LA AGRESIÓN DE MADURO Y SUS CÓMPLICES CHILENOS

Maduro y Diosdado Cabello no aguantaron mas, su ansiedad por mostrar algún éxito entre tanto fracaso los llevó a la indiscreción: “Les puedo decir desde Venezuela, estamos cumpliendo el plan, va como lo hicimos, va perfecto, ustedes me entienden…Foro de San Pablo, el plan va en pleno desarrollo, victorioso. Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro las estamos cumpliendo una por una”, pronunció el dictador durante un acto en Caracas. En un mensaje directo al Foro de Sao Paulo, expresó: “… se han producido situaciones fácticas en las Repúblicas del Perú, Ecuador, Colombia y ahora en Chile” … “El Foro ha salido revitalizado, y así debemos seguir, articulando los partidos políticos progresistas. Vamos mejor de lo que pensábamos, y todavía lo que falta … No puedo decir más, son secretos de super bigote (el mismo Maduro), no les puedo decir mas”.

Cabello por su parte agregó “tenemos una brisita bolivariana”, la cual ahora se extenderá a Colombia y Brasil. “Vamos para un huracán bolivariano, un huracán de los pueblos (que) no lo detiene absolutamente nadie. Lo que está pasando en Perú, lo que está pasando en Chile, lo que está pasando en Argentina, lo que está pasando en Honduras, Ecuador, es apenas la brisita. Ahora viene el huracán”.

La parte triste – fea y sucia- es que en el XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo (efectuado en Caracas) el 26 y 27 de Julio de 2019, participaron varios políticos chilenos en la determinación de las metas, la planificación y la organización de las acciones violentas contra nuestro país y nuestros ciudadanos.

El Foro surgió en 1990 a partir de una iniciativa del ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva con el objetivo de consolidar la lucha de la izquiera por la conquista del poder en Sudamérica. Junto con el Foro, se organizaron Mercosur, la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) y la Comunidad de Estados de Latinoamerica y el Caribe (CELAC).

Según la web del Foro, los partidos y movimientos chilenos que lo componen son: Izquierda Ciudadana, Movimiento Amplio Social, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Partido Comunista, Partido Humanista, Partido Socialista, Partido del Socialismo Allendista, Revolución Democrática, Partido Igualdad, Poder Ciudadano, Partido País Progresista e Izquierda Libertaria.

En la reunión de planificación mencionada, participaron el Senador Alejandro Navarro; Boris Barrera Diputado del Partido Comunista; Esteban Silva del Partido Socialista y Guillermo González presidente de Igualdad. También otros personeros importantes del Frente Amplio cuya participación aun no he confirmado por lo que por ahora omito sus nombres.

En breve, representantes formales del Frente Amplio, Partido Comunista y Partido Socialista están informados y son partícipes de la trama que prepara el ataque contra Chile y su gente.

Dado que la segunda parte del ataque, el HURACÁN BOLIVARIANO, está por llevarse a cabo es urgente que los cómplices chilenos informen a las autoridades para prevenir los daños y muertes a nuestros ciudadanos; que los partidos democráticos lo exijan y que la Fiscalía Nacional investigue.

CHILE BAJO ATAQUE VENEZOLANO

Queridos amigos, les tengo malas noticias.

La vida me ha puesto tres o cuatro veces ante disyuntivas difíciles en que me ha atacado la duda. Una sola vez elegí no hacer nada y fue un grueso error del cual aun me arrepiento. Esta vez decidí decir lo que se.

Lo que sigue me fue proporcionado por amigos, algunos patriotas de izquierda, por otros agudos analistas políticos, también por personas que tienen acceso a este tipo de información y en parte también de mi propio análisis. Creo que lo que sigue es verdad, no puedo jurarlo poniendo en prenda mi alma inmortal, pero si comprometer una módica pasada por el purgatorio. No confío en la exactitud de las cifras. Creo que hay que tomarlas solo como referencia.

Chile está bajo ataque del Gobierno de Venezuela.

Inicialmente mi análisis me puso en la línea de identificar un intento de “caracazo”. Había muchas señales que lo confirmaban y hasta ayer la situación parecía ir mas o menos en esa línea, luego me llegaron varias informaciones graves:

1.- Habrían entrado a Chile entre 5.000 y 6.000 venezolanos implantados entre los refugiados. Personas con preparación en sabotaje, combate urbano, inteligencia. Dotados de amplios recursos económicos en asociación con el tráfico de drogas.

2.- Su misión. Destruir empresas y entidades emblemáticas relacionadas con intereses norteamericanos: Walmart, Coca Cola.

3.- Destruir los componentes del funcionamiento del Estado: Metro, transporte público, energía eléctrica, redes de bancos.

