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Acerca de fernandothauby

Consultor en Riesgo país, Política y Seguridad Regional, Nacional y Estrategia

LOS MILITARES Y LA ANOMIA POLÍTICA

La anomia es un concepto que se refiere a la ausencia de ley, normas o convenciones. De su etimología se desprende su uso en el ámbito tanto de las ciencias sociales como en la política, mediante la cual se señala la ausencia de normas o convenciones en una sociedad o su irrespeto o degradación por parte de un individuo o un grupo de individuos.

Las consecuencias de la anomia van desde la inadaptación personal hasta la anulación de las normas sociales.

El sociólogo francés Émile Durkheim consideraba que la naturaleza humana necesitaba una autoridad que le pusiera límites (normas y convenciones) a sus pasiones y deseos, puesto que su ausencia podía llegar a ser destructiva para el propio individuo y para la sociedad. A veces, las dinámicas sociales y económicas influyen en la anomia.

Existe una anomia derivada de la percepción de la degradación de la legitimidad de la autoridad y otra producto de la incapacidad o falta de voluntad de la misma para ejercer su función de mando, liderazgo o dirección.

En Chile, con Sebastián Piñera ejerciendo la Presidencia, tenemos ambas situaciones simultáneamente. Su historial personal y su comportamiento político lo han privado de ambas -pérdida de la legitimidad ante quienes debe dirigir e incapacidad política. Se puede discutir si la segunda situación es producto de su incompetencia o por un defecto de carácter, para los fines del ejercicio de su cargo ambas se potencian.

Chile, con un orden constitucional basado en un Ejecutivo dotado de poder y atribuciones, esta anomia es insanablemente incompatible con la continuidad en el cargo de quien ejerce esa función. Una consecuencia de esta limitación del Presidente Piñera ha sido causa relevante de anomia política en todo el cuerpo social. Chile se desplaza carente de dirección.

El Congreso ha invadido las atribuciones presidenciales, los Partidos políticos que apoyaban su Gobierno cayeron en el populismo y lo han abandonado y la Oposición no puede ni quiere actuar voluntariamente dentro de los marcos institucionales.

Tanto la Oposición como los Partidos de Gobierno, carente de unidad, liderazgo y oferta política se encuentran fraccionadas en grupos incapaces de configurar una política racional ni de ofrecer alternativas de gobierno de reemplazo eficaces. La institucionalidad política se encuentra en el suelo.

Falta aun medio año para que haya elecciones presidenciales, lapso que transcurrirá en medio de una crisis de salud, económica, social, de seguridad interna, de terrorismo y de gestión política. El panorama descrito hace poco probable que mediante esas elecciones se pueda configurar un nuevo gobierno capaz de conducir la instalación y puesta en marcha de una Nueva Constitución, de liderar la imprescindible recuperación económica, imponer el control del estado en la Araucanía, de poner bajo control a la creciente invasión del narcotráfico que ya ha invadido extensas áreas de las ciudades, de varios partidos políticos, del aparato estatal y de la justicia y restablecer el imperio del orden y la autoridad pública y social. La incierta situación internacional -regional y mundial- por completo fuera de la visión e interés de la Clase Política puede ser una nueva fuente de sobresaltos y crisis de magnitud e intensidad desconocidas que requerirá mucho mas que la guerrilla política que campea en Chile y que ha llegado a ser una forma de cultura política.

Es sabido que existe interés de grupos variados por movilizar y gestar una intervención militar. Creo que esa alternativa es inviable y está fuera de cuestión por razones que sobra analizar. Sin embargo, es también evidente que la fuerza armada, mas allá de la eliminación del concepto del texto de la actual Constitución, es la ultima ratio política y social, por lo que las FFAA y de Orden y Seguridad siguen y seguirán constituyendo un factor sustantivo de la ecuación de poder, lo que nos lleva al fondo del tema que intento analizar: el rol de esas fuerzas en el proceso político que Chile transitará durante los próximos meses.

Parece evidente que el gobierno actual y aun mas el próximo que asuma el mando del Estado, tendrá que enfrentar graves problemas que requerirán de una fuerza y solidez que es muy poco probable que pueda conformar, al menos durante un lapso crítico hasta su consolidación. Lo que queda del gobierno actual es solo de espera, la personalidad y el estilo presidencial actual hace imposible imaginar ninguna alternativa razonable que incluya su participación por lo que lo que sigue, se refiere en forma exclusiva al gobierno que asuma a comienzos de 2022.

La alternativa mas frecuente en una situación así suele ser la de la toma del Poder por parte de las FFAA, alternativa que descarto. Las FFAA de Chile continuarán la tarea -iniciada en el Gobierno Militar- de restablecer  la democracia, sin unirse a proyectos golpistas de extrema derecha ni a proyectos revolucionarios de extrema izquierda.

 Quedan otras dos alternativas: un gobierno “de unidad nacional”, formado por una coalición de fuerzas políticas opuestas que acuerdan una tregua mientras el gobierno electo toma el control de la situación, postergando la competencia por el poder. Las FFAA participan conformando una suerte de garantía o aval para ambas partes.  Es una alternativa no muy frecuente y pocas veces exitosa. Suele no ser lo suficientemente duradera para conseguir las condiciones deseadas. Mas frecuentemente suelen quebrarse antes de alcanzar sus objetivos.

Otra opción es la de un gobierno civil con apoyo militar, real o virtual. Esta alternativa se basa en un gobierno legítimo pero débil, que requiere una refuerzo extra, “dentro del marco constitucional”, que se extiende por un lapso mas o menos prolongado. Esta duración y la intensidad de la participación son dos aspectos críticos, ya que la participación de las FFAA debería ser de protagonismo decreciente, de duración relativamente breve y contar si no con la aprobación explicita de la oposición, por lo menos con su aquiescencia tácita.

Los principales riesgos son que se prolongue mas allá de lo imprescindible; que el gobierno en ejercicio aproveche su poder extra para abusar; que el gobierno no logre crear el poder político propio o mediante alianzas que permitan darle término a la situación o que la oposición cree o agudice las contradicciones políticas y sociales para llevar a un quiebre total y finalmente a una revolución.

En Chile esto se practicó durante el Gobierno de Allende en que las FFAA fueron incorporadas contra su voluntad en un esquema de refuerzo y equilibrio de poder entre gobierno y oposición dentro de un proyecto político que sus miembros rechazaban individual y colectivamente. Entraron y salieron de diversos cargos hasta que la situación se hizo insostenible para todos. La presencia militar dejó de ser institucional y en algunos casos se personalizó (ej. caso de los generales Prats y Bachelet). Mirado en retrospectiva su participación en el gobierno pudo haber sido útil y exitosa si los objetivos del gobierno y de la oposición hubieran sido si no compatibles, al menos tolerables para ambos.

Otra alternativa es una participación militar “delegada”, es decir la incorporación al gobierno de miembros de las FFAA en retiro o de personas que las representen, simbólica y ocasionalmente en forma política. Este es mas o menos el sistema brasileño actual. La participación de las FFAA es mas licuada, menos ostensible y también relativamente menos efectiva. Tiene la ventaja de que permite una salida militar mas expedita, gradual y menos traumática.

Ambas alternativas se verían potenciadas y tendrían mayores posibilidades de éxito si la participación militar fuera convenida por las partes políticas en competencia. Esto exige un nivel de confianza mutua político – militar que hoy día se encuentra muy debilitada, pero que la conveniencia podría potenciar. En este sentido, la forma en que se aprecie el desempeño militar en lo que resta de la administración de Piñera podría ser decisivo.

Los militares suelen analizar y planificar en forma adelantada a los hechos y es una buena costumbre -las sorpresas son menores y mas manejables- y a veces permite iniciar diálogos, establecer contactos y confianzas y sobre todo, hablar con realismo respecto a realidades.

Por otro lado, los que no quieren la continuidad de la república y aspiran a imponer una revolución continuarán, con renovados bríos, en su intento por debilitar y eventualmente destruir a las fuerzas militares y de seguridad.

         Fernando Thauby García

       Melosilla 18 de Abril de 2021

EN CHILE FALLÓ LA CLASE DIRIGENTE

Que buen vasallo, si tuviese buen señor !

En los días álgidos de noviembre de 2019 fui invitado por miembros de la fronda y de la elite económica a concurrir a algunas reuniones. Aterrorizados por la posibilidad de perder sus bienes y posiciones, recurrían a militares en retiro en busca de milicotes a quienes usar. Sus patéticas argumentaciones, estilos y propuestas, reflejaban una increíble desconexión con la realidad del siglo XX y que decir del siglo XXI, y una incomprensión total del mundo actual. Su ignorancia e incultura, su ceguera ante la realidad de Chile y del mundo, daban una profunda lástima. Parecían encapsulados en si mismos y sus grupitos, ajenos y distantes de la realidad. Me sorprendió ver y oír a personas que uno creería con roce internacional, académico, político y cultural, personas con mundo, que sólo eran derrelictos naufragados hace años y que aun no tomaban nota de su condición.

Este recuerdo viene al caso ante la burda maniobra de Piñera que, so pretexto de emplear a las FFAA bajo un régimen de estado de emergencia sanitaria, los trata de meter, a la mala, en actividades policiales para las cuales debería existir estado de sitio, sacándolas solapadamente del marco constitucional y legal. Inventa una pintoresca figura de un “coordinador” y designa a cargo a un “operador político” -antiguo sirviente para odd jobs-. Se molesta y sorprende cuando los jefes militares concurren a las sesiones de “coordinación” acompañados de abogados para explicarle al operador que lo que le dijeron que les dijera a los jefes militares era ilegal y absurdo y que no sería aceptado.

En alguna parte de su razonamiento imaginó una maniobra para desligarse de toda responsabilidad política y de DDHH poniendo, primero a un  hombre de goma entre él y la violencia y luego tratar de pasar gato por liebre haciendo como que cumplía la Constitución sin hacerlo. Pura letra chica.

La tercera parte de la ecuación: una izquierda pegada en categorías de hace medio siglo, de desastres de los cuales son los grandes culpables, de errores políticos garrafales y de actos criminales que se niegan a reconocer. Viviendo en un mundo obsoleto mientras siguen en su baile de máscaras. No tienen nada que ofrecer y siguen momificados en el siglo pasado. Mientras el mundo, la tecnología, la industria, la educación, todo, sigue adelante a toda marcha.

 “Las Fuerzas Armadas -explica un periodista de izquierda- no quieren entrar en este juego (de la Araucanía) . . . lo hacen porque les costó mucho recuperar la credibilidad y no van a hipotecar en un capricho político todo lo que les ha costado tanto ganar desde el retorno de la democracia”.  La credibilidad de las FFAA nunca estuvo bajo la del Congreso, de los partidos políticos ni de los empresarios. Superaron la feroz campaña de odio y difamación de la izquierda, sus organismos de fachada y parte de la Iglesia Católica, algunos cuyos prohombres pasaros directamente de las trincheras de la resistencia a la condición de delincuentes sexuales. También sobrevivieron a la traición de la derecha. No traten de empatar. Mírenlas bien, respétenlas, cuídenlas. Son la ultima ratio.

La nueva izquierda, revolucionarios de asamblea estudiantil, repetidores de doctrinas y raciocinios que no cree nadie del mundo civilizado. Vendedores de inmoralidad y simulación, incapaces de producir nada, ni una propuesta razonable, ni una crítica fundada. Propuestas de futuro, pruebas de comprensión de las características del mundo que se está construyendo a nuestro alrededor, nada.

Nada, solo palabrería hueca. Farándula, vulgaridad, miseria intelectual y moral.

La soberbia, ignorancia, mezquindad, insensibilidad, provincianismo de nuestras elites dirigentes son catastróficas. Su continua batalla de avivadas, zancadillas, mentiras, infamias y abusos de poder y económicos ya no dan risa, tampoco pena, solo asco.

Siguen sosteniendo doctrinas que a sus abuelos ya les resultaron intolerablemente dogmáticas, intolerables y obsoletas. Que sus padres lucharon y trabajaron denodadamente y con éxito para desplazar y que no saben reconocer ni respetar porque ignoran el significado del esfuerzo continuado y del respeto a las personas. A todas, siempre.

