El paso siguiente: Una Estrategia de defensa

La dictación de una nueva Ley de Financiamiento de la Defensa es algo que había que hacer y que al fin se hizo; lo mejor, con un amplio acuerdo. Es un cambio que viene a formalizar la participación activa del Congreso en una responsabilidad política principal, la Defensa Nacional. Desde ahora, el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo comparten la responsabilidad y materializan conjuntamente los procesos de financiamiento, diseño y conformación de las capacidades estratégicas militares.

La expresión “capacidades estratégicas militares” describe al conjunto de combatientes, armas, equipos e insumos, articulados mediante un conjunto de disposiciones (estrategia) para producir o crear una situación de control, neutralización o destrucción sobre objetivos de diversa naturaleza, situación militar que a su vez conformará una situación política favorable.

La clave es la estrategia. La estrategia articula los Fines, los Medios y las Formas. Los Fines u objetivos son políticos y los determina el Gobierno, los Medios son los recursos para la provisión de los cuales acabamos de definir un proceso legal para determinar su cantidad y forma de aplicación. Nos falta la Forma o Estrategia Nacional que es la que articula todos los recursos de poder del estado para alcanzar los objetivos políticos nacionales.

Nuestros Objetivos Nacionales podríamos resumirlos mas o menos así: Desarrollarnos y crecer en paz y seguridad mediante la cooperación y el comercio. Vivir en un orden internacional basado en reglas acatadas por la mayoría de la comunidad internacional, que respete la soberanía nacional y que promueva los derechos humanos y la cooperación. Esto en un marco de ausencia de amenazas específicas contra Chile, lo que abre una oportunidad para potenciar la cooperación y participación internacional y que además de fortalecer la paz, fortalece nuestra prosperidad e influencia.

Nuestro escenario internacional se materializa en tres ámbitos principales: el escenario regional; el escenario global en el cual nuestra participación prioritaria se produce en el Océano Pacífico; y la Antártica. En ellos se ubican nuestros objetivos principales y en ellos debemos actuar para conseguirlos.

Sin desarrollar in extenso estas ideas, podemos señalar que nuestra Estrategia Nacional es una sola y tiene tres componentes íntimamente articulados entre si: Diplomacia, Economía y Militar.

Veamos solo la Estrategia Militar.

Si no tenemos amenazas y queremos avanzar mediante la cooperación con otros países la estrategia mas adecuada es la Disuasión. Hay varios tipos de disuasión.

Una combinación adecuada para Chile podría ser: disuasión por negación + disuasión por castigo + disuasión por prestigio. Se trata de 1.- asegurar, a otros actores internacionales que emplear la fuerza contra Chile no les reportará ganancias, ya que no podrán beneficiarse de lo que obtengan, 2.- que emprender una acción armada contra Chile recibirá un castigo potente, de naturaleza, ubicación, intensidad y duración determinada por nosotros 3.- demostrar capacidad militar efectiva en contexto de cooperación.

En una estrategia así, no se requieren capacidades estratégicas para conquistar todo o parte de ningún país, solo aquellas que nos aseguren poder hacer tres cosas: 1.- atacar, neutralizar y destruir (no incluye capturar ni retener) blancos elegidos en cualquier parte del territorio enemigo; físicos, políticos, económicos y militares y 2.- impedir al enemigo ingresar y permanecer en territorio nacional, en una lucha sin tiempo que solo concluya con su expulsión. 3.- apoyar activamente la proyección política y comercial en la región y en el Océano Pacífico.

Esto requiere dos tipos de capacidades: una de tipo Operativo/Ofensivo compuesta de fuerzas conjuntas limitadas en dimensiones, con alto nivel tecnológico, alta movilidad estratégica y táctica, supervivencia ante ataques sorpresivos, persistencia en las operaciones y capacidad de proyección en el Océano Pacífico y Antártica y otra de tipo Territorial/Defensivo compuesta por tropas residentes y desplegadas en las zonas en que eventualmente combatirán, muy integradas a la población civil, en íntima cooperación con las autoridades regionales y que puedan reforzar la capacidades de los organismos estatales encargados del manejo de los diversos tipos de crisis, emergencias y catástrofes que suelen afectarnos a nosotros y otros países de la región, y en la Antártica. Estas fuerzas serían la base de instrucción, entrenamiento básico y selección para los combatientes seleccionados que se integren voluntariamente a las fuerzas operativas, por períodos discretos de algunos años.

En un esquema organizacional de este tipo, las fuerzas Operativas dependerán directamente y en todo aspecto del Ministro de Defensa y en guerra serán comandadas por el Presidente de la República quien conducirá también la diplomacia, la economía y la seguridad interna.

Las fuerzas Territoriales serán dimensionadas y distribuidas por el Presidente de la República, equipadas, entrenadas por el Ministro de Defensa y sus operaciones dirigidas por el Ministro del Interior/Gobernador Regional que contarán cada uno con un Comandante Militar y un Estado Mayor. Esta autonomía les permitiría seguir combatiendo o trabajando cualquiera que sea la situación en otras partes del país, en las diversas condiciones del enfrentamiento o catástrofe.

Estas breves líneas apuntan a ofrecer una línea de análisis y debate que permita avanzar hacia un acuerdo nacional sólido.

La determinación de las “capacidades estratégicas” permitirá diseñar la combinación de personas, equipos, armas y doctrinas para la materialización de cada tipo de fuerzas y establecerá una sólida relación entre Fines, Medios y Estrategias. Es decir, describir las FFAA que necesitamos y dar orientaciones concretas para identificar las capacidades estratégicas requeridas.

