LOS MILITARES Y POLICÍAS ® EN POLÍTICA

El Vicealmirante Bertram Ramsel que organizó y comandó la retirada de las fuerzas británicas y aliadas desde Dunquerque y luego la invasión en Normandía a través del Canal de la Mancha pasó a retiro en 1938 y el Primer Ministro Winston Churchill lo llamó de regreso al servicio en 1939. Harry Truman, por su parte, fue militar durante 34 años antes de ser elegido Presidente de los EEUU.

En los países desarrollados, el tránsito de militares del servicio activo al retiro y viceversa, es de frecuente ocurrencia y es habitual que los políticos tengan experiencia militar, lo que aun no ocurre en nuestro país -aunque es creciente el número y actividad de profesionales civiles que son reservistas activos de las FFAA-.

Entre militares y policías, en servicio activo y sus pares retirados, la superposición de sistemas y servicios de bienestar, salud, seguros y pensiones y de las leyes que las establecen, financian y regulan en diversos ámbitos, es un fenómeno normal en estados bien organizados. Por otra parte, es evidente que ellos afectan a muchos mas profesionales retirados que en servicio activo y es también una realidad innegable que todos los que están en servicio activo durante una parte de sus vidas, mas tarde o mas temprano pasarán a retiro; por consiguiente el régimen que regule estas estructuras es de interés vital para los militares y policías en ambas condiciones.

En Chile la actividad gremial de los militares en retiro comenzó ante la necesidad de presentar un interlocutor válido ante las propias instituciones –Ejército, Armada y Fuerza Aérea- para conseguir su participación en temas que siendo de interés de todos eran manejados exclusivamente por las autoridades militares en Servicio Activo. En el área de salud fue emblemática la obtención del control del uso de los recursos aportados por los pensionados, que continúa en la lucha por obtener su presencia activa en el Consejo Superior de Salud, donde se fijan las políticas y se toman las decisiones para todas las FFAA. Siguen vigentes un gran número y variedad de temas.
La acción de grupos institucionales que concurrían por separado a instancias políticas y administrativas de gobierno, prontamente demostró ser insuficiente, en efecto, fracasaban constantemente.

Hace pocos años, cuando se discutió -con el Gobierno y parlamentarios- el problema de la revalorización de las pensiones estos preguntaron: ¿quienes son ustedes y cuantos son? y fue difícil fundamentar la representatividad de los delegados.
La presencia de los militares retirados era discontinua, cada grupo y organización concurría con sus propios fines y objetivos y con desconfianzas mutuas, lo que fue utilizado por los políticos para hacer destacar que no existía unidad de criterio; que no había con quien negociar y se esforzaron por acentuar las diferencias entre ellos para dividir, manipular y finalmente paralizar sus demandas.

Dado el éxito parcial obtenido con la dictación de la Ley 20735 (logrando la eliminación del descuento del 6% destinado al Fondo de Pensiones y se derivó desde Capredena a salud el 5% de la pensión de los mayores de 65), años se decidió crear la Multi Gremial de las Fuerzas Armadas, Carabineros y Investigaciones en Retiro (Multigremial – Facir). A su fundación concurrieron mas de 200 círculos de todo Chile los que trabajaron un listado de Demandas Gremiales en tres ejes: Salud; Pensiones y Recuperación del Estado de Derecho:

– Se identificó un grave problema en Carabineros que se transformó en la tarea prioritaria: sacar adelante el Anteproyecto de Ley de Salud para Carabineros y PDI que no cuentan con ley a pesar de que las FF.AA las tienen desde hace 20 años. (Este proyecto ya fue entregado a las respectivos Altos Mandos y está a la espera de su presentación al Ministro del Interior).

