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REFLEXIONES EN VOZ ALTA

Mi generación y las coetáneas, nos formamos en un firme desinterés y desprecio por la política. En mi caso particular creo que lo heredé de mi padre, militar, que estuvo en servicio en los años ´30 y hasta finales de los  ´40 en que las FFAA se vieron envueltas en movimientos políticos que resultaron en divisiones y desprestigio.

Pero la realidad mostró que estábamos equivocados, en las grandes crisis políticas nacionales las FFAA siempre son arrastradas o empujadas a participar y quiéranlo o no, terminan envueltas en ellas.

Primer error. Creímos que manteniéndonos al margen podríamos evitar ser politizados. Allende usó a los Altos Mandos para intentar la materialización de su programa político. Forzando la interpretación de la Constitución los obligó a integrarse a su gabinete y a asumir cargos políticos en la administración pública. Algunos, como Prats, se unieron a él.

Durante el Gobierno Militar, algunos fueron destinados a tareas de gobierno pero la mayoría siguieron en sus actividades netamente militares. Estos últimos no participaron en política.

Terminado ese gobierno, fuimos forzados a ingresar a la ciudadanía electoral imponiéndosenos el voto obligatorio. La verdad es que nadie tenía el menor interés en ello, pero así fue. Pese a lo cual, muchos -la inmensa mayoría- decidieron no “estar ni ahí” con la política, pero comenzó la persecución político-judicial y nos “metieron ahí” a la fuerza.

Segundo error. Confiamos en que la legitimidad de nuestros motivos y la lealtad de los chilenos a quienes habíamos librado de la tiranía marxista nos defenderían de la venganza de los derrotados y harían causa común con nosotros. Nos abandonaron y algunos, los mas oportunistas, nos desconocieron.

Esto nos llevó, contra nuestro propios deseos y naturaleza a darnos cuenta de que la única alternativa válida era la de organizarnos y defendemos solos o estaríamos condenados a seguir siendo perseguidos y encarcelados por un poder judicial que la experiencia muestra que es solo una excrecencia de los poderes político y económico; sin posibilidad alguna de tener un juicio justo; sin consideración del contexto y difamados y humillados con museos financiados por el estado.

Asofar y la Multigremial de las FFAA, Carabineros e Investigaciones en Retiro (FACIR) son el gran resultado de esa decisión. Tenemos mas de 200.000 miembros y aumentarán.

Este breve recuento muestra que los militares que podemos participar en política – los retirados- debemos hacerlo y en forma autónoma, activa, decidida y con destreza. En eso estamos. Como personas serias que somos, esta participación requiere estudio, observación, análisis, aprendizaje y disciplina, que nos permita hacerlo con éxito.

La actividad política no es algo que interese a todos y es entendible, pero ello no exime de la obligación de estar informados; de dar su opinión constructiva y realista respecto a los asuntos que atañen a la comunidad militar y nacional y de elegir entre las alterativas que otros presenten.

Nos somos neutrales. Tenemos valores definidos que nos exigen acción concreta. Tenemos una visión social de Chile. Tenemos la formación adecuada para entender que la economía no es magia ni ciencia dura: es una ciencia social que se basa en relaciones causa efecto definidas, pero cuya intensidad y resultados están sujetas a la influencia y las necesidades humanas.

Sabemos de la importancia del estado, pero estamos conscientes que una cosa en una organización estatal seria y eficiente como la nuestra y otra muy distinta son otras entregadas al abuso y la corrupción de oligarquías políticas, sindicales y familiares.

Sabemos que el estado administrado por un lote ideologizado es el mayor peligro para la libertad y la prosperidad.

Confiamos en la iniciativa, la libertad y el emprendimiento de las personas.

No necesitamos de intermediarios que nos digan que es correcto y que no y ponemos el interés nacional por encima de los nuestros: es la característica básica de nuestra profesión y estilo de vida.

No es razonable que formemos un partido político, entraríamos al mismo juego; pero no por ello dejamos de tener poder político; poder que nace de nuestro número, comunidad de intereses gremiales, homogeneidad valórica, cohesión social, lealtad mutua y disciplina. En nuestro caso parece mas conveniente conservar la condición de movimiento social y gremial homogéneo, compacto y autónomo en vez de diluirse en una organización con alto número de miembros con intereses diversos.

La práctica política se adapta bien a nuestras costumbres pero nos exige tres cambios importantes: El primero, es que tratándose de una organización democrática cada persona vale un voto y todos tienen el deber de manifestar su opinión y preferencia; el segundo es que todos tiene también el deber a estar informados de las decisiones de la organización y el tercero, todos deben participar en los procesos de toma de decisiones y en su materialización, en la forma en que se establezca.

El próximo período electoral pondrá a prueba nuestras convicciones, nuestra habilidad política y nuestra disciplina.

Me parece evidente que como primer elemento para decidir a quien apoyar en primera vuelta habría que saber, con certeza, que candidatos comparten los mismos valores con nosotros y quienes no. Para ello hay que definir nuestras exigencias y plantearlas a todos, sin exclusiones, recibir formalmente sus respuestas e informarlas a toda nuestra comunidad. Ello nos permitiría determinar, objetivamente, a quien apoyar. Podría ser que ese candidato no sea uno de los con mayor intención de voto, pero eso no es vital; existe la segunda vuelta. Una vez establecido y hecho público el compromiso del candidato, deberíamos apoyarlo con toda nuestra energía y darle nuestro apoyo total.

Me parece que el primer y fundamental punto de divisoria de las aguas es el compromiso público del candidato y previo a las elecciones, de indultar a todos nuestros presos políticos; terminar la persecución política y judicial contra nuestros militares y cerrar los museos del odio contra las FFAA financiados por el estado.

Habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos para decidir que hacer en la segunda vuelta.

Lo mas importante, mientras nos mantengamos unidos podremos seguir luchando, no importa cuanto reveses tengamos. Confiemos en que la maldad y estupidez de nuestros enemigos en algún momento los pondrá a nuestro alcance, así se demore cien años.

La entereza e integridad de nuestros compañeros y amigos -capturados por el enemigo- que resisten en Punta Peuco ha sido el motor que ha despertado e impulsado a nuestra organización y motivado nuestro ingreso a la política.

Ahora que tenemos el instrumento debemos pasar a la acción.

SOBREVIVIENDO A TRUMP

Trump llegó y probablemente se quedará en su cargo por cuatro años. El tipo no es fácil, no es amistoso ni simpático, pero es lo que hay. Su frase televisiva favorita, pronunciada con fruición era “estás despedido” y la gozaba.

Sea como sea, tenemos que vivir con él y es mejor que hagamos un esfuerzo para tratar de entender sus procesos mentales y sus objetivos.