Una organización así requiere imprescindiblemente un sistema de inteligencia nacional eficiente y una preparación logística militar sólida y realista.

Piñera y sus políticas de defensa

En este análisis se aborda la gestión de Piñera en sus dos administraciones, ya que se puede apreciar una continuidad en la lógica y prioridad de sus objetivos y tareas así como también el aprendizaje de lo obrado en la primera y lo planificado en esta materia para su segunda administración. Otro aspecto es que distingue entre política de defensa, que se refiere a la estrategia y materialización de la defensa considerando el total del poder nacional -economía, militar y diplomático- y la política militar que tiene por objeto organizar y emplear a las FFAA en sus diversos roles y funciones así como es su gestión y administración. Un tercer aspecto es que el tema se aborda considerando ambas políticas, como Políticas Públicas.

1.- Política Pública en General

– Es una decisión o conjunto de decisiones sobre un mismo tema, de una autoridad competente.

– Las decisiones siguen un proceso formal, institucional, que demanda que las iniciativas se transformen en acciones concretas.

– El problema y la discusión sobre los aspectos sustantivos de la política requieren una la aproximación técnico – racional.

– Una política pública es un proceso político en que diversos actores explicitan sus intereses y pugnan por esos ellos.

– El debate es el proceso transita por escuchar los argumentos de los actores en un debate evolutivo y que concluye con la decisión de política pública de la autoridad.

2.- Programa de la administración 2010 – 2014

Se organiza en base a cuatro ejes:

Transformación Institucional, que pretende modernizar el Ministerio de Defensa para “la conducción integrada (militar, económico, científico y tecnológico) del sistema de defensa nacional”. Modificación de la Justicia Militar, el Código de Justicia Militar y creación de un Ministerio Público Militar.

Estas transformaciones no se hicieron. Algunas de ellas fueron discutidas a nivel debate, sin llegar a conformar proyectos de ley.

La inclusión de esta modernización como primer eje es acertada, ya que el Ministerio de Defensa orgánicamente y en cuanto a calidad técnica de sus integrantes es incompetente integral para llevar a cabo las funciones que la ley le asigna.

Se podría decir que se identificó el problema pero no se entendió la complejidad del mismo y no se reclutó a las personas adecuadas para hacerlo.

El segundo eje fue perfeccionar los procesos de defensa. Esta tarea solo podría iniciarse disponiendo oportunamente de una Estrategia de Seguridad Nacional. Se identificó correctamente el problema y incluso hizo un intento que desgraciadamente terminó en un fracaso rotundo. La razón es que la Ley del Ministerio de Defensa asigna, erróneamente, esta tarea al Subsecretario de Defensa, que careció de la información, autoridad y acceso a las autoridades relevantes para el cumplimiento de esta tarea y en este caso además, de la idoneidad profesional necesaria.

En este acápite se mezcla la Política de Defensa con la Política Militar incursionando en la gestión de la defensa en cuanto la función de diseño e implementación de las fuerzas. Estas técnicas (Sistema Plan, Programa, Presupuesto o PPBs) son de común aplicación en las FFAA del mundo desde hace ya 60 años y en Chile son conocidas y aplicadas parcialmente en la Armada. Para agravar el problema, el fracaso en cuanto a establecer la Estrategia de Seguridad Nacional dejó al Ministerio sin base para aplicar esta técnica. En esta área no se avanzó nada. La ausencia de estos sistemas de gestión se influyó en los delitos cometidos en la gestión de los fondos de la Ley del Cobre y en las finanzas institucionales del Ejército.

En este acápite también se considero “hacer las remuneraciones del personal de las FFAA competitivas con las del mundo civil”, respecto a lo cual no se avanzó nada.

El cuarto eje se refiere al desarrollo industrial, emprendimiento e innovación en el sector.  Se ignora si algo se hizo en este aspecto. De todas maneras parece haber sido poco relevante.

Conclusiones

Se puede apreciar que desde el punto de vista de la lógica de la gestión, el programa está relativamente bien apuntado y muestra una intención de llevar a cabo un conjunto de acciones sobre tema relacionados, fallando por la incompetencia de las autoridades y estructuras administrativas correspondientes.

3.- Programa de la administración 2018 – 2022

Es posible que la experiencia de su primer período presidencial haya motivado al Presidente Piñera a ser mucho mas modesto en sus pretensiones. En efecto, el fiasco del Ministro Allamand con su proyecto de Estrategia de Seguridad Nacional debe haber influido.

Comienza con algunos elementos de la Estrategia de Seguridad Nacional, muy breves, pero bien apuntados. Identifica y señala que:

– Las FFAA proporcionan al gobierno capacidades de defensa militar y para reforzar capacidades generales del Estado para enfrentar una amplia variedad de situaciones de emergencia.

– Proveen apoyo y materializan actividades en al ámbito internacional; presencia en operaciones de paz, operaciones internacionales, ayuda humanitaria, ejercicios internacionales y cooperación de gobierno a gobierno

– La esencia de las FFAA son sus capacidades estratégicas militares.