¿Podremos salir de ahí?, difícil, una juventud que vive entre gases y algodones, que vive como si no fueran responsables de nada, pidiendo, exigiendo, con rabietas y sosteniendo ideas e ideologías que ya sus abuelos rechazaron por ineficaces e inmorales. ¿Cómo es posible que jóvenes educados apoyen y promuevan regímenes como el de Cuba o Venezuela?, no es falta de información. Es banalidad, irresponsabilidad y estupidez. ¿Cómo una diputada puede declamar que prefiere que todos sean pobres a que haya ni la mas mínima desigualdad?,  mientras disfruta de una dieta de 9 millones mensuales. Y los jóvenes lo aceptan y lo justifican.

Algo grave dejó de funcionar. Personalmente creo que fallaron los intelectuales, de derecha, centro e izquierda, ganaron los “pragmáticos” que transitaron rápidamente a corruptos e inmorales. ¿Hay reemplazantes?. Mirando la lista de candidatos, se ven algunas personas decentes, los menos. Se repiten representantes de la misma ralea, muchos. Hay más gente valiosa,

¿Por qué se “abstienen”?

Fernando Thauby García

23 de marzo de 2020

Carta a los Militares y Policías Chilenos en Retiro

Durante nuestra permanencia en servicio activo fuimos ciudadanos ausentes -constitucionalmente- de la política. Lo hicimos lealmente y bien.

Muchos de nosotros estuvimos durante el Gobierno Militar y prestamos nuestros servicios a Chile y a los chilenos en duros momentos de crisis interna que nos fue impuesta; enfrentamos graves amenazas externas y lo hicimos en medio de un feroz bloqueo por parte de quienes suponíamos nuestros aliados.

No pedimos nada a cambio, sólo cumplimos nuestro deber.

Sufrimos la impotencia de no poder impedir la tortura de nuestros prisioneros políticos por parte de los mismos que hoy destruyen a Chile.

No vimos en nuestras filas a los hijos de la Clase política ni de la Clase dirigente, solo a los militares y al pueblo.

Ya no estamos en servicio, ahora somos Militares en Retiro y comenzamos a ser ciudadanos en Servicio Activo. Los chilenos, el pueblo, esperan que seamos tan buenos ciudadanos, como buenos soldados fuimos en nuestra vida militar.

Nuestro país, ese por el cual tanto trabajamos y arriesgamos, está siendo demolido por una clase dirigente mayormente egoísta y mezquina, ignorante y soberbia, codiciosa y deshonesta; incompetente y vulgar. Por una fronda que se siente y comporta como extranjeros, colonizadores de seres de segunda categoría, ciudadanos del mundo prestos a emigrar a cualquier parte donde haya dinero. Ubi bene, ubi Patria.

Todos sabemos que lo que pasa en la Araucanía es caos y anomia por falta de carácter del Presidente y su comparsa, y por la sucia complicidad de la izquierda. Nadie sabe que es lo que quiere hacer Piñera, él tampoco lo sabe. La oposición a la espera de confirmar hacia dónde se inclina la balanza, para tomar la posición más conveniente para ellos.

Todos sabemos que el vandalismo, la delincuencia y el narcotráfico es un subproducto de la corruptela y decadencia moral de los líderes políticos, que se ha difundido hacia toda la nación; que el derroche y malgasto de nuestro dinero es el resultado de un estado plagado de nepotismo y politización, caja pagadora de los políticos a sus compadres y familiares.

Todo eso lo sabemos, pero, ¿qué estamos haciendo?, ¿qué hace cada uno de nosotros para poner fin a esta podredumbre?.

Pocos mucho; muchos poco.

No es tiempo de esperar, es hora de actuar. Cada cual debe buscar y encontrar su puesto de combate. El enemigo se pone cada día mas atrevido e insolente, son los efectos de nuestra parsimonia. Su osadía y abuso es la imagen que refleja nuestra pasividad.

Si no ganamos las próximas elecciones, se incrementará la violencia y mas temprano que tarde, deberemos seguir el camino de los tránsfugas rumbo al exilio, pero sin su dinero.

Afectuosamente

16 de marzo de 2021

Fernando Thauby García

Area de Estudios Multigremial – FACIR

HASTA QUE EL VANDALISMO SE HIZO COSTUMBRE

Cuando la izquierda sale a la calle,

La derecha tiembla

Michelle Bachelet 2010

Un estudio efectuado por un equipo de diez investigadores periodísticos[1], todos de explícita “sensibilidad de izquierda”, aborda el problema de la violencia ciudadana en Chile en una forma diferente, original. Va directamente a los protagonistas. Es dificil asignar un determinado valor de credibilidad y rigor a la investigación, pero de cualquier manera sigue siendo un dato interesante.

El estudio de Ciper revisa y descarta dos de las hipótesis más difundidas para interpretar el surgimiento de la movilización. “En primer lugar, la idea que estas movilizaciones forman parte de una contienda de largo plazo, en la cual grupos organizados, muchas veces fuera de la institucionalidad, aprovechan la oportunidad política que abre una fuerte crítica social o política”. Y en segundo lugar: “frustración de expectativas entre la percepción de lo que ofrece el modelo de desarrollo y la realidad cotidiana a la que ellos efectivamente pueden acceder. Esta explicación, no obstante, deja sin aclarar dos cuestiones: por qué la protesta se produce en ese momento si las expectativas han sido frustradas por largo tiempo, y cuáles los principios que orientan la acción de los manifestantes”.

Su hipótesis explicativa para la continuada violencia es: “la calle se llenó de personas convocadas por sus propias experiencias y problemas; solo una vez reunidas, fortalecieron sus miradas políticas. No fue la política la que provocó el estallido, sino que la protesta llevó a expresar políticamente el descontento social”. “Establecer las características y orientaciones de estos participantes resulta clave dado que son ellos quienes otorgan la indiscutida masividad que alcanzaron estas manifestaciones”. En sus palabras: “Para muchos, es luego de salir a la calle que se inicia el proceso de politización”. “Es decir, no fue la política la que provocó el estallido, sino que la protesta llevó a articular políticamente el descontento social”.

Las explicaciones de los participantes son consistentes entre ellos, incluso entre personas provenientes de distintos barrios, condiciones económicas y sociales: “Casi todos se sumaron a las protestas de manera espontánea, sin obedecer a lógicas tradicionales de convocatoria política o social, y expresando discursos y objetivos políticos muy variados”. Héctor, un ingeniero comercial de 27 años, residente en Concepción, relata cómo llegó a protestar sin haberlo hecho antes y resume en gran parte la experiencia de otros entrevistados:Al principio yo no sabía que esto iba a pasar. Fue de un día para otro y cuando pasó justo estaba con unos amigos y en verdad ellos y yo quedamos muy impactados con el tema. Entonces (…) al tiro salimos a manifestarnos y todos estaban de acuerdo y creo que en ese sentido fue súper rápido. (…) Casi todas las mañanas la gente se juntaba en la Plaza de Armas y ahí llegaba yo, iba en bicicleta (…) Fue una experiencia muy buena en ese sentido estar ahí con mis amigos, ayudarnos y ver todo como pasa en la realidad ahí mismo. Creo que fue algo igual impactante”.

Otro caso: Un estudiante de historia, residente de San Miguel señala: “la movilización fue la que me pauteó y me dio a conocer el petitorio”. “Ernesto, un diseñador de 32 años de Maipú, apunta que gracias al estallido él y su entorno comenzaron a tomar más en serio la política”: “Entonces ahora la conversación ya no es como reclamar y como putear al huevón que está de presidente – disculpa la palabra – sino que tiene que ver con un poco más de contenido. ¿cachai? …”

Este efecto tambien se produjo en los grupos mas adinerados: “[Yo] comparto con gente de distintos estratos socioeconómicos, todos mis amigos que eran de clase más alta, más zorrones, más cuicos, hay varios que despertaron de cierta manera, cachai. Empezaron analizar y vieron lo que pasa en el SENAME, vieron la realidad de otra manera”. Esto, en parte explica un “caceroleo” en Huechuraba, la misma noche del día 10 de Octubre.

Un breve repaso de las causas alegadas por los manifestantes violentos en Chile nos muestra su evolución y sus constantes:

-Durante el Gobierno de Allende se produjeron muchas manifestaciones de violencia política, la mayoría de ellas convocadas y protagonizadas por fuerzas de izquierda que se suponía apoyaban al gobierno. En ellas pudimos ver un intento de tendencias extremas dentro del gobierno que intentaban agudizar los conflictos internos en busca de una aceleración y profundización de los cambios revolucionarios. Casi al final se vieron algunas manifestaciones -poco violentas- de derecha.

-Durante el Gobierno Militar las manifestaciones violentas (izquierda) fueron de dos tipos, ciudadanas, violentas pero masivas, cuya legitimidad para ellos era moralmente aceptable en cuanto eran parte de su percepción de estar en una lucha política; y otra terrorista, inaceptable para todos desde el punto de vista moral y muy discutibles en cuando a sus efectos políticos.

-Durante los diferentes gobiernos de izquierda entre 1990 y 2000 tenemos un panorama diferente en que los disturbios son generados por parte de los partidos en el gobierno -a veces con su complicidad-, en que el objeto era empujar sus políticas hacia la izquierda mas allá de lo aceptado por la ciudadanía en su expresión electoral.

La situación actual se inicia con la desafortunada expresión de Lagos en el 2001 en que justifica los violentos desmanes en el centro de Santiago diciendo que “hay que dejar que los cabros se expresen”, haciéndose cómplice de la ruptura del orden público e impidiendo la aplicación de ley. Interpreto esta reacción -por completo alejada de la personalidad autoritaria de Lagos- , como una concesión al ala izquierda de sus impatizantes (los autoflagelantes).

Gobierno de Bachelet I – 2006 – 2010

El siguiente peldaño en esta escalada es en el Gobierno de Bachelet, en que la violencia ciudadana fue mantenida y estimulada por los profesores, apoderados y rectorías de universidades -controladas por la izquierda-, con motivo de su insatisfacción por la Ley Orgánica de Educación (LOCE) presentada por Bachelet y otras “exigencias”, que culminan con la violenta ocupación del Liceo de Aplicación y del Instituto Nacional.

El 21 de Mayo de 2006 Bachelet anuncia que no aceptará la violencia “Quiero ciudadanos críticos, conscientes, que planteen sus ideas y sus reivindicaciones. Pero esa crítica debe hacerse con un espíritu constructivo, con propuestas sobre la mesa y, lo más importante, a cara descubierta y sin violencia. Quiero ser muy clara: lo que hemos visto en semanas recientes es inaceptable. ¡No toleraré el vandalismo, ni los destrozos, ni la intimidación a las personas! Aplicaré todo el rigor de la ley. La democracia la ganamos con la cara descubierta y debemos continuar con la cara descubierta”.

 Pero termina aceptándolo y no aplica la ley. Siguen las tomas y retomas y se incrementa la violencia y se consolida la impotencia o complicidad del gobierno.

El 30 de mayo de 2006 cerca de 80.000 estudiantes escolares secundarios inician un paro nacional. El 1 de junio, Bachelet, enfrentando amenazas de los estudiantes, universitarios, profesores, apoderados, agrupaciones de trabajadores y partidos políticos con convocar a un nuevo paro nacional si sus demandas de una nueva reforma educacional no eran acogidas de forma definitiva y luego que surgieran fuertes críticas por no haber dado importancia al conflicto desde su origen, se dirigió a la Nación por primera vez a través de cadena nacional de televisión y radio anunciando soluciones a la mayoría de las demandas de los estudiantes.

El gobierno de Bachelet se rindió, o mejor, reconsideró su política y se plegó a las demandas de los amotinados, que mal que mal, estaban empujando cambios en la dirección que ella compartió siempre. Pero no cambió nada significativo. La Revolución Pingüina ganó en la calle, pero fue cooptada por los partidos políticos de izquierda y terminó en poco o nada.

