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NACIONALISMO, INTERNACIONALISMO Y FÚTBOL

Eric Hobsbawm, distinguido historiador británico, nos propone un escenario: Un estadio europeo en un partido de fútbol internacional, lleno de espectadores con banderas, escarapelas y rostros pintados con los colores nacionales, avivando fervorosamente al equipo de su respectivo país. Los jugadores son de Brasil, Chile, Zimbawe, Polonia y Hungría, algunos son locales, la minoría; los otros son “nacionales” porque tienen el pasaporte, no porque cultural, étnica ni emocionalmente sean de ese país; sus “pases” pertenecen a empresas transnacionales irreconocibles y juegan en beneficio de sus carreras y sus ganancias personales – que pueden continuar al servicio de otros clubes y países-.

Los espectadores vibran con su equipo nacional pero se siente atrapados entre sus sentimiento xenófobos y racistas contra los futbolistas extranjeros negros, latinos y balcánicos y el orgullo que sienten por su equipo y los colores nacionales.

En este ejemplo queda de manifiesto la dialéctica entre globalización, identidad nacional y xenofobia. Esta contradicción entre lo “nacional” pasión del mundo antiguo y lo “transnacional”, caballo de batalla del liberalismo del mundo nuevo, produce una esquizofrenia que hace sufrir a las naciones del mundo.

Creo que la primera incógnita por despejar es la dinámica de este cambio: en el mundo actual las naciones no se quedan estáticas –como lo hicieron Egipto o Corea en el pasado- , por lo que solo hay dos opciones, continuar “avanzando” o “retroceder” al estado anterior.

El triunfo del capitalismo y la democracia liberal empujaron el mundo hacia adelante abriendo el camino hacia la superación global de la pobreza y a una diferente concepción de los derechos individuales y ahora están exigiendo nuevas formas de relación y nuevas estructuras políticas globales.

Es otro mundo, que nos enfrenta a complejos problemas emergentes, que generan confusión y “rejuvenecen” caminos fracasados (nuevas izquierdas y neo fascismos).

Dado que el cambio que nos trajo a la condición actual se debió a la interacción de cambios morales, científicos, tecnológicos, económicos y sociales y que es imposible olvidar o esconder lo aprendido especialmente si ello a generado mas salud, mas riquezas y mas libertad, parece que no quedaría mas que “avanzar”; se podría discutir si ese avance nos llevará a una condición mejor o peor que la existente con anterioridad o a la actual, pero aun así, solo es posible seguir la marcha hacia adelante.

Gonzalo Cordero lo dice muy bien: Es inútil que la elite política o la empresarial se enfoquen en un regreso, sino que deben evolucionar y trabajar en cambios reales que contribuyan a lograr nuevas soluciones. No se trata de respondernos a dónde queremos volver, sino en concebir un punto al que queremos llegar. Este viaje no tiene retorno, se recorre por una vía de un solo sentido, allí radica la debilidad del conservadurismo estatista de izquierda, así como del autoritario de derecha.

Me parece que esta lógica se aplica también al sistema internacional. Trump no puede hacer que EEUU “vuelva” a ser grande reconstruyendo condiciones, comportamientos y relaciones internacionales que ya fueron superadas. Si quiere un EEUU grande, solo podría lograrlo construyendo un nuevo sistema internacional hegemonizado por su país, de características tales que el mundo lo acepte porque le parece conveniente y útil, es decir, compartiendo el poder desde una posición de liderazgo. Lo irónico es que EEUU estaba, de hecho, construyendo desde Silicon Valley un mundo así. No por una decisión presidencial de alguien sino como resultado de su propia vitalidad tecnológica y social

Cabe preguntarse que pasó. ¿Es que EEUU ya no quiere ser el líder mundial y aspira a ser una estado “grande de nuevo” actuando libremente en un mundo hobbesiano?, ¿que una mayoría de los ciudadanos norteamericanos se cansó de ser superpotencia y llevar las cargas que eso conlleva?. La historia muestra a un EEUU que solo ha asumido el liderazgo “en defensa propia” y casi a contrapelo.

Y la segunda pregunta que me parece clave es el de la identidad -problema que se da en todo el mundo, pero con características y efectos peculiares en cada caso- y de si el abandono del multiculturalismo y el internacionalismo es alternativa válida para que EEUU siga siendo una sociedad de vanguardia y el mundo continúe avanzando hacia un mundo globalizado.

Trump tomó la bandera del resentimiento contra la “desigualdad”, la “globalización”, de los que “el sistema dejó atrás”, y se da por probado que eso fue también lo que condujo al Brexit en Reino Unido; a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y que puede desembocar en victorias para Marine Le Pen en las próximas elecciones en Francia.

Se están mezclando cosas, algunas se repiten, como las quejas económicas y el rechazo visceral hacia lo que sienten como creciente pérdida de identidad y otras que son propias y características de países específicos. Es un error amontonar circunstancias diferente bajo un solo nombre. La “primavera árabe” fue todo un ejemplo”.

Finlandia, Suecia y Noruega miran con alarma la creciente agresividad de Putin en el Mar Báltico y en Ucrania lo que los lleva a potenciar sus sistemas militares, incluyendo la reposición del servicio militar obligatorio. Pero esa actitud rusa amenazante es mas atribuible a la disminución del protagonismo norteamericano en Europa que a xenofobia o amenaza a la identidad cultural en esos tres países.

Otros países europeos como Alemania, Francia, España e Italia se sienten amenazados por la reciente inmigración masiva desde Medio Oriente, EEUU teme la agresión terrorista de Medio Oriente, pero también resiente el efecto acumulativo de años de inmigración ilegal desde Centro América, el Caribe, México y algunos países sudamericanos y sobre todo por una creciente conflictividad interna. Así, pareciera que, en estos países, el síntoma común es un conflicto de identidad en dos tiempos, gusto o disgusto por la situación cultural y social actual, y discrepancia respecto al tipo de sociedad que se está construyendo hacia el futuro.

La economía siempre es un un factor social y político importante, pero no es la principal explicación del fenómeno político que define nuestra era actual en Occidente. No se trata de la lucha de clases clásica entre ricos y pobres. Estamos presenciando que la división social se define no por el dinero sino por los valores, por dos conceptos opuestos de las que deben ser las prioridades morales de la sociedad. El enfrentamiento político era de la izquierda contra la derecha; redistribución económica contra el mercado libre; la nueva polarización emergente es entre cultura abierta contra cultura cerrada, o internacionalismo contra nacionalismo. Ya no es un conflicto de clases, es un conflicto de identidades, ¿quiénes somos? y ¿quiénes queremos ser?. Es un problema político solo por derivación, no por origen o base conceptual.

 Para los seguidores de Trump, la inmigración es mas significativa que la economía y el Muro es el símbolo del rechazo a la inmigración y al cosmopolitismo en general. Este sentimiento es mas fuerte en los EUU que en países europeos que recientemente han recibido centenares de miles de refugiados islámicos; en EEUU, en los años cincuenta, el 90% de la población de EE UU era blanca; hoy, lo es solo el 63%, es decir el desafío cultural y étnico es mas intenso en EEUU que en Europa. ¿Es posible “blanquear” de nuevo a EEUU?, ¿es necesario?, ¿es conveniente?, ¿resuelve algún problema?.

Cabe entonces replantearse la cuestión: “Es inútil que la elite política o la empresarial se enfoquen en un regreso, sino que deben evolucionar y trabajar en cambios reales que contribuyan a lograr nuevas soluciones. No se trata de respondernos a dónde queremos volver, sino en concebir un punto al que queremos llegar.

Es imposible determinar si en el cambio identitario esos países ya alcanzó el “punto de no retorno”, pero aun si ello aun no hubiera sucedido, es impensable llevar a cabo un nuevo “holocausto”, que sin incinerar a sus víctimas, las empuje a la miseria y el desarraigo.

Así las cosas, pareciera que el objeto de nuestros desvelos sería imaginar un nuevo orden mundial que permita seguir adelante en la globalización corrigiendo sus aristas mas ásperas, bajo la guía de un EEUU que retome su liderazgo o con otra potencia que tenga la voluntad de hacerlo. La única  voluntad para intentarlo parecería ser la Rusia de Putin, pero por lejos es la mas débil.

