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LA AGONÍA DE LA CLASE DIRIGENTE DE CHILE

La Clase Dirigente de Chile es un segmento de la población conformada principalmente por la Clase Política; los Grandes Inversionistas nacionales y extranjeros; los Empresarios y Gestores Empresariales; los Intelectuales y Académicos; los Periodistas y Dueños de Medios comunicaciones; los Directivos de Organizaciones “sin fines de lucro” y los funcionarios de Organismos Internacionales.

Los Ciudadanos somos todos los demás.

La Clase Política está conformada por los Partidos Políticos y sus dirigentes; son oligarquías mas o menos hereditarias, familiares, capillas ideológicas, que forman un grupo pequeño, compacto y de muy poca movilidad o cambio. Los diputados y senadores, los “representantes”, que deberían cumplir la función de interlocución entre los partidos y la ciudadanía, en realidad, no nos representan ya que nos son impuestos y controlados por los Partidos. Defienden sus intereses y los de ellos mismos. Muy bien pagados, con prebendas y privilegios diversos, corruptos, en general de escasa formación profesional. El contar con el monopolio de la representación, establecida por la Ley Electoral que prácticamente impide la concurrencia de candidatos independientes, los constituye un monopolio perfecto que les permite independizarse por completo de la ciudadanía, excepto en cuanto a dejarlos jugar un rito electoral controlado por sus mismas estructuras partidarias: “las máquinas”.

Los Grandes Inversionistas, Industriales y Financieros internacionales y los Empresarios Nacionales y Extranjeros. Son la correa de transmisión de los grandes movimientos económicos mundiales. En este momento la globalización y la concentración de la inversión manufacturera y de compra de materias primas en China, a los que no podemos sustraernos. A lo mas, podemos tratar de “surfear” la ola. Este mundo está convulsionado y en cambio profundo y veloz. El problema, para los ciudadanos, es que estos grupos visualizan y enfrentan las situaciones desde una óptica del interés de las empresas con las que se relacionan, no de los estados o de las naciones en que operan. Su “globalidad” los autonomiza de correr la suerte del Estado y de la Nación en que funcionan y pueden cambiarse de país en cualquier momento, sin perdida económica ni social.

Los Intelectuales y Académicos; son una elite pequeña y principalmente local. Significativos en Chile y algo en la región. Son la base que apoya y secunda al grupo anterior. En cierto modo sus habilidades y conocimientos les permiten considerarse globalizados. Si las cosas marchan mal sus miembros y directivos pueden irse a otros países ingresando al circuito internacional de la elite. El Centro de Estudios Públicos (CEP) es un buen ejemplo

Los Periodistas y Dueños de Medios comunicaciones Este sector es funcional a la Clase Política y a las Grandes Empresas. A veces son de su propiedad, como la Tercera, CNN Chile y Mega. Su poder se encuentra amenazado por las redes sociales, que son de propiedad de grandes empresas globales que administran el flujo de informaciones e interviene y controlan muy de cerca nuestro comportamiento, gustos y opiniones.

Los Directivos de Organizaciones “sin fines de lucro” y Funcionarios de Organismos Internacionales. Este es un estamento que se instaló en una condición ambigua en que el origen de sus recursos y los objetivos que persiguen, se sitúa en una mezcla de propaganda y mentiras. Sirven a intereses normalmente extranjeros, tanto privados como estatales. En general sirven a los movimientos que promueven y empujan cambios sociales y culturales, encubierta o abiertamente. Su poder se ha incrementado por la debilidad de nuestro actual gobierno.

Los Ciudadanos. Esos somos nosotros, los dueños del país, los titulares de la soberanía política, los que hemos luchado y sufrido por seguir adelante juntos antes las adversidades y que no queremos, no podemos ni consideramos la opción de dejar todo botado y arrancar a otro país donde seguramente no seríamos felices.

Somos la 3ª Clase del Titanic, los que se hunden con el buque, los que pelean a muerte por mantenerlo a flote.

Somos personas, pero también grupos que trabajamos para la Clase Dirigentes, como trabajadores, soldados, pymes, vendedores, consumidores y choferes de micros.

En Chile, los ciudadanos estamos enojados, frustrados, tristes, cansados. Nos sentimos engañados. Sabemos que tenemos que salir adelante, no tenemos opción ni aceptamos rendirnos.

Nuestro problema es que nuestra Clase Dirigente nos falló. En efecto, en Chile el problema fue el mal funcionamiento del estado, la aplicación de malas políticas públicas, la omisión de la solución de déficits sociales evidentes y la colusión económica político – empresarial.

Como casi todos los desastres no falló TODO, incluso hubo partes del sistema que siguieron funcionando muy bien. La salida de la pandemia es una prueba. Hubo otras que fueron desastrosas, como los partidos políticos que no se atrevieron a oponerse claramente a los violentos y coquetearon con ellos hasta el final y que emplean el tiempo en acusaciones ridículas y sin sentido; algunos empresarios y los trabajadores de la salud; los Carabineros y los Soldados, parte del Estado, la gran mayoría de los ciudadanos que mantuvieron la calma, la paciencia y la disciplina durante meses y meses de encierro y falta de dinero. Con enfermos y fallecidos.

Como se puede apreciar hay mucho que arreglar y corregir. No será posible hacerlo en un día ni en un mes ni en un año. ¿Cinco a diez años?. Podría ser.

El problema es por dónde comenzar. Creo que hay que comenzar por la cabeza:

El cambio total y profundo la clase política. Cambiar la ley electoral: voto obligatorio, menos diputados, menos senadores. Calificados, profesional y moralmente, con controles financieros y disciplinarios externos, sin ningún tipo de privilegios. Con cuentas rendidas en detalle y con boletas. Con supervisión ciudadana. Sin reelección.

Partidos que sean principalmente corrientes de opinión. Con poder político acotado. Con mayor participación de las organizaciones sociales.

Disciplinar  a los Grandes Inversionistas, Industriales y Financieros, Empresarios Nacionales y Extranjeros. Deben cumplir las leyes en forma estricta y en toda circunstancia, con organismos contralores reales, la subsidiariedad debe exigir, como contrapartida un comportamiento socialmente responsable, estricto apego a la legalidad y un gobierno supervisor de que no haya abusos de ninguna especie.

Revitalizar a las Pymes. Apoyarlas fuertemente y protegerlas de los abusos.

Educación, mejorarla substancialmente, exigir rendimiento, disciplina y responsabilidad a los estudiantes.

Orden y seguridad. Estricto cumplimiento de le ley. Los padres deben hacerse responsables del comportamiento de sus hijos menores de edad.  Reducir las penas de cárcel y concentrar el esfuerzo en la recuperación por el trabajo.

Este país es nuestro. Si no participamos estamos renunciando a nuestra ciudadanía. El Estado es nuestro, es para servirnos con eficiencia y dado que no se puede tener todo de una vez, es quien debe priorizar.

Si no participamos, merecemos que los políticos nos traten como a tontos e inútiles.

LA POSMODERNIDAD CHILENA

Jean Francois Lyotard, filósofo francés, autor del desarrollo sistemático de esta tesis, en el primer párrafo de obra fundacional establece:

Nuestra hipótesis es que el saber cambia de estatuto al mismo tiempo que las sociedades entran en la edad llamada postindustrial y las culturas en la edad llamada postmoderna. Este paso ha comenzado cuando menos desde fines de los años 50, que para Europa señalan el fin de su reconstrucción. Es más o menos rápido según los países, y en los países según los sectores de actividad: de ahí una discronía general que no permite fácilmente la visión de conjunto. Una parte de las descripciones no puede dejar de ser conjetural. Y se sabe que es imprudente otorgar un crédito excesivo a la futurología.

Es una forma “francesa” de decir que éste es un tema propio de las sociedades civilizadas.

De esta definición me parece conveniente destacar que según Lyotard, la posmodernidad se manifiesta y materializa desde dos dimensiones: la industrial y la cultural. La economía transita del orden capitalista de una economía de producción, a una economía de consumo. Los medios masivos de comunicación y la industria del consumo masivo se convierten en centros de poder global, superando los intereses nacionales de las grandes potencias. Así, la industria manufacturera, la tecnología y la gestión norteamericana y europea crean y desarrollan la industria china, y sus mercados dinamizan su “milagro” económico.

A mi parecer es importante destacar que la tríada formada por el cambio de la forma de producción industrial ; el avance tecnológico y la globalización de los mercados- son el motor original de la posmodernidad, siendo “acompañado” por el cambio cultural.

El que este proceso se haya iniciado en Europa, mas precisamente en Francia, y “desde fines de los años 50, que para Europa señalan el fin de su reconstrucción” sugiere que las duras derrotas de las dos guerra mundiales, la pérdida de su imperio colonial y la decandencia terminal de su liderazgo industrial, cultural y académico tienen mucho que ver en su génesis y desarrollo y por lo mismo, su “aroma” intelectual francés acota el ámbito de su validez y capacidad explicativa.

Evidentemente nosotros no estamos incluídos en la posmodrnidad: no llegamos nunca a la edad industrial, menos a la pos industrial. Nunca fuimos una cultura moderna, menos podemos ser pos modernos. Aunque nuestros intelectuales de izquierda -algunos con pos grado en Francia- crean comportarse como tales y traten de interpretar nuestro modesto devenir bajo esos parámetros.

Se podría decir que somos una mezcla heterogénea de diversos estados de (sub)desarrollo industrial, económico, cultural y social, con una mediana en el tercio inferior de la campana de distribución normal.

