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Acerca de fernandothauby

Consultor en Riesgo país, Política y Seguridad Regional, Nacional y Estrategia

Integración regional: Brasil y su nuevo rol.

El mapa Estratégico Bolivariano describía a Sudamérica (Suramérica en la nueva parla) dividida en dos espacios: en el Atlántico los antiimperialistas, con Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina; y en el Pacífico los neoliberales, con Colombia, Perú, Chile y México. Esta división correspondía, por el lado económico a una visión nacionalista y socialista  contrapuesta a otra globalizada y de libre mercado. Por el lado político, una de izquierda revolucionaria y la otra liberal. La nueva «Suramérica» tuvo a Chávez como su mentor original quien, a poco andar, decidió que su proyecto pasaba por su ingreso y captura de Mercosur desde dentro.

El intento de Lula de tomar el liderazgo de la izquierda sudamericana -huérfana después de la caída del Muro y la decadencia de los Castro- a partir del Foro de Sao Paulo, creó la “feliz coincidencia” para facilitar esta unión de la “revolución bolivariana” con la “supremacía lógica y natural” de Brasil. La persistente ilusión brasileña de hegemonizar la región en su beneficio se soslayó mediante la declaración por parte de Chávez de Brasil como un “imperialismo benévolo”.

Mercosur, ahora suplantado por una nueva organización de carácter político, -la Unión de Naciones Suramericanas, (UNASUR)-, entró en una fase, puramente económica, de agonía, tratando de resolver los innumerables conflictos que se suscitaban en el comercio intra unión aduanera.

La Venezuela revolucionaria y el Chavismo se acabaron, primero por la muerte de su promotor y luego por la crisis económica terminal resultante de sus inepcias y desvaríos económicos.

Brasil está cayendo víctima de la corrupción del Partido de los Trabajadores y de sus líderes, Lula y Dilma Rousseff y del fallido intento de hacer política económica populista y de relumbrón, al calor de un momento económico circunstancial.

Argentina logró deshacerse de la pareja Kirchner, mas por los errores de Cristina que por méritos de la oposición. Macri ganó en forma ajustada, recibió una economía destrozada y una institucionalidad política, administrativa y judicial corrompida hasta el hueso y demolida sistemáticamente, pese a lo cual parece estar teniendo éxito en rehacer el país, levantar la economía y restablecer el crédito nacional en el exterior. Uno de sus objetivos declarados es llegar a establecer una economía de mercado, globalizada, privatizada y eficiente, es decir, similar a la que impera en los países de la Alianza del Pacífico, radicalmente diferente en su naturaleza a las que conformaron el Mercosur. Esta reinserción transita por potenciar su comercio con las economías del Pacífico Occidental, a las que espera llegar empleando los puertos de Chile.

Esta asociación es deseada por Chile y es económicamente factible ya que logísticamente sus puertos están dentro del área fácilmente accesible para los productores y fabricantes argentinos.

Así, el panorama regional ha cambiado radicalmente, se abandonan las políticas de motivaciones ideológicas y las economías voluntaristas y se inclinan hacia el realismo comercial y las políticas basadas en la comunidad de objetivos e intereses.

En los tiempos chavistas, la integración pasaba por la autarquía, la autosuficiencia y la producción, la fabricación y comercio intraregional en vista a convertir a Sudamérica en un Bloque Regional de Poder en el marco de la lucha contra el neoliberalismo. La integración en los tiempos actuales requiere políticas y proyectos que superen exitosamente las pruebas de la factibilidad técnica, la conveniencia económica y la evaluación de los riesgos de cada proyecto, abandonando la impermeabilidad ideológica a la realidad en beneficio de la utopía intensamente deseada.

Estas dos visiones se reflejan con nitidez en la estructuración de los proyectos de transporte intrarregional. En el modelo chavista, del Mercosur y de la supremacía brasileña el factor crítico era el transporte terrestre, vial y ferroviario para interconectar las economías nacionales de la región en vista a incrementar el comercio interno. En el modelo de libre mercado y de la Alianza del Pacífico, es el transporte marítimo, imprescindible para que los estados de la región participen coordinada o conjuntamente en el comercio global y en forma especial, hacia el Pacífico, en la medida de sus capacidades y elecciones políticas autónomas.

Este cambio de paradigma baraja por completo el naipe geopolítico de la integración.

Primero, en un esquema de competencia global, Argentina no requiere de las muletas brasileñas, mas aun, le estorban. Esto no reabre la antigua relación conflictiva entre ambos países sino que los pone en la línea de partida en la competencia para modernizar sus economías y sus institucionalidades para definir, en la arena global, cual de los dos es mas diestro en administrar la cooperación, mas productivo y exitoso, es decir mas poderoso e influyente.

En esta carrera, la Argentina de Macri ya está corriendo y rápido, al igual que Colombia, que ya está en camino a superar su largo conflicto interno con las Farc, mientras Brasil aun se debate tratando de deshacerse del PT, de Lula y de Dilma y para enfrentar la decepción de la gente que alcanzó a atisbar lo que es ser clase media y regresó a la pobreza para, solo entonces, comenzar el rediseño de su estructura productiva e institucional construida al alero del proteccionismo y la prebenda.

Segundo, Brasil está naturalmente alejado del Pacífico, física, política y culturalmente. Sus áreas de expansión están en el centro del continente que cuenta con poca infraestructura vial y ferroviaria y está alejada de los puertos del Pacífico y del Atlántico, para llegar al destino de sus exportaciones en ultramar.

Argentina, si quiere y se decide a desarrollar una política amistosa hacia Chile, cuenta con un número apreciable de puertos chilenos a relativa corta distancia de su territorio fabril y productico.

Colombia tiene acceso directo al Caribe y al Pacífico, pero no es una aporte a la solución del problema de transporte de otros países de la región.

México es un país bioceánico, alejado de Sudamérica pero firmemente establecido como actor del Pacífico.

Esto plantea una perspectiva clara para visualizar los elementos claves para evaluar y comparar proyectos de integración del transporte regional.

Nadie en su sano juicio intentaría llevar carga de Buenos Aires a Valparaíso o del puerto de Santos a Ilo y de Rio de Janeiro a Bayobar, la carga se mueve desde la ubicación geográfica de los fabricantes y productores situados en cualquier punto de cada país hacia los puertos donde será embarcada con destino a puertos lejanos. De la misma manera, la carga de importación llega desde el extranjero a un puerto próximo para ser distribuida en una o mas regiones dentro de uno o mas países y casi nunca iría a otro puerto. Otro asunto clave es que es el dueño de la carga quien decide la ruta que seguirá su carga y el puerto por donde la despachará a su destino final. Ambas son decisiones económicas muy variables y diferenciadas según el tipo de carga, su valor y volumen. En una economía soviética, como la que pretendían los chavista, el gobierno sería quien tome las decisiones y, con seguridad, hubiera transformado un buen negocio en un fracaso. Un buen ejemplo es Bolivia en donde Evo Morales se las ha arreglado para hacer de su país, ubicado al centro de Sudamérica, un hoyo negro en el cual se cocina a fuego lento una caldo de cocaína, tomas de caminos, corrupción e ineficiencia generalizada; en que todos los corredores pasan a su alrededor sin animarse a entrar al pantano y que se quedó fuera de la globalización, chapoteando en el autoritarismo y un indigenismo de utilería.

Por último, si los gobiernos participan en el desarrollo de las vías de transporte, será en la lógica de conciliar diferentes necesidades de sus exportadores e importadores nacionales, en vista a optimizar su competitividad y no de satisfacer sus aspiraciones geopolíticas o sueños ideológicos.

En este marco, Brasil debe redefinir su rol en la región: El imperialismo está fuera de sus posibilidades; la toma de control de la Alianza del Pacífico a través de la incorporación de Mercosur con Brasil al mando, no es realista. Si quiere participar será como país, no al mando de una coalición; el comercio y la competencia serán globales y libres y no manipulados a su conveniencia.

Comportamientos como los que vimos en Chile con Odebrecht; OAS; Petrobras y el del inefable Eike Batista, todos socios del Partido de los Trabajadores y relacionados directamente con Lula y Rousseff -que fueron promovidos enérgicamente por el gobierno brasileño- no deberán repetirse y sobre todo tendrán que acomodarse a estándares que desconocen.

Ya no bastan las declaraciones de amor, los viajes sorpresivos y a deshora, los apoyos diplomáticos insinceros, mientras se continúa con la misma política imperial con ropajes revolucionarios.

Una nueva política exterior dirigida por una reactualizada diplomacia brasileña sería una sorpresa muy grata y conveniente para Sudamérica – obviamente sin la jerigonza ideológica del inefable Aurelio García- ellos deben elegir.

 

 

 

PIÑERA Y LOS MILITARES

Sebastián Piñera pertenece, -por familia, educación y socialmente- a la tradición política e intelectual democratacristiana que existió en Chile entre los años ´30 y mediados de los ´70, en que la alianza del PDC con la izquierda marxista desdibujó definitivamente su impronta socialcristiana.

Es heredero de una tradición cultural que rechaza y condena el uso de la fuerza militar del Estado aun en situaciones de crisis políticas e institucionales terminales, pero que no condena con igual fuerza su uso y amenaza de uso por parte de grupos de izquierda; que condena -mas bien critica- la violencia armada de paramilitares de izquierda, pero siempre acompañada de condicionantes y atenuantes; que llama a los militares a intervenir en política desde la oscuridad del anonimato y la “reunión privada” sin dar la cara y que una vez “hecho el trabajo” los abandona con excusas morales; que en ninguna situación de crisis propone una alternativa viable para contenerla y que llegado el momento de reconstruir la institucionalidad política y social destruida, se refugia en lamentaciones y ambiguas declaraciones doctrinarias.

Nunca se ha oído una condena clara de Piñera a la promoción y legitimización del uso de la violencia armada como forma de acción política practicada por la izquierda marxista entre los años 1965 y 1990.

Tampoco ha manifestado su valoración de la “estrategia de insurrección de masas”, de la “Operación Retorno” ni del entrenamiento de fuerzas para militares y la internación de armas y personas entrenadas para materializarla aplicada por el Partido Comunista para derrocar al Gobierno Militar e imponer su dominio; solo hay constancia –con posterioridad al término del Gobierno Militar- de que le habría disgustado la “represión”.

