Un “Nunca Más” de Cartón

En 1970, Alain Joxe, sociólogo marxista francés, de moda en esos años, publicó en Chile un breve libro titulado “Las FFAA en el sistema político chileno” que causó emoción en la feligresía de izquierda. Joxe trabajaba por cuenta del Centre Nacional de la Recherche Scientifique -equivalente francés del rol de agitación  académica que el PNUD cumple hoy en Chile- en vista a la cooptación de las FFAA en beneficio del progresismo.

El momento en que Joxe escribió su análisis tenía como último antecedente de intervención militar la del año 1924, que el autor valora como un cierto avance en la dirección correcta. Joxe desarrolla una serie de ideas, la mayoría de las cuales no comparto, de las cuales recojo la que señala que “Una intervención militar en Chile equivale a diez en otros países: es perfecta. … Por supuesto que no se trata del mismo ejército ni del mismo trabajo, … la noción de tradición es relativa, y se evita decir que el ejército en Chile tiene por tradición intervenir cada treinta o cuarenta años”.

Si la tradición que sospecha Joxe fuera correcta, la UP no debiera haberse sorprendido por la intervención de 1973 -40 años después de la de 1931- y los políticos chilenos actuales deberían estar considerando que la próxima intervención militar sería entre los años 2020 y 2030. Obviamente cada intervención tiene un fondo similar –recuperar la paz y el progreso- pero generalmente tienen formas muy diferentes.

Estos cálculos pueden haber estado detrás de la ansiedad de la Concertación por arrancar un “Nunca Mas” a alguna autoridad militar, que permitiera exorcizar este fantasma, pero así como yo no creo en la repetición mecánica de la historia ni en el determinismo sino en la construcción de la historia mediante una adición de actos libres, me parece que la mayoría de los líderes políticos actuales también lo hacen.

Esto me lleva a concluir que la necesidad del “Nunca Mas” apuntaba mas al pasado que al futuro. Necesitaban un reconocimiento explícito por parte de un militar de alto rango de que la intervención militar de 1973 había sido injusta, innecesaria e inmoral.

Este juego del “militar democrático”, elevado a posteriori a los altares periodísticos, es recurrente: en Argentina ese rol lo llenó Balza; en España fue Gutiérrez Mellado y así, en todas partes. En Chile no podía faltar y el hombre fue Cheyre.

La aceptación militar de esta jugarreta constituyó no solo un error sino una debilidad de carácter y un exceso de vanidad y ambición.

Pero a diferencia de lo acontecido en esos países, el converso chileno no permaneció en el panteón de los próceres sino que terminó encarcelado y enjuiciado como violador de derechos humanos, abandonado por moros y cristianos –literalmente- y hoy se encuentra tratando de cobrar a Lagos y otros, la deuda impaga por los servicios prestados a la Concertación.

¿Qué pasó?.

Pasó que los comunistas, derrotados inapelablemente en el enfrentamiento armado contra la FFAA de Chile, dado que militarmente ya estaban acabados y desprestigiados ante sus financistas, y que sus socios no podía instalarlos en el Gobierno ya que eran impresentables ante la ciudadanía, en subsidio, fueron apoyados para lanzarse a tratar de obtener venganza y lucro por la vía judicial con la complicidad de la izquierda y la derecha.

Un prócer marxista asiduo de Clausewitz dice que “guerra es la dialéctica política cuando incluye el uso de las armas”. Esta guerra comenzó en Chile en la década de los 60 y concluyó con la derrota del PC y sus excrecencias en 1990 y como todas las guerras su epílogo debía ser político, ya que se trataba de una actividad política.

En Chile no fue así, los políticos –como se dijo- no fueron capaces de enfrentar sus tareas y traspasaron el problema de cerrar la guerra a los fiscales y jueces. Por esa vía judicializaron la política y claudicaron de sus deberes. Hoy ya casi no tienen poder, los fiscales los llevan y los traen de la nariz y los jueces “resuelven” lo que el Gobierno y Congreso no se atreven a hacer.

El lucro y la venganza se encuentran es sus etapas finales, sus rendimientos son decrecientes, cada día las acusaciones a los militares son mas absurdas y ridículas, hasta la Corte Suprema a veces parece avergonzada de si misma, pero el animal aun tiene estertores. El juicio a Cheyre es uno de ellos.

Veremos en que concluye este episodio tragicómico. Las esperanzas de que esta vez el mundo político muestre valor y recojan a “su hombre” en desgracia, es casi inexistente.

La desafortunada malversación de fondos fiscales reservados y presupuestarios y su gasto en forma frívola y obscena por parte del general Fuentealba ex Comandante en Jefe del Ejército y algunos próximos a él, muestran que si bien, como dice Joxe, la intervención militar de 1973 fue profunda, eficaz y duradera -aun se mantienen sus políticas económicas y sociales y dejó detrás de si a un Chile completamente cambiado-, en la salida de las FFAA y Carabineros del gobierno, no todos sus Altos Mandos estuvieron a la altura.

De los líderes políticos, mejor callar.

Una mirada al ambiente político actual trae un dejá vù sesentero, se parece a los últimos meses del gobierno de Frei: gobierno auto centrado, oposición odiosa, intransigencia, jóvenes alejados de la realidad, demagogia, FFAA abusadas para manejos politiqueros  …, el Nunca Más de Cheyre fue de cartón.