– Se estableció que un porcentaje significativo de los militares en retiro reciben pensiones que no cubren sus necesidades mínimas y que la causa basal de esta situación de pobreza son los bajos sueldos que reciben mientras están en servicio.
– El sistema de remuneraciones militares es, de hecho, un acuerdo de prestación de servicios al Estado por parte de profesionales que trabajan en condiciones de precariedad laboral –pueden ser cesados en sus funciones en cualquier momento y sus carreras tienen una duración limitada-; con bajos sueldos en relación a sus capacidades profesionales y con un empleador único y exclusivo, a cambio de un plan de retiro pre acordados. En este sentido, la revisión de las pensiones debe incluir, necesariamente, todos los elementos del acuerdo y sus componentes no pueden ser analizados ni modificados por partes; son un conjunto integral.

– Multigremial Facir se comprometió a continuar apoyando a sus miembros prisioneros políticos, en materias de salud, apoyo en lo referido a sus beneficios penitenciarios y la protección de sus derechos humanos reiteradamente vulnerados. La Constitución establece una serie de valores, principios y derechos, entre las cuales se incluyen las garantías procesales penales del ser humano, siendo una de las más importantes la exigencia de tipicidad de la acción penal y de la pena legal previamente establecida; exigencia que es conocida como principio de legalidad y que se vulnera abiertamente en perjuicio de los militares y policías chilenos.

¿Cuántos son?. El número de ciudadanos que Multigremial Facir puede convocar y movilizar asciende a un número variable entre 100.000 y 400.000 dependiendo de la materia en cuestión. Se concentran principalmente en las regiones que tienen grandes concentraciones militares o policiales: Iquique, Santiago, Valparaíso, Zona Central, Concepción y Punta Arenas.
¿Cómo es?. No tiene ideología ni preferencias relacionadas con ningún grupo político específico. Es independiente y celosa de esta condición. Está integrada principalmente por personas de la clase media tradicional y de la clase media emergente, sus miembros son principalmente profesionales de nivel universitario y técnico. Sus hijos son mayormente universitarios –profesionales y técnicos- y un porcentaje que varía entre el 10% y 15% de ellos sigue la carrera militar, en la misma institución de sus padres o en otra.
Como miembros de la clase media actual de Chile, valorizan la autonomía personal; la asociatividad voluntaria; la seguridad y la tranquilidad pública; la educación como forma de ascenso social y económico; la libertad de emprendimiento y la cooperación entre las personas y organizaciones. Es muy celosa de su valer y exige respeto a su persona, familia e institución. Como miembros de una institución estatal, los ex miembros de las FFAA, conocen y aprecian al Estado, y saben que en manos adecuadas puede prestar valiosos servicios a la sociedad y a las personas.

En breve: Las acciones y funcionamiento de la Multigremial Facir se rigen por un principio básico: es una organización gremial; democrática; no tiene compromisos políticos, religiosos ni sociales propios; no está subordinada a institución militar o civil de ninguna especie. Su compromiso es único y exclusivo con los intereses de sus asociados. Se auto define como: “No personalista, democrática y regional e institucionalmente representativa”, es decir respeta la autonomía e independencia de los grupos y asociaciones que se han integrado a ella y la clave de su existencia reside en su capacidad para representar a todos los retirados, de todas la instituciones, en todas las regiones y para los temas comunes a todos ellos. Es la respuesta al divisionismo impulsado por sus adversarios.

La enumeración de sus característica identifica un estilo de vida y una tendencia que privilegia la evolución y el avance paulatino hacia el progreso personal y familiar. Es por eso, que sin exceder el marco de su apoliticismo, la Multigremial encuentra con rapidez los espacios políticos que mejor interpreta a sus socios, pero como también sabe que las personas cuentan, no tiene reparos en apoyar ideas, personas y organizaciones de otras vertientes culturales, sociales y políticas.

Los militares y policías en retiro son ciudadanos con exactamente los mismos atributos y limitaciones de expresión política que cualquier otro chileno. No es ese el caso de quienes que se encuentra en servicio activo, que tienen un estatuto claro y preciso con las restricciones y obligaciones que señala la ley.

