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IDEOLOGÍA DE GÉNERO Y FFAA II ¿Mujeres de primera u Hombres de segunda?

 

Un periódico norteamericano[1] acaba de publicar un laudatorio reportaje[2] sobre “el primer grupo 18 mujeres mujeres graduadas del entrenamiento de infantería en el ejército de EEUU”, y también señala que “son las primeras, en más de dos siglos de la infantería norteamericana.” “El Lt. Col. Sam Edwards comandante del batallón de instrucción asegura que el entrenamiento ha sido exactamente igual al de los hombres”. “Ahora, muchas de ellas podrán acceder a puestos de combate que les aseguren poder ocupar a altos cargos militares”.

“Por años, incontables voces han dicho que las mujeres no podrían llenar los requisitos para ser soldados regulares de infantería”. La soldada Kayla Padgett lo desmiente: de 23 años, campeona de lanzamiento del martillo en la Universidad de Carolina del Este (lanzó 60 metros) mostró en el terreno que es mas fuerte que muchos hombres.

“La soldada Irelynn Donovan de 20 años, creció en las afueras de Filadelfia. Es la única mujer con cinco hermanos mayores. Ella fue la única mujer en el equipo juvenil de fútbol (americano) de su colegio”. “En el test físico venció a muchos hombres haciendo 72 flexiones de brazos en dos minutos”.

La compañía Alfa de entrenamiento con 180 soldados de ambos géneros reclutó a 32 mujeres altamente motivadas y físicamente aptas. El 44% de ellas abandonó el entrenamiento. De los 148 hombres en la compañía solo el 20% lo hicieron. Los comandantes dicen que la mayor tasa de deserción de las mujeres se debe a un problema de “tamaño”, una mujer de 5 pies y 2 pulgadas debe hacer las tareas y portar las cargas de un hombre 12 pulgadas mas alto y lo que les produce una tasa de heridas y lesiones mas alta.

La evidente simpatía del periódico hacia la ideología de género no alcanza a ocultar algunas realidades: Primero, lo que nos muestran las películas, reportajes televisivos y periodísticos de las mujeres en operaciones regulares de combate en Medio Oriente, es publicidad engañosa. 14.000 mujeres recibieron condecoraciones por “acciones de combate”, (que ahora sabemos, no estaban calificadas para ello) lo que no indica, de ninguna manera, que hayan disparado un tiro y menos que hayan luchado personal y directamente.

Recién la semana pasada en el Ejército de los EEUU comenzaron graduarse las primeras soldadas de infantería técnicamente calificadas para combatir; Segundo, no se ve realista que el ejército de EEUU pueda conseguir muchas atletas del calibre de la soldada Kayla Padgett o sobrevivientes duras como la soldada Irelynn Donovan. Son casos especiales. Tercero, así y todo la tasa de deserción fue el doble que la de los hombres, y aun falta por ver cuantas abandonaran después de entrar en combate real, ahora como soldadas profesionales. Cuarto, la decisión de integrar hombres y mujeres en las mismas unidades de combate contribuye a esconder el aporte real de los representantes de cada género y reduce el rendimiento general sin que se pueda identificar con precisión donde se origina el déficit y en que magnitud.

En Chile el gobierno actual está tratando de imitar este mismo recorrido, pero con recursos, materiales y humanos, mucho mas modestos, y con aun menos seriedad técnica y profesional. Es así como según Bachelet “Durante el año 2016 se adoptaron importantes definiciones institucionales, dentro de las cuales se destacan, la posibilidad de las mujeres desde este año de postular a todas las armas de combate en el Ejército”.

Esta política parece ir frontalmente contra la Resolución 1325 del año 2000 sobre “Mujeres, Seguridad y Paz” , -que también inspira la ideología de género del gobierno[3]-, … que expresa “preocupación por el hecho de que los civiles, y particularmente las mujeres y los niños, constituyen la inmensa mayoría de los que se ven perjudicados por los conflictos armados, incluso en calidad de refugiados y personas desplazadas internamente, y cada vez más sufren los ataques de los combatientes y otros elementos armados”, tanto así que “Insta a todas las partes en un conflicto armado a que adopten medidas especiales para proteger a las mujeres y las niñas de la violencia por razón de género, particularmente la violación y otras formas de abusos sexuales, y todas las demás formas de violencia en situaciones de conflicto armado”.

Incorporar a las mujeres como actores de la lucha en el frente en puestos de combate de infantería, en contacto directo y personal con el enemigo no parece apuntar a su protección sino mas bien exponerlas intensamente a todas las acciones de la violencia que la Resolución dice querer evitar.