Su Política Militar está delineada en la parte de Objetivos y Medidas y declara que se propone:

  • Desarrollar la Política de Defensa y la Política Militar como Política de Estado de largo plazo y asegurar una capacidad militar efectiva que resguarde nuestra soberanía con un substancial avance en “ciberdefensa”.
  • Lo que se refiere a Política de Defensa y la Política Militar, a cargo del Subsecretario de Defensa que, como se dijo, carece del nivel de autoridad necesario para interactuar directamente con los ministros claves – RREE, Hacienda, Economía – se inició en Agosto de 2018 y aun no se hace pública. Tampoco se aprecia urgencia.
  • En ciberdefensa ha habido avances interesantes, pero muy lejos aun de llegar al nivel necesario. Esta actividad se ha instalado en el Estado Mayor Conjunto que orgánicamente carece de las capacidades técnicas, administrativas y logísticas necesarias.
  • Dispone tres énfasis: Capacidades conjuntas, intereses en la Antártica y polivalencia de las capacidades de las FFAA, para incorporarse al control de emergencias civiles.
  • Un objetivo principal y de alta relevancia es el de reemplazar la Ley Reservada del Cobre por un mecanismo de financiamiento estable y plurianual, objetivo que se materializó mediante una ley de aplicación gradual. El atraso en iniciar la modernización del Ministerio de Defensa en sus aspectos de gestión – personal y organización – chocará con la aplicación de esta ley que puede terminar en un Ministerio de dotado de muchos recursos, con grandes responsabilidades y poca o ninguna capacidad de gestión.
  • Modernizar la carrera militar. Este objetivo terminó en un proyecto para alargar la carrera en cinco años, que comenzará a generar ahorros en 10 años y que muy probablemente habrá que rehacer antes de esa fecha, debido en parte a los cambios tecnológicos y en las características del ámbito laboral nacional y mundial.
  • También se intenta generar un sistema “de información adecuada respecto al estado de eficiencia de nuestra FFAA”, que siendo de gran importancia, estamos lejos de poder generar. Comenzando con la inexistencia de una Estrategia de Seguridad Nacional que señale en forma clara, precisa y cuantificable para qué, cuándo, dónde, por cuánto tiempo y contra quién se requerirá su acción.

Conclusiones

Este programa, bastante mas modesto que el del primer gobierno de Piñera, muestra la combinación fatal de falta de preparación técnica y administrativa (empresariales) del Ministro, reticencia a asumir responsabilidades y no contar con el apoyo de una estructura burocrática y técnica adecuada. La crisis de probidad ocurrida en el Ejército es todo un ejemplo. Dinero sin objetivos claros, ausencia de dirección y control del Ministerio, deserción de las responsabilidades del mismo, intento de traspasar la responsabilidad de control a la Contraloría General de la República y posicionamiento del Ministro como “observador interesado” pero no comprometido.

Chile, entre EEUU y China

Este análisis se basa en dos papers anteriores: “Estrategia de China a comienzos del siglo XXI” y “Estrategia de EEUU a comienzos del siglo XXI” en que se trazó el mapa del proceso que nos ha traído a la situación geopolítica mundial actual. La situación aun no está consolidada, quedan muchas inconsistencias, contradicciones y cabos sueltos. Puede haber cambios en las estrategias de ambos países y alineamientos nuevos y sorprendentes. Al mismo tiempo, las causas de base de los cambios parecen ser de gran magnitud -profundidad y extensión- y no se aprecia posible la recomposición del esquema estratégico pos Guerra Fría que nos regía antes del inicio del proceso en curso.

En efecto, EEUU parece cansado, perdido, escaso de audacia e imaginación, con un mando supremo caprichoso, inculto y superficial. Europa ha perdido su alma cristiana occidental y trata de equilibrarse entre una moral personal pagana, una actitud social nihilista y el rechazo a asumir sus responsabilidades históricas. China sueña con recuperar el brillo y liderazgo de que gozó por siglos, pero a partir de valores políticos y conductas sociales incompatibles con el estado actual de la sociedad global y cuya fortaleza en algunos aspectos pareciera surgir del autoritarismo y el abuso. El levantamiento popular en Hong Kong es indicativo de lo señalado.

Aun así, los cambios en marcha serán inmensos y nadie podría asegurar por cuánto tiempo se van a prolongar y la forma en que concluirán.

Estado Unidos

Es difícil identificar sus propósitos y procesos. Sus giros comerciales y estratégicos muchas veces nos resultan incomprensibles y a veces perjudiciales. Tenemos una relación buena, de relativo bajo perfil. Somos parte de una misma comunidad de valores políticos y morales, debilitados ambos en los dos países. No podemos esperar su apoyo, salvo que la amenaza también los afecte seriamente. Sudamérica -por ahora- no es para ellos un área significativa, salvo que el comportamiento de algún país en particular afecte a algún interés comercial o político relevante.

Siendo EEUU una sociedad abierta, es posible -con un esfuerzo académico, político y militar intenso y constante de nuestra parte- mantener un seguimiento mas o menos anticipado de sus tendencias y fuerzas dominantes. Los amigos “se cuentan” en las crisis. EEUU se siente en crisis y actualmente los está contando. Es un dato relevante.

La Región

Política y financieramente mantiene su caos tradicional. La izquierda, en su última modalidad de socialismo del siglo XXI fracasó rotundamente. Brasil y Argentina, aun marchando en direcciones ideológicas opuestas enfrentan problemas similares: desempleo, endeudamiento, debilidad institucional, incapacidad de producir y mantener políticas coherentes, proyectos políticos que transitan sin pausa del optimismo exultante al pesimismo profundo.

Chile no puede planificar ni proyectar nada en conjunto con ellos a mediano ni a largo plazo, todo puede cambiar de la noche a la mañana.