A nivel regional nos columpiamos entre Maduro, Bolsonaro, Padrino y Manini, pero nadie saca conclusiones

Oscuro, Chile, es tu futuro nublado; los mezquinos te aplastan también.

LADRONES EN DEFENSA; UN POCO DE HISTORIA

Año                                      :1969

Presidente de la República: Eduardo Frei Montalva, PDC.

Ministro de Defensa           : Sergio Ossa Pretot, PDC.

Se negociaba la adquisición de equipos de telecomunicaciones[1]. El Oficial a cargo, Almirante Ismael Huerta –con amplia experiencia en adquisiciones- se negaba a reducir la cantidad de repuestos considerados en la adquisición inicial, ya que sabía que si no se adquiría todo junto, los sistemas pronto estarían fuera de servicio por falta o atraso en su adquisición.

Se citó a los representantes de los proveedores. “Esta vez traían en el rostro una expresión particularmente grave. El mas caracterizado entre ellos tomó la palabra para señalarme que la propuesta había experimentado un alza de $250.000 dólares”. “Me traían una propuesta, suprimir los repuestos”. “De este modo la Armada podría materializar su plan y adjudicar la propuesta con los fondos que le estaban reservados al efecto. En cuanto a las partes componentes y partes de reemplazo, ya se verá mas adelante”.

“Monté en cólera pero mis interlocutores permanecieron impasibles”. “Los despedí con rudeza, daría cuenta de inmediato a la superioridad de la Institución”.

“Cuando abandonaban la sala de la Dirección (de Armamentos de la Armada), uno de ellos volvió sobre sus pasos. Era el representante de la firma, que hacía de cabeza, y el que había expuesto la situación. Colocó la mano a un costado de su boca como para tapar el sonido de su voz y dijo:

For The Party´s fund  (Para la caja del Partido) – y se marchó apresuradamente”.

Es solo un botón de muestra, podría mencionar muchos otros casos, no solo de fondos para el partido sino también para los políticos a cargo: dos fragatas a construir en Gran Bretaña; aviones adquiridos a mansalva e impuestos a las FFAA; satélites; terrenos cercanos a un aeropuerto; gastos reservados de los Ministros de Defensa y una laaaaarga lista.

El próximo año, 1970, venían elecciones presidenciales y la Democracia Cristiana estaba haciendo caja.

¿Qué señala esto?

1.- No todos los militares son ladrones

2.- Muchos políticos si lo son

3.- Poner a un civil para reemplazar a un militar en un cargo donde se puede robar, no es garantía de nada.

4.- Confiar en que un militar nunca robará, no es realista.

Suscribo la filosofía política anglosajona: “Si alguien con poder puede abusar, abusará; si alguien con acceso a la alcancía puede robar, robará”.

SOLUCIÓN:

1.- Controles y equilibrios. Nadie puede tomar una decisión por si y ante si. Todos deberán negociar la decisión a tomar con los otros interesados. Una sola “agencia” acumulará poder para sus integrantes, sin adquirir ninguna responsabilidad por sus decisiones.

2.- Trasparencia. Toda transacción debe poder ser revisada, completamente,  por otros interesados con la necesarias competencias.

3.- El Ministro de Defensa debe asumir sus responsabilidades y dirigir, controlar y responder. Basta de un Ministro que solo mira y traspasa sus responsabilidades a otros organismos. No mas soluciones socialistas -mas burócratas-, no mas organismos ad hoc. Que el Ministerio funcione y el Ministro responda.

4.- Como los ladrones son de alto vuelo, debe haber una Contraloría en serio, valiente blindada, y a prueba de amenazas (también sujeta a inspección y control)

POR FAVOR, NO MAS HIPOCRESÍA.


[1] Huerta Diaz, Ismael. Volvería a ser Marino. Tomo I, páginas 343 y siguientes.

Le Fallamos al Pueblo de Chile

Nuestra sociedad chilena actual es confusa y caótica; la mentira; la complicidad activa; el silencio cobarde;  los intereses personales disfrazados de lealtad y compromiso; el arribismo; el cultivo extravagante de las apariencias; la guerra ideológica que simula ser democracia y el odio disfrazado de justicia, campean a su gusto en todos los ámbitos: políticos, económicos, judiciales, religiosos, militares y personales.

El medio militar, desgraciadamente, no supo mantenerse al margen de esta corruptela y en algunos niveles llegó a ser actor. Me referiré solo a la parte militar de la sociedad porque la conozco, la respeto, me duele el trato que se ha dado a si misma y que ha recibido.

Me referiré a dos casos, a los generales Cheyre y Fuente-Alba, solo por ser emblemáticos, de ninguna manera exclusivos del Ejército o representativos de éste. Creo que su conducta es fiel exponente de los dos errores mas graves en que cayeron las FFAA de Chile, en diversos grados de culpabilidad y que en muchos casos aun continúan degradando nuestro comportamiento y deteriorando nuestro compromiso con el pueblo chileno y con nuestros soldados, marinos, aviadores y carabineros.

La vanidad y el error de la transición de Cheyre

En una columna anterior decía que “En la administración del general Cheyre, el tiempo del Gobierno Militar había terminado y había llegado –al conjunto de las FFAA- la hora del profesionalismo, la prescindencia política total y de cerrar filas en torno a la defensa inclaudicable de nuestros perseguidos políticos por haber cumplido funciones institucionales que les fueron dispuestas”.

Creo que aquí fallamos gravemente a nuestro oficiales subalternos y a nuestros soldados.

