Chile, entre EEUU y China

Este análisis se basa en dos papers anteriores: “Estrategia de China a comienzos del siglo XXI” y “Estrategia de EEUU a comienzos del siglo XXI” en que se trazó el mapa del proceso que nos ha traído a la situación geopolítica mundial actual. La situación aun no está consolidada, quedan muchas inconsistencias, contradicciones y cabos sueltos. Puede haber cambios en las estrategias de ambos países y alineamientos nuevos y sorprendentes. Al mismo tiempo, las causas de base de los cambios parecen ser de gran magnitud -profundidad y extensión- y no se aprecia posible la recomposición del esquema estratégico pos Guerra Fría que nos regía antes del inicio del proceso en curso.

En efecto, EEUU parece cansado, perdido, escaso de audacia e imaginación, con un mando supremo caprichoso, inculto y superficial. Europa ha perdido su alma cristiana occidental y trata de equilibrarse entre una moral personal pagana, una actitud social nihilista y el rechazo a asumir sus responsabilidades históricas. China sueña con recuperar el brillo y liderazgo de que gozó por siglos, pero a partir de valores políticos y conductas sociales incompatibles con el estado actual de la sociedad global y cuya fortaleza en algunos aspectos pareciera surgir del autoritarismo y el abuso. El levantamiento popular en Hong Kong es indicativo de lo señalado.

Aun así, los cambios en marcha serán inmensos y nadie podría asegurar por cuánto tiempo se van a prolongar y la forma en que concluirán.

Estado Unidos

Es difícil identificar sus propósitos y procesos. Sus giros comerciales y estratégicos muchas veces nos resultan incomprensibles y a veces perjudiciales. Tenemos una relación buena, de relativo bajo perfil. Somos parte de una misma comunidad de valores políticos y morales, debilitados ambos en los dos países. No podemos esperar su apoyo, salvo que la amenaza también los afecte seriamente. Sudamérica -por ahora- no es para ellos un área significativa, salvo que el comportamiento de algún país en particular afecte a algún interés comercial o político relevante.

Siendo EEUU una sociedad abierta, es posible -con un esfuerzo académico, político y militar intenso y constante de nuestra parte- mantener un seguimiento mas o menos anticipado de sus tendencias y fuerzas dominantes. Los amigos “se cuentan” en las crisis. EEUU se siente en crisis y actualmente los está contando. Es un dato relevante.

La Región

Política y financieramente mantiene su caos tradicional. La izquierda, en su última modalidad de socialismo del siglo XXI fracasó rotundamente. Brasil y Argentina, aun marchando en direcciones ideológicas opuestas enfrentan problemas similares: desempleo, endeudamiento, debilidad institucional, incapacidad de producir y mantener políticas coherentes, proyectos políticos que transitan sin pausa del optimismo exultante al pesimismo profundo.

Chile no puede planificar ni proyectar nada en conjunto con ellos a mediano ni a largo plazo, todo puede cambiar de la noche a la mañana.

La debilidad de los países vecinos es una realidad que nos permite pensar que es muy poco probable que entre sus alternativas haya acciones hostiles hacia nuestro país en un plazo menor de 10 a 15 años, menos aun mientras Chile no descuide su fuerza militar ni caiga en crisis económica. Tampoco grandes proyectos en conjunto.

En su inestabilidad es posible que haya países que se inclinen abiertamente hacía China o hacia EEUU cualquiera que sean las consecuencias para ellos mismos. En este aspecto, Chile no puede equivocarse de bando que a mi juicio es junto a EEUU.

China

Tratando de ser tan objetivo como sea posible, China es una experiencia nueva para nosotros. Es un país centralmente planificado y dirigido, no con la misma intensidad y detalle que en el pasado, pero en el cual el Estado sigue jugando un rol directivo, indicativo y de liderazgo impositivo.

