Compadrazgo Político – Militar

En Mayo del 2010 el periódico El Mostrador publicó la columna que sigue, escrita por el suscrito. El papel causó revuelo. Para mi no fue gratis, me costó la “desvinculación” -por presión de una de las autoridades afectadas- de un cargo en el que me pagaban poco, pero que me gustaba mucho.

Como se puede ver, los escándalos que vivimos hoy día son parte de una comedia hecha con desparpajo, que comenzó hace rato. Pudieron haber sido evitados.

Que nadie diga que no sabía. Un punto curioso, la inusual conducta de ambos gobiernos de Bachelet fue dejar “nominados”, a los Comandantes en Jefes del Ejército que continuarían en los dos gobiernos que la sucederían, ambos de Piñera. Raro que éste los haya aceptado.

También es destacable la secuencia: Ministro de Defensa (Vidal) designa a su amigo (Fuente – Alba) como Comandante en Jefe del Ejército; éste lo contrata como Profesor en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, Profesor en la Academia de Guerra del Ejército, asesor en el Estado Mayor General del Ejército y consejero/gurú político.

En estos días Vidal declara que a él “le faltó control sobre los gastos reservados en el Ejército”. Pero que no sabía nada de nada.

La columna de la discordia es la siguiente. Creo que era yo quien estaba diciendo la verdad:

LA RELACIÓN CIVIL-MILITAR SE ACERCA AL TRÓPICO

por Fernando Thauby

El Mostrador  25 de marzo de 2010

Para el General sería más saludable no contar con esa asesoría, ya que su permanencia en el cargo podría ser intensa pero breve. No es por tanto descaminado pensar que su apoyo se concretará en las áreas que constituyen las especialidades del ex ministro: las vocerías y el cabildeo, áreas en las cuales todos le reconocen maestría.

Los últimos días han estado llenos de noticias curiosas en un medio, el de la relación civil-militar, normalmente poco variado.

Llamó la atención la novedosa idea del Ejército y la Armada de condecorar a la Presidente de la República saliente en sendas ceremonias, de las cuales sólo se concretó la primera, quedando la segunda suspendida por el terremoto y maremoto. No es habitual que los subordinados condecoren a quien los manda. Nadie se imaginaría al Ejército Británico condecorando a Winston Churchill por su desempeño en la 2ª Guerra Mundial.

Estos reconocimientos traen a colación el telegrama del Presidente Barros Luco a uno de sus intendentes en una provincia sureña, en respuesta a su mensaje mediante el cual manifestaba al Presidente su apoyo incondicional e irrestricto ante una coyuntura que éste enfrentaba. Con malicia campesina el telegrama de don Ramón aclaró la situación dejándola en blanco y negro. La respuesta: “¡¡Era que no!!”.

Fue también curiosa la condecoración impuesta al ministro de Defensa saliente(Vidal), por parte del ministerio a su cargo en la ceremonia de traspaso de mando a su sucesor. En efecto, el ex ministro Vidal fue condecorado en reconocimiento a los servicios prestados en esa repartición. Pregunta: ¿quién concedió la condecoración? No pudo ser el Ministro entrante (Ravinet) que llegaba a recibirse en ese momento y que con anterioridad a esa transmisión de mando no disponía de ninguna autoridad para conceder condecoraciones a nadie. La distinción debió ser concedida a Vidal… ¡por el mismo Vidal!. Curioso.

La distinción sin duda debe ser merecida, pero nadie podría asegurar que la evaluación de los méritos del condecorado haya sido del todo objetiva.

Han sido también creativas las intervenciones del ex ministro (Vidal) en la prensa, validando la eventual designación del ex Comandante en Jefe del Ejército (Izurieta) como Subsecretario de Defensa. Primero aseguró que el Presidente electo (Piñera) no había efectuado ningún sondeo ni oferta al General antes de la tramitación de su retiro, cosa que es difícil de comprobar pero que la sucesión de hechos muestran como dudosa y luego, ya con el General (Izurieta) en retiro, leímos su vibrante alegato respecto a la validez y legitimidad de su eventual asunción a dicho puesto. De suyo es cuestionable que un ex Ministro de Defensa (Vidal) promueva un ex subordinado militar (Izurieta) para un puesto político, pero tendría algún sentido si lo estuviera promoviendo para asumir un cargo en su ministerio o en otra cartera del Gobierno de la Concertación en que milita el Sr. Vidal, pero no; lo novedoso es que lo candidatea para un cargo en el gobierno de la otra coalición. Inusual.

El broche de oro lo pone la información que trae la prensa respecto a la contratación de Vidal como asesor personal, por parte del Comandante en Jefe del Ejército (Fuente – Alba). Dada la escasa, si es que alguna, experiencia del ex ministro en gestión empresarial, no debe ser esa área en la que aportará su experiencia, y respecto a la gestión estratégica militar algunas de sus intervenciones, principalmente involucrando a gobiernos y personeros de otros países, señalan que para el General sería más saludable no contar con esa asesoría, ya que su permanencia en el cargo podría ser intensa pero breve. No es por tanto descaminado pensar que su apoyo se concretará en las áreas que constituyen las especialidades del ex ministro: las vocerías y el cabildeo, áreas en las cuales todos le reconocen maestría.

De todas maneras, es destacable y meritoria la actitud del Comandante en Jefe (Fuente – Alba) en cuanto a dar empleo  a (Vidal) quien fue significativo en su promoción al alto cargo que hoy ostenta.

Estamos viendo situaciones novedosas. Se ha dicho que el terremoto desplazó a Concepción 10 metros al Oeste, sin embargo, en estos temas político – militares, pareciera que lo hizo varios miles de kilómetros en dirección a los Trópicos.

