¿QUÉ PASÓ AYER 18 DE OCTUBRE?

Durante casi un día completo, el sistema político de Chile no funcionó. El Gobierno estuvo paralizado, el Ministerio del Interior incapaz de controlar desmanes graves y apenas informado de lo que sucedía en la Capital. El Ministerio de Transporte sin control sobre el sistema de Metro; Carabineros, sobrepasado, sea por falta de entusiasmo o de capacidad operativa.

El Congreso desaparecido; los partidos políticos sin un solo líder capaz de ponerse a la cabeza de las turbas, ni para bien ni para mal; incapaces de conversar entre ellos y menos con sus contrapartes ideológicas.

El Poder Judicial en pleno proceso de tratar de ampliar sus competencias mas allá de lo que establece la Constitución, después de su persistente y exitosa labor de depreciación de la autoridad civil y de la moral policial, descansa, a la espera de poder liberar a los vándalos que pudieran ser detenidos y de enjuiciar a los policías que les hubieran podido causar daños morales o físicos.

En medio de ese caos, el Presidente de la República abandona su puesto de mando para concurrir a la celebración del cumpleaños de su nieto, en un restaurant céntrico, a vista e impaciencia del público.

En ese caos, se dicta condición de Estado de Emergencia y se designa a un General de Ejército para que tome el control de la Región Metropolitana y de nuevo tenemos a Piñera afirmado del sable de un militar para no caerse, igual que cuando viajaba en el coche para el Te Deum del 18 de septiembre.

¿Que pasó?, ¿por qué hubo un vandalismo tan masivo y violento?, por que lo fue.

Es claro para cualquier persona que lea el diario, durante meses se habían venido repitiendo y con creciente intensidad los desmanes en el Instituto Nacional, con ataques con bombas incendiarias a Carabineros y por último al mismo colegio, incendios, asesinatos a civiles y agresiones a policías en la Araucanía. Los Carabineros reducidos a la impotencia por la persecución constante de organismos de DDHH, incluso del mismo gobierno y por demandas patrocinadas por su jefatura política.

Todo esto es grave, sin duda, pero mucho mas grave fue la permisividad ante la creciente agresividad y amenaza de los grupos anarquistas que avanzó en tándem con la debilidad de las instituciones ya mencionada. Vimos como el PC, vía FMR, organizó y dirigió los desmanes del Instituto Nacional. La delincuencia común también creció así como la sensación de inseguridad ciudadana. Faltaba la chispa y ella fue el alza del pasaje del Metro, si no hubiera sido eso habría sido otra cosa.

Faltaba el detonador y llegó.

Las causas entonces son claras, falta de carácter y liderazgo del gobierno; falta de liderazgo de todos los partidos político; decadencia del Congreso como vehículo eficaz y legítimo de representación ciudadana, y la existencia institucional de una izquierda desarbolada que sabe que no podrá alcanzar el poder con su plataforma histórica, que no tiene una estrategia alternativa y que se sube a la micro del anarquismo a falta de algo mejor.

No hay una causa única sino un ambiente de anomia en que la debilidad y la falta de sensibilidad política del gobierno abren espacio a grupúsculos audaces a la espera de la oportunidad.

Piñera y sus políticas de defensa

En este análisis se aborda la gestión de Piñera en sus dos administraciones, ya que se puede apreciar una continuidad en la lógica y prioridad de sus objetivos y tareas así como también el aprendizaje de lo obrado en la primera y lo planificado en esta materia para su segunda administración. Otro aspecto es que distingue entre política de defensa, que se refiere a la estrategia y materialización de la defensa considerando el total del poder nacional -economía, militar y diplomático- y la política militar que tiene por objeto organizar y emplear a las FFAA en sus diversos roles y funciones así como es su gestión y administración. Un tercer aspecto es que el tema se aborda considerando ambas políticas, como Políticas Públicas.

1.- Política Pública en General

– Es una decisión o conjunto de decisiones sobre un mismo tema, de una autoridad competente.

– Las decisiones siguen un proceso formal, institucional, que demanda que las iniciativas se transformen en acciones concretas.

– El problema y la discusión sobre los aspectos sustantivos de la política requieren una la aproximación técnico – racional.

– Una política pública es un proceso político en que diversos actores explicitan sus intereses y pugnan por esos ellos.

