CHILE SIN INTERLOCUTOR VÁLIDO EN BOLIVIA

Mas allá de las dificultades obvias de tratar de comunicarse con un gobernante impredecible, voluble y con una lógica enrevesada como la de Morales, el Senador Insulza, político de raza y amplia experiencia señala que los afanes presidenciales de Morales condicionan y modulan sus actos haciendo aun mas difícil la comunicación.

En Octubre de 2019 se efectuarán elecciones presidenciales en Bolivia y como es sabido, las intenciones de Morales de ser re elegido por tercera o cuarta vez consecutiva naufragaron en el referéndum del 21 de febrero de 2016 en que el pueblo boliviano le dijo no a su eventual postulación.

Esta negativa, inequívoca, ha sido desconocida por el actual gobierno que ha intentado por diversos medios creativos y fraudulentos tergiversar, distorsionar y manipular el claro mandato popular.
Así, Morales está a la espera de un fallo del Tribunal Constitucional próximo paso de otra de sus contorsiones ilegales y tramposas.

El fallo de la Corte Internacional de Justicia respecto al contencioso que ha levantado contra Chile se dará este fin de mes, en medio de esta pirueta seudo legal y encuentra a Chile con un interlocutor carente de toda legitimidad política y moral.

En efecto, ¿qué valor podría tener un compromiso adquirido por un mandatario que ejerce su magistratura fuera del marco legal y constitucional que legitima su representatividad?, ¿qué valor podría tener su palabra o firma?.

Bolivia es un país que tiene tradición de desconocer, negar o distorsionar el cumplimiento de los tratados internacionales que contrae, ¿qué vale ahora un acuerdo de cualquier especie con este gobierno?. En cualquier momento Morales puede ser destituído o expulsado de su puesto ¿habrá que comenzar todo de nuevo?, ¿respetarán los compromisos contraídos por un gobiernante ilegítimo como el actual?.

Todo hace recomendable no comenzar ningún trato, de ninguna especie con el gobierno boliviano hasta después de las próximas elecciones del año 2019, en que haya en ese país un interlocutor válido. Mas aun, si se llegara a esa fecha con Morales en el gobierno, lo mas razonable sería no tener tratos con un gobierno ilegítimo y antidemocrático, hasta que el pueblo boliviano haya tenido ocasión de elegir a su gobernante.

Así lo recomienda también el presidente de la Comisión de RR.EE. del Senado de Chile, Ricardo Lagos Weber, al señalar que “Evo Morales ya no será más un interlocutor válido”.

Entre Una Izquierda Fracasada y Una Derecha Ausentista

Cada día nuestro Chile actual se asemeja mas a nuestro Chile del siglo pasado. Cunde la violencia verbal, avanza el odio y el resentimiento. Las posiciones políticas y personales se endurecen, la parálisis se apodera de nuevos espacios. Lentamente, es cierto -lo que hace difícil percibir el cambio diario- pero que de a poco va mostrando como la desmoralización no cesa de incrementarse.

El juego político de grupos y grupitos de “líderes” ignorantes y políticos embotados por sus egos y sus ambiciones, pasa de ser un medio a ser un fin en si mismo. En la razón de sus vidas. Las emociones del protagonismo y del asambleísmo mareador e inconducente lo es todo; la reflexión serena es nada.

Una mirada al entorno político regional no es benévola con los líderes políticos de izquierda de los últimos 20 o 30 años. Países empobrecidos, estados quebrados, corruptos hasta la médula.
Cristina Kirchner haciendo fila para ir a la cárcel como protagonista de corruptelas caricaturescas, haciendo la recolección de coimas en bolsas y sacos; Lula preso por robo y corrupción; Correa arrancando de sus coimas y negociados tan oscuros como el petróleo crudo; el increíble Maduro, una caricatura de dictador latinoamericano; su mentor, el ya olvidado Chávez, resistiéndose ferozmente a morir para poder seguir esquilmando a su país. El circense Morales, con su ministra desnuda en su avión y sus melodramas sexo políticos; el célebre -y silencioso- Ortega presidente eterno de Nicaragua; que decir del desconocido nuevo presidente de Cuba, porque ¿sabía usted que Castro el Menor entregó la Presidencia?.
Que decir del penoso festival de Bachelet con su “legado” que dejó de tras de si una borrachera de gastos; de ofertones populistas; que detuvo el desarrollo nacional; aumentó el endeudamiento; incrementó el gasto fiscal sin oficio ni beneficio, excepto para los cientos de miles de empleados públicos que contrató para disimular el aumento del desempleo y asegurar los votos de los beneficiarios. Sin olvidar el genocidio del Sename con sus altos sueldos para sus directivos.
El constante desfile de paupérrimos venezolanos recorriendo los caminos de Sudamérica para conseguir el pan, el techo y el abrigo que el socialismo del siglo XXI les quitó, es una propaganda fatal para sus deseos de re estibar la carga y tratar de levantar cabeza.

No hay caso, el socialismo suena bonito pero no funciona, es muy bueno para producir pobreza y los chilenos ya saben es posible escapar a ese circulo vicioso. Hace 50 años en Chile en el punto mas alto del socialismo y el estatismo todo era pobre. Todo era malo, anticuado, no funcionaba, desde los teléfonos hasta la salud. Si un trabajador hubiera hablado de ir con su familia al Caribe de vacaciones le hubieran puesto una camisa de fuerza y encerrado en un manicomio, peor aun si dijera que pensaba cambiar su auto por un modelo mas nuevo. Todos saben que hoy eso es posible y que muchos lo hacen. Por eso, el socialismo está muerto y enterrado, algunos de sus líderes aun no se dan por notificados pero en el fondo, saben que es así.
Los chilenos no necesitan que el gobierno ni los políticos les den nada. Lo que quieren es que haya trabajo y que los dejen vivir en paz y dignidad. La mano del gobierno que dicen que da, lo hace, pero poquito, la mayoría se cae de esa mano para ir a parar a los bolsillos de los que reparten.

Entonces, ¿es que llegamos al predominio político eterno de la derecha?.
Nada de eso, sus debates “ideológicos” dan pena, deprimen. A veces dan un poco de risa, pero mas que todo, enojan.

