EL CAOS HA COMENZADO

Las frecuentes, agresivas y desafiantes declaraciones de parte significativa de la Asamblea Constituyente, dando a conocer sus juicios e ideas para la “Refundación” de la República permiten tomar conciencia de la magnitud de la diferencia entre su cultura, capacidad técnica y criterio respecto de la tarea encomendada.

No es realista esperar resultados satisfactorios de su desempeño.

Enfrentamos un período que seguramente será turbulento y frustrante. No existen liderazgos en ningún sector político, solo vemos banalidad y figuración, carencia de consciencia de su propias y evidentes limitaciones e incompetencia.

La sociedad se ha convertido en la adición de grupos auto centrados e individualistas, completamente diferentes a la idea “nacional” que, con bastante ficción de por medio, pretendía representar el ser y el sentir nacional. Eso fue aventado por los flaites y saqueadores que doblegaron a la oligarquía política que nos gobernó los últimos 30 años, no se ve reemplazo alguno, no se distingue nada que no sea vulgaridad y estupidez. Lleno de lugares comunes y frases seudo pos modernas repetidas como loros.

Creo que el futuro próximo y mediato son impredecibles y poco auspiciosos. No estamos comenzando nada, no hay proyectos ni ideas, solo hay sentimientos chatos, mezquinos y resentidos.

Las únicas previsiones que podemos hacer es aguardar el futuro en forma organizada, con nuestros valores, creencias y esperanzas, revigorizadas y, sobre todo, dejar de lado toda posibilidad de reconstruir el pasado, ningún pasado.

El futuro será duro y despiadado, miserable y odioso, sucio y mezquino. Lleno de traidores y tránsfugas, dirigidos por una rotativa de canallas.

En algún momento en Chile se restablecerá la paz, materializada por una sociedad que ninguno de los aventureros actualmente en el escenario sería capas de imaginar.

Organización, cohesión, nervios de acero, serenidad y mucha fe en nuestro destino.