Lo primero que Trump trae a la mente es eso de que “todos lo problemas complejos tienen una solución fácil …. y generalmente errónea”. Leer o escuchar sus discursos lleva a concluir que simplifica gruesamente, pero dado el nivel intelectual y político de los candidatos y de la mayoría de los ciudadanos a nivel global, sabemos que es una práctica normal y que muchos –al menos la mitad de los norteamericanos- le creyeron. No hay razones para pensar que muchos otros ciudadanos del mundo sean muy diferentes. Esto nos dice que sus ideas simples son contagiosas y muy probablemente se difundirán.

Esto nos lleva a la primera interrogante: ¿de veras cree lo que dijo en su campaña?, ¿intentará cumplir el programa que prometió?. Yo creo que si. Mis razones: el hombre tiene una personalidad que lo hace buscar la admiración en forma obsesiva; le encanta sorprender y escandalizar; razona en términos de resultados a corto plazo sin considerar los efectos a mediano y largo plazo – es un especulador-. Si el negocio no marcha, lo liquida y se cambia a otro.

De alguna manera parece estar intentando re-crear una situación política, económica y social mundial ya superada y, considerando que fue buena para Estados Unidos, reproducir alguno de sus elementos mas conspicuos: abuso, proteccionismo, mercantilismo, racismo, prepotencia, agresión verbal y física.

En este orden de cosas, el eslogan “EEUU Primero” destaca que en su visión, EEUU puede crecer y ser feliz -en si y por si mismo- en dirección opuesta a la idea hegemónica prevaleciente hasta hace alguna semanas de que una globalización que reconocía una interdependencia económica, ambiental, política y de seguridad que recomendaba no dejar países o regiones demasiado atrás, ya que de una otra manera afectarían negativamente a “nuestro crecimiento y felicidad”. Esto, sin considerar los componentes éticos y morales que parecen no estar incluidos en la lógica de Trump. El resultado obvio de esta idea es que EEUU renuncia al liderazgo global avanzando hacia un mundo integrado y opta por la superioridad y el despotismo nacionalista.

El ataque a las Torres Gemelas mostró que la superioridad militar absoluta no era suficiente para dar a los ciudadanos norteamericanos seguridad total, ni siquiera suficiente. Tampoco para asegurarles prosperidad económica abundante y duradera.

Creo que Trump no considera una “estrategia” en el sentido de identificar un objetivo o resultado final; reunir, organizar y emplear los recursos necesarios y proceder según una secuencia temporal y física predeterminada. Es decir no buscar un resultado final específico sino que busca producir una secuencia de éxitos operativos y sectoriales que le otorgarán triunfos (y satisfacciones personales) sucesivas. El resultado final será una sorpresa para todo, incluso para él, solo que a él eso no le importa.

De lo anterior se desprende que la “seudo estrategia” de Trump es la búsqueda continua e incesante de “oportunidades”, situaciones inconexas entre si, que le permitan obtener esos triunfos operacionales (o peor aun, tácticos) que para él son objetivos en si mismos.

Este tipo de estrategia puede ser enfrentada actuando en dos planos simultáneamente: primero, buscando, facilitando y participando en las “oportunidades” que Trump busca, siempre y cuando simultáneamente lo sean también para nosotros. Dicho de otra forma, cooperar y asociarse en la materialización de oportunidades mutuamente convenientes, teniendo en vista que nosotros, en nuestros cálculos de conveniencia si consideramos los efectos a medianos y largo plazo; que podremos zafarnos del compromiso si nos cambia las reglas, y que es muy probable que esas “oportunidades” no trasciendan a su administración. En ausencia de esas circunstancias, mantener la relación en un bajo perfil y moverse con cautela y discreción frente a su administración parece ser la mejor política.

Debemos distinguir entre el gobierno de Trump y las instituciones políticas, administrativas, militares y comerciales de los EEUU y movernos con discreción en esos planos. Nunca olvidar que EEUU es un estado federal y que los estados tiene una considerable autonomía en muchos aspectos.

En el ámbito internacional global, buscar alternativas políticas y comerciales en la Unión Europea, en potencias medianas como Australia, Canadá, Sudáfrica, Indonesia y Corea, y grandes pero de protagonismo mediano como India y Gran Bretaña. Avanzar con la Alianza del Pacífico y postergar los proyectos con China y Rusia.

Parece evidente que la administración Trump hará lo posible por degradar a la ONU e instrumentalizarla, de la misma manera que a la OEA y los organismos técnicos internacionales, que muy probablemente verán reducida su influencia y relevancia.

Trump tendrá su primera medición significativa al término de su primer año de administración, en este lapso deberá mostrar que sus acciones de gobierno (intencionalmente no digo políticas) fueron beneficiosas para los ciudadanos norteamericanos. Si ha tenido éxito, continuará profundizándolas hasta llegar a un fracaso seguro en su segundo y tercer año de gobierno y deberemos prepararnos para ver el inédito espectáculo de los norteamericanos luchando para deshacerse de un tirano y conservar la democracia.

Si muestran efectos negativos en su primer año, la crisis ya habría comenzado.

Una última recomendación, mantengan observación sobre el yerno, Jared Kushner que, se dice, tiene una influencia decisiva.

 

 

 

MUSEOS DE LAS MEMORIAS

El financiamiento, por parte de los gobiernos, de actividades culturales que contribuyan a la formación de los ciudadanos se ha prestado para múltiples abusos. En los regímenes autocráticos los gobiernos asignan esos recursos a quienes apoyan o promueven la ideología o las políticas que sus autoridades señalan, así sucede en Cuba, Venezuela y en Corea del Norte cuyos gobiernos vulneran las conciencias de la población, convirtiendo al arte, la cultura y la educación en vehículos de propaganda. En las sociedades democráticas esos recursos suelen asignarse mediante comisiones independiente que garanticen que la política y la cultura se mantengan separadas entre si.

El ejemplo mas notable fue la BBC en Gran Bretaña de la pos guerra, cuyo gobierno controlaba la distribución general de recursos pero transfería a la BBC la potestad sobre las decisiones y operaciones diarias. Este modelo tuvo muy buena recepción y sirvió de facilitador cultural durante muchos años y otros países optaron por crear organismos parecidos.

En Chile, este modelo fue admirado e intentado aplicar, a comienzos de los años 90, mediante un modelo de asignación de recursos públicos a través de concursos a cargo de jurados independientes, que fue prontamente desvirtuado y luego abandonado hasta politizarse completamente.

En Chile, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos fue construido durante los años 2008 y 2009 e inaugurado el 11 de enero de 2010, en el gobierno de Bachelet.

El 27 de febrero de 2012, en el gobierno de Sebastián Piñera, se firmó un acuerdo entre la  Dirección de Bibliotecas, Archivos, Museos (Dibam) para operativizar la ley de presupuesto Nº 20.557 de 2012 propuesta por el gobierno, transfiriendo $1.448.390.000 a la organización privada “Fundación Museo de la Memoria y los Derechos Humanos”, sin concurso alguno, es decir por una decisión de la mayoría política existente en el Congreso en esa fecha y cuya misión quedó establecida como “dar a conocer las violaciones masivas y sistemáticas a los derechos humanos ocurridas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990, es decir, durante la dictadura del general Pinochet”.

