Archivo del Autor: fernandothauby

Avatar de Desconocido

Acerca de fernandothauby

Consultor en Riesgo país, Política y Seguridad Regional, Nacional y Estrategia

Nueva Estrategia Boliviana; y Chile?, lo mas bien, gracias!.

La súbita aparición en Chile del vice Canciller boliviano, Juan Carlos Alurralde con una insólita petición para que altas autoridades chilenas recibieran a Carlos Mesa, ex presidente y vocero de la demanda boliviana contra Chile para discutir una propuesta respecto a la majadera petición de su país de un acceso soberano al Pacífico por territorio nacional, dejó a todos perplejos. Pero la propuesta en si era aun mas increíble: El gobierno de Evo Morales ofrecería levantar su demanda contra Chile en la Corte Internacional de Justicia si se les concedía lo que querían: un acceso soberano al Pacífico por territorio chileno. Era la inconsistencia intelectual y la carencia de lógica llevada a su mas alta expresión.

Pero los bolivianos y en especial el gobierno de Morales y los miembros de su equipo no tienen límites en su creatividad y son capaces de superarse a si mismos. Carlos Mesa ha informado –por la prensa- al gobierno de Chile que concurrirá durante el mes de Marzo a nuestro país, no para reunirse con sus autoridades, sino para encontrarse con diversos movimientos de izquierda que mantienen estrecha relación política y pecuniaria con el gobierno boliviano, entre los cuales la Izquierda Ciudadana, miembro de la Nueva Mayoría y, de alguna manera oblicua, con el Partido Comunista de Chile, siempre en la línea sostenida en la demostración que organizara en el Court Central del Estado Nacional el año 2006 en que el grito de la extrema izquierda fue “¡Mar para Bolivia!”.

Esta forma de hacer relaciones internacionales es la llamada “diplomacia de los pueblos” en que los actores dejan de ser los gobiernos elegidos y la representación nacional es asumida de hecho por organizaciones sociales auto designadas, de escasa relevancia y gran activismo.
Esta situación permite apreciar algunas situaciones interesantes: primero, ¿cómo es que un ex – Presidente boliviano puede venir a inmiscuirse en la política interna en Chile?, hasta hace poco esto no era usual, no era tolerado; aunque hay que reconocer que desde hace algunos años, la izquierda chavista y comunista de la región viene haciendo caso omiso de estas convenciones burguesas contra los gobiernos que no son de izquierda. Esta diplomacia no vale para los gobiernos bolivarianos ya que como es sabido, en la reciente concurrencia de tres ex – presidentes democráticos latinoamericanos al seminario «Poder ciudadano y la democracia de hoy», organizado por un sector de la oposición venezolana – concurrencia que Maduro calificó de “política y conspirativa”- cuando intentaron visitar a los presos políticos en Venezuela fueron grosera y violentamente impedidos. Segundo, si los bolivianos pueden hacer “diplomacia de los pueblos” promoviendo, financiando y apoyando abiertamente a movimientos en Chile que favorecen sus intereses nacionales, -incluso actuando desde el Consulado boliviano-, ¿por qué nuestro gobierno no apoya a los bolivianos que quieren normalizar las relaciones de su país con Chile y no se interesan en continuar el conflicto levantado por Morales?. En Bolivia hay muchas personas y grupos interesados en el comercio y las inversiones chilenas. La reciprocidad es un valor muy apreciado en las Cancillerías.

Pero, ¿de dónde salió este cambio de estrategia?
Desde hace algunos meses el gobierno de Morales comenzó a mostrar mayor moderación frente a su archienemigo, los EEUU, y a tratarlo con respeto y deferencia. Incluso habló de traer de vuelta a la DEA. Simultáneamente presenciaba como los gobierno bolivarianos amigos iban, uno a uno, entrando en la picada final rumbo al desastre. La Argentina K no puede caer mas bajo, sumándose a la crisis económica provocada por ellos mismos ya es imposible ocultar el maridaje entre el gobierno y las mafias criminales que operan con el disfraz de operaciones de inteligencia. La trama es tan turbia que es imposible intentar un análisis, lo que si es seguro, es que la posibilidades de que exista un gobierno sucesor de la pareja Kirchner se debilita. Correa de Ecuador, desde el ostentoso edificio que construyó en Quito para albergar a Unasur, -que luce en su frente una estatua de Néstor enviada por la viuda-, trata de zafarse de tener que dar cuenta de sus tropelías contra los DDHH de sus nacionales en general y contra la prensa en particular. Lo acompaña una creciente crisis económica que nadie sabe como va a sortear. Por su parte Dilma Rousseff y su PT en Brasil enfrentan problemas graves con la crisis de Petrobras, por un lado está el problema económico, ya que el petróleo era su esperanza para disponer de recursos ilimitados para continuar con sus políticas populistas y por otro, el problema político, ya que esa corruptela se desparrama en todas las direcciones y mas temprano que tarde puede estallarle en la cara; no está para las jugarretas de Evo. Peor aun es el caso del inefable Maduro de Venezuela, ahora enfrentando una “conspiración mundial en la forma de una agresión sicológica”, mientras los venezolanos se ahogan en la inflación, la escases y la corrupción político – militar. De ellos Morales no puede esperar nada.

Su anterior estrategia se basaba en buena parte en la presión que los bolivarianos podían ejercer contra Chile presentándolo ante el mundo como un país agresor e intratable. Hoy día ya nadie quiere ser visto ni relacionado con los bolivarianos, salvo el gobierno de Chile que ha optado por continuar con una política de silencio y eufemismos frente a Maduro.

El final se aproxima inexorablemente. Guatemala a través de su presidente Otto Pérez Molina abandonó la máquina bolivariana de control sobre los países caribeños y centroamericanos montada por Chávez para manejarlos a través de la provisión de petróleo subsidiado vía Petrocaribe y solicitará a Bachelet, durante la visita a ese país, su apoyo para ingresar a la Alianza del Pacífico. El barco se hunde.
Morales es inestable y pintoresco, pero no estúpido, y dispone de una fuerte dotación sucedáneos de inteligencia: malicia y pillería: sabe que es hora de atacar por otro lado. De aquí viene la provocación de Mesa y el sorprendente acuerdo entre él y Bachelet en Costa Rica en que según el canciller chileno Heraldo Muñoz “Chile continuará defendiendo con todos sus argumentos jurídicos, de diplomacia pública y privada en la Haya, lo cual no significa, sin embargo, que los otros puntos de la agenda de 13 puntos no puedan dialogarse”, que fue traducida al boliviano primero por el canciller Choquehuanca quien dijo que “la agenda entre los Mandatarios fue “sin exclusiones” incluyendo el tema marítimo” y luego por Morales que señaló que con Bachelet “acordaron impulsar una agenda bilateral “general y completa” incluida la aspiración marítima radicada actualmente en La Haya.
En forma casi simultánea tenemos: la pintoresca incursión de Alurralde; la oferta de una absurda negociación directa; la provocación de Mesa y la reanudación de la agenda bilateral que según nuestras autoridades sería de solo 12 puntos y según los altiplánicos, seguiría siendo de 13. Sin embargo, lo mas grave es que según señala Morales, “Chile nos propondrá como sería una bilateral con una agenda completa, y quedamos en eso. Vamos a esperar una respuesta, pero hay mucha voluntad de empezar las relaciones bilaterales” … “la hermana Presidenta me decía “somos dos países vecinos, al margen de que hay un tema pendiente – es un tema pendiente el tema del mar- pero no podemos estar así; hay que avanzar de manera conjunta todos los temas que tiene que ver entre Bolivia y Chile”. Aparte de la penosa sintaxis, queda claro que la Estrategia de Morales ha cambiado pero el Objetivo permanece inalterable y lo peor, que es Chile quien se acerca a pedir que lo reciban, a ofrecer una agenda y a reconocer que “el tema del mar” está pendiente.
Cabe preguntarse: si los aliados regionales de Bolivia están en picada; si la economía boliviana está amenazada por la baja del precio del petróleo y los recursos para sus políticas sociales se reducirán; si los comerciantes de La Paz y Santa Cruz están crujiendo por la pérdida de negocios con Chile, ¿por qué somos nosotros los que nos acercamos a pedir amistad?; ¿por qué no exigir normalizar las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos antes de comenzar a hablar?; ¿por qué no les aplicamos el tratamiento de “diplomacia de los pueblos y actuamos en su política interna?.
Y lo peor, ¿por qué es Chile quien debe proponer la agenda?.
Ya deberíamos haber aprendido que cada oferta nuestra es un nuevo ladrillo en la construcción de sus pretendidos “derechos expectaticios”. Parece raro que sea Chile quien deba ir ante Bolivia con nuevas ofertas de agenda y propuestas de cualquier orden. Si el gobierno boliviano quiere algo, que lo diga y se le conteste si Chile está o no dispuesto a considerar sus peticiones.
Sun Tsu y Mao; Clausewitz y Lenin; Liddle Hart y Giap concuerdan en que cuando el enemigo retrocede, es momento de avanzar.
Tenemos un Canciller que concita apoyo, respeto y cuya capacidad profesional es incuestionable, pero a estas alturas de la confusión manipulada por Morales se hace necesaria una orientación pública por parte de la Presidente de la República para que los actores nacionales sepan como apoyar con eficiencia la estrategia nacional. Mal que mal, según la Constitución la dirección de la política exterior es responsabilidad del Presidente de la República.

Ministerio de Defensa: Entre el Guardia de la Rosa y el Jardín Secreto

En circunstancia que Vladimir Putin inspeccionaba el Kremlin, encontró a un soldado armado, haciendo guardia en una esquina de un gran salón de ceremonias. Preguntó que hacía ahí ese soldado y se le informó que era “El Guardia de la Rosa”. Cuento corto: La Zarina pasó por ese lugar cuando era un patio abierto, vio una hermosa rosa florecida y ordenó al oficial de guardia que nadie la cortara, para lo cual el oficial dispuso que fuera custodiada por un guardia. Cayó el Imperio; llegaron los revolucionarios; asesinaron al Zar, a la Zarina, a su hijo y a sus hijas; pasaron la primera y la segunda guerra mundial; cayó el Imperio Soviético; embaldosaron y techaron el patio; llegó la democracia … y un guardia continuaba custodiando una rosa inexistente. La guardia del Kremlin seguía cumpliendo la orden recibida aunque todo hubiera cambiado -varias veces- y el objetivo de la acción hubiera desaparecido en las brumas del olvido. El ministerio de defensa recibió un programa político hace ya un año y medio, actualmente los aliados chavistas están en la picada final, el escenario político regional ha cambiado –abuenamiento Cubano / USA incluido-; Brasil entendió que no puede seguir fantaseando y debe ponerse serio; nuestra relación con Bolivia sigue empeorando; ni Tellier cree que Venezuela es una democracia; nuestros “aliados” de Unasur y Alba nos patean cada vez que se les antoja y nuestro ministerio sigue abogando por la cooperación y la amistad. Tomados de las manos, cantan rondas de paz y amor. Como no han recibido órdenes en sentido contrario siguen haciendo lo mismo y como la presidente está muy ocupada en otras cosas y no tiene tiempo ni ganas de preocuparse de un “no problema”, siguen “cuidando la rosa”. Una técnica de gestión política es la conocida como “El jardín secreto”. Cuando un funcionario trabajador e ingenuo amenaza convertirse en un problema, se le construye un “jardín secreto”. Este es un lugar con prados, flores y pajaritos volando; el afectado no sabe o pretende no saber que su jefe ha construido una muralla alrededor de su jardín y que nada entra o sale de él sin que lo apruebe. Así, todos viven felices, el señor del jardín disfruta del ambiente, del canto de los pajaritos y del perfume de las flores, actúa como si lo que hace fuera real y sus ayudantes le hacen la faramalla. El jefe se deshace de un iluso molesto y lo neutraliza con muy buenas maneras. La clave es que el secreto de la existencia de la muralla se mantenga, sea por asentimiento tácito de ambos o porque el señor del jardín sea lo suficientemente ingenuo como para no darse cuenta. El subsecretario vive chocho en su jardín y el ministro custodia la puerta y lo deja hacer. Ambos viajan para firmar acuerdos internacionales, intercambian condecoraciones con otros ministerios extranjeros, pujan por direcciones y subdirecciones de organismos inútiles, pontifican sobre lo que no saben, hacen como que mandan, se siente importantes y viven felices. El cuento se va a caer cuando llegue la crisis de verdad y comience el lagrimear de ojos, el rechinar de dientes y la búsqueda de alguien a quien culpar. (Déjenme adivinar, será un militar).

