CHILE EN EL REAJUSTE DE PODER MUNDIAL

Estamos viviendo el comienzo de la redistribución de poder a nivel global que, obviamente, se refleja y materializa también en Sudamérica.

Se puede discutir si el poder hegemónico mundial de los EEUU se encuentre en decadencia terminal o no. Es un proceso que tendrá altos y bajos hasta llegar a su nuevo estado, pero es evidente que está siendo cuestionado como nunca. Sus competidores, China y Rusia, juntos y con sus respectivos estados asociados, aun no consiguen el poder militar de los EE.UU. pero si han podido disputar su supremacía financiera, económica, comercial y tecnológica.

La sorprendente gestión del presidente Trump ha destruido la credibilidad de su país, deteriorando -tal vez en forma irremediable-, su red de alianzas y demolida su anterior política de construir “una economía global basada en reglas”. Ha sumido la economía mundial en una guerra cuyo epílogo es desconocido.

Esta situación global, por completo fuera de nuestro control o influencia, se irá resolviendo hasta alcanzar un equilibrio en una nueva distribución de poder, con una guerra convencional regulada entre ambas alianzas o mediante una guerra nuclear, por elección o accidente.

En este escenario, Sudamérica o el “hemisferio occidental” no podrá liberarse -salvo parcialmente y por lapsos discretos- de la tutela norteamericana.

Recientemente y actuando dentro de la ahora extinta “economía global basada en reglas” algunos países de la región construyeron y mantiene activas relaciones comerciales con China, convenientes para ambas partes. Tanto Chile como Brasil y Perú mantienen un intenso intercambio con China que  importa materias primas y exporta manufacturas y tecnología. Esta relación, gracias principalmente a la política decidida e intensa de China, ya a logrado crear dependencias difíciles de romper.

En este escenario, “nuestro mundo regional” se debatirá entre intentos de asociarse a los EEUU; tratar de moverse hacia la alianza chino – rusa; incorporarse a alguna de las asociaciones que ellos encabecen, como los BRICS o asociarse con países más o menos independientes como India y Japón.

Teniendo presente la influencia constante y determinante de los EEUU, en Sudamérica hay dos países que de alguna manera pueden intentar condicionar el comportamiento regional o buscar nuestro apoyo para sus propios objetivos -sea encabezando una agrupación autónoma o para apoderarse de la representación regional en las estructuras internacionales que vayan surgiendo-. Ellos son Brasil y Argentina.

Ambos son estados que pueden sufrir cambios de orientación política sorpresivos y dramáticos. Ello es parte de su historia y cultura política.

Actualmente Argentina está viajando del izquierdismo corrupto de los Kirchner a la revolución del libre mercado de Milei y Brasil desde la derecha semi militar de Bolsonaro a la revolución corrupta del Lulismo.

Ambos países se columpian en un estado de equilibrio inestable que puede retrotraer la situación a las condiciones previas a sus actuales gobiernos y con ello, alterar profundamente sus relaciones con EEUU.

Ambos intentarían actuar regionalmente como “delegados de EEUU” o como miembro de un grupo internacional antinorteamericano como los BRICS o de la alianza Ruso – China según fuera el caso.

En ambas situaciones, sus respectivos gobiernos intentarán hacer valer su peso económico, territorial y demográfico en su beneficio y tratar de condicionar el comportamiento de Chile a su conveniencia.

De coincidir ambos en cobijarse bajo las alas norteamericanas, Brasil será, probablemente, el favorecido y no sería del todo sorprendente que Argentina, en un giro hacia China, reviviera los lazos que forjó la Sra. Kirchner con ese país o que iniciara su incorporación a los Brics u otra organización similar.

Perú, va a seguir siendo objeto de la antigua presión brasileña por salir al Pacífico y de los EEUU, para que se aleje de China y tendrá que intentar equilibrar esta difícil disyuntiva. Su asociación con China para la construcción y explotación del Ferrocarril Trans Sudamericano de Chanchay a Santos es un presente griego que deberá pagar caro, ha quedado prisionero de la pugna China / Brasil con un EEUU que no renunciará sin luchar a su control de Sudamérica, menos aún a que Brasil se convierta en peón de China en la región.

¿Y Chile?. La política exterior tradicional de Chile es una combinación de “principismo” con “pragmatismo”. Respeto y apego a los principios mientras sea posible y, llegados a la crisis, negociación en vista a lograr acuerdos estables y de largo plazo.

No me cabe duda que una asociación sólida y estable con Argentina, próxima a los EEUU, sería la mejor combinación. Esta alternativa no es muy probable dada la volatilidad política de Argentina.

Me parece que, en esta etapa de desarrollo de los eventos, es de nuestra conveniencia seguir dando amplias facilidades a Argentina para acceder al Océano Pacífico por el Puerto de San Antonio y construir un Ferrocarril Trans Andino que sirva a su Interland en su comercio en el Pacifico.

Mantener una relación leal y transparente con China, Rusia y EEUU y potenciar la relación con dos potencias Europeas, Gran Bretaña y Alemania.

En lo que respecta a Brasil, mantenernos a distancia, dado que en cualquiera de las alternativas identificadas intentará alinearnos con sus intereses.

No debemos olvidar que somos miembros de la Comunidad del Pacífico y que países como EEUU, Japón, Corea, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y Filipinas son nuestros vecinos y que ahí están nuestros intereses vitales.

Por muchos años esperamos que el eje del planeta girara hacia el Pacífico. Ya lo hizo.

La política cambia pero la geografía es eterna. Es nuestro momento, no nos confundamos.

Melosilla 21 de Agosto de 2025

            Fernando Thauby García

Capitán de Navío, Infantería de Marina, (r)

AYUDA MEMORIA

PARA JEANNETTE JARA Y SUS SOCIOS DEL PDC Y DEL PS

La conquista del poder total por parte de la Unidad Popular requería del apoyo de parte sustantiva de las FFAA. Al conseguir la cooptación de algunos altos mandos, creyeron resuelto el problema. La acción de las FFAA, el 11 de septiembre se les adelantó y los derrotó completa y totalmente. Los líderes políticos abandonaron a sus seguidores a su suerte y escaparon a refugiarse en embajadas extranjeras o a huir del país.

Ya en el extranjero, a comienzos de los años ´80 el Partido Comunista tomó el liderazgo para el derrocamiento del Gobierno Militar, con el apoyo de la Unión Soviética, Cuba y la República Democrática Alemana (Alemania Oriental).

En 1982, el Partido Comunista declaró que “La fuerza militar no operará como una fuerza dentro del partido sino que desde fuera de él, como una organización militar orgánicamente independiente”, Así, el 14 de diciembre de 1983 se creó el FPMR, acogiendo el nombre de Manuel Rodríguez, héroe popular de la independencia por completo ajeno a los afanes totalitarios del PC. En breve, el PC y el FPMR son lo mismo.

El derrocamiento del gobierno de Chile y la captura del poder total se haría por medio de las armas.

Se estableció “la política de rebelión popular” que comenzó organizando “jornadas de protesta”, en una de las cuales resultó quemada Carmen Quintana y muerto Rodrigo Rojas, este último un fotógrafo comunista radicado en EEUU, venido para dejar constancia gráfica de la lucha. Hicieron atentados contra torres de alta tensión, ferrocarriles y al Metro, a cuarteles y buses de Carabineros, a autoridades de gobierno y de las FFAA, se inició el “trabajo militar de masas” y se continuó el trabajo subversivo hacia las FFAA. En esta etapa las fuerzas de seguridad –FFAA, Carabineros y DINA- los combatieron y contuvieron con éxito y un número menor de bajas.

Cuando los Comunistas dicen que “los mataron por pensar diferente”, están mintiendo, y ellos lo saben, no los mataron por “pensar” sino por “hacer” atentados y cometer crímenes. Cuando se declara la guerra hay que atenerse a las consecuencias.

Una vez adquirido cierto nivel de alistamiento, el Partido Comunista comenzó su preparación para estructurar una fuerza militar propia de características inicialmente terrorista y luego guerrillera, con dos propósitos: primero, impedir una transición política regulada que condujera a un gobierno civil democrático como era la intención del Gobierno Militar y lo que fue lo finalmente ocurrió y segundo, establecer “áreas liberadas” desde donde iniciar la guerra de guerrillas.

En esta fase, la Dirección Nacional de Inteligencia –DINA- los enfrentó y derrotó sin apelación. Su llanterío actual obedece más que nada a este segundo fracaso.

Para esta segunda etapa se requerían armas.