4.- Establecer control territorial en asociación con grupos de traficantes de droga, contrabando, trafico de personas.

5.- Se habrían detectado alrededor de 700 infiltrados, los que habrían sido expulsados.

La motivación sería destruir el “ejemplo de éxito neo liberal” y “vengar la participación de Piñera en Cúcuta y en el grupo de Lima.

Nuestras debilidades:

1.- Una clase política que incluye personas corruptas y otras con ambiciones de poder insaciables e inalcanzables.

2.- Un gobierno políticamente incompetente enfrentando una insatisfacción social y económica que no logra entender.

3.- Ayudistas en Chile, pocos pero bien entrenados e incondicionales: Partido Comunista con su brazo armado, el FMR; grupos anarquistas y otros nihilistas.

4.- FFAA sin experiencia en control de disturbios y arrinconada por organismos de DDHH y por la prensa que en su mayoría es susceptible a los mensajes de izquierda.

Situación actual:

1.- El Estado ya no controla varias ciudades.

2.- Las FFAA no han logrado restablecer el control estatal.

3.- El movimiento subversivo ha ido encontrando mayor apoyo en algunos segmentos políticos y sociales.

Lo que viene:

El empujón final que vendrá en los próximos días. Cortes de energía eléctrica, desabastecimiento de víveres, incapacidad para moverse, empresas detenidas, población asustada.

Es lo que podría decir por ahora. Por favor, no me odien, no soy el culpable, sólo el mensajero.

¿QUÉ PASÓ AYER 18 DE OCTUBRE?

Durante casi un día completo, el sistema político de Chile no funcionó. El Gobierno estuvo paralizado, el Ministerio del Interior incapaz de controlar desmanes graves y apenas informado de lo que sucedía en la Capital. El Ministerio de Transporte sin control sobre el sistema de Metro; Carabineros, sobrepasado, sea por falta de entusiasmo o de capacidad operativa.

El Congreso desaparecido; los partidos políticos sin un solo líder capaz de ponerse a la cabeza de las turbas, ni para bien ni para mal; incapaces de conversar entre ellos y menos con sus contrapartes ideológicas.

El Poder Judicial en pleno proceso de tratar de ampliar sus competencias mas allá de lo que establece la Constitución, después de su persistente y exitosa labor de depreciación de la autoridad civil y de la moral policial, descansa, a la espera de poder liberar a los vándalos que pudieran ser detenidos y de enjuiciar a los policías que les hubieran podido causar daños morales o físicos.

En medio de ese caos, el Presidente de la República abandona su puesto de mando para concurrir a la celebración del cumpleaños de su nieto, en un restaurant céntrico, a vista e impaciencia del público.

En ese caos, se dicta condición de Estado de Emergencia y se designa a un General de Ejército para que tome el control de la Región Metropolitana y de nuevo tenemos a Piñera afirmado del sable de un militar para no caerse, igual que cuando viajaba en el coche para el Te Deum del 18 de septiembre.

¿Que pasó?, ¿por qué hubo un vandalismo tan masivo y violento?, por que lo fue.

Es claro para cualquier persona que lea el diario, durante meses se habían venido repitiendo y con creciente intensidad los desmanes en el Instituto Nacional, con ataques con bombas incendiarias a Carabineros y por último al mismo colegio, incendios, asesinatos a civiles y agresiones a policías en la Araucanía. Los Carabineros reducidos a la impotencia por la persecución constante de organismos de DDHH, incluso del mismo gobierno y por demandas patrocinadas por su jefatura política.

Todo esto es grave, sin duda, pero mucho mas grave fue la permisividad ante la creciente agresividad y amenaza de los grupos anarquistas que avanzó en tándem con la debilidad de las instituciones ya mencionada. Vimos como el PC, vía FMR, organizó y dirigió los desmanes del Instituto Nacional. La delincuencia común también creció así como la sensación de inseguridad ciudadana. Faltaba la chispa y ella fue el alza del pasaje del Metro, si no hubiera sido eso habría sido otra cosa.

Faltaba el detonador y llegó.

Las causas entonces son claras, falta de carácter y liderazgo del gobierno; falta de liderazgo de todos los partidos político; decadencia del Congreso como vehículo eficaz y legítimo de representación ciudadana, y la existencia institucional de una izquierda desarbolada que sabe que no podrá alcanzar el poder con su plataforma histórica, que no tiene una estrategia alternativa y que se sube a la micro del anarquismo a falta de algo mejor.

No hay una causa única sino un ambiente de anomia en que la debilidad y la falta de sensibilidad política del gobierno abren espacio a grupúsculos audaces a la espera de la oportunidad.