– El debate es el proceso transita por escuchar los argumentos de los actores en un debate evolutivo y que concluye con la decisión de política pública de la autoridad.

2.- Programa de la administración 2010 – 2014

Se organiza en base a cuatro ejes:

Transformación Institucional, que pretende modernizar el Ministerio de Defensa para “la conducción integrada (militar, económico, científico y tecnológico) del sistema de defensa nacional”. Modificación de la Justicia Militar, el Código de Justicia Militar y creación de un Ministerio Público Militar.

Estas transformaciones no se hicieron. Algunas de ellas fueron discutidas a nivel debate, sin llegar a conformar proyectos de ley.

La inclusión de esta modernización como primer eje es acertada, ya que el Ministerio de Defensa orgánicamente y en cuanto a calidad técnica de sus integrantes es incompetente integral para llevar a cabo las funciones que la ley le asigna.

Se podría decir que se identificó el problema pero no se entendió la complejidad del mismo y no se reclutó a las personas adecuadas para hacerlo.

El segundo eje fue perfeccionar los procesos de defensa. Esta tarea solo podría iniciarse disponiendo oportunamente de una Estrategia de Seguridad Nacional. Se identificó correctamente el problema y incluso hizo un intento que desgraciadamente terminó en un fracaso rotundo. La razón es que la Ley del Ministerio de Defensa asigna, erróneamente, esta tarea al Subsecretario de Defensa, que careció de la información, autoridad y acceso a las autoridades relevantes para el cumplimiento de esta tarea y en este caso además, de la idoneidad profesional necesaria.

En este acápite se mezcla la Política de Defensa con la Política Militar incursionando en la gestión de la defensa en cuanto la función de diseño e implementación de las fuerzas. Estas técnicas (Sistema Plan, Programa, Presupuesto o PPBs) son de común aplicación en las FFAA del mundo desde hace ya 60 años y en Chile son conocidas y aplicadas parcialmente en la Armada. Para agravar el problema, el fracaso en cuanto a establecer la Estrategia de Seguridad Nacional dejó al Ministerio sin base para aplicar esta técnica. En esta área no se avanzó nada. La ausencia de estos sistemas de gestión se influyó en los delitos cometidos en la gestión de los fondos de la Ley del Cobre y en las finanzas institucionales del Ejército.

En este acápite también se considero “hacer las remuneraciones del personal de las FFAA competitivas con las del mundo civil”, respecto a lo cual no se avanzó nada.

El cuarto eje se refiere al desarrollo industrial, emprendimiento e innovación en el sector.  Se ignora si algo se hizo en este aspecto. De todas maneras parece haber sido poco relevante.

Conclusiones

Se puede apreciar que desde el punto de vista de la lógica de la gestión, el programa está relativamente bien apuntado y muestra una intención de llevar a cabo un conjunto de acciones sobre tema relacionados, fallando por la incompetencia de las autoridades y estructuras administrativas correspondientes.

3.- Programa de la administración 2018 – 2022

Es posible que la experiencia de su primer período presidencial haya motivado al Presidente Piñera a ser mucho mas modesto en sus pretensiones. En efecto, el fiasco del Ministro Allamand con su proyecto de Estrategia de Seguridad Nacional debe haber influido.

Comienza con algunos elementos de la Estrategia de Seguridad Nacional, muy breves, pero bien apuntados. Identifica y señala que:

– Las FFAA proporcionan al gobierno capacidades de defensa militar y para reforzar capacidades generales del Estado para enfrentar una amplia variedad de situaciones de emergencia.

– Proveen apoyo y materializan actividades en al ámbito internacional; presencia en operaciones de paz, operaciones internacionales, ayuda humanitaria, ejercicios internacionales y cooperación de gobierno a gobierno

– La esencia de las FFAA son sus capacidades estratégicas militares.

