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Acerca de fernandothauby

Consultor en Riesgo país, Política y Seguridad Regional, Nacional y Estrategia

Muertos por «pensar distinto»

Recientemente Roberto Ampuero lanzó un libro de su autoría en que pregunta y se pregunta respecto al conflicto ético que hay tras el Muro de Berlín: “Muro chileno porque, viviendo allí, el exilio chileno o, al menos, los partidos de la izquierda chilena, lo justificaron, defendieron o bien –hasta el día de hoy- guardaron silencio, eludieron el tema o celebran hoy las bondades de un sistema supuestamente ideal que necesitaba de muro, alambradas, campos minados, perros adiestrados y 13.000 soldados para que nadie escapara de él”. Y llama a la izquierda a tomar posiciones, ahora que en Noviembre próximo se celebra el aniversario de la caída del Muro: “Me gustaría invitar a la izquierda que simpatiza o simpatizó de alguna forma con el totalitarismo a mirarse en el espejo y, tras posar la mano en el pecho, a reflexionar sobre el carácter brutal, antihumano y antidemocrático de esa utopía socialista fracasada. En ese marco, criticó “a los compatriotas chilenos que, enarbolando las banderas de la democracia y los derechos humanos, justifican los 55 años de partido único y aplauden a los hermanos (Castro) que por más tiempo han gobernado en la historia del planeta, y pienso también en los compatriotas que optaron por guardar silencio, en esos que miran hacia otra parte mientras en los jardines de su utopía rechinan los instrumentos de la tortura, o en el Caribe infestado de tiburones naufragan los que huyen de su socialismo, y pienso también en los políticos nuestros que este año felicitaron con voz trémula por la emoción a los hermanos Castro por ejercer el poder en la isla desde 1959”. “Siento además que la reflexión sobre el fin del totalitarismo comunista, que se basa en el estatismo económico, la descalificación del opositor y una vanguardia que representa supuestamente a todo el pueblo, sigue mostrando un gigantesco déficit en nuestro país. En un país donde vuelve a idealizarse el estado como panacea para todos los males, como la herramienta idónea para imponer la justicia, la igualdad, la democracia, el desarrollo y la prosperidad, es bueno recordar qué aportó en términos concretos a la humanidad la expresión más pura del estatismo y monopartidismo. El socialismo, como expresión máxima del estatismo fracasó hace 25 años de manera estrepitosa. No debemos olvidarlo, y es importante que los jóvenes lo sepan”. Y concluye con dos preguntas que ningún izquierdista devoto se atrevería a contestar: “¿Por qué las personas se rebelaron y eliminaron un estado que, para un importante sector de la izquierda chilena, entregaba todo lo necesario a sus ciudadanos? Y la otra pregunta: ¿por qué esa misma izquierda calló entonces y guarda hoy silencio frente a uno de los dos totalitarismos que marcaron el siglo XX?».

Esta misma autoindulgencia y amnesia selectiva la vemos en su actitud ante el uso de la violencia, del terrorismo y de la lucha armada para hacerse del poder e imponer su utopía. Un mirista chileno -residente en Venezuela donde lucha contra Maduro- , en estos días le escribe una carta pública a Marco Enríquez – Ominami poniendo en duda que su papá cumpla los requisitos para su canonización como lo pretenden su devoto hijo y sus amigos. Según él, Enríquez “era un muchacho menor que yo, muy fogoso, vehemente, apasionado, seductor, brillante, inteligente, voluntarioso y muy echado “pa lante”, como decimos en Venezuela. Era un líder carismático, caudillesco, autoritario como corresponde, porque no era el presidente de un partido democrático, sino el jefe máximo de un partido revolucionario. Miguel fue lo que el leninismo llama “un profesional de la revolución”,  el arma más letal inventada por el hombre. -¿Enríquez creía en la democracia? Por supuesto que no. La función esencial de la lucha armada es terminar la democracia representativa e instalar la dictadura proletaria. Siempre ha sido la dictadura de los partidos comunistas -MEO dice que su padre se puso al “servicio de Chile”. Es una frase. Y como toda frase, no dice nada. Miguel se sabía y se puso a disposición de la revolución socialista: destruir el Chile existente, tradicional, clasista, conservador, autoritario, capitalista, burgués y construir el Chile proletario. O lo que el marxismo entiende por proletario. Una dictadura de partido a cargo de una sociedad socialista. Todo movimiento revolucionario sabe que la violencia es el motor de la historia, porque lo dijeron Marx, Lenin, Stalin, Mao, Castro, el Che Guevara. No sólo lo dijeron, sino que con violencia tomaron el poder en URSS, China, Cuba, Corea del Norte, en todas partes. ¿Cómo Miguel Enríquez, que era el hijo dilecto de Castro, iba a estar contra la violencia? ¡Por favor! Si el MIR no tuvo un ejército paralelo no fue porque aborrecía de las armas, de la violencia o de los ejércitos. Fue porque no se dieron las circunstancias. De hecho tuvo un aparato militar, en gran parte preparado en Cuba. Minúsculo y absolutamente inadecuado como para enfrentarse a las FFAA chilenas, como se comprobó dramáticamente el mismo 11 de septiembre. Pero aparato militar, al fin y al cabo. Como lo tenían el PS y el PC. El lema que escanciábamos en nuestros desfiles era “PUEBLO, CONCIENCIA, FUSIL, MIR, MIR”. No los tendríamos, pero los deseábamos: conquistar al pueblo y armarlo con fusiles. En el MIR estábamos preparados para la violencia y la guerra civil. Me preocupó que alguien del MIR, que sabe todo esto, como Mauricio Rojas, haya pretendido darle a Miguel Enríquez una especie de aura de Sor Teresa de Calcuta. No me cabe en la cabeza. No lo entiendo. Nosotros éramos guevaristas. Cuando cayó el Che en Bolivia yo vivía en Berlín y enmudecí.

El MIR tenía un aparato militar que era esencial. La violencia era consustancial a nuestro proyecto histórico, que era derrotar a la burguesía y establecer una dictadura del MIR, no iba a ser de Ignacio de Loyola”. Cuando Enríquez murió en Octubre de 1974, no fue “asesinado” por la Dina como dicen sus seguidores, murió porque combatió mal, porque era un mal combatiente y un peor comandante. Murió porque enfrentó a una fuerza mas eficaz que la suya. No porque “pensara distinto”, sino porque “disparaba distinto”: disparaba mal. Este último mes de octubre en Concepción los imitadores de Enríquez se reunieron a homenajearlo. Estaban ahí Fuerza Universitaria Rebelde; Consejos Estudiantiles; Juventud Guevarista; Para Todos Todo; Movimiento de Izquierda Estudiantil Revolucionario y los organizadores del evento, la Juventud Rebelde Miguel Enríquez, el brazo juvenil del actual MIR, estaban ahí para rescatar la teoría y práctica del movimiento: el “poder popular” y la validación de “todos los métodos de lucha”, sin prescindir de la vía armada como camino al socialismo y para reivindicar la construcción del poder fuera del Estado y sus partidos tradicionales.

Si, piensan distinto que la mayoría de los chilenos: de nuevo quieren imponer sus ideas absurdas y totalitarias por la fuerza, a balazos, por eso atacan, denigran y calumnian a los que se les oponen. Nada les disgusta mas a los agresores que el que los agredidos se defiendan. Por confesión pública del ex Secretario General del Partido Comunista, Luis Corvalán, sabemos, todos saben, también el Poder Judicial, que mantienen ocultas una gran cantidad de armas introducidas por Carrizal Bajo para combatir al gobierno de Chile. Están las ganas y están los medios, pero nadie se inquieta, la justicia tuerta de nuestro pobre país descansa porque esos jóvenes idealistas tienen “licencia para matar”, son de izquierda.

Y ellos piensa distinto.

Ministerio de Defensa: Una tarea mal hecha

ANTECEDENTES

Desde el primer gobierno de la Concertación estuvo presente la necesidad de modernizar el sector defensa para llevarlo a una condición acorde con el progreso que experimentaba el país en casi todos sus aspectos. El Gobierno Militar sin duda efectuó una gran tarea de modernización del Estado, pero dejó fuera al sistema de defensa nacional.

Este debate estuvo rodeado de un ambiente político en que la relación civil – militar estaba muy influída por el término de gobierno militar y por las desconfianzas y suspicacias al respecto.

