Estado de la situación con Perú y Bolivia al 22 de Octubre

Nuestras relaciones internacionales vecinales continúan como de costumbre, pobres, enredadas y de bajo nivel: temas secundarios y enfocados en el pasado; mezclando política con economía y derecho haciendo como que cada ámbito corre por su propio carril; y de bajo nivel de relaciones humanas, con insultos, descalificaciones nacionales y personales, mentiras y la curiosa combinación andina de autovictimización ofensiva.

Una breve revista nos muestra que la situación sigue desarrollándose en las líneas tradicionales:

Perú: según la aguda observación del profesor Fernando Wilson, los gobiernos de Perú sufren y temen cuando no tienen la iniciativa o pierden el control de sus relaciones con Chile. Necesitan disponer siempre de un conflicto activo que se va renovando según sea necesario, así, pueden manejar la relación bilateral agudizando o relajando la crisis. Evidentemente las situaciones reales son mas complejas, pero ese es el trasfondo. La existencia de un conflicto permanente y latente con Chile es lo que da flexibilidad e iniciativa a su política exterior, lo que realza su protagonismo y destaca su autonomía y… es gratis y satisfactorio para su autoestima.

A los “espías” y a su incumplimiento del Fallo en su parte de las modificaciones constitucionales que deben hacer a su declaración de mar territorial, viene a sumarse ahora un nuevo foco de tensión que están creando en su frontera terrestre con Chile mediante el desconocimiento de su origen en el Hito Nº 1, tal y como lo establece el tratado de 1929 y como lo confirmó recientemente el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

El resultado final de la demanda peruana contra Chile es notable: los diplomáticos y políticos peruanos creadores del pleito y la demanda cayeron en el silencio y ya no son honrados como los grandes diplomáticos del siglo XXI; poco a poco Torre Tagle está asumiendo que la amenaza potencial de agudizar el tema del límite marítimo con Chile era mas eficaz como herramienta extorsiva que un fallo judicial a medias favorable. No consiguieron la “bisectriz” que habría cerrado la amenaza de un arreglo marítimo directo entre Chile y Bolivia y Chile quedó libre para disponer de su territorio marítimo frente a Arica a su gusto y gana sin tener que escuchar las quejas peruanas. En breve, recuperamos el control de la situación y ellos la perdieron.

La “controversia” actual entre si el limite comienza en el Hito Nº1 o en el “Punto Concordia” es un intento, a escala reducida, de contar con una nueva herramienta de creación y manejo de crisis con nuestro país.

Personalmente creo que este nuevo foco de conflicto, si deriva en que Perú tenga que enfrentar a Chile y Bolivia juntos, de cara a un posible –y lejano- arreglo, seguramente sin soberanía, pero posiblemente con algún grado de control administrativo territorial terrestre, podría resultar mucho mas perjudicial que útil para ellos.

Creo que la ocupación policial y aduanera por parte de nuestro país del territorio que Perú quiere disputarnos, podría prevenir eventuales situación complicadas en el futuro sea mediante el montaje de “ocupaciones populares” o marchas de “reservistas” truchos peruanos y además contribuiría al control de la inmigración ilegal que ocurre a través de ese sector de la frontera. Un incidente de este tipo sería el resultado de un gobierno peruano impopular y terminal; de una crisis política que no encuentra solución y de la necesidad de “actuar” para salir de la parálisis diplomática en que se encuentran.

Bolivia: Hasta fines del año 2010, las posibilidades de Bolivia para avanzar en la ampliación de sus condiciones de acceso al mar eran excelentes.

El chavismo estaba en su punto alto de influencia y poder. Venezuela con su presidente, insultador profesional y estentóreo, forrado en el dinero del buen precio del petróleo y de los préstamos chinos, estaba en condiciones de financiar campañas de apoyo o difamación a nivel continental; era capaz de agredir verbalmente a cualquiera desde cualquier podio y de proclamar las mas estrambóticas teorías políticas, geopolíticas y económicas que eran escuchadas con reverencia por los gobiernos de izquierda de la región. Chávez, con Brasil y Ecuador, en la retaguardia, apoyaban con fuerza a Morales.

En Chile, el Partido Comunista y algún congresista agradecido de los recursos financieros proporcionados por Evo organizaban mítines de apoyo a Morales y gritaban “Mar para Bolivia” hasta sacar lágrimas al caudillo altiplánico. Nuestro gobierno permitía a Evo hacer, impúdicamente, propaganda a los intereses bolivianos en nuestro propio territorio.