En esta etapa ya tenemos a la violencia ciudadana empleada como instrumento de presión sobre el gobierno de izquierda, efectuada por sus propios partidarios, para ir mas allá de la voluntad manifestada por la ciudadanía en las urnas y más allá de las políticas de gobierno, con la sumisión -complicidad- del mismo.

La conocida expresión de Bachelet “cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”, da cuenta de su nueva valoración del uso de la violencia ciudadana para la imposición de políticas más allá de la aprobación ciudadana expresada democráticamente.

Bachelet deja plantada la bomba política que complicará a su sucesor, Piñera I.

Gobierno de Piñera I – 2010 – 2014

El año 2011, a un año de su asunción, Piñera debió enfrentar una fuerte ofensiva estudiantil impulsada por un número creciente de actores de izquierda: estudiantes, profesores, universidades controladas por la izquierda y la CUT. La primera fue el 12 de mayo a pocos días de la cuenta pública del Presidente. Piñera informó sus propuestas para la educación, las que fueron rechazadas de inmedianto y continuó con una seguidilla de marchas y manifestaciones con un número reducidos de manifestantes, la mayoría organizaciones de izquierda. A fines de Junio había 17 universidades en paro, tomadas o movilizadas. El 7 de junio se iniciaron las tomas de escuelas y colegios secundarios. El Ministro de Educación Joaquín Lavín “solicitó” deponer las tomas. Nadie le prestó atención.

El 11 de Junio los amotinados decretaron la “radicalización del movimiento estudiantil” que se materializó en tres marcha sucesivas con números variables de participantes, pero cada vez incluyendo más organizaciones no estudiantiles de todo tipo controladas por la izquierda.

En respuesta a los paros y tomas de los colegios, el 26 de junio, el Gobierno decidió adelantar las vacaciones de los colegios. Sin embargo, la mayoría de ellos persistieron en las tomas a pesar de la medida. El Gobierno en parálisis total, no hizo nada.

El Consejo de Rectores de las Universidades estatales rechazó la contrapropuesta del Gobierno e insistieron en negociar sobre la base de los principales puntos que proponen: fiscalización del lucro, aportes basales, más ayudas estudiantiles y la creación de una Superintendencia de Educación Superior.

Según el Ministro de Educación, Joaquin Lavín: “Los que marcharon hoy no representan a todos los estudiantes, sino que a los que estudian en las universidades tradicionales, que no son más del 30 % de los universitarios y que reciben los mayores recursos del Estado. El gobierno no reacciona frente a una crisis puntual ni a lo que se grita en la calle. Tenemos claro qué hacer y estamos impulsando cambios legales que permitan inyectar recursos a la educación. […] Siempre he estado dispuesto a conversar los temas que realmente están relacionados con la educación. Lo que no se puede hacer es mezclar las legítimas demandas con exigencias políticas e ideológicas.
Sectores que están más a la izquierda del Partido Comunista se tomaron la dirigencia estudiantil. Estos grupos ultras, como los llaman los propios estudiantes, han desplazado a los anteriores dirigentes y no tienen intención de llegar a acuerdos ni de mejorar la educación. Afortunadamente, la gran mayoría de las personas que miran con simpatía esta movilización están preocupadas por la educación”.

Luego vinieron tres propuestas sucesivas del Gobierno tratando de satisfacer las demandas de los huelguistas, las que fueron rechazadas completamente y que motivaron nuevas y mas violentas manifestaciones.

El Gobierno, abandonado a su suerte -por los partidos de izquierda y por sus propios partidarios- en la defensa del orden y seguridad interna, fue completamente incapaz de controlar políticamente la situación y menos aun de atreverse a recurrir al uso de la fuerza legal para imponer el orden. Pese a que los revoltosos inicialmente no contaban con el apoyo abierto y explícito de los partidos de izquierda con representación parlamentaria, éstos terminaron pasándose al bando estudiantil, que hacía rato había dejado de ser tal. También fue incapaz de disciplinar a los Rectores de las universidades estatales que por momentos lideraron la lucha contra su propio gobierno.

De la misma manera, tal como se sostiene en la tesis que analizamos, los manifestantes violentos que se iniciaban con un número reducido, durante el curso de cada manifestación se potenciaban con adherentes “espontáneos”, sin objetivos políticos concretos pero deseosos de “participar”, en un espíritu entre lo festivo y disfrutar “una experiencia muy buena, en ese sentido estar ahí con mis amigos, ayudarnos y ver todo como pasa en la realidad ahí mismo, fue impactante”.

Decir quees la misma manifestación inorgánica la que adquiere un significado político es inconsistente, ya que los manifestantes salieron a apoyar algo que aun no sabían qué iba a ser, en otras palabras, concurren disponibles para apoyar cualquier causa que se expresara en cualquier forma. No es una causa política la que los motiva, es la participación en la manifestación en si misma.

El petitorio de los huelguista llegó a ser exactamente la pedida máxima de los partidos de izquierda. En breve, la izquierda estaba intentando imponer -empleando la violencia- cambios constitucionales y legales que estaba incapacitada de hacer por la vía democrática.

18 de Julio fue la ceremonia de rendición incondicional del Gobierno; Felipe Bulnes, el nuevo ministro de educación  aseguró que “los estudiantes tenían el mérito de haber hecho sentir su voz, había generado un consenso en cuando a la reforma que hay que implementar”, y llamó a los estudiantes a deponer los paros y las marchas dado que venía “el tiempo de sentarnos a trabajar para construir con las distintas fuerzas políticas y con el aporte de ellos las soluciones que el país necesita”. El presidente Piñera se refirió también al tema y mencionó que había que analizar la educación como “bien de consumo”. La rendición incondicional del Gobierno, una vez más, fue empañada por el desatino oral del Presidente.

También se prometió enviar en menos de 40 días un proyecto de desmunicipalización de la educación pública, pasando los colegios a manos de organismos públicos descentralizados, crear una Superintendencia de Educación Superior para fiscalizar que las instituciones universitarias efectivamente no tengan fines de lucro y proponer una reforma a la Constitución estableciendo el derecho a una educación de calidad.

La propuesta del gobierno fue nuevamente rechazada por los dirigentes del movimiento: Camila Vallejo dirigente comunista denunció que la propuesta contaba con muchos vacíos y que perpetuaba el sistema de endeudamiento para los sectores más necesitados (sistema implantado en la administración de Lagos).

La rendición fue tardía e inoficiosa. Nadie le puso atención y nada cambió.

Pero la izquierda -la izquierda institucional y la extrema izquierda- habían tenido éxito en instalar en la opinión pública la animadversión hacia Piñera, la deslegitimización de su derecho a gobernar y se habían instalado también tanto su incompetencia política, como su falta de coraje para tomar decisiones difíciles. También se confirmó que “cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. Los parlamentarios de derecha y los partidarios del gobierno se acobardaron. La opinión pública se acobardó y la prensa, ya controlada por la izquierda, se alineó en el bando de izquierda. Este un caso claro de uso deliberado de la violencia como herramienta política.

Gobierno de Bachelet II – 2014 – 2018

En su campaña, Bachelet acogió las demandas que se le efectuaron a Piñera, las incorporó en masa a su programa de gobierno y propuso “una gran reforma a la educación”

Bachelet comenzó con un derroche de generosidad fiscal repartiendo bonos y subsidios: a dos días de su toma de poder dio dos bonos muy generosos;  luego vino el bono marzo, de carácter permanente; después el bono ropa, para los afectados por el incendio de Valparaíso;  a continación el bono Invierno. Aumentó el número de senadores de 38 a 50 y de diputados de 120 a 150 con sueldos y asignaciones extravagantes. Refinanció el Transantiago -cuyos usuarios no pagaban pasaje, “evadían”- con US$ 1000 millones; creó el Ministerio de la Mujer; una amplia gama de consejos para temas de género y otros de tipo ideológico, mientras el crecimento se estancaba en 1,6% -contra el 5,3% del gobierno anterior. Aumentó fuerte la deuda pública y subió el riesgo país. Cunde la corrupción zun más intensamente en su versión gobierno – empresarios.

Según el Ministro de Economía Rodrigo Valdés: “El PIB per cápita creció solamente un 1,4 % en promedio entre 2013 y 2016 y la fuerte presión política para impulsar el gasto en programas sociales ha contribuido a aumentar el nivel de deuda del Gobierno”. El comunicado expresó las siguientes justificaciones: “La rebaja refleja un prolongado crecimiento económico bajo que ha perjudicado los ingresos fiscales, la contribución del aumento de la deuda por parte del Gobierno, y la erosión del perfil macroeconómico del país”.

El 8 de mayo de 2014 se produce la primera marcha estudiantil, de baja intensidad. A poco andar el populismo se apodera del gobierno y comienza a legislar principamente para generar adhesión política y reducir el riesgo de manifestaciones violentas.

No se habló más de reforma educacional -los recursos no alcanzan- y crece la falta voluntad política para llegar a un acuerdo aceptable entre tantos actores agudamente divergentes. La izquierda extrema no logra establecer un frente común para una reforma educacional y el tema queda congelado. Dice Cristina Girardi: “Con matices, existe un acuerdo en que las reformas de Bachelet, independiente de si hayan tenido o no la intención de modificar estructuralmente el modelo educativo, no lograron con éxito su cometido: cambiar la lógica de mercado vigente en el área. Esa sigue siendo, entonces, tarea para la casa”.

Listo para pasárselo al gobierno que la suceda. La popularidad de Bachelet cae: el 75% de la gente cree que hizo un mal gobierno, el sentimiento respecto a la Presidente es de un 29% de desilusión, un 19% de desconfianza y un 15% de rabia. Su imagen provoca un 63% de rechazo.

Gobierno de Piñera II

La situación política y social al comienzo de su gobierno

El inicio del segundo gobierno de Piñera se hizo bajo el efecto de varios elementos políticos y sociales conflictivos. El más urgente y crítico parece haber sido el de la educación.

En Chile, existe una pugna intensa entre la derecha, que promueve un sistema educativo de cuasi – mercado, y la izquierda que quiere implantar un sistema estatal.

Esta pugna no ha encontrado una definición debido a la interacción de varios elementos: costo, acuerdo político y técnico, desconfianza hacia el predominio ideológico en la enseñanza estatal, agudización de la división social, calidad de la educación, igualitarismo, preferencia de la clase media por la educacioón particular subvencionada.

En el índice de Desarrollo Humano de la ONU (Educación), Chile (0.847) -con el actual sistema educacional de cuasi-mercado-  está en el primer puesto en Latinoamérica. Los países con mejores índices compuestos de Educación (alfabetización, gasto en educación, tasa bruta de matriculación, usuarios de internet por cada 100 personas, años de educación promedio, años esperados de instrucción) en Sud América son Argentina (0.764) y Uruguay (0.731)​.

En Chile los profesores, directivas estudiantiles y partidos de izquierda mantienen su hegemonía cultural y un firme control político en los gremios relacionadas con la educación, mientras la derecha domina en términos de calidad y prestigio.

Como vimos, Bachelet II conflictuó con los estamentos escolares y universitarios, cedió en lo que se refiere a conceder ventajas ante la violencia y con la ayuda de su coalición política consiguió una remanso de paz ciudadana que le permitió completar su período.

El Gobierno de Piñera II, se enfrentó desde el segundo mes de gobierno con una fuerte oposición del estamento educacional cuyo petitorio practicamente copiaba el programa que Bachelet no cumplió en su mandato. La lucha fue muy intensa y violenta y concluyó con la rendición de Piñera, quien accedió a casi todas las exigencias, jugando con el tiempo para tratar de concluir su período en relativo orden.

Otro elemento clave fue el Instituto Nacional (IN). Un reportaje extranjero, el 2 de agosto de 2019  señala que “en los últimos meses el IN ha dado titulares no tanto por sus logros académicos, sino por los constantes choques entre estudiantes y fuerzas del orden, incidentes donde jóvenes han sido grabados lanzando bombas molotov o han resultado heridos manejando artefactos incendiarios, denuncias de amenazas a profesores en el interior del colegio. Un puñado de otras famosas escuelas estatales para varones también han participado en las protestas, pero las del Instituto Nacional son las más extremas.