Esta situación se manifestó en un intenso y prolongado debate que se materializó a través de un grupo muy variado de civiles y militares que llegó a conformar lo que en ese entonces se conoció como la “Comunidad de Defensa”, que culminó en una visión compartida que, en breve, asumía que la modernización de la defensa incluía en forma principal cambios en su dirección superior: El Ministerio de Defensa.

Este largo proceso culminó en un proyecto de ley que vino a concretarse en la Ley Nº 20.424.

EL MENSAJE DE LA LEY 20.424

Dentro de los argumentos mas relevantes para hacer estos cambios estaba la idea de “fortalecer la autoridad presidencial y la autoridad ministerial en la gestión de los procesos de gobierno

El Mensaje también explicaba qué entendía por “Conducción Superior” la que corresponde al Presidente y declaró que la nueva organización ministerial debía dar satisfacción a dos objetivos: “actualizar la normativa orgánica y fijar una estructura que sea capaz de llevar a cabo el ciclo completo de políticas públicas del sector, comenzando con la emisión de una “Política Estratégica Nacional como objetivo general de carácter político del Estado (Gobierno) frente al actuar de la Defensa”.

LA LEY 20.424

Dado el ambiente reinante, a la Ley se le introdujeron elementos “de resguardo” político que no contribuyeron a clarificar el texto propuesto por el gobierno sino a restarle eficacia. La Ley, al establecer las funciones del Ministerio y del Ministro de Defensa solo hizo una enumeración general sin especificar como serían llevadas a cabo.

Sin perjuicio de lo anterior, el estilo general de la Ley deja amplio espacio para la interpretación de su articulado, que en manos de un Ministro comprometido con su función le permitiría hacerse cargo de sus insuficiencias.

En su origen se planteó un problema difícil de resolver: para hacerse cargo de la aplicación de la nueva Ley era imprescindible conocer las técnicas y la práctica de la gestión moderna de la defensa, conocimiento escaso en nuestro medio político y profesional, civil y militar, aspecto que debió haber sido enfrentado tanto en el Reglamento como en la implantación, puesta en marcha y operación de la nueva organización.

En lo que al personal se refiere, el Artículo 6º de la ley facultó al Presidente de la República para fijar las plantas y escalafones de personal dentro del plazo de un año, contado desde el 30 de marzo de 2010 mediante uno o más decretos con fuerza de ley suscritos por el Ministro de Defensa Nacional y el Ministro de Hacienda. Junto con darle esta facultad al Ejecutivo, lo coartaron radicalmente: “Respecto del personal referido en el inciso anterior, el Presidente de la República podrá dictar las normas modificatorias de naturaleza estatutaria, y remuneratorias que sean necesarias para el adecuado encasillamiento y traspaso que disponga” pero “No podrá tener como consecuencia, ni podrá ser considerada como causal de término de servicios, supresión de cargos, cese de funciones o término de la relación laboral del personal traspasado o encasillado”. “No podrá significar pérdida del empleo, disminución de remuneraciones, modificación de los derechos estatutarios y previsionales del personal traspasado o encasillado”.

En otras palabras, se le está diciendo al Presidente de la República que conforme un Ministerio moderno, con tareas de “Dirección Superior y capaz de llevar a cabo el ciclo completo de políticas públicas del sector, comenzando con la emisión de una “Política Estratégica Nacional como objetivo general de carácter político del Estado frente al actuar de la Defensa”, muy diferentes y mucho mas complejas que las que las tareas administrativas rutinarias que  hacía anteriormente , pero se le impone mantener al mismo personal.

EL REGLAMENTO DE LA LEY

El Reglamento debía hacerse cargo de establecer con cierta precisión qué hacer y cómo hacerlo respecto a las tres funciones principales del Ministerio:

La Función Directiva, que se refiera fundamentalmente a la determinación de FINES y consiste en la producción de Políticas que determinen los objetivos, la estrategia política, los recursos financieros que delimitan las políticas y la doctrina o formas generales de hacer las cosas, en todo el sector defensa y en su relación con otros sectores del estado: relaciones internacionales, economía y valores políticos. La Función Logística que se produce mediante la obtención, asignación y control de los recursos humanos, materiales y de infraestructura y se refiere principalmente a MEDIOS y la Función Operativa que corresponde a la Planificación y empleo de las fuerzas y está conectada con FORMAS o estrategias operativas.

Dado que estas tres funciones están interrelacionadas permanentemente, los procesos tienen que llevarse a cabo en forma integrada lo que requiere un liderazgo y supervisión muy intensos y permanentes. El Reglamento, que es una simple enumeración de tareas, no fue un aporte sustantivo para ampliar y especificar la forma concreta de materializar la intención de la Ley. Pese a todo, este Reglamento, si bien no ayuda, tampoco rigidiza ni traba las opciones de manejo ministerial mas allá de lo manejable, dejando espacio para la acción del Ministro que decida impulsar la implantación y consolidación de la nueva organización.

UN POCO DE HISTORIA NECESARIA

El Proyecto de Ley fue enviado al congreso a comienzos de la administración Bachelet, el 2 de septiembre del 2005, promulgado el 2 de febrero de 2010 y publicado el 4 de febrero de 2010. El Reglamento fue publicado 27 de enero del 2012 ya bajo la administración Piñera.

Como se puede apreciar, el lapso entre la promulgación y publicación de la Ley y la dictación del Reglamento fue de mas de un año, lo que sumado a la designación de Jaime Ravinet como Ministro, una persona que por haber sido Ministro en el sistema anterior se consideraba -injustificadamente- un experto en el tema, -designado como parte de una maniobra política alejada de la búsqueda de eficiencia en la modernización del ministerio de Defensa-, pone de relieve la ausencia de comprensión por parte de las autoridades de la administración Piñera de la complejidad de la tarea a emprender.

Al comienzo de esa administración se puso en funcionamiento un sistema de “semáforos” que apuntaban a controlar el avance de las tareas asignadas a cada Ministro bajo el control de la Secretaría General de Gobierno. La constante incapacidad del Ministro de Defensa para cumplir las metas, fue una de las razones de su prematuro reemplazo por Andrés Allamand el 13 de enero de 2011 quien a partir de septiembre del mismo año que, tras tragedia aérea en Juan Fernández, dedicó su atención a la promoción de su candidatura presidencial con intenso uso de las FFAA en su beneficio electoral. El 5 de noviembre fue reemplazado por Rodrigo Hinzpeter hasta el fin del gobierno de Piñera con un desempeño que nadie pudo apreciar si es que hubiera habido alguno.

Desde marzo del presente año –7 meses efectivos- , se encuentra en funciones el nuevo equipo gubernamental que conllevó la incorporación de nuevas autoridades y funcionarios de confianza política.

Este breve recuento muestra que el Ministerio de Defensa de la administración Piñera no fue sometido al proceso de reorganización sistemática de su estructura orgánica y operativa, necesaria para llevar a cabo las funciones determinadas por su nueva Ley Orgánica.

EL MINISTERIO DE DEFENSA “MODERNIZADO”

Se pueden identificar tres ámbitos deficitarios en la gestión Piñera y de los gobiernos anteriores de la Concertación:

Político: No existió voluntad del gobierno de Piñera para impulsar los cambios, fijar políticas generales y específicas y poner en práctica de manera definitiva lo establecido en la Ley. Existieron –y existen- fuerzas, dentro del Ministerio, que se oponen a cambiar el status quo actual y que oponen resistencia y distorsionan el contenido y espíritu de la Ley.

Técnico: La Ley, en su parte destinada a la protección de las personas ingresadas por cuoteo político en la Concertación, estableció claramente que el personal que servía en el Ministerio de Defensa antes de la promulgación de la Ley debía pasar a conformar la planta del nuevo Ministerio, distribuida de acuerdo a los cargos creados, generando tres situaciones: Retención de personal antiguo que no fue capacitado para cumplir sus nuevas funciones. Ingreso y contratación de nuevo personal por cuoteo político, no calificado para los cargos asignados. Politización de las designaciones que produjo un ambiente de desconfianza al interior de la organización. Cada nuevo gobierno incorporó un número de sus adherentes que desconfían y compiten con los ingresados por otros gobiernos, así, en la realidad, las autoridades trabajan solo con los funcionarios de su confianza contratados por ellos mismos o por “asesores” externos”, protegiéndose de el sabotaje o la deslealtad de los demás funcionarios.

