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Consultor en Riesgo país, Política y Seguridad Regional, Nacional y Estrategia

Brasil: antiimperialista o nacionalista

El lema nacional de Brasil, «Ordem e Progresso» («Orden y Progreso»), está inspirado en el lema del positivismo, de Auguste Comte: «El amor por principio, el orden por base, el progreso por fin», del cual se eliminó lo del amor y quedó lo del orden y el progreso.
La influencia positivista ayuda a explicar la historia de Brasil. El culto al progreso basado en la revolución industrial, científica y técnica alcanzó su apoteosis a mediados del siglo XIX. A partir de la década de 1850 la fe positivista, que pretendía dejar atrás los obscurantismos y excesos de todo tipo, se instaló entre profesores y alumnos de diversas instituciones de Río de Janeiro: la Escuela Militar, la Escuela de Marina, el Colegio Pedro II, la Escuela de Medicina, la Escuela Politécnica y adoptó la razón y la ciencia como las únicas guías capaces de instaurar el orden social en la humanidad.
Este movimiento es, en parte, reacción a lo que Comte consideraba “las utopías metafísicas irresponsables e incapaces de otorgar orden social y moral a la humanidad” puestas en práctica por la revolución francesa, y propone un mandatario político en contacto y comunicación directa con el pueblo para que en un diálogo racional entre ambos, resuelvan los problemas del avance de la sociedad hacia el progreso.
Para que el progreso capitalista no se detuviera era necesario que, por encima de los intereses particulares, se impusiera un orden superior y una coordinación nacional centralizada. Este orden racional debería imponerse por medio de normas y leyes. El conocimiento científico positivo tendría entonces la función de contribuir a mantener el orden social.
La hegemonía lograda por este tipo de ideas no es sorprendente si se considera que la revolución independentista fue, en Brasil, poco violenta y posterior a la derrota de las ideas republicanas liberales, es decir fue una revolución conservadora.
Otra influencia relevante en la educación y el pensamiento social brasilero fue la de Alberto Torres, cuyos seguidores -en 1924- impusieron a la política un énfasis «sociológico» crítico del cosmopolitismo intelectual y promotor de la existencia de instituciones “nacionales” que armonizaran con la sociedad y las tradiciones de Brasil. La combinación de nacionalismo cultural, sociología y crítica política se concretó en una nueva arquitectura institucional diseñada por un grupo de intelectuales para los cuales la clave de la reforma y del nuevo sistema político era “una administración nacional fuerte que obrara en conjunto e integradamente con los diversos grupos de interés”.
Estas creencias políticas llegaron a ser tan fuertes, que prácticamente todos los movimientos políticos brasileños, de los más variados signos, se han presentado como un intento de imponer un “orden que lleve al progreso”.
Aquí encontramos la base del ideario de muchos proyectos políticos en Brasil: consolidación institucional; progreso orientado a la creación de Estado; prioridad del “proyecto nacional” por sobre los intereses de grupos; coordinación de los intereses sectoriales; planificación centralizada; estado regulador.
Ahora, si ponemos esta devoción hacia el progreso junto a las grandes dimensiones territoriales y demográficas de Brasil, tenemos como producto natural y obvio una tendencia hacia la “grandeza”, y aquí haré una breve disgresión: A partir de la independencia y hasta las primeras décadas del siglo XX, Argentina fue claramente más potente que Brasil, resultado de su mayor integración, calidad demográfica y desarrollo productivo y comercial, lo que dio origen a esa presunta “amistad chileno – brasilera”, que en realidad fue la coincidencia circunstancial de intereses de cada estado hasta que, llegado el siglo XX, particularmente sus últimos decenios, la decadencia de Argentina dejó obsoleta esta necesidad de apoyo mutuo y, en busca de su grandeza, Brasil se alejó de Chile como quedó claramente demostrado durante las dos crisis entre Argentina y Chile en 1978 y 1982.
Siguiendo con nuestro tema, podemos ver que esta tendencia, que algunos impropiamente llaman “imperial”, estuvo constantemente presente en todos los proyectos políticos brasileros, de izquierda y de derecha. Esta situación vino a cambiar reciente y agudamente con la conquista del poder por parte del Partido de los Trabajadores (PT), bajo el liderazgo de Lula.
El “fenómeno” Lula comienza a materializarse con el repentino deceso de Tancredo Neves que determinó que el gobierno pasara a manos de su Vicepresidente, José Sarney, quien a partir de 1985 inició la marcha hacia una Nova República. Este proceso tuvo su punto culminante en la aprobación de una nueva ley electoral que estableció el sufragio universal incorporando por esa vía a una importante masa de analfabetos, que hasta entonces habían estado excluidos de la representación política. El nuevo padrón electoral quedó conformado por una mayoría de personas jóvenes, casi el 50% menor de 35 años, sumidos en la pobreza extrema, con el 60% de la población económicamente activa ganando menos de US$ 100 al mes y con pocas posibilidades de salir de ella debido a un bajísimo nivel educacional, el año 2004 el 70% de los brasileños contaba con menos de 7 años de educación básica.
Esta ley produjo un vuelco político que abrió paso a dos gobiernos “progresistas”: el de Collor de Melo, caído bajo cargos de corrupción y el de Fernando Henrique Cardoso funcionario internacional de izquierda, considerado por los conservadores como la opción menos mala para contener el avance de Lula y su Partido de los Trabajadores.
El incremento de la votación de Lula del 17% en 1989 a 27% en 1994 y a 32% en 1998, y la toma del control de las ciudades de Sao Paulo (1998 y 2000) y Porto Alegre (1998, 1992, 1996 y 2000) son logros impresionantes en un plazo tan breve. Más impactante aun si se considera que ellas ocurrieron precisamente en los años en que la izquierda socialista se batía en retirada en todo el mundo.
Su triunfo en las elecciones del 2002 fue aun más notable: obtuvo el 46,4% en la primera vuelta y el 61,3% en la segunda, conquistando a 52,8 millones de votantes. Este triunfo, reiterado luego con su reelección y nuevamente con el triunfo de una mujer del mismo PT como sucesora designada por él como candidata al cargo de presidente, marcan un antes y un después en el devenir político de Brasil.
Pero este cambio introduce también una divisoria en la ecuación de “Orden y Progreso” y sus valores políticos asociados. En efecto, hasta los gobiernos de Goulart, Neves, Sarney, Collor de Melo y Henrique Cardoso, el protagonista político central fueron las élites tradicionales brasileras, todas ellas suscriptoras de un proyecto nacionalista que hiciera de Brasil una potencia moderna, seria, respetada, desarrollada, global. Que compitiera y ganara respetando las reglas del juego internacional y que pudiera mostrar todos los atributos, formas y contenidos de las “otras grandes potencias”.
El triunfo de Lula y del PT, abrió paso a un proyecto en el cual el “orden y el progreso” son funcionales a un propósito de liderazgo ideológico de izquierda de alcance regional, desde donde se proyecta al mundo. Ya no aspira a ser una potencia burguesa sino que se posiciona dentro del espectro de las potencias disruptoras, revolucionarias, con las debidas consideraciones a las realidades actuales y al aprendizaje de los intentos revolucionarios que fracasaron durante el siglo XX, pero aún revolucionaria. Es aquí donde se encuentra el fundamento de la afinidad y el compromiso del Brasil actual con Chávez de Venezuela, con Correa de Ecuador, con Fernández de Argentina, con Ahmadinejad de Irán, con Gadafi de Libia y con los hermanos Castro de Cuba; con el antiimperialismo y con la aversión a la globalización y al libre comercio.
En este contexto, el proyecto del PT es conjurar la posibilidad de un estallido social, un golpe militar o, lo más probable, una violenta desintegración nacional, asegurando y consolidando la estabilidad económica; estableciendo niveles de crecimiento económico aceptable y creando las condiciones necesarias para una mejor distribución de la riqueza y del poder. Desde esa condición de poder, Brasil se proyectará al mundo como el líder regional de una Sudamérica de izquierda y antiimperialista.
Hoy día, si se llama a Brasilia, el teléfono ya no lo contesta Itamaraty con su proyecto nacionalista tradicional sino otros actores cuya visión del mundo y de la región es fundamentalmente ideológica. Algo profundo ha cambiado en Brasil, esos cambios llegaron para quedarse y se confirman cuando Lula prepara su regreso para seguir consolidando el proyecto.
Brasil, bajo todos los regímenes, se ha mostrado muy hábil en el proceso de “creación social de la realidad” magnificando hechos en base a palabras y gestos. En esto el gobierno de Lula alcanzó cotas de creatividad nunca antes alcanzadas, consiguiendo una presencia mediática mucho más alta que su influencia real, lo que contribuye a dar una imagen de unanimidad nacional inexistente y una “inevitabilidad” de éxito.
Este cambio de paradigma encuentra alguna resistencia dentro de Brasil y no es completamente percibido en muchas cancillerías latinoamericanas y de países de otras partes del mundo. De hecho, Brasil se encuentra en un proceso de rotación de elites: instituciones respetadas, notablemente su cancillería, están quedando postergadas por una nueva distribución de poder político. El poder económico continúa en las mismas manos tradicionales, subscriptoras, como se dijo, del modelo nacionalista de “Brasil Potencia Mundial” y no reaccionarán mientras sus negocios sigan prosperando, pero el poder político parece haberse desplazado hacia la alianza entre los sectores populares y desposeídos que irán adquiriendo creciente influencia a medida que el Partido de los Trabajadores fortalezca su organización y avance en la materialización de su proyecto ideológico “Brasil, líder regional antiimperialista”
Que Chile, Perú , Colombia y México tengan éxito, individualmente y como Alianza del Pacífico les resulta un trago amargo y explica las airadas expresiones de Aurelio García respecto al devenir de este grupo. Este es también el fundamento de los sucesivos desaires que la Presidente Rousseff hace a Chile, comportamiento que siendo molesto no es relevante.
Parece evidente que nuestro país puede integrarse, complementarse y competir lealmente con el proyecto nacionalista de “Brasil, Potencia Mundial”, pero que al igual que varios otros países de la región, no tiene mucho que ver con este proyecto ideológico de “Brasil, líder regional antiimperialista”.

