factores de riesgo, amenazas y objetivos estratégicos. Y la tarea 1.3 que incluye la elaboración de una Matriz Regional de desafíos, factores de riesgo y amenaza a la seguridad y mas conspicuamente: dispone un Seminario Regional “Una visión compartida de la defensa y seguridad regional. En colaboración con la Casa Patria Grande”.

El Plan de Acción 2014, en el Área Prospectiva y Estrategia dispone un “Estudio Prospectivo Suramérica 2015”, que “tiene por objeto identificar, desde la perspectiva de la seguridad regional y la defensa, potenciales oportunidades, desafíos y eventuales riesgos o amenazas en la materia” y la “Conferencia “Defensa y Recursos Naturales”, desarrollada en Buenos Aires

Es evidente que los propósitos del Consejo de Defensa Suramericano han sido sobrepasado por la presión de los bolivarianos y la falta de voluntad o la complicidad de los demás socios, incluido Chile.

Que quede constancia que el país no ha sido informado de esta nueva interpretación de los objetivos del CDS y que el Ministerio de Defensa de Chile actúa a espaldas de la ciudadanía; que quede constancia asimismo de la incapacidad e indolencia de la oposición para exigir explicaciones y hacer cumplir los acuerdos firmados.

Si esta inclusión de la seguridad se hace efectiva, parece evidente que un gobierno democrático como el nuestro debería comenzar exigiendo investigar los nexos entre el narcotráfico y el gobierno boliviano y el incumplimiento -por parte de ese país- de los tratados libremente contraídos; los atropellos a la libertad de prensa en Ecuador y el abuso de los derechos humanos de los venezolanos por parte de Maduro.

Los gobiernos de Venezuela y Argentina se hunden víctimas de sus demasías y Bolivia avanza en sus ataques a Chile con el apoyo de nuestros hermanos latinoamericanos y todo hace prever la agudización de esta agresión por el asunto del Río Silala, ¿es que vamos continuar siendo cómplices de los bolivarianos para Unasur en su lucha contra los Derechos Humanos y Políticos de sus propios pueblos?. ¿Con que objeto continuamos potenciando una organización como el CDS creada como bocina para perifonear la propaganda chavista y como plataforma desde donde agredir a los países de la Alianza del Pacífico y en especial a Chile?.

La ideología y la inconsecuencia nos está cegando y llevando a una decadencia cada día mas profunda.