Evo Morales no respeta a Chile

En las relaciones entre países suele producirse un “efecto espejo” que es muy peligroso. Consiste en que dada la existencia de algunas similitudes, uno de los bandos cree -erróneamente- que su enemigo razona, valora y entiende al mundo en la misma forma que él lo que lo lleva a plantear reacciones ilógicas, propuestas absurdas, actitudes sorprendentes y a esperar resultados que nunca se producirán.

Todo comienza en la insuficiente comprensión de la personalidad del interlocutor. Es lo que nos pasa frente a Bolivia. Morales y su gobierno presentan algunas similitudes -en lo formal- con sus equivalentes de nuestro país pero en esencia son completamente diferentes. En Bolivia no existe el concepto de “estado”, cada gobierno comienza la historia nacional de nuevo cada vez, los compromisos adquiridos por gobiernos anteriores son inválidos ya que son del pasado y el presente es un momento en que todo comienza de nuevo. Lo que un gobierno comprometió murió junto con su salida, por eso es que para su lógica nuestra posición de exigir el cumplimiento de un tratado firmado hace ya años es incomprensible. Tampoco existe el futuro lejano, tal vez lo mas alejado en su tiempo de previsión sea un par de años.

Para nosotros el tiempo es lineal, es una sucesión de hechos que se suceden uno tras otros y conforman una línea que, a partir del pasado, avanza hacia el futuro; para ellos el tiempo es circular, cada año se inicia el mismo ciclo que va a seguir la misma secuencia y va a llegar a un final en que todo de reiniciará y así siempre.

Es por eso que es imposible identificar una estrategia de largo plazo en su comportamiento, solo es posible encontrar reacciones tácticas, inmediatas. El sucesor de Morales llegará con otra estrategia y otras ideas. Cuando nosotros le ofrecemos una asociación de largo plazo mutuamente beneficiosa, para Morales es palabrería y engaño, él solo entiende lo que quiere y necesita ahora, en este momento preciso. La “verdad” no existe, los compromisos y los hechos “jurídicos” son válidos solo si se ajustan a sus necesidades actuales. Toda nuestra lógica un poco demasiado cartesiana les es ajena.

Es esto es lo que nos permite interpretar su increíble propuesta de diciembre de este año; según la prensa: “Entre el 18 y el 19 de diciembre, la Cancillería boliviana, de manera informal, hizo llegar a Chile un mensaje: La Paz expresaba su voluntad de abrir una negociación bilateral para la obtención de un enclave con soberanía al norte de la caleta de Pisagua, junto a la quebrada de Tiliviche, que permitiera el desarrollo turístico e inmobiliario, una planta para industrialización de gas e instalaciones portuarias. Todo esto, sumado a garantías especiales para el uso de la carretera que une a Chile con la localidad boliviana de Oruro, convirtiéndola en una suerte de corredor sin soberanía, para evitar cortar el territorio.

A cambio, sugerían la “posibilidad de terminar con la demanda ante la Corte Internacional de La Haya!!.”

Bolivia presentó una demanda contra Chile el 24 de abril del 2013 porque no le gustaron las dos ofertas de Chile, la primera hecha por Bachelet a fines del año 2009 cuando consideró la posibilidad de dar a Bolivia un enclave y un corredor sin soberanía en la región de Tarapacá oferta que Bolivia rechazó y la de Piñera en febrero del año 2011 en que se consideraba un enclave en comodato (préstamo) y sin soberanía en un terreno costero al norte de Arica, en la playa Las Machas, que tampoco fue aceptable para Morales. Luego vino la demanda boliviana en la que Chile rechazó la competencia de la Corte Internacional de Justicia (La Haya), que es la situación en que estamos en este momento.

Y ahora Evo sale con lo mismo: insiste en la soberanía, que fue lo que se le negó, y como “premio” ofrece dar atrás con la misma demanda que él creó: “el gobierno de Evo Morales estaría dispuesto a bajar su demanda contra Chile ante La Haya, a cambio de una negociación que asegure un enclave soberano para ese país”.

Que absurdidad!, demanda a Chile para forzarlo a “negociar un enclave soberano” y ahora ofrece retirar esa demanda a cambio de darle el enclave soberano!!. Una locura completa: Es un planteamiento de patio de educación básica de niños negociando bolitas. ¿Cómo un gobierno puede desafiar la lógica y el sentido común en forma tan flagrante?.

Para colmo intenta jugar con el prestigio del Papa tratando de meterlo en el tema, de contrabando y sin su consentimiento.

En esta nueva situación, el Canciller de Chile dio una respuesta clara, precisa, oportuna y con la concisión necesaria para evitar todo tipo de interpretaciones. “No habrá soberanía”, aunque es dudoso que Morales haya entendido el mensaje, ya que no coincide con sus deseos. Por lo demás, cada nuevo intercambio de “propuestas” refuerza la teoría boliviana de sus “derechos expectaticios”. Esta tozudez implacable fue usada por Evo Morales para salir desde el pueblo de Orinoca, alejarse de su rebaño de llamas y llegar a convertirse en presidente de Bolivia y líder regional de los chavistas. Cree que un actor con poder –como Chile- que acepta negociar solo esconde una debilidad profunda y por eso exige mas y mas….quizás no ande tan desencaminado.

Existen problemas culturales profundos de por medio. Morales pertenece a otra cultura, su idioma nativo no es el castellano, lo habla con dificultad y sus expresiones son confusas e imprecisas, pero ello no lo autoriza a que nos falte el respeto y nos insulte a diario. Si su cabeza funciona según la lógica autóctona de su país, bien por él, pero para vivir en el mundo internacional debe respetar los acuerdos y convenciones, de otra manera la convivencia es imposible. Morales se aproxima al limite en donde su tipo de liderazgo lo hace un peligro para si mismo y para su país.

Pero hay una segunda parte que es tanto o mas delicada. Si la cultura boliviana transita por diferentes carriles lógicos que la nuestra, es respetable y habrá que vivir con eso, pero es distinto si insultar, ofender y molestar -en forma insistente y majadera- a nuestro gobierno y a nuestra nación se transforma en una forma de hacer política interna e internacional. Morales usa a nuestro país –como ya lo hizo Argentina- como una “variable de ajuste” de sus necesidades y como elemento siempre disponible para su actividad mediática para ocupar espacios, alagar a otros gobiernos y grupos políticos adversarios ideológicos de nuestras políticas y presentarse como victima sempiterna a costas nuestra, desconociendo los compromisos adquiridos por su país.

Es evidente que nuestra reacciones no lo impresionan en lo mas mínimo, nuestro poder no significa ningún riesgo ni ninguna pérdida para su gobierno: provocarnos es gratis y hasta divertido. El liderazgo de Alba que esta vacante y el de Unasur que es un compromiso que nadie quiere asumir, podrían ser sus nuevas tribunas. La estúpida forma en que “nos relacionamos sin tener relaciones” existe porque la aceptamos, la dependencia del uso de nuestros puertos no conlleva ningún compromiso ni elemento moderador para su conducta pintoresca y ello sucede porque el precio que le ponemos es bajo.

Es hora de poner término a toda esta situación absurda, antes que lleguemos a mayores. Ya fuimos notificados: después viene lo del Río Silala, lo del Río Lauca y mayores exigencias de facilidades gratuitas de acceso terrestre al mar.

Como la Corte Internacional de Justicia ha renunciado a hacer justicia en derecho y el Pacto de Bogotá nos obliga a dejarnos arrastrar a ese escenario político en forma muy poco digna, parece imprescindible poner fin a esas situaciones de vulnerabilidad. No podemos seguir entregados a los caprichos de un caudillo autoritario e irracional, tan parecido -en su comportamiento egocéntrico- a los integristas musulmanes.

LA IDEOLOGÍA COMO POLÍTICA EXTERIOR Y DE DEFENSA

En una entrevista publicada en la revista Punto Final Nº 771 (http://www.puntofinal.cl/771/robledo771.php) del año 2012 el actual subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, hace un análisis crítico de las políticas exterior y de defensa de Chile. Algunas afirmaciones como la existencia de una fuerte tradición pragmática, inspirada principalmente por Andrés Bello, influyó en una política internacional continental basada en la defensa de la soberanía, estimulada por el peligro de las intervenciones norteamericanas y también por la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos.

  • Durante el siglo XX coexistieron las tendencias a la colaboración con la posición conservadora, que no eludía una eventual solución militar.
  • Fue muy importante la década de 1960 para la integración latinoamericana. En Chile, el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva impulsó el Pacto Andino. Y el gobierno de Salvador Allende desplegó una amplia política latinoamericana, además del acercamiento a los países no alineados.
  • Luego de la dictadura militar, en los años 1990, se abrió una nueva etapa en la política exterior y en el plano de la defensa. Rasgos principales eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico
  • En América Latina ha sido al revés. Son muy pocos los conflictos internacionales y en cambio hay alto nivel de conflictos internos con participación de las FF.AA
  • Una de las cuestiones asociadas es que las FF.AA. son instituciones estatales y no políticas, y que la defensa corresponde al Estado. Por lo tanto, la política de defensa es expresión del Estado y no de criterios partidistas o particulares.
  • También carece de una propuesta renovada de política de cooperación en materia de defensa de largo plazo en el ámbito vecinal y sudamericano, el que, junto a las operaciones de paz, debería ser eje ordenador de la política de Defensa nacional. Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana, la ENSD

Veamos los hechos:

–       Parece evidente que para los estados con proyección regional e insertos en un contexto internacional que no solo no controlan sino que ni siquiera influyen, una “política internacional continental basada en la defensa de la soberanía, estimulada por el peligro de las intervenciones norteamericanas y también por la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos” es la mejor sino la única opción razonable y efectiva. Desde otra perspectiva: la amenaza de intervención norteamericana es cierta, pero se produce principalmente en su faceta política y no militar, salvo que las acciones nacionales de Chile constituyeran una amenaza seria para los EEUU, lo que casi todos los gobiernos nacionales se esforzaron por no provocar.

