Cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla

Esta interesante expresión fue proferida por la ex Presidente Bachelet, en un momento en que la euforia le desplazó la máscara y su fea cara totalitaria quedó expuesta. Es interesante porque estamos en un momento en que “la calle” parece estar dando paso a las Redes Sociales (RRSS) que están siendo acusadas de haber caído en manos de totalitarios.

El New York Times (NYT) en un artículo del 9 de agosto, se pregunta “¿cuáles son las consecuencias del creciente rol de internet como una fuerza radicalizadora?” y a continuación establece un enlace con el reciente tiroteo en El Paso (EEUU) en que un nacionalista blanco mató a 32 personas, sin mostrar la relación entre uno y otro evento. NYT señala que tratan de despejar la incógnita del rol de las RRSS en la radicalización de la sociedad mas allá de unos pocos extremistas solitarios, llegando a afectar al total de la sociedad.

Explican que su estudio toma a Brasil como ejemplo clásico por dos razones: el giro rápido y radical de la política eligiendo al extremista de derecha Jair Bolsonaro y también porque Brasil es el segundo mayor usuario mundial de Facebook detrás de EEUU y concluye que aquí hay importantes lecciones para el mundo. Llama la atención la ausencia de un estudio similar que investigue lo que hay detrás de la radicalización y totalitarismo de izquierda que ha florecido en Venezuela, en Argentina, en Nicaragua o en Cuba, donde facebook no es tan popular.

Cabe preguntarse, ¿por qué la derecha debería temblar cuando la izquierda sale a la calle?. La respuesta es simple, porque la izquierda, en sus manifestaciones, siempre lleva violencia, incendio y asalto a locales comerciales, bombas incendiarias, insultos, vandalismo en los bienes públicos y edificios en la trayectoria del avance de las turbas organizadas y dirigidas por profesionales del terrorismo callejero.

Se dice que es obra de “infiltrados” y otras excusas por el estilo. Todos sabemos que son mentiras.

La derecha no marcha, no incendia, no asalta, no destruye, no golpea, no tiene capucha, ¿es que es cobarde?, tal vez, ¿es que teme a los golpes?, probable, ¿es que el enfrentamiento fisico las atemoriza? probable también, pero el origen de todas esas reacciones es el mismo, es una clase de personas para las cuales la razón fue el reemplazo definitivo del piedrazo y en muchos casos es una actitud heredada de muchas generaciones.

Cuando la izquierda sale a la calle y se toma las avenidas, incendia los buses y amenaza a los que no son de su grupo ¿qué hace “la derecha”?, se queda en su casa o circula con rapidez y disimulo, semi escondida. ¿Cómo hace sentir su reprobación y protesta?. No tiene cómo.

La policía está acorralada por los medios de comunicaciones controlados en su mayoría por la izquierda, si trataran de hacer cumplir las leyes caerían bajo la guillotina propagandística apoyada por los organismos creados y mantenidos por el estado para defender a los infractores (delincuentes) y si intentaran protestar serían y son excluidos de los foros, matinales, programas periodísticos y demás, salvo que hayan sido domesticados y “cooptados”, como algún alcalde por ahí.

Asi, han comido mierda por años.

Las RRSS vinieron a dar vueltas las tornas, “la derecha” ya no necesita salir a la calle a pelear con matones mas duchos en el diálogo a palos y patadas; el ingenio, el humor, la ironía, el sarcasmo y la perseverancia son lo suyo y les dan ventaja sobre los simios brutales. Una señora de 70 años vale lo mismo o mas que un matón.

Muchos han encontrado este espacio para burlar el boicoteo periodístico, a los periodistas abusadores o arrendados por el dinero rojo. Me parece que el rebalse de la frustración contenida por años y años, estalló y comienza a salir.

Viene nuevos tiempos, la lucha está tomando otro cariz. Que la izquierda no tiemble, la derecha no saldrá a la calle, los vencerá con buenas maneras en la lucha del intelecto y la capacidad para conseguir los votos para fundar una nueva república, de verdad democrática, justa y respetuosa de las leyes.

Abusaron en exceso y les llegó su hora. Se acabó.

Homosexuales, Pedófilos y Militares – Hipocresía y Prevaricación

En 2009 se puso una denuncia por abuso sexual contra Fernando Karadima párroco de la iglesia de El Bosque dando origen a un gran escándalo que conmovió a la Iglesia Católica y dio tema para libros, reportajes y análisis noticiosos muy intensos. Se trataba de la denuncia por abuso sexual, por parte del eclesiástico, efectuado mediante la coherción y seducción de jovenes aspirantes a sacerdotes. Algo escandaloso y repugnante. En breve, la situación fue una trama compleja entre homosexuales mayores de edad, con diversos grados de participación, digitados por Karadima, a su vez envuelto en juegos de poder, arribismo social, influencias, dinero y abuso de poder. Karadima sufrió una pena canónica.