El gobierno de Chile, por su parte, negoció –secretamente- con Morales un arreglo sin soberanía que era sin duda el mejor camino que podría, eventualmente, haber llevado a Bolivia, en un plazo mediato, a una mucho mejor condición de acceso al mar.

Evo no accedió a la negociación si no incluía soberanía de inmediato y no cumplía una serie de requisitos que eran inaceptables para Chile. Vino el cambio de gobierno y la nueva administración chilena  consideró que la oferta del gobierno saliente era excesiva. Morales pateó el tablero y demandó a Chile en la CIJ de La Haya.

Morales, con habilidad, convocó a los ex presidentes de su país en apoyo esta causa nacional y consiguió armar un movimiento amplio cuya solidez ya comienza a mostrar grietas.

En efecto, se pueden apreciar dos aproximaciones muy distintas: Primero está el grupo que podríamos denominar “institucional”, liderado por Eduardo Rodriguez Veltzé y al ex presidente Carlos Meza. Este grupo muestra un interés nacional de largo plazo que se hace cargo de la magnitud de lo que están pidiendo  a Chile y han tomado nota de la forma desastrosa en que Morales dilapidó el capital de buena voluntad existente en Chile hasta antes de su demanda unilateral. Están consciente que ni la CIJ ni el Papa ni nadie podrá obligar a Chile a ceder un pedazo de su territorio contra su voluntad y que esa voluntad se endurecerá mas mientras mas duras sean las acusaciones infundadas, las calumnias y los insultos que nos propinen. De la misma manera saben que el interés que su causa podría suscitar en otros países es episódica y muy breve y que Chile tiene muchos mas recursos de todo tipo para neutralizarlos.

Desde el interior de la política boliviana, también surgen tensiones: Morales en un acto publico realizado en el poblado de Entre Ríos, Cochabamba afirmaba recientemente: “Después de que un ex presidente (Carlos Mesa, portavoz internacional de la demanda marítima) dijo: no acepto la repostulación de Evo, compañeros me llaman y me dicen: ‘¿Con qué gente te metes? Ahí están tus aliados, ahí están tus invitados’. Decirles que tal vez internamente no necesitamos de ex presidentes, pero fuera de Bolivia necesitamos demostrar unidad con el tema del mar”. Para los “institucionales” una cosa es apoyar una causa nacional y otra muy distinta ser funcional a los afanes de presidencia eterna del dúo Morales – García.

Por el otro lado están “los revolucionarios”  Morales y García Linera, sirvientes de una ideología obsoleta, embarcados en el Foro de Sao Paulo, -un zombi de la pos Guerra Fría en proceso de reenterramiento-, tratando de promover esa irrealidad tan del gusto andino y latinoamericano. Representantes de un marxismo primario y un estilo sesentero de hacer política. Un verdadero anacronismo.

Las declaraciones de García Linera, exponiendo su visión de la integración regional al término de su visita a Brasil, resultarían conmovedoras si no provinieran de un Vicepresidente de un país. Morales por su parte, se declara escandalizado porque las carreteras en Chile son concesionadas y cree que lo que no es del estado deja de ser soberano. Sin duda el primero es un gran teórico del marxismo, pero como transportista es un desastre, y el segundo está levitando en la dimensión desconocida. Aunque en su descargo hay que decir que el marxismo y la eficiencia económica nunca han sido copulativos.

En realidad el realismo ni la eficiencia son aspectos relevantes para la ideología de la izquierda latinoamericana; el poder, su conquista y conservación sí lo son. Es por eso que las acciones de Morales contra Chile solo pueden ser entendidas cabalmente en este contexto.

Los objetivos de Morales, desde su deserción de las conversaciones con Chile -el año 2011- hasta hoy y lo que se puede proyectar hacia el futuro, están dominados por su necesidad de ser reelegido una y otra vez y de mantenerse al mando de Bolivia “hasta la liberación definitiva”.

En su concepto de mundo, mientras eso sea así, los errores que cometa no importan ya que si sigue en el poder, podrá corregirlos o se convertirán en irrelevantes. La ruina económica tampoco es significativa, es solo el precio de la revolución y de que Bolivia pueda continuar contando con su liderazgo. Es por eso que la crisis económica que comienza a atenazar a Bolivia ni siquiera es reconocida como tal, no está entre los supuestos revolucionarios, así es que no puede suceder.

La crisis creada contra Chile es una carrera entre las ilusiones de Evo y las realidades políticas y económicas de la situación mundial y regional.

Asi las cosas, el factor tiempo es fundamental y derivado de ello, la continuación de las negociaciones bilaterales en La Haya y solo ahí. Es clave para nuestro éxito la negativa total y completa a negociar nada en secreto o bajo la mesa y sobre todo esclarecer urbi et orbe que Chile no será obligado a ceder su territorio soberano bajo presión de nadie, nunca.