Negociar con una empresa China es, en última instancia, negociar con su gobierno. En esto no podemos hacernos ninguna ilusión. El poder nacional de China es el último y mas potente argumento en cualquier debate o diferencia bilateral. En esta línea, la insistente y rudo recuerdo de la dependencia comercial que Chile tiene respecto a ese país -Xu Bu dixit- es un permanente y crudo recordatorio en cualquier tema que se negocie.

Dado lo señalado anteriormente, China, siempre, busca salirse del marco comercial privado habitual en el mundo occidental y transformar todo intercambio en un asunto estatal bilateral, formalizado por acuerdos y tratados ad-hoc entre ambos gobiernos y con condiciones “especiales”, generalmente relacionadas con una ventaja que ellos dan, en forma “graciosa,” que será pagada con creces una vez que la emergencia o situación especial del país sede del “negocio” haya sido superada.

En este sentido, podemos identificar dos situaciones ejemplares:

1.- Comercio bilateral. La actual dependencia de las compras que hace el Gobierno Chino en Chile es una vulnerabilidad que nosotros apreciamos en términos comerciales y ellos en términos políticos. Lo que para nosotros es un buen negocio para ellos es una oportunidad de poder y control sobre nuestro comportamiento.

Esto nos indica que la diversificación de nuestro comercio con China es urgente, prioritaria y permanente. Agrandar la dependencia sería un error que podríamos pagar caro en el ámbito y oportunidad que ellos elijan.

2.- China intenta que Punta Arenas sea su “puerta de entrada” a la Antártica. Pero quiere que sea en condiciones “especiales”. No le basta lo que a cualquier país del mundo: usar las empresas locales de forwarding, los agentes de naves y proveedores de logística, las instalaciones comerciales de hoteles, comercio, comunicaciones y otras. Ellos quieren un acuerdo de gobierno a gobierno. Para nosotros inmanejables en términos de poder. Desconozco sus ofertas de “compensaciones” pero si siguen su modus operandi normal deben ser extremadamente generosas y en diversos rubros, pero a la larga, impagables.

En este sentido pareciera que todo trato con China y sus empresas estatales/privadas, deben ser en términos comerciales internacionales con la menor participación posible del estado o de empresas estatales de ninguno de los dos gobiernos, chileno ni chino.

La experiencia China en Venezuela, Brasil y Argentina debe haberles enseñado que los gobiernos de esos países son impredecibles e informales y que un cambio de gobierno puede significar al desconocimiento de los acuerdos firmados. Chile no es así. Por consiguiente, esa virtud se transforma en un riesgo cuando vemos el creciente interés de China en que sus empresas “privadas desde electrónica a seguros, se establezcan en Chile como base regional.

Las prácticas abusivas, desleales e ilegales, frecuentes en las transacciones chinas, serán tratadas por nuestro sistema judicial y existirá la posibilidad de que se “estaticen” y politicen.

De la misma manera, la práctica de la corrupción de las autoridades, tribunales y servicios, que China practica como una especie de IVA, podría ser una experiencia que venga a agravar la ya deteriorada probidad de nuestra sociedad.

Chile en la pugna estratégica China – EEUU.

Durante la Guerra Fría nuestra insignificancia estratégica fue notoria. Solo importábamos para el paso de los grandes petroleros, portaaviones y submarinos desde el Atlántico al Pacífico, algo que ocurría ocasionalmente.

Ese mismo tránsito de ahora en mas será frecuente y crítico, lo mismo que la posibilidad de reparar esos grandes buques en Asmar (T).

De hecho, el Paso Drake será la puerta “trasera” de Indo Pacífico, con todo lo que ello implica en términos de discreción y seguridad y retaguardia.

De la misma manera, la Antártica adquirirá nuevo y mayor valor. Lo mismo es válido para la ruta aérea transpolar desde Punta Arenas a Australia, Nueva Zelandia e Indonesia.

La concurrencia de China a financiar instalaciones portuarias o aeroportuarias en nuestro país podría ser un compromiso tan inmanejable como sus inversiones en áreas críticas como la energía, las telecomunicaciones y la minería.

