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Acerca de fernandothauby

Consultor en Riesgo país, Política y Seguridad Regional, Nacional y Estrategia

¡BASTA! – NO MAS ESPECTADORES – ¡ACTORES!

-¿No te gusta como está Chile?, entonces somos al menos dos.

¿Estás harto de ver como los flaites destrozan nuestro país?

¿Te aburriste de poner plata para que pequeños patanes flojos no asistan a clases y destruyan las escuelas que les pagamos?

¿Qué el Gobierno y el Congreso sigan con reformas estúpidas, ridículas y demagógicas?

¿Estás atorado con el circo judicial?

¿Te cansaste con los mediocres, los rateros, los tramposos y los sinvergüenzas a cargo de todo?

¿No soportas mas a los políticos picantes de siempre?

¿No te sientes representado por nadie y para nada?.

No basta decir ¡que alguien haga algo!. Lo haces tú o no lo hace nadie. Dar ideas no sirve. Señalar los problemas no basta.

Si quieres que quede bien hecho, tienes que hacerlo personalmente.

Pero solo no pesas lo suficiente … entonces tienes que reunirte y organizarte con otras personas que piensen y quieran lo mismo que tú.

Ahora mismo, dejarlo para mañana puede ser un desastre, ya lo vivimos.

Si no lo haces, no te quejes, seguirás viendo como los encapuchados, los ladrones, los burócratas apitutados, los cuoteados, los compadres de siempre, los ministros ineptos, los subsecretarios llenos de ideologías añejas y los chavistas tardíos se apoderan de la herencia que pensabas dejar a tus hijos: un país decente y desarrollado.

No mas Nueva Mayoría, no mas Fronda de Derecha. Pero no basta con pensarlo, tampoco con decirlo; hay que “actuar” para que pase.

Nada ni nadie es inevitable, nosotros controlamos nuestro futuro y el de nuestro país.

 

LIBRO DE LA DEFENSA – Gato por Liebre

Un libro blancoinforme blanco o white paper  en gestión y planificación de defensa es un documento o guía con autoridad, con el objetivo de ayudar a los lectores a comprender un tema, resolver o afrontar un problema (por ejemplo diseñando una política gubernamental a largo plazo), o tomar una decisión.

Los hay de diferentes profundidades y nivel de explicitación.

El de Australia, por ejemplo, establece un plan a largo plazo, incluyendo el detalle de las fuerzas a desarrollar; el programa financiero correspondiente; su costo validado por agentes externos al gobierno y la planificación financiera nacional a mediano plazo.

El de Francia, por su parte, define un nuevo concepto de seguridad nacional y nuevos órganos para integrar la defensa y la seguridad nacional: actualiza la visión estratégica francesa; se incorpora a una corriente europea donde Holanda, el Reino Unido y Alemania comparten un concepto integrador de seguridad nacional. Si nos atenemos a su propia denominación el Libro Blanco ha pasado de ser de defensa, a secas, a ser de defensa y seguridad nacional. Contiene también el detalle de las fuerzas y la estrategia para su empleo.

El Libro del Reino Unido se limita a contener la estrategia de seguridad nacional, que incluye las políticas sectoriales de defensa, interior, exteriores y economía.

En Chile, los sucesivos decretos, (Nº 53 de 1997; Nº 21 de 2003 y Nº 53 de 2010), que han aprobado los “Libros” correspondientes, declaran que se trata de un “documento que recoge los aspectos esenciales de la Política de Defensa y la Política Militar”.

Esa declaración lleva a pensar que el total de esas políticas, incluyendo sus aspectos reservados, financieros o de detalles existe en algún lugar y que se han recogido solo los aspectos esenciales que serán de dominio público para ser incorporados al Libro de la Defensa correspondiente manteniendo el resto en reserva. Pero no es así. Tales Políticas o no existen o no se conocen.

Nada se dice respecto a la Estrategia Nacional (sectores de defensa, interior, exteriores y economía), que también deberían existir en alguna parte. El gobierno anterior envió una que debe estar en el Congreso.

En breve, por lógica, en la defensa y la seguridad no todo puede ser público, por lo que ambas políticas de defensa y militar así como la Estrategia Nacional y Militar tienen aspecto reservados que no son ni serán expuestos a la opinión pública. Los Libros de la Defensa o Libros Blancos de la Defensa no contienen el total de las políticas de seguridad, de defensa, militar sino aquellos aspectos mas generales que cada gobierno estima conveniente dar a conocer.

Podemos concluir que en Chile la situación no es para nada clara, que las responsabilidades están mal definidas, peor asumidas y que quedan muchos espacios vacíos y preguntas sin respuesta.

El Contralor de la República, por su parte, objeta el decreto Nº 53 del año 2010 por cuanto el Libro no se incluye en el cuerpo del Decreto, sino que se lo presenta como un adjunto, lo que le quita legitimidad, pues es el texto del decreto el que tiene poder vinculante. No un anexo a él.

En nuestro país, la idea de libro de la defensa cumplió un importante rol como instrumento de gobernabilidad en una encrucijada de profundas diferencias entre el sector político que ejercía el gobierno y las FFAA, que dejaban el mismo. Fue un instrumento importante de la transición.

Parece evidente que este rol ha sido sobrepasado por la evolución política y social del país; que ya agotó su potencial de utilidad y que se ha transformado en un medio insuficiente para cubrir las necesidades de la conducción de la defensa, más aun cuando desde febrero del año 2010 existe la ley 20424 “Estatuto Orgánico del Ministerio de Defensa Nacional”, que asigna tareas concretas a organismos ministeriales específicos. No se trata ya de reunir un grupo numeroso de interesados en el tema, sin representación política explícita y vinculante, para hablar sobre algo para lo cual existe una institucionalidad organizada y supuestamente bien pensada para ello.

El mecanismo empleado para llevar a cabo el proceso de desarrollo del Libro, presenta problemas significativos: Son el Ministro de Defensa y el Subsecretario de Defensa quienes deben tratar con los representantes de la Oposición, ambos escuchar a los expertos y académicos que les perezca necesario y luego llegar a acuerdos que sean verdaderas Políticas de Estado. Esto, en el lugar de las negociaciones políticas: el Congreso.

Esta es una actividad política de la mayor importancia, no un “ejercicio de democracia” ni menos una actividad “académica”. Un taller formado por una asamblea numerosa y sin representatividad política no es un debate verdadero ni útil.

Participantes seleccionados por los organizadores no tienen la representatividad política ni académica necesaria para fundamentar su pretensión de constituir una “política de estado”.

Por otra parte, el presentar el Libro al término de un período de gobierno, (fines del año 2016) y después de un proceso semi secreto, donde parecen existir vetos a los representantes de la oposición, conlleva la pretensión de dejar comprometido al gobierno siguiente con definiciones y objetivos que no tiene por que compartir.

En este sentido, los objetivos enunciados en el Programa de la Nueva Mayoría (1) en muchos aspectos tales como la integración regional bajo el signo chavista; los compromisos de seguridad regional acordados en el marco ideológico de Unasur; la participación de las FFAA en la “defensa” de los recursos económicos del país y de la región , la transferencia de autoridad de los Comandantes en Jefe al Jefe de Estado Mayor de la Defensa, por vía administrativa y otros, no son necesariamente compartidos por un futuro gobierno. No todos los chilenos comparten la creencia que las FFAA son organizaciones “para la paz” y no “para el combate” y que sus capacidades estratégicas deben ser diseñadas en esa tesitura, menos aun que los intereses de la Patria Grande tienen alguna prioridad respecto a los intereses de Chile.

Sin embargo, el mayor problema es que el proceso no es democrático. En efecto, según el Mensaje Presidencial de este año “se efectuarán los debates y análisis previstos en el proceso de elaboración del Libro de la Defensa Nacional 2017 por medio de un programa de catorce talleres de análisis y discusión sobre diversas temáticas de la Defensa, cumpliendo el calendario de trabajo previsto para 2016. Posteriormente, se iniciará la fase de revisión y sistematización de los contenidos obtenidos”.

Debemos recordar que el meollo del proceso son 14 talleres en los cuales exponen un número de expertos de alto nivel. En el de Política Vecinal, por ejemplo, exponen el Subsecretario de Defensa, el Presidente del Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales y el Agente de Chile ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que en 150 minutos exponen sus ponencias. Esto es seguido por 30 minutos de “ronda de preguntas”.

Bajo ninguna perspectiva esta actividad puede ser considerada un “debate”, menos aun cuando no llega a conclusiones, acuerdos ni discrepancias de ninguna especie y cuya “revisión y sistematización” ocurre en una fase posterior, sin la presencia ni participación de los miembros del taller. Queda la duda del real valor de las “preguntas” hechas por los concurrentes y cual es el control de los revisadores y sistematizadores de estos talleres. Recuerda demasiado a los Cabildos para la Constitución.

Puedo concluir que este proceso fue sobrepasado por los cambios habidos en Chile y que se ha transformado en un ritual que pretende constituir el documento matriz de la defensa de Chile, cuya mas clara expresión es el “olvido” de la existencia de la Ley Orgánica del Ministerio de Defensa.

El modesto Decreto Nº 53 del Ministerio de Defensa del 29 de enero del año 2010, -en las postrimerías del primer gobierno Bachelet- que trata de hacer pasar al Libro de la Defensa como el documento que establece la Política de Defensa y la Política Militar del Chile, no basta para crear una veloz Liebre, sigue siendo sólo un humilde Gato y es que parece creerse que el objetivo, mas que producir una verdadera política de defensa, es solo satisfacer el requisito administrativo de hacer como que hay una…una mera ficción, como tantas otras en nuestro país en el presente.

El proceso tiene un aroma de soberbia y sectarismo que parecía sobrepasado en las relaciones político – militares.

