Retomando la cordura

La caída del partido comunista, con su caudillo Jadué, constituye una gran alegría y una señal de cordura de la ciudadanía. El avance de una grupo promotor de una visión política así de desquiciada y obsoleta era una anomalía insostenible, una manifestación de pérdida del sentido común.

La afortunada coincidencia de la rebelión del pueblo cubano contra la dictadura castrista, los exabruptos del candidato Jadué y las desafortunados exhibiciones de estupidez constituyente desbordaron lo tolerable.

El panorama que tenemos por delante no es plácido, pero si, al menos, con una cierta supremacía de la cordura.

En la izquierda Boric, un candidato con evidentes déficits de experiencia, equilibrio, criterio y preparación para el cargo. Ha sabido esquivar los embates de los lotes más extremistas y oportunamente ha mostrado algo de moderación. Deberá mostrar que no fueron actitudes oportunistas y ocasionales. Sus déficits personales podría resolverlos con la formación de equipos de gobierno serios y solventes. Esta difícil tarea la enfrentará entre el tironeo del PC por un lado y su necesidad de arrimarse hacia el centro político.

Sichel es una incógnita. Es inteligente y hábil, flota en circunstancias muy variadas y es capaz de decir y hacer lo que sea necesario para mantenerse vigente en el sitial que ha alcanzado. Este tipo de personas pueden lograr grandes éxitos y constituir profundas derrotas. Nuestra tarea es desentrañar si debajo de las apariencias hay un liderazgo de buen ley o solo un aventurero afortunado.

Creo que la Provoste no se presentará. Es difícil que compita con un Boric en la cresta de la ola. Su condición democristiana de izquierda la aleja simultáneamente del centro y de la extrema izquierda, ambos espacios que constituyen su habitat natural.

Kast, el tercer competidor comienza la carrera desde una condición dificil, la izquierda y sus medios de comunicación social lo han convertido en un fantasmón totalitario que, obviamente, no es. Su estricta moral personal y familiar no es simpática para una sociedad edonista, y su seriedad y formalidad son la antítesis de la farándula. En los debates será amable, sonriente pero duro y peligroso. Con una sonrisa en la cara romperá mitos, destruirá mentiras y exigirá seriedad. Será convincente para aquellos que escuchen con atención, los que se queden en las apariencias y lo superficial lo entenderán con dificultad o no lo harán. Creo que podríamos verlo destrozar a uno o más de sus competidores sin que se le mueva un pelo, pero también podemos esperar verlos sometido a interrogatorios hostiles y capoteras y funas periodísticas.

De nosotros depende separa el oro de la arena.

El resto es arroz.

La campaña se extiende por breves cuatro meses y en ellos debemos formarnos una opinión para pader votar en propiedad, con responsabilidad e inteligencia. Me permito recomendarles no volver a picar con mentiras como aquella del “voto útil” o las “ingenierías estratégico – políticas” de votar por “A” para que no salga “B”. Yo voté por el mal menor, Piñera, y nunca podré arrepentirme lo suficiente, estoy seguro que usted es mas inteligente.

Tranquilidad, escuchar, leer, pensar, decidir y votar.

Esa es nuestra tarea más trascendente en los próximos meses.