Cheyre 2019

El día 17 de febrero el periódico La Tercera en su cuerpo de Reportajes publicó una extensa entrevista al General Emilio Cheyre. No entendí el propósito de la misma. Me queda la impresión de que el entrevistado no logró definir su vocación entre la política y el Ejército.

En Chile, el Gobierno Militar, al hacerse cargo de la crisis terminal de la democracia y ante la exigencia de la mayoría del Congreso y la opinión pública, impuso una revolución. Trató de implantar una nueva forma de gobernar, de asegurar una libertad mas amplia, que considerara lo político pero que incluyera lo económico, -la liberación de la miseria- y sobre todo la reconstitución de la república que había sido deformada hasta hacerla irreconocible, alejándola del “liberalismo” del mundo occidental en un viaje hacia la ideología de “la necesidad histórica”.

Asumir el gobierno fue una anomalía, no deseada por los militares pero exigida por la ciudadanía. Muchos lo entendimos siempre así.

El General señala que las criticas a su obra – liderar el proceso de transición política pos Gobierno Militar- provienen de tres sectores.

– Los oficiales militares mas antiguos que él; los que estuvieron vinculados a los servicios de inteligencia y seguridad; los que no han hecho “el cambio cultural”, a los que no les gustó el cambio que él hizo: el Nunca Más, la educación en derechos humanos, el reconocimiento de la responsabilidad institucional del Ejército y la colaboración.

– “Los dueños del Diario el Siglo”  de las radios del partido, los abogados que litigan desde estudios jurídicos ligados al Partido Comunista que no quieren reconocer que el Ejército ya hizo su trabajo sino que hay una tarea pendiente.

– Los que quieren reducir el mérito al trabajo que se hizo en la transición. Se declara “un hombre de la transición”.

Sus enemigos sería un número aparentemente no muy numeroso de personas, lo que plantea la pregunta: ¿Entonces quienes y cuántos son los que lo apoyan en sus presentes circunstancias?.

No son sus ex camaradas de armas, ni siquiera los que se supone que habrían hecho el “cambio cultural”; el Partido Comunista obviamente no y tampoco los partidarios de la transición, de izquierda ni de derecha. Da la impresión que, salvo sus colaboradores personales más cercanos, nadie siente la necesidad de apoyarlo y defenderlo.

Posiblemente, si los reuniera a todos, la concurrencia sería menor que los que asistieron al auditorio del Hotel El Escorial en Madrid.

Esta situación lleva a pensar que hubo un grueso error en su diagnóstico de la situación pos Gobierno Militar y que las alternativas  que consideró para enfrentarla, no fueron adecuadas.

Es llamativa la priorización que hizo el General Cheyre. Puso primero su contribución a la “transición política” y ello se habría materializado, en parte, a través de una “transición militar” con el cambio cultural y el reposicionamiento político del Ejército liderado por él y algunos “compañeros de su generación”, posponiendo la protección y defensa de sus soldados y la recuperación de la moral militar.

En este aspecto la constatación mas explícita de este error -para el Ejército y por extensión para las FFAA y Carabineros-, es la persecución que él mismo está sufriendo. En efecto, él es denunciado y acusado, mediante el uso de procesos judiciales discriminatorios y prevaricadores.

En su caso se trata de un ex Comandante en Jefe, un General, un miembro del equipo político que materializó la “transición política” -a su juicio exitosa-, ¿qué queda entonces para un oficial o soldado de su misma edad, 26 años –o menos- enjuiciado por situaciones de hace 40 o mas años, envuelto en sucesivas acusaciones no menos politizadas que las que sufre él?¿No tenía la obligación de defenderlos aun con mas celo y dedicación que la que dedica a su suerte personal?, ¿tuvo y tiene derecho a abandonarlos a su suerte?, ¿es que “los que estuvieron vinculados a los servicios de inteligencia como la DINA y la CNI” no eran “institucionales” considerando que, como él mismo lo señala, su “Nunca Mas” incluyó una declaración explícita de que “el Ejército tenía la responsabilidad institucional de todos los hechos punibles del pasado”?.

Asegura que ”yo contribuí a que hubiera justicia, reparación y no repetición. Este último elemento es uno de los mas importantes que se busca después de una dictadura, de un gobierno autoritario … porque nos convencimos que lo habíamos hecho mal”. Si se refiere a los resultados del Gobierno Militar, es su apreciación sobre los mismos, que no comparto en lo absoluto. Si se refiere a las características que adquirió el enfrentamiento, su aproximación a este tema parece estar fundamentado en la moral y la racionalidad, pero desgraciadamente la guerra no es así.

Porque tuvimos una guerra. No hablo de una guerra en un sentido jurídico o ético sino práctico e histórico, tal como lo analizan infinitos estudios de la izquierda militarizada en Chile[1]. Un militar con una base académica como la de Cheyre [2] sabe que la guerra es una Extraña Trinidad, de odio, enemistad y violencia primitiva; de un asunto profesional y técnico de conducción de las fuerzas militares y que tiene el carácter de instrumento de la política.

Como se ve y la historia muestra reiteradamente, las pasiones y los odios, entre otras emociones, determinan el carácter de cada conflicto. No extrañará que si uno de los bando en lucha tiene como filosofía política la “agudización de las contradicciones” y “la lucha de clases”, el odio y la violencia se extremará; y desde el punto de vista del Gobierno Militar involucrado en una profunda revolución, la tendencia a escalarla es también alta.