No somos pos modernos en forma espontánea, por elección ni por nuestra voluntad, sino que somos objeto de dos intensas corrientes de influencia que complican y condicionan nuestro comportamiento:

La posmodernidad nos llega en forma “blanda”, como acciones, presiones y extorsiones emprendidas por actores globales en razón de sus propias agendas políticas, filosóficas y culturales: organizaciones “sin fines de lucro” de alcance global; las Naciones Unidas y sus innumerables excrecencias; “mecenas” archimillonarios; organizaciones “filosóficas” y similares y cadenas de medios de comunicaciones globales.

Y en forma “dura”, destinada a condicionar, alterar y modelar específicamente nuestro comportamiento económico y de consumo, por cuanto ese cambio es beneficioso para adelantar el control y explotación de nuestro país y nuestra gente por parte de bancos, inversionistas y financistas anónimos y globales y, lo mas potente; sistemas manufactureros, de distribución y de consumo de bienes, tan fuertes que no siguen sino que imponen comportamientos y políticas a los gobiernos y desplazan sus instatalaciones, infraestructura y mercados, libremente por toda la geografía mundial, que negocian de igual a igual con los gobiernos y les imponen tratamientos tributarios y de protección de acuerdo a sus respectivas conveniencias.

En este contexto, nuestro país y muchos otros, no están en condiciones de actuar librememte y menos de imponer sus preferencias políticas ni tendencias culturales, solo deben seguirlas y protegerse de sus efectos tan bien como puedan; aprovechar las tendencias y acciones de otros que converjan con sus intereses, adecuar y readecuar sus politicas sociales, económicas, productivas, educacionales, para modificar sus capacidades constantemente, según vayan recibiendo desafíos a los que no puede oponerse, sino que deben, necesariamente, “navegar” lo mejor que puedan.

Esto pone de evidencia que si queremos encontrar respuestas razonables para orientar nuestro desarrollo social, económico, educacional (establecer un modelo de desarrollo) debemos potenciar nuestras habilidades de previsión, flexibilidad, adaptabilidad y anclar nuestro destino a lo único sobre lo cual ejercemos algún grado de control: ubicación, extensión y características geográficas, riquezas y recursos naturales, originalidad y creatividad de su población, educación, cohesión social, iniciativa privada y un estado con capacidad de gestión para articular, equilibrar y revisar este esquema siempre precario y variable, en sus dos ámbitos: interno y global.

Una tarea en extremo dificil.

Parece evidente que llegar a algo así y tener éxito, requiere una organización de primer nivel, es decir algo muy dificil de alcanzar por parte de nuestra sociedad actual y aun mas distante de la clase dirigente -política y empresarial- que domina nuestro país.

Como todos los problemas estratégicos, el primer asunto a resolver parece ser la identificación de la condición que se quiere alcanzar y sostener estableciendo paramétros adecuados para medir su obtención y reajuste según los cambios que vayan ocurriendo en la situación interna e internacional.

En breve, identificar y actualizar constantemente los fines; evaluar con realismo los recursos de todo orden de que se disponen en cada momento, los medios; y  el esquema de acción en el tiempo y el espacio mediante el que se organizará su empleo, la forma, la estrategia

6 de enero de 2021.

                      

LO DESECHABLE

Hasta el último decenio del siglo XX, los bienes eran durables y cuando se rompían, se reparaban; ahora son desechables y cuando se rompen, se botan.

Los buenos empleos eran los estables y de por vida; ahora los empleos deseables son los bien pagados y temporales.

Un matrimonio que se rompía era una desgracia; hoy es una oportunidad de cambio y una nueva experiencia.

Un padre envejecido o un hermano discapacitado era un compromiso fraternal y una tarea familiar; hoy es un problema económico y una tarea profesional.

El ideal social parece ser la transitoriedad, la autonomía, el cambio y la inmediatez.

Hay dos fuerzas que están presionando esa tendencia y, en conjunto, están modelando nuestra sociedad.

Por un lado, el aumento exponencial de personas que buscan afanosamente la libertad de todo compromiso y atadura y que simultáneamente, viven atemorizadas, en la incertidumbre y la soledad; y por el otro, insertos en un esquema de una economía global autonomizada de todo compromiso social, dirigido por entes míticos desconocidos que no son responsables ante nadie y que se mueven por el mundo, fuera del control de los gobiernos y los pueblos, en febril persecución de sus intereses particulares.

La libertad -por su parte- es entendida y buscada como una exigencia perentoria de la eliminación de todo tipo de límites y controles; de las restricciones físicas, sociales y morales, y de la evasión de la responsabilidad de las decisiones personales cuando ellas derivan en daños a nuestra salud o existencia. Mientras en el fondo de nuestras mentes, subyace la delegación de la responsabilidad final en manos del “Estado”, como figura paternal, que in extremis, se hará cargo de nosotros.

Por otra parte, el mundo y la sociedad, inundados de basura industrial y del consumo humano, sólida, liquida y gaseosa; contaminante y venenosa, se llena cada día con más desechos humanos: personas sin empleos o directamente in-empleables, viejos, discapacitados físicos y síquicos; subdotados intelectuales e individuos intoxicados permanentes por la droga y el alcohol.

Hay una tensión que parece girar en torno a la búsqueda de la libertad total y de la necesidad de “administrar los desechos”, materiales y humanos en que, inexorablemente, terminaremos todos.

La aceleración del avance de la informática, de las comunicaciones, la robótica y la automatización; la concentración de la manufactura y la industria en inmensos conglomerados globales con residencia gerencial en “paraísos fiscales” y residencia física en países miserables, explotados sin pudor alguno; la creación de una superclase de magos de las finanzas globales, secundados de una clase también global de administradores y gestores, carentes de todo compromiso con las naciones y sociedades en que nacieron y trabajan, augura no solo la continuidad de las actuales tendencias sino su consolidación.

Estamos en un mundo que requiere medidas enérgicas y claras para tomar un rumbo en que el género humano sea vuelto a poner como centro y propósito del uso de la libertad y de la actividad económica, y social.

EEUU – CHINA: LA ESTRATEGIA QUE FALLÓ

Hace más de un siglo el filosofo social británico John Hobson, en el contexto tecnológico de la primera revolución industrial, propuso que si las potencias de occidente se abstenían de sostener guerras entre ellas, podrían unirse en un proyecto económico mundial común, explotando a Asia en general y a China en particular.

Proponía que los países occidentales -en acuerdo con sus respectivas clases trabajadoras- podían transferir las empresas manufactureras desde Europa a Asia y sacar provecho de la empobrecida población oriental.

La explotación masiva de la mano de obra barata permitiría -mediante la creación de una extensa “sociedad de bienestar” -transformar a la Clase Obrera occidental en “rentistas” que gozaran de un amplio flujo de bienes baratos hechos en China, clase que además no estaría interesada en hacer revoluciones, ya que siempre estaría pendiendo sobre ella la amenaza de ser reemplazados por un “ejército de mercenarios amarillos”.

Hobson visualizaba una clase global y transnacional de grandes inversionistas y empresarios occidentales; secundada por una clase de administradores y gerentes globalizados, también occidentales, comprometidos con las industrias globales; auxiliada localmente por gerentes y capataces nacionales y por último una gran masa de sirvientes y prestadores de servicios personales -jardineros, nanas, actores, artesanos, peluqueros, masajistas, periodistas etc- conformada por los miembros de las clases media y trabajadora occidental que perdería sus puestos de trabajo en la industria manufacturera, ahora desplazada a Asia.

Como vemos, hasta hace poco el sistema financiero, económico, social y productivo internacional parecía estar, mas o menos, avanzando según la propuesta de Hobson.

Hasta hace algunos años, esta propuesta parecía haber estado materializándose -con algunos cambios- principalmente uno mediante el cual, en la “actual economía del conocimiento” controlada por occidente, el sistema transnacional occidental debería proveer trabajos nacionales livianos y rentables a sus trabajadores occidentales para compensar la pérdida de puestos de trabajo derivados de la “desindustrialización”.

Con este cambio se esperaba ayudar a reducir el desempleo y a amortiguar la degradación del estatus social a parte de las clases media y obrera en los estados desarrollados, para asegurar el nivel de paz social necesario para dar estabilidad al sistema.

Pero no todo iba bien, ya antes de la crisis económica -entre el 2008 y el 2012-, el orden liberal de la Pos Guerra Fría estaba crujiendo.

La elección el 2017 del populista Trump en EEUU, reflejó la insatisfacción activa de sus clases trabajadora y media; el sistema de bienestar estaba muy bajo las expectativas de sus beneficiarios y eso no los hacía felices. El efecto disolvente de su política exterior imprevisible generó movimientos que debilitaron el sistema de alianzas y acuerdos que sustentaban el sistema internacional basado en reglas, y por otro lado, el rápido avance tecnológico, económico y militar de China llevó a la creación de un vacío diplomático mundial y desconfianza hacia su gobierno.

Xi Jinping por su parte, precipitó diversos desafíos estratégicos a EEUU embarcádose en una campaña activa y provocativa en diversas partes del mundo, incluyendo países de nuestra región.

En EEUU, la pandemia, su origen y su desarrollo, agudizó la animadversión hacia China y la desconfianza en su forma de hacer política. La decisión norteamericana de restringir la inversión de capitales de sus fondos de pensiones, de adquirir bonos del Tesoro de EEUU y otras trabas financieras hacia China no contribuyó a relajar el ambiente.

El deterioro de las relaciones entre China – EEUU no llegan aun a las que existían en el mundo de los años ´30, pero se están acercando.