La debilidad de los países vecinos es una realidad que nos permite pensar que es muy poco probable que entre sus alternativas haya acciones hostiles hacia nuestro país en un plazo menor de 10 a 15 años, menos aun mientras Chile no descuide su fuerza militar ni caiga en crisis económica. Tampoco grandes proyectos en conjunto.

En su inestabilidad es posible que haya países que se inclinen abiertamente hacía China o hacia EEUU cualquiera que sean las consecuencias para ellos mismos. En este aspecto, Chile no puede equivocarse de bando que a mi juicio es junto a EEUU.

China

Tratando de ser tan objetivo como sea posible, China es una experiencia nueva para nosotros. Es un país centralmente planificado y dirigido, no con la misma intensidad y detalle que en el pasado, pero en el cual el Estado sigue jugando un rol directivo, indicativo y de liderazgo impositivo.

Negociar con una empresa China es, en última instancia, negociar con su gobierno. En esto no podemos hacernos ninguna ilusión. El poder nacional de China es el último y mas potente argumento en cualquier debate o diferencia bilateral. En esta línea, la insistente y rudo recuerdo de la dependencia comercial que Chile tiene respecto a ese país -Xu Bu dixit- es un permanente y crudo recordatorio en cualquier tema que se negocie.

Dado lo señalado anteriormente, China, siempre, busca salirse del marco comercial privado habitual en el mundo occidental y transformar todo intercambio en un asunto estatal bilateral, formalizado por acuerdos y tratados ad-hoc entre ambos gobiernos y con condiciones “especiales”, generalmente relacionadas con una ventaja que ellos dan, en forma “graciosa,” que será pagada con creces una vez que la emergencia o situación especial del país sede del “negocio” haya sido superada.

En este sentido, podemos identificar dos situaciones ejemplares:

1.- Comercio bilateral. La actual dependencia de las compras que hace el Gobierno Chino en Chile es una vulnerabilidad que nosotros apreciamos en términos comerciales y ellos en términos políticos. Lo que para nosotros es un buen negocio para ellos es una oportunidad de poder y control sobre nuestro comportamiento.

Esto nos indica que la diversificación de nuestro comercio con China es urgente, prioritaria y permanente. Agrandar la dependencia sería un error que podríamos pagar caro en el ámbito y oportunidad que ellos elijan.

2.- China intenta que Punta Arenas sea su “puerta de entrada” a la Antártica. Pero quiere que sea en condiciones “especiales”. No le basta lo que a cualquier país del mundo: usar las empresas locales de forwarding, los agentes de naves y proveedores de logística, las instalaciones comerciales de hoteles, comercio, comunicaciones y otras. Ellos quieren un acuerdo de gobierno a gobierno. Para nosotros inmanejables en términos de poder. Desconozco sus ofertas de “compensaciones” pero si siguen su modus operandi normal deben ser extremadamente generosas y en diversos rubros, pero a la larga, impagables.

En este sentido pareciera que todo trato con China y sus empresas estatales/privadas, deben ser en términos comerciales internacionales con la menor participación posible del estado o de empresas estatales de ninguno de los dos gobiernos, chileno ni chino.

La experiencia China en Venezuela, Brasil y Argentina debe haberles enseñado que los gobiernos de esos países son impredecibles e informales y que un cambio de gobierno puede significar al desconocimiento de los acuerdos firmados. Chile no es así. Por consiguiente, esa virtud se transforma en un riesgo cuando vemos el creciente interés de China en que sus empresas “privadas desde electrónica a seguros, se establezcan en Chile como base regional.

Las prácticas abusivas, desleales e ilegales, frecuentes en las transacciones chinas, serán tratadas por nuestro sistema judicial y existirá la posibilidad de que se “estaticen” y politicen.

De la misma manera, la práctica de la corrupción de las autoridades, tribunales y servicios, que China practica como una especie de IVA, podría ser una experiencia que venga a agravar la ya deteriorada probidad de nuestra sociedad.

Chile en la pugna estratégica China – EEUU.

Durante la Guerra Fría nuestra insignificancia estratégica fue notoria. Solo importábamos para el paso de los grandes petroleros, portaaviones y submarinos desde el Atlántico al Pacífico, algo que ocurría ocasionalmente.

Ese mismo tránsito de ahora en mas será frecuente y crítico, lo mismo que la posibilidad de reparar esos grandes buques en Asmar (T).

De hecho, el Paso Drake será la puerta “trasera” de Indo Pacífico, con todo lo que ello implica en términos de discreción y seguridad y retaguardia.

De la misma manera, la Antártica adquirirá nuevo y mayor valor. Lo mismo es válido para la ruta aérea transpolar desde Punta Arenas a Australia, Nueva Zelandia e Indonesia.

La concurrencia de China a financiar instalaciones portuarias o aeroportuarias en nuestro país podría ser un compromiso tan inmanejable como sus inversiones en áreas críticas como la energía, las telecomunicaciones y la minería.

La presencia China en la Patagonia Argentina será motivo de preocupaciones constantes, así como la oferta de proyectos binacionales Chile-Argentina con financiamiento Chino.

Creo que deberíamos analizar con cuidado la posibilidad de establecer un acuerdo estratégico -marítimo y aéreo- con Australia y Nueva Zelandia para el control de Pacifico Sub Antártico. Lo mismo con Japón en lo referente a líneas de comunicaciones marítimas y la instalación de facilidades para la producción, mantenimiento y reparaciones de itemes críticos de defensa y transporte aéreo y marítimo.