En ese ambiente, terminado el Gobierno Militar, confiar o creer que las palabras y los cálculos de los interlocutores políticos podrían llevarnos por la senda de la amistad y la comprensión no fueron realistas y los resultados, -que no dudo no son los que Cheyre buscaba-, para las FFAA y para muchos militares resultaron desastrosos e injustos, incluyendo al General.

Ejercer el gobierno demandó un gran desgaste físico, material, moral militar y profesional a las FFAA, que sumado a las amenazas de guerra de Perú y de Argentina exigían un gran esfuerzo de recuperación institucional. Con la entrega del gobierno por parte del General Pinochet concluyó la transición militar – civil  y con ello comenzó la lucha política partidista en la cual el General Cheyre nunca debió estar envuelto, menos intentar liderar.

Las FFAA son instrumento del Estado y la participación activa de Cheyre en la transición política pos Gobierno Militar fue un esfuerzo extra a que fue sometido el Ejército, que terminó en problemas de gestión financiera y administrativa, el desastre de Antuco, la mediática participación en Haiti y la persecución política y judicial de los militares y demás miembros de las FFAA. La incorporación de políticos a algunos Estados Mayores y Academias abrió la puerta a su influencia y malos hábitos.

En la administración del general Cheyre, el tiempo del Gobierno Militar había terminado y había llegado –al conjunto de las FFAA- la hora del profesionalismo, la prescindencia política total y de cerrar filas en torno a la defensa inclaudicable de nuestros perseguidos políticos por haber cumplido funciones institucionales que les fueron dispuestas.

Las consecuencias de las guerras no se resuelven en los juzgados, solo se los usa para formalizar la solución política impuesta por los vencedores.

¿Quién venció en Chile?, el general razonó como derrotado. Se equivocó.


[1] Un ejemplo breve: El MIR y FPMR El fracaso de la vía armada para terminar con Pinochet. Manuel Salazar Salvo.

[2] Das Krieg. Carl von Clausewitz,

El Partido Comunista se deshace y tiembla

Es sabido que el miedo es cosa viva y se mueve.

La debilidad y la mala conciencia son una combinación destructiva para la tranquilidad de los ladrones y los homicidas.

Años de calumnias, intrigas y mentiras, tanto contra sus socios como contra sus enemigos políticos; de robos y malversaciones como en la Arcis; de inconsecuencias como el capitalismo inmobiliario que practican con los ingentes recursos acumulados a punta de indemnizaciones, dietas y pitutos; del abuso de los recursos de todos los chilenos y otras artimañas propias de su mala catadura; de victimización lacrimógena, de apoyo a dictaduras militares como la de Maduro y Ortega y sobre representación parlamentaria obtenida con maniobras y extorsiones, se encuentran en fase terminal y tocan a su fin.

Esto se acaba, el Frente Amplio se los come desde la izquierda y la clase media ya no se traga sus cuentos absurdos de prosperidad socialista; el ejemplo de Venezuela ha sido el último y definitivo clavo en el ataúd de esa secta siniestra.

Que Maduro dure por siempre, es el ejemplo vivo de la incompetencia y la corruptela socialista.

La Democracia Cristiana sabe que ni aliándose con el PC  podrá recuperar el poder que alguna vez tuvo. Difícilmente volverá a meterse a la cama con ellos. Ni los demócrata cristianos son tan torpes.

Los militares retirados, tardíamente, pero con fuerza y constancia incansable seguiremos organizándonos y actuando hasta eliminar al PC del mapa político y social de Chile. No podrán callar nuestras voces, ni con insultos ni con descalificaciones, ni con mentiras ni infamias. Menos con la cooperación del Poder Judicial que ya ve, con horror, como en el horizonte se delinea la ola de la Justicia y la Verdad. Ni perdón ni olvido. Pagarán.

 Ahora el ¿juez? Jaime Arancibia Pinto, en su histeria por ensuciar a la Armada de Chile -lleva en Valparaíso un tercio de todas las causas de DD.HH. investigadas en el país- presentó en noviembre una querella ante el Juzgado de Garantía de Valparaíso en contra del máximo jefe de la Armada, Almirante Julio Leiva, que en su parte medular dice:

“El Almirante, utilizando caudales públicos asignados como gastos reservados, financia, de manera clandestina, la defensa judicial como la obstrucción de los procesos penales de gran parte de los imputados en causas por violaciones de derechos humanos en donde se encuentran involucrados altos mandos de la Armada”  

En oscuro y siniestro contubernio, con una abogada archicomunista Mónica Araya, hija de terroristas marxistas y madre de Juan Henrique Araya, también terrorista, miembro del Frente Manuel Rodríguez muerto en el marco de la fracasada estrategia PC/FMR  de Levantamiento Popular de Masas, pergeñado en Moscú y La Habana.

Acusan: “El Almirante, utilizando caudales públicos asignados como gastos reservados, financia, de manera clandestina, la defensa judicial como la obstrucción de los procesos penales de gran parte de los imputados en causas por violaciones de derechos humanos en donde se encuentran involucrados altos mandos de la Armada”.

Entérense bandidos, los que apoyan y ayudan a nuestros presos políticos somos nosotros, las diversas organizaciones de militares retirados, varios centenares de miles de ciudadanos indignados, ofendidos, atropellados y furiosos.

El PC, que desde siempre intenta enlodar a la Armada de Chile, una vez mas atacan lo que envidian y temen: la calidad humana, la decencia, el profesionalismo y el honor los enfurece, los enloquece de odio. Son atributos por completo inalcanzables para sus mentes menguadas y sus almas mezquinas.

Es en vano, la Armada de Chile prevalecerá y cuando los políticos actuales sean solo un mal recuerdo en la historia de Chile, ella seguirá existiendo y protegiendo a Chile y a sus ciudadanos. Su espíritu, sus valores y principios prevalecerán porque están del lado de la verdad, la justicia la patria y la nación.

