CHILE, EL NUNCA MAS 2.0

En la entrevista dada a El Mercurio por el general Martínez, Comandante en Jefe del Ejército, explicó su plan para generar cambios profundos en su institución.

La acción inicial consiste en “Promover la reflexión mediante el análisis y discusión de la actuación del Ejército en los últimos 50 años en todas las áreas, incluida la de los Derechos Humanos, de manera de asegurarle al país profesionales que hayan aprendido de sus acciones para las tareas que el Estado les demanda”.

Consiste en el análisis respecto a cómo el Ejército ha actuado en las distintas épocas y crisis que ha atravesado.

La retrospección incluirá el tacnazo del general Viaux en 1969; el asesinato del general René Schneider en1970; el involucramiento de los altos mandos del Ejército en el gabinete del Presidente Salvador Allende; el “tanquetazo” de junio de 1973; elGolpe de Estado de 1973; el actuar durante el Gobierno Militar; el de los oficiales y suboficiales que fueron parte de organismos de seguridad y el rol de integrantes del Ejército en las violaciones a los derechos humanos; el asesinato del general Carlos Prats; el rol del Ejército entre 1990 y 1998 respecto de la figura del General Augusto Pinochet; el nunca más del general Juan Emilio Cheyre; la tragedia de Antuco; el fraude financiero en el Ejército, la investigación sobre el mal uso de fondos vinculados a pasajes y demás crisis actualmente en curso.

Este análisis, permitiría identificar como esos hechos afectaron al ethos militar, se llevaría a cabo de manera descentralizada y participarían integrantes de la sociedad civil. Se estima que en poco más de un año se tendrían los primeros resultados de las evaluaciones. Este trabajo debería concluir el año 2020.

Sería, en propiedad, un análisis histórico de hechos políticos y sociales recientes.

En palabras de R.G. Collingwood, en su Idea de la Historia, abordar este trabajo requeriría disponer de una filosofía de la historia -generalmente aceptada- ligada al estudio sistemático y organizado de la historia y reconocer los límites de esta rama de la filosofía. Requería también que los analistas no sean objeto de la influencia directa de los hechos que investigan y por último, que sean capaces de sustraerse al instinto de creerse autores de la interpretación definitiva de los hechos analizados y que deberían continuar lo que podríamos llamar el devenir interpretativo a lo largo del tiempo para evitar que sus análisis caigan en la obsolescencia.

Este tipo de intentos tiene algunas trampas en que se cae con frecuencia. La primera, olvidar que los intérpretes interpretan a partir de lo que ellos son y creen. La segunda, creer que su interpretación es definitiva -la última y final- y que ella permanecerá en el tiempo y la tercera, la mas grave, intentar establecerla “interpretación correcta”, final, definitiva y a través de ella, clavar la rueda de los análisis y dejar fijada una “historia oficial” la que no se debe tocar y que es la única a la que se permite prevalecer.

Intentar llegar, mediante el análisis de hechos en que los mismos historiadores discrepan y sobre ellos a conclusiones que permitan al Ejército “asegurarle al país profesionales que hayan aprendido de sus acciones para las tareas que el Estado les demanda” parece tarea imposible.

Lo mas evidente: porque lo que analizan no son “las acciones de los militares actuales y futuros”, ya que ellos no las ejecutaron, sino que fueron efectuadas por otras personas, diferentes a ellos en múltiples aspectos y en grado no menor, por que cuando actuaron de una u otra manera, no sabían en que iban a resultar esas decisiones y actos. Y los interpretes actuales si lo saben y para peor, en forma diversa y discrepante.

Parece que no es una buena idea y que habría que revisar las premisas en que se apoya el intento del General Martínez.

Una recomendación sería dejar esta tarea a las aproximaciones que hagan diferentes personas –historiadores- , en diferentes momentos y mediante diferentes instrumentos filosóficos e historiográficos.

La mejor forma de mostrar el progreso del Ejército es avanzar decididamente hacia la excelencia profesional y humana en los tiempos y circunstancias que corren en estos días y en el futuro próximo. Creo.

La historia, si los absolverá.