La administración Biden posiblemente actuará en forma más convencional, pero no muy diferente. Como sea, la relación entre ambos países parece ser cada dia más confrontacional, sin perjuicio de que en China haya un debate interno sobre la eventual conveniencia de reducir la asertividad y la confrontación y priorizar el desarrollo económico y el avance en reformas sociales y políticas. Estos temas no se resolverán antes del 20º Congreso del PC Chino, el año 2022.

Así, el sistema internacional parece moverse más hacia la bipolaridad que hacia la multipolaridad y más hacia la competencia que hacia la cooperación.

La globalización neoliberal a la Hobson pareció posible sólo durante las primeras décadas posteriores al fin de la Guerra Fría, en que EEUU era la superpotencia única, sin competidor alguno.

Durante los´90, EEUU, junto a Europa, Japón, Corea del Sur y Taiwán funcionaron como el bloque capitalista de Hobson e iniciaron el traslado de su sector manufacturero a China, aportando los capitales, la gestión, la tecnología y sus mercados globales.

Este esquema parece estar llegando a su fin durante el segundo decenio del siglo XXI.

En honor a Hobson, es preciso reconocer que identificó el peligro de que China superara su período de dependencia, asimilando la tecnología y gestión occidental; encontrara sus propias fuentes de recursos naturales; restableciera su independencia económica; cerrara su mercado a occidente; encontrara sus propias fuentes de capital financiero y surgiera como un gran y eficiente competidor en los mercados occidentes, obligándolos a refugiarse en el proteccionismo.

En la era pos Trump que se inicia, en EEUU se consolida un consenso bipartidista, militar, académico y periodístico de que China se ha transformado en una amenaza  vital para los EEUU, en lo económico y lo estratégico. Que la política hacia China ha fracasado y que EEUU necesita una estrategia de contención mucho más dura, ya que China ha emergido como el mayor peligro durante varias de las décadas por venir y que la competencia con ese país será más impredecible, larga y costosa que la sostenida contra la Unión Soviética. 

Se puede prever una relación que alterne la confrontación con la disuasión, en la cual la opinión pública norteamerica cerrará filas en torno a una postura más dura hacia China y sus aliados y amigos, en parte en la creencia de que China ha abusado de la confianza y buena fe de los EEUU obligando a las empresas que han invertido en su país a transferir la tecnología; que ha robado patentes y técnicas productivas y levantado barreras formales e informales a las empresas occidentales.

Los opositores o “desenganchados” de estos sentimientos serán los grandes empresarios globalizado occidentales para los cuales un mercado es eso, solo un mercado, sin ulteriores consideraciones geopolíticas, sociales, culturales ni de seguridad. Sus grandes inversiones en China podrían ser abandonadas, pero de sus ruinas surgiría una capacidad manufacturera nacional china, capaz de reducir significativamente sus ahora amplios márgenes de ganancias.

Considerando el veloz incremento y expansión de la automatización; la robótica; las comunicaciones; el transporte; la inteligencia artificial y el avance tecnológico en general, el panorama no se ve ausente de crisis ni pronto el eventual retorno de la industria manufacturera a los EEUU o Europa, menos aun la mejoría sustancial de las condiciones sociales de las clases trabajadora y media de esos países, que enfrentarán un número creciente de personas desocupadas e inocupables, que se suman a la inmigración cada día más difícil de contener.

Todo este conjunto de desafíos, desajustes, reajustes y cambios son la base de una intensa inestabilidad mundial a la cual no podremos escapar, aunque insistamos en comportarnos como si creyéramos ser una sociedad autónoma.

Seremos forzados a tomar partido y nuestra nueva posición en la economía global podrá ubicarse entre amplios márgenes: desde proveedores de productos y servicios de alto valor agregado, hasta el de modestos peones agrícolas y proveedores de espectáculos folklóricos pintorescos; siempre con un desempleo estructural brutal en las clases media y trabajadora.

Esta segunda Guerra Fría, para Chile será mucho más intensa que la primera

SALIR DE LA CRISIS

ANTECEDENTES

Chile vive una intensa crisis política cuya causa central es el fallo generalizado de los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Poder Judicial.

Este fallo tiene su origen en la decadencia terminal de la institucionalidad política cuya descomposición fue ocurriendo a lo largo de los años con posterioridad al restablecimiento de la democracia en 1990.

La actual democracia en Chile es simultáneamente excluyente, incompetente e ineficiente.

Es excluyente en cuanto la participación ciudadana es solo formal y ritual, sin influencia efectiva de la ciudadanía en el gobierno y sin responsabilidad de sus representantes.

Es incompetente en cuando el proceso legislativo para hacer y aprobar las leyes es deficiente, plagado de errores y distorsionado para hacer prevalecer la voluntad de diversos grupos de interés.

Es ineficiente en cuanto el aparato estatal está conformado por una gran cantidad de personas no calificadas, ingresadas para pagar por su lealtad política; para generar poder electoral para determinados partidos y como fuente de poder real para distorsionar la aplicación de las políticas de gobierno bajo sesgos ideológicos. En los últimos años ha sido también afectado por la corrupción.

Esta situación es percibida intensamente por la opinión pública y se materializa en creciente pérdida de prestigio y credibilidad, primero del Congreso y Poder Judicial y luego con la impotencia del Poder Ejecutivo para manejar el estallido de una crisis social -a partir de octubre del año 2019- , que había venido incubándose, debido a la incapacidad del sistema para enfrentar y resolver las demandas reales de las personas.

DESCONEXIÓN ENTRE LAS INSTITUCIONES POLÍTICAS Y LA CIUDADANÍA.

Chile ha sido, históricamente, una sociedad presidencialista y sus Constituciones así lo han establecido. Esta centralización debería encontrar su contrapeso en un Congreso inquisitivo, prestigiado y responsable.

El problema actual comenzó cuando ese Congreso perdió toda seriedad, cayó en la corrupción y perdió el respeto y la credibilidad ante la ciudadanía.

Esto tuvo dos causas: los partidos de derecha centraron su interés, preocupación y actividades en asuntos relacionados con las actividades e intereses de los grandes empresarios privados con los que compartía el poder ; en los intereses personales de sus diputados y senadores; en la actividad electoral para la continuidad en sus cargos y la conservación de la estabilidad de los grupos de interés en su interior; la izquierda por su parte, dirigió su interés hacia la captura del aparato estatal, mediante el incremento de funcionarios reclutando a sus partidarios; abusando de las ventajas económicas y de poder burocrático derivadas de ello y a su colaboración con los grandes intereses económicos, especialmente con aquellos relacionados con organismos del Estado y servicios públicos.

Ambos sectores abusaron del apoyo económico de las grandes empresas para su beneficio partidario, personal y de financiamiento de sus campañas electorales y fueron cómplices de sus abusos y acuerdos ilegales.

LA CRISIS

El veloz desarrollo y el crecimiento económico del país alcanzó a toda la sociedad, la pobreza se redujo radicalmente, aumentó el ingreso de las personas así como la prestación de servicios estatales.

La desigualdad que se fue creando, si bien fue significativa, fue quedando sumergida bajo el avance económico y social. El problema comenzó cuando el crecimiento económico fue descendiendo hasta que en el gobierno de Bachelet comenzó el retroceso.

En esta coyuntura, la sociedad comenzó a percibir con mas intensidad aquellas situaciones que dejaban a la luz la colusión entre el poder económico y el Estado -los tres Poderes-, la forma en que afectaba a su bienestar y seguridad y la incapacidad de todos ellos para percibir y enfrentar las nuevas sensibilidades y quejas de la ciudadanía ante problemas que nadie había querido ver ni enfrentar anteriormente.

Y manifestó su frustración y enojo, no contra el sistema económico, sino contra la clase política que apreció como autorreferente, insensible e incompetente.

Algunos expertos creen que las democracias actuales están en crisis de representatividad y que esa es la causa de protesta sociales masivas. “Los movimientos sociales recientes, que cuestionan el poder nacieron fuera de los partidos”.

LA CLASE DIRIGENTE DE CHILE es un segmento de la población conformada principalmente por la Clase Política; los Grandes Inversionistas nacionales y extranjeros; los Empresarios; los Intelectuales y Académicos; los Periodistas y Dueños de Medios comunicaciones; los Directivos de Organizaciones “sin fines de lucro” y los funcionarios de Organismos Internacionales.

Los Ciudadanos somos todos los demás.

La Clase Política: Como se mencionó anteriormente, está conformada por los Partidos Políticos e integrada por oligarquías mas o menos hereditarias, familiares y grupitos ideológicos, formando un conjunto pequeño, compacto, de muy poca movilidad y cambio y los Representantes, (diputados y senadores) que en realidad no nos representan, nos son impuestos y controlados por los Partidos y defienden sus intereses. Muy bien pagados, con prebendas y privilegios diversos, corruptos e irresponsables totales, fuera de todo control ciudadano y estatal.

Los Grandes Inversionistas: Industriales y Financieros, Empresarios Nacionales y Extranjeros. Son la correa de trasmisión de los grandes movimientos económicos mundiales, a los que no podemos sustraernos. A lo mas, podemos tratar de “surfear” la ola. Este mundo está convulsionado y en cambio profundo y veloz. El problema, para los ciudadanos, es que estos grupos se preocupan y enfrentan las situaciones económicas y sociales desde la óptica del interés de sus empresas y de aquellas con las cuales se relacionan.