En su panfleto difamatorio, la dupla marxista alega con razón: “Al resurgimiento del pinochetismo en algunos jóvenes parlamentarios que defienden el legado del modelo económico y social del Gobierno Militar, ha sumado el surgimiento de jóvenes abogados que innovando en sus argumentaciones no toleran más la politización y abuso del empleo en sede judicial de los Derechos Humanos. Un ejemplo de ello es la tenaz defensa del abogado Javier Gómez en favor del capitán de navío en retiro don Patricio Villalobos, al dejar en evidencia al prevaricador e inhumano juez don Jaime Arancibia Pinto de la Corte de Apelaciones de Valparaíso”.

El funcionario judicial acusa al Comandante en Jefe de la Armada, entre otras creaciones imaginarias, de orquestar las denuncias que se hacen contra él en las redes sociales y reclama, esta vez  sin razón: “El hostigamiento al ministro consistiría, además, en insultos directos vía correos electrónicos y acusaciones de prevaricación; es decir, lo que significa fallar arbitrariamente a sabiendas que sus resoluciones son injustas y contrarias a la ley”.

Aquí mienten, ya que saben que quienes los acusan y seguirán poniendo en evidencia en los medios somos nosotros, militares en retiro, que nunca nos cansaremos de desenmascararlos.

– Y termina acusando que : “Estamos en lo que se denomina fase preparatoria de los montajes comunicacionales en contra de un juez que investiga violaciones de derechos humanos. Para ello, la Dirección de Inteligencia financia a periodistas de medios de comunicación con el objeto de publicar notas o artículos de desinformación destinados a cuestionar la honorabilidad, imparcialidad e independencia del magistrado Sr. Arancibia Pinto”.

De nuevo, no se equivoquen, quienes los acusamos de prevaricación somos los militares retirados a través de nuestros abogados, socios y miembros y sepan también que no limitarán nuestra libertad de expresión.

Seguiremos reclamando contra la ilegalidad, contra la prevaricación y mala fe del Poder Judicial; de sus juzgadores y de sus jefes y controladores políticos. No se hagan ilusiones, nada ni nadie nos callará. Menos gente como la que integra el Poder Judicial, el PC y los políticos profesionales, hermanados en su odio a las FFAA.

Entérense, la fase preparatoria ya terminó, ahora avanzamos hacia la fase ejecutiva.

PROSTITUCIÓN DE LA JUSTICIA

Prostitución significa envilecimiento, degradación, generalmente por interés. Prostituir puede ser también considerado como “deshonrar o degradar algo o a alguien abusando con bajeza de ellos para obtener un beneficio. Otra acepción del término prostitución puede referirse al hecho de una persona prestarse a cosas moralmente censurables o vituperables (no necesariamente relacionadas con el aspecto sexual) por el simple hecho de obtener algún beneficio o prebenda.

Creo que el llamado “caso Frei” es la confirmación de la prostitución de la justicia en Chile. Hemos llegado al punto en que personas declaradas culpables de un homicidio tienen que exigir la posibilidad de demostrar su inocencia. ¡El funcionario judicial que las condenó no pudo demostrar su culpabilidad y los condenados igual tienen que reclamar la posibilidad de demostrar su inocencia!.

Planteo mi convicción de que nuestro país ha llegado a una situación en que todos podemos ser declarados culpables de lo que se nos acuse, hasta que demostremos nuestra inocencia. Comenzó con los militares y ahora alcanzó a miembros de la clase política.

Eduardo Frei Montalva (FM) murió en 1983 debido a una infección pos operatoria en que fue atendido por médicos elegidos por su familia de entre personas de su confianza personal y política.

En esos día el PDC comenzaba flaquear. FM había tenido una actitud dubitativa, oportunista y cambiante primero frente a la Unidad Popular y luego frente al Gobierno Militar. Su autoridad y liderazgo se naufragaba al punto de amenazar arrastrar al PDC en la competencia con sus socios de la Concertación.

En 1999 la elección presidencial fue entre Lagos y Lavín. Fue muy disputada, con segunda vuelta, y la izquierda tuvo que recurrir a medidas duras: una campaña odiosa y acciones legislativas in extremis para conseguir el voto popular.

El PDC, por su parte, seguía en picada cada vez mas aguda: el pre candidato de la DC , Andrés Zaldívar, fue derrotado ampliamente por Lagos. La DC cada vez marcaba menos y entraba en creciente decadencia.

En estas circunstancias -a 16 años de su muerte- Cristián Gazmuri, autor de una biografía de FM, dejó caer la duda de que el ex Presidente podría haber sido asesinado.

Su hija Carmen se lanzó a promover esta especie urbi et orbi –literalmente-  contra la opinión de connotados DC e incluso de miembros de su familia y junto a otros DC se aplicó a tratar de dar verosimilitud a esta especulación.

Era la oportunidad para transformar a FM en mártir democrático, disimular su conducta histórica, intentar potenciar las credenciales políticas del partido y legitimar su derecho a gobernar a la cabeza de la coalición de izquierda.

A partir de 1999 y durante los 20 años siguientes el funcionario judicial a cargo del caso se fue transformando en personaje estelar: declaraciones respecto a las declaraciones, especulaciones, suposiciones, interpretaciones, reiteradas exhumaciones de restos del occiso, cada una de ellas con renovadas imputaciones a troche y moche y un activismo mediático como solo lo puede hacer la izquierda.