El Museo de la Memoria costó $12.040.000.000 y requiere algo mas de $1.500.000.000 anuales para cubrir sus gastos operacionales.

Podemos ver que la toma de distancia política entre el Estado y la asignación de fondos a organizaciones culturales quedó eliminada por la dictación de una ley que permitió asignar directamente recursos públicos a una fundación privada elegida arbitrariamente.

La entonces directora de Dibam, Magdalena Krebs ingresada a esa organización en 1983, se opuso a esta asociación tanto porque el nuevo proyecto favorecía a esa empresa privada en forma muy desproporcionada respecto a otros museos y bibliotecas nacionales como por el evidente sesgo ideológico del mismo. Esta actitud poco colaborativa posteriormente le costó el fin de su carrera en el Dibam por una campaña en su contra en las redes sociales y la acción de la Comisión de la Cultura y las Artes de la Democracia Cristiana.

En Junio de 2012 en una Carta a El Mercurio la Sra. Krebs manifestó que “Sería valioso que sus visitantes comprendiesen, por ejemplo, que entre muchos de los factores que contribuyeron a la destrucción de la democracia, tuvo un rol significativo la violencia imperante. A la luz de la contingencia que vivimos hoy, sería una gran contribución que el museo explicara los hechos anteriores al golpe, pues pondría una nota de atención sobre los límites, la necesidad de cuidar las formas y los procedimientos democráticos”, agregando: “En ese sentido, la opción que tomó el museo en cuestión, de circunscribir su misión sólo a las violaciones a los DD.HH., sin proporcionar al visitante los antecedentes que las generaron, limita su función pedagógica. La no existencia de consensos sobre la historia no exime al museo de su responsabilidad de ofrecer una visión amplia.”

Descalificándola los promotores de la visión acotada del Museo de la Memoria alegaron que “podríamos contextualizar también las purgas de Stalin, el Holocausto judío en la Alemania Nazi o las matanzas de Ruanda”. A este respecto me parece que tanto en el estudio de la historia como en el derecho, el contexto da el marco imprescindible para comprender y valorar las acciones de los protagonistas, lo que en este caso en particular, se eliminó por completo. Respecto al Holocausto, es precisamente lo que hizo Hanna Arendt en su obra «La banalidad del mal».

No sorprende que este tema genere un debate relativo a discrepancias políticas ni tampoco que existan personas que crean (o les convenga creer) que las violaciones a los derechos humanos no podrían ser “contextualizables” en muchos sentidos. En este ámbito, en Chile, en que la ideología, las pasiones y las conveniencias chocan tan frontalmente, no se ve viable un terreno común en el cual situar un debate conducente, sin embargo, esto no excluye otro tipo de cuestionamiento: el financiamiento público como validación para la existencia de un único Museo de la Memoria que ademas, al incorporar el logo de Dibam induce a creer que representa la opinión del gobierno de turno.

Lo que existe y se elude enfrentar es la crítica a los mecanismos de financiamiento: ¿por qué subsidiar un único museo sobre un tema respecto al cual no se ha llegado a un consenso país y, por lo mismo, entregar recursos que llegan hasta los 1.400 millones de pesos anuales para una corporación cultural privada como ésta?. En diferentes países del mundo, existen museos dedicados a la memoria y los derechos humanos, o al mismo Holocausto, que cuentan básicamente con financiamiento privado o colaboraciones de individuos, lo que legítimamente les permite elegir y difundir su interpretación de la historia.

En subsidio de lo anterior, parece evidente que una forma de neutralizar este déficit de ecuanimidad de los gobiernos pasa por la promoción y el apoyo a la diversidad de expresiones y a la mantención de archivos de carácter histórico con diferentes interpretaciones de una realidad que de por si es opinable y respecto de las cuales la opinión pública chilena se encuentra profundamente dividida. En este orden de cosas, la realidad cotidiana en la Araucanía, en el Sename y recientemente en el ataque terrorista a un ejecutivo de Codelco en Santiago, confirman que contextos que llevan o promueven la violencia facilita la violación de los derechos humanos y cuya contención oportuna facilitaría la protección de estos últimos.

El proceso de creación de un nuevo Museo de la Memoria en la ciudad de Concepción (Museo del Bio Bio) se encuentra avanzado y en proceso para iniciar su construcción el año 2018. El proyecto ganador ya fue seleccionado de entre 30 propuestas. Es interesante notar que el proyecto habla de dejar testimonio de “la represión política”, mezclando “causas con efectos”, creando de hecho “un contexto” que oficialmente es rechazado.

Dado que los estatutos de la Fundación para la Memoria y los Derechos Humanos incluyen a todo el país como su área de operaciones, no queda claro si el Museo de Concepción es una ampliación del Museo de Santiago o es una “franquicia” del Museo de la actual Corporación operada en el Bio Bio por otro grupo, pero lo que si queda claro de la información disponible es que su costo de construcción y operación será igual al actualmente existente: $12.000.000.000 y $1.500.000.000 anuales respectivamente y todo con cargo al Estado.

También está en proceso otro Museo en Puerto Montt, en efecto, la prensa local informa que: “El Consejo Regional de Los Lagos, aprobó el presupuesto Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) 2017, en donde están consideradas la licitación y comienzo de ejecución de las obras del Museo de la Memoria en Puerto Montt para el próximo año (2018). El estudio de Pre Factibilidad contratado por la Dirección de Arquitectura, con fondos FNDR, se ha implementado durante 2016 cumpliendo todas las etapas comprendidas y comprometidas en él”.

El financiamiento será igual a los museos de Santiago y al de Concepción: “para este proyecto, la dirección regional de arquitectura del MOP ha gestionado con Dibam (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos) el financiamiento para instalar el inmueble, una vez que los trabajos estén terminados”, considerando costo similares, $12.000.0000.000 para el edificio y $1.500.000.000 anuales para el gasto de operación.

Estos tres Museos implican un gasto operacional de $4.500.000.000 anuales para sus gastos de operación, algo desproporcionado respecto a otros gastos, por ejemplo, respecto al Sename o el Museo Histórico Nacional.

Sin exagerar es posible la repetición, a futuro, de estos Museos en Antofagasta e Iquique y tal vez en Arica y Punta Arenas.

Estas realidades y estos proyectos muestran la disposición del actual gobierno para invertir en apoyo a la cultura y la existencia de ingentes recursos para ello, lo que aun no se nota es la disposición a financiar de la misma manera a quienes tienen otras ideas respecto a la forma de evitar la violencia política y sus trágicas consecuencia como es la violación de los derechos humanos.