El control operacional del apoyo a la guerra estaba en Cuba encuadrada en la Coordinadora Guerrillera Internacional –la versión marxista de la Operación Cóndor- . En Chile se puso al mando a Alfredo Malbrich Baltra para la recepción del armamento proveniente de Cuba, en lo que conoció como “la internación de armas por Carrizal Bajo”. La primera parte de la operación se hizo desembarcando armas en Perú, caleta de Llostay –armas belgas y norteamericanas mas lanzacohetes RPG-7. Los servicios de inteligencia peruanos advirtieron a los chilenos y los pusieron alertas –este es uno de los beneficios de la Operación Cóndor que con razón los comunistas odian-. El segundo envío se transportó desde alta mar en dos pesqueros, el “Chompalhue” y el “Astrid Sue” y se desembarcaron 84 toneladas de armamentos y munición. Desde ahí se redistribuyó a diversos lugares del país.

Fueron detectados por la Centra Nacional de Inteligencia (CNI) sucesora de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) que coordinó las acciones que condujeron a la captura de 37 terrorista y el arsenal clandestino mas grande ingresado a Chile.

En palabras de Luis Corvalán Lepe, Secretario general del PC:

–Con la estrategia de la rebelión popular de masas ¿hubo un cambio en la línea política del Partido Comunista de Chile trazada en sus diferentes congresos?

–“No hubo precisamente un cambio en la línea política, sino la incorporación de una nueva táctica, del uso de todas las formas de lucha, pacíficas o violentas, e incluso el empleo de las armas para echar abajo la dictadura”.

“La Rebelión Popular empezó a manifestarse a través de las mujeres que reclamaban contra la detención, desaparecimiento o asesinato de sus seres queridos. Se destacaron las huelgas de hambre de madres, esposas, hijas e hijos de los detenidos desaparecidos. En las poblaciones se efectuaron cacerolazos y cadenazos en puntos neurálgicos de la red eléctrica que afectaban a vastas regiones del país y eran recibidas con entusiasmo por la mayoría ciudadana. En el curso del mes de abril de 1981 se realizaron apagones a lo largo del país, voladuras de puentes y de líneas de trenes de Santiago al sur, de Valparaíso a Santiago y San Felipe a Los Andes. Fue asaltada la Armería Morandé y capturadas sus armas. En el mes de mayo de 1981 se tomaron las agencias periodísticas Asociated Press y ANSA, transmitiéndose a través de ellas proclamas en contra de Pinochet, fue asaltada la Armería Italiana con la consiguiente captura de armas. En julio hubo un nuevo apagón que abarcó a gran parte del país. En agosto se realizó un asalto y captura de armas en las Armerías Ricci, Italiana y Real. En septiembre se produjo un nuevo apagón nacional y toma y quema de trenes de la línea Santiago-Valparaíso”.

Pero igual resultaron derrotados … “La Política de Rebelión Popular no pudo seguir aplicándose hasta derribar a Pinochet y su institucionalidad. Pero sin mediar ella, la dictadura se habría mantenido muchos años más”.

Una nueva derrota del PC a manos de los organismos de inteligencia y seguridad nacional.

Eso de que los mataran por “pensar distinto” es la patraña mas idiota que nunca ha existido.

Respecto a las armas que ya habían sido distribuidas y que no fueron capturadas por el Gobierno de Chile, en 1991, en una entrevista a El Mercurio, Corvalán responde.

-En los allanamiento solo encontraron el 10% de las armas.

Preguntado si ahora, en democracia, entregaría las armas, contestó que no, “por si las moscas”.

Esto permite asegurar que el PC internó armas al país, que las autoridades solo capturaron una parte de ellas y que conservan el resto escondido, es decir, es un grupo armado, lo que vulnera la ley en forma flagrante. Llama la atención que la judicatura tan fina para inventar el “secuestro permanente”, no sea capaz de apreciar e investigar la “existencia de un delito permanente” que ocurre frente a sus narices.

La diferencia es que el primero se lo aplica a los militares y el segundo al PC, partido en que militaron muchos jueces y demás funcionarios judiciales.

La armas reaparecen

La primera información la tuvo la entonces presidente Bachelet en mayo de 2008, cuando el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, le envió un legajo de documentación con el entonces Director de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) Gustavo Villalobos quien no los entregó al Ministerio Público. En agosto de 2008, se armó un revuelo cuando el entonces candidato Sebastián Piñera entregó al fiscal nacional Sabas Chahuán esa misma documentación, sin explicitar cómo habían accedido a ella. Como es habitual la izquierda armó una gritadera acusando que Piñera era “parte de una operación política” y  pusieron en duda la veracidad del informe y lo tildaron de “montaje”. Y nadie hizo nada.

En el legajo, que consta de 468 páginas, venía información que demostraba mas allá de cualquier duda, que el Partido Comunista estaba vinculado ideológica y operativamente con las FARC. El mensaje por el cual se ofrece la venta de Fusiles M-16 ocultos en Chile y bajo el control de Partido Comunista dice:

No. 8

#34.

Octubre 30 de 2002 (En democracia)

Camaradas Manuel y Raúl: cordial saludo. En los últimos días nos hemos reunido con los del «MEP» (Movimiento Electoral del Pueblo) y con delegados de los círculos Bolivarianos de Fredy Bernal.

2- Con relación a los círculos Bolivarianos: hablamos con Amilkar (jefe operativo), con Manuel (jefe de la policía del municipio Libertador al mando de Bernal) y con Mauricio, Chileno del MIR que trabaja con ellos.

Piden curso de explosivos, operatividad urbana y teoría y práctica de tiro. Participaran unos 15 en total y proponen la fecha del 15 al 20 de diciembre.

Ponen a disposición una fuente de armas de 8 a 10 fusiles semanales. Dicen que van a activar contactos de armas y municiones.

Como Amilkar es responsable del trabajo dentro del ejército desde hace mucho tiempo, y sostiene relaciones con militares de algunos países ofrece, transmitir esta experiencia a dos de los nuestros para que se especialicen en esa materia, y ayudaría a buscar algunos contactos dentro del ejército colombiano. Aparte Amilkar nos sugiere algunos trabajos financieros como captura de carros transportadores de valores y una que otra retención (secuestro).

El chileno, en diálogo privado, se nos identifica como del MIR y nos hace la siguiente oferta: entregar a las FARC, en nombre de su organización, como solidaridad, más de 8 toneladas de fusiles M-16 que tienen encaletados (escondidos) en el norte de Chile. Nosotros tendríamos que transportarlos desde allá. Atentamente, Iván. Nariño”.

Ocho toneladas de Fusiles M-16 equivalen a 2051 o 1777 fusiles, según el tipo de aleación de que estén hechos,

La Bachelet tuvo cuatro meses para entregar esta información al Ministerio Público y no lo hizo, lo que dadas sus preferencias ideológicas no es raro.  Lo que si es extraño es que la atención se centrara sólo en la relación PC – FARC y se olvidara por completa la inaudita situación de la existencia de un partido político chileno, con representación parlamentaria y parte integrante del gobierno, que tiene en su poder 8 toneladas de armas ingresadas clandestinamente al país y que rehúsa entregarlas. Mas aun cuando el encargado militar del Partido Comunista en esas fechas era el Diputado Guillermo Teillier. Si, ese.

La falta de probidad, calidad, seriedad, diligencia e independencia del Poder Judicial chileno y sus jueces queda retratada de cuerpo entero en este comportamiento “tuerto”, es diligente solo para perseguir a los militares y se colude con los terroristas para ocultar los delitos del PC.

Cuando el Juez Carroza sanciona al asesino de un Senador en ejercicio con 5 años de prisión con pena remitida dan un triste espectáculo que no quedará impune.

Melosilla, 9 de Agosto de 2025

         Fernando Thauby García

Capitán de Navío Infante de Marina (r)

EEUU FRENTE A RUSIA Y CHINA

Rotación en el liderazgo para la provisión y aseguramiento de los Bienes Públicos Mundiales

Según un importante organismo de análisis estratégico británico[1] “El fin de un Orden Internacional no necesariamente determina la inmediata llegada de otro a hacerse cargo. El vacío dejado por la retirada de los EEUU de la gobernanza global no será llenado por otros, automáticamente.

Este es, claramente, el momento de China para hacer una gran ganancia. Es cierto, su ministro de RREE ha lanzado una salva de videos de propaganda mostrando a EEUU como un superpoder egoísta, atropellador y no confiable, cuya política arancelaria está socavando el sistema de libre comercio mundial” … “pero no existen expectativas de que China reemplace a EEUU como garantía de gobernanza mundial y asuma el rol de fuerza estabilizadora internacional. China lanzó una propuesta general en esta línea, pero parece mostrar mas interés en sacar ventajas a corto plazo del alejamiento norteamericano de las audiencias e instituciones globales”.