Con el pretexto –falso- de que las responsabilidades de las acciones en la guerra antiterrorista eran individuales, dejamos que los políticos se ensañaran con cientos y miles de hombres y mujeres -con sus familias- que cumplieron las órdenes que recibieron y las misiones que se les asignaron.

La componenda política de la transición usó y abusó de ellos; la justicia se transformó en una prevaricación abyecta; los procedimientos judiciales en una faramalla grotesca y las “indemnizaciones” en una corruptela repugnante. Los actores de “la transición política” usaron y abusaron de estos rehenes para sus negociados, propaganda electoral y acuerdos bastardos. Fueron la moneda de cambio entre la izquierda y la derecha y el peaje para que militares arribistas participaran en “la transición” y se codearan con los políticos.

La parte mas fea es que esto se habría hecho para rescatar al Ejército y transformarlo en el “Ejército de todos los chilenos”, cuando en realidad el Ejército -y las FFAA y Carabineros-  nunca dejaron de ser de todos los chilenos.

En su afán en ser miembros relevantes “de la transición”, de “contribuir a que hubiera verdad, justicia, reparación y no repetición”, dejaron sin verdad, sin justicia y sin reparación a su propia gente. Esta puede ser la semilla de la eventual repetición de los hechos que dicen haber tratado de evitar.

La parte mas absurda de esta tragedia es que termina acusando al máximo exponente de estos afanes, de torturar a presos políticos. Muy probablemente es una acusación falsa, pero de ahí a que siendo el entonces Teniente Cheyre el Ayudante del Comandante pretenda no haber sabido nada de nada, es algo mas difícil de creer.

Pero ese no es el problema real, la clave es que la guerra antiterrorista tiene complejidades que otros tipos de guerra no tienen, y la izquierda lo sabe muy bien, baste leer la historias de las revoluciones en Cuba, Nicaragua, Unión Soviética, Viet Nam, Camboya y otras “revoluciones” marxistas para apreciar la forma violenta, brutal y despiadada que adquirieron .

No había ni hay razón –distinta al lucro y la venganza política- para intentar satanizar a las FFAA de Chile. Su “crimen” fue vencer a su enemigo.

Este análisis crítico, público y bajo firma del suscrito, fue descalificado por parte de un ex oficial que señala: “Cosa distinta es este CN Thauby que lo único que ha hecho es buscar e insistir en  el desprestigio del General Cheyre. 

Antes de escribir y atacar con sus desleales comentarios creo que debería leer una y mil veces la carta publicada en El Mercurio, donde nuestros ex CJ institucionales fijan su posición y visión de lo que está ocurriendo en Chile con respecto a la justicia y el General Cheyre. 

Yo me alineo fielmente detrás de cada uno de ellos. El que se quiera alinear detrás de Thauby, por favor, al menos un mínimo de decencia y de honor: hágalo para callado”. 

Este breve párrafo condensa –involuntariamente- los mayores errores y también los orígenes de nuestro fallo institucional: analizar las acusaciones sin presumir inocencia ni culpabilidad, no es desprestigiar. Discordar de los juicios de una autoridad, no es deslealtad, es ejercicio de la responsabilidad y la libertad; la posición colectiva de autoridades reconocidas es una opinión relevante y digna de consideración y respeto, pero no excluye la opinión o discrepancia propia, especialmente si enfrenta el tema desde otros ángulos. No es final ni indiscutible.

Criticar abierta, responsable y públicamente no es deslealtad, al revés es la máxima lealtad a la institución y al pueblo chileno.

“Alinearse fielmente” es una opción libre, aunque a mi me deja una sensación de claudicación suavemente perruna.

Y por último, la discrepancia no tiene por qué, mas aun jamás, debe ser “para callado”, es decir transformar una denuncia o una declaración responsable en un innoble “pelambre”.

Se puede pensar que esa falta de critica leal, honesta y franca por parte de su entorno y ayudantes pudieron haber alertado o prevenido a Cheyre de algunos efectos indeseables de sus decisiones y juicios. La ambición personal de sus adeptos, el afán de ser gratos al jefe, la lealtad acrítica y la adulación se hicieron norma y se transformaron en virtud y mérito.

Fueron estos déficits lo que contribuyeron en forma intensa y grave al nacimiento, desarrollo, potenciamiento y propagación de errores y malos hábitos que devinieron delitos y luego en la mas grave corrupción y abandono de deberes.

El terrible fallo del general Fuente – Alba.

Su entrega en cuerpo y alma a la corruptela política y financiera; su asociación con Vidal, ex ministro y promotor de su nombramiento como Comandante en Jefe, su asesor y amigo; su desigual amistad con Luksic, empresario y archi millonario internacional; su manejo discrecionalmente principesco de los recursos fiscales y su patética afición a los automóviles de alta gama dejan al desnudo su extravío y pérdida total del recato, cordura y autocontrol de su persona, de su rango y de su condición militar, la desconexión con sus tropas y el olvido total de sus responsabilidades de mando.

Las extravagancias en sus gastos, adquisiciones y gustos son muchas y conocidas. Pero no lo hizo solo: hubo también una corte de subordinados y pares que supieron de ellas, se acobardaron o callaron a la espera de que algo cayera en sus bolsillos. O lo comentaron “para callado”.

Si alguien de ese entorno pudo pensar que esto quedaría oculto a sus subordinados y a sus enemigos solo confirmaría su prepotencia o su estupidez.