Volviendo al caso del fútbol, la final entre dos equipos “nacionales” europeos se parece mas a una justa entre dos gladiadores bárbaros de talla imperial: un reciario con red y tridente contra un secutor con espada y escudo grande, que una pelea de campeones barrio de Roma.

El público se acostumbró al espectáculo de calidad y no acepta menos, le gustó la globalización.

TRUMP, VIETNAM Y LAS ELITES LIBERALES EN EEUU.

En 1997, ya acabada la guerra de Vietnam (60.000 militares norteamericanos muertos; 300.000 heridos, mutilados e inválidos), H.R. Mc Master publicó “Dereliction of Duty”[1] libro que junto a “On Strategy” de Harry G. Summers Jr. (1982), constituyen las mejores obras para comprender la derrota norteamericana en Viet Nam en 1973.

McMaster culpa de la derrota a los líderes en Washington: “La guerra en Vietnam no se perdió en el campo de batalla, ni se perdió en los titulares del New York Times ni en los campus universitarios. Se perdió en Washington, DC, incluso antes de que los estadounidenses asumieran la responsabilidad exclusiva de los combates en 1965 y antes de que se dieran cuenta de que el país estaba en guerra. . . . [Fue] un fracaso exclusivamente humano, cuya responsabilidad fue compartida por el Presidente Johnson y sus principales asesores militares y civiles”.

Según el mismo autor, las semillas del fracaso las sembró Kennedy desde la crisis de Cuba o mas bien, desde la entronización de “La arrogancia, la debilidad, la mentira en la búsqueda del interés propio [y] la abdicación de la responsabilidad ante el pueblo estadounidense» de los New Frontiersmen que Kennedy llevó a la Casa Blanca. Prototipos de la “era Kennedy”, eran “hombres de aproximadamente 46 años de edad, muy enérgicos, de ideas bien articuladas e idealista entusiastas”.

Kennedy que no tenía experiencia de gobierno ni de gestión empresarial impuso un estilo informal en la gestión de gobierno; consultaba solo a su hermano Robert y a sus asesores mas cercanos y luego validaba las decisiones -ya tomadas- en asambleas mas amplias. En este esquema, la Junta de Comandantes en Jefes (JCJ) perdió su acceso al Presidente y por consiguiente la influencia real en el proceso de toma de decisiones. Así y todo, cuando impulsado por su intenso interés por derrocar a Castro, lanzó la operación de Bahía Cochinos en Cuba y fracasó, culpó a la JCJ de haberlo asesorarlo deficientemente.

Esta forma de trabajo -y de distanciamiento- continuó con Johnson. “Los hombres de la Nueva Frontera” eran hombres de acción y la JCJ era reacia a involucrarse en operaciones que no fueran en gran escala”, lo que los llevaba a descalificar a los militares como blandos o pusilánimes.

McMaster, por su parte, explica detalladamente por qué las operaciones militares preferidas por Kennedy/McNamara y luego Johnson, destinadas a «mostrar intenciones» o «enviar mensajes al enemigo» fracasaron al intentar lograr objetivos militares escasamente detallados, confusos y conflictivos.

Según McMaster, esta forma disfuncional de relaciones y de trabajo continuó con Johnson y en realidad se prolongó en todas las administraciones demócratas, hasta llegar a Obama. McMaster describe a Lyndon B. Johnson como un presidente principalmente preocupado por evitar que Vietnam se convirtiese en un tema político interno y a sus asesores (encabezados por McNamara) como “hombres con una combinación de arrogancia, tortuosidad y desdén por la experiencia diferente de la suya”; la militar, obviamente.

Así comenzó una divergencia e incomunicación entre la elite política liberal y los militares, que no se resuelve hasta hoy. Estas situaciones parecen ser cosas del pasado, pero no es así, son del presente y el futuro de EEUU y afectarán a muchas naciones del mundo.

En efecto, las declaraciones de Trump de que las fuerzas militares de los EEUU “no serán derrotadas de nuevo”, su decisión de incrementar sustantivamente el gasto militar y de designar precisamente a H.R. McMaster como su Asesor de Seguridad Nacional, son mas que elocuentes respecto a su visión del empleo de las fuerzas.

Esto explica también la alta preferencia electoral por Trump entre los militares y el apoyo de que goza entre ellos en la actualidad.

Se dice que los electores de Trump son mayoritariamente aquella parte de la población norteamericana catalogable como de clase media baja, campesinos y trabajadores industriales con escasa educación, extremistas de derecha, personas que no encuentran su lugar en un mundo globalizado y que no tienen aptitudes para acomodarse a la sociedad global y moderna. Los miembros de las FFAA de los EEUU están muy lejos de poder ser incluidos en esas categorías, conforman, además, una de las instituciones mas respetadas y queridas por el pueblo norteamericano.

Esto demuestra que el fenómeno Trump es mucho mas complejo y profundo de lo que dice la anécdota o el twit.

La frustración militar no concluyó con Kennedy, Johnson y la guerra de Vietnam sino que continuó con problemas que se repiten, como luchar guerras sin objetivos claros, con restricciones que aumentan innecesariamente el número de muertos y heridos norteamericanos o prolongan las operaciones por años y años y problemas nuevos como el uso (abuso) de las FFAA no para promover intereses nacionales sino intereses políticos personales, partidistas o ideológicos como la ideología de género y la reivindicación de los homosexuales y otras minorías, sometiendo a las FFAA a un estrés innecesario y a una reducción de su efectividad de combate.

El Coronel Robert Buzz Patterson -ex ayudante militar de Clinton- es un autor político estadounidense y jubilado como piloto de la Fuerza Aérea de los EEUU, y describe con dureza el abandono de sus deberes y liviandad de Clinton y la incapacidad de Obama en el ejercicio del mando sobre las FFAA:

– “Clinton es un modelo de desprecio hacia los militares, desde su ridículo saludo pseudo militar a sus arrogantes ayudantes anti militares, su mensaje se recibía fuerte y claro: La Administración Clinton no sentía ni la mas mínima simpatía hacia los ciudadanos norteamericanos en uniforme, hombres y mujeres” 

– “creo que el presidente Bill Clinton fue responsable del 11-S … (Antes del 11 de Septiembre) tuvimos ocho o diez veces la oportunidad de capturar o matar a Osama bin Laden. Y en cada ocasión, el presidente Clinton decidió “pasar”. Creo, con toda franqueza y sinceridad, que el 11 de septiembre fue su responsabilidad”.

– “… le pedí al Presidente Clinton que me diera las claves (de las armas nucleares) para que pudiera cambiar los códigos por otros nuevos -lo hacíamos de vez en cuando- y el Presidente Clinton confesó que, de hecho, había perdido los códigos … y que no recordaba cuanto hacía de ello”.

 – “Solo una persona detesta mas a los militares que Bill Clinton: Hillary, su esposa”.

 – “Creo que hemos elegido a un hombre, Barack Obama, que es más peligroso para nuestros militares y para la seguridad nacional de esta nación, que incluso Bill Clinton. Creo que no entiende que estamos luchando -en mi opinión- contra un enemigo ideológico tan peligroso como lo hicimos el siglo pasado contra el comunismo, el fascismo y el nazismo.

 – “la política de seguridad nacional del Presidente Obama no usa ni una sola vez las palabras jihad, islam, musulmán, extremismo, fundamentalismo, terrorismo -de hecho, todo lo contrario: identifica al calentamiento global como la mayor amenaza para la seguridad nacional de América”.

 – “Cuando capturas a un terrorista y le dices que tiene derecho a guardar silencio, se calla, y no tenemos la inteligencia que necesitamos para interrumpir otros ataques contra los estadounidenses en todo el mundo”.

 – “Obama nombró al general McChrystal como su general al mando para combatir la guerra en Afganistán, y luego se reunió con el general McChrystal sólo una vez en doce meses antes de echarlo … y lo mismo sucede con el general Petraeus …”

 – “Tenemos Infantes de Marina que patrullan partes muy peligrosas de Afganistán sin balas en sus armas por temor a que disparen y golpeen a civiles inocentes … no puedes ganar una guerra si no tienes balas en tus armas. No se puede luchar si no se te permiten disparar contra el enemigo”.