Su Política Militar está delineada en la parte de Objetivos y Medidas y declara que se propone:

  • Desarrollar la Política de Defensa y la Política Militar como Política de Estado de largo plazo y asegurar una capacidad militar efectiva que resguarde nuestra soberanía con un substancial avance en “ciberdefensa”.
  • Lo que se refiere a Política de Defensa y la Política Militar, a cargo del Subsecretario de Defensa que, como se dijo, carece del nivel de autoridad necesario para interactuar directamente con los ministros claves – RREE, Hacienda, Economía – se inició en Agosto de 2018 y aun no se hace pública. Tampoco se aprecia urgencia.
  • En ciberdefensa ha habido avances interesantes, pero muy lejos aun de llegar al nivel necesario. Esta actividad se ha instalado en el Estado Mayor Conjunto que orgánicamente carece de las capacidades técnicas, administrativas y logísticas necesarias.
  • Dispone tres énfasis: Capacidades conjuntas, intereses en la Antártica y polivalencia de las capacidades de las FFAA, para incorporarse al control de emergencias civiles.
  • Un objetivo principal y de alta relevancia es el de reemplazar la Ley Reservada del Cobre por un mecanismo de financiamiento estable y plurianual, objetivo que se materializó mediante una ley de aplicación gradual. El atraso en iniciar la modernización del Ministerio de Defensa en sus aspectos de gestión – personal y organización – chocará con la aplicación de esta ley que puede terminar en un Ministerio de dotado de muchos recursos, con grandes responsabilidades y poca o ninguna capacidad de gestión.
  • Modernizar la carrera militar. Este objetivo terminó en un proyecto para alargar la carrera en cinco años, que comenzará a generar ahorros en 10 años y que muy probablemente habrá que rehacer antes de esa fecha, debido en parte a los cambios tecnológicos y en las características del ámbito laboral nacional y mundial.
  • También se intenta generar un sistema “de información adecuada respecto al estado de eficiencia de nuestra FFAA”, que siendo de gran importancia, estamos lejos de poder generar. Comenzando con la inexistencia de una Estrategia de Seguridad Nacional que señale en forma clara, precisa y cuantificable para qué, cuándo, dónde, por cuánto tiempo y contra quién se requerirá su acción.

Conclusiones

Este programa, bastante mas modesto que el del primer gobierno de Piñera, muestra la combinación fatal de falta de preparación técnica y administrativa (empresariales) del Ministro, reticencia a asumir responsabilidades y no contar con el apoyo de una estructura burocrática y técnica adecuada. La crisis de probidad ocurrida en el Ejército es todo un ejemplo. Dinero sin objetivos claros, ausencia de dirección y control del Ministerio, deserción de las responsabilidades del mismo, intento de traspasar la responsabilidad de control a la Contraloría General de la República y posicionamiento del Ministro como “observador interesado” pero no comprometido.

Chile, entre EEUU y China

Este análisis se basa en dos papers anteriores: “Estrategia de China a comienzos del siglo XXI” y “Estrategia de EEUU a comienzos del siglo XXI” en que se trazó el mapa del proceso que nos ha traído a la situación geopolítica mundial actual. La situación aun no está consolidada, quedan muchas inconsistencias, contradicciones y cabos sueltos. Puede haber cambios en las estrategias de ambos países y alineamientos nuevos y sorprendentes. Al mismo tiempo, las causas de base de los cambios parecen ser de gran magnitud -profundidad y extensión- y no se aprecia posible la recomposición del esquema estratégico pos Guerra Fría que nos regía antes del inicio del proceso en curso.

En efecto, EEUU parece cansado, perdido, escaso de audacia e imaginación, con un mando supremo caprichoso, inculto y superficial. Europa ha perdido su alma cristiana occidental y trata de equilibrarse entre una moral personal pagana, una actitud social nihilista y el rechazo a asumir sus responsabilidades históricas. China sueña con recuperar el brillo y liderazgo de que gozó por siglos, pero a partir de valores políticos y conductas sociales incompatibles con el estado actual de la sociedad global y cuya fortaleza en algunos aspectos pareciera surgir del autoritarismo y el abuso. El levantamiento popular en Hong Kong es indicativo de lo señalado.

Aun así, los cambios en marcha serán inmensos y nadie podría asegurar por cuánto tiempo se van a prolongar y la forma en que concluirán.

Estado Unidos

Es difícil identificar sus propósitos y procesos. Sus giros comerciales y estratégicos muchas veces nos resultan incomprensibles y a veces perjudiciales. Tenemos una relación buena, de relativo bajo perfil. Somos parte de una misma comunidad de valores políticos y morales, debilitados ambos en los dos países. No podemos esperar su apoyo, salvo que la amenaza también los afecte seriamente. Sudamérica -por ahora- no es para ellos un área significativa, salvo que el comportamiento de algún país en particular afecte a algún interés comercial o político relevante.