Gestión: La ausencia de las directivas políticas del nivel mas alto impidió la determinación de metas generales y específicas. Sin metas, objetivos, planificaciones ni programaciones, resultó imposible el control del cumplimiento de metas y la evaluación del personal del Ministerio.

ADMINISTRACIÓN ACTUAL

Los déficits se siguen planteando en los mismos tres ámbitos, aunque con diferentes contenidos:

Político: La administración Bachelet tiene un programa de cambios de gran magnitud y complejidad en diferentes áreas, mientras defensa es un “no problema”. En este sentido, no existe urgencia para impulsar cambios, fijar nuevas políticas ni poner en práctica en forma definitiva la nueva Ley. Las fuerzas que se oponen a los cambios dentro del ministerio se han solidificado y estructurado haciéndolo mas difícil.

Técnico: Sigue plenamente vigente el problema de la falta de capacitación, agravando el problema el ingreso, en cada cambio de administración, de nuevas autoridades en diversos niveles. La ausencia de un “servicio civil” profesional no permite la continuidad de las acciones.

Gestión: El programa de la nueva administración parece no haberse hecho cargo de la necesidad de implementar el sistema Plan Programa Presupuesto como eje central de la modernización de la gestión de la defensa ni de la urgente necesidad de emitir todos los documentos de Dirección Política para comenzar a asumir el control efectivo del sector.

En síntesis, la modernización de la defensa modernizó muy poco y centró su atención y activismo en aspecto sin duda de gran trascendencia pero ajenos al eje del quehacer funcional de la defensa: El código de Justicia Militar; los homosexuales y las mujeres en las FFAA; los derechos humanos; acuerdos de cooperación y relaciones exteriores del sector.

En breve, la modernización del Ministerio de Defensa es una tarea mal hecha.

 

Déjà vu

Déjà vu (ya visto) es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha vivido previamente una situación. La experiencia del déjà vu suele ir acompañada por una sensación de «sobrecogimiento», «extrañeza» o «rareza».
Muchos en Chile estamos sintiendo un déjá vu.
Alain Joxe, un sociólogo marxista francés que vivió en Chile a fines de los ´60, escribió un pequeño libro en que establece una periodicidad de los golpes militares en Chile; cada 40 años aproximadamente. Obviamente cada uno de ellos tuvo características diferente, en sus orígenes, la orientación política de los golpistas; la identidad de los grupos de interés que los estimularon; de quienes se apropiaron de sus beneficios y de su término, pero igual, la periodicidad se mantuvo. Joxé atribuye el bajo número y frecuencia de estos golpes militares a que al hacerlos, los cambios políticos y sociales que introdujeron los militares fueron de tal magnitud que no fue necesario repetirlos sino en el largo plazo, casi medio siglo después.
No es entonces sorprendente que con la misma periodicidad algunos chilenos perciban cierto déjà vu.
Tenemos un gobierno que llegó al poder con clara mayoría de votos en presencia de una abstención importante; con un mandato democráticamente fuerte y con una representatividad débil. Como también tuvo una mayoría sustantiva en ambas cámaras del congreso, dispone de una mayoría que le permite imponer su programa de gobierno en forma incontrarrestable, solo que el programa consistía en una serie de títulos de materias y propósitos cuyo desarrollo o no existió o no se dio a conocer, lo que fue subsanado por el carisma de la candidata, a la que la gente entregó su confianza sin hacer muchas preguntas.
Y comenzaron los cambios. Cambios que para la mayoría de las personas fueron una sorpresa en su radicalidad, apresuramiento y autoreferencialidad. Basado en una diagnóstico muy discutible, se asumió que la sociedad chilena se encontraba en un estado de frustración solo remontable con un cambio radical de estilos y rumbos.
El cambio político (cultural) lleva la bandera.
El fortalecimiento de los elementos de una Sociedad de Derechos provistos por un Estado de Bienestar requirió reformas impositivas –para proveer recursos financieros- y reformas educacionales –para “emparejar la cancha”- para culminar en una nueva Constitución que viniera a reestructurar el Pacto Social existente.
Curiosamente ni la reforma impositiva ni la reforma educacional suscitan la adhesión mayoritaria de la gente, pero el gobierno no se deja amilanar, sigue adelante contra la voluntad de parte importante de la clase media y de los padres y alumnos que se suponen serían los beneficiarios de ambas reformas.
La razón de esta persistencia es clara: lo que importa es el cambio político.
En este proceso el desarrollo económico se ralentiza, el crecimiento se estanca y el desempleo crece. Los afectados recién empiezan a tomar nota. Y nos les gusta. Pero el gobierno sigue avanzando sin transar.
Hace un par de días veía al Sr. Martner en la televisión. Con total seguridad explicaba que la situación económica en Argentina era muy positiva, que era el país de América Latina que mas había crecido en los últimos diez años. Nadie se atrevió a rebatirlo: era un ejercicio de construcción socialista de la realidad contra toda la realidad real. Un déjà vu en si mismo.
Todos sabemos que lo que pasó en Argentina en esa década no se entiende sin considerar lo que pasó cinco años antes: recesión y pérdida de empleo inédita; 40 por ciento de pobreza y 15 por ciento de indigencia, más corralito bancario. Diez años antes hubo hiperinflación. La respuesta a esos 10 años fueron estos 10 años de boom de consumo y boom de commodities. Se olvidó que se regaló la energía, que hubo tasa de ahorro negativa, que se demolieron las instituciones políticas para encubrir la corrupción y que se falsearon los índices estadísticos para ocultar la inflación.
Pero esos son solo efectos colaterales, lo que importa, allá y acá, es el cambio social, la ideología. Todo un déjà vu de los mismos personajes, de sus amigos o de pretéritos Ministros de Hacienda de Chile, explicando que nuestra economía tenía problemas momentáneos pero que prontamente se avanzaría de nuevo a paso de carga, una vez que las reformas estructurales estuvieran asimiladas. Lo mismo con la reforma educacional que se materializa mediante la eliminación “del lucro”, aunque los profesores sigan sean deficientes, mal pagados, politizados y no asistan a las sesiones de “perfeccionamiento” que el estado pone a su disposición para que hagan mejor su trabajo. Tratando de convencernos que la igualdad recomienda eliminar la selección ya que “todos somos iguales”, aunque algunos alumnos quieran estudiar y otros no estén ni ahí, que algunos sean mas inteligentes que otros y que unos aspiren a cierto tipo de actividades y otros a otras.
Por su parte, la derecha política fue barrida después de lo que dijeron que sería el mejor gobierno de Chile. Canibalizada en peleas entre los caciques de los partidos de gobierno, administrada por una fronda arcaica y soberbia y sus jóvenes protegés, tan antipáticos y soberbios como sus jefes. Ufanándose de cifras que solo impresionan a los asistentes a Casa Piedra.
A poco del fin del gobierno de Piñera la derecha económica, los grandes empresarios y los no tan grandes también, tomaron nota de que su primera línea de defensa, había sido diezmada o mejor, se había suicidado, y tomó el problema de su supervivencia en sus manos.
El espacio dejado por la derecha política lo tomó la derecha económica. Lo peor, ellos también están dándose cuenta que el cambio revolucionario prescinde de su clase y lo hace porque no teme a la crisis económica, no le importa, es algo de menor valor e importancia que el cambio social. El siguiente paso es el caudillismo. De todo esta pugna saldrá un líder carismático, un tecnócrata, un nuevo Jorge Alessandri, que tomará la bandera política de la CPC y volverá las cosas “a su orden natural”. Todo un déjà vu.
Como era de esperar también emergen nuevos Cristianos por el Socialismo: Nunca me quedó claro si eran cristianos que podían serlo porque eran socialistas o eran socialistas porque eran cristianos. El grupo Cristianos por el socialismo fue un movimiento político y cultural que nació en Chile durante los años 70 en base al “Grupo de los 80” formado por igual número de sacerdotes y laicos católicos. Enfrentaron a la jerarquía católica acusándolos de autoritarios, conservadores, doctrinarios y otros “insultos”. El vacío de poder y representatividad que deja una clase política en disolución es tomado por espontáneos –esos toreros aficionados que saltan al ruedo para ser corneados por los toros- entre los cuales siempre aparece un pequeño grupo de curas clericales, en el pasado de derecha y últimamente de izquierda.
Ya tenemos a nuestro Rasputín, nuestro Savonarola y nuestro San Francisco de Asís desafiando al Cardenal con el apoyo y simpatía de la Conferencia Episcopal que los considera «un testimonio vivo de fidelidad a Jesucristo», con el aplauso de los mismos políticos limitados mentales que no se dan cuenta que esos curas les están quitando la pega. Uno de los apologistas describe al Santón mayor: “El Padre representa a los nuevos tiempos como sacerdote, atrevido y sin inhibiciones que ha avanzado demostrando con su propia vida que sí se puede servir a los más excluidos y abandonados donándose, viviendo cómo y con ellos, no temiendo represalias ni dejándose llevar por lo que resulta más exitoso o aplaudido. Su vida religiosa ha estado en medio de la realidad, de ésta y de otras, con todas las tensiones y conflictos que ello implica, propagando por intermedio de su ejercicio sacerdotal –entre millares de jóvenes y adultos– un amor a Jesucristo y a su Iglesia desde la misericordia y el servicio” , si, pero siempre con red de seguridad, al hombre nunca le faltará la comida ni el techo, no tiene hijos que alimentar ni otras responsabilidades que propia piel; las represalias que puede sufrir son de chiste y eso de no dejarse llevar por el aplauso, habría que revisarlo. Por lo demás, este tipo de profetas se hizo incombustible, ya no pueden ser quemados y ellos lo saben, lo que los hace muy “atrevidos y sin inhibiciones”.
La historia no se repite. Tampoco tiene ciclos idénticos, pero hay situaciones que se asemejan mucho a otras anteriores. O que algunos las sentimos como un déjà vu.