Tampoco se sabe con certeza que hizo durante esos años, Piñera no es hombre de segunda fila, si participó en algo no puede haber sido como acompañante, no se condice con su personalidad.

Refiere el relato de su comportamiento contra los agentes de la CNI que pretendían detener a un hombre que trabajaba para él en el Banco de Talca, en la cual muestra una potente decisión y valentía contra los abusos de esa organización, si sumamos esta característica a su reconocida inteligencia y capacidad de gestión, debemos lamentarnos que, como lo hizo su hermano José, no se incorporara al Gobierno Militar para hacerlo mas eficiente y ayudar a corregir los abusos, o a abandonarlo con la frente en alto.

Mientras fuera un particular nadie podría criticar su elección de dedicarse a sus intereses personales y no complicar su carrera con asuntos políticos o morales.

Participar o abstenerse era su derecho, pero una vez ingresado a la arena política y en su mas alto nivel, Presidente de la República, queda obligado a manifestar sus creencias y acciones respecto materias que dividen tan profunda y gravemente a la nación chilena. Y queda también obligado a entrar en el tema de la política de esos años como actor con historia personal y como sujeto de responsabilidad política.

El Estado de Chile es continuo, no se inicia con cada régimen, Piñera -como ex presidente y como posible futuro presidente- tenía y sigue teniendo la obligación de enfrentar y solucionar los efectos de la crisis política y social que dividió a Chile y que aun siguen corroyendo la unidad nacional.

En su gestión como Presidente, su comportamiento respecto al sector defensa presentó tres hitos relevantes. El primero y mas potente, fue el desconocimiento de los compromisos asumidos formalmente (por escrito) con los miembros de las organizaciones de las FFAA en retiro para hacer justicia a los militares presos. No solo los olvidó sino que tomó acciones en la dirección opuesta mediante las cuales agudizó la aplicación de procedimientos judiciales arbitrarios que en sus diálogos pre electorales con las organizaciones mencionadas, calificó de injustas y que requerían corrección drástica.

La campaña en pro de trato humanitario hacia esas personas emprendida por el jesuita Fernando Montes –con el evidente conocimiento y aquiescencia de la presidente Bachelet- da la medida de la magnitud de su -ya irremediable- error histórico.

Luego fue su sorprendente manejo del Ministerio de Defensa donde privilegió la designación de “operadores políticos” en vez de “gestores técnicos”. Primero puso como Ministro a una persona técnica y moralmente inadecuada, luego lo reemplazó por otra que se dedicó a promover su candidatura presidencial empleando a las FFAA y por último a un desconocido cuya presencia, -ofensiva en su descortesía y desinterés-, pasó sin dejar la mas mínima huella. Capítulo aparte es la inédita situación creada por el Ministro que propuso pública e internacionalmente una inaudita Estrategia de Seguridad Nacional.

Lo último fue su ataque a los “cómplices pasivos”. Cabe preguntarse, ¿el historial de Piñera durante el gobierno de la Unidad Popular y luego durante el Régimen Militar lo califica como “cómplice pasivo”, “como cómplice activo” o de alguna otra forma?

Chile es un país de odios anchos y profundos. Su experiencia presidencial debe haberle mostrado hasta que punto este odio está vivo. Él y su familia fueron objeto de burlas, ataques y difamación. Los odios no se han reducido, se han solidificado.

Una minoría odiosa y con olvidos selectivos no permite que la crisis del 71 al 90 quede atrás, para lo cual sus activistas han levantado memoriales para el cultivo del odio, mientras ignoran olímpicamente su legitimación de la violencia como arma política, el desprecio a la democracia –que llamaron “formal”- entre los años 1965 y 1973 y aceptan la mentira un arma política.

Los actores políticos, gobierno, congreso y partidos se niegan a entrar en un debate honesto y veraz, siguen justificando maniqueamente sus preferencias sin escuchar a “los otros”. Siguen patéticamente tratando de olvidar la historia y de aparentar que creen en sus propias justificaciones, auto absoluciones, mentiras y deformaciones del pasado.

Piñera no es otro observador mas, es su deber dar la cara y abordar el problema abiertamente, con la altura de miras, con la sabiduría y la generosidad de un estadista. Desgraciadamente, no parece interesarle ni entenderlo así.

Es la desgracia de la relación entre los Militares y Piñera

 

 

 

LA DEMOCRACIA CRISTIANA Y LOS MILITARES

La Democracia Cristiana en Chile es una variedad original y en muchos aspectos divergente de los partidos demócrata cristianos europeos. Su tendencia de izquierda se ha impuesto sobre otras vertientes ideológicas internas, en parte por accidentes de la historia; en parte por sus orígenes disidentes de la derecha tradicional y últimamente por la creciente variedad de tendencias radicales existentes entre sus miembros.

Es justo reconocer que aun desde sus comienzos mas doctrinarios, hubo miembros del PDC que mostraron inclinación hacia formas edulcoradas del marxismo, así como hubo tendencias capitalistas y también hacia el liberalismo social y económico.

Esta tradición tiene una amplia variedad de características distintivas, de las que solo me referiré a las que inciden en lo que nos ocupa: la relación entre la Democracia Cristiana y los Militares.

Cristián Gazmuri, historiador de fuste y simpatizante DC, en su obra “Eduardo Frei Montalva y su época” describe muy bien las dudas, esperanzas y aspiraciones de Frei Montalva y de la DC en sus dos experiencias de golpes de estado, antes de1930  y el de 1973, en los que la actitud y lógica DC frente a las FFAA queda en clara evidencia.

La crisis económica mundial de 1929 destruyó la economía liberal imperante en Chile desde la revolución del 91 y debilitó gravemente al gobierno dictatorial de Carlos Ibáñez. Es generalmente aceptado que Chile fue el país mas severamente golpeado por esta crisis mundial y que el gobierno de ese entonces debió hacer una travesía en extremo difícil: abandonar el sistema económico liberal, de libre comercio, e implantar otro de economía bajo dirección gubernamental, de comercio regulado, de sustitución de importaciones y con un fuerte tinte socialista que permitiera hacerse cargo del desastre social que provocaba la crisis en la población.

A partir de 1930, los jóvenes que años después conformarían la DC bajo el liderazgo intelectual de Eduardo Frei Montalva, se tomaron e instalaron en la Asociación Nacional de Estudiantes Católicos, (ANEC)», creada en 1915, la que a través de un proceso de politización paulatina se fueron involucrando en la acción política “antidictatorial.

Es necesario también recordar que “la dictadura de Ibáñez” fue la respuesta política nacional, encabezada por los militares, para imponer leyes “sociales” que establecieran mejores condiciones para una masa de trabajadores desprotegidos y muchas veces duramente explotados y para poner algún atajo a una oligarquía política que legislaba en beneficio propio y de sus aliados terratenientes, mineros y navieros.

Ya en 1932 Eduardo Frei Montalva reconoció que “el régimen se deterioraba a ojos vistas” y se incorporó suavemente a la oposición. El principal foco de resistencia al gobierno de Ibáñez se alojaba en la Universidad de Chile y los estudiantes de la Universidad Católica desde la ANEC liderada por Frei aportaron un tibio apoyo: “El alumnado de la UC acuerda suspender las clases hasta el definitivo derrocamiento del régimen dictatorial, al que combatirá por todos los medios que tenga a su alcance”.

A la caída de Ibáñez asumió Juan Esteban Montero cuya caída a su vez fue precipitada por una sublevación militar a las órdenes del Coronel Marmaduque Grove que encabezó su “República Socialista”.

Los jóvenes de la ANEC (futuros Falangistas y luego Demócrata Cristianos) que habían hecho campaña por Juan Esteban Montero reconocieron que “su falta de gravitación política conspiraba contra la defensa del régimen (de Montero) y que no podían frenar el golpe militar, (y) comenzaron a darse cuenta que debían definirse en el orden político contingente”. “Alejandro Silva Bascuñán relata “que la profunda emoción sentida por dicho acontecimiento, no tuvo otra forma de manifestarse que en numerosas reuniones privadas en que se discutía estérilmente acerca de lo que podía hacerse (… ) Eran justas de mera academia”, “con todo, un grupo de estudiantes firmaron un documento que titularon “Digamos la verdad” en apoyo a la legitimidad y constitucionalidad del gobierno de Montero”. Frei no firmó.

Según Gazmuri, “Durante 1932, los militares, que habían estado tras todos estos cambios y cuartelazos, habían caído en el descrédito. De ahí que se llegara a formar una Milicia Republicana con el fin de evitar otros golpes militares” a la que se incorporaron muchos políticos. “Frei no; por su cultura, no se avenía con el espíritu castrense”.

Esta milicia, de completa inutilidad militar, de hecho, fue una provocación innecesaria ya que para que hubieran golpes de estado era necesario que existieran las condiciones que movilizaran intereses políticos y sociales que concurrieran a pedir apoyo militar, como había sucedido en los años anteriores a 1930. Gazmuri omite a los grupos sociales, económicos y partidos políticos que habían alentado, apoyado y beneficiado “de todos estos cambios y cuartelazos”. Como muestra, el origen del actual Partido Socialista es el grupo del “cuartelazo” de Marmaduque Grove.

En “Chile desconocido” Frei explica así la obra de Ibáñez: “En esa época se produce un cambio en la orientación política. Práctica y teóricamente se liquida el Estado Liberal. Este gobierno, sin saberlo y sin quererlo meditadamente, implanta un avanzado socialismo estatal” … Gazmuri dice, “En todo caso, por relativamente suave y positiva para el país que haya sido la dictadura del General Ibáñez constituyó la primera impresión que tuvo el joven Eduardo Frei de un gobierno autoritario y quizás creó en su sicología una resistencia inconsciente a ese tipo de regímenes. Esta pudo pesar, junto a aspectos propiamente doctrinales, en particular su fe en la democracia, y a pesar de comprender lo inevitable del golpe de Estado de 1973, en su negativa a colaborar con el gobierno de Pinochet cuarenta años después”.

