Chile, entre EEUU y China

Este análisis se basa en dos papers anteriores: “Estrategia de China a comienzos del siglo XXI” y “Estrategia de EEUU a comienzos del siglo XXI” en que se trazó el mapa del proceso que nos ha traído a la situación geopolítica mundial actual. La situación aun no está consolidada, quedan muchas inconsistencias, contradicciones y cabos sueltos. Puede haber cambios en las estrategias de ambos países y alineamientos nuevos y sorprendentes. Al mismo tiempo, las causas de base de los cambios parecen ser de gran magnitud -profundidad y extensión- y no se aprecia posible la recomposición del esquema estratégico pos Guerra Fría que nos regía antes del inicio del proceso en curso.

En efecto, EEUU parece cansado, perdido, escaso de audacia e imaginación, con un mando supremo caprichoso, inculto y superficial. Europa ha perdido su alma cristiana occidental y trata de equilibrarse entre una moral personal pagana, una actitud social nihilista y el rechazo a asumir sus responsabilidades históricas. China sueña con recuperar el brillo y liderazgo de que gozó por siglos, pero a partir de valores políticos y conductas sociales incompatibles con el estado actual de la sociedad global y cuya fortaleza en algunos aspectos pareciera surgir del autoritarismo y el abuso. El levantamiento popular en Hong Kong es indicativo de lo señalado.

Aun así, los cambios en marcha serán inmensos y nadie podría asegurar por cuánto tiempo se van a prolongar y la forma en que concluirán.

Estado Unidos

Es difícil identificar sus propósitos y procesos. Sus giros comerciales y estratégicos muchas veces nos resultan incomprensibles y a veces perjudiciales. Tenemos una relación buena, de relativo bajo perfil. Somos parte de una misma comunidad de valores políticos y morales, debilitados ambos en los dos países. No podemos esperar su apoyo, salvo que la amenaza también los afecte seriamente. Sudamérica -por ahora- no es para ellos un área significativa, salvo que el comportamiento de algún país en particular afecte a algún interés comercial o político relevante.

Siendo EEUU una sociedad abierta, es posible -con un esfuerzo académico, político y militar intenso y constante de nuestra parte- mantener un seguimiento mas o menos anticipado de sus tendencias y fuerzas dominantes. Los amigos “se cuentan” en las crisis. EEUU se siente en crisis y actualmente los está contando. Es un dato relevante.

La Región

Política y financieramente mantiene su caos tradicional. La izquierda, en su última modalidad de socialismo del siglo XXI fracasó rotundamente. Brasil y Argentina, aun marchando en direcciones ideológicas opuestas enfrentan problemas similares: desempleo, endeudamiento, debilidad institucional, incapacidad de producir y mantener políticas coherentes, proyectos políticos que transitan sin pausa del optimismo exultante al pesimismo profundo.

Chile no puede planificar ni proyectar nada en conjunto con ellos a mediano ni a largo plazo, todo puede cambiar de la noche a la mañana.

La debilidad de los países vecinos es una realidad que nos permite pensar que es muy poco probable que entre sus alternativas haya acciones hostiles hacia nuestro país en un plazo menor de 10 a 15 años, menos aun mientras Chile no descuide su fuerza militar ni caiga en crisis económica. Tampoco grandes proyectos en conjunto.

En su inestabilidad es posible que haya países que se inclinen abiertamente hacía China o hacia EEUU cualquiera que sean las consecuencias para ellos mismos. En este aspecto, Chile no puede equivocarse de bando que a mi juicio es junto a EEUU.

China

Tratando de ser tan objetivo como sea posible, China es una experiencia nueva para nosotros. Es un país centralmente planificado y dirigido, no con la misma intensidad y detalle que en el pasado, pero en el cual el Estado sigue jugando un rol directivo, indicativo y de liderazgo impositivo.

Negociar con una empresa China es, en última instancia, negociar con su gobierno. En esto no podemos hacernos ninguna ilusión. El poder nacional de China es el último y mas potente argumento en cualquier debate o diferencia bilateral. En esta línea, la insistente y rudo recuerdo de la dependencia comercial que Chile tiene respecto a ese país -Xu Bu dixit- es un permanente y crudo recordatorio en cualquier tema que se negocie.