–       “La solución militar siempre estuvo presente entre las posibilidades de solución de los conflictos”. Solo los pacifistas mas ingenuos podrían no alegrarse que haya sido así. La historia nos muestra que durante el siglo XX, Perú, en los años 1975 y 1976, con el apoyo de la Unión Soviética planificó y se preparó seriamente para atacar a nuestro país. ¿por qué no lo hizo?, por dos razones: la disuasión militar chilena fue efectiva, no tanto por la cantidad de fuerzas militares sino por la firme voluntad del gobierno del general Pinochet que señaló a Perú que cualquier ganancia territorial sería efímera y que el castigo sería fuerte e inexorable. La segunda razón fue el elemento estabilizador de la política norteamericana que no permitiría un triunfo de un país sudamericano asociado a la URRS. En 1978 Argentina agudizó el conflicto que creó contra Chile hasta llegar a dar la orden de iniciar el ataque a nuestro país. ¿por qué retrocedió?, esta vez solo por la disuasión. El General Pinochet le comunicó formalmente al gobierno argentino que la guerra sería en toda la frontera, sin tiempo, hasta el último hombre y con toda la violencia y sangre que fuera necesaria. En 1982, Argentina atacó a Gran Bretaña, sin aviso ni declaración de guerra, esperando atacar a Chile luego de vencerla. Altos mandos militares argentinos viajaron a Chile a pedirle, sin el menor pudor, que no interviniera junto al agredido. En 1986 el gobierno de Cuba ingresó a nuestro territorio en forma clandestina, por vía marítima, un cuantioso arsenal de armas de guerra para llevar a cabo acciones armadas contra el gobierno de Chile. La agresión se planificó y efectuó en acuerdo con Guillermo Tellier, entonces jefe de la comisión militar del Partido Comunista. Chile no estaba en condiciones militares ni políticas de producir una represalia proporcional contra Cuba, pero desalentó nuevos intentos. La izquierda chilena no la contabiliza como agresión armada a Chile pero si lo haría si hubiera sido Chile quien hubiera hecho lo mismo contra Cuba. Sus cómplices chilenos devinieron en héroes.

–       En Chile, “el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva impulsó el Pacto Andino. Y el gobierno de Salvador Allende desplegó una amplia política latinoamericana, además del acercamiento a los países no alineados”. En la época de Frei los Pactos regionales estaban de moda, ninguno funcionó, todos fueron un fracaso a corto o mediano plazo, las razón principal fue que eran solo voluntarismo político sin ninguna base económica real. Respecto a la política exterior de Allende, es difícil encontrar a un gobernante mas frívolo y desconocedor de las realidades políticas internacionales. En plena Guerra Fría trató de cambiarse de bando buscando una asociación con la URRS, -rebajándose a designarla “hermano mayor”- en circunstancias que la URRS, -bastante mas inteligente- no mostró ninguna intención ni voluntad de ayudar a su auto designado protegido, abandonándolo sin ningún recato. La frivolidad de Allende alcanzó cotas no vistas al poner en riesgo al país siguiendo una preferencia ideológica que amenazaba la existencia misma de Chile. Para colmo se manifestaba molesto por los esfuerzos norteamericanos por abortar su revolución olvidando el comportamiento habitual de la URRS frente a los intentes libertarios de sus satélites, como pasó en Polonia, República Democrática Alemana, Hungría y Checoslovaquia. En este caso encontramos una cierta similitud con el entusiasmo del gobierno actual por incorporarse a Unasur, un grupo sin destino y ya en decadencia, y postergar a la Alianza del Pacífico. Este es el ejemplo mas claro e irresponsable de poner las preferencias ideológicas por encima del interés nacional.

–       “En los años 1990, se abrió una nueva etapa en la política exterior y en el plano de la defensa. Rasgos principales eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico”. En realidad este proceso comenzó en 1973, cuando el intento de poner a las FFAA al servicio del proyecto revolucionario marxista de Allende, encabezado por el General Prats, fue detenido y abortado. Esta maniobra fue “una lección aprendida” para la adquisición de las FFAA venezolanas por parte de Chávez desde el comienzo de su revolución.

–       “En América Latina son muy pocos los conflictos internacionales y en cambio hay alto nivel de conflictos internos con participación de las FF.AA.”. Aquí hay un juego de palabras: ¿de que “conflictos hablamos?, de los que llegaron a la guerra o incluimos también a aquellos que fueron contenidos antes que esta estallara?. Respecto a los conflicto internos, parece de toda lógica que las FFAA de los respectivos países se vean envueltas en ellos, por eso una generalización de este tipo carece de valor, es solo retórica. Un breve e incompleto recuento de los “conflictos internacionales” ocurridos solo durante el siglo XX, ponen de relieve la importancia que ha jugado tanto la disuasión como la influencia –obviamente no desinteresada- de los EEUU. En 1942, Perú y Ecuador fueron a la guerra con graves perjuicios para el segundo de ellos. En 1980, el gobierno de Perú enfrento al grupo terrorista Sendero Luminoso. Fue un conflicto muy violento y prolongado. En este caso, la disuasión tampoco funcionó. En efecto, la banda terrorista no tuvo temor de enfrentar a las FFAA del Estado. En 1995, se produjo el conflicto en la Cordillera del Cóndor, con el triunfo parcial de Ecuador. Este caso destacan dos elementos significativos: a veces el mas débil ataca al mas fuerte y la disuasión que debería haber producido el militarmente mas fuerte no funcionó. Desde el año 2002 Chávez intentó legitimar a las FARC como combatientes regulares y legítimos, solicitó reiteradamente su exclusión de la lista de organizaciones terroristas y les dio apoyo dentro del territorio venezolano. El año 2008 Uribe acuso a Chávez de querer instaurar un gobierno de las FARC en Colombia. El 3 de marzo Hugo Chávez en medio de un discurso ordenó el traslado de 10 batallones a la frontera con Colombia en apoyo a las protestas de Ecuador por el castigo sufrido por la banda narcoguerrillera de las FARC, a manos de la FFAA de Colombia, en la persona de Raúl Reyes albergado en territorio ecuatoriano. Chávez reconoció su asociación con las FARC. Desde 2004, Chávez financió en Perú a la Coordinadora Continental Bolivariana, que agrupaba a las FARC y el MRTA y otros radicales de izquierda para la preparación de la acción armada contra el gobierno constitucional. La organización fue desarticulada por los organismos de inteligencia del gobierno del Perú y sus miembros acusados por sus nexos con organizaciones subversivas extranjeras y por recibir financiamiento foráneo para cometer atentados terroristas entre el 2007 y el 2008. Omitiré otras amenazas de acción armada Chavista a otros gobiernos, conspicuamente contra Guatemala, cuando no quisieron plegarse a su línea ideológica y política, ya que estimo que el punto ha sido probado: ha habido múltiples ocasiones de amenazas de acción armada entre países de la región, principalmente por el gobierno bolivariano de Venezuela, que no derivaron en guerra por las mismas razones. No se atrevió contra Colombia porque las FFAA bolivarianas de opereta hubieran sido derrotas por los aguerridos colombianos, además estos hubieran tenido el respaldo logístico norteamericano. La disuasión funcionó. No pudo con Perú porque sus organizadores fueron desenmascarados a tiempo y el gobierno peruano reaccionó diplomáticamente con claridad y fuerza. La respuesta fue firme. No se atrevió a instalar a Zelaya por la fuerza ya que EEUU lo hubiera desbaratado. Todo señala que la prisa de Robledo de dar por cerrados los intentos belicosos en la región es prematura y obedece mas a su ideología pacifista y chavista que a la lógica del interés nacional que es la que debería guiar la defensa nacional. Un ejemplo conmovedor de ingenuidad y el candor

Aquí podemos retomar una de las afirmaciones de Robledo: “Por lo tanto, la política de defensa es expresión del Estado y no de criterios partidistas o particulares”. Efectivamente, la política de defensa es expresión del Estado y de los intereses nacionales y no de criterios partidista o ideológicos como el esfuerzo patético de nuestro Mindef por unirse a cualquier precio al grupo de estados fallidos agrupados en Unasur.

Para finalizar, es importante considerar el planteamiento de Robledo respecto a que es necesaria “una propuesta renovada de política de cooperación en materia de defensa de largo plazo en el ámbito vecinal y sudamericano, el que, junto a las operaciones de paz, debería ser eje ordenador de la política de Defensa nacional. Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana”.

Primero, de acuerdo a lo pactado para la creación del Consejo de Defensa Suramericano, la seguridad es un tema expresamente excluido del acuerdo. Segundo la primera función de la defensa es asegurar que el gobierno de Chile en todo momento y circunstancia pueda actuar con libertad de acción necesaria sin ser objeto de presiones, amenazas ni intervenciones en que las de carácter militar son fundamentalmente regionales y no son imaginarias, aunque se nos quiera hacer creer que cuando provienen de gobiernos de izquierda son buenas y desinteresadas. El eje ordenador de la política de defensa es el interés nacional, la seguridad y bienestar de los chilenos y el honor y dignidad de nuestro gobierno y nuestra nación y es grave que el Subsecretario de Defensa no esté al tanto de eso. Y si ello demanda dejar de participar en operaciones de paz y abandonar la cooperación regional, no hay duda que así deberá ser. Tercero, si no ha habido mas violencia armada en la región es o porque la disuasión militar a funcionado efectivamente acobardando a los aspirantes a agresores o que los efectos estabilizadores de los intereses norteamericanos en la región han actuado en beneficio de la paz.

La Patria Grande, chavista, antimperialista y sin disuasión, es un cóctel fatal para Chile que seguramente vendrá a alterar las estadísticas pacíficas del candoroso Subsecretario que para ese entonces se encontrará en un amable retiro gozando de la satisfacción del deber cumplido.

El Gobierno de Chile y la unidad latinoamericana

Evo Morales trata alternativamente a los chilenos y a sus autoridades de “hermanos” y luego de ladrones, bandidos, mentirosos y un amplio surtido de insultos. Correa también nos hermanea. Hasta Chávez nos trató de parientes mientras financiaba, -bajo cuerda-, a candidatos a cargos de alto nivel político en Chile, pagaba manifestaciones, financiaba el funcionamiento de grupos antisistema y hacía causa común con Bolivia contra Chile.

¿Por qué tanto amor hacia los que nos detestan?. Porque nuestro gobierno se muere de ganas de ser incluido entre los miembros de la Patria Grande.

La Patria Grande es un concepto creado por el argentino Manuel Ugarte en 1922 y reciclado por los bolivarianos. Hace referencia a los libertadores de la guerra de Independencia Hispanoamericana particularmente a Bolívar y a San Martín y a los fallidos intentos de unificar políticamente a las naciones que surgían. Ugarte reúne diversos discursos que promovían la unidad hispanoamericana, mientras simultáneamente sus autores conspiraban y guerreaban entre si.

Esta idea de unidad ha estado siempre presente en el imaginario hispano americano y ha cobrado particular vigencia en tres momentos históricos: durante e inmediatamente después de las guerras de la Independencia, como reacción al caos y la inseguridad reinante en la región después del colapso español y frente al creciente poderío de los EEUU. Fracasó.

Luego en el entre siglo del XIX al XX, en que la idea fue recogida por los intelectuales liberales de distinta intensidad y orientación, esta vez como reacción frente al desplome de los imperios europeos, la revolución industrial y el liderazgo global de los EEUU. Dio origen a “partidos populares” internacionales y a variadas asociaciones y cofradías políticas, que no avanzaron mas allá de la retórica. Se murió de inanición.