Aquí tenemos un fallo personal del Comandante en Jefe, pero también de sus pares, subordinados directos y de su entorno.

Para que decir del Ministro de Defensa y de la Presidencia que, alertados por la Contraloría General de la República no hicieron nada. De esta reacción no podemos sorprendernos, está en su naturaleza, pero de nosotros se espera que seamos de otra estirpe y ese es nuestro orgullo y nuestro carta de presentación ante la ciudadanía: veraces, honrados, desinteresados en lo personal e interesados en los social. Modestos y sin vanidades ni pretensiones. Siempre en busca de la excelencia.

Juramos ser soldados valientes, honrados y amantes de nuestra Patria. Este juramento sigue vigente desde la Escuela Matriz hasta la Comandancia en Jefe y el cementerio.

¿Cómo retomamos nuestro camino?. Practicando y exigiendo honradez siempre, en todo lugar y circunstancia, sin excepciones. Desde el rechazo al plagio en un trabajo académico hasta el cuidado de los fondos fiscales. Desde el mas modesto informe hasta los mas profundos análisis. Siempre veraces, siempre con la verdad descarnada.

Evidentemente la vía para dar cuenta de cualquier irregularidad debe estar siempre abierta y ser recogida sin excepciones. Con el castigo mas severo e implacable a los que mientan, deformen, engañen, callen o peor, hablen “para callado”, estén donde estén y sean amigos o parientes de quien sea.

Parece simple y poco, no lo es; es complicado y mucho. El éxito lo tendremos en el largo plazo. No lo veremos nosotros. Es el único camino para recuperar el respeto y la confianza de nuestros soldados y marineros y del pueblo chileno.

La clave, mantengámonos lejos de la politiquería y de sus representantes, los políticos. Seamos modestos, sencillos, auténticos. Nuestro liderazgo debe ser abierto y receptivo a la crítica seria y honesta.

Ser militar es ya un gran honor y compromiso, es suficiente para una vida, no necesitamos otros adornos ni colgajos.

Compadrazgo Político – Militar

En Mayo del 2010 el periódico El Mostrador publicó la columna que sigue, escrita por el suscrito. El papel causó revuelo. Para mi no fue gratis, me costó la “desvinculación” -por presión de una de las autoridades afectadas- de un cargo en el que me pagaban poco, pero que me gustaba mucho.

Como se puede ver, los escándalos que vivimos hoy día son parte de una comedia hecha con desparpajo, que comenzó hace rato. Pudieron haber sido evitados.

Que nadie diga que no sabía. Un punto curioso, la inusual conducta de ambos gobiernos de Bachelet fue dejar “nominados”, a los Comandantes en Jefes del Ejército que continuarían en los dos gobiernos que la sucederían, ambos de Piñera. Raro que éste los haya aceptado.

También es destacable la secuencia: Ministro de Defensa (Vidal) designa a su amigo (Fuente – Alba) como Comandante en Jefe del Ejército; éste lo contrata como Profesor en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, Profesor en la Academia de Guerra del Ejército, asesor en el Estado Mayor General del Ejército y consejero/gurú político.

En estos días Vidal declara que a él “le faltó control sobre los gastos reservados en el Ejército”. Pero que no sabía nada de nada.

La columna de la discordia es la siguiente. Creo que era yo quien estaba diciendo la verdad:

LA RELACIÓN CIVIL-MILITAR SE ACERCA AL TRÓPICO

por Fernando Thauby

El Mostrador  25 de marzo de 2010

Para el General sería más saludable no contar con esa asesoría, ya que su permanencia en el cargo podría ser intensa pero breve. No es por tanto descaminado pensar que su apoyo se concretará en las áreas que constituyen las especialidades del ex ministro: las vocerías y el cabildeo, áreas en las cuales todos le reconocen maestría.

Los últimos días han estado llenos de noticias curiosas en un medio, el de la relación civil-militar, normalmente poco variado.

Llamó la atención la novedosa idea del Ejército y la Armada de condecorar a la Presidente de la República saliente en sendas ceremonias, de las cuales sólo se concretó la primera, quedando la segunda suspendida por el terremoto y maremoto. No es habitual que los subordinados condecoren a quien los manda. Nadie se imaginaría al Ejército Británico condecorando a Winston Churchill por su desempeño en la 2ª Guerra Mundial.

Estos reconocimientos traen a colación el telegrama del Presidente Barros Luco a uno de sus intendentes en una provincia sureña, en respuesta a su mensaje mediante el cual manifestaba al Presidente su apoyo incondicional e irrestricto ante una coyuntura que éste enfrentaba. Con malicia campesina el telegrama de don Ramón aclaró la situación dejándola en blanco y negro. La respuesta: “¡¡Era que no!!”.

Fue también curiosa la condecoración impuesta al ministro de Defensa saliente(Vidal), por parte del ministerio a su cargo en la ceremonia de traspaso de mando a su sucesor. En efecto, el ex ministro Vidal fue condecorado en reconocimiento a los servicios prestados en esa repartición. Pregunta: ¿quién concedió la condecoración? No pudo ser el Ministro entrante (Ravinet) que llegaba a recibirse en ese momento y que con anterioridad a esa transmisión de mando no disponía de ninguna autoridad para conceder condecoraciones a nadie. La distinción debió ser concedida a Vidal… ¡por el mismo Vidal!. Curioso.

La distinción sin duda debe ser merecida, pero nadie podría asegurar que la evaluación de los méritos del condecorado haya sido del todo objetiva.