La presencia China en la Patagonia Argentina será motivo de preocupaciones constantes, así como la oferta de proyectos binacionales Chile-Argentina con financiamiento Chino.

Creo que deberíamos analizar con cuidado la posibilidad de establecer un acuerdo estratégico -marítimo y aéreo- con Australia y Nueva Zelandia para el control de Pacifico Sub Antártico. Lo mismo con Japón en lo referente a líneas de comunicaciones marítimas y la instalación de facilidades para la producción, mantenimiento y reparaciones de itemes críticos de defensa y transporte aéreo y marítimo.

La presión China sobre nuestros gobiernos para recibir sus ofertas “generosas” será una tentación constante pero tóxica. Lo mismo en cuanto a grandes proyectos en conjunto. Mas allá de las conveniencias comerciales, China busca establecer un pie en Sudamérica, dentro de su pugna con EEUU, y está dispuesta a pagar por ello.

El apuro y urgencia de China en que Chile contraiga compromisos con su gobierno es indicativo de temor e inseguridad en sus propias fuerzas y capacidades a mediano y largo plazo vis a vis EEUU o respecto a su propio proyecto estratégico en general.

Las verdades que nos recordó el Sr. Bu

Por razones comerciales viví y trabajé algunos años con varios empresarios chinos, en Singapur, Taiwán, Indonesia y Malasia y fue una experiencia muy grata. Tengo un gran respeto y aprecio por su cultura, sus maneras sociales y su trato de negocios.

Dicho esto, creo que podemos separar lo personal de lo nacional.

China ha hecho una mala elección de sus socios en Sudamérica: Venezuela, en sus versiones Chávez y Maduro; Brasil y Argentina y no podría decir que hayan sido exitosas. Su ingreso estrepitoso y depredador no ha sido duradero ni rentable.

Con Chile ha funcionado mejor, pero están cometiendo tres errores graves que pueden demoler lo construido: China tiene su cultura nacional peculiar y distintiva, en que la disciplina, la homogeneidad social y el autoritarismo político -características desarrolladas a lo largo de siglos- les han permitido sortear y manejar graves crisis humanitarias, militares y económicas con gran éxito. Exigen que se les respete y comprenda. Desde nuestro lado, aquí se valoriza la autonomía personal, la heterogeneidad social y la democracia y también exigimos que se nos respete y se entiendan los limites que el gobierno tiene para intervenir en la sociedad.

Como es inevitable que ocasionalmente haya choques y conflictos, es fundamental el uso de buenas maneras, la discreción y tratar de entender los límites de la contraparte. No voy a criticar al Sr. Bu, pero los resultados muestran que el camino elegido para tratar el asunto de la visita de un diputado chileno a Taiwán y Hong Kong no fue positivo.

El segundo error es aproximarse a nuestras autoridades en forma imperativa. En verdad los gobiernos norteamericanos, por años, han intentado hacerlo con resultados variables y pese a que compartimos la misma cultura política, los modales imperiales de algunas de sus autoridades y embajadores han sido difíciles de digerir. Dos procónsules concurrentes -un norteamericano y un chino- parecen ser excesivos para Chile y como no podemos sacudirnos de ambos, la prudencia aconseja liberarnos aunque sea de uno de ellos. El Sr. Xu Bu nos está empujando a una situación en que preferiríamos no estar.

El Sr. Mike Pompeo -emisario de Donald Trump, presidente de los EEUU- vino a Chile y luego de descalificar al Gobierno y pueblo chino, impartió una serie de directivas y recomendaciones para la toma de decisiones por parte de nuestro gobierno para seleccionar al socio para la instalación del sistema 5G y el cable de fibra óptica transpacífico. Poco tiempo después el Canciller de China Sr. Wang Yi, en una entrevista escrita en un diario nacional, nos explicó en detalle la conveniencia de comprometernos, a largo plazo, con empresas de su país.