Siendo EEUU una sociedad abierta, es posible -con un esfuerzo académico, político y militar intenso y constante de nuestra parte- mantener un seguimiento mas o menos anticipado de sus tendencias y fuerzas dominantes. Los amigos “se cuentan” en las crisis. EEUU se siente en crisis y actualmente los está contando. Es un dato relevante.

La Región

Política y financieramente mantiene su caos tradicional. La izquierda, en su última modalidad de socialismo del siglo XXI fracasó rotundamente. Brasil y Argentina, aun marchando en direcciones ideológicas opuestas enfrentan problemas similares: desempleo, endeudamiento, debilidad institucional, incapacidad de producir y mantener políticas coherentes, proyectos políticos que transitan sin pausa del optimismo exultante al pesimismo profundo.

Chile no puede planificar ni proyectar nada en conjunto con ellos a mediano ni a largo plazo, todo puede cambiar de la noche a la mañana.

La debilidad de los países vecinos es una realidad que nos permite pensar que es muy poco probable que entre sus alternativas haya acciones hostiles hacia nuestro país en un plazo menor de 10 a 15 años, menos aun mientras Chile no descuide su fuerza militar ni caiga en crisis económica. Tampoco grandes proyectos en conjunto.

En su inestabilidad es posible que haya países que se inclinen abiertamente hacía China o hacia EEUU cualquiera que sean las consecuencias para ellos mismos. En este aspecto, Chile no puede equivocarse de bando que a mi juicio es junto a EEUU.

China

Tratando de ser tan objetivo como sea posible, China es una experiencia nueva para nosotros. Es un país centralmente planificado y dirigido, no con la misma intensidad y detalle que en el pasado, pero en el cual el Estado sigue jugando un rol directivo, indicativo y de liderazgo impositivo.

Negociar con una empresa China es, en última instancia, negociar con su gobierno. En esto no podemos hacernos ninguna ilusión. El poder nacional de China es el último y mas potente argumento en cualquier debate o diferencia bilateral. En esta línea, la insistente y rudo recuerdo de la dependencia comercial que Chile tiene respecto a ese país -Xu Bu dixit- es un permanente y crudo recordatorio en cualquier tema que se negocie.

Dado lo señalado anteriormente, China, siempre, busca salirse del marco comercial privado habitual en el mundo occidental y transformar todo intercambio en un asunto estatal bilateral, formalizado por acuerdos y tratados ad-hoc entre ambos gobiernos y con condiciones “especiales”, generalmente relacionadas con una ventaja que ellos dan, en forma “graciosa,” que será pagada con creces una vez que la emergencia o situación especial del país sede del “negocio” haya sido superada.

En este sentido, podemos identificar dos situaciones ejemplares:

1.- Comercio bilateral. La actual dependencia de las compras que hace el Gobierno Chino en Chile es una vulnerabilidad que nosotros apreciamos en términos comerciales y ellos en términos políticos. Lo que para nosotros es un buen negocio para ellos es una oportunidad de poder y control sobre nuestro comportamiento.

Esto nos indica que la diversificación de nuestro comercio con China es urgente, prioritaria y permanente. Agrandar la dependencia sería un error que podríamos pagar caro en el ámbito y oportunidad que ellos elijan.

2.- China intenta que Punta Arenas sea su “puerta de entrada” a la Antártica. Pero quiere que sea en condiciones “especiales”. No le basta lo que a cualquier país del mundo: usar las empresas locales de forwarding, los agentes de naves y proveedores de logística, las instalaciones comerciales de hoteles, comercio, comunicaciones y otras. Ellos quieren un acuerdo de gobierno a gobierno. Para nosotros inmanejables en términos de poder. Desconozco sus ofertas de “compensaciones” pero si siguen su modus operandi normal deben ser extremadamente generosas y en diversos rubros, pero a la larga, impagables.

En este sentido pareciera que todo trato con China y sus empresas estatales/privadas, deben ser en términos comerciales internacionales con la menor participación posible del estado o de empresas estatales de ninguno de los dos gobiernos, chileno ni chino.

La experiencia China en Venezuela, Brasil y Argentina debe haberles enseñado que los gobiernos de esos países son impredecibles e informales y que un cambio de gobierno puede significar al desconocimiento de los acuerdos firmados. Chile no es así. Por consiguiente, esa virtud se transforma en un riesgo cuando vemos el creciente interés de China en que sus empresas “privadas desde electrónica a seguros, se establezcan en Chile como base regional.