Ahora tenemos su resurrección por parte del Coronel Hugo Chávez de Venezuela. Esta vez el estímulo fue la incapacidad de muchos países de la región de incorporarse a la globalización, al reajuste del mapa mundial, al avance del libre comercio, al cambio cultural y de aprovechar en forma útil la transitoria bonanza económica derivada de los altos precios de las materias primas. Actualmente este intento se desploma dejando tras de si un conjunto de organizaciones burocráticas a medio construir como Unasur, Celac, Alba y otras agencias menores.

La idea o necesidad que ha estado presente en estos tres intentos es la misma: la conciencia de la incapacidad, inadecuación y falta de respuestas de las elites políticas frente a los desafíos del mundo exterior, que no saben ni se atreven a enfrentar. Esto lleva a algunos gobiernos a reaccionar con miedo y buscar refugio en una pretendida fortaleza dada por el número y la extensión territorial de otros gobiernos igualmente atemorizados e incapaces. Se resucitan los vínculos de diversa índole, -afectivos, culturales o históricos- para tratar de verse a si mismos sin las debilidades que los atenazan y disimulan y ocultan las profundas diferencias entre ellos. En vez de emprender el camino realista y trabajoso de ir construyendo colaboración e integración a paso lento y sólido, surgen las ideas sorprendentes, imaginativas, irreales y vocingleras que tanto gustan a la afición local y esconden la necesidad de trabajo duro, paciente, realista y de largo plazo, que las elites políticas locales abominan.

El ejemplo típico es Chávez que quiso hacer una revolución continental “express” y construir un Hispanoamérica cerrada, autoreferente y autárquica en unos pocos años, financiada por el alto precio del petróleo y dinamizada por su verborrea. Su ignorancia portentosa de la historia y de las realidades nacionales lo llevaron a creer que las condiciones económicas de su país se mantendrían para siempre y que sería presidente perpetuo de un país riquísimo aunque nadie trabajara y el dinero se robara y mal usara a destajo. Se le olvidó también que Brasil no es Hispanoamérica y que la unidad latinoamericana no le interesa para nada, ya que lo que pretende es la supremacía de Brasil sobre el resto, no de una asociación de los “hermanos latinoamericanos”; tampoco parece haberse enterado de la caída de los socialismos reales por ineficientes, corruptos y burocráticos y lo mas grave, despreció, al igual que Brasil, la existencia en Sudamérica de gobiernos capaces de intentar su incorporación al mundo moderno y asociarse entre ellos y con otros países fuera de la región para salir a competir, como lo está haciendo la Alianza del Pacífico.
La retórica típica que moviliza la actual fuga de la realidad es del tipo que declara un intelectual de izquierda argentino: «América simboliza el continente de la esperanza. Y esa esperanza debe encontrase en el actual proceso de integración regional que permitiría, a través del Mercosur, Unasur y CELAC, resurgir en dicha unión nuestra identidad de «Patria Grande». Para ello debemos plantarnos con coraje, deponer falsas y mediocres consignas chauvinistas, pero con una firme voluntad para afirmarnos desde una historia en común. Historia donde se destaca la visibilización del poder popular, reflejo fiel de las diversas fuerzas organizadas de nuestra comunidad, las cuales se reencuentran, en este tiempo, con el Gobierno y el Estado, planteando una conciencia del hacer con idealismo, pasión y fe”.

Creíamos que las elites políticas de Chile habían escapado de esta divagaciones, pero parece que nos encontramos ante una recaída que ensambla muy ajustadamente con su creciente descrédito.

Anexa a esta palabrería surge el pacifismo simplón y reductivo: El actual Subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, el 17 de Octubre del 2012 en su crítica a la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa presentada por Allamand, destacaba que “En ambas versiones (de la ENSyD) se mantuvo la afirmación de que entre los principales riesgos y amenazas para la seguridad de Chile se encuentra una “crisis o ataque al territorio nacional”, una afirmación que había sido cuidadosamente evitada en los libros de la defensa, lo cuales habían optado por acentuar los avances hacia la cooperación y superación de los conflictos vecinales, esfuerzo muy debilitado en la ENSD”.

Gran solución estratégica!. No mencionar los peligros los hace desaparecer!.

Sin embargo, para el actual Subsecretario, “el principal defecto (de la ENSyD era): el configurar una identidad estratégica chilena en conflicto con su entorno y aislada de las dinámicas políticas y de defensa del ámbito sudamericano”.

Pongámosle nombre: aislada de las dinámicas políticas de Unasur, del chavismo y de la seguridad colectiva regional de signo antinorteamericano.

E insiste: “Mientras en el debate entre los miembros de UNASUR comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad, la ENSD avanza aisladamente en una dirección casi opuesta”.

Según el Subsecretario, estamos organizando una comunidad de seguridad.

En Julio del 2009, el Ministerio de Defensa de Chile, bajo la dirección de Michelle Bachelet, publicó un documento titulado “CDS, Crónica de su gestación”. En él, Gonzalo García Pino
 Presidente Pro Tempore del Grupo de Trabajo de Constitución del
Consejo de Defensa Suramericano en su párrafo tercero se explaya respecto a lo que él titula como “El Consenso en Torno a Temas Excluidos”:

El Consejo de Defensa Suramericano se asienta sobre un conjunto
amplio de consensos positivos y sobre algunas exclusiones que le permitan hacer efectivo el despliegue de sus capacidades para ser un foro político de diálogo sobre cuestiones de defensa.
 En este sentido, tiene un conjunto de exclusiones, tales como, la definición
 de que se trata de un Consejo de Defensa y no de asuntos de seguridad. Asimismo, es un foro de encuentro político y no una alianza militar. Por lo mismo, es un espacio de diálogo que se construye a favor de un nuevo escenario y no va dirigido en contra de ningún país. Particularmente, no nace para oponerse a las políticas
 de defensa de Estados Unidos en la región.
Para nadie es un misterio que si el tono positivo se destaca para relevar las cuestiones de defensa, más bien debe resultar sombrío para explicar el alcance de la dimensión de seguridad interna en la región. América Latina es una de las zonas más inseguras del mundo y la ciudadanía refleja un creciente temor que afecta severamente las condiciones de vida de buena parte de Sudamérica, América Central y El Caribe. Esta dificultad ya alcanza a la propia gobernabilidad de los sistemas democráticos y complejiza las propias decisiones de los Estados en orden a resolver problemas de seguridad pública echando mano a las Fuerzas Armadas, particularmente en materia de lucha contra las drogas. Por lo mismo, resulta particularmente definidor que el Consejo de Defensa Sudamericano haya excluido de su conocimiento las cuestiones propias de la seguridad, no importando su denominación específica (seguridad pública, humana, ciudadana, orden público, etc.”).

De hecho esta importante definición ya fue sobrepasada. El Plan de Acción 2013 del CDS incluye, por ejemplo, la tarea 1.2 que asigna tareas de “Continuación de líneas de trabajo recogidas en tres informe previos: Seguridad, Seguridad Regional, Desafíos, factores de riesgo, amenazas y objetivos estratégicos. Y la tarea 1.3 que incluye la elaboración de una Matriz Regional de desafíos, factores de riesgo y amenaza a la seguridad y mas conspicuamente: dispone un Seminario Regional “Una visión compartida de la defensa y seguridad regional. En colaboración con la Casa Patria Grande”.

El Plan de Acción 2014, en el Área Prospectiva y Estrategia dispone un “Estudio Prospectivo Suramérica 2015”, que “tiene por objeto identificar, desde la perspectiva de la seguridad regional y la defensa, potenciales oportunidades, desafíos y eventuales riesgos o amenazas en la materia” y la “Conferencia “Defensa y Recursos Naturales”, desarrollada en Buenos Aires

Es evidente que los propósitos del Consejo de Defensa Suramericano han sido sobrepasado por la presión de los bolivarianos y la falta de voluntad o la complicidad de los demás socios, incluido Chile.

Que quede constancia que el país no ha sido informado de esta nueva interpretación de los objetivos del CDS y que el Ministerio de Defensa de Chile actúa a espaldas de la ciudadanía; que quede constancia asimismo de la incapacidad e indolencia de la oposición para exigir explicaciones y hacer cumplir los acuerdos firmados.

Si esta inclusión de la seguridad se hace efectiva, parece evidente que un gobierno democrático como el nuestro debería comenzar exigiendo investigar los nexos entre el narcotráfico y el gobierno boliviano y el incumplimiento -por parte de ese país- de los tratados libremente contraídos; los atropellos a la libertad de prensa en Ecuador y el abuso de los derechos humanos de los venezolanos por parte de Maduro.

Los gobiernos de Venezuela y Argentina se hunden víctimas de sus demasías y Bolivia avanza en sus ataques a Chile con el apoyo de nuestros hermanos latinoamericanos y todo hace prever la agudización de esta agresión por el asunto del Río Silala, ¿es que vamos continuar siendo cómplices de los bolivarianos para Unasur en su lucha contra los Derechos Humanos y Políticos de sus propios pueblos?. ¿Con que objeto continuamos potenciando una organización como el CDS creada como bocina para perifonear la propaganda chavista y como plataforma desde donde agredir a los países de la Alianza del Pacífico y en especial a Chile?.

La ideología y la inconsecuencia nos está cegando y llevando a una decadencia cada día mas profunda.

Chile y sus hermanastros

Con motivo del saludo de fin de año al Cuerpo Diplomático acreditado en Chile, la Presidente de la República declaró que “Las relaciones vecinales ocupan un lugar central en las relaciones exteriores de Chile”. “El Ejecutivo impulsa una estrategia política que favorece el acercamiento con estas naciones, además de impulsar e intensificar los nexos de cooperación y amistad por medio de un diálogo franco, cooperativo y abierto”. Y se felicita: “Nuestro país ha vuelto al vecindario y estamos emprendiendo una política de acercamiento y fortalecimiento de vínculos concretos con nuestros países hermanos”.

Esta declaración coincidió, desgraciadamente, con la publicación del acuerdo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) en que esos países reiteraron “su solidaridad con el justo e histórico reclamo del Estado Plurinacional de Bolivia sobre su derecho a salida al mar con soberanía”, declaración que fue calificada como “una intromisión inaceptable”, por el gobierno de Chile: Hay una evidente contradicción entre los dichos de la Presidente y la conducta hostil de ambas asociaciones.

En la región existen tantas organizaciones que conforman una maraña que las hace parecer relevantes y significativas, cuando no lo son. Revisemos quien es quien.

Comencemos con TCP formado por Cuba, Bolivia y Venezuela, mas las islas de Antigua y Barbuda, Dominica, San Vicente, Las Granadinas y Santa Lucía. El TCP es de propiedad de su financista –Venezuela-. La creciente crisis económica de este país, inflación desbocada, declinante precio del petróleo -su única exportación-, endeudamiento con China e inviabilidad como sujeto de crédito la ponen en una condición de vías de extinción. Los mendicantes no seguirán detrás de un gobierno en quiebra por mucho tiempo mas: No money no music.