El paso siguiente: Una Estrategia de defensa

La dictación de una nueva Ley de Financiamiento de la Defensa es algo que había que hacer y que al fin se hizo; lo mejor, con un amplio acuerdo. Es un cambio que viene a formalizar la participación activa del Congreso en una responsabilidad política principal, la Defensa Nacional. Desde ahora, el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo comparten la responsabilidad y materializan conjuntamente los procesos de financiamiento, diseño y conformación de las capacidades estratégicas militares.

La expresión “capacidades estratégicas militares” describe al conjunto de combatientes, armas, equipos e insumos, articulados mediante un conjunto de disposiciones (estrategia) para producir o crear una situación de control, neutralización o destrucción sobre objetivos de diversa naturaleza, situación militar que a su vez conformará una situación política favorable.

La clave es la estrategia. La estrategia articula los Fines, los Medios y las Formas. Los Fines u objetivos son políticos y los determina el Gobierno, los Medios son los recursos para la provisión de los cuales acabamos de definir un proceso legal para determinar su cantidad y forma de aplicación. Nos falta la Forma o Estrategia Nacional que es la que articula todos los recursos de poder del estado para alcanzar los objetivos políticos nacionales.

Nuestros Objetivos Nacionales podríamos resumirlos mas o menos así: Desarrollarnos y crecer en paz y seguridad mediante la cooperación y el comercio. Vivir en un orden internacional basado en reglas acatadas por la mayoría de la comunidad internacional, que respete la soberanía nacional y que promueva los derechos humanos y la cooperación. Esto en un marco de ausencia de amenazas específicas contra Chile, lo que abre una oportunidad para potenciar la cooperación y participación internacional y que además de fortalecer la paz, fortalece nuestra prosperidad e influencia.

Nuestro escenario internacional se materializa en tres ámbitos principales: el escenario regional; el escenario global en el cual nuestra participación prioritaria se produce en el Océano Pacífico; y la Antártica. En ellos se ubican nuestros objetivos principales y en ellos debemos actuar para conseguirlos.

Sin desarrollar in extenso estas ideas, podemos señalar que nuestra Estrategia Nacional es una sola y tiene tres componentes íntimamente articulados entre si: Diplomacia, Economía y Militar.

Veamos solo la Estrategia Militar.

Si no tenemos amenazas y queremos avanzar mediante la cooperación con otros países la estrategia mas adecuada es la Disuasión. Hay varios tipos de disuasión.

Una combinación adecuada para Chile podría ser: disuasión por negación + disuasión por castigo + disuasión por prestigio. Se trata de 1.- asegurar, a otros actores internacionales que emplear la fuerza contra Chile no les reportará ganancias, ya que no podrán beneficiarse de lo que obtengan, 2.- que emprender una acción armada contra Chile recibirá un castigo potente, de naturaleza, ubicación, intensidad y duración determinada por nosotros 3.- demostrar capacidad militar efectiva en contexto de cooperación.

En una estrategia así, no se requieren capacidades estratégicas para conquistar todo o parte de ningún país, solo aquellas que nos aseguren poder hacer tres cosas: 1.- atacar, neutralizar y destruir (no incluye capturar ni retener) blancos elegidos en cualquier parte del territorio enemigo; físicos, políticos, económicos y militares y 2.- impedir al enemigo ingresar y permanecer en territorio nacional, en una lucha sin tiempo que solo concluya con su expulsión. 3.- apoyar activamente la proyección política y comercial en la región y en el Océano Pacífico.

Esto requiere dos tipos de capacidades: una de tipo Operativo/Ofensivo compuesta de fuerzas conjuntas limitadas en dimensiones, con alto nivel tecnológico, alta movilidad estratégica y táctica, supervivencia ante ataques sorpresivos, persistencia en las operaciones y capacidad de proyección en el Océano Pacífico y Antártica y otra de tipo Territorial/Defensivo compuesta por tropas residentes y desplegadas en las zonas en que eventualmente combatirán, muy integradas a la población civil, en íntima cooperación con las autoridades regionales y que puedan reforzar la capacidades de los organismos estatales encargados del manejo de los diversos tipos de crisis, emergencias y catástrofes que suelen afectarnos a nosotros y otros países de la región, y en la Antártica. Estas fuerzas serían la base de instrucción, entrenamiento básico y selección para los combatientes seleccionados que se integren voluntariamente a las fuerzas operativas, por períodos discretos de algunos años.

En un esquema organizacional de este tipo, las fuerzas Operativas dependerán directamente y en todo aspecto del Ministro de Defensa y en guerra serán comandadas por el Presidente de la República quien conducirá también la diplomacia, la economía y la seguridad interna.