Dado lo señalado anteriormente, China, siempre, busca salirse del marco comercial privado habitual en el mundo occidental y transformar todo intercambio en un asunto estatal bilateral, formalizado por acuerdos y tratados ad-hoc entre ambos gobiernos y con condiciones “especiales”, generalmente relacionadas con una ventaja que ellos dan, en forma “graciosa,” que será pagada con creces una vez que la emergencia o situación especial del país sede del “negocio” haya sido superada.

En este sentido, podemos identificar dos situaciones ejemplares:

1.- Comercio bilateral. La actual dependencia de las compras que hace el Gobierno Chino en Chile es una vulnerabilidad que nosotros apreciamos en términos comerciales y ellos en términos políticos. Lo que para nosotros es un buen negocio para ellos es una oportunidad de poder y control sobre nuestro comportamiento.

Esto nos indica que la diversificación de nuestro comercio con China es urgente, prioritaria y permanente. Agrandar la dependencia sería un error que podríamos pagar caro en el ámbito y oportunidad que ellos elijan.

2.- China intenta que Punta Arenas sea su “puerta de entrada” a la Antártica. Pero quiere que sea en condiciones “especiales”. No le basta lo que a cualquier país del mundo: usar las empresas locales de forwarding, los agentes de naves y proveedores de logística, las instalaciones comerciales de hoteles, comercio, comunicaciones y otras. Ellos quieren un acuerdo de gobierno a gobierno. Para nosotros inmanejables en términos de poder. Desconozco sus ofertas de “compensaciones” pero si siguen su modus operandi normal deben ser extremadamente generosas y en diversos rubros, pero a la larga, impagables.

En este sentido pareciera que todo trato con China y sus empresas estatales/privadas, deben ser en términos comerciales internacionales con la menor participación posible del estado o de empresas estatales de ninguno de los dos gobiernos, chileno ni chino.

La experiencia China en Venezuela, Brasil y Argentina debe haberles enseñado que los gobiernos de esos países son impredecibles e informales y que un cambio de gobierno puede significar al desconocimiento de los acuerdos firmados. Chile no es así. Por consiguiente, esa virtud se transforma en un riesgo cuando vemos el creciente interés de China en que sus empresas “privadas desde electrónica a seguros, se establezcan en Chile como base regional.

Las prácticas abusivas, desleales e ilegales, frecuentes en las transacciones chinas, serán tratadas por nuestro sistema judicial y existirá la posibilidad de que se “estaticen” y politicen.

De la misma manera, la práctica de la corrupción de las autoridades, tribunales y servicios, que China practica como una especie de IVA, podría ser una experiencia que venga a agravar la ya deteriorada probidad de nuestra sociedad.

Chile en la pugna estratégica China – EEUU.

Durante la Guerra Fría nuestra insignificancia estratégica fue notoria. Solo importábamos para el paso de los grandes petroleros, portaaviones y submarinos desde el Atlántico al Pacífico, algo que ocurría ocasionalmente.

Ese mismo tránsito de ahora en mas será frecuente y crítico, lo mismo que la posibilidad de reparar esos grandes buques en Asmar (T).

De hecho, el Paso Drake será la puerta “trasera” de Indo Pacífico, con todo lo que ello implica en términos de discreción y seguridad y retaguardia.

De la misma manera, la Antártica adquirirá nuevo y mayor valor. Lo mismo es válido para la ruta aérea transpolar desde Punta Arenas a Australia, Nueva Zelandia e Indonesia.

La concurrencia de China a financiar instalaciones portuarias o aeroportuarias en nuestro país podría ser un compromiso tan inmanejable como sus inversiones en áreas críticas como la energía, las telecomunicaciones y la minería.

La presencia China en la Patagonia Argentina será motivo de preocupaciones constantes, así como la oferta de proyectos binacionales Chile-Argentina con financiamiento Chino.

Creo que deberíamos analizar con cuidado la posibilidad de establecer un acuerdo estratégico -marítimo y aéreo- con Australia y Nueva Zelandia para el control de Pacifico Sub Antártico. Lo mismo con Japón en lo referente a líneas de comunicaciones marítimas y la instalación de facilidades para la producción, mantenimiento y reparaciones de itemes críticos de defensa y transporte aéreo y marítimo.