En este sentido no hay confusiones: Multigremial Facir no es, no representa ni actúa en nombre de ninguna Institución Militar aun cuando puedan tener amplios y profundos espacios de concordancia o también de discrepar en temas específicos.

La magnitud y número de sus socios y la amplitud de sus intereses hace que, de hecho, sea un actor político y esa es una experiencia nueva para la gran mayoría de sus miembros.
Nunca desearon este rol pero embarcados en ella, los directivos de la Multigremail Facir aseguran tomarla con la misma seriedad y profesionalismo con que enfrentaron sus carreras militares.

CHILE NECESITA UNA POLÍTICA PÚBLICA DE DEFENSA

Al término del Gobierno Militar las FFAA de Chile requerían una profunda revisión en su organización, gestión y doctrina. Durante 17 años habían sido sometidas a un intenso esfuerzo político, estratégico, logístico y operativo.

La amenaza vecinal del Perú de Velasco Alvarado, con apoyo soviético y cubano, los años 1975 y 1976; el embargo norteamericano de Kennedy; la cuasi guerra con la Argentina de Videla el año 1978 y de nuevo con Galtieri y las Malvinas en 1982, mas el sostenido esfuerzo antiterrorista para controlar el intento de Rebelión Popular de Masas del Partido Comunista, llevado a cabo con apoyo cubano y del bloque soviético desde 1984 hasta su fracaso final con el intento de internación masiva de armas por Carrizal Bajo y el fallido asalto a la comitiva del Presidente Pinochet.

El cambio de régimen nacional por un lado y la rápida evolución de la situación mundial y regional por el otro, planteaba a la Defensa y a las FFAA una serie de desafíos institucionales, políticos y sociales urgentes.

El gobierno de Aylwin se abocó a restablecer las reglas del juego tradionales en la democracia chilena, desmantelando las estructuras políticas y militares establecidas por el gobierno que lo precedió y confirmando que los comportamientos observados por el gobierno de Allende no volverían.

Es por eso que el comienzo de la aplicación de una política de defensa en el Chile moderno se ubica en el gobierno de Ricardo Lagos desde el año 2000.

Lagos, con aguda percepción y franqueza, definió su política de defensa estableciendo reglas claras y precisas asi como tareas concretas a materializar:

“La responsabilidad de la defensa es del Gobierno y ella no es delegable”; “se requieren modificaciones constitucionales y legales para restablecer la autoridad real del gobierno sobre las FFAA, particularmente la del Presidente de la República”; “sujeción de las FFAA al escrutinio publico”; “cuando la autoridad evidencia voluntad política para actuar no siempre es necesario dictar nuevas leyes”; “es menester responder satisfactoriamente las interrogantes en orden a que tipo de FFAA necesitamos para el próximo siglo, cuánta defensa nacional el país está en condiciones de proporcionar y cuáles son los roles que le asisten en una sociedad realmente democrática”; “racionalizar los recursos y las estructuras existentes”; “modificar la organización y el funcionamiento del Ministerio de Defensa Nacional”; “revisar y perfeccionar el proceso de formación y ascenso de sus integrantes”; “una mayor coordinación con los entes del Estado encargados de impulsar la política exterior de nuestro país”, pero sin duda su mayor acierto fue identificar el fondo de la situación que se enfrentaba: “En un país que, como Chile, se ha propuesto la renovación de sus estructuras políticas, económicas y sociales como un medio para superar el subdesarrollo, la modernización sectorial de la defensa debe transformarse en un desafío del futuro gobierno, dentro del gran objetivo de la actualización de todo el sector publico”, “El Estado chileno actual requiere un rediseño de sus funciones y estructuras en términos que lo habiliten para orientar y gestionar eficazmente las nuevas realidades económicas y sociales” y “la modernización del Estado no es solamente una tarea técnica. Ella requiere un tratamiento y un respaldo politico al más alto nivel posible, de los partidos politicos y del gobierno”.