Las fuerzas Territoriales serán dimensionadas y distribuidas por el Presidente de la República, equipadas, entrenadas por el Ministro de Defensa y sus operaciones dirigidas por el Ministro del Interior/Gobernador Regional que contarán cada uno con un Comandante Militar y un Estado Mayor. Esta autonomía les permitiría seguir combatiendo o trabajando cualquiera que sea la situación en otras partes del país, en las diversas condiciones del enfrentamiento o catástrofe.

Estas breves líneas apuntan a ofrecer una línea de análisis y debate que permita avanzar hacia un acuerdo nacional sólido.

La determinación de las “capacidades estratégicas” permitirá diseñar la combinación de personas, equipos, armas y doctrinas para la materialización de cada tipo de fuerzas y establecerá una sólida relación entre Fines, Medios y Estrategias. Es decir, describir las FFAA que necesitamos y dar orientaciones concretas para identificar las capacidades estratégicas requeridas.

Una organización así requiere imprescindiblemente un sistema de inteligencia nacional eficiente y una preparación logística militar sólida y realista.

Piñera y sus políticas de defensa

En este análisis se aborda la gestión de Piñera en sus dos administraciones, ya que se puede apreciar una continuidad en la lógica y prioridad de sus objetivos y tareas así como también el aprendizaje de lo obrado en la primera y lo planificado en esta materia para su segunda administración. Otro aspecto es que distingue entre política de defensa, que se refiere a la estrategia y materialización de la defensa considerando el total del poder nacional -economía, militar y diplomático- y la política militar que tiene por objeto organizar y emplear a las FFAA en sus diversos roles y funciones así como es su gestión y administración. Un tercer aspecto es que el tema se aborda considerando ambas políticas, como Políticas Públicas.

1.- Política Pública en General

– Es una decisión o conjunto de decisiones sobre un mismo tema, de una autoridad competente.

– Las decisiones siguen un proceso formal, institucional, que demanda que las iniciativas se transformen en acciones concretas.

– El problema y la discusión sobre los aspectos sustantivos de la política requieren una la aproximación técnico – racional.

– Una política pública es un proceso político en que diversos actores explicitan sus intereses y pugnan por esos ellos.

– El debate es el proceso transita por escuchar los argumentos de los actores en un debate evolutivo y que concluye con la decisión de política pública de la autoridad.

2.- Programa de la administración 2010 – 2014

Se organiza en base a cuatro ejes:

Transformación Institucional, que pretende modernizar el Ministerio de Defensa para “la conducción integrada (militar, económico, científico y tecnológico) del sistema de defensa nacional”. Modificación de la Justicia Militar, el Código de Justicia Militar y creación de un Ministerio Público Militar.

Estas transformaciones no se hicieron. Algunas de ellas fueron discutidas a nivel debate, sin llegar a conformar proyectos de ley.

La inclusión de esta modernización como primer eje es acertada, ya que el Ministerio de Defensa orgánicamente y en cuanto a calidad técnica de sus integrantes es incompetente integral para llevar a cabo las funciones que la ley le asigna.

Se podría decir que se identificó el problema pero no se entendió la complejidad del mismo y no se reclutó a las personas adecuadas para hacerlo.

El segundo eje fue perfeccionar los procesos de defensa. Esta tarea solo podría iniciarse disponiendo oportunamente de una Estrategia de Seguridad Nacional. Se identificó correctamente el problema y incluso hizo un intento que desgraciadamente terminó en un fracaso rotundo. La razón es que la Ley del Ministerio de Defensa asigna, erróneamente, esta tarea al Subsecretario de Defensa, que careció de la información, autoridad y acceso a las autoridades relevantes para el cumplimiento de esta tarea y en este caso además, de la idoneidad profesional necesaria.

En este acápite se mezcla la Política de Defensa con la Política Militar incursionando en la gestión de la defensa en cuanto la función de diseño e implementación de las fuerzas. Estas técnicas (Sistema Plan, Programa, Presupuesto o PPBs) son de común aplicación en las FFAA del mundo desde hace ya 60 años y en Chile son conocidas y aplicadas parcialmente en la Armada. Para agravar el problema, el fracaso en cuanto a establecer la Estrategia de Seguridad Nacional dejó al Ministerio sin base para aplicar esta técnica. En esta área no se avanzó nada. La ausencia de estos sistemas de gestión se influyó en los delitos cometidos en la gestión de los fondos de la Ley del Cobre y en las finanzas institucionales del Ejército.

En este acápite también se considero “hacer las remuneraciones del personal de las FFAA competitivas con las del mundo civil”, respecto a lo cual no se avanzó nada.

El cuarto eje se refiere al desarrollo industrial, emprendimiento e innovación en el sector.  Se ignora si algo se hizo en este aspecto. De todas maneras parece haber sido poco relevante.