Las prácticas abusivas, desleales e ilegales, frecuentes en las transacciones chinas, serán tratadas por nuestro sistema judicial y existirá la posibilidad de que se “estaticen” y politicen.

De la misma manera, la práctica de la corrupción de las autoridades, tribunales y servicios, que China practica como una especie de IVA, podría ser una experiencia que venga a agravar la ya deteriorada probidad de nuestra sociedad.

Chile en la pugna estratégica China – EEUU.

Durante la Guerra Fría nuestra insignificancia estratégica fue notoria. Solo importábamos para el paso de los grandes petroleros, portaaviones y submarinos desde el Atlántico al Pacífico, algo que ocurría ocasionalmente.

Ese mismo tránsito de ahora en mas será frecuente y crítico, lo mismo que la posibilidad de reparar esos grandes buques en Asmar (T).

De hecho, el Paso Drake será la puerta “trasera” de Indo Pacífico, con todo lo que ello implica en términos de discreción y seguridad y retaguardia.

De la misma manera, la Antártica adquirirá nuevo y mayor valor. Lo mismo es válido para la ruta aérea transpolar desde Punta Arenas a Australia, Nueva Zelandia e Indonesia.

La concurrencia de China a financiar instalaciones portuarias o aeroportuarias en nuestro país podría ser un compromiso tan inmanejable como sus inversiones en áreas críticas como la energía, las telecomunicaciones y la minería.

La presencia China en la Patagonia Argentina será motivo de preocupaciones constantes, así como la oferta de proyectos binacionales Chile-Argentina con financiamiento Chino.

Creo que deberíamos analizar con cuidado la posibilidad de establecer un acuerdo estratégico -marítimo y aéreo- con Australia y Nueva Zelandia para el control de Pacifico Sub Antártico. Lo mismo con Japón en lo referente a líneas de comunicaciones marítimas y la instalación de facilidades para la producción, mantenimiento y reparaciones de itemes críticos de defensa y transporte aéreo y marítimo.

La presión China sobre nuestros gobiernos para recibir sus ofertas “generosas” será una tentación constante pero tóxica. Lo mismo en cuanto a grandes proyectos en conjunto. Mas allá de las conveniencias comerciales, China busca establecer un pie en Sudamérica, dentro de su pugna con EEUU, y está dispuesta a pagar por ello.

El apuro y urgencia de China en que Chile contraiga compromisos con su gobierno es indicativo de temor e inseguridad en sus propias fuerzas y capacidades a mediano y largo plazo vis a vis EEUU o respecto a su propio proyecto estratégico en general.

1971 – 2019 La agonía del Socialismo en Chile

Durante la década que va de 1920 a 1930 Chile experimentó una feroz crisis económica y política que causó el empobrecimiento agudo y profundo de la sociedad, con evidentes mayores daños en la clase trabajadora. La salida económica transitó -inevitablemente- por el cierre de la economía abierta que venía desde la década de 1830 y la adopción de una economía semi autarquica y dirigida politicamente, ahora en su modalidad de sustitución de importaciones, reemplazándo los bienes importados por copias producidas localmente, de muy mala calidad, escasas y caras, negocio del cual medró una parte de la clase con mas recursos, que administró el estado en su beneficio.

La actividad empresarial se transformó en el arte de movilizar influencias políticas y gubernamentales. Por ello cayó en el descrédito y el clientelismo. Se supuso que esa situación estatista sería transitoria, pero fue solificándose y se mantuvo sin cambios hasta la última y definitiva crisis de 1970 a 1973. Fueron 40 años de miseria y atraso, en que la clase política dirigente no supo no pudo ni quiso sacar adelante al país. Asi, de facto y casi sin conciencia de ello, Chile transitó desde un lógica de desarrollo liberal – conservador de propiedad privada y liberalismo económico, a otra socialista – revolucionaria con protagonismo preponderante del estado y de lucha de clases.

La crisis final estalló en 1970. El epílogo del antagonismo no se dió entre el Liberalismo y el Socialismo, sino entre dos clases de socialismo: el socialismo comunitario de la Democracia Cristiana y el socialismo marxista revolucionario de los partidos Socialista y Comunista mas la extrema izquierda del MIR y otras bandas castristas.