Fue una agenda ambiciosa y sin duda se avanzó, pero muchas tareas quedaron inconclusas o no se iniciaron, sea por la existencia de cuellos de botella que lo impidieron; porque no fueron identificadas con precision; porque no contaron con suficiente apoyo político o porque tuvieron menor prioridad frente a otras demandas más urgentes:

Me parece que las tareas más significativas que quedaron pendientes fueron la falta de direccionamiento político y estratégico de la defensa a nivel presidencial y la deficiencia de la gestión estratégica y administrativa a nivel ministerial.

Esto nos lleva a dos asuntos claves que aun no se resuelven y siguen trabando esta modernización, a saber, la dificultad del gobierno para establecer políticas públicas[i] y controlar su ejecución y resultados, y la carencia de un Ministerio de Defensa eficiente y realmente democrático.

Actualmente la necesidad de una Política Pública de Defensa (o una Política de Defensa) es necesaria por cuatro razones fundamentales:

  • Porque existen carencias objetivas de probidad y eficiencia en la administración de los recursos asignados a la defensa;
  • Porque no hay dirección ni control explícito de la defensa a nivel presidencial.
  • Porque existe evidencia objetiva de falta de autoridad, voluntad política y capacidad de gestión ministerial, y
  • Porque los actores con poder califican esta situación cómo problema público.

Es decir, se require una Política de Pública de Defensa porque diversos grupos politicos, sociales y militares consideran que la situación actual no es aceptable y que es necesaria una intervención de política pública para remediarla.

La solución de este problema pasa por resolver las dos deficiencias fundamentales ya enunciadas; a nivel Presidencial y Ministerial.

En este sentido, muchas de las deficiencias sectoriales observadas por la opinión pública en la conducción de la defensa, como sueldos, pensiones, carreras, remuneraciones, eficiencia en la gestión de recursos, adquisiciones, dimensiones de las fuerzas, nivel de gastos, eliminación de la Ley Reservada del Cobre y otras, son el resultado del potenciamiento mutuo entre ellas.

Varios gobiernos han pretendido que la emisión periódica de “Libros de la Defensa” es la expresión de Políticas de Defensa. La simple lectura de esos documentos muestran que definitivamente no tienen las características ni calidades de políticas públicas; el modesto Decreto Nº 53 del Ministerio de Defensa del 29 de enero del año 2010 que dice que el Libro de la defensa de ese año “vale por”, no basta para transformar ese documento en una política pública de país desarrollado.

De la misma manera, la evidente pasividad y ausencia de liderazgo del Ejecutivo y del Ministro de Defensa muestran una situación insostenible que debe ser enfrentada en forma enérgica y pronta para controlar el riesgo de deteriorar severamente el prestigio, la eficacia y la moral de las FFAA y afectar negativamente la del gobierno.

[i]Un mejor Estado para Chile” PROPUESTAS DE MODERNIZACIÓN Y REFORMA. Consorcio para la Reforme del Estado.
http://www.bcn.cl/catalogo/detalle_libro?bib=233909&tipo_busqueda=basica&busqueda=Consorcio%20para%20la%20Reforma%20del%20Estado%20(Chile)%20&
 

 

ESTADO DE LA SITUACIÓN CON BOLIVIA AL 8 DE AGOSTO

   El frenesí oral de Morales parece estar en modo “pausa”; con espasmos de incontinencia, obviamente; no se puede renunciar, así como así, a una vida dedicada al insulto, la mentira y fantasía.

La evidencia parece señalar a Morales que el fallo de La Haya referente a su petición marítima no alcanzará a cubrir su período electoral ni menos a asegurarle algo que pueda presentar a su electorado como una victoria sobre Chile.

La situación económica, pasado el ciclo alto del petróleo entró en parálisis y descenso, el apoyo del Foro de Sao Paulo se diluyó por el deceso político de sus miembros y su amigo Maduro parece no ser capaz ni siquiera de ayudarse a si mismo.