Conclusiones

Se puede apreciar que desde el punto de vista de la lógica de la gestión, el programa está relativamente bien apuntado y muestra una intención de llevar a cabo un conjunto de acciones sobre tema relacionados, fallando por la incompetencia de las autoridades y estructuras administrativas correspondientes.

3.- Programa de la administración 2018 – 2022

Es posible que la experiencia de su primer período presidencial haya motivado al Presidente Piñera a ser mucho mas modesto en sus pretensiones. En efecto, el fiasco del Ministro Allamand con su proyecto de Estrategia de Seguridad Nacional debe haber influido.

Comienza con algunos elementos de la Estrategia de Seguridad Nacional, muy breves, pero bien apuntados. Identifica y señala que:

– Las FFAA proporcionan al gobierno capacidades de defensa militar y para reforzar capacidades generales del Estado para enfrentar una amplia variedad de situaciones de emergencia.

– Proveen apoyo y materializan actividades en al ámbito internacional; presencia en operaciones de paz, operaciones internacionales, ayuda humanitaria, ejercicios internacionales y cooperación de gobierno a gobierno

– La esencia de las FFAA son sus capacidades estratégicas militares.

Su Política Militar está delineada en la parte de Objetivos y Medidas y declara que se propone:

  • Desarrollar la Política de Defensa y la Política Militar como Política de Estado de largo plazo y asegurar una capacidad militar efectiva que resguarde nuestra soberanía con un substancial avance en “ciberdefensa”.
  • Lo que se refiere a Política de Defensa y la Política Militar, a cargo del Subsecretario de Defensa que, como se dijo, carece del nivel de autoridad necesario para interactuar directamente con los ministros claves – RREE, Hacienda, Economía – se inició en Agosto de 2018 y aun no se hace pública. Tampoco se aprecia urgencia.
  • En ciberdefensa ha habido avances interesantes, pero muy lejos aun de llegar al nivel necesario. Esta actividad se ha instalado en el Estado Mayor Conjunto que orgánicamente carece de las capacidades técnicas, administrativas y logísticas necesarias.
  • Dispone tres énfasis: Capacidades conjuntas, intereses en la Antártica y polivalencia de las capacidades de las FFAA, para incorporarse al control de emergencias civiles.
  • Un objetivo principal y de alta relevancia es el de reemplazar la Ley Reservada del Cobre por un mecanismo de financiamiento estable y plurianual, objetivo que se materializó mediante una ley de aplicación gradual. El atraso en iniciar la modernización del Ministerio de Defensa en sus aspectos de gestión – personal y organización – chocará con la aplicación de esta ley que puede terminar en un Ministerio de dotado de muchos recursos, con grandes responsabilidades y poca o ninguna capacidad de gestión.
  • Modernizar la carrera militar. Este objetivo terminó en un proyecto para alargar la carrera en cinco años, que comenzará a generar ahorros en 10 años y que muy probablemente habrá que rehacer antes de esa fecha, debido en parte a los cambios tecnológicos y en las características del ámbito laboral nacional y mundial.
  • También se intenta generar un sistema “de información adecuada respecto al estado de eficiencia de nuestra FFAA”, que siendo de gran importancia, estamos lejos de poder generar. Comenzando con la inexistencia de una Estrategia de Seguridad Nacional que señale en forma clara, precisa y cuantificable para qué, cuándo, dónde, por cuánto tiempo y contra quién se requerirá su acción.

Conclusiones

Este programa, bastante mas modesto que el del primer gobierno de Piñera, muestra la combinación fatal de falta de preparación técnica y administrativa (empresariales) del Ministro, reticencia a asumir responsabilidades y no contar con el apoyo de una estructura burocrática y técnica adecuada. La crisis de probidad ocurrida en el Ejército es todo un ejemplo. Dinero sin objetivos claros, ausencia de dirección y control del Ministerio, deserción de las responsabilidades del mismo, intento de traspasar la responsabilidad de control a la Contraloría General de la República y posicionamiento del Ministro como “observador interesado” pero no comprometido.

Chile, entre EEUU y China

Este análisis se basa en dos papers anteriores: “Estrategia de China a comienzos del siglo XXI” y “Estrategia de EEUU a comienzos del siglo XXI” en que se trazó el mapa del proceso que nos ha traído a la situación geopolítica mundial actual. La situación aun no está consolidada, quedan muchas inconsistencias, contradicciones y cabos sueltos. Puede haber cambios en las estrategias de ambos países y alineamientos nuevos y sorprendentes. Al mismo tiempo, las causas de base de los cambios parecen ser de gran magnitud -profundidad y extensión- y no se aprecia posible la recomposición del esquema estratégico pos Guerra Fría que nos regía antes del inicio del proceso en curso.