Los Intelectuales y Académicos: Son una elite pequeña y principalmente local. Significativos solo en Chile y un poco en la región. Son la base que apoya y secunda a los dos grupos anteriores. En cierto modo sus habilidades y conocimientos les permiten auto considerarse globalizados. Si las cosas marchan mal pueden irse a otros países, tal vez dentro de la misma empresa o compañía a que pertenecen en Chile.

Los Periodistas y Dueños de Medios Comunicaciones. Este sector es funcional a la Clase Política y a las Grandes Empresas. A veces son propietarios de medios, como El Mercurio, La Tercera, CNN Chile y Megavisión. Su poder se encuentra amenazado por las redes sociales, de propiedad de grandes empresas globales que administran el flujo de informaciones e interviene y controlan muy de cerca nuestro comportamiento, gustos y opiniones.

Los Directivos de Organizaciones “sin fines de lucro” y de Organismos Internacionales: Estos son estamentos que se instalaron en Chile en una condición ambigua en que el origen de sus recursos y los objetivos que persiguen actúan en una nebulosa de propaganda y mentiras. Sirven a intereses extranjeros, tanto privados como estatales. En general pertenecen a movimientos que promueven y empujan cambios sociales y culturales, encubierta o abiertamente. Su poder se ha incrementado por la debilidad de nuestro actual gobierno y la codicia de los partidos políticos que reciben su apoyo y financiamiento.

Los Ciudadanos. Esos somos nosotros, los dueños del país, los titulares de la soberanía política, los que hemos luchado y sufrido por seguir adelante juntos ante las adversidades y que no queremos, no podemos ni consideramos la opción de dejar todo y arrancar a otro país, donde seguramente no seríamos felices.

Somos la 3ª Clase del Titanic, los que se hunden con el buque, los que pelean a muerte por mantenerlo a flote.

Somos personas, pero también grupos que trabajamos para la Clase Dirigente como trabajadores, pymes, vendedores, consumidores, futbolistas y choferes de micros. Pequeños empresarios, también algunos grandes empresarios, los trabajadores de la salud, los Carabineros y los Soldados, la gran mayoría de los ciudadanos privados que mantuvieron la calma, la paciencia y la disciplina durante meses y meses de encierro y falta de dinero. Con enfermos y fallecidos.

Los ciudadanos estamos enojados, frustrados, tristes, cansados, sentimos que la Clase Dirigente nos falló, los partidos políticos no se atrevieron a oponerse claramente a los violentos, coquetean con ellos y emplean su tiempo en acusaciones ridículas y sin sentido.

 Los ciudadanos hicimos nuestra parte. Trabajamos, nos esforzamos, vivimos tiempos duros, estoicamente. Estuvimos listos para la guerra en dos oportunidades, sin la participación de la elite económica ni social.

Sabemos que tenemos que salir adelante, no tenemos opción ni aceptamos rendirnos.

Como se puede apreciar de este diagnóstico hay mucho que arreglar y corregir.

No será posible hacerlo en un día ni en un mes ni en un año. ¿Cinco, diez años?. Podría ser. De todas maneras, constituye un objetivo de largo aliento es, ni mas ni menos, que un cambio de elite dirigente.

EL PROBLEMA ES POR DONDE COMENZAR.

Creemos que hay que comenzar por la cabeza.

  • El cambio total y profundo de la Clase Política. Cambiar la ley electoral. Imponer el voto obligatorio, menos diputados y menos senadores. Traer personas calificadas, profesional y moralmente; con controles financieros, éticos y disciplinarios externos; sin ningún tipo de privilegios. Con cuentas rendidas en detalle y con boletas. Con supervisión ciudadana. Sin reelección.
  • Transparencia en los medios de Comunicación social que al igual que las organizaciones “sin fines de lucro” y organismos Internacionales actúan influyendo activamente en la promoción y defensa de los intereses de sus controladores, ocultando sus objetivos, lazos económicos, ideológicos y políticos.
  • Partidos Políticos acotados en sus atribuciones y poder, que sean sólo Corrientes de Opinión. Sin poder político. Que no intervengan en los procesos electorales, legislativos ni de gobierno.
  • Disciplinar a los Grandes Inversionistas, Industriales y Financieros, Empresarios Nacionales y Extranjeros. Deben cumplir las leyes en forma estricta y en toda circunstancia, con organismos contralores que supervisen que no haya abusos de ninguna especie. La subsidiariedad que la Constitución les concede debe tener como contraparte, un comportamiento socialmente responsable y estricto apego a la legalidad.
  • Revitalizar a las Pymes. Apoyarlas fuertemente y protegerlas de los abusos de las grandes empresas nacionales y extranjeras. Este es el verdadero motor del desarrollo nacional la situación de cambio tecnológico que se vice y que cada día se acelera mas y mas.
  • Educación. Mejorarla substancialmente. Exigir rendimiento, disciplina y responsabilidad a los estudiantes. Profesores profesionales, bien pagados y exigidos. Con calidad evaluada por organismos competentes e independientes. Libertad para que los padres elijan donde mandar a sus hijos. Competencia mediante el uso de vouchers que permitan a todos los padres chilenos ejercer su libertad de elección.
  • Orden y seguridad. Estricto cumplimiento de la ley. Los padres deben hacerse responsables del comportamiento de sus hijos menores de edad.  Reducir las penas de cárcel y concentrar el esfuerzo en la recuperación por el trabajo.

Todas las leyes deben ser exigidas en todo el país, a todos los ciudadanos y siempre, en toda situación y circunstancia.

Chile es nuestro. Si no participamos estamos renunciando a nuestra ciudadanía. Al Estado lo financiamos y mantenemos para que nos sirva con eficiencia y somos los ciudadanos los que debemos establecer sus prioridades.

Si no participamos, merecemos que los políticos no sigan tratando con desprecio.

LA SOLUCIÓN A ESTA CRISIS DE GOBERNABILIDAD SE BASA EN LA PARTICIPACIÓN ACTIVA Y DIRECTA DE LA CIUDADANÍA.

El control de la ciudadanía sobre sus representantes tiene dos déficits interrelacionados pero distinguibles.

1.-  El control sobre la “Clase Política” autónoma, auto referente, ideologizada nepocrática e incompetente o corrupta, ya identificada.

Este problema solo puede ser resuelto mediante un sistema electoral que limite o suprima las reelecciones sucesivas y reiteradas; que de espacio para la postulación de candidatos independientes, ligados a las comunidades y no a los partidos; que establezca normas de competencia profesional y moral mensurable para los aspirantes a representantes.

2.-  Control efectivo de los electores sobre sus respresentantes, durante todo el ejercicio del mandato y en todos los ámbitos que los electores establezcan.

Que los ciudadanos puedan trasmitir directamente sus aspiraciones, deseos y requerimientos a sus representantes; hacer trasparente y público el total de la información relevante para estar informados, en línea, sobre la actuación, desempeño, participación legislativa y actividades de sus representantes; evaluar el avance de sus demandas en el proceso legislativo y contar con capacidad eficaz para expresar su aprobación o insatisfacción y evaluar objetivamente el cumplimiento de los compromisos electorales establecidos entre el representante y los ciudadanos.

ACCIONES INICIALES Y URGENTES

Empoderar a los ciudadanos, transferir efectivamente el poder desde la Clase Política hacia los Ciudadanos.

1.- Los diputados y senadores, representan a los ciudadanos de su circunscripción. Representan sus prioridades, sus intereses, lo que aceptan y lo que rechazan. No siguen ideologías ni mandatos “del Partido”. No son “de tal o cual Partido” sinorepresentantes por “tal o cual Circunscripción”.

2.- Los representantes deben tener un sitio en la red en que den cuenta continua, precisa y formal de que hacen, por qué proyectos votan, cuanto dinero reciben, en que lo gastan, asistencia a sesiones. Deben responder obligatorimente las preguntas que les hagan los ciudadanos de la circunscripción que representan.

3.- Los representrantes deben concurrir periódicamente a informar en persona a los ciudadanos de su circunscripción.

4.- Sus finanzas, comportamiento ético y desempeño profesional debe ser evaluado por una Comisión Externa independiente, diferente y ajena al Congreso, la que recibirá las denuncias de los ciudadanos.

5.- No pueden ser reelectos

6.-En casos específicos pueden ser depuestos de sus cargos a petición de los ciudadanos de su circunscripción.

7.- Serán propuestos como candidatos mediante elecciones primarias entre los ciudadanos de su circunscripción. No pueden ser propuestos por los partidos ni otras organizaciones.

Ética

1.- Los representantes no pueden interceder ante el Ejecutivo, el Legislativo, el Poder Judicial ni Organismos del Estado para obtener ningún tipo de beneficio, consideración o trato especial, personal, familiar o societal. Hacerlo conlleva su expulsión inmediata de su calidad de congresal. Este tipo de conductas son evaluadas y sancionadas por una Comisión externa independiente del Congreso.

2.- Sus remuneraciones, indemnizaciones y asignaciojnes serán determinadas por la Comisión externa ya señalada y hecha pública en detalle y con la debida anticipación. Se la determinará en “Sueldos Mínimos”.

3.- La relación comercial, laboral o de conflicto de intereses con empresas o actividades privadas, nacionales o extranjeras que no sean reportadas y autorizadas serán faltas éticas gravísimas y sancionadas.

Calificación Profesional.

1.- Los miembros del Congreso deben tener calificación formal o experiencia práctica, sólida y comprobable, en algún ámbito específico de la gestión del Estado. No podrán desempeñarse en Comisiones sin satisfacer esos requisitos. Antes de asumir darán examen público sobre su idoneidad.