En vez de ir por ventajas rápidas y dramáticas China parece haber preferido capitalizar las ganancias derivadas del enfrentamiento comercial con que Trump parece estar configurando un escenario de guerra comercial con sus amigos y aliados.

China lanzó tres grandes propuestas: la Iniciativa de Civilización Global, la Iniciativa de Seguridad Global y la Iniciativa de Desarrollo Global, que se podrían entender como su propuesta de las acciones chinas para constituirse como Proveedor de Bienes Globales, pero hasta ahora no han sido acompañadas de medidas concretas para su materialización.

El ocaso de un imperio no es un espectáculo frecuente además suele ser lento y con eventuales reacciones y retrocesos. Recordemos la caída del Imperio Británico.

La cuestión de si Estados Unidos está en declive frente a China y Rusia es compleja y no tiene una respuesta simple. Hay argumentos a favor y en contra, y la situación es dinámica.

Argumentos que sugieren un posible declive relativo de EE. UU. o un ascenso de China y Rusia:

Ascenso económico y militar de China: China ha experimentado un crecimiento económico masivo en las últimas décadas, convirtiéndose en la segunda economía más grande del mundo y un importante actor en el comercio y la inversión global. Su gasto militar también ha aumentado significativamente, y está invirtiendo en tecnologías avanzadas. En algunas áreas, como la influencia económica en Asia, China ha superado a EE. UU..

Fortalecimiento de la relación China-Rusia: Tras las sanciones occidentales a Rusia, la cooperación comercial y estratégica entre China y Rusia se ha profundizado. Comparten perspectivas geopolíticas similares y una oposición a un orden internacional liderado por EE. UU. Esta asociación no es aún una «alianza» formal, pero les permite coordinar acciones y desafiar la influencia estadounidense.

Percepción de la influencia de EE. UU.: Encuestas en algunos países han mostrado una disminución en la percepción positiva de la influencia de EE. UU. en los asuntos mundiales, mientras que China ha ganado terreno en la percepción de su papel positivo.

Desafíos internos de EE. UU.: Algunos analistas señalan que los desafíos internos de EE. UU., como la polarización política, el déficit presupuestario y el aumento de la deuda nacional, podrían limitar su capacidad para ejercer liderazgo global.

«Sobreextensión» geopolítica: Se argumentan que EE. UU. podría estar sobreextendido militar y geopolíticamente, manteniendo una gran cantidad de bases en el extranjero y participando en conflictos que agotan sus recursos.

Argumentos que discuten la idea de un declive fundamental de EE. UU.:

Dominio militar de EE. UU.: Estados Unidos sigue siendo la potencia militar dominante a nivel mundial, con un gasto en defensa que supera con creces el de los siguientes nueve países combinados, incluyendo a China. Posee una tecnología militar avanzada y una red global de alianzas que nadie pueden igualar.

Innovación y poder económico: EE. UU. sigue siendo un líder en innovación tecnológica, con un sector tecnológico robusto y una economía altamente productiva. Es la economía más grande del mundo y atrae una considerable inversión extranjera.

Red de alianzas: Estados Unidos mantiene una extensa red de alianzas y asociaciones que, a pesar de algunas tensiones, siguen siendo un pilar de su poder.

Dependencia Rusa de China: Si bien la relación entre China y Rusia se ha fortalecido, Rusia ha quedado en una posición de mayor dependencia económica y geopolítica de China. China tiene la ventaja en esta relación.

Poder blando: A pesar de las fluctuaciones en la percepción, la cultura, los valores y las instituciones de EE. UU. (su «poder blando») siguen teniendo una influencia significativa en muchas partes del mundo.

En resumen:

No se puede afirmar categóricamente que EE. UU. esté en «decadencia» integral. Sigue siendo una superpotencia con fortalezas económicas, militares y diplomáticas considerables. Sin embargo, lo que sí es evidente es un cambio en el equilibrio de poder global. China ha emergido como un competidor significativo, y la relación entre China y Rusia busca activamente desafiar el orden unipolar que existió después de la Guerra Fría.

El futuro dependerá de cómo EE. UU. aborde sus desafíos internos, cómo gestione sus relaciones con aliados y competidores, y cómo China y Rusia continúen desarrollando sus capacidades y coordinando sus acciones en el escenario mundial. La sorprendente gestión gubernamental y de política exterior de Trump no ayuda a despejar esta incógnita.

Es más preciso hablar de un mundo crecientemente multipolar, donde múltiples potencias ejercen influencia.

Melosilla, 10 de agosto de 2025

Fernando Thauby García

Capitán de Navío, Infantería de Marina (r)


[1] Chatham House

EL SIONISMO COMO COLONIALISMO DE ASENTAMIENTO

El Sionismo, ¿Es colonialismo?

La pregunta de si el sionismo es una forma de colonialismo es objeto de un intenso y complejo debate académico y político. No hay consenso, pero existen diferentes perspectivas con argumentos a favor y en contra.

Argumentos a favor de la visión del sionismo como colonialismo (especialmente colonialismo de asentamiento):

•          Desplazamiento y desposesión: Los críticos señalan que la creación del Estado de Israel y la expansión de los asentamientos judíos implicaron el desplazamiento masivo de la población palestina original (la Nakba en 1948) y la continua expropiación de sus tierras. Argumentan que este proceso es característico del colonialismo de asentamiento, donde un grupo foráneo se establece en un territorio y busca reemplazar o subyugar a la población indígena.

•          Origen europeo de los colonos: Gran parte de los primeros inmigrantes sionistas provenían de Europa y, según esta visión, actuaron con una mentalidad colonial típica de la época, viendo a la población local como «atrasada» o «incivilizada».

•          Apoyo de potencias coloniales: El movimiento sionista obtuvo apoyo de potencias coloniales como el Imperio Británico (Declaración Balfour) y Francia, lo que algunos interpretan como una extensión de los intereses imperialistas europeos en la región.

•          Estructura permanente: Se argumenta que el sionismo, como proyecto, busca establecer una estructura permanente de control judío sobre la tierra, lo que implica la eliminación de la presencia palestina o su subordinación.

•          Similitudes con otros casos de colonialismo de asentamiento: Se establecen paralelismos con otros casos históricos de colonialismo de asentamiento, donde los colonos no solo explotan recursos, sino que buscan crear una nueva sociedad en la tierra colonizada, a menudo a expensas de la población nativa.

Argumentos en contra o matices a la visión del sionismo como colonialismo:

•          Conexión histórica y religiosa con la tierra: Los defensores del sionismo enfatizan la profunda y milenaria conexión del pueblo judío con la Tierra de Israel (Eretz Israel) como su patria ancestral. Argumentan que no se trata de una colonización de una tierra ajena, sino del retorno de un pueblo a su hogar histórico después de un largo exilio.

•          Movimiento de liberación nacional: El sionismo se autodefine como un movimiento de liberación nacional para el pueblo judío, que buscaba la autodeterminación y la seguridad frente a la persecución (antisemitismo) que sufrieron históricamente, culminando en el Holocausto.

•          Migración y compra de tierras: Inicialmente, gran parte de la migración judía a Palestina y la adquisición de tierras se realizaron a través de medios legales y compra, antes de los conflictos armados.

•          Diversidad del sionismo: Existen diferentes corrientes dentro del sionismo, y no todas comparten las mismas visiones sobre la población palestina o la expansión territorial. Algunos sionistas, por ejemplo, apoyan la solución de dos estados.

•          Diferencia entre «colonialismo» y «colonialismo de asentamiento»: Algunos argumentan que la diferencia clave radica en la motivación. Mientras el colonialismo busca explotar los recursos y enviar las ganancias a la metrópoli, el colonialismo de asentamiento busca establecer una nueva sociedad. Sin embargo, los críticos replican que, incluso si el objetivo es diferente, el impacto en la población indígena es similar o incluso más severo.

En resumen, la perspectiva de que el sionismo es una forma de colonialismo (especialmente de asentamiento) es un argumento importante en el debate, apoyado por análisis históricos y de ciencias sociales que resaltan el desplazamiento de la población palestina y las dinámicas de poder. Sin embargo, los defensores del sionismo enfatizan la conexión histórica del pueblo judío con la tierra y su derecho a la autodeterminación como un movimiento de liberación nacional. La discusión es compleja y sensible, y las interpretaciones a menudo están ligadas a la posición política de quien las enuncia.