De la misma manera se aprecia un esfuerzo por crear una cadena de Museos que, además de difundir una visión sesgada, percibida como hostil y violenta hacia muchos chilenos, crea una red de sustento y refugio para centenares de funcionarios políticos cesantes y ayuda a establecer una base para la supervivencia de un tipo de políticas fracasadas en toda  la región y en Chile.

En Chile hay diferentes Memorias respecto a la época de la violencia política, la destrucción de la democracia, la reconstrucción de la misma y de la lucha contra quisieron impedirlo, todos tienen el mismo derecho a recibir el apoyo del estado de Chile para exponer sus puntos de vista, otra cosa sería volver a un pasado que por opuestas razones, todos rechazamos. Este conflicto no de diluirá por olvido y acostumbramiento, sino que continuará acrecentando un tumor infeccioso que con seguridad explotará.

Hay dos tipos de memorias, debe haber dos tipos de museos.

DERECHOS HUMANOS, LA ARMADA Y EL GOBIERNO

 

Este fin de año en la Armada se produjo un grave caso de violación de los derechos humanos de un grupo de 6 mujeres tripulantes de un buque de guerra, que fueron víctimas de la instalación, -por parte de un marino de 22 años de edad-, de un sistema de televisión artesanal para fisgonear su dormitorio, grabar y distribuir a un grupo de amigos sus imágenes en actividades privadas. El delito –materializado por la grabación de 8 videos de 8 segundos- fue descubierto e investigado con prontitud y acuciosidad y se destacó que los delitos ameritarían penas desde 61 días de hasta 5 años de cárcel.

El hecho suscitó un repudio generalizado; la propia Presidente de la República alzó su voz para condenar severamente este abuso a los DDHH de las víctimas y exigir castigo ejemplar; políticos de todas las tiendas y sectores también manifestaron su indignación y exigieron un castigo implacable para el hechor y sus cómplices.

El Comandante en Jefe de la Armada fue citado al Congreso donde calificó esto como un delito, explicó detalladamente lo acontecido, ratificó el repudio institucional y aseguró justicia para las afectadas. Hasta el Ministro de Defensa, habitualmente prescindente en los asuntos relativos a su cartera, condenó como “inaceptable que en nuestra sociedad ocurran episodios … que lesionan la privacidad de las víctimas”.

Todos los demócratas concordaron en el diagnóstico y en la forma de enfrentar el problema. Tienen una misma comprensión de los Derechos Humanos.

En esos mismos días concluía una proceso de apelación elevado por Víctor Donoso, ex – Oficial de la Armada, prisionero en el penal de Punta Peuco por el presunto secuestro permanente del mirista Rudi Cárcamo, miembro del Grupo de Amigos Personales (GAP) de Allende, que se encuentra encarcelado en forma ilegal y arbitraria por decisión del Ministerio de Justicia.

Donoso fue encarcelado el día 20 de Julio de 2012 debiendo completar su pena el día 17 de Julio de 2017. La Comisión de Rebaja de Condenas le redujo 10 meses de dicha pena, debiendo entonces quedar en libertad el día 18 de septiembre de 2016.

El Ministerio de Justicia del Gobierno de la Nueva Mayoría, por si y ante si resolvió no dar cumplimiento a la resolución y lo mantuvo en prisión hasta el día de hoy, 1º de enero de 2017.

Ante tal desacato, en un fallo unánime, la Quinta Sala del tribunal de alzada capitalino declaró que la pena debía concluir el día hoy y estableció que “es un hecho no rebatido que el condenado empezó a cumplir la pena con fecha 20 de julio de 2012, culminando con fecha 17 de julio de 2017. En estas circunstancias, la Comisión de Rebaja de Condena le ha reducido al amparado un total de 10 meses de dicha pena (…). Por consiguiente, al 18 de septiembre de 2016, el amparado tiene la pena corporal cumplida”.

La resolución, además, declaró arbitrario el actuar del Ministerio de Justicia, entidad que se había negado a ordenar la libertad de Donoso. Por esto, los jueces estimaron que en el actuar de la secretaría de Estado “queda de manifiesto que se ha excedido de sus facultades legales”. Además, le pide al ministerio el envío de un informe para que “regularice cuanto antes la situación jurídica”.

De lo anterior queda establecido que el Gobierno, a través de su Ministerio de Justicia, ha atropellado los Derechos Humanos de Víctor Donoso, ha excedido sus facultades legales y ha incumplido un fallo judicial expreso y explícito.

Queda también claro que el Gobierno valora y hace respetar los derechos humanos de las personas teniendo en consideración  sus preferencias ideológicas y sus conveniencias políticas y que el Ministerio de Justicia cumple una función política y no de justicia.

Es evidente también que no todo el gobierno está en esta tesitura. Los autores de este tipo de atropellos son, a mi juicio, las viudas de una concepción política derrotada irremediablemente: La autonomía de los ciudadanos ya NO está sujeta a la discrecionalidad de los administradores del Estado. Esta concepción de la política, inmanente en la ideología representada en Chile por el Partido Comunista y materializada por sus representantes en el aparato estatal, está en extinción, pero aun causa daño.

El problema a dilucidar es que visión tiene la hegemonía en el Gobierno de la Nueva Mayoría: la de las viudas del marxismo leninismo representada por el PC y los jóvenes revolucionarios o la socialdemocracia de los izquierdistas democráticos.

Cabe preguntarse por qué de la misma forma que la izquierda reclama a la derecha su inacción ante las violaciones de Derechos Humanos en el Gobierno Militar, hoy actúan en la misma forma cuando en su Gobierno simple y sencillamente decide no cumplir los fallos judiciales.

La última vez que pasó eso, las consecuencias no fueron amables, duran hasta el día de hoy y nos acompañarán por muchos años.

Censura inexistente

Algunos lectores de mis columnas que se han publicado en El Mostrador han expresado en Twitter que consideran que la eliminación de una columna mía titulada «¿Digamos Verdades? fue censurada.

Les informo que no hay tal, lejos de ello, El Mostrador es el medio nacional mas abierto, plural y consecuente con que he trabajado en mi ya larga trayectoria de bloguero y le estoy agradecido por ello.

Las columnas tienen un lapso de publicación determinado y esa columna cumplió el suyo y fue sacada de la primera página y movida a otro sector del diario.

Estando consciente de que El Mostrador tiene su línea política que en algunos aspectos difiere de lo que yo creo, considero especialmente encomiable que me reciban en sus páginas sin censura de ninguna especie, lo que lo diferencia sustancialmente de otros medios que presumen de «serios» y «tradicionales».

Honestamente, creo que El Mostrador es una ventana abierta en el asfixiante ambiente en que se encuentra nuestro  país.

¿DIGAMOS VERDADES?

El 21 de mayo de 2007 se anunció la construcción de un museo de la memoria. Según Wikipedia, “la primera piedra del Museo de la Memoria fue puesta por la presidenta Bachelet -quien también fuera víctima de tortura en la dictadura de Pinochet- a su inauguración asistieron unas 3000 personas entre representantes de organizaciones de derechos humanos, políticos, víctimas de la dictadura y sus familiares”.