En efecto, EEUU parece cansado, perdido, escaso de audacia e imaginación, con un mando supremo caprichoso, inculto y superficial. Europa ha perdido su alma cristiana occidental y trata de equilibrarse entre una moral personal pagana, una actitud social nihilista y el rechazo a asumir sus responsabilidades históricas. China sueña con recuperar el brillo y liderazgo de que gozó por siglos, pero a partir de valores políticos y conductas sociales incompatibles con el estado actual de la sociedad global y cuya fortaleza en algunos aspectos pareciera surgir del autoritarismo y el abuso. El levantamiento popular en Hong Kong es indicativo de lo señalado.

Aun así, los cambios en marcha serán inmensos y nadie podría asegurar por cuánto tiempo se van a prolongar y la forma en que concluirán.

Estado Unidos

Es difícil identificar sus propósitos y procesos. Sus giros comerciales y estratégicos muchas veces nos resultan incomprensibles y a veces perjudiciales. Tenemos una relación buena, de relativo bajo perfil. Somos parte de una misma comunidad de valores políticos y morales, debilitados ambos en los dos países. No podemos esperar su apoyo, salvo que la amenaza también los afecte seriamente. Sudamérica -por ahora- no es para ellos un área significativa, salvo que el comportamiento de algún país en particular afecte a algún interés comercial o político relevante.

Siendo EEUU una sociedad abierta, es posible -con un esfuerzo académico, político y militar intenso y constante de nuestra parte- mantener un seguimiento mas o menos anticipado de sus tendencias y fuerzas dominantes. Los amigos “se cuentan” en las crisis. EEUU se siente en crisis y actualmente los está contando. Es un dato relevante.

La Región

Política y financieramente mantiene su caos tradicional. La izquierda, en su última modalidad de socialismo del siglo XXI fracasó rotundamente. Brasil y Argentina, aun marchando en direcciones ideológicas opuestas enfrentan problemas similares: desempleo, endeudamiento, debilidad institucional, incapacidad de producir y mantener políticas coherentes, proyectos políticos que transitan sin pausa del optimismo exultante al pesimismo profundo.

Chile no puede planificar ni proyectar nada en conjunto con ellos a mediano ni a largo plazo, todo puede cambiar de la noche a la mañana.

La debilidad de los países vecinos es una realidad que nos permite pensar que es muy poco probable que entre sus alternativas haya acciones hostiles hacia nuestro país en un plazo menor de 10 a 15 años, menos aun mientras Chile no descuide su fuerza militar ni caiga en crisis económica. Tampoco grandes proyectos en conjunto.

En su inestabilidad es posible que haya países que se inclinen abiertamente hacía China o hacia EEUU cualquiera que sean las consecuencias para ellos mismos. En este aspecto, Chile no puede equivocarse de bando que a mi juicio es junto a EEUU.

China

Tratando de ser tan objetivo como sea posible, China es una experiencia nueva para nosotros. Es un país centralmente planificado y dirigido, no con la misma intensidad y detalle que en el pasado, pero en el cual el Estado sigue jugando un rol directivo, indicativo y de liderazgo impositivo.

Negociar con una empresa China es, en última instancia, negociar con su gobierno. En esto no podemos hacernos ninguna ilusión. El poder nacional de China es el último y mas potente argumento en cualquier debate o diferencia bilateral. En esta línea, la insistente y rudo recuerdo de la dependencia comercial que Chile tiene respecto a ese país -Xu Bu dixit- es un permanente y crudo recordatorio en cualquier tema que se negocie.

Dado lo señalado anteriormente, China, siempre, busca salirse del marco comercial privado habitual en el mundo occidental y transformar todo intercambio en un asunto estatal bilateral, formalizado por acuerdos y tratados ad-hoc entre ambos gobiernos y con condiciones “especiales”, generalmente relacionadas con una ventaja que ellos dan, en forma “graciosa,” que será pagada con creces una vez que la emergencia o situación especial del país sede del “negocio” haya sido superada.

En este sentido, podemos identificar dos situaciones ejemplares:

1.- Comercio bilateral. La actual dependencia de las compras que hace el Gobierno Chino en Chile es una vulnerabilidad que nosotros apreciamos en términos comerciales y ellos en términos políticos. Lo que para nosotros es un buen negocio para ellos es una oportunidad de poder y control sobre nuestro comportamiento.

Esto nos indica que la diversificación de nuestro comercio con China es urgente, prioritaria y permanente. Agrandar la dependencia sería un error que podríamos pagar caro en el ámbito y oportunidad que ellos elijan.

