ANOMIA MILITAR

Una competencia deportiva entre los integrantes de diversas promociones de la Escuela Militar derivó en una crisis que dio el vamos a toda suerte de especulaciones respecto a su origen, causas, intenciones, significados y consecuencias. Se ordenaron investigaciones en plazos anti reglamentarios, el Ministro entró en contradicciones, reconoció la escasés de sus atribuciones de mando, el Presidente estuvo ausente y se especuló respecto a la existencia de un eventual complot.
Analizado con distancia, el problema parece ser mas simple pero no menos grave. Actores relevantes de la estructura del Ejército actuaron fuera de los márgenes normales o esperados, fuera del control de sus mandos naturales y en forma aparentemente inexplicable.
Una importante institución militar, el Ejército, parecía afectado por una condición sociológica grave: anomia.

La anomía en un estado de alienación de los miembros de un grupo, que limita o impide a sus autoridades ejercer el control sobre ellos. Surge cuando las reglas sociales se han degradado o han desaparecido y dejan de ser respetadas, explica las conductas antisociales y alejadas de lo que se considera como normal o aceptable en la estructura social existente.

La anomía es fatal en las organizaciones militares y precede por muy poco a su desintegración y desbande. Esta alienación suele tener su origen en la pérdida de legitimidad de las autoridades, en su incapacidad técnica o en su carencia de liderazgo, que destruyen la disciplina y la cohesión interna del grupo.
La crisis que estamos viendo en el Ejército tiene, en alto grado, este componente.

Un breve resumen de los antecedentes. Un Comandante en Jefe que al salir a retiro deja expuesto su comportamiento deshonesto. Que ejerció su cargo inmerso en un grupo desprestigiado: un vendedor de armas de mala fama; un político traficante de influencias y con las mejores conexiones con la autoridad; un abogado demasiado diestro e inescrupuloso y una corte de subalternos aspirantes a heredar el poder institucional. Lo reemplaza un oscuro miembro junior del grupo, que recibe el apoyo y apalancamiento del operador político que tira los hilos; es nombrado con inusitada antelación y rapidez por el gobierno saliente, en medio de la frustración institucional.

Se inicia la limpieza y despeje de los miembros del equipo derrotado que aspiraba al poder y que no lo alcanzó. Renuncian prestigiosos oficiales, personas de primer nivel personal y profesional que conformaban el grupo que la institución esperaba que rescataría a la institución de su postración moral y de su pérdida de prestigio, que al ver coartadas sus posibilidades profesionales abandonan sus cargos, para regocijo de los miembros del equipo ganador.

¿El gobierno actual dirimió de esa forma la pugna entre ambos grupos?, ¿la vio venir y no hizo nada?, ¿o solo pasó por su lado sin que se percatara?

Otro antecedente crítico es el hecho de que el Ejército, mas aun que las otras Instituciones, es la moneda de cambio de la pugna política -de ya medio siglo de duración- entre políticos de derecha e izquierda que no tienen el valor, la decencia ni el interés en apartarlas de la escena política desde donde reciben continuos ataques y descalificaciones que no pueden responder.

Esto explica el éxito del operador que administraba la benevolencia del Gobierno anterior hacia uno u otro grupo militar y les iba señalando lo que debía o no decir y hacer para contar con el favor de la autoridad política y de paso fortalecer su propio poder.
Lo señalado y la anomia que ello ha producido, es la base de la comedia de equivocaciones ocurrida recientemente en la Escuela Militar.

La autoridad suprema de las FFAA es el Presidente de la República y su mano derecha es el Ministro de Defensa. Aquí nos encontramos con una primera luz roja: La diferencia entre las Constituciones de 1925 y de 1980 es clara: en la primera correspondía al Presidente mandar personalmente a las FFAA, en la segunda en cambio, solo en caso de guerra le corresponde asumir su Jefatura Suprema. Esta disposición apunta a evitar que el Presidente use a las FFAA con fines políticos – partidista (Allende), pero a falta de otra disposición, deja a las FFAA sin jefatura suprema en tiempo de paz. De ahí la impotencia de que se queja el Ministro de Defensa.

Esta es una situación aparentemente cómoda para todos: el Presidente descansa en el Ministro, el Ministro no manda a las FFAA y descansa en paz; los Comandante en Jefes ganan autonomía, todos felices; solo que el sistema no funciona, va generando anomía y cuando se desata una crisis, por pequeña e irrelevante que sea –como las inoportunas palabras de agradecimiento a su padre por parte del Coronel Miguel Krassnoff hijo- se produce en pánico general que es aprovechado por cuanto aventurero político pulula por los mentideros capitalinos.
Aparecen las medidas drásticas, los plazos ilegales y arbitrarios que solo agudizan la crisis y sobre todo dejan al desnudo la carencia de liderazgo de los mandos gubernamentales.

En breve, esta situación es el resultado de años de inexistencia de un Ministerio de Defensa eficaz, técnicamente idóneo, respetado y respetable. La eliminación de las asignaciones presupuestarias automáticas derivadas de la Ley Reservada del Cobre y su reemplazo por un mecanismo que relaciona capacidades con presupuesto vendrá a incrementar la visibilidad de la incompetencia técnica y administrativa del Ministerio de Defensa, de la misma manera, tan pronto como se presente una crisis internacional real que demande la puesta en ejecución de planes militares, la exótica organización del Estado Mayor Conjunto, dejará en evidencia que se trata solo de un esquema destinando a diluir las responsabilidades políticas sobre la defensa y a dejar a la improvisación como el recurso final y decisivo.