 – “Creo que expreso las preocupaciones de los militares, porque realmente no pueden hacerlo en un foro abierto. Creo que vas a ver cada vez más que la gente militar esté disgustada, siendo más vocal, y no creo que eso sea realmente bueno para el comandante en jefe. Creo … es importante para los estadounidenses entender que tenemos una falta total de liderazgo en la Casa Blanca.

 – “Son los medios –de comunicación social- … lo eligieron y van a proteger su Presidencia por completo … Ellos lo eligieron y van a proteger su candidatura. No son los perros guardianes de los Estados Unidos, son los protectores de la izquierda, del ala izquierda de nuestra sociedad.

 Se puede concordar o no con McMaster, pero es un hecho que fue elegido por Trump para ser su asesor directo y que lo que dice y escribe es lo que piensa.  Se puede pensar que Patterson exagera o que está completamente equivocado, pero es evidente que representa el sentir de muchos militares, en servicio y retirados y muchos norteamericanos de a pié; parece sensato aceptar que existe un problema real entre una parte significativa de la ciudadanía norteamericana (los militares) y una elite política y social que potencia su capacidad para imponer sus preferencias mediante el control y apoyo avasallador de los medios de comunicación social y parece claro también que este es un conflicto que ha venido agudizándose en el tiempo.

En última instancia el choque es entre el internacionalismo, palabra que cubre la inmigración, la bienvenida a los refugiados de guerra, la Unión Europea, lo extranjero en general; los derechos humanos universales; el feminismo; la homosexualidad; la protección del medio ambiente y los intelectuales, contra el nacionalismo, que valora la identidad nacional; la prioridad de los intereses nacionales, la continuidad cultural, los valores tradicionales, la homogeneidad racial y el patriotismo.

Trump no es la causa, es un efecto.

 [1] La expresión “Derelection of Duty”” se puede traducir como nuestro delito militar de “Grave Abandono de Deberes militares”.

TRUMPISMO

Steve Bannon -ideólogo de Trump – al pedírsele que explicara que está tratando de hacer el gobierno, explicó: “Estamos tratando de construir un sistema que empodere a la gente común y corriente por sobre las elites nacionales y las burocracias internacionales”. Revisando otras declaraciones de Bannon y Trump se puede identificar su visión del futuro global y nacional y la estrategia para lograrlo; visión y estrategia con las cuales se puede concordar o discrepar, pero no negar su existencia.

El movimiento que lidera Trump no es una “locura”, no es algo “irracional”, ni menos “accidental”, es una propuesta articulada que pretende ser eficaz, es decir llevar a los EEUU a la meta deseada. Esa meta, en simple, es “Volver a hacer grande a los EEUU”; para ellos EEUU fue grande, dejó de serlo y debe recuperar esa grandeza y eso requiere un nuevo orden mundial con nuevas características.

Esta decadencia sería el resultado de dos factores base: el creciente y ya intolerable incremento del poder de las estructuras burocráticas internacionales, – la ONU en primer lugar – que han avanzado envolviendo a EEUU en una red de hilos delgados pero que en conjunto han paralizado su capacidad para proteger y promover sus intereses nacionales. Y segundo, las elites y las burocracias administrativas nacionales que, en connivencia con las burocracias internacionales, han aceptado estas cortapisas y han entronizado en EEUU el funcionamiento de regulaciones humanitarias, acuerdos comerciales, restricciones ambientales y tratados de diversa índole que paralizan e impiden la expresión de la creatividad y habilidad de la nación norteamericana para producir riquezas y bienes para su pueblo y el empleo de su poder para imponer comportamientos favorables a otros actores internacionales.

Este dos elementos llevan a que la tarea prioritaria sea la “deconstrucción del Estado administrativo y de la burocracia internacional”.

Podemos concordar que la ONU está lejos de ser una organización eficiente, es más, está controlada por grupos nacionales e ideológicos que administran múltiples agencias e ingentes recursos financieros, a través de los cuales vía “acuerdos” y “recomendaciones” cocinadas en trastiendas ideológicas, imponen agendas que no han sido sancionadas por los estados y menos aun por las ciudadanías, que recién vienen a conocerlas cuando son divulgadas e impuestas a través de medios académicos y de comunicación masiva que responden a sus mismas ideologías.

El poder y la manipulación de estas organizaciones sectoriales de la ONU ha alcanzado niveles de abuso intolerables, pero ello lleva a preguntarse, despedazar toda la Organización ¿es lo mas adecuado para los fines de la estabilidad global?, ¿es prescindible la existencia de un foro político global como la ONU?.

Desde otro punto de vista, el creciente desarrollo de las comunicaciones y el surgimiento de una amplia variedad de actores independientes ha potenciado la capacidad de las ciudadanías para liberarse de liderazgos intelectuales auto designados y casi eliminado la utilidad de la tutoría política y social centralizada en organismos y cenáculos académicos dedicados a ello, es decir las Agencias, Oficinas, Universidades y otras creaciones de la ONU dejaron de ser útiles o necesarias.

Parece entonces mas eficaz conservar a la ONU como el foro político de alto nivel que ha prestado valiosos servicios a la paz mundial y entrar en una revisión y reestructuración que reduzca y adecue sus innumerables ramificaciones a las necesidades de la realidad actual, la haga transparente, la sometan a control económico y político y acote su libertad de acción para que deje actuar a las fuerzas sociales y políticas nacionales sin manipulaciones ideológicas espurias.

Esto nos permite concluir que la intención final de la política del actual Gobierno de los EEUU es alcanzar la mas completa autonomía internacional, promoviendo el proteccionismo y el unilateralismo internacional; eliminando los espacios de negociación política y económica y liberando el potencial de su poder militar para su uso unilateral. Quiere un EE.UU. poderoso, con gran despliegue militar, pero que se ocupe solo de los problemas que lo afectan directamente. Nada de misiones ni consideraciones humanitarias ni altruistas.

El planteamiento de Trump es elocuente: «Yo no represento al globo, los represento a ustedes», haciendo que la platea delirara ante a su líder gritando «USA, USA».

Por otro lado, la revisión del funcionamiento de la política interna de los EEUU presenta características bien conocidas por los chilenos. El poder político –y su conexión económica y financiera- ha sido capturado por grupos –familias- que se repiten en cargos de gobierno estatal y federal, en la gestión de los partidos políticos, en la distribución de cargos públicos de nivel alto y medio, en directorios de empresas fiscales, en la política exterior, que salta alternativamente de directorios de empresas privadas a cargo ministeriales y al Congreso, con ramificaciones familiares, sociales y de intereses comunes que han capturado el poder marginando al pueblo en cuyo nombre dicen gobernar.

No cabe duda que es una situación intolerable, y cada vez mas intensamente ya que, de nuevo, la información fluye en forma vertiginosa y es casi imposible ocultar las componendas y “cocinas” políticas. Pero, tratar de desmantelar esa plaga ¿justifica entregar todo el poder a caudillos envueltos en la bandera patria como Chávez, Maduro o Hitler, acompañado de toda clase de bandidos, extorsionadores, narco traficantes y abusadores?. Hasta el momento, Trump ha desplazado a los representantes de las “familias políticas” habituales en los EEUU, y los ha reemplazado por “capitanes de la industria” financiera, petrolera, militar y fabril de discutible probidad y responsabilidad. ¿Es eso el cambio propuesto?, o es mas de los mismo, con otros nombres y otros bolsillos.

La relación que se intenta construir es directa entre El Líder y el Pueblo, sin intermediarios, El Líder “no es un político”, “viene de fuera del sistema”, “está limpio”, sabe lo que el pueblo quiere y como lo quiere, busca una conexión poderosa con las masas, fundamentalmente la clase trabajadora y clase media pero al mismo tiempo se esfuerza por relacionarse con los grupos mas poderosos de EEUU. Para esto, recurre a diversas estrategias entre las cuales se distingue: un personalismo rígido y excluyente, la afirmación de la superioridad de lo “norteamericano” como elemento de cohesión y el relanzamiento del “espíritu nacionalista y patriótico”. Este grupo está actuando mediante el shock y la ruptura de reglas democráticas como el respeto a la prensa, la separación de poderes y  la buena fe de los actos de gobierno.