La presión China sobre nuestros gobiernos para recibir sus ofertas “generosas” será una tentación constante pero tóxica. Lo mismo en cuanto a grandes proyectos en conjunto. Mas allá de las conveniencias comerciales, China busca establecer un pie en Sudamérica, dentro de su pugna con EEUU, y está dispuesta a pagar por ello.

El apuro y urgencia de China en que Chile contraiga compromisos con su gobierno es indicativo de temor e inseguridad en sus propias fuerzas y capacidades a mediano y largo plazo vis a vis EEUU o respecto a su propio proyecto estratégico en general.

ALEUY: DEMOCRACIA DIRECTA

La prensa de hoy trae una declaración muy intensa del ex Subsecretario del Interior de Bachelet, Mahmud Aleuy, en que asevera que “este gobierno le ha dejado de dar conducción a Chile y a mi juicio los chilenos no nos merecemos eso”. “Ha perdido progresivamente el control de la agenda. Y además, ha dejado al gabinete como un gabinete interdicto”.

En “Las Cartas sobre la Mesa”, acusó que “el gobierno ha dejado de darle conducción al país y advirtió que ello puede traer la ingobernabilidad, por lo que llamó a los partidos de oposición, al parlamento, a los empresarios y trabajadores a ocupar ese espacio y generar acuerdos para enfrentar el complejo escenario económico y social que enfrenta Chile, con la amenaza de una recesión económica internacional, con los chilenos hastiados de abusos y con la credibilidad de las instituciones en el suelo”.

El ex Dirigente Socialista plantea que “es necesario buscar un sistema alternativo. El Gobierno y el Presidente es un actor clave para la tramitación de proyectos y para la solución de los problemas (…) este Gobierno no le está dando conducción al país”..

Esta parte es particularmente grave, propone que se “trabaje” directamente entre el Parlamento y “los actores involucrados en cada caso”.

¿Quiénes son esos actores involucrados en cada caso?

No pueden ser los Ministros, ya que al estar interdictos y ser de confianza y designación del Presidente, al sacar al Presidente de la línea Ejecutiva (¿deponerlo?) también quedarían automáticamente “fuera del esquema de trabajo”.

Es decir tendríamos una estructura política y del Estado completamente novedosa y original en que el Congreso, en Asamblea, discute directamente con el pueblo y sus organizaciones.

Sin duda habría que trabajarla un poco mas, pero Aleuy deja el camino bien trazado.

Respecto a la interdicción de los ministros, Aleuy posee experiencia sólida y de primera mano. En su Subsecretaría se tramó y operó el desdichado Plan Huracán para hacer inteligencia y operaciones clandestinas en la Araucanía. En este caso, para Aleuy caben dos alternativas: participó del Plan y es culpable o sus subalternos lo engañaron y ya no sería culpable sino inocente, para decirlo suave.

Posteriormente después del fiasco con la CAM, se enojó y su rabieta lo llevó tomar algunas semanas de vacaciones intespestivas y auto concedidas hasta que se calmó y regresó a su cargo, no se si eso se puede llamar interdicción. En este caso parecería mas bien que Mahmud interdictó a su Ministro.

Sea como sea, la crisis del Partido Socialista detonada por la conexión entre numerosos funcionarios / militantes del Partido Socialista de la Municipalidad de San Ramón y el narcotráfico, está estimulando la creatividad de uno de sus mas preclaros líderes.

Con su voz en off y su dicción calmada, Aleuy nos invita a la democracia directa.

Esto tiene un olorcillo a las ideas que se imponían en el PS en 1967 en su Declaración en Chillán; un dejá vu. Mala cosa.

NI CON EL PÉTALO DE UNA ROSA

Desde los orígenes de su presencia en Chile la izquierda marxista representada por los Partidos Comunista y Socialista hizo uso de un vocabulario violento, a ratos soez, muy descalificatorio y con frecuencia cargado de odio. Por alguna razón tal vez imaginaron que un sector ideológico que representaba “al pueblo” debía hablar groseramente, quizás su visión de la política como “lucha” violenta, de clases y de personas, los llevó a esa forma de expresión.

La radicalización castrista de los años ´60 y 70´ agudizó este comportamiento ampliando la violencia verbal a su expresión armada.

Con posterioridad al Gobierno Militar hemos visto como la relativa mesura oral, talvez aprendida en el exilio en países europeos, la morigeró en algo, pero lentamente “la cabra tiró p´al monte” y los últimos veinte años hemos visto una creciente agudización del insulto, la descalificación y la agresión de la izquierda a sus oponentes.

Hoy tenemos al PS dolido por las expresiones de la vocera de Gobierno. Es una tendencia positiva, permite pensar que ya no aceptan mas los  malos modales y demandan un vocabulario respetuoso; que les molestan y desagradan las expresiones ásperas. Es una tendencia loable y bienvenida.

El asunto de las drogas y el Partido Socialista surguió a raiz de una investigación de T13 en el contexto de las elecciones internas de ese partido, en que Álvaro Elizalde triunfó sobre Maya Fernández, en parte gracias a los votos obtenidos por Elizalde en la Comuna de San Ramón donde vota el 20% del PS. Esa comuna mostraba una intensa actividad de narcotráfico en conexión con la Municipalidad: funcionarios expulsados por drogas; militantes residentes en el domicilio de un narcotraficante; el mismo alcalde, Miguel Aguilera, expulsado del PS en 2017 también por relaciones con narcotraficantes contratados en el municipio. Desde allí actuó Miguel Torres Rivas -que asumirá en el Comité Central del PS e integró la lista de Elizalde- que fue detenido el año 2018. En la municipalidad de San Ramón, T13 encontró que trabajaban 210 personas militantes del PS, los “milifuncionarios”, contracción de militantes y funcionarios.

