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Choquehuanca y la “Diplomacia de pueblos”

Choquehuanca, canciller de Bolivia, pese a sus impecables credenciales quechuas, marxistas y como chamán, fue puesto por Morales al margen de la primera línea del esfuerzo propagandístico en su pleito contra Chile y reducido a una función de segundo orden. Fue sobrepasado por Carlos Meza, de credenciales políticas discutibles desde el punto de vista chavista pero un intelectual hábil y de vistosa retórica política.

Concluida favorablemente para Bolivia la primera parte del pleito, en que Chile cuestionó la competencia de la Corte Internacional de Justicia para conocer el caso, en consideración a que se trataba de un reclamo ya zanjado por un tratado entre ambos países, Bolivia entera se autofelicitó por el triunfo logrado. Meza alcanzó la cima de la gloria, pero se sobrepasó poniendo en duda lo democrático del intento de re-re-re-elección de Morales como próximo presidente de Bolivia. Meza fue defenestrado y sumergido en el silencio en que los gobiernos marxistas hunden a los disidentes.

Otro de los ex Presidentes, “Tuto” Quiroga, reaccionó mal a la burla de Evo Morales que en un acto público se despachó: “Después de que un ex presidente (Carlos Mesa, portavoz internacional de la demanda marítima) dijo: no acepto la repostulación de Evo, compañeros me llaman y me dicen: ‘¿Con qué gente te metes? Ahí están tus aliados, ahí están tus invitados’. Decirles que tal vez internamente no necesitamos de ex presidentes, pero fuera de Bolivia necesitamos demostrar unidad con el tema del mar” … y Quiroga también pasó a segundo plano.

Para los “institucionales” una cosa era apoyar una causa nacional y otra muy distinta ser funcional a los afanes de presidencia eterna del dúo chavista Morales – García.

Meza y Quiroga salieron de la escena. Los reemplazó Maricela Paco, una funcionaria devota del chavismo pero iletrada. Dijo un par de desatinos y tuvieron que sacarla.

Agotadas las opciones, desempolvaron al pobre Choquehuanca y lo pusieron de vuelta como líder de la campaña anti chilena. Carece de las herramientas y recursos intelectuales para reemplazar a Meza. Además está a cargo de una causa perdida. Nunca, nadie, podrá obligar a Chile a entregarle territorio soberano a Bolivia.

Ayer acaba de concluir su opaca visita a Chile en que desde su condición de chamán arengó sobre la Vida Buena, la Pachamama, la existencia de “derechos cósmicos” ancestrales y otras figuras de la espiritualidad altiplánica. La cantidad de interesados en ese tipo de devociones, previsiblemente, no fue muy grande, – ni Teillier ni la Vallejos, ni Navarro, ni Meo se dejaron ver- pero debemos reconocer que marcó un antes y un después para las almas de un público pequeño pero hasta ayer firmemente marxista y ateo.

Sus amigos locales están luchando por sus vidas: el Partido Comunista perdió a Gajardo y ahora trata de salvar a Bárbara Figueroa. Está atrapado en la contradicción de tratar de ser un partido revolucionario y disfrutar de una “dieta” en un gobierno burgués.

Dada la distancia existente entre la lógica boliviana y la nuestra no es fácil imaginar cuál era el propósito de su incursión en Chile. El Ministro Muñoz cree que fue un intento por proyectar una imagen de división nacional ante el pleito con su país. Puede ser, aunque personalmente creo que fue su “lanzamiento” como portavoz del gobierno boliviano, lo que contrasta con su pretensión de haber venido en una “diplomacia de pueblos” y no en su condición de Canciller.

La figura de la “diplomacia de pueblos” es antigua. De la Guerra Fría. Fue un invento de algunos gobiernos para producir un efecto propagandístico que disimulara su aislamiento político.

La maniobras era así: Una gobierno paria, Cuba por ejemplo, no tenía relaciones con los países de la región lo que le cerraba espacios para difundir sus posiciones políticas y su ideología. En reemplazo, sus pares locales, en Chile -también por ejemplo-, poco numerosos y con poco alcance social, organizaban una actividad “académica”, actos culturales “populares”, conferencias de prensa con los “medios amigos” y un pequeño disturbio público que les diera alguna “prensa”. Los cubanos podían mostrar a su público nacional que eran recibidos, que tenían aliados y amigos y que eran actores reconocidos. Los locales conseguían prensa, hacían como que representaban a un segmento social y político significativo y levantaban su imagen en el exterior. Todos ganaban. Muchas veces algunos incautos o peor, muchos oportunistas que fungían de “compañeros de ruta” engrosaban el público y magnificaban el impacto noticioso.

Esta técnica solía ser mas o menos tolerada en los países democráticos, pero rechazada por completo en los países con gobiernos totalitarios. La condición sine que non era la ficción de que se trataba de actividades políticas “ciudadanas”, “sociales” y no gubernamentales.

El chavismo, excesivo en todo, transformó esto en una actividad paralela a la diplomacia oficial. En eventos políticos internacionales, los representantes chavistas, locales e invitados, organizaron actividades paralelas que pretendían no ser parte de la convocatoria oficial pero que en realidad eran las que realmente promovían y apoyaban. Un ejemplo típico fue la encerrona que los Kirchner le hicieron a George Bush en Buenos Aires o la manifestación organizada por el Partido Comunista en el que vocearon a coro “Mar para Bolivia”, al margen de la actividad oficial del gobierno de Chile del cual formaban parte, que trataba de contener esa demanda.

Ahora el bueno de Choquehuanca, Canciller de Bolivia, viene a Chile “como particular”, hace política contra los intereses nacionales representados por el gobierno libremente elegido por los chilenos, desconociendo su representatividad y su legitimidad y pretende haber venido a dialogar “con el pueblo” ya que como sus autoridades no lo representan adecuada y fielmente, él viene a hablar directamente con ellos.

El problema es que Choquehuanca no deja de ser el Canciller de Bolivia, y lo que tenemos no es una “diplomacia de pueblos” sino una de “el Estado Boliviano con el pueblo de Chile”, directamente, sin la participación de nuestro gobierno.

Si esto no es un insulto no se que lo será. No me cabe duda que ya es hora de ponerse serios. La cultura quechua puede permitirse esta y otras licencias; la Pachamama y sus directivas puede ser muy consideradas en el altiplano, pero eso es válido solo en Bolivia; en Chile tenemos otros usos y costumbres.

Choquehuanca, no vengas mas hasta que aprendas a respetar al Gobierno de Chile.

El embajador peruano también podría extraer una o dos lecciones de lo mismo….

El gazapo de Kerry

Vivimos en el campo y tenemos una perrita fox terrier, Coca. Es chiquitita, pero cazadora y brava. Tiene su canil y ahí recibe su comida, mayormente pellets que complementa con lo que caza y lo que “pesca”.

Sabe que si se para en la puerta de la cocina tipo 14:30 puede pescar alguna sobra y así sucede de vez en cuando.

Coca es agradecida, cada cierto tiempo nos deja algo de lo que caza en la puerta de la cocina.

Hace unos días nos dejó un gazapo, chico, flaco, un montón de pelos, ya bastante mordisqueado. Fue su retribución.

Igual que Kerry.

Llegó de visita a Chile y trajo un pen drive que dejó en la puerta de la Nueva Mayoría. El aparato traía basura, el mismo recocido revuelto, reciclado y ordenado de otra manera. Traía “información fresca” del asesinato de Letelier en Washington. Como el general Contreras ya murió, no tenía mucho sentido seguir dándole, ahora los tiros apuntaban de nuevo al Presidente Pinochet.

Me di la tarea de leer lo que se publicó de los dichosos papeles. Una lata, el mismo estofado rancio. Los informes del Super Agente 86 para Control. En realidad un regalo tan modesto como el de la Coca, solo que Kerry podía haber ofrecido algo mas contundente, recursos no le faltan. Apoyo explícito a Chile cuando está bajo ataque del chavismo, por ejemplo.

Es pintoresca la reacción de los ultrones de la izquierda que viven en Chile: cuando la CIA basurea a sus próceres estamos ante la agresión de una instrumento oscuro y macabro del imperialismo norteamericano, una organización epítome de la falsedad, la intriga y la mala fe. Los Sith del Imperio del Mal.

Cuando entrega informes fuleros y pencas sobre “los milicos”, se transforman en los Jedis de la justicia y la verdad.

Travestismo siquiátrico del 10% de desconformados mentales –tarugos redondos en agujeros cuadrados- que existen en toda sociedad.

La “noticia”, una vulgar metida de “la boca del pájaro en la córnea del público”, no duró ni dos días. Solo lo suficiente para que la familia del activista muerto anunciara una nueva –otra mas- demanda para obtener mas dinero para pasar la pena.