En esta muy breve síntesis podemos ver los elementos iniciales que conformarían la cultura antimilitar del PDC desde antes de su existencia formal hasta hoy: Toma de conciencia tardía y a regañadientes de la magnitud e intensidad de la crisis que se vive; aproximación ideológica al problema, aunque sea prácticamente inaplicable; doctrinarismo a todo trance; frustración frente a la impotencia del debate académico cuando se enfrenta a la fuerza o al caos; duda e indecisión ante a una realidad adversa; apreciación de la necesidad de la fuerza y simultáneamente, rechazo a su aplicación y consecuencias. Desconocimiento de la cultura militar y asimilación de su incomprensión a un presunto “déficit intelectual y a falta de sofisticación” militar. Consideración de lo militar como antítesis de lo intelectual.

Esta visión concluye lógicamente en el desconocimiento de la magnitud y éxito de los cambio efectuados por el régimen militar, a partir de una situación de crisis y caos. Para Frei, si Ibáñez, a partir de una economía liberal, creó en Chile una potente red social (socialista) para controlar la crisis, no fue como una respuesta realista para enfrentar una crisis brutal sino algo accidental, “sin quererlo meditadamente”.

Desde el punto de vista político e ideológico de la Democracia Cristiana, la crisis de 1973 tiene un desarrollo similar: reconocimiento tardío de la crisis terminal; aceptación en privado y a regañadientes de la inevitabilidad de la intervención militar; sorpresa y rechazo ante la violencia en acción; apoyo inicial; esperanza de que el Partido “fuera llamado a hacerse cargo del gobierno” confirmando la incapacidad intelectual de los militares; rechazo político y paso paulatino a la oposición en base a críticas morales y de falta de “democracia”. Desconocimiento de la profundidad y eficacia de los cambios efectuados por el gobierno militar.

Frei apoyó el golpe de Estado, en esto no hay dos posiciones; también es cierto que rápidamente se dio cuenta que por ese camino no iba políticamente a ninguna parte, por lo mismo también concuerda con la izquierda en que la historia de Chile comenzó el día 11 de septiembre de 1973 y que los tres años previos nunca existieron. Esta amnesia selectiva no resiste el paso del tiempo y mas temprano que tarde el tema saltará al centro del escenario. Por mucho que los deudos de Frei Montalva quieran hacer de su padre un mártir y víctima de «los militares», la verdad es otra, fue aliado y mentor de las fuerzas que derrocaron a Allende y tratar de camuflarlo es tratar de tapar el sol con un dedo. La realidad es que el gobierno de Allende no tenía solución, pero cuando la realidad no coincide con las conveniencias, peor para la realidad.

No quiero calificar el comportamiento del partido, pero si podemos identificar algunas constantes: la disociación entre realidad e ideología; el conflicto dubitativo entre la violencia y la necesidad política, y la sorpresa ante la acción militar tanto en combate como en la gestión de gobierno.

Los líderes democratacristianos son herederos de esta tradición cultural, que rechaza y condena el uso de la fuerza y la violencia con fines políticos, aunque no propone ninguna alternativa viable para casos de ruptura institucional ni rechaza los efectos de este uso que resultaron eficaces para la nación y para ellos como particulares.

Es muy interesante esta ambivalencia cuando se trata de la violencia aplicada por las FFAA y cuando lo es por parte de grupos armados o por gobiernos de izquierda.

Su actitud frente a la lucha entre las fuerzas de seguridad del gobierno militar y las fuerzas, primero del castrismo, representado por el MIR y luego del Partido Comunista, bajo la marca de Frente Patriótico Manuel Rodríguez es ejemplar.

A comienzo de los ochenta, el Partido Comunista cambió su estrategia militar y comenzó a desarrollar su nueva “política de rebelión popular de masas”. Se inició una activa campaña de ataque terroristas; se dio comienzo al “trabajo militar de masas” y se mantuvo “el trabajo hacia las FFAA”. Para dirigir este esfuerzo se inició el retorno de cuadros entrenados militarmente y se reactivó la directiva del PC. En esta batalla, las fuerzas de seguridad del gobierno militar destruyeron a tres directivas completas del PC insertadas desde el extranjero y capturaron y dieron de baja a un número apreciable de sus cuadros, capturando una gran cantidad de armamento y documentación.

Es interesante apreciar que el PDC puso y sigue poniendo toda la carga de la culpabilidad de la violencia en las fuerzas de seguridad y no en los miembros del PC, que son victimizados como el objeto de la represión militar.
Es evidente que la iniciación de las acciones militares contra el gobierno de Chile fue una decisión y una directiva del PC y que la agresión fue materializada por sus miembros con el apoyo de Cuba, la URRS y Alemania Oriental, comenzando por la internación por parte del Gobierno de Cuba de un gran cargamento de armas, municiones y explosivos por Carrizal Bajo y con el ingreso clandestino de fuerzas militares entrenadas en esos mismos países. Si eso no es una agresión, esa palabra no tiene significado.

Pero para el PDC toda la responsabilidad de la «represión» cae única y exclusivamente en las fuerzas de seguridad del Gobierno de Chile, tratándose en realidad de una respuesta netamente defensiva por parte del gobierno ante una acción ofensiva militar y política del Partido Comunista.

La pregunta que el PDC nunca podrá responder es como se habría desarrollado la situación para ellos si su archi enemigo, el Gobierno Militar, hubiera sido derrotado por el PC. Este tipo de análisis y reflexiones es rechazado frontal y totalmente por el PDC y se mantiene en el plano de la teoría política y de los gustos y preferencias doctrinarias, aunque sean impracticables. Esto es lo que les permite mantenerse moralmente impolutos y medrar a costas de la suciedad y la sangre de otros, en este caso, de los militares.

La incongruencia de su posición política y moral frente a los militares ha encontrado una solución en el refugio detrás del poder judicial, y como ese poder fue paulatinamente cooptado por la izquierda a lo largo de los gobiernos de la Concertación, han concluido en una posición incómoda, aliados con el PC en la estrategia de “ni perdón ni olvido” para agudización de las contradicciones en vista de “avanzar” hacia el enfrentamiento y la síntesis, enfrentamiento que la burguesía solo puede perder.

El encierro de ancianos de 95 y mas años, aquejados de enfermedades terminales y las sucesivas y violenta campañas del PC contra la prisión de Punta Peuco en un contexto de total impunidad para los miembros paramilitares del PC es algo que no resiste cinco minutos de análisis, pero la solución DC es no concederle ni siquiera esos cinco minutos, como si así el tema desapareciera y no hubiera nada que decidir. Si alguien cree que la sucesión de abusos y atropellos contra esos ancianos ex miembros de las FFAA quedará en nada, creo que está equivocado.

Si el PDC piensa que ya se sacudió del problema y se lo endosó a los jueces, también está equivocado. Mas temprano que tarde el muerto saldrá de su tumba y lo hará en el momento menos conveniente para ellos y para Chile.

Una revisión profunda y seria en el PDC sobre su forma de entender y relacionarse con los militares y con la verdad histórica es fundamental para la salud de nuestro país. Como decía Eduardo Frei, «La Verdad tiene su Hora».

COMO EMPEZAR A SALIR DE LA CRISIS

Las elites dirigentes chilenas no pueden estar mas desprestigiadas. La peor, la elite política. Nadie la valora, nadie le cree.

La Presidente de la República tiene un 68% de rechazo y genera confianza solo al 33% de los ciudadanos. El 77% de los chilenos no tiene confianza en el Congreso. El grupo dirigente de primera línea la completan los empresarios con el 55% de desconfianza y los jueces con el 58%. Estamos en problemas.

Nosotros los dejamos llegar a donde se encuentran, hacen lo que hacen por nuestra flojera y desidia. Es hora de ponerle coto.

En marzo de 2015 la Presidenta Michelle Bachelet anunció, con gran expectativa mediática, la conformación de una nueva instancia. Se trataba de la Comisión Asesora Presidencial contra los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la corrupción, presidida por el economista Eduardo Engel.

Las vinculaciones e irregularidades entre los negocios y la política se habían instalado con fuerza, atacando directamente la popularidad del Gobierno y, particularmente, de la propia Mandataria. Los casos Penta y Caval obligaban a diseñar una nueva estrategia ante la ciudadanía.

La regulación del financiamiento de las campañas electorales sería, entonces, uno de los discursos más recurrentes. La tarea la encabezaría Engel, acompañado de quince personas seleccionadas por el Gobierno y debería proponer acciones “recogiendo las mejores prácticas a nivel mundial, escuchando a la ciudadanía, a expertos y organismos internacionales mediante audiencias”.

La tarea era delicada, anteriormente el Congreso había iniciado un proceso similar que fue considerado insuficiente y de una lentitud que mostraba el bajo entusiasmo que el proceso suscitaba en la Corporación legislativa. Ahora Engel debía pisar el acelerador y proponer mediadas reales y efectivas, no mas cosmética, enfrentando directamente al Poder Legislativo.

A cuatro meses de que la Comisión entregara las propuestas sobre conflictos de interés, tráfico de influencias y corrupción, sus integrantes critican el lento trámite legislativo, los vacíos que se están generando, las deformaciones de sus propuestas y las resistencias que surgen cuando se trata de regular la política. El tema de las reelecciones eternas ha sido desvirtuado. El dicho “hecha la ley, hecha la trampa”, está siendo aplicada por los expertos en hacer leyes .. y en hacer trampas.

Ningún grupo corporativo ni ninguna persona entrega el poder voluntariamente, hay que quitárselo a tirones. Menos lo entregarían los parlamentarios chilenos con sus sueldos extravagantes, sus variadas asignaciones, viajes pagados, pasaportes diplomáticos, comisiones al extranjero a lugares exóticos e inútiles para sus electores, al posicionamiento alcanzado en la trenza partidaria y muchas otras prebendas y garantías.

No nos hagamos ilusiones en las próximas elecciones no podremos sacarlos de sus nichos dorados. Pero si podremos ir raleándolos y deshaciéndonos de los mas maleados. Esta será una larga lucha en que los ciudadanos, los que pagamos, debemos hacer valer nuestro poder: el de elegirlos o no, el de apretarlos para que no hagan trampas y el de vigilarlos de cerca e implacablemente.

