Imposición del Orden y la Seguridad

Por una vez digamos la verdad.  (3)

El Plan Cuadrante de Carabineros de Chile para la Seguridad Preventiva (PCSP) es un Sistema de vigilancia por sectores (cuadrantes) iniciado el año 2.000, donde se desarrollan acciones preventivas y procedimientos, en un área cuya vigilancia corresponde a una Unidad específica de Carabineros con el propósito de obtener más eficiencia en el accionar policial y acentuar la relación de trabajo directa con los habitantes y organizaciones sociales de cada cuadrante

Apunta directamente al corazón del problema: aumentar la sensación de seguridad de los ciudadanos.

La seguridad ciudadana es la acción integrada que desarrolla el Estado, con la colaboración de la ciudadanía y otras organizaciones de interés público, destinada a asegurar su convivencia y desarrollo pacífico; la erradicación de la violencia; la utilización pacífica y ordenada de vías y de espacios públicos y en general evitar la comisión de delitos y faltas contra las personas y sus bienes. Este es también el primer y vital órgano de obtención de informaciones que alimenta al Organismo de Inteligencia del Ministerio del Interior.

La seguridad ciudadana, es un  concepto amplio que incorpora los valores del Estado social y democrático; yendo más allá de forzar a los ciudadanos a la obediencia de la norma, sino que a garantizar la calidad de vida de los mismos.

Al colocar en el mismo plano los conceptos de democracia y seguridad, podemos apreciar que la democracia aparece asociada a los sentimientos de peligro, miedo y urgencia.

Se trata, entonces, de dejar de lado el “paradigma del orden”, para ubicarnos en el de la “seguridad ciudadana”, con base en la seguridad de las personas y no solo ni principalmente en la seguridad del Estado. En este sentido, el Plan Cuadrante de Carabineros de Chile (PCSP) es un cambio radical de foco y forma de abordar su misión; este es un aspecto crítico que define y delinea el carácter de la interacción entre la policía y los ciudadanos

Hace énfasis en el carácter preventivo y de colaboración de la ciudadanía con las actuaciones del Estado y no solo una actividad reactiva ante la comisión del delito.

En este ámbito, Carabineros de Chile posee un capital invaluable: el cariño, respeto, confianza y apoyo ciudadano. Contra lo que aseguran “expertos” de izquierda, esto no es el resultado de campañas publicitarias efectivas[1] sino su presencia constante, solidaria y eficaz desde el parto al funeral, desde el niño al anciano, desde la mujer golpeada hasta el aprendiz de delincuente. Desde el incendio a la inundación, pasando por el terremoto y el accidente en la cordillera.

Este capital ha resistido feroces campañas de desprestigio de la extrema izquierda e incluso desde miembros del Gobierno, el Congreso y la Judicatura, saliendo siempre airoso. El aprecio ciudadano a Carabineros y la PDI superan amplia y contantemente a todos demás los organismos del estado. Esta es una valiosa cualidad que debe ser conservada.

Sin perjuicio de lo señalado, la policía debe asegurar la estabilidad, la supervivencia y la seguridad del Estado cuyo debilitamiento afecta directamente de la sensación de seguridad de los ciudadanos.

Se puede apreciar entonces que el concepto de “sensación de seguridad / inseguridad” de los ciudadanos es el punto de confluencia de ambas áreas de acción -seguridad ciudadana y seguridad del estado- y que ellas existen simultáneamente. Ambos tipos de seguridad son percibidas por la ciudadanía forma diferida, pero inexorablemente ligadas una a la otra.

La combinación, tamaño y grado de actividad relativo en una u otra área de la “sensación de seguridad” es variable, de un país a otro y en diferentes momentos políticos, económicos y sociales dentro cada país. Un problema difícil de resolver es como disponer de capacidades  medios, recursos y doctrinas para cumplir tareas tan diferentes con las mismas fuerzas y evitar que las acciones de esas fuerzas no debiliten sus condiciones para cumplir alguno de sus dos roles[2].

Esto nos lleva a tener que manejar eficientemente, dentro de una misma institución, tareas muy diferentes: 1.- la necesidad de la conservación y protección de la relación de confianza, respeto y aprecio desde la ciudadanía hacia las organizaciones policiales a cargo de la seguridad ciudadana, que descansa en la confianza mutua ciudadano – policía 2.- La capacidad de las fuerzas, -distintas a la ya mencionadas- que actúan en el combate al crimen organizado y violencia cometida por turbas fuera de control, en las que la capacidad de producción de “disuasión” es la cualidad central que implica superioridad policial en los enfrentamientos que sus actividades requieren y 3.- la producción de inteligencia que relacione , en el nivel directivo la relación funcional entre ambas actividades antisociales y permita combatirlas adecuadamente, de acuerdo a sus características intrínsecas.