Ambos emisarios, de alto nivel, promovieron sus intereses nacionales, lo que es legítimo. Pero el Sr. Bu olvida algo importante: EEUU pese a todo, es una sociedad abierta, con un Poder Judicial separado del gobierno, con prensa libre, con diversidad de partidos políticos y reglas comerciales objetivas que muchas veces se cumplen. En China, la concentración del poder en el Estado y en el Partido Comunista y la discrecionalidad gubernamental, son omnímodas y universales. Para completar el cuadro siendo pragmáticos, Trump y Pompeo tienen una vida política limitada, un término presidencial, como máximo dos. En cuanto a China, el Sr. Xi Jinping permanecerá por muchos años y el Partido Comunista por muchos mas.

EVO MIENTE Y VENDE HUMO

Mentir es feo, mas que maldad el mentiroso muestra debilidad; mas que perfidia, muestra estupidez. No por nada el dicho señala: “La mentira tiene las piernas cortas”.

Cuando alguien miente en forma sistemática y reiterada, no solo pierde su dignidad, también va nublando su percepción llegando a un punto en que deja de distinguir entre la realidad y la maraña de mentiras y distorsiones que ha propalando en diversos escenarios y momentos. En Bolivia la relación entre la realidad y la fantasía es difusa y se superpone, y Evo abusa de esta debilidad de sus conciudadanos, debilidad que los chilenos no compartimos. Recordamos … y mucho.

Un caso ejemplar son las mentiras con que Morales ha tenido engañado a su pueblo respecto a sus divagaciones ferroviarias y portuarias, con las que pretendía asustar a Chile.

A comienzos del año 1990, los presidentes regionales acordaron un plan para mejorar la interconectividad Atlántico – Pacífico que se concretó, en agosto de 2000, en la llamada Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), que tiene como objetivo la planificación y desarrollo de proyectos para el mejoramiento de la infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones. Uno de los efectos inmediatos de ese acuerdo fue la construcción del Corredor Bioceánico Central (carretero), que une el puerto de Santos, en Brasil, con Arica e Iquique a través de Bolivia, que fue terminado pero no pudo ser puesto en uso porque Bolivia no aceptó los términos sobre el régimen de uso de dicha vía poniendo exigencias fuera de toda lógica, como que la carga que transitara por Bolivia, fuera transportada solo por camiones bolivianos, además de la constante amenaza de “tomas” del camino usadas como forma habitual de protesta política en Bolivia.

Para superar este problema, Chile y Brasil iniciaron un diálogo destinado a buscar posibilidades de interconexión efectiva entre ambos países y acordaron un corredor vial que comenzando en Santos , Brasil, transitaría por Paraguay y Argentina para llegar a puertos del norte de Chile. Este proyecto se encuentra en su fase final de construcción y en proceso de implementación de su reglamento de uso.

En mayo del 2015, el Primer Ministro Chino, Li Kequiang en gira por Sudamérica lanzó la idea de construir un ferrocarril entre la costa Atlántica en Brasil y la costa del Pacífico en Perú. El tren saldría del puerto de Açu en el norte del estado de Rio de Janeiro transitaría por las zonas agrícolas de la Amazonía, cruzaría la cordillera al norte de Bolivia y llegaría a algún puerto del norte peruano. En los acuerdos bilaterales firmados por Rousseff se habló de comenzar pronto con los estudios de factibilidad y se mencionaron cifras mareadoras del orden de los US $30.000.000.000, para comenzar a hablar.

En la visita del Presidente Peruano Ollanta Humala a China con motivo de la APEC el 2015 y luego del acuerdo con Brasil, se aprobó la suscripción de un memorándum para iniciar los estudios de un proyecto de ferrocarril que uniera los dos océanos e integrara los mercados de Brasil, Perú y China. El tren pasaría por el norte de Bolivia, sin entrar en ese país.

A mi juicio y como los hechos lo confirmaron, esta fue una propuesta sin base real, de las muchas que China lanzó en esos años y que nadie tenía la intención de materializar.