Contamos con una herramienta poderosa: las redes sociales. Ahí podemos desnudarlos, dejar sus vergüenzas a la vista, exigirles respuestas, evidenciar sus evasivas y medias verdades – medias mentiras. Las redes socieles nos permiten eludir sus arreglos con los periodistas “comprometidos” y con los medios controlados por la trenza político – empresarial. La red es libre y democrática.

No se trata de demoler el sistema, se trata de purgarlo. No se trata de eliminar la política, se trata de ponerla en su lugar: sirvientes de los ciudadanos, no sus amos.

Creo que tenemos alternativas:

– No votar por ninguno de los “eternos”. Dejar de votar o votar nulo es simplificar su problema, a ninguno de ellos le da vergüenza ser diputado, senador o presidente con cuatro votos. No sirve votar nulo, ni blanco, ni no ir a votar. Hay que votar por un candidato que esté en la línea política de cada cual de nosotros pero que no vaya a la reelección. Solo caras nuevas. Así impulsaremos un reajuste del poder dentro de los partidos e iremos alejando a los “eternos”. Romperemos las alianzas y compadrazgos con los empresarios y tendremos la oportunidad de aprovechar la relativa falta de destreza de los nuevos para apretarlos y exigirles un comportamiento mas decente. Eventualmente abriremos una ventana para que salga el mal olor y tengamos un nuevo comienzo.

No se trata de que “se vayan todos”, se trata de que “se cambien todos”.

– Control permanente y escándalo en la red. Debemos mantener, cada cual en el ámbito y espacio en que tenga mayores posibilidades –administrativo, político, educacional, financiero, de defensa, de obras públicas etc. – una vigilancia constante de qué hacen, qué dicen, con quién se juntan, cuánto ganan y cuánto gastan, a quiénes apoyan y por qué, a donde viajan y para qué, a quiénes favorecen con sus leyes, cómo se financian, a quiénes les piden plata –donaciones o préstamos-, sus abuso de poder: con los carabineros, con los ciudadanos, en las oficinas públicas, en los caminos, consiguiendo entradas liberadas, puestos para los parientes etc.

Una mirada escrutadora y crítica permanente.

– Equilibrios; que no hagan nada sin consultar a sus electores. No dejarlos que hagan lo que quieran. Obligarlos a escuchar a los afectados, a todos; exigir la publicidad de sus votaciones y de sus argumentos; impedir votaciones y aprobación de leyes entre gallos y medianoche, a la carrera o a escondidas. Armar escándalo cuando esto suceda y exigir la anulación de las leyes aprobadas. Mas vale que no haya ley respecto a algo a que haya una ley mal hecha y a la medida de alguien. Mas vale que una nueva ley se demore a que salga un bodrio.

Exigir a los partidos que haya primarias abiertas y públicas, que los candidatos sean aprobados por los electores de la región que quieren representar, si no lo hacen, boicotearlos. Entre los ciudadanos tenemos expertos en todo, que cada uno de ellos analice y revise las leyes … no para imponer su preferencia sino para destacar su errores. Si tenemos malos políticos es porque se lo permitimos … y ellos abusan. Basta.

Los diputados y senadores son nuestros representantes, no nuestros amos. Nosotros los elegimos, les pagamos y si dejamos que nos mandoneen es por nuestra culpa y entonces, a no llorar. Cuando hayamos recuperado el control podremos hacer cambios reales y profundos, no antes.

DDHH, ARMA ENVENENADA

Dentro de la saga delictual de la nuera y el hijo de Bachelet, salen a diario nuevas evidencia de los males que afectan a la elite dirigente: empresarial, política, religiosa, judicial, entre otras.

Todos ellos son deplorables, pero pareciera que la descomposición de la justicia es la que mas daño causa al cuerpo social. En efecto, es la degradación del último resguardo de los ciudadanos ante el abuso de “los poderosos de siempre” como tan bien los identifica la Presidenta.

La “filtración” selectiva a la prensa de los contenidos de las investigaciones de algunos fiscales, que lograron dar lustre y brillo a sus nombres para posicionarse como estrellas, es el punto mas alto de la traición sistemática a sus deberes e integridad moral. Mientras los afectados por estos delitos fueron solo los militares no hubo voluntad para que ninguna autoridad reclamara y las pocas, poquísimas, que lo hicieron, fueron completamente ignoradas.

El caso del investigador del “Caso Fragatas”, que “filtró” a un periódico digital un grueso legajo de información Secreta entregada por la Armada es, sin duda, todo un modelo de infidencia y descomposición ética. Cuando hubo un suave reclamo por el abuso, el poder judicial se comprometió a investigar. No pasó nada. Entre bueyes no hay cornadas.

Ahora tenemos la prueba de la forma en que opera la colusión DDHH – Poder Judicial.

Sergio Bustos, -denunciante de los delitos cometidos por la nuera presidencial y sus asociados- se enfrentó, junto a militares y civiles, a una sorprendente e infundada acusación de violaciones a los DDHH a tres meses de hacer su denuncia contra Caval:

El 4 de agosto de 2015 Bustos fue querellado por la “Agrupación de familiares de ejecutados políticos” por su presunta participación en el homicidio del mirista Rolando Angulo, junto a otros civiles y militares. Fue detenido de inmediato, pasó una noche en prisión y sigue siendo investigado en dicha causa que lleva el ministro Claudio Arias de la Corte de Apelaciones de Chillán. “No tenía ningún antecedente (de la acusación), pero sospechaba que algo se había tejido, no sé de dónde. Desde el principio, cuando me citaron a la Corte de Apelaciones de Chillán, no sabía de qué me acusaban. Me extrañó mucho. Siempre sostuve lo mismo, no conozco a la gente que me dicen que estuvo involucrada. El único pecado mío fue vivir en San Carlos. Me había ido a fines de 1973 de San Carlos, porque me había separado de mi mujer, y los hechos ocurrieron en 1974. Sabía que tendría que haber algo oculto en esto pero no sabía cómo ni quién. Me llegó este golpe tan fuerte que estuve una noche preso.

-¿Ud. desconoce las acusaciones en DD.HH.? – No tengo nada que ver con eso. Siempre lo dije y lo sostuve. Me alegra que se hubiese encontrado esta conversación porque me quita un gran peso de encima. Los testigos que aparecen en la querella en mi contra no sé quiénes son, nunca los he visto, y es primera vez que escucho hablar del caballero que mataron”.

La “conversación” a que alude Sergio Bustos es una grabación obtenida por Carabineros de una comunicación entre Mauricio Valero, cómplice de Natalia Compagnon, con una persona identificada como “Ricardo” en que señalan que hablarían con la agrupación de familiares de ejecutados políticos para involucrar a Bustos en violaciones a los  DD.HH., presentando una querella de presunta responsabilidad en la muerte de un mirista ocurrida en 1974.

La conversación ocurrió el martes 31 de marzo de 2015 a las 20.59 de la noche y duró 10,23 minutos, el mismo día que la prensa publicó cuatro correos que mencionaban a “la Señora” (también conocida como “la Madrina”) para conseguir una reunión con Andrónico Luksic, y pedirle $6.500 millones para financiar el negociado que intentaba armar Compagnon y su grupo. En la conversación transcrita por Carabineros, Valero y “Ricardo” traman involucrar a Sergio Bustos en temas de derechos humanos contactando a la “Agrupación de familiares de ejecutados políticos” para que lo haga.

 Diálogo entre Valero y “Ricardo”:

-(Ricardo) Yo preferiría mil veces, como te decía yo la otra vez, -te lo dije medio en broma y medio en serio-, yo haría el contacto con la asociación de educación de detenidos desaparecidos (sic) por el asunto de Bustos como torturador, viejo. Creo que Bustos sería impactante decir dos cosas en la prensa, que Bustos es un torturador sindicado por la asociación de educación de los derechos humanos (sic), y después decir a la prensa cómo es posible que este torturador tener tanta fe, ahora a mí me gustaría hacerlo, hueón”.

(Mauricio Valero) – Ya po, mira, yo mañana me voy a juntar temprano a una reunión a las ocho y media, te voy a mandar los datos para que puedas acompañar a Marcelo a esa reunión.

(Ricardo) -Sí, por supuesto.

(Valero) -Esperamos resolver esto.

(Ricardo) -Correcto.

(Valero) -Este fin de semana, lo antes posible.

Estos hechos muestra que una “agrupación de familiares de ejecutados políticos” puede -y lo hizo- organizar una falsa causa judicial con acusación, denunciantes, testigos y que un juez encierre a ciudadanos inocentes sin pruebas válidas.

La facilidad, rapidez y eficacia de la dupla “organismo de defensa de DDHH – Justicia”, para armar una acusación y encerrar a cualquier persona, son argumentos suficientes para mostrar como funciona el amedrentamiento apoyado en la manipulación de la justicia. El mensaje es claro. “Nosotros hacemos lo que queremos porque tenemos una máquina imbatible”.

El financiamiento del negocio es sólido. La acusación suele terminar sin probar nada, pero el juez, haciendo uso de la ficción del “secuestro permanente” puede encarcelar a cualquiera. La sentencia incluirá una “indemnización” a los demandantes por cifras que rondan los $ 800.000.000, de los cuales el 30% (app $ 270.000.000) van al abogado patrocinante, y el resto se distribuye entre deudos, testigos y otros que mas temprano que tarde quedarán al descubierto..

Organizaciones de DDHH en manos de delincuentes ya cebados y seguros de su impunidad conforman una arma letal para la convivencia nacional.

 

 

 

Las mentiras ferroviarias de Evo

Evo Morales tiene el feo hábito de mentir: en la celebración de sus primeros 10 años de gobierno aseguró, ante un menguado auditorio en la Plaza Murillo, que una parte importante de los chilenos apoyaban su aspiración marítima a solo días que una encuesta confirmara por enésima vez que en Chile el 66% de la población es partidaria de no dar NADA a Bolivia y un robusto 90% es partidaria de no conceder costa soberana a Bolivia en territorio chileno. Para apuntalar su mentira llevó a un pequeño grupo de miembros del Partido Comunista como“representantes” de los movimientos sociales de Chile para que hicieran de comparsa.