En el primer semestre de 1973 y como crisis típica, el proceso político estaba destruido y paralizado, los actores políticos trataban desesperadamente de reagruparse y recuperar la legitimidad. El descontento, la inestabilidad institucional, el hambre y el caos social estaban fuera de control y Allende cometió el peor error que podía cometer: obligó a las FFAA a participar políticamente en su régimen en agonía y las incorporó institucionalmente a su facción política, mientras parte de sus aliados se preparaban para el asalto armado al poder. Eran pocas las fuerzas políticas que quedaban en pié, entre ellas las FFAA y grupos revolucionarios de ultra izquierda

El siguiente y ultimo paso fue el rechazo de las FFAA a jugar el rol impuesto por Allende y a tomar el control real del poder, que de hecho el mismo Allende estaba tratando de asignarles. Seamos claros, Allende metió a los militares a su gabinete, no dudó en usar a los militares para conseguir legitimidad.

Han pasado 43 años desde esa crisis. El socialismo marxista promovido en Chile por el PC y el PS ha muerto. Su mayor ejemplo, la URRS, se transformó en un estado corrupto semi capitalista; solo quedan caricaturas de regímenes ex socialistas como Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y algunos regímenes autoritarios en Africa. El socialismo ya no tiene nada que ofrecer, no tiene presente ni futuro, solo pasado. Pasado que en realidad solo interesa a quienes -en su lejana juventud- vivieron las ilusiones revolucionarias.

Estamos en septiembre de 2019, y en Chile recrudecen los análisis y revisiones del fracaso de la Unidad Popular, y sus cultores en vez de analizar sus fallos, enfocan sus energías en culpar a los que los que se hicieron cargo de la crisis y levantaron de nuevo al país. En su desvarío reclaman que el Gobierno Militar haya desmantelado el socialismo y que les haya quitado el poder que tenían, los haya excluido de sus posiciones de control del estado y que los haya derrotado tres veces consecutivas en sus intentos de retomar el poder por la fuerza con ayuda de la Unión Soviética, Alemania Oriental, Cuba y varios regímenes izquierdistas europeos, para reimplantar su régimen fracasado.

Hoy tenemos otro país, el camino seguido era el mejor disponible en esos días y talvez el único posible en el caos del 1973. Esto es política. Control, administración y uso del poder. No hay forma de plantear que el Chile de 2019 podría ser el de 1973 o de 1970, por mas reflexiones y juegos retóricos que hagan.

Los que quieran hacer filosofía, estupendo, es su derecho, pero no traten de pasarnos gato por liebre.  Los que quieran seguir haciendo contabilidad, que sigan con sus demandas judiciales al estado -y recibiendo jugosas indemnizaciones- por haber sido sacados de los innumerables cargos estatales que capturaron por la fuerza y políticamente entre 1970 y 1973.

El lamento lacrimógeno de la izquierda es graficado por Carlos Peña tratando de demostrar que la democracia fue atropellada por los militares y que ese crimen debe ser recordado: “¡Como si el MMDDHH no fuera un museo sobre la democracia! Por supuesto que lo es, los principios que lo inspiran y que son los que empujan a que no olvidemos los hechos luctuosos que allí se conmemoran, son los de la democracia, la idea de que los seres humanos somos un coto vedado a la acción del Estado y que la política no se puede ejercer por cualquier medio”.

Una típica voltereta retórica de izquierda: Los estatista totales que pretendían llevar su ideología hasta la mas profunda intimidad de las personas y de la acción política total e integral sin posibilidad de vuelta atrás, serían los sujetos “de la democracia atropellada” y no los culpables de destruirla sistemáticamente en su intento de imponer su ideología que ya entonces era un fracaso definitivo e integral.

El problema es básicamente uno solo. La izquierda chilena ha quedado reducida al rol de cuidador del cementerio de sus ideas. Ideas que simplemente ya no son relevantes para la enorme mayoría del país, pero que sus cultores se niegan a aceptar su inviabilidad.

Y por eso la noche del martes 10 al miércoles 11 de septiembre de 2019 tendremos que volver a soportar el vandalismo odioso de quienes se niegan a aceptar que Chile cambió y que ese cambio revolucionario lo hicieron las FFAA de Chile.

Las verdades que nos recordó el Sr. Bu

Por razones comerciales viví y trabajé algunos años con varios empresarios chinos, en Singapur, Taiwán, Indonesia y Malasia y fue una experiencia muy grata. Tengo un gran respeto y aprecio por su cultura, sus maneras sociales y su trato de negocios.