2.- El sistema de asesoría será administrado por la Comisión externa ya mencionada, la que calificará a los postulantes, evaluara su desempeño y administrará sus contratos. Los asesores serán propuestos por los representantes.

REGIONALIZACIÓN

Se avanzará en forma rápida y decidida en la regionalización, previa reducción del número de regiones en base a criterios funcionales y no electorales.

La figura del Gobernador Regional, electo por votación popular, será potenciada y provista de la autonomía, recursos y apoyos necesarios para generar y planificar y materializar el desarrollo regional, en educación, economía, cultura, industria, transporte y control y recuperación de emergencias y catástrofes, en coordinación con el gobierno central. Incorporará los recursos y atribuciones de los actuales Intendentes Regionales.

Se potenciará la figura de los alcaldes y concejos

REFLEXIONES FINALES

Esta breve e incompleta propuesta incuye los problemas básico y mas eviddentes del origen de nuestro fracaso.

Soy un Capitán de Navío de la Armada de Chile, Infante de Marina, Retirado. Trabajé con devoción y entusiasmo junto con mis suboficiales y soldados durante muchos años, junto enfrentamos las miserias de los tres años de la Unidad Popular, el pronunciamientos Militar, donde elegí la libertad y el progreso. Estuvimos listos para enfrentar la guerra con Perú en 1965 y 1966, la agresión Argentina en 1977 y 1978, de nuevo en 1982, mientras simultáneamente sosteníamos la lucha contra el terrorismo marxista financiado y promovido por la Unión Soviética, Alemania Oriental, Cuba y otros países rufianes.

Me siento no solo con el derecho, sino con el deber de decir lo que creo y pienso.

LA DIGNIDAD Y EL PRINCIPIO DE SUBSIDIARIDAD

La Izquierda, por ignorancia o por mala fé, difunde la idea de que la actual Constitución no permite satisfacer las demandas sociales. Esta falacia surge de jugar con los conceptos de manera de engañar al lector y llevarlo a conclusiones erróneas.

Esta incompatibilidad se debería a que la Constitución no es “neutra” sino que promueve un Estado subsidiario que considera a los particulares para la prestación de algunos servicios con los que quiere materializar los “Derechos Sociales”, en desmedro “del Estado” que debería hacerlo todo y que eventualmente lo haría mejor.

Este error surge de no distinguir entre la provisión de los servicios y la definición de las formas, condiciones, garantías de esa prestación.

En otras palabras, si el Gobierno establece mal o insuficientemente, la calidad, oportunidad o el financiamiento de esa prestación, si no controla el funcionamiento del servicio o peor, si no corrige aquellos aspectos que naturalmente van cambiando con el devenir del tiempo y la evolución de las condiciones sociales, económicas o políticas de los beneficiarios, es el mismo gobierno el responsable del mal servicio o, más precisamente y como sucedió en Chile, es la Clase Política quien debe asumir la responsabilidad de su incapacidad para ponerse se acuerdo y llegar a soluciones razonables y eficientes para satisfacer las necesidades de la sociedad.

Se debe recordar que el principio de subsidiariedad choca frontalmente con la ideología socialista, que asigna -contra toda evidencia-, ventaja al Estado y sus estructuras para la prestación de servicios previsionales, de salud, transporte distribución, producción y educación respecto a los particulares.  En efecto y desde el punto de vista de las conveniencias de su ideología, el Estado siempre deber tener el control de todas las prestaciones sociales, por cuánto le permite ejercer control sobre la ciudadanía y le entrega una poderosa herramienta de poder social y político.

Es evidente que en nuestro ámbito nacional, tanto por parte de la izquierda como de la derecha se ha hecho un uso a veces distorsionado del concepto de subsidiariedad.

La subsidiariedad no es una mera abstención estatal en beneficio del mercado. No es solo buscar la mayor eficiencia posible en el buen uso de los recursos y mayor calidad del servicio. Es una idea de que el Estado no invada espacios públicos desplazando a las organizaciones menores o intente competir con ellos.

Entendiendo por “organizaciones menores” no solo las actividades empresariales sino también los esfuerzos locales como cooperativas, fundaciones, universidades, juntas de vecinos y asociaciones para la obtención de viviendas.

Mirado desde el punto de vista positivo, el Estado y las sociedades mayores deben fomentar y apoyar a las sociedades menores en sus actividades propias. Esto implica que la dignidad de la persona humana –probablemente el eje central del cambio constitucional–, esté en el centro y sea el Estado quien deba estar al servicio de ella. Esta forma de materializar la subsidiariedad no solo promueve y potencia la libertad de las personas sino que también les reconoce que se realizan verdadera e íntegramente en comunidad, en conjunto a otras.

Así, una subsidiariedad bien entendida no es incompatible con reformas sociales dirigidas a cambiar el sistema de salud o a avanzar hacia mayores prestaciones de seguridad social y por lo tanto, en garantizar derechos sociales sino que acepta y promueve que no es solo el Estado quien puede enfrentar y resolver las necesidades públicas sino que las organizaciones sociales también pueden hacerlo por si mismas.

Tanto el Tribunal Constitucional como el Congreso y los Gobiernos, es decir la Clase Política en su conjunto, han preferido dar a la subsidiariedad del estado una significación restrictiva y empresarial desperdiciando su potencial como instrumento social de libertad, protagonismo e iniciativa popular.

La subsidiariedad puede y debe combinarse con la “solidaridad” de manera que la responsabilidad individual pueda ser potenciada y reforzada en ámbitos como la seguridad social.

Podemos concluir que la derecha privilegió la aplicación de subsidiariedad en la provisión de servicios por la vía de las grandes empresas ignorando su tremendo potencial como elemento de promoción y motivación social y como forma de reconocer la dignidad de las personas en la búsqueda de soluciones propias. La izquierda pir su parte, concentró sus esfuerzos en llenar los vacíos e imperfecciones en la aplicación de concepto, mediante la entrega de reiterados y cuantiosos “bonos”, “subsidios directos” y “programas asistenciales”, fáciles de politizar y usar para la generación de clientelas políticas y captura ideológica de sectores sociales.

El Estado Asistencial y peor aun, el “Estado de Bienestar”, provocan la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos.

Mediante el uso inteligente del principio de subsidiariedad, podemos crear una pluralidad de comunidades de naturaleza política, social y económica, cada una compuesta por comunidades más pequeñas que cumplen funciones diferenciadas.

Podemos ser libres, podemos ser ciudadanos activos y participativos, podemos emplear empresas privadas de todos los tamaños y características para administrar servicios sociales y donde el Estado también pueda actual directamente cuando se aprecie necesario.

Mediante el principio de subsidiaridad podemos alcanzar la DIGNIDAD por nosotros mismos, sin pedírsela a nadie. Esto nos lleva a entender la “separación de poderes” no solo como equilibrios y contrapesos dentro del gobierno, sino dentro del conjunto social. Esta división combatiría la peligrosa pretensión, especialmente de los Gobiernos y de la misma burocracia estatal, de concentrar todo el poder en unas pocas instituciones.

El principio de subsidiaridad mejor aplicado, nos podría llevar a la valoración de las asociaciones y de las organizaciones intermedias; la articulación pluralista de la sociedad; la salvaguardia de los derechos de las personas y de las minorías; la descentralización burocrática y administrativa; el equilibrio entre la esfera pública y privada, con el consecuente reconocimiento de la función social del sector privado y sobre todo, una adecuada responsabilización del ciudadano para ser parte activa de la realidad política y social del país

El verdadero problema es que a la Clase Política Chilena no le interesa la gente ni el Bien Común ni la Dignidad de las personas, sino el Poder Político y sus ganancias personales o del partido.

Fernando Thauby García

Melosilla, 7 de Septiembre de 2020

LA DIGNIDAD Y LA CLASE POLÍTICA

La dignidad, o «cualidad de digno» se refiere al valor inherente del ser humano por el hecho de serlo, en cuanto ser racional dotado de libertad. No se trata de una cualidad otorgada por nadie, sino consustancial al ser humano​ y consecuencia de su naturaleza. No depende de ningún tipo de condicionamiento ni de diferencias étnicas, de sexo, de condición social o cualquier otro tipo. Esta es la dignidad ontológica, diferente a la dignidad adquirida, siendo esta última la del honor.​

La idea de dignidad personal tiene su origen en el cristianismo. El hombre, al saberlo «creado a imagen y semejanza de Dios», lo considera un sujeto libre y por lo tanto responsable de sus actos.

Los conceptos de libertad y responsabilidad aparecen indisolublemente unidos al de dignidad.

El humanismo trató de explicar este concepto con argumentos racionales a partir de la idea de dignidad derivada de la ley natural, ampliando asi el concepto cristiano al pensamiento universal, aplicable a todo el género humano.

En Chile se la asocia a los Derechos Sociales que pretende asegurar a cada persona una vida digna garantizando a cada persona el acceso a las prestaciones de salud, vivienda, dinero trabajo etc, “suficientes” para cubrir esa necesidad, es decir que la prestación debe ser efectivamente útil para eliminar el estado de necesidad.

De ahí la aspiración de “constitucionalizar” los derechos sociales y que su incumplimiento por parte de “Estado”, sea resuelto en el poder judicial.

Pero el Estado no debe confundirse con el Gobierno

El concepto de Estado suele definirse como el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio determinado. Se le suele confundir con el Gobierno, como si Estado y Gobierno fueran sinónimos.