Han sido también creativas las intervenciones del ex ministro (Vidal) en la prensa, validando la eventual designación del ex Comandante en Jefe del Ejército (Izurieta) como Subsecretario de Defensa. Primero aseguró que el Presidente electo (Piñera) no había efectuado ningún sondeo ni oferta al General antes de la tramitación de su retiro, cosa que es difícil de comprobar pero que la sucesión de hechos muestran como dudosa y luego, ya con el General (Izurieta) en retiro, leímos su vibrante alegato respecto a la validez y legitimidad de su eventual asunción a dicho puesto. De suyo es cuestionable que un ex Ministro de Defensa (Vidal) promueva un ex subordinado militar (Izurieta) para un puesto político, pero tendría algún sentido si lo estuviera promoviendo para asumir un cargo en su ministerio o en otra cartera del Gobierno de la Concertación en que milita el Sr. Vidal, pero no; lo novedoso es que lo candidatea para un cargo en el gobierno de la otra coalición. Inusual.

El broche de oro lo pone la información que trae la prensa respecto a la contratación de Vidal como asesor personal, por parte del Comandante en Jefe del Ejército (Fuente – Alba). Dada la escasa, si es que alguna, experiencia del ex ministro en gestión empresarial, no debe ser esa área en la que aportará su experiencia, y respecto a la gestión estratégica militar algunas de sus intervenciones, principalmente involucrando a gobiernos y personeros de otros países, señalan que para el General sería más saludable no contar con esa asesoría, ya que su permanencia en el cargo podría ser intensa pero breve. No es por tanto descaminado pensar que su apoyo se concretará en las áreas que constituyen las especialidades del ex ministro: las vocerías y el cabildeo, áreas en las cuales todos le reconocen maestría.

De todas maneras, es destacable y meritoria la actitud del Comandante en Jefe (Fuente – Alba) en cuanto a dar empleo  a (Vidal) quien fue significativo en su promoción al alto cargo que hoy ostenta.

Estamos viendo situaciones novedosas. Se ha dicho que el terremoto desplazó a Concepción 10 metros al Oeste, sin embargo, en estos temas político – militares, pareciera que lo hizo varios miles de kilómetros en dirección a los Trópicos.

Cheyre 2019

El día 17 de febrero el periódico La Tercera en su cuerpo de Reportajes publicó una extensa entrevista al General Emilio Cheyre. No entendí el propósito de la misma. Me queda la impresión de que el entrevistado no logró definir su vocación entre la política y el Ejército.

En Chile, el Gobierno Militar, al hacerse cargo de la crisis terminal de la democracia y ante la exigencia de la mayoría del Congreso y la opinión pública, impuso una revolución. Trató de implantar una nueva forma de gobernar, de asegurar una libertad mas amplia, que considerara lo político pero que incluyera lo económico, -la liberación de la miseria- y sobre todo la reconstitución de la república que había sido deformada hasta hacerla irreconocible, alejándola del “liberalismo” del mundo occidental en un viaje hacia la ideología de “la necesidad histórica”.

Asumir el gobierno fue una anomalía, no deseada por los militares pero exigida por la ciudadanía. Muchos lo entendimos siempre así.

El General señala que las criticas a su obra – liderar el proceso de transición política pos Gobierno Militar- provienen de tres sectores.

– Los oficiales militares mas antiguos que él; los que estuvieron vinculados a los servicios de inteligencia y seguridad; los que no han hecho “el cambio cultural”, a los que no les gustó el cambio que él hizo: el Nunca Más, la educación en derechos humanos, el reconocimiento de la responsabilidad institucional del Ejército y la colaboración.

– “Los dueños del Diario el Siglo”  de las radios del partido, los abogados que litigan desde estudios jurídicos ligados al Partido Comunista que no quieren reconocer que el Ejército ya hizo su trabajo sino que hay una tarea pendiente.

– Los que quieren reducir el mérito al trabajo que se hizo en la transición. Se declara “un hombre de la transición”.

Sus enemigos sería un número aparentemente no muy numeroso de personas, lo que plantea la pregunta: ¿Entonces quienes y cuántos son los que lo apoyan en sus presentes circunstancias?.

No son sus ex camaradas de armas, ni siquiera los que se supone que habrían hecho el “cambio cultural”; el Partido Comunista obviamente no y tampoco los partidarios de la transición, de izquierda ni de derecha. Da la impresión que, salvo sus colaboradores personales más cercanos, nadie siente la necesidad de apoyarlo y defenderlo.

Posiblemente, si los reuniera a todos, la concurrencia sería menor que los que asistieron al auditorio del Hotel El Escorial en Madrid.

Esta situación lleva a pensar que hubo un grueso error en su diagnóstico de la situación pos Gobierno Militar y que las alternativas  que consideró para enfrentarla, no fueron adecuadas.

Es llamativa la priorización que hizo el General Cheyre. Puso primero su contribución a la “transición política” y ello se habría materializado, en parte, a través de una “transición militar” con el cambio cultural y el reposicionamiento político del Ejército liderado por él y algunos “compañeros de su generación”, posponiendo la protección y defensa de sus soldados y la recuperación de la moral militar.

En este aspecto la constatación mas explícita de este error -para el Ejército y por extensión para las FFAA y Carabineros-, es la persecución que él mismo está sufriendo. En efecto, él es denunciado y acusado, mediante el uso de procesos judiciales discriminatorios y prevaricadores.