El hijo, de triste memoria para los que tenemos buena memoria, olvidado ya de sus maniobras con las plantas de revisión técnica de vehículos y de la escuela para conductores con que se dio comienzo a la temporada de caza de los políticos para mejorar sus siempre insuficientes remuneraciones, se lanzó a sacarle brillo al gazapo de Kerry.

No le fue bien, pero volverá, el mundo mediático de la izquierda está lleno de gazapos.

NO HAY INTERLOCUTOR RACIONAL EN BOLIVA

En las dos entrevista televisivas que dio Carlos Meza en Chile se repitieron sus ya conocidos argumentos, pero adelantó poco respecto a que es lo que quiere Bolivia.

Según Meza, ya se cumplió la Etapa 1, que era conseguir que la Corte Internacional de Justicia se declara competente para conocer su demanda y el triunfo boliviano habría sido completo y total. La “demanda” no fue alterada.

Es cierto, la demanda es la misma, lo que cambió es la competencia que se auto atribuye la Corte, que excluyó la de pronunciarse respecto al epílogo de la negociación, es decir dejando abierto el que Chile negocie sobre lo que quiere Bolivia o que ponga sobre la mesa otras alternativas para resolver o no sus aspiraciones. Como si esto fuera poco, nadie en Bolivia se ha pronunciado sobre que significa “acceso soberano al mar” para los diversos grupos de interés en ese país. Esto, de por si relevante, está acompañado de otra interrogante: ¿qué es lo que quieren los bolivianos?.

Lo que quiere Evo está mas o menos claro, lo dijo el año 2009: según declaración del ex Ministro Bitar, la petición de Morales no era modesta, sus exigencias incluían: soberanía irrestricta; una extensión de costa amplia de entre 10 y 30 kilómetros de frente “de (un) tamaño que pueda verse en un mapa de esos que se utilizan en las escuelas; apto para construir una ciudad, un aeropuerto y sus carreteras, varios puertos; una playa para tomar sol y hacer negocios”, como inocentemente expresó uno de los negociadores bolivianos.

En Bolivia hay opiniones para todo, el periódico El Día, de Santa Cruz, bajo el título de ¿A quién beneficia el mar?, se explayaba: “El mundo sobrio olvida reclamos territoriales, tal vez justos, en aras de una coyuntura nueva, diferente, globalizada, donde los nacionalismos vienen a ser un énfasis retrógrado. No imaginamos a México pidiendo a Texas”.

“Pareciera que no se pide mucho, un pasadizo soberano para en su extremo, en la costa, levantar barracones y muelles cuyo único destino será, siendo realistas, el de trampolín para el tráfico de cocaína. Ya se intentó en oriente con la vergüenza del Tipnis. Allí se olvidó a la Pachamama, se le quitó la identidad de ser vivo a la Madre Tierra porque los insignes cocaleros deseaban (y lo están haciendo) expandirse para fortificar su imperio. Bien se denominó a ese proyecto “la rodovía de la cocaína”.

Esto es relevante, pero es solo la punta de un iceberg que entrampa a los bolivianos. Los “reivindicacionistas” piden un espacio en territorios que durante unos años formaron parte de Bolivia; los “practicistas” prefieren Arica. Incidentalmente, Evo Morales liderando a los “reivindicacionistas”, dirigió la oposición a las intenciones de negociación del gobierno boliviano en 1998, lo que fue decisivo para catapultarlo al poder el año 2002. Hoy Evo es un entusiasta de Arica y da a entender que todos los bolivianos están detrás suyo.

Es dificil imaginar lo que resultaría si Chile se negara a hablar sobre Arica y estuviera dispuesto a conversar sobre algo en Antofagasta, en el área desértica al norte de esa ciudad. En este asunto Meza se transformó en un entusiasta defensor de la integridad territorial de Chile y expresa elocuentemente y donde quieran oirlo su comprensión respecto a que sería inaceptable pedir a Chile un enclave que “cortara el país en dos”, lo que deja a Arica como opción única. Tanta consideración conmueve.

El asunto de la soberanía merece ser destacado. En las tratativas entre Evo y Bachelet el año 2009, la ficción chilena era que se trataba de un “préstamo” de territorio sin cesión de soberanía, sin embargo la parte boliviana no lo veía de ese modo. Según el entonces Vice Canciller Hugo Fernández, “Nosotros dejamos en claro a Chile que si bien no íbamos a discutir el problema de la soberanía en el principio (de la negociación), si lo íbamos a hacer al final. Hay una norma en diplomacia: nada está acordado, si todo no está acordado”. Parece evidente que la idea era amarrar con un acuerdo parcial a Chile y luego extorsionarlo en base a “lo acordado”, algo asi como los “derechos expectaticios” pero en una negociación.

Cuando Bolivia “negocia” se puede esperar cualquier cosa: el año 2006 bajo las administraciones de Bachelet yMorales se inició una “negociación” con una “agenda de 13 puntos”. Las cosas marcharon decentemente bien hasta que los negociadores llegaron a una proposición de solución del conflicto por las aguas del rio Silala. El gobierno boliviano apremiado por los “reivindicacionistas” rechazó la propuesta sin apelación y no se volvió a tocar el tema. Ese tema no se tocó mas, los demás –que convenían a Bolivia- se continuaron tocando ad nauseam.

En el contexto actual, al día siguiente de la publicación del fallo de la CIJ, el presidente Morales dio por iniciada la Etapa 2 de su estrategia: las negociaciones con Chile.

Informó a Chile y al mundo que él hablaría con Bachelet para iniciar de inmediato las negociaciones que quería: nuestro Canciller le contestó que no gracias, que no habría negociaciones directas sino que se continuaría el proceso en la CIJ, hasta su término; Evo replicó que el Canciller de Chile no era nadie para decir nada; Bachelet le trasmitió que no se reuniría con él. Morales, incansable, en compañía de su embajador ante las Naciones Unidas, emboscaron a la Presidente Bachelet en un pasillo, su ayudante los fotografió y subió luego la foto a la red, bajo el título de “jefes de Estado de Bolivia y Chile negociando”, mintiendo descaradamente.

Como si fuera poco, ahora nos enteramos que Morales además se entrevistó con autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), “para que hagan un estudio para establecer beneficios si con Chile se acuerda una salida soberana al mar”.

La información fue dada por Evo Morales en persona y publicada en la prensa bolivana.

La transcribo textualmente, ya que no domino el idioma que habla Morales y podría malinterpretarla: “Nuestro interés  quiero que sepa ella (la Presidenta chilena), cómo juntos trabajar más bien como gobiernos y acordar que ambos países ganemos, es posible compartir algunos temas, ya hemos lanzado y de aceptación, he aprovechado las Naciones Unidas para conversar con el presidente del BID, CEPAL y CAF, para que tal vez ellos pudieran hacer un estudio”, dijo  Morales en entrevista con el canal estatal Bolivia TV, que se transmitió desde la casa en la que nació el Mandatario,  ubicada en  la población de Isallavi, Oruro.

Y se explayó en el tema económico: “Si hay que resolver el tema del mar con soberanía, si es por razones económicas, estamos de acuerdo con tema de soberanía”. “No sé si (Piñera) ha metido la pata, entiendo es un empresario, entiendo que tiene que pensar primero del sector gamonal, oligarquía chilena, no entiendo, se le ha ido”, dijo .

Sea como sea, el hombre sigue trasmitiendo. Ahora parece haber despachado a Carlos Meza que se estaba poniendo pesadito con eso de no apoyar su reelección hasta el año 2025 y lo habría reemplazado por una señora que hizo su debut insultando a Chile, el pais que debería acceder a sus peticiones, esta vez con poco brillo. En realidad es dificil superar el estilo aristocrático de Meza y su vocabulario sofisticado. Del pobre Choquehuanca ni un alma, quedó olvidado en la polvareda del frenesí revolucionario y negociador de Evo.

Cuando Morales haya mareado lo suficiente a nuestro gobierno, engañado a nuestra opinión pública, azuzado el Partido Comunista ¿chileno? y al Foro de Sao Paulo, metido al Papa y a cuanto despistado ande suelto por ahí y cacareado en su media lengua sus agravios y complejos contra Chile, vendrá la Etapa 3: armar una tinglado mediático desde donde distorsionar lo conversado con Chile, mentir y enredar para que nuestro gobierno parezca estar avalando su maniobra para forzar a Perú a aceptar la materialización de sus aspiraciones en la frontera entre ese país y Chile.

Y así van las cosas.