Las FFAA, cuando son mandadas adecuadamente son organización fuertes y sólidas, pero cuando son sometidas al abandono por parte de sus mandos, a la traición de sus líderes o privadas de sus rituales y formas, son tremendamente débiles.
Una vez destruidas es muy difícil volver a ponerlas de pié.
Es hora de tomar en serio a la defensa y a los militares.

EL PÁNICO SE LLAMA BOLSONARO

Todo indica que el próximo presidente de Brasil será Jair Bolsonaro.
Eruditos y exploradores de internet profundo han buscado y encontrado cuanta indiscreción y desatino dijo en los últimos veinte años. Ha sido traído a la actualidad todo aquello que los administradores de lo políticamente correcto han implantado en las mentes blandas de las audiencias mediáticas, estimulando las reacciones pavlovianas de las masas que materializan las redes sociales.

Dado el fervor y entusiasmo crítico de los analistas y periodistas de izquierda locales, pareciera que Bolsonaro está en vías de ser presidente de Chile, en reemplazo del líder suave y acogedor de las ponencias de izquierda, que hoy día lidera nuestro país.

Una ex presidente, la Sra. Bachelet, concurrió a Brasil a dar testimonio de su rechazo al encarcelamiento de Luiz Inacio da Silva por corrupción y abuso de poder. Antes, prohombres del PS habían enviado una carta para lo cual, adorando lo que habían quemado, concurrieron a la presencia del Papa Bergoglio -que al decir de un periodista agudo, tiene mucho corazón y poco cerebro-, para pedirle y obtener su apoyo y recoger algo de su legitimidad para “exigir” la liberación de alias Lula.

Afortunadamente para los signatarios de la carta, la prensa brasileña y mundial no les prestó ni la más mínima atención, liberándolos de hacer un ridículo aun más grande.

En medio del naufragio de la izquierda chilena, suena raro que aún se atrevan a dar lecciones y asesorías al Partido de los Trabajadores de Brasil, después de dar en Chile y ante el mundo un curso práctico de cuatro años de incapacidad administrativa, ideas obsoletas y prejuicios sesenteros y lo peor, del rechazo generalizado a sus políticas por parte de la ciudadanía y del abuso matonesco de su mayoría parlamentaria, aún pretendan dictar cátedra internacional de buen gobierno.
Tal vez lo mas llamativo, dentro del espectáculo de inconsecuencias, es la escandalera por los dichos atribuidos a Bolsonaro dejando en penumbra la violación reiterada y gravísima de los Derechos Humanos en Venezuela, Nicaragua y Cuba y la corruptela del PT en Brasil y Cristina en Argentina.

Esta moralina histérica es explicable sólo por el pánico que sienten ante su incapacidad para entender el mundo actual y la triste constatación de que han vivido una vida de errores y engaños.

Un último tema de reflexión.
La izquierda de Chile muestra su consternación y repudio a que Bolsonaro sea favorable a la modificación del Estatuto del Desarme que restringe la posesión de armas de fuego; que sea favorable a la reimplantación de la pena de muerte para secuestradores, violadores y traficantes de drogas y que no está dispuesto a violar a la diputada María do Rosario porque la encuentra fea.
Mas autoritario aún, Ricardo Lagos, ex presidente de Chile, declara que “debemos decir no a Bolsonaro”.
Si Bolsonaro fue Diputado en 7 períodos consecutivos; es el diputado federal más votado de Rio de Janeiro; fue el diputado más influyente en 2017; en las elecciones primarias obtuvo el 46,8% de la votación; hoy día tiene el 59% de las preferencias para ser elegido presidente.
¿No les parece evidente que lo que él es y representa es exactamente lo que el pueblo brasileño quiere?.
¿O quieren voto censitario, para que lo hagan solo los que “saben?, los Progre.

GEOPOLÍTICA BOLIVIANA POS LA HAYA

Bolivia es, para la gran mayoría de los chilenos, una entidad desconocida donde se reemplaza el estudio o el reconocimiento de nuestra ignorancia refugiándonos en prejuicios, estereotipos, derecho internacional o en una pretendida similitud cultural.
Bolivia está compuesta, grosso modo, por dos mundos, el Andino y el Oriente. El primero corre de norte a sur sobre las tres principales cordilleras que atraviesan Bolivia –paralelas y adyacentes a la frontera con Chile-, e incluye los departamentos de Pando, La Paz, Beni, Cochabamba, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Tarija, conformando el paisaje geográfico, humano y cultural que para nosotros es lo propiamente boliviano; el segundo, Oriente, es la provincia de Santa Cruz y en parte Chuquisaca, que no están en nuestro mapa mental ni cultural.

La hegemonía política de Bolivia fue disputada entre Sucre -en Chuquisaca- y la ciudad de la Paz en el Departamento del mismo nombre, resultando vencedora esta última que pasó a constituirse -cinco años antes de la Guerra del Pacífico- como capital nacional e impuso un proyecto geopolítico con centro en la región Andina y con La Paz como eje político y social.