En las FFAA de Israel (FDI) parecen haber aquilatado estos riesgo y se fijaron como Misión: “Empoderar a las mujeres, las FDI y la sociedad israelí mediante la promoción de condiciones que permitan el uso óptimo de las capacidades de las mujeres que sirven en el ejército israelí, la promoción de la igualdad de oportunidades para las mujeres durante su servicio militar, y la asimilación de las mujeres a posiciones de liderazgo militar”.

Como se aprecia, en Israel lo relevante es el uso óptimo de las capacidades de las mujeres en las FFAA y no la satisfacción de algún objetivo relacionado con reivindicaciones de género. “La integración femenina es una muestra más de la imagen del “Ejército del Pueblo” que pretende ver a toda la población como socia en la misión nacional de seguridad. La inclusión de todos los grupos sociales es un valor fundamental en la construcción de la identidad institucional de las FDI”.

Los roles de las mujeres en las FFAA de Israel ha tenido una evolución constante a lo largo de los años, adaptándolo a las cambiantes condiciones tecnológicas, sociales y estratégicas y el año 2000 tuvo un cambio relevante

“El Batallón de Combate Caracal, es un proyecto que se inició en 2000 y desde entonces continúa con éxito. Es una de las unidades dentro del Cuerpo de Infantería de las FDI en el que participan tanto hombres como mujeres. La relación en el batallón es aproximadamente 1/3 hombres – 2/3 mujeres, de las cuales, parte de las soldadas se pasan a la Unidad de combate Oketz para combatir allí. El Batallón se encarga de las actividades operacionales en la zona sur, principalmente en el límite con Egipto. Dichas operaciones incluyen emboscadas, persecuciones, observación, recorridos y seguridad de las comunidades”. “El Ejército israelí ha recorrido un largo camino en la promoción de la integración de las mujeres, mientras mantiene un ambiente seguro y respetuoso”. Son unidades de seguridad territorial, en territorio propio, de protección ante ataques terroristas a la comunidad israelí que vive en esas zonas. Eventualmente incluye acciones de combate, pero su aporte es significativo porque deriva principalmente del uso de características propias de muchas mujeres: compromiso, constancia, responsabilidad, empatía y criterio, que les otorgan una gran ventaja para manejar situaciones complejas que se desarrollan en medio de la población civil.

Por su parte, la Presidente Bachelet en su discurso del 10 de abril de este año 2017, en la Clase Magistral en la ANEPE, reconoció que “el orden internacional está modelándose nuevamente y si ése es el escenario, Chile y sus instituciones de política exterior y Defensa también tienen que repensar el futuro” y refiriéndose a Chile, identificó los nuevos problemas a cuyo manejo las FFAA deberán contribuir:

“- Las emergencias y catástrofes: terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones y aluviones, y más recientemente incendios forestales                   – El cambio climático, lo que “implica también afrontarla desde la Defensa, al menos por dos razones.
Uno, porque las Fuerzas Armadas realizan acciones de protección ambiental y de la biodiversidad. Y dos, porque son activos participantes en contribuir a enfrentar las consecuencias negativas de este fenómeno”.
– La ciberseguridad. “La participación de Defensa en esta instancia ha sido fundamental, dada la experticia y recursos estratégicos con que cuenta el sector. Y el Ministerio se encuentra elaborando una Política de Ciberdefensa, que constituirá una senda sobre la cual avanzar a largo plazo.”
– La Defensa colabora en la Política Antártica, a partir del papel de las Fuerzas Armadas en su calidad de Operadores Antárticos Nacionales”.

Llama la atención entonces que la Presidente, después de identificar acertadamente los desafíos que enfrentan las FFAA de Chile en el nuevo escenario político y estratégico mundial que se está configurando, insista en incorporar a las mujeres en roles en los que siempre deberán estar probando su idoneidad porque no son tareas que se ajusten a su naturaleza en vez de darles el liderazgo y la primacía en las fuerzas y organizaciones especializadas que deberán crearse para enfrentar los desafíos futuros y que se alinean con sus características físicas e intelectuales.

¿Por qué esa insistencia en emplear a las mujeres en tareas que las sitúan como hombres de segunda en vez de ponerlas al frente de tareas que pueden llevar a cabo con brillo, actuando como mujeres de primera?

Esta es una tarea prioritaria para la administración que gobierne el país a partir del próximo año.


 

[1] The New York Times

[2] A version of this article appears in print on May 27, 2017, on Page A12 of the New York edition with the headline: Infantry’s First Women Shoulder Heavy Gear And Weight of History.