¿Qué pasó con la derecha?. Seamos francos, la valentía nunca ha sido uno de sus atributos. El gobierno militar entregó el poder y cayeron en estrepitoso silencio. La política se transformó en negocio, tráfico de información privilegiada, prestamos “amistosos”, inversiones rápidas y muy rentables, especulación, empleo de los contactos.
La globalización produjo dos tipos de chilenos: los de derecha y de la elite de izquierda que se montaron sobre las oportunidades que el mundo global brinda a los que reúnen dinero, contactos y cultura; y el mundo de los chilenos de a pié, cuyas condiciones económicas mejoraron sustancialmente pero quedaron anclados a los problemas, carencias y estructuras del subdesarrollo, agravados por la globalización, la inmigración y el avance tecnológico, sin líderes, sin estructuras, sin propuestas que los hicieran recuperar la fe y la confianza.

Los primeros, los ciudadanos globales, abierto a un mundo de oportunidades, partes de una comunidad apátrida, internacional, prestos a moverse a cualquier parte, -ubi bene, ubi patria- capaces de adaptarse a cualquier cultura, sin responsabilidades mas allá de su propia piel. El prototipo nacional es el joven de Evópoli, bi o trilingüe, vivido y estudiado en el extranjero; ex funcionario de empresa u organismo internacional, políticamente correcto, convencido de que a donde vaya será parte de la elite dirigente y que cree que existen reglas universales seguidas por todos en todas las sociedades. Marca su superioridad haciendo como que cree que todos los chilenos son, piensan y se comportan como él -porque son “globalizados como él-.
Sin lealtades ni compromisos, -no los necesita-, es fluido, líquido, adaptable, móvil, incontenible. Rechaza cosas arcaicas como sociedad, nación, responsabilidad colectiva. Ellos “se salvan solos”.

El segundo tipo son los “inmóviles”, los que no pueden irse a otra parte ni quieren ser otras personas; los que quedaron amarrados a empresas o formas de producción de baja tecnología, que no producen ganancias espectaculares, que demandan compromiso y trabajo constante y duro, que quieren vivir en comunidad pero ven como estas se hacen líquidas, se desintegran, a medida que los chilenos mas educados los abandonan o los traicionan. Así, con mejor nivel de vida que sus padres, no pueden aspirar a mejores oportunidades laborales, educacionales y culturales, peor aun siguen viviendo en comunidades en descomposición que son capturadas por las redes de las drogas y la delincuencia, sin liderazgos, sin la solidaridad tribal tradicional, sin redes familiares. Con acceso a mas medios materiales pero socialmente proletarizados, atomizados, llevados al individualismo profundo y desesperanzado, del que no ven salida alguna.

¿Qué pasó?. Por distintos caminos unos y otros convergieron en el individualismo, la proletarización, -unos desarraigados a nivel mundial y los otros desmoralizados a nivel nacional-, entregados a las drogas, unos por snobismo y los otros por escapismo, a la corrupción, a la amoralidad total. Al reemplazo de los principios por la conveniencia.

¿Cómo podemos salir?, Qué está faltando? Parece evidente que la solución no está por el lado de los líderes enérgicos entusiastas del racismo, ni del populismo demagógico, tampoco del nacional socialismo ni del nacionalismo fascista, ni del nacional liberalismo, menos del revolucionarismo retrógrado de esos jóvenes izquierdistas entre románticos y perdidos.

El camino parece ser que surjan nuevas elites nacionales pragmáticas, comprometidas, eficientes, responsables, que retomen su rol de liderazgo de los conciudadanos chilenos para acompañarlos en la reconstrucción de la identidad nacional, la revalorización de su cultura, el restablecimiento de las “estructuras sólidas” que describe Zygmunt Bauman en Modernidad líquida. Que crean y nos convenzan que, en nuestro caso, “nos salvamos juntos o nos hundimos juntos”, que no hay espacio para tránsfugas ni para egoístas, es el momento del patriotismo y del nacionalismo sano para el fortalecimiento de una comunidad integradora, abierta, inclusiva, solidaria. Ser Chileno es Bueno.

DIGAMOS VERDADES: La operación Cóndor; el Informe Rettig y las infamias de la Izquierda

Hecho público el Informe Rettig, que “estableció” que en Chile no había habido guerra interna y que por tanto toda acción de combate caía en la categoría de violencia de estado contra grupos políticos o genocidio, su promotor, Patricio Aylwin pidió reacciones. Dos respuestas:
– General Pinochet: “El Ejército de Chile, ciertamente no ve razón alguna para pedir perdón por haber tomado parte en esta patriótica labor. La institución declara solemnemente que no aceptará ser situado ante la ciudadanía en el banquillo de los acusados, por haber salvado la libertad y la soberanía de la patria a requerimiento insistente de la civilidad”.
– “Carlos Ominami, entonces ministro de Economía, fue el encargado en aquella oportunidad, por decisión de Aylwin, de confrontar a Pinochet. “Soy parte de un sector del país que no entiende haber participado en guerra alguna”.

REVISEMOS LOS HECHOS
La historia oficial escrita por la izquierda dice: La Operación Cóndor o el Plan Cóndor fue un plan de inteligencia diseñado y coordinado por los servicios de seguridad de las dictaduras militares de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, en colaboración con la CIA de Estados Unidos, para aniquilar a la “izquierda opositora” (¿pacifica, democrática?) durante la década de los 70.

LA VERDAD
En noviembre de 1972 se realizó una reunión en Santiago en la que participaron la Comisión Política del MIR, y miembros de grupo armados de Argentina, Uruguay y Chile, donde se acordó construir una nueva organización internacionalista en el Cono Sur para: “Unir a la vanguardia revolucionaria que ha emprendido con decisión el camino de la lucha armada contra la dominación imperialista, por la implantación del socialismo, es un imperativo de la hora. Para abrir a los pueblos latinoamericanos el camino de la victoria en la senda emprendida por la gloriosa Revolución Cubana, frente a un enemigo bárbaro, el imperialismo yanqui, y ante la actividad diversionista del populismo y del reformismo”.

SE ORGANIZA LA GUERRILLA TRANSNACIONAL
El 1 de noviembre de 1974 se oficializa la existencia de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), a través del siguiente comunicado en la revista Che Guevara (publicación de la J.C.R.):

“- A los pueblos de América Latina
“Es el camino de Vietnam el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa.”
(Los cuatro grupos) firman la presente declaración para hacer conocer su decisión de unirse en una Junta de Coordinación Revolucionaria. … Este importante paso es la concreción de una de las principales ideas estratégicas del comandante Che Guevara, héroe, símbolo y precursor de la revolución socialista continental.