Sucre, que por su ubicación y trayectoria cultural había jugado un rol integrador del total del territorio Boliviano actuando como bisagra entre Oriente y el mundo Andino, decayó y se consolidó la división política y económica boliviana, bajo la supremacía andina.

La construcción de un ferrocarril desde Arica a La Paz, financiado por Chile, constituyó un factor principal para que La Paz consolidara su rol de capital nacional, concentrando el tránsito de las mercaderías de importación y exportación de Bolivia por Chile.
De hecho, Arica se constituyó como parte fundamental del proyecto geopolítico andino. Es el matrimonio por conveniencia entre ambas ciudades que existe hasta hoy.

En este contexto encontramos la explicación de la obsesión de Evo Morales con Arica. Si bien es cierto que a veces ha mencionado a Antofagasta, no es ese el centro de sus desvelos. En realidad, Antofagasta conversa mejor con Sucre que con La Paz y la reactivación de esa comunicación debilitaría seriamente la hegemonía política y la supremacía económica de La Paz potenciando la de Oriente y Santa Cruz, vecinos de Chuquisaca.

Durante gran parte del siglo XX el desarrollo boliviano se basó en las exportaciones mineras que proporcionaron los recursos para alimentar el poder político y económico residente en la Paz, que se expresó a través del comercio de bienes importados vía Arica, de servicios financieros, de salud, educación y demás, prestados a toda la nación.
El factor económico generado por el negocio de la plantación de coca y la producción y exportación de drogas no puede ser cuantificado con precisión pero se puede asumir que es un negocio cuyas cabezas y beneficiarios operan desde La Paz; que actúan en beneficio de la región Andina de Bolivia, que es exportado en buena parte vía Chile y via Tipnis, que es de gran cuantía y que políticamente, la droga es un actor oculto pero real y con poder significativo.
Durante las negociaciones derivadas de la propuesta de Charaña, quedó claro que para el gobierno boliviano Antofagasta no tenía importancia ni valor y el regateo se centró en “Arica o Nada”, confirmando que la Paz estaba decidida a mantenerse como región hegemónica política y económica de Bolivia lo que se confirmó con la resistencia pasiva pero implacable a cualquier intento de Oriente de avanzar en el desarrollo de sus acceso portuarios fluviales y del avance de su comercio directo con Argentina y Brasil.

El gobierno de Morales –epítome de lo andino- por su parte, cuando desplazó de la política a la elite blanca y se apoderó del gobierno, constató que el control político y económico que podía ejercer sobre Santa Cruz se había debilitado y seguía reduciéndose, lo que lo llevó a fortalecer la política de mantener a La Paz como controlador de la economía nacional vía control de las exportaciones, importaciones y servicios y a contener la autonomía económica de Santa Cruz.
La posibilidad de perder la apuesta sobre Arica, no lo impulsó a potenciar Puerto Busch o Puerto Aguirre en el Oriente sino en buscar en Perú -el puerto de Ilo, casi inexistente- una alternativa que permitiera la continuidad de la hegemonía andina manteniendo la estructura de control político – económica existente.
El ciclo de alto precio de las materias primas de los años 2005 al 2015 comenzó a generar un cambio que afectó tanto al mundo Andino como al Oriente.
A partir de la década de los sesenta Oriente había comenzado a acelerar su ritmo de desarrollo en un proceso que se aprecia al considerar la importación de vehículos: la gran mayoría llegó vía Chile – La Paz, en que los vehículos pesados y equipos industriales iban a Oriente y los utilitarios y de carga livianos a La Paz y sus cercanías, poniendo en evidencia el proceso de industrialización de Santa Cruz y el rol de distribución y servicios de La Paz.
La economía de Santa Cruz se basa mayoritariamente en la actividad privada representada por 40.400 empresas principalmente agropecuarias e agroindustriales. Santa Cruz produce el 70 por ciento de los alimentos del país, aporta el 30% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, superando a La Paz (25%), Cochabamba (14%), Tarija (13%), Potosí (5,4%), Oruro (4,7%), Chuquisaca (5,0%), Beni (2,4%) y Pando (1%). La producción y venta del petróleo, gas y derivados producidos en Oriente, está en manos del estado y su exportación va por ductos hacia Brasil y Argentina, dejando en Santa Cruz una parte menor de las ganancia.

El boom de los precios de los commodities de exportación de Bolivia se redujo
escalonadamente entre 2016 y 2018 y concluyó en una situación en que
Santa Cruz sigue presentando un crecimiento constantemente mayor que los demás departamentos bolivianos.
Pareciera que la economía boliviana se está consolidando en el Oriente y el Sur de su territorio, lejos de las fronteras con Perú y Chile y de una u otra manera, esto se reflejará en el equilibrio de poder político interno, en desmedro de La Paz y sus políticos andinos y a favor de Santa Cruz y sus empresarios privados, occidentalizados, liberales y globalizados.

Podemos concluir que Chile frente a Bolivia se encuentra enfrentado a un problema internacional cuyas raíces van mucho mas allá de una aspiración popular boliviana o de un caudillo errático e irresponsable, sino que tiene su origen profundo en un grave y dinámico conflicto geopolítico interno de Bolivia en el cual nuestro manejo es débil e incompleto por la falta de análisis y estudio que nos permita definir políticas eficaces para enfrentarlo.