La presión China sobre nuestros gobiernos para recibir sus ofertas “generosas” será una tentación constante pero tóxica. Lo mismo en cuanto a grandes proyectos en conjunto. Mas allá de las conveniencias comerciales, China busca establecer un pie en Sudamérica, dentro de su pugna con EEUU, y está dispuesta a pagar por ello.

El apuro y urgencia de China en que Chile contraiga compromisos con su gobierno es indicativo de temor e inseguridad en sus propias fuerzas y capacidades a mediano y largo plazo vis a vis EEUU o respecto a su propio proyecto estratégico en general.

1971 – 2019 La agonía del Socialismo en Chile

Durante la década que va de 1920 a 1930 Chile experimentó una feroz crisis económica y política que causó el empobrecimiento agudo y profundo de la sociedad, con evidentes mayores daños en la clase trabajadora. La salida económica transitó -inevitablemente- por el cierre de la economía abierta que venía desde la década de 1830 y la adopción de una economía semi autarquica y dirigida politicamente, ahora en su modalidad de sustitución de importaciones, reemplazándo los bienes importados por copias producidas localmente, de muy mala calidad, escasas y caras, negocio del cual medró una parte de la clase con mas recursos, que administró el estado en su beneficio.

La actividad empresarial se transformó en el arte de movilizar influencias políticas y gubernamentales. Por ello cayó en el descrédito y el clientelismo. Se supuso que esa situación estatista sería transitoria, pero fue solificándose y se mantuvo sin cambios hasta la última y definitiva crisis de 1970 a 1973. Fueron 40 años de miseria y atraso, en que la clase política dirigente no supo no pudo ni quiso sacar adelante al país. Asi, de facto y casi sin conciencia de ello, Chile transitó desde un lógica de desarrollo liberal – conservador de propiedad privada y liberalismo económico, a otra socialista – revolucionaria con protagonismo preponderante del estado y de lucha de clases.

La crisis final estalló en 1970. El epílogo del antagonismo no se dió entre el Liberalismo y el Socialismo, sino entre dos clases de socialismo: el socialismo comunitario de la Democracia Cristiana y el socialismo marxista revolucionario de los partidos Socialista y Comunista mas la extrema izquierda del MIR y otras bandas castristas.

En el primer semestre de 1973 y como crisis típica, el proceso político estaba destruido y paralizado, los actores políticos trataban desesperadamente de reagruparse y recuperar la legitimidad. El descontento, la inestabilidad institucional, el hambre y el caos social estaban fuera de control y Allende cometió el peor error que podía cometer: obligó a las FFAA a participar políticamente en su régimen en agonía y las incorporó institucionalmente a su facción política, mientras parte de sus aliados se preparaban para el asalto armado al poder. Eran pocas las fuerzas políticas que quedaban en pié, entre ellas las FFAA y grupos revolucionarios de ultra izquierda

El siguiente y ultimo paso fue el rechazo de las FFAA a jugar el rol impuesto por Allende y a tomar el control real del poder, que de hecho el mismo Allende estaba tratando de asignarles. Seamos claros, Allende metió a los militares a su gabinete, no dudó en usar a los militares para conseguir legitimidad.

Han pasado 43 años desde esa crisis. El socialismo marxista promovido en Chile por el PC y el PS ha muerto. Su mayor ejemplo, la URRS, se transformó en un estado corrupto semi capitalista; solo quedan caricaturas de regímenes ex socialistas como Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y algunos regímenes autoritarios en Africa. El socialismo ya no tiene nada que ofrecer, no tiene presente ni futuro, solo pasado. Pasado que en realidad solo interesa a quienes -en su lejana juventud- vivieron las ilusiones revolucionarias.

Estamos en septiembre de 2019, y en Chile recrudecen los análisis y revisiones del fracaso de la Unidad Popular, y sus cultores en vez de analizar sus fallos, enfocan sus energías en culpar a los que los que se hicieron cargo de la crisis y levantaron de nuevo al país. En su desvarío reclaman que el Gobierno Militar haya desmantelado el socialismo y que les haya quitado el poder que tenían, los haya excluido de sus posiciones de control del estado y que los haya derrotado tres veces consecutivas en sus intentos de retomar el poder por la fuerza con ayuda de la Unión Soviética, Alemania Oriental, Cuba y varios regímenes izquierdistas europeos, para reimplantar su régimen fracasado.