2.- China intenta que Punta Arenas sea su “puerta de entrada” a la Antártica. Pero quiere que sea en condiciones “especiales”. No le basta lo que a cualquier país del mundo: usar las empresas locales de forwarding, los agentes de naves y proveedores de logística, las instalaciones comerciales de hoteles, comercio, comunicaciones y otras. Ellos quieren un acuerdo de gobierno a gobierno. Para nosotros inmanejables en términos de poder. Desconozco sus ofertas de “compensaciones” pero si siguen su modus operandi normal deben ser extremadamente generosas y en diversos rubros, pero a la larga, impagables.

En este sentido pareciera que todo trato con China y sus empresas estatales/privadas, deben ser en términos comerciales internacionales con la menor participación posible del estado o de empresas estatales de ninguno de los dos gobiernos, chileno ni chino.

La experiencia China en Venezuela, Brasil y Argentina debe haberles enseñado que los gobiernos de esos países son impredecibles e informales y que un cambio de gobierno puede significar al desconocimiento de los acuerdos firmados. Chile no es así. Por consiguiente, esa virtud se transforma en un riesgo cuando vemos el creciente interés de China en que sus empresas “privadas desde electrónica a seguros, se establezcan en Chile como base regional.

Las prácticas abusivas, desleales e ilegales, frecuentes en las transacciones chinas, serán tratadas por nuestro sistema judicial y existirá la posibilidad de que se “estaticen” y politicen.

De la misma manera, la práctica de la corrupción de las autoridades, tribunales y servicios, que China practica como una especie de IVA, podría ser una experiencia que venga a agravar la ya deteriorada probidad de nuestra sociedad.

Chile en la pugna estratégica China – EEUU.

Durante la Guerra Fría nuestra insignificancia estratégica fue notoria. Solo importábamos para el paso de los grandes petroleros, portaaviones y submarinos desde el Atlántico al Pacífico, algo que ocurría ocasionalmente.

Ese mismo tránsito de ahora en mas será frecuente y crítico, lo mismo que la posibilidad de reparar esos grandes buques en Asmar (T).

De hecho, el Paso Drake será la puerta “trasera” de Indo Pacífico, con todo lo que ello implica en términos de discreción y seguridad y retaguardia.

De la misma manera, la Antártica adquirirá nuevo y mayor valor. Lo mismo es válido para la ruta aérea transpolar desde Punta Arenas a Australia, Nueva Zelandia e Indonesia.

La concurrencia de China a financiar instalaciones portuarias o aeroportuarias en nuestro país podría ser un compromiso tan inmanejable como sus inversiones en áreas críticas como la energía, las telecomunicaciones y la minería.

La presencia China en la Patagonia Argentina será motivo de preocupaciones constantes, así como la oferta de proyectos binacionales Chile-Argentina con financiamiento Chino.

Creo que deberíamos analizar con cuidado la posibilidad de establecer un acuerdo estratégico -marítimo y aéreo- con Australia y Nueva Zelandia para el control de Pacifico Sub Antártico. Lo mismo con Japón en lo referente a líneas de comunicaciones marítimas y la instalación de facilidades para la producción, mantenimiento y reparaciones de itemes críticos de defensa y transporte aéreo y marítimo.

La presión China sobre nuestros gobiernos para recibir sus ofertas “generosas” será una tentación constante pero tóxica. Lo mismo en cuanto a grandes proyectos en conjunto. Mas allá de las conveniencias comerciales, China busca establecer un pie en Sudamérica, dentro de su pugna con EEUU, y está dispuesta a pagar por ello.

El apuro y urgencia de China en que Chile contraiga compromisos con su gobierno es indicativo de temor e inseguridad en sus propias fuerzas y capacidades a mediano y largo plazo vis a vis EEUU o respecto a su propio proyecto estratégico en general.

1971 – 2019 La agonía del Socialismo en Chile

Durante la década que va de 1920 a 1930 Chile experimentó una feroz crisis económica y política que causó el empobrecimiento agudo y profundo de la sociedad, con evidentes mayores daños en la clase trabajadora. La salida económica transitó -inevitablemente- por el cierre de la economía abierta que venía desde la década de 1830 y la adopción de una economía semi autarquica y dirigida politicamente, ahora en su modalidad de sustitución de importaciones, reemplazándo los bienes importados por copias producidas localmente, de muy mala calidad, escasas y caras, negocio del cual medró una parte de la clase con mas recursos, que administró el estado en su beneficio.

La actividad empresarial se transformó en el arte de movilizar influencias políticas y gubernamentales. Por ello cayó en el descrédito y el clientelismo. Se supuso que esa situación estatista sería transitoria, pero fue solificándose y se mantuvo sin cambios hasta la última y definitiva crisis de 1970 a 1973. Fueron 40 años de miseria y atraso, en que la clase política dirigente no supo no pudo ni quiso sacar adelante al país. Asi, de facto y casi sin conciencia de ello, Chile transitó desde un lógica de desarrollo liberal – conservador de propiedad privada y liberalismo económico, a otra socialista – revolucionaria con protagonismo preponderante del estado y de lucha de clases.

