La Alianza del Pacífico y Brasil – Las uvas estaban verdes

El 25 de abril de 2011, Marco Aurelio García, asesor de la Presidencia de Brasil para temas internacionales, expresaba su escepticismo frente al proyecto de Chile, Colombia, México y Perú hasta ese momento llamado Área de Integración Profunda (AIP) -actual  “Alianza del Pacífico”-  en esos momentos en sus inicios: “Para saber cuál será la trascendencia de ese bloque, deberíamos aguardar las elecciones del 5 de junio en Perú. Cualquier decisión allá tiene validez de dos meses”, aludiendo al cambio de mando en el Perú después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori, y señalaba también que durante su visita a Bogotá en febrero de ese año, había hecho una invitación a Colombia para que ingresara al Mercosur, y destacaba: “yo no veo a Colombia intentando crear una alternativa a la Unasur o al Mercosur”. También hizo algunos comentarios irónicos respecto a que Chile debería estar prestando más atención a las marchas estudiantiles que ocurrían en esas fechas que a ese proyecto sin destino.

El 20 de junio recién pasado, ante acusaciones en la comisión de RREE de Brasil respecto a que los juicios de Marco Aurelio García  eran superficiales y no consideraban las implicancias geopolíticas, económicas y comerciales para el país, el ministro de RREE Antonio Patriota retrucó que el nuevo bloque era solo un “éxito de marketing sin contenido real y que replicaba acuerdos anteriores sin materializar avances nuevos”, “es solo un nombre nuevo para una situación que ya existe, el libre comercio entre todos los países”. Según su apreciación “el nuevo bloque no tiene potencial de integración física como otros bloques latinos y argumentó que las metas de la Alianza no se materializarán de la noche para el día”.

Según Patriota, Mercosur no tiene nada que temer de la Alianza: “otros países de la región desean adherirse al Mercosur, lo que es una confirmación de la fuerza de ese bloque”. Recordó que Venezuela fue la última nación en firmar el protocolo y que Bolivia ya manifestó su interés. Los únicos que todavía estaban fuera de contacto – Guyana y Surinam – ya se hicieron socios. “Esto representa interés en participar de una historia de éxito, porque nadie quiere adherir o asociarse a un proyecto que no marcha bien” –comentó.

La Comisión hizo varias críticas: Se consideró que Mercosur estaba “paralizado y pasado de moda” y que Brasil debiera haber aprovechado la formación de la Alianza del Pacífico para jugar su peso a favor de la esperada integración continental en el marco de Mercosur. Se criticó la falta de avances en acuerdos de libre comercio con otros países y bloques. En respuesta a por que Brasil dejó de intentar su participación como observador en la Alianza del Pacifico, el ministro dijo que esta participación se haría a través del Mercosur (lo que, como sabemos, fracasó). Se concordó en que el Mercosur tenía que seguir siendo la prioridad diplomática del país y se señaló que Brasil también se articula en el ámbito internacional de maneras diferentes, como ejemplo su participación en el Brics (con Rusia, India, China y Sudáfrica).

Las críticas continuaron pero ahora en una forma mas oblicua, según Patriota “el comercio probablemente deje de ser el vector de avance de la integración sudamericana”, “ya se está llegando a un agotamiento de la relación puramente comercial, en la que resta muy poco por avanzar”. Para Patriota “los países de la región pueden, en cambio promover acuerdos en las áreas de ciencia y tecnología, salud, educación e infraestructura, que pudieran mejorar la vida de todas las sociedades de la región” y agrega que “Mercosur es la alianza regional mas exitosa para potenciar el comercio entre los países miembros que serán beneficiados aun mas si se concretan los ingresos de Bolivia y Ecuador”. Sobre la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) indicó que está mas orientada a la construcción de un espacio de diálogo político y de desarrollo regional que al comercio”.

Se aprecia un discurso desordenado y en parte contradictorio. Si el avance en la ampliación del comercio ya está llegando a su fin, ¿para qué seguir ampliando Mercosur?, ya hay un exceso de foros políticos, está Unasur, Celac y la OEA, sumar a Mercosur sería redundancia. La observación respecto a que “el nuevo bloque no tiene potencial de integración física como otros bloques latinos” parece ser una visión anticuada de la movilidad actual de los factores económicos internacionales: las finanzas se mueven en forma digital, las personas se mueven por avión, las ideas por internet  y la carga por buque. El 80% de la población mundial vive en la envolvente de los 100 Km de las costas del planeta. Por algo será. Hoy por hoy, México está tan cerca o tan lejos de Chile o de Perú como Brasil; y Colombia es prácticamente su vecino. Por otra parte, un país como Brasil uno de cuyos principales problemas es su baja productividad debido a la insuficiencia e ineficacia del transporte interno, malamente podría priorizar una inversión gigantesca en la construcción de carreteras y vías férreas transcontinentales.

La aseveración de Patriota respecto a que  “el comercio probablemente deje de ser el vector de avance de la integración sudamericana”, refleja, a mi juicio, que los acuerdos comerciales tienen éxito solo cuando efectivamente el comercio es la prioridad y cuando éste es movido por la iniciativa privada y no por los gobiernos. Cuando los gobiernos asumen ese rol, el acuerdo se transforma en una discusión política interminable que es exactamente lo que está matando al Mercosur. De la misma manera, cuando se piensa que el mercado interno es capaz de mover la economía, el país se aleja de las cadenas productivas mundiales, se atrasa y se empobrece. Peor aun cuando la manipulación del comercio apenas esconde la evidente intención de transformarlo en una elemento de supremacía nacional.

Lamentablemente esto ha incidido en la irrelevancia de Mercosur en términos comerciales, lo que a su vez lo destina a tener cada vez menor peso político.

Cuando la parálisis comercial de Mercosur crece, negarla no es la solución, esa actitud recuerda la fábula del zorro que muerto de hambre va caminando por el campo buscando algo que comer, al pasar ve una parra con un precioso racimo de uvas colgando. Toma carrera y salta, sin poder alcanzarlo. Repite la maniobra dos o tres veces siempre infructuosamente, y ser aleja murmurando: No importa, total, las uvas estaban verdes.

No es bueno descalificar los proyectos ajenos; para verdades, el tiempo. Lo positivo de esta competencia es que podremos ver cuál de los dos proyectos en definitiva tiene éxito y cuál fracasa. A los perdedores siempre les queda la opción de pedir ayuda al otro zorro para hacer equipo y entre los dos alcanzar hasta la uvas más altas.

Tengo amigos brasileños y algunos me han reprochado mis críticas. Creo que la verdadera amistad pasa por ser franco y sincero. También por el respeto mutuo.