Evo presumió ser de izquierda y la izquierda fracasó en Sudamérica; no solucionó los problemas reales de la población y agudizó la pobreza; terminó el superciclo de las materias primas, se acabó el dinero y con eso se acabó el populismo; la corrupción se hizo general; la oposición se reorganizó; Evo no tiene ideas, sólo consignas; creyó que su gobierno sería para siempre y la rueda de la historia dio otra vuelta y lo está dejando afuera.

El chovinismo patético de Morales solo debilita el acceso a la satisfacción real de las aspiraciones de su pueblo; mejorar aun mas el acceso de Bolivia al mar solo será factible con administraciones responsables, identidad nacional consolidada y potenciamiento económico sostenible. Los lamentos, desfiles, declaraciones grandilocuentes e iniciativas fantasiosas marean a sus ciudadanos y no los aproximan ni un centímetro a lo que aspiran. Menos aun el regodearse en rememorar agravios y propinar nuevos insultos a Chile.

Revisemos la situación como es:

– Las situación de delimitación territorial entre Chile y Bolivia se encuentra finalizada a firme, con la aceptación formal y explícita de ambos países y en ejecución desde 1904. Es un tema cerrado sobre el cual Chile no aceptará cambio alguno.

– Bolivia aspira a mejorar las condiciones de su acceso al Océano Pacífico. Dado que no tiene reclamo ni reivindicación válida alguna, ahora se trata de que Bolivia desea “adquirir algo” que es propiedad de Chile. En otras palabras, quiere obtener algo que obviamente debería ser “a cambio” de algo.

– Bolivia entonces debe hacer una propuesta a Chile que se ajuste a las condiciones básicas puestas por éste: No deben implicar cesión de soberanía; debe haber compensación; debe respetar lo establecido respecto a los territorios que pertenecieron a Perú. No acepta participación de mediadores, intermediarios, garantes ni facilitadores de ningún tipo.

En estas últimas semanas el gobierno de Morales ha reducido su nivel de maledicencia contra Chile y lanzó una campaña que con idas y vueltas se puede reducir a:

“Si nosotros como país tomamos una decisión (parar la demanda en la Haya) la podemos paralizar, la podemos paralizar, siempre y cuando se cumplan las condiciones (exigidas por Morales) para lo cual debería haber “un compromiso serio (de Chile), y con garante de por medio, para entablar un diálogo tendiente a atender la demanda boliviana de una salida soberana al mar, sentarnos con plazos y con propuestas concretas en torno a una salida soberana al Océano Pacífico, dialogar. Lo que la Corte de La Haya lo va a hacer, pero con una sentencia, hacerlo sin necesidad de sentencia, eso puede paralizar el proceso”. Morales sostuvo que Bolivia “continua creyendo que el diálogo franco es siempre el mejor camino” para superar las “diferencias” entre países y expresó su rechazo a “toda actitud revanchista e interesada”. “No quisiéramos que hayan perdedores o vencedores; si alguien tiene que ganar es la integración de nuestros pueblos para bien de las futuras generaciones”.

Esta ¿lógica? enredada puede simplificarse en que Morales pretende mantener su demanda y “negociar” para que Chile le conceda costa con soberanía en algún lugar de su territorio mediante una negociación con un garante (¿el Papa?). Nos concede la oportunidad de no ser derrotados en La Haya. Parece creer que la Corte Internacional de Justicia le va a dar la razón a Bolivia y podría obligar a Chile a acceder a las peticiones bolivianos, lo que sabemos que no es cierto.

En breve, nada cambia. Morales no se da por aludido de las condiciones que Chile le puso y no cambiará. Mas aun, pretende imponer las suyas, que sabe son inaceptables para Chile.

Mientras tanto el mundo sigue su marcha y la situación evoluciona en desmedro de Bolivia, mientras su gobierno entiende lo que se le antoja entender.