Después de Chávez

Hugo Chávez tiene problemas, muchos y de variados tipos, el más grave sin duda es el de su salud.
En junio de 2011, fue operado de emergencia en Cuba como consecuencia de un absceso pélvico. Días más tarde, anunció que le extirparon un tumor. Entre julio y septiembre de 2011, Chávez viajó seguido a Cuba para someterse al tratamiento de quimioterapia. El mandatario reapareció con la cabeza rapada, hinchado y visiblemente débil, pero insistiendo en que el cáncer no había avanzado.
El 20 de octubre de 2011, el presidente venezolano anuncia que ya finalizó sus ciclos de tratamiento y que no posee células malignas dentro de su organismo. Chávez está curado.
El 21 de febrero, se informa que será operado nuevamente en Cuba porque reapareció una nueva lesión en el mismo lugar. A su regreso ya muy débil anuncia nuevos tratamientos de radiación y quimioterapia. Al término de los mismos se filtra una maniobra para que Chávez concurra a Brasil, donde bajo el pretexto de una reunión con Lula, sería examinado por médicos del Hospital Sirio – Libanés. Este viaje se cancela y de vuelta a Cuba.
Ahora el regreso a Caracas es dramático.
Al día siguiente de su vuelta, Chávez viajó a su Estado natal, Barinas, donde viven sus padres y gobiernan sus hermanos. Su familia preparó una misa para recibirlo, en la que el propio Chávez con lágrimas en los ojos pide a Dios: “Dame vida, aunque sea vida llameante, vida dolorosa, no me importa (…) Dame vida porque todavía me quedan cosas que hacer por este pueblo y por esta patria. No me lleves todavía, dame tu cruz, dame tus espinas, dame tu sangre, que yo estoy dispuesto a llevarlas, pero con vida”.
Hace un par de años, Chávez llamó “troglodita” al cardenal Urosa de Venezuela y advirtió al Vaticano que mientras él fuese arzobispo de Caracas, su Gobierno se mantendría “bien alejado” de la jerarquía católica. Antes de eso, en enero de 2008, el presidente le había dicho al Papa que no era “ningún embajador de Cristo en la tierra” porque “Cristo, el verdadero, está en el pueblo y en los que luchamos por la justicia y por la liberación de los humildes”. Desde el agravamiento de su salud Hugo comenzó a cambiar su aproximación a la Iglesia Católica, tanto así que intentó introducirse en la visita del Papa a Cuba y juntando lo útil con lo agradable, resaltar su perfil mediático y de pasada pedirle que rezara por su salud. Los cubanos dijeron no.
Sin dejar de lado la campaña, Hugo Chávez prosiguió su tratamiento tras anunciar el día 8 de abril que regresaba a Cuba para «continuar la batalla por la vida». Antes de partir para La Habana por octava vez y crucifijo en mano, se despachó: «¡viva Cristo, la patria y el pueblo!».
En realidad, lo que pide Hugo parece ser la salud suficiente para competir en las presidenciales del 7 de octubre próximo, por un tercer mandato consecutivo. Chávez, ha hecho esfuerzos sobrehumanos para seguir compitiendo y atacando al candidato opositor, recurriendo a todo para disimular su enfermedad y hacer creer a sus seguidores que está sano y saludable para ganar por otros seis años la presidencia venezolana. Pese a todo, da la impresión que sus días están contados. Marquina, el médico que ha filtrado todas las vicisitudes médicas de Chávez asegura: “Por la velocidad de crecimiento del tumor no creo que Chávez viva mucho más de seis a siete meses. Con una buena respuesta al tratamiento, viviría hasta abril de 2013. Y si la respuesta no es buena, hasta noviembre de 2012”. Mas aun cuando se dice que desde hace semanas, sus médicos solo se limitan a tratar los síntomas e intentar controlar la actividad frenética del paciente.
El comandante, que hasta ahora se ha negado a nombrar a un sucesor, sabe también que la vida de la “revolución” se juega junto con la suya.
Para abrir el juego, Henry Rangel Silva, Ministro de Defensa, dejó en claro, una vez más, que las fuerzas armadas “son chavista porque están dadas al presidente Hugo Chávez». Rangel, incluido desde hace cuatro años en el listado del Departamento del Tesoro norteamericano por presuntos vínculos con el narcotráfico y las FARC, suavizó un poco su discurso afirmando: «Nosotros reconoceremos a quien gane las elecciones. Pero no vamos a reconocer a quien diga que las ganó». Paralelamente desarrolló un plan para tomar el control nacional en caso que Chávez tuviera una recaída súbita que pudieran causar inestabilidad o directamente que falleciera.
Esos son los deseos de Rangel, la realidad es que las FFAA venezolanas están profundamente divididas y que en una situación como la venezolana, en que las instituciones han sido demolidas a fondo, donde se ha destruido la convivencia y “las contradicciones han sido agudizadas” sistemáticamente, no quedan muchas otras instancias que las FFAA para asumir el gobierno, y un enfrentamiento entre facciones militares llevaría a una guerra civil.
Al liderazgo civil chavista, -el ministro de Relaciones Exteriores Nicolás Maduro, el Vice Presidente Elías Jaua y el hermano del Presidente, Adán Chávez-, les gustaría validar en las urnas su movimiento ideológico pero ello, primero, no es un evento seguro y segundo, tampoco garantiza que los militares estén dispuestos a compartir el poder con ellos.
Diosdado Cabello, designado como Jefe del Partido y Presidente de la Asamblea Nacional es el nexo con los “narcomilitares”: Henry Ranguel; Cliver Alcalá; el General Hugo Carvajal ex Director de Inteligencia y un puñado de otros generales. Hombres profundamente contaminados con la corrupción y las drogas, no se arriesgarán a nada que los prive del poder y de la protección que brinda.
Otros cuya vida corre peligro son los Castro, de Cuba, que necesitan en forma crítica mantener el flujo de petróleo venezolano gratis que los mantiene a salvo de una quiebra segura. China por su parte le ha prestado cantidades inmensas de dinero, a ser pagadas con petróleo a precio bajo el del mercado. Nadie podría asegurar que los reemplazantes de Chávez van a reconocer y pagar esas deudas.
Lo verdaderamente irónico es que la jugada magistral de Chávez: apoyar a las FARC para que se apoderaran de Colombia para conformar una Gran Colombia bolivariana bajo su mando, va a terminar con una Colombia libremercadista, fuerte y próspera y con las FARC doblegadas, y con Venezuela avanzando hacia su transformación en un narco estado seudosocialista, gobernado por militares corruptos asociados con las FARC instaladas en su propio país.