Marcelo Diaz, apoderado de Maya Fernández, calificó las denuncias de irregularidades en San Ramón como un “tumor” para el Partido Socialista, que “nos tiene que motivar a reaccionar, a actuar, a no permanecer impávidos”.

Por otra parte la derrota electoral de la izquierda la llevó tratar de paralizar el gobierno de Piñera mediante una negativa a cooperar con la gobernabilidad, oponerse a toda iniciativa del gobierno y a acusar contitucionalmente a alguien, cada vez que pudo. Actualmente a Marcela Cubillos, Ministro de Educación.

Es en este contexto que la vocera de Gobierno Cecilia Perez sustuvo que el PS “ya no tienen pudor, no tienen pudor para tratar, a través de esta acusación (a Cubillos), de ocultar lo que todos los chilenos queremos saber, qué relación tiene el PS con el narcotráfico”. … y aquí les enrostró su pasividad para investigar y denunciar la grave situación de narcotráfico en la comuna de San Ramón y su conexíón con el PS.

“¿Por qué buscan con cortinas de humo no dar cuenta ante la ciudadanía lo peligroso que puede ser la relación del narcotráfico y el crimen organizado cuando se introduce en el sistema de partidos políticos?”,

…. Y ardió Troya …

¿Qué tenemos? Una escaramuza política en que el PS encabezando a la oposición quiere inmovilizar y golpear al Gobierno que les responde demandándoles consecuencia con respecto a una grave situación, real, denunciada por el mismo PS, que duerme a la espera que el polvo del tiempo la cubra.

Finalizo: si esto sirve para que la izquierda abandone sus expresiones procaces y violentas en el ejercicio de la política: Aprobado, sigamos por ahí. Kast podrá seguir hablando con la ciudadanía sin golpes ni insultos de la “juventud democrática”.

Si además se investiga el escándalo de drogas y política en el PS de San Ramón, aun mejor.

Homosexuales, Pedófilos y Militares – Hipocresía y Prevaricación

En 2009 se puso una denuncia por abuso sexual contra Fernando Karadima párroco de la iglesia de El Bosque dando origen a un gran escándalo que conmovió a la Iglesia Católica y dio tema para libros, reportajes y análisis noticiosos muy intensos. Se trataba de la denuncia por abuso sexual, por parte del eclesiástico, efectuado mediante la coherción y seducción de jovenes aspirantes a sacerdotes. Algo escandaloso y repugnante. En breve, la situación fue una trama compleja entre homosexuales mayores de edad, con diversos grados de participación, digitados por Karadima, a su vez envuelto en juegos de poder, arribismo social, influencias, dinero y abuso de poder. Karadima sufrió una pena canónica.

Desde diciembre de 2012, el sacerdote católico Cristián Precht Bañados fue apartado -por El Vaticano- del ejercicio del sacerdocio por cinco años. Precht Bañados conocido por su labor durante el Gobierno Militar en defensa de los derechos humanos, fue vicario de la Vicaría de la Solidaridad entre 1976 y 1979 y condecorado al año siguiente como Héroe de la Paz San Alberto Hurtado. En Septiembre de año 2018 fue expulsado definitivamente del sacerdocio por su participación en “conductas sexuales abusivas contra mayores y menores de edad”. Este caso fue tramitado muy rápido, en relativo bajo perfil y prontamente desapareció de la luz pública. Nunca fueron divulgados los detalles de su repugnante conducta. No hubo investigación ni sanción penal.

El año 2010, seis mese antes de su muerte, el sacerdote Renato Poblete recibió el mayor reconocimiento oficial que otorga el gobierno de Chile: el premio Bicentenario, entregado en el Palacio de la Moneda por la entonces presidente Michelle Bachelet. También se dedicó a él un nuevo y gran parque en la ciudad de Santiago.

En enero de 2019  se inició la investigación sobre Renato Poblete luego de que Marcela Aranda Escobar lo denunciara por delitos sexuales, incluyendo la imposición de abortar en tres ocasiones. Rápidamente las denuncias aumentaron a 22 y luego a 43, de las cuales cuatro eran menores de edad, delitos cometidos a lo largo de 48 años, en forma continua.

El superior de la orden jesuita en Chile, Cristián del Campo, al presentar los resultados de la investigación canónica señaló que “Las conductas de abuso de poder, de conciencia, sexual y otros delitos cometidos por Renato Poblete se sostuvieron en una suerte de doble vida, amparado en su imagen pública de persona de bien”. También refiere que se recogieron “diversos antecedentes que dan cuenta de que existió un número significativo de personas, jesuitas y laicos, que tuvieron alguna información de comportamientos inadecuados del sacerdote Renato Poblete Barth, los que fueron conocidos de primera fuente, por terceras personas, o a modo de rumor”. Pese a ello, se señala que el investigador “no acreditó la existencia de encubrimiento, tal como se lo entiende comúnmente en el ordenamiento jurídico chileno”, ni se encontró “ningún caso de un jesuita que haya tomado conocimiento de abuso de menores, violaciones, ni abortos”, pese a ser conocido en su medio como Polvete.