En Chile aún no se han consolidado eficientemente las conexiones estratégicas dentro de los últimos niveles delictuales señalados en 2.- y 3.- pero su conexión y funcionamiento se materializará inexorablemente.

Diseño de una Estrategia de seguridad efectiva. Hoy, en Chile, no es posible diseñar ni actualizar estrategias de seguridad efectivas sin la previa identificación de los Objetivos Estratégicos y la consiguiente acción simultánea y coordinada de los tres elementos señalados.

  • Carabineros en su organización actual cubre la seguridad de las personas con cierta eficacia, el Plan Cuadrante es un buen intento que debe ampliarse, fortalecerse y expandirse a todo Chile. Ciudades y zonas rurales.
  • No tiene suficientes capacidades enfocadas a controlar sistemáticamente las actividades contra la seguridad del Estado
  • Ningun cuerpo policial apoya efectiva, integrada y sistemáticamente el esfuerzo de Inteligencia del Gobierno, pese a estar en contacto cercano con la delincuencia común, que es el terminal del crimen organizado.

En breve, los objetivos de la estrategia de seguridad pública de Chile se dan en tres ámbitos.

1.- la que se ocupa del fenómeno delincuencial, entendido como amenaza a los individuos, sus bienes y su estabilidad social y emocional; 

2.- la que se ocupa de las amenazas al Estado y al cumplimiento de su obligación de controlar el crimen organizado y las turbas violentas devenidas en amenazas a la ciudadanía.

3.- La que provee al Estado el conocimiento anticipado de la probables acciones delictuales contra la ciudadanía y contra el Estado[3].

En Chile, a la sombra y asociadas a partidos políticos como el PC[4], que declaran y practican el uso de la violencia para conquistar el poder, orbitan grupos anarquistas violentos, pandillas asociadas al tráfico de drogas, grupos violentos que saquean supermercados y farmacias sistemáticamente y a pedido, mano de obra especializada al servicio de lotes políticos que recurren ocasionalmente a la violencia, barras bravas que operan en conjunto con actividades “deportivas” y asociadas al tráfico de drogas y la destrucción sistemática de Pymes, se ha establecido, por la práctica constante del abuso e irrespeto a la leyes, una subcultura de violencia que se intersecta con la delincuencia común, las drogas, las pandillas internacionales que han introducido en Chile nuevos delitos y prácticas criminales atroces, y la política.

El motor de esta actividad es la campaña sistemática de la izquierda para debilitar, desprestigiar y destruir la moral de las policías y las FFAA. El caso más evidente fue el motín de Octubre de 2018  en que se demolió el sistema de transporte urbano, se incendiaron monumentos y edificios icónicos y concluyeron con reconocimientos y premios gubernamentales a los criminales, sin que el estado haya tenido la voluntad para identificar a los delincuentes ni a sus líderes.

Un factor clave a dilucidar al definir los objetivos estratégicos de seguridad es identificar a los adversarios y establecer sus características y comportamiento.  

Este análisis nos lleva a tres problemas a resolver: la estructura, conformación y capacidades de las fuerzas policiales; la elección del tipo de disuasión a aplicar a los delincuentes para inducirlos a abandonar sus actividades antisociales y la definición y la estructura del mando político en la conducción de las operaciones.

           Fernando Thauby García

Melosilla, sábado 2 de Febrero de 2024


[1] Dammert, Lucía. Ex integrante del 2° Piso, con actual concurrencia como profesora a la U. de Chile.

[2] En el pasado el Cuerpo de Carabinero conformó unas “Fuerzas Espaciales” que cumplieron ese rol, pero con baja eficiencia ya que su frecuencia de empleo fue muy reducida. Posteriormente, se creó El Grupo de Operaciones Especiales (GOPE) de Carabineros orientado mas bien hacia el rescate de personas y control de actos terroristas.

[3] Informaciones para la producción de Inteligencia y Estadisticas de diversos tipos.

[4] Diputado PC Luis Cuello -29 de Febrero de 2024: “Una menor intensidad de la movilización ha incidido en no poder avanzar con más celeridad en las reformas». La violencia callejera es la forma efectiva de “hacer política”.