Políticos de las mas variadas layas produjeron sus hipótesis que siempre se concentraron en culpar a militares, ex militares y personas cercanas o no tanto al Gobierno Militar, sin aportar ninguna prueba, ningún antecedente. Apareció una presunta autopsia en manos de un alto dirigente DC, se presentaron exámenes bacteriológicos y toxicológicos de las mas variadas procedencias, alguna hilarantes. Parientes que fueron testigos presenciales y actores de diversas etapas claves del tratamiento que llevó a FM a la muerte, negaron las afirmaciones de la Sra. Frei o no pudieron aportar nada.  Hasta que el funcionario judicial ya no pudo sostener mas la ficción y debió concluir en algo que pareciera un fallo. En este sentido al menos tuvo el pudor de escribir algo, -aunque fuera pueril-,  a diferencia de Juanito Guzmán que dejó abandonada la ¿investigación? que  hizo respecto al general Pinochet y salió arrancando sin hacer un fallo o siquiera un remedo de ello.

El informe final del funcionario judicial a cargo suscitó una nueva tormenta de imputaciones, calumnias e infundios; la mayoría de personajes irrelevantes, pero también hubo análisis serios como el caso de algunos juristas y periodistas que pidieron consistencia al actuar del juzgador.

También hubo otros casos decepcionantes, como el del ex Presidente Lagos del que muchos esperábamos algo mas o el de Piñera, actual presidente de Chile, que se precipitó a respaldar un fallo de primera instancia, por lo menos discutible, dentro de su afán obsesivo de atraer al partido de sus amores, el PDC.

No quiero entrar en análisis jurídicos, no es lo mío, y ya se han hecho y publicado muchos y algunos muy buenos. Si tuviera 40 años menos talvez diría que espero a que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie y que confío será lo correcto, desgraciadamente eso ya no es posible, se -y lo he comprobado reiteradamente- que la justicia en Chile está prostituida, a la venta, en arriendo, disponible al uso y abuso de cualquier político, funcionario o empresario que pueda y sepa apretar las teclas apropiadas.

Lo dramático de esto es que cada nuevo show político, cada nueva andanada de especulaciones, cada nueva temporada de mentiras implica otro golpe de picota a la confianza de la sociedad en las instituciones, otra decepción, otro fraude, por lo demás, hecho con tal vulgaridad y ordinariez que resulta insultante.

Avanzamos a paso de carga hacia la destrucción total de la fe pública. Los promotores de esta acción, ¿qué buscan?, ¿qué pretenden?, ¿a que designios obedecen?.

Pareciera ser una acción concertada de demolición, aunque puede no serlo, ya que la estupidez de nuestra auto proclamada elite es tan retorcida, brutal y escandalosa como el río Loa en estos días.

La hipocresía y la estulticia de la justicia chilena

Me gusta definir los adjetivos que empleo: La hipocresía es la falsedad que demuestra una persona en sus acciones o en sus palabras, fingiendo o pretendiendo cualidades o sentimientos que, en realidad no tiene, proyectando una imagen falsa o irreal de ellos mismos, la hipocresía es engañar a los demás; es una de las tantas formas que adquiere la mentira. Es aparentar bondad o ejemplaridad, y aunque se esfuercen por parecer mejores personas de las que son, finalmente todo aquello no son más que apariencias basadas en la mentira.

La estulticia es la tontería que, por necedad o por ignorancia, caracteriza a una persona. Se refiere a aquellos que en sus actos, palabras, acciones u omisiones, demuestran falta de conocimiento, tacto o discreción en relación con determinados asunto y que, debido a ello, se comportan haciendo gala de su necedad, idiotez y falta de respeto ante determinadas cosas. Estulticia es la del ignorante incorregible.

Sinónimos de estulticia son necedad, estupidez, sandez, tontería, bobería, disparate, imbecilidad o idiotez.

La Justicia chilena, por lo menos la que se aplica a los militares, se caracteriza por su estulticia e hipocresía. Lo digo con pleno conocimiento de lo que afirmo.

Lo que sigue se basa, en lo principal, en una entrevista concedida por Guillermo Teillier, el  autor intelectual del asesinato de cinco escoltas del Presidente Pinochet; el contrabando de armas de Carrizal Bajo; la muerte de decenas de personas y lo mas grave, el engaño a muchos de sus jóvenes correligionarios que lo siguieron en su aventura criminal y absurda, en connivencia con el Dictador Militar de Cuba Fidel Castro Ruz, engaño del cual hasta ahora no se arrepiente.

“En 1985 el comité central del Partido Comunista aprobó la Tesis de la Sublevación Nacional, ampliación de la política de Rebelión Popular de Masas (PRPM) definida en 1980 por la dirección interior del PC y ratificada por su secretario general Luis Corvalán, exiliado en Moscú.

En 1980 Corvalán pronunció un discurso transmitido por Radio Moscú anunciando el giro en la línea de su partido: “El pueblo no tendrá otro camino que recurrir a todos los medios a su alcance, a todas las formas de combate que lo ayude, incluso de violencia aguda (terrorismo armado). Sus palabras eran la confirmación de la apuesta del PC para derrocar a Pinochet por medio de grandes movilizaciones populares usando todas las formas de lucha (armada) y la antesala del nacimiento oficial del FPMR, su brazo armado, en 1983. Ese año y el siguiente y  la llegada al país de oficiales de la organización preparados en Cuba y con experiencia en combate en Nicaragua, presentaban un cuadro auspicioso para agudizar el enfrentamiento contra el Gobierno de Chile.

Por eso, definida la tesis insurreccional en enero de 1985, la dirección interior del PC encabezada por Gladys Marín y Guillermo Teillier, junto a Luis Corvalán, dieron luz verde a la internación de armas de Carrizal Bajo, la operación de mayor envergadura de la historia de la colectividad; y decretaron 1986 como el “Año Decisivo” para tumbar a Pinochet.