Brasil: otro proyecto voluntarista

A lo largo del siglo XX Brasil tuvo una variedad de políticas exteriores tanto de izquierda como de derecha, siempre alrededor de la aspiración de ser considerado potencia mundial y estado hegemónico regional. Sucesivamente, fue aliado de EEUU durante la II Guerra Mundial; tercermundista durante los gobiernos de Quadros y Goulart a comienzos de los ´60; “key country” de los EEUU, delegado para la conservación del orden regional hasta comienzos de los ’70, y “díscolo” de los EEUU hasta 1979.
Entrando en el siglo XXI, durante el gobierno del socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, Brasil se aproximó al esquema del Consenso de Washington hasta el año 2002 en que el Partido de los Trabajadores (PT) conquistó el poder con Luiz Inacio “Lula” da Silva a la cabeza y luego con el régimen actual a cargo de Dilma Rousseff y puso en práctica un modelo de política exterior basado en una combinación de democracia política y neomarxismo económico, manteniendo constantes las dos aspiraciones antes señaladas: ser considerado potencia mundial y ejercer la supremacía regional.
El “cerebro” del proyecto político del PT es Marco Aurelio García, (MAG o El Profesor) de 68 años, egresado de Derecho y Filosofía en Brasil y de Ciencias Sociales en París. Ex – miembro del Partido Comunista Brasileño, estuvo exiliado en Santiago y en París. Miembro fundador del PT y brazo derecho de Lula en su marcha hacia el poder. Se auto clasifica como “consejero” en asuntos latinoamericanos, y trascendiendo el período de Lula, hoy día sigue siendo el custodio del proyecto político del PT. Según La Nación, de Buenos Aires, “Si Lula es … una especie de presidente de toda América latina, Marco Aurelio García vendría a ser una suerte de canciller de la región”.

En cada una de estas sucesivas estrategias políticas, Brasil adoptó los modales y actitudes de gran potencia: Se matriculó con tropas para combatir al Eje junto a las fuerzas norteamericanas en Italia; adquirió un portaaviones; intentó fabricar una bomba atómica (proyecto secreto Solimões de transferencia de tecnología nuclear alemana a la producción de armamento atómico); comenzó la construcción de un submarino nuclear que aun no se termina, anunció grandes inversiones en defensa que generalmente no se materializaron; intentó ser el proveedor regional de armamentos y, a veces con buenas maneras y otras con malas, intentó meter en cintura a los países de la región.

Con Lula se movió como gran potencia: apoyó a Irán, homenajeó a los hermanos Castro, aplaudió a Gadafi y Assad y patrocinó a Chávez. En palabras de García, “a partir de 2003 Brasil comenzó a frecuentar las reuniones del G-8, a tener un papel importante en las negociaciones comerciales y terminó siendo invitado para la instancia máxima de gobernabilidad mundial, que es el G-20”. Son gestos que para la diplomacia tienen significación y que para los medios de comunicación social elevan el perfil de un país, pero de ahí a que ellos importen capacidades y peso real de gran potencia, hay una distancia sideral.
La llegada a la presidencia de Brasil de un sindicalista de izquierda fue acompañada de cierta inquietud internacional que se disipó rápidamente cuando adoptó políticas favorables a los negocios y la inversión, y se convirtió en una grata sorpresa que suscitó el aplauso mundial. La simpatía personal de Lula y el protagonismo mediático y político del progresista García hicieron el resto. Brasil se convirtió en un suceso.

El Plan “hambre cero” y una serie de medidas paliativas de la pobreza extrema y de apoyo al bienestar social puestas en práctica en Brasil son meritorias, pero no bastan para hacerlo una gran potencia. Se necesita más. Ocho ministros destituidos por corrupción en menos de la mitad de un solo período gubernamental son elocuentes de un agudo déficit de institucionalidad. La pacificación de algunas favelas es también significativa, pero lo es menos si se hace con fuerzas de ocupación permanentes de la policía militar. “Marcola”, capo de la droga en las favelas de Rio explica en una entrevista a O´Globo: “Soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria … ¿Qué hicieron? Nada.
Ahora somos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social. ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de “solución” ya es un error. ¿Vio el tamaño de las 560 favelas de Río? ¿Anduvo en helicóptero sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo?”

El Mercosur nació 1991 como un acuerdo de arancel externo común entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay en vista a crear un espacio cerrado de intercambio comercial, y materializar la expresión política de la nueva alianza. Si hace dos décadas alguien creyó era posible el libre tránsito de bienes entre los países, sin restricciones ni mercadería parada en los puertos, ya debe haberse desengañado. Después de 8 años de creciente superávit comercial, Brasil está en una larga crisis con Argentina para resolver las restricciones a las exportaciones que ésta le impone y el gobierno de Dilma Rousseff está ahora convencido de que la modificación unilateral de las reglas por parte del gobierno de Cristina entorpece el comercio entre los dos socios.
El comercio que los países del Mercosur realizan entre sí representa apenas el 16 % de todas sus transacciones, el otro 84 % va al resto del mundo. Las exportaciones entre los cuatro socios de Mercosur llegan al 15,7 % del total. Y las que son colocadas afuera al 84,3 %. Una relación igual de dispareja arrojan las importaciones: un 16,6 % contra el 83,4 %. La ambiciosa integración regional es cuanto menos pobre y peor aun la salida al mundo de productos originados en el Mercosur.
Marco Aurelio García también percibe estos problemas: “Si uno ve la estructura política del Mercosur, con sede en Montevideo, vemos que es ridícula. No porque sea mala, sino por lo pequeña. Necesitamos tener políticas específicas, como en la Unión Europea (UE), donde hay un Comisario que se ocupa de la infraestructura, de la integración energética, de la integración social, científica… en eso estamos yendo con mucha lentitud … uno de los problemas es que los países presentan resistencias para aceptar instituciones supranacionales”.
Y continúa: “hay otro dato importante, Brasil no es dependiente del comercio exterior, que representa el 14% del PBI. Hoy el eje de la economía brasileña es interno. Por eso estamos sufriendo, pero resistiendo mejor la crisis que los países con más del 40% de su PBI vinculado al exterior”. Es evidente que si para Brasil, principal promotor de Mercosur, la salvación en la crisis actual es precisamente su autarquía económica, -su no dependencia del comercio exterior-, es que Mercosur ha fracasado.
La nueva política, según García, va por el lado de la “integración productiva. Pero visualiza algunos problemas: “Es obvio que … no hay forma de equilibrar el comercio con todos los países de América Latina, a menos que dejemos de exportar cosas que ellos demandan. Y si dejamos de exportarlas, van a comprarlas en Estados Unidos o Europa. La razón es que Brasil tiene una economía muy diversificada, con niveles de productividad creciente y otras cualidades que otros países no tienen”.
La idea de García sería que Brasil proveyera los bienes terminados a la región y el resto de los países le pagara en commodities y productos agrícolas. Lo curioso es que las quejas más enérgicas contra EEUU que hacen los partidos progresistas como el PT son por aplicar ese mismo tipo de políticas.