En los próximos meses veremos una agudización del conflicto Andino – Santa Cruz en que los orientales intentarán aprovechar la debilidad de La Paz, derivada de la derrota de su proyecto ariqueño, para potenciar su propia autonomía y poder político y económico.
Esta lucha interna, en el mediano plazo, podrá reducir la presión boliviana sobre Chile y concentrarse mas en la lucha interna, en la cual deberíamos tener algo que decir y que aportar en defensa y promoción de nuestros intereses.

CHILE SIN INTERLOCUTOR VÁLIDO EN BOLIVIA

Mas allá de las dificultades obvias de tratar de comunicarse con un gobernante impredecible, voluble y con una lógica enrevesada como la de Morales, el Senador Insulza, político de raza y amplia experiencia señala que los afanes presidenciales de Morales condicionan y modulan sus actos haciendo aun mas difícil la comunicación.

En Octubre de 2019 se efectuarán elecciones presidenciales en Bolivia y como es sabido, las intenciones de Morales de ser re elegido por tercera o cuarta vez consecutiva naufragaron en el referéndum del 21 de febrero de 2016 en que el pueblo boliviano le dijo no a su eventual postulación.

Esta negativa, inequívoca, ha sido desconocida por el actual gobierno que ha intentado por diversos medios creativos y fraudulentos tergiversar, distorsionar y manipular el claro mandato popular.
Así, Morales está a la espera de un fallo del Tribunal Constitucional próximo paso de otra de sus contorsiones ilegales y tramposas.

El fallo de la Corte Internacional de Justicia respecto al contencioso que ha levantado contra Chile se dará este fin de mes, en medio de esta pirueta seudo legal y encuentra a Chile con un interlocutor carente de toda legitimidad política y moral.

En efecto, ¿qué valor podría tener un compromiso adquirido por un mandatario que ejerce su magistratura fuera del marco legal y constitucional que legitima su representatividad?, ¿qué valor podría tener su palabra o firma?.

Bolivia es un país que tiene tradición de desconocer, negar o distorsionar el cumplimiento de los tratados internacionales que contrae, ¿qué vale ahora un acuerdo de cualquier especie con este gobierno?. En cualquier momento Morales puede ser destituído o expulsado de su puesto ¿habrá que comenzar todo de nuevo?, ¿respetarán los compromisos contraídos por un gobiernante ilegítimo como el actual?.

Todo hace recomendable no comenzar ningún trato, de ninguna especie con el gobierno boliviano hasta después de las próximas elecciones del año 2019, en que haya en ese país un interlocutor válido. Mas aun, si se llegara a esa fecha con Morales en el gobierno, lo mas razonable sería no tener tratos con un gobierno ilegítimo y antidemocrático, hasta que el pueblo boliviano haya tenido ocasión de elegir a su gobernante.

Así lo recomienda también el presidente de la Comisión de RR.EE. del Senado de Chile, Ricardo Lagos Weber, al señalar que “Evo Morales ya no será más un interlocutor válido”.

Entre Una Izquierda Fracasada y Una Derecha Ausentista

Cada día nuestro Chile actual se asemeja mas a nuestro Chile del siglo pasado. Cunde la violencia verbal, avanza el odio y el resentimiento. Las posiciones políticas y personales se endurecen, la parálisis se apodera de nuevos espacios. Lentamente, es cierto -lo que hace difícil percibir el cambio diario- pero que de a poco va mostrando como la desmoralización no cesa de incrementarse.

El juego político de grupos y grupitos de “líderes” ignorantes y políticos embotados por sus egos y sus ambiciones, pasa de ser un medio a ser un fin en si mismo. En la razón de sus vidas. Las emociones del protagonismo y del asambleísmo mareador e inconducente lo es todo; la reflexión serena es nada.

Una mirada al entorno político regional no es benévola con los líderes políticos de izquierda de los últimos 20 o 30 años. Países empobrecidos, estados quebrados, corruptos hasta la médula.
Cristina Kirchner haciendo fila para ir a la cárcel como protagonista de corruptelas caricaturescas, haciendo la recolección de coimas en bolsas y sacos; Lula preso por robo y corrupción; Correa arrancando de sus coimas y negociados tan oscuros como el petróleo crudo; el increíble Maduro, una caricatura de dictador latinoamericano; su mentor, el ya olvidado Chávez, resistiéndose ferozmente a morir para poder seguir esquilmando a su país. El circense Morales, con su ministra desnuda en su avión y sus melodramas sexo políticos; el célebre -y silencioso- Ortega presidente eterno de Nicaragua; que decir del desconocido nuevo presidente de Cuba, porque ¿sabía usted que Castro el Menor entregó la Presidencia?.
Que decir del penoso festival de Bachelet con su “legado” que dejó de tras de si una borrachera de gastos; de ofertones populistas; que detuvo el desarrollo nacional; aumentó el endeudamiento; incrementó el gasto fiscal sin oficio ni beneficio, excepto para los cientos de miles de empleados públicos que contrató para disimular el aumento del desempleo y asegurar los votos de los beneficiarios. Sin olvidar el genocidio del Sename con sus altos sueldos para sus directivos.
El constante desfile de paupérrimos venezolanos recorriendo los caminos de Sudamérica para conseguir el pan, el techo y el abrigo que el socialismo del siglo XXI les quitó, es una propaganda fatal para sus deseos de re estibar la carga y tratar de levantar cabeza.