– Nuestra lucha es antiimperialista
Los pueblos del mundo viven la amenaza permanente del imperialismo más agresivo y rapaz que jamás haya existido antes.

– Latinoamérica marcha hacia el socialismo
El 1º de enero de 1959, con el triunfo de la revolución cubana, se inicia la marcha final de los pueblos latinoamericanos hacia el socialismo, hacia la verdadera independencia nacional, hacia la felicidad colectiva de los pueblos.

– La lucha por la dirección del movimiento de masas
Para contribuir al fortalecimiento de este polo revolucionario a escala continental, las cuatro organizaciones firmantes de esta declaración, hemos decidido constituir la presente Junta de Coordinación Revolucionaria en torno a la cual y a cada una de sus organizaciones nacionales, llamamos a organizarse y a combatir juntos, a toda la vanguardia revolucionaria obrera y popular de Latinoamérica

– La experiencia de nuestras organizaciones
… Vinculados por la similitud de nuestras luchas y nuestras líneas, las cuatro organizaciones … hemos pasado a un intercambio de experiencias, a la mutua colaboración cada vez más activa, hasta dar hoy este paso decisivo que acelera la coordinación y colaboración que … redundará en una mayor efectividad práctica en la encarnizada lucha que nuestros pueblos libran contra el feroz enemigo común.

– Nuestro programa
Nos une la comprensión de que no hay otra estrategia viable en América Latina que la estrategia de guerra revolucionaria …. Que esté en condiciones materiales de asegurar el aniquilamiento total de los ejércitos contrarrevolucionarios …

– Pueblo latinoamericano: a las armas
Vivimos momentos decisivos de nuestra historia. En esa conciencia, llamamos a los trabajadores explotados latinoamericanos, a tomar con decisión las armas, a incorporarse activamente a la lucha revolucionaria antiimperialista y por el socialismo que ya se está librando en nuestro continente bajo la bandera y el ejemplo del Comandante Guevara”.

LOS GOBIERNOS SE ORGANIZAN: LA OPERACIÓN O EL PLAN CÓNDOR
Ante la evidencia que la lucha contra los movimientos revolucionarios castristas se hacía mas difícil debido a la creciente coordinación militar de sus operaciones entre los grupos terroristas de la región y el desplazamiento de dinero y combatientes tanto para su ocultamiento como para su empleo, en marzo de 1975 (a un año del nacimiento de la J. C. R.) se gestó la coordinación militar entre los gobiernos del Cono Sur, conocida como Plan Cóndor.
La Operación Cóndor o el Plan Cóndor permitió la colaboración de los respectivos gobiernos, impidiendo el tránsito y apoyo entre los movimientos de la izquierda castrista sudamericana.
Se puede apreciar que la Operación Cóndor es, cronológicamente, posterior a la creación y puesta en marcha de la Junta Coordinadora Revolucionaria creada en 1974.

Lo señalado nos permite concluir, si ninguna duda, que el Plan Cóndor fue una reacción defensiva de los gobiernos de los países agredidos frente a un alza en el nivel de combatividad de las fuerzas guerrilleras castristas en Sudamérica.

DERROTA DE LA GUERRILLA MARXISTA
En 1976, la Junta de Coordinación Revolucionaria, tras sucesivos golpes y derrotas militares, fue desarticulada por las FFAA de los países atacados –Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Perú. Esto hace entendible su odio a esa organización y a hacia los militares y policías que los vencieron una y otra vez.

La izquierda latinoamericana siempre ha sido reconocida por su pacifismo, odia que sus enemigos se defiendan y no se dejen aplastar pasivamente.

LA SEGUNDA VUELTA DE LOS TERRORISTAS
Después de esta derrota, vino la ofensiva montada en 1978, desde la URRS y Cuba, por el Partido Comunista bajo el “pacífico” nombre de Política de Rebelión Popular de Masas, que transitó por Carrizal Bajo, el intento de asesinato del General Pinochet y el correspondiente castigo aplicado por las fuerzas de seguridad nacionales.

Esto nos lleva a la caricatura que el Sr. Rettig y su comparsa de beatos bienpensantes hace del combate largo y cruento que los mismos terroristas preveían que vendría. Ellos, en su 1ª Declaración, arriba reseñada, declaran sin dejar ni la mas mínima duda que estaban llevando una guerra que solo concluiría con las derrota de las FFAA de los países atacados y la imposición del castrismo en la región.

Afortunadamente para Chile, aquí no hubo un Chávez, ni un Maduro; si hubo un intento de imponer a un Diosdado Cabello que fracasó.
Por sabido se calla y por callado se olvida. Sé que la majadería de la izquierda cansa, pero así es como construyen sus calumnias e infamias.
Amable lector, le sugiero seguir paso a paso el derrumbe de Venezuela para que pueda ver y apreciar, en vivo y en directo, lo que las FFAA de Chile hicieron por salvar la Patria.

SOLO PARA MILITARES EN RETIRO

Si usted es militar en servicio activo, no lo lea, si lo hace, es bajo su exclusiva responsabilidad

Soldados: de nuevo estamos ante un país que se rompe por las costuras, el odio se manifiesta a borbotones desde las bocas y gestos de la misma gente que llevó al país al enfrentamiento mediante “la agudización de las contradicciones”.
Dimos mucho de nosotros mismos, trabajamos con devoción, arriesgamos la vida y expusimos a nuestras familias, creímos haber restablecido la armonía entre los chilenos. No fue así, no logramos neutralizar la hegemonía cultural del odio, herramienta clave del enemigo.
Fue peor que eso, hoy vemos a grupos –Evópoli y otros- que cooperan en la demolición de las bases de nuestra nacionalidad mientras dicen compartir nuestros valores. La cobardía campea por sus respetos; el cuidado de sus millones no deja tiempo a los ricos y a la fronda para proteger a quienes los rescataron del desastre. Al final del gobierno de Bachelet alcanzaron a divisar los cuernos de la bestia, se aterrorizaron y ganaron las elecciones prometiendo lo que no están cumpliendo, se les pasó el susto y están de vuelta en sus negocios.