Sigamos con ALBA, un grupo bolivariano de gobiernos socialistas del siglo XXI integrado por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela- cuyos miembros se dirigen a la inviabilidad económica en medio de atropellos a la libertad de prensa, conducta antidemocrática, perpetuación en el poder, corrupción y violaciones a los Derechos Humanos de su ciudadanos.
La participación de Ecuador en esta desdichada declaración es doblemente ofensiva para Chile. En efecto, la diplomacia chilena ha hecho un gran esfuerzo para “recuperar” la amistad ecuatoriana incluyendo abundantes becas de estudio para civiles y militares, apoyo logístico y aproximaciones amistosas comerciales y diplomáticas que Ecuador; con su participación en esta declaración, queda claro que el intento ha sido un fracaso. La falsedad de Correa, presidente Ecuador, queda subrayada por las disculpas y retractaciones que hizo cuando, de visita en Chile a comienzos de año, se inmiscuyó en las relaciones chileno – bolivianas y nuestro gobierno le llamó la atención.
UNASUR está conformada por Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Guyana, Surinam, Uruguay, y Venezuela mas Perú, Chile, Colombia, y Paraguay. Por el momento dejemos afuera Argentina y Brasil y a los miembros de la Alianza del Pacífico: Chile, Colombia y Perú y volvemos a encontrar a los mismos bolivarianos: Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Guyana, Surinam y Venezuela
MERCUSUR, por su lado, está integrada por Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela mas Paraguay. Bolivia no es aun miembro pleno, pero está en proceso de incorporarse al pacto. Esta es una alianza que se inició como una unión aduanera que tras los fracasos económicos al interior de sus estados miembros y de conflictos comerciales entre ellos, devino en una identidad ideológica bolivariana o del socialismo del siglo XXI compartida por todos sus miembros. De ellos, Uruguay, presidido por el pintoresco Pepe Mujica, – que quiere que Bolivia consiga acceso al mar «como sea y por dónde sea» – en vías de entregar el gobierno, se ha caracterizado por su “franqueza” pueblerina y desatinada.

Los gobiernos sudamericanos hostiles a Chile se repiten: Bolivia, Cuba, Ecuador y Venezuela, Guyana; Surinam, Nicaragua y Uruguay.

Todos son países muy respetables, no así sus gobiernos que están mas cerca de la anécdota y del estereotipo latinoamericano que de ser potencias políticas o económicas significativas.
Los mismos presidentes que nos disparan desde Alba nos abrazan en el Consejo de Defensa de Unasur; los mismos que nos insultan desde Unasur nos palmotean la espalda en Mercosur, y así, los mismos payasos nos agreden y nos abrazan desde distintos circos, y Chile sigue dándoles respetabilidad a sus organizaciones con su participación y a veces asumiendo cargos simbólicos pero sin capacidad de control.

Individualmente o en grupo, ¿tienen capacidad para complicar nuestra acción internacional?. Parece evidente que no. No son líderes de nada, son seguidores. ¿De quién?, Veamos:

Señalé que Argentina y Brasil merecían tratamiento aparte. En efecto, los gobiernos de ambos países han llegado al término de sus respectivos caminos ideológicos, económicos y políticos. Cristina, el próximo año 2015 abandonará el gobierno en medio de una crisis política, económica e institucional creada por ella misma y por su difunto marido. Después de una década de una inmensa disponibilidad de recursos financieros, se las arreglaron para dilapidarlo y sumergir al país en la corrupción y la desmoralización. Los Kirchner odian a Chile y siempre lo adiaron, intentaron activamente hacer fracasar la política de Alfonsín para terminar la crisis creada por Galtieri y sus militares contra Chile y no perdieron oportunidad para maltratar a nuestro país y a nuestros gobernantes. Nos exigieron condicionar nuestro comportamiento internacional en beneficio de sus intereses en las Falkland en claro desmedro de los nuestros respecto a los intereses de Magallanes y en contra del Reino Unido. ¿A cambio de qué?.
Brasil no pudo asimilar el golpe que le propinó el Presidente Lagos al no abandonar el camino económico de Chile para seguirlos en su aventura socialista – nacionalista. El rechazo a sacrificar a nuestros país en el altar de las conveniencias brasileñas fue imperdonable. Henrique Cardozo; Lula y Dilma no pudieron pasar este mal trago, la independencia de Chile les resultó demasiado para sus egos descomunales.

Si algún gobierno chileno sueña con conquistar el cariño de los bolivarianos, no puede estar mas equivocado. Nunca igualaremos las credenciales revolucionarias de Evo ni la palabrería de Correa ni los desvaríos de Maduro. No podríamos hacer pareja con Cristina en su lógica anti – todos, ni nos transformaremos en títeres de Dilama siguiéndolos como escuderos a donde quieran llevarnos.

Basta ya de genuflexiones; basta de mendigar amor, no mas silencios “dolidos”. Nuestro verdaderos y únicos problemas se sitúan en Argentina y Brasil, dos países con gobiernos que equivocaron el camino y que se resisten a reconocerlo. Se aproximan al final, sus políticas fracasaron y sus sueños de supremacía regional no convocan ni convencen. No podemos seguir haciendo el loco apoyándolos para que entren a sabotear nuestra Alianza del Pacífico, si quieren entrar y participar, bienvenidos, pero no podemos llevar nuestros esfuerzos hasta desnaturalizarla solo para parecer simpáticos y lograr sus afectos. No somos nosotros los encargados de salvar sus muebles del incendio que causaron ellos mismos

No mas amores no correspondidos, no mas humillaciones; nuestras relaciones con los demás países y sus gobiernos son relaciones políticas, en las que nuestro gobierno debe administrar todos sus recursos de poder mediante la acción diplomática, judicial, militar y económica y la movilización del poder de otros países y organizaciones con los que tenemos intereses compartidos; todo, para promover, proteger y adelantar los intereses nacionales de Chile, en la forma en que el Gobierno en ejercicio los entiende y valora.
Cuando los inefables Evo Morales y Álvaro García declaran que el acuerdo de ALBA muestra el “aislamiento de Chile” ya que “Son más de once países que apoyan este pedido clamoroso del pueblo boliviano”, no podemos ser tan ingenuos de dejarnos impresionar porque Cuba, Venezuela, Antigua y Barbuda, Dominica, San Vicente, Las Granadinas, Santa Lucía, Bolivia, Ecuador y otros pequeños países cumplen su parte del contrato de provisión de petróleo para el apuntalamiento de sus desfallecientes economías por parte de un tragicómico gobernante Venezolano que se derrumba.

Las controversias entre estados son conflictos políticos; de poder; no son torneos de debates jurídicos ni concursos de popularidad. Las buenas maneras y las consideraciones son instrumentales, no tiene valor en si mismas. Si por ser corteses y considerados nuestros adversarios nos imponen sus conveniencias y nos perjudican, al diablo con las buenas maneras!.

Bolivia y sus amiguitos deben saber que pueden recibir el impacto de nuestros malos modales, de nuestros fouls, zancadillas y empujones no solo verbales sino también de actos. No se puede ir de frac a conversar con el líder de la barra brava.

Por si alguien no se ha enterado la justicia moderna, nacional e internacional, no pasa por aplicar los fundamentos tradicionales del derecho sino por “hacer justicia” en la forma que el juez la entiende. Cualquier concurrencia a un juzgado pasa por ponerse en las manos de un personaje, con un poder sin ningún contrapeso, para el cual su promoción personal y sus convicciones ideológicas son mas relevantes que los antecedentes, las razones “en derecho”, los contextos, los acuerdos previos. Las doctrinas jurídicas tradicionales fueron sobrepasadas por la ideología.

Hoy por hoy, ponerse en manos de un juzgado internacional es un riesgo para un país que, como Chile, ha tenido éxito. Es inútil mostrarles que tenemos la razón, es mucho mas necesario que entiendan que perjudicarnos va contra los intereses corporativos de sus tribunales y los de sus peculios personales.

Mindef: De la Defensa Nacional de Chile a la Defensa Colectiva Regional

La integración regional ha sido un sueño persistente en Sudamérica. Comenzó desde la independencia misma y ha continuado bajo diversos enfoques y justificaciones. Los fracasos iniciales se debieron principalmente a razones geográficas y políticas. Por un lado existía una diferenciación inicial derivada de la división administrativa española la que se sumaba al inmenso tamaño de sus territorios que no les permitía no siquiera controlar efectivamente los espacios que se presumía a su cargo.
Sudamérica está dividida por la Cordillera de Los Andes que la cruza de norte a sur en toda su extensión partiéndola en dos mundos, el Atlántico y el Pacífico; los valles formados por sus estribaciones hacia el Pacífico subdividen esos territorios en regiones aisladas de sus vecinos conformando subregiones que prontamente desarrollaron sus propias sociedades, economías, culturas y elites, diferentes a las de sus vecinos. Por el otro lado, la selva de la Amazonía instalada al centro del continente reforzó esta división impidiendo “la conquista del Oeste” e impuso el tránsito y el poblamiento sudamericano en su periferia costera con interconexión terrestre muy dificultosa por lo que se organizó principalmente por vía marítima, separando aun mas a los diversos “países”.
Pero el sueño no murió. Se continuó intentando la integración por diferentes vías y con diferentes motivaciones, y fracasó una y otra vez. Tal vez las razones mas comunes de estos fracasos modernos fueron el voluntarismo que minusvaloró la magnitud de las dificultades, la presencia protagónica de ideologías políticas y las agenda de las personas y países que impulsaban esos intentos, que generalmente pretendían instrumentalizar un proyecto ideológico bajo el disfraz de “integración”.
El intento chavista, que finalmente se estructuró en torno a Unasur es un típico ejercicio mítico regional. En 1999 Chávez bramaba: ¡En Venezuela está en marcha lo que hemos llamado el proceso de resurrección venezolana … Alerta, Alerta, Alerta, que camina la espada de Bolívar por Latino América!!”. El correlato obvio fue cultivar el mito de Chávez como una especie de Bolívar reencarnado, primero para consumo interno venezolano y luego como “modelo” para Sudamérica.
El Foro de Sao Paulo se constituyó con Castro, Lula y Chávez con la intención explícita de retomar en Sudamérica las banderas abandonadas por la caída de la Unión Soviética. Lula buscó afanosamente la supremacía brasileña desde un discurso de izquierda; Chávez intentaba una revolución continental y los Castro buscaban con angustia algún mecenas que se hiciera cargo de los resultados de su inepcia económica. Luego se colgaron Kirchner, Correa y Morales.
Entre 2002 y 2004, Chávez se enfrentó al proyecto de “Regionalismo abierto”, que marchaba en tándem con ALCA, Área de Libre Comercio de las Américas, de la cual los gobiernos de Chile fueron entusiastas promotores. Desde ahí se originó su animadversión a nuestro país. Según su diagnóstico, Sudamérica estaba dividida en dos grupos, los bolivarianos, que lo seguían a él y a Lula, y los “monroistas”, integrados por Chile, Colombia México y Perú que debían ser doblegados. Chávez creó la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) instalando una situación binaria: los buenos, antiimperialistas, revolucionarios, etc. y los malos, vendidos, sometidos etc.
Chávez se auto asignó dos tareas 1.- “enterrar el ALCA y el modelo económico, imperialista y capitalista y 2.- “ser el partero de una nueva historia, el partero de una nueva integración, el partero de ALBA , la Alternativa Bolivariana para las Américas, para los pueblos de América, una verdadera integración libertadora, para la libertad, para la igualdad, para la justicia y la paz”. Sus instrumentos serían Unasur y el dinero del petróleo venezolano.