(1) https://fernandothauby.com/2016/04/02/politica-de-seguridad-y-defensa-fracaso-integral/ 

 

EL LLAMADO “CASO FRAGATAS”: EL ODIO A LOS MEJORES

A fines del año 2011, el Ministerio Público inició un proceso contra cinco oficiales de la Armada (inicialmente doce) , acusándolos del delito de “divulgación de información reservada”.

La situación era muy difícil para la Armada, a la sazón los medios de comunicación social festinaban una causa judicial que afectaba al Ejército, era el llamado caso “Leopard”, y la nueva acusación del Ministerio Público permitiría relacionar ambas causas y armar un gran caso que permitiera seguir incrementando la publicidad personal de los Fiscales involucrados y agudizar la difamación de las FFAA.

La acusación se basaba en interceptaciones telefónicas realizadas por orden del fiscal que investigaba al Ejército, que le permitieron grabar conversaciones entre el comerciante y proveedor de armamento y municiones Guillermo Ibieta y cinco oficiales de la Armada que trabajaban en diversos procesos de adquisiciones de material de guerra para su Institución. Esas interceptaciones les permitieron acceder a un gran número de correos almacenados en el computador de Ibieta entre él y los marinos, referidos a las dichas adquisiciones.

Las interceptaciones detectaron también conversaciones que se referían a solicitudes y entrega de información realizadas por los marinos y las respuestas y ofertas dadas por Guillermo Ibieta, incluyendo precios y formas de entrega y pago.

Los archivos de Ibieta, miles de correos extraídos de su computador, fueron “filtrados” por el sistema judicial a la prensa amarilla nacional que actuaba en tándem con ellos. La información “reservada”, que los marinos “habrían entregado ilegalmente” que originaba el escándalo, y muchísima otras informaciones mas, fueron expuestas al dominio público nacional e internacional con pelos y señales. Esto confirma que la reserva de la información y el interés nacional no era, de ninguna manera, de interés para los fiscales y que la de los fiscales era en si misma una infidencia de mucho mayor magnitud y perjuicio que la que investigaban.

El sentido común mas elemental señala que si un comprador desea adquirir municiones y armamentos, deberá indicar al proveedor (y solo al proveedor) que es lo que quiere. No es viable un enlace telepático entre ambas partes ni un proceso de ensayo y error en que el proveedor vaya ofreciendo, por adivinación, diversos productos sucesivamente hasta acertar en lo que el cliente quiere –si es que algunas vez acierta-.

Debe decírsele con claridad y precisión que es lo que se requiere y así lo hicieron.

Varios medios sensacionalista se lanzaron sobre la Armada y sobre esos cinco oficiales con la saña que nace de la envidia y el resentimiento que la gente mediocre siente hacia aquellos de mayor calidad humana y profesional.

No hubo insulto, suposición de intenciones, especulación malintencionada ni descalificación que no emplearan contra los marinos ni contra la Armada. Fue un festín de basura.

Luego fue bautizado, sin ninguna lógica comprensible, mas allá del afán de enlodar a la Armada de Chile, como “Caso Fragatas” y recogido por los políticos enemigos de la Armada y de todo lo que ella representa.

Por esos días Andrés Allamand se recibía de Ministro de Defensa y no perdió un minuto en utilizar la situación para realzar su “liderazgo”, “mano firme con los militares” y “limpiador de la basura”.

El Comandante Fernando Niemann, el acusado de mas alto rango, fue arrinconado y puesto en una situación que no le permitió otra acción que retirarse de la Armada, ¡sin aun habérsele probado nada!.

Durante cuatro años se prolongó la agonía: acusaciones falsas, infamias, calumnias, mentiras, deformaciones, malos tratos en los interrogatorios, humillación en los traslados llevándolos esposados.

Pena y tristeza para sus esposas e hijos, vergüenza para sus padres, ruina económica para las familias al tener que pagar abogados que los defendieran, pérdida de sus profesiones y pérdida de los empleos que sustituyeron a la que les había sido arrebatada y con los cuales intentaban sobrevivir y mantener a sus familias.

Durante este proceso inicuo, la fiscalía requirió de la Armada un gran volumen de información secreta que también fue “filtrada” y publicada in extenso por un periódico sensacionalista próximo al fiscal.

La Armada pidió a la Corte Suprema una investigación de este grave delito. Huelga decir que no pasó nada, absolutamente nada. Todos quedaron impunes, ni siquiera se investigó.

El 15 de junio de 2016, la Corte Suprema en última instancia, sin recoger los denodados esfuerzos del fiscal por encerrar a los marinos a como diera lugar, reconoció por 6 votos contra 0 la inocencia completa y total de los cinco oficiales.

La Corte Suprema tras un análisis sorprendente agudo concluye que los Oficiales de Marina pueden conversar de armamento, que la materia que tratan con un proveedor no es reservada, que para comprar tienen que informar al proveedor que material es el que quieren y que por consiguiente eso no constituye ningún delito.

Cuatro años tardaron en llegar a esta conclusión que cualquier persona intelectualmente normal podría haber deducido en cinco minutos. Salvo que esté buscando encerrar a los marinos por razones desconocidas e inconfesables.

¿Una súbita epifanía la del Poder Judicial?, nada de eso, es la cruda percepción del cambio de marea.

Los mismos que adularon servilmente a los miembros del Gobierno Militar y que luego se arrimaron en forma perruna a los Gobiernos de la Concertación, hoy perciben que sus iniquidades y prevaricaciones no quedarán impunes y que la hora del castigo se aproxima inexorablemente.

 

 

 

 

LOS VIOLENTOS Y LOS ROBOTS

 

La Presidente Bachelet, en un momento de entusiasmo, lanzó: “Cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”.

No fue cualquier persona, fue la actual presidente, fue la responsable actual de la protección de los derechos de todos los chilenos.

¿Por qué la derecha habría de temblar cuando la izquierda sale a la calle?, Pareciera que el aserto presidencial se debe a que las personas de derecha se reconocen incapaces de generar el mismo nivel y calidad de violencia que las de izquierda y eso las hace pasibles de ser atropelladas en sus derechos.

De los dichos de Bachelet se puede colegir también que, para ella y al menos a veces, los conflictos políticos pueden dirimirse en la calle mediante el uso de la violencia; que ello, en general, será beneficioso para la izquierda y que considera legítima esa forma de actuar.

Para ser objetivos debo reconocer que los dichos presidenciales fueron hace ya algunos años; que no los ha vuelto a repetir y que hoy día –probablemente- lo diría de otra manera: “Cuando los anarquistas salen a la calle, el gobierno tiembla”.

Los beneficiarios y los perjudicados por la violencia ahora serían otros, pero la mecánica sería la misma.

En un periódico digital, una distinguida periodista expresó su crítica a “la incapacidad de la policía para asegurar el orden público frente a la acción violenta (de) delincuentes y extremistas” ya que “los ciudadanos somos testigos de la incompetencia de los uniformados para controlar a un puñado de jóvenes delincuentes, encapuchados o a cara descubierta”. “En cada jornada de protesta, y tal como ocurrió esta vez en Valparaíso, los periodistas captan a numerosas personas disfrazándose para ocultar su identidad, lanzando piedras y molotov a los carros policiales, saqueando y destruyendo la propiedad pública y privada. La ciudadanía necesita que el general (Director de Carabineros) explique por qué los periodistas pueden descubrirlos y mostrarlos en sus medios, y la policía no logra controlar la violencia, ni detener a los que delinquen”.

La respuesta la recibió el mismo día, cuando la prensa escrita informo que un grupo de personas ingresó a La Moneda en forma irregular con un lienzo mediante el cual se notificaba a la Presidente que “hoy comienza la ofensiva» para promover la imposición de sus propuestas, ofensiva que se inicia con una marcha por la Alameda no autorizada por la autoridad competente, la Intendencia de Santiago.

Carabineros detuvo a 32 de los casi 40 participantes en la invasión a La Moneda.

Según información entregada por la institución, 11 de los detenidos contaban con antecedentes penales por desórdenes públicos, usurpación violenta y porte y lanzamiento de artefactos incendiarios.

Dos botones de muestra de los antecedentes de los “estudiantes”:

1.- Damián Contreras Brito, 25 años

– 29.07.2015 – Detenido por usurpación violenta

– 25.06.2013 – Detenido por oponerse a la acción de carabineros de servicio

– 16.10.2012 – Detenido por oponerse a la acción de carabineros de servicio

– 18.06.2010 – Detenido por usurpación no violenta

– 18.05.2010 – Detenido por usurpación de propiedad

– 02.08.2010 – Detenido por usurpación de propiedad

– 08.08.2010 – Detenido por desórdenes públicos

– 20.08.2010 – Detenido por usurpación no violenta

– 03.09.2010 – Detenido por usurpación no violenta

– 16.09.2010 – Detenido por desórdenes públicos

– 07.10.2015 – Detenido por desórdenes públicos

– 25.07.2011 – Detenido por maltrato de obra a Carabineros

– 07.11.2011 – Detenido por faltar el respeto a Carabineros

– 07.06.2007 – Detenido por usurpación de propiedad

– 10.05.2006 – Detenido por desórdenes públicos

2.- Carlos Soto Galleguillos, 45 años (Debe tener alta tasa de repitencia) Perteneciente a la barra brava de Universidad de Chile, apodado el Mákina, además de ser integrante de MPMR.

– 22.03.2012 – Detenido por cuasidelito de lesiones

La respuesta a las inquietudes de la periodista están a la vista: Los Periodistas fotografían a los delincuentes; los Carabineros los detienen; los Tribunales los sueltan y los Violentistas vuelve a las calles a asustar a la Derecha / el Gobierno.

No es que carabineros sea incapaz de identificarlos, es incapaz de conseguir que el Poder Judicial los encierre.

Parece evidente que algo anda mal en el marco legal que regula el accionar de los fiscales que deben investigar las denuncias que carabineros hace de las acciones delictuales de los violentistas. Son rápidos en identificar las “falencias” de la denuncia policial y lentos en identificar y evaluar los antecedentes que los definen como “profesionales de la violencia callejera”.