Cuáles son los pueblos «originarios» de Palestina

Los «pueblos originarios» de Palestina son una cuestión que, al igual que la pregunta sobre el sionismo y el colonialismo, es objeto de un debate histórico, político y demográfico complejo.

Desde una perspectiva ampliamente aceptada por la historiografía y la demografía, el pueblo palestino actual es considerado el descendiente de las poblaciones que han habitado la región durante milenios. Esto incluye:

•          Población autóctona pre-árabe: Son las poblaciones que habitaban la región antes de la conquista árabe en el siglo VII d.C., incluyendo a los cristianos, samaritanos y también a una parte de la población judía que permaneció en la tierra después de la Diáspora[1]  a lo largo de los siglos. Es importante destacar que los estudios genéticos identifican una continuidad genética significativa entre los palestinos actuales y las poblaciones antiguas del Levante meridional.

•          Poblaciones arabizadas e islamizadas: A partir de la conquista árabe, la mayoría de la población se fue arabizando e islamizando gradualmente a lo largo de los siglos, adoptando el árabe como lengua y el islam como religión, aunque comunidades cristianas y judías significativas persistieron. Esta arabización no implicó necesariamente un reemplazo total de la población, sino un proceso de asimilación cultural y lingüística.

Por lo tanto, cuando se habla de «pueblos originarios» en el contexto actual de Palestina, se refiere principalmente a los palestinos árabes, que incluyen a la mayoría musulmana, así como a las comunidades cristianas y drusas palestinas. Ellos son los descendientes de las poblaciones que han vivido de forma continua en la región durante siglos y milenios.

Es fundamental comprender que:

•          No hay una «raza» palestina única: Al igual que cualquier pueblo, los palestinos son el resultado de una larga historia de migraciones, interacciones y conversiones a lo largo de los milenios.

•          La identidad palestina es multifacética: Se forjó a lo largo de siglos de historia bajo diversas dominaciones (romana, bizantina, árabe, otomana, británica), con el árabe como idioma principal y una mayoría musulmana, junto con importantes comunidades cristianas.

•          La comunidad judía histórica en Palestina: También es importante reconocer que existió una comunidad judía autóctona en Palestina de forma continua, aunque pequeña en número, antes y durante la inmigración sionista moderna. Esta comunidad a menudo se distingue de los inmigrantes sionistas que llegaron a partir de finales del siglo XIX.

En resumen, la designación de «pueblos originarios» en Palestina se aplica al pueblo palestino en su conjunto, entendiendo que su composición actual es el resultado de una compleja historia de presencia ininterrumpida y transformaciones culturales y demográficas a lo largo de los milenios.

Los judíos son una fé religiosa, no son una nación ni una raza.

Saque Ud. sus propias conclusiones.

Melosilla, 28 de Julio de 2025.

             Fernando Thauby García

Capitán de Navío Infantería de Marina (r)


[1] Diáspora Judía

La Diáspora Judía se refiere a la dispersión del pueblo judío fuera de Israel y su asentamiento en diversas regiones del mundo. A lo largo de la historia, han habido varias “diásporas” por diferentes razones: Primeras deportaciones: La Primera diáspora ocurrió tras la destrucción del Primer Templo de Jerusalén en el año 586 a.C. por el Imperio Babilónico, lo que llevó a muchos judíos a Babilonia. Aunque algunos regresaron después de la conquista persa y la reconstrucción del Segundo Templo, una parte significativa permaneció en Mesopotamia. Período helenístico y romano: La diáspora voluntaria (emigración) se expandió considerablemente en el mundo grecorromano a partir del siglo III a.C.. Destrucción del Segundo Templo: Un punto de inflexión fue la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén por los romanos en el año 70 d.C. y la rebelión de Bar Kojba en el año 135 d.C., que resultó en una mayor dispersión por todo el Imperio Romano y más allá (Balcanes y Europa Oriental). A pesar de la dispersión geográfica, muchos judíos han mantenido su identidad religiosa y cultural.

PENSAMIENTO POLÍTICO CHINO MODERNO

(PARTIDO COMUNISTA DE CHINA – PCCH)

El pensamiento político del PCCh, si bien se basa en el marxismo-leninismo, también incorpora y reinterpreta ideas tradicionales chinas:

Centralización del poder: Heredero del legalismo y la tradición imperial, el PCCh mantiene un control centralizado y unipartidista, priorizando la estabilidad y el orden por sobre la democracia multipartidista.

Desarrollo económico y estabilidad social: El PCCh prioriza el desarrollo económico como motor de la estabilidad social y la legitimidad del gobierno.

«Socialismo con características chinas»: Adaptación del socialismo a la realidad china, permitiendo un desarrollo económico de mercado bajo el control del partido.

«Comunidad con un futuro compartido para la humanidad»: Visión de política exterior, promovida por Xi Jinping, que busca un orden internacional multipolar y bajo el liderazgo chino, redefiniendo el papel de China en el mundo.

Pensamiento de los Disidentes Chinos, a menudo silenciados y perseguidos, abarcan un espectro diverso de ideas, pero en general tienden a buscar:

Derechos humanos y libertades individuales: Muchos disidentes abogan por los derechos humanos universales, la libertad de expresión, de prensa, de reunión y de religión, valores fundamentales en el pensamiento político occidental liberal.

Democracia y pluralismo político: Aspiran a un sistema político más abierto, con elecciones libres, división de poderes y participación ciudadana, en línea con los modelos democráticos occidentales.

Estado de derecho: Demandan un sistema legal transparente y justo que limite el poder del Estado y proteja a los ciudadanos.

Fin de la censura: Luchan contra la «Gran Muralla Digital» y la restricción de información, buscando un mayor acceso a las ideas globales.

Algunos disidentes, como Li Shenzhi, han intentado encontrar compatibilidad entre el confucianismo y la democracia, interpretando la «armonía» confuciana como la suma de diferencias y no como uniformidad, lo que se asemeja a la idea occidental de pluralismo.

Compatibilidad con el Pensamiento Político Occidental

La compatibilidad es limitada y compleja. Las diferencias fundamentales radican en la concepción del individuo, el papel del Estado y la organización del poder:

Conflictos de valores: La primacía del colectivo y la autoridad del Estado en China chocan con el individualismo, la democracia liberal y los derechos humanos universales promovidos por Occidente

Competencia geopolítica: Las crecientes ambiciones globales de China y su modelo político no democrático son percibidas como un desafío al orden internacional liberal liderado por Occidente.

Áreas de cooperación limitada: A pesar de las diferencias, existen áreas donde puede haber cooperación pragmática (ej. cambio climático, comercio, estabilidad económica), pero las tensiones ideológicas y de valores persisten.

Los Disidentes Chinos y Occidente:

Existe una mayor compatibilidad, ya que gran parte del pensamiento disidente chino se nutre de los ideales democráticos liberales y de los derechos humanos arraigados en el pensamiento occidental.

Valores compartidos: La búsqueda de la democracia, la libertad individual, el estado de derecho y los derechos humanos son puntos de convergencia claros entre los disidentes chinos y el pensamiento occidental.

Influencia recíproca: Muchos intelectuales chinos han sido educados en Occidente, lo que ha facilitado la asimilación de valores y teorías políticas occidentales.

Apoyo y solidaridad: Gobiernos y organizaciones occidentales a menudo expresan su apoyo a los disidentes chinos, aunque este apoyo rara vez se traduce en cambios sustanciales debido a la naturaleza autoritaria del régimen chino.

En resumen, mientras que el pensamiento político oficial del PCCh presenta desafíos significativos en su compatibilidad con los valores políticos occidentales, el pensamiento de los disidentes chinos a coincide con los principios democráticos y de derechos humanos, son pilares del pensamiento político occidental.

La interacción entre estas diferentes corrientes ideológicas moldeará el futuro de China y sus relaciones con el mundo.

Melosilla, 25 de Julio de 2025

         Fernando Thauby García

    Capitán de Navío, Infantería de Marina (r)

EL GENOCIDIO DE “LA VANDÉE”

La “Revolución Francesa” incluyó la abolición de la monarquía absoluta y del Antiguo Régimen, el establecimiento de la República y proclamó, en 1789, la carta de Derechos del Hombre y del Ciudadano. La Declaración consta de 17 artículos que consagran una serie de derechos y principios fundamentales. Los dos primeros son los cimientos de los 15 siguientes.

1.- Libertad e Igualdad: «Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos.

2.- Derechos Naturales e Imprescriptibles: Dos de ellos son: Seguridad: el derecho a estar protegido contra la arbitrariedad. Resistencia a la opresión: el derecho a levantarse contra un gobierno tiránico.