Por resolución de 13 de noviembre de 2013,  un ex oficial de la Armada, fue condenado a cinco años y un día de presidio mayor en su grado mínimo, como autor del delito de un secuestro calificado perpetrado el 5 de octubre de 1973. Según los jueces: “No resulta verosímil que un oficial de la Armada de Chile, partícipe en un golpe de Estado, pretenda minimizar su responsabilidad alegando ignorancia de lo que ocurría en la época en que él, precisamente, se desempeñaba en el Ministerio de Defensa Nacional, epicentro de la toma de decisiones y organización de operaciones (…) a lo anteriormente señalado debe agregarse que el condenado, aunque muy joven, era oficial de la Armada de Chile, es decir, no se trataba de un marinero haciendo su servicio militar. Se trataba de un engranaje de la institución naval (…) finalmente, señalar que su participación se limitó a trasladar al detenido, hoy desaparecido, desde el lugar en que ese trabajaba hasta el Ministerio de Defensa, y desde ahí no haber sabido nada de él, a juicio de estos sentenciadores es una excusa inaceptable para un oficial, más aún cuando denota un desprecio absoluto por el destino de un ser humano. Han pasado más de cuarenta años de aquellos episodios y el condenado nunca tuvo la curiosidad de averiguar lo sucedido con el afectado y mucho menos colaborar para cerrar una herida nacional”, sostiene el fallo.

Tenemos tres casos de delitos sexuales crecientemente graves, que quedaron sin juicio ni castigo.

Una red cuyo líder, un sacerdote, hizo uso de su autoridad moral y espiritual para imponer conductas homosexuales a personas mayores de edad.

Un héroe de la Paz condecorado por su participación en la “resistencia” contra la dictadura, culpable de conductas sexuales abusivas contra mayores y menores de edad, es decir por abuso sexual y pedofilia.

Un caso de “doble vida” que incluía pedofilia, abuso sexual, imposición de abortos y encubrimiento evidente de sus colaboradores.

Y un caso de un militar juzgado y encarcelado por algo que el juez consideró que “debió haber sabido”.

Un Subteniente de la Armada condenado a 5 años de cárcel porque debió haber sabido y debió haberse preocupado por el destino final de una persona que trasladó desde las oficinas de un organismo internacional hasta el Ministerio de Defensa donde hizo entrega del afectado a otra persona perfectamente identificada y en presencia de testigos.

Hipocresía y Prevaricación. Ni perdón ni olvido.

 

DDHH al estilo Piñera.

Esta columna es políticamente incorrecta; recuerda verdades desagradables que se han escamoteado de la vista del público; revisa prejuicios y odios que unen a marxistas y cristianos contra los militares chilenos y recuerda las traiciones entre los partidos políticos conjurados, en fin esto es algo que no debería ser escrito sino mantenido en los recovecos de la desmemoria selectiva de la clase política de Chile.

Esto es Historia, Historia verdadera, Historia duradera.

El Sargento de Carabineros Sr. Leonidas Bustos murió de neumonía no tratada, a los 87 años de edad, prisionero en Punta Peuco, lugar al que fue arrastrado por la Justicia Chilena, desde la modesta casita en que vivía, gravemente enfermo, al cuidado de sus hijos, para ser encarcelado y muerto.

¿Por qué este odio?.

Es por una sucesión de hechos políticos desencadenados por los partidos políticos de la izquierda y de derecha que involucraron a los militares chilenos a partir de 1970, contra su voluntad y haciendo uso de todo tipo presiones. Y que resolvieron en negociaciones entre ellos una vez que pudieron hacerse de nuevo del poder.

Brevemente: la izquierda – Allende- ganó la presidencia por un modesto tercio de los votos y pretendió hacer una revolución como la de Chávez. Llevaron al país a la ruina económica y el caos político. Cuando el desastre fue evidente trataron de hacer un golpe de estado con trabajadores ingenuos al mando de políticos irresponsables del PS (Altamirano, Garretón y otros). El gobierno de Allende aterrorizado obligó a los Altos Mandos de las FFAA a asumir los ministerios mas críticos para que salvaran su gobierno. La DC y la derecha aplaudieron.

El PS precipitó la crisis con el provocativo discurso de Carlos Altamirano del 9 de septiembre de 1973 declarando la guerra a las FFAA y a Chile.

Llegó la crisis. Todos arrancaron, los socialistas principales responsables, mas rápido que nadie; Allende se suicidó, Altamirano arrancó a perderse, el PC abandonado por el PS debió arreglárselas solo. Los trabajadores que se habían creído el cuento de la revolución buscaron las armas y no las encontraron, a los jefes tampoco.

Los exilios fueron por clases (mal que mal los marxistas son expertos en lucha de clases) los mas elegantes a Italia y Francia; los mas modestos a Yugoslavia y otros países del Europa del Este. Los comunistas fueron a Alemania Oriental, donde fueron divididos –de nuevo- según clases, los mas altos a universidades y centros de estudios, los mas modestos a fábricas de pernos y tuercas.

Se inició “la resistencia”. Según la pluma de un autor comunista: “tanto en el plano interno como externo, el PCCh durante los primeros años de la dictadura, emitió constantes declaraciones y manifiestos llamando a la ‘unidad antifascista’, es decir, la unión de todas las agrupaciones democráticas en contra la dictadura. Especialmente se buscaba lograr un actuar conjunto con la Democracia Cristiana”.

La habitual tibieza de los demócrata cristianos dejó esta propuesta sin respuesta, por lo demás aun esperaban que la Junta Militar les entregara el gobierno a ellos, a Frei en concreto.

