PROSTITUCIÓN DE LA JUSTICIA

Prostitución significa envilecimiento, degradación, generalmente por interés. Prostituir puede ser también considerado como “deshonrar o degradar algo o a alguien abusando con bajeza de ellos para obtener un beneficio. Otra acepción del término prostitución puede referirse al hecho de una persona prestarse a cosas moralmente censurables o vituperables (no necesariamente relacionadas con el aspecto sexual) por el simple hecho de obtener algún beneficio o prebenda.

Creo que el llamado “caso Frei” es la confirmación de la prostitución de la justicia en Chile. Hemos llegado al punto en que personas declaradas culpables de un homicidio tienen que exigir la posibilidad de demostrar su inocencia. ¡El funcionario judicial que las condenó no pudo demostrar su culpabilidad y los condenados igual tienen que reclamar la posibilidad de demostrar su inocencia!.

Planteo mi convicción de que nuestro país ha llegado a una situación en que todos podemos ser declarados culpables de lo que se nos acuse, hasta que demostremos nuestra inocencia. Comenzó con los militares y ahora alcanzó a miembros de la clase política.

Eduardo Frei Montalva (FM) murió en 1983 debido a una infección pos operatoria en que fue atendido por médicos elegidos por su familia de entre personas de su confianza personal y política.

En esos día el PDC comenzaba flaquear. FM había tenido una actitud dubitativa, oportunista y cambiante primero frente a la Unidad Popular y luego frente al Gobierno Militar. Su autoridad y liderazgo se naufragaba al punto de amenazar arrastrar al PDC en la competencia con sus socios de la Concertación.

En 1999 la elección presidencial fue entre Lagos y Lavín. Fue muy disputada, con segunda vuelta, y la izquierda tuvo que recurrir a medidas duras: una campaña odiosa y acciones legislativas in extremis para conseguir el voto popular.

El PDC, por su parte, seguía en picada cada vez mas aguda: el pre candidato de la DC , Andrés Zaldívar, fue derrotado ampliamente por Lagos. La DC cada vez marcaba menos y entraba en creciente decadencia.

En estas circunstancias -a 16 años de su muerte- Cristián Gazmuri, autor de una biografía de FM, dejó caer la duda de que el ex Presidente podría haber sido asesinado.

Su hija Carmen se lanzó a promover esta especie urbi et orbi –literalmente-  contra la opinión de connotados DC e incluso de miembros de su familia y junto a otros DC se aplicó a tratar de dar verosimilitud a esta especulación.

Era la oportunidad para transformar a FM en mártir democrático, disimular su conducta histórica, intentar potenciar las credenciales políticas del partido y legitimar su derecho a gobernar a la cabeza de la coalición de izquierda.

A partir de 1999 y durante los 20 años siguientes el funcionario judicial a cargo del caso se fue transformando en personaje estelar: declaraciones respecto a las declaraciones, especulaciones, suposiciones, interpretaciones, reiteradas exhumaciones de restos del occiso, cada una de ellas con renovadas imputaciones a troche y moche y un activismo mediático como solo lo puede hacer la izquierda.

Políticos de las mas variadas layas produjeron sus hipótesis que siempre se concentraron en culpar a militares, ex militares y personas cercanas o no tanto al Gobierno Militar, sin aportar ninguna prueba, ningún antecedente. Apareció una presunta autopsia en manos de un alto dirigente DC, se presentaron exámenes bacteriológicos y toxicológicos de las mas variadas procedencias, alguna hilarantes. Parientes que fueron testigos presenciales y actores de diversas etapas claves del tratamiento que llevó a FM a la muerte, negaron las afirmaciones de la Sra. Frei o no pudieron aportar nada.  Hasta que el funcionario judicial ya no pudo sostener mas la ficción y debió concluir en algo que pareciera un fallo. En este sentido al menos tuvo el pudor de escribir algo, -aunque fuera pueril-,  a diferencia de Juanito Guzmán que dejó abandonada la ¿investigación? que  hizo respecto al general Pinochet y salió arrancando sin hacer un fallo o siquiera un remedo de ello.

El informe final del funcionario judicial a cargo suscitó una nueva tormenta de imputaciones, calumnias e infundios; la mayoría de personajes irrelevantes, pero también hubo análisis serios como el caso de algunos juristas y periodistas que pidieron consistencia al actuar del juzgador.

También hubo otros casos decepcionantes, como el del ex Presidente Lagos del que muchos esperábamos algo mas o el de Piñera, actual presidente de Chile, que se precipitó a respaldar un fallo de primera instancia, por lo menos discutible, dentro de su afán obsesivo de atraer al partido de sus amores, el PDC.

No quiero entrar en análisis jurídicos, no es lo mío, y ya se han hecho y publicado muchos y algunos muy buenos. Si tuviera 40 años menos talvez diría que espero a que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie y que confío será lo correcto, desgraciadamente eso ya no es posible, se -y lo he comprobado reiteradamente- que la justicia en Chile está prostituida, a la venta, en arriendo, disponible al uso y abuso de cualquier político, funcionario o empresario que pueda y sepa apretar las teclas apropiadas.

Lo dramático de esto es que cada nuevo show político, cada nueva andanada de especulaciones, cada nueva temporada de mentiras implica otro golpe de picota a la confianza de la sociedad en las instituciones, otra decepción, otro fraude, por lo demás, hecho con tal vulgaridad y ordinariez que resulta insultante.

Avanzamos a paso de carga hacia la destrucción total de la fe pública. Los promotores de esta acción, ¿qué buscan?, ¿qué pretenden?, ¿a que designios obedecen?.

Pareciera ser una acción concertada de demolición, aunque puede no serlo, ya que la estupidez de nuestra auto proclamada elite es tan retorcida, brutal y escandalosa como el río Loa en estos días.