Es curioso lo que ha pasado con Perú. Inventó un pleito con Chile; desconoció los acuerdos firmados para el establecimiento de límites que fueron respetados por mas de medio siglo; resultó beneficiado con la justicia “asistencial” con que la Corte Internacional de Justicia ahora premia a Bolivia y salió con “algo”: el “triángulo exterior”. Se felicitaron y celebraron (aunque aun no cumplen con el tratado) y ahora se enfrentan a la posibilidad cierta, -si es que Morales tiene éxito en hipnotizar y marear a los negociadores chilenos-, de tener que enfrentar a Chile y Bolivia, asociados, desconociendo el tratado de 1929, y pidiendo a la CIJ que se haga justicia “reparatoria” a Bolivia, que fuerce a Perú a aceptar la transferencia de un corredor de la Línea de la Concordia con soberanía para Bolivia y de un tramo de costa soberana chilena para ese país. Pintoresco. Atrapados en su propia red. ¿A quién le irán a reclamar?, ¿qué argumentos irán a encontrar después de haber desmantelado el sistema existente?.

En el pasado Chile tampoco fue modelo de transparencia y claridad en sus tratos vecinales.

Sigue el festival.

Nuestro interlocutor boliviano reclama legitimidad, buena fe y democracia mientras fabrica una Constitución a la medida de sus reelecciones y sostiene que el colmo de lo democrático es que todo pertenezca y sea administrado por el Estado, como en Corea del Norte.

Creo que no hay salida ni fácil ni rápida de este embrollo, durante mucho tiempo ha habido ficciones, opacidades y soluciones de parche sin perspectiva histórica ni visión de largo plazo. Hoy parece obvio que no estamos ante un problema jurídico sino político. No se ve otra opción que sincerar la situación con Perú y juntos buscar una alternativa que reconstruya el espíritu del tratado de 1929 y, una vez que en Bolivia haya gobernantes modernos y racionales que entiendan de que se trata y como funcional el mundo actual, establecer un nuevo esquema de cooperación económica y buena vecindad que permita a Bolivia participar en la Alianza del Pacífico.

Otra alternativa sería patear el tablero, que cada cual busque su ventaja inmediata sin pensar en el largo plazo y que salga cualquier engendro.

Diría que, excepto Morales, ya estamos en condiciones de actuar racionalmente.

11 de Septiembre de 2015

Al conmemorarse el 42º Aniversario del 11 de Septiembre de 1973 tengo el agrado de saludar, con afecto, a los trabajadores y estudiantes simpatizantes de la Unidad Popular que ese día dieron la cara y combatieron por la causa en la que creían, mientras sus líderes revolucionarios huían en forma histérica y atropellada a refugiarse en embajadas para luego escapar a “continuar la lucha” desde Europa.

La verdad es que los traicionaron.

Que no les pase de nuevo.

En Punta Peuco hay muchos mas oficiales que soldados; es la diferencia entre decir : síganme, y decir: vayan.

Atentamente

 

 

En Chile los ciudadanos son iguales, pero los de izquierda son mas iguales que los otros

El jueves 27 vimos a la democracia chilena en acción; y mostró fallas estructurales.

Tenemos un grupo político, la izquierda, que se considera la depositaria de la superioridad moral y la legitimidad política, para quienes el hecho de permitir la existencia de cualquier sector político o social que se les oponga es una concesión, una gratuidad que dan voluntariamente; que no existe como un derecho inherente a su condición de ciudadanos chilenos sino que es solo una emanación de su benevolencia.

Esta condición de superioridad es la que determina que las leyes y los derechos ciudadanos son de y para la izquierda y que los “otros” (genéricamente: la derecha) puede tener acceso a ellos mientras se les permita o no sea posible reducirlos o eliminarlos, ya que su condición fundamental de estar en el error y la inmoralidad, los descalifica.

El que haya habido un gobierno de derecha -el de Piñera- es el resultado de una falla del sistema electoral, no es, -no podría ser-, una manifestación mayoritaria y legítima de la ciudadanía y como tal, era una anomalía que fue corregida ya que violentaba la razón y el orden natural. La sola posibilidad de que un grupo que no represente a la izquierda vuelva al poder, es contra natura y si llegara a suceder será válido hacer lo que sea necesario para que fracase y deje de gobernar, y mejor, en medio del escarnio público. Por ejemplo, lo que la izquierda le hizo a Piñera, cuando Andrade declaraba que Chile no se merecía un presidente con menos del 30% de aprobación.

La constatación de que opositores al gobierno, que en su lógica solo pueden ser de “la derecha” o fascistas – como nos lo recordó Francisco Vidal en La Segunda el día 29 recién pasado refiriéndose a los trasportistas-, empleen las mismas armas y exijan los mismos derechos y condiciones que ellos para hacerse oír, es algo conspirativo, que subvierte y ofende la lógica y el sentido común. Es un abuso de confianza, es creerse igual a ellos.

Una manifestación de los estudiantes que simpatizan con el gobierno, -aunque sea críticamente – para ellos es un derecho exigible y respetable, y se les respetó. Que los camioneros exigieran el mismo trato es violencia y contra ellos se puede usar todo, incluso el abuso administrativo de un decreto legal pero arbitrario como el autorizado por La Moneda y firmado por el Secretario Regional Ministerial de Transporte negándoles el derecho a hacer exactamente lo mismo que concedieron a los estudiantes, partidarios suyos.

Los objetivos y las razones de los primeros eran legítimos y al ser simpatizantes del gobierno se ubicaban en lo alto del podio de la moral; los motivos de los segundos, discrepantes y opositores, eran ilegítimos e inmorales, sediciosos para mas de alguno, posibles de ser suprimidos con la violencia que fuera necesaria. Esto explica el llamado del Partido Comunista, un partido miembro de la coalición de gobierno, a sus partidarios de hacerse presentes frente a la Moneda para agredir a los sediciosos. Y lo hicieron y para todos los chilenos, fue “algo normal”; anormal hubiera sido que los agresores fueran “de derecha” y habría que reprimirlos.

Es la lógica que impera en la Venezuela de Chávez y Maduro y en la Argentina de Kirchner, en que La Ley es un derecho para “nosotros”, el gobierno, y un deber y una herramienta de control sobre “ellos”, los opositores.

Aquí está la base del conflicto político en Chile.

Un ejemplo fue el establecimiento de un penal especial para los Militares Presos Políticos, el penal de Punta Peuco –si; son presos políticos porque se les acusa de haber empleado la violencia con fines y motivaciones políticas-, para el gobierno y la izquierda no es, como en realidad lo fue, el resultado de una negociación política entre representantes de grupos políticos antagónicos pero igualmente legítimos, sino una concesión que fue dada para superar una situación “táctica” en que la legitimidad y la moral debían ceder –transitoriamente- ante la ilegitimidad y la inmoralidad y que ahora, habiendo regresado la “normalidad” puede debe ser desconocida.

El diario La Segunda de hoy 29 en la sección Top Secret se plantea que el programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior rechazó hacerse parte en los 190 casos de terrorismo de izquierda entre los años 1970 y 1990 ya que según el secretario ejecutivo del programa, Francisco Ugás (un apellido con prosapia de izquierda)  “la acción penal se encontraría prescrita, lo que impide la comparecencia de esta repartición” y “que no reúne las características contextuales de un crimen de lesa humanidad o un crimen de guerra”. Una posición de toda lógica: los militares era “ellos” y no tiene derecho a nada y toda forma de castigarlos es por consiguiente legitima.

De esta manera, los indultos, las becas, las indemnizaciones y las pensiones a sus partidarios del MIR, FMR y PC, que cometieron delitos de violencia política, si merecían ese trato benévolo, ya que defendían la verdad, la razón y la moral.

Unos empleaban las armas y la violencia para imponer el bien y lo otros lo hacían para imponer el mal. No se puede comparar a los fascistas con los luchadores por la libertad.

En esta línea, la exclamación de la Sra. Bachelet es un síntesis perfecta: “Cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. ¿Por qué habrían de temblar “los otros”?, porque “nosotros”, cuando enfrentamos a “los fascistas” no argumentamos; desatamos la violencia, el vandalismo, los saqueos, los escupos, los puntapiés. Ese es “nuestro” lenguaje y como “ellos” no saben o tiene escrúpulos para hacerlo, podemos imponer “la verdad, la moral y la razón”, que como es sabido, están siempre a “nuestro” lado. De aquí la majadera insistencia en que sus muertos fueron asesinados “por pensar distinto”, ya que el uso que hicieron de las armas y el terrorismo era un derecho inalienable de los buenos y por consiguiente no entran en la contabilidad criminal.

Es la lógica que Allende expone en su entrevista con Regis Debray, diciendo, que ante la necesidad táctica de tomar el poder, era legítimo firmar un “estatuto de garantías democráticas” con la Democracia Cristiana, que obviamente sería desconocido en cuanto fuera posible o necesario y así fue y cuando “la derecha” exigió que fuera respetada no podía sino tratarse de una acción sediciosa, violenta, reaccionaria, abusadora y todo el diccionario de descalificaciones que todos conocemos.