Las Guerras Orientales del siglo XXI

Durante los siglos XVIII y XIX las naciones europeas sostuvieron un gran número de guerras en el norte de África y en Medio Oriente. Eran guerras coloniales, destinadas a imponer su dominio directo y total sobre territorios y poblaciones nativas con el propósito de obtener réditos económicos o prestigio.
La diferencia central con las también numerosas intervenciones actuales, es que en el pasado aspiraban a imponer su control directo y que ahora no quieren gobernarlas sino imponer regímenes autóctonos que compartan y apliquen sus procedimientos políticos, valores y cultura.
Hace algún tiempo escribí un ensayo bajo el título de “Guerra en el siglo XXI; una forma de revolución” que señalaba que “En su definición tradicional la guerra tiene un elemento de continuidad que es su naturaleza política; los estados no hacen la guerra – o no debieran hacerla – sino para obtener o conservar, -mediante el empleo de la fuerza-, condiciones externas que consideran muy necesarias o imprescindibles para su seguridad, prosperidad y honor/valores. La práctica parece señalar que esto habría cambiado, en particular las justificaciones, entornos y procesos para su materialización, y con ello se habría introducido un elemento de confusión que está produciendo guerras de difícil solución exitosa para los agresores, como las de Viet Nam, Kosovo, Iraq y Afganistán.
La guerra, según fue tradicionalmente entendida en la modernidad occidental, ha sido una acción violenta mediante la cual un estado doblegaba la voluntad de otro en vista a conseguir que cediera en algo que le interesaba; más aun, los rituales de la rendición y los tratados que formalizaban el nuevo equilibrio alcanzado, requerían de la continuidad física y de legitimidad del estado derrotado. Actualmente la guerra concluye con el reemplazo completo y total no solo del gobierno, sino del régimen en su conjunto, incluyendo el cambio de elites dirigentes y de las formas y valores que conforman a sus instituciones políticas, y esto marca una situación completamente diferente. La Hipótesis propuesta es que: “A partir de las consideraciones señaladas, esta ponencia propone que actualmente la guerra ha tomado la forma de intervención militar que apunta a la imposición,- en otro estado -, de instituciones, valores y conductas políticas y se ha transformado en un mecanismo de acción política cuyo resultado es una revolución impuesta desde el exterior. De esa manera, incorporando muchas de las características de proceso político y sico-social de la revolución, la guerra actual ha concluido adquiriendo una forma muy compleja y difícil de resolver”.

Desde sus orígenes, Revolución se relacionó con liberación y Guerra con poder y el común denominador de guerra y revolución es la violencia. Este rasgo común es el que facilita el tránsito entre una y otra y las hacen diferentes de los restantes fenómenos políticos. Ambas usan la violencia con fines políticos, sin embargo tienen una profunda diferencia: la guerra está relacionada con la aplicación – siempre violenta – del poder nacional de un estado contra otro para dirimir una “diferencia de intereses”, mientras la revolución se auto justifica con la búsqueda – a veces violenta – de la libertad mediante el “reemplazo del régimen” existente.
Lo novedoso es que actualmente estados u alianzas de estados hacen guerras para “liberar” pueblos o minorías, guerras que abiertamente declaran que concluirán con el establecimiento de un nuevo poder estatal institucionalizado que aspiran a hacer funcionar un nuevo orden socialmente acatado, es decir guerras que, declaradamente, tratan de lograr los fines propios de una revolución.

En estas condiciones, las intervenciones necesitan pasar necesariamente por la destrucción de las fuerzas militares del estado intervenido; por el aniquilamiento del estado mismo; por la ocupación de su territorio, y la eliminación – política, social y a veces física – de sus elites gobernantes. Pero no puede detenerse allí, sino que necesita continuar con la imposición de la dominación formal de la sociedad,- que se aspira llegue a ser libremente aceptada -, a la que se le impone un nuevo poder político apoyado por una fuerza militar hegemonizada, al menos en sus orígenes, por los interventores. En breve, se trata de demoler el régimen existente y reemplazarlo por otro dominado por una elite local que interprete la cultura del interventor.

El problema de fondo se traslada entonces a determinar si es o no posible que una cultura preexistente sea cambiada o impuesta por la fuerza en otra sociedad que ha desarrollado la suya propia y que piensa, vive, reza y muere de otra manera.
Nuestro mundo tiene su base en la cultura griega, con el aporte posterior de Roma y de la religión Judeo – Cristiana. En los siglos posteriores esta base común experimento las variaciones derivadas de procesos históricos diferenciados. Asi, una familia protestante norteamericana tiene diferencias culturales con otra luterana alemana o una calvinista francesa o una católica centroamericana, pero manteniendo siempre una impronta común constituyendo lo que llamamos la cultura “cristiano – occidental”.
Si consideramos el pueblo griego sobre el fondo histórico del antiguo Oriente, la diferencia es tan profunda que los griegos parecen conformar una unidad con el mundo europeo de los tiempos modernos. Hasta tal punto que no es difícil interpretarlo en el sentido de la libertad del individualismo moderno.
Es imposible encontrar el punto común entre las Cariátides y las pirámides de Egipto o la Venus de Milo con las Tumbas Reales de Persia. Unas representan la exaltación del ser humano, de su belleza y desarrollo intelectual y el otro la magnificencia de sus soberanos y la exaltación religiosa. La valoración de la autonomía y el valor infinito del alma humana que cohabitan en el mundo griego y en el judaísmo no están presentes en otras culturas o lo están de otras maneras radicalmente diferentes. Son estas diferencias las que dieron origen a sociedades y culturas diferenciadas. Parece absurdo pretender que Descartes encuentre un terreno común con Mahoma.
Distintas culturas producen regímenes políticos diferentes. Parece de una irrealidad y soberbia mayúscula pretender que nuestro sistema político liberal, democrático, individualista y cada día mas pragmático y materialista sea implantado e interpretado en sociedades como las de Afganistán o en Irák.
Occidente seguirá enfrascado en guerras orientales interminables y “no puede esperar resultados diferentes mientras siga haciendo lo mismo”.

Educación superior gratuita en Argentina

Con frecuencia se señala al sistema universitario argentino como ejemplo al cual seguir en la reforma educacional en que el gobierno actual se encuentra empeñado. Se d estaca su ingreso sin exámenes, su gratuidad y su eficacia en cuanto a la obtención de títulos profesionales.
Estudiantes chilenos que se encuentran en ese país destacan estos atributos y los comparan favorablemente respecto a los que imperan aquí. De la misma manera, opiniones de lectores argentinos lo presentan como uno de los logros de las políticas gubernamentales de su país y ponen de relieve lo injusto del sistema que impera en Chile.
Para conseguir un panorama mas objetivo es conveniente recordar que en Argentina también existen universidades privadas pagadas, que reciben cuantiosas subvenciones estatales.