Esa incapacidad cuenta con enérgico apoyo político. También dos botones de muestra:

1.- Los diputados del Partido Socialista no consiguieron las firmas para impugnar ante el Tribunal Constitucional el proyecto del gobierno que establece el control preventivo de identidad, pero irrumpe la bancada del Partido Comunista, encabezada por Karol Cariola, que demandará al Estado de Chile en la Corte Interamericana de Derechos Humanos .

2.- Cada manifestación cuenta con un grupo de voluntarios de una ONG auto designada protectores de los DDHH, que cuentan con aprobación gubernamental para moverse libremente en el campo de batalla donde, obviamente, su atención se centra única y exclusivamente en los Carabineros.

La incompetencia pues no está donde la periodista busca, en los Carabineros, sino en el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial.

Lorena Fries, la Pasionaria de los DDHH de los violentistas, aclaró que el INDH tiene “el mandato legal de presentar acciones judiciales frente a violaciones a los derechos humanos. Es lo que hacemos, mayoritariamente, tenemos querellas que se han presentado contra carabineros que están en procesamiento, pero son los tribunales de justicia los que juzgarán si hay fundamento».

Pero, ¿y dónde están las querellas contra los violentistas que violan los DDHH de los carabineros y de los demás chilenos?.

Cuando los ataques arrecian y la falta de apoyo de los políticos de gobierno se hace crítica, es natural que el Director General de Carabineros, general Villalobos, defienda a sus hombres recordándonos que son ellos quienes ponen “el pecho a las piedras, las balas, los fierros” y saca a la luz la superficialidad de la crítica periodística que dice: “lamentar que así sea, es como si los militares se quejaran cuando tienen que ir a la guerra. ¡Esa es la profesión que eligieron, la tarea que libremente decidieron cumplir!”

Parece evidente que un militar o un Carabinero deben incluir el riesgo vital en sus apreciaciones al elegir profesión, pero eso no puede llevar a nadie a la idea de que son robots o máquinas, porque no es así. Los militares, carabineros, detectives y bomberos arriesgan sus vidas porque es su trabajo, pero hacen su trabajo con mas pasión cuando saben que la autoridades los respaldan; que la sociedad aprecia los riesgos que toman o las heridas y mutilaciones que sufren; que las leyes son hechas para facilitar su acción y que no existen organizaciones apoyadas por algunos poderes del estado que le ponen palos a la rueda y se esfuerzan por difamarlos y poner de relieve hasta el mas mínimo error, suponiendo siempre mala fe, abuso y crueldad. Cuando en vez de buscar su superación, se esfuerzan por desmoralizarlos, difamarlos y buscar su destrucción.

Pareciera que existe una voluntad de aproximamos lenta pero sostenidamente a una situación que ya conocimos, donde las turbas descontroladas se apoderan de las calles, donde la violencia se emplea como forma de hacer temblar al “enemigo”.

Cuando el vocabulario comienza a militarizarse; la ideología a reemplazar al raciocinio y las consignas a desplazar la sana discusión en busca de una punto de encuentro intermedio, debemos preocuparnos.

 

 

DEFENSA – UN MINISTERIO “TRANQUILO”

La Presidente de la República en su alocución para la inauguración del Año Académico Militar 2015 destacó que “Ha habido una progresiva mejora de la gobernabilidad democrática, y los principales hitos son conocidos por todos ustedes. Me refiero a la reforma de las instituciones políticas de la Defensa: las reformas constitucionales del año 2005; las reformas legales en el nivel del Ministerio, la más importante de las cuales, la reforma del Ministerio de Defensa Nacional, en enero del 2010. Esta ley institucionalizó la conducción civil del sector, y es la reforma más importante desde la creación del Ministerio, en 1932” y debía “fortalecer la autoridad presidencial y la autoridad ministerial en la gestión de los procesos de gobierno … actualizando “la normativa orgánica y fija(ndo) una estructura que (sea) capaz de llevar a cabo el ciclo completo de políticas públicas del sector, comenzando con la emisión de una “Política Estratégica Nacional como objetivo general de carácter político del Estado (Gobierno) frente al actuar de la Defensa”.

Han transcurrido 26 años y los avances habidos son marginales. Seguimos sin una Estrategia de Seguridad y Defensa formal y el Ministro de Defensa es un espectador de la gestión de su cargo. En realidad es una curiosa mezcla de “tío dadivoso/caprichoso” y de “delegado del gobierno ante las FFAA/político con agenda propia”.

¿Qué decir de la Política Militar?. ¿De la ley de financiamiento cuatrienal de la defensa, del financiamiento de los programas y proyectos de inversión y los gastos de operación y mantenimiento de equipamiento y de la información oportuna y real al Congreso de la marcha de la gestión de defensa?. Nada, no ha pasado nada.

En la Función Defensa tenemos tres grandes actividades de gestión: Gestión de Desarrollo, que requiere conocimiento y experiencia empresarial de alto nivel; Gestión Militar que apunta a emplear las fuerzas militares en la acción de combate y prepararlas para ello mediante el entrenamiento y Gestión del Apoyo Logístico, que consiste en la generación de recursos y la prestación de servicios para sostener a las fuerzas en combate.

Vistas así las cosas, no deja de llamar la atención que en Chile los Ministros  y Subsecretarios suelan ser médicos, abogados, periodistas y rara vez administradores expertos. Y mas sorprendente aun es la conformación del Ministerio de Defensa: no tiene ningún departamento sólido dedicado a la gestión del material ni del personal; asume solo una tenue “coordinación” de la gestión del desarrollo del material y la infraestructura; no existe ni una mención a control de gestión y no existe ningún organismo de nivel nacional que se responsabilice de organizar y ejecutar el apoyo logístico a las fuerzas en combate.

En estos días tenemos una grave crisis en la gestión del desarrollo de las fuerzas, en la cual se encuentra implicado el ex – Comandante en Jefe del Ejército General Miguel Fuente-Alba. La simple lectura de su currículo muestra a un militar mas habituado a moverse en los corredores del poder que entre los soldados en campaña; fue seleccionado para el cargo por Francisco Vidal, Ministro de Defensa que salía ese fin de año, el 2010, luego de una pasada relámpago de solo 12 meses como  Ministro. Ambos se conocían bien, ex compañeros de colegio y como cadetes en la Escuela Militar ¿cómo pudo entonces Vidal proponer para ese cargo a un general que mostraba tan intensa dedicación a sus negocios e intereses personales?.

Al dejar su cargo en Marzo del 2010, Vidal recibió agasajos y condecoraciones por parte de ex – subalterno y amigo Fuente-Alba y prontamente reclutado como profesor en la Academia de Guerra, en la ANEPE y en tareas de asesoría (remunerada) al Comandante en Jefe. Su participación como “comandante de carro” de un cañón autopropulsado en la Parada Militar de ese mismo año mostró una proximidad poco común con el general Fuente-Alba y una concepción de su dignidad ministerial desusada hasta ese entonces.

Pero lo peor vino con la puesta en marcha del “Nuevo Ministerio” a partir de 2010.

La principal razón de ineficiencia fue que desde la misma asunción de Aylwin se desató una aguda lucha entre los partidos de la Concertación para que sus militantes ocuparan los cargos que los militares dejaron vacantes en la estructura ministerial. Se resolvió por “cuoteo” y mediante la contratación, en cada cambio de gobierno, de un número cada vez mayor de personas.

Cuando se dictó la Ley de Estatuto Orgánico del Ministerio de Defensa se tomaron los resguardos para asegurar los cargos de esas personas -mediante el “Artículo Transitorio 6 c.- que dispuso, que la implementación de esta nueva estructura :“No podrá significar pérdida del empleo, disminución de remuneraciones, modificación de los derechos estatutarios y previsionales del personal traspasado o encasillado. …”.

De esta manera y aunque se presumía que habría nuevas y mas complejas funciones, esta norma impidió a los sucesivos Ministros y Subsecretarios reclutar a nuevas personas técnicamente idóneas. El personal incompetente fue “complementado” contratando a un número también creciente de personas a Contrata y a Honorarios, todo por estricto cuoteo.

Tenemos entonces que la incompetencia se instaló en buena parte de la dotación de personal técnico del Ministerio. Esta curiosa forma de “gestión de personal” derivó en una desmotivación y abulia intensa de los funcionarios; no hay incentivos de ninguna especie y su trabajo se reduce a empujar papeles de una oficina a otra. Lo poco y nada que se produce, lo hacen grupos cerrados, “de personas de confianza del subsecretario”, que trabajando en forma compartimentada y secreta, preparan proyectos irrelevantes que no se materializan o que dedican su tiempo y energía a incursionar en temas de género, de inclusión y en relaciones exteriores, materias importantes pero periféricas al núcleo de la función defensa.

La parte mas penosa se produjo después de la promulgación de la ley Ley N° 20.424, “Estatuto Orgánico de la Defensa Nacional”, el año 2010, bajo el gobierno de Piñera. La última esperanza de hacer eficiente un organismo que no estaba funcionando era el Reglamento de dicha Ley. Se esperaba que este fuera capaz de definir con cierta precisión las tareas de cada cual, sus relaciones funcionales y los organismo intermedios de coordinación y trabajo integrado y de incorporar una técnica de gestión específica. No pasó. El Reglamento promulgado por la administración de Piñera es una copia abreviada de la Ley, de una pobreza sorprendente que deja en evidencia el desconocimiento, por parte de sus autores, de las funciones que se suponía debían abordar. Por ejemplo, en Occidente la mayoría de los países desarrollados funciona sobre el Sistema PPBs, del que muy probablemente el Subsecretario Alfonso Vargas de la administración Piñera, que elaboró el Reglamento, nunca  escuchó hablar.