La Vendée es una región en el oeste de Francia que, entre 1793 y 1796, – recién aprobada la declaración “Derechos del Hombre y del Ciudadano” -, fue escenario de un brutal genocidio.

Los campesinos y una parte de la nobleza local, mayoritariamente católicos y monárquicos, se levantaron en armas contra el gobierno revolucionario de París. Las causas del levantamiento fueron:

– Levas masivas: La decisión de la Convención Nacional de reclutar 300.000 hombres para el ejército. Los campesinos se negaron a unirse a un ejército que percibían como hostil a sus tradiciones y fe.

– Persecución religiosa: Las medidas anticlericales de la Revolución, generaron un intenso resentimiento en una región profundamente católica.

– Oposición a la Revolución en general: Muchos vendeanos no veían con buenos ojos los cambios radicales impulsados por la Revolución, la ejecución del rey Luis XVI y la imposición de un nuevo orden social y político.

La represión del gobierno revolucionario fue extremadamente dura. Se enviaron «Columnas Infernales» al mando de generales como Louis Marie Turreau, con órdenes de aplastar la rebelión y «exterminar» a los rebeldes. Los testimonios de la época y la investigación histórica posterior han revelado que hubo:

– Masacres de civiles: Se produjeron matanzas indiscriminadas de hombres, mujeres y niños, incluso después que la resistencia armada organizada había cesado.

– Destrucción de la región: Pueblos enteros fueron incendiados, cosechas destruidas y se despojó a la región de su capacidad para sostener la rebelión.

– «Ahogamientos» masivos: En Nantes, el general Jean-Baptiste Carrier ideó «matrimonios republicanos» donde ataba a hombres y mujeres juntos y los ahogaba en el río Loira.

Historiadores como Reynald Secher, y pensadores como Aleksandr Solzhenitsyn, sostienen que las acciones de la Convención Nacional y sus generales en La Vendée cumplen con la definición de genocidio. Argumentan que hubo una intención explícita de «exterminar» a los vendeanos como un grupo social (contrarrevolucionarios, católicos, realistas) y destruir su forma de vida.

Otros historiadores franceses, si bien no niegan la brutalidad y las atrocidades cometidas, son reacios a utilizar el término «genocidio». Argumentan que la Convención luchaba contra una rebelión interna en un contexto de guerra civil y amenazas externas, y su objetivo principal era restaurar el orden y la autoridad y que las masacres, aunque atroces, pueden ser vistas como excesos de una guerra civil brutal, más que como una política sistemática de exterminio total de un grupo definido como tal por la ideología revolucionaria.

Hasta hoy el Gobierno Francés y los políticos e ideólogos se han negado a reconocer esa masacre como genocidio por parte del Estado francés, sigue siendo un tema sensible y la «Guerra de La Vendée» es un capítulo oscuro y brutal de la Revolución Francesa. Es innegable que se trató de una de las masacres más sangrientas de la era moderna, con un profundo impacto en la memoria histórica de Francia.

Es difícil estimar el número total de pérdidas de vidas humanas durante la Revolución Francesa. Se sitúa en un rango de entre 3.5 y 7 millones de personas o más.

1. Revolución Francesa (excluyendo La Vendée y Guerras Napoleónicas directas), alrededor de 45.000 personas fueron ejecutadas durante el período del Terror. Muertes en prisiones debido a inanición, enfermedades o asesinatos, aproximadamente 11.000.

2. Genocidio de La Vendée murieron entre 170.000 y 200.000. Esto incluye tanto combatientes como un gran número de civiles, lo que ha llevado a que sea calificado como el primer genocidio moderno.

3. Guerras Napoleónicas:

Francia: Se estima que Francia perdió entre 800.000 y 1 millón de hombres (militares) durante las Guerras Napoleónicas. Aliados y otros países europeos: alrededor de 2 millones de muertos. Civiles: Las muertes de civiles durante las Guerras Napoleónicas fueron entre 215.000 y 375.000 para Francia.

Así nació la democracia popular. Con la mentira de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos, el genocidio de La Vandee y la matanza Napoleónica; alcanzó su climax con la Revolución Soviética y los Gulag y se universalizó con los asesinos caribeños y su Paredón.

Y continúa hasta hoy, sin tregua.

Melosilla 23 de Julio de 2025

                  Fernando Thauby García

  Capitán de Navío, Infantería de Marina (r)

14 DE JULIO. ¿QUÉ CELEBRAN LOS FRANCESES?

¿Era necesaria la revolución francesa?

La Gloriosa Revolución Británica (1688) y la Revolución Francesa (1789) son dos hitos fundamentales en la historia europea, que si bien comparten el objetivo de limitar el poder monárquico, presentan profundas diferencias en sus causas, desarrollo y consecuencias.

La Gloriosa Revolución, buscó el establecimiento de una monarquía parlamentaria, mientras que en la Revolución Francesa, que en un inicio planteó una monarquía constitucional, terminó con su abolición total y el establecimiento de una república.

La Gloriosa Revolución, por su parte, fue un cambio de régimen relativamente pacífico y negociado. Se le llama «Gloriosa» precisamente porque se evitó una guerra civil a gran escala. Fue más bien un golpe de estado incruento que se logró a través de un acuerdo entre el Parlamento (dominado por la nobleza y la burguesía) y Guillermo de Orange, quien fue invitado a tomar el trono, mientras la Revolución Francesa fue un proceso muy violento, radical y prolongado que implicó una guerra civil, la ejecución del rey Luis XVI y la reina María Antonieta, y un período de represión conocido como el “El Terror». Fue una revolución «desde abajo», impulsada y dirigida por la burguesía ideologizada y ambiciosa que lanzó a las calles a las turbas descontentas y en extremo violentas.

Las causas principales de la Gloriosa Revolución fueron de índole religiosa y política. El rey Jacobo II, católico, intentó imponer el catolicismo en un país mayoritariamente protestante y gobernó de manera absolutista, disolviendo el Parlamento y favoreciendo a los católicos en puestos clave. El nacimiento de un heredero católico fue la gota que colmó el vaso, ya que se temía el establecimiento de una dinastía católica y absolutista.

Concluyó con el fortalecimiento de la burguesía, el desarrollo del sistema financiero (creación del Banco de Inglaterra) y el establecimiento de una monarquía parlamentaria y constitucional en que el poder del rey quedó limitado por la ley y el Parlamento. La promulgación de la Declaración de Derechos (Bill of Rights) de 1689, garantizó derechos individuales y sentó las bases para el desarrollo del parlamentarismo y la democracia liberal. Fue un cambio evolutivo que preservó gran parte de las instituciones existentes.

Las causas de la Revolución Francesa fueron más complejas y la causa detonante fueron la crisis económica y financiera: grandes deudas por su apoyo a la guerra de independencia norteamericana, malas cosechas y altos precios de los alimentos. Un sistema estamental rígido donde la nobleza y el clero gozaban de privilegios y exenciones y los burgueses soportaba la carga impositiva, y lo más relevante, las ideologías de intelectuales que prometían libertad, igualdad y derechos individuales desorbitados, imposibles e insustentables.

La toma de la Bastilla, dio inicio a “los días de gloria” que canta La Marsellesa. La Bastilla era una fortaleza medieval en París que se utilizaba como prisión estatal, que al momento de su toma solo albergaba a unos pocos presos comunes que la propaganda burguesa presentaba como “presos políticos”. Había sido convertida en un poderoso símbolo de la opresión, la tiranía y el poder absoluto de la monarquía francesa y fue tomada por una turba, compuesta principalmente por ciudadanos comunes de París, dirigidos por agitadores políticos y burgueses, en un acto de desafío directo al rey Luis XVI y a la monarquía.

Dió inicio a la “Revolución Francesa” que incluyó la abolición de la monarquía absoluta y del Antiguo Régimen, el establecimiento de la República y la proclamación de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Fue un período de inestabilidad política y violencia extrema, difícil de describir y casi imposible de entender, que culminó con el ascenso de Napoleón Bonaparte como Emperador.

Su impacto ideológico y político fue inmenso en Europa y el mundo, inspirando otras revoluciones y movimientos liberales y nacionalistas.

Fue un cambio radical que buscó una ruptura total con el pasado.

En resumen, mientras la «Gloriosa Revolución» fue un acuerdo de élites para limitar el poder real y consolidar un sistema parlamentario, la “Revolución Francesa” fue una explosión social masiva que buscó una transformación radical de todas las estructuras políticas, sociales y económicas, marcando el fin del Antiguo Régimen en Europa continental que concluyó con La Restauración con Luis XVIII: Rey de Francia.