Partimos mal. La prisión y tortura de Bachelet es una de las muchas áreas oscuras de su vida. Nunca quedó claro si fue o no torturada; al llegar a Australia en su primera declaración en libertad, dijo que no; después ha dicho que si; después, que un poco, o ha guardado pudoroso silencio. Su relación familiar con el mundo militar parece haberle merecido un “tratamiento especial”.

Su solicitud de prescripción del delito de ejercicio ilegal de la profesión médica presentada al 34 Juzgado del Crimen por el fiscal José Morales Opazo, al haber transcurrido 10 años desde haberse cometido el delito, es algo que contradice su pretensión de ser médico. Nunca se aclaró si fue médico o mintió.

Respecto a la concurrencia a la inauguración, su carácter masivo es cuestionable. Con todo respeto, pero hasta un partido de fútbol de barrio concita mayor concurrencia.

Podemos concluir que la veracidad y solidez ética de la autora y promotora  y la capacidad de convocatoria del proyecto es discutible.

Sigamos con una verdad; la misión del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos fue establecida como: “Dar a conocer las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte del Estado de Chile entre los años 1973-1990, para que a través de la reflexión ética sobre la memoria, la solidaridad y la importancia de los derechos humanos, se fortalezca la voluntad nacional para que Nunca Más se repitan hechos que afecten la dignidad del ser humano”.

Impecable. Solo que incluye mentiras. No se juzga al “Estado de Chile” como la entidad permanente que es, sino solo en su personificación durante el Gobierno Militar, teniendo como protagonistas y culpables solamente a las FFAA y Carabineros.

Es entendible que la izquierda no quiera que el lapso de cobertura del Museo comience en 1965. Los obligaría a tener que enfrentar sus traiciones, miserias y renuncias, pero, ¿por qué no continuarlo hasta el presente?.

Tendríamos la oportunidad de probar la honestidad de Bachelet y su gobierno: investigaciones llevadas a cabo por miembros del Poder Legislativo y también del Ejecutivo, dan cuenta de la muerte, en un lapso de solo 11 años (2005 – 2016) de 1336 personas, mayormente menores de edad y la violación de los Derechos Humanos -incluyendo violencia física, violaciones y tortura- de varios miles mas de niños, niñas, ancianos y personas enfermas y desvalidas entregadas al cuidado del Estado de Chile. Todas estas personas estaban a cargo del Servicio Nacional de Menores (SENAME), un organismo gubernamental bajo control de Ejecutivo, administrado por personas asignadas a los diferentes cargos mediante cuoteo entre los miembros de los partidos de gobierno. Siempre bajo la supervisión y responsabilidad del Estado de Chile.

Ningún estado moderno ha cometido atropellos a los Derechos Humanos de ese nivel de maldad.

No cabe duda que los hechos ocurridos en el SENAME -bajo los gobiernos de la Concertación- caen en la misión del Museo encargado de “que a través de la reflexión ética sobre la memoria, la solidaridad y la importancia de los derechos humanos, se fortalezca la voluntad nacional para que Nunca Más se repitan hechos que afecten la dignidad del ser humano”.

Es nuestra obligación exigir que su martirio sea recordado mediante su inclusión en el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos. No hacerlo solo destacaría que lo que se busca no es la protección de las personas y sus derechos sino el establecimiento de ventajas políticas y venganza contra las FFAA.

Si bien la Misión del Museo fue establecida específicamente para su objetivo de agredir a las FFAA, es evidente que “las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte del Estado de Chile entre los años 1973-1990” tuvieron motivación, causas y actores mas allá de ellas. La desgracia de explicitar el contexto es que arruinaría el objeto político del Museo.

El conflicto base que dio origen al enfrentamiento interno de ese período fue el suscitado por la pugna entre el Gobierno Militar y el  Partido Comunista y su intento armado, -con abundante apoyo internacional- para revertir la derrota militar de 1973 y evitar someterse al proceso democrático establecido por el Gobierno Militar.

Así las cosas parece evidente que el Museo debe incluir la participación de los gobiernos extranjeros como Cuba, EEUU, la Unión Soviética, Alemania Oriental y la participación de las organizaciones guerrilleras sudamericanas que operaron coordinadamente en territorio chileno y que participaron como víctimas, cómplices y como violadores de los Derechos Humanos en Chile y en ese lapso . Caen exactamente en la Misión y en el lapso de tiempo materia del Museo.

Para finalizar, debemos considerar que en este período se han cometido las mas grotescas violaciones a los Derechos Humanos de los militares mediante la aplicación de procedimientos judiciales que fallan contra leyes expresas y vigentes, que procesan y condenan en forma injusta, inconstitucional, ilegal y arbitraria a militares y carabineros. No se ha respetado el principio de legalidad, el de igualdad ante la ley, la presunción de inocencia, de prescripción de la acción penal ni las normas del debido proceso.

Es evidente que esas causas serán revisadas y es muy probable que configuren un baldón imborrable para el Poder Judicial Chileno.

Los efectos de esos abusos serán corregidos y compensados, los culpables debidamente castigados y los antecedentes incluidos en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. No debe haber duda al respecto. Se hará justicia.

Si para mantener la privacidad de su actual Museo el gobierno prefiere crear nuevos museos para las víctimas del SENAME y para la “Memoria de los Crímenes Judiciales”, no se opondría a que la Multigremial de las FFAA en retiro, u otra organización ad-hoc, tenga un archivo igualmente privado de “La Venganza Judicial contra las FFAA de Chile”, financiado también por el Estado.

 

LA JUSTICIA CHILENA AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

La reciente incursión del Ministro de Justicia que -siguiendo las aguas del Presidente de la Corte Suprema- manifiesta un interés tardío, condicionado y minúsculo respecto a la suerte de los militares presos políticos en Punta Peuco, es una manifestación concreta de un problema de fondo:

Cuál es la real naturaleza del Poder Judicial en Chile?:

1.- El Poder Judicial es una organización formada por personas selectas, de sólida formación jurídica; moral; imparcial, consecuente y capaz de auto controlarse o

2.- Es una organización burocrática que actúa como instrumento al servicio de los intereses de sus miembros; del gobierno de turno, de algunos grupos de poder existentes en el país y que requiere control democrático externo.

Debemos considerar que lo mas probables es que su naturaleza real esté situada en un punto entre ambos extremos en cuyo caso cada cual deberá determinar respecto a cual ellos lo encuentra mas próximo.

Un distinguido oficial de marina retirado, abogado, de inusual valor moral y probado hombre de bien, ha destinado años de arduo trabajo y esfuerzo mostrar al Poder Judicial y a los varios miles de profesionales del derecho en Chile las barbaridades jurídicas que el Poder Judicial ha cometido en perjuicio de centenares o miles de militares. Su profundo y detallado análisis señala errores, prevaricaciones y piruetas leguleyas que nadie se ha atrevido a desmentir, ni menos discutir abiertamente.