Sin exagerar, es posible encontrar similitudes a las técnicas empleadas por Adolf Hitler, Benito Mussolini y Hugo Chávez.

Como motor de este movimiento y respuesta a lo señalado, el trumpismo está impulsando la resurrección de conceptos que las elites norteamericanas llevan años tratando de cambiar como el patriotismo un sentimiento opuesto al universalismo; o trabajando por potenciar otros como los derechos humanos por encima de las leyes nacionales; el compromiso con la humanidad como especie en vez de la cohesión nacional; el multiracismo y el multiculturalismo como identidad social.

Uno de los primeros intelectuales del trumpismo, Walter Berns en su obra “Making Patriots” elabora una lógica –para mi sólida y convincente- que concluye en que el ciudadano patriota es aquel que cumple las leyes mas estricta y constantemente, y de ahí sale otro factor en que se apoya el trumpismo: los ciudadanos se debilitan en su patriotismo, en su voluntad de trabajar por la patria y de defenderla cuando las elites gobernantes dictan leyes que chocan con sus creencias y valores mas queridos y respetados.

Pese a la separación entre la iglesia y el estado; a la diferenciación entre las preferencia personales y las de la comunidad, pese a todo, las leyes deben permitir que cada persona se sienta un ciudadano y no solo habitante de una nación y eso no puede pasar cuando sistemáticamente se legista a contrapelo en materias raciales; relacionados con la homosexualidad, el sexo, el islam, la inmigración mexicana y centroamericana, la familia y otras que chocan contra las creencias religiosas, sociales, morales, económicas y culturales de una parte relevante de la población norteamericana.

Se puede apreciar que la fractura política y social parece ser la diferenciación entre el tipo de mundo y de país que las elites promueven y tratan de materializar y las creencia, valores y sentimientos de una parte mas tradicional –y tal vez menos sofisticada en su educación- de la nación. Esta brecha se ve magnificada cuando el ascenso de China se percibe intensamente y muchos aprecian que las políticas de las actuales elites solo favorecen este crecimiento y debilitan el propio.

La reacción política y mediática de la elite desplazada por ese sector hasta ahora silenciado y sin representación política ni económica, ha sido feroz y promete ser mas dura.

La política trumpista de “agudización de las contradicciones” y la negativa al diálogo y la discusión interna no parecen ser las alternativas mas eficaces y eso nos lleva de vuelta a hasta donde esta estrategia apunta a “cambiar por la fuerza el sistema nacional e internacional” por completo o a “tratar de resolver los conflictos políticos internos” mediante el proceso político democrático que privilegia el diálogo, la negociación y el acuerdo.

Veremos el novedoso caso de EEUU luchando por conservar o restablecer la democracia. Es de esperar que nadie cometa la estupidez de mandarles a un Kennedy local a explicarles a los norteamericanos que Trump fue elegido democráticamente (por un porcentaje de votación mucho mayor que el de Allende) y que lo que corresponde es que lo dejen gobernar y llevar adelante su programa de gobierno.

REFLEXIONES EN VOZ ALTA

Mi generación y las coetáneas, nos formamos en un firme desinterés y desprecio por la política. En mi caso particular creo que lo heredé de mi padre, militar, que estuvo en servicio en los años ´30 y hasta finales de los  ´40 en que las FFAA se vieron envueltas en movimientos políticos que resultaron en divisiones y desprestigio.

Pero la realidad mostró que estábamos equivocados, en las grandes crisis políticas nacionales las FFAA siempre son arrastradas o empujadas a participar y quiéranlo o no, terminan envueltas en ellas.

Primer error. Creímos que manteniéndonos al margen podríamos evitar ser politizados. Allende usó a los Altos Mandos para intentar la materialización de su programa político. Forzando la interpretación de la Constitución los obligó a integrarse a su gabinete y a asumir cargos políticos en la administración pública. Algunos, como Prats, se unieron a él.

Durante el Gobierno Militar, algunos fueron destinados a tareas de gobierno pero la mayoría siguieron en sus actividades netamente militares. Estos últimos no participaron en política.

Terminado ese gobierno, fuimos forzados a ingresar a la ciudadanía electoral imponiéndosenos el voto obligatorio. La verdad es que nadie tenía el menor interés en ello, pero así fue. Pese a lo cual, muchos -la inmensa mayoría- decidieron no “estar ni ahí” con la política, pero comenzó la persecución político-judicial y nos “metieron ahí” a la fuerza.

Segundo error. Confiamos en que la legitimidad de nuestros motivos y la lealtad de los chilenos a quienes habíamos librado de la tiranía marxista nos defenderían de la venganza de los derrotados y harían causa común con nosotros. Nos abandonaron y algunos, los mas oportunistas, nos desconocieron.

Esto nos llevó, contra nuestro propios deseos y naturaleza a darnos cuenta de que la única alternativa válida era la de organizarnos y defendemos solos o estaríamos condenados a seguir siendo perseguidos y encarcelados por un poder judicial que la experiencia muestra que es solo una excrecencia de los poderes político y económico; sin posibilidad alguna de tener un juicio justo; sin consideración del contexto y difamados y humillados con museos financiados por el estado.

Asofar y la Multigremial de las FFAA, Carabineros e Investigaciones en Retiro (FACIR) son el gran resultado de esa decisión. Tenemos mas de 200.000 miembros y aumentarán.

Este breve recuento muestra que los militares que podemos participar en política – los retirados- debemos hacerlo y en forma autónoma, activa, decidida y con destreza. En eso estamos. Como personas serias que somos, esta participación requiere estudio, observación, análisis, aprendizaje y disciplina, que nos permita hacerlo con éxito.

La actividad política no es algo que interese a todos y es entendible, pero ello no exime de la obligación de estar informados; de dar su opinión constructiva y realista respecto a los asuntos que atañen a la comunidad militar y nacional y de elegir entre las alterativas que otros presenten.

Nos somos neutrales. Tenemos valores definidos que nos exigen acción concreta. Tenemos una visión social de Chile. Tenemos la formación adecuada para entender que la economía no es magia ni ciencia dura: es una ciencia social que se basa en relaciones causa efecto definidas, pero cuya intensidad y resultados están sujetas a la influencia y las necesidades humanas.

Sabemos de la importancia del estado, pero estamos conscientes que una cosa en una organización estatal seria y eficiente como la nuestra y otra muy distinta son otras entregadas al abuso y la corrupción de oligarquías políticas, sindicales y familiares.

Sabemos que el estado administrado por un lote ideologizado es el mayor peligro para la libertad y la prosperidad.

Confiamos en la iniciativa, la libertad y el emprendimiento de las personas.

No necesitamos de intermediarios que nos digan que es correcto y que no y ponemos el interés nacional por encima de los nuestros: es la característica básica de nuestra profesión y estilo de vida.

No es razonable que formemos un partido político, entraríamos al mismo juego; pero no por ello dejamos de tener poder político; poder que nace de nuestro número, comunidad de intereses gremiales, homogeneidad valórica, cohesión social, lealtad mutua y disciplina. En nuestro caso parece mas conveniente conservar la condición de movimiento social y gremial homogéneo, compacto y autónomo en vez de diluirse en una organización con alto número de miembros con intereses diversos.

La práctica política se adapta bien a nuestras costumbres pero nos exige tres cambios importantes: El primero, es que tratándose de una organización democrática cada persona vale un voto y todos tienen el deber de manifestar su opinión y preferencia; el segundo es que todos tiene también el deber a estar informados de las decisiones de la organización y el tercero, todos deben participar en los procesos de toma de decisiones y en su materialización, en la forma en que se establezca.

El próximo período electoral pondrá a prueba nuestras convicciones, nuestra habilidad política y nuestra disciplina.

Me parece evidente que como primer elemento para decidir a quien apoyar en primera vuelta habría que saber, con certeza, que candidatos comparten los mismos valores con nosotros y quienes no. Para ello hay que definir nuestras exigencias y plantearlas a todos, sin exclusiones, recibir formalmente sus respuestas e informarlas a toda nuestra comunidad. Ello nos permitiría determinar, objetivamente, a quien apoyar. Podría ser que ese candidato no sea uno de los con mayor intención de voto, pero eso no es vital; existe la segunda vuelta. Una vez establecido y hecho público el compromiso del candidato, deberíamos apoyarlo con toda nuestra energía y darle nuestro apoyo total.