Un escritor –Mauricio Rojas- manifestó su opinión de que el Museo de la Memoria era un montaje propagandístico, luego fue nombrado Ministro de Cultura y ello provocó que el odio de la izquierda saltara frenético a su garganta.
Un periodista del diario La Tercera fue quien lanzó la piedra, el dueño del medio, un colombiano – árabe avecindado en Chile donde fue acogido y que se enriqueció durante el gobierno militar, no pudo intervenir para dar algo de equilibrio al enfoque. Pobre Saieh, sus periodistas le censuran lo que puede o no publicar en su diario, aunque sea como inserto pagado.

Un extraño “poeta” de izquierda, un tal Zurita, tomó la guaripola y montó su espectáculo frente el lugar de marras que culminó con algunos días, pocos, de fama. Las fotos de la manifestación muestran a cientos de los eternos beneficiarios de los fondos fiscales para la “promoción del arte” expresando su ira. No se ven niños, gracias a Dios, ya que el vate Zurita que hace algunos años efectuó una performance “artística” que incluyó una masturbación en público y otros despropósitos, podría haberlos escandalizado.

Una reacción pintoresca fue la de Evópoli, grupo político de incierta filiación, presidido por Hernán Larraín Matte que respondió a las críticas realizadas por dirigentes de RN y la UDI con una deprimente explicación: “Chile Vamos ha tenido claro siempre cuales son sus principios y por eso le hacemos el llamado a los presidentes de RN y la UDI a no entregarle la defensa de los derechos humanos a la izquierda” … “con la crítica que le hacen a Evópoli creo que le hacen un flaco favor a Chile y a la posición que ha tenido el gobierno de Sebastián Piñera, en esta materia”.
Otra manifestación típica de ese sector político, el Síndrome de la mujer Golpeada: “(El Golpeador) no lo hará nunca mas, mi amor lo corregirá y lo rescatará de su condición violenta y odiosa”. Su afán por obtener un certificado de honorabilidad firmado por la izquierda sería patético si con ello no estuvieran destruyendo las bases de nuestra sociedad.
La Tercera, el 14 de agosto ensaya un cantinfleo filosófico literario para enchular su manejo de esta situación, en su editorial señala: “Habrá numerosas lecciones que se podrán extraer a raíz de este desafortunado episodio -desde luego, La Moneda debe hacer un mejor chequeo de quienes van a desempeñar altas investiduras públicas, para evitar ingratos contratiempos, y los propios nominados deben ser más proactivos para detectar sus posibles conflictos, algo que Rojas no hizo-, pero hay una dimensión que requiere especial examen por parte de la sociedad, ya que en la medida que las personas sean condenadas por sus solas opiniones, existe el riesgo de que el país se deslice por la pendiente de la censura y el amedrentamiento, en que todo aquello que no coincida con ciertos grupos, sencillamente no tiene cabida o, peor aún, puede llegar a ser una causal de inhabilidad para ejercer en el servicio público. No cabe duda de que el país ha fijado con el paso del tiempo nuevos estándares en relación al tema de los derechos humanos, donde éstos han pasado a ser parte consustancial de nuestra cultura, sin espacio para relativizar -por mínimo que sea- la gravedad de las violaciones a las garantías fundamentales ocurridas tras los sucesos de 1973. Ese juicio ético debe ser un testimonio de compromiso con el respeto a los derechos fundamentales, y su defensa no admite ambigüedades. Pero valiéndose de este consenso y el total reproche que merecen las violaciones a los DDHH, algunas voces han pretendido imponer una mirada que ni siquiera admite la expresión de otros puntos de vista. Asociar sin más cualquier disenso o punto de vista alternativo a un “negacionismo”, e incluso buscar castigar penalmente estas opiniones, es la antesala a una sociedad intolerante y con escasa conciencia de lo que significa la democracia y la libertad de expresión. No es difícil advertir que esta verdad oficial parece funcionar en una sola dirección. Así, es llamativo que para la nominación de la expresidenta Bachelet en el Ato Comisionado de los DDHH de la ONU, no se haya estimado relevante su falta de condena a regímenes como Venezuela o Cuba, los que han violado sistemáticamente las garantías fundamentales. Si el país ha de empeñarse en fijar claros estándares en materia de DDHH, éstos deben ser inequívocos, lo que no debe ser confundido con actitudes totalitarias”.
Es difícil que alguien, persona o gobierno, pueda imaginar todos los ángulos desde los cuales la infamia izquierdista pueda atacar. Por su parte, el “negacionismo punible” de los que piensan distinto es típico del marxismo soviético, cubano, chavista y de todos lo dictadores de ese pelo.
Respecto a Bachelet, esta delicadeza para exponerla como lo que es, una marxista practicante, es un mal chiste.
Si no fuera trágico y repugnante sería risible la hipocresía de las “personalidades políticas y del mundo de las artes” que se reunieron frente al Museo de la Memoria, y que nunca se manifestaron respecto al horrible genocidio llevado a cabo en el Sename durante los gobierno de Aylwin, Lagos, Frei, Bachelet, Piñera y de nuevo Bachelet.
Toda tortura y abuso palidece comparado con estas brutalidades porque las víctimas son completamente inocentes e indefensas, jamás empuñaron un arma contra nadie y nunca predicaron ni practicaron el odio. Lo peor, fueron muertos porque sus asesinos no asignaron ningún valor a sus débiles personas, a sus sufrimientos y ni a sus tristes destinos. Acá no hubo ideologías en pugna, revolucionarios llamando a quemar el país o utopías que imponer a sangre y fuego su Política de Rebelión Popular; solo inocencia, soledad, abandono.
La estrella de este genocidio: Estela Ortiz, amiga de Bachelet y conspicua ideóloga y activista de los Derechos Humanos, con su sueldo de $ 7.500.000 mensuales.
Soldados: estos son los jueces y verdugos de las FFAA, estos son los dueños de “la cultura” chilena, esta es la clase política a la que entregamos nuestra representación, esto es lo que hay que recordar con un Museo de la Memoria que blanquea sus fechorías y esta es la elite que dice liderar nuestro país.