Poco antes, la Unión Europea debió elevar una “protesta formal” ante el gobierno boliviano por emplear la imagen de su embajador Thimoty Torlot que aparecía avalando la campaña de Morales para eternizarse en el poder. Respecto a Chile miente a diario, pero eso es parte de su obsesión antichilena.

A su pueblo lo ha enredado con mil mentiras en torno a un presunto ferrocarril transoceánico de cuya participación pretende haber excluido a Chile.

Veamos algunas verdades:

1.- El “Corredor Central” existente y obstruido por Bolivia

El primer corredor o “eje de conectividad vial intrarregional” se planeó el año 2007 y fue el llamado “Corredor Central” que uniría por vía terrestre el puerto de Santos en Brasil con el de Arica en Chile, pasando por Bolivia. El corredor está construido pero inoperante ya que Bolivia exige que la carga brasileña que transite por su país, sea transportada exclusivamente por empresas bolivianas lo que no es aceptado por Brasil. Esta exigencia liquidó el proyecto y ese corredor no pudo entrar en servicio regular. Dado que no se logró acuerdo sobre el régimen de uso de dicha vía se hizo necesario diseñar y poner en ejecución nuevos proyectos (sin la participación obstruccionista de Bolivia) que uniera el centro oeste y el sur de Brasil, y Paraguay y Argentina, a los puertos del norte de Chile.

2.- Las alternativas chileno – argentinas – paraguayas – brasileñas

La primera alternativa considerada es una vía terrestre que transitara por Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, partiendo de Sao Paulo, atravesando el Mato Groso del Sur, pasando por Paraguay, Paso Hondo en Salta (Argentina), paso de Jama hacia Antofagasta y finalizando en los puertos chilenos de Antofagasta, Mejillones e Iquique.

La segunda es una vía terrestre que va desde Porto Alegre (en el Atlántico) a Coquimbo (en el Pacífico) transita por Brasil, Argentina y Chile. Cruza por el paso de Agua Negra en la provincia de San Juan (Argentina) y llega a Coquimbo (Chile).

Una tercera alternativa es el proyecto de ferrovía que una el puerto brasileño de Paranaguá con Antofagasta pasando por Paraguay y Argentina.

La realidad hoy.

La primera alternativa señalada anteriormente es la que ha avanzado mas en su concreción. Parte importante de los mercados de la agroindustria brasileña, paraguaya y argentina son China y otros puertos del Pacífico y no había ninguna comunicación vial directa entre el sur de Brasil y los puertos del norte de Chile. En 2014 se puso en ejecución un proyecto de integración vial que ha tenido un desarrollo importante y exitoso. Este corredor vincula el centro-oeste brasileño, el Chaco paraguayo, el norte argentino y el norte chileno.

Se licitó la pavimentación de los últimos 600 kilómetros de caminos que faltaban en Paraguay y faltan unos 100 Kilómetros en Argentina. En Chile deben materializarse algunas inversiones en los puertos terminales y entre Brasil y Paraguay falta un puente de 400 metros. Las obras y lo mas complicado, el reglamento de operación del corredor, deberían entrar en funciones dentro de los próximos cinco años.

El corredor de comercio Chile – Argentina o “Corredor Binacional Sur”

Aparte de lo señalado y con la lentitud propia de los grandes proyectos, el corredor ferroviario entre la Zona Central de Argentina y los puertos de la Zona Central de Chile por el túnel de baja altura por el Cristo Redentor, sigue avanzando. El cambio de gobierno en Argentina permite ser optimista en el aumento de la velocidad del mismo.

El “Corredor ferroviario bioceánico” entre la costa atlántica de Brasil y la costa del Pacífico de Perú.

A mediados del mes de mayo de 2015, el presidente de la República Popular China y la presidente Dilma Rousseff firmaron varios acuerdos bilaterales en el marco de una visita de estado del primero a Brasil. Los medios brasileños informaron que “uno de los grandes objetivos de la visita del primer ministro chino Li Keqianq a América Latina (era) el desarrollo del megaproyecto del tren bioceánico entre la costa atlántica de Brasil y la costa pacifica de Perú”.

En un ambiente de euforia, la prensa brasileña informó que “la presidente Rousseff anunció varios acuerdos de inversión y comercio con China por más de US$53.000 millones. Entre los acuerdos bilaterales se encuentra el comienzo de los estudios de factibilidad para la línea ferroviaria.

Además del tren bioceánico que unirá Brasil y Perú, otros proyectos incluyen renovaciones en puertos y aeropuertos y la construcción de varias carreteras para agilizar el transporte de granos y carnes porcinas y avícolas, entre otras materias primas. “El Puerto de Açu en el norte del estado de Rio de Janeiro sería el punto del embarque. El tren pasaría por las zonas agrícolas del centro de Brasil antes de pasar por la Amazonía y cruzar la cordillera. La ruta peruana aún no está definida”.

Viabilidad del proyecto el “Corredor ferroviario bioceánico” Brasil – Perú

Según la Unión Internacional de Ferrocarriles, “resulta más costoso enviar soja a China a través de los puertos peruanos que hacerlo desde el puerto de Santos en Brasil”. El “Corredor Ferroviario Bioceánico Central” es inviable desde el aspecto económico”. Si se embarca en el puerto de Santos el costo de transportar una tonelada de soja desde Lucas do Rio Verde hasta Shanghái, China, asciende a US$ 120.43; su envío a través del puerto de Perú costaría US$ 166.92. “Es una diferencia de US$ 46.49 por tonelada” (dólar considerado a 3.00 reales por dólar).

El cálculo no toma en cuenta el costo de construcción de la ferrovía bioceánica que de 3,650 kilómetros, de los cuales más de 1,000 km pasarían a través de los Andes. El gobierno de Dilma Rousseff estima (antes de ningún estudio formal al respecto) que el proyecto requerirá una inversión de US$ 40,000 millones solo en el lado brasileño.

Por su grandeza y dudosa sostenibilidad económica, el ferrocarril bioceánico es comparado en el sector privado con el tren de alta velocidad entre Campiñas y Río de Janeiro, un proyecto que fue “la niña de los ojos” de Rousseff durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y que ahora está archivado, mencionó Estadão”.

Evo se cuelga sin ser invitado

Humala se manifestó rápido. El tren transitaría por el norte de Perú y llegaría a los puertos de esa zona: Bayovar, Piura e incluso Callao. Evo se indignó y reclamó que Perú le estaba haciendo trampas. Gritos van quejidos vienen, el tema se calmó – total se está hablando de una idea que aun no tiene ni siquiera estudio de prefactibilidad – y Evo comenzó a mentirle a los bolivianos.

Como el tren era, obviamente, un asunto chino, peruano y brasileño buscó enredar el negocio y metió a los alemanes. El Vice ministro de transportes e infraestructura digital de Alemania fue a Bolivia y dijo de todo: “Con Perú impulsaré que el tren pase por Bolivia”; “la construcción del tren bioceánico es el megaproyecto del siglo”; que “la mejor conexión entre los puertos de Santos (Brasil) e Ilo (Perú) a través de Bolivia representa la solución”; “propuso al Gobierno boliviano financiar la construcción de la línea férrea con recursos tanto públicos como privados”; que iba encontrarse “en el aeropuerto de Lima con el viceministro de Transportes del Perú, (Henry Zaira Rojas), con el que vamos a tratar varios temas bilaterales. Uno de ellos será el tren bioceánico y yo voy a impulsar y fomentar la solución para que el proyecto (ferroviario) pase por Bolivia” y cerró con un broche de oro: “Bolivia es un jaguar listo para saltar” (¿cómo que los alemanes no tienen sentido del humor?.)

A todo esto, los protagonistas y dueños del proyecto de tren- Brasil y Perú-, no participan de estas fantasías delirantes, raro, ya que mal que mal es de ellos. Pero para Evo la realidad no importa son las imágenes y las palabras las que valen.

Según Morales, el tren «Unirá el Puerto de Santos (Brasil) con Puerto Suárez (Santa Cruz) y de ahí al Pacífico; ¿será Ilo o Mataraní? Los hermanos peruanos decidirán”. Hasta donde se sabe, ya decidieron y son los puertos del norte de su país, por lo que el tren no pasaría por Bolivia. Todo un cuento. Mas absurdo aun, mientras Morales hace inútiles contorsiones para tratar de conseguir un puerto soberano en Arica (Chile), levanta una competencia portuaria en Ilo (Perú). Una situación absurda por donde se la mire, el tren recorrería un largo trayecto por Brasil y Bolivia y concluiría en un puerto peruano en el medio de nada, a pocos kilómetros de sus sueños ariqueños!.

Como nunca funcionará un tren que transite por Bolivia ya que la idea brasileña es incorporar al Mato Groso al circuito exportador, la verdad no importa. El tema de Morales es seguir en el poder y para eso hay que seguir contándole cuentos a los bolivianos.

Negociar con el gobierno de Morales es una Misión Imposible. Este tipo de comportamientos debería alertarnos para mantenernos alejados de tratos con Bolivia mientras no haya un gobierno con un razonamiento medianamente lógico y que no mienta.

 

 

LA MOLÉCULA BOLIVIANA

A mediados de 1990 se descubrió gas en el departamento de Tarija. Como es habitual, al comienzo se habló de yacimientos gigantescos y riqueza instantánea para el país. Los apetitos de la oligarquía boliviana se despertaron y, en el otro extremo, los chavistas bolivianos vieron la posibilidad de emular la revolución que se iniciaba en Venezuela.

El año 2001 Chile y Bolivia comienzan la negociación de un proyecto para exportar gas natural boliviano a través de puertos chilenos hacia Estados Unidos, lo que dio pié a que el año 2002 recrudecieran las protestas cuando Jorge Quiroga, elegido tras la muerte del presidente Banzer, decidiera exportar el gas por el puerto chileno de Mejillones hacia los mercados de EEUU y México.

Los gritones se opusieron a todo. Al final no se concretó nada y el gas siguió bajo tierra.