Me parece que el primer y fundamental punto de divisoria de las aguas es el compromiso público del candidato y previo a las elecciones, de indultar a todos nuestros presos políticos; terminar la persecución política y judicial contra nuestros militares y cerrar los museos del odio contra las FFAA financiados por el estado.

Habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos para decidir que hacer en la segunda vuelta.

Lo mas importante, mientras nos mantengamos unidos podremos seguir luchando, no importa cuanto reveses tengamos. Confiemos en que la maldad y estupidez de nuestros enemigos en algún momento los pondrá a nuestro alcance, así se demore cien años.

La entereza e integridad de nuestros compañeros y amigos -capturados por el enemigo- que resisten en Punta Peuco ha sido el motor que ha despertado e impulsado a nuestra organización y motivado nuestro ingreso a la política.

Ahora que tenemos el instrumento debemos pasar a la acción.

SOBREVIVIENDO A TRUMP

Trump llegó y probablemente se quedará en su cargo por cuatro años. El tipo no es fácil, no es amistoso ni simpático, pero es lo que hay. Su frase televisiva favorita, pronunciada con fruición era “estás despedido” y la gozaba.

Sea como sea, tenemos que vivir con él y es mejor que hagamos un esfuerzo para tratar de entender sus procesos mentales y sus objetivos.

Lo primero que Trump trae a la mente es eso de que “todos lo problemas complejos tienen una solución fácil …. y generalmente errónea”. Leer o escuchar sus discursos lleva a concluir que simplifica gruesamente, pero dado el nivel intelectual y político de los candidatos y de la mayoría de los ciudadanos a nivel global, sabemos que es una práctica normal y que muchos –al menos la mitad de los norteamericanos- le creyeron. No hay razones para pensar que muchos otros ciudadanos del mundo sean muy diferentes. Esto nos dice que sus ideas simples son contagiosas y muy probablemente se difundirán.

Esto nos lleva a la primera interrogante: ¿de veras cree lo que dijo en su campaña?, ¿intentará cumplir el programa que prometió?. Yo creo que si. Mis razones: el hombre tiene una personalidad que lo hace buscar la admiración en forma obsesiva; le encanta sorprender y escandalizar; razona en términos de resultados a corto plazo sin considerar los efectos a mediano y largo plazo – es un especulador-. Si el negocio no marcha, lo liquida y se cambia a otro.

De alguna manera parece estar intentando re-crear una situación política, económica y social mundial ya superada y, considerando que fue buena para Estados Unidos, reproducir alguno de sus elementos mas conspicuos: abuso, proteccionismo, mercantilismo, racismo, prepotencia, agresión verbal y física.

En este orden de cosas, el eslogan “EEUU Primero” destaca que en su visión, EEUU puede crecer y ser feliz -en si y por si mismo- en dirección opuesta a la idea hegemónica prevaleciente hasta hace alguna semanas de que una globalización que reconocía una interdependencia económica, ambiental, política y de seguridad que recomendaba no dejar países o regiones demasiado atrás, ya que de una otra manera afectarían negativamente a “nuestro crecimiento y felicidad”. Esto, sin considerar los componentes éticos y morales que parecen no estar incluidos en la lógica de Trump. El resultado obvio de esta idea es que EEUU renuncia al liderazgo global avanzando hacia un mundo integrado y opta por la superioridad y el despotismo nacionalista.

El ataque a las Torres Gemelas mostró que la superioridad militar absoluta no era suficiente para dar a los ciudadanos norteamericanos seguridad total, ni siquiera suficiente. Tampoco para asegurarles prosperidad económica abundante y duradera.

Creo que Trump no considera una “estrategia” en el sentido de identificar un objetivo o resultado final; reunir, organizar y emplear los recursos necesarios y proceder según una secuencia temporal y física predeterminada. Es decir no buscar un resultado final específico sino que busca producir una secuencia de éxitos operativos y sectoriales que le otorgarán triunfos (y satisfacciones personales) sucesivas. El resultado final será una sorpresa para todo, incluso para él, solo que a él eso no le importa.

De lo anterior se desprende que la “seudo estrategia” de Trump es la búsqueda continua e incesante de “oportunidades”, situaciones inconexas entre si, que le permitan obtener esos triunfos operacionales (o peor aun, tácticos) que para él son objetivos en si mismos.

Este tipo de estrategia puede ser enfrentada actuando en dos planos simultáneamente: primero, buscando, facilitando y participando en las “oportunidades” que Trump busca, siempre y cuando simultáneamente lo sean también para nosotros. Dicho de otra forma, cooperar y asociarse en la materialización de oportunidades mutuamente convenientes, teniendo en vista que nosotros, en nuestros cálculos de conveniencia si consideramos los efectos a medianos y largo plazo; que podremos zafarnos del compromiso si nos cambia las reglas, y que es muy probable que esas “oportunidades” no trasciendan a su administración. En ausencia de esas circunstancias, mantener la relación en un bajo perfil y moverse con cautela y discreción frente a su administración parece ser la mejor política.

Debemos distinguir entre el gobierno de Trump y las instituciones políticas, administrativas, militares y comerciales de los EEUU y movernos con discreción en esos planos. Nunca olvidar que EEUU es un estado federal y que los estados tiene una considerable autonomía en muchos aspectos.

En el ámbito internacional global, buscar alternativas políticas y comerciales en la Unión Europea, en potencias medianas como Australia, Canadá, Sudáfrica, Indonesia y Corea, y grandes pero de protagonismo mediano como India y Gran Bretaña. Avanzar con la Alianza del Pacífico y postergar los proyectos con China y Rusia.

Parece evidente que la administración Trump hará lo posible por degradar a la ONU e instrumentalizarla, de la misma manera que a la OEA y los organismos técnicos internacionales, que muy probablemente verán reducida su influencia y relevancia.

Trump tendrá su primera medición significativa al término de su primer año de administración, en este lapso deberá mostrar que sus acciones de gobierno (intencionalmente no digo políticas) fueron beneficiosas para los ciudadanos norteamericanos. Si ha tenido éxito, continuará profundizándolas hasta llegar a un fracaso seguro en su segundo y tercer año de gobierno y deberemos prepararnos para ver el inédito espectáculo de los norteamericanos luchando para deshacerse de un tirano y conservar la democracia.

Si muestran efectos negativos en su primer año, la crisis ya habría comenzado.

Una última recomendación, mantengan observación sobre el yerno, Jared Kushner que, se dice, tiene una influencia decisiva.

 

 

 

MUSEOS DE LAS MEMORIAS

El financiamiento, por parte de los gobiernos, de actividades culturales que contribuyan a la formación de los ciudadanos se ha prestado para múltiples abusos. En los regímenes autocráticos los gobiernos asignan esos recursos a quienes apoyan o promueven la ideología o las políticas que sus autoridades señalan, así sucede en Cuba, Venezuela y en Corea del Norte cuyos gobiernos vulneran las conciencias de la población, convirtiendo al arte, la cultura y la educación en vehículos de propaganda. En las sociedades democráticas esos recursos suelen asignarse mediante comisiones independiente que garanticen que la política y la cultura se mantengan separadas entre si.

El ejemplo mas notable fue la BBC en Gran Bretaña de la pos guerra, cuyo gobierno controlaba la distribución general de recursos pero transfería a la BBC la potestad sobre las decisiones y operaciones diarias. Este modelo tuvo muy buena recepción y sirvió de facilitador cultural durante muchos años y otros países optaron por crear organismos parecidos.

En Chile, este modelo fue admirado e intentado aplicar, a comienzos de los años 90, mediante un modelo de asignación de recursos públicos a través de concursos a cargo de jurados independientes, que fue prontamente desvirtuado y luego abandonado hasta politizarse completamente.

En Chile, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos fue construido durante los años 2008 y 2009 e inaugurado el 11 de enero de 2010, en el gobierno de Bachelet.