Mientras tanto, los sucesivos Ministros se comportan como “espectadores interesados” de lo que pasa en su sector. Por el cargo han desfilado médicos, muchos abogados y un profesor de historia, en general personas con ambiciones políticas pero sin experiencia comprobable para gestionar una organización de varias decenas de miles de profesionales y técnicos y manejar un presupuesto de varios miles de millones de dólares anuales. Las excepciones fueron las menos.

¿Qué es el Ministerio de defensa actualmente?. Es una organización que “reparte recursos”. En efecto, dispone de una cantidad anual de recursos determinada por ley, que distribuye con criterios que simulan ser racionales pero que solo representan la capacidad de lobby de los interesados y las preferencias –por los motivos que sean- de las autoridades ministeriales. Esta curiosa lógica de gestión es del todo absurda pero políticamente de alta conveniencia, es, además una ancha puerta por donde puede entrar -y por donde entra-, la corrupción. Para mayor agrado, dispone de recursos acumulados a los cuales se recurre para fines ajenos a la defensa, según la discreción del gobierno de turno.

Hoy tenemos un escándalo, otro mas, y si no se hacen cambios radicales, comenzando por la designación de personas idóneas en los mas altos cargos; si no se modifica radicalmente la planta de personal; no se toma en serio esta importante política pública, y no cesa esta peculiar cooptación de “déjame con mis asuntos y yo te dejo hacer” (PERO SI ALGO FALLA, TU PONES LA CARA), se seguirán repitiendo.

A propósito ¿alguien sabe que es de José Antonio Gómez

 

EL FUNERAL DE AYLWIN DESDE PUNTA PEUCO

Hoy 21 de abril estuve en Punta Peuco visitando a un gran amigo de toda la vida.

En mofa suele decirse que en todas las cárceles sólo hay inocentes, ningún culpable.  En este caso, leí cuidadosamente el proceso completo que condenó a mi amigo y él lo es. Lo substanciación del proceso la hizo el funcionario judicial Miguel Vásquez Plaza, de discutible solvencia técnica y poseedor de una clara noción de lo que es bueno para su carrera, quien expone los planteamientos que a su juicio materializan su culpabilidad, que hieren el sentido común de cualquier persona normal.

Pero esto es irrelevante, el problema de la verdad y la justicia quedó sumergido por la combinación siniestra del lucro y la venganza.

El lucro es grande. En efecto, un caso ganado implica una ganancia de aproximadamente $600.000.000, de los cuales un 60% van al abogado y el resto a los demandantes. Un negocio excelente y sin consecuencias. Si no logras una condena, no pasa nada; y lo mejor, un grupo de abogados puede llevar varias causas a la vez.

La venganza está ubicada en los creyentes en la lucha de clases y en la agudización de las contradicciones; en los promotores de toda clase de conflictos y enfrentamientos; en el cultivo sistemático del odio. Seres irrecuperables, parte de ese 10% de “tarugos redondos en agujeros cuadrados”, individuos inadaptados para la vida en comunidad. Sólo ellos podrían pergueñar una frase mas provocativa que “ni perdón ni olvido”.

Y digo provocativa porque nadie podría asegurar que ella se aplicará siempre en un solo sentido, desde ellos hacia nosotros, me parece que eso ya no fue así y si alguien cree que todas las tropelías y abusos cometidos contra los militares quedarán impunes, podría ser que esté cometiendo un grave error. Mas aun, podría ser que las semillas del odio plantadas por ellos y regadas constantemente con mentiras, exageraciones, “verdades oficiales” y campañas de prensa (¿en qué terminaron “los quemados”?) fructifiquen en violencia.

Es muy interesante el planteamiento del Padre Montes en una entrevista reciente respecto a este tema: “Yo creo algo que le escuché a don Patricio Aylwin. Él contó que cuando su papá era niño era la revolución de 1891, y acompañaba a su padre (abuelo de don Patricio) a la cárcel a ver a su propio padre (su bisabuelo). Y nunca se olvidó de eso. La conclusión que sacaba Aylwin era que este es un problema tan traumático, que se necesita que pasen dos generaciones: las que vivieron el tema de adultos y las que lo vivieron de niños. Yo creo que tiene bastante razón”.

Es interesante, ya que las heridas emocionales que sufrió el padre de Aylwin al ir con su padre a ver a su abuelo preso no pueden haber sido muchas, ya que después de esa revolución terrible, si hubo “perdón y olvido”, talvez porque en ese entonces no habían comunistas.

¿Cómo serán las heridas de los hijos de 35 años que está visitando a sus padres desde hace 20 años, presos de los “vencedores de los militares”, o que han tenido que enterrarlos después de haberlos visto agonizar tras las rejas o que en cada visita encuentran a sus ancianos que ni siquiera los reconocen?

Y está los nietos y después vendrán los bisnietos.

Mientras tanto, Teillier se mofa de los militares y se declara vencedor con el aplauso de la izquierda; el acoquinamiento de la derecha. y el silencio de los “cómplices pasivos” que se archienriquecieron durante y gracias al Gobierno Militar.

La perspectiva de esta conmemoración de la democracia, de esta celebración del “hombre bueno”, del demócrata impecable, del negociador eficaz, del castigador de los militares y del estadista que buscó y encontró a paz para Chile, se aprecia de muy distinta manera desde Punta Peuco, donde los prisioneros no tienen ninguno de los beneficios carcelarios legales porque el “sicólogo” determina que todos y cada uno de los internos no “está en condiciones de insertarse en la sociedad”.

Hombres de 70 a 85 años, incapaces de insertarse en la sociedad!. Unen la burla a la injusticia.

Todos son “informados” con un mismo escrito al cual el sicólogo cambia el nombre que encabeza el papel. A tanto llegó la desvergüenza que hasta el poder judicial ha dispuesto que los informes sean hechos por sicólogos independientes.

Pero que le hace una raya mas al tigre. Los militares han sido y siguen siendo víctimas de una conjura entre el poder judicial, -remodelado desde la obsecuencia al gobierno militar, a la obediencia perruna al gobierno civil-; una clase política cobarde, mezquina y corta de vista, y los que, como Aylwin, con vos susurrante y a media luz traicionaron, discriminaron y criminalizaron a los militares, tarea sórdida que dio paso a las comisiones Rettig; Valech 1; Valech 2 y otra mas destinada a repartir plata entre los que “no tocaron” en ninguna de las tres anteriores.

La guinda de la torta la puso Carlos Ominami, que tratando de exculpar su dolo exigió que «la justicia debiera ser mucho más cuidadosa en la forma como actúa», porque «cometen desprolijidades»; sostuvo que los tribunales están actuando en «el contexto que da la calle»; y finalmente, «se enjuician de manera extremadamente severa prácticas que tienen que ver con un contexto distinto», exigiendo lo que explícitamente los políticos de izquierda y derecha niegan a los militares.

Sería risible si no fuera el fundamento de una injusticia que, por siglos, será recordada en Chile y mostrada como ejemplo de prevaricación, incompetencia y cobardía del poder judicial y los políticos, en su trato a los militares.

Definitivamente, desde la perspectiva de Punta Peuco, las loas al “padre de la patria” -como lo valora un plumario de moda- no tienen ningún significado para ellos, es motivo de nuevas injurias, falsedades y ocultamiento de la verdad; es sólo mas de lo mismo.

POLÍTICA MILITAR: PERDIDOS EN EL ESPACIO

El gobierno de Michelle Bachelet ofreció aportar “ímpetu” al sector defensa en sus aspecto de desarrollo institucional y por el contrario, solo sabemos de divagaciones silenciosas, secretas y estériles de un Subsecretario enamorado de sus prejuicios pacifistas que se hunde en espiral rumbo a ninguna parte.

En el ámbito de las políticas públicas de relaciones exteriores y militares comúnmente se emplean dos documentos directrices que dan la partida a la planificación estratégica nacional: la Política de Seguridad y Defensa, analizada en mi columna anterior y la Política Militar que es el conjunto de objetivos y estrategias que dirigirán el esfuerzo de organización, gestión del personal, del material, de la infraestructura y el desarrollo de las doctrinas de todo tipo que materialicen y orienten la estructura militar en el marco de la Política de Seguridad y Defensa. Es la Política del gobierno hacia las FFAA.

En esta columna me referiré a la Política Militar del actual gobierno de Chile. Los documentos mas relevantes al respecto son las declaraciones de los personeros del gobierno y mas que todo, de sus acciones reales. También son elocuentes sus escritos y declaraciones antes de asumir sus cargos.

El Programa de la Nueva Mayoría considera que “A partir del 2010, año que entró en vigencia la Ley N° 20.424, Estatuto Orgánico de la Defensa Nacional, algunas reformas continuaron, pero la mayor parte de éstas se estancaron y, en algunos aspectos, hubo retrocesos como resultado de la gestión de la autoridad política realizada entre el 2010 y el 2013”. Hechas las críticas de rigor al gobierno anterior, entra a proponer las acciones a tomar a partir del año 2014 para «retomar con ímpetu las reformas institucionales para el desarrollo de una Defensa Nacional”.

Durante el año 2014 no se hizo nada, pero la Presidente, en su Inauguración del Año Académico Militar 2015, al comienzo de su segundo año de gobierno reiteró y detalló el Programa que se desarrollaría durante los -ahora- solo tres años restantes de su mandato:

“Y quiero especificar a qué me refiero, en cada caso … .

Primero, sobre la Ley de Financiamiento de la Defensa, quiero decir que el Ministerio ha preparado una indicación sustitutiva para mejorar el proyecto de ley que establece un nuevo mecanismo de financiamiento de las capacidades estratégicas de la Defensa. Este proyecto fue aprobado en su primer trámite por la Cámara de Diputados y se encuentra ahora en el Senado. Y el proyecto de indicación sustitutiva será enviado durante el primer semestre del 2015.

Segundo enviaremos al Congreso un proyecto de ley para modificar el Código de Justicia Militar, que también esperamos enviar durante el primer semestre de este año. Lo que buscamos es que el Código garantice el debido proceso y otorgue credibilidad y transparencia jurídica, con las mismas garantías que rigen en la justicia ordinaria.