Lagos se mantuvo claramente al margen de este grupo, Bachelet en su primera administración se les aproximó, en parte por su simpatía hacia Lula/Rousseff y hacia Fidel. Piñera se dejó designar presidente para no alejarse tanto de esos países y estableció un modus vivendi con Chávez. El actual gobierno de Chile mantiene una posición ambigua: calla ante los atropellos a la democracia y a los Derechos Humanos por parte del gobierno militarizado de Chávez y parece apoyar la creación de una “comunidad de seguridad sudamericana” en torno a Unasur. En efecto, el Programa de Gobierno de la actual administración en su sección “Defensa” declara: “Durante el período 2014-2018, la política de Defensa Nacional tendrá como objetivo principal de mediano y largo plazo, generar una Comunidad de Seguridad en América del Sur que garantice la paz y elimine definitivamente la amenaza de la guerra, siendo el Consejo de Defensa de UNASUR la institución para avanzar en esta materia”.
El actual Subsecretario de Defensa, en Punto Final el año 2012, criticando la Estrategia de Seguridad y Defensa (ENSD) propuesta por el gobierno de Piñera declaraba: “Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana, la ENSD avanza aisladamente en una dirección casi opuesta”.

A esta altura se hacen necesarias algunas reflexiones. Primero, es evidente que los organizadores y “dueños” de Unasur están en un proceso que, vía Foro de Sao Paulo, se declara heredero y continuador del difunto marxismo soviético para su materialización en Sudamérica. Segundo, que se declara anticapitalista y antiimperialista en la forma que Castro, Chávez y Lula entienden ese término. Tercero, que están conformando una “comunidad de seguridad” con una fuerte componente militar y Cuarto, que pretenden ampliar el ámbito de ingerencia militar en los gobiernos de los países, al estilo Venezuela.

A qué nos están invitando, ¿a una integración para la prosperidad de nuestros pueblos o a reeditar la guerra fría y el enfrentamiento político con destrucción de la democracia y atropello a los DDHH?. El ejemplo de Venezuela, Argentina y Ecuador sugieren lo segundo.
Cabe entonces preguntarse si los chilenos están conscientes que nuestra política exterior y de defensa se mueven en esa misma línea política y militar. También preguntarse si nuestra ciudadanía ha tomado nota que vamos hacia una defensa colectiva regional en que asumimos compromisos militares con nuestros socios. Dado que los gobiernos de Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia practican un agresiva política económica, comunicacional y diplomática contra los EEUU, Gran Bretaña y varios otros países, ¿es legítimo que nuestro país haya tenido un vuelco estratégico, militar y de seguridad de esa magnitud sin que haya sido socializado con la ciudadanía?, ¿cómo es posible que los gobiernos sigan adquiriendo compromisos relevantes a espaldas de la opinión pública?.
Los días 9 y 10 de Junio de este año, en Buenos Aires, se efectuó la Conferencia de Defensa y Recursos Naturales del Consejo de Defensa Suramericano (CDS). Esta curiosa incursión de la defensa en funciones propias de Gobierno derivan de un silogismo tan simplón como erróneo: “Los recursos naturales son importantes; Hay que garantizar la soberanía y protección de los mismos; Los militares son responsables de la soberanía y protección de sus países; Ergo: los militares deben defender los recursos naturales”.
¿Tiene la Estrategia de Defensa algo que hacer respecto al ejercicio y funcionamiento de la democracia en cada país o en el conjunto de la región?, ¿algo que decir respecto al manejo que cada gobierno determine adecuado para gestionar sus recursos naturales?.

Pero la manipulación de nuestra ingenuidad u oportunismo va mas allá. Por acuerdo mayoritario, en el Plan de Acción 2014, aprobado en esa oportunidad con la concurrencia del representante del Ministerio de Defensa de Chile, Carlos Maldonado Prieto, se le encargó a Venezuela y a Chile “Proponer y consolidar lineamientos estratégicos del CDS/Unasur para la construcción progresiva y flexible de una visión compartida de defensa regional de acuerdo a lo ordenado en el numeral 16 de la Declaración de Paramaribo el 30 de agosto de 2013 y en concordancia con los lineamientos orientadores aprobados en el IV Seminario …”
En este sentido la aseveración del actual Subsecretario de Defensa al criticar la forma en que se trabajó la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa en el gobierno de Piñera es muy válida: “Este gobierno tiene pleno derecho a opiniones diferentes a las de los gobiernos anteriores, pero es indispensable que se mantenga el debate público buscando acuerdos que signifiquen continuidad en lo fundamental, como que se mantenga el carácter estatal de las políticas que se aplicarán. Esa dinámica se suspendió, y fue un grave error. Afecta a una política que se aplicó durante más de diez años y todavía no está suficientemente institucionalizada. Sobre todo, porque hay que cautelar el carácter estatal de la defensa y el papel del Ministerio de Defensa, que es nuevo … Y por eso mismo es indispensable que haya un verdadero debate, amplio e informado”, algo que también vale para este gobierno.

Que no haya duda, Chile, junto a Venezuela somos los que proponen la nueva estrategia. Estamos yendo hacia la conformación de una alianza militar regional en que los intereses de nuestros socios pasan a ser nuestros. Los países que conforman la mayoría en Unasur son: Argentina; Venezuela, Ecuador, Bolivia, Surinam y Brasil, tan amigos nuestros que si lleváramos ahí nuestra queja por los malos modales de Morales nos ganaríamos una sonora rechifla.
Todo parece indicar que estos asuntos de interés nacional deberían ser discutidos abiertamente, con participación del Congreso, de la ciudadanía y de los académicos e intelectuales y no manejadas a puerta cerrada, en forma casi subrepticia. Se hace gran caudal de la defensa como política de estado: si cambiar por completo el paradigma de defensa nacional que nos ha acompañado desde la independencia por otro de defensa colectiva regional – que se apoya en una ideología que es rechazada por las grandes mayorías nacionales- no afecta a la política de estado, es difícil identificar algo que lo hiciera, salvo que “política de estado” sea una forma de denominar lo que le gusta a cierto sector y que le permite rechazar visiones alternativas y mas promisorias como por ejemplo, la Alianza del Pacífico y la cooperación en seguridad con México, Canadá, Perú y Colombia.

Mindef – Una larga marcha se inicia con un pequeño paso

El Ministerio de Defensa no funciona según lo esperado. En dos artículos anteriores me he referido a este tema.
En el primero de ellos –Mindef, una tarea mal hecha– señalaba que la gestación de la Ley 20.424, -que intentaba reorganizar por completo el Ministerio-, se produjo en un ambiente de desconfianza en que las partes intentaron dejar establecido en el cuerpo legal los resguardos que evitaran la repetición de situaciones de autonomía militar y uso político de las FFAA ocurridos en el pasado y que protegieran a las personas incorporadas a ese ministerio dentro del cuoteo de los cuatro gobiernos transcurridos desde 1990 hasta 2010.

También señalaba que el Reglamento de la Ley, -técnicamente escuálido-, no contribuyó en nada a su funcionamiento interno y que la carencia de profesionales civiles y militares con conocimientos de la gestión moderna de la defensa vino a impedir que se alcanzara el objetivo de cuerpo legal definido como: “Ejercer la Dirección Superior de la Defensa y ser capaz de llevar a cabo el ciclo completo de políticas públicas del sector, comenzando con la emisión de una “Política Estratégica Nacional» como objetivo general de carácter político del Estado frente al actuar de la Defensa”.
La administración Piñera descuidó la gestión de la defensa y se limitó a administrar su potencial político para promover agendas diversas: la del propio Piñera en cuanto tratar de introducir una cuña en la Democracia Cristiana designando a Ravinet en el cargo; la de Allamand, tratando de propulsar su candidatura presidencial y la Hinzpeter, intentando algo que solo él sabía que era.
Se puede apreciar que la administración Piñera no sometió al Ministerio de Defensa al proceso de reorganización sistemática de su estructura orgánica y operativa que éste exigía y que era imprescindible para llevar a cabo las funciones determinadas por su nueva Ley Orgánica.

Desde marzo del presente año –9 meses efectivos- , se encuentra en funciones el nuevo equipo gubernamental lo que conllevó la incorporación de nuevas autoridades y funcionarios de confianza política, sin que se aprecie progreso alguno. Esta fue el tema de la segunda columna –Mindef, el reposo del guerrero– a que hice referencia al comienzo y que en breve señala que si bien “Se podrá o no estar de acuerdo con (el análisis de Burgos a la gestión de defensa del gobierno Piñera), … en su crítica se aprecia una contradicción entre lo dicho y lo hecho. En efecto, habiendo hecho pública una crítica dura, precisa y propositiva, no es posible entender que encontrándose en el cargo de Ministro de Defensa, -desde donde podría haber comenzado a llevar a cabo la corrección de todos estos errores-, a ocho meses de su asunción, no ha hecho nada en esa dirección”.

En efecto, el documento de Estrategia de Seguridad y Defensa propuesta por el gobierno pasado sigue varado en el Congreso desde donde no ha sido retirado, corregido ni desestimado para iniciar un nuevo proyecto, ya que como se señaló es imposible gestionar la defensa sin establecer su rol ni sus tareas dentro de la seguridad nacional.

El punto de partida para “gestionar los procesos” de gobierno del sector defensa, es que el ejecutivo les dé “dirección” a los mismos señalándole su rol y tareas dentro del sistema de seguridad nacional. Es decir primero se debe establecer una “Estrategia o Política de Seguridad Nacional” y después Defensa podrá avanzar en las suyas.
En breve, el mando político, en nuestro caso el presidente de la república -responsable constitucional de la defensa y seguridad nacional- debería emitir una directiva mediante la cual instruya a su gabinete respecto a la forma en que deberá articularse el conjunto de recursos de poder nacional para lograr lo señalado. A partir de esa directiva la defensa sabrá que es lo que deberá hacer, las restricciones o condicionantes de su actuar y el requerimiento de recursos para su tarea.

Hacer un rediseño total de una institución es difícil y hacerlo en un Ministerio lo es aun mas. Hay dificultades de distinto tipo: En 24 años ha habido 15 ministros, lo que da un promedio de 1,6 años para cada uno de ellos, un plazo demasiado breve. La duración actual de las administraciones es de solo cuatro años, de los cuales una parte se pierde en la instalación del equipo gobernante. Generalmente el cargo es designado en base a consideraciones político partidista: cuoteo, equilibrios, agendas personales. Rara vez ha habido un ministro de defensa con experiencia de gestión gerencial o empresarial. Los ministros se rodean de un equipo político adecuando a su agenda política o personal, no técnico. Muchos de los cambios por hacer requieren el concurso del Congreso lo que introduce un elemento de imprevisibilidad –lo que entra puede ser muy distinto de lo que salga aprobado- y de retardo. Todo cambio implica alterar los equilibrios y distribución de poder existente al interior del ministerio, lo que es conflictivo y genera resistencias. En el mercado laboral hay escasez de personal capacitado técnicamente y el ministerio no ofrece proyección laboral a mediano o largo plazo.

Estas y otras dificultades desalientan a cualquiera.

También hay elementos que lo facilitan: la gestión moderna de la defensa es una técnica conocida y disponible. Si bien la simple copia no es capaz de acomodar muchos elementos peculiares de cada caso, historia, cultura política, ideologías y disponibilidad de especialistas, su estudio y análisis puede ser un apoyo muy significativo. Hay ofertas de gran valor, como por ejemplo el programa DIRI, ofrecido por EEUU.

Volviendo a Chile: El primer problema es ¿qué hacer?; ¿por dónde empezar?