[3] http://www.acnur.org/t3/fileadmin/Documentos/BDL/2006/1759.pdf

LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO Y LAS MUJERES EN LAS FFAA (I)

La ideología del “género” (gender) tiene su origen en el feminismo estadounidense de los años 70, llegó a Chile bajo el impulso de las Naciones Unidas (Flacso) y fue promovida activamente por Bachelet, en sus dos administraciones. Un espacio fundamental para su implantación fueron las FFAA, a las que se les impuso en forma unilateral y mediante el abuso de poder. Hay mejores maneras de devolver a las mujeres la dignidad, respeto y poder que se les negó por demasiado tiempo; mejores maneras de hacerlas parte equivalente de la defensa nacional. Otros países con mejores liderazgos lo están haciendo.

En esta primera parte analizaré como hemos llegado hasta donde estamos, posteriormente haré una comparación con las FFAA de un país pionero en el tema: Israel.

Los movimientos feministas organizados comenzaron en los años 30 y 40 con las tendencias “emancipadoras” en que, para resolver el problema de la opresión femenina, reivindicaban la aplicación de un paradigma igualitario en todos los sectores sociales.

Posteriormente aparecieron las afirmaciones “diferencialistas”, reclamando para lo femenino características ético-morales distintas o superiores a las masculinas, para así desafiar la hegemonía masculina.

En los años 50, se impuso la posición “constructivista”, considerándose que lo femenino correspondía a expresiones histórico-sociales, tanto de subordinación como de la producción de la identidad sexual y de género.

Esta nueva visión tenía relación con Simone de Beauvoir, que en “El segundo sexo” afirmaba que (la mujer) había sido forzada a una condición de inferioridad funcional al sistema machista”. “No obstante la mujer tiene una predisposición a la libertad radical y universal, común a todo ser humano, de tal manera que no podrá existir una dedicación femenina al otro sino como fruto consciente de una opción y de una autodeterminación radical”. Para decirlo con sus palabras: “Ningún destino biológico, psíquico, económico, define el aspecto que reviste la mujer dentro de la sociedad en relación con el hombre”.

A comienzos de los años 70, las banderas de Simone de Beauvoir fueron recogidas por el “feminismo radical” estadounidense -sobre todo de matriz lesbiana-, con el propósito de emancipar la sexualidad de los roles sociales: “Somos las mismas en nuestra corporeidad femenina, pero el cuerpo no es pura naturaleza (sex), sino especialmente cultura, es decir, punto de intersección entre lo biológico, lo social, lo simbólico (gender)”.

Así, “la ideología del género” nació de manera funcional a ese movimiento: si no hay diferencia sexual, si no existen diferencias entre los seres humanos y todos son iguales, no hay motivos para negar a las mujeres la emancipación.

En vez de pedir iguales derechos en la diversidad, se quiso negar la diversidad para establecer la igualdad de derechos.

Después de las mujeres vinieron los homosexuales, que además tenían la aspiración de liberarse de una identidad poco apreciada.

La teoría del género desarrolla las siguientes suposiciones: la diferencia sexual no es única – macho y hembra- sino múltiple, vinculada con las diversas orientaciones sexuales, de raza y cultura, así como la condición social, hasta despojar totalmente de significado la dualidad macho/hembra, produciendo una separación cada vez más radical entre la diferencia sexual biológica y la construcción de la identidad social y psicológica, de tal manera que el género propone la identidad sexual como opción móvil, variable y optativa, incluso varias veces en el curso de la vida de una misma persona.

El “género” se propone como un movimiento que, poniendo en tela de juicio las identidades consideradas naturales, niega la diferencia biológica entre los sexos y aspira a igualarlos.

En la línea de la propaganda “Nicolás tiene dos papás”, con las mismas dos personas que lo crían el niño podría tener dos papás; un papá y una mamá o dos mamás, a gusto y voluntad de ambos adultos; las veces que así les parezca y ante el eventual desconcierto del menor. Lo mismo para los miembros de las FFAA que podrían repetir este esquema o situarse en algún género intermedio o dual, que se reflejaría solo en la ubicación del dormitorio en que descansan.

Por otro lado, el 31 de Octubre del año 2000, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 1325 – “Mujeres, Seguridad y Paz” … que “aboga por la adopción de una perspectiva de género” que incluya las “necesidades especiales de las mujeres y las niñas durante la repatriación y reasentamiento, la rehabilitación, la reintegración y la reconstrucción post-conflicto”, “que exige a las partes en conflicto que respeten los derechos de las mujeres” y “apoyen su participación en las negociaciones de paz y en la reconstrucción post-conflicto”.