Mientras la izquierda chilena y su gobierno actual no asuman que los que no son de su bando son ciudadanos con exactamente iguales deberes y derechos políticos y sociales; con el mismo derecho a hacer oír sus voces, a ser escuchados y a ser gobierno; a ser juzgados con la misma vara; a que al gobernar sus razones no solo sean escuchadas sino que sean incorporadas a las decisiones y políticas; que sean respetados como personas y ciudadanos; que son tan decentes o indecentes como ellos mismos, no habrá paz ni estabilidad en Chile.

Este es uno de los problemas centrales de la democracia, según su acepción tradicional occidental, en Chile y nadie está intentando, con honestidad y valor, enfrentar el problema.

Fernando Thauby

29 de Agosto de 2015

EL MINISTRO GOMEZ Y EL MIRISTA SOLÍS: “Trabajo para un Hermano”

Alejandro Solís, jubilado del Poder Judicial, es uno de esos personajes oscuros e impresentables que flotan al amparo de las convulsiones sociales prestando servicios a sueldo a los ganadores de turno.

El que ahora nos ocupa tiene un prontuario amplio: mirista asociado al movimiento cuando fungía de juez en San Fernando en 1973 y parecía que ese grupo ganaría la guerra civil que la izquierda propiciaba en Chile. Se benefició de la benevolencia del Gobierno Militar que liberó y entregó a la custodia del Presidente de la Corte Suprema Don Enrique Urrutia Manzano a los terroristas existentes en el Poder Judicial, quien investigaría y tomaría las medidas que correspondieran.

Inventor de aberraciones jurídicas risibles -si no perjudicaran brutalmente a sus víctimas- es una de las mayores vergüenzas en la historia de la judicatura chilena. En compañía de Juanito Guzmán forman la dupla mas conspicua de mediocres útiles de alto relieve y baja decencia.

El periódico La Tercera en su edición del domingo 16 de agosto de 2015, nos informó que “El ex magistrado Alejandro Solís -quien investigó emblemáticas causas que afectaron a la Dina- encabezará una nueva Unidad de Derechos Humanos que el gobierno decidió crear, a través del Ministerio de Defensa, para facilitar la entrega de información de las Fuerzas Armadas. La iniciativa constituye la respuesta de La Moneda a las demandas de agrupaciones por el fin de los llamados “pactos de silencio” en dichas instituciones” y que “A primera hora de mañana -lunes 17-, el ex ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago Alejandro Solís cruzará el vestíbulo de ingreso al Ministerio de Defensa, en pleno centro de Santiago”.

“En esa cartera -liderada desde hace tres meses por José Antonio Gómez (PR)-, el ex magistrado asumirá la cabeza de la Unidad de Derechos Humanos, entidad que comenzará a funcionar en el mismo instante en que Solís se instale en su nueva oficina de calle Zenteno”.

Dicha Unidad “Va a tener los medios y los recursos para relacionarse con el presidente de la Corte Suprema, con los auditores de las distintas ramas, para que los ministros que requieran cierta información se dirijan específicamente a esta unidad para buscar y hacer toda la investigación necesaria para saber si los antecedentes se están pidiendo, existen o no y por qué no existen”.

Para el cumplimiento de su labor investigativa y punitiva, “La oficina de Solís … contará con acceso a antecedentes en red que hoy están en manos de las Fuerzas Armadas. La repartición, en todo caso, no sólo se remitirá a la entrega de información -en caso de que esté disponible-, sino que, además, deberá dar respuestas concretas ante la eventualidad de que los datos solicitados no sean encontrados”.

La nominación fue manejada con gran secreto por parte del Ministro de Defensa José Gómez, ex militante comunista, para evitar que se repitiera lo que Solís tipificó como “presiones de los militares” para que no ejerciera, desde su condición de retiro, su “asesoría” en la marcha de los procesos a militares. Se fue maldiciendo a la Corte Suprema e insinuando ser víctima de los “intrigantes” de esa alta instancia judicial.

Según La Tercera, “La designación de Solís es una apuesta largamente deseada por Gómez. El hoy ministro de Defensa había buscado contar con la asesoría del ex magistrado desde que estaba a la cabeza del Ministerio de Justicia”. “La nominación tiene una connotación especial para el propio ex magistrado. Sólo esta semana -en el programa El Informante, de TVN- el ex juez denunció que integrantes del Ejército presionaron para que el año pasado dejara el cargo que lo facultaba para asesorar a los ministros en visita que investigan los crímenes contra los derechos humanos”.

Una venganza perfecta. Toda una saga.

Lo que parecía la creación -con escaso tino político y dudosa constitucionalidad- por parte del Gobierno, de un Comisario Político con amplios poderes, con libre y directo acceso a toda la información de las FFAA, parece haberse transformado en algo mas inocuo -solo uno mas de los 80.000 vagos contratados en diversas reparticiones por este gobierno-, “para precisar y agilizar la información que solicitaran los ministros –que parece no saben escribir- que atienden causas contra los militares” y que como ambos dejaron en claro por la prensa, “ninguno de los dos (Muñoz ni Solís), “son detectives” no les cabe tarea alguna de investigar. En breve, Solís hará el trabajo de una secretaria cara y fea.

Como es habitual, un invertebrado senador gremialista y miembro de la comisión de Defensa, -un payaso triste- Víctor Pérez, perdió la oportunidad de quedarse callado e hizo su aporte sosteniendo que “es la decisión del gobierno y se respeta”. Para esa perla le pagamos algo así como 7 millones de pesos mensuales.

La penosa fotografía de El Mercurio que muestra Solís con cara de bagre con estreñimiento a su llegada a su cubículo en el ministerio de Defensa; sentado en un escritorio escolar; con una corchetera, un destacador color lila y un rollo de cinta scotch no resulta particularmente  impresionante, mas bien proyecta la imagen de que se trata de un pituto para un colega marxista que necesita equilibrar su presupuesto mensual:

TRABAJO PARA UN HERMANO.

Fernando Thauby García

18 de agosto de 2015

MAR(X) PARA BOLIVIA

PREFACIO: Hubo una época en que en Chile se hablaba y pensaba en la jerga que leerán a continuación. Para muchos puede resultar incomprensible; para nuestra generación -de izquierda y derecha- era “normal”. El dogmatismo, la irrealidad, el elitismo y la soberbia, el desprecio hacia el hombre común y su aspiración de tener una “vida buena”, y la disposición a sacrificar lo que fuera necesario para lograr las metas abstractas de los intelectuales y políticos que levitaban en sus mundos gaseosos, también eran considerados “normales”. En el último par de años en Chile pudimos a ver un poco de eso y un escalofrío recorrió nuestras espaldas. Un dejà vú deprimente.
Bolivia, bajo la guía de su vicepresidente, se mueve en esa dirección. Vive en un mundo paralelo, con alguna intersección con lo que piensa y predica el Papa Bergoglio.

Álvaro García Linera, Vicepresidente de Bolivia; nació en 1962 en Cochabamba y se licenció en matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1985 regresó a Bolivia y militó en favor de un gobierno indígena de liberación. En 1992 fue encarcelado durante cinco años por su participación en la estructura de mando del Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK), grupo de jóvenes burgueses indigenistas. Posteriormente estudió sociología y luego participó en las elecciones de 2005 compartiendo fórmula con Evo Morales.

García es el “complemento” de Morales, dupla en la cual Evo pone un liderazgo caudillista, indigenista y carismático, acompañado de una notable carencia de educación formal y de rigor intelectual. Presume de no haber leído nunca un libro completo y su experiencia exitosa en luchas sindicales la lleva a emplear esos métodos, sin adecuaciones, en otros ámbitos. García por su parte cumple el rol de mentor, consejero y “analista” sensible y profundo. Esta asociación hasta ahora funciona sin crisis visibles dado que tienen metas diferentes: García aspira a ser una especie de líder intelectual de una nueva forma de marxismo que esta vez si logrará la implantación del comunismo en Latinoamérica, y Morales satisface sus aspiraciones con la dirección del movimiento boliviano.
El acceso de la dupla Morales – García al gobierno en un momento de altos ingresos por la exportación de materias primas -gas para el caso de Bolivia- los llevó a creer que tenían mano libre para implantar sus ideas disponiendo de recursos en abundancia. Para Bolivia, la firma de tratados de venta de gas a Brasil y Argentina a precios muy convenientes le han permitido sortear la crisis que tiene a Maduro contra la pared. Estos contratos se aproximan a su vencimiento y no serán renovados en las mismas condiciones.
García es ¿autor? de una teoría política que ha evolucionado constantemente a partir del estudio del Marx clásico desde una perspectiva indigenista.
García nos explica que Marx descubrió que las sociedades organizadas en comunidades no necesariamente debían pasar por la proletarización para llegar al comunismo. De esta forma, la sociedad boliviana, ejemplo vivo de comunitarismo, presenta la posibilidad de llevar a cabo un nuevo tipo de revolución comunista en nuestros países.
“Para nosotros -dice García- la importancia del pensamiento creativo de Marx es fundamental. Y no únicamente para reconocer nuestra realidad y nuestro pasado, sino, en primer lugar, para entender las fuerzas comunitarias que —junto a las que ha creado el capitalismo para negarlo— empujan nuestra sociedad a la posibilidad del socialismo”. Traducción: Marx vió que el comunitarismo es también una fuerza revolucionara.