Tuvo costos humanos y económicos desorbitados: especialmente durante el Terror, causó cientos de miles de muertes (por ejecuciones, guerras, hambruna y genocidio), devastó la economía y sumió a Francia en un periodo de inestabilidad y guerras constantes que durarían décadas. Algunos argumentan que los objetivos de igualdad y modernización podrían haberse logrado con un coste mucho menor, a través de reformas y transiciones más pacíficas.

A pesar de sus ideales iniciales, la Revolución llevó a la dictadura napoleónica y a un ciclo de restauraciones monárquicas y revoluciones a lo largo del siglo XIX. Los objetivos de libertad y estabilidad no se consolidaron de inmediato y que el camino tomado fue excesivamente disruptivo para los resultados obtenidos a corto y mediano plazo.

La Revolución no solo abolió lo obsoleto, sino que también destruyó instituciones y tradiciones que tenían valor y podrían haberse reformado en lugar de eliminarse por completo, contribuyendo a la anomia y desorden social.

En conclusión, mientras que las condiciones del Antiguo Régimen hacían necesario algún tipo de cambio significativo, la interacción de las crisis estructurales con decisiones humanas excesivas, moldearon su desarrollo. Es un recordatorio de que la historia no sigue un guion preestablecido y que las alternativas siempre existen, aunque no siempre se tomen.

Todo indica que Francia podía y tenía la capacidad para “mas”, y que se contentó con un caos de terrorismo y violencia que, por alguna razón, aun se sigue celebrando y dividiendo a sus ciudadanos.

Melosilla, 15 de Julio de 2025

             Fernando Thauby García

Capitán de Navío Infantería de Marina (r)

ISRAEL EN EL CONTEXTO DE LA HEGEMONÍA MUNDIAL

Es notable como la mayoría de los análisis, evaluaciones y comentarios de la actual crisis en Medio Oriente -entre EEUU, Israel e Irán- son hechos desde una perspectiva desconectada de la realidad de la dinámica de la lucha por la hegemonía mundial, en este caso por la secuencia iniciada por el derrumbe de los imperios coloniales, Francia y Gran Bretaña, seguida por la Descolonización; la competencia entre EEUU y la URRS conocida como la Guerra Fría; la caída de la URRS; la breve hegemonía unipolar de los EEUU y el actual inicio de la conformación de un sistema Multipolar con el ingreso de China, India y Rusia como miembros relevantes y varias potencias de segunda línea como participantes activos.

La Segunda Guerra Mundial dejó a las potencias europeas (Reino Unido, Francia, Países Bajos y Bélgica) económicamente exhaustas y militarmente debilitadas. Mantener vastos imperios coloniales se volvió insostenible. Por su parte las potencias emergentes podían asegurar sus intereses económicos a través del comercio, la inversión y la competencia ideológica, sin la carga administrativa y militar de mantener imperios.

Caída de los imperios territoriales y ascenso de EEUU y la URRS. La Crisis del Canal de Suez de 1956 fue un conflicto internacional que marcó el punto de inflexión en las relaciones de poder globales, señalando el declive de las antiguas potencias coloniales y el ascenso de Estados Unidos y la Unión Soviética como superpotencias.

La causa inmediata fue la decisión del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, el 26 de julio de 1956, de nacionalizar la Compañía del Canal de Suez. Esta compañía, de propiedad británica y francesa, controlaba el vital paso marítimo que conecta el Mediterráneo y el Mar Rojo. Nasser justificó la nacionalización como una medida para financiar la construcción de la Presa de Asuán, un proyecto crucial para el desarrollo de Egipto, después de que Estados Unidos y Gran Bretaña retiraran su oferta de financiación debido a los crecientes lazos de Egipto con la Unión Soviética y Checoslovaquia comunista.

Gran Bretaña y Francia, principales accionistas del canal y con importantes intereses estratégicos y económicos en Vietnam, India y en la región, vieron la nacionalización como una agresión. Conspiraron secretamente con Israel, cuyas relaciones con Egipto ya eran tensas, para una intervención militar conjunta. Israel buscaba acabar con el bloqueo egipcio y ampliar su dominio territorial.

Aunque militarmente las fuerzas anglo-franco-israelíes lograron éxitos iniciales invadiendo la península del Sinaí y la zona del canal, la oposición y las amenazas económicas de EEUU y Rusia forzaron su retirada. Antes y durante la Crisis de Suez, se forjó una alianza secreta entre Francia, el Reino Unido e Israel. En este marco, Francia se convirtió en un socio estratégico clave para Israel en materia de armamento y en el desarrollo clandestino de la capacidad nuclear de Israel, a partir de las Instalaciones en Dimona.

La Crisis de Suez marcó el fin de la era colonial europea y la pérdida significativa de influencia de Gran Bretaña y Francia en el Medio Oriente

En resumen, la Crisis del Canal de Suez de 1956 fue el evento crucial que redefinió el panorama geopolítico mundial, marcando el fin del ordenamiento global de la era colonial Europea y elcomienzo de la Guerra Fría- dominada por la intensa lucha bipolar entre EEUU y la URRS.

El punto de inflexión de la supremacía norteamericana en apoyo a Israel se produjo en 1967 (Guerra de los Seis Días), en que la administración estadounidense reforzada por la influencia del lobby israelí estableció su voluntad de garantizar la seguridad de Israel y su capacidad para defenderse. Esto se tradujo en una política de proporcionar a Israel el acceso a la tecnología y el armamento más avanzados.

Guerra de Yom Kipur (1973): cuando Israel se enfrentó a un ataque sorpresa por parte de Egipto y Siria, el puente aéreo masivo de suministros militares de Estados Unidos fue crucial para la supervivencia y eventual victoria de Israel. Este evento cimentó aún más la dependencia de Israel de Estados Unidos como su principal respaldo militar. La ayuda militar anual de Estados Unidos a Israel se ha mantenido con un acuerdo que actualmente garantiza 3.800 millones de dólares anuales hasta 2028.

En síntesis, el reemplazo de Francia por Estados Unidos como el principal aliado militar de Israel fue el resultado directo de la necesidad estratégica de Estados Unidos de tener un aliado fuerte en una región volátil, en el contexto de la Guerra Fría. Esta alianza se ha mantenido y fortalecido desde entonces.

Término de la Guerra Fría y establecimiento de la hegemonía unilateral global de los EEUU. El colapso de la Unión Soviética no fue un evento único ni repentino, sino el resultado de una acumulación de problemas económicos, políticos e ideológicos que se agudizaron en las últimas décadas de su existencia. El sistema soviético se basaba en una planificación económica centralizada que se volvió cada vez más ineficiente, rígida y burocrática. Por otra parte, la URSS destinó una parte desproporcionada de su PIB a la defensa y a la carrera armamentista con Estados Unidos durante la Guerra Fría. Este gasto militar masivo desvió recursos de otros sectores cruciales (consumo, infraestructura, tecnología civil) y agotó su economía.Gorbachov intentó introducir elementos de mercado y descentralización en la economía para revitalizarla. Sin embargo, estas reformas fueron implementadas de manera gradual y a menudo inconsistente, generando más caos y desabastecimiento en lugar de mejoras. También abandonó la Doctrina Brézhnev (que justificaba la intervención soviética en los asuntos internos de los países del Pacto de Varsovia) lo que permitió que los países de Europa del Este (Polonia, Hungría, Alemania del Este, Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria) se liberaran del control soviético en 1989 (marcado por la caída del Muro de Berlín), lo que a su vez aceleró la desintegración interna de la URSS al desmantelar su esfera de influencia.

Finalmente, el 25 de diciembre de 1991, Mijaíl Gorbachov renunció como presidente y la bandera soviética fue arriada en el Kremlin, marcando la disolución formal de la Unión Soviética y su reemplazo por la Comunidad de Estados Independientes (CEI), compuesta por la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas. La caída de la URSS puso fin a la bipolaridad que había caracterizado las relaciones internacionales durante la Guerra Fría. Con el colapso del bloque soviético, Estados Unidos emergió como la única superpotencia hegemónica, dando paso a un período conocido como el «mundo unipolar» en el que no existió otra potencia o bloque de potencias capaz de desafiar la hegemonía estadounidense a nivel global.

Sin la contención soviética, Estados Unidos se sintió más libre para intervenir militarmente en diversas regiones de una sucesión de guerras de escasa utilidad para EEUU que incluyeron varias derrotas: Guerra de Corea (3 años), Vietnam (20 años), Iraq 9 años, Afganistán (20 años) y Libia, (6 años) con aproximadamente 100.000 muertos y 700.000 heridos y mutilados.