En realidad son muy distintos: los Estados son  “estructuras” burocráticas y los Gobiernos son organizaciones de personas que “administran y gestionan” esa estructura.

En la línea de lo que ahora nos interesa, un autor define esta relación como “El Estado es una corporación de servicios públicos controlada y dirigida por los Gobernantes”.

El Gobierno, es la autoridad gobernante de una unidad política, que tiene por objeto tanto dirigir, controlar y administrar las instituciones del Estado, como regular una sociedad política y ejercer autoridad.

Una de las tareas fundamentales del Gobierno es la creación de un sistema de protección social que sea autofinanciable, seguro a largo plazo, sin corrupción, de muy buena calidad para y con todas las personas que viven en el Estado en áraeas como la salud, el trabajo, la educación, el sustento y la vivienda.

En breve, si los organismos del Estado no han sido capaces de entregar un Sistema de Seguridad Social suficiente, el responsable es el Gobierno.

 Y si en 35 años la Clase Política chilena que Gobernó un Estado cada día mas grande, mas caro, mas incompetente y mas politizado, no respetó su Dignidad es evidente que esa Clase Política debe ser reemplazada por completo.

No culpe a la Constitución sino a la Clase Política.

Fernando Thauby García

Melosilla 7 de Septiembre de 2020

UN PROGRAMA POLÍTICO PARA REEMPRENDER LA MARCHA

Sea por impedimento, vacancia o destitución, el período del actual Presidente de la República puede acortarse y dar comienzo a la carrera presidencial.
Dado que la derecha ni la izquierda -causantes de la crisis que vivimos- está en condiciones de identificar ni menos corregir sus causas, parece necesario que los grupos sociales responsables -Los Ciudadanos Comunes- entre los cuáles nos contamos preparen y propongan una alternativa.

Ya no basta más de lo mismo, es necesario corregir los déficits y potenciar los aciertos.

EL PROBLEMA

El país carece de liderazgos, los líderes políticos han fracasado en su función de intermediadores entre la ciudadanía y el estado; en su función negociadora entre los grupos de interés nacional y en la generación de ideas y soluciones para superar la crisis social y política que aqueja a Chile.

El Estado de Chile está en profunda descomposición.

En este momento histórico, el liderazgo político para la renovación de las prácticas políticas, corresponde a los Ciudadanos Comunes y su expresión productiva y creativa, los Empleados, los Profesionales, los Trabajadores independientes y las Pequeñas y Medianas Empresas, son fundamentales para promover las ideas y valores que hagan un Chile grande. Es el grupo integrado por los hombres y mujeres de trabajo de Chile, representantes del más profundo sentido común de los chilenos y los que sufren en forma más dura las inepcias de Estado, en sus tres componentes: el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Tenemos el derecho y el deber de hablar por los que no tienen voz, por los que son usados sin ser escuchados.

El problema de base: Decadencia del Estado.

Creemos que la institucionalidad estatal está enferma de muerte. Nació en una época ya pretérita y no ha incorporado los cambios sociales, económicos, políticos, tecnológicos, geopolíticos ocurridos en el último medio siglo.

Los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial han conformado una oligarquía anticuada, autoreferente y anquilosada, con formas, rituales, intereses, procedimientos y fines que satisfacen las necesidades y preferencia de sus miembros e ignoran por completo a la ciudadanía.

Un ejemplo actual es el debate para hacer una Nueva Constitución. El reclamo de la ciudadanía ante deficiencias graves en temas como las pensiones, los sueldos, el endeudamiento de las personas, la salud, la educación, el cambio climático, el transporte público, la violencia y el vandalismo ideologizado y otras demandas concretas, que se resuelven en el ámbito legislativo y podrían haber sido enfrentadas desde ahora mismo, han terminado transformadas en un debate Constitucional prolongado, innecesario e ideológico que retardará en años el comienzo de las acciones para enfrentar las necesidades reales de los ciudadanos y concretar las soluciones. Es imprescindible que Chile tenga una Constitución estable, para ello, es más razonable modificarla que reemplazarla. Todas las materias que interesan a los chilenos, pueden y deben ser enfrentadas ahora, corrigiendo en el proceso aquellos aspectos en que las disposiciones Constitucionales entorpezcan su diseño o tramitación, mediante modificaciones puntuales. Los caprichos de las oligarquías políticas que administran deficientemente el Ejecutivo y el Poder Legislativo no pueden ser más importantes que las realidades de la vida de las personas. El Poder Judicial, por su parte, ha derivado en una casta que se auto genera, en medio de luchas internas alejadas por completo de la aplicación y perfeccionamiento de la justicia, con asociaciones y relaciones ilícitas con actores políticos y comerciales y con la adscripción de algunos de sus miembros a ideologías pretéritas a las que siguen fieles. La prevaricación y el abuso a los DDHH de los Militares y Policías, aplicados en sede judicial, ya no son tolerables. La falta de imparcialidad no puede continuar.

Declaración de principios del Ciudadano Común.

  • Condenamos todo acto de Intolerancia, descalificación, persecución o violencia contra la libertad de conciencia y el libre ejercicio de la fe.
  • Creemos en la existencia de Deberes y Derechos y que la sociedad no puede existir si ambos no son establecidos, cumplidos y respetados, simultáneamente y sin excepción, por todos los miembros de la sociedad. Defendemos la libertad de las personas y la autonomía de sus cuerpos sociales intermedios.
  • Exigimos la igualdad ante la Ley, sin excepciones ni excusas. Nos comprometemos a luchar hasta restablecer el imperio de la ley en Chile.
  • Creemos en la familia y promovemos su protección y defensa. Siendo la base de la sociedad, creemos que los ataque dirigidos a debilitarla o destruirla, atentan contra la Patria.
  • La Patria se materializa en el conjunto de ciudadanos comunes que viven y trabajan por su grandeza y seguridad y tratan de crear las condiciones económicas, sociales, políticas, de paz, de seguridad y de armonía social que les aseguren a todos una vida buena y justa. La Patria, se construye a lo largo de muchas generaciones y cada una de ellas tiene la obligación de hacerla avanzar hacia esa meta.
  • Consideramos que nuestra nación posee una identidad propia fundada en su historia, geografía, tradición y costumbres, con soberanía política, jurídica e integridad territorial y que es importante y conveniente conservarla y protegerla. Somos una Nación racialmente mestiza, en que sus diversas combinaciones étnicas pueden y deben convivir armónicamente, bajo un solo Estado.
  • El elemento fundamental de la paz y el progreso es la combinación de justicia social, solidaridad y subsidiaridad del Estado en lo económico y en lo social, elementos que, en ningún caso, reemplazan o sustituyen a la autonomía, la responsabilidad y el esfuerzo personal.
  • Creemos en la economía social de mercado, la iniciativa privada y la limitación de la presencia y accionar económico y productivo del Estado. Promovemos la existencia de un Estado eficaz, sobrio, profesional, transparente, tecnificado, despolitizado y fiscalizador de la aplicación de la subsidiariedad del estado en el ámbito económico y en el apoyo a personas y grupos que no pueden integrarse por si mismas a la plena vida social.
  • Creemos que es urgente que el Estado juegue un rol de liderazgo indicativo y coordinador en materia de innovación, emprendimiento, descentralización y desconcentración económica. Claramente ese rol hoy día es más urgente que nunca, cuando las grandes empresas están sustituyendo masa laboral con transformación digital y las empresa medianas y pequeñas tienen que hacerse cargo de generar esos puestos de trabajo.
  • Las personas son el centro de nuestra atención social, en particular los niños y los adultos mayores que requieren de nuestra atención y cuidado preferencial debido a su indefensión y vulnerabilidad;
  • Queremos un Chile con muchos negocios en muchas manos, en vez de pocos negocios en pocas manos. Para eso el Estado debe velar por la competencia leal, el acceso a créditos en igualdad de condiciones y priorizar los emprendimientos productivos por sobre los negocios financieros.
  • Promovemos activamente la meritocracia y rechazamos toda discriminación, de cualquier especie. Creemos que todo ser humano tiene igual valor intrínseco y debe contar con las mismas posibilidades para perfeccionarse, progresar y ascender social, económica y culturalmente. Esto implica igualdad de oportunidades efectivas, de emprendimiento individual y colectivo. Estas condiciones no se producen sin el esfuerzo y trabajo del interesado y el apoyo de la sociedad que lo rodea.
  • Consideramos que la conservación y cuidado del medio ambiente son obligaciones de todos los ciudadanos, sin excepción y en toda circunstancia y actividad.
  • Como forma de acción política rechazamos la corrupción, el populismo, el elitismo, el nepotismo, la discrecionalidad, la lucha de clases y el abuso de poder. Somos particularmente críticos del sistema de partidos actualmente existentes, de la baja calidad personal, profesional y de probidad de muchos de sus miembros y de su abusiva condición de privilegio.
  • Rechazamos la interferencia de organismos Internacionales en asuntos de nuestra soberanía y autodeterminación. Exigimos la revisión de todos los compromisos y obligaciones contraídos con la Organización de las Naciones Unidas y cualquiera de sus agencias y la eliminación de aquellas que constituyen vehículos de ideologías e intereses nacionales de otros países y grupos.
  • Rechazamos el uso de la violencia política, delictual, terrorista y exigimos al gobierno el fiel y estricto cumplimento de la Constitución y las leyes para su control y erradicación. Rechazamos la violencia social que se manifiesta mediante tomas, marchas, amenazas, obstrucción a la libertad de movimiento y denegación de uso de espacios y vías públicas. Creemos que los partidos, movimientos o grupos que sostienen, practican o promueven la violencia política, el conflicto social y las conductas e ideas antidemocráticas, deben estar prohibidos de actuar, difundir y hacer proselitismo político y sindical. Son medidas de autoprotección que han sido descuidadas con grave daño para la sociedad.
  • Para nosotros, la acción social es un medio para promover y defender los derechos y necesidades de los ciudadanos chilenos: para servir, no para servirse. Los cargos políticos y sindicales de todas las clases y niveles no se pueden prolongar por más de cuatro años con excepción del presidente de la República cuyo período será de ocho años, sin reelección, con una instancia de confirmación en su cargo en el 4o año de su período.
  • Recuperar la soberanía ciudadana. Chile ha llegado al final de un camino en que las oligarquías políticas, asociadas con algunos detentadores del poder económico, han monopolizado la soberanía ciudadana y en ciertas materias y circunstancias, usan y abusan de su poder, en desmedro de la clase media. Es urgente restablecer -y si es necesario imponer- la solidaridad, la responsabilidad social y ejercer supervisión -correspondiente al principio de subsidiaridad del Estado- sobre la forma en que, ambos grupos, realizan sus actividades. Los parlamentarios son representantes de los ciudadanos ante el Estado, están sujetos a su control y supervisión y deben atenerse a sus directivas e instrucciones. Las leyes que trabajen y voten deben interpretar en forma explícita las preferencias de sus representados. La ciudadanía debe tener acceso oportuno y completo a toda la información necesaria para evaluar y juzgar el desempeño de sus representantes.
  • La Ley es el amparo y protección del Ciudadano Común frente al poder político, del dinero y de la delincuencia. Creemos firmemente en la ley y en su cumplimiento y aplicación siempre y a todos; en toda actividad y circunstancia. La primera necesidad a ser satisfecha integralmente y sin excepciones son la seguridad pública y la contención total de la violencia.

