Después de Chávez

Hugo Chávez tiene problemas, muchos y de variados tipos, el más grave sin duda es el de su salud.
En junio de 2011, fue operado de emergencia en Cuba como consecuencia de un absceso pélvico. Días más tarde, anunció que le extirparon un tumor. Entre julio y septiembre de 2011, Chávez viajó seguido a Cuba para someterse al tratamiento de quimioterapia. El mandatario reapareció con la cabeza rapada, hinchado y visiblemente débil, pero insistiendo en que el cáncer no había avanzado.
El 20 de octubre de 2011, el presidente venezolano anuncia que ya finalizó sus ciclos de tratamiento y que no posee células malignas dentro de su organismo. Chávez está curado.
El 21 de febrero, se informa que será operado nuevamente en Cuba porque reapareció una nueva lesión en el mismo lugar. A su regreso ya muy débil anuncia nuevos tratamientos de radiación y quimioterapia. Al término de los mismos se filtra una maniobra para que Chávez concurra a Brasil, donde bajo el pretexto de una reunión con Lula, sería examinado por médicos del Hospital Sirio – Libanés. Este viaje se cancela y de vuelta a Cuba.
Ahora el regreso a Caracas es dramático.
Al día siguiente de su vuelta, Chávez viajó a su Estado natal, Barinas, donde viven sus padres y gobiernan sus hermanos. Su familia preparó una misa para recibirlo, en la que el propio Chávez con lágrimas en los ojos pide a Dios: “Dame vida, aunque sea vida llameante, vida dolorosa, no me importa (…) Dame vida porque todavía me quedan cosas que hacer por este pueblo y por esta patria. No me lleves todavía, dame tu cruz, dame tus espinas, dame tu sangre, que yo estoy dispuesto a llevarlas, pero con vida”.
Hace un par de años, Chávez llamó “troglodita” al cardenal Urosa de Venezuela y advirtió al Vaticano que mientras él fuese arzobispo de Caracas, su Gobierno se mantendría “bien alejado” de la jerarquía católica. Antes de eso, en enero de 2008, el presidente le había dicho al Papa que no era “ningún embajador de Cristo en la tierra” porque “Cristo, el verdadero, está en el pueblo y en los que luchamos por la justicia y por la liberación de los humildes”. Desde el agravamiento de su salud Hugo comenzó a cambiar su aproximación a la Iglesia Católica, tanto así que intentó introducirse en la visita del Papa a Cuba y juntando lo útil con lo agradable, resaltar su perfil mediático y de pasada pedirle que rezara por su salud. Los cubanos dijeron no.
Sin dejar de lado la campaña, Hugo Chávez prosiguió su tratamiento tras anunciar el día 8 de abril que regresaba a Cuba para “continuar la batalla por la vida”. Antes de partir para La Habana por octava vez y crucifijo en mano, se despachó: “¡viva Cristo, la patria y el pueblo!”.
En realidad, lo que pide Hugo parece ser la salud suficiente para competir en las presidenciales del 7 de octubre próximo, por un tercer mandato consecutivo. Chávez, ha hecho esfuerzos sobrehumanos para seguir compitiendo y atacando al candidato opositor, recurriendo a todo para disimular su enfermedad y hacer creer a sus seguidores que está sano y saludable para ganar por otros seis años la presidencia venezolana. Pese a todo, da la impresión que sus días están contados. Marquina, el médico que ha filtrado todas las vicisitudes médicas de Chávez asegura: “Por la velocidad de crecimiento del tumor no creo que Chávez viva mucho más de seis a siete meses. Con una buena respuesta al tratamiento, viviría hasta abril de 2013. Y si la respuesta no es buena, hasta noviembre de 2012”. Mas aun cuando se dice que desde hace semanas, sus médicos solo se limitan a tratar los síntomas e intentar controlar la actividad frenética del paciente.
El comandante, que hasta ahora se ha negado a nombrar a un sucesor, sabe también que la vida de la “revolución” se juega junto con la suya.
Para abrir el juego, Henry Rangel Silva, Ministro de Defensa, dejó en claro, una vez más, que las fuerzas armadas “son chavista porque están dadas al presidente Hugo Chávez”. Rangel, incluido desde hace cuatro años en el listado del Departamento del Tesoro norteamericano por presuntos vínculos con el narcotráfico y las FARC, suavizó un poco su discurso afirmando: “Nosotros reconoceremos a quien gane las elecciones. Pero no vamos a reconocer a quien diga que las ganó”. Paralelamente desarrolló un plan para tomar el control nacional en caso que Chávez tuviera una recaída súbita que pudieran causar inestabilidad o directamente que falleciera.
Esos son los deseos de Rangel, la realidad es que las FFAA venezolanas están profundamente divididas y que en una situación como la venezolana, en que las instituciones han sido demolidas a fondo, donde se ha destruido la convivencia y “las contradicciones han sido agudizadas” sistemáticamente, no quedan muchas otras instancias que las FFAA para asumir el gobierno, y un enfrentamiento entre facciones militares llevaría a una guerra civil.
Al liderazgo civil chavista, -el ministro de Relaciones Exteriores Nicolás Maduro, el Vice Presidente Elías Jaua y el hermano del Presidente, Adán Chávez-, les gustaría validar en las urnas su movimiento ideológico pero ello, primero, no es un evento seguro y segundo, tampoco garantiza que los militares estén dispuestos a compartir el poder con ellos.
Diosdado Cabello, designado como Jefe del Partido y Presidente de la Asamblea Nacional es el nexo con los “narcomilitares”: Henry Ranguel; Cliver Alcalá; el General Hugo Carvajal ex Director de Inteligencia y un puñado de otros generales. Hombres profundamente contaminados con la corrupción y las drogas, no se arriesgarán a nada que los prive del poder y de la protección que brinda.
Otros cuya vida corre peligro son los Castro, de Cuba, que necesitan en forma crítica mantener el flujo de petróleo venezolano gratis que los mantiene a salvo de una quiebra segura. China por su parte le ha prestado cantidades inmensas de dinero, a ser pagadas con petróleo a precio bajo el del mercado. Nadie podría asegurar que los reemplazantes de Chávez van a reconocer y pagar esas deudas.
Lo verdaderamente irónico es que la jugada magistral de Chávez: apoyar a las FARC para que se apoderaran de Colombia para conformar una Gran Colombia bolivariana bajo su mando, va a terminar con una Colombia libremercadista, fuerte y próspera y con las FARC doblegadas, y con Venezuela avanzando hacia su transformación en un narco estado seudosocialista, gobernado por militares corruptos asociados con las FARC instaladas en su propio país.