“Cometen delitos judiciales de lesa humanidad los jueces que fallan contra las leyes expresas y vigentes; que procesan y condenan en forma injusta, inconstitucional, ilegal y arbitraria a militares y carabineros; y que no respetan principios esenciales del derecho penal universal. Son cómplices de tales delitos las autoridades ejecutivas y legislativas del Estado por cohonestar la torcida aplicación de la ley y la prevaricación judicial, y por no efectuar las modificaciones legales necesarias para que dichos servidores de la patria les sea aplicado el mismo sistema procesal penal que le es aplicado a los demás chilenos.

A los militares y carabineros imputados por presuntos delitos ocurridos hace mas de cuatro décadas no les son respetados principios tales como el de legalidad y el de igualdad ante la ley, la prescripción de la acción penal, la presunción de inocencia y las normas del debido proceso, porque a ellos se les aplica en antiguo sistema de procedimiento penal; un sistema que vulnera los derechos fundamentales y que es incompatible con el derecho internacional de defensa de los DDHH”.

Toda la estructura jurídica nacional ha recibido esta crítica en absoluto silencio, ese silencio cobarde tan propio de la élite de los comunicadores y formadores de opinión pública de nuestro pobre país, domesticados por los grupos políticos y empresariales , dominados por sus mezquinas conveniencias personales, las timideces propias de personas de poca valía y merecimientos y paralizados por el temor a la máquina de difamar del Partido Comunista, guardan silencio cómplice.

La versión de la realidad que esgrimió la izquierda contra el Gobierno Militar fue que el Poder Judicial negó recursos de amparo a personas perseguidas por presuntos delitos, que mostró obsecuencia hacia el Poder Ejecutivo y que abandonaron gravemente sus deberes.

Ahora, bajo la dirección de ese mismo sector político y durante los últimos cuarenta años, sin inmutarse, han juzgado y condenado a militares ex miembros del aparato de seguridad de ese gobierno, aplicando leyes inexistentes, delitos ficticios, desconociendo la amnistía y lo peor, aplicando procedimientos judiciales no vistos desde la Alemania nazi o desde los juicios soviéticos contra sus disidentes.

El Poder Judicial que la izquierda condenó por servil hacia el Gobierno Militar y que habitualmente fue descalificado en forma soez, con un solo restallar del látigo del poder político esgrimido por P. Aylwin, fue puesto en cintura y llevado a cambiar su comportamiento hacia una dedicada incondicionalidad creativa en beneficio de los nuevos mandamases políticos, en una intensidad nunca vista en Chile.

Esta nueva “obsecuencia” ha tenido hitos llamativos: la creación de la ficción jurídica de los detenidos desaparecidos, aplicación de leyes con efecto retroactivo, los juicios risibles en su parcialidad y últimamente en la moda de las “filtraciones” que ha permitido a fiscales y jueces transformarse en actores políticos y mediáticos de primera magnitud, twiteros con miles de seguidores y opinólogos de cualquier tema o asunto. Todo esto mientras su capacidad para transformar estos escándalos políticos y mediáticos, creados artificialmente, no podían llegar a materializarse en fallos fundamentados. La evidente parcialidad en el trato benévolo a miembros de la izquierda política contrasta con el rigor aplicado a los opositores.

Estamos en presencia de una conducta reiterada que podemos pensar que forma una cultura, una forma de ser, una identidad.

Se siente venir un cambio de marea y alguna velas judiciales ya comienzan a orientarse a los nuevos vientos. Podría sobrevenir una tercera epifanía judicial en que, en forma súbita, los jueces y fiscales se percataran que la verdad y la justicia se encontraban en el otro bando.

La lucha desatada en la izquierda

El derrumbe del sistema soviético punteado por el dramático fin del Muro de Berlín y el desbande del Pacto de Varsovia dejó huérfano al comunismo global  y probó que los socialismos reales habían fracasado. El colapso de Alemania Oriental, -el ejemplo del “éxito” del sistema- fue también signo de su muerte.

Lula, con el Foro de Sao Paulo como eje, trató de revivir una propuesta edulcorada para el consumo latinoamericano. Su hundimiento hizo evidente la incompetencia y la profunda corrupción en que cayeron los gobiernos sudamericanos de izquierda que materializaron o se unieron a este proyecto.

En un solo movimiento crearon el Estado arruinado y el Estado mafioso.

Chávez logró lo imposible, arruinó a Venezuela, un país riquísimo; Lula y Dilma que comenzaron con una sucesión de “milagros” económicos y sociales terminaron quebrando a Brasil y en Argentina, Néstor y Cristina dilapidaron la riqueza del período de las materias primas a altos precios aplicando políticas absurdas y facinerosas.

Sobreviven el extravagante Evo Morales de Bolivia agarrándose desesperadamente al poder y Correa de Ecuador que ya anunció su pase a retiro.

La izquierda chilena, al mando de un país que venía creciendo como nunca antes en su historia, no pudo sustraerse a este momento revolucionario y Bachelet inauguró un gobierno refundacional para lograr su inclusión en el lote, justo cuando este se derrumbaba.

¿Qué le pasó a la «izquierda renovada» que pudo ser doblegada por Bachelet a la cabeza de un lote de iluminados con un chavismo tardío y aguado?.

La izquierda chilena como todas las izquierdas se debate en una lucha entre “las almas bellas” de los absolutos (avanzar sin tranzar) y los «socialdemócratas» que descienden al feo mundo de la realidad y la negociación política democrática (tranzar para avanzar).

Las almas bellas no se contentan con menos que la perfección y el absoluto. En política exigen no transar; si la opinión pública no concuerda con sus postulados, es el pueblo el que está equivocado. Si hay que avanzar imponiendo algo menos que “todo” eso es transar, y transar es traicionar.

En todo lugar y tiempo, entre las almas bellas se oculta también la ambición de poder, muy legítima por lo demás, que lo que en realidad pretende es una “rotación de elites”, es decir reemplazar al grupo hegemónico del partido o sector político. La pugna entre los “autoflagelantes” y “autocomplacientes” es una clara muestra de ella.

Hasta las últimas elecciones las almas bellas de la Concertación -desde sus jugosos cargos públicos y subvenciones diversas- pudieron representar su papel en el éter, siempre cómodo, de la crítica y la teoría.

En la debacle pos derrota de la Concertación de Bachelet 1, se culpó del fracaso a la falta de verdadera revolución y al exceso de socialdemocracia. No era entendible que dejaran de ejercer el poder. El gobierno «pertenece» a la izquierda.

En el fondo, la izquierda ex – marxista chilena lleva en su ADN ideológico la negación del fundamento de la democracia representativa: la rotación en el poder. La participación en un juego que ven como una sucia comedia no solo significa una contradicción con sus propios principios, sino una claudicación -salvo que sean ellos quienes estén a cargo-. La rotación de los diferentes sectores políticos en el ejercicio del gobierno no solo es inmoral, es inaceptable.