El Consejo de Seguridad expresó su preocupación por las víctimas civiles en los conflictos armados, en particular las mujeres y niñas, que constituían la mayoría de las víctimas y eran atacadas cada vez más. También se reconoce la necesidad de adoptar una perspectiva de género en las operaciones de paz y la capacitación del personal militar y civil que participa en dichas operaciones sobre los derechos de la mujer. Se insta también a adoptar medidas para proteger a las mujeres y las niñas contra la violencia de género, tales como la violación y otras formas de abuso sexual, y de respetar la naturaleza humanitaria de los campos de refugiados, teniendo en cuenta las necesidades de las mujeres y las niñas para su diseño.

Podemos apreciar que el espíritu, el objeto y la razón de esta Resolución es “proteger los derechos humanos de las mujeres y niñas durante el desarrollo de conflictos armados” de diferentes tipos y esto hay que mantenerlo claro y a la vista durante el análisis de la evolución de la interpretación de esta resolución en nuestro país.

En estos días el Gobierno nos informa, con orgullo y acompañado por la foto a color de cuatro mujeres en uniforme de las FFAA y Carabineros, del exitoso término del Primer Plan de Acción para el cumplimiento de la resolución 1325 y anuncia el próximo lanzamiento del Segundo Plan.

La Presidente de la República lo expone así: “Para este Gobierno es un orgullo encabezar la presentación del Segundo Plan de Acción Nacional para la Implementación de la Resolución No. 1325 “Mujer, Paz y Seguridad”, adoptada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el año 2000, primera resolución en su historia, que trató el particular y desproporcionado efecto que tienen los conflictos armados en las mujeres. El año 2009, cuando presentamos el Primer Plan de Acción Nacional, expresamos nuestro compromiso por trabajar en favor de los derechos de las mujeres durante los conflictos. Hoy, cinco años después, mantenemos ese compromiso”.

«La consolidación de la igualdad y la equidad de género en materia de paz y seguridad aún tiene muchos desafíos que afrontar. La escasa participación de las mujeres en la toma decisiones injerentes en materia de paz y seguridad, la agudización de las inequidades y de la discriminación de género en las distintas fases de los conflictos armados -cuyo peor rostro es la violencia física, psicológica y sexual que se ejerce hacia niñas y mujeres-, así como el acervo cultural histórico de discriminación hacia las mujeres con que carga el mundo de la defensa, son algunos de los aspectos más críticos en que la comunidad internacional, pese a los avances, aún está al debe. Todo ello demanda un compromiso mucho más activo de los estados por fortalecer el respeto de los derechos humanos de la mujeres, tanto en su actuar internacional, como interno”.

 Sobre la base de esta ampliación arbitraria y voluntarista del marco de la resolución, el gobierno desarrolló la “Agenda de Género en el Ministerio de Defensa Nacional” para la implantación en las FFAA de las disposiciones para corregir lo que aprecia inequitativo y discriminatorio y lo hace en los siguientes términos:

“El programa de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet compromete en el capítulo de Defensa consolidar la inclusión de género y de la diversidad sexual. Para dar cumplimiento a dicho compromiso, se ha trabajado la agenda de género desde distintas aristas:

  • Con las Fuerzas Armadas, en el subgrupo de género y en el subgrupo de diversidad sexual de la mesa de inclusión y no discriminación.
  • Con el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, más otras instituciones dentro y fuera del sector defensa, en la implementación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Mujeres, Paz y Seguridad.
  • En el ámbito interno, del Ministerio y sus servicios, a través de las Unidades de Género.
  • En el ámbito legislativo, a través del proyecto de ley enviado por el Ejecutivo, que cambia la denominación del Escalafón del Servicio Femenino Militar.

Nuestro objetivo al final de gobierno es contar con una política actualizada de género en el sector defensa que considere todos estos aspectos.

Podemos ver que la “Agenda de Género en el Ministerio de Defensa Nacional” para materializar el Segundo Plan Nacional y “poner en ejecución la Resolución 1325” se aleja de él, sin asumirlo abiertamente, y hace un mix de la “Ideología de Género” con la Resolución de Naciones Unidas apuntada a dar seguridad a las mujeres y niñas en ambientes de conflicto armado.

Esta voltereta de Bachelet tiene efectos perjudiciales para el país, la defensa y la sociedad chilena. Las mujeres merecen un espacio relevante en la defensa nacional, al igual que los hombres, pero aportando eficiencia, no para satisfacer una ideología absurda condenada al fracaso e impuesta unilateralmente mediante el abuso de poder.

Otros países, con verdaderos líderes políticos lo hacen mucho mejor.