Hoy tenemos otro país, el camino seguido era el mejor disponible en esos días y talvez el único posible en el caos del 1973. Esto es política. Control, administración y uso del poder. No hay forma de plantear que el Chile de 2019 podría ser el de 1973 o de 1970, por mas reflexiones y juegos retóricos que hagan.

Los que quieran hacer filosofía, estupendo, es su derecho, pero no traten de pasarnos gato por liebre.  Los que quieran seguir haciendo contabilidad, que sigan con sus demandas judiciales al estado -y recibiendo jugosas indemnizaciones- por haber sido sacados de los innumerables cargos estatales que capturaron por la fuerza y políticamente entre 1970 y 1973.

El lamento lacrimógeno de la izquierda es graficado por Carlos Peña tratando de demostrar que la democracia fue atropellada por los militares y que ese crimen debe ser recordado: “¡Como si el MMDDHH no fuera un museo sobre la democracia! Por supuesto que lo es, los principios que lo inspiran y que son los que empujan a que no olvidemos los hechos luctuosos que allí se conmemoran, son los de la democracia, la idea de que los seres humanos somos un coto vedado a la acción del Estado y que la política no se puede ejercer por cualquier medio”.

Una típica voltereta retórica de izquierda: Los estatista totales que pretendían llevar su ideología hasta la mas profunda intimidad de las personas y de la acción política total e integral sin posibilidad de vuelta atrás, serían los sujetos “de la democracia atropellada” y no los culpables de destruirla sistemáticamente en su intento de imponer su ideología que ya entonces era un fracaso definitivo e integral.

El problema es básicamente uno solo. La izquierda chilena ha quedado reducida al rol de cuidador del cementerio de sus ideas. Ideas que simplemente ya no son relevantes para la enorme mayoría del país, pero que sus cultores se niegan a aceptar su inviabilidad.

Y por eso la noche del martes 10 al miércoles 11 de septiembre de 2019 tendremos que volver a soportar el vandalismo odioso de quienes se niegan a aceptar que Chile cambió y que ese cambio revolucionario lo hicieron las FFAA de Chile.

ALEUY: DEMOCRACIA DIRECTA

La prensa de hoy trae una declaración muy intensa del ex Subsecretario del Interior de Bachelet, Mahmud Aleuy, en que asevera que “este gobierno le ha dejado de dar conducción a Chile y a mi juicio los chilenos no nos merecemos eso”. “Ha perdido progresivamente el control de la agenda. Y además, ha dejado al gabinete como un gabinete interdicto”.

En “Las Cartas sobre la Mesa”, acusó que “el gobierno ha dejado de darle conducción al país y advirtió que ello puede traer la ingobernabilidad, por lo que llamó a los partidos de oposición, al parlamento, a los empresarios y trabajadores a ocupar ese espacio y generar acuerdos para enfrentar el complejo escenario económico y social que enfrenta Chile, con la amenaza de una recesión económica internacional, con los chilenos hastiados de abusos y con la credibilidad de las instituciones en el suelo”.

El ex Dirigente Socialista plantea que “es necesario buscar un sistema alternativo. El Gobierno y el Presidente es un actor clave para la tramitación de proyectos y para la solución de los problemas (…) este Gobierno no le está dando conducción al país”..

Esta parte es particularmente grave, propone que se “trabaje” directamente entre el Parlamento y “los actores involucrados en cada caso”.

¿Quiénes son esos actores involucrados en cada caso?

No pueden ser los Ministros, ya que al estar interdictos y ser de confianza y designación del Presidente, al sacar al Presidente de la línea Ejecutiva (¿deponerlo?) también quedarían automáticamente “fuera del esquema de trabajo”.

Es decir tendríamos una estructura política y del Estado completamente novedosa y original en que el Congreso, en Asamblea, discute directamente con el pueblo y sus organizaciones.

Sin duda habría que trabajarla un poco mas, pero Aleuy deja el camino bien trazado.