En esta coyuntura histórica y política de Chile creemos que hay que posponer las diferencia y unirnos en torno a los grandes temas que son vitales para el futuro de Chile y que se encuadran en torno a la defensa de la Constitución.

LOS TRES PILARES DEL CRECIMIENTO Y LA PAZ SOCIAL

El crecimiento y desarrollo espectacular que tuvo nuestro pais comenzó a decaer cuando sus pilares fueron debilitados y luego destruidos por la conducción económica y política destinada a ello. Políticas deliberadamente orientadas a ese propósito, negligencias graves e incompetencia culpable reiterada, terminaron por crear y agudizar contradiciones sociales que nos han traído a la crisis que vivimos.

Para poner fin a esta crisis y REEMPRENDER LA MARCHA tenemos que resolver prioritaria y urgentemente tres déficits:

1.- Educación: crear un sistema de educación universal, de alta calidad y exigencia, permanente, abierto a muchas alternativas que aseguren que todas las personas tengan disponibles la oportunidad de estudiar y avanzar hasta donde su capacidad y esfuerzo lo permita.

Reestructurar los currículos para revertir el proceso de “deconstrucción” de los valores sociales, nacionales y morales, a que han sido sometidos los chilenos como parte de un programa antidemocrático y revolucionario. El desmantelamiento de la Educación Sexual Integral; la Autonomía Progresiva (PIN Parental) y la ideologización de la educación escolar deben ser erradicados a la brevedad. La educación es la única garantía de paz, movilidad y justicia social.

2.- Aplicación Social del Principio de Subsidiariedad. La aplicación de ese principio al ámbito productivo ha sido un éxito reconocido mundialmente, pero su aplicación no fue integral. En efecto, existen personas, familias y sectores sociales y económicos que, por diversas razones, no pueden incorporarse a la vida social en condiciones autónomas y dignas. Ellos deben ser apoyados por la sociedad en su conjunto -sector privado y público- bajo la coordinación, supervisión y evaluación del Estado, responsable final de su éxito.

3.- Promoción de los emprendimientos unipersonales, pequeños y medianos, con apoyo y estímulo permanente y eficaz del Estado. Sin esta política no será posible enfrentar la profunda reestructuración de los procesos productivos que adopten la automatización, la robotización y la desconcentración, que producirán cambios profundos en el empleo y los salarios.

OBJETIVOS DE CORTO PLAZO

1.- Paz y Convivencia social. Este es un problema prioritario, complejo y pluricausal, que a nuestro juicio debe abordarse en forma urgente por parte del gobierno.

2.- Gestión Económica. El primer problema es reconstruir la economía mediante una combinación de recuperación de los empleos perdidos y la creación de nuevos empleos adecuados para enfrentar la nueva economía que comienza a emerger. Es el momento de hacer un gran esfuerzo educacional, formativo y de capacitación. En este proceso el apoyo y participación empresarial es fundamental.

3.- Institucionalidad Política. Durante los últimos decenios, las instituciones políticas, particularmente los partidos políticos y sus representantes en el Congreso, han conformado una oligarquía que ha dejado de representar a los ciudadanos y se ha autonomizado para la satisfacción de sus propios intereses. Las condiciones tecnológicas de manejo de la información, de mayor educación de la ciudadanía y herramientas de supervisión y control, posibilitan un cambio cualitativo de la organización y gestión de las instituciones del estado, que devuelva la soberanía a los ciudadanos, que restituya a los representantes políticos en su condición de mandatarios de los primeros y los sustraiga del control de la oligarquías partidarias y de las influencias económicas de particulares. Las condiciones salariales, laborales, de privilegios, de prebendas, asignaciones e incompetencia técnica y deficiente nivel cultural de los parlamentarios se han vuelto intolerables y el sistema parlamentario debe ser sometido a una revisión y cambio profundo.

4.- Seguridad y cumplimiento de la ley. La sociedad chilena es presa de una creciente anomia. En nombre de la democracia y la autonomía personal se está produciendo una creciente desviación de la ciudadanía hacia conductas negativas como el crimen; la delincuencia juvenil; el tráfico de drogas y la drogadicción; la violencia doméstica; la violencia política y social; la ruptura familiar; el suicidio; los desórdenes mentales y el alcoholismo que en definitiva potencian el colapso de la gobernabilidad e impiden una vida social sana, respetuosa y segura. Este es un problema complejo y pluricausal, que nuestro juicio, debe enfrentarse desde tres perspectivas:

a.- Generar las condiciones y estimular la integración de todas las personas a la vida en sociedad, respetando los márgenes de su libertad y preferencias personales, ejercidos en el marco de las leyes.

b.- Exigir el cumplimiento de las leyes. En este sentido, en Chile se aplica más rigor en los pequeños crímenes que en los mayores. En efecto, los delitos económicos, de corrupción, de abuso de poder, de abuso de acceso a información privilegiada, de prácticas monopólicas o de concertación dolosa dañan a más personas y más gravemente que otros como robos y hurtos menores. Sin mencionar el grave daño a la cohesión social. La pena de cárcel debe incorporar el castigo según la gravedad social del delito.

c.- Alcanzar un grado aceptable de seguridad y paz basado en leyes universales, aceptadas y respetadas, requiere urgentemente un Poder Judicial de mayor calidad de su personal, tecnológicamente actualizado, imparcialidad e independencia que el actual, lo que implica un proceso de largo aliento, cuyas líneas generales deben ser debatidos en forma urgente y aplicados en forma inexorable.

Fernando Thauby García

Melosilla 14 de Agosto 2020

Organización del Nuevo Orden Mundial

El 9 de Noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín, marcando el fin de la Cortina de Hierro que produjo, a los pocos días, la apertura de la frontera interalemana 

Este hecho puso punto final a la Guerra Fría hecho que fue reconocido como tal en la Cumbre de Malta tres semanas más tarde y dio lugar a la reunificación de Alemania.

Este fue el comienzo de la obsolescencia terminal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y ahora, en 2020, ha llegado el momento de extender su Acta de Defunción y buscar una nueva forma de organizar el mundo actual, tan diferente al anterior.

EEUU trató de reanimar el orden mundial de la Guerra Fría y le fue imposible, ni Rusia ni China quisieron integrase a él.

Un grupo de países cuyo poder nacional relativo ha cambiado sustancialmente, como India, Irán, Japón, Corea y Turquía quieren un nuevo rol, otros situados en lugares de renovada importancia estratégica como Australia e Indonesia, Vietnam y Taiwán han adquirido mayor valor en el escenario actual.

Rearmar el Orden Mundial de la Guerra Fría con los mismos actores es inviable, hay nuevos actores mundiales cuyo poder relativo, ambiciones y reivindicaciones no pueden ser canalizados en el esquema de poder de la sobrepasada ONU.

Hay problemas nuevos, como el cambio climático, la administración del uso del agua, el comercio internacional global, las operaciones cibernéticas y las maniobras financieras especulativas o directamente abusadoras y las migraciones masivas.

La actual Organización Mundial de Comercio (de la ONU) ha demostrado ser incapaz de controlar el robo de información tecnológica por parte de China; el otorgamiento de subsidios a empresas nacionales; el uso de barreras arancelarias bajo diferentes disfraces y la imposibilidad de diferenciar -en algunos países- entre empresas privadas y estatales.

Nuevos delitos como el tráfico masivo de drogas, de medicinas y nuevas amenazas como las pandemias y la contaminación deliberada o por negligencia -muchas veces en complicidad con los estados- requieren otro tratamiento. El abuso de la superioridad que le otorga a los EEUU el uso de su moneda como base de la economía mundial, requiere un tipo de negociaciones y acuerdos diferentes a los que puede administrar la actual ONU.

