Celac – La próxima cumbre en Macondo

CELAC surgió como idea el 23 de febrero del año 2010 a partir de la fusión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CLAC) y del Grupo de Río, como un “espacio regional propio que una a todos los estados”. En principio consistiría en una organización sin estructura, sin funcionarios y sin sede, que sesionaría una vez al año. En pocas palabras, sería el nombre de una cumbre regional sin “extraños” y sería un organismo “paralelo y complementario” a la OEA.

Chávez le dio otro carácter. En la reunión de Julio del 2012 en Caracas expresó que: “Este es el evento político de mayor importancia y de mayor potencial de transcendencia de todos los que han ocurrido en esta América nuestra en cien años y más”, “Ha nacido un gigante”, y agregó que la CELAC acabará reemplazando a la Organización de Estados Americanos (OEA) como la principal institución regional.En esa misma reunión no se pudo llegar a acuerdo respecto a “la cláusula democrática” de la organización; el proceso de toma de decisiones del bloque -por consenso o por mayoría-, y lo más importante, respecto a la relación CELAC – OEA.

Según Venezuela la Organización de Estados Americanos ya cumplió su ciclo y ahora es el tiempo de la CELAC. Nicolás Maduro en su carácter de vocero de la CLAC dio por muerta a la Organización de Estados Americanos. Para México este es un proceso complementario para enfrentar asuntos regionales de manera conjunta, sin que haya una participación directa de países de otras regiones. Según Correa, de Ecuador, la CELAC debe “reemplazar” a la OEA. Para Cuba, se trata de “crear nuestro organismo sin tener que esperar a que otros nos convoquen”. El canciller de Costa Rica, Enrique Castillo, dijo que la CELAC debería ser un “mecanismo de diálogo y concertación, una organización –agregó– tiene otras connotaciones, significaría edificios, plantilla de personal y burocracia que a nosotros como región no nos conviene, porque es duplicar otras organizaciones que ya existen”. Chile, Colombia, Brasil y Argentina rechazaron la idea de que CELAC reemplazara a la OEA. Como se puede apreciar, fuera de Venezuela y Ecuador hay pocos interesados en construir una nueva organización y menos una antagónica a los EEUU. Mal que mal un tercio de los países que conforman la CELAC tienen Tratados de Libre Comercio con EEUU y los 33 países que lo integran, con excepción de Cuba, forman parte de la OEA.

Chávez ha sido, en los últimos años, el arquitecto de una serie de instituciones que buscan alejar a Latinoamérica de Washington y colocarlo él en un lugar desde donde combatir “los 300 años de conquista, de dominación, de genocidio de los imperios europeos … y luego de la amenaza del imperio naciente”, que él considera que determinan la historia sudamericana.

En breve, una mirada general al asunto nos muestra que la CELAC es otro organismo más de los muchos ya existentes que aspira a proveer una instancia de encuentro regional, ahora sin la presencia de las “potencias coloniales”: EEUU, España, Portugal y ¿Canadá? … y con la presencia de Cuba. La existencia de numerosos organismos en América Latina tales como Alba, Unasur, CAN, Mercosur y OEA parecieran suficientes puntos de encuentro, por otra parte, nadie está dispuesto a financiar más burocracia y salvo el grupo Bolivariano, no hay mayor entusiasmo por antagonizar con EEUU. La interpretación brasileña es elocuente: “la creación de la CELAC no constituye algo histórico, sino coyuntural. México tenía una voluntad política de acercarse a América del Sur y Brasil de vincularse un poco más con América Central y el Caribe (…) Es un poco para neutralizar la influencia de Venezuela sobre el Caribe y América Central, que era muy grande”.

Por otra parte una breve mirada a los gobiernos regionales participantes nos muestra una fractura política profunda y de difícil solución en el corto y mediano plazo.

– Venezuela y su ALBA penden de la vida de Chávez. Los malabarismos constitucionales para simular que sigue al mando del país tienen fecha de vencimiento: 90 días para llamar a elecciones, prorrogables en otros 90 días más. Es decir, en el mejor de los casos 180 días, contados desde el 10 de febrero, para elegir a un nuevo gobierno que se haga cargo de una crisis económica de gran magnitud: inflación, destrucción del aparato productivo, endeudamiento, caída vertical de la producción de crudo -la única entrada significativa de recursos- desabastecimiento, corrupción y un país con sus institucones destrozadas y polarizado hasta el extremo.

– Brasil y Argentina están llegando al final del “modelo de bancarización” de los pobres para transformarlos en clase media; del incremento del consumo financiado por la exportación de materias primas; del comercio “administrado por el estado”; de los subsidios y la asociación opaca de los gobiernos con empresarios archi ricos.

– Por el otro lado, la Alianza del Pacífico, embrionaria aun como grupo económico -con crecientes lazos financieros y comerciales entre si- tratando de sostener altas tasas de empleo, crecimiento e inversión extranjera y responsabilidad macroeconómica, mientras luchan por resolver serios problemas sociales y de distribución del ingreso en un marco de mercado libre y apertura económica prioritariamente hacia el Pacífico.

Vemos tres grupos aplicando políticas divergentes que difícilmente podrían llegar a establecer objetivos y procedimientos comunes y cuyas herramientas y políticas de desarrollo son mutuamente excluyentes.

La Unión Europea (UE) por su parte, interesada en incrementar las exportaciones de su industria poco competitiva; asegurarse el abastecimiento de materias primas y promover las inversiones en nuestra región, difícilmente podría constituirse en competencia de China, India, Japón y EEUU en este mercado. Pensar que Europa podría ser una alternativa a las superpotencias del Pacífico no tiene mucho sentido, menos aun cuando la crisis amenaza de parálisis a sus gobiernos, apunta a la deserción de al menos uno de sus miembros y no da muestras de haber comprendido las causas de su crisis actual, mientras espera la ocurrencia de un milagro que transforme esta pesadilla en un mal sueño y “todo vuelva a la normalidad” de vivir como ricos, sin serlo.

La ausencia de Chávez, principal y casi único promotor de CELAC, ha dejado a la intemperie la debilidad de los líderes latinoamericanos que sucumbieron al matonaje de tener que elegir entre dinero o insultos dejándose llevar a una situación absurda. También da respuesta a la interrogante respecto a las causas de la depreciación de la política y los políticos.

Esta es la CELAC que se ha reunido con la UE en nuestro país para intentar la cuadratura del círculo y Macondo parece ser un buen lugar donde ubicar su próxima reunión en donde, ahora si, puede que logren aprobar la “cláusula democrática” que requieren sus estatutos bajo la Presidencia del General Raúl Castro de Cuba y la fotografía (con dedicatoria autografiada) del Comandante Hugo Chávez de Venezuela.