Les propongo una reflexión: Ya que es un hecho que los partidos políticos y el Congreso son la base desde opera toda esta máquinaria repugnante y que también es innegable que su función “intermediadora” entre el pueblo y el gobierno hace años que dejó de ser tal, estas instituciones son apenas una excusa para lucrar en el proceso.
Hoy por hoy, la mejor y única manera de llegar al Gobierno para exigir el cumplimiento de sus promesas, es la presión directa a sus autoridades, es decir, llegar al Presidente via los Subsecretarios, el resto es música. Pero para llegar a esas autoridades es imprescindible ser capaz de plantear una amenaza que los obligue a escucharnos, es decir, un acto político que los fuerce a contestar o a actuar.
La creación de organizaciones sociales fuertes y con objetivos claros, lideradas con firmeza y sin recatos es una posible solución.
Si crees que es así, únete a nuestra Multigremial de las FFAA y fortalécenos con tu rabia y tu frustración.

El fracaso de la “Nueva” Derecha Chilena

Desde hace ya treinta años vivo en una comuna de la zona central poblada por chilenos comunes, gente corriente, “tradicional”. Sus habitantes son varios cientos de miles de personas que culturalmente viven, piensan, sienten y tienen necesidades en las antípodas de las de los políticos de la nueva derecha liberal que pulula por Santiago y sus alrededores sacando sesudas cuentas y elaborando complejos y sofisticados edificios intelectuales aprendidos en pos grados o impuestos por organismos internacionales.
El futuro de estos chilenos comunes está inextricablemente ligado a su sociedad: su familia, sus (anticuados) valores, su (obsoleta) familia, sus (modestas) aspiraciones materiales y sus (arcaicos y excluyentes) valores morales y más aun a sus (provincianas) costumbres y formas culturales.
Ellos están unidos a un entorno que no quieren ni pueden abandonar, a un territorio, clima, topografía, olores, flores, comida, rituales sociales y expresiones culturales que les gustan y no quieren cambiar.
Sienten que mediante los cambios que les están imponiendo les están construyendo un mundo que no entienden, no les gusta, los asusta y que, en realidad nadie ha podido explicarles de que se trata y como van a vivir en él. No tienen la posibilidad de irse a “otro Chile”, solo tienen éste. Están cansados, temerosos y ven como lo que les interesa, un modesto auto, una casa, educación para sus hijos, salud, seguridad física y estabilidad, no llega. Son ese gran número de personas que la izquierda ridiculiza como “los fachos pobres”porque no les interesa la revolución.
Los liberales globalizados, por su parte, “saben” lo que es bueno para todas las personas, pero no pretenden ni intentan (ni pueden) convencer a la gente común de que el mundo al que parecen dirigirse resultará bueno y mejor para ellos también.

Los iluminados están imponiendo sus ideas y sus preferencias. Decidieron lo que es bueno y lo que es malo, lo que es correcto y lo que no lo es y lo imponen con sus leyes y acuerdos de Starbuck. Son los que que alcanzaron la “liquidez” de Zigmunt Bauman, personas completamente libres de marcos y normas, que pueden cambiar su vida en la forma que quieran, si no lo pueden hacer en Chile, están en condiciones de irse a cualquier lugar del mundo en donde se sentirán perfectamente en sus casas, ya que llegarán a reunirse con sus pares en su mundo globalizado. Para ellos es lo mismo irse a Australia, Nigeria o Alemania. Ubi bene, ubi patria. No tienen ni quieren ninguna estructura de ningún tipo.

Educados en el Grange, Verbo Divino y otros colegios elegantes, con pos grados y doctorados en Harvard, MIT u otra universidad de Francia, Gran Bretaña o EEUU son ciudadanos del mundo. Con currículos parcialmente escritos en inglés y parla salpicada de expresiones en diversos idiomas. En condiciones de abandonar, en cualquier momento, su actual país de residencia (por ahora Chile). Están en condiciones de elegir su destino, el tipo de vida que quieran llevar, las oportunidades que quieran ofrecer a sus hijos y el estilo de vida que les acomode en cada momento. Son ciudadanos del mundo, está cómodos en cualquier parte, tienen redes sociales y profesionales en todas partes y no les asusta ni inquieta el desarraigo, ya que no tiene raíces. Han eliminado todo marco de referencia cultural o social nacional, y están ajustados al estilo de vida “internacional”.
No conocen la realidad nacional ni les interesa, excepto en cuanto a “saber” que es necesario su cambio y su pronta destrucción hasta sus cimientos, para incorporarla a la “globalización” cultural, social y política.
El pueblo chileno no los seguirá, porque en realidad no van a ninguna parte mas allá de sus caprichos personales. Es la siutiquería del nuevo intelectual rico.
Las aspiraciones y metas del chileno común son las que tenían los abuelos de los “globalizados”, que sus nietos ya consideran tan naturales y obvias que los lleva a despreciar a los que recién aspiran a ellas.

En realidad, nuestros liberales son extraterrestres que viven en Babia, recuerdan al Mapu, un “partido de ascensor” durante el gobierno marxista. De ascensor porque vivían en edificios y no en casas modestas como se usaba en esos años, eran poquitos y reunían solo a los del mismo edificio.

Tal vez lo mas pernicioso de este lote es su falta de principios o ser de los que aseguran que “estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.
Su estrategia comunicacional es adoptar posiciones extremas y llamativas, solo para llamar la atención, como la ley de identidad de género, del matrimonio igualitario o del aborto libre. La tesis de Hernán Larraín Matte en ese contexto fue “que sólo una agenda progresista en lo “valórico” le daría notoriedad mediática al partido”. Y tenía razón: esos temas entregan una presencia mediática mucho mayor que una agenda social. Pero son pocos los que consideran prioritarios esos temas. Este oportunismo contagió al papá del prócer de Evópoli que se les unió con entusiasmo: “Queremos gobernar incorporando a otros grupos que no están en Chile Vamos, porque así aseguramos mayoría en el Parlamento. Mayor razón para tener un criterio de mayor amplitud”.
Para acentuar su “Elitismo Mapucista” cancelaron su intento de ser un partido popular y pasaron a buscar una clientela mas a su medida entre los universitarios pirulos y los miembros jóvenes de la clase ABC-1.
La miseria moral de este grupo es tal que en su frenesí por conseguir un certificado de “honorabilidad” por parte de la izquierda controladora de los medios, han elegido a las FFAA y particularmente a sus prisioneros políticos como blanco para “hacer méritos”. Por lo demás, si tienen lo que tienen y si pueden hacer lo que hacen, es porque los militares chilenos estuvieron en lo que estuvieron.