No hay caso, el socialismo suena bonito pero no funciona, es muy bueno para producir pobreza y los chilenos ya saben es posible escapar a ese circulo vicioso. Hace 50 años en Chile en el punto mas alto del socialismo y el estatismo todo era pobre. Todo era malo, anticuado, no funcionaba, desde los teléfonos hasta la salud. Si un trabajador hubiera hablado de ir con su familia al Caribe de vacaciones le hubieran puesto una camisa de fuerza y encerrado en un manicomio, peor aun si dijera que pensaba cambiar su auto por un modelo mas nuevo. Todos saben que hoy eso es posible y que muchos lo hacen. Por eso, el socialismo está muerto y enterrado, algunos de sus líderes aun no se dan por notificados pero en el fondo, saben que es así.
Los chilenos no necesitan que el gobierno ni los políticos les den nada. Lo que quieren es que haya trabajo y que los dejen vivir en paz y dignidad. La mano del gobierno que dicen que da, lo hace, pero poquito, la mayoría se cae de esa mano para ir a parar a los bolsillos de los que reparten.

Entonces, ¿es que llegamos al predominio político eterno de la derecha?.
Nada de eso, sus debates “ideológicos” dan pena, deprimen. A veces dan un poco de risa, pero mas que todo, enojan.

¿Qué pasó con la derecha?. Seamos francos, la valentía nunca ha sido uno de sus atributos. El gobierno militar entregó el poder y cayeron en estrepitoso silencio. La política se transformó en negocio, tráfico de información privilegiada, prestamos “amistosos”, inversiones rápidas y muy rentables, especulación, empleo de los contactos.
La globalización produjo dos tipos de chilenos: los de derecha y de la elite de izquierda que se montaron sobre las oportunidades que el mundo global brinda a los que reúnen dinero, contactos y cultura; y el mundo de los chilenos de a pié, cuyas condiciones económicas mejoraron sustancialmente pero quedaron anclados a los problemas, carencias y estructuras del subdesarrollo, agravados por la globalización, la inmigración y el avance tecnológico, sin líderes, sin estructuras, sin propuestas que los hicieran recuperar la fe y la confianza.

Los primeros, los ciudadanos globales, abierto a un mundo de oportunidades, partes de una comunidad apátrida, internacional, prestos a moverse a cualquier parte, -ubi bene, ubi patria- capaces de adaptarse a cualquier cultura, sin responsabilidades mas allá de su propia piel. El prototipo nacional es el joven de Evópoli, bi o trilingüe, vivido y estudiado en el extranjero; ex funcionario de empresa u organismo internacional, políticamente correcto, convencido de que a donde vaya será parte de la elite dirigente y que cree que existen reglas universales seguidas por todos en todas las sociedades. Marca su superioridad haciendo como que cree que todos los chilenos son, piensan y se comportan como él -porque son “globalizados como él-.
Sin lealtades ni compromisos, -no los necesita-, es fluido, líquido, adaptable, móvil, incontenible. Rechaza cosas arcaicas como sociedad, nación, responsabilidad colectiva. Ellos “se salvan solos”.

El segundo tipo son los “inmóviles”, los que no pueden irse a otra parte ni quieren ser otras personas; los que quedaron amarrados a empresas o formas de producción de baja tecnología, que no producen ganancias espectaculares, que demandan compromiso y trabajo constante y duro, que quieren vivir en comunidad pero ven como estas se hacen líquidas, se desintegran, a medida que los chilenos mas educados los abandonan o los traicionan. Así, con mejor nivel de vida que sus padres, no pueden aspirar a mejores oportunidades laborales, educacionales y culturales, peor aun siguen viviendo en comunidades en descomposición que son capturadas por las redes de las drogas y la delincuencia, sin liderazgos, sin la solidaridad tribal tradicional, sin redes familiares. Con acceso a mas medios materiales pero socialmente proletarizados, atomizados, llevados al individualismo profundo y desesperanzado, del que no ven salida alguna.

¿Qué pasó?. Por distintos caminos unos y otros convergieron en el individualismo, la proletarización, -unos desarraigados a nivel mundial y los otros desmoralizados a nivel nacional-, entregados a las drogas, unos por snobismo y los otros por escapismo, a la corrupción, a la amoralidad total. Al reemplazo de los principios por la conveniencia.

¿Cómo podemos salir?, Qué está faltando? Parece evidente que la solución no está por el lado de los líderes enérgicos entusiastas del racismo, ni del populismo demagógico, tampoco del nacional socialismo ni del nacionalismo fascista, ni del nacional liberalismo, menos del revolucionarismo retrógrado de esos jóvenes izquierdistas entre románticos y perdidos.

El camino parece ser que surjan nuevas elites nacionales pragmáticas, comprometidas, eficientes, responsables, que retomen su rol de liderazgo de los conciudadanos chilenos para acompañarlos en la reconstrucción de la identidad nacional, la revalorización de su cultura, el restablecimiento de las “estructuras sólidas” que describe Zygmunt Bauman en Modernidad líquida. Que crean y nos convenzan que, en nuestro caso, “nos salvamos juntos o nos hundimos juntos”, que no hay espacio para tránsfugas ni para egoístas, es el momento del patriotismo y del nacionalismo sano para el fortalecimiento de una comunidad integradora, abierta, inclusiva, solidaria. Ser Chileno es Bueno.