Dicho esto, creo que podemos separar lo personal de lo nacional.

China ha hecho una mala elección de sus socios en Sudamérica: Venezuela, en sus versiones Chávez y Maduro; Brasil y Argentina y no podría decir que hayan sido exitosas. Su ingreso estrepitoso y depredador no ha sido duradero ni rentable.

Con Chile ha funcionado mejor, pero están cometiendo tres errores graves que pueden demoler lo construido: China tiene su cultura nacional peculiar y distintiva, en que la disciplina, la homogeneidad social y el autoritarismo político -características desarrolladas a lo largo de siglos- les han permitido sortear y manejar graves crisis humanitarias, militares y económicas con gran éxito. Exigen que se les respete y comprenda. Desde nuestro lado, aquí se valoriza la autonomía personal, la heterogeneidad social y la democracia y también exigimos que se nos respete y se entiendan los limites que el gobierno tiene para intervenir en la sociedad.

Como es inevitable que ocasionalmente haya choques y conflictos, es fundamental el uso de buenas maneras, la discreción y tratar de entender los límites de la contraparte. No voy a criticar al Sr. Bu, pero los resultados muestran que el camino elegido para tratar el asunto de la visita de un diputado chileno a Taiwán y Hong Kong no fue positivo.

El segundo error es aproximarse a nuestras autoridades en forma imperativa. En verdad los gobiernos norteamericanos, por años, han intentado hacerlo con resultados variables y pese a que compartimos la misma cultura política, los modales imperiales de algunas de sus autoridades y embajadores han sido difíciles de digerir. Dos procónsules concurrentes -un norteamericano y un chino- parecen ser excesivos para Chile y como no podemos sacudirnos de ambos, la prudencia aconseja liberarnos aunque sea de uno de ellos. El Sr. Xu Bu nos está empujando a una situación en que preferiríamos no estar.

El Sr. Mike Pompeo -emisario de Donald Trump, presidente de los EEUU- vino a Chile y luego de descalificar al Gobierno y pueblo chino, impartió una serie de directivas y recomendaciones para la toma de decisiones por parte de nuestro gobierno para seleccionar al socio para la instalación del sistema 5G y el cable de fibra óptica transpacífico. Poco tiempo después el Canciller de China Sr. Wang Yi, en una entrevista escrita en un diario nacional, nos explicó en detalle la conveniencia de comprometernos, a largo plazo, con empresas de su país.

Ambos emisarios, de alto nivel, promovieron sus intereses nacionales, lo que es legítimo. Pero el Sr. Bu olvida algo importante: EEUU pese a todo, es una sociedad abierta, con un Poder Judicial separado del gobierno, con prensa libre, con diversidad de partidos políticos y reglas comerciales objetivas que muchas veces se cumplen. En China, la concentración del poder en el Estado y en el Partido Comunista y la discrecionalidad gubernamental, son omnímodas y universales. Para completar el cuadro siendo pragmáticos, Trump y Pompeo tienen una vida política limitada, un término presidencial, como máximo dos. En cuanto a China, el Sr. Xi Jinping permanecerá por muchos años y el Partido Comunista por muchos mas.

ALEUY: DEMOCRACIA DIRECTA

La prensa de hoy trae una declaración muy intensa del ex Subsecretario del Interior de Bachelet, Mahmud Aleuy, en que asevera que “este gobierno le ha dejado de dar conducción a Chile y a mi juicio los chilenos no nos merecemos eso”. “Ha perdido progresivamente el control de la agenda. Y además, ha dejado al gabinete como un gabinete interdicto”.

En “Las Cartas sobre la Mesa”, acusó que “el gobierno ha dejado de darle conducción al país y advirtió que ello puede traer la ingobernabilidad, por lo que llamó a los partidos de oposición, al parlamento, a los empresarios y trabajadores a ocupar ese espacio y generar acuerdos para enfrentar el complejo escenario económico y social que enfrenta Chile, con la amenaza de una recesión económica internacional, con los chilenos hastiados de abusos y con la credibilidad de las instituciones en el suelo”.

El ex Dirigente Socialista plantea que “es necesario buscar un sistema alternativo. El Gobierno y el Presidente es un actor clave para la tramitación de proyectos y para la solución de los problemas (…) este Gobierno no le está dando conducción al país”..