Tercero, en el caso de la institucionalidad conjunta, elaboraremos un proyecto para perfeccionar y fortalecer la organización y atribuciones del Estado Mayor Conjunto y de su jefatura. Esto incluye sus atribuciones en materia del mando de medios en tiempos de paz. También estableceremos una agenda sectorial para promover, perfeccionar y desarrollar la institucionalidad de lo conjunto en todos sus planos. Nos parece fundamental dotar a la Defensa del más alto estándar internacional de conducción de operaciones militares. Si queremos mejorar aún más nuestra respuesta ante las emergencias, la respuesta, desde el punto de vista del empleo de los medios militares, debe ser de naturaleza conjunta. Esto es lo que se juega, así de crucial es este aspecto.

Cuarto, en materia de industrias militares, enviaremos el proyecto de ley que moderniza las empresas estatales de Defensa, FAMAE, ASMAR y ENAER. Además de reafirmar el carácter público de la industria militar y potenciar el cumplimiento de sus funciones, aumentaremos su transparencia, disminuiremos las asimetrías de información y modernizaremos y profesionalizaremos su gestión administrativa. Tenemos que equiparar su gestión con los estándares OECD de gobierno corporativo en empresas públicas.

Y quinto, la agenda de inclusión y no discriminación que incluye, por cierto, la equidad de género. Es central para la democracia, la construcción de una comunidad que se funde en el respeto a la diferencia y el trato igualitario entre las personas. Por ello hemos iniciado la elaboración de una nueva política sectorial –aquí está la ministra del Ministerio de la Mujer-, a diez años de la publicación del documento anterior para la integración armónica de la mujer en las Fuerzas Armadas y su desarrollo profesional en cada institución.

De todo esto, salvo los asuntos de «Genero e Inclusión», que interesan personalmente a la Presidente, hasta ahora no hay resultados concretos, ningún resultado concreto. La forma secreta y  antidemocrática -compartimentado y escondido de la observación pública-  en que trabaja Robledo  no contribuye en nada a legitimar y facilitar el trámite de los proyectos y darle le necesaria solidez jurídica y formal para facilitar su aprobación:

La Agenda Legislativa para “el segundo tiempo del Gobierno” – ahora solo dos años restantes de su administración-, según lo informado en la prensa y no desmentido ni corregido, considera:

7 Proyectos en trámite para ser despachados antes del 21 de Mayo de 201

8 proyectos para ingresar y despachar el año legislativo 2016

17 proyectos que quedará ingresados a tramitación el año 2016

26 proyectos para despachar antes del 31 de enero del año 2017

De todos estos proyectos de ley NI UNO SOLO corresponde al Ministerio de Defensa. Esto contradice la declaración de gobierno de que “nuestro objetivo fundamental sea retomar con ímpetu las reformas institucionales para el desarrollo de una Defensa Nacional”.

En su alocución ya señalada, la Presidente también señaló: “Los diferentes gobiernos hemos llevado adelante procesos de reforma, con el objetivo de institucionalizar la gobernabilidad democrática del sector, y como parte de una agenda de construcción de una democracia de calidad. Así, ha habido una progresiva mejora de la gobernabilidad democrática, y los principales hitos son conocidos por todos ustedes”.

Al respecto es útil destacar lo que entiende el Subsecretario Robledo, -a cargo de estas reformas-, por “gobernabilidad democrática” y para eso, lo mejor es referirse a Ángel Flisfisch y Marcos Robledo, “Gobernabilidad Democrática de la Defensa en Chile. Un índice para el periodo 1990-2010”. El documento mencionado es un ejemplo de la metodología de investigación sociológica norteamericana, que trata de encontrar y tabular hechos que le permitiría inferir relaciones de causa efecto entre ellos.

En este caso, se trata de llegar a un índice de gobernabilidad de defensa que sería igual a la suma de los eventos positivos para esa gobernabilidad divididos por la sumatoria de los eventos positivos + el total de los eventos negativos. Considera cuatro variables: Control civil (instituciones e instancias de control político); Eficacia (existencia y calidad de políticas y estrategias); Eficiencia (Gestión de los planes y recursos) y Conducta (subordinación o contestación de los militares). Cada una de estas variables es desglosada en indicadores (20 en total).

Se considera que el progreso de la situación estaría conformado por unas FFAA constituidas en “agentes” de instituciones políticas que constituyen sus “principales”, en que las acciones de los segundos son siempre acertadas y funcionales tanto al fin perseguido -la gobernabilidad- a la conformación, la conservación de una institucionalidad democrática y a la puesta en práctica de políticas y estrategia eficaces para proteger los intereses nacionales.

Según este criterio, las FFAA Revolucionarias de Cuba y las Bolivarianas de Venezuela serían el modelo perfecto de gobernabilidad en defensa. Nunca “contestan”, son parte del “sistema”, en realidad instrumentos del gobierno para la imposición y sostenimiento de su programa político y de difusión de su ideología. El compromiso del Ejército Argentino de Milani con el proyecto político “nacional y popular” del Cristinismo habría sido también un exitoso ejercicio de gobernabilidad democrática.

Desde otro punto de vista, en la guerra de Viet Nam, la pasividad y complicidad del establecimiento militar norteamericano llevó a su obediencia ciega a los caprichos y dislates estratégicos de su “principal” Robert Mc Namara, a la derrota y la pérdida inútil de 60.000 soldados, en medio de una potente crítica ciudadana.

Parece evidente que el concepto de “contestación” de Robledo requiere de mucha más elaboración, hasta aquí parece una clasificación demasiado subjetiva que prioriza la obsecuencia militar por sobre la lealtad que implica representar de buena fe los errores apreciados en las decisiones de los “principales”. Lo único que importaría a su lógica sería que los militares se limiten a aceptar pasivamente las ordenes “civiles” aunque sean erróneas o dañinas. Cómodo para los “principales”, sin duda, pero inmoral y abusivo.

La base ideológica de este modelo parece evidente al considerar los valores asignados a las variables del modelo: Control civil: 25%; Eficacia: 12,5%; Eficiencia: 12,5% y Conducta Militar: 50%

Se puede apreciar que las variables referidas a la sumisión militar acumulan el 75% de la ponderación y las referidas a la calidad del liderazgo civil, a un modesto 25%. Este desbalance en la valoración muestra una incomprensión básica de los elementos que conforman el liderazgo y la legitimidad del mando. En efecto, la legitimidad para ejercerlo tiene una relación directa con la preparación técnico – profesional del líder; con la calidad moral de sus decisiones, y con su capacidad para producir resultados beneficiosos para la organización por parte de los “principales”.

Una de las fuentes de fricción más frecuentes entre los “principales” y los “agentes”, surge, justamente, de cuando los que mandan no saben, no quieren o no pueden hacer su trabajo

La gestión de la defensa en Chile requiere un mínimo de nuevas leyes y una gran cantidad de directivas y acciones administrativas. Por ejemplo, los cambios en la Política de Seguridad y Defensa considerados por este gobierno, implicaban la obsolescencia de un conjunto de capacidades estratégicas disuasivas y de combate y su reemplazo por otras de cooperación intrarregional y doctrinas operacionales antimperialistas y de paz y debieron haber significado una importante modificación de los Programas y de los Proyectos respectivos. Nada de eso se hizo. En realidad Robledo y el conjunto de asesores de su confianza desconocen la realidades de la logística y de la gestión de la defensa, no les interesa y esto confirma que para ellos es indiferente  que los “principales” sean profesionalmente incompetentes.

Así, es un hecho histórico probado que la mayoría de los motines militares surgen de la ineficacia e ineficiencia de los “principales”. Acá parece que no importa que el líder civil no sepa hacer su trabajo, lo único que interesa es que los militares obedezcan en silencio lo que salga del Ministerio de Defensa aunque sean políticas y directivas incoherentes.

Para concluir y considerando que en los dos próximos años el Ministerio de Defensa solo tendrá trabajo de rutina administrativa me permito recomendarles a sus «principales» que dediquen el tiempo libre al estudio de la gestión moderna de la defensa, ámbito que han eludido durante muchos años y en el que han demostrado una sólida ignorancia.

POLÍTICA DE SEGURIDAD Y DEFENSA: FRACASO INTEGRAL

La Política de Seguridad y Defensa del segundo gobierno de Bachelet fracasó y la causa es que se basó en un diagnóstico erróneo, voluntarista e ideológico que intentó materializarse mediante una estrategia que, abandonando la política pragmática de ”Regionalismo Abierto” implantada el Presidente Lagos, -a partir de la exitosa apertura de Chile al mercado internacional y a la globalización, puesta en marcha por el Gobierno Militar-, intentó primero complementarla con elementos de una “Integración Regional” en el marco de Unasur y Mercosur y luego reemplazarla incorporándose de hecho al proyecto chavista. El resultado de esta política es el incremento del aislamiento e inseguridad internacional de Chile; el término del liderazgo regional de nuestro país y la subordinación de los intereses nacionales al proyecto chavista.

Lo que iba bien se cambió para que quedara mal.

El concepto de «regionalismo abierto» presentó -desde sus orígenes- una ambigüedad que hizo que fuera interpretado de distintas maneras en su uso y significado. La expresión se originó en el contexto de la cooperación económica entre los países de Asia – Pacífico en la década de 1970 y fue la base de la Conferencia de Cooperación Económica del Pacífico (PECC) y del Foro de Cooperación Económica del Asia Pacífico (APEC). En Latinoamérica se popularizó en los años noventa.

En Argentina tomó un sesgo proteccionista influido por la crisis económica de 2001, dando preferencia al comercio regulado en que el “regionalismo” llevó a una unión aduanera: Mercosur, bajo la tutela brasileña.