Mientras se repiten los focos de desorden y violencia, uno de sus líderes explica:

“Mi escuela refleja el estado de la educación en Chile: falta de recursos y cuidado a los estudiantes”. “Hay quejas por plagas de ratas, baños bloqueados con filtraciones de aguas residuales, duchas frías, ventanas rotas, techos con goteras y acoso por parte de los profesores”. “Hace seis años que pedimos que las cosas cambien. Estamos hartos de que nos pongan la etiqueta de terroristas y delincuentes, cuando lo único que queremos es ser escuchados”, “Algunos alumnos creen que la única forma de obtener la atención de la gente es lanzando cócteles molotov y tomando las aulas”, explica.

Esos seis años incluyen los años 2014 a 2018, presididos por Bachelet, que no recibió quejas a ese respecto.

El alcalde de Santiago, responsable financiero del establecimiento en 2019 señala:

“Desde que soy alcalde, cada peso que me han dado ha sido utilizado para la infraestructura de la escuela”, afirma: “Cada vez que reparamos algo, los estudiantes lo dañan. Arreglamos algunos de los baños durante las vacaciones y la primera tarde del nuevo periodo escolar tenían grafiti por todas partes y estaban dañados”. Argumenta que los problemáticos son un pequeño grupo de estudiantes muy politizados que quieren causar problemas. “No podemos tener a estudiantes que lanzan gasolina sobre los profesores y bombas. Tenemos que pararlos”, asegura.

 

El gobierno tomó algunas medidas de control que obtuvieron el siguiente análisis del mismo líder estudiantil: (Las medidas) también han llevado a que los manifestantes enmascarados aumenten de unos 20 a 100, de un total de 4.000.

Esto confirma que los creadores del movimiento -los políticamente motivados- fueron entre 20 y 100 alumnos de un total de 4.000 y que los demás “se unieron a la violencia sin motivos ni objetivos específicos.

Este establecimiento albergó a los violentos que en forma reiterada y a lo largo de muchos meses implantando la campaña “evade” en el Metro, con los niños  saltando los torniquetes sin pagar el pasaje, destruyendo las instalaciones y asustando a los pasajeros, todo mucho antes del alza que habría motivado la violencia del 18 de Octubre. Esta continuada acción terrorista y vandálica no mereció acción eficaz por parte del gobierno, permitiendo su popularización y crecimiento. La completa impunidad de los agresores transformó el vandalismo en una actividad festiva, un juego de burlar a una policía impotente y acorralada por las propias autoridades.

Estos grupos, asesorados por terrorista profesionales -de izquierda y extranjeros- perfeccionaron el arte y lo plantearon ante la ciudadanía y juventud como un modelo de audacia, originalidad y autonomía.

Este es un dato central para la comprensión de lo que vendría los días siguientes al 18 de Octubre

El Transantiago. Las últimas semanas del gobierno de Lagos el año 2006, en forma ridículamente improvisada, fueron traídos desde Brasil los vehículos con que se implementaría el sistema de transporte de superficie Metropolitano, el Transantiago. Todo funcionó mal, lo que se tradujo en anarquía, politización, fomento de la indisciplina social, confirmación de la impotencia para corregir el caótico sistema por parte del Gobierno de Bachelet y luego de Piñera.

La evasión en el Transantiago llegó a su récord histórico durante el primer trimestre de 2020, alcanzando un 35,2%.

Este fallido sistema, vivido y sufrido a diario por los santiaguinos, constituyó un grave golpe al prestigio y a la competencia de la gestión de la autoridad, a la honestidad de la ciudadanía y a la consolidación de la anarquía. Piñera tampoco supo enfretar y menos controlar esta problema, que aun no habiendo sido creado por él, al asumir la presidencia recibió como presente griego de parte de Bachelet.

La Izquierda y extrema izquierda. Desde el comienzo de los gobiernos de la Concertación, una parte de la izquierda siguió insistiendo en completar la revolución inconclusa. Esta aspiración fue distanciando a los partidarios de administrar -modificando- el sistema implantado por el Gobierno Militar, de los partidarios de reemplazarlo por un renovado proceso revolucionario.

El rotundo fracaso y corruptela de la revolución cubana, de la revolución chavista, de la revolución sandinista, de los gobierno de Dilma y Lula en Brasil y de los Kirchner en Argentina puso de manifiesto que la vía revolucionaria ya no tenía destino en sudamérica, menos en Chile. Paralelamente la izquierda Concertacionista declaraba plegarse a la continuidad del sistema democrático, pero sin cerrar -definitiva y totalmente- la opción de pasar a la vía revolucionaria y violenta, si las condiciones eran propicias.

El fracaso económico y político del Gobierno de Bachelet II mostró no sólo el inevitable declive de la Concertación sino la probable llegada de una sucesión de intolerables gobiernos de derecha. Solo quedaba el fin de la izquierda revolucionaria y su evolución hacia una posible opción socialdemócrata, que no convencía a muchos.

Por otra parte, la corrupción mediante el abuso del poder y dinero estatal la tenía completamente infectada incluyendo incursiones del narcotráfico.

El triunfo de Piñera II dio la señal para emplear todos los recursos disponibles para para hacer fracasar su gobierno y eventualmente derrocarlo políticamente. La experiencia de la izquierda en 1973 llevaba a excluir temporalmente la opción armada, no así la violencia ciudadana que ya había demostrado su eficacia en el gobierno de Piñera I.

Esta es la base de la beligerancia total, agresiva e intransigente de la izquierda, de toda ella, desde el mismo comienzo de la administración de Piñera.

Los dos arietes disponibles eran los estudiantes ya entrenados en la violencia, incluyendo su unidad de combate mas experta, el Instituto Nacional y las redes entre los grupos anarquistas y el lumpen citadino, que no solo se había mantenido durante el primer año de Piñera, sino que se había tornado mas violento y descarado, sin que hubiera reacción gubernamental ni política alguna.

La derecha política y empresarial y Piñera. La experiencia frente a la violencia ciudadana de su primer gobierno no fue asimilada, ni siquiera percibida. La incompetencia política de Piñera no le permitió sentir el pulso político. Sus reacciones fueron tardías, insuficientes e inadecuadas. Su carencia de empatía y su ausencia de liderazgo lo situaron siempre al margen de la temperatura política imperante.

La derecha política -pendenciera y divisiva- no fue escuchada y retribuyó el maltrato piñerista con deslealtad y desapego. Lo abandónó en momentos críticos y priorizó sus intereses electorales y de poder antes que los de su Gobierno.

Su tradicional falta de valor ante la amenaza de violencia fisica y sicológica, los puso reiteradamente al borde del pánico y muy próximos al “sálvense quien pueda”. La Clase Política de derecha no merece más atención, baste decir que sigue siendo incompetente, ignorante y cobarde.

La derecha empresarial, soberbia, mezquina y culturalmente obsoleta, tampoco fue ningún aporte en ningún sentido, mas bien fue un pesado lastre.

Así, Piñera quedó como a él le gusta: Solo.

Piñera y la ciudadanía chilena. Elegido para poner orden en las finanzas y recuperar la marcha de la economía, no pudo mostrar resultados en solo un año. Tal vez injustamente, esto potenció su ya sólida impopularidad personal.

Sus desatinos, impertinencias y obsesión por la figuración y éxito personal lo llevó a meterse en compromisos internacionales como su desdichada incursión en el conflicto Venezolano y en la organización en Chile de una convención de APEC sobre el medio ambiente, para el cual no había ambiente en lo mas mínimo.

Piñera el día 17 de Octubre de 2019

  • El presidente preocupado de las invitaciones y organización de la APEC para el medio ambiente, en el cuál él mismo sería la estrella principal, flanqueado por Trump y Putín.
  • Tratando de olvidar el fiasco de Cúcuta.
  • Con la economía sin repuntar en la magnitud ni forma esperada.
  • Los alumnos del Instituto Nacional continuaban con su ya habituales agresiones a Carabineros, lanzamiento de bombas incendiarias y toma y destrucción de sus instalaciones, a escasas cuadras de la sede de Gobierno.
  • La ciudadanía sufriendo con un caótico sistema de transporte de superficie.
  • En el Metro el vandalismo y la evasión continuaba -cortesía de los alumnos del Instituto Nacional-  impunemente-. El gobierno sólo atinaba a cerrar estaciones, dejando a pié a miles de personas que no encontraban otra alternativa para regresar a sus casas.
  • Con la agenda de gobierno política focalizada en una impopular reforma al sistema de pensiones y a la jornada laboral.
  • En la larga historia de Chile es poco probable que haya habido algún presidente más despreciado por las fuerzas de orden y seguridad que Piñera, algo que parecía no interesarle para nada, él creía poder prescindir por completo de ellas.

El día 18 de Octubre: Piñera decretó el alza del pasaje del Metro en $ 30.

Ante la reacción indignada de los usuarios del Metro la Ministro de Transportes explica que el alza era “necesaria”; otro dijo que ya que las flores estaban con precios bajos, tal vez era el momento para que los maridos aprovecharan para regalar flores a sus esposas, y el nuevo Ministro de Economía Juan Andrés Fontaine -un típico representante de la Fronda- recomendó a los trabajadores que se levantaran más temprano para aprovechar las tarifas reducidas, a tempranas horas de la mañana.

Resultados Inmediatos

  • El vandalismo se acentuó en el Metro. Y el público lo vió con simpatía.
  • Se potenció el ambiente de anarquía impuesto por la violencia del Instituto Nacional mediante las tomas y huelgas estudiantiles de mas de tres años de duración; vándalos entrenados, disponibles a sólo escasas cuadras de las estaciones vandalizadas, concurrieron a las estaciones atacadas; la rápida reacción de apoyo y simpatía de las organizaciones de izquierda de todo tipo, y el silencio y parálisis de los políticos -de todos elos-; y de broche de oro, se hizo presente la antipatía generalizada hacia Piñera y su equipo y la comprobada impunidad de los delincuentes violentos.
  • La reacción de Carabineros, ya escaldados por reiteradas situaciones de abandono  por parte del Ejecutivo ante situaciones anteriores de violencia, fue lenta y débil, lo que concurrió a su potenciamiento.
  • Se dejó sentir la débil, indolente y descoordinada reacción comunicacional del gobierno.
  • Algo muy grave: el apoyo masivo e instantáneo al vandalismo por parte de los medios de comunicación social, -en particular la televisión- creó una shock de gran violencia en todo Chile e incitó a violentistas de todos los pelajes a imitar las acciones de los escolares en otras estaciones.
  • Tal vez un factor minúsculo pero gravísimo, fue la concurrencia de Piñera a la hora peak del caos, a la celebración del cumpleaños de su nieto que se efectuaba en un popular local del barrio alto, dejando su puesto en La Moneda.

A las pocas horas de iniciadas las acciones vandálicas en el Metro, Piñera confirmó su incapacidad para tomar decisiones en un ambiente de crisis de seguridad; la extrema concentración de lacapaidad para la toma de decisiones; de su incapacidad de escuchar a nadie que no confirmara sus prejuicios; la ausencia de equipo de colaboradores, y lo peor, su completa carencia de liderazgo. Cayó en el silencio y la parálisis.

Situación entre el 19 y el 24 de octubre

Durante los seis días siguientes, Piñera y su gobierno nunca supieron con claridad que estaba pasando. Esa situación no es rara frente a eventos sorpresivos y violentos.