El 3 de septiembre de 1980, a través de un discurso transmitido por Radio Moscú, Luis Corvalán anunció a Chile y al mundo, que el PCCh iniciaba la guerra contra el Gobierno Militar.

Un prócer comunista escribe:

“Se debe partir afirmando que el FPMR fue una estructura paramilitar del Partido Comunista chileno. En tanto como iniciativa política y fuerza práctica, fue uno de los elementos que constituyeron la Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM), impulsada por los comunistas, que se había iniciado con el reingreso de dirigentes desde el exterior encabezados por Gladys Marín desde febrero de 1978”.

“Así, el  contexto social y político de las protestas, permitirá el desarrollo, masificación y legitimación de diversas formas de luchas, incluida la lucha armada y las expresiones de violencia política popular, incorporando de esta forma, nuevas prácticas y concepciones de lucha a los tradicionales repertorios del movimiento popular”.

“En este escenario, las acciones armadas en contra de la dictadura como ataques a cuarteles militares y policiales, los sabotajes, voladuras de torres y líneas férreas, ajusticiamientos a miembros de los cuerpos de seguridad, secuestros, recuperaciones (robo) de dinero, armas y comida; los copamientos territoriales, las emboscadas y las propagandas armadas, así como las actividades milicianas relacionadas con la autodefensa de masas, se incrementaron e intensificaron notablemente, por lo menos hasta fines de la dictadura”.

La pretensión de inefable Sr. Rettig de establecer que en Chile no hubo guerra es solo una expresión mas del uso impúdico del lenguaje jurídico -que choca de frente con la confesión de los comunistas-  para hacer política sin decencia.

En abril de 1979 se hizo oficial el quiebre del Partido Socialista en dos corrientes, una encabezada por Carlos Altamirano (los después llamados ‘renovados’) y la otra por Clodomiro Almeyda. Ganaron los socialistas renovados y otros tránsfugas que, asociados con la Democracia Cristiana, optaron por una salida consensuada y negociada con el Gobierno Militar, dejando a los Comunistas fuera del futuro gobierno, luchando solos. Una vez mas el PC fue vencido por los organismos de seguridad de Chile, se rindieron y plegaron sus banderas en completa derrota.

Aquí comienza la maniobra de la Democracia Cristiana que encabezó el movimiento político para hacerse del poder, engañar a los militares, emboscarlos y traicionarlos.

La idea la explica Edgardo Boeninguer, cerebro de la estratagema: “hubo acuerdo en estimar que el mero hecho de asumir la presidencia .. generaría una situación que nueva y distinta por si misma constituiría un cambio de la estructura de poder y desencadenaría un proceso acumulativo que produciría sucesivas alteraciones en la correlación de fuerzas políticas a favor de la coalición gobernante”.

“La primera tarea de la transición era lograr el completo y total retorno de las FFAA a sus cuarteles”.

“El objetivo primario se logró con mayor facilidad y prontitud de lo esperado. Se impuso (entre los militares) la tradición de dependencia y el respeto por la figura del presidente de la República, el constitucionalismo militar y su estricto apego a las jerarquías”.

La investigación y condena de los delitos contra los Derechos Humanos se apoyó “en la viga maestra  – creación personal del Presidente Aylwin” – que se concretaría en las Leyes Cumplido que dejaron a las FFAA privadas de las garantía procesales comunes para los chilenos y sujetos a procedimientos ad – hoc y “por último, la Comisión Rettig fue complementada por una intensa presión política y de los juristas del mundo de la Concertación  que hizo suya el Presidente, en el sentido que la Ley de Amnistía no impedía la investigación de los delito”. … y la puñalada final de Aylwin: “Una carta formal del Presidente a la Corte Suprema invocando esta tesis jurídica dio lugar a que fuera conocida como la doctrina Aylwin, la que con el tiempo, ejerció considerable influencia sobre los tribunales, … En los años siguientes el criterio judicial sobre la materia fue oscilando, en alguna medida en función de las sensibilidades políticas al respecto”.

En breve, el apego a valores que los militares consideran virtudes ciudadanas como el respeto al Presidente, a la Constitución y a las Jerarquías fue la debilidad que abrió paso a abusos crecientes que concluyeron en su humillación, encarcelamiento y discriminación.

Los políticos vencieron a los militares, los envolvieron en su palabrería y leguleyadas y abusaron de su buena fe. Un caso patético es el del general Cheyre.

La primera esperanza de justicia por parte de los militares la constituyó el Gobierno de Sebastián Piñera, que desconociendo promesas exigidas por escrito – su credibilidad ya era escuálida- cerró el Penal Cordillera en medio de un despliegue periodístico-publicitario, inventó la categoría de los “cómplices pasivos” para ganar la superioridad moral sobre sus socios de la UDI e incumplió por completo sus compromisos de honor, y luego la segunda presidencia de la misma persona, en que los militares en retiro y sus relaciones votaron por él luego de tenerlo en vilo hasta la segunda vuelta electoral, solo para ser traicionados nuevamente.

Este es el escenario en que el Sargento de Carabineros Sr. Leonidas Bustos tuvo que actuar, en que fue juzgado, condenado y escarnecido.

Juzgue usted hasta donde puede ser responsable o culpable. Le pido que considere como es posible que los líderes que crearon el conflicto, lo alimentaron, se beneficiaron de él y lo resolvieron negociando entre ellos no paguen nada y se sitúen como observadores, jueces y verdugos.

Ni perdón ni olvido.

Escrita el año 2018, se re-publica a pedido de algunos lectores.