Cabe preguntarse, ¿una vez que Chile Vamos asegure la mayoría en el Congreso ¿qué van a hacer, cómo van a gobernar?, ¿volverán a sus antiguos “principios?, ¿seguirán con “los nuevos”?. Es el drama de tener principios de goma: es lo mismo que no tenerlos.
La intención de estos liberales dicen que es “armar un nuevo partido de derecha que deje atrás las trancas de la dictadura”. Si tiene trancas con Pinochet y los militares, vayan a un siquiatra. En política lo que cuenta es tener historia, recorrido, consistencia, solidez doctrinaria y lealtad con sus seguidores.

CHILE: DERECHOS HUMANOS AL ESTILO PIÑERA.

Esta columna es errónea de comienzo a fin; se aparta de lo políticamente correcto; recuerda verdades desagradables que se han escamoteado de la vista del público; revisa prejuicios y odios que unen a moros y cristianos contra los militares chilenos y recuerda traiciones entre los políticos conjurados, en fin esto es algo que no debería ser escrito sino mantenido en los recovecos de la desmemoria selectiva de la clase política de Chile.

El Sargento de Carabineros Sr. Leonidas Bustos ha muerto de neumonía no tratada, a los 87 años de edad, prisionero en Punta Peuco, lugar al que fue arrastrado por la Justicia Chilena, desde la modesta casita en que vivía al cuidado de sus hijos, gravemente enfermo, para ser encarcelado y muerto.

¿Por qué este odio?. Es por una cadena de hechos políticos desencadenados por los partidos políticos de la izquierda y la derecha que involucraron a los militares chilenos a partir de 1970, contra su voluntad y haciendo uso de todo tipo presiones. Y que resolvieron en negociaciones entre ellos una vez que pudieron regresar al poder.

Brevemente: la izquierda – Allende- ganó la presidencia por un modesto tercio de los votos y pretendió hacer una revolución como la de Chávez. Llevaron al país a la ruina económica y el caos político. Cuando el desastre fue evidente trataron de hacer un golpe de estado con trabajadores ingenuos al mando de políticos irresponsables del PS (Altamirano, Garretón y otros). El gobierno de Allende aterrorizado obligó a los Altos Mandos de las FFAA a asumir los ministerios mas críticos para que salvaran su gobierno. La DC y la derecha aplaudieron.
El PS precipitó la crisis con el provocativo discurso de Carlos Altamirano del 9 de septiembre de 1973 declarando la guerra a las FFAA y a Chile.

Llegó la crisis. Todos arrancaron, los socialistas principales responsables, mas rápido que nadie; Allende se suicidó, Altamirano arrancó a perderse, el PC no pudo maniobrar la situación y debió arreglárselas solo. Los trabajadores que se habían creído el cuento de la revolución buscaron las armas y estas no existían, los jefes tampoco.

Los exilios fueron por clases (mal que mal los marxistas son expertos en lucha de clases) los mas elegantes a Italia y Francia; los mas modestos a Yugoslavia y otros países del Europa del Este. Los comunistas a Alemania Oriental, donde fueron divididos –de nuevo- según clases, los mas altos a universidades y centros de estudios, los mas modestos a fábricas de pernos y tuercas.

Se inició “la resistencia”. Según la pluma de un autor comunista: “tanto en el plano interno como externo, el PCCh durante los primeros años de la dictadura, emitió constantes declaraciones y manifiestos llamando a la ‘unidad antifascista’, es decir, la unión de todas las agrupaciones democráticas en contra la dictadura. Especialmente se buscaba lograr un actuar conjunto con la Democracia Cristiana”. La habitual tibieza de los demócrata cristianos dejó esta propuesta sin respuesta, por lo demás aun esperaban que la Junta Militar les entregara el gobierno a ellos, a Frei en concreto.

El 3 de septiembre de 1980, a través de un discurso transmitido por Radio Moscú, Luis Corvalán anunció a Chile y al mundo, que el PCCh iniciaba la guerra contra el Gobierno Militar.
“Se debe partir afirmando que el FPMR fue una estructura paramilitar del Partido Comunista chileno. En tanto como iniciativa política y fuerza práctica, fue uno de los elementos que constituyeron la Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM), impulsada por los comunistas, que se había iniciado con el reingreso de dirigentes desde el exterior encabezados por Gladys Marín desde febrero de 1978”.
“Así, el contexto social y político de las protestas, permitirá el desarrollo, masificación y legitimación de diversas formas de luchas, incluida la lucha armada y las expresiones de violencia política popular, incorporando de esta forma, nuevas prácticas y concepciones de lucha a los tradicionales repertorios del movimiento popular”.
“En este escenario, las acciones armadas en contra de la dictadura como ataques a cuarteles militares y policiales, los sabotajes, voladuras de torres y líneas férreas, ajusticiamientos a miembros de los cuerpos de seguridad, secuestros, recuperaciones (robo) de dinero, armas y comida; los copamientos territoriales, las emboscadas y las propagandas armadas, así como las actividades milicianas relacionadas con la autodefensa de masas, se incrementaron e intensificaron notablemente, por lo menos hasta fines de la dictadura”.

La pretensión de inefable Sr. Rettig de establecer que en Chile no hubo guerra es solo una expresión mas del uso impúdico del lenguaje jurídico para hacer política sin decencia.

En abril de 1979 se hizo oficial el quiebre del Partido Socialista en dos corrientes, una encabezada por Carlos Altamirano (los después llamados ‘renovados’) y la otra por Clodomiro Almeyda. Ganaron los socialistas renovados y otros tránsfugas que asociados con la Democracia Cristiana optaron por una salida consensuada y negociada con el Gobierno Militar, dejando a los Comunistas fuera del futuro gobierno, luchando solos. Una vez mas el PC fue vencido, se rindieron y plegaron sus banderas en completa derrota.