El 27 de febrero de 2012, en el gobierno de Sebastián Piñera, se firmó un acuerdo entre la  Dirección de Bibliotecas, Archivos, Museos (Dibam) para operativizar la ley de presupuesto Nº 20.557 de 2012 propuesta por el gobierno, transfiriendo $1.448.390.000 a la organización privada “Fundación Museo de la Memoria y los Derechos Humanos”, sin concurso alguno, es decir por una decisión de la mayoría política existente en el Congreso en esa fecha y cuya misión quedó establecida como “dar a conocer las violaciones masivas y sistemáticas a los derechos humanos ocurridas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990, es decir, durante la dictadura del general Pinochet”.

El Museo de la Memoria costó $12.040.000.000 y requiere algo mas de $1.500.000.000 anuales para cubrir sus gastos operacionales.

Podemos ver que la toma de distancia política entre el Estado y la asignación de fondos a organizaciones culturales quedó eliminada por la dictación de una ley que permitió asignar directamente recursos públicos a una fundación privada elegida arbitrariamente.

La entonces directora de Dibam, Magdalena Krebs ingresada a esa organización en 1983, se opuso a esta asociación tanto porque el nuevo proyecto favorecía a esa empresa privada en forma muy desproporcionada respecto a otros museos y bibliotecas nacionales como por el evidente sesgo ideológico del mismo. Esta actitud poco colaborativa posteriormente le costó el fin de su carrera en el Dibam por una campaña en su contra en las redes sociales y la acción de la Comisión de la Cultura y las Artes de la Democracia Cristiana.

En Junio de 2012 en una Carta a El Mercurio la Sra. Krebs manifestó que “Sería valioso que sus visitantes comprendiesen, por ejemplo, que entre muchos de los factores que contribuyeron a la destrucción de la democracia, tuvo un rol significativo la violencia imperante. A la luz de la contingencia que vivimos hoy, sería una gran contribución que el museo explicara los hechos anteriores al golpe, pues pondría una nota de atención sobre los límites, la necesidad de cuidar las formas y los procedimientos democráticos”, agregando: “En ese sentido, la opción que tomó el museo en cuestión, de circunscribir su misión sólo a las violaciones a los DD.HH., sin proporcionar al visitante los antecedentes que las generaron, limita su función pedagógica. La no existencia de consensos sobre la historia no exime al museo de su responsabilidad de ofrecer una visión amplia.”

Descalificándola los promotores de la visión acotada del Museo de la Memoria alegaron que “podríamos contextualizar también las purgas de Stalin, el Holocausto judío en la Alemania Nazi o las matanzas de Ruanda”. A este respecto me parece que tanto en el estudio de la historia como en el derecho, el contexto da el marco imprescindible para comprender y valorar las acciones de los protagonistas, lo que en este caso en particular, se eliminó por completo. Respecto al Holocausto, es precisamente lo que hizo Hanna Arendt en su obra «La banalidad del mal».

No sorprende que este tema genere un debate relativo a discrepancias políticas ni tampoco que existan personas que crean (o les convenga creer) que las violaciones a los derechos humanos no podrían ser “contextualizables” en muchos sentidos. En este ámbito, en Chile, en que la ideología, las pasiones y las conveniencias chocan tan frontalmente, no se ve viable un terreno común en el cual situar un debate conducente, sin embargo, esto no excluye otro tipo de cuestionamiento: el financiamiento público como validación para la existencia de un único Museo de la Memoria que ademas, al incorporar el logo de Dibam induce a creer que representa la opinión del gobierno de turno.

Lo que existe y se elude enfrentar es la crítica a los mecanismos de financiamiento: ¿por qué subsidiar un único museo sobre un tema respecto al cual no se ha llegado a un consenso país y, por lo mismo, entregar recursos que llegan hasta los 1.400 millones de pesos anuales para una corporación cultural privada como ésta?. En diferentes países del mundo, existen museos dedicados a la memoria y los derechos humanos, o al mismo Holocausto, que cuentan básicamente con financiamiento privado o colaboraciones de individuos, lo que legítimamente les permite elegir y difundir su interpretación de la historia.

En subsidio de lo anterior, parece evidente que una forma de neutralizar este déficit de ecuanimidad de los gobiernos pasa por la promoción y el apoyo a la diversidad de expresiones y a la mantención de archivos de carácter histórico con diferentes interpretaciones de una realidad que de por si es opinable y respecto de las cuales la opinión pública chilena se encuentra profundamente dividida. En este orden de cosas, la realidad cotidiana en la Araucanía, en el Sename y recientemente en el ataque terrorista a un ejecutivo de Codelco en Santiago, confirman que contextos que llevan o promueven la violencia facilita la violación de los derechos humanos y cuya contención oportuna facilitaría la protección de estos últimos.

El proceso de creación de un nuevo Museo de la Memoria en la ciudad de Concepción (Museo del Bio Bio) se encuentra avanzado y en proceso para iniciar su construcción el año 2018. El proyecto ganador ya fue seleccionado de entre 30 propuestas. Es interesante notar que el proyecto habla de dejar testimonio de “la represión política”, mezclando “causas con efectos”, creando de hecho “un contexto” que oficialmente es rechazado.

Dado que los estatutos de la Fundación para la Memoria y los Derechos Humanos incluyen a todo el país como su área de operaciones, no queda claro si el Museo de Concepción es una ampliación del Museo de Santiago o es una “franquicia” del Museo de la actual Corporación operada en el Bio Bio por otro grupo, pero lo que si queda claro de la información disponible es que su costo de construcción y operación será igual al actualmente existente: $12.000.000.000 y $1.500.000.000 anuales respectivamente y todo con cargo al Estado.

También está en proceso otro Museo en Puerto Montt, en efecto, la prensa local informa que: “El Consejo Regional de Los Lagos, aprobó el presupuesto Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) 2017, en donde están consideradas la licitación y comienzo de ejecución de las obras del Museo de la Memoria en Puerto Montt para el próximo año (2018). El estudio de Pre Factibilidad contratado por la Dirección de Arquitectura, con fondos FNDR, se ha implementado durante 2016 cumpliendo todas las etapas comprendidas y comprometidas en él”.

El financiamiento será igual a los museos de Santiago y al de Concepción: “para este proyecto, la dirección regional de arquitectura del MOP ha gestionado con Dibam (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos) el financiamiento para instalar el inmueble, una vez que los trabajos estén terminados”, considerando costo similares, $12.000.0000.000 para el edificio y $1.500.000.000 anuales para el gasto de operación.

Estos tres Museos implican un gasto operacional de $4.500.000.000 anuales para sus gastos de operación, algo desproporcionado respecto a otros gastos, por ejemplo, respecto al Sename o el Museo Histórico Nacional.

Sin exagerar es posible la repetición, a futuro, de estos Museos en Antofagasta e Iquique y tal vez en Arica y Punta Arenas.

Estas realidades y estos proyectos muestran la disposición del actual gobierno para invertir en apoyo a la cultura y la existencia de ingentes recursos para ello, lo que aun no se nota es la disposición a financiar de la misma manera a quienes tienen otras ideas respecto a la forma de evitar la violencia política y sus trágicas consecuencia como es la violación de los derechos humanos.

De la misma manera se aprecia un esfuerzo por crear una cadena de Museos que, además de difundir una visión sesgada, percibida como hostil y violenta hacia muchos chilenos, crea una red de sustento y refugio para centenares de funcionarios políticos cesantes y ayuda a establecer una base para la supervivencia de un tipo de políticas fracasadas en toda  la región y en Chile.

En Chile hay diferentes Memorias respecto a la época de la violencia política, la destrucción de la democracia, la reconstrucción de la misma y de la lucha contra quisieron impedirlo, todos tienen el mismo derecho a recibir el apoyo del estado de Chile para exponer sus puntos de vista, otra cosa sería volver a un pasado que por opuestas razones, todos rechazamos. Este conflicto no de diluirá por olvido y acostumbramiento, sino que continuará acrecentando un tumor infeccioso que con seguridad explotará.

Hay dos tipos de memorias, debe haber dos tipos de museos.