La violencia siguió incrementándose en una dinámica obvia. Los manifestantes polítizados, escasos en número, reforzados con lumpen y narco traficantes, con anarquistas y desadaptados de cualquier clase pero con objetivos personales o grupales claros y concretos – atacar una comisaría, saquear un supermercado o un grupo de locales comerciales de pymes, un objeto o construcción conspicuo y visible, destruir e incendiar -, se concentraron en cualquier lugar en que pudieran formar a un grupo gritón, violento y cohesionado detrás de cualquier eslogan, donde fueron arribando personas de todas las condiciones y característica sin motivos específicos y sin ninguna otra intención concreta que aprovechar el “recreo” frente a la autoridad, seguros de contar con impunidad, diversión que hasta ahora había estado reservada para algunos grupos organizados, como los estudiantes, pero que ahora estaban al alcance de cualquiera que quisiera unirse.

Y atacaron.  

Según partidarios de Piñera: “En programas políticos de televisión y análisis de prensa, muchos se preguntan por qué el Gobierno tardó tanto en reaccionar y por qué el presidente Piñera ha estado tan ausente, con apenas una brevísima aparición pública el sábado, en plena crisis. “Yo creo que el Gobierno entregó rápidamente el control a los militares porque nunca tuvo el manejo de la situación. Lo que ha ocurrido no se veía hace más de cinco décadas en Chile”, dice Saavedra, que cree muy difícil el futuro para el Gobierno. Un Gobierno que solo lleva 19 meses en el poder. “Se hace complejo pensar cómo podrán retomar el control, o cómo podrán darle cierta conducción a la demanda ciudadana”, agrega.

“El Gobierno ha actuado de manera muy torpe; limitó el problema a un asunto de orden público y perdió una oportunidad de oro. Y cuando el sábado Piñera anunció el congelamiento de la tarifa del Metro, ya era muy tarde”, dice Bellolio. “Su actuación ha sido incompetente, negligente, ha estado ausente y la entrega del control a los militares es una muestra de aquello”, señala. ¿Y podrá Chile, en estas circunstancias, organizar la APEC? Bellolio duda: “No sabemos si esta violencia es una expresión catártica que murió aquí o hay células preparando más protestas. Si el Gobierno reacciona ahora puede que tenga una chance de salvar la cumbre”. No lo hizo.

No concuerdo con lo que señala el estudio de Ciper: “Para muchos, es luego de salir a la calle que se inicia el proceso de politización”,Nuestras entrevistas muestran que los manifestantes dan sentido a su acción a partir del propio conflicto”.

Estimo que los manifestantes violentos que actuaron entre el 19 y el 25 de octubre nunca tuvieron objetivos ni ningún sentido a su acción mas allá de la violencia como acción de liberación,a mi juicio no son declaraciones de sentido político sino más bien de justificación de acciones que por estar muy alejadas de la formación cultural y ciudadana común, su vulneración requiere alguna excusa más o menos creíble o políticamente correcta. ¿Qué sentido político puede tener estar un día incendiando una iglesia para exigir una nueva ley de educación y al día siguiente apoyando una marcha de homosexuales desnudos en una perfomance pornográfica puramente exhibicionista?

En Chile, hasta fines del año 2010, las marchas de protesta o manifestaciones políticas dejaban una estela de robos, rayados, destrucción y pillaje en eje de la misma y en menor medida en las calles adyacentes, pero desde el maremoto de 2010, último año de Bachelet I, pudimos apreciar como el saqueo y vandalismo puro, sin ningún atisbo de justificación política, abierto, público, desvergonzado y lo peor, impune, se instalaba en la sociedad. Este fue un cambio cualitativo significativo en la conducta social en Chile, que no tiene nada de expresión política sino de anomia pura y simple y de impotencia y complicidad del gobierno de turno, de todos ellos.

En los conflictos violentos podemos identificar causas estructurales y causas coyunturales. Los saqueos y el vandalismo del 2010 son claramente coyunturales. Es la ocasión en que la ausencia e impotencia de la autoridad deja abierta la puerta a los desadaptados y violentos de la sociedad.

También existen causas estructurales.

Marcha del 25 de Octubre, expresión política de los ciudadanos

Fue la única marcha realmente multitudinaria, la única con sentido realmente político, fue pacífica y ciudadana y dio expresión a la causa estructural: la incompetencia política y estatal en la gestacióin y ejecución de las políticas públicas, en un ambiente generalizado de abuso y corrupción.

Entre 700.000 y 1 millón de personas concurrieron a la Plaza General Baquedano, sin violencia, sin eslóganes ni banderas partidista, sin insultos ni desmanes, a expresar sus agravios y quejas- Se quejaron contra un Estado inepto, gastador y corrupto, contra un Poder Judicial que no aplica la ley, contra Políticas Públicas incompetentes: Educacion; Habitación; Pensiones; Sueldos; Salud; Transporte Público. Contra el autismo del Congreso y la banalidad de los diputados y senadores.

No quería cambiar el tipo de desarrollo que estaba teniendo el país, querían que alcanzara a todos y en forma eficaz, sin corrupción y sin politiquería. Querían que se les escuchara, que las instituciones políticas, los partidos, el Congreso y el Gobierno, el Poder Judicial, los escucharan. Querían que sus “representantes”, los representaran, de veras.

Piñera perdió la oportunidad de su vida, el Gran Oportunista no tuvo el valor para pararse al frente de los ciudadanos y actuar como lo hacen los políticos de fuste, porque no lo es y nunca lo será. La izquierda no fue capaz de distanciarse de los vándalos, aun tenían la esperanza de derrocar a Piñera. La derecha, en pánico, se escondió y dejo el campo libre.

Desde el 26 de Octubre, hasta que el vandalismo se hizo costumbre.

Piñera, solo, asustado, incapaz de percibir lo que los ciudadanos querían, sin poder discriminar entre los que protestaban en forma política y los vándalos, fue arrastrado dando tumbos hacia el desastre.

El Covid – 19 le dio un respiro, el terrorismo en la Araucanía confirmó su incapacidad política y de gobierno.

Si la izquierda quiere hacernos creer que esto es hacer política, se equivoca en forma fatal, esto es fascismo.

Si la derecha quiere hacernos creer que la violencia es inmanejable, una vez más  está mintiendo, esto es cobardía.

Así Vamos.

Fernando Thauby García


[1] 18/O: Personas comunes en movilizaciones extraordinarias (Parte 1). 17.10.2020. CIPER

GLOBALISMO EN MARZO DEL 2021

INTRODUCCIÓN

Para situarnos en el tema podemos decir que el término globalismo se refiere a una ideología que estaría tratando de acabar con el estado-nación como marco para la administración política y referente de identidad, y señalaría el camino hacia una especie de estado mundial. Esto ocurriría bajo el doble efecto de la globalización económica y el internacionalismo

El nacionalismo por su parte sería un principio político que sostiene que debe haber congruencia entre la unidad nacional y la política. También se define como el “conjunto de ideas y de sentimientos que conforman el marco conceptual de la identidad nacional” frente a otras identidades, en cuanto “definidora de la esencia misma del individuo”. Sería la “conciencia del yo colectivo” de una nación.

Tipos de Globalismo / Globalización en curso

Actualmente y en el pasado ha habido varias formas de globalismo, todos ellos trataron de establecer algún tipo y grado de control sobre el mundo conocido mediante una ideología y las subjetividades correspondientes, más un conjunto diverso de recursos de poder.

Se distinguen varios tipos de globalismo, algunos basados en ideologías, como la Unión Soviética que movilizó a sus seguidores en base al “internacionalismo proletario” identificando a todos los pobres del mundo como una sola identidad socio-política que, bajo su liderazgo ideológico y político, alcanzaría la hegemonía global. El actual se apoya en el capitalismo, el libre comercio y el “sistema mundial basado en reglas”, liderado por los EEUU.

También hay religiones globales que se han propagado por extensas áreas del mundo, estableciendo, en diversas intensidades, el control sobre amplias poblaciones: el Cristianismo, el Islam y el Judaísmo, el Confusionismo y el Budismo. También estuvo el Imperialismo Territorial, que trató de controlar áreas geográficas e incorporar a diversos pueblos con sus etnias, culturas y tradiciones bajo su hegemonía cultural y económica, generalmente con el auxilio de las armas: persas, griegos y macedonios, romanos y británicos.

Joseph Nye generalizó el término en forma más amplia argumentando que el globalismo se refiere a cualquier descripción y explicación de un mundo que se caracteriza por redes de conexiones que abarcan distancias multicontinentales; mientras que la globalización se refiere al aumento o disminución del grado de globalismo.

Los argumentos contra el globalismo son similares a aquellos contra la globalización, entre los que se encuentran la pérdida de la identidad cultural, la eliminación de la historia comunitaria, el conflicto de civilizaciones, la pérdida de representación política y el colapso del proceso democrático a favor de una sociedad abierta gestionada globalmente por algún ente no identificado.

Aunque las ideologías más o menos conspirativas tienen una larga historia, el globalismo fue incluído como tema de preocupación sólo a finales del siglo XX.

La denuncia del “globalismo conspirativo” a menudo se ha centrado en la acción subrepticia u oculta de personalidades y organizaciones, en su mayoría capitalistas, entre ellos: David Rockefeller, la Sociedad Fabiana, La Mesa Redonda, el Consejo de Relaciones Exteriores, el Grupo Bilderberg, La Comisión Trilateral y otras.

En estos días y esta vez en forma pública y con pretensiones de transparencia, se pueden reconocer cinco esquemas en competencia como promotores del globalismo: el Foro de Davos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Capitalismo Inclusivo, que cuenta con el patrocinio del Vaticano; y dos esquemas de imperialismo: el Chino y el Norteamericano.

Primero revisaremos al Foro Económico Mundial y el Capitalismo Inclusivo, -que tienen elementos en común- dejando para la segunda parte a la ONU y a los Imperialismos Chino y Norteamericano, que también tienen una fuerte relación entre ellos.

Globalismo Capitalista

Foro de Davos. Lanzado en 1971, el Foro tiene como objetivo “mejorar el estado del mundo”.

Se celebra todos los años en el pueblo alpino de Davos, reúne a los líderes mundiales de los negocios y a los jugadores clave de la política, la filantropía y la academia mundial. El evento conlleva reuniones privadas sobre temas como la inversión en los países, y también es una oportunidad para hacer negocios.

Las figuras de alto perfil mediático a menudo lo usan para influir en la agenda global. El Foro de Davos generalmente atrae a unas 3.000 personas, un tercio de las cuales del sector negocios. Se asiste por invitación o pagando US$ 625.000.

Se le critica ser un símbolo de la “élite global”, -algunos de cuyos representantes fueron responsables de graves crisis que han sacudido al mundo-. Se dice que “Las élites siempre están un poco desconectadas, pero es imposible tener un mundo sin ellas. También es vital que estas personas se reúnan regularmente y sepan qué está pensando el otro”.

Religiones, El Catolicismo y el Capitalismo Inclusivo. La globalización como fenómeno político, económico y especialmente cultural trata de usar a las religiones como herramienta para la universalización. Sus principios, políticas y estrategias han encontrado tanto resistencia como aceptación o acomodo. Algunas religiones han respondido de manera defensiva y se ha producido un choque de intereses que se manifiesta en terrorismo religioso, intolerancia religiosa o étnica, etc. Otras, ante el avance inminente de este fenómeno, han adoptado modalidades de adaptación o bien han ajustado sus doctrinas o sus políticas a los requisitos que enarbola la globalización.

En este contexto podemos tratar de entender al recién creado Consejo para un Capitalismo Inclusivo que es una organización global sin fines de lucro creada bajo el auspicio del Vaticano con la orientación moral del Papa Francisco. Su misión es aprovechar el potencial del sector privado para construir una base económica más inclusiva, sostenible y confiable para el mundo. El Consejo está liderado por un grupo de base de directores ejecutivos y líderes públicos conocidos como los Guardianes del Capitalismo Inclusivo, quienes se reunirá anualmente con el Vaticano para avanzar en la misión del Consejo.