En su caso se trata de un ex Comandante en Jefe, un General, un miembro del equipo político que materializó la “transición política” -a su juicio exitosa-, ¿qué queda entonces para un oficial o soldado de su misma edad, 26 años –o menos- enjuiciado por situaciones de hace 40 o mas años, envuelto en sucesivas acusaciones no menos politizadas que las que sufre él?¿No tenía la obligación de defenderlos aun con mas celo y dedicación que la que dedica a su suerte personal?, ¿tuvo y tiene derecho a abandonarlos a su suerte?, ¿es que “los que estuvieron vinculados a los servicios de inteligencia como la DINA y la CNI” no eran “institucionales” considerando que, como él mismo lo señala, su “Nunca Mas” incluyó una declaración explícita de que “el Ejército tenía la responsabilidad institucional de todos los hechos punibles del pasado”?.

Asegura que ”yo contribuí a que hubiera justicia, reparación y no repetición. Este último elemento es uno de los mas importantes que se busca después de una dictadura, de un gobierno autoritario … porque nos convencimos que lo habíamos hecho mal”. Si se refiere a los resultados del Gobierno Militar, es su apreciación sobre los mismos, que no comparto en lo absoluto. Si se refiere a las características que adquirió el enfrentamiento, su aproximación a este tema parece estar fundamentado en la moral y la racionalidad, pero desgraciadamente la guerra no es así.

Porque tuvimos una guerra. No hablo de una guerra en un sentido jurídico o ético sino práctico e histórico, tal como lo analizan infinitos estudios de la izquierda militarizada en Chile[1]. Un militar con una base académica como la de Cheyre [2] sabe que la guerra es una Extraña Trinidad, de odio, enemistad y violencia primitiva; de un asunto profesional y técnico de conducción de las fuerzas militares y que tiene el carácter de instrumento de la política.

Como se ve y la historia muestra reiteradamente, las pasiones y los odios, entre otras emociones, determinan el carácter de cada conflicto. No extrañará que si uno de los bando en lucha tiene como filosofía política la “agudización de las contradicciones” y “la lucha de clases”, el odio y la violencia se extremará; y desde el punto de vista del Gobierno Militar involucrado en una profunda revolución, la tendencia a escalarla es también alta.

En ese ambiente, terminado el Gobierno Militar, confiar o creer que las palabras y los cálculos de los interlocutores políticos podrían llevarnos por la senda de la amistad y la comprensión no fueron realistas y los resultados, -que no dudo no son los que Cheyre buscaba-, para las FFAA y para muchos militares resultaron desastrosos e injustos, incluyendo al General.

Ejercer el gobierno demandó un gran desgaste físico, material, moral militar y profesional a las FFAA, que sumado a las amenazas de guerra de Perú y de Argentina exigían un gran esfuerzo de recuperación institucional. Con la entrega del gobierno por parte del General Pinochet concluyó la transición militar – civil  y con ello comenzó la lucha política partidista en la cual el General Cheyre nunca debió estar envuelto, menos intentar liderar.

Las FFAA son instrumento del Estado y la participación activa de Cheyre en la transición política pos Gobierno Militar fue un esfuerzo extra a que fue sometido el Ejército, que terminó en problemas de gestión financiera y administrativa, el desastre de Antuco, la mediática participación en Haiti y la persecución política y judicial de los militares y demás miembros de las FFAA. La incorporación de políticos a algunos Estados Mayores y Academias abrió la puerta a su influencia y malos hábitos.

En la administración del general Cheyre, el tiempo del Gobierno Militar había terminado y había llegado –al conjunto de las FFAA- la hora del profesionalismo, la prescindencia política total y de cerrar filas en torno a la defensa inclaudicable de nuestros perseguidos políticos por haber cumplido funciones institucionales que les fueron dispuestas.

Las consecuencias de las guerras no se resuelven en los juzgados, solo se los usa para formalizar la solución política impuesta por los vencedores.

¿Quién venció en Chile?, el general razonó como derrotado. Se equivocó.


[1] Un ejemplo breve: El MIR y FPMR El fracaso de la vía armada para terminar con Pinochet. Manuel Salazar Salvo.

[2] Das Krieg. Carl von Clausewitz,

El Partido Comunista se deshace y tiembla

Es sabido que el miedo es cosa viva y se mueve.

La debilidad y la mala conciencia son una combinación destructiva para la tranquilidad de los ladrones y los homicidas.

Años de calumnias, intrigas y mentiras, tanto contra sus socios como contra sus enemigos políticos; de robos y malversaciones como en la Arcis; de inconsecuencias como el capitalismo inmobiliario que practican con los ingentes recursos acumulados a punta de indemnizaciones, dietas y pitutos; del abuso de los recursos de todos los chilenos y otras artimañas propias de su mala catadura; de victimización lacrimógena, de apoyo a dictaduras militares como la de Maduro y Ortega y sobre representación parlamentaria obtenida con maniobras y extorsiones, se encuentran en fase terminal y tocan a su fin.

Esto se acaba, el Frente Amplio se los come desde la izquierda y la clase media ya no se traga sus cuentos absurdos de prosperidad socialista; el ejemplo de Venezuela ha sido el último y definitivo clavo en el ataúd de esa secta siniestra.

Que Maduro dure por siempre, es el ejemplo vivo de la incompetencia y la corruptela socialista.