DIGAMOS VERDADES: La operación Cóndor; el Informe Rettig y las infamias de la Izquierda

Hecho público el Informe Rettig, que “estableció” que en Chile no había habido guerra interna y que por tanto toda acción de combate caía en la categoría de violencia de estado contra grupos políticos o genocidio, su promotor, Patricio Aylwin pidió reacciones. Dos respuestas:
– General Pinochet: “El Ejército de Chile, ciertamente no ve razón alguna para pedir perdón por haber tomado parte en esta patriótica labor. La institución declara solemnemente que no aceptará ser situado ante la ciudadanía en el banquillo de los acusados, por haber salvado la libertad y la soberanía de la patria a requerimiento insistente de la civilidad”.
– “Carlos Ominami, entonces ministro de Economía, fue el encargado en aquella oportunidad, por decisión de Aylwin, de confrontar a Pinochet. “Soy parte de un sector del país que no entiende haber participado en guerra alguna”.

REVISEMOS LOS HECHOS
La historia oficial escrita por la izquierda dice: La Operación Cóndor o el Plan Cóndor fue un plan de inteligencia diseñado y coordinado por los servicios de seguridad de las dictaduras militares de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, en colaboración con la CIA de Estados Unidos, para aniquilar a la “izquierda opositora” (¿pacifica, democrática?) durante la década de los 70.

LA VERDAD
En noviembre de 1972 se realizó una reunión en Santiago en la que participaron la Comisión Política del MIR, y miembros de grupo armados de Argentina, Uruguay y Chile, donde se acordó construir una nueva organización internacionalista en el Cono Sur para: “Unir a la vanguardia revolucionaria que ha emprendido con decisión el camino de la lucha armada contra la dominación imperialista, por la implantación del socialismo, es un imperativo de la hora. Para abrir a los pueblos latinoamericanos el camino de la victoria en la senda emprendida por la gloriosa Revolución Cubana, frente a un enemigo bárbaro, el imperialismo yanqui, y ante la actividad diversionista del populismo y del reformismo”.

SE ORGANIZA LA GUERRILLA TRANSNACIONAL
El 1 de noviembre de 1974 se oficializa la existencia de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), a través del siguiente comunicado en la revista Che Guevara (publicación de la J.C.R.):

“- A los pueblos de América Latina
“Es el camino de Vietnam el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa.”
(Los cuatro grupos) firman la presente declaración para hacer conocer su decisión de unirse en una Junta de Coordinación Revolucionaria. … Este importante paso es la concreción de una de las principales ideas estratégicas del comandante Che Guevara, héroe, símbolo y precursor de la revolución socialista continental.

– Nuestra lucha es antiimperialista
Los pueblos del mundo viven la amenaza permanente del imperialismo más agresivo y rapaz que jamás haya existido antes.

– Latinoamérica marcha hacia el socialismo
El 1º de enero de 1959, con el triunfo de la revolución cubana, se inicia la marcha final de los pueblos latinoamericanos hacia el socialismo, hacia la verdadera independencia nacional, hacia la felicidad colectiva de los pueblos.

– La lucha por la dirección del movimiento de masas
Para contribuir al fortalecimiento de este polo revolucionario a escala continental, las cuatro organizaciones firmantes de esta declaración, hemos decidido constituir la presente Junta de Coordinación Revolucionaria en torno a la cual y a cada una de sus organizaciones nacionales, llamamos a organizarse y a combatir juntos, a toda la vanguardia revolucionaria obrera y popular de Latinoamérica

– La experiencia de nuestras organizaciones
… Vinculados por la similitud de nuestras luchas y nuestras líneas, las cuatro organizaciones … hemos pasado a un intercambio de experiencias, a la mutua colaboración cada vez más activa, hasta dar hoy este paso decisivo que acelera la coordinación y colaboración que … redundará en una mayor efectividad práctica en la encarnizada lucha que nuestros pueblos libran contra el feroz enemigo común.

– Nuestro programa
Nos une la comprensión de que no hay otra estrategia viable en América Latina que la estrategia de guerra revolucionaria …. Que esté en condiciones materiales de asegurar el aniquilamiento total de los ejércitos contrarrevolucionarios …

– Pueblo latinoamericano: a las armas
Vivimos momentos decisivos de nuestra historia. En esa conciencia, llamamos a los trabajadores explotados latinoamericanos, a tomar con decisión las armas, a incorporarse activamente a la lucha revolucionaria antiimperialista y por el socialismo que ya se está librando en nuestro continente bajo la bandera y el ejemplo del Comandante Guevara”.

LOS GOBIERNOS SE ORGANIZAN: LA OPERACIÓN O EL PLAN CÓNDOR
Ante la evidencia que la lucha contra los movimientos revolucionarios castristas se hacía mas difícil debido a la creciente coordinación militar de sus operaciones entre los grupos terroristas de la región y el desplazamiento de dinero y combatientes tanto para su ocultamiento como para su empleo, en marzo de 1975 (a un año del nacimiento de la J. C. R.) se gestó la coordinación militar entre los gobiernos del Cono Sur, conocida como Plan Cóndor.
La Operación Cóndor o el Plan Cóndor permitió la colaboración de los respectivos gobiernos, impidiendo el tránsito y apoyo entre los movimientos de la izquierda castrista sudamericana.
Se puede apreciar que la Operación Cóndor es, cronológicamente, posterior a la creación y puesta en marcha de la Junta Coordinadora Revolucionaria creada en 1974.