Creo que lo primero es establecer el objetivo final. Para dónde vamos, qué queremos hacer. Creo que lo que se requiere es que el ministerio:
– Asuma la responsabilidad de mando, determine políticas, defina estrategias, asigne tareas y medios, establezca estándares y objetivos cuantificables y supervise la ejecución de todo lo anterior.
– Organice el sector defensa como un sistema operativo militar único e integrado, conservando la especificidad e identidad de cada institución.
– Estructure un sistema en que cada autoridad civil disponga de asesoría militar institucional y asesoría militar independiente y en que cada autoridad esté sujeta a juicio técnico o político constituyendo un esquema de “controles y equilibrios”.
– Conforme un sistema militar en que las funciones gobierno, operativa y administrativa operen sinérgicamente, bajo la coordinación, autoridad y la responsabilidad del Ministro.
– Incorpore la participación eficaz del Congreso.
– Actualice constantemente la doctrina de defensa.

Esto requiere una aproximación de modernización con las FFAA, no contra ni al margen de ellas. Que la Junta de Comandantes en Jefe sea parte relevante del sistema de defensa. Que la modernización sea real, no bastan cambios cosméticos ni juegos mediáticos. El protagonismo y eje de todos los cabios deben ser las fuerzas de combate y ellas requieren la mayor atención, cuidado y preferencias.

¿Por dónde empezar?. No hay forma de evitar comenzar por una clara –PRECISA Y BREVE- estrategia de seguridad nacional dictada por el gobierno, como parte de una política de estado, que articule todos los recursos de poder del estado para continuar avanzando hacia donde los chilenos queremos llevar a nuestro país. Luego el gobierno a través de su ministerio de defensa, deberá desarrollar la estrategia militar que, evidentemente está determinada por la anterior y que debe incluir las estrategias para la defensa nacional, la cooperación interna, la cooperación regional, la participación en operaciones de paz, la proyección en el Pacífico y otras.

Otro paso fundamental es rehacer el Reglamento de la Ley de manera que quede establecido con claridad que es lo que cada organismo y nivel ministerial debe hacer, quien lo hace, en colaboración o acuerdo con que otros organismos del mismo ministerio, en que fecha del año, con información a que otros organismos fuera del ministerio de defensa. Las responsabilidades deben quedar claramente definidas.

La calificación del personal existente es fundamental. Existen ofertas extranjeras de programas de apoyo a la formación del personal. También existen programas nacionales y se pueden crear otros según las necesidades. El personal que no pueda o quiera recalificarse podrá ser movido a otros servicios del estado. La profesionalización del personal y la creación de un servicio civil profesional es una necesidad ineludible para asegurar remuneraciones adecuadas y permanencia del personal.
El problema de la continuidad solo puede ser resuelto con la existencia de un grupo de trabajo dedicado cuya vida exceda a la de una administración, hasta que la institucionalidad ministerial se haya desarrollado lo suficiente como para generar un impulso modernizador propio y permanente. En este aspecto, una institución moderna como se aspira que sea el ministerio de defensa, requiere la capacidad de cambio y auto modernización permanente, como un elemento característico. La creación de un organismo de trabajo como el señalado podría ser anexado al gabinete del ministro y funcionar bajo su supervisión y guía.

Los grandes cambios administrativos suelen ser traumáticos, particularmente cuando afectan a la vida personal y familiar de las personas, tales como remuneraciones, carreras, salud, previsión y educación. Por otra parte, en la defensa, estos aspectos están fuertemente imbricados y cualquier cambio que se haga en uno de ellos afecta a los demás, es por eso que “el gran cambio”, el “decreto que ponga orden de una vez”, es la peor forma de enfrentar una transformación. Existen ámbitos técnicos y organizacionales en que esta interconexión también se da, creo que en todos ellos la mejor opción estratégica de cambio es la de una identificación del “estado final deseado” o condición general última que se espera alcanzar, la que debe ser conocida por todos y aceptada por la mayoría, que ser alcanzada mediante cambios incrementales avanzando en todos ellos a la vez, con cautela y precaución, pero sin pausa.

En breve, modernizar es difícil pero posible, las claves son continuidad, definición de objetivos, metas y estándares, socialización de los objetivos por alcanzar y del camino que se va a recorrer. Muchas organizaciones se han modernizado, incluyendo a las propias instituciones de la defensa.

El ministerio de defensa también puede. Será una larga marcha, pero puede comenzar con pequeños pasos.

Mindef: El Reposo del guerrero

El propósito de la ley para la reestructuración del Ministerio de Defensa fue “fortalecer la autoridad presidencial y la autoridad ministerial” en la gestión de los procesos de gobierno dentro del Ministerio y “actualizar la normativa orgánica y fijar una estructura que sea capaz de llevar a cabo el ciclo completo de políticas públicas del sector”.

El punto de partida para “gestionar los procesos” de gobierno del sector defensa es que el ejecutivo les dé “dirección” y “magnitud” a los mismos señalándole su rol y tareas dentro del sistema de seguridad nacional. Es obvio que esto no puede sino ser posterior a la decisión gubernamental respecto a la identificación de la combinación de políticas –económica, de defensa, diplomática, de desarrollo social, policial, etc.- que le darán “seguridad” al país en cada coyuntura histórica, para poder avanzar en su desarrollo económico y social resguardando su honor, dignidad, identidad y valores. Es decir primero se debe establecer una “Estrategia o Política de Seguridad Nacional” y después Defensa podrá avanzar en las suyas. En breve, el mando político, en nuestro caso el presidente de la república, -responsable constitucional de la defensa y seguridad nacional-, debería emitir una directiva mediante la cual instruya a su gabinete respecto a la forma en que deberá articularse el conjunto de recursos de poder nacional para lograr lo señalado. A partir de esa directiva la defensa sabrá que es lo que deberá hacer, las restricciones o condicionantes de su actuar y la disponibilidad de recursos para su tarea.
Lo mismo vale para Relaciones Exteriores, Interior, Hacienda y Economía en lo que corresponda. Se puede ver con claridad que la Política de Defensa es posterior y derivada de la Política de Seguridad Nacional. En un país como el nuestro, sin amenazas dirigidas específicamente a él, generalmente la primacía la tienen la economía y la política interior y exterior, y la defensa militar actúa como respaldo permanente y se emplea como último recurso.

En Chile, esta Política de Seguridad no ha sido emitida nunca. La declaración estampada en el segundo Libro de la Defensa Nacional de Chile muestra en forma expresiva el fondo del problema: “Cabe subrayar, sin embargo, que el Estado no ha generado ningún conjunto de criterios y orientaciones que, con el carácter de un marco general, pueda ser entendido como una Política de Seguridad Nacional”.

En muchos países los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores desarrollan un “Libro” de la política exterior y de la defensa en conjunto o separadamente, en que dan a conocer las líneas generales de su conducción, al entorno político regional o mundial. Este es un documento de publicidad y comunicación. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, ha manifestado su intención de hacer un “Libro de las RREE”. Como sea, la autoridad que autoriza y legitima ambas políticas es el Presidente de la República, ya que ambas son de su responsabilidad constitucional.

En Chile, erróneamente y en forma paulatina, este Libro de la Defensa fue siendo considerado como una política de defensa de facto y mas o menos permanente (de “Estado” se la llamó). En el artículo publicado en La Tercera en agosto del 2012, refiriéndose al fiasco de la Estrategia de Seguridad y Defensa del gobierno de Piñera, el actual Ministro de Defensa, incurre en esta confusión, entendible en alguien que no está interiorizado en los aspectos conceptuales del sector: “Más allá de que las autoridades de Defensa hayan expuesto al Presidente a un bochorno evitable, resulta preocupante que, en forma tan liviana, se impulsara una iniciativa que destruía, en aspectos centrales, los lineamientos tan arduamente consensuados en los Libros de la Defensa, es decir, afectando una política de Estado”. El Libro de la Defensa no contiene la política de defensa de Gobierno ni del Estado. No pretende dar directivas al Ministerio de Relaciones Exteriores; ni al de Defensa; ni al de Hacienda ni al de Interior para direccionar a su actuar para la seguridad nacional. Ningún Ministro ni ministerio de Chile podría ser evaluado en su desempeño teniendo como referencia su cumplimiento de lo señalado en el libro de la defensa. En este ámbito, el Programa de Gobierno es mas representativo de las orientaciones políticas del gobierno.

Para agravar la confusión, la ley Orgánica del Ministerio de Defensa, un trabajo pobre y superficial, ni su Reglamento, -aun más escuálido-, no señalan el ámbito, contenido ni propósito concreto de la directiva (o estrategia) de seguridad nacional, tampoco explican que significa “política de defensa”, “política militar” ni planificación primaria o secundaria, que son conceptos definidos en la legislación anterior que esta misma nueva ley deroga.

Las opiniones del entonces diputado Jorge Burgos emitidas en 2012, con motivo del abortado intento del ministro Allamand y del presidente Piñera de producir una Estrategia de Seguridad y Defensa en un solo mamotreto que pretendía reunir la estrategia de seguridad nacional; la directiva para la política exterior; la correspondiente a la política de defensa; la política militar; algunos elementos de cooperación militar para la seguridad interna; el concepto de desarrollo de las capacidades estratégicas militares y los medios para ello, es decir, la guerra mundial con una bala, adquieren ahora relevancia ya que actualmente se desempeña como Ministro de Defensa.
Burgos señaló los errores con claridad y energía: Primero: “El proyecto introduce cambios conceptuales fundamentales, cuyos alcances, exigen una mayor claridad de propósitos y verificar si conducen a la “securitización” del Estado. Segundo, critica que se quiera “establecer la figura de un Consejero de Seguridad con capacidad de coordinar ministerios, que contaría con un staff de funcionarios bajo su dependencia y facultad para ser provisto de información de inteligencia, (que) claramente transgrede materias legales y constitucionales.
Tercero, que “el documento termina siendo un híbrido que mezcla elementos de una estrategia nacional con lo militar, lo que explica que vaya de los supuestos temas nacionales a una descripción de medios militares y su financiamiento”. Cuarto, sostiene que “explicitar la estrategia no es sinónimo de transparentarla, sobre todo si, como lo hace este proyecto, busca asentar doctrinariamente una imbricación entre seguridad y defensa en la que se pierden sus delimitaciones, so pretexto de nuevas amenazas que harían difusa la separación de seguridad interior y exterior”.
Se podrá o no estar de acuerdo con este análisis, personalmente comparto algunas críticas y rechazo otras, a lo que me referiré en otra columna, pero en su crítica se aprecia una contradicción entre lo dicho y lo hecho. En efecto, habiendo hecho pública una crítica tan dura, precisa y propositiva, no es posible entender que encontrándose en el cargo de Ministro de Defensa, -desde donde podría haber comenzado a llevar a cabo la corrección de todos estos errores-, a ocho meses de su asunción, no ha hecho nada en esa dirección.