En los 35 años de unipolaridad hubo grandes cambios: aceleración de la globalización económica, liberalización de mercados, desregulación y expansión del comercio y las finanzas internacionales, a menudo bajo la influencia de las instituciones lideradas por Estados Unidos (Orden Mundial  Basado en Reglas).

La transición de un mundo bipolar a uno unipolar tuvo consecuencias profundas: Mayor estabilidad en algunas regiones, nuevos conflictos y desafíos en otras. Expansión de la OTANhacia el este, incluyendo a antiguos miembros del Pacto de Varsovia, lo que generó tensiones con la nueva Rusia y Desafíos a la hegemonía estadounidense: surgieron nuevas potencias (China, la Unión Europea) y desafíos (terrorismo internacional) que comenzaron a configurar un mundo más multipolar a principios del siglo XXI. La invasión de Irak en 2003 y las crisis financieras globales fueron hitos que pusieron en tela de juicio los límites de la unipolaridad estadounidense.

En resumen, la caída de la URSS transformó radicalmente el panorama geopolítico, dando paso a una era de predominio estadounidense, perotambién sentando las bases para la aparición de nuevos actores y dinámicas que actualmente estarían llevando a un orden mundial más complejo y, para algunos, nuevamente multipolar.

Crisis norteamericana. La década de 1980, bajo la presidencia de Ronald Reagan, experimentó un fuerte aumento de la deuda pública como resultado de los recortes de impuestos y el aumento del gasto militar. En el siglo XXI, la administración de George W. Bush (2001-2009) vio un incremento significativo de la deuda nacional debido a los recortes de impuestos, las guerras en Afganistán e Irak y la crisis financiera de 2008. La deuda se duplicó con creces durante su presidencia. La administración de Obama (2009-2017) continuó con un aumento de la deuda debido a las secuelas de la crisis financiera, el estímulo económico y el aumento del gasto en atención médica. La deuda casi se triplicó entre 2008 y 2019. La administración Trump (2017-2021) también experimentó un aumento sustancial de la deuda debido a los recortes de impuestos (TCJA) y al aumento del gasto, incluso antes de la pandemia de COVID-19. La deuda aumentó en 7,8 billones de dólares durante su presidencia. Bajo la administración Biden (2021-Presente), la deuda ha seguido aumentando, superando los 34 billones de dólares a finales de 2023 y alcanzando los 36 billones a principios de 2025.

Los intereses de la deuda representan el costo de servir la deuda nacional acumulada. Este componente está creciendo rápidamente debido al aumento de la deuda y al incremento de las tasas y podría pronto ocupar la mayor parte del presupuesto. El déficit fiscal de EE. UU. se refiere a la situación en la que el gobierno gasta más dinero del que recauda en impuestos y otras fuentes de ingresos. Este déficit se suma a la deuda nacional.

No se puede afirmar que EE. UU. esté en «decadencia» en un sentido absoluto. Sigue siendo una superpotencia con fortalezas económicas, militares y diplomáticas considerables. Sin embargo, lo que sí es evidente es un cambio en el equilibrio de poder global. China ha emergido como un competidor significativo, y la relación entre China y Rusia busca activamente desafiar el orden unipolar que existió después de la Guerra Fría.

Es entonces en este contexto en que debemos situar el comportamiento y trascendencia de las relaciones entre Israel, Irán y los EEUU en Oriente Medio.

La gestión de gobierno de Donald Trump por su parte no contribuye en absoluto a dar estabilidad al sistema de seguridad global ni a fortalecer el liderazgo de su país. La importancia de Israel como parte del panorama mundial es actualmente irrelevante, China y Indo Pacifico si lo son.

Melosilla, 29 de Junio de 2025

             Fernando Thauby García

 Capitán de Navío, Infantería de Marina (r)

RUSIA: MOVIMIENTOS POLÍTICOS Y FILOSÓFICOS ACTUALES

Rusia, oficialmente conocida como Federación Rusa, es el país más extenso del mundo. Abarca gran parte del norte de Eurasia, desde Europa hasta el norte del Océano Pacífico. Su historia comienza con los pueblos eslavos orientales y ha evolucionado a lo largo de los siglos, incluyendo la formación del Imperio Ruso, la Unión Soviética y la actual Federación Rusa.

En la Rusia actual, el panorama político y filosófico es complejo y está marcado por una serie de movimientos e ideas que interactúan y, en ocasiones, compiten entre sí.

Su sistema político está dominado por el partido Rusia Unida, que se describe a sí mismo como conservador y nacionalista. Otros partidos con representación en la Duma Estatal (el parlamento ruso) incluyen al Partido Comunista de la Federación Rusa, principal fuerza de oposición que promueve la ideología marxista-leninista y socialista; el partido Liberal-Demócrata de Rusia (LDPR) al que se le considera un partido de extrema derecha con tendencias nacionalistas; Rusia Justa, un partido de centroizquierda con ideología socialdemócrata y el partido Gente Nueva, de centroderecha, que promueve ideas liberales.

El panorama filosófico – político en Rusia hoy en día se nutre de dos corrientes principales:

El resurgimiento del conservadurismo y el nacionalismo, que propone la revalorización de la historia rusa, la identidad nacional y los valores tradicionales, en contraposición a las influencias occidentales. Esta corriente, liderada por Aleksandr Duguin es la más influyente.

La filosofía religiosa rusa: La tradición de la filosofía religiosa rusa es muy relevante, con énfasis en la espiritualidad ortodoxa, la comunidad (sobornost) y la búsqueda de un significado trascendente.

A pesar de las tendencias nacionalistas, siguen vigentes una tradición relacionada con las corrientes filosóficas occidentales y otra con los remanentes del comunismo tradicional.

Una cuestión central en la filosofía política rusa actual es la definición de la identidad rusa, su lugar en el mundo y su relación con la cultura y los valores occidentales.

En esta línea, el filósofo político más influyente es, sin duda, Aleksandr Gelyevich Duguin (nacido en Moscú en 1962); filósofo, analista político y estratega cuyas ideas han sido asociadas al fascismo y al nacional bolchevismo. Es conocido como el principal teórico del “neo eurasianismo” que incluye a Rusia, como el centro y líder de esta civilización; Europa Oriental, incluyendo países como Bielorrusia, Bulgaria, República Checa, Hungría, Moldavia, Polonia, Rumanía, Eslovaquia y, de manera muy prominente Ucrania; las naciones de Asia Central, en gran parte ex repúblicas soviéticas, incluyendo países como Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán y el Cáucaso.

Algunos puntos clave sobre Aleksandr Duguin: es el principal exponente de la Cuarta Teoría Política, que busca superar las ideologías del liberalismo, el comunismo y el fascismo, proponiendo una visión basada en la identidad cultural y geopolítica de las civilizaciones, con un fuerte énfasis en el concepto de «ethnos» (nación étnica y cultural). Su pensamiento respecto a Rusia, se caracteriza por un conservadurismo radical, el nacionalismo ruso, el anti occidentalismo y la defensa de un mundo multipolar liderado por grandes bloques civilizatorios.

El Eurasianismo es la piedra angular de su pensamiento geopolítico y postula que Rusia no es simplemente un país europeo, sino una civilización euroasiática distinta, con una misión histórica y geopolítica propia.

Promueve la creación de un bloque euroasiático liderado por Rusia, que contrarreste la influencia de Estados Unidos y Europa Occidental. Este bloque incluiría a los países de la antigua Unión Soviética y otros territorios con afinidades culturales y geopolíticas con Rusia. Propone un orden mundial multipolar, con varios centros de poder civilizatorio (Rusia, China, India, el mundo islámico, América Latina), en contraposición a la unipolaridad estadounidense.

Duguin a menudo presenta la confrontación geopolítica entre Rusia y Occidente como una guerra espiritual, donde Rusia defiende los valores tradicionales y espirituales encarnados en la ortodoxia contra el materialismo y la decadencia occidental

No es el «ideólogo oficial» de Vladímir Putin, pero sus ideas han tenido influencia significativa en la formulación de la política exterior rusa, particularmente en lo que respecta a la visión de Rusia como una potencia civilizatoria y su relación con Ucrania y otros países vecinos.

Su propuesta geopolítica incluye: entregar a Alemania el dominio político sobre la mayoría de los estados protestantes y católicos ubicados en Europa Central y del Este. Animar a Francia a formar un «bloque franco-alemán» con Alemania, basándose en su «tradición antiatlántica». Aislar de Europa al Reino Unido.

Sugiere que Finlandia sea absorbida por Rusia, otorgar un «estatus especial» a Letonia y Lituania dentro de la esfera de Eurasia-Rusia, y un estatus similar para Polonia en la esfera de Europa.