En Brasil fue usado para asumir la representación de un conjunto de países emergentes; adquirir estatura internacional y para fines geopolíticos, que finalmente –dinamizado por el Foro de Sao Paulo- se materializó en la creación de Unasur.

Para Chile, se convirtió en un principio clave de la política exterior con un fuerte consenso de la elite política y empresarial. Operó principalmente en un contexto económico desde APEC y mediante un conjunto de tratados de libre comercio.

Parece claro que todos hablaban de regionalismo abierto pero asignándole diferentes significados, reflejos de sus políticas internas: Argentina, proteccionista; Brasil; de supremacía regional y Chile desde la vertiente comercial.

Lagos fue explícito al respecto cuando rechazó las presiones de Fernando Henrique Cardozo para que Chile ingresara a Mercosur. No quiso arriesgar todo lo avanzado para darle un gusto a su amigo brasileño.

Shirley Göts en su libro “Liderazgo y Política Exterior”, “distingue en la política exterior chilena pos Gobierno Militar dos momentos o etapas diferenciadas en cuanto a su dimensión subregional: La primera de estas fases – la de desacoplamiento – ocurre durante el gobierno de Ricardo Lagos, y es el momento en que la política exterior chilena se desarticula de los procesos que tienen lugar en el espacio regional sudamericano … impulsando como estrategia externa la de consolidar su inserción internacional, es decir, concretar una mayor penetración de Chile en los mercados mundiales mediante acuerdos comerciales con las más importantes potencias extra regionales. El éxito de esta política se concretó en la negociación de tratados comerciales con la Unión Europea, Estados Unidos y China, erigiendo a la economía chilena, y al país, en una suerte de modelo en y para el concierto regional”. “El nudo de mayor complejidad para la política exterior chilena del período 2000-2006 lo constituyó el entorno vecinal, derivado tanto de la interrupción del abastecimiento gasífero desde Argentina, de la ofensiva multilateral desplegada por Bolivia para plantear su demanda marítima  como de la revisión de los límites marítimos efectuada de parte de Perú”.

“Una segunda fase que transcurre entre los años 2006 y 2010, que he denominado, en contraposición a la anterior como de “Reacoplamiento Regional” tiene lugar durante (el primer) gobierno de Michelle Bachelet y debe entenderse como la etapa en que se genera una creciente sintonía de la política exterior chilena en relación con las dinámicas políticas, económicas e integracionistas que, desde comienzos de esa década  venían desarrollándose en la región”: con el proyecto chavista sobre la plataforma del socialismo del siglo XXI, del Foro de Sao Paulo.

“El gobierno de Bachelet se mantuvo dentro del modelo de desarrollo (de Regionalismo Abierto) pero confirió una mayor prioridad a la región latinoamericana cambiando su eje desde la inversión y el crecimiento hacia una concepción neodesarrollista de Estado. … Este cambio de énfasis correspondió no a cambios en la situación internacional regional sino a la mayor incidencia de la ideología en la voluntad política de la mandataria, coincidente con la mayor disponibilidad de recursos económicos derivados del mayor precio de las materias primas”.

Por mi parte, veo dos momentos posteriores, el tercero, del gobierno de Piñera, en que no se aprecia una línea definida mas allá de intentar potenciar el comercio con los países dispuestos a ello de la región: Perú, Colombia y México; el fortalecimiento de la Alianza del Pacífico y una buena relación con los EEUU.

El cuarto momento que denominaría de la “Priorización de la Integración Regional”, es el establecido por Bachelet en su segunda administración, que analizaré mas adelante.

Antes de abandonar esta taxonomía conviene hacer un pequeño balance:

–       Lagos tuvo un éxito reconocido mundialmente que llevó a Chile a alturas de prosperidad y prestigio no conocidas por los chilenos. Este éxito tuvo como contrapunto los conflictos vecinales ya mencionados: el incumplimiento de los acuerdos para la venta de gas por parte de Argentina y su extorsión para exigir nuestro apoyo incondicional en el caso de las Falkland; la ofensiva desplegada por Bolivia para plantear su demanda marítima y la demanda por la revisión de los límites marítimos por parte de Perú; problemas originados no por las acciones o inacciones del gobierno de Lagos sino por las peculiares características del entorno vecinal, potenciado por la agresividad del proyecto político bolivariano impulsado por Brasil, apoyado por Argentina y financiado por Venezuela.

–       Durante el gobierno de Piñera no hubo una línea definida de Política de Seguridad y Defensa mas allá del pragmatismo comercial.

–       La política de Seguridad y Defensa del primer gobierno de Bachelet no logró sus objetivos y llevó al país a una situación de crisis vecinal continuada: La demanda de Perú en si perjudicial para Chile se agravó por el incumplimiento por parte de ese país de los términos del fallo judicial; empeoró con la creación de un nuevo contencioso en torno al “triángulo” imaginario inventado por ese país, la magnificación de conflictos como el del espionaje y su apoyo a Bolivia en su política hostil a Chile y por la displicencia argentina ante los esfuerzos de nuestro gobierno por serle útil y amistoso. Pero el error mas grande de Bachelet fue la generación de una directriz de diálogo para el trabajo bilateral (la Agenda de los 13 puntos) con Bolivia que llevó a concesiones hechas a espaldas de la ciudadanía, excesivas, inoportunas y condenadas al fracaso desde su inicio. Estas negociaciones fueron una manifestación de un voluntarismo político sin fundamento y con grave menoscabo del interés nacional.

La razón de estos fracasos parecen evidentes: Entre estados que tienen proyectos políticos muy diferenciados e incluso antagónicas entre si puede existir respeto mutuo, pero no puede existir alianza de seguridad menos alianza de defensa, que constituyen el nivel mas alto de la cooperación internacional.

En concreto, el objetivo y la estrategia de los bolivarianos en torno a Unasur y Mercosur, era incompatible con el Chile del Regionalismo Abierto y la Alianza del Pacífico.

El segundo Gobierno de Bachelet.

La Política de Defensa descrita en el Programa de Gobierno de la Nueva Mayoría (NM) no mereció ni el mas mínimo interés por parte de la derecha que entiende gobernar como hacer administración y no política. La NM describió con claridad lo que intentaban hacer y siendo un cambio político de gran profundidad y trascendencia para el país, –revolucionario-, no mereció la atención de la clase política que, ahora sabemos, estaba ocupada en otros menesteres.

Es importante destacar que esta parte del programa fue desarrollada por Jorge Burgos y Marcos Robledo, el primer sería luego Ministro de Defensa y el otro Subsecretario de Defensa. En esta labor Burgos participó desde una perspectiva política y un interés en su proyecto político personal –su carrera política- y Robledo desempeñó el rol del estratega y técnico “en materias de defensa” omnivalente, título que se auto asignó un reducido grupo de gurues de izquierda, con títulos que nadie ha homologado.

El Programa -que una vez obtenida la Presidencia no fue socializado ni explicado a la oposición ni a la ciudadanía, para constituirla en “política de Estado”, en su parte dedicada a la Estrategia de Seguridad y Defensa dice:

“Durante el período 2014-2018, la política de Defensa Nacional tendrá como objetivo principal de mediano y largo plazo, generar una Comunidad de Seguridad en América del Sur que garantice la paz y elimine definitivamente la amenaza de la guerra, siendo el Consejo de Defensa de UNASUR la institución para avanzar en esta materia”.

“En el mismo sentido, se fomentará la cooperación y extensión de medidas de confianza mutua y de prevención de crisis con nuestros vecinos y en la región”:

Se profundizará con fuerza el proceso ya tan avanzado de diálogo, cooperación e integración con Argentina y se extenderá a Perú; “Con Bolivia lo fundamental será retomar el camino del diálogo, iniciado en 1999, y el clima de confianza mutua conseguido durante el período 2006-2010. La plena normalización de las relaciones con Bolivia es un objetivo al que aspiramos”.

El discurso de la Presidente de la República, en la ceremonia de inicio del año académico de las Fuerzas Armadas el 18 de marzo de 2015 refuerza y amplía estos conceptos:

“Dije al comienzo que la transformación de nuestro entorno estratégico es la segunda gran área de trabajo para la Defensa Nacional».

En lo vecinal y regional, Chile fue capaz de transformar su relación con Argentina, –  América del Sur en particular, puede avanzar y hacer de la región una zona de paz. Ahora, lo que nos corresponde históricamente es consolidar este avance. Por eso hemos fortalecido el trabajo en el Consejo de Defensa Sudamericano de UNASUR, porque creemos que podemos avanzar hacia la construcción de una comunidad de seguridad.

Por eso también, en esta etapa, Chile aspira a transformar y mejorar la histórica relación bilateral con Perú. Hemos avanzado muy positivamente en los últimos años, y es hora de que Chile y Perú seamos capaces de demostrar al mundo la grandeza de nuestros pueblos, que no quieren, no pueden ni deben quedar atrapados en un pasado que nos ha dividido.

Estos dos documentos contienen las claves de la Política de Seguridad y Defensa y disponen directivas sorprendentes:

– La generación de una Comunidad de Seguridad –tarea política y diplomática- se entrega al Ministerio de Defensa y se la radica en Consejo de Defensa de Unasur. Las tareas que emprende este Consejo bajo control y orientación chavista son una muestra de la confusión conceptual creada intencionalmente para adoptar decisiones y compromisos que van mucho mas allá de los técnico – militar que es el ámbito de competencia del Ministerio de Defensa. Así se establecieron tareas con contenidos por completo ajenos al ordenamiento legal y Constitucional de Chile y con claros contenidos políticos ideológicos -“revolucionarios y antimperialistas”- en los que se comprometió la concurrencia y participación de militares chilenos.