DERECHOS HUMANOS, LA ARMADA Y EL GOBIERNO

 

Este fin de año en la Armada se produjo un grave caso de violación de los derechos humanos de un grupo de 6 mujeres tripulantes de un buque de guerra, que fueron víctimas de la instalación, -por parte de un marino de 22 años de edad-, de un sistema de televisión artesanal para fisgonear su dormitorio, grabar y distribuir a un grupo de amigos sus imágenes en actividades privadas. El delito –materializado por la grabación de 8 videos de 8 segundos- fue descubierto e investigado con prontitud y acuciosidad y se destacó que los delitos ameritarían penas desde 61 días de hasta 5 años de cárcel.

El hecho suscitó un repudio generalizado; la propia Presidente de la República alzó su voz para condenar severamente este abuso a los DDHH de las víctimas y exigir castigo ejemplar; políticos de todas las tiendas y sectores también manifestaron su indignación y exigieron un castigo implacable para el hechor y sus cómplices.

El Comandante en Jefe de la Armada fue citado al Congreso donde calificó esto como un delito, explicó detalladamente lo acontecido, ratificó el repudio institucional y aseguró justicia para las afectadas. Hasta el Ministro de Defensa, habitualmente prescindente en los asuntos relativos a su cartera, condenó como “inaceptable que en nuestra sociedad ocurran episodios … que lesionan la privacidad de las víctimas”.

Todos los demócratas concordaron en el diagnóstico y en la forma de enfrentar el problema. Tienen una misma comprensión de los Derechos Humanos.

En esos mismos días concluía una proceso de apelación elevado por Víctor Donoso, ex – Oficial de la Armada, prisionero en el penal de Punta Peuco por el presunto secuestro permanente del mirista Rudi Cárcamo, miembro del Grupo de Amigos Personales (GAP) de Allende, que se encuentra encarcelado en forma ilegal y arbitraria por decisión del Ministerio de Justicia.

Donoso fue encarcelado el día 20 de Julio de 2012 debiendo completar su pena el día 17 de Julio de 2017. La Comisión de Rebaja de Condenas le redujo 10 meses de dicha pena, debiendo entonces quedar en libertad el día 18 de septiembre de 2016.

El Ministerio de Justicia del Gobierno de la Nueva Mayoría, por si y ante si resolvió no dar cumplimiento a la resolución y lo mantuvo en prisión hasta el día de hoy, 1º de enero de 2017.

Ante tal desacato, en un fallo unánime, la Quinta Sala del tribunal de alzada capitalino declaró que la pena debía concluir el día hoy y estableció que “es un hecho no rebatido que el condenado empezó a cumplir la pena con fecha 20 de julio de 2012, culminando con fecha 17 de julio de 2017. En estas circunstancias, la Comisión de Rebaja de Condena le ha reducido al amparado un total de 10 meses de dicha pena (…). Por consiguiente, al 18 de septiembre de 2016, el amparado tiene la pena corporal cumplida”.

La resolución, además, declaró arbitrario el actuar del Ministerio de Justicia, entidad que se había negado a ordenar la libertad de Donoso. Por esto, los jueces estimaron que en el actuar de la secretaría de Estado “queda de manifiesto que se ha excedido de sus facultades legales”. Además, le pide al ministerio el envío de un informe para que “regularice cuanto antes la situación jurídica”.

De lo anterior queda establecido que el Gobierno, a través de su Ministerio de Justicia, ha atropellado los Derechos Humanos de Víctor Donoso, ha excedido sus facultades legales y ha incumplido un fallo judicial expreso y explícito.

Queda también claro que el Gobierno valora y hace respetar los derechos humanos de las personas teniendo en consideración  sus preferencias ideológicas y sus conveniencias políticas y que el Ministerio de Justicia cumple una función política y no de justicia.

Es evidente también que no todo el gobierno está en esta tesitura. Los autores de este tipo de atropellos son, a mi juicio, las viudas de una concepción política derrotada irremediablemente: La autonomía de los ciudadanos ya NO está sujeta a la discrecionalidad de los administradores del Estado. Esta concepción de la política, inmanente en la ideología representada en Chile por el Partido Comunista y materializada por sus representantes en el aparato estatal, está en extinción, pero aun causa daño.

El problema a dilucidar es que visión tiene la hegemonía en el Gobierno de la Nueva Mayoría: la de las viudas del marxismo leninismo representada por el PC y los jóvenes revolucionarios o la socialdemocracia de los izquierdistas democráticos.

Cabe preguntarse por qué de la misma forma que la izquierda reclama a la derecha su inacción ante las violaciones de Derechos Humanos en el Gobierno Militar, hoy actúan en la misma forma cuando en su Gobierno simple y sencillamente decide no cumplir los fallos judiciales.

La última vez que pasó eso, las consecuencias no fueron amables, duran hasta el día de hoy y nos acompañarán por muchos años.

Censura inexistente

Algunos lectores de mis columnas que se han publicado en El Mostrador han expresado en Twitter que consideran que la eliminación de una columna mía titulada «¿Digamos Verdades? fue censurada.

Les informo que no hay tal, lejos de ello, El Mostrador es el medio nacional mas abierto, plural y consecuente con que he trabajado en mi ya larga trayectoria de bloguero y le estoy agradecido por ello.

Las columnas tienen un lapso de publicación determinado y esa columna cumplió el suyo y fue sacada de la primera página y movida a otro sector del diario.

Estando consciente de que El Mostrador tiene su línea política que en algunos aspectos difiere de lo que yo creo, considero especialmente encomiable que me reciban en sus páginas sin censura de ninguna especie, lo que lo diferencia sustancialmente de otros medios que presumen de «serios» y «tradicionales».

Honestamente, creo que El Mostrador es una ventana abierta en el asfixiante ambiente en que se encuentra nuestro  país.

¿DIGAMOS VERDADES?

El 21 de mayo de 2007 se anunció la construcción de un museo de la memoria. Según Wikipedia, “la primera piedra del Museo de la Memoria fue puesta por la presidenta Bachelet -quien también fuera víctima de tortura en la dictadura de Pinochet- a su inauguración asistieron unas 3000 personas entre representantes de organizaciones de derechos humanos, políticos, víctimas de la dictadura y sus familiares”.

Partimos mal. La prisión y tortura de Bachelet es una de las muchas áreas oscuras de su vida. Nunca quedó claro si fue o no torturada; al llegar a Australia en su primera declaración en libertad, dijo que no; después ha dicho que si; después, que un poco, o ha guardado pudoroso silencio. Su relación familiar con el mundo militar parece haberle merecido un “tratamiento especial”.

Su solicitud de prescripción del delito de ejercicio ilegal de la profesión médica presentada al 34 Juzgado del Crimen por el fiscal José Morales Opazo, al haber transcurrido 10 años desde haberse cometido el delito, es algo que contradice su pretensión de ser médico. Nunca se aclaró si fue médico o mintió.

Respecto a la concurrencia a la inauguración, su carácter masivo es cuestionable. Con todo respeto, pero hasta un partido de fútbol de barrio concita mayor concurrencia.

Podemos concluir que la veracidad y solidez ética de la autora y promotora  y la capacidad de convocatoria del proyecto es discutible.

Sigamos con una verdad; la misión del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos fue establecida como: “Dar a conocer las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte del Estado de Chile entre los años 1973-1990, para que a través de la reflexión ética sobre la memoria, la solidaridad y la importancia de los derechos humanos, se fortalezca la voluntad nacional para que Nunca Más se repitan hechos que afecten la dignidad del ser humano”.

Impecable. Solo que incluye mentiras. No se juzga al “Estado de Chile” como la entidad permanente que es, sino solo en su personificación durante el Gobierno Militar, teniendo como protagonistas y culpables solamente a las FFAA y Carabineros.

Es entendible que la izquierda no quiera que el lapso de cobertura del Museo comience en 1965. Los obligaría a tener que enfrentar sus traiciones, miserias y renuncias, pero, ¿por qué no continuarlo hasta el presente?.

Tendríamos la oportunidad de probar la honestidad de Bachelet y su gobierno: investigaciones llevadas a cabo por miembros del Poder Legislativo y también del Ejecutivo, dan cuenta de la muerte, en un lapso de solo 11 años (2005 – 2016) de 1336 personas, mayormente menores de edad y la violación de los Derechos Humanos -incluyendo violencia física, violaciones y tortura- de varios miles mas de niños, niñas, ancianos y personas enfermas y desvalidas entregadas al cuidado del Estado de Chile. Todas estas personas estaban a cargo del Servicio Nacional de Menores (SENAME), un organismo gubernamental bajo control de Ejecutivo, administrado por personas asignadas a los diferentes cargos mediante cuoteo entre los miembros de los partidos de gobierno. Siempre bajo la supervisión y responsabilidad del Estado de Chile.