Respecto a la interdicción de los ministros, Aleuy posee experiencia sólida y de primera mano. En su Subsecretaría se tramó y operó el desdichado Plan Huracán para hacer inteligencia y operaciones clandestinas en la Araucanía. En este caso, para Aleuy caben dos alternativas: participó del Plan y es culpable o sus subalternos lo engañaron y ya no sería culpable sino inocente, para decirlo suave.

Posteriormente después del fiasco con la CAM, se enojó y su rabieta lo llevó tomar algunas semanas de vacaciones intespestivas y auto concedidas hasta que se calmó y regresó a su cargo, no se si eso se puede llamar interdicción. En este caso parecería mas bien que Mahmud interdictó a su Ministro.

Sea como sea, la crisis del Partido Socialista detonada por la conexión entre numerosos funcionarios / militantes del Partido Socialista de la Municipalidad de San Ramón y el narcotráfico, está estimulando la creatividad de uno de sus mas preclaros líderes.

Con su voz en off y su dicción calmada, Aleuy nos invita a la democracia directa.

Esto tiene un olorcillo a las ideas que se imponían en el PS en 1967 en su Declaración en Chillán; un dejá vu. Mala cosa.

Carta a Sebastián Piñera

Sebastián, te tuteo ya que somos mas o menos coetáneos. Dejando de lado el detalle del saldo en el banco, somos mas o menos del mismo lote etario y de experiencia de vida.

Se que tu vida no es fácil, me invitaste a Tantauco y fui, nunca supe por que lo hiciste pero te lo agradezco, el lugar es maravilloso. Noté que no estabas muy a gusto con las visitas, pero que diablos, así son las candidaturas presidenciales. También vi cómo fuiste objeto de dos intentos de abuso sexual -en público- por parte de una periodista medio pariente tuya. Tu señora, toda una dama, decidida y con clase. Por favor, salúdala de mi parte.

También te vi, mientras subíamos el Cerro Inio, dando instrucciones a tu gente por teléfono satelital, para moverse con tus acciones en la bolsa. También hay que cuidar el negocio.

El motivo de mi carta es decirte que estoy consciente que no he sido simpático contigo, en realidad he sido mas bien pesadito, pero comprenderás que después de habernos metido el dedo al ojo dos veces -y que nosotros te hayamos creído como niños- no pude evitar perder mi simpatía por ti, es mas, creo que me caes mal.

El problema es que esos sentimientos son algo entre tú y yo, o mas bien entre ti y los militares retirados, pero resulta que últimamente los zurdos se han subido por el chorro y se acoplaron a los que te criticamos. Creo que eso es un abuso de confianza, un aprovechamiento y no quiero que la gente se confunda.

Las motivaciones mías y las de la zurdería son otras. Yo te molesto para te corrijas y ellos para que tu gobierno y la derecha fracasen. En realidad tú no eres de derecha, eres democratacristiano, eso lo sabemos tú y yo, pero muchos lo creyeron así y eso hace daño.

Mi oferta es simple y directa -quiero estar seguro que la entiendes- te ofrezco dejar de criticarte, a cambio de que gobiernes bien.

Si tú cumples tu programa, haces cumplir las leyes, no haces chistes fomes y te callas una de cada dos veces que sientas ganas de hablar; yo no te mandaré recados, no criticaré tu obsesión con las encuestas ni haré mofa de tu falta de liderazgo.

Justo, ¿te parece?

Un consejo gratis: creo que si te relajas un poco, podrías hacerlo mucho mejor. Tienes condiciones para ser muy bueno; no te mates tratando de ser extraordinario. No te resulta.

No es necesario que me contestes, los próximos días te estaré observando y me daré cuenta si acogiste mi oferta o no.

Atentamente

Piñera: “Es lo que hay”

En un lapso de dos semanas el gobierno de Sebastián Piñera ha logrado darse varios balazos en sus pies.

Uno fue el decreto que confirió la categoría de Monumento Nacional a otro “Museo de la Memoria” en la localidad de Neltume. Sus creadores destacaron “la importancia de la memoria para la acción en el presente, como un desafío constante para que las generaciones del pasado transmitan e insten a la comunidad y jóvenes a crear, participar y fortalecer espacios de organización para las luchas que hoy se dan en Neltume y alrededores”. Apología de la violencia política.