En muchos años mas, cuando Bolivia haya asimilado las realidades de la vida, tal vez sea posible reiniciar lo que Morales destruyó y dilapidó tan liviana, alegre e inútilmente.

El Bluff de Humala. ¡Que muestre sus cartas!

Otra vez las intrigas limeñas llegan hasta nuestras costas. Es sabido que los palacios albergan espías, traidores y mentirosos, pero el Palacio de Pizarro bate todas las marcas. En los círculos especializados ha causado sorpresa la aseveración del Presidente del Perú respecto a una supuesta “confesión” de espionaje de un almirante chileno a su par peruano, empleando… ¡whatsapp!. Sorpresa no solo por la materia de la supuesta confesión, sino por lo feble de la “prueba”, que es presentada al mundo en la forma de un argumento incontestable. Como muchos lo saben, falsificar una identidad de watsapp es facilísimo: basta con comprar un teléfono y ponerle a éste la identidad que uno desee. Luego nos “hacemos amigos de whatsapp” y listo. Así, cada quien podría chatear con el personaje famoso que desee… sin que éste se entere, por supuesto. Si se descarga de la web una foto del personaje elegido, la falsa “identidad” queda mucho más creíble. Además, hay varios softwares gratis para editar el contenido de un chat de whatsapp modificando los registros de la conversación que quedan en el teléfono propio, “Whatsshack” es el programa más común y se puede descargar gratuitamente. Incluso hay otros que modifican la memoria interna del teléfono receptor, resistiendo así un “peritaje” más acabado. En el caso denunciado por Humala, se pudo haber usado cualquiera de las dos técnicas: se podría tratar de un chat completamente falso o de uno convenientemente “editado”, para satisfacer los fines del Perú. De cualquier manera, la “prueba peruana” -para cualquier entendedor- resulta irrisoria. Un “archivo de chateo” obtenido del celular propio no tiene valor alguno. Sin embargo, el Presidente del Perú lo presenta sin pudor como un sólido elemento probatorio, al nivel de comprometer la relación bilateral. En medio de toda esta mezcolanza, pasa desapercibida la mala factura del engendro telefónico, en que el Director de Inteligencia Naval del Perú aparece pidiendo ayuda a su par chileno. Le pide que le de datos para condenar a Philco. Parece no tener pruebas y será un ridículo mayúsculo cuando un tribunal peruano lo declare inocente!. Hay dos posibilidades: – Primero: que Humala, su Canciller, Ministro de Defensa, autoridades navales y otros en Perú, son tan inocentes y carentes de conocimientos y asesores técnicos, que dieron crédito a la “prueba” que el Director de Inteligencia de la MGP les presentó y luego alguien “filtró” a la prensa el oficio con el tema en vísperas de una votación vital para Humala en el Congreso. O segundo: Humala, mañoso, sabe que su “prueba” es ridícula e intuye que es falsa. Pero la usa y filtra los documentos oportunamente para poner a Chile a la defensiva y evitar –infructuosamente- un resultado adverso en el Congreso y una crisis política, apelando al nacionalismo. Que la prueba sea ridícula no importa: en Perú compran con avidez cualquier acusación en contra de Chile y la mentira, como muchas veces, madrugó. Lo mas pintoresco es que la actual crisis que atormenta al Presidente Humala es precisamente, el resultado de los chuponeos, interceptaciones, filtraciones y otras jugarretas de inteligencia mafiosa que son el sello de esos organismos en el Perú. Es muy decidor verificar que la crisis actual del Gobierno de Humala se debe a mal empleo de un organismo de inteligencia peruano (la DINI, que espiaba a políticos… ¡peruanos!) y que sea otro organismo de inteligencia peruano, cuestionado hace poco por sus malas prácticas y aparentemente sembrado de traidores, quien provea la tabla de salvación para sortear este difícil momento. A comienzos de este mes un medio cercano al gobierno ya reclamaba del uso personal que Humala hacía de un asunto de interés nacional y se cuestionaba respecto a la curiosa forma en que lo manejaba. “Cada día cobra más fuerza la tesis de que el presidente estaría utilizando el caso del espionaje chileno como una cortina de humo que encubra escándalos, como los vínculos de la pareja presidencial con Belaúnde Lossio, los ingresos de la primera dama o los sospechosos fondos con los que el nacionalismo financió sus campañas. Que el presidente no reclamase a Chile por el espionaje apenas se enteró del mismo, sino recién tiempo después cuando los hechos salieron a la luz generó muchas preguntas. Por ejemplo: ¿Es que el