La Democracia Cristiana sabe que ni aliándose con el PC  podrá recuperar el poder que alguna vez tuvo. Difícilmente volverá a meterse a la cama con ellos. Ni los demócrata cristianos son tan torpes.

Los militares retirados, tardíamente, pero con fuerza y constancia incansable seguiremos organizándonos y actuando hasta eliminar al PC del mapa político y social de Chile. No podrán callar nuestras voces, ni con insultos ni con descalificaciones, ni con mentiras ni infamias. Menos con la cooperación del Poder Judicial que ya ve, con horror, como en el horizonte se delinea la ola de la Justicia y la Verdad. Ni perdón ni olvido. Pagarán.

 Ahora el ¿juez? Jaime Arancibia Pinto, en su histeria por ensuciar a la Armada de Chile -lleva en Valparaíso un tercio de todas las causas de DD.HH. investigadas en el país- presentó en noviembre una querella ante el Juzgado de Garantía de Valparaíso en contra del máximo jefe de la Armada, Almirante Julio Leiva, que en su parte medular dice:

“El Almirante, utilizando caudales públicos asignados como gastos reservados, financia, de manera clandestina, la defensa judicial como la obstrucción de los procesos penales de gran parte de los imputados en causas por violaciones de derechos humanos en donde se encuentran involucrados altos mandos de la Armada”  

En oscuro y siniestro contubernio, con una abogada archicomunista Mónica Araya, hija de terroristas marxistas y madre de Juan Henrique Araya, también terrorista, miembro del Frente Manuel Rodríguez muerto en el marco de la fracasada estrategia PC/FMR  de Levantamiento Popular de Masas, pergeñado en Moscú y La Habana.

Acusan: “El Almirante, utilizando caudales públicos asignados como gastos reservados, financia, de manera clandestina, la defensa judicial como la obstrucción de los procesos penales de gran parte de los imputados en causas por violaciones de derechos humanos en donde se encuentran involucrados altos mandos de la Armada”.

Entérense bandidos, los que apoyan y ayudan a nuestros presos políticos somos nosotros, las diversas organizaciones de militares retirados, varios centenares de miles de ciudadanos indignados, ofendidos, atropellados y furiosos.

El PC, que desde siempre intenta enlodar a la Armada de Chile, una vez mas atacan lo que envidian y temen: la calidad humana, la decencia, el profesionalismo y el honor los enfurece, los enloquece de odio. Son atributos por completo inalcanzables para sus mentes menguadas y sus almas mezquinas.

Es en vano, la Armada de Chile prevalecerá y cuando los políticos actuales sean solo un mal recuerdo en la historia de Chile, ella seguirá existiendo y protegiendo a Chile y a sus ciudadanos. Su espíritu, sus valores y principios prevalecerán porque están del lado de la verdad, la justicia la patria y la nación.

En su panfleto difamatorio, la dupla marxista alega con razón: “Al resurgimiento del pinochetismo en algunos jóvenes parlamentarios que defienden el legado del modelo económico y social del Gobierno Militar, ha sumado el surgimiento de jóvenes abogados que innovando en sus argumentaciones no toleran más la politización y abuso del empleo en sede judicial de los Derechos Humanos. Un ejemplo de ello es la tenaz defensa del abogado Javier Gómez en favor del capitán de navío en retiro don Patricio Villalobos, al dejar en evidencia al prevaricador e inhumano juez don Jaime Arancibia Pinto de la Corte de Apelaciones de Valparaíso”.

El funcionario judicial acusa al Comandante en Jefe de la Armada, entre otras creaciones imaginarias, de orquestar las denuncias que se hacen contra él en las redes sociales y reclama, esta vez  sin razón: “El hostigamiento al ministro consistiría, además, en insultos directos vía correos electrónicos y acusaciones de prevaricación; es decir, lo que significa fallar arbitrariamente a sabiendas que sus resoluciones son injustas y contrarias a la ley”.

Aquí mienten, ya que saben que quienes los acusan y seguirán poniendo en evidencia en los medios somos nosotros, militares en retiro, que nunca nos cansaremos de desenmascararlos.

– Y termina acusando que : “Estamos en lo que se denomina fase preparatoria de los montajes comunicacionales en contra de un juez que investiga violaciones de derechos humanos. Para ello, la Dirección de Inteligencia financia a periodistas de medios de comunicación con el objeto de publicar notas o artículos de desinformación destinados a cuestionar la honorabilidad, imparcialidad e independencia del magistrado Sr. Arancibia Pinto”.

De nuevo, no se equivoquen, quienes los acusamos de prevaricación somos los militares retirados a través de nuestros abogados, socios y miembros y sepan también que no limitarán nuestra libertad de expresión.

Seguiremos reclamando contra la ilegalidad, contra la prevaricación y mala fe del Poder Judicial; de sus juzgadores y de sus jefes y controladores políticos. No se hagan ilusiones, nada ni nadie nos callará. Menos gente como la que integra el Poder Judicial, el PC y los políticos profesionales, hermanados en su odio a las FFAA.

Entérense, la fase preparatoria ya terminó, ahora avanzamos hacia la fase ejecutiva.

PROSTITUCIÓN DE LA JUSTICIA

Prostitución significa envilecimiento, degradación, generalmente por interés. Prostituir puede ser también considerado como “deshonrar o degradar algo o a alguien abusando con bajeza de ellos para obtener un beneficio. Otra acepción del término prostitución puede referirse al hecho de una persona prestarse a cosas moralmente censurables o vituperables (no necesariamente relacionadas con el aspecto sexual) por el simple hecho de obtener algún beneficio o prebenda.