García, acomodando la realidad a su proyecto, dice que la Alianza del Pacífico “no lo preocupa mayormente. Además sufrió una primera baja con la elección de Humala en Perú. Por otra parte, pienso que con Colombia se puede pensar –mas allá de las preferencias que pudiera tener por eso- que tendría a fin de cuentas una buena integración sudamericana. Y bueno, México y Chile tiene problemas hoy día más grandes que cuidar que el Arco del Pacífico”,

Voluntarismo puro.

Terremoto y maremoto: todos de acuerdo ¡la responsabilidad es de las FFAA!

El término de la investigación de la fiscal Huerta vino a poner a todos de acuerdo. La responsabilidad de la inepcia gubernamental durante la noche del 27 de febrero, por decisión unánime de los políticos involucrados, fue asignada a las FF.AA..

Parece establecido que el Shoa se empecinó en juzgar la situación en base a la información de sus instrumentos de medición de mareas, que como consecuencia del mismo maremoto daban informaciones erróneas; que no prestó debida atención a la información del NOAA de los Estados Unidos y también parece estar acreditado que careció de las informaciones de campo que debió haberle entregado la Onemi. Esas son responsabilidades técnicas. La Armada las reconoció, investigó y sancionó, de inmediato y de cara a la opinión pública. Nadie más lo hizo, al contrario, al instante se desató un ataque múltiple y coordinado de todos los involucrados para tratar de instalar todas las culpas en el Shoa y la Armada.

En estos días el tema toma nuevos aires, ahora en el nivel de las responsabilidades políticas y los afectados vuelven a atacar con furia y coordinadamente.

Cada cual recitó su parte:

El Ministro: “La afirmación de que el servicio técnico descartaba la existencia de un tsunami es un asunto no menor a la hora de juzgar responsabilidades políticas o de cualquier otro tipo. Luego, se hace necesario preguntarse lo siguiente: ¿contaban las autoridades con la información adecuada para tomar las decisiones que correspondían?. Por supuesto que no”.

Parece evidente que el tomar decisiones erróneas o caer en la parálisis no transforma a las autoridades de gobierno en responsables jurídicos de las muertes, tan evidente como el hecho de que no hubiera un sistema decente para controlar las catástrofes es claramente una responsabilidad política.

El 22 de septiembre del 2009 el mismo ministro con el mismo subsecretario y la misma directora de la Onemi nos presentaban al “ALFA UNO, sofisticado Centro Móvil de Operaciones de Emergencia, destinado a potenciar la gestión de la Onemi” ya que “La coordinación no tiene sentido sin la comunicación y este Centro Móvil nos permitirá convocar rápidamente a los organismos que operan en una emergencia, como Carabineros, Bomberos, Salud, entre otros”, si entre tanta maravilla también tenía internet móvil ¿cómo es que la ex directora de la Onemi Carmen Fernández señaló que el servicio de internet de la repartición se «cayó» entre seis a ocho minutos luego del remezón, por lo que no pudieron revisar el sitio web del NOAA, organismo estadounidense que dio la alerta de maremoto?, ¿Para que querían mas información si no podían dar la alerta a nadie?, ¿Si ni siquiera podían o querían transmitirla al Shoa?. El ministro del Interior por su parte, que no diga que no sabía de las capacidades militares habiendo sido el mismo ministro de defensa y teniendo al ministro en ejercicio parado a su lado “mirando hacia el sudeste”.

El broche de oro de los descargos del ministro es cuando se expide: “El gobierno de ese entonces asumió las responsabilidades con los instrumentos que tenía” ¿Qué tal?:

“El gobierno de ese entonces”: es decir hace años mil, perdidos en la bruma de los tiempos. Historia. Nada reciente ni vigente. Casi una pérdida de tiempo.

“Asumió las responsabilidades”: era que no!. si todos los meses cobraban los sueldos correspondientes y él mismo ya llevaba 20 años pululando por diversos cargos de alta responsabilidad de gobierno ¿es que esperaba que otros “asumieran las responsabilidades”? y concluye:

“Con los instrumentos de que disponía”. Por favor!, si el sistema Onemi era un desastre, mal equipado, mal entrenado y caótico es porque él mismo, jefe y responsable directo del sistema de emergencias nacionales, no pudo, no supo o no quiso organizar algo que funcionara y que “dispusiera de los instrumentos necesarios”.

Si entre las 3:36 y las 8 horas de esa mañana, la Onemi registró 1.227 llamadas entrantes y 802 llamadas salientes incluyendo llamadas a Concepción y Valparaíso ¿cómo es que no tuvieron la decencia de informar al Shoa de las informaciones que estaban recibiendo?. El Shoa requiere información de campo para tomar, corregir y validar sus decisiones y no las recibía, mientras la Onemi recibía informaciones a granel que se perdían en el pantano de la abulia y la pasividad. Es cosa de recordar las caras estólidas de los líderes gubernamentales tal y como aparecen en la película tomada por el camarógrafo de la Onemi.

Durante años no hubo ni un solo ejercicio de simulación de maremoto que hubiera permitido tomar conciencia de la incapacidad de gestión de la Oficina Nacional de Emergencia. NI UNO SOLO. Si eso no es responsabilidad política ¿entonces qué lo es?. Y no culpen al Subsecretario Rosende. Su error fue tener el valor de tratar de tomar el control del caos que había mientras los ministros del Interior y de Defensa trataban de pasar piola y la presidenta intentaba tomar el control de una organización que los cortesanos le habían descrito como una maravilla y que en la realidad no existía.

Lo último y más grave: ¿Cómo puede el ministro olvidarse o tratar de soslayar su responsabilidad de proponer algo tan absurdo como el Decreto Exento 760 del 25 de febrero de 2010 pergeñado en connivencia con el ministro de Defensa Vidal, para marginar por completo y formalmente a las FFAA de toda responsabilidad en estados de catástrofe y subordinarlas a la Onemi, una Onemi que el mismo sabía que no valía nada, como se comprobó en el terremoto de Tocopilla y en la erupción de Aysen?, o de restarse a la discusión de poner a las FFAA a cargo de la seguridad pública para evitar los bochornosos saqueos de Concepción y otros lugares. ¿Cómo puede olvidarse del Plan Nacional de Protección Civil aprobado por el mismo, que disponía que ante un terremoto grado 7 o más se debía decretar alerta de tsunami automáticamente?. Orden que para que a nadie se le olvidara en medio del susto, estaba escrito en la muralla del Centro de Alerta Temprana (CAT), en el corazón de la Onemi, a la vista de todos, incluido el Sr. Ministro?. ¿Cómo oculta que el año 2002 el entonces presidente Lagos y su ministra de Defensa, Michelle Bachelet, firmaron un decreto que creó el Sistema de Protección Civil, que quitaban a las FF.AA. su rol articulador del sistema de respuesta? y ¿Con qué cara se sorprende de la “falta de reacción” de las FFAA?