Bajo la orientación moral del Papa Francisco y del cardenal Peter Turkson, quien lidera el Dicasterio del Vaticano para la Promoción del Desarrollo Humano, la organización fue lanzada el 8 de diciembre de 2020 con el objeto de “articular imperativos morales y comerciales para reformar el capitalismo y transformarlo en una fuerza potente para el bien de la humanidad”.  Según el Papa “Existe una necesidad urgente de un sistema económico justo y fiable capaz de responder a los desafíos más radicales a los que se enfrentan la humanidad y el planeta. Habéis asumido el reto de buscar formas de hacer del capitalismo una herramienta más inclusiva para el bienestar humano integral”.  La señora Lynn Forester de Rothschild, fundadora del Consejo y socia directiva de Inclusive Capital Partners señaló: “El capitalismo ha generado una enorme prosperidad en el mundo, pero también ha dejado a muchas personas atrás, llevó a la degradación de nuestro planeta y no se le confía ampliamente en la sociedad”, “Este Consejo seguirá la recomendación del Papa Francisco de escuchar ‘el llanto de la tierra y el llanto de los pobres’.  Sorprende esta organización creada bajo la inspiración del Papa Bergoglio, -un hombre de inspiración peronista y de clara simpatía con la izquierda latinoamericana, que aspira actuar desde el capitalismo y tiene clara proximidad con el Foro de Davos. Se la puede apreciar como un intento del Vaticano para ejercer influencia en la Globalización desde el re-perfilamiento del capitalismo mundial y principalmente norteamericano. Los miembros del Consejo representan más de USD 10,5 billones en activos administrados, compañías con una capitalización de mercado superior a USD 2,1 billones y 200 millones de empleados en más de 163 países. El grueso de los socios son empresas norteamericanas y europeas.  No hay empresas chinas ni rusas. En una primera instancia se puede advertir una alineamiento pro occidental que toma posiciones al lado de EEUU y Europa, frente al nuevo imperialismo Chino.                                                                                                          

La Organización de la Naciones Unidas (ONU) y los Imperialismos Chino y Norteamericano.                                                                                                         La ONU. En el preámbulo del documento fundacional de la ONU se señala que sus Fines u Objetivos son: practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos; unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común, y emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos. Se puede apreciar que se trata de una declaración de Gobiernos, cada uno de los cuales  concurre voluntariamente para dialogar con otros estados y buscar acuerdos. En ninguna parte ninguno de ellos resigna sus respectivas soberanías ni delegan su representación en la estructura de la Organización. En breve, la ONU es una estructura burocrática y administrativa que permite a varios estados relacionarse con otros para alcanzar -de común acuerdo- determinados objetivos. Mas aún, la estructura directiva de la organización -su Secretaría General- no participa en ninguna instancia de toma de decisiones  como la Asamblea General o el Consejo de Seguridad, limitándose a poner en práctica los acuerdos alcanzados y en las condiciones que ellos establezcan. No considera que la Secretaría General tome la iniciativa o lidere ningún tipo de temas.

Por su parte, su Secretario General en declaración el año 2020, dice que la ONU es un: “Ente creado para regular a nivel supranacional las políticas locales, velar por los derechos humanos y como espacio para solventar conflicto entre naciones, el mantenimiento de la paz internacional, la promoción y protección de los derechos humanos, lograr el desarrollo sustentable de las naciones y la cooperación internacional en asuntos económicos, sociales, culturales y humanitarios -en materia de seguridad, paz, cambio climático, desarrollo sostenible, derechos humanos, desarme, terrorismo, salud, igualdad de género, gobernanza, entre otros-.

La ONU no regula nada ni vela por los DDHH, solo los estados lo hacen; la ONU no tiene iniciativas ni inicia acciones por si misma.Como se puede apreciar el Secretario General se auto asigna funciones y ámbitos que la Carta no le ha dado.

Este evidente abuso quedó de manifiesto en la Encuesta ONU 2020, que dice:

“La Organización de las Naciones Unidas presentó en enero de 2020 una encuesta de opinión internacional masiva y sin precedentes para conmemorar el 75º aniversario de su fundación. Esta iniciativa invitó a participar a personas de todos los ámbitos del espectro social del mundo -mujeres, hombres, niñas y niños de los países desarrollados y en desarrollo- a compartir sus esperanzas y temores sobre el futuro y a pensarcómo la ONU puede ayudar a lograr el cambio que haría del mundo uno más justo para todos”.

  • La opinión que concurre a la ONU es la de los gobiernos, no de personas individuales.
  • Los estados y gobiernos miembros son los que deciden si habrá o no cambio y cómo será. No la ONU.
  • Son los gobiernos los que pueden decidir y actuar en el cambio del mundo. De hecho hacen poco o nada.

La misma Secretaría General reconoce que: “La pandemia de COVID-19 ha subrayado la necesidad de cooperación internacional (entre Estados, frente a los cuales la ONU no tiene ninguna influencia ni poder) para desarrollar, producir y distribuir una vacuna que beneficie a todos los países, ricos y pobres”

El Secretario General de la ONU se felicita por “el hecho de que ha establecido, a través de los derechos humanos, un estándar ético común que sirve de discurso de legitimación de las prácticas de los Estados y de las organizaciones.

La ONU no ha establecido nada, son los estados miembros quienes lo han hecho y específicamente en este aspecto, los DDHH son declaraciones que no tiene mas valor que le asignen los países que controlan el organismo: EEUU, Rusia, China.

EEUU protege de reclamos contra Israel, a si mismo y a los países que le interesan. También los usa para mantener en línea a sus aliados díscolos o demasiado autónomos. Critica a los amigos de Rusia y China (Venezuela, Cuba etc). China no acepta que se los aplique a ella ni a sus aliados y los usa para atacar a los aliados de EEUU. Rusia no acepta reclamos y la ONU se cuida bien de inmiscuirse en ese tema, con ese país.

Así, los DDHH son solo munición para una guerra entre los grandes. Lo mismo vale para la Agenda 2030 y varias agendas ideológicas que los grandes usan de la misma manera.

El alegato del Secretario General concluye con una frase lapidaria: “está claro que la ONU ha de transformarse o reinventarse. Que desaparezca no puede ser una opción”

La segunda parte de la sentencia es clara. Si la ONU desaparece, su frondosa, bien pagada e ideologizada burocracia quedaría cesante.

En breve, el destino de la burocracia de la ONU es dudoso y está en manos de lo que acuerden China y EEUU.

China y EEUU

La agudización de la competencia política, estratégica y comercial actualmente en desarrollo entre China y EEUU influirá en forma decisiva sobre la sobrevivencia de la globalización o la forma que adopte si sobrevive.

Posiblemente una de las primeras bajas será la ONU misma. Sobreviviría solo si EEUU así lo decide porque piense que le puede ser de utilidad en su competencia con China y de que este país crea que le puede ser útil a ellos.

Sea como sea, el proceso de la globalización es probable que continúe pero nadie podría asegurarlo, menos sus características. Podría repetirse el esquema OTAN / Pacto de Varsovia u otro diferente.

Otros factor que, sin ser resolutivo, puede influir en el curso que siga, será el fortalecimiento o debilitación del nacionalismo, que el Brexit y la Pandemia han demostrado que está vivo y con buena salud.

RESUMEN DE LA SITUACIÓN

La globalización es un proceso con carácter histórico y obedece a la integración gradual de las economías y las sociedades impulsadas por las nuevas tecnologías, las nuevas relaciones económicas y las políticas nacionales e internacionales de una amplia gama de actores: los gobiernos, las organizaciones internacionales, las religiones, las empresas, los trabajadores y la sociedad civil.

Presenta variadas dimensiones con un alcance social importante que impacta en la vida y el trabajo de las personas, sus familias y sus sociedades.

El impacto en las vidas de las personas, se manifiesta en tres grandes ámbitos: por un lado y sin lugar a dudas, produce un fuerte impacto en la economía. Dentro de este campo, la globalización significa un capitalismo global y el imperio del liberalismo. Supone y exige la existencia de un sistema internacional “regido por reglas” que efectivamente sean respetadas por todos los socios.

Segundo, dado que en esta economía, por lo menos hasta ahora, predomina la especulación. La inestabilidad de los mercados financieros, en particular los mercados de divisas, son resultados de decisiones políticas intencionales y unilaterales, y muchas veces fuera del control de los gobiernos.

Tercero, la globalización económica es un acelerado y marcado proceso de diferenciación y sectorización entre los países que tienen más y los que tienen menos y que parece generar una fuerte polarización social.

En otras palabras, vemos que la globalización tiene un costo humano elevado que se reflejará en reducción de los puestos de trabajo -desempleo- en los países mas desarrollados y una aumento de los empleos muy mal pagados en los países mas pobres.

Vemos que la globalización, en estos días, está implicando la continuidad de la existencia de una política mundial centrada en la economía liberal capitalista … salvo que EEUU o China decidan otra cosa en su competencia cada día mas aguda … o que la reacción de los nacionalistas sea tan potente y amplia que consigan superar a los economistas globalistas… o que en algún momento el bando -Chino o Norteamericano- que se vaya quedando rezagado, decida recurrir a las armas para no perder la carrera.

Veremos como sigue evolucionando este movimiento, que se está acelerando.

Melosilla, 5 de Marzo de 2021

            Feernando Thauby García

LA ARMADA DE CHILE COMO ELITE NO GOBERNANTE

La Armada, a lo largo de su historia, ha tenido varios tipos de élites internas originadas en su propia vida profesional y por su interacción con las élites políticas y económicas civiles, de las cuales es dependiente, en su calidad de élite no gobernante.

La Guerra del Pacífico y el crecimiento explosivo de la riqueza en Chile, fruto de actividades industriales internacionales (salitre, guano cobre y otros minerales) superó y dejó atrás a la élite agrícola y comercial tradicional orientada hacia el comercio interior.

La nueva élite industrial y comercial se instaló en Valparaíso, desde donde manejó la industria extractiva en el Norte, las finanzas y el comercio de maquinaria y bienes de consumo hacia el interior del país, notablemente Santiago.

La Armada mantuvo una intensa relación social, comercial, familiar y técnica con esta Clase Dirigente, lo que incrementó su prestigio e influencia, que alcanzó su culminación en la Revolución de 1891.

La élite intra Armada de este período se caracterizó por la influencia y la prevalencia de los valores culturales y costumbres sociales inglesas y en menor grado francesa, alemana e italiana de las mismas características que las otras élites dominantes.

La crisis de 1929 / 30 puso fin a esta organización económica y social nacional. El cierre de la economía y la implantación de un modelo de “sustitución de importaciones” y el regreso a la economía agrícola tradicional determinaron una rotación de la élite comercial y social, cuyos nuevos representantes gobernaron desde a Santiago, en las cuales el cabildeo político y las relaciones familiares tradicionales sustituyeron  a la habilidad empresarial internacional del grupo desplazado.

La élite social y técnica “anglo” en la Armada cedió su espacio a los operadores políticos internos con conexiones en el Ejército y en la sociedad tradicional chilena la que, en parte, la capturó.

Esta rotación dentro de la Armada fue muy penosa e incluye la constante decadencia institucional con el triste episodio del motín de la escuadra y el descrédito social y político de los años ´30

Este ordenamiento del poder se arrastró hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial (2º GM) en que en la Armada y en el país se hizo presente un nuevo factor: la tecnología y la gestión.

En efecto, el fin de la 2ª GM la llegada masiva de la influencia norteamericana encontró un campo muy fértil en la Armada que acogió la llegada de dos cruceros Clase Brooklyn que con su carga de tecnología en los ámbitos electrónicos, eléctricos, hidráulicos, organizacionales, de relaciones sociales y de gestión administrativa y logística vinieron a cambiar profundamente la importancia relativa de las especialidades. La aparición de áreas de nuevas tecnologías, habilidades y conocimientos que no existían en el país pusieron a la Armada y a aquellos de sus miembros que las dominaban, en puesto de prestigio y relevancia, inicialmente dentro de la institución y luego en el área fabril y empresarial nacional.

La Armada se incorporó, lentamente, a una nueva élite nacional que representaba la modernidad y la tecnología.

Al interior de la Armada este cambio socio cultural no fue sin problemas. Reiterada y persistentemente se fueron presentando crisis de cohesión y disciplina que reflejaban el desajuste entre la tecnocracia y su valoración por un lado y el debilitamiento del mando y la cultura y estructura social tradicional por el otro.