Algunas cifras producidas por el Centro de Estudios de Educación Argentina (CEA), de la Universidad de Belgrano, publicado por el Ministerio de Educación de ese país y basado en las estadísticas universitarias de 2011 muestran que:
– En las universidades estatales el 44% de los estudiantes aprueban una sola materia por año.
– Las estadísticas señalan que el 29,6% de los estudiantes no aprobó ninguna materia después de haber cursado un año.
– El presupuesto universitario por graduado comparado con el porcentaje de estudiantes que aprueba una o ninguna materia señala que la brecha entre universidades con menor y mayor presupuesto por graduado llega al 1.700%.
– La investigación muestra que «aquellas universidades que tienen un porcentaje más alto de alumnos que no aprobaron más de una materia registran los presupuestos por graduado más altos»,
– La Universidad de Buenos Aires (UBA), que según el ranking Shanghai 2014 figura entre las 500 mejores del mundo, se encuentra en la mitad de la tabla de posiciones de las 40 casas de estudios nacionales, con una tasa de 30,1% de alumnos que en un año no aprobaron ninguna materia.
– Casi en la misma situación aparecen Córdoba (30,4%), Lanús (30,5%), La Matanza (30,6%) y con un desempeño algo mejor Entre Ríos (26,9%), Mar del Plata (27,2%) y San Luis (27,9%).
– La investigación del CEA exploró también la situación de los estudiantes que después de un año aprobaron apenas una materia. Las cinco peores fueron Chaco Austral (20,1%), San Juan (19%), Luján (18,9%), Formosa (18,1%) y La Pampa (18%). En las antípodas y con resultados más alentadores, se ubican Villa María (6,9%), San Martín (9,9%), Lomas de Zamora (10,1%), La Matanza (10,4%) y Lanús (10,6%).
– La UBA está dos décimas por encima del promedio general, con 14,5%. En esa franja se sitúan Patagonia Austral (14,6%), Entre Ríos (14,8%) y Jujuy (15,3%), y apenas un poco mejor Cuyo (13,6%), La Plata (13,8%), Tecnológica Nacional (13,9%) y Santiago del Estero (13,9%).
– Si sumamos los estudiantes que después de un año no aprobaron ninguna materia y los que apenas aprobaron una materia, llegamos a la conclusión de que 44 de cada 100 estudiantes universitarios nacionales no llegaron siquiera a aprobar dos materias después de un año
– Al tope de la frustración de los estudiantes que no aprueban más que una materia está Jujuy (72,7%), seguida por Salta (61,4%), Misiones (58%), Patagonia San Juan Bosco (57,3%) y Patagonia Austral (56,9%).
– El promedio nacional es de 43,9%, y la UBA se encuentra apenas por encima, en 44,6%, cerca de Chilecito (44,9%), Luján (45,6%), Catamarca (47%) y por encima del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (43,8%), Mar del Plata (43,7%) y San Luis (43,5%). Las cinco casas de estudios con mejores cifras son Villa María (20%), Lomas de Zamora (23,7%), La Rioja (24,5%), Tres de Febrero (27,1%) y Río Negro (28,5%)
– En los albores del cepo al dólar, impuesto por la presidencia de Cristina Kirchner en 2011, cuando la moneda norteamericana se cotizaba a $ 4,14 promedio, el presupuesto total ejecutado por las 40 universidades nacionales fue de $ 18.829 millones o US$ 4.548 millones.
– En ese mismo año, entre las 40 universidades nacionales se graduaron 70.370 estudiantes. «Si se divide este presupuesto de US$ 4548 millones por la cantidad de graduados de las 40 universidades nacionales, tenemos un valor de US$ 64.633 por graduado»,
– En la Universidad Patagonia Austral se graduaron 103 alumnos en 2011, con un costo de US$ 424.408,63 por estudiante. Le siguen San Juan (US$ 228.064,78) y Tres de Febrero (US$ 221.175).
– La mejor relación costo-egresado se vislumbra en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (US$ 24.480), Rosario (US$ 32.220), Nordeste y la UBA (US$ 45.000, aproximadamente). La Universidad Patagonia Austral tiene un presupuesto por graduado que es 17 veces mayor que el de la Universidad de Lomas de Zamora», se puntualiza, al advertir que en la primera casa de estudios «el 56,9% de los estudiantes no aprobó más de una materia tras un año de estudios, mientras que en el establecimiento del conurbano la cifra es de apenas 23,7%».
Se destaca que los plazos de graduación oscilan entre cinco y quince años de universidad y que las materias se dan cualquiera sea el número de estudiantes asistentes.

Ley Antiterrorista efectiva

El debate de la ley antiterrorista no ha cesado desde que se dictó su primera versión el año 2004. Hace algunas semanas el liderazgo del debate lo llevaban aquellos que apuntaban de manera mas o menos disimulada a la continuación de su desmantelamiento y al encasillamiento de las acciones violentas en la categoría de expresiones democráticas mas o menos justificables según hubiera o no bajas mortales.
El atentado del día 10 vino a poner las cosas en una nueva perspectiva: en efecto, el atentado se efectuó en pleno día, en un centro comercial y nodo de transporte concurrido y causó 14 heridos, dos de ellos graves. La madre de la presidente se encontraba también en las proximidades, lo que puede haber contribuido a hacer del ataque algo mas personal.
El nuevo enfoque del debate parece ser mas realista y mas apuntado a producir resultados de condena y cárcel para los terroristas que la discusión anterior con una fuerte impronta garantista. Sin embargo, creo apreciar la ausencia de algunos elementos.

1.- La definición de la figura del delito exigiría que quienes perpetren el crimen sea una “organización”, dedicada a producir “terror” en las víctimas -la sociedad en su conjunto-. Si alguien espera que las investigaciones conduzcan a encontrar los estatutos fundacionales del movimiento y su carta organizacional, es que está completamente fuera de la realidad del terrorismo del siglo XXI. El terrorismo actual funciona en “redes”, son organizacionales formadas por nodos autónomos, no jerarquizados, interconectados en forma circunstancial o desconectados funcionalmente y unidos solo por una laxa “comunidad de objetivos y métodos”. La experiencia “celular” de las autoridades y personeros políticos que militaron en los movimientos subversivos marxistas están obsoletos. La célula marxista era jerarquizada y encuadrada en una estricta disciplina y uniformidad ideológica y operativa, algo completamente distinto a la “red” actual que puede estar integrada por una, dos, tres o cuatro personas, que a su vez pueden separarse, intercambiarse y modificar sus normas y procedimientos libremente.

2.- Si una o mas persona ponen y detonan una bomba, ¿para que podrían hacerlo sino para causar “terror”?, ¿por diversión?, ¿por tener una emoción fuerte?, ¿cómo forma de expresión política o social?. En cualquier caso, y mas allá de sus motivaciones personales, su acción transita irremediablemente por plantear una amenaza a las personas y a la sociedad, destinataria de su mensaje. Los efectos del hecho y no las intenciones de sus ejecutores son lo que las define como terrorista. Por lo demás un terrorista capturado por la policía debería ser completamente estúpido para reconocer su “intención” terrorista.

3.- Los actos terroristas son agresiones contra los Derechos Humanos. En efecto limitan o impiden la libertad de reunión, de movimiento, de expresión, del derecho a la vida, a al integridad física, a la dignidad y la tranquilidad de las personas.

4.- Quienes se expresan o actúan para reducir, minimizar o excusar los actos terroristas están haciendo “apología” del mismo. Uno puede leer en los blogs, en la prensa, ver en la televisión a personas, autoridades y políticos que expresan su “comprensión”, “apoyo”, “simpatía” o justificación de los actos terroristas cuando no producen bajas en la civilidad o cuando “solo” afectan a los policías. Que justifican la acción violenta como una forma de expresión o protesta social. Eso es complicidad y difusión del terrorismo y es un delito que también debe ser incluido en la ley.

5.- El terrorismo es la última etapa de una actitud violenta que debe ser corregida. Durante muchos años en Chile todos, -moros y cristianos- justificamos el uso de la violencia contar las personas en base a diversas argumentaciones. Esa actitud permisiva / selectiva, la violencia contar “los míos” es mala y contra “ellos” es lícita, nos ha traído hasta aquí. Aun queda mas camino y podríamos seguir avanzando hacia el infierno. Es hora de parar. Ahora.

El sentimiento violento lleva a la intención violenta y la intención violenta, lleva a la acción violenta.

Para salir del circulo vicioso, tenemos que hacer el camino inverso. Eliminar las acciones, erradicar las intenciones y controlar los sentimientos hostiles.