En 2003 Sánchez de Lozada nuevo presidente de Bolivia, decide exportar el gas natural por Chile (Mejillones). El 2003, bajo el liderazgo de Evo Morales y Felipe Quispe se reanudan las protestas, ahora exigiendo la estatización del petróleo y una nueva Constitución.

Luego vinieron los disturbios en Warisata, Sorata y al final en El Alto, con una cantidad de muertos y heridos en un tiroteo entre los militares y civiles armados.

Sanchez de Lozada escapó a EEUU y asumió nuestro conocido Carlos Mesa. Como es normal, toda la protesta pasaba por culpar a Chile de cualquier cosa.

Carlos Mesa, cómplice de los motines de Evo, trató de jugar con Chile proponiendo el cambio de “Gas por Mar”, alegando que el gas era el eje de la integración regional. En este sainete, sorpresivamente en abril, Mesa introdujo una cláusula en su contrato con la Argentina de Kirchner para que ese país asegurara que “ni una molécula de gas boliviano” fuera revendida a Chile, que enfrentaba serios problemas de abastecimento de gas debido al incumplimiento de los contratos con Argentina.

Bolivia continuó con su crisis político – gaseosa mientras Chile, decidió solucionar de raíz el problema del gas inclinándose por la importación del Gas Natural Licuado (GNL) producido en varios lugares del mundo y sin las inestabilidades y rabietas bolivianas ni las informalidades y propotencia de la Argentina de los Kirchner.

De paso le dice adiós a la interación energética regional y a la esperanza chavista de meter a Chile en cintura, extorsionándolo con el gas.

Esta encerrona gaseosa era otra manifestación de la animadversión chavista, mediante su brazo vecinal

Se construyó una planta de licuefacción en Quinteros y luego otra en Mejillones. El gaseoducto entró en servicio 1999, casi junto a la primera unidad de la Central Atacama, que entró en funcionamiento comercial en septiembre de 1999.

Posteriormente, se construyó un segundo gasoducto como extensión del Gasoducto Atacama denominado Gasoducto Taltal. Adicionalmente, durante 2000 GasAtacama construyó un ramal de conexión para abastecer de Gas Natural a la Fundición Altonorte, en la localidad de La Negra y otro ramal para la Minera Cerro Dominador.

El sistema de transporte del Gasoducto cuenta con un conducto principal de 530 km de longitud en su tramo argentino, el cual se inicia en Coronel Cornejo (Salta), se extiende por unos 230 km hacia el suroeste en la Provincia de Jujuy, para luego girar hacia el noroeste, pasando por la ciudad de San Salvador de Jujuy, luego la ciudad de Purmamarca, para finalmente a través de la puna argentina llegar a la frontera con Chile.

Chao Bolivia y chao Argentina.

En estos días el Ministro de Energía de Chile está negociando con la nueva administración Argentina la exportación de Gas Natural Licuado por el gaseoducto chileno desde Chile (Mejillones)- hacia Argentina (Salta), en competencia con la oferta de gas boliviano.

Por su parte el precio del petróleo ha caído en forma brutal, desde mas de 100 dólares por barril hasta 20 dólares y está en el aire la continuación de la caída hasta 10 dólares por barril luego del regreso de Irán al mercado del petróleo.

Según el diario gobiernista boliviano El Deber, “El Gobierno gestiona un encuentro con expertos de organismos internacionales para proyectar una estrategia para que Bolivia enfrente la baja en el precio del petróleo, anunció hoy el presidente Evo Morales, aunque anticipó que una de estas medidas es fortalecer el mercado interno y regional”.

“He pedido al Ministerio de Planificación, una vez que pase el referéndum (de febrero), inmediatamente convocar a algunos expertos, amigos de organismos  internacionales que tienen que ver con temas financieros como la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), BID (Banco Interamericano de Desarrollo)  y la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), para planificar cómo Bolivia primero debería enfrentar esta rebaja del petróleo y (luego) a nivel de América Latina”, anunció.

En breve, ahora llama hasta a la Pachamama para que lo saque del embrollo en que se metió y de paso insiste en acuerdos regionales que solo le interesan cuando son útiles para él. Si cree que Chile, único potencial nuevo cliente,  firmará acuerdos con su gobierno, está loco.

Según Morales “El precio del barril del petróleo bajó de forma sostenida desde el año pasado hasta situarse hoy en $US 30,42. Morales expresó que tenía la esperanza de que la cotización se mantenga en $US 45 y dijo (que) no estudió la posibilidad de que eventualmente el precio baje hasta los $us 20.

La verdad es que el petróleo ya se encuentra bajo los $US 25 por barril y se proyecta un eventual descenso hasta cerca de $US 10 por barril.

Revisemos que pasó:

  • Chile le ofreció a Bolivia exportar su petróleo desde Mejillones al mundo, con Chile comprándole un gran cantidad a mayor precio que el que le pagaba Argentina y Brasil.
  • Bolivia no solo no aceptó la asociación para la exportación, se negó a vender gas a Chile.
  • Mas aún, puso su curiosa cláusula de “la molécula” para perjudicar a Chile en medio de su crisis por el incumplimiento de sus contratos de abastecimiento por parte de la Argentina de Kirchner.
  • Chile resolvió el problema abriéndose al mundo y empleando la mejor tecnología. Bolivia no pudo ahogarnos.
  • El precio del gas cayó y sigue cayendo, Chile no le compra gas a Bolivia y el Plan de Desarrollo boliviano 2016 – 2020, el desarrollo de su industria petrolera y sobre todo, la paz social y la estabilidad de su propio gobierno están en peligro.
  • La entrada de Irán al mercado del petróleo agrava aun mas la situación de Bolivia y beneficia a Chile.
  • Chile compite con Bolivia para exportar gas proveniente de países extra continentales a Argentina.

¿Qué pasó?: «Pasó un Morales”. Otro más de los varios que ha habido en Bolivia.

 

 

 

 

                Ideas, ideologías y oligarquías en Chile

Según Robert Michels “La organización es lo que da origen a la dominación de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegantes. Quien dice organización dice oligarquía”, conocida también como la “ley de Hierro de las oligarquías” afirma que «tanto en autocracia como en democracia siempre gobernará una minoría», es decir que toda organización se vuelve oligárquica. Esto sería la base de una de las dimensiones fundamentales de la democracia: la lucha entre oligarquías.

Se afirma que en Chile la política tiene otra dimensión crucial: “la dimensión cognitiva -de ideas, ideales, conocimientos y proyectos- que forma el otro aspecto de la política”-. Se afirma también que los partidos son “grupos de ideas e ideales compartidos, experiencias de identidad, trayectorias histórico-culturales, comunidades de prácticas y de conocimiento, visiones de mundo, agrupaciones de creencias y de deseos de crear, mantener o transformar un orden simbólico”.

La Concertación y sus partidos representarían “un factor cultural de la sociedad chilena, unas tradiciones, una historia plural de doctrinas y programas, de intelectuales públicos y articuladores de discursos, unas narraciones retrospectivas con sus leyendas y mitos”. La existencia de esta segunda dimensión legitimaría la supremacía de esas oligarquías por sobre “los mandantes y los delegantes”, es decir sobre el pueblo o mas precisamente sobre las masas nacionales.

Suena bien, pero creo que no es cierto.

Mas aun, ese “factor cultural” en realidad es un elemento excluyente y sectario, centrado en el interés del grupo y en su propia cultura, ajeno o en disputa con la mayoría del pueblo. La Concertación tenía un objetivo táctico, para luego mutar a una visión estratégica de la sociedad que jamás fue aclarada debido a la incompatibilidad ideológica entre sus miembros. La praxis de esa relación se dio en base a la “estabilidad” y luego al beneficio y cooptación de sus miembros.

Idea e ideología no tiene nada que ver. Tratar de hacerlas equivalentes es un engaño.

Idea es razonamiento, es el acto básico del entendimiento. La idea es subjetiva y para su objetivación requiere de confrontación con otras ideas diferentes. La idea se perfecciona a través del cuestionamiento y la discusión.

En efecto, la capacidad humana de contemplar ideas está asociada a su capacidad de razonamiento, autorreflexión y la habilidad de aplicar el intelecto. Las ideas dan lugar a los conceptos, los cuales son la base de cualquier tipo de conocimiento científico o filosófico.

Esto es lo opuesto a la “ideología”. Frente a la incertidumbre que existe al interior de toda idea, la ideología presenta certezas absolutas.

Nadie tiene derecho a exigir que su idea sea la única razonable; las ideologías, por el contrario, asumen la inexistencia de la duda y pregonan la falsedad de todo concepto externo u opuesto a ellas.

Las ideas aceptan y aceptarán siempre el “otro”, algo imposible para las ideologías que niegan toda forma de diálogo con la otredad, con la diferencia.

Una ideología es, en esencia, una organización de ideas cerrada sobre sí misma y ciega a su entorno. Se promueven y justifican a sí mismas y sólo creen en ellas. Enfrentadas a las ideas vivas -que son el efecto de nuestra libertad- las ideologías significan la total aniquilación de la libertad individual.

Con su negativa a la confrontación honesta de ideas, son instrumentos de manipulación, de intolerancia y fanatismo; absolutos al servicio de la intromisión de otros en la conciencia individual de las personas que arrastran a la adoración de fórmulas y a la obediencia de dogmas y evangelios.

Las ideologías políticas tienen dos dimensiones: Fines o cómo la sociedad debería funcionar u organizarse; y Métodos o la manera más apropiada para hacerlo.

Los fines de las ideologías es la supremacía sin contrapeso, con exclusión y sin alternancia (chavista), parece evidente entonces que a partir de la tendencia inevitable a que un grupo pequeño se apodere del poder –La Ley de Hierro- las oligarquías dominantes en los partidos políticos reciben un potente refuerzo a su capacidad de control exclusivo al incorporar la ideología como palanca intelectual y justificativa de su acción.