Mientras tanto, las conversaciones sobre otros proyectos viales y ferroviarios factibles y razonables continuaron trabajándose entre Argentina, Brasil y Chile.

Morales entró en escena por la ventana y trató de apropiarse de un proyecto fantasioso en el que sus dueños -China, Brasil y Perú- no querían a Bolivia.

Algunos países adhirieron a la fantasía de Morales en forma jocosa. El Vice ministro de Transportes e Infraestructura Digital de Alemania, Rainer Bomba, consideró que Bolivia, “un Jaguar fuerte, que está dispuesto a saltar al futuro y listo para encarar tiempos mejores” no podía sino ser un socio conveniente para Alemania, hizo dos o tres viajes a Bolivia, habló de todo, y parece haberse divertido en grande. Sin preguntar a Brasil ni a Perú, menos a China, consideró que el trayecto vía Bolivia “era el mas conveniente” y que impulsaría que el ferrocarril pasara por ese país. Morales, ya lanzado, viajó a Alemania donde se reunió con Merkel lo que según los viajeros “se hizo en un tono muy amigable y se trataron intenciones de proyectos importantes, sobre todo en el rubro de infraestructura con miras al futuro.” Morales regresó en triunfo a su país, jurando que Chile estaba “aislado de la integración regional” gracias a sus hábiles maniobras.

El Ferrocarril “iba”.

Cuando le preguntaron a Bomba respecto al financiamiento, le dio cuerda a Evo: “Cabe mencionar que todavía no existe una decisión tomada respecto al contrato. Además, hay que señalar que los intereses del financiamiento varían en los ritmos diarios, pero existe mucho dinero que hay en disposición en el mundo que busca ser invertido y son recursos a los que se puede acceder de forma económica y barata”.

En lo que a Chile toca, nadie puso mucha atención a toda esta historia, ya que en el intertanto estaba trabajando en serio con Brasil, Paraguay y Argentina en un proyecto real. Evo por su parte, comenzó a perifonear que su movida ferroviaria era para dejar a Chile fuera de la integración regional y comenzó a “mover” a Perú. Primero intentó meterse en la licitación de la operación del puerto de Ilo, donde cortésmente y después de muchas conversaciones los peruanos les hicieron ver que no pondría un pié en la gestión ni en la operación de ese puerto, sería otro usuario mas.

Cuando Ollanta Humala aseguró que el tren llegaría a un puerto peruano del norte sin entrar en Bolivia, Evo estalló en llanto: “No sé si Perú nos hace una jugada sucia”, comentó Evo Morales en octubre del 2014 sosteniendo que el proyecto sería “más corto, más barato” si atravesara Bolivia. Cuando en Perú asumió Kuschinski, éste le insistió a Evo que la idea del tren no era viable, pero ante los lloriqueos de Morales le dio una solución “sudamericana”: Por ahora firmemos un “Memorandum de Entendimiento (MDE), hagamos una comisión y estudiemos el tema”.

Este mes de Junio, el Ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda de Brasil, Milton Claros, con buenos modales pero con la dureza del cansancio por la majadería de Evo en que Brasil se uniera al MDE, le puso la lápida al cuento boliviano: “el Memorándum de Entendimiento relativo a esta obra suscrito por Perú y Bolivia, que se encuentra al presente en manos del Brasil es un proyecto de enorme magnitud y sumamente complicado, merecedor de un amplio y detallado examen y estudio de todas las complejidades técnicas, económicas, geopolíticas, ambientales etc., que presenta su concepción, financiamiento, construcción y funcionamiento que no pueden estar contenidas en un simple “Memorándum de Entendimiento”. En breve, Morales no moleste mas, la vía férrea que nos interesa no va a ingresar a Bolivia y su país no tiene nada que hacer en este asunto. Bolivia se sobre jugó mintiendo sobre el presunto interés de Brasil por que el trazado del eventual ferrocarril a través de Bolivia. Mientras se tratara de engañar a los bolivianos, vaya y pase, pero cuando Evo salió al mundo atribuyendo a Brasil un interés que no tenía y una participación que no había manifestado, reaccionaron con fuerza.

