La Izquierda, la Violencia y Carabineros de Chile

El 11 de diciembre recién pasado, la Defensora de la Niñez, Patricia Muños, escribió en Twitter: “Otro niño, de 16 años, entrando en la posta central por lesión con lacrimógenas …debo reconocer que me gustaría ver al gabinete completo, con las caras de pena que estoy viendo ahora (por la sanción política al ex Ministro Chadwick), pero por los niños víctimas  de la brutalidad policial”.

El reciente discurso de la Sra Muñoz, funcionaria estatal chilena, apunta a persuadir a los lectores que primero, la persona afectada por un herida en la cara era un niño, en circunstancias que una parte importante de los políticos quieren darles derecho a voto, es decir a concederles juicio y capacidad de discriminación; segundo; que fue herido por una bomba lacrimógena, es decir, en una acción “represiva”; tercero fue víctima de “brutalidad policíaca” y cuarto, por una “acción violenta desproporcionada”.

Se puede apreciar con claridad el esquema ideológico de una izquierda que sigue firmemente anclada en el conflicto iniciado por la Unidad Popular y sus movimientos revolucionarios en 1970, que se prolonga hasta hoy, sin resolverse. Escuchar los discursos y leer los planteamientos de los revolucionarios actuales es transportarse a la década de los ´80.

Mas tarde retwitteó “Información inicialmente recibida desde el lugar no se condice con lo que niño, afortunadamente, fue capaz de relatar a los médicos porque está consciente y referiría una pedrada y no una lacrimógena, por lo tanto no se trataría de una agresión de Carabineros de Chile”

En esta retórica es perfectamente distinguible que, en la cabeza de la señora Muñoz, está firmemente establecida la confrontación “democracia vs autoritarismo”; “gobierno militar vs gobierno civil”; “lucha por la  libertad vs opresión”, “pueblo vs dictadura” y que, naturalmente la corrección, la decencia y la moderación reside en el pueblo que se manifiesta y la brutalidad en los Carabineros que “reprimen”. Olvidando que el “tirano” actual, el “dictador” que oprime, fue elegido por los chilenos por amplia mayoría hace solo dos años.

En este contexto no es dificil comprender la dificultad de los políticos de izquierda para situar el rol de Carabineros de Chile en el rol de la preservación del orden y la seguridad democrática de Chile en el año 2019, ni el trauma del Presidente Piñera, de raigambre democristiana, abominador del Gobierno Militar y crítico de los “cómplices pasivos”. Desde esta perspectiva su desconfianza, temor y antagonismo hacia la función de seguridad interna – y hacia Carabineros de Chile, su instrumento por antonomasia- está asociada a la épica juvenil y formación ideológica temprana de su generación, de la cual él fue mas bien un observador pasivo.

Un caso paradigmático de como algunos ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, es lo señalado a El Líbero por “el economista y ex presidente de CodelcoÓscar Landerretche (PS), que sostuvo sobre el proceso de reforma a Carabineros que «es evidente que Carabineros de Chile quedó determinado por la experiencia de la dictadura en Chile. Y no entiendo qué en el proceso de transición no se haya considerado reformar a las policías»”, transición administrada por 27 años de gobiernos de izquierda durante los cuales al menos en dos oportunidades tuvieron la mayoría en ambas cámaras.

Que un conjunto de autoridades con estas características pretenda “modernizar” a Carabineros de Chile, parece ser una empresa que supera la imprescindible necesidad de compromiso con la democracia, conocimiento de la labor policial y comprensión de la realidad histórica, social, educacional y económica del Chile actual y de esta Institución.