Bolivia ¿a quién beneficia el acceso “soberano” al mar?

El sentido común sugiere que para entender lo que una persona o grupo quiere, debemos comenzar por entender las palabras con que lo definen. Bolivia aspira a obtener “un acceso soberano al mar”.

La palabra “acceso” tiene un significado relativo a “acercarse o llegar a algo”; es “tener entrada o paso a algún lugar o persona”; y “soberano”, que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente.

Actualmente y como ha quedado demostrado hasta la saciedad, Bolivia tiene acceso al mar y lo tiene en condiciones excepcionalmente amplias y convenientes, como beneficio obtenido en el Tratado de Paz y Amistad con Chile, de 1904. Puede acercarse, llegar y entrar al mar. Tiene acceso.

Lo que busca entonces es soberanía sobre un espacio terrestre para transitar por territorio chileno y un tramo en la costa de Chile apto para construir un puerto bajo su control.

Tener un “corredor de territorio soberano” y un “espacio costero” no significa obtener una ganancia económica ni de eficiencia del transporte de carga y pasajeros, muy probablemente la calidad de los servicios decaiga durante un lapso significativo, antes de igualar a lo que tienen hoy, si es que ello llegara a suceder.

¿A quién beneficia el acceso ”soberano”?.

Los comerciantes y exportadores bolivianos privilegian un “acceso eficiente” -acercarse, llegar y entrar al mar con rapidez, seguridad y a bajo costo-, que ya lo tiene y que muy probablemente no mejorará en manos del gobierno boliviano. Los emigrantes ya circulan por miles entrando y saliendo de Chile sin necesidad de que el acceso sea “soberano”. Los pequeños comerciantes llevan y traen su contrabando hormiga. Los turistas van y viene a su antojo.

El periódico El Día, de Santa Cruz – Bolivia- del martes 5 de mayo, bajo el título de ¿A quién beneficia el mar?, señala: “Hay un juego de política y otro mayor de intereses económico. Morales & Cía. tiene mucho que ganar. El mundo sobrio olvida reclamos territoriales, tal vez justos, en aras de una coyuntura nueva, diferente, globalizada, donde los nacionalismos vienen a ser un énfasis retrógrado. No imaginamos a México pidiendo a Texas”.

“Pareciera que no se pide mucho, un pasadizo soberano para en su extremo, en la costa, levantar barracones y muelles cuyo único destino será, siendo realistas, el de trampolín para el tráfico de cocaína. Ya se intentó en oriente con la vergüenza del Tipnis (carretera que  cruza un parque nacional). Allí se olvidó a la Pachamama, se le quitó la identidad de ser vivo a la Madre Tierra porque los insignes cocaleros deseaban (y lo están haciendo) expandirse para fortificar su imperio. Bien se denominó a ese proyecto “la rodovía de la cocaína”. Lula y otros en Brasil y los conocidos de siempre en este lado apostaban al fantástico negocio con una retórica de progreso y bienestar”. Los traficantes “de solo imaginar un pase libre hasta el Pacífico sin trabas ni control, se marean”. “Nuestro producto estrella de exportación es la droga. No mientan los jerarcas, se necesita el mar para exportar”. “No me importa lo de Chile, allá ellos y su propia perspectiva. Muy pocos (bolivianos) se beneficiarán si un día las olas golpean un territorio llamado “nuestro”. Este es un baile de poderosos y los de abajo no danzan en este ruedo”.

En Chile hay quienes creen que es una aspiración del pueblo boliviano, otros piensan es una necesidad sicológica para tratar de superar su limitaciones históricas, otros que es una herramienta para jugar en la política interna. Para otros –los mas activos en mostrar su apoyo a las maniobras bolivianas- es una parte de su concepción ideológica latinoamericanista, que privilegia los intereses colectivos de una imaginaria comunidad latinoamericana y pospone los intereses nacionales que considera estrechos y clasistas. Al igualar la lucha de clases con la lucha de los países mas pobres contra los mas ricos, toman posición con los primeros en desmedro de los intereses nacionales.

Han terminado los alegatos de esta parte del pleito. Morales hoy nos ha notificado que “su país tiene otros planes “mucho más interesantes” en caso de que no le fuera bien con la demanda que interpuso contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya”. “Si en esta primera demanda no (nos) fuera bien, ni se imaginan ustedes que tenemos planes mucho más interesantes que esta primera etapa de batalla legal en la comunidad internacional”, Agregó que los nueve años que lleva en el Gobierno le han permitido “aprender y entender no solamente los procedimientos internacionales, sino también cómo hacer planes para que Bolivia vuelva al Pacífico con soberanía”. http://www.emol.com/noticias/nacional/2015/05/09/716234/morales-dice-que-bolivia-tiene-otros-planes-si-no-le-va-bien-ante-la-cij.html. Anteriormente ya nos había amenazado con agitar el asunto del río Silala y del Río Lauca y tal vez llevarlos también a la Corte Internacional de Justicia.

Es evidente que las interferencias bolivianas no terminarán con este pleito. Asi las cosas, tendríamos que ser estúpidos para no darnos por enterados y ponernos en acción desde ahora. Lo primero, es tomar nota que hay mucha personas y grupos en Bolivia que son mas sensatos que Morales y sus coqueros. Es tarea nuestra contactarlos, apoyarlos y transformarlos en interlocución válidos y privilegiados. Lo segundo, es que hay que tomar acción para evitar que Morales siga usando la CIJ para sus maniobras y jugarretas y eso comienza con el Pacto de Bogotá. Lo tercero, es que Morales y su gobierno deben sufrir las consecuencias de los insultos y agresiones a Chile, tenemos como y con qué hacerlo, en varios ámbitos, comenzando por una agudización del combate al tráfico de drogas por vía marítima y la identificación pública de los líderes de las redes que las dirigen desde Bolivia.

No es razonables quedar a la espera de que nos demanden o que armen una encerrona contra nuestro país para entonces empezar a preparar una “defensa jurídica” que nos tendrá, otra vez, ocupados perdiendo el tiempo con este individuo y su lote.

Pareciera muy poco inteligente volver a negociar con el actual gobierno boliviano. Solo es fortalecerlo para que nos agreda mas.

Sería toda una experiencia ver a nuestro país tomando la iniciativa y no limitándose a reaccionar cuando ya estamos bajo ataque.

Por último, nuestro gobierno, con estas y anteriores experiencias, debería revisar su posicionamiento ideológico latinoamericanista, pasando por su incomprensible entusiasmo por Unasur y terminando con Tellier y el Partido Comunista gritando en apoyo a los enemigos de Chile y solidarizando con ellos pública y encubiertamente.