Claramente se estaba presentando una fractura, coincidente por lo demás con lo que sucedía en todo el país, entre la Clase Dirigente y las diversas clases sociales que trataban de convivir en una economía estancada, bajo la gestión de una Clase Dirigente incapaz de adecuarse a las nuevas condiciones internacionales y dar respuesta a los problemas nacionales.

Esta profunda crisis nacional se manifestó mediante reiterados fracasos de las propuestas sociales, culturales e ideológicas del Gobierno de la Democracia Cristiana y luego con el intento revolucionario marxista de Allende, que concluyó con el Gobierno Militar que reorganizó a la sociedad en su conjunto, originando una nueva hegemonía.

La Revolución Militar de 1973 afectó profundamente a la sociedad chilena al dar paso a un nuevo grupo tecnocrático financiero, económico y comercial, coloquialmente conocido como “los Chicago Boys” que incluyó a un creciente número de graduados en gestión, finanzas y negocios en diversas universidades norteamericanas. Este grupo se hizo cargo de la gestión de la economía, de la banca, de la tarea de re-construcción de la industria nacional e incluyó a los empresarios privados, muchos de ellos asociados con inversionistas extranjeros, e impuso su hegemonía técnico empresarial basada prioritariamente en los aspectos económicos y de desarrollo.

La Armada, durante el Gobierno Militar, fue acogida como iguales por esos nuevos gestores del poder, en parte por sus habilidades técnicas y en parte por detentar acceso al poder político. Los militares (Éjército) que aportaban su hegemonía sobre el Poder Político, tuvieron no solo una relación diferente con el Poder Económico / empresarial, sino que una valoración social y política diferente a la de la Armada. Esta diferencia se sintió con fuerza una vez iniciada la Transición y la formación de una nueva elite y clase dirigente.

Como resultado de la entrega del poder político, el estamento militar fue marginado social y políticamente por la nueva clase política, manteniendo el Ejército el poder de la amenaza del uso de la fuerza que constituyó una nueva forma de relación amor – odio con los partidos de gobierno que, en varios aspectos, resultó dañina para ambas partes y para el país.

Esto explica el diferente acomodo entre las elites institucionales de las tres instituciones de las FFAA respecto tanto a la elite gobernante como al poder económico, de todos conocido.

En lo que toca al futuro, parece evidente que la Armada seguirá requiriendo una elite interna tecnocrática y operativa en los niveles medios y bajos de la institución y otra con una sólida formación en humanidades y ciencias políticas y sociales en los niveles medios y superiores, para interactuar con una elite gobernante, en estos años, aun en proceso de refundación, y en un escenario social cada día mas activo y complejo.

Araucanía. Plan Político y Estrategia

Piñera no puede invitar a la ciudadanía y a la oposición a negociar o apoyar a su gobierno en la Araucanía, si no ha definido la nueva realidad que pretende construir.

¿A qué la está invitando? ¿Cómo podrá la ciudananía de la Araucanía regular sus ambiciones y acciones si ignora las intenciones finales del Gobierno?

¿Cómo podrían evaluar los chilenos las acciones del Gobierno y sus resultados si no sé sabe que es lo que quiere hacer?.

El conflicto, para ser manejado racionalmente debe tener constantemente a la vista las características de las condiciones finales que se quieren crear.

Iniciar un largo viaje político y cultural (En Nueva Zelanda llevan 17 años y no terminan) exige establecer a grandes rasgos, pero con claridad, el resultado o estado final que deseamos establecer.

Sabiendo lo que pretendemos conseguir, enfrentando a un oponente que tiene metas diferentes -no necesariamente opuestas- y disponiendo de un conjunto variable de recursos de poder de diferente tipo, es fundamental comenzar con el diseño de un esquema coordinado y sinérgico para su aplicación -una estrategia- ; ajustarlo a los resultados que se vayan obteniendo; modificar sus metas, plazos y ritmos sectoriales según se necesario y revisar constantemente si el objetivo final inicial continúa siendo válido y alcanzable.

La crisis en la Araucanía es un problema de estado. Involucrará a varios gobiernos a lo largo de varios años y sus resultados afectaran a una gran cantidad de chilenos mapuches y mestizos -todos ciudadanos chilenos-, que se sentirán afectados por las viscicitudes de la negociación y los resultados que se alcancen, asi las cosas, no puede sino ser enfrentada con una política de estado que cuente con una amplio y sólido acuerdo nacional básico.

Tenemos así dos niveles que enfrentar: uno de largo plazo, de naturaleza política, que se refiere al “estado final deseado”, al “dibujo final” o la “visión” de la realidad que la sociedad chilena desearía ver reinando en la Araucanía y en toda la sociedad respecto a este tema, en un punto indeterminado en el futuro.

Esta “visión” tiene facetas políticas; económicas; militares; sociales; etc. El “estado final deseado” es un “gran cuadro” conceptual constituido por el consenso político nacional.

Hoy día aun no tenemos esta visión y es fundamental alcanzarla antes de comenzar a actuar, no hacerlo así no solo no obtendrá resultados sino que complicará el problema que deberán enfrentar los futuros gobiernos.

¿Quiénes son las partes involucradas en este conflicto?: ¿Los mapuches étnicos de todo Chile?, ¿solo los que viven en la Araucanía?, ¿también los que están comprometidos en acciones violentas o delictuales?, ¿los ciudadanos no mapuches de la Araucanía?, ¿todos los ciudadanos chilenos, mestizos en su mayoría?. ¿Sólo el Gobierno?. Es necesario delimitar a los participantes.

¿Qué tipo de integración y participación política y social queremos establecer con los interlocutores que se haya definido?. Esto implica aspecto institucionales, económicos, laborales, de propiedad de la tierra, educacionales, culturales, de salud, etc.

Dibujar este este “final deseado” es una tarea política de mediano plazo plazo en la que habrá cambios y variaciones durante el proceso y que requerirá renegociaciones continuas entre los diversos actores políticos y sociales nacionales. ¿quiénes están dispuestos a participar, dentro de que límites?.

Por lo pronto, hay actores políticos significativos que no se deciden a condenar la violencia y se mantiene en una posición oportunista para aprovecharla o distanciarse de ella, según convenga.

Parece evidente que es necesario comenzar por alguna parte y ese comienzo debe ser hecho de tal manera que no paralice o impida las acciones posteriores que apuntarán a la resolución de fondo del problema.

Una manera lógica de comenzar podría mediante restablecimiento del estado de derecho y la soberanía del Estado de Chile en la Araucanía.

Un estado de violencia armada y delictual como el existente actualmente en esa región, se desarrolló y consolidó a lo largo de muchos años y no será desmantelado en un plazo breve. Tendrá que ser una acción gradual, incremental, con metas parciales claras y avanzar conjunta y paralelamente con las acciones políticas señaladas anteriormente.

Parece también evidente también que esta tarea no puede ser en la forma de “escalada” sino de “des-escalada” de violencia, en que la calidad de la acción de control sea incremental y paulatina.

No mayor cantidad de control sino mejor control. Selectividad y precisión en la investigaciones, control sobre las personas, organizaciones, grupos y actividades críticas.

La imposición del estado derecho comienza por la aplicación del sistema judicial en forma constante, sin excepciones y completa. Hasta la fecha las acciones de violencia son investigadas y sancionadas hacia las fuerzas policiales y militares, no hacia los terroristas, instigadores, actores, financistas. No se sabe nada de quienes planificaron, dirigieron ni ejecutaron los actos de violencia en Temucuicui, menos de los asaltos, incendios y asesinatos diarios.

Los objetivos estratégicos no necesariamente son de seguridad, en algunos casos la fuerza policial/militar puede ser el medio predominante para alcanzarlo, en otros casos no será así.

Los objetivos estratégicos no son pues exclusivamente de seguridad. Siempre son una combinación de elementos. Esos elementos, su magnitud, combinación y secuencia no han sido establecidos y, sospecho, ni siquiera pensados.

PORTALIANISMO EN EL SIGLO XXI

A comienzos de 1827 O´Higgins reclamaba que : “Se ha perdido la moral, se acabaron las costumbres y no se quieren leyes porque las que se dictan hoy se pisan mañana, pues que éstas suponen subordinación, y esto no se quiere en Chile”.

El ejercicio de la autoridad, las leyes y el cumplimiento de las mismas, han constituído un problema recurrente en Chile.

Los obligados a cumplirlas -todos los ciudadanos-, se resisten; los llamados a exigirlas -el gobierno-, elude sus obligaciones, y se dictan -en el congreso- leyes mal hechas, inoportunas, abusadoras o francamente inmorales.  Esto lleva a la anomia, la desmoralización, la currupción y finalmente a la anarquía.

La gestión de Portales impuso a los chilenos un proyecto político republicano; un Estado eficaz e imparcial montado sobre una institución: el Presidente de la República, y dio a los ciudadanos de mérito, una oportunidad de participación selectiva y rotativa.

Reemplazó el personalismo del Director Supremo por la “Institución del Presidente de la República”. En cuanto a las actitudes individuales la nueva política seleccionó, en virtud de sus méritos, servidores públicos que rotaron por los puestos de élite conformando una administración eficiente y comprometida.

Este diagnóstico nos suena familiar y conocido, pero su eventual aplicación hoy día no podría pasar por alto algunas diferencias significativas.

¿Cuáles son las causas de la agitación social actual?

  • La violencia y los desórdenes se iniciaron por lo menos en 2012, es decir 7 años antes de la crisis aguda desatada en 2019. Tuvimos manifestaciones por motivos medio ambientales -la construcción de la represa de Hidroaysen-; luego las marchas estudiantiles reclamando por el cobro y la mala calidad de la educación; de nuevo Aysen, reclamando por abandono; a continuación Calama, reclamando por la pobreza. Durante este lapso la prolongada toma y extrema violencia en el Instituto Nacional -a pocas cuadras de La Moneda-, se fue trasladando hacia el Metro. Durante todo ese tiempo se mantuvo la evasión masiva e impune del pago del transporte público en el Transantiago.
  • No hubo una rebelión masiva exigiendo el fin de la política de desarrollo neoliberal; tampoco es posible encuadrarla en el esquema ideológico de derecha – Izquierda. En realidad la mayoría de estas manifestaciones ocurrieron al margen del sistema político partidista.
  • El broche de oro fue la marcha masiva del 25 de octubre de 2019, en que cientos de miles de personas marcharon por Providencia hacia la Plaza General Baquedano, sin banderas partidistas, sin pancartas, sin violencia y en pacíficos grupos familiares con peticiones muy concretas: mejor salud, mejores sueldos, mejor educación, mejores pensiones y similares. En breve no querían algo diferente sino lo mismo que ya estaban recibiendo, pero más y mejor.

Esto muestra que las marchas eran un reclamo ciudadano frente a una combinación fatal: un Estado deficiente y un Gobierno sin ninguna sensibilidad política -que en esos días se interesaba en ganar protagonismo político regional, en la crisis Venezolana y a nivel global, en el tema Medio Ambiental.

Ambos elementos, Estado deficiente y Gobierno políticamente incompetente ponen de relieve el problema a mi juicio, central: el profundo déficit de representatividad del sistema político nacional. La gente no se siente representada ante el Estado -Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial- ni por el Presidente de la República.

Nada en esta situación es nuevo o sorpresivo: desde hacía años el estado presentaba graves falencias de organización y gestión que habían llevado a profundos análisis sobre la necesidad de su urgente reforma -que nunca se hizo-; se había conformado un estado cada día mas grande y mas incompetente controlado por la Izquierda como plataforma política electoral; reinaba un ambiente de corrupción político empresarial que nunca recibía castigo; un poder judicial que impedía la justicia y deterioraba la seguridad de las personas y un progresivo deterioro del crecimento de la economía, acompañado de un abultado gasto fiscal populista y demagógico que no solucionaba nada.