Desde diciembre de 2012, el sacerdote católico Cristián Precht Bañados fue apartado -por El Vaticano- del ejercicio del sacerdocio por cinco años. Precht Bañados conocido por su labor durante el Gobierno Militar en defensa de los derechos humanos, fue vicario de la Vicaría de la Solidaridad entre 1976 y 1979 y condecorado al año siguiente como Héroe de la Paz San Alberto Hurtado. En Septiembre de año 2018 fue expulsado definitivamente del sacerdocio por su participación en “conductas sexuales abusivas contra mayores y menores de edad”. Este caso fue tramitado muy rápido, en relativo bajo perfil y prontamente desapareció de la luz pública. Nunca fueron divulgados los detalles de su repugnante conducta. No hubo investigación ni sanción penal.

El año 2010, seis mese antes de su muerte, el sacerdote Renato Poblete recibió el mayor reconocimiento oficial que otorga el gobierno de Chile: el premio Bicentenario, entregado en el Palacio de la Moneda por la entonces presidente Michelle Bachelet. También se dedicó a él un nuevo y gran parque en la ciudad de Santiago.

En enero de 2019  se inició la investigación sobre Renato Poblete luego de que Marcela Aranda Escobar lo denunciara por delitos sexuales, incluyendo la imposición de abortar en tres ocasiones. Rápidamente las denuncias aumentaron a 22 y luego a 43, de las cuales cuatro eran menores de edad, delitos cometidos a lo largo de 48 años, en forma continua.

El superior de la orden jesuita en Chile, Cristián del Campo, al presentar los resultados de la investigación canónica señaló que “Las conductas de abuso de poder, de conciencia, sexual y otros delitos cometidos por Renato Poblete se sostuvieron en una suerte de doble vida, amparado en su imagen pública de persona de bien”. También refiere que se recogieron “diversos antecedentes que dan cuenta de que existió un número significativo de personas, jesuitas y laicos, que tuvieron alguna información de comportamientos inadecuados del sacerdote Renato Poblete Barth, los que fueron conocidos de primera fuente, por terceras personas, o a modo de rumor”. Pese a ello, se señala que el investigador “no acreditó la existencia de encubrimiento, tal como se lo entiende comúnmente en el ordenamiento jurídico chileno”, ni se encontró “ningún caso de un jesuita que haya tomado conocimiento de abuso de menores, violaciones, ni abortos”, pese a ser conocido en su medio como Polvete.

Por resolución de 13 de noviembre de 2013,  un ex oficial de la Armada, fue condenado a cinco años y un día de presidio mayor en su grado mínimo, como autor del delito de un secuestro calificado perpetrado el 5 de octubre de 1973. Según los jueces: “No resulta verosímil que un oficial de la Armada de Chile, partícipe en un golpe de Estado, pretenda minimizar su responsabilidad alegando ignorancia de lo que ocurría en la época en que él, precisamente, se desempeñaba en el Ministerio de Defensa Nacional, epicentro de la toma de decisiones y organización de operaciones (…) a lo anteriormente señalado debe agregarse que el condenado, aunque muy joven, era oficial de la Armada de Chile, es decir, no se trataba de un marinero haciendo su servicio militar. Se trataba de un engranaje de la institución naval (…) finalmente, señalar que su participación se limitó a trasladar al detenido, hoy desaparecido, desde el lugar en que ese trabajaba hasta el Ministerio de Defensa, y desde ahí no haber sabido nada de él, a juicio de estos sentenciadores es una excusa inaceptable para un oficial, más aún cuando denota un desprecio absoluto por el destino de un ser humano. Han pasado más de cuarenta años de aquellos episodios y el condenado nunca tuvo la curiosidad de averiguar lo sucedido con el afectado y mucho menos colaborar para cerrar una herida nacional”, sostiene el fallo.

Tenemos tres casos de delitos sexuales crecientemente graves, que quedaron sin juicio ni castigo.

Una red cuyo líder, un sacerdote, hizo uso de su autoridad moral y espiritual para imponer conductas homosexuales a personas mayores de edad.

Un héroe de la Paz condecorado por su participación en la “resistencia” contra la dictadura, culpable de conductas sexuales abusivas contra mayores y menores de edad, es decir por abuso sexual y pedofilia.

Un caso de “doble vida” que incluía pedofilia, abuso sexual, imposición de abortos y encubrimiento evidente de sus colaboradores.

Y un caso de un militar juzgado y encarcelado por algo que el juez consideró que “debió haber sabido”.

Un Subteniente de la Armada condenado a 5 años de cárcel porque debió haber sabido y debió haberse preocupado por el destino final de una persona que trasladó desde las oficinas de un organismo internacional hasta el Ministerio de Defensa donde hizo entrega del afectado a otra persona perfectamente identificada y en presencia de testigos.

Hipocresía y Prevaricación. Ni perdón ni olvido.