Todo el cuento se vaporizó. Desde el Puerto de Santos en Brasil hasta el de Ilo en Perú quedó levitando una voluta de humo que Morales intentó cubrir con nuevas mentiras e insultos a Chile.

El Canciller Muñoz expone la situación con claridad, “Evo Morales y su gobierno siguen difamando, mintiendo e insultando a Chile, el inevitable interlocutor. Colonialistas, chantajistas, discriminadores, falsos socialistas, ladrones, dementes, son algunas de las injurias que el gobierno del Presidente Morales ha emitido contra Chile y contra el pueblo de nuestro país”.
“Desde hace tiempo el gobierno de Bolivia está llevando a distintos foros internacionales variadas acusaciones contra Chile. Todas, sin embargo, tienen un denominador común: son falsas. Bolivia falta a la verdad”.

Un periodista boliviano sintetiza el problema de su país con crudeza y claridad: “Bolivia arrastra todavía sus problemas constitutivos. Así, el tema marítimo es solamente conato de catarsis – es decir, intento de purificar las pasiones de nuestro ánimo, tratando de eliminar ese pasado que altera nuestro equilibrio social y nacional- y nada más. Empero, en lugar de exorcizar esos demonios, esa catarsis fallida los aviva aún más.

Cada mes de marzo, desde hace más de 100 años, lamentos, desfiles, declaraciones grandilocuentes e iniciativas originales saturan el entendimiento y el sentimiento de los ciudadanos. En lo político, ellas desembocan en un nacionalismo espurio, pues todavía son inconsistentes las bases nacionales de nuestra Bolivia.

Ese impulso nacionalista “ejerce un enorme atractivo, ya que permite aliviar esos conflictos interiores, contradicciones e inseguridades que aquejan a todo ser humano, proyectándolo hacia el ‘enemigo’ … En todo lugar ese recurso al nacionalismo es dramático, en el nuestro adquiere tintes tragicómicos.

En las redes comentaristas hacían notar que los desfiles son propios de los victoriosos. En Bolivia se desfila para conmemorar y “festejar” las derrotas. Para “honrar a Eduardo Abaroa”, estudiantes y funcionarios desfilan con sus mejores galas, al son de fanfarrias relucientes.

En nuestra psicología, el usurpador chileno es un badulaque y nosotros unos perdonavidas. Pero como no basta para explicar cómo hasta ahora no tenemos mar, el resultado es la confusión y sumirnos más en la mediocridad, y el conformismo.

El Ejército boliviano ha planteado condecorar a los oficiales y personal de Aduana recientemente secuestrados por policías chilenos en —según el Gobierno— territorio boliviano. La banalización y del descrédito de lo que debería ser el heroísmo.

La propaganda oficial logra convencer a muchos ciudadanos que la solución al enclaustramiento está en el recurso presentado por el Gobierno ante La Haya. Si el fallo fuese favorable a Bolivia, ello significaría solamente que Chile estaría “obligado” a negociar con Bolivia… a lo que Chile podría sencillamente negarse.

Todos ansiamos el mar pero para lograrlo es necesario patriotismo, no patrioterismo”.

Realidades, no mas mentiras ni humo.

Trump altera nuestra pasividad

Chile sigue sin tener una Estrategia de Seguridad.