Lo señalado nos permite concluir, si ninguna duda, que el Plan Cóndor fue una reacción defensiva de los gobiernos de los países agredidos frente a un alza en el nivel de combatividad de las fuerzas guerrilleras castristas en Sudamérica.

DERROTA DE LA GUERRILLA MARXISTA
En 1976, la Junta de Coordinación Revolucionaria, tras sucesivos golpes y derrotas militares, fue desarticulada por las FFAA de los países atacados –Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Perú. Esto hace entendible su odio a esa organización y a hacia los militares y policías que los vencieron una y otra vez.

La izquierda latinoamericana siempre ha sido reconocida por su pacifismo, odia que sus enemigos se defiendan y no se dejen aplastar pasivamente.

LA SEGUNDA VUELTA DE LOS TERRORISTAS
Después de esta derrota, vino la ofensiva montada en 1978, desde la URRS y Cuba, por el Partido Comunista bajo el “pacífico” nombre de Política de Rebelión Popular de Masas, que transitó por Carrizal Bajo, el intento de asesinato del General Pinochet y el correspondiente castigo aplicado por las fuerzas de seguridad nacionales.

Esto nos lleva a la caricatura que el Sr. Rettig y su comparsa de beatos bienpensantes hace del combate largo y cruento que los mismos terroristas preveían que vendría. Ellos, en su 1ª Declaración, arriba reseñada, declaran sin dejar ni la mas mínima duda que estaban llevando una guerra que solo concluiría con las derrota de las FFAA de los países atacados y la imposición del castrismo en la región.

Afortunadamente para Chile, aquí no hubo un Chávez, ni un Maduro; si hubo un intento de imponer a un Diosdado Cabello que fracasó.
Por sabido se calla y por callado se olvida. Sé que la majadería de la izquierda cansa, pero así es como construyen sus calumnias e infamias.
Amable lector, le sugiero seguir paso a paso el derrumbe de Venezuela para que pueda ver y apreciar, en vivo y en directo, lo que las FFAA de Chile hicieron por salvar la Patria.

SOLO PARA MILITARES EN RETIRO

Si usted es militar en servicio activo, no lo lea, si lo hace, es bajo su exclusiva responsabilidad

Soldados: de nuevo estamos ante un país que se rompe por las costuras, el odio se manifiesta a borbotones desde las bocas y gestos de la misma gente que llevó al país al enfrentamiento mediante “la agudización de las contradicciones”.
Dimos mucho de nosotros mismos, trabajamos con devoción, arriesgamos la vida y expusimos a nuestras familias, creímos haber restablecido la armonía entre los chilenos. No fue así, no logramos neutralizar la hegemonía cultural del odio, herramienta clave del enemigo.
Fue peor que eso, hoy vemos a grupos –Evópoli y otros- que cooperan en la demolición de las bases de nuestra nacionalidad mientras dicen compartir nuestros valores. La cobardía campea por sus respetos; el cuidado de sus millones no deja tiempo a los ricos y a la fronda para proteger a quienes los rescataron del desastre. Al final del gobierno de Bachelet alcanzaron a divisar los cuernos de la bestia, se aterrorizaron y ganaron las elecciones prometiendo lo que no están cumpliendo, se les pasó el susto y están de vuelta en sus negocios.

Un escritor –Mauricio Rojas- manifestó su opinión de que el Museo de la Memoria era un montaje propagandístico, luego fue nombrado Ministro de Cultura y ello provocó que el odio de la izquierda saltara frenético a su garganta.
Un periodista del diario La Tercera fue quien lanzó la piedra, el dueño del medio, un colombiano – árabe avecindado en Chile donde fue acogido y que se enriqueció durante el gobierno militar, no pudo intervenir para dar algo de equilibrio al enfoque. Pobre Saieh, sus periodistas le censuran lo que puede o no publicar en su diario, aunque sea como inserto pagado.

Un extraño “poeta” de izquierda, un tal Zurita, tomó la guaripola y montó su espectáculo frente el lugar de marras que culminó con algunos días, pocos, de fama. Las fotos de la manifestación muestran a cientos de los eternos beneficiarios de los fondos fiscales para la “promoción del arte” expresando su ira. No se ven niños, gracias a Dios, ya que el vate Zurita que hace algunos años efectuó una performance “artística” que incluyó una masturbación en público y otros despropósitos, podría haberlos escandalizado.