La realidad nos muestra como mientras mas potente es la ideología de un partido, mas fuerte, reducida e intolerante es su oligarquía dominante. El mejor ejemplo es el Partido Comunista, que incluso llega a redefinir su relación con la propiedad, definiéndose como mero accionista de las sociedades donde tiene su patrimonio. Contrario sensu, un partido con una ideología mas laxa y menos determinista tiende a una menor concentración del poder en pocas manos, pero a su vez se hace menos eficiente en la gestión del poder por la existencia de la competencia (no siempre regulada) dentro de su directiva como es el caso de Renovación Nacional. Algunos partidos siguen su ideología de manera estricta, otros buscan una inspiración amplia de un grupo de ideologías relacionadas, sin abrazar una idea específica.

En Chile podemos ver como todos los partidos políticos están dominados por ideologías: los de derecha, por la ideología del poder; los socialdemócratas, por el socialismo; los socialcristianos por un remedo de la Doctrina Social de la Iglesia y los de izquierda por el marxismo. También es evidente que el rol que juega la ideología en el control interno es diferente en cada uno de ellos.

Pero es incuestionable que la combinación de ideología con la organización, la «máquina” o como se la llame, es una dupla que permite el manejo del partido por parte de una oligarquía inmutable, a veces hereditaria pero siempre excluyente, que maneja la interpretación de la doctrina, y desde esa posición de supremacía, administra los recursos económicos, deformando el sistema y sentido del partido transformándolo en una mera maquina de poder. Es lo que vemos cuando la izquierda no tiene problemas en pedir dinero a Ponce Lerou, “yerno del dictador”, para financiar sus candidaturas. La vanguardia de ese movimiento es el G-90, donde la ideología se vuelve excusa de la simple acumulación desesperada de poder en beneficio personal.

En Chile, los costos de las campañas electorales fueron subiendo sin encontrar techo. El paso lógico fue la búsqueda de mecenas empresariales que las financiaran. La búsqueda de dinero se emprendió en todos los partidos y de diversas formas.

En algunos los contactos se hicieron en forma jerarquizada con un “prócer” a la cabeza que aprovechó de asegurar su autoridad indiscutible y absoluta; en otros organizados “en lotes”, a cargo de caudillos; en otros, por parte de free raiders que recolectaron dinero para las elecciones y para si mismos.

Este sistema reforzó la autonomía de los partidos políticos. Prontamente no necesitaron para nada a los ciudadanos. Alcanzaron la auto sustentación. Su única preocupación fue desde entonces cuidar la mano que les daba de comer y no morder los intereses de sus mecenas. Dejó de importar la calidad de los postulantes a los cargos políticos, comenzó a primar su fidelidad a los caciques del partido y poco a poco la calidad de los diputados y senadores fue decayendo hasta alcanzar profundidades oscuras. Personajes increíbles en su comportamiento personal, moral, político, familiar y social, alcanzaron altas dignidades legislativas.

¿Qué tenemos ahora?, un sistema político desacreditado, aislado de la ciudadanía, autorreferente y de mala calidad técnica y moral, es decir, lo opuesto a una elite digna de ese nombre.

¿Es que no hay salida?.

El siglo XX fue el siglo del Estado y de las Ideologías y en ese escenario las “masas” jugaron un rol pasivo e infantil, todo fue una ilusión pergeñada por la modernidad.

Estamos en proceso de cambio, las “masas” evolucionan –lentamente- hacia la “ciudadanía”. Me parece que las ideologías aun tienen un rol que jugar: proveer modelos de futuros alternativos posibles, pero sin alzarse como amos exclusivos del poder político.

No creo en las “democracias directas” en que nuevos grupos organizados pueden apoderarse de la representación popular, si creo en “la esfera pública” y la tremenda “capacidad asociativa” de la sociedad chilena funcionando como otros instrumentos de representación de intereses y propuestas de políticas públicas y soluciones a problemas reales de las personas.

Quizás la clave sea recuperar el concepto de República y lo Republicano; un sistema donde haya grupos intermedios, que cumplan esa función solo en relación a una ciudadanía informada e incidente.

 

 

 

 

DE “MASAS” A “CIUDADANOS”: LO QUE LOS POLÍTICOS NO ENTIENDEN

 

Siempre es bueno comenzar describiendo la cosa que vamos a tratar, en este caso, los Partidos Políticos.

Este concepto ha sido definido de diferentes maneras según el momento histórico y la realidad socio cultural específica. Una definición es: “un grupo de individuos que participan en elecciones competitivas con el fin de hacer acceder a sus candidatos a los cargos públicos representativos”; otra dice: “toda asociación voluntaria perdurable en el tiempo dotada de un programa de gobierno de la sociedad en su conjunto, que canaliza determinados intereses, y que aspira a ejercer el poder político o a participar en él mediante su presentación reiterada en los procesos electorales”.

Una tercera dice: “es una asociación de individuos unidos por compartir intereses, visiones de la realidad, principios, valores, proyectos y objetivos comunes, como alcanzar el control del gobierno para llevar a la práctica esos objetivos”.

En Chile, el proyecto de ley de modernización de los partidos políticos actualmente en el Congreso, los define como: «asociaciones autónomas y voluntarias organizadas democráticamente, dotadas de personalidad jurídica de derecho público, integradas por personas que comparten unos mismos principios ideológicos y políticos».

No se aprecian diferencias de fondo en estas definiciones: se trata de grupos de personas que tienen ideas, ideología e intereses en común, que se organizan para acceder al poder político con la voluntad de emplearlo para materializarlos.

¿Y donde queda el “Pueblo”?. Se supone que la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo y si nos atenemos a lo que describe la ley chilena respecto al sistema de partidos políticos, la democracia sería el gobierno de los partidos políticos, ejercido por la oligarquías partidarias para materializar las aspiraciones e intereses de sus miembros.

Parece obvio que los Partidos Políticos no son “el pueblo” sino una elite, pero, ¿representan al pueblo?. Creo que tampoco. En efecto, son grupos integrados por personas que comparten una ideología, es decir, por definición son una minoría que trata de prevalecer por sobre otros grupos que profesan ideologías distintas a la suya o no profesan ninguna sino que priorizan sus intereses personales, familiares o sectoriales.

¿Gobiernan para el pueblo?. No, las ideologías llegan a la competencia electoral con un “programa” que -da cuenta de su ideología- tratando de convencer al “pueblo” que adhieran a él. No le preguntan que quiere; cuales son sus prioridades ni menos respecto a la forma de poner en ejecución el programa. Peor aun, muchas veces disfrazan cuidadosa y crípticamente su programa para que parezca algo atractivo para el pueblo, pero cuyo significado real es otro. Gobiernan para si mismos. Muchas veces tienen compromisos con quienes financiaron y patrocinaron a los aspirantes al poder, cuyos intereses permanecen en las sombras o están amarrados a pactos políticos que el público no conoce.

Debemos eso si reconocer su franqueza. Reconocen abiertamente que aspiran a crear una oligarquía política que mande y disponga. Al pueblo no le preguntan nada, solo se le informa lo que conviene. No comprenden lo ofensivo que es para los ciudadanos ser entendidos como “masas”.

Esta forma de relación viene desde la creación del sistema –a fines del siglo XIX- en que “el pueblo” era una “masa”, anónima, ignorante, perdida y abandonada. En que la ignorancia y falta de información no permitía la “participación” del pueblo en la política sino su mera utilización por los lideres que trataban, con buenas o malas intenciones, de capturar su apoyo.

El senador Carlos Ominami señala al respecto: “las personas acudían a los partidos para “informarse e incluso para aprender a leer y escribir” “. De participar, nada.

La relación es clara, los políticos “saben, enseñan y mandan” y las masas “ignoran, aprenden y obedecen”. No se trataba de una relación entre iguales, ni menos de un “ciudadano mandante” que se hacía representar por un “político mandatado”.

Esta situación fue cambiando lentamente. Allende y los políticos de izquierda de su época aun se referían a “las masas”, hoy no lo harían.

A fines del siglo XX el cambio se aceleró. Las personas incrementaron su nivel de educación en forma exponencial y el cambio aun sigue creciendo; la información de todo orden se transformó en avalancha; la transparencia comenzó a mostrar la realidad de la gestión política y del estado y quedó a la vista una realidad constituida por mentiras, resquicios y engaños, evasivas y excusas para evadir el reconocimiento de culpas; el uso de procedimientos ilegales e inmorales para financiar sus elecciones a cambio de su complicidad en la dictación de las leyes y en la supervisión de los actos de sus financistas.

Poco a poco la realidad va quedando a la vista, pero el sistema no cambia y los políticos inventan comisiones y reformas para que todo siga igual. Esfuerzo vano. La renovación es inevitable, está en marcha, será profunda y no podrá ser conducida por las antiguas dirigencias.

La credibilidad, la legitimidad y la popularidad de los políticos y sus partidos no puede descender mas y la institucionalidad política comienza a mostrar grietas por donde históricamente ha ingresado el populismo y los caudillos extremistas. La capacidad de los políticos y sus partidos para comunicarse con el pueblo ha descendido hasta desaparecer. Los vínculos históricos entre su orgánica partidaria y la ciudadanía están degradados y si alguna vez, en algo, representó al pueblo, ya no es más así.

Este cambio afectó a todo el sistema de la “elites gobernante”: el Ejecutivo, la Iglesia, el Congreso, los Partidos Políticos, los Empresarios y la gran Prensa, todos desnudos, con sus vergüenzas, sus complicidades y sus pequeñeces expuestas. El aparato del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) incapaz y poco deseoso de supervisar, controlar y hacer cumplir la leyes, se hizo cómplice y parte de una realidad cuya existencia se sospechaba pero de la cual no había pruebas.

El volumen, calidad y rapidez de la información dejó al sistema político paralizado, incapaz de producir respuestas oportunas. Toda su incapacidad técnica y de gestión y su escasez de valores morales y ciudadanos quedó al descubierto.

El pueblo comenzó su transformación –aun en proceso- de ir de “masa” a “ciudadano”.

Está surgiendo un fenómeno conocido como la “esfera pública” que según el filósofo Jürgen Habermas es un espacio entre la autoridad y la vida privada, en el cual los ciudadanos pueden reunirse informalmente, intercambiar opiniones sobre los asuntos públicos, decisiones de gobierno y proponer reformas. Sirviendo como contrapeso al gobierno. La esfera pública será el «campo de juego para la ciudadanía» que podría habilitarla para reducir o acotar la autonomía a la clase política.