Aviones grandes; Pasajeros chicos

Un pasajero francés en un vuelo París – Boston enfureció porque la persona que viajaba en el asiento de adelante suyo reclinó demasiado y bruscamente su asiento. Exigió que el avión aterrizara y se bajó furioso.
En un vuelo dentro de EEUU una pasajera le puso al asiento enfrente suyo, un dispositivo que impedía que fuera reclinado, la afectada se indignó y ambas mujeres se enfrentaron físicamente. El avión debió aterrizar para desembarcarlas.
Bueno, todos sabemos que los franceses suelen ser de temperamento vivo y que no les gusta que ningún anglosajón los apriete, también es sabido que las mujeres, cada día mas próximas a los hombres en su comportamiento y carácter, suelen trenzarse a golpes, sin embargo, pareciera en ambos casos que la culpa la tienen las aerolíneas.

En efecto, nadie podría objetar que las aerolíneas del mundo se pongan de acuerdo para conseguir aviones mas y mas grandes y meter en ellos mas y mas ¿pasajeros?. Lo ideal para el negocio sería que solo viajaran personas bajitas, delgadas y ojalá amputadas de sus piernas, pero con la habilidad de caminar sobre sus manos, para evitar complicaciones durante su carguío y descarga, pero este tipo de personas no abundan.
Se ha producido una brecha entre la necesidad de las aerolíneas de comprimir a sus pasajeros y la inelasticidad de los organismos y miembros de éstos.

Pero todo tiene solución si nos organizamos para hacer posible la continuación de los márgenes de ganancia de esas empresas, cada día mas necesarias, grandes, prepotentes, bien coordinadas entre ellas y coludidas con las autoridades aeronáuticas de todo el mundo.

Aquí van algunas ideas:

Antes del embarque
• Exigir a los pasajeros que acreditan nociones básicas de yoga.
• Entregar a los pasajeros una dosis de enuréticos durante el check – in
• Exigirles un enema doce horas antes del embarque y permanecer en ayunas.
• Se recomendará el uso de toga en reemplazo de la vestimenta tradicional por permitir mayor flexibilidad dentro de las mismas. Esto mientras se progresa hacia la aceptación general del nudismo como forma regular de ¿vestimenta?.
• Se pedirá a los pasajeros que tosan o estornuden antes de embarcarse.

En sus asientos
• Respirar alternadamente entre las filas pares e impares
• Adoptar la posición que conservarán durante todo el vuelo, permitiendo la ocupación óptima de todos los espacios disponibles. Deberán quedar con un brazo extendido en dirección al cielo del fuselaje, el derecho o el izquierdo según sean diestros o zurdos.

A la hora de comer
• Las azafatas se distribuirá: una en Clase Económica, cinco en Business y diez en Primera Clase.
• La comida será lanzada desde la posición a que hayan podido llegar la tripulación de cabina y será atrapada por los pasajeros con la mano correspondiente al brazo que hayan dejado en alto.
• Se cuidará que en primera Clase y Business la comida no esté muy caliente ni muy jugosa.

Al desembarco
• Los pasajeros irán saliendo a medida que vayan recuperando su movilidad.
• El desembarco de la clase económica se producirá una vez que primera clase y business lo haya hecho y se hayan retirado los cuerpos de aquellos pasajeros que eventualmente hayan fallecido.

De la distribución de los asientos
• Dado que la mayor rentabilidad se obtiene cuando los asientos se sitúan mas cercanos al de la fila de adelante, esta distancia, medida entre el extremo del brazo de un asiento y el respaldo del que lo precede no podrá ser mayor de 5 cms.
• Las persona que tengan piernas cuyo grosor sobrepase la medida indicada deberán practicar, -en sus casas-, saltar los apoyabrazos apoyando una mano en el respaldo de su asiento y el otro en el del pasajero de adelante, sin patear el apoyabrazos en el proceso.
• Si el espacio entre filas no fuera suficiente, los pasajeros de piernas normales o largas se sentarán con las piernas recogidas, apoyando las rodillas en su mentón. Una posición optativa es cruzar ambas piernas por detrás del cuello.

Espero que estas pocas ideas contribuyan a que los pasajeros continúen apoyando y tal vez en forma mas eficiente que hasta ahora a los resultados de las compañías aéreas y así podamos seguir contando con sus servicios.

Estas reflexiones fueron inspiradas durante mi último viaje de 10 horas por aire. Agradeceré las contribuciones que los lectores puedan hacer al respecto.

Las demandas de los vecinos. Hora de decir basta.

Los mecanismos judiciales para la solución de controversias generalmente son presentados como una etapa superior de las relaciones internacionales, un procedimiento que hace prevalecer la razón y el derecho en un ámbito que de otra manera sería una cruda y violenta competencia de fuerzas. No es posible descalificar esta forma de valorizar y apreciar como un avance esta alternativa de solución de controversias internacionales, sin embargo, es necesario tener presente sus limitaciones y las ficciones que los rodean.
Lo primero es que estos mecanismos no son de aplicación universal y obligatoria sino opciones voluntarias que algunos países aceptan e incorporan a sus comportamientos; que otros aceptan con limitaciones –las “reservas” a los tratados-, y que otros derechamente rechazan o ignoran. También está el asunto de la inexistencia de una autoridad capaz de hacer respetar sus fallos y sancionar a los rebeldes con el apoyo de una policía internacional imparcial.
Es contra esta realidad que debemos revisar la reiterada declaración de los gobiernos de Chile de lo que sería su “tradición” internacional: la judicialización de las diferencias internacionales, es decir llevar los conflictos con otros países a un tribunal.
El caso más conspicuo en este ámbito es el llamado “Pacto de Bogotá” o “Tratado Americano de Soluciones Pacificas” suscrito en esa ciudad el 30 de abril de 1948. Este tratado forma parte de un conjunto de acuerdos interamericanos, políticos y de seguridad establecidos por los EEUU en el marco de la Guerra Fría con el propósito de organizar la región para el enfrentamiento militar y político a muerte con la Unión Soviética.
El objetivo del tratado fue imponer una obligación general a sus signatarios para resolver sus conflictos a través de medios pacíficos. También los obliga a agotar los mecanismos regionales de solución de los asuntos antes de acudir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (en el cual la URRS tenía poder de veto) para lo cual confiere jurisdicción a la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Entre los veintiún países signatarios del convenio, nueve lo ratificaron sin reservas: Brasil, Colombia, Costa Rica, Haiti, Honduras, México, Panamá, República Dominicana y Uruguay; seis lo ratificaron con reservas: Bolivia, Chile, Ecuador, Nicaragua, Paraguay y Perú; cinco no lo ratificaron: Argentina, Cuba, Estados Unidos, Guatemala y Venezuela y dos lo denunciaron después de haberlo aprobado: El Salvador y Colombia, este último el 28 de noviembre de 2012 tras el fallo de la CIJ en su litigio con Nicaragua.
Los elementos más relevantes de este Tratado están contenidos en sus siguientes artículos: el Artículo I que dice que (los estados) convienen en abstenerse de la amenaza, del uso de la fuerza o de cualquier otro medio de coacción para el arreglo de sus controversias y en recurrir en todo tiempo a procedimientos pacíficos. El II por el cual los países reconocen la obligación de resolver las controversias internacionales por los procedimientos pacíficos regionales antes de llevarlas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El Artículo VI. Que el tratado no podrán aplicarse a los asuntos ya resueltos por arreglo de las partes, o por laudo arbitral, o por sentencia de un tribunal internacional, o que se hallen regidos por acuerdos o tratados en vigencia en la fecha de la celebración del presente Pacto (1948) y el Artículo XXXI. Los países reconocen al Tratado como “obligatorio y a la CIJ, ipso facto, sin necesidad de ningún convenio especial mientras esté vigente el presente Tratado”, la jurisdicción de la Corte en todas las controversias de orden jurídico que surjan entre ellas y que versen sobre: La interpretación de un Tratado; cualquier cuestión de Derecho Internacional; la violación de una obligación internacional.
Como se puede apreciar el ámbito de mayor aplicabilidad del Tratado se encuentra en los problemas de delimitación territorial o jurisdiccional. Los diferendos de tipo comercial o político se negocian en otras instancias ad-hoc creadas posteriormente y no suelen referirse a la interpretación de tratados ni del Derecho internacional. En esta misma línea la globalización ha creado una amplia gama de alternativas de negociación y arbitraje.
Lo anterior indica, y la historia lo confirma, que la aplicación de este Pacto por parte de Chile se ha dado en problemas de delimitación territorial o marítima, con países vecinos: Argentina, Bolivia y Perú. Veamos entonces la utilidad real del Pacto de Bogotá para Chile:

Con Argentina: El Tratado General de Arbitraje entre Chile y Argentina de 1902 estableció que las controversias que pudieran surgir serían arbitradas por la Corona Británica cuya sentencia sería inapelable. Cuando Chile intentó recurrir a este Tratado, el Gobierno argentino rechazó el cumplimiento de lo acordado. Cuando Chile intentó recurrir unilateralmente a la Corte Internacional de Justicia, fue informado por Argentina que de hacerlo, constituiría casus belli. Se acordó formar una corte arbitral constituida por cinco jueces integrantes de la Corte Internacional de Justicia nombrados por consenso de ambos países, quienes debían entregar su fallo al gobierno británico, que finalmente lo aprobaría o rechazaría sin modificarlo. El arbitraje fue solicitado por ambos países el 22 de julio de 1971 y dado a conocer el 2 de mayo de 1977 por la Reina Isabel II en nombre del gobierno británico y Argentina lo declaró “insanablemente nulo” y se negó a cumplirlo.
Luego de un largo e intenso período de tensiones, con amenazas de uso de la fuerza incluida, la mediación del Papa Juan Pablo II, sumados a una intensa crisis política y económica en Argentina lograron llevar a ese país a aceptar una delimitación negociada políticamente y alejada del derecho Internacional, en desmedro de Chile.
Lo indicado en esta muy breve síntesis muestra que Argentina no cumple sus compromisos internacionales, que nunca los ha cumplido y que muy probablemente, nunca los cumplirá. Esto permite concluir que el Pacto de Bogotá, si es que lo suscribiera, sería inútil como instrumento para resolver conflictos entre ambos países. inútil.

Con Perú: La grave crisis internacional entre ambos países entre 1975 y 1976 muestra que cuando Perú se siente más poderoso que Chile no duda en intentar una agresión contra nuestro país. Lo que disuadió a Perú de iniciar una guerra en 1976 fue la determinación de nuestro gobierno en cuanto a luchar sin límites de tiempo ni esfuerzos. Posteriormente, en 2010, la aplicación del Pacto de Bogotá le permitió a Perú llevar a Chile a la Corte Internacional de Justicia, en forma unilateral y contra nuestra voluntad para demandar una revisión de acuerdos libremente contraídos, respecto a la delimitación marítima entre ambos países que, en realidad, correspondían a acuerdos regionales que involucraban a Chile, Perú, Ecuador y Colombia.
Esto indica que cuando Perú cree poder derrotarnos militarmente, no duda en intentarlo, con o sin Pacto de Bogotá, y muestra también que dada nuestra peculiar forma de entender las relaciones internacionales, le permitirá llevarnos a la fuerza a juicios en los que no tenemos nada que ganar y mucho que perder.

Con Bolivia: La lógica política de los gobiernos de Bolivia y en especial de Evo Morales se columpia entre la modernidad, la cultura ancestral boliviana y una versión básica y superficial de Marx. En la lógica de Morales y su grupo, Chile al no entregar una salida soberana al mar a Bolivia, es “injusto”, no “comparte” y es “arrogante”. Por años hablaron de la invalidez del Tratado Paz y Amistad de 1904; súbitamente dejaron de lado esta aproximación e hicieron una presentación a la Corte Internacional de Justicia pidiendo que Chile negociara “de buena fé”, rápido y entregara los territorios requeridos. Es decir entienden “negociación” como una manera de formalizar sus exigencias, que deben ser satisfechas en su totalidad por Chile. Simultáneamente dejan expresamente abierta la posibilidad de recurrir simultánea o posteriormente a otras instancias judiciales, en oposición a lo que dice el Artículo VI del Tratado, en cuanto a que los fallos de la Corte son conclusivos y finales.
En breve, Morales se aproxima a la CIJ como si se tratara de una instancia política y no judicial; que cree que los procedimientos jurídicos son solo indicativos y que las negociaciones son “de buena fe” solo si incluyen finales garantizados y beneficiosos para él y para su país. Dada la mentalidad que se ha conformado en el pueblo boliviano respecto a su atraso y pobreza como los resultantes del abuso a que ha sido sometido por Chile y por su propia elite dirigente, nunca habrá “una solución” que perdure más allá del gobierno boliviano que la negoció. En este sentido, con Bolivia no hay solución posible a sus demandas.
El comportamiento de Morales no podría ser considerado distante de las tendencias más populares en Bolivia, y su creatividad política y jurídica no parece estar constreñida por las fórmulas judiciales. Así, la adhesión de Chile al Pacto de Bogotá solo abre una instancia que permite a los gobiernos bolivianos obligar a Chile a seguirlo en sus desvaríos y ser juguete de sus maniobras y peleas internas. La asimetría entre ambos estados respecto al respeto a los tratados, a la palabra empeñada y a las formalidades internacionales se transforma así en una debilidad para nuestro país.

Se puede concluir que el Pacto de Bogotá, probadamente, no es útil como instrumento jurídico para que Chile dirima conflictos con sus vecinos en condiciones de equidad y confianza que permitan contar con él para defender nuestros intereses nacionales.
Por último, en los tribunales de justicia, nacionales e internacionales se encuentra presente una tendencia creciente que señala que los jueces “hacen justicia” y no se limitan a “aplicar la ley”, con lo cual suplantan a los cuerpos políticos internos e internacionales en sus atribuciones tradicionales de intermediación y determinación de las reglas de convivencia y se auto erigen en representantes directos de las personas y los pueblos. Esta tendencia hace que la suerte de un pleito quede sujeta a aquello que el juez estime justo y donde las pruebas son solo un antecedente más de la causa.

En breve, no es en los argumentos jurídicos en donde Chile podrá defenderse, sino en el recurso a su poder nacional gestionado por políticos y diplomáticos profesionales. Esto comienza por liberarnos del Pacto de Bogotá y tomar la seguridad nacional en nuestras propias.
Las relaciones internacionales de Chile son asunto de políticos y diplomáticos y no de abogados y jueces.

Pasó la hora judicial y llegó la hora de la política.

Humala: Demoliendo la confianza

El estilo de comportamiento de Alan García quedó inmejorablemente graficado en la sucia jugarreta que le hizo a Bachelet cuando, en una conversación personal y sin advertírselo a su contraparte, abrió el parlante de su teléfono y permitió que un grupo de sus ministros escucharan como se burlaba de su colega presidente. Una treta muy propia de su torcida personalidad que pretendió excusar aduciendo que en esta región no éramos alemanes y que aquí había humor para hacer este tipo de “bromas”.
Su salida de la presidencia fue un alivio para todos, chilenos y peruanos.

Su reemplazo, Ollanta Humala, un líder nacionalista extremo no auguraba nada bueno. Ya había hecho pública su intención de viajar en tanque a Arica para conocer la ciudad y a comienzos del año 2007, frustrado por el acercamiento entre el gobierno de Perú y el de Chile, a la cabeza de su Partido Nacionalista Peruano, encabezó un movimiento contra García acusándolo de “inacción cómplice” frente a Chile, exigió la renuncia de los Ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores de Perú y demandó la elaboración de la cartografía del dominio marítimo peruano y comunicarla a las Naciones Unidas para «legalizar internacionalmente nuestro límite con Chile».

Acusó a Michelle Bachelet de encabezar “la mafia cívico – militar» y otros despropósitos, todo esta propaganda animada por marchas militares que llamaban a “la victoria” y otros mensajes militaristas. El espasmo patriotero concluyó con la organización de una marcha, el día 4 de Abril hasta la frontera con Chile llegando al Hito Nº 1 e invadiendo el ahora muy conocido triángulo entre el Hito Nº1, el punto de corte con la línea costera del paralelo que pasa por ese Hito y el punto, bautizado por Perú como “concordia”. Ahí izarían una bandera peruana,con bastantes posibilidades de crear un cassus belli con nuestro país.