Estas son responsabilidades políticas y en forma principal recaen en el ministro del Interior de esa fatídica noche.

El Intelectual comprometido: Un profesor universitario dispara desde un medio electrónico y se une al coro especulando en torno a que como el gobierno de Bachelet se encontraba de salida, las FFAA le habrían sido desleales, desobedeciendo las órdenes, retardando las informaciones y entrando en “deliberación”. Y da ejemplos: Que el gobierno entrante había tomado contactos con el Comandante en jefe del Ejército Oscar Izurieta para ocupar el cargo de subsecretario de Defensa, lo que habría molestado a Bachelet … pero se olvida del entusiasta apoyo público a ese nombramiento por parte de Francisco Vidal, ministro de Defensa de su propio gobierno. Parece que no le molestó tanto.

Cuando se produce una discrepancia respecto al tiempo que se tardó la Fuerza Aérea en tener disponible helicópteros para “ir a inspeccionar los daños” en plena noche, el profesor se escandaliza porque el Comandante en jefe señala que los aparatos estuvieron listos dentro de plazos razonables. La línea ideológica que apoya el profesor señala que cuando las FFAA son atacadas o calumniadas, deben guardar silencio, cualquier otra cosa es deliberar. Pero lo más pintoresco es cuando se sorprende ante la respuesta del jefe de Estado Mayor Conjunto cuando “la contradijo abiertamente por la prensa al informar que “yo no fui consultado” (4 de marzo, respecto a declarar Estado de excepción). ¿Qué quería, qué apoyara una afirmación falsa?, y cuando el Comandante en jefe del Ejército tuvo la desfachatez de “indicar que le correspondía al poder político tomar la decisión (de declarar Estado de excepción)”. En qué quedamos, ¿Es el poder político quien decide cuando declarar estado de excepción o son las FFAA quienes lo hacen?. ¿No sería deliberación? El broche de oro: Bachelet declara el 3 de marzo que no lo hizo porque “un grupo de almirantes y generales me dijeron que no, que no les parecía adecuado, que no era necesario aún” ¿Por qué no los nombra?. Huele a Transantiago, le “tincaba” que no iba a funcionar.

Como vemos, el profesor, en forma menos elegante y más mezquina que el ministro, abunda en la misma línea. Pero también está el periódico.

El Periódico de trinchera: A toda página, letras tamaño “catástrofe”, ¡¡¡Boicot!!!, el pasquín acusa a las FFAA de haber boicoteado a la presidenta y con razones parvularias las emprende contra diversas autoridades militares.

Todos a una!. Tenemos en acción una estrategia para eludir las responsabilidades políticas culpando a las FFAA.

Acusar a las FFAA de deslealtad o malicia hacia el gobierno es algo grave. Algo que hay que probar. No se puede invocar la “no deliberación” como excusa para abusar. En Chile ha habido y siguen habiendo grupos partidistas que no se percatan de ello o que son superados por su ambición y carga ideológica. Cuidemos a las FFAA y no las metan a la fuerza en peleas políticas, personales o de bandos.

Estamos entrando en un terreno que ya recorrimos: abusar de la obediencia, disciplina y silencio de las FFAA según las conveniencias políticas de cada bando. Terminó mal.

Terremoto y maremoto: La patética carrera por eludir las responsabilidades

Una catástrofe como la ocurrida en nuestro país el 27 de febrero del 2010 necesita ser analizada a fondo, primero, porque los fallecidos y sus deudos merecen más que un intercambio de insultos y difamaciones entre políticos; segundo, porque hay que determinar si las autoridades de gobierno y organismos del estado cumplieron sus obligaciones cabalmente, y tercero porque debemos aprender de esta dolorosa experiencia que seguramente se repetirá.

Se ha desatado una patética y vergonzante carrera para responsabilizar a cualquiera. Analizar lo sucedido es tarea de todos, y para que su análisis sea útil, es conveniente disponer del máximo de informaciones y descripción de procesos que enriquezcan la discusión. Aquí van algunas que ofrezco a los lectores:

1.- Chile enfrentó un terremoto y maremoto de inusitada violencia y de una amplitud territorial nunca antes vista, que sobrepasó las previsiones de la planificación (Plan Nacional de Protección Civil – Decreto Supremo de Interior Nº 156, de 2002. Disponible en la red bajo ese mismo nombre).No está del todo claro si el terremoto se trató de uno o varios sismos con uno o más epicentros. Tampoco la secuencia temporal y espacial de ellos.

Está claro que el Shoa no logró hacerse una idea precisa de lo que estaba sucediendo y decretó una alerta que levantó al cabo de algo más de una hora, mientras los movimientos de mareas aun continuaban.

También está claro que durante ese lapso, ni la ONEMI ni las autoridades presentes en su puesto de mando, particularmente del Ministerio del Interior, declararon la alarma prevista en el Plan Nacional mencionado anteriormente.

Cuando el Shoa se quedó sin mareógrafos y sin comunicaciones con sus estaciones de observación, su única fuente de informaciones de campo con las cuales actualizar sus datos iniciales y hacer el seguimiento de la situación, fue la ONEMI, pero desde allí no recibió nada. Hay que recordar que el rol del Shoa era asesorar a las autoridades para que ellas adoptaran las medidas a nivel nacional pertinentes: el plan de protección civil, los planes de evacuación etc.

2.- La respuesta de los organismos de gobierno y de las FFAA fue lenta y tardía. Estas últimas recién lo hicieron al día siguiente, cuando el descontrol se había traducido en saqueos y pillaje violento.

El camino que llevó a esta situación de ineficacia gubernamental fue una sucesión de decisiones y políticas que se aplicaron a lo largo de varios años:

a.- Desde el comienzo del gobierno de Aylwin, los gobiernos adoptaron una política tendiente a bajar el perfil de la presencia y actividad de las FFAA en el control de situaciones de emergencia, las que fueron entregadas, para su administración, a la ONEMI. En cada crisis se nombró una autoridad civil ad – hoc (un “Ministro en Campaña”) para ejercer un mando que fue mayormente nominal. Esta voluntad está graficada en la expresión del ex-Ministro Bitar sobre “lo difícil que les resultaba entregar el gobierno con los militares en la calle”.

Es conveniente recordar que tanto la Presidente como ex-Ministra de Defensa y el titular del mismo, conocían cabalmente las capacidades de las FFAA.

b.- Pese a que esa política -legítima, por lo demás- entregaba nuevas y muy serias responsabilidades a la ONEMI, no se la proveyó de una capacidad de mando, control y coordinación equivalente a las de los militares que dejaron de tener un rol significativo en la gestión de las crisis.

c.- Durante el terremoto ocurrido en Aysén se pudo comprobar que el sistema de emergencias no funcionaba y que había que modificarlo. La idea de modificación que dominaba en el gobierno de Bachelet, particularmente en los Ministerios del Interior y de Defensa, está expuesta en el Decreto Exento 760 del 25 de febrero de 2010 (también disponible en la red), que traspasó el total del control de catástrofes a la ONEMI, en exclusividad, y dejó a las FFAA en condición de prestar apoyo solo cuando le fuera formalmente requerido/dispuesto. Este decreto fue anulado, pero ilustra sobre la visión política del gobierno en cuanto a que la coordinación de los recursos se haría entre el Ministerio de Defensa y la ONEMI, dejando a los Mandos Militares Institucionales fuera del esquema.

d.- Por otra parte, la iniciativa de las FFAA, particularmente de sus mandos subalternos, -que podrían haber procedido por si mismos ante la magnitud del desastre-, estaba impedida por el Dictamen 42.822 de la Contraloría que determinó que las FFAA no podían intervenir en situaciones públicas sin la orden explícita del Ejecutivo. Esa orden no se dio sino 40 horas después de ocurrido el terremoto.