Podemos apreciar que el Partido Comunista declaró e hizo la guerra al gobierno de Chile a partir de 1980 y la ratificó, amplió y agudizó en 1985, poniéndose como plazo para su culminación en 1986, el “año decisivo”.

Pregunta: Con la estrategia de la rebelión popular de masas (1985) ¿hubo un cambio en la línea política del Partido Comunista de Chile trazada en sus diferentes congresos?

Respuesta: No hubo precisamente un cambio en la línea política, sino la incorporación de una nueva táctica, del uso de todas las formas de lucha, pacíficas o violentas, e incluso el empleo de las armas para echar abajo la dictadura. A la dictadura no se le podía poner fin mediante nuevas declaraciones y protestas. En el curso del mes de abril de 1981 se realizaron apagones a lo largo del país, voladuras de puentes y de líneas de trenes de Santiago al sur, de Valparaíso a Santiago y San Felipe a Los Andes. Fue asaltada la Armería Morandé y capturadas sus armas. En el mes de mayo de 1981 se tomaron las agencias periodísticas Asociated Press y ANSA, transmitiéndose a través de ellas proclamas en contra de Pinochet, fue asaltada la Armería Italiana con la consiguiente captura de armas. En julio hubo un nuevo apagón que abarcó a gran parte del país. En agosto se realizó un asalto y captura de armas en las Armerías Ricci, Italiana y Real. En septiembre se produjo un nuevo apagón nacional y toma y quema de trenes de la línea Santiago-Valparaíso.

A la lucha contra la dictadura se incorporaron de más en más, con sus propias formas y sus propios métodos todos los partidos de la Unidad Popular, la Democracia Cristiana, los radicales y gente sin militancia política. 1986 fue el año de las grandes protestas, el año del Atentado a Pinochet en el Cajón del Maipo y del desembarco de las armas del Frente Manuel Rodríguez en Carrizal.

Existía alguna persecución por “Pensar distinto”. No, el Partido Comunista delegado por la Unión Soviética, apoyado por Fidel Castro, por el dictador de la República de Alemania Comunista y otros delincuentes internacionales se coludieron para “Hacer algo”: intentar el asalto armado al Gobierno Militar e imponer el mismo gobierno marxista, incapaz, corrupto y desquiciado que las FFAA de Chile habían sacado de sus posiciones de poder en 1973.

La banda de frenéticos que en 1973 se habían apoderado del poder político, económico y social de Chile  -creando una situación similar a la de Maduro en la Venezuela de hoy día- intentaba en 1986 volver a nuestro país con ayuda extranjera.

La gran diferencia respecto a Venezuela fue que las FFAA de Chile tomaron el bando del pueblo y con su apoyo, impidieron esa regresión totalitaria.

En este contexto de guerra armada financiada por potencias extranjeras y  apuntando a la derrota militar de las FFAA y de Seguridad de Chile, se produjo un enfrentamiento entre terroristas y fuerzas de seguridad.

Según lo investigó una funcionaria del Poder Judicial de apellido Cifuentes los hechos fueron los siguientes:

Cita Textual

 Que el día 10 de diciembre de 1985, alrededor de las 01:30 horas, Patricio Leonel González González, acompañado de dos sujetos no identificados, todos militantes del Frente Manuel Rodríguez, conducía el automóvil marca Datsun, modelo Sunny, patente EE 9769, por calle Arturo Prat de la comuna de Puente Alto, en dirección al oriente, llevando en el portamaletas dos subametralladoras calibre 9 mm, una escopeta de caza calibre 12, un revólver calibre .32, una pistola calibre 9 mm, 75 cartuchos calibre 9 mm, 10 cartuchos de caza calibre 12/65, dos granadas de mano y dos paquetes de explosivos sin elemento iniciador.

 Que el citado vehículo había sido sustraído a su dueño, Guillermo Eduardo Gotschlich Reyes, mediante intimidación, el día anterior, alrededor de las 21:00 horas, en calle Ricardo Matte Pérez de la comuna de Providencia.

 Que, al llegar a la intersección con avenida Concha y Toro, frente al Regimiento de Ingenieros N° 2 de Puente Alto, el referido automóvil fue interceptado por cuatro sujetos vestidos de civil, Iván de Jesús Belmar Fuentes -actualmente fallecido-, Juan Orlando Muñoz Orellana, Nelson Mario Pérez Cabezas y Ramón Antonio Venegas Arenas, todos funcionarios de Carabineros de Chile, quienes tras seguir al vehículo, lo anticiparon (lo adelantaron), se parapetaron en el lugar y, luego, se abalanzaron sobre él, disparando en contra de sus ocupantes, con las subametralladoras UZI, calibre 9 mm, que portaban.

 Que, ante lo ocurrido, descendieron del vehículo el copiloto y la persona que ocupaba el asiento posterior, quienes se dieron a la fuga por avenida Concha y Toro en dirección al sur.

5° Que el conductor Patricio González González resultó herido y permaneció al interior del móvil, el que se desplazó por la citada avenida en dirección sur oriente, colisionando en contra de una caseta del regimiento antes aludido.

6° Que González González recibió seis impactos balísticos: tres de ellos en el tórax, uno de los cuales lesionó el hígado, transfixió el esófago y desgarró casi totalmente la aorta torácica; uno en el muslo izquierdo y dos en la cabeza, uno de los cuales penetró a la cavidad craneana, lacerando el lóbulo frontal derecho, lesiones que le causaron la muerte.