Bachelet 2 fue una sorprendente conjunción de astros, una ex mandataria que gobernó como socialdemocráta/entreguista, se convirtió a la verdadera fe de la “autoflagelancia”, se situó a la cabeza de las almas bellas y llegó al gobierno con una retroexcavadora institucional y una aplanadora, la mayoría en ambas cámaras legislativas, .

Para gobernar decentemente debería haber abandonado el maximalismo y explicar a sus partidarios el carácter estrictamente terrenal de la política. Tendrían que haber abjurado de una parte, más o menos grande de sus principios, con el riesgo inevitable de decepcionar a la parte más fervorosa y virginal de su feligresía. Pero el gobierno fue “consecuente” e impuso su “programa” por las buenas y por las malas y así, en medio de la pureza ideológica, se apresta a entregar un país políticamente paralizado, económicamente debilitado y profundamente dividido. La corrupción mediante el uso y abuso de la administración pública alcanzó niveles escandalosos y la explotación del estado mediante el cuoteo y la asignación de servicios completos a  cada partido, se instaló como la contrapartida de la pureza ideológica.

Y así llegamos al día de hoy.

Los autoflagelantes, los puros, las almas bellas, los que quieren desplazar a las directivas actuales y apoderarse de sus cargos y del poder, esgrimen, como lo señala Genaro Arriagada, un diagnóstico demoledor: “Es cierto que los conservadores crecen, pero no hay que caer en la receta simple de «escuchar al pueblo», pues aunque es verdad que el centro nos abandona, que en las elecciones el país gira a la derecha, la solución es ir a buscar a los que no votan, a «los indignados», a los que odian a la democracia representativa y los cambios graduales. Para ello hay que abandonar las estructuras partidarias y crear un «movimiento» marcado no por los militantes, sino por la sociedad civil, las ONGs radicalizadas”.

Por el momento, en la despiadada lucha interna, bajan a la suciedad de la política real y se precipitan sobre los restos de los líderes tradicionales. Destrozan a Lagos con un dictum irremontable: “ … Si, al final del primer Gobierno transformador desde 1990, la Nueva Mayoría elige como su candidato a uno que representa precisamente a la izquierda que entendió que, para ser de izquierda, había que renunciar a todo lo que definía a la izquierda, y solo quedará por verse si lo haremos a la manera inglesa o tendrá que ser a la española”.

Los aspirantes a desbancar a la izquierda Concertacionista plantean que lo necesario “es la continuación y profundización de los cambios iniciados durante este Gobierno”, es poner el foco en las cuestiones política, no en “hacer cosas”.

El que la ciudadanía «quiera que se hagan cosas” es completamente irrelevante. El proyecto político es lo importante: el “programa” onírico de Güell, Peñailillo, Arenas y Bachelet. Otras “cosas” como las ganas de la ciudadanía de repetir su viaje familiar a Punta Cana, cambiar su refrigerador por uno mas grande, comprar una casa con un dormitorio mas o recibir mejor atención en el hospital, es irrelevante, burgués. Obviamente este tipo de juicios es mucho mas fácil de hacer cuando el que los hace tiene un buen cargo universitario y entre su esposa y él, juntan una renta mensual quince veces mayor que la de un trabajador común y corriente.

Este tipo de lógicas es antigua en Chile, lo nuevo es que los chilenos ya entendieron como funciona el poder político y les perdieron el temor y el respeto a sus personeros.

Mientras los izquierdistas sensatos – descalificados como socialdemócratas- se defienden luchando entre la espada y la pared y esgrimen argumentos realistas que contienen su experiencia de gobierno, otros tratan de vestirse de indignados, aunque no tengan por que estarlo.

La verdad, la izquierda como grupo ha demostrado ser incompetente para ejercer el gobierno. Solo lo puede hacerlo cuando cuenta con una oposición que permite que la gente razonable pueda prevalecer por sobre las “almas bellas” incapaces de razonar con realismo. Es por eso que el sistema binominal les permitió hacer gobiernos razonables.

Veremos quien gana en esta vuelta. Si volveremos a ver al Allendismo revolucionario o veremos a otros Lagos socialdemócratas.

Trump altera nuestra pasividad

Chile sigue sin tener una Estrategia de Seguridad.

El próximo Libro de la Defensa, por lo que se filtra desde los lugares en que en estricto secreto se trabaja ese documento “de Estado”, expondría respecto a problemas de gran relevancia ideológica para sus autores: los homosexuales; la mujer en las FFAA; el cambio climático; la cooperación con Unasur, y la creación de FFAA para la paz, todos ellos periféricos al objeto de la defensa nacional

A comienzos del año 2009 Bachelet –en su primera administración y antes de su revival revolucionario- viajó, en compañía del senador Navarro (MAS) y del diputado Teillier (PC) a La Habana a rendir homenaje a Fidel Castro. De esos devaneos ideológicos no queda nada. Todo el esquema político y estratégico del programa de seguridad de su actual gobierno, -un proyecto de inserción revolucionaria, antiimperialista y regionalista- imaginado y comenzado a construir en torno a Unasur, la Patria Grande y la ideología del Foro de Sao Paulo se derrumbó junto con los gobiernos de izquierda de Argentina, Brasil y Venezuela y el fracaso del gobierno de Bachelet en medio de una demostración dramática de incompetencia gubernamental y de gestión.

Mientras tanto, el mundo siguió su marcha. La realidad regional cambió por completo y el Ministerio de Defensa de Chile no se dio por aludido y siguió en su ocupación tradicional: no hacer nada y justificar su existencia tratando de publicar un Libro de la Defensa que no interesa a nadie ni sirve para nada.

Luego vino el terremoto Trump.

Este no es un tema marginal, que afecta a otros y pasa sigilosamente por nuestro lado. En efecto, si recordamos la actitud inmediatamente posterior al 11 de septiembre del año 2001, veremos que EEUU convocó a los países del mundo y los separó en dos bandos claros: los amigos y los otros.

En ese momento crítico, el entonces presidente Lagos marginó a Chile de participar en Iraq, y lo pudo hacer casi sin consecuencias debido a que el presidente de los EEUU era una persona sujeta a los cánones normales de la democracia y del respeto entre los estados. Eso ya no es mas así. No con Trump.

En este contexto de fondo debemos considerar que Chile ha firmado con EEUU una amplia variedad de compromisos, declaración de intenciones y de acuerdo políticos, diplomáticos y militares; formales y administrativos. Mientras su cumplimiento se materializó dentro de cánones “normales” no hubo problemas; lo que se solicitó y exigió estuvo mas o menos dentro de las líneas políticas sobrentendidas entre las partes, aun cuando no hubieran sido explicitadas específicamente. Actualmente y en el futuro próximo no existe ninguna seguridad que eso continúe vigente y que no se nos ponga ante disyuntivas difíciles de resolver.