Ningún estado moderno ha cometido atropellos a los Derechos Humanos de ese nivel de maldad.

No cabe duda que los hechos ocurridos en el SENAME -bajo los gobiernos de la Concertación- caen en la misión del Museo encargado de “que a través de la reflexión ética sobre la memoria, la solidaridad y la importancia de los derechos humanos, se fortalezca la voluntad nacional para que Nunca Más se repitan hechos que afecten la dignidad del ser humano”.

Es nuestra obligación exigir que su martirio sea recordado mediante su inclusión en el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos. No hacerlo solo destacaría que lo que se busca no es la protección de las personas y sus derechos sino el establecimiento de ventajas políticas y venganza contra las FFAA.

Si bien la Misión del Museo fue establecida específicamente para su objetivo de agredir a las FFAA, es evidente que “las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte del Estado de Chile entre los años 1973-1990” tuvieron motivación, causas y actores mas allá de ellas. La desgracia de explicitar el contexto es que arruinaría el objeto político del Museo.

El conflicto base que dio origen al enfrentamiento interno de ese período fue el suscitado por la pugna entre el Gobierno Militar y el  Partido Comunista y su intento armado, -con abundante apoyo internacional- para revertir la derrota militar de 1973 y evitar someterse al proceso democrático establecido por el Gobierno Militar.

Así las cosas parece evidente que el Museo debe incluir la participación de los gobiernos extranjeros como Cuba, EEUU, la Unión Soviética, Alemania Oriental y la participación de las organizaciones guerrilleras sudamericanas que operaron coordinadamente en territorio chileno y que participaron como víctimas, cómplices y como violadores de los Derechos Humanos en Chile y en ese lapso . Caen exactamente en la Misión y en el lapso de tiempo materia del Museo.

Para finalizar, debemos considerar que en este período se han cometido las mas grotescas violaciones a los Derechos Humanos de los militares mediante la aplicación de procedimientos judiciales que fallan contra leyes expresas y vigentes, que procesan y condenan en forma injusta, inconstitucional, ilegal y arbitraria a militares y carabineros. No se ha respetado el principio de legalidad, el de igualdad ante la ley, la presunción de inocencia, de prescripción de la acción penal ni las normas del debido proceso.

Es evidente que esas causas serán revisadas y es muy probable que configuren un baldón imborrable para el Poder Judicial Chileno.

Los efectos de esos abusos serán corregidos y compensados, los culpables debidamente castigados y los antecedentes incluidos en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. No debe haber duda al respecto. Se hará justicia.

Si para mantener la privacidad de su actual Museo el gobierno prefiere crear nuevos museos para las víctimas del SENAME y para la “Memoria de los Crímenes Judiciales”, no se opondría a que la Multigremial de las FFAA en retiro, u otra organización ad-hoc, tenga un archivo igualmente privado de “La Venganza Judicial contra las FFAA de Chile”, financiado también por el Estado.

 

LA JUSTICIA CHILENA AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

La reciente incursión del Ministro de Justicia que -siguiendo las aguas del Presidente de la Corte Suprema- manifiesta un interés tardío, condicionado y minúsculo respecto a la suerte de los militares presos políticos en Punta Peuco, es una manifestación concreta de un problema de fondo:

Cuál es la real naturaleza del Poder Judicial en Chile?:

1.- El Poder Judicial es una organización formada por personas selectas, de sólida formación jurídica; moral; imparcial, consecuente y capaz de auto controlarse o

2.- Es una organización burocrática que actúa como instrumento al servicio de los intereses de sus miembros; del gobierno de turno, de algunos grupos de poder existentes en el país y que requiere control democrático externo.

Debemos considerar que lo mas probables es que su naturaleza real esté situada en un punto entre ambos extremos en cuyo caso cada cual deberá determinar respecto a cual ellos lo encuentra mas próximo.

Un distinguido oficial de marina retirado, abogado, de inusual valor moral y probado hombre de bien, ha destinado años de arduo trabajo y esfuerzo mostrar al Poder Judicial y a los varios miles de profesionales del derecho en Chile las barbaridades jurídicas que el Poder Judicial ha cometido en perjuicio de centenares o miles de militares. Su profundo y detallado análisis señala errores, prevaricaciones y piruetas leguleyas que nadie se ha atrevido a desmentir, ni menos discutir abiertamente.

“Cometen delitos judiciales de lesa humanidad los jueces que fallan contra las leyes expresas y vigentes; que procesan y condenan en forma injusta, inconstitucional, ilegal y arbitraria a militares y carabineros; y que no respetan principios esenciales del derecho penal universal. Son cómplices de tales delitos las autoridades ejecutivas y legislativas del Estado por cohonestar la torcida aplicación de la ley y la prevaricación judicial, y por no efectuar las modificaciones legales necesarias para que dichos servidores de la patria les sea aplicado el mismo sistema procesal penal que le es aplicado a los demás chilenos.

A los militares y carabineros imputados por presuntos delitos ocurridos hace mas de cuatro décadas no les son respetados principios tales como el de legalidad y el de igualdad ante la ley, la prescripción de la acción penal, la presunción de inocencia y las normas del debido proceso, porque a ellos se les aplica en antiguo sistema de procedimiento penal; un sistema que vulnera los derechos fundamentales y que es incompatible con el derecho internacional de defensa de los DDHH”.

Toda la estructura jurídica nacional ha recibido esta crítica en absoluto silencio, ese silencio cobarde tan propio de la élite de los comunicadores y formadores de opinión pública de nuestro pobre país, domesticados por los grupos políticos y empresariales , dominados por sus mezquinas conveniencias personales, las timideces propias de personas de poca valía y merecimientos y paralizados por el temor a la máquina de difamar del Partido Comunista, guardan silencio cómplice.

La versión de la realidad que esgrimió la izquierda contra el Gobierno Militar fue que el Poder Judicial negó recursos de amparo a personas perseguidas por presuntos delitos, que mostró obsecuencia hacia el Poder Ejecutivo y que abandonaron gravemente sus deberes.

Ahora, bajo la dirección de ese mismo sector político y durante los últimos cuarenta años, sin inmutarse, han juzgado y condenado a militares ex miembros del aparato de seguridad de ese gobierno, aplicando leyes inexistentes, delitos ficticios, desconociendo la amnistía y lo peor, aplicando procedimientos judiciales no vistos desde la Alemania nazi o desde los juicios soviéticos contra sus disidentes.

El Poder Judicial que la izquierda condenó por servil hacia el Gobierno Militar y que habitualmente fue descalificado en forma soez, con un solo restallar del látigo del poder político esgrimido por P. Aylwin, fue puesto en cintura y llevado a cambiar su comportamiento hacia una dedicada incondicionalidad creativa en beneficio de los nuevos mandamases políticos, en una intensidad nunca vista en Chile.

Esta nueva “obsecuencia” ha tenido hitos llamativos: la creación de la ficción jurídica de los detenidos desaparecidos, aplicación de leyes con efecto retroactivo, los juicios risibles en su parcialidad y últimamente en la moda de las “filtraciones” que ha permitido a fiscales y jueces transformarse en actores políticos y mediáticos de primera magnitud, twiteros con miles de seguidores y opinólogos de cualquier tema o asunto. Todo esto mientras su capacidad para transformar estos escándalos políticos y mediáticos, creados artificialmente, no podían llegar a materializarse en fallos fundamentados. La evidente parcialidad en el trato benévolo a miembros de la izquierda política contrasta con el rigor aplicado a los opositores.

Estamos en presencia de una conducta reiterada que podemos pensar que forma una cultura, una forma de ser, una identidad.

Se siente venir un cambio de marea y alguna velas judiciales ya comienzan a orientarse a los nuevos vientos. Podría sobrevenir una tercera epifanía judicial en que, en forma súbita, los jueces y fiscales se percataran que la verdad y la justicia se encontraban en el otro bando.