La ministra en visita extraordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte Apelaciones de San Miguel, Marianela Cifuentes Alarcon, condenó a tres suboficiales en retiro de Carabineros, en calidad de autores del delito consumado de homicidio calificado de Patricio Leonel González González. Ilícito perpetrado el 17 de diciembre de 1985, en la comuna de Puente Alto.

En el fallo (causa rol 1-2011), la ministra en visita condenó al Sargento 1° Ramón Antonio Venegas Arenas, al ex cabo segundo Nelson Mario Pérez Cabezas y al ex suboficial Juan Orlando Muñoz Orellana a 10 años y un día de presidio efectivo y las sanciones accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras duren las condena; más el pago de las costas del proceso.

En el aspecto civil, el fallo condena al Estado de Chile a pagar una indemnización de $250.000.000 (doscientos cincuenta millones de pesos), desglosados en $100.000.000 para la madre de la víctima y $50.000.000 para cada uno de sus tres hermanos.

Fin de la Cita Textual

En la situación de guerra planteada a Chile por el Partido Comunista ¿cuál sería la forma en que las fuerzas del orden representadas por esos carabineros debían actuar?. ¿Tal vez pasándoles un parte por exceso de velocidad? ¿invitándolos a deponer su actitud?.

La funcionaria Judicial es una fiel representante del Poder Judicial Chileno: Hipócrita y dominada por la Estulticia.

La hipocresía y la estulticia de la justicia chilena

LMe gusta definir los adjetivos que empleo: La hipocresía es la falsedad que demuestra una persona en sus acciones o en sus palabras, fingiendo o pretendiendo cualidades o sentimientos que, en realidad no tiene, proyectando una imagen falsa o irreal de ellos mismos, la hipocresía es engañar a los demás; es una de las tantas formas que adquiere la mentira. Es aparentar bondad o ejemplaridad, y aunque se esfuercen por parecer mejores personas de las que son, finalmente todo aquello no son más que apariencias basadas en la mentira.

La estulticia es la tontería que, por necedad o por ignorancia, caracteriza a una persona. Se refiere a aquellos que en sus actos, palabras, acciones u omisiones, demuestran falta de conocimiento, tacto o discreción en relación con determinados asunto y que, debido a ello, se comportan haciendo gala de su necedad, idiotez y falta de respeto ante determinadas cosas. Estulticia es la del ignorante incorregible.

Sinónimos de estulticia son necedad, estupidez, sandez, tontería, bobería, disparate, imbecilidad o idiotez.

La Justicia chilena, por lo menos la que se aplica a los militares, se caracteriza por su estulticia e hipocresía. Lo digo con pleno conocimiento de lo que afirmo.

Lo que sigue se basa, en lo principal, en una entrevista concedida por Guillermo Teillier, el  autor intelectual del asesinato de cinco escoltas del Presidente Pinochet; el contrabando de armas de Carrizal Bajo; la muerte de decenas de personas y lo mas grave, el engaño a muchos de sus jóvenes correligionarios que lo siguieron en su aventura criminal y absurda, en connivencia con el Dictador Militar de Cuba Fidel Castro Ruz, engaño del cual hasta ahora no se arrepiente.

“En 1985 el comité central del Partido Comunista aprobó la Tesis de la Sublevación Nacional, ampliación de la política de Rebelión Popular de Masas (PRPM) definida en 1980 por la dirección interior del PC y ratificada por su secretario general Luis Corvalán, exiliado en Moscú.

En 1980 Corvalán pronunció un discurso transmitido por Radio Moscú anunciando el giro en la línea de su partido: “El pueblo no tendrá otro camino que recurrir a todos los medios a su alcance, a todas las formas de combate que lo ayude, incluso de violencia aguda (terrorismo armado). Sus palabras eran la confirmación de la apuesta del PC para derrocar a Pinochet por medio de grandes movilizaciones populares usando todas las formas de lucha (armada) y la antesala del nacimiento oficial del FPMR, su brazo armado, en 1983. Ese año y el siguiente y  la llegada al país de oficiales de la organización preparados en Cuba y con experiencia en combate en Nicaragua, presentaban un cuadro auspicioso para agudizar el enfrentamiento contra el Gobierno de Chile.

Por eso, definida la tesis insurreccional en enero de 1985, la dirección interior del PC encabezada por Gladys Marín y Guillermo Teillier, junto a Luis Corvalán, dieron luz verde a la internación de armas de Carrizal Bajo, la operación de mayor envergadura de la historia de la colectividad; y decretaron 1986 como el “Año Decisivo” para tumbar a Pinochet.

Podemos apreciar que el Partido Comunista declaró e hizo la guerra al gobierno de Chile a partir de 1980 y la ratificó, amplió y agudizó en 1985, poniéndose como plazo para su culminación en 1986, el “año decisivo”.

Pregunta: Con la estrategia de la rebelión popular de masas (1985) ¿hubo un cambio en la línea política del Partido Comunista de Chile trazada en sus diferentes congresos?

Respuesta: No hubo precisamente un cambio en la línea política, sino la incorporación de una nueva táctica, del uso de todas las formas de lucha, pacíficas o violentas, e incluso el empleo de las armas para echar abajo la dictadura. A la dictadura no se le podía poner fin mediante nuevas declaraciones y protestas. En el curso del mes de abril de 1981 se realizaron apagones a lo largo del país, voladuras de puentes y de líneas de trenes de Santiago al sur, de Valparaíso a Santiago y San Felipe a Los Andes. Fue asaltada la Armería Morandé y capturadas sus armas. En el mes de mayo de 1981 se tomaron las agencias periodísticas Asociated Press y ANSA, transmitiéndose a través de ellas proclamas en contra de Pinochet, fue asaltada la Armería Italiana con la consiguiente captura de armas. En julio hubo un nuevo apagón que abarcó a gran parte del país. En agosto se realizó un asalto y captura de armas en las Armerías Ricci, Italiana y Real. En septiembre se produjo un nuevo apagón nacional y toma y quema de trenes de la línea Santiago-Valparaíso.