Humala asumió la presidencia en medio de pocas expectativas de buenas relaciones vecinales, sin embargo, ya en el poder, con sorpresa y agrado pudimos ver a un verdadero estadista en acción. Un presidente mesurado, serio y de palabra, todo un cambio tras el exótico Alan García. Tras una gestión amistosa respecto a Chile, hoy nos sorprende con una jugada al mas puro estilo García. Es cierto que su popularidad está baja y que la presión de los ultranacionalistas de la aristocracia peruana y de los dinosaurios de su cancillería es intensa y que cuentan con recursos y acceso a los medios mas que suficientes para hacerle desagradable la vida. También es cierto que sufre, al igual que Chile, el término del super ciclo del precio del cobre y eso se refleja en intranquilidad social, paro así y todo, lo feo de su comportamiento no tiene excusa. El 19 de Agosto de este año, Humala firmó el decreto que aprobó la Carta de Límite Exterior Sur de Perú.

Lo feo comenzó de inmediato.

La prensa peruana (La República), destacó que el “Mapa fue elaborado por cartógrafos peruanos y chilenos”, insinuando que su contenido reflejaba una posición oficial y de común acuerdo entre ambos gobiernos y siguió; “La Carta es un mapa en el que se muestran los nuevos límites entre Perú y Chile, después del fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, a principios de este año”, dejando la impresión que su contenido es una representación del fallos de la Corte. Y remacha: “En declaraciones a la prensa, el jefe de Estado (Humala) indicó que el mapa “señala claramente que el inicio de la frontera entre Perú y Chile es el punto Concordia, no hay otro”, conectando a Chile y la CIJ en la legitimación del punto Concordia como limite terrestre entre Perú y Chile, algo jamás reconocido por ninguno de los dos. Pero la mala fe y el engaño de Ollanta Humala fue mas lejos cuando aseguró: “En ese sentido tenemos que agradecer al personal técnico, cartógrafos, personal de la Marina de Guerra del Perú, de la Cancillería y al buen entendimiento para que esta comisión binacional haya llegado rápidamente a la determinación de las coordenadas”, mezclando las mentiras y engaños anteriores y termina con una afirmación genuinamente pérfida: “Esta Carta reemplazará a la del 2007, y fue elaborada por una comisión mixta peruano-chilena, integrada por cartógrafos que determinaron las coordenadas del límite marítimo”. No dice que la Carta no incluye solo los límites marítimos determinados por la Corte Internacional de Justicia, sino que subrepticiamente mete de contrabando la delimitación terrestre incluyendo la creación peruana del punto Concordia, que nunca fue aceptado por Chile ni por la CIJ.

Como la mentira tiene las piernas cortas, los propios medios peruanos preguntaron que como era que Chile se había allanado a esto y Humala, pillado en la mentira, se defendió declarando al mismo diario La República: «El mapa recoge la sentencia de La Haya, pero también el inicio de la frontera terrestre. No hemos faltado a la verdad», dijo el jefe de Estado e insiste: “el mapa recoge la sentencia de La Haya, pero también el inicio de la frontera terrestre que, es el Punto Concordia. No hemos faltado a la verdad, está basado en el Tratado de 1929 y los protocolos complementarios”.

Pero lo peor es que su declaración trae reminiscencias ominosas de la pretendida “marcha patriótica” que se reseña al comienzo, solo que ahora Humala está a la cabeza de la república y dispone de todos los medios para hacerla, mas aun cuando organizaciones militaristas y de extrema derecha peruana como la “Asociación Patriótica por la Recuperación de Arica y Tarapacá” que sesiona en el Congreso Nacional y que está conformada por senadores, académicos, historiadores, almirantes, generales y descendientes de próceres de la Guerra del Pacífico llaman también a marchar al “Triángulo” este 27 de Agosto, en conjunto con otros “patriotas” de Tacna. Una gran decepción, el proceso de construcción de confianza mutua que parecía avanzar ha mostrado todas sus falencias, nada ha cambiado, todo sigue igual, la agenda retrógrada, chovinista, odiosa y falsa, sigue vigente, al menos con Humala, la Cancillería y la aristocracia limeña.

Israel cruzó la Delgada Línea Roja

En los últimos diez años Israel ha sufrido ataques con cohetes y granadas de mortero disparadas desde la franja de Gaza por miembros de Hamas que han causado una veintena de muertos.
En general son disparos hechos al azar que caen en cualquier parte y que apuntan principalmente a notificar a los israelíes que existe un problema en Gaza, creado y mantenido por ellos mismos y por su gobierno.
En efecto, los habitantes de esa estrecha faja de terreno árido poblada por dos millones de palestinos amontonados en la miseria y la desesperanza absoluta, se organizan malamente para hacer notar su condición. Los disparos desde Gaza amenazan, asustan e incomodan a los israelíes. No dan para mas.
Gaza está sometido a un bloqueo feroz: sin acceso al mar, siendo un área costera sus pescadores no pueden hacerse a la mar; sin aeropuerto, no pueden volar a ninguna parte; sin salidas por tierra, bloqueados por Egipto y por Israel; sin puertos por donde recibir y sacar carga; solo pueden aspirar a languidecer entre ruinas.

El ataque israelí de mayor envergadura bautizado como «Plomo Fundido», fue lanzado a fines de 2008, dando muerte a 1.300 palestinos y dejando 5.000 personas heridas. Durante la operación murieron 13 israelíes.

La penúltima operación israelí a gran escala contra Gaza fue la denominada «Pilar Defensivo», en noviembre de 2012, en la que mataron a 170 palestinos y dejaron a 1.300 heridos.
El ataque actual “Margen Protector” lleva ya mas de 2000 muertos y miles de heridos; de los muertos, alrededor de 400 son niños.
En ese mismo lapso -2008 – 2014-, Israel ha efectuado mas de veinte ataques a Gaza, dejando varios cientos de muertos y varios miles de heridos, casi todos civiles y muchos niños.

La actual escalada de la tensión comenzó el 12 de junio cuando tres israelíes fueron asesinados en la parte ocupada de Cisjordania. Vino la represalia: el 2 de julio apareció el cadáver de un joven palestino, Mohamed Abu Khder, de 16 años, muerto por apaleo y quemado vivo a causa de una venganza de radicales judíos.
Luego vino el ataque en forma. ¿Cuál es su justificación?. Benjamín Netanyahu explica que con bombardeos aéreos no ha sido posible impedir que miles de cohetes y granadas sean disparadas desde túneles y refugios subterráneos en Gaza y que es necesario hacer una incursión con tropas.

Este somero recuento nos permite sacar algunas conclusiones y reconocer algunos hechos.
– Parece claro que la desproporción entre los “bombardeos” de Hamas y las represalias y ataques de Israel para suprimirlos son evidentemente desproporcionados. Una veintena de muertos israelíes en diez años y miles de muertos y decenas de miles de heridos palestinos en el mismo lapso nos hablan de una disparidad brutal. En realidad tenemos un estado moderno, con abundantes recursos materiales, tecnológicos y apoyo político castigando reiteradamente a un grupo de refugiados malamente organizados por una banda de aficionados con mas odio que recursos.
– Muestra también que pese a la brutalidad del castigo y la cantidad de bajas palestinas, Israel no logra impedir que los disparos desde Gaza continúen. Las operaciones anteriores –Plomo Fundido y Pilar Defensivo- no lo lograron.
No hay razones para pensar que Margen Protector lo logre, mas aun si se considera que Hamas salió políticamente fortalecido antes su pueblo y que Israel a nivel mundial ha sufrido una derrota moral tal vez irremontable.
– Israel anunció que había destruido algo así como 800 “túneles”. ¿Cuánto les tomará a Hamas reconstruirlos? ¿días?, ¿semanas?. Por lo demás los jóvenes de Gaza no tiene nada mas que hacer que cavar túneles, pensar como causar daño a Israel y proporcionar mano de obra abundante y barata para el mercado israelí.

Parece un hecho que Israel se ha sobregirado en su cuenta de buena voluntad mundial, sea como víctimas del Holocausto; como la única democracia en la región o como sociedad civilizada y moralmente consciente. En realidad han creado un estado autoritario prepotente; han fabricado el «Gueto de Gaza» y han cercado a Israel con una muralla creando un gueto para ellos mismos.
La fea y cruda verdad es que Israel -el conjunto de su sociedad, no solo su actual gobierno-, no tiene la menor intención de resolver el cruel problema que afecta en forma insoportable al pueblo palestino. Hace todo lo que puede para trabar la creación de un Estado Palestino, al cual, al igual que los judíos, ellos también tienen derecho.

La soberbia es el primero de los pecados y el mas grave y esta maldición aqueja a un número mayoritario de los israelíes.