El caos del Covid-19 ha dejado a la vista lo que ha estado sucediendo por años, en salud pública, comercio y medio ambiente: los gobiernos han perdido la fé en el valor de la cooperación internacional y el trabajo conjunto entre países.

En estos dias, EEUU se está organizando para una nueva era de competencia entre grandes potencias, una guerra “controlada” (fría) por el dominio mundial con China, Rusia y otra potencias rivales.

Su nueva estrategia de seguridad nacional, en torno al “Indo-Pacifico” es muy elocuente.

En términos generales hoy dia tenemos varias potencias autoritarias, como Rusia, China, Corea del Norte, Irán y Turquía cuyo comportamiento no es compatible con un sistema internacional “basado en reglas”, ya que la importancia que asignan al control interno reduce o elimina su capacidad de negociación y acomodo democrático entre sus gobiernos y sus ciudadanos y con sus competidores.

Estas potencias a veces coiciden en sus políticas y se apoyan entre ellas y otras chocan entre si, incluso con violencia. La parte más grave de esta situación, es que varias de ellas abusan de aquellos acuerdos internacionales que les reportan ventajas y ganancias e ignoran e incumplen aquellos que siendo igualmente obligatorios, la ONU es incapaz de exigir, como derechos humanos, libertad política, respeto a la soberanía de otros estados y normas comerciales, financieras o de pago de patentes y derechos.

El sistema que reemplace a la fenecida ONU debe basarse en el espíritu del liberalismo internacional en que los países cooperan honestamente para obtener ganancias mutuas, controlar sus vulnerabilidades compartidas y proteger sus modos de vida. La experiencia chilena con el Foro de Sao Paulo, con diversas organizaciones estatales que cruzan la línea de la legalidad y la intervención de “mecenas” multimillonarios que financian movimientos políticos subversivos, muestra como grupos que se balancean entre lo legal y la ilegalidad, entre lo estatal y lo privado, entre lo oficial y lo clandestino, pueden causar daño a la democracia y la estabilidad en otros paises y quedar impunes.

El nuevo sistema debe potenciar los principios compartidos entre sociedades abiertas que actúan en un sistema abierto; aprovechar los beneficios de la interdependencia y simultáneamente protegerlos ante los peligros y amenazas. Esto requiere acción colectiva concertada y organizada.

Para materializar esta voluntad de acción se requiere una organización que incorpore potencias grandes y medianas que comparten el ideario liberal democrático; que combinen capacidad económica y militar con presencia comercial y política, junto con la voluntad de actuar en conjunto en el ámbito internacional.

El uso positivo de las nuevas tecnologías requieren una acción combinada decisiva para conservar la seguridad en internet, coordinar las políticas de telecomunicaciones, prevenir pandemias y agresiones bacteriológicas, contener la contaminación o depredación de los oceános, controlar el calentamiento y la contaminación global, imponer el respeto a las normas comerciales e industriales y la no intervención clandestina en los asuntos internos de otros países.

Una organización de esta naturleza no debería tener grandes propósitos globales y generales sino principios específicos -los principos de la libertad, la democracía y la buena fe internacional- y acuerdos también específicos y concretos para resolver caso a caso, los desafíos siempre cambiantes y también concretos de sus adversarios ideológicos: el autoritarismo, la ilegalidad, el iliberalismo y el abuso.

10 de Agosto de 2020

Fernando Thauby Garcia

Melosilla

La Agonía de las Naciones Unidas (ONU)

Desde la Grecia antigua hasta nuestros dias han existido diversos “Ordenes Mundiales”, estructuras políticas que han dado forma a una determinada distribución de poder mediante instituciones y procedimientos que les permitieron negociar sus diferencias y ventilar los agravios de sus socios, en vista a ir acomodando al acuerdo inicial a la variación de sus poderes relativos.

Los ordenes mundiales suelen ser de corta duración y surgen después de una gran conflicto o catástrofe, que lleva a los estados a sentir la necesidad de tener un mayor nivel de estabilidad, en un acuerdo que refleje las condiciones resultantes del desastre.

El Orden Mundial resultante de la I Guerra Mundial (I GM) fue efímero, no así el de la II GM en que la invención de las armas atómicas, la desaparición de los grandes imperios globales -Gran Bretaña, Francia- y la consiguiente “descolonización, y la aparición de las dos nuevas superpotencias -la Unión Soviética (URRS) y EEUU- potencidas por las dos grandes cosmovisiones antagónicas que prevalecieron durante el siglo XX -el Capitalismo democrático y el Socialismo totalitario- adoptadas por cada una de ellas, llevaron a una situación mundial extremadmente peligrosa.

El instrumento que, en conjunto, ambas superpotencias crearon para mantener estable el Orden Mundial fue la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Que solo hubiera dos centros de poder hizo que llegar a tal acuerdo fuera más fácil. 

Este orden duró hasta que, con el colapso de la URRS, la distribución del poder se instaló decididamente a favor del bando norteamericano. Así, el equilibrio de poder que sustentaba a la ONU se desequilibró. Como resultado de capacidades cambiantes, voluntades vacilantes y ambiciones crecientes, algunos países miembros decayeron y otros aumentaron su poder. 

La aparición de China como actor, primero económico y luego político y finalmente militar, pusieron punto final al esquema pos II GM y consiguientemente a la ONU. Los problemas a resolver, los conflictos a negociar y los actores resolutivos, ahora son otros: China y EEUU.

La ONU fue un reflejo de la lucha ideológica, política, económica y militar entre la URRS y EEUU. Actualmente, la lucha ideológica a mutado radicalmente, la ideología marxista a dado paso al globalismo y al nacionalismo; la economía socialista murió dejando el campo a la globalización, el libre comercio, el capitalismo de estado, las grandes cadenas logísticas globales, y la competencia militar se ha focalizado entre EEUU y China.

¿Qué quedó de la ONU?. A medida que las consecuencias del colapso de la URRS se manifestaban, las actividades de la ONU fueron mutando hacia la preeminencia de los intereses y preferencia ideológicas de la burocracia que la conforma que, controlada en gran parte por funcionarios adeptos a algunas variantes del marxismo, la usan para dar la lucha ideológica global, en beneficio de sus ideologías y otras oscuras fuerzas transnacionales. Esta burocracia, luego de la caída de la URRS se autonomizó y, a partir de sus ideología, desarrolló y aplicó una agenda política de alcance mundial que actúa empleando el dinero, los mecanismos y la cobetura de la ONU.

La izquierda chilena logró un gran representación dentro de esa burocracia, actuando como un instrumento fiel y muy eficaz para la difusión de su ideología. Los Gobiernos de Chile aceptaron y su Congreso aprobó -a mansalva de sus ciudadanos- el ingreso a una amplia variedad de acuerdos, compromisos, obligaciones y apoyos a todo tipo de actividades que materializan la ideología globalista promovida desde la ONU.

El globalismo es particularmente querido por sus burócratas, no solo por su sintonía ideológica sino también porque les entrega y asegura posiciones de poder y dinero de larga duración a ellos y a sus familias, formando una especie de dinastía o club de alcance mundial.

Organizaciones como la ONU casi nunca caen de golpe, se van deteriorando, desintegrando y decayendo, hasta resultar un remedo grotesco de lo que fueron en su inicio.

En el ámbito de la seguridad, aunque la disuasión nuclear aún se mantiene, algunos de los acuerdos de control de armas que la respaldan se han roto y otros se están deshaciendo. Aun cuando Rusia, ha evitado cualquier desafío militar directo a la OTAN, ha mostrado una creciente voluntad de alterar el status quo: mediante el uso de la fuerza en Georgia en 2008 y Ucrania desde 2014, mediante la intervención militar en Siria y el uso ofensivo de la guerra cibernética para tratar de afectar los resultados políticos en los Estados Unidos y Europa. 

El orden liberal está exhibiendo sus propios signos de deterioro. El autoritarismo está aumentando no solo en China y Rusia, sino también en Filipinas, Turquía, Irán y Europa Oriental. El comercio global ha crecido, pero la Organización Mundial de Comercio (OMC) ni siquiera ha intentado enfrentar los desafíos de hoy, incluidas las barreras no arancelarias y el robo de propiedad intelectual. 

El Consejo de Seguridad de la ONU es irrelevante en la gran mayoría de los conflictos del mundo, y los acuerdos internacionales no han logrado enfrentar los desafíos asociados con la globalización.

La estrategia norteamericana con centro en el Indo – Pacífico, que estructura un nuevo escenario para la seguridad internacional, tiene como actores principales a grandes países que no tenían relevancia alguna en el Consejo de Seguridad de la ONU y cuyos intereses no tenen nada que ver con esa organización: China, India, Japón, ambas Coreas, Australia, Indonesia, Irán.

Por ahora y respecto a la ONU no hay que limitarse a esperar su colapso definitivo, habiéndose convertido en una fósil de un mundo que dejó de existir hace años y habiéndose transformado en un escollo a nuestra soberanía y libertad, ha llegado el momento de contribuir a su eliminación y comenzar revisar las propuestas de reemplazo que ya se están discutiendo en las cancillerías del mundo.

En este sentido, la decisión de Chile de unirse al sistema de comunicaciones mundial en G5 con tecnología occidental, que transitará hacia Asia via Australia y Nueva Zelanda en vez de hacerlo con Hawei y directamente a China, es indicativo que las fuerzas que organizarán el nuevo mundo ya están actuando.

Solo falta que tomemos nota de ello.

Fernando Thauby

Melosilla

07 Agosto 2020