Los marxistas que lo precedieron –según García- no entendieron nada: “El supuesto marxismo, que en realidad no fue más que una caricatura de tercera de él, que desde los años treinta comenzó a aparecer por estas tierras, se apoyaba en bases deformadas. Sus dos vertientes, trotskista y estalinista, a pesar de su supuesto antagonismo, en realidad compartieron (y comparten) las mismas deformaciones, tergiversaciones y desconocimiento del marxismo revolucionario”. Traducción: Los interpretes del marxismo entre ellos “se odian como hermanos”. Ahora les traigo la interpretación “correcta”.

Él, Marx, en cambio, vio que la comunidad ancestral sólo podía desarrollarse y hacer prevalecer sus rasgos colectivistas en la medida en que fuera capaz de promover levantamientos generales en contra del régimen capitalista, esto es, en tanto las masas comunitarias llevaran a cabo una guerra revolucionaria como parte fundamental de la Revolución Socialista de trabajadores de la ciudad y el campo, que pusiera fin tanto a las fuerzas individualistas en el interior de la comunidad, como al régimen capitalista, que la acosa por todas partes. Traducción: los indígenas organizados en comunidades solo pueden conservar sus estilos de vida si se organizan e incorporan a la Revolución Socialista.

Entonces, “la comunidad no sólo habrá de conservarse, sino que habrá de recuperar sus condiciones primarias de asociación y control de los productores sobre la producción; y lo mejor de todo, lo hará en condiciones nuevas y superiores, por la existencia de nuevas fuerzas y riquezas productivas, y por la presencia mundial del proletariado, que posibilita la incorporación de esas riquezas y su control social, común, comunitario por los trabajadores directos; por tanto, la superación de las antiguas condiciones que por siglos empujaron a la comunidad hacia su lenta disolución”. Traducción: Si lo hacen, no solo conservarán su organización comunitaria sino que avanzarán en su desarrollo.
Estas condiciones revolucionarias, previstas por Marx hace ya cien años, son las que en la actualidad comienzan a despuntar con gigantesca fuerza en la lucha y en los preparativos revolucionarios de comunarios y proletarios del país y el continente. Traducción: Ahora es el momento en Bolivia y latinoamérica.

Así llegamos a las condiciones que permiten que Evo y García encabecen la revolución indigenista esta vez cultural y social mas que laboral y de clase, que se propagará a Ecuador, Guatemala y México.
García señala que “El evismo actúa, con rasgos y alcances que complementan a los más radicales del chavismo, de Hugo Chávez, en Venezuela; el castrismo, de Fidel Castro, en Cuba, y al reformismo de Lula da Silva, en Brasil. Todos alineados en este giro a la izquierda que ha emprendido América Latina como respuesta al neoliberalismo”. Comentario: Chávez está muerto, Maduro está reventado; Castro se amistó con EE.UU.; Brasil se reconvirtió al libre mercado. La izquierda marxista está de salida en la región.

Creemos que lo que se está haciendo aquí en Bolivia, donde el liderazgo indígena tiene un proyecto de país y de dignidad en términos de movimientos sociales y de diálogo con los diversos sectores, marca una nueva línea política continental. Lo que estamos construyendo aquí es el evismo, el evismo como un proyecto político nacional, en primer lugar, pero de repercusión internacional. Que tiene una singularidad histórica muy notable que vamos a convertir en una doctrina política que pueda ser útil para otros actores sociales en el continente.

El evismo, según García Linera, “marca una nueva línea política en el país y en el continente. Una vía que se ofrece a sí misma como un movimiento político con un fuerte componente indígena y que se postula como una izquierda “democrática y viable”, pero contestataria a las políticas conservadoras de la globalización”. Un movimiento cuya acción está centrada en lo que haga o deje de hacer el caudillo indígena – Evo Morales- , con sus inmensas cualidades como líder político. Allí, Álvaro García Linera asume una función determinante: consejero, equilibrista, contrapeso de un líder a la vez personalista, democrático, imprevisible y radical.
En ese marco, mantendrán la relación con Estados Unidos pero sin condiciones, y se volverá a una política de “gas por mar” con Chile, sin concesiones, en pos de una salida soberana al océano Pacífico. Los temas fuertes del Gobierno de Morales van a ser tratados en España, Brasil y China.

“La transformación más importante tiene que ver con el nuevo papel del Estado boliviano en el control, la generación y la utilización del excedente. Nosotros recibimos un Estado sin una sola empresa, porque todas las empresas públicas habían sido transferidas al sector privado en el marco de lo que se denominó neoliberalismo. Y, en algo más de un año, el Estado boliviano ha comenzado a intervenir abierta y directamente en la producción y el control de la riqueza. En hidrocarburos, a través de YPFB, que no solamente se ha convertido en un regulador de contratos, sino que se transformó en propietaria de todo el gas que posee Bolivia mediante el decreto de nacionalización. Es YPFB quien define los precios, los volúmenes y los lugares de distribución. Es el Estado el que establece los costos de producción y las utilidades de las empresas privadas que explotan el gas. Así, el Estado boliviano ha pasado de controlar del 6 o7% al 19% del Producto Interno Bruto (PIB). Nuestro objetivo es llegar al 30%. En minería también se está afianzando la presencia del Estado, sobre todo en Huanuni, donde está la principal empresa minera con el proletariado más numeroso, 5.000 obreros de un total de 10.000 mineros. En los siguientes meses asumiremos el control de las telecomunicaciones y el Estado emprenderá la construcción de tres o cuatro fábricas: de papel, de cemento, plantas separadoras de gas, posiblemente una fábrica de refinamiento de plástico. También se está trabajando en la construcción de una nueva línea aérea estatal -en reemplazo del Lloyd Aéreo Boliviano que se encuentra al borde de la quiebra y dejó de volar-. Ese es el primer núcleo de ruptura con el viejo régimen y la puerta para avanzar hacia un posneoliberalismo. Un Estado productor, controlador de la mayor parte del PIB.

“Si el Estado es el principal generador de riquezas, debe comenzar a transferir recursos y tecnología hacia los sectores microempresariales y campesinos. Ahí, este proyecto se distancia del desarrollismo que predominó en los años cuarenta y cincuenta, según el cual todos debían convertirse en obreros o burgueses. Acá estamos imaginando una modernización pluralista, con renovación tecnológica, especialización y diversificación, acceso a mercados, provisión de servicios, pero dentro de la propia lógica microempresarial y campesina comunitaria. Hay tres modernizaciones en paralelo, mientras que el desarrollismo cepalino impulsaba una sola vía de modernización. La moderna industrial, la microempresarial artesanal urbana y la campesina comunitaria rural. En ese marco estamos potenciando la introducción de tecnología productiva en el área rural, como los tractores, para remover la base arcaica de la economía campesina tradicional, aún sostenida en el arado egipcio del siglo XVI.
En un año repartimos unos 800 tractores con equipamiento adecuado para los distintos tipos de suelos. Buena parte de los recursos de la cooperación externa los estamos dirigiendo hacia estos sectores. Tenemos muy clara esta lógica de las tres modernidades, parafraseando a Mao Tse Tung, mediante la transferencia de excedentes del Estado”.

Y el Comunismo ¿en dónde queda?

García nos explica: “Recuerdo que, desde 2002, vamos teniendo una lectura mucho más clara y hablamos del carácter de la revolución, como democrática y descolonizadora. Y dijimos: no vemos aún comunismo. Por doctrina, la posibilidad del comunismo la vimos en un fuerte movimiento obrero autoorganizado, que hoy no existe, y que, en todo caso, podrá volver a emerger en veinte o treinta años.
Y agrega:
En los años noventa se produjo una reconfiguración total de la condición obrera que desorganizó todo lo anterior y dejó micro núcleos dispersos y fragmentados de identidad y de capacidad autoorganizativa. En el mundo campesino indígena vimos la enorme vitalidad en términos de transformación política, de conquistas de igualdad, pero la enorme limitación y la ausencia de posibilidades de formas comunitaristas de gestión y producción de la riqueza.
Y añade:
Entonces, ¿cómo interpretar todo esto? El horizonte general de la época es comunista. Y ese comunismo se tendrá que construir a partir de capacidades autoorganizativas de la sociedad, de procesos de generación y distribución de riqueza comunitaria, autogestionaria. Pero en este momento está claro que no es un horizonte inmediato, el cual se centra en conquista de igualdad, redistribución de riqueza, ampliación de derechos.
Cómo incorporan Gracía y Evo la realidad del “abuenamiento” entre EEUU y Cuba; la ruina de Venezuela en manos de Maduro; el fin sin gloria del Kirchnerismo en Argentina; la decadencia de Correa, y sobre todo el abandono del “lulismo” y la decadencia del Partido de los Trabajadores en Brasil, son preguntas sin respuestas, pero como ya sabemos, los revolucionarios no se enredan en esas “pequeñeces”, ellos ven el “gran e inevitable cuadro del movimiento de la historia”.