La crisis final estalló en 1970. El epílogo del antagonismo no se dió entre el Liberalismo y el Socialismo, sino entre dos clases de socialismo: el socialismo comunitario de la Democracia Cristiana y el socialismo marxista revolucionario de los partidos Socialista y Comunista mas la extrema izquierda del MIR y otras bandas castristas.

En el primer semestre de 1973 y como crisis típica, el proceso político estaba destruido y paralizado, los actores políticos trataban desesperadamente de reagruparse y recuperar la legitimidad. El descontento, la inestabilidad institucional, el hambre y el caos social estaban fuera de control y Allende cometió el peor error que podía cometer: obligó a las FFAA a participar políticamente en su régimen en agonía y las incorporó institucionalmente a su facción política, mientras parte de sus aliados se preparaban para el asalto armado al poder. Eran pocas las fuerzas políticas que quedaban en pié, entre ellas las FFAA y grupos revolucionarios de ultra izquierda

El siguiente y ultimo paso fue el rechazo de las FFAA a jugar el rol impuesto por Allende y a tomar el control real del poder, que de hecho el mismo Allende estaba tratando de asignarles. Seamos claros, Allende metió a los militares a su gabinete, no dudó en usar a los militares para conseguir legitimidad.

Han pasado 43 años desde esa crisis. El socialismo marxista promovido en Chile por el PC y el PS ha muerto. Su mayor ejemplo, la URRS, se transformó en un estado corrupto semi capitalista; solo quedan caricaturas de regímenes ex socialistas como Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y algunos regímenes autoritarios en Africa. El socialismo ya no tiene nada que ofrecer, no tiene presente ni futuro, solo pasado. Pasado que en realidad solo interesa a quienes -en su lejana juventud- vivieron las ilusiones revolucionarias.

Estamos en septiembre de 2019, y en Chile recrudecen los análisis y revisiones del fracaso de la Unidad Popular, y sus cultores en vez de analizar sus fallos, enfocan sus energías en culpar a los que los que se hicieron cargo de la crisis y levantaron de nuevo al país. En su desvarío reclaman que el Gobierno Militar haya desmantelado el socialismo y que les haya quitado el poder que tenían, los haya excluido de sus posiciones de control del estado y que los haya derrotado tres veces consecutivas en sus intentos de retomar el poder por la fuerza con ayuda de la Unión Soviética, Alemania Oriental, Cuba y varios regímenes izquierdistas europeos, para reimplantar su régimen fracasado.

Hoy tenemos otro país, el camino seguido era el mejor disponible en esos días y talvez el único posible en el caos del 1973. Esto es política. Control, administración y uso del poder. No hay forma de plantear que el Chile de 2019 podría ser el de 1973 o de 1970, por mas reflexiones y juegos retóricos que hagan.

Los que quieran hacer filosofía, estupendo, es su derecho, pero no traten de pasarnos gato por liebre.  Los que quieran seguir haciendo contabilidad, que sigan con sus demandas judiciales al estado -y recibiendo jugosas indemnizaciones- por haber sido sacados de los innumerables cargos estatales que capturaron por la fuerza y políticamente entre 1970 y 1973.

El lamento lacrimógeno de la izquierda es graficado por Carlos Peña tratando de demostrar que la democracia fue atropellada por los militares y que ese crimen debe ser recordado: “¡Como si el MMDDHH no fuera un museo sobre la democracia! Por supuesto que lo es, los principios que lo inspiran y que son los que empujan a que no olvidemos los hechos luctuosos que allí se conmemoran, son los de la democracia, la idea de que los seres humanos somos un coto vedado a la acción del Estado y que la política no se puede ejercer por cualquier medio”.

Una típica voltereta retórica de izquierda: Los estatista totales que pretendían llevar su ideología hasta la mas profunda intimidad de las personas y de la acción política total e integral sin posibilidad de vuelta atrás, serían los sujetos “de la democracia atropellada” y no los culpables de destruirla sistemáticamente en su intento de imponer su ideología que ya entonces era un fracaso definitivo e integral.

El problema es básicamente uno solo. La izquierda chilena ha quedado reducida al rol de cuidador del cementerio de sus ideas. Ideas que simplemente ya no son relevantes para la enorme mayoría del país, pero que sus cultores se niegan a aceptar su inviabilidad.

Y por eso la noche del martes 10 al miércoles 11 de septiembre de 2019 tendremos que volver a soportar el vandalismo odioso de quienes se niegan a aceptar que Chile cambió y que ese cambio revolucionario lo hicieron las FFAA de Chile.