También plantea la unión de los “Países Ortodoxos” bajo el control de Moscú (la Tercera Roma): Rumania, Macedonia, Bosnia y Grecia.

Es importante tener presente que las ideas de Duguin son controvertidas y han sido criticadas por su nacionalismo extremo, su visión del mundo como una lucha constante entre civilizaciones, su rechazo de los valores liberales y las acusaciones de promover el fascismo y la incitación a la violencia.

Duguin y Putin. Entre ambos no hay un consenso absoluto, pero es posible identificar puntos clave de acuerdo:

Ambos comparten un fuerte nacionalismo ruso, un rechazo del orden mundial liderado por Estados Unidos y la idea de Rusia como una civilización única con una misión histórica.

El concepto de «eurasianismo» de Duguin coincide con la idea de Putin de un mundo multipolar donde Rusia sea un centro de poder importante.

Su idea de una confrontación cultural estructural con Occidente también se alinea con la retórica y las acciones de Putin, sin embargo hay que recordar queéste es un líder pragmático que toma decisiones basadas en una variedad de factores, no solo en la ideología.

Melosilla 22 de Junio de 2025

               Fernando Thauby García

   Capitán de Navío, Infantería de Marina (r)

LA ESTRATEGIA NORTEAMERICANA DEL

«REGIME CHANGE» EN MEDIO ORIENTE

La estrategia de «Regime Change» (cambio de régimen) de Estados Unidos se refiere a su política exterior que promueve sus intereses mediante el derrocamiento de gobiernos extranjeros considerados hostiles o desestabilizadores para los intereses estadounidenses. Ha sido una herramienta recurrente en la historia de la política exterior de EE. UU., especialmente en el Medio Oriente.

Aplicación en Medio Oriente

La estrategia de «Regime Change» por parte de Estados Unidos, es una herramienta utilizada de manera sistemática, aunque con diferentes intensidades y modalidades según el contexto geopolítico.

Tiene un patrón histórico. Desde antes de la Guerra Fría, Estados Unidos ha intervenido en los asuntos internos de otros países para influir en la composición de sus gobiernos mediante el apoyo a golpes de estado, financiamiento de grupos de oposición, campañas de desinformación, presiones económicas e intervenciones militares directas, que muestran un patrón consistente.

Las justificaciones para estas acciones han evolucionado, pero a en general se refieren a la “seguridad nacional de EE. UU”., la promoción de la democracia (a veces de forma selectiva), la lucha contra el comunismo, el terrorismo o la inestabilidad regional, y la protección de intereses económicos o geopolíticos. La persistencia de estas justificaciones, aunque cambien de nombre, evidencian una estrategia subyacente.

A lo largo de las décadas, diversas doctrinas de política exterior estadounidense (como la Doctrina Truman, la Doctrina Reagan o la Doctrina Bush) han proporcionado marcos teóricos justificativos que de la ejecución de «cambios de régimen» como una herramienta legítima para alcanzar objetivos estratégicos.

La aplicación del «Regime Change» no se limita a la intervención militar. Se ha manifestado a través de una amplia gama de herramientas, desde las operaciones encubiertas de la CIA hasta sanciones económicas, diplomacia coercitiva y la promoción de insurrecciones o movimientos de oposición. La existencia de un arsenal tan diverso de herramientas indica que no es una reacción improvisada, sino una capacidad desarrollada y mantenida.

Si bien cada administración presidencial puede tener un enfoque particular y prioridades diferentes, la idea de influir en los regímenes extranjeros ha sido persistente en la política exterior estadounidense, adaptándose a las circunstancias del momento.

Aunque no todas las administraciones recurren al «Regime Change» con la misma frecuencia o de la misma manera, la capacidad y la disposición para emplear esta herramienta, sumado a un historial tan extenso de intervenciones, sugieren que es una política intrínseca y sistemática en el repertorio de la política exterior estadounidense, utilizada cuando se considera necesario para proteger o promover sus intereses globales.

EJEMPLOS DESTACADOS EN MEDIO ORIENTE:

La aplicación de esta estrategia en Medio Oriente ha sido variada y ha tenido diferentes justificaciones a lo largo del tiempo:

Una de las principales motivaciones ha sido el control de los recursos petroleros de la región. Esto ha llevado a alianzas con regímenes pro-estadounidenses y a la desestabilización de aquellos percibidos como una amenaza para estos intereses. El apoyo incondicional a Israel ha sido un pilar de la política exterior estadounidense en la región, determinando qué regímenes deben ser apoyados o derrocados.

Especialmente después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, la lucha contra el terrorismo se convirtió en una justificación central para intervenciones y cambios de régimen. La administración de George W. Bush acuñó el término «Eje del Mal» para referirse a países como Irak, Irán y Corea del Norte, argumentando que sus regímenes debían ser cambiados para evitar futuros ataques.

En algunos casos, se ha argumentado que el cambio de régimen buscaba promover la democracia y los derechos humanos, aunque esta justificación ha sido a menudo criticada por su selectividad y por los resultados contradictorios.

Irán (1953): Uno de los primeros y más claros ejemplos de «Regime Change» encubierto. La CIA y el MI6 británico orquestaron un golpe de Estado para derrocar al primer ministro Mohammad Mosaddegh, quien había nacionalizado la industria petrolera iraní, y restaurar el poder del Sha Mohammad Reza Pahlavi, un aliado de Occidente. Concluyó con el derrocamiento del Sha y el regreso de los Ayatolas.

Irak (2003): La invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein son el ejemplo más notorio de «Regime Change» en la era post-11 de septiembre. La justificación oficial fue la posesión de armas de destrucción masiva y sus vínculos con Al-Qaeda, que luego resultaron ser falsos. El objetivo era derrocar a Sadam Hussein para establecer en Irak una democracia amiga que sirviera como modelo para la región. Fue un fracaso espectacular y terminó en una anarquía feroz.

Siria (a partir de 2011): Durante la guerra civil siria, Estados Unidos apoyó a grupos de oposición y buscó el derrocamiento del régimen de Bashar al-Assad. No pudo hacerlo y concluyó en el reemplazo de al-Assad por un dirigente ex – terrorista y antinorteamericano.

Libia (2011): Aunque no es un país del Medio Oriente en sentido estricto, la intervención de la OTAN, con un fuerte impulso de Estados Unidos, llevó al derrocamiento de Muammar Gaddafi en Libia, con el objetivo de proteger a los civiles y, de facto, facilitar un cambio de régimen. Libio terminó sumida en la anarquía y la guerra civil que continúa hasta hoy.

Afganistán (2001 al 2021): La intervención de Estados Unidos en Afganistán a partir de 2001 definitivamente cae en la categoría de «Regime Change».El objetivo inicial y directo de la invasión liderada por EE. UU. en octubre de 2001 (hasta 2019) fue derrocar al régimen talibán que gobernaba Afganistán y que habían dado refugio a Al-Qaeda, la organización responsable de los ataques del 11 de septiembre. Tras el derrocamiento de los talibanes, Estados Unidos y sus aliados instalaron un gobierno interino, liderado por Hamid Karzai, y luego apoyaron la creación de un sistema político y una constitución completamente nuevos. El objetivo era establecer un gobierno pro-occidental y más democrático.La intervención se transformó rápidamente en un proyecto de más largo plazo para transformar la sociedad y la política afgana, con la esperanza de crear un país que se alineara con los intereses occidentales. Concluyó con la huida de las fuerzas norteamericanas, 19 años después.

RESULTADOS Y CRÍTICAS

Los resultados de la estrategia de «Regime Change» en Medio Oriente han sido estados fallidos o caos; el derrocamiento de regímenes autoritarios llevó a la desestabilización de los países, la proliferación de grupos extremistas y guerras civiles, como se ha visto en Irán, Irak, Libia, Siria y Afganistán.

En resumen, la estrategia de «Regime Change» ha sido motivada por diversos intereses geopolíticos y de seguridad de los EEUU y su aplicación en el Medio Oriente ha demostrado ser ineficaz y contraproducente.

La actual intervención norteamericana en Irán -con la mano de Israel- para intentar la destrucción del régimen actual y su reemplazo por fuerzas políticas aun inexistentes, no parecen prometer mejores resultados. El evento es aún más peligroso dada la existencia -real o potencial- de armas nucleares en manos de, al menos, dos de los tres actores involucrados y la ubicación del conflicto en un lugar geográfico extremadamente volátil.

Melosilla, 18 de Junio de 2026

          Fernando Thauby García

Capitán de Navío Infantería de Marina (r)