Habría que comenzar considerando los efectos del cumplimiento, por parte de la administración del presidente Trump de la expulsión de los inmigrantes mexicanos desde EEUU y la reacción y respuesta regional; la imposición unilateral de proteccionismo económico, y el aporte que se nos exija para cumplir eso de “America first”.

Por otra parte, cada vez que Chile hizo alguna aproximación a China en el ámbito militar, aun la mas leve e inocua, nuestro socio norteamericano nos hizo saber su disgusto. Ahora estamos frente a una probabilidad muy alta de emprender un camino que nos aproximará a China alejándonos de EEUU en lo económico, lo político, lo estratégico y específicamente en lo naval/marítimo en el Pacífico.

Parece de la mas elemental prudencia evaluar con la mayor precisión posible el efecto que estos cambios producirán en el escenario de nuestra seguridad nacional y en particular sobre nuestra Armada, que hasta ahora ha recibido un trato especial, -en lo tecnológico, de acceso a información clasificada y a armas sofisticadas-, reservado a las Armadas amigas y de confianza..

En esta misma línea, me parece evidente que la inactividad, la gasificación ideológica y la falta de realismo de nuestro Ministerio de Defensa comienza a transformarse en una amenaza a la seguridad nacional y a confirmar que su incompetencia es dañina para Chile.

El repetitivo y rutinario Libro de la Defensa debería abocarse a tratar de entender que está pasando, como afecta a nuestra seguridad y como debe preparase nuestra defensa para apoyar los intereses nacionales en este nuevo escenario.

La Armada, cuyo campo de acción –el Océano Pacífico- es el espacio crítico en que se jugarán las políticas y estrategias globales en los próximos años necesita directivas específicas y claras de sus autoridades políticas.

Es hora de sacar de su reposo al Ministerio de Defensa

PIÑERA PRESIDENTE

Nicolás Noguera, gerente general de Bancard, sociedad de inversiones de Sebastián Piñera, mostró calidad humana y profesional al hacerse cargo de la crisis suscitada por los negocios entre Bancard y la pesquera peruana Exalmar y explicó que su gestión se basa en tres pilares:  hacer buenas inversiones, ser leal a sus mandantes y satisfacer sus expectativas.

No se le puede exigir sensibilidad política ni consideraciones éticas correspondientes a actividades de su controlador en relación a otras áreas de su quehacer. En este orden de cosas, mas responsabilidad tiene el hijo homónimo de Sebastián Piñera, miembro del Directorio de Bancard, quien es titular de un rol político en la conducción de la empresa y de protección del prestigio de su padre y controlador del grupo.

Por lo que se puede deducir de las informaciones públicas existentes hasta ahora, no habría delito, ni de Bancard ni de Piñera. Las amenazas del diputado Hugo Gutiérrez, insultador designado por Partido Comunista para sacar ventaja de este caso, son solo una muestra del actuar de esa secta, no tienen base.

En breve, a lo largo de muchos años, Piñera ha sido objeto de demandas y denuncias de diferente tipo. Nunca ha sido condenado. Esto indica que la justicia chilena, en cada caso, consideró que ninguna de esas acusaciones era delito, es decir, para la justicia chilena, Piñera siempre ha actuado dentro de la ley.

Sin embargo, reiteradamente ha tenido que dar explicaciones que convencieron poco o nada a la opinión pública y su prestigio y credibilidad ha sido afectado reiteradamente por estos hechos.

Paralelamente, sus partidarios, compañeros de partido y asociados a Chile Vamos confiesan que en esta campaña electoral esperaban que en cualquier momento saliera a la palestra su doble militancia, -en la política y los negocios-. Y estaban anímicamente preparados para sortearla; creían que la ciudadanía estaba acostumbrada a las periódicas denuncias de escándalos comerciales y financieros y que, como se señaló, no llegarían a ser probadas como delitos, por lo que una nueva acusación no cambiaría demasiado la invulnerabilidad del candidato Piñera.

Esta conformidad, en que la ausencia de un veredicto judicial negativo valida todos los comportamientos del empresario, está próxima al cinismo: “todos creen que no actúa éticamente pero como nada ha sido probado legalmente, podemos vivir con ello” y tácitamente quedan a la espera del próximo escándalo –en Chile o en el extranjero- para salir nuevamente en su defensa jurídica y volver a obtener una absolución legal, aunque simultáneamente gran parte de la opinión pública quede convencida que la acción fue  incorrecta o “fea”.

La moral es algo delicado de tratar. Obviamente las criticas de los Gutiérrez no valen nada, tienen que consultar el diccionario para averiguar el significado de la palabra, antes de emplearla. Las de otros chilenos, de la mayoría me atrevería a decir, si son importantes porque reflejan una manera de ser, de vivir y de entender lo que debe ser un líder nacional.

Cuando una persona, como Piñera, alcanza una fortuna descomunal, cuando sus intereses se desparraman por el mundo, se disuelven en una maraña de empresas, conglomerados y asociaciones y actúa en un medio en que la rapidez, la formalidad jurídica y la rentabilidad lo es todo, los parámetros éticos comienzan a diferir mas y mas de los que rigen el actuar de los chilenos comunes.

En el caso actual, Exalmar, las acciones, probablemente legales de Piñera y familia, están lejos de la comprensión y aprobación de los chilenos. Posiblemente estén dentro de los parámetros internacionales que rigen para este tipo de empresarios, que no son válidas para los ciudadanos de a pié. El actuar de Piñera – Presidente no es representativo de las formas ni del fondo que anima a la mayoría de los chilenos.

Esta inconsistencia derivará, una y otra vez, en enojosas y molestas explicaciones que nunca serán completamente satisfactorias, no por que sean falsas sino porque corresponden a muy diferentes visiones y posiciones en el mundo . Si a esto agregamos que el umbral de exigencia ciudadano sobre estos temas aumentó considerablemente los últimos dos años podemos anticipar un choque inevitable entre la ciudadanía y el primer mandatario.

El caso de la Presidente Bachelet -que fue catalogada como “incombustible” en el afecto, respeto y credibilidad que le profesaba la ciudadanía- muestra que todo puede venirse al suelo en un solo traspié afectando gravemente no solo al Presidente sino a la gobernabilidad del país.

Creo, sinceramente, que la adquisición de las acciones de la pesquera peruana por ahora no pone en tela de juicio la capacidad de Piñera para gobernar, su dignidad presidencial ni su compromiso con el interés nacional. También creo, que en las actuales circunstancias de la sociedad chilena la derecha debe buscar otro abanderado y debe evitar sucumbir a la ansiedad que causa el legítimo deseo de volver al poder. La consistencia entre lo que se dice y lo que se practica es, en estos años, vital.

La falta de entusiasmo y la escasez de voceros para salir en defensa del candidato muestra la incomodidad de muchos.