3.- Hubo un fallo grave de comunicaciones, pero no total. Entre las 3:36 y las 8:00 horas de esa mañana, la ONEMI registró 1.227 llamadas entrantes, con 26,9 horas de conversación, y 802 llamadas salientes, con 11,5 horas de conversación. Además, entre las comunicaciones hubo 18 llamadas a Concepción, equivalentes a 50 minutos, y cuatro llamadas a Valparaíso, por 20 minutos. Esto indica que se pidió y se recibió información desde y hacia esos lugares.

El director de televisión y empleado de la Onemi Sr. Jorge Tapia Vidal, testigo directo de todo lo que ocurrió en la ONEMI el 27 de febrero de 2010 y quien grabó el histórico video que muestra las decisiones que tomaron las máximas autoridades del país, señala que: «Se produjo un cuello de botella porque el cúmulo de información que empezó a llegar, región, intensidad, los grados, los posibles deterioros, la conectividad, entraban en un tubo que se taponeó. Y como no había filtros se quedaron ahí… Toda la información que recababan los geólogos, los geógrafos, los sismólogos … hasta ahí no más llegaba». «Es inexplicable (que no se diera la alerta de tsunami). En la ONEMI, en el CAT, hay un muro, con una pizarra donde están escritos qué hacer en caso de grado 1, 2 ó 3. Y cuando llega al grado 7, se indica que hay que dar la alerta inmediatamente».

Lo indicado señala que el proceso de toma de decisiones se efectúa con mucha más información que solo la entregada por el Shoa. La ONEMI disponía de varias otras fuentes de información que continuaron funcionando. El problema fue el manejo de esa información: su recepción, selección, valorización, interpretación y difusión y esto no funcionó en lo absoluto.

4.- La presencia de la Presidente de la República en el centro de mando de la ONEMI produjo un conflicto de autoridad y mando. Estando presente la máxima autoridad de la República en el puesto de mando de un organismo de gobierno que está intentando maneja una catástrofe nacional ¿quién está al mando?: ¿La Directora de la ONEMI, el Subsecretario del Interior, el Ministro del Interior, o la misma Presidente?. ¿Siguen vigentes los procedimientos regulares?.

Esto contribuyó, sin duda a la pérdida del control y a la no aplicación de los protocolos establecidos internamente dentro de la ONEMI. ¿Podría la Directora tomar las decisiones que su experiencia y conocimiento del problema le aconsejaban? o estaba inhibida de hacerlo y se transformaba en una asesora de la máxima autoridad presente?. Esta indefinición respecto a quien estaba realmente al mando es probablemente la razón de la apatía, indecisión y abulia de las altas autoridades presentes en la ONEMI la noche del terremoto, que se percibe en la filmación. Nadie está claramente al mando y no hay un responsable reconocible.

5.- La ONEMI dispuso de 1 hora y 5 minutos para difundir la alarma de tsunami (desde las 3.51 hasta las 4.56) y como vimos, disponía de algunas comunicaciones, particularmente con la Intendencia de Concepción. ¿Por qué no lo hizo?. No lo sabemos. Pero para analizar lo que pasó debemos incluir la experiencia personal de la Sra. Carmen Fernández el año 2005 como Directora del Departamento de Protección Civil de la ONEMI. 12 mil personas de las comunas de Concepción, Hualpén, Talcahuano, Coronel y San Pedro de la Paz comenzaron a huir de sus casas cerca de las 02:00 horas, cuando algunos pescadores artesanales dieron una falsa alarma sobre la proximidad de un maremoto. Una mujer de 68 años, María del Rosario Balladar, falleció de un paro cardiorrespiratorio en la comuna de San Pedro de La Paz, cuando huía rumbo al cerro Lomas Coloradas en el vehículo de un vecino. De la misma manera, durante la crisis del 27 de febrero, la misma Presidente advirtió varias veces sobre el riesgo de inducir al pánico a la población. Si se hubiera dispuesto la alarma; no hubiera habido tsunami, y hubiera habido varias víctimas, hoy tendríamos a las mismas autoridades acusadas del mismo delito. Lo delicado del tema inducía a postergar la decisión. El peso de ella queda claro cuando la Presidente arrincona la Jefe del Shoa para que diga si habrá o no tsunami: “Dígame Comandante, si o no”, en circunstancias que en la ONEMI, en el CAT, hay un muro, con una pizarra donde están escritos qué hacer en caso de grado 1, 2 ó 3. Y cuando llega al grado 7, se indica que hay que dar la alerta inmediatamente. El Jefe del Shoa es presa del mismo síndrome: Explica: “finalmente uno busca adoptar la decisión que produzca el menor daño y dado que «no se recibió ninguna comunicación de la ONEMI que señalara alguna anormalidad en el borde costero», se levantó la alerta de tsunami.

La PDI, en su largo informe de seis mil páginas señala que: “La investigación identificó falta de capacidad de los jefes de turno (en la ONEMI), confusión en conceptos básicos como «alerta» o «alarma» de tsunami y fallas en la interpretación de datos enviados por el Shoa” e identifica “malos entendidos, demoras innecesarias e incluso desconocimiento de cómo se genera un tsunami. Todo lo que derivó en la errónea interpretación de datos enviados por el Shoa respecto de una alerta de tsunami, la que nunca se difundió, y el posterior descarte de un maremoto en las costas chilenas”.

La PDI identifica los siguientes errores: 1. No se difundió alerta de tsunami: A las 4:07 horas del 27-F, la ONEMI recibe un fax del Shoa con una alerta de tsunami, la que debió ser difundida apenas llegó. 2. Malinterpretación de alerta dada por el Shoa: El informe detectó que no se leyó la parte del Fax referida a la alerta por el tamaño pequeño de la letra. 3. Nadie aclaró información contradictoria: Cincuenta y un minutos después de enviado el fax con la alerta, el Shoa informa radialmente que ésta se levanta. Pero nadie intenta aclararlos con el Shoa, pese a haber comunicación. 4. Hay indicios de tsunami en Juan Fernández y no dan alerta: A las 5:41, la ONEMI ya tenía datos de Carabineros y del concejal de Juan Fernández hablando de un tsunami . No da la alerta. 5. Desestiman fuentes oficiales alternativas al Shoa: Entre las 5:12 y 6:05, un general de Carabineros y un observador meteorológico, ambos medios oficiales en una situación de emergencia, informan de un tsunami en Juan Fernández. No se decreta la evacuación en el borde costero continental. 6. Confusión respecto del término «tsunami»: Tras los indicios de tsunami, jefes de la ONEMI discuten sobre altura de las olas y si sería un maremoto. Informe constata que la ONEMI no contaba con expertos capaces de interpretar que tras el terremoto podía haber un tsunami. 7. Desconoce cuándo se genera un tsunami: Se descartó la variable tsunami al notar que el epicentro fue en tierra. 8. Nunca se practicó un simulacro de alerta: El informe consigna que nunca practicaron un simulacro de alerta de tsunami en el que tuvieran que analizar datos del Shoa y seguir protocolos para difundir la alerta. 9. Jefes de turno no cumplían con requisitos: Se estableció que no se cumplió con la política de reclutamiento de jefes de turno expuesta por Carmen Fernández en su declaración. Se contrató a un periodista y a un ingeniero forestal para tal función, y dos de los seis jefes aún no se titulaban ni tenían experiencia previa. 10. Personal sin capacitación en protección civil: No contaban con conocimientos acabados sobre protección civil.