Aquí comienza la maniobra de la Democracia Cristiana que encabezó el movimiento político para hacerse del poder, mentir a los militares, emboscarlos y traicionarlos.
La idea la explica Edgardo Boeninguer, cerebro de la estratagema: “hubo acuerdo en estimar que el mero hecho de asumir la presidencia .. generaría una situación que nueva y distinta por si misma constituiría un cambio de la estructura de poder y desencadenaría un proceso acumulativo que produciría sucesivas alteraciones en la correlación de fuerzas políticas a favor de la coalición gobernante”.
“La primera tarea de la transición era lograr el completo y total retorno de las FFAA a sus cuarteles”.
“El objetivo primario se logró con mayor facilidad y prontitud de lo esperado. Se impuso (entre los militares) la tradición de dependencia y el respeto por la figura del presidente de la República, el constitucionalismo militar y su estricto apego a las jerarquías”.

La investigación y condena de los delitos contra los Derechos Humanos se apoyó “en la viga maestra – creación personal del Presidente Aylwin” – que se concretaría en las Leyes Cumplido que dejaron a las FFAA privadas de las garantía procesales comunes para los chilenos y sujetos a procedimientos ad – hoc y “por último, la Comisión Rettig fue complementada por una intensa presión política y de los juristas del mundo de la Concertación que hizo suya el Presidente, en el sentido que la Ley de Amnistía no impedía la investigación de los delito”. … y la puñalada final de Aylwin: “Una carta formal del Presidente a la Corte Suprema invocando esta tesis jurídica dio lugar a que fuera conocida como la doctrina Aylwin, la que con el tiempo, ejerció considerable influencia sobre los tribunales, … En los años siguientes el criterio judicial sobre la materia fue oscilando, en alguna medida en función de las sensibilidades políticas al respecto”.

En breve, el apego a valores que los militares consideran virtudes ciudadanas como el respeto al Presidente, a la Constitución y a las Jerarquías fue su debilidad que abrió paso a abusos crecientes que concluyeron en su humillación, encarcelamiento y discriminación.
Los políticos vencieron a los militares, los envolvieron en su palabrería y leguleyadas y abusaron de su buena fe. Un caso patético es el del general Cheyre.

La primera esperanza de justicia por parte de los militares la constituyó el Gobierno de Sebastián Piñera, que desconociendo promesas exigidas por escrito – su credibilidad ya era escuálida- cerró el Penal Cordillera en medio de un despliegue periodístico-publicitario, inventó la categoría de los “cómplices pasivos” para ganar la superioridad moral sobre sus socios de la UDI e incumplió por completo sus compromisos de honor, y luego la segunda presidencia de la misma persona, en que los militares en retiro y sus relaciones votaron por él luego de tenerlo en vilo hasta la segunda vuelta electoral, solo para ser traicionados nuevamente.

Este es el escenario en que el Sargento de Carabineros Sr. Leonidas Bustos tuvo que actuar, en que fue juzgado, condenado y escarnecido.

Juzgue usted hasta donde puede ser responsable o culpable. Le pido que considere como es posible que los líderes que crearon el conflicto, lo alimentaron, se beneficiaron de él y lo resolvieron negociando entre ellos, no paguen nada y se sitúen como observadores, jueces y verdugos.

¿Por qué será que los grandes culpables siempre quedan impunes?

NOTA: Las frases y párrafos entre comillas son documentos formales de miembros del Partido Comunista, no los identifico para no avergonzarlos.

Las deudas del PS con el PC

El 9 de septiembre de 1973, siendo presidente Salvador Allende y José Tohá Ministro de Defensa, el senador socialista Carlos Altamirano, ante una multitud anunció: “A nuestro juicio, compañeros, el golpe reaccionario se ataja golpeando al golpe. No se ataja conciliando con los sediciosos. El golpe no se combate con diálogos. El golpe se aplasta con la fuerza de los trabajadores, con la fuerza del pueblo, con la organización de la clase obrera, con los comandos comunales, con los cordones industriales, con los consejos campesinos. Hemos oído aquí gritos de “crear, crear, poder popular”, porque el pueblo así lo ha comprendido. La guerra civil en que se encuentra empeñada la reacción, estimulada, apoyada, financiada y sustentada por el imperialismo norteamericano, se ataja sólo creando un verdadero poder popular. El compañero Allende no traicionará, compañeros, dará su vida si es necesario en la defensa de este proceso”.

Este discurso fue la culminación del enfrentamiento político -teórico y práctico- entre el Partido Comunista (PC) y el Partido Socialista (PS), teniendo a Allende como fiel de la balanza o como violinista en el tejado.
El PC, fiel seguidor de las directivas de Moscú, intentaba una revolución a partir de la conquista política del poder; sin alterar el proceso de la “distensión” a nivel de la Guerra Fría y sin unirse a la vía violenta del castrismo; el PS por su lado, estaba obnubilado por la “gesta” de Fidel Castro y sus barbudos, soñaba con la conquista violenta del poder, y Allende por su parte quería conjugar lo imposible: la vía pacifica de Moscú, sin ceder el puesto de líder revolucionario continental a Fidel Castro.

La incesante “agudización de las contradicciones” por parte del PS estaba arrinconando al PC, el ambiente de odio en la sociedad chilena era insoportable. La crisis económica y el conflicto social llevaron al PS a la convicción de que “la vía institucional” era inviable. El PS decía tener todo listo, los “cordones industriales” pertrechados y organizados, las FFAA adecuadamente “infiltradas” por sus agentes y simpatizantes, el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) aseguraba controlar amplias extensiones territoriales populares.
El 11 de septiembre se desató la guerra, los líderes de izquierda huyeron a perderse, algunos despistados buscaron las armas y no las encontraron, los dirigentes no dieron la cara. Allende se suicidó. Altamirano huyó.

Los militares habían comprado el cuento de la lucha armada y se habían preparado concienzudamente, fueron a la guerra con todo, a ganar. La debilidad de la resistencia fue una sorpresa grata pero difícil de creer de buenas a primeras. La parte mas difícil fue tomar el control del Estado que había sido copado por individuos y organizaciones mas o menos anárquicas y autónomas. Miles de activistas fanáticos controlaban todo, en todas partes.
El PS corrió a asilarse a las embajadas y el PC recibió la parte mas fuerte del impacto. Sus militantes quedaron abandonados, algunos resistieron, la mayoría fue capturada y encerrada, clasificada, en parte liberada y en parte enviada a detención.
En el caos reinante era imposible saber quien era quien y que papel jugaba cada cual en el régimen de la Unidad Popular. En realidad ni el Gobierno de Allende sabía que pasaba en Chile.