Otro fue a principios de mes, en el día del Juramento a la Bandera, el Presidente firmó – intespestivamente y sin aviso ni socialización previa- un decreto disponiendo la puesta en marcha de la participación y apoyo de las FFAA al combate al tráfico de drogas. Como era de esperar, la oposición obstruccionista y odiosa, lanzó su habitual campaña ideológico – mediática. El Ministro de Defensa, Alberto Espina, desapareció por algunos días hasta reaparecer manifestando que el tema sería tratado por la ¡Contraloría General de la República!, sin hacer un modesto amago de enfrentar la defensa política del decreto del presidente. La comedia de equivocaciones concluyó el día 18 de julio con el gobierno retirando el decreto y prometiendo reenviarlo corregido a la ¡Contraloría!.

Entre medio el Presidente intentó tomarse sus días Ministeriales para viajar ¡a un congreso de informática en EEUU!. Afortunadamente alguién se dio cuenta del despropósito y aprovechando una crisis ocurrida en Osorno, canceló el viaje.

¿Es que el Gobierno no tiene abogados constitucionalistas capaces de darse cuenta de la legalidad de un proyecto de decreto?.

¿Será que la pobreza del Presidente lo lleva a necesitar “días administrativos” para ir a hacer negocios a EEUU?. Por lo demás, la forma en que los pediría es ilegal, no se pueden pedir todos los días juntos.

Todo esto se asemeja demasiado a la forma eficaz y definitiva en que arruinó el salvataje de “los 33 mineros” blandiendo el papelito con el mensaje frente a las narices de quien se le pusiera por delante.

Ya va la mitad del gobierno de Piñera, definitivamente no será recordado como un gran gobernante, será solo otro inquilino de la Moneda al que el puesto lo quedó grande.

Cuando escucho sus peroratas sobre sus pretendidos éxitos y su liderazgo de plástico, me lo imagino conduciendo a Chile frente a un Perú amenazante y apoyado por Cuba y la Unión Soviética; con la enmienda Kennedy encima y Argentina amenazando con invadirnos por meses y meses; con la Rebelión Popular de Masas del Partido Comunista a todo vuelo, con el financiamiemto de Alemania Oriental, con las armas cubanas y el entrenamiento soviético. Con el chantaje norteamericano de las “uvas envenenadas” y un coro de europeos hipócritas y cobardes aullanado su odio hacia Chile.

Fuimos afortunados, a la cabeza de Chile, estaba el general Pinochet y no Piñera con sus desplantes ridículos, que en su apogeo llegó a ser solo un actor de reparto de su absurdo show en Colombia apoyando a un Guaidó fuleron y apocado.

Piñera va de salida, Gracias  a Dios, nuestra Patria puede aspirar a mejores tiempos bajo el liderazgo de otro presidente.

Descontando a Lavín, cualquiera puede ser mas decidido, perseverante, astuto y tenaz que Piñera y sobre todo, sin la histeria y autoestima deteriorada del actual incumbente.

Por ahora: Piñera es lo que hay; a agüantarse.

CHILE CAMBIÓ Y NECESITA NUEVAS IDEAS

Los últimos tres días han estado llenos de interpretaciones alarmistas, descalificaciones mutuas, explicaciones incompletas, la mayoría de una pobreza intelectual notoria.

El Ministro de Defensa manifestó que los militares no serían empleados en la lucha contra el narcotráfico, luego el Ministro de Interior informó que el Presidente firmaría, o estaba ya firmando, un decreto que disponía que las FFAA participaran en ella y después el Ministro de Defensa se expidió diciendo que si iban a participar, pero solo como apoyo técnico y logístico.

A continuación se dio comienzo a un amplio despliegue de pirotecnia verbal que transita en forma paralela a la realidad sin cruzarse con ella: un club de sordos discutiendo a gritos. Es una situación recurrente, el “chuchoqueo” ha reemplazado a la realidad y a los resultados.

Los líderes están perdidos, no entienden lo que pasa en el país y en el mundo porque sus categorías de análisis está obsoletas, sus neuronas están cansadas y carecen de la audacia e imaginación para intentar nuevas aproximaciones. Se limitan a conservar el cargo y a aquietar a los que hacen olas.