Cada cual tiene derecho a tener y manifestar su opinión. Lo constructivo es hacerlo aportando razones y empleando buenas maneras. Yo creo que el problema central en el manejo de esta catástrofe estuvo en la gestión de la información. Un puesto de mando de crisis debe tener la capacidad de reunir, clasificar, integrar y analizar un cúmulo inmenso de información, muchas veces incompleta o contradictoria, proveniente de diferentes fuentes y llegar a conclusiones, tomar decisiones, comunicarlas a los ejecutores y verificar que se están cumpliendo. La crisis es el peor momento para improvisar, alterar los procedimientos de rutina o introducir nuevos escalones de mando. Otro aspecto clave: ENTRENAMIENTO. Nada reemplaza al entrenamiento frecuente, realista y analizado ex post, a fondo y profesionalmente.

Acuerdo TransPacífico o Unasur?

Casi simultáneamente acaban de concluir las reuniones del Consejo de Defensa de Unasur en Lima y del Acuerdo TransPacífico en Hawai.
En la primera se aprobó una metodología para medir los gastos en defensa, se discutió el retiro de las fuerzas militares presentes en Haití y se acordó “estudiar” la posibilidad de construir aviones de entrenamiento, aviones no tripulados y una agencia espacial.
En la segunda se avanzó en la negociación del Acuerdo de Asociación TransPacífico (ATP) entre Australia; Brunei; Chile; EE.UU; Malasia; Nueva Zelanda; Singapur, Perú y Viet Nam. Por su parte, México; Japón, Canadá y China manifestaron su intención de unirse, con lo cual se conformará la zona de libre comercio más grande del mundo, que vendría a materializar en la región del Pacífico lo que no se pudo lograr a nivel global en la Ronda de Doha. Nótese que, de Latinoamérica, participan Chile, Perú y México.

Unasur y Acuerdo TransPacífico son dos pactos en que participa Chile y que aparentemente no tienen puntos de contacto entre si. Un examen más de cerca nos mostrará que en algunos puntos si conflictúan, sin perjuicio de lo cual nuestro país tiene que continuar avanzando en ambos: en ATP porque es de gran importancia económica y en Unasur, porque no podría evitarlo.
Unasur, una de cuyas expresiones relevantes es su Consejo de Defensa, nació gracias el esfuerzo incansable de Brasil, a comienzos del 2008, dentro de sus estrategias de política exterior y de defensa (Proyecto Brasil 3 Tiempos: 2007; 2015 y 2020) orientada a formar una “Comunidad Sudamericana de Naciones” bajo su supremacía para competir y eventualmente reemplazar la influencia que los EEUU ejercen en nuestra región. La exclusión de Centroamérica y principalmente de México confirman este diseño.

En esta estrategia, para Brasil, el Consejo de Defensa de Unasur es una herramienta que no solo contribuye a su defensa sino también a la promoción de su industria de defensa proporcionando una base de producción y comercialización amplia. También puede contribuir a reducir el riesgo de conflictos intrarregionales y a acotar lo que Brasil siente como amenaza a su soberanía amazónica por parte de países desarrollados.
Brasil aspira también a disponer, a través de este Consejo, de un instrumento que impida a EE.UU. conformar lo que estima es la intención norteamericana de formar un cerco a su alrededor, sensación que podría haber disminuido en los últimos años, pero que está siempre presente.
Argentina por su parte, aspiraba a la configuración, dentro del marco de Mercosur, de una organización de cooperación militar antes de ir a su expansión a toda Sudamérica (como es Unasur), Latinoamérica o América (como el TIAR). Esto derivó en otra dirección, pero aun así, se lograron importantes avances en el marco de Mercosur Ampliado; medidas de confianza mutua, integración y cooperación militar,- especialmente entre Argentina, Brasil y Chile -, cuyos hitos fundamentales son el Acuerdo de Mendoza del año 1991 al cual posteriormente adhirió Uruguay, sobre prohibición de armas químicas y biológicas, y la intervención en la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), que tuvo entre sus protagonistas fundamentales a Chile, Brasil, y Argentina, participando también Uruguay y Paraguay.
Para Venezuela, Unasur es una seguridad de que su continuada agresión retórica a los EE.UU. no sea respondida con algo más que silencio. Chávez se columpia entre la necesidad de contar con un “enemigo” que le permita unir a sus huestes y victimizarse ante sus opositores y simultáneamente neutralizar la posibilidad de que EE.UU. lo sancione económica, política o militarmente.
Bolivia y Ecuador, también visualizaron que Unasur y su Consejo de Defensa podría protegerlos de eventuales acciones desestabilizadoras.
Perú, por su parte, ingresó a Unasur en busca de un reaseguro dentro del contencioso que levantó contra Chile en su intento de revisión de la frontera marítima entre ambos países.

Hasta aquí, Unasur ha satisfecho las respectivas expectativas de sus miembros y ha proporcionado un foro en el cual se ha avanzado en medidas de confianza mutua, coordinación operativa y espacio de contacto y conocimiento entre las FFAA regionales. En la medida que la situación política regional ha ido evolucionando, algunas de las razones que motivaron a algunos países a ingresar, han ido quedando obsoletas, pero Unasur no morirá mientras le preste un servicio útil a Brasil en su plan de hegemonía regional y en ese sentido, Chile haría mal en abandonar la organización y entrar en una situación de antagonismo que no lo favorece en ningún sentido. El aspecto negativo es que el proyecto hegemónico brasileño requiere la incorporación de todos los estados sudamericanos, sin excepción, y dentro de un esquema de políticas económicas funcionales a sus intereses. En todo caso, diferentes y en contradicción con las políticas de mercado adoptadas por Chile, Perú, Colombia y México, por nombrar solo los estado más grandes, todos ellos ribereños del Océano Pacífico.

El 14 de octubre, en el Economic Club of New York, la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton anunció: “El centro de gravedad económico y estratégico del mundo está girando hacia el Este” y esta declaración se confirmó con la presencia de Barack Obama en la recién concluida reunión de ATP en Hawai.

Los 4 miembros fundadores de ATP son Brunei, Nueva Zelanda, Singapur y Chile, los 5 nuevos miembros son Australia, Estados Unidos, Malasia, Viet Nam y Perú. De estos 9 miembros, varios a su vez están asociados en una organización regional el Consejo Económico de Países de Asia Pacífico – APEC -, lo que les proporciona una capacidad de coordinación política y de seguridad de la cual carecen los de nuestra región, y es aquí donde aparece el “Arco del Pacífico” que vendría a conformar la organización regional del Pacífico americano como “espejo” de APEC.

El Arco del Pacífico Latinoamericano con Chile, Perú, Colombia y México, constituye básicamente un espacio informal de alto nivel para la identificación de acciones conjuntas dirigidas a intensificar y fortalecer los vínculos económico-comerciales y de cooperación entre ellos; una plataforma de proyección coordinada hacia el Asia Pacífico y un espacio para formar consensos incorporando a los sectores privados (académicos y empresarios) de la Cuenca del Pacífico latinoamericano, en particular aquellas relativas a la generación de sinergias en materia de comercio, inversiones infraestructura portuaria y logística del transporte y mejora de la competitividad.