– La presidente, por su parte insiste: “Dije al comienzo que la transformación de nuestro entorno estratégico es la segunda gran área de trabajo para la Defensa Nacional”. Este es un concepto incompresible y diferente a los que se emplean en Occidente: La forma de “transformar el entorno estratégico mediante las FFAA” es la guerra no la política ni la diplomacia. Esto muestra como la ampliación que los autores del programa de defensa de la NM asignaron a su ministerio se sale por completo de la Constitución pero abre un espacio para las tareas que se auto asignó y trató de llevar a cabo el Subsecretario Robledo, creando una “diplomacia militar” o “un ministerio de RREE paralelo”, desde donde promover su agenda ideológica.

– “Se profundizará con fuerza el proceso ya tan avanzado de diálogo, cooperación e integración con Argentina y se extenderá a Perú”.

La cruda realidad fue que el diálogo con Argentina fue constantemente asimétrico, Chile daba y Argentina recibía, Argentina exigía y Chile cedía, asi es como se enfrió nuestra relación con Gran Bretaña, que se aproximó a Perú donde fue bien recibida y apoyada en sus operaciones en las Falkland. Las FFAA argentinas, bajo el Gobierno de Cristina Kirchner y el general Milani se politizaron y se comprometieron políticamente con su ideología y su programa de gobierno, hasta llegar a ser parte de su aparato de seguridad y gestión de política interna. La caída del gobierno de Cristina Fernández le quitó por completo el piso a todo lo obrado en base a la orientación política del gobierno saliente y no sirvió para nada.

– Respecto a Perú, “Se profundizará con fuerza el proceso ya tan avanzado de diálogo, cooperación e integración … y se extenderá a Perú. Se desconoce el tan avanzado diálogo con Perú y mas bien se pudo apreciar una fricción constante y una hostilidad latente que no ha contribuído en lo mas mínimo a la Seguridad Nacional y que, en cambio, ha consolidado una situación en que el tema “del triángulo” se establece como un futuro motivo de tensión y conflicto, sin perjuicio de lo cual, el Subsecretario de Defensa inistió en avanzar en la cooperación e integración y en la revisión unilateral de la necesidad de disuasión militar frente a ese país. Una liviandad que se aproxima a la traición.

– “Con Bolivia lo fundamental será retomar el camino del diálogo, iniciado en 1999, y el clima de confianza mutua conseguido durante el período 2006-2010. La plena normalización de las relaciones con Bolivia es un objetivo al que aspiramos”. El estado actual de las relaciones con Bolivia da una medida de la falta de realismo y seriedad de los objetivos propuestos y de la estrategia para conseguirlos. Este es un fracaso mayor. En la “Agenda de los 13 puntos” se comprometió lo que no se podía hacer para agradar a Morales y se metió a Chile en un conflicto de inciertos resultados. Por otra parte y aun mas  grave, estas tareas no son competencia de defensa y su asignación esa cartera solo pueden ser comprendidas como un intento de ampliación arbitraria del ámbito de competencia de la dupla Burgos – Robledo a funciones que no pudieron cumplir ni en su mas mínima parte.

– “Por eso hemos fortalecido el trabajo en el Consejo de Defensa Sudamericano de UNASUR, porque creemos que podemos avanzar hacia la construcción de una comunidad de seguridad”. El Consejo de Defensa Sudamericano de Unasur se constituyó en un espacio de deliberación, planificación y ejecución de políticas en el cual el Ministerio de Defensa suplantó al Ministerio de Relaciones Exteriores haciendo a Chile partícipe de conceptos políticos inaceptables para la gran mayoría de los chileno.

Mas allá de todas estas situaciones irregulares, la muerte de Chávez, el derrumbe político, económico y moral del gobierno de Maduro; la derrota electoral, moral y económica de Cristina Kirchner y la posterior disolución del kirchnerismo; la crisis terminal de Dilma Rousseff, de Lula, del “Profesor” Aurelio García y del Partido de los Trabajadores y la rendición de los hermanos Castro ante Barak Obama vienen a dar el certificado de defunción del proyecto de socialismo del siglo XXI y al Foro de Sao Paulo y a confirmar la grave falta de juicio y de preparación profesional de los artífices de la Política de Seguridad y Defensa de Chile, -Burgos y Robledo-, y a dejar en evidencia el erróneo diagnóstico de Bachelet, carente por completo de realismo y dominado por la ideología y las fantasías personales.

Esto no sería relevante si sus efectos no fueran los que son: la inseguridad nacional, el debilitamento del poder nacional de Chile y aguda pérdida de prestigio en un momento de cambio estratégico mundial y en el Pacífico que requieren nuestro mayor esfuerzo para situarnos en la mejor forma para el siglo que viene.

¿Y AHORA QUE?. ¿Seguirán con las fantasías de la Patria Grande?. ¿Taparán el fracaso con un nuevo e inútil Libro de la Defensa?. O el Subsecretario Robledo asumirá la responsabilidad y tratará de corregir su grave error y situar al Interés Nacional como eje de la Política de Seguridad y Defensa?.

 

 

 

 

 

 

 

 

BOLIVIA NO TENDRÁ MAR

No hay caso, Morales con un micrófono en la mano es un peligro público.

Su agresividad pueril hacia Chile ha causado mas daño a su país que el peor enemigo de Bolivia que pueda existir en nuestro país. Puede ser su falta de mundo; talvez su ignorancia supina o su mentalidad provinciana o quizás su lógica enrevesada que expresa su desesperación ante el poder que se le va entre los dedos. En realidad solo es un caudillo autoritario en un país sin instituciones ni modales y eso es una desgracia.

El pasado miércoles 23 de marzo, en el Día del Mar, Morales instruyó a la Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar) “estudiar alternativas jurídicas para defender las aguas del manantial Silala”, que según él, erróneamente, abastecen a varias ciudades del norte de Chile sin pagar ningún tributo a Bolivia. A solo dos días de haber dispuesto “el estudio de las alternativas jurídicas” ya señaladas, el sábado 26, Evo en un arrebato electoral y patriotero avanzó ahora a decidir demandar a Chile en La Haya. Evo se explayó: “Hermanas y hermanos, he decido no solamente hacer la demanda de la salida al mar con soberanía al Pacífico. Hemos decidido ahora, como no nos quiere resolver Chile sobre aguas del Silala en el departamento de Potosí, hemos decidido (…) vamos a acudir a la Haya para que Chile respete nuestra aguas en el Silala, en el departamento de Potosí”, dijo en un acto en el municipio cochabambino de Cuchumuela. El auditorio eran ciudadanos de Potosí, uno de los lugares en que su popularidad es mas baja y donde perdió el referéndum al que llamó para apernarse en el poder. En el breve discurso se refirió cinco veces a que todos los abusos de Chile eran en perjuicio de Potosí y que él lo estaba resolviendo. Ahora se trata de que “Chile tiene que reconocer lo que nos están robando agua del departamento de Potosí y estamos con la razón, estamos con la justicia”.

Morales está empezando a captar que no habrá mar soberano para Bolivia, solo le queda seguir insultando a Chile, la fuente imaginada de todos sus males. Es un pobre consuelo para un pobre hombre.

Gonzalo Barrientos, diputado por Potosí, como era de esperar respaldó la demanda contra Chile para exigir el pago por el uso de las aguas del Silala (algo que Chile ya le había propuesto a Morales en el marco de las conversaciones de los 13 puntos) pero desde una perspectiva bastante mas racional que la de Evo señaló: “Corresponde llevar adelante un juicio de derecho internacional privado, en el cual el Estado boliviano exija a quienes de manera indebida están comercializando estas aguas”. Es decir, sitúa el conflicto entre el estado boliviano y privados chilenos, en un contexto comercial y no patriotero ni de soberanía. El problema es que este diputado claramente no entiende que lo que está en juego para Evo es su vida … y no solo algunos dólares mas.

El día 27, Morales siguió con su cantinela. En un discurso plagado de errores factuales, de apreciaciones pasionales y de suposiciones antojadizas, insistió con sus habituales insultos y mentiras. Chile se opone a la voluntad del caudillo bárbaro: Chile es malo, Chile debe de ser castigado.

El día 27, el Canciller chileno, Heraldo Muñoz le contestó con claridad y energía recomendándole considerar las posibles reacciones de Chile, entre las cuales estaba una contrademanda en esa misma corte. Muñoz afirmó que Morales quiere utilizar a Chile “para enfrentar los problemas de política interna” que tiene en su país. El Canciller señaló que hasta el año 1997 las autoridades bolivianas reconocían al Silala como un río internacional y que en 2009 hubo negociaciones bilaterales para el uso compartido de las aguas en las que “se llegó a un preacuerdo y a última hora Bolivia no firmó”. Para Evo esto es inaceptable. Para él los hechos no tienen valor, solo importa lo que él quiere aquí y ahora.

La reacción chilena esta vez fue con enojo, los partidos opositores exigieron al Gobierno retirarse del Pacto de Bogotá, “(…) si quieren demandas judiciales no puede haber más diálogo. Si insisten en la demanda nos debemos retirar del Pacto de Bogotá, no podemos seguir (siendo) trapeados por el ansia de Bolivia de hostilizar a Chile”. El Canciller insistió: “lo que queda claro es que no es sólo el mar, ahora son los ríos y cualquier otra excusa para agredir a nuestro país y sus intereses. No importa cuántas demandas interponga Bolivia en los tribunales internacionales, Chile no cederá soberanía”, sostuvo Muñoz en una declaración pública. Reiteró que si finalmente Bolivia demanda de nuevo a Chile en La Haya, su país presentará una “contrademanda” porque considera que el Silala es un río internacional de uso compartido.

El pobre Canciller Choquehuanca, una vez mas tuvo que salir al escenario a tratar de aclarar las incoherencias de su jefe. Pero sus explicaciones fueron lastimosas: Manifestó que “la intención de su país al presentar una nueva demanda en contra de Chile por el uso de las aguas del rio Silala es ejercer soberanía sobre territorios que le pertenecen. El canciller boliviano explicó que con la acción judicial «simplemente lo que queremos es ejercer soberanía sobre lo que nos pertenece, queremos resolver todos nuestros temas pendientes». Choquehuanca sostuvo que «con Chile tenemos varios temas pendientes. No solo el mar (…) el Silala es uno de los temas pendientes que tenemos que superar mediante el diálogo. Hoy día pasan 180 litros por segundo a Chile y el acuerdo inicial busca que Chile compense con el 100% de las aguas». «Hemos empezado en Bolivia un proceso de recuperación de nuestros recursos y autoestima (…) Queremos ejercer soberanía sobre lo que nos pertenece y arreglar los temas pendientes», añadió.

