El Che Guevara, héroe de la izquierda chilena

 Con sorpresa y alegría he sabido que los diputados de la UDI, Osvaldo Urrutia, Gastón von Mühlenbrock, Sergio Bobadilla y Juan Antonio Coloma, en el contexto del “negacionismo” en Chile, han pedido “que el Ejecutivo disponga que “los textos escolares de historia consignen de manera fidedigna los asesinatos cometidos por este personaje oscuro, para que nuestros niños y jóvenes no sean embaucados con falsas figuras heroicas, que no son valorados en su real dimensión, que, en este caso corresponde a la de un criminal de la izquierda latinoamericana”.

Esta viril actitud de los diputados, que se aparta de la cobardía tradicional de los políticos de derecha, viene a reivindicar una verdad imprescindible de mostrar a la juventud chilena.

1.- Su primer homicidio fue un “ajusticiamiento revolucionario”.

En efecto, es mucho lo que se puede decir de este siniestro individuo pero veamos solo algunos casos que muestran al personaje en cuestión en toda su maldad, perversión, incompetencia y crueldad y que han sido mantenidas ocultas por sus cómplices de la izquierda internacional. Guevara llegó a ser un “fusilador” compulsivo e indiscriminado; su carrera la inició el 18 de febrero de 1957 matando a sangre fría a Eutimio Guerra un guía campesino acusado de pasar información al enemigo. En palabras del mismo Che: “la situación no estaba muy alegre en esos días; la columna, sin el espíritu forjado en la lucha … no acababa de consolidarse”. 

Según Jaime Costa, comandante del Ejército Rebelde, presente en el lugar en que “se juzga” a Guerra, “no había seguridad concreta … entonces se forma el tribunal y acordamos que no había seguridad de que él haya sido un delator y por tanto no podía quitársele la vida. En entonces el Che dice, ´bueno, si no se la quitan ustedes se la quito yo´, entonces todo el mundo le dice, `¿por qué tu le vas a matar?. Si tu no eres cubano y no ha confesado que es delator. Y Ramiro que era el de mayor rango y presidente del tribunal dice no se puede fusilar. Y el Che sacó la pistola y lo mató ahí”. En palabras de Guevara, “…acabé el problema dándole en la sien derecha un tiro de pistola [calibre] 32, con orificio de salida en el temporal derecho. Boqueó un rato y quedó muerto”.

Seguidamente el Che procedió a apropiarse de las pertenencias de la víctima. Según el propio Guevara, le interesaba sobremanera el reloj. “Al proceder a requisarle las pertenencias no podía sacarle el reloj amarrado con una cadena al cinturón, entonces él me dijo con una voz sin temblar muy lejos del miedo: ‘Arráncala, chico, total…’ Eso hice y sus pertenencias pasaron a mi poder.” 

Mas adelante y tratando de justificar el homicidio, el Che manifiesta públicamente: “Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro.”

Posteriormente el Che escribe en su Diario:“…ejecutar a un ser humano es algo feo, pero ejemplarizante. De ahora en adelante aquí nadie me volverá a decir el saca muelas de la guerrilla”. En una carta a su padre refiriéndose a esta ejecución escribe: “Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar.”

2.- Asesinatos ejecutados personalmente por el Che Guevara.

Cometidos entre 1957 y 1959 no fueron parte de enfrentamientos armados sino ejecuciones a sangre fría, la mayoría sin investigación de las acusaciones y sin juicio.

En Sierra Maestra asesinó personalmente a 14 guerrilleros y civiles sospechosos de espionaje, traición, incumplimiento de deberes militares e intento de deserción. Asesinó a 175 personas en el campo de concentración de La Cabaña lugar en que se inició la eliminación sistemática de los opositores. Según le manifestó el mismo Guevara al agente Félix Rodríguez después de rendirse al ejército boliviano, los fusilados y ejecutados de diversas maneras no directamente por él sino por sus subordinados y por órdenes suyas, serían del orden de 1.500 opositores.

El 11 de diciembre de 1964, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y siendo Ministro de Industrias, Guevara confesó: “Fusilamientos, si, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando”.

He dejando para el final el episodio que mejor expone su falsedad, carencia de moral y bajeza: La Traición de Santa Clara.

Los líderes del Segundo Frente Nacional del Escambray, una fuerza rebelde, no castrista, habían negociado la rendición de los soldados de Batista de guarnición en la provincia de Santa Clara, los que llegarían en tren a esa ciudad y ahí entregarían sus armas y se rendirían. Ante esto, Guevara, cuyas fuerzas operaban en la misma zona hizo una mejor oferta: les ofreció dinero a cambio de la rendición. Entre rendirse gratis y recibir dinero a cambio, los soldados de Batista optaron por la oferta del Che.

Lo que siguió es guevariano: Lázaro Ascencio, comandante del Ejército Rebelde señala que: “el tren blindado fue una acción de traición del Che Guevara … el famoso tren blindado estaba dispuesto a entregarse al Segundo Frente Nacional del Escambray, las condiciones eran muy sencillas: los soldados del tren blindado iban a entrar por la zona del acueducto de Santa Clara y allí nos iban a entregar las armas con el compromiso que ellos se quedaban ahí sin pelear… pero por filtraciones que sucedieron, el Che se entera de esa posibilidad y entonces, ¿qué hacen ellos?, atacan al tren blindado antes de que se entreguen a nosotros. Guevara y sus guerrilleros asaltan al tren y asesinan a diestra y siniestra a los soldados que esperaban la llegada de los miembros del Segundo Frente Nacional para entregarles su armas”.

La ciudad de Santa Clara, sin protección alguna es ocupada por Guevara y sus tropas, según Jaime Costa, compañero de armas de Fidel Castro desde las primeras acciones subversivas, “El primero que entra en Santa Clara ciudad es el Che y Félix Torres, un comunista de Las Villas, le dice ´Che, tienen a todos los chivatos (adherentes) de Batista y el Che, sin mas ni menos, los va matando sin interrogar; en esto el segundo que entra en la ciudad es (Camilo) Cienfuegos y el tiene una expresión: ´pero coño, aquí se han bañado en vez de agua, con sangre, porque donde quiera hay un muerto tirado en la esquina, han acabado con este pueblo!”

Ernesto Guevara, alias El Che, en Santa Clara asesinó por su propia mano a 23 personas.

Esta breve muestra de la calidad moral, la humanidad y el honor  de Guevara señalan lo profundo y grave del daño que la izquierda chilena ha hecho a nuestra juventud exaltando como modelo ciudadano, militar y humano, a través de la educación y la propaganda mentirosa, a este asesino brutal y repugnante.

Nota: A  diferencia del “Informe Rettig”, cada víctima de Ernesto Guevara (alias “Che), está documentada con nombre y apellido, fecha, lugar, circunstancias y testigos.