La derecha socio económica, por su parte, daba un constante espectáculo de frivolidad, abuso, prepotencia y ostentación, que no mostraba ni la mas mínima solidaridad con los chilenos. El broche de oro lo puso al Ministro de Economía -Andrés Fontaine- que en Octubre de 2019, en plena crisis, propuso que los usuarios del Metro, para no ser afectados por el alza del precio del pasaje, se levantaran una hora mas temprano para aprovechar una tarifa mas baja.

Lo más grave, sin duda, era el espectáculo penoso de un Congreso inescrupuloso, paralizante, vulgar y de bajo nivel intelectual.

Los ciudadanos tenían ante sus ojos el penoso espectáculo de un Chile en decadencia por mal gobierno.

La deficiencia del Estado fue llevando a muchas personas a una sensación de que los problemas y necesidades de la ciudadanía no encontraban recepción ni eco en la elite gobernante y que el Poder estaba excesivamente centralizado; de que “Chile era Santiago”.

Hasta aqui, tendríamos un caso en el cual el “portalianismo” histórico aplicaría bien, sin embargo es necesario incluir algunos parámetros que dan cuenta de las diferencias entre la sociedad de ese entonces y la actual.

  • El portalianismo original se aplicó en un contexto de incomunicación entre las regiones del país y una aun mayor separación entre el extranjero y las regiones, canalizándose todo desde el gobierno central. Por otro lado, la disponibilidad de recursos era muy escasa, obligando a una estricta priorización con frecuencia postergando a las zonas lejanas a la capital, y por último, una escasa o inexistente disponibilidad de capacidad de gestión técnica en las provincias. Desde otra perspectiva, este aislamiento también acentuaba la relativa autonomía regional al precio de mantenerlas en el subdesarrollo y la pobreza.

Este cuadro ya no existe, los medios actuales proveen comunicación instantánea por todo el país y da lo mismo si la cabeza de un servicio está en la misma ciudad o si se encuentra a cientos de kilómetros de distancia. La gestión y su control puede hacerse centralizadamente, no solo no aumentando la burocracia sino disminuyéndola. En este sentido, la mentalidad chilena se encuentra habituada a la existencia de un estado fuerte siendo su incompetencia o baja calidad lo que genera su frustración, no su existencia.

  • Otra diferencia sustantiva parece ser que la mayor educación, las mejores comunicaciones y la difusión de la información en forma casi instantánea, agudiza la necesidad y deseos de los ciudadanos por participar y ser partes del proceso político, tanto en la priorización de las necesidades como en la implementación de las políticas públicas, en este sentido una primera impresión sería que esto acrecienta la necesidad de descentralizar el estado, pero a la vez, muestra que un estado centralizado bien comunicado y eficiente en su gestión podría ser mucho mas eficaz que una cantidad de administraciones regionales mas o menos autónomas, y que la participación ciudadana activa igual podría darse a distancia.

Esa necesidad puede, actualmente, ser satisfecha en forma muy rápida, económica y eficiente, empleando los recursos digitales para que los ciudadanos expresen sus juicios y opiniones mediante plebiscitos nacionales y regionales, iniciativas populares de leyes y presupuestos por programas nacionales y regionales.

Sin perjuicio de lo señalado, es evidente la necesidad de redistribuir parte del poder presidencial entre los demás actores institucionales y ciudadanos, asi como crear la carrera del servicio público transformándolo en uno profesional, meritocrático, evaluado, despolitizado y con movilidad en cuanto a cargos, áreas de trabajo y regiones en que se desempeñen.

Un elemento imprescindible del modelo portaliano a reestablecer sería la exigencia inexorable del cumplimiento de las leyes, a todos, en todas las materias, siempre y sin excepción. En forma rápida y en igualdad para todos los chilenos, sancionado al delincuente en forma proporcional al daño social causado con el delito.

Una última consideración sería la conveniencia de plantear estos cambios en la forma de un “avance” hacia nuevas condiciones políticas y sociales y no un “regreso” a épocas y condiciones pretéritas.

Melosilla 21 de Febrero de 2021

Fernando Thauby García

EN BUSCA DE UN RELATO

El fracaso de la actual clase dirigente. La élite tecnocrática económica nacida del Gobierno Militar se impuso y superó a la de la izquierda en la gestión del crecimiento y desarrollo económico de Chile; pero nunca logró conformar una oferta de desarrollo político y social atractivo para la ciudadanía y fue superada en forma inapelable por la elite ideológica de izquierda. Su cultura política consistió en un lenguaje mayoritariamente tecnocrático con ideas vinculadas al libre mercado y a una democracia limitada; al recuerdo de la lucha contra la Unidad Popular, y al compromiso con el proyecto político del régimen militar.

“La dimensión simbólica de la política, aquella encargada de formar comunidad, fue perdiendo protagonismo en el sector, en beneficio de las cifras estadísticas y la institucionalidad en vez de buscar un proyecto de sociedad mayor, pese a que hubo intentos”[1] como el inspirado en las teorías liberales de Friedrich Hayek, y el de Milton Fiedman en el liberalismo económico.

Jaime Guzmán intentó “cristianizar el capitalismo”, pero el foco principal continuó en la dimensión económica, lo que terminó por eliminar completamente el mensaje social y simbólico que alguna vez pudo existir en el sector.

En breve, la elite pos Gobierno Militar no logró generar un entramado de sentidos que convocara y creara un proyecto cultural atractivo para las personas: un relato. Peor aun, la derecha intentó llevar la “batalla de las ideas” a una confrontación en el plano de la discusión técnica, presentandosu proyecto como algo de “sentido común” o de “realismo”, descalificando a la “ideología política” como voluntarismo, como “utopía” apartada de la realidad de las personas.

De este modo, esta dicotomía entre “realidad” e “ideología” le impidió a la derecha elaborar un proyecto cultural convocante dejando de competir por la construcción simbólica de la sociedad, entregando el espacio social y cultural a los diferentes grupos de la izquierda nacional.

Actualmente el desafío para los continuadores de la obra del Gobierno Militar es valorizar los aspectos sociales, culturales y simbólicos que van mucho mas allá de lo material, sin excluir el progreso económico ni menos abandonarlo.

En este sentido, enfrentamos un problema que debe ser resuelto en dos ejes fundamentales:

a.- Realizar una introspección y un análisis de lo que los chilenos quieren como país y sintetizarlo mediante un concepto filosófico, político, ideológico, social y económico: un proyecto político. Esto implica revalorizar la competencia cultural, filosófica e ideológica y hacerla explícita en un contexto de lucha por la hegemonía cultural global.

b.- Expresar este proyecto político en una discurso atractivo, adaptable y convocador, en la forma de un relato que constituya el entramado simbólico de su propuesta política.

Un Proyecto Político. Sin pretender restringir el espectro de las ideas, creo que en los tiempos y condiciones del Chile actual, un proyecto razonable podría estar situado en el área Liberal / Libertaria / Capitalista enfrentado a otro proyecto Socialista / Marxista / Anarquista.

A partir de las definiciones ideológicas que eijan sus autores, el proyecto deberían tomar sus decisiones de políticas públicas encuadradas dentro de la Constitución Política vigente.

En el momento actual, en que ocurre un rápido y profundo cambio político, estratégico, social, económico y tecnológico global, es fundamental incorporar los cambios que habrá que enfrentar y la influencia que éste tendrá en el proyecto.

Por definición un “proyecto” político será de carácter racional, técnico, requerirá el uso de un vocabulario y de conceptos capaces de reflejar conceptos muy complejos en diversas áreas de la política. De esto deriva la necesidad de desarrollar un “relato” o narración política de carácter mas emocional, popular y al alcance de una variedad de públicos.

Un Relato Político. No hay pueblo sin relato, sin épica. La historia es inseparable de su narración. Un problema actual es que el relato (como técnica de marketing y como ficción) pueda llegar a reemplazar al “proyecto” político, en un entorno cada vez más dependiente y condicionado por los medios de comunicación”.

El relato como ficción, a través de la capacidad narrativa y la creación literaria, ya es utilizado sin escrúpulos a través de la publicidad. Frente al pedagogo político se sitúa el seductor mediático, que tiene una concepción de la política basada en la química, en el feeling.

En opinión de muchos autores, el Relato simplifica, estimula la pasión superficial y contribuye a convertir la política en espectáculo, especialmente en las campañas electorales (cada vez más frecuentes), e implica un riesgo de evasión y comprensión de los problemas reales.

El relato, una necesidad política. A pesar de tantas advertencias válidas, la necesidad de un relato político, -que interprete, que dé sentido a la realidad y que convierta en comunicación el proyecto político- es una nueva oportunidad para la humanización de la política en el siglo XXI. Demasiada soberbia tecnocrática nos llevó a la comodidad intelectual de lo “técnico” mientras los adversarios ideológicos, y sus poderes, ganaron “espacios culturales”, de valores y, sobre todo, elecciones

Si tener un relato es peligroso; mas peligroso es no tenerlo.


[1] Pablo Ortúzar 2020

NO SóLO DE PAN VIVE EL HOMBRE

En un periódico se ha planteado la idea de un Ingreso Básico Universal (IBU).

Según dice, “El concepto es simple: cada ciudadano recibiría una suma básica mensual sin necesidad de ninguna contraprestación, cualquiera fuese su condición social” y añade “La causa de fondo que ha suscitado un renovado interés en el IBU -además del sentimiento de solidaridad- es la incertidumbre sobre el futuro del trabajo en la medida en que avanza la robótica y la posibilidad de que un alto porcentaje de jóvenes vaya quedando fuera del mercado laboral”.

Concuerdo con el diagnóstico, discrepo de la solución.

Primero, es cierto que la robotización que ha hecho -y se agudizará- que las manufacturas básicas estén siendo desplazado a países cuya mano de obra trabaja por nada y cuyos gobiernos además les dan amplias ventajas impositivas a los inversionistas extranjeros, son causa de creciente desempleo en los países desarrollados o en avance hacia el desarrollo.

También es cierto que la “sociedades de bienestar” son más y más onerosas para las economías nacionales y muy poco generosas para las espectativas de sus beneficiarios.

Esta situación hace que un amplio segmento de la población viva en la incertidumbre sobre su futuro laboral y personal y que eso genere creciente tensión social y abra las puertas al populismo.

Discrepo de la solución en cuanto a que las personas, todas, necesitan un trabajo digno, medianamente satisfactorio, que les facilite su integración a grupos sociales de variado orden y les permitan una actividad regular y constante.

El trabajo es mucho mas que un salario, es una condicial social y de auto estima.

Es por eso que una solución tan simple como sería el IBU nunca satisfará completamente es necesidad y peor aun, llevará a muchos de sus beneficarios a los vicios, la vagancia, la desmoralización y la perdida de la dignidad.

Tengo una alternativa: La Pequeña y Mediana Empresa, -La PYME- el emprendimiento, apoyado y empleado sistemáticamente por los gobiernos como un elemento de integración y estructuración socio económica. Con una Corfo que articule el apoyo integral a cada empresa para la navegación dentro de la burocracia, financamiento, tecnología, gestión, comercialización y función social.

Imagino al Estado apoyando activamente a los emprendedores capaces de ofrecer empleo a todo tipo de personas, de todos los niveles educacionales, intelectuales, fÍsicos, sicológicos y grupos etarios para todo tipo de actividades, fabriles, creativas, artísticas, innovadores, de salud, cuidados de personas y servicios profesionales de todas clases, en el país y en el extranjero. Este apoyo se materializaría mediante un subsidio a la persona y ésta lo portaría con ella a la Pyme en que trabaje. Su monto sería calculado para satisfacer las necesidades particulares de esa persona y de su grupo familiar.

Un sistema asi permitiría aumentar sustantivamente la oferta laboral, daría espacio a un variado tipo de habilidades y destrezas y sobre todo, permitiría a muchas personas encontrar un espacio en el cual realizarce como personas.

Un sistema como el descrito tiene, además, una gran flexibilidad para adecuarse con rapidez a nuevas demandas y cambios en el mercado y en la tecnología

Este es un tema largo y bastante mas complicado, pero lo dicho da, creo, una idea de mi propuesta.