Esta parte es particularmente grave, propone que se “trabaje” directamente entre el Parlamento y “los actores involucrados en cada caso”.

¿Quiénes son esos actores involucrados en cada caso?

No pueden ser los Ministros, ya que al estar interdictos y ser de confianza y designación del Presidente, al sacar al Presidente de la línea Ejecutiva (¿deponerlo?) también quedarían automáticamente “fuera del esquema de trabajo”.

Es decir tendríamos una estructura política y del Estado completamente novedosa y original en que el Congreso, en Asamblea, discute directamente con el pueblo y sus organizaciones.

Sin duda habría que trabajarla un poco mas, pero Aleuy deja el camino bien trazado.

Respecto a la interdicción de los ministros, Aleuy posee experiencia sólida y de primera mano. En su Subsecretaría se tramó y operó el desdichado Plan Huracán para hacer inteligencia y operaciones clandestinas en la Araucanía. En este caso, para Aleuy caben dos alternativas: participó del Plan y es culpable o sus subalternos lo engañaron y ya no sería culpable sino inocente, para decirlo suave.

Posteriormente después del fiasco con la CAM, se enojó y su rabieta lo llevó tomar algunas semanas de vacaciones intespestivas y auto concedidas hasta que se calmó y regresó a su cargo, no se si eso se puede llamar interdicción. En este caso parecería mas bien que Mahmud interdictó a su Ministro.

Sea como sea, la crisis del Partido Socialista detonada por la conexión entre numerosos funcionarios / militantes del Partido Socialista de la Municipalidad de San Ramón y el narcotráfico, está estimulando la creatividad de uno de sus mas preclaros líderes.

Con su voz en off y su dicción calmada, Aleuy nos invita a la democracia directa.

Esto tiene un olorcillo a las ideas que se imponían en el PS en 1967 en su Declaración en Chillán; un dejá vu. Mala cosa.

Carta a Sebastián Piñera

Sebastián, te tuteo ya que somos mas o menos coetáneos. Dejando de lado el detalle del saldo en el banco, somos mas o menos del mismo lote etario y de experiencia de vida.

Se que tu vida no es fácil, me invitaste a Tantauco y fui, nunca supe por que lo hiciste pero te lo agradezco, el lugar es maravilloso. Noté que no estabas muy a gusto con las visitas, pero que diablos, así son las candidaturas presidenciales. También vi cómo fuiste objeto de dos intentos de abuso sexual -en público- por parte de una periodista medio pariente tuya. Tu señora, toda una dama, decidida y con clase. Por favor, salúdala de mi parte.

También te vi, mientras subíamos el Cerro Inio, dando instrucciones a tu gente por teléfono satelital, para moverse con tus acciones en la bolsa. También hay que cuidar el negocio.

El motivo de mi carta es decirte que estoy consciente que no he sido simpático contigo, en realidad he sido mas bien pesadito, pero comprenderás que después de habernos metido el dedo al ojo dos veces -y que nosotros te hayamos creído como niños- no pude evitar perder mi simpatía por ti, es mas, creo que me caes mal.

El problema es que esos sentimientos son algo entre tú y yo, o mas bien entre ti y los militares retirados, pero resulta que últimamente los zurdos se han subido por el chorro y se acoplaron a los que te criticamos. Creo que eso es un abuso de confianza, un aprovechamiento y no quiero que la gente se confunda.

Las motivaciones mías y las de la zurdería son otras. Yo te molesto para te corrijas y ellos para que tu gobierno y la derecha fracasen. En realidad tú no eres de derecha, eres democratacristiano, eso lo sabemos tú y yo, pero muchos lo creyeron así y eso hace daño.

Mi oferta es simple y directa -quiero estar seguro que la entiendes- te ofrezco dejar de criticarte, a cambio de que gobiernes bien.

Si tú cumples tu programa, haces cumplir las leyes, no haces chistes fomes y te callas una de cada dos veces que sientas ganas de hablar; yo no te mandaré recados, no criticaré tu obsesión con las encuestas ni haré mofa de tu falta de liderazgo.

Justo, ¿te parece?

Un consejo gratis: creo que si te relajas un poco, podrías hacerlo mucho mejor. Tienes condiciones para ser muy bueno; no te mates tratando de ser extraordinario. No te resulta.

No es necesario que me contestes, los próximos días te estaré observando y me daré cuenta si acogiste mi oferta o no.

Atentamente