Nos guste o no, somos vecinos de Bolivia y ellos quieren “Mar(x) para Bolivia”, pero no nos sorprendamos de no poder seguir sus lógicas, están en otra, en la sesentera – en una de hace medio siglo, antes del celular y el DVD, antes de internet y el supermercado.

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Fernando Thauby García
T3 SpA
Consultores

12 de Julio 2015

FILTRACIONES JUDICIALES: ¿búsqueda de la verdad o intereses personales?

El diario El Mostrador en su edición del 10 de junio, nos informa las increíbles declaraciones del Jefe de la Zona Oriente Alberto Ayala a los periodistas, respecto a la eliminación de Carlos Gajardo de su función de persecutor en el caso Corpesca: “ … todas las investigaciones deben tener un debido proceso y cuando yo veo permanentemente que elementos de una investigación están en los diarios y medios, yo como fiscal regional tengo que tomar las medidas del caso”, … “no tengo cómo imputar nada a nadie, sería una infamia de mi parte hacerlo, pero tengo que tomar las medidas. Tuve muchas personas afectadas, por esto abrimos investigaciones respecto a filtraciones. De muchas otras causas ustedes se acogieron al legítimo derecho de guardar sus fuentes y yo debo resguardar el debido proceso”.

El fiscal jefe sostuvo que no ha conversado con el fiscal Gajardo. Que no comete la infamia de imputar nada a nadie, pero igual lo defenestra. Hubo persona afectadas que siguen sin ser reparadas. Inicia investigaciones respecto a filtraciones pero no puede mostrar resultados.
El Mostrador también señala que: “El movimiento de Ayala fue interpretado como un “golpe blanco” al fiscal Gajardo. De acuerdo a fuentes internas, Gajardo era el único que no se “agachaba” ante Ayala”.
“Las versiones decían entonces que Ayala tenía un “dilema” con Gajardo por no poder “controlarlo” y no poder “sacarlo”, ya que es el fiscal “estrella”.
“Para muchos, dejar a Gajardo fuera del caso Corpesca es una pasada de cuentas de Alberto Ayala, ya que ambos mantienen una “difícil” relación desde hace meses, cuyo punto más álgido fue en febrero”.

Considero increíbles estas declaraciones porque dejan al descubierto una mezquina lucha de vanidades, una guerra despiadada por la notoriedad y el escalamiento burocrático, a costa de lo que se supone que es su muy delicada función: impartir justicia. Si hay algo desmoralizador para la sociedad son estos abusos; constituyen una traición a la buena fe de los ciudadanos y un abuso de poder inaceptable. Dejan al descubierto que las “filtraciones” de los elementos de las investigaciones -que se suponen reservadas- ocurren en beneficio de los miembros del poder judicial tratando de alcanzar el estrellato por medio de una impúdica competencia.
Pero esto es aun mas escandaloso: Las infidencias y abuso de poder de los funcionarios de la justicia destruyen carreras, reputaciones y causan graves e irreparables perjuicios a las personas que tienen la desgracia de caer en medio de esta lucha de intereses personales, sin que la Corte Suprema, el Ministerio de Justicia, ni el Congreso se den siquiera por aludidos. Tan grave como eso, es que en la furia de esta riña nadie tiene tampoco el menor recato en atentar grave e impunemente contra la seguridad nacional.
Dentro de lo que la prensa bautizó como “Caso Fragatas”, -la investigación llevada a cabo por el Fiscal de la Zona Oriente Carlos Gajardo para esclarecer los posibles delitos ocurridos en el proceso de modificación de las estructuras de las fragatas adquiridas por Chile al gobierno de Holanda-, se dispuso la incautación de la información contenida en el computador de uno de los investigados, el empresario Guillermo Ibieta.
Este “disco duro” fue incautado por la policía civil y entregado a la Fiscalía Oriente para, se supone, su custodia y análisis para los fines de la investigación. Muy poco después, un periódico electrónico nacional dio a conocer que había tenido acceso a los 100.000 archivos de información referida a “transacciones bancarias, informes de ex marinos chilenos, recomendaciones de lobby para distintos proyectos y un contrato secreto de Asmar”. Y precisa aun más: “Se trata de sólo una muestra de lo que contiene el disco duro de este “intermediario” de cuyos 43 gigabytes (el diario electrónico citado) obtuvo una copia íntegra. La misma que está en manos del fiscal de la zona oriente Carlos Gajardo”.
Esta información fue el puntapié inicial para varias semanas de especulaciones, suposiciones, cuestionamientos y nuevas acusaciones periodísticas a todas las personas y organismos que tuvieron la desgracia de estar mencionados en los documentos de Ibieta que, por lo demás, nadie podía asegurar que dijeran la verdad o mintieran.
Los afectados fueron severamente vulnerados en sus derechos. Los antecedentes obtenidos por la policía, en uso de las atribuciones entregadas a ellos para apoyar a la justicia, se transformaron en instrumento para juzgarlos y condenarlos frente a la opinión pública. No tuvieron ocasión de defenderse; fueron declarados culpables aunque la justicia, eventualmente, los declarara inocentes.
El procedimiento fue ilegal e inmoral, sin embargo lo más grave es que nunca se aclaró la fuga de información secreta desde la Fiscalía Oriente, desde la Policía o desde otra fuente, hacia el medio electrónico.
Pero es peor, esta situación, en si misma seria y preocupante, no terminó ahí. El fenómeno volvió a repetirse.
Dentro de la misma investigación, el Ministro de Fuero Manuel Antonio Valderrama Rebolledo y el Fiscal Metropolitano Oriente Carlos Gajardo, solicitaron al Ministro de Defensa amplia información respecto al proceso de adquisición de los buques y materiales conexos, la que fue entregada por el Comandante en Jefe de la Armada al Ministro de Defensa Nacional mediante el Oficio Secreto N° 4561/3079 del 25 de Junio de 2012, – junto a una carpeta con información clasificada como Secreto, respecto al cual se solicitó tener presente lo señalado en el Código de Justicia Militar, el Código de Procedimiento Penal y el Código Procesal Penal en cuanto a “evitar la divulgación de la información durante la investigación y substanciación del eventual proceso y que al término de éste, los antecedentes sean devueltos a la Armada”.
Pues bien, muy poco después, el mismo medio digital los dio a conocer, in extenso y completamente, en su publicación electrónica. Nuevamente, ni el Ministro de Defensa Nacional, ni el Ministerio de Justicia, ni la Corte Suprema, ni el Ministro de Fuero, ni el Fiscal de la Zona Oriente tomaron acción legal ante esta gravísima vulneración de la seguridad de la defensa nacional.
De acuerdo a la ley, dentro de las 24 horas de haberse producido la publicación de estos documentos, y mediante ella, de haberse producido un eventual delito, las autoridades afectadas debieron haber interpuestos las denuncias correspondientes. En efecto, sea el Fiscal de la Zona Oriente o el Ministro de Defensa debieron haber procedido en la forma señalada. Algunos días después, sólo el Comandante en Jefe de la Armada lo había hecho.
No pasó nada, ni entonces ni después.
Esto se ha repetido muchas veces, por ejemplo, con la Investigación respecto a lo sucedido el 27 de febrero de 2010, en que todos los tomos de la investigación fueron a parar al escritorio de Ascanio Cavallo, decano de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien la usó para especular, suponer y desprestigiar impunemente a personas e instituciones.
Caben muchas preguntas, pero sin duda la primera y principal es saber la causa del incumplimiento de la obligación funcionaria de diversas autoridades del Ejecutivo y también del Poder Judicial de denunciar posibles delitos y llevar a cabo las investigaciones necesarias para identificar a los culpables, los responsables, sus cómplices y determinar las razones de la reiterada repetición de hechos similares que configuran graves violaciones a un Derecho Humano como es la honra y dignidad de las personas, y a la seguridad de la defensa nacional, ambos delitos sancionados con severidad en todo el mundo.
No es conducente ni justo atribuir estas situaciones a la prensa como actividad o como gremio; menos cuestionar la libertad de prensa. Tampoco debilitar lo avanzado respecto a transparencia de los actos de las autoridades o funcionarios, pero es imprescindible la existencia de una supervisión y una contrapartida efectiva que acote la impunidad de los que trasgreden esas normas en beneficio propio -fama o dinero-.
El incumplimiento por parte de las autoridades Judiciales, Ministeriales, de la Policía y otros, de las normas legales que los obligan a denunciar, investigar y sancionar las conductas ilegales, abusivas y prepotentes de las autoridades judiciales en perjuicio de los ciudadanos de a pié, no puede ser tolerado. Menos la conformación de asociaciones ilícitas entre periodistas carentes de ética y traficantes de información reservada.
La pregunta clave es: ¿quién custodia a los custodios?. Sus autoridades jerárquicas, obviamente que no. Las autoridades políticas y judiciales se desentendieron y guardaron silencio, hoy están pagando por su complicidad.
Cuando los afectados son miembros de la Judicatura las investigaciones mueren en la nada. Cuando son otros, los fiscales abusan de su poder.
Mañana el afectado puede ser ser usted y estará indefenso.