Chile y el mundo han cambiado y siguen cambiando a gran velocidad, pero se sigue analizando y tratando de conducir la sociedad a partir de categorías anticuadas e insuficientes, que ya no dan cuenta de la realidad o repitiendo argumentos y razones que en algún momento fueron dichas y que nadie se ha tomado el tiempo y el esfuerzo para cambiarlas, corregirlas o descartarlas.

Todo mal.

Esto sucede hoy en todo Chile: en la discusión ciudadana, en la discusión parlamentaria, cuyos miembros carecen de interés y capacidad pare ello, y permea el ambiente político e intelectual nacional. Se siguen repitiendo mantras y rituales que han perdido su significado y poder.

Este es el resultado de la decadencia de las instancias dedicadas a esos menesteres (no me atrevo a llamarlas elites) que ha venido acentuándose con los años. Es imperioso abrir las puertas y las ventanas, hay que incorporar nuevos actores. Es urgente comenzar a restituir la capacidad de diálogo y negociación en la vida cívica en general y en lo que a esta columna interesa, respecto al rol de las FFAA en la defensa y seguridad de Chile.

Es posible: a comienzos de la Transición se pudo conversar y establecer un terreno común de diálogo civil – militar, imperfecto, incompleto, débil, pero se pudo y prestó valiosos servicios a la sociedad.

Hoy día los tiempos son otros, los desafíos son otros. Existen aun varios espacios y grupos que pueden llevar a cabo esta función: Se necesitan ideas, propuesta desarrolladas con seriedad y responsabilidad, trabajo conjunto que permita contrastar, clarificar posiciones y revisar discrepancias, publicaciones que sinteticen estos debates; se requiere trabajo integrado con el Congreso y partidos políticos.

El desafío es grande, pero es posible enfrentarlo. Es difícil comenzar, diversas instituciones tienen personas y organizaciones destinadas al estudio y el análisis, algunas de ellas con tradición de solvencia y de autonomía intelectual, es necesario sacarlas del silencio, exigirles propuestas, desafiarlas y sobre todo, no tenerles miedo.

Los desafíos que Chile enfrenta son serios y de gran magnitud, desde el rol de las FFAA en la defensa nacional hasta el conflicto entre China – EEUU por la supremacía mundial (la Segunda Guerra fría); desde el comercio Transpacífico hasta el tránsito de la carga desde Brasil y Argentina a Oriente a través de nuestros puertos y viceversa. Desde los grandes incendios forestales hasta el cambio climático; desde el derretimiento de los glaciales hasta la creciente escasez de agua. Desde la disminución de la natalidad hasta la inmigración. Que decir de la educación, la salud, la contaminación y las drogas.

No es hora de egoísmos, exclusividades ni retraimientos, Chile necesita de sus elites: académicas, civiles, militares, políticas.

Los que tienen los recursos humanos, intelectuales y organizacionales para hacerlo, deben hacerlo, ahora. Todos sabemos dónde están y que capacidades y debilidades tiene cada uno, es el momento de conversar, no de pelear ni menos de “guardarse”.

Es una obligación, no una elección.

Esta columna está en YouTube como “thauby fernando” y en Twitter como @thaubyfernando