Una reacción pintoresca fue la de Evópoli, grupo político de incierta filiación, presidido por Hernán Larraín Matte que respondió a las críticas realizadas por dirigentes de RN y la UDI con una deprimente explicación: “Chile Vamos ha tenido claro siempre cuales son sus principios y por eso le hacemos el llamado a los presidentes de RN y la UDI a no entregarle la defensa de los derechos humanos a la izquierda” … “con la crítica que le hacen a Evópoli creo que le hacen un flaco favor a Chile y a la posición que ha tenido el gobierno de Sebastián Piñera, en esta materia”.
Otra manifestación típica de ese sector político, el Síndrome de la mujer Golpeada: “(El Golpeador) no lo hará nunca mas, mi amor lo corregirá y lo rescatará de su condición violenta y odiosa”. Su afán por obtener un certificado de honorabilidad firmado por la izquierda sería patético si con ello no estuvieran destruyendo las bases de nuestra sociedad.
La Tercera, el 14 de agosto ensaya un cantinfleo filosófico literario para enchular su manejo de esta situación, en su editorial señala: “Habrá numerosas lecciones que se podrán extraer a raíz de este desafortunado episodio -desde luego, La Moneda debe hacer un mejor chequeo de quienes van a desempeñar altas investiduras públicas, para evitar ingratos contratiempos, y los propios nominados deben ser más proactivos para detectar sus posibles conflictos, algo que Rojas no hizo-, pero hay una dimensión que requiere especial examen por parte de la sociedad, ya que en la medida que las personas sean condenadas por sus solas opiniones, existe el riesgo de que el país se deslice por la pendiente de la censura y el amedrentamiento, en que todo aquello que no coincida con ciertos grupos, sencillamente no tiene cabida o, peor aún, puede llegar a ser una causal de inhabilidad para ejercer en el servicio público. No cabe duda de que el país ha fijado con el paso del tiempo nuevos estándares en relación al tema de los derechos humanos, donde éstos han pasado a ser parte consustancial de nuestra cultura, sin espacio para relativizar -por mínimo que sea- la gravedad de las violaciones a las garantías fundamentales ocurridas tras los sucesos de 1973. Ese juicio ético debe ser un testimonio de compromiso con el respeto a los derechos fundamentales, y su defensa no admite ambigüedades. Pero valiéndose de este consenso y el total reproche que merecen las violaciones a los DDHH, algunas voces han pretendido imponer una mirada que ni siquiera admite la expresión de otros puntos de vista. Asociar sin más cualquier disenso o punto de vista alternativo a un “negacionismo”, e incluso buscar castigar penalmente estas opiniones, es la antesala a una sociedad intolerante y con escasa conciencia de lo que significa la democracia y la libertad de expresión. No es difícil advertir que esta verdad oficial parece funcionar en una sola dirección. Así, es llamativo que para la nominación de la expresidenta Bachelet en el Ato Comisionado de los DDHH de la ONU, no se haya estimado relevante su falta de condena a regímenes como Venezuela o Cuba, los que han violado sistemáticamente las garantías fundamentales. Si el país ha de empeñarse en fijar claros estándares en materia de DDHH, éstos deben ser inequívocos, lo que no debe ser confundido con actitudes totalitarias”.
Es difícil que alguien, persona o gobierno, pueda imaginar todos los ángulos desde los cuales la infamia izquierdista pueda atacar. Por su parte, el “negacionismo punible” de los que piensan distinto es típico del marxismo soviético, cubano, chavista y de todos lo dictadores de ese pelo.
Respecto a Bachelet, esta delicadeza para exponerla como lo que es, una marxista practicante, es un mal chiste.
Si no fuera trágico y repugnante sería risible la hipocresía de las “personalidades políticas y del mundo de las artes” que se reunieron frente al Museo de la Memoria, y que nunca se manifestaron respecto al horrible genocidio llevado a cabo en el Sename durante los gobierno de Aylwin, Lagos, Frei, Bachelet, Piñera y de nuevo Bachelet.
Toda tortura y abuso palidece comparado con estas brutalidades porque las víctimas son completamente inocentes e indefensas, jamás empuñaron un arma contra nadie y nunca predicaron ni practicaron el odio. Lo peor, fueron muertos porque sus asesinos no asignaron ningún valor a sus débiles personas, a sus sufrimientos y ni a sus tristes destinos. Acá no hubo ideologías en pugna, revolucionarios llamando a quemar el país o utopías que imponer a sangre y fuego su Política de Rebelión Popular; solo inocencia, soledad, abandono.
La estrella de este genocidio: Estela Ortiz, amiga de Bachelet y conspicua ideóloga y activista de los Derechos Humanos, con su sueldo de $ 7.500.000 mensuales.
Soldados: estos son los jueces y verdugos de las FFAA, estos son los dueños de “la cultura” chilena, esta es la clase política a la que entregamos nuestra representación, esto es lo que hay que recordar con un Museo de la Memoria que blanquea sus fechorías y esta es la elite que dice liderar nuestro país.

Les propongo una reflexión: Ya que es un hecho que los partidos políticos y el Congreso son la base desde opera toda esta máquinaria repugnante y que también es innegable que su función “intermediadora” entre el pueblo y el gobierno hace años que dejó de ser tal, estas instituciones son apenas una excusa para lucrar en el proceso.
Hoy por hoy, la mejor y única manera de llegar al Gobierno para exigir el cumplimiento de sus promesas, es la presión directa a sus autoridades, es decir, llegar al Presidente via los Subsecretarios, el resto es música. Pero para llegar a esas autoridades es imprescindible ser capaz de plantear una amenaza que los obligue a escucharnos, es decir, un acto político que los fuerce a contestar o a actuar.
La creación de organizaciones sociales fuertes y con objetivos claros, lideradas con firmeza y sin recatos es una posible solución.
Si crees que es así, únete a nuestra Multigremial de las FFAA y fortalécenos con tu rabia y tu frustración.