gobierno se guardó este caso para utilizarlo luego con el fin de distraer a la opinión pública en el momento en que estuviese demasiado concentrada en revisar si hay esqueletos en su clóset? ¿Será que el gobierno le está subiendo el tono a este conflicto para aglutinar a la ciudadanía alrededor suyo y solucionar el problema de enfrentarse a las próximas elecciones con una alicaída popularidad? Estas preguntas, además, se vuelven más relevantes a raíz de los hechos de los últimos días”. Por esas mismas fechas, otro periodista, adicto al gobierno, proclamaba que las pruebas del espionaje eran tan contundentes que ya no eran solo las declaraciones del Suboficial Philco, que identificaba a un oficial chileno a quien habría entregado información reservada, sino que el gobierno “disponía de un amplísimo expediente que deja sin salida al gobierno de la presidenta Michelle Bachelet en hasta ahora su invicta vocación por no reconocer el espionaje al Perú”. Esas pruebas nunca fueron mostradas y nadie las vió. La necesidad de inventar este melodrama de los Watsapp vino a confirma que en verdad nunca tuvieron nada mas que los dichos de un traidor y esta misma desnudez de argumentos fue lo que los llevó a acusar a El Comercio de actitud antipatriótica por no alinearse sumisamente tras su cuento, y que la prensa peruana concentrara su fuego en “revelar” los gustos y actividades recreativas y familiares del presunto oficial chileno identificado por el traidor en una galería de fotos de oficiales de la Armada de Chile donde había 100% probabilidades de acertar eligiendo a cualquiera de ellos. Humala, cara rígida, seño fruncido, actitud corporal “de combate”, nos asusta con que no está “satisfecho”; sus exégetas dicen que quiere no solo disculpas públicas y oficiales sino también la promesa de que nunca mas habrá espionaje chileno en Perú y que el embajador Fernando Rojas no regresará a Chile hasta que haya una respuesta con esas “satisfacciones”, “exige” disculpas a Chile. Dice también que no teme “tensar las relaciones” hasta donde el honor peruano lo haga necesario. … Y la respuesta esto debe ser ahora!!. Esta semana!. El canciller Gutiérrez resultó un poco (solo un poco) mas sensato, manifestó que no pedirían la extradición del Oficial chileno “reconocido” por el traidor Philco. ¿Se imaginan lo ridículo de la situación?. Un raciocinio alambicado solo comprensible dentro de las extrañas prácticas políticas peruanas. También manifestó que “estas prácticas ya no caben” en la relación entre ambos países. Lástima que Humala no se enteró, ya que no estaría en el brete en que está, con su Primera Ministra Ana Jara destituída … por espiar a los propios peruanos!!. Con la última “viveza” de la inteligencia peruana, la fabricación del dialogo de Watsapp entre los Directores de Inteligencia Naval de ambos países, por fin pareciera que Humala ha logrado “comprobar” el espionaje chileno y puede redoblar sus exigencias, y densificar su cortina de humo ante una cada día mas difícil situación política y económica. Las inversiones extranjeras viene cayendo fuerte en Perú, tanto por las condiciones externas como por la inestabilidad política interna. Estos devaneos bondianos no contribuyen en nada a la imagen de seriedad del Gobierno peruano, pero lo peor, al menos para Chile, es la creciente soberbia, insolencia y falta de respeto hacia nuestro país. Humala inventa, distorsiona, ofende y miente y además se permite ponernos plazos y exigirnos disculpas ante sus fabricaciones. Si no cumplimos sus caprichos nos exponemos a sus iras; él no teme tensar las relaciones al máximo, él no se inquieta por el daño económico a chilenos y peruanos, el solo se preocupa por su carrerita política. Nos amenaza con castigos indeterminados pero durísimos. Aun no logra juntar las fuerzas para conseguir la modificación constitucional que le informe a los peruanos que el Mar de Grau era solo otra de las tantas ficciones en que desarrollan sus vidas, y con ello pone en peligro el cumplimiento del fallo de la Corte Internacional de Justicia, situación en la que Chile ha demostrado una paciencia en las antípodas de la impertinencia de Humala. La situación en que se encuentra él, su gobierno y su país no dan para tanta rudeza. Tenemos bastante con que apretar, comenzando con el inconcluso límite marítimo norte y el triángulo chileno que pretenden desconocer y la chifa que quieren poner en El Chinchorro. Ya pagamos; es hora de VER, que los creativos del gobierno de Perú muestren sus cartas y nosotros las nuestras.