El próximo Libro de la Defensa, por lo que se filtra desde los lugares en que en estricto secreto se trabaja ese documento “de Estado”, expondría respecto a problemas de gran relevancia ideológica para sus autores: los homosexuales; la mujer en las FFAA; el cambio climático; la cooperación con Unasur, y la creación de FFAA para la paz, todos ellos periféricos al objeto de la defensa nacional

A comienzos del año 2009 Bachelet –en su primera administración y antes de su revival revolucionario- viajó, en compañía del senador Navarro (MAS) y del diputado Teillier (PC) a La Habana a rendir homenaje a Fidel Castro. De esos devaneos ideológicos no queda nada. Todo el esquema político y estratégico del programa de seguridad de su actual gobierno, -un proyecto de inserción revolucionaria, antiimperialista y regionalista- imaginado y comenzado a construir en torno a Unasur, la Patria Grande y la ideología del Foro de Sao Paulo se derrumbó junto con los gobiernos de izquierda de Argentina, Brasil y Venezuela y el fracaso del gobierno de Bachelet en medio de una demostración dramática de incompetencia gubernamental y de gestión.

Mientras tanto, el mundo siguió su marcha. La realidad regional cambió por completo y el Ministerio de Defensa de Chile no se dio por aludido y siguió en su ocupación tradicional: no hacer nada y justificar su existencia tratando de publicar un Libro de la Defensa que no interesa a nadie ni sirve para nada.

Luego vino el terremoto Trump.

Este no es un tema marginal, que afecta a otros y pasa sigilosamente por nuestro lado. En efecto, si recordamos la actitud inmediatamente posterior al 11 de septiembre del año 2001, veremos que EEUU convocó a los países del mundo y los separó en dos bandos claros: los amigos y los otros.

En ese momento crítico, el entonces presidente Lagos marginó a Chile de participar en Iraq, y lo pudo hacer casi sin consecuencias debido a que el presidente de los EEUU era una persona sujeta a los cánones normales de la democracia y del respeto entre los estados. Eso ya no es mas así. No con Trump.

En este contexto de fondo debemos considerar que Chile ha firmado con EEUU una amplia variedad de compromisos, declaración de intenciones y de acuerdo políticos, diplomáticos y militares; formales y administrativos. Mientras su cumplimiento se materializó dentro de cánones “normales” no hubo problemas; lo que se solicitó y exigió estuvo mas o menos dentro de las líneas políticas sobrentendidas entre las partes, aun cuando no hubieran sido explicitadas específicamente. Actualmente y en el futuro próximo no existe ninguna seguridad que eso continúe vigente y que no se nos ponga ante disyuntivas difíciles de resolver.

Habría que comenzar considerando los efectos del cumplimiento, por parte de la administración del presidente Trump de la expulsión de los inmigrantes mexicanos desde EEUU y la reacción y respuesta regional; la imposición unilateral de proteccionismo económico, y el aporte que se nos exija para cumplir eso de “America first”.

Por otra parte, cada vez que Chile hizo alguna aproximación a China en el ámbito militar, aun la mas leve e inocua, nuestro socio norteamericano nos hizo saber su disgusto. Ahora estamos frente a una probabilidad muy alta de emprender un camino que nos aproximará a China alejándonos de EEUU en lo económico, lo político, lo estratégico y específicamente en lo naval/marítimo en el Pacífico.

Parece de la mas elemental prudencia evaluar con la mayor precisión posible el efecto que estos cambios producirán en el escenario de nuestra seguridad nacional y en particular sobre nuestra Armada, que hasta ahora ha recibido un trato especial, -en lo tecnológico, de acceso a información clasificada y a armas sofisticadas-, reservado a las Armadas amigas y de confianza..

En esta misma línea, me parece evidente que la inactividad, la gasificación ideológica y la falta de realismo de nuestro Ministerio de Defensa comienza a transformarse en una amenaza a la seguridad nacional y a confirmar que su incompetencia es dañina para Chile.

El repetitivo y rutinario Libro de la Defensa debería abocarse a tratar de entender que está pasando, como afecta a nuestra seguridad y como debe preparase nuestra defensa para apoyar los intereses nacionales en este nuevo escenario.

La Armada, cuyo campo de acción –el Océano Pacífico- es el espacio crítico en que se jugarán las políticas y estrategias globales en los próximos años necesita directivas específicas y claras de sus autoridades políticas.

Es hora de sacar de su reposo al Ministerio de Defensa