Fernando Thauby García
T3 SpA
Consultores
11 de junio de 2015

Comisión Rettig de Verdad y Probidad Política

Suavemente al comienzo, pero con fuerza desde comienzos del mes de mayo, tanto la Prensa  como la Oposición y la Nueva Mayoría declaraban que el 21 de mayo recién pasado era la última oportunidad para que la Presidente tomara las riendas de la crisis y recuperara el control de la agenda y la capacidad de gobernar.

El Gobierno prefirió una Mensaje con medidas sociales poco significativas para la mayoría y omitir, no digamos solo el enfrentamiento de la crisis política y moral que vive el país, sino cualquier referencia al respecto. Su Mensaje fue claro: En Chile no pasa nada anormal y funciona como siempre lo ha hecho. No por ignorar un problema éste desaparece.

Pocas horas después del Mensaje, el destituido Director del Servicio de Impuestos Internos sacó del ropero de la Nueva Mayoría un cadáver en descomposición: existieron presiones del Ministerio del Interior y de “los políticos” para que retardara o trabara la investigación de lo que, ya era claro, se trataba de una organización para obtener recursos en forma fraudulenta para financiar la precampaña de la candidatura de la actual presidente.

Estamos ante dos problemas en extremo difíciles: primero, la Jefe de Estado no pudo, no supo o no quiso enfrentar la crisis y profirió soslayarla sacrificando a algunos de sus acompañantes. El problema crítico es que es imposible que la opinión pública acepte el mensaje de la presidente de que ella no estaba informada de todo esta maquinaria delictiva, que para colmo incluía no solo a empresarios que podríamos calificar como algunos de “los poderosos de siempre”, sino conspicuamente, el ex yerno del general Pinochet, beneficiario emblemático de la privatización de industrias estatizadas por la Unidad Popular y segundo, que el problema al no ser enfrentado, terminó de liquidar la escasa credibilidad que aun conservaba Bachelet y la entrega por capítulos de esta fea telenovela no le permitirá dejarla atrás y seguir ejerciendo el mando de la República. Estamos en el peor de los mundos, sin liderazgo creíble y con una gotera de escándalos que caen en su cercanía, con el riesgo de que en cualquier momento alguno la toque directa e irremediablemente y con instituciones vitales para la República sometidas a un desgaste que podría llevarlas a su debilitamiento y destrucción. Hoy día el riesgo de un escándalo que impacte directo a Bachelet es significativo, y las consecuencias de eso pueden llevarla a la misma posición de Richard Nixon: jurando por TV que era inocente sin que nadie le creyera y que a esas alturas era irrelevante que fuera o no cierto ya que a nadie le importaba y todos querían que se fuera.

La pregunta que todos los chilenos nos hacemos ya no es si existieron -y existen- o no máquinas armadas para hacer cohecho en gran escala, defraudar al fisco para obtener y traficar poder, sino cómo y cuándo el Poder Ejecutivo estará en condiciones morales, éticas y mentales para hacer el trabajo para el cual fue elegido y dotado de recursos y atribuciones: Gobernar el país de acuerdo a la Constitución y las leyes.

Un elemento que agudiza esta crisis es que el desastre y la pérdida de credibilidad afecta también al Poder Legislativo que venía en un tobogán de desprestigio que ya lo tenía en el piso. La ciudadanía no quiere, respeta ni valora para nada a los senadores y diputados. Abomina de “los políticos” en general y quiere no verlos mas. Justo es reconocer que muchos miembros de ambas corporaciones han hecho todo lo que han podido para ponerse en esa posición, desde bailar con vedettes en plena sede porteña hasta todo tipo de abusos y excesos en sus gastos, honorarios y procedimientos.

El tercer Poder del Estado, el Judicial tiene una rama, las Fiscalías, que aun conservan algo de credibilidad pero debilitadas por su recurrente y ya antiguo abuso de poder mediante la “filtración” de antecedentes y declaraciones reservadas y partes del secreto del sumario, que a los pocos minutos de obtenerse, salen a la publicidad a través de “medios amigos”, con grave desmedro de la reputación y los derechos de los afectados, todo en beneficio de las carreras de los custodios de dichos documentos. Por un lado es cierto que los fiscales no pueden hacer carrera funcionaria y en los escasos años de su ejercicio deben de hacer todo lo que puedan para cimentar su futuro en otra parte, pero suelen poner demasiado empeño en detrimento de los acusados de turno.

En breve, el Ejecutivo está paralizado y ha mostrado persistente incapacidad y voluntad de enfrentar el desastre político y moral que lo llevó y lo mantiene en el poder. El Legislativo es parte del problema. No tiene la legitimidad para enfrentar un proceso de limpieza y regeneración política y el Poder Judicial y aun conserva la capacidad de seguir ventilando la corruptela pero carece de la legitimidad política y moral para jugar un rol de liderazgo. La opinión pública no confia en ninguno de ellos y prefiere a Carabineros y las FFAA por decenas de puntos en cada encuesta que haya en el país, pero ellas están excluidas del problema y para todos es mejor que eso siga así.

¿Qué hacer?, ¿Cómo salir de esta encrucijada?.

Lo que no hay que hacer es terminar de demoler la institucionalidad que aun existe.

Tenemos un Congreso que está golpeado, desprestigiado y que alberga a demasiadas personas que reiteradamente han mostrado falta de honradez y pudor, pero su renovación mediante una forma arbitraria o por fuera de los márgenes constitucionales agravaría la situación. Esto indica que la renovación de esa instancia solo puede ser gradual y a lo largo de un lapso de algunos años.

Tenemos un Poder Judicial que está prestando servicios útiles. Hay pues que potenciarlo, rodearlo de respeto y consideración y exigirle en forma inclemente que cumpla sus deberes. Ese es un rol que debe cumplir la prensa y la opinión pública.

Y tenemos un Poder Ejecutivo. Paralizado, extraviado y hasta asustado. No viene al caso seguir devaluándolo, por el contrario es preciso apuntalarlo con buena fe y criticarlo con lealtad y espíritu de cuerpo. Es el gobierno de Chile.

No hay que terminar de destruir las instituciones sino que debemos rescatarlas de las manos de quienes abusaron de ellas; restaurarlas, reforzarlas y recuperarles su majestad y honor.

Pero falta algo, creo que lo mas importante: falta el motor que dinamice esta renovación. Falta la instancia que identifique y permita la eliminación de la minoría dominante que se apoderó de la política en Chile.

Y aquí ya tenemos una experiencia que en su momento fue útil.

Me refiero a la Comisión Rettig.

El Decreto Nº 355 del 25 de abril de 1990 creó una Comisión de Verdad Y Reconciliación que en sus considerandos adaptados a las presentes circunstancias diría:

1º.- Que la conciencia moral de la Nación requiere el esclarecimiento de la verdad sobre las graves violaciones a la probidad y a la ética política cometidas en el país entre 1990 y 2015:

2º.- Que sólo sobre la base de la verdad será posible satisfacer las exigencias elementales de la justicia y crear las condiciones indispensables para alcanzar una efectiva confianza pública e instituciones sólidas.

3º.- Que sólo el conocimiento de la verdad rehabilitará en el concepto público la dignidad de la política y de la función pública y permitirá reparar en alguna medida el daño causado;

4º.- Que el juzgamiento de cada caso particular, para establecer los delitos que puedan haberse cometido, individualizar a los culpables y aplicar las sanciones que correspondan, es atribución exclusiva de los Tribunales de Justicia.

5º.- Que el ejercicio de las acciones judiciales para dichos efectos, no permite esperar que el país pueda lograr una apreciación global sobre lo ocurrido en un plazo más o menos breve;

6º.- Que la demora en la formación de un serio concepto colectivo al respecto es un factor de perturbación de la convivencia nacional y conspira contra el anhelo de disponer de un estado probo y eficaz.