Creo que el llamado “caso Frei” es la confirmación de la prostitución de la justicia en Chile. Hemos llegado al punto en que personas declaradas culpables de un homicidio tienen que exigir la posibilidad de demostrar su inocencia. ¡El funcionario judicial que las condenó no pudo demostrar su culpabilidad y los condenados igual tienen que reclamar la posibilidad de demostrar su inocencia!.

Planteo mi convicción de que nuestro país ha llegado a una situación en que todos podemos ser declarados culpables de lo que se nos acuse, hasta que demostremos nuestra inocencia. Comenzó con los militares y ahora alcanzó a miembros de la clase política.

Eduardo Frei Montalva (FM) murió en 1983 debido a una infección pos operatoria en que fue atendido por médicos elegidos por su familia de entre personas de su confianza personal y política.

En esos día el PDC comenzaba flaquear. FM había tenido una actitud dubitativa, oportunista y cambiante primero frente a la Unidad Popular y luego frente al Gobierno Militar. Su autoridad y liderazgo se naufragaba al punto de amenazar arrastrar al PDC en la competencia con sus socios de la Concertación.

En 1999 la elección presidencial fue entre Lagos y Lavín. Fue muy disputada, con segunda vuelta, y la izquierda tuvo que recurrir a medidas duras: una campaña odiosa y acciones legislativas in extremis para conseguir el voto popular.

El PDC, por su parte, seguía en picada cada vez mas aguda: el pre candidato de la DC , Andrés Zaldívar, fue derrotado ampliamente por Lagos. La DC cada vez marcaba menos y entraba en creciente decadencia.

En estas circunstancias -a 16 años de su muerte- Cristián Gazmuri, autor de una biografía de FM, dejó caer la duda de que el ex Presidente podría haber sido asesinado.

Su hija Carmen se lanzó a promover esta especie urbi et orbi –literalmente-  contra la opinión de connotados DC e incluso de miembros de su familia y junto a otros DC se aplicó a tratar de dar verosimilitud a esta especulación.

Era la oportunidad para transformar a FM en mártir democrático, disimular su conducta histórica, intentar potenciar las credenciales políticas del partido y legitimar su derecho a gobernar a la cabeza de la coalición de izquierda.

A partir de 1999 y durante los 20 años siguientes el funcionario judicial a cargo del caso se fue transformando en personaje estelar: declaraciones respecto a las declaraciones, especulaciones, suposiciones, interpretaciones, reiteradas exhumaciones de restos del occiso, cada una de ellas con renovadas imputaciones a troche y moche y un activismo mediático como solo lo puede hacer la izquierda.

Políticos de las mas variadas layas produjeron sus hipótesis que siempre se concentraron en culpar a militares, ex militares y personas cercanas o no tanto al Gobierno Militar, sin aportar ninguna prueba, ningún antecedente. Apareció una presunta autopsia en manos de un alto dirigente DC, se presentaron exámenes bacteriológicos y toxicológicos de las mas variadas procedencias, alguna hilarantes. Parientes que fueron testigos presenciales y actores de diversas etapas claves del tratamiento que llevó a FM a la muerte, negaron las afirmaciones de la Sra. Frei o no pudieron aportar nada.  Hasta que el funcionario judicial ya no pudo sostener mas la ficción y debió concluir en algo que pareciera un fallo. En este sentido al menos tuvo el pudor de escribir algo, -aunque fuera pueril-,  a diferencia de Juanito Guzmán que dejó abandonada la ¿investigación? que  hizo respecto al general Pinochet y salió arrancando sin hacer un fallo o siquiera un remedo de ello.

El informe final del funcionario judicial a cargo suscitó una nueva tormenta de imputaciones, calumnias e infundios; la mayoría de personajes irrelevantes, pero también hubo análisis serios como el caso de algunos juristas y periodistas que pidieron consistencia al actuar del juzgador.

También hubo otros casos decepcionantes, como el del ex Presidente Lagos del que muchos esperábamos algo mas o el de Piñera, actual presidente de Chile, que se precipitó a respaldar un fallo de primera instancia, por lo menos discutible, dentro de su afán obsesivo de atraer al partido de sus amores, el PDC.

No quiero entrar en análisis jurídicos, no es lo mío, y ya se han hecho y publicado muchos y algunos muy buenos. Si tuviera 40 años menos talvez diría que espero a que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie y que confío será lo correcto, desgraciadamente eso ya no es posible, se -y lo he comprobado reiteradamente- que la justicia en Chile está prostituida, a la venta, en arriendo, disponible al uso y abuso de cualquier político, funcionario o empresario que pueda y sepa apretar las teclas apropiadas.

Lo dramático de esto es que cada nuevo show político, cada nueva andanada de especulaciones, cada nueva temporada de mentiras implica otro golpe de picota a la confianza de la sociedad en las instituciones, otra decepción, otro fraude, por lo demás, hecho con tal vulgaridad y ordinariez que resulta insultante.

Avanzamos a paso de carga hacia la destrucción total de la fe pública. Los promotores de esta acción, ¿qué buscan?, ¿qué pretenden?, ¿a que designios obedecen?.

Pareciera ser una acción concertada de demolición, aunque puede no serlo, ya que la estupidez de nuestra auto proclamada elite es tan retorcida, brutal y escandalosa como el río Loa en estos días.