A la lucha contra la dictadura se incorporaron de más en más, con sus propias formas y sus propios métodos todos los partidos de la Unidad Popular, la Democracia Cristiana, los radicales y gente sin militancia política. 1986 fue el año de las grandes protestas, el año del Atentado a Pinochet en el Cajón del Maipo y del desembarco de las armas del Frente Manuel Rodríguez en Carrizal Bajo.

Existía alguna persecución por “Pensar distinto”. No, el Partido Comunista delegado por la Unión Soviética, apoyado por Fidel Castro, por el dictador de la República de Alemania Comunista y otros delincuentes internacionales se coludieron para “Hacer algo”: intentar el asalto armado al Gobierno Militar e imponer el mismo gobierno marxista, incapaz, corrupto y desquiciado que las FFAA de Chile habían sacado de sus posiciones de poder en 1973.

La banda de frenéticos que en 1973 se habían apoderado del poder político, económico y social de Chile  -creando una situación similar a la de Maduro en la Venezuela de hoy día- intentaba en 1986 volver a nuestro país con ayuda extranjera.

La gran diferencia respecto a Venezuela fue que las FFAA de Chile tomaron el bando del pueblo y con su apoyo, impidieron esa regresión totalitaria.

En este contexto de guerra armada financiada por potencias extranjeras y  apuntando a la derrota militar de las FFAA y de Seguridad de Chile, se produjo un enfrentamiento entre terroristas y fuerzas de seguridad.

Según lo investigó una funcionaria del Poder Judicial de apellido Cifuentes los hechos fueron los siguientes:

Cita Textual

 Que el día 10 de diciembre de 1985, alrededor de las 01:30 horas, Patricio Leonel González González, acompañado de dos sujetos no identificados, todos militantes del Frente Manuel Rodríguez, conducía el automóvil marca Datsun, modelo Sunny, patente EE 9769, por calle Arturo Prat de la comuna de Puente Alto, en dirección al oriente, llevando en el portamaletas dos subametralladoras calibre 9 mm, una escopeta de caza calibre 12, un revólver calibre .32, una pistola calibre 9 mm, 75 cartuchos calibre 9 mm, 10 cartuchos de caza calibre 12/65, dos granadas de mano y dos paquetes de explosivos sin elemento iniciador.

 Que el citado vehículo había sido sustraído a su dueño, Guillermo Eduardo Gotschlich Reyes, mediante intimidación, el día anterior, alrededor de las 21:00 horas, en calle Ricardo Matte Pérez de la comuna de Providencia.

 Que, al llegar a la intersección con avenida Concha y Toro, frente al Regimiento de Ingenieros N° 2 de Puente Alto, el referido automóvil fue interceptado por cuatro sujetos vestidos de civil, Iván de Jesús Belmar Fuentes -actualmente fallecido-, Juan Orlando Muñoz Orellana, Nelson Mario Pérez Cabezas y Ramón Antonio Venegas Arenas, todos funcionarios de Carabineros de Chile, quienes tras seguir al vehículo, lo anticiparon (lo adelantaron), se parapetaron en el lugar y, luego, se abalanzaron sobre él, disparando en contra de sus ocupantes, con las subametralladoras UZI, calibre 9 mm, que portaban.

 Que, ante lo ocurrido, descendieron del vehículo el copiloto y la persona que ocupaba el asiento posterior, quienes se dieron a la fuga por avenida Concha y Toro en dirección al sur.

5° Que el conductor Patricio González González resultó herido y permaneció al interior del móvil, el que se desplazó por la citada avenida en dirección sur oriente, colisionando en contra de una caseta del regimiento antes aludido.

6° Que González González recibió seis impactos balísticos: tres de ellos en el tórax, uno de los cuales lesionó el hígado, transfixió el esófago y desgarró casi totalmente la aorta torácica; uno en el muslo izquierdo y dos en la cabeza, uno de los cuales penetró a la cavidad craneana, lacerando el lóbulo frontal derecho, lesiones que le causaron la muerte.

La ministra en visita extraordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte Apelaciones de San Miguel, Marianela Cifuentes Alarcon, condenó a tres suboficiales en retiro de Carabineros, en calidad de autores del delito consumado de homicidio calificado de Patricio Leonel González González. Ilícito perpetrado el 17 de diciembre de 1985, en la comuna de Puente Alto.

En el fallo (causa rol 1-2011), la ministra en visita condenó al Sargento 1° Ramón Antonio Venegas Arenas, al ex cabo segundo Nelson Mario Pérez Cabezas y al ex suboficial Juan Orlando Muñoz Orellana a 10 años y un día de presidio efectivo y las sanciones accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras duren las condena; más el pago de las costas del proceso.

En el aspecto civil, el fallo condena al Estado de Chile a pagar una indemnización de $250.000.000 (doscientos cincuenta millones de pesos), desglosados en $100.000.000 para la madre de la víctima y $50.000.000 para cada uno de sus tres hermanos.

Fin de la Cita Textual

En la situación de guerra planteada a Chile por el Partido Comunista ¿cuál sería la forma en que las fuerzas del orden representadas por esos carabineros debían actuar?. ¿Tal vez pasándoles un parte por exceso de velocidad? ¿invitándolos a deponer su actitud?.

La funcionaria Judicial es una fiel representante del Poder Judicial Chileno: Hipócrita y dominada por la Estulticia.