7º.- Que sin perjuicio de las atribuciones que corresponden a los Tribunales de Justicia, es deber del Presidente de la República, en cuanto encargado del gobierno y la administración del Estado y responsable de promover el bien común de la sociedad, hacer todo lo que su autoridad le permita para contribuir al más pronto y efectivo esclarecimiento de esa verdad;

8º.- Que el informe en conciencia de personas de reconocido prestigio y autoridad moral en el país, que reciban, recojan y analicen todos los antecedentes que se les proporcionen o puedan obtener sobre las más graves violaciones a la probidad y la honradez, permitirá a la opinión nacional formarse un concepto racional y fundado sobre lo ocurrido y proporcionará a los Poderes del Estado elementos que les permitan o faciliten la adopción de las decisiones que a cada cual correspondan;

9º.- Que para satisfacer sus objetivos, la tarea de esas personas ha de cumplirse en un lapso relativamente breve, lo que exige limitarla a casos de asociaciones ilícitas, trafico de influencias, elusión de impuestos y falsificaciones ideológicas para la justificación de transacciones financieras.

Me parece que una instancia así podría ayudar a restablecer el control de la situación y aliviar al Ejecutivo de una carga paralizante; liberar al Congreso para que legisle y advertirlo que viene cambios radicales en la permanencia y comportamiento de sus miembros, y satisfacer los anhelos de Justicia y claridad de la opinión pública.

Podría identificar y sancionar moralmente a los corruptos -o al menos a algunos de ellos- y detendría el deterioro de las instituciones sin las cuales la democracia y la República sufrirán un daño quizás irreparable.

Obviamente nada puede comenzar sin un “Nunca Mas” corporativo del Congreso, Diputados y Senadores; de los Partidos Políticos, y sin un un reconocimiento explícito del Gobierno de sus manejos financieros pre y pos electorales.

El problema es grave y requiere actuar ahora mismo, no queda tiempo para seguir debatiéndonos en el patético deporte de demoler la República.

Algunos políticos se comportan como niños peleando por el asiento, en un tren que corre velozmente hacia el descarrilamiento.

El ministro Gómez y su lucha por la justicia y contra las drogas

El 1º de mayo a las 06:00, no se sabe si en celebración del Día del Trabajo o uniéndose a la celebración del Mes del Mar, el Director Nacional de Gendarmería, Coronel Juan Letelier Araneda, subordinado directo del hasta ayer Ministro de Justicia y actual Ministro de Defensa José Antonio Gómez, al mando de un grupo de 100 gendarmes cuasi Swat: uniformes de combate negros, botas y cascos negros, con armas disuasivas y de fuego, acompañados de 16 perros, se aprestaban a asaltar el penal de Punta Peuco. Los combatientes presentaban un aspecto marcial y combativo y el Comandante Táctico Letelier, lucía decidido a vencer: patria o muerte, venceremos.

A 06:00 horas en punto, las fuerzas iniciaron el asalto al recinto donde dormían 80 ex militares y carabineros con una edad promedio de … 76 años. Ellos también estaban con vestuario apropiado: pijamas, gorros de dormir los calvos, sin dientes postizos los mas ancianos, pantuflas al alcance de la mano.

Los atacantes entraron decididamente, y con gran arrojo penetraron en las celdas desde donde sacaron a empellones y gritos a sus ocupantes, sus fieles perros, adiestrados para esos efectos, gruñían a las órdenes y señales de sus amos, amenazando a los prisioneros. Los reos fueron formados en el patio de la Prisión donde esperaron semivestidos o semidesnudos a esas horas de la mañana a que los ágiles guardias efectuaran un completo rastreo y emporcamiento de sus celdas en busca de drogas.

Las informaciones del servicio de inteligencia de Gendarmería había detectado la presencia y consumo de una amplia variedad de drogas que se consumían y incluso se inyectaban los prisioneros.

La búsqueda fue fructífera. Se encontró Enalapril, Valatran; Concor; Valdine, Eutirox, Glafornil y otras drogas potentes para vicios como la diabetes, infartos, cáncer, úlceras gástricas y otros aún peores y la infaltable Famotidina, para evitar los efectos de esas drogas dañinas, en los estómagos de los viciosos.

Gendarmería, fiel a su Misión, de “Contribuir a una sociedad más segura, garantizando el cumplimiento eficaz de la detención preventiva y de las condenas que los Tribunales determinen, proporcionando a los afectados un trato digno, acorde a su calidad de persona humana y desarrollando programas de reinserción social que tiendan a disminuir las probabilidades de reincidencia delictual” se ha esforzado en todo momento por ajustarse a las políticas penitenciarias justas y equitativas que se aplican a los prisioneros militares: nada de beneficios de salidas para trabajo como se aplican a los mapuches, nada de salidas dominicales como sucede con los presos civiles, nada de indultos ni remisiones de las penas como a los terroristas de izquierda. Nada de perdón y olvido como se aplicó a los asesinos de militares y carabineros.

Implacables en su apego a su “objetivo estratégico” institucional de “Garantizar el cumplimiento eficaz de la detención preventiva y de las condenas que los Tribunales determinen, previniendo conductas y situaciones que pongan en riesgo el cumplimiento de este objetivo” se superan a si mismos como en el caso del Comandante Infante de Marina Raúl Cáceres Gonzáles. Con cinco hernias en la columna, fue operado en el Hospital Naval; al día siguiente una partida de combatientes de gendarmería lo sacó y lo traslado a una enfermería que llaman hospital institucional, de ahí hubo que sacarlo a los pocos días con una infección mayor y enviarlo al Hospital de la FACH, donde se encuentra grave.

Tampoco se alejan un milímetro de su segundo “objetivo estratégico” “Proporcionar una atención y un trato digno a la población puesta bajo la custodia del Servicio, reconociendo y respetando los derechos inalienables de las personas, entregando un conjunto de condiciones básicas de vida que faciliten el ejercicio de los derechos no restringidos por la reclusión” un caso en que esta atención se lleva al extremo es en el caso del Suboficial Infante de Marina Bernardo Daza Navarro, un soldado de excepción, que está aquejado de cáncer terminal con cuatro meses de expectativas de vida que no puede salir a ver a su familia y que morirá encerrado mientras traficantes, delincuentes y terroristas salen en libertad bajo indulto presidencial, y otro caso, el de un oficial que se niega a servir de “mocito” para sacar la basura de las habitaciones de los gendarmes y es “apretado” sin asco.

Tampoco aflojan en su tercer “objetivo” “Fomentar conductas, habilidades, destrezas y capacidades que incrementen las probabilidades de reinserción social de la población penal, involucrando en este proceso a sus familias, instituciones, empresas y comunidad en general”. Esto se aplica con particular esmero a ancianos de bastante mas de 80 años a los que no dejan ver a sus familias y los mantienen encerrados sin ningún tipo de beneficio para poder involucrar a sus familias, empresas y comunidad. Suena raro considerar como meta preparar a la “población penal” de esa edad para su “reinserción social”.

Pero no culpemos solo a Letelier, el aspira a agradar a sus jefes y continuar en su cargo, no mucho más. La “mano que aprieta” está mas lejos, está en el Ministerio del Interior y en el Ministerio de Defensa, curiosamente ambos ahora en manos de “amigos de los militares”: Burgos y Gómez.

Hay amores que matan.

Uno de ellos es el de la presidente de la República. El 18 de marzo de este año en su sorpresiva e inesperada alocución en la ceremonia de iniciación del año académico de las FFAA, sin presiones de ninguna especie, voluntaria y emocionadamente declaraba: “Hace exactamente trece años, en marzo del 2002, me correspondió, como ministra de Defensa, en el Gobierno del Presidente Ricardo Lagos, dictar la Clase Magistral que abría el año lectivo de las Academias de la Defensa Nacional.

Era una de mis primeras actividades al frente del Ministerio –un Ministerio en el que ya me había desempeñado como asesora-. Era la primera vez que una mujer ocupaba el cargo de ministro de Defensa. Era, en muchos sentidos, un momento inaugural para esta mujer, hoy Presidenta de la República, que como ustedes saben proviene y se siente parte de eso que llamamos “la familia militar”. Era un momento de reencuentro, de reconocimiento mutuo y de inicio de un trabajo conjunto que ha dado frutos en muchas áreas”.

Un trato justo a los jóvenes de ayer y ancianos de hoy, que se encuentran prisioneros no es uno de esos frutos.

En Punta Peuco hay culpables, hay inocentes y hay personas cuyas penas han sido magnificadas para “dar una lección” a los futuros jefes militares, pero todos ellos son personas, chilenos acreedores al mismo trato que reciben otros chilenos en las mismas condiciones.

Hoy por hoy, en que los líderes políticos y sociales muestran sus fracturas y fallas, deberían, con un poco de autocrítica, revisar sus conciencias respecto a sus responsabilidades en la tragedia de 1973 y actuar en justicia.