CHEYRE: EL PUÑAL EN LA ESPALDA

Las feas relaciones entre la izquierda y las FFAA se repiten, con Marmaduque Grove; con el increíble Tulio Marambio; con Carlos Prats; con Raúl Montero y ahora con Juan Cheyre, entre otros. Como lo señala un periodista -antimilitar odioso- del sector, Cheyre prestó el servicio para el cual fue instalado por la izquierda y ahora está siendo desechado sin pudor ni estilo.
Poseedor de una alta autoestima Cheyre fue invitado a jugar un rol político al servicio del primer gobierno socialista a cambio de que lo hicieran entrar a la historia por la puerta ancha.
Prestó un servicio breve pero intenso al Partido Socialista y al ex Presidente Lagos.
Pagó un alto precio, en términos personales, familiares e institucionales, mas aun, en la etapa actual de deconstrucción sistemática de las FFAA por parte de una izquierda moribunda pero aun con capacidad de hacer daño, su personaje, al revés del Cid que ganaba batallas después de muerto, él las sigue perdiendo aun estando vivo.
El Gobierno Militar, que a poco andar fue ocupado en parte mayoritaria por miembros del Ejército, contó con apoyo popular significativo, reconstruyó –modernizando- la economía nacional y enfrentó las mayores y mas difíciles amenazas que ningún gobierno de Chile haya tenido y salió adelante en forma brillante: impidió la agresión peruana entre los años 1975 y 1976, ataque para el cual se había preparado larga y meticulosamente con el apoyo de la Unión Soviética y del asesino de Cuba, Fidel Castro; disuadió a Argentina de atacarnos el año 1978 y sacó adelante las negociaciones limítrofes correspondientes. Resistió las perversas maniobras y zancadillas de los gobiernos demócratas norteamericanos y las perfidias oportunistas de algunos gobiernos europeos.
Derrotó tres veces a la filial local del Partido Comunista: primero entre 1973 y 1975 en su intento por levantar una resistencia política encabezada por ellos mismos y que incluyera a la Democracia Cristiana; luego desde 1976 destrozó la política de Insurrección Popular de Masas con sus violentas “protestas pacíficas”, la internación de armas por Carrizal Bajo y el fallido intento de asalto a la caravana del Presidente Pinochet con el asesinato de 5 de sus escoltas y por último lo encerró forzándolo a unirse a los partidos democráticos y al Partido Socialista e incorporarse a la salida negociada.
Pero las FFAA y particularmente el Ejército también pagaron un alto precio institucional. El ejercicio del poder político introdujo prácticas ajenas a la cultura militar, debilitó la cohesión interna y distrajo a sus mejores jefes hacia funciones divergentes.
El primer Comandante en Jefe del Ejército, terminado el Gobierno Militar y sin la presencia política del General Pinochet, fue el General Juan Cheyre que contó con el apoyo decidido del Presidente Ricardo Lagos y tuvo la oportunidad de emprender la transformación y modernización que la vuelta a las funciones propiamente militares de esa institución demandaban. Comenzó la modernización técnica del material pero quedaron atrás las muy necesarias readecuaciones de la gestión financiera y logística del material y del personal, que son las deficiencias que esa institución ha seguido sufriendo hasta hoy.
La ausencia de Ministros de Defensa con la preparación y liderazgo necesario no pudo suplir las carencias institucionales y la crisis se fue presentando en forma secuencial y sin pausa, hasta acumular una situación insostenible.

El desastre de Antuco, con la muerte de 45 soldados dejó en evidencia la falta de preparación y experiencia profesional y la falta de liderazgo del mando táctico de la unidad; del mando operativo del regimiento, y sobre todo de la muy errónea respuesta del Comandante en Jefe que no asumió la responsabilidad de mando que le correspondía.
Sin duda la primera baja debió haber sido el Ministro de Defensa, pero eso es algo que en Chile no sucede -aquí el Ministro es una figura ornamental, inútil y responsablemente elusiva- pero el Comandante en Jefe, el General Juan Cheyre, no se hizo cargo de su responsabilidad y continuó en el cargo como si tal, pero ya sin el respaldo de la autoridad moral y sin el respeto que se sustenta en el ejemplo. Los soldados que quedaron tras las líneas enemigas fueron abandonados en Punta Peuco y la jauría de chacales políticos y judiciales se ensañaron con ellos.
Quedó claro que los usos y costumbre en el Alto Mando Militar ya no eran los tradicionales sino que habían sido reemplazados por formas políticas.
Lagos volvió a sostenerlo contra viento y marea, pero hecho a un lado por el lamentable socialismo profundo, los chacales se fueron encima de él y del Ejército.
La experiencia se confirmó: el militar que tiene tratos con la izquierda termina con un puñal clavado en la espalda.
No hay que lamentar la pérdida de Cheyre, sí hay que sentir el daño hecho al Ejército de Chile que con la fortaleza que dan 208 años de vida, con toda seguridad una vez mas prevalecerá a la perfidia de sus enemigos y a la debilidad de alguno de sus mandos y saldrá adelante para bien de la Patria.