Como puede apreciarse, si bien Unasur y ATP son organizaciones con fines y procedimientos diferentes, se topan en el punto en que Brasil no acepta de buen grado la existencia de un grupo sudamericano que actúe política, económica y comercialmente por su cuenta y más aun, aplicando políticas económicas que de hecho difieren sustancialmente de las que ellos promueven.

Políticos buenos v/s Economistas malvados

Son frecuentes los alegatos que vilipendian a los economistas como “hermeneutas sagrados de los mercados”, “tecnócratas insensibles” a las aspiraciones de los pueblos, “usurpadores» del rol que legítimamente les corresponde a los auténticos representantes del pueblo, y todo ello a la luz de la evidente quiebra de varias economías europeas o de los derroches insensatos de gobiernos populistas petroleros.
Los “mil euristas” españoles – jóvenes que ganaban mil euros (aproximadamente $650.000) mensuales, se “indignaron” contra el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero porque no estaba cumpliendo el compromiso legal de otorgarles un empleo mejor remunerado y un departamento, justo cuando la economía española hacía crisis terminal y mostraba que no sólo no podía cumplir lo que había ofrecido sino que debía comenzar a retirar lo que estaba dando a sus ciudadanos.
¿Qué pasaba?; ¿es que Rodríguez era un pro capitalista voraz e insensible?; ¿es que no quería que los españoles fueran felices?; ¿sería que quería asegurarse de que PSOE perdiera por paliza las elecciones que se acercaban?.

A mediados del 2011 el nivel de endeudamiento – público y privado – de España era insostenible, la suma de ambos ascendía al 355% de su PIB – la cuarta mayor deuda del mundo desarrollado – con vencimientos por 300.000 millones de euros para el 2012. El recurso habitual de salir a pedir dinero prestado dejó de funcionar. Los organismos crediticios de todo tipo dejaron de creerles y cada vez les exigieron intereses más y más altos llegando al 7% y avanzando hacia cifras mayores. Los alemanes, mecenas habituales del bienestar social europeo, se cansaron de apoyar a países que se negaban a pagar sus impuestos, que gastaban más de lo que producían, que acortaban sus jornadas laborales, que alargaban sus vacaciones y vivían en niveles más altos que los que podían sustentar.
Los síntomas del problema español venían de antes, el 2008 la tasa de desempleo era 11%; en 2009, 18%; hacia fines de 2010 escaló a 20% en el tercer trimestre de este año la economía española dejó de crecer; la desocupación subió al 21,52% (5.000.000 de personas sin trabajo); y el déficit fiscal llegó al 8% del PBI.
En abril de 2011 se decidió un fuerte recorte del gasto público, U$S 19.048,5 millones, algo tremendamente impopular que hizo caer la imagen positiva del gobierno: se redujeron los sueldos a 2,6 millones de empleados públicos; se redujo la inversión pública y se suspendió la asignación de 2500 euros por cada recién nacido. Vienen medidas más duras, reducción de sueldos y salarios; aumento del IVA; reducción de prestaciones sociales, pero la peor noticia es que este esfuerzo se prolongará por varios años.

Las economías de los “estados de bienestar” están fallando y no aparecen otras soluciones que las criticadas “recetas” de los economistas malvados e insensibles.

El “sistema de bienestar” consiste en que el Estado debe hacerse cargo de proveer casi todo lo que pueda necesitar un ciudadano para ser feliz. Básicamente: trabajar 35 o menos horas por semana; disponer de más de un mes de vacaciones; jubilar a los 60 años o antes y con un alto nivel de beneficios. Mantener el empleo a todo evento aun a aquellos que tienen desempeño laboral deficiente. Disponer de servicios de salud y transporte de buena calidad a bajo precio o mejor gratis. Dar educación subsidiada o gratis a los estudiantes que se esfuerzan y también a los que no lo hacen. En breve, resolver las necesidades de Salud; Educación; Trabajo; Vivienda; Jubilación; Cultura; Protección a los desvalidos; Medio ambiente; Asistencia jurídica y varios Derechos Sociales, como integración social. Siempre y a todos.

En Europa las demandas de los ciudadanos aumentaron sin cesar sin que los gobiernos pudieran satisfacerlas ni convencer a sus ciudadanos de que no eran económicamente sostenibles. Los costos de la salud y de la previsión crecieron mucho más allá de lo esperado. Los beneficios sociales estimularon la inmigración masiva y así se creó un desbalance entre los derechos establecidos para los ciudadanos y la capacidad de los estados para financiarlos. La tendencia humana a trabajar menos y descansar más resultó imparable al igual que la tendencia de las autoridades a aceptar las peticiones de los electores antes que a rechazarlas.
Hoy día vemos como “los políticos” están siendo reemplazados por “los tecnócratas”. No es que los economistas les estén quitando sus cargos a los líderes políticos, es que éstos están escapando del desastre que hicieron.
Crearon demandas desbocadas, deterioran la oferta y desbalancearon el sistema.
Berlusconi, Papandreu y Rodríguez fueron derrotados por mercados que ellos mismos no quisieron controlar para complacer a sus electores a sabiendas que estaban yendo más allá de lo sostenible.
Los eventos en Grecia, Italia, España muestran a una clase política disfuncional e irresponsable. Que no nos vengan con el cuento de que ellos son víctimas de “las fuerzas del mercado”, en realidad son víctimas de su propia arrogancia e irresponsabilidad. Tenían el mandato y la legitimidad para gobernar y no lo hicieron. Se les pagaba para ser guías, no seguidores serviles de grupos de gritones.
Lo más patético: estos eran los gurúes que venían a criticarnos porque nuestro Estado no era suficientemente generoso, como el de ellos.

Lo mucho que te hablo, Sancho, es causa de tu menosprecio

Ante un comentario irreverente de Sancho Panza, Don Quijote lo reconviene:

“Lo mucho que te hablo, Sancho, es causa de tu menosprecio”

En una relación bipersonal, la cercanía frecuente o excesiva más que un avance hacia la confianza puede transformarse en un pretexto para un comportamiento confianzudo.

El Presidente de Bolivia, en sus tratos con nuestro país, alterna insultos, amenazas, conspiraciones y cuadrillazos. A cada semana aparece con nuevas interpretaciones y suposiciones respecto a nuestros motivos y razones, todas ellas infames.

… y los chilenos, todos, desde sus más altas autoridades gubernamentales y parlamentarias, hasta los medios de comunicación social y opinólogos de todos los calibres, saltan como picados por una araña lanzando todo tipo de explicaciones y análisis.

Ya vimos como el último ejercicio difamatorio de Morales en CELAC dio botes sin que nadie recogiera su inconsulta agresión verbal. Nuestro Presidente contestó a sus acusaciones explicando las situaciones con peras y manzanas. Todos entendieron, hasta los amigos y conmilitones de Evo.

Entonces ¿a qué seguir dándole vueltas al tema?.

Parece hora de dejar de hablar ex cátedra y circunscribir nuestras respuestas a las comunicaciones oficiales.

Para que Morales llegue a una propuesta razonable para la satisfacción de su aspiración marítima, -que excluya toda pretensión de soberanía territorial-, requiere paz y tranquilidad para pensar, necesita concentrarse y meditar y para ello, nada mejor que el silencio.

Nuestra mejor cooperación a las buenas relaciones con Bolivia es entregar el lápiz solo al Canciller para que vuelva a la diplomacia silente y por escrito.