La tecnología para apoyar esta “esfera pública” optimizar su eficiencia y ampliar su espacio de acción ya existe. Hay que difundirla y operativizarla.

No será fácil desmontar el aparato oligárquico político, tampoco lo será la creación de nuevas instancias de participación ciudadana real y efectiva. Hay que construir nuevas instancias y formas de entender la ciudadanía.

Obviamente este es un proceso, no es algo que ocurrirá de la noche a la mañana, es por eso que todo el cambio debe ser gradual e incremental. Creo que los primeros pasos deben encontrarse en los siguientes ámbitos:

  • Reforzar la primacía de los ciudadanos por sobre la burocracia partidista. Los políticos deben ir cambiando de su condición actual de “representantes de sus partidos” hacia ser “representantes de los ciudadanos”. Ello implica sistematizar la designación de los candidatos, como una actividad ciudadana real, rendición de cuenta pública de sus acciones políticas y funcionarias ante sus representados y la existencia de procesos simples y eficientes para la revocación de su mandato.
  • Desmontar las oligarquías partidistas poniendo límites a la reelección de sus miembros; ejercicio de la democracia interna e imposición legal de efectuar sus procesos eleccionarios internos en forma abierta y bajo el control del Servicio Electoral.
  • Control frecuente y obligatorio de las finanzas de los partidos por parte del Servicio de Impuestos Internos y la Contraloría General de la República.
  • Control de la gestión y empleo de los recursos asignados al Congreso, Contraloría autónoma de la gestión económica y financiera de gobierno interior del Congreso.
  • Limitación al número de reelecciones en los distintos niveles de representación popular –concejales, alcaldes, diputados y senadores-.
  • Estricta y completa declaración y control de sus haberes, ganancias e intereses.

Acabo de terminar de ver un programa en que tres tres ex ministros de gobiernos de la Concertación comentan los errores y falencias del gobierno actual, y lo hacen desde una perspectiva elitista añeja que concentra todo el desfase existente entre ellos y la realidad chilena actual.

Ellos –políticos profesionales, miembros conspicuos de la oligarquía partidista- “saben lo que es bueno para Chile” y su “trabajo político” es manejar, controlar y administrar a las masas para que apoyen las políticas que interpretan sus preferencia o al menos no se opongan activamente.¡Preguntarles algo o escuchar la opinión de “los ciudadanos” antes de hacer “el programa”, no es ni siquiera considerado; menos escucharlos y representar sus deseos durante su ejecución o rendir cuenta de su mandato!.

 

LA ELITE POLÍTICA ESTÁ DESNUDA

El término Elite o Élite, corresponde a un conjunto minoritario de individuos o grupos que ocupan posiciones de autoridad y ejercen influencia, por cuanto poseen determinadas características que son valoradas socialmente.

Las teorías sobre las élites políticas surgieron en Europa a finales del siglo XIX como consecuencia de los grandes cambios económicos, sociales y políticos que caracterizaron esa época y que en el ideario de los políticos actuales, sigue vigente. Para apoyar nuestro análisis comenzaré haciendo una muy breve revisión de sus ideas centrales.

La teoría de las élites tiene su punto de partida en la constatación de que en toda sociedad hay unos que mandan, gobiernan y dirigen (la minoría) y otros (los más) que obedecen y son gobernados. El fundamento de la teoría está pues, en la diferenciación entre quienes detentan el poder, las élites, y los que no tienen poder, las masas, que son dirigidas por aquellos.

La concepción clásica de la teoría de las elites de Vilfredo Pareto, Gaetano Mosca y Robert Michels, presenta la existencia de estos grupos como inevitable y producto de las características personales de sus miembros, de su cohesión interna, capacidad de organización y sistema ad-hoc de reclutamiento.

Según Pareto, la clase superior, se divide, a su vez, en dos grupos, un primer grupo que conforma la elite gobernante –políticos, empresarios, iglesia, prensa- que ejerce directamente la función conductora de la sociedad y un segundo grupo conforma una elite no gobernante, que dirige asuntos sectoriales: militares, burocráticos y otros, subordinada a quienes gobiernan.

La minoría que detenta el poder en una sociedad es asimilable a una auténtica clase social, la clase dirigente o dominante, porque aquello que constituye su fuerza y le permite mantenerse en el poder es precisamente su organización y estructura.

Los partidos políticos” es una obra fundamental en el trabajo de Robert Michels, en ella da a conocer su teoría de la oligarquía, conocida comúnmente como la ley de hierro, según la cual todo sistema político o social acaba siendo dirigido, de hecho, por un número reducido de personas.

Para que ello suceda, hay tres factores constantes que causan la captura del poder por parte de oligarquías. En primer lugar, Michels considera que las masas tienen una imposibilidad mecánica y técnica para ejercer el gobierno directamente y eso posibilita la aparición de burocracias en los partidos que acaban capturando el control de dichos sistemas que, de ahí en adelante, quedan fuera del alcance de las masas, capturado por los miembros de la burocracia oligárquica.

En segundo lugar, hay motivos psicológicos que impulsan y mantienen a las oligarquías. Las masas tienen dependencia de sus líderes, puesto que son apáticas y demandan que alguien piense por ellas, cubriéndoles la necesidad de dirección política que delegan en esos líderes.

Por último, las masas demuestran ser intelectualmente inferiores ya que aún siendo más numerosas no consiguen apoderarse del control de los sistemas políticos. Han recibido una educación inferior y se ven obligadas a restringir su propia voluntad de autogobernarse para entregar esa autoridad a líderes mejor preparados que ellas mismas.

Finalmente, un antecedente fundamental del sistema político que actualmente se considera legítimo, es la obra del estadounidense Charles Wright Mills autor de “La elite del poder”, uno de los más importantes e influyentes sociólogos del siglo XX. Mills al analizar la progresiva concentración del poder que se producía en sociedades modernas desarrolladas comprueba que la ‘elite del poder’ se conforma históricamente alrededor de las instituciones políticas, económicas y empresariales por individuos que poseen gran afinidad, comparten experiencias vitales y se encuentran ligados entre si por lazos familiares, económicos y sociales, además de un interés común de perpetuar el sistema para lo cual, mediante el intercambio entre instituciones y la cooptación de elites entre sus distintos ámbitos de actuación, aseguran el mantenimiento y la extensión de su capacidad de control para mantener el statu quo de la sociedad. Una oligarquía perfecta.

Esta breve síntesis nos muestra que 1.- Los cambios económicos, políticos y sociales del siglo XIX que dieron origen al sistema de elites y partidos políticos, y determinaron sus comportamientos como hoy los conocemos, quedaron obsoletos por los cambios aun mas profundos y radicales que la sociedad humana está viviendo en el siglo XXI, particularmente en la difusión del conocimiento, la tecnología de las comunicaciones y del acceso a la información. Las «masas» devinieron en «opinión pública».  2.- La diferenciación entre quienes ejercen el poder y los que no lo tienen se ha reducido radicalmente por efecto de la mayor educación general; la difusión del conocimiento político, económico y de gestión; las tecnologías de la información, la reducción de la diferenciación social entre quienes detentan las élites y los que no tienen poder y la amplia y creciente exposición de gran número de personas a la experiencia de conocer otros países y sistemas políticos y económicos  ha debilitado las bases de la autoridad y legitimidad de las elites. 3.- El conjunto minoritario de individuos o grupos que ocupan las posiciones de autoridad han perdido su influencia y su legitimidad al no poder acreditar las características de excelencia moral y técnica que validen su presunta superioridad ante el pueblo, peor aun, en Chile parecen estar bajo el promedio general. 4.- La cohesión interna, capacidad de organización y sistemas de reclutamiento de las elites se desprestigió por su opacidad y exclusión derivando en la existencia de minorías dominantes que funcionan para su conservación de poder y hacer avanzar sus propios intereses. 5.- En la apreciación de la gente, la elite gobernante se distanció fuertemente de la elite no gobernante. En todas las sociedades modernas los Partidos Políticos; los grande Empresarios; los Políticos; el Congreso, el Gobierno y la Iglesia ha caído muy por debajo de las FFAA; la Policía; las Radios; los Académicos y los Pequeños Empresarios en cuanto a su apreciación y valoración de integridad, moral, eficacia técnica y probidad, en que los segundos superan en forma constante y amplia a los primeros.

Esta situación no es una crisis pasajera, es el fin de un sistema de organización social y política que dejó de interpretar la realidad. El escrutinio, la crítica, el cuestionamiento, la participación y sobre todo, la capacidad y voluntad de tener puntos de vista propios, posibles gracias a la combinación de educación, acceso a la información y discusión en redes de miles de personas de diferentes orígenes, intereses y experiencias, algunas calificadas y otras no, sobrepasan largamente la capacidad de los que algunas vez fueron sus “representantes” políticos. La función de intermediación de los políticos entre el pueblo y el gobierno dejó de ser real.

La opinión pública estableció nuevos estándares de probidad, calidad, compromiso, transparencia apoyándose en los nuevos sistemas de información, que no puede ser satisfecha por el sistema político oligárquico y de aficionados existente actualmente. Los análisis disponibles para el público son mas imparciales, realistas y honestos que los que produce y maneja el sistema político.

La guinda de la torta es, sin duda, la colusión entre los políticos y los empresarios, en perjuicio del público. Esta colusión es en realidad una cooptación; una compra o arriendo de lealtades políticas por parte de intereses económicos, este tema, de importancia fundamental, lo revisaré en otra columna.

La realidad nos señala que no estamos ante una falla parcial del sistema político, sino ante su obsolescencia, pérdida de legitimidad, comprobada incapacidad técnica y carencia de los valores morales imprescindibles. La esperanza de conseguir que sean ellos mismos –los políticos en ejercicio- quienes modifiquen sus características, se reformen y cambien, es solo una ilusión sin fundamento. El cambio será profundo y radical y provendrá desde fuera del sistema.

Mire a su alrededor, lea el diario, escuche la radio y verá que la crisis es real y profunda. El sistema se agotó, necesitamos algo diferente.