En efecto, el documento de Estrategia de Seguridad y Defensa propuesta por el gobierno pasado sigue varado en el Congreso desde donde no ha sido retirado, corregido o desestimado, para iniciar un nuevo proyecto, ya que como se señaló es imposible gestionar la defensa sin establecer su rol ni sus tareas dentro de la seguridad nacional.
Las críticas efectuadas a otros aspectos de la conducción del ministerio durante el régimen de Piñera por el actual Ministro y por el actual Subsecretario de Defensa tampoco se han traducido en enmiendas ni en nuevas ideas, mejores o mas realistas.
La crítica que hace a la Seguridad Ampliada tampoco no ha sido sometida al debate que el diputado reclamaba cuando actuaba desde la oposición ni siquiera sometida a la opinión pública informada ni a los medios académicos nacionales. Sin embargo parece extraño un rechazo tan enérgico a ese concepto considerando que Soledad Alvear cuando fue Ministro de RREE, en representación de Chile lo suscribió y apoyó en las Naciones Unidas, algo que parece lógico considerando que el problema de la droga se sitúa a orcajadas entre la seguridad y la defensa, como bien lo saben colombianos y peruanos, y que nosotros también estamos viviendo: el crimen organizado funciona en ambos mundos, delictual y de combate. El problema a resolver es organizar y coordinar las capacidades de ambos tipos de fuerzas, dentro de la Constitución y la Ley.
Señala también que el “establecimiento de un Comité Interministerial presidido por el Presidente de la República, cuyo propósito es facilitar la coordinación de los esfuerzos del Estado en materia de Seguridad, pareciera ser una mala actualización del antiguo Consejo Superior de Seguridad Nacional (CONSUSENA) que, desde los años sesenta, fue convocado muy ocasionalmente. Este mini Consejo de Gabinete, cuya composición pareciera ser fruto del azar más que de una matriz afinada, no tendría las facultades y competencias que aseguren los objetivos planteados”. En este aspecto el Programa del actual gobierno considera que “una concepción moderna e incluyente de nuestra acción internacional requiere de un Sistema Integrado de Política Exterior … que genere un diseño y visión estratégica”. En 2012 el diputado no tenía por qué saber que la cosa iría para allá, por lo que será muy interesante conocer su opinión actual, sobre todo si se considera que ese problema reaparecerá cuando se intente dictar y sobre todo poner en práctica una Estrategia de Seguridad Nacional.

Los intentos efectuados hasta ahora para producir la planificación de seguridad nacional y la política de defensa han tenido resultados no solo exiguos sino que ha contribuido a enredar el proceso de la planificación superior de la defensa hasta hacerlo incomprensible.
Durante la Administración Piñera, el entonces Subsecretario de Defensa intentó producir una “Estrategia de Seguridad y Defensa”, que constituyó un fiasco en todo sentido. La llegada de un nuevo Subsecretario de Defensa, quien también emitió fuertes críticas al documento de la administración anterior, hacía esperar que este proceso mal iniciado fuera retomado, reencauzado y concluido. Hasta donde se sabe, tampoco se ha hecho nada.
Que no se diga que esto es secreto, ya que en los artículos escritos a partir de 2012 por parte del Ministro y del Subsecretario actuales, criticando a las anteriores autoridades de defensa, los blancos han sido precisamente el secretismo y la opacidad. Robledo lo señala con claridad al criticar el documento de Piñera: “En un hecho que ha generado escaso debate en la opinión pública, el Gobierno del presidente Sebastián Piñera envió el 8 de agosto pasado un inusual oficio al Senado de la República, solicitándole un dictamen sobre la segunda versión de un documento de política pública, la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa (ENSD). Junto al proyecto de Ley de Financiamiento de la Defensa que deroga la Ley Reservada del Cobre (actualmente también en tramitación en el Senado), la ENSD constituye un serio retroceso en dimensiones relevantes de la Política Exterior y de Defensa del país. Por esta razón la propuesta del Poder Ejecutivo debería ser objeto de un debate público amplio, serio y profundo antes del pronunciamiento de la Cámara Alta … Tanto la formulación de la Estrategia de Defensa Nacional como sus contenidos distan mucho de reflejar un esfuerzo por recoger un acuerdo nacional sobre ella: el Congreso tiene ahora la oportunidad de restaurar el carácter estatal de la política en este ámbito”.

En este aspecto, en el gobierno actual, la participación y transparencia no ha corrido por parte del Ministerio de Defensa sino de la Biblioteca del Congreso –Asesoría Técnica Parlamentaria, con Verónica Barrios – quienes han organizado dos seminarios de Defensa, uno en Valparaíso y otro en Santiago, que no solo no encontraron el auspicio del Ministerio sino su oposición y boicot.
La experiencia política, preparación técnica, su participación en la dictación de la Ley Orgánica del Ministerio de Defensa y las agudas y a veces acertadas críticas al estado de la gestión de las políticas públicas del sector defensa por parte de las actuales autoridades del sector hacían pensar en una actividad serena y reflexiva pero enérgica y bien dirigida hacia los puntos críticos de las deficiencias en la implementación de la nueva ley orgánica ministerial: una vez mas no ha pasado nada.
El guerrero reposa.

Ganó el PT. ¿Ganó Brasil?

El estrecho triunfo de Dilma Rousseff sobre Aécio Neves marca un momento importante para Brasil. De no mediar una crisis mayor o la muerte de Lula, este triunfo señala que el Partido de los Trabajadores (PT), continuarán por ocho o doce años más dirigiendo los destinos del país.

No cabe duda que Dilma sin el apoyo,- por momentos reticente-, de Lula hubiera sido vencida por Neves. Fue Lula y su carisma lo que determinó la inclinación de la balanza.

El PT cuenta con bazas en extremo poderosas para continuar en el poder: Primero, una estructura populista que vino a dar respuesta a dos demandas muy sentidas de los brasileños pobres, -una mayoría significativa – que el poder político mostrara interés en sus problemas inmediatos y urgentes, comida, trabajo y acceso al consumo.

No les bastó la propuesta de progreso evolutivo, sólido y consistente de Fernando Enrique Cardozo, querían mas. El programa “hambre cero” de Lula les hacía mas sentido y les resultaba mas comprensible, aunque fuera clientelar y demagógico y se sustentara en los excedentes de una economía de feria. Segundo, dispone de un líder carismático que simboliza el acceso de los brasileños de a pié al poder político. En este sentido, Lula representó la rotación de las elites políticas, mas en simbología que en realidad, pero la profundidad de análisis de las bases no es significativa ni en Brasil ni en ninguna parte. Tercero, el gobierno de Lula terminó con la fiesta en alza. Corría el champagne, había para todos y sobraba, Brasil se auto percibía en ascenso raudo hacia el primer mundo y al liderazgo regional, con mundial de futbol y juegos olímpicos incluidos. Lula –bancarización y endeudamiento de por medio- le dio acceso al consumo a personas que nunca lo habían probado. Cuando el dinero para subsidios se acabó y la fiesta se puso triste, fue Dilma la que cargó con las deudas; Lula sigue indemne. Cualquiera sea el desempeño de Dilma, excepto una debacle total, Lula será la esperanza popular de que es posible volver al tiempo de la inocencia; a los buenos tiempos pasados.

Por último, el PT sigue disponiendo de un potente financiamiento de corrupción cohonestado por el mismísimo Lula. Tanto así que el momento de mayor distanciamiento entre Dilma y Lula fue cuando estalló la crisis del mensalao –la “mesada”- pagada a la jerarquía del PT y Dilma intentó llegar si no hasta el fondo, donde estaba Lula, hacerlo hasta una cierta profundidad desatando las iras de Lula y los hombres del PT. Esa máquina sigue vigente y estando en el gobierno el PT sigue teniendo acceso a recursos cuantiosos.

¿Podría haber una debacle durante el gobierno de Dilma?. El primer discurso pos triunfo electoral de Dilma fue, en los hechos, la lectura del programa de Aécio Neves, es decir un conjunto de políticas que cualquier gobernante serio propondría para Brasil: Dilma Rousseff propuso “cambiar”, no “conservar lo conquistado”: anunció un “acuerdo con los adversarios” que, de repente, dejaron de ser los enemigos del pueblo; propuso un “acercamiento con los sectores productivos” y se comprometió a “reducir la inflación y buscar la estabilidad fiscal”, lo que vendría a significar que lo que se disputó en las elecciones fue el proyecto de Neves, no el del PT; que lo que estaba en juego era el poder, no un proyecto de país.

No creo que el proyecto ideológico neocomunista pergueñado en el Foro de Sao Paulo entre Lula, Castro y Chávez haya sido superado por esta “renovación”. Cuando Rousseff culpa a Guido Mantega, el Ministro de Hacienda durante su gobierno, solo está eludiendo su responsabilidad, Mantega nunca fue verdaderamente autónómo; fue Dilma con su personalidad autoritaria la que dirigió la política económica que llevó a Brasil a la presente crisis. ¿Podrá Dilma y el PT hacer un cambio ideológico de esa profundidad, podrá abandonar el populismo como método de gobierno?. Difícil.

La primera pregunta es cómo enfrentará Dilma el problema del poder. Lleva años con la retórica de la lucha de pobres contra ricos, norte contra sur, pueblo negro contra élites blancas. Quienes aspiran a construir hegemonías siempre apelan a esa estrategia bipolar. El problema es que el PT no logró ese predominio. Perdió 18 diputados en un Congreso atomizado en 28 partidos. Y gobernará sólo uno de los grandes Estados brasileños: Minas Gerais. El PT no es el partido hegemónico. En este escenario, además, Lula que cumplirá 69 años, enfermo y con problemas con el alcohol, “penará” permanentemente con su reelección. Otro problema es la corrupción. Ya es inocultable. Petrobras, la empresa emblemática de Brasil está infestada en forma grave.

Un tercer problema es cómo enfrentará Rousseff el fin del ciclo positivo de bonanza económica. Brasil sufre una declinación en el nivel de actividad, una caída en el precio de los commodities y una aceleración inflacionaria, que intentó ser atenuada con subsidios energéticos que son insostenibles. No incurrirá en el realismo mágico de Venezuela, pero nadie espera una terapia de shock. Posiblemente intentará que la intervención estatal resuelva los desequilibrios. Esto determinaría mayor aumento del gasto público y, en consecuencia, una mayor presión impositiva. Este año el presupuesto de Brasil está desfinanciado en 9.000 millones de dólares.

Otro asunto es cómo Dilma evitará que el escándalo de corrupción de Petrobras evolucione como una crisis política.

Los problemas señalados son graves, pero me parece que el tema crítico es que para resolver o al menos atenuar el problema del estancamiento económico debería abrir el comercio de Brasil a Europa y los Estados Unidos y en general, abrirse al mundo, pero mientras Mercosur no sea modificado –desahuciado- seguirá impidiéndoselo. No será fácil renunciar a la retórica integracionista –La Patria Grande de Cristina, Chávez, Lula y Castro- para integrarse al mundo librecambista globalizado, mas difícil aun será que el sector mas extremo del PT, que sigue a Lula, lo acepte.

El PT, Lula y muchos en Brasil y el exterior alardean del gran éxito de logrado en estos últimos doce años: que creció a una tasa de 7,5% anual; que el consumo interno se disparó y el desempleo de 5% es prácticamente el más bajo de la historia brasileña, y el logro máximo: que 40 millones de brasileños dejaron de ser pobres y se incorporaron a la clase media desde 2003 gracias a los extensivos y exitosos programas sociales del Estado. Me parece que es mucha retórica para poco contenido: Brasil creció al 7, 5% un solo año, el promedio de los últimos doce años fue mucho mas bajo, bajo el promedio regional; los programas sociales, conspicuamente “hambre cero”, no crean “clase media” es solo asistencialismo de emergencia para gente que no come lo necesario y eso de dejar de ser pobre no resiste análisis serio, esa gente puede volver a la pobreza fácilmente, ya que no tienen las destrezas, hábitos ni educación para conformar una verdadera clase media autosuficiente. Ser clase media es un cambio sociológico mucho mas amplio y profundo.

En los próximos 100 días veremos que rumbo toma Dilma, continuar las políticas del PT que Lula necesita para ser reelegido, o corregir los problemas políticos y estructurales de Brasil, que van contra la doctrina fundacional de ese grupo político. No creo que haya demasiadas razones para ser optimista.