¡Según el secretario de Estado boliviano «lo que pide Bolivia es resolver a través de un diálogo, de una negociación sincera». ¿Quién entiende algo en esta sopa de contradicciones?

No hay territorios en disputa, solo de uso de agua. Chile y Bolivia llegaron a un acuerdo al respecto en el año 2009 con negociaciones bilaterales para el uso compartido de las aguas en las que “se llegó a un preacuerdo y a última hora Bolivia no firmó”. Si quieren arreglar los temas pendientes “a través del diálogo, de una negociación sincera” ¿que significa la amenaza de ir con el pleito a La Haya? y si quieren recuperar su auto estima, consulten a un siquiatra.

Esta es la gota que rebalsó el vaso. Seguramente Morales, con su sensibilidad de rinoceronte, no se debe haber percatado de nada. Chile es un país tardo en reaccionar y cuando lo hace, actúa con fuerza que sorprende al agresor. Y pareciera que la reacción es desmedida. No es así, la acumulación de insultos, insolencias y mentiras se eleva paso a paso, pero el castigo llega de un golpe, con mucha fuerza y sobre todo con persistencia y entonces es tarde para lloriquear.

Javier Murillo de la Rocha, ex canciller de Bolivia, en una columna del día 27 de marzo en que intenta repasar algunos elementos de este largo incordio, después de una retahíla de incoherencias y mentiras concluye con un destello de sentido común: “Lo que debe quedar claro es que los problemas de esta magnitud solo se resuelven cuando la voluntad política es más grande que los obstáculos que hay que remover”. “En suma, llegado el momento de reanudar las negociaciones, es de esperar que se hagan presentes, en el escenario temporal de las mismas, la clara voluntad de Chile de llegar a un acuerdo, la viabilizadora actitud del Perú, y un consenso en la opinión pública de Bolivia. Factores que, en el largo periodo de los pasados 137 años no pudieron coincidir en un mismo tiempo político internacional”.

Dado el comportamiento incivil de Evo Morales ¿qué podría hacer pensar a Murillo que esta vez puede esperar otro resultado que el mas rotundo fracaso?. Nada. Mas aun, ahora nadie puede tener dudas: Con Bolivia no se puede negociar nada ya que, como lo señala el ex Canciller boliviano Javier Murillo de la Rocha, los Bolivianos ni siquiera están de acuerdo respecto a lo que quieren.

Bolivia seguirá sin mar por los siglos de los siglos, Amén.

SUDAMÉRICA A PARTIR DE LA CAIDA DE LOS BOLIVARIANOS

La salida y posterior disolución del kirchnerismo en Argentina; la agonía Venezolana en manos de la pandilla chavista – militar; la farandulización del régimen incivil de Evo Morales, a la que se suma la crisis brasileña con  juicios por corrupción, obstrucción a la justicia y enojo ciudadano, no dejan lugar a dudas que el chavismo bolivariano ha muerto asesinado por sus propios líderes.

Poco queda ya del Foro de Sao Paulo y de sus promesas de expandir la solidaridad y generosidad de la izquierda por el Continente. La naturaleza humana pudo mas y todos los líderes del proyecto están seriamente amenazados en su punto mas vulnerable: la honestidad.

Néstor y Cristina; Chávez y Maduro; Evo y García Linera; Lula y Rousseff son los sepultureros de la izquierda sudamericana que, tras la caída del muro de Berlín, trataron de rearmarse a partir del Foro de Sao Paulo. La idea, sin embargo, fracasó

La rendición de los Castro ante Obama marcó el comienzo del fin y la tragicomedia brasileña, su final.

¿Qué tenemos?. ¿Cuáles son los parámetros para la distribución de poder dentro de los cuales se reordenará el paisaje político regional?.

La crisis brasileña marca el fin de una época en ese país. La política de nacionalismo económico, de sacrificio de la gente en beneficio del poder del estado, acompañada de corrupción y alianza entre los que ejercen el gobierno, -de derecha e izquierda-, para distribuirse los recursos fiscales mediante la asignación de contratos tramposos, aranceles proteccionistas y proyectos de “prestigio” que solo benefician a ellos mismos, ya no da para mas.

El camino de transformación económica -limitado y débil- que emprendiera Fernando Henrique Cardozo, fue abandonado justo en el momento en que las condiciones del comercio exterior permitían -como nunca- consolidarlo para salir adelante; Lula con su Partido de los Trabajadores prefirieron el populismo y el espectáculo. El momento pasó y solo queda la pena por la oportunidad perdida y la consciencia de que vienen tiempos duros.

La crisis brasileña, tomada como eje de análisis, resume los procesos que se están desarrollando en la región:

Un líder carismático llega al Poder prometiendo reformas estructurales de la mano de una política económica inviable. El boom de los commodities le da flujo de caja durante un periodo mas o menos extenso, que engaña a muchos respecto a la factibilidad final del proyecto … pero, cruel como solo la realidad puede ser, la caída de los precios de las materias primas produce el fin del sueño, el descubrimiento de la corrupción del líder y el colapso del proyecto en medio de la rechifla generalizada.

Las reverberaciones de la debacle interna brasileña están llegando a otros gobiernos de la región. La cultura del soborno y la alianza empresarios – estado para apoderarse de los recursos fiscales ya están afectando a Perú, Chile, Argentina, Venezuela y Bolivia. Estos procedimientos no fueron originales ni exclusivos de los empresario y del gobierno de Brasil, de hecho ya estaban en proceso en esos países, solo vinieron a darle impulso -y desvergüenza-. Esto continuará y agravará la inestabilidad. Ya es un hecho que la izquierda regional fue solidaria en sus manejos turbios. Repartieron dinero a destajo, asi como prebendas y beneficios. Pocos parecen haberse negado

Otro elemento es que a la proyección de la crisis interna brasileña ya mencionada, se suma la presencia de gobiernos asertivos en la defensa de sus intereses –como el de Colombia-; inciviles en su trato diplomático -como el de Bolivia-; indecisos en su rumbo como el de Chile; con conflictos internos o directamente en disolución como el de Venezuela y otros dispuestos a sacar ventaja de la situación, lo que potenciará una sensación de desorden e incluso de cierta anarquía regional.

Para finalizar, la proyección de la pugna ideológica interna en Brasil hacia los grupos, tendencias y partidos políticos afines de la región ampliarán el área de inestabilidad.

La crisis actual en Brasil puede ser breve o larga, hasta el momento pareciera que Lula intenta dar la pelea. Sus recursos de poder están seriamente debilitados pero aun existen. Rousseff al aceptarlo como “Ministro” abdicó en su beneficio y eso señala que los contendores tienen nombre: Lula, Aecio Neves y Fernando Henrique Cardoso.

El empresariado comprometido con la corrupción sistémica tendrá que camuflarse o desaparecer y otras organizaciones y empresas aparecerán en la escena, pero la clave es si insistirán en mantener el sistema de economía con alta injerencia estatal o se aventurarán en la globalización. Si van por el primer camino, la pobreza se mantendrá y la presión social crecerá hasta hacerse intolerable; si van hacia la libre mercado, tendrá que cambiar por completo su cultura y sus hábitos políticos y económicos, lo que no es nada fácil.

La política exterior de Brasil tendrá que diseñar un nuevo proyecto. Mercosur está muerto, Unasur es otro cadáver. El imperialismo “benévolo” no es aceptable para la región que en buena parte optó por pasarle por el lado y tanto el mercado como el eje de la política de poder mundial están en el Pacífico Occidental. Estos parámetros exigen un rediseño integral de su posicionamiento regional y global.

– ¿Cómo viene el futuro?

Habrá un realineamiento entre los grupos regionales. La actual división Alianza del Pacífico – Mercosur está obsoleta. La nueva división parece ser insistir en la Integración Regional o incorporarse a la estrategia de Regionalismo Abierto.

Un actor importante cuyas definiciones políticas y económicas impactarán con fuerza es Argentina. Hasta el momento parece avanzar en la dirección de la segunda alternativa.

Brasil podría también incorporarse en este grupo, pero supondría un esfuerzo muy grande y solo ocurriría en un lapso prolongado.

Colombia puede tomar un protagonismo insospechado con su gran economía y sus problemas internos en vía de solución.

México no se decide a donde ir, con sus conflictos internos y liderazgo dubitativo, puede que tome una decisión o que se mantenga en una posición oscilante entre Sudamérica y EEUU.

Chile ha perdido el rumbo, no tiene un proyecto de país ni de sociedad, sus consensos internos están deteriorados y las ideas que se creían ya superadas han vuelto a aparecer, repetidas como mantras por jóvenes que creen que están proponiendo algo original. Podría ser que se recupere y que siga jugando un rol indeciso entre su geografía y de las decisiones políticas tomadas en gobierno anteriores o que continúe retrocediendo hacia políticas del pasado, en cuyo caso mantendría una relación ambigua con uno y otro grupo.

En un nuevo escenario de Regionalismo Abierto, se conformaría una asociación de países con mercados libres y una alianza política en base a un conjunto de intereses y valores concordantes. En el escenario Integración Regional se conformaría un alianza política entre países con fuerte componente ideológica y un esquema económico regulado y semi cerrado. Posiblemente tendría un carácter antimperialista en un esquema parecido a un chavismo atenuado y tal vez menos ineficiente.

Lo único claro es que vienen cambios profundos en la forma que entendemos el poder y la economía en Sudamérica.