Este feroz fracaso, es el primero de los varios golpes que el PC recibió por culpa de la irresponsabilidad de los líderes del PS, que impusieron a Allende una lucha armada que dijeron ser capaces de ganar y en la cual fueron derrotados sin siquiera combatir.

Después vino la derrota del MIR que, sin hacerse cargo de su propia incapacidad, lanzó una heroica proclama: “El MIR no se asila”. Muy pronto, Enríquez y los miembros de la dirección del MIR comprobaron que carecían de la preparación y de los elementos necesarios para emprender una resistencia armada. Tampoco sabían que de sus propias filas saldrían hombres y mujeres que los delatarían. Tras algunos enfrentamientos, los combatientes revolucionarios también huyeron. Con el tiempo terminaron transformados en píos mártires perseguidos por sus ideas y sus perseguidores militares convertidos en delincuentes y asesinos malvados.
Desde fines de los años ´60 el PC había iniciado la formación de varios cientos de oficiales militares profesionales en la URRS, Bulgaria, Rumania, Cuba y Alemania Oriental que se desempeñaron en diferentes cargos en esos países mas Nicaragua y El Salvador (Brigada Internacional Simón Bolívar). En 1977, comprobada la derrota política y militar en Chile, el PC llevó a cabo un giro estratégico radical: se aproximó a Fidel Castro, adoptó la lucha armada como instrumento para el derrocamiento del Gobierno Militar y la implantación de la Revolución en Chile. Comenzó reuniendo a sus militares y a sumar a los egresados de las nuevas promociones, proceso que culminó el 3 de septiembre de 1980, en que Luis Corvalán a través de un discurso transmitido por Radio Moscú, anunció a Chile y al mundo, que el PCCh adoptaba una estrategia de Rebelión Popular de Masas para iniciar la “sublevación nacional” como vía al “establecimiento del socialismo”. La guerra contra el gobierno de Chile.
No está claro quienes ni como impusieron este cambio de estrategia pero el PC comenzó a aplicarlo enérgicamente en Chile mediante el “trabajo militar de masas” (TMM), consistente en entrenamiento paramilitar orientado a atentados menores, tales como bombas en postes de alumbrado y de teléfonos, bombas de ruido en dependencias públicas, boicots, sabotajes, propaganda armada, disturbios callejeros, barricadas y subversión en las FFAA, incluyendo la venta subsidiada de drogas a la salida de los cuarteles. Un paso crítico fue la creación del ala militar del PC, el Frente Manuel Rodríguez.
En el intertanto, y desde fines de los ´70 venía haciéndose claro que el apoyo de Fidel a los revolucionarios latinoamericanos no era desinteresado, en realidad, en el ambiente político que se vivía entre la URRS y EEUU, las guerrillas en Sudamérica ayudaban a Fidel a pasar desapercibido y desviaban la atención mundial, desde su isla y su revolución fracasada, hacia otros objetivos.
El PC chileno, se cambió al carro militarista justo cuando la vía violenta dejaba de ser viable. En este contexto, los socialista exiliados en Europa comenzaban su conversión hacia la “vía institucional”, conocida en nuestro país como la “renovación socialista”. Y … los Comunistas volvieron a ser abandonados por el PS que comenzaron solos la lucha contra el Gobierno Militar.
En 1984 las fuerzas de seguridad del Gobierno Militar golpearon duramente al PC, primero con la captura del cargamento de armas en Carrizal Bajo y luego haciendo fracasar el atentado contra el Presidente Pinochet. La reacción del gobierno fue drástica. Los comunistas quedaron aislados y en cuestión de semanas decidieron un brusco giro estratégico, optando por desmantelar al FPMR antes del término de ese año. Esta parte de la batalla resultó con abundantes bajas entre las fuerzas del PC, provocando fuertes crisis en el MIR (división y posterior atomización) y en el Partido Comunista (desgajamientos y debilitamiento).
Y la puñalada final en palabras de un prócer PC: “La llamada estrategia de “concertación” fue plenamente exitosa: consiguió que la dictadura concentrara su represión sobre el ala revolucionaria de la oposición democrática (el PC) y aceptara negociar con el ala concertacionista. Logró dividir a la izquierda y atraer a la “renovación socialista” al proceso negociador, concitar las esperanzas democráticas y el respaldo pasivo de una amplia masa ciudadana, negociar con los militares y la derecha el proceso de transición a un régimen civil que bajo la formalidad de procedimientos democráticos (elecciones, división de poderes, partidos políticos) asegurara la continuidad de la misma economía neoliberal al servicio de los grandes empresarios, la coadministración entre la Alianza y la Concertación de la institucionalidad política (candados constitucionales, binominal), el control monopólico de los medios de comunicación y reproducción cultural, el papel de las FFAA como garantes de la gobernabilidad institucional, y la impunidad y olvido de la responsabilidad dictatorial”.

En breve la derrota total.

Conquistado el gobierno, llegó la hora del pago de la Concertación al PC permitiendo y alentando su venganza contra las FFAA, para lo cual Aylwin armó el entramado de las “Leyes Cumplido” y, en ausencia de acceso del PC al saqueo del estado, dar compensaciones pecuniaria inagotables para sus combatientes y simpatizantes (ahora “mártires” y “gente que pensaba distinto”).

El ex Ministro Edgardo Boeninger, creador de la estrategia de la DC para ganar el plebiscito de 1988, cerebro de la transición, creador la Concertación y ministro de la Secretaría General de la Presidencia de Aylwin describe fría y crudamente esta maniobra que, aprovechando la debilidad militar paralizados por “la tradición de dependencia y de respeto por la figura del Presidente de la República, el constitucionalismo militar y el estricto apego a las jerarquías”, para someterlos, desconocer los acuerdos, crear legislaciones especiales y procedimientos judiciales ad-hoc para arrastrarlos a los tribunales a recibir los castigos impuestos por un Poder Judicial bajo el control de la Concertación.

La pregunta clave, ¿adónde llegará esto?, porque hasta ahora, los gobiernos se limitan a esperar que no se hable del problema político – militar y que ojalá no estalle durante su período, y así va medio siglo.

Este blog continúa con “la Cossa Nostra” – La Izquierda y La Derecha Unidas”.g>