SERENIDAD y SANGRE FRÍA

La situación política nacional es calificada como “líquida”, es decir, informe, fluida, inasible. La sociedad percibe que vive en una condición inestable e impredecible y eso le produce temor.

Hay una variedad de elementos que están moviéndose, pero a mi parecer ninguno es, en si mismo, ni peligroso ni maligno; son normales y de reiterada ocurrencia, todos ellos han sido estudiados profundamente y disponemos de abundante literatura académica que nos provee de hipótesis, comparaciones de casos y predicciones sobre su evolución y epílogo y muchos de ellos ya han sido vividos y documentados por nuestra propia sociedad.

Esta columna aspira a ser una contribución para ayudar al lector a identificar las tendencias actuales, la interacción entre ellas y los posibles resultados alternativos. No pretende entregar ni una respuesta ni un análisis exhaustivo sino solo una herramienta para enfrentar la recepción de las noticias nacionales y extranjeras disponiendo de un esquema que permita integrarlas e interpretarlas.

Mirado desde nuestra perspectiva -social y personal- nacional, lo mas evidente es la “rotación de elites” político – partidistas. Las elites que conformaron los centros de poder político (partidos y movimientos) durante el siglo XX, que operaron las “máquinas” y conformaron las oligarquías políticas tradicionales perdieron el respeto y adhesión ciudadana, dejaron de ser representativas y perdieron su derecho a ejercer el poder. Están bajo fuerte presión de otros grupos que aspiran a desplazarlas y hacerse de sus cargos.

Como en todo fenómeno de “desvinculación”, algunos miembros de las antiguas oligarquías se resisten a dejar sus puestos, otros hacen abandono voluntario y se hacen a un lado y otros tratan de pasar desapercibidos o de incorporarse a los grupos de relevo con éxito variable. Un ejemplo clásico es la forma en que el liderazgo del Partido Socialista está cambiando de manos. La UDI pasa por el mismo proceso y RN, con un candidato presidencial de sus filas, ha congelado todo cambio hasta después de su actual opción de gobierno. Este atraso en actualizar su liderazgo y sus ideas, tendrá un costo que será pagado mas adelante.

Superpuesto a este fenómeno, tenemos el eclipse de la izquierda tradicional del siglo XX, y en la derecha el fracaso del proyecto de “estado subsidiario” planteado por el Gobierno Militar.

La socialdemocracia fue liquidada desde la extrema izquierda que instaló la idea de que no había sido capaz de hacer “los cambios profundos” requeridos; que sus gobiernos habían sido solo un semi – neo – capitalistas. Las ideologías no desaparecen abruptamente, van esfumándose o fosilizándose. Las ultimas elecciones en Francia así lo confirman. En Chile el representante máximo de este proceso fue Ricardo Lagos, el socialdemócrata por antonomasia, y su grupo.

Los gobiernos del “socialismo del siglo XXI” y el “chavismo” nacidos para dar un nuevo aliento al marxismo agónico en Sudamérica -Venezuela, Brasil, Argentina, Chile- recibieron gobiernos con abundantes recursos económicos provenientes del “ciclo alto” de las materias primas.

Algunos de ellos con el control del congreso total igual terminaron melancólicamente; otros domesticaron a sus FFAA para efectuar la represión interna y concluyeron en la ruina económica, la escases, la pobreza general y la rebelión popular. Todos ellos están siendo desplazados y están desapareciendo. Todo esto sazonado con una intensa corrupción.

En Chile, el intento de la derecha para instalar un “estado subsidiario” no logró superar la combinación de un a) un estado inepto – que fue capturado por el clientelismo y la corrupción y falló en la supervisión de la justicia del proceso y b) de una clase capitalista egoísta, inescrupulosa y depredadora. En estos días se encuentra tratando de definir un nuevo conjunto de valores y formas políticas, sociales y económicas que sea capaz de mantener el progreso y resolver las desigualdades sociales. Esta nueva aproximación es la base desde donde nuevas generaciones desde los Kast hasta Mansuy, que están tratando de asaltar el poder de la oligarquía tradicional de la UDI y RN.

La clase media actual quiere cosas, quiere vivir bien, segura, en paz y estabilidad. Quiere seguir progresando en lo económico, lo personal y lo familiar. La revolución ya no motiva; la evolución “la lleva”. Muchos miembros de la clase trabajadora dejaron atrás la pobreza aguda y, de la mano del cambio tecnológico, ingresaron a la clase media emergente: y les gustó. Y como el progreso surge del acuerdo no quieren conflictos, prefieren la cooperación entre los diversos sectores sociales y productivos.

La corrupción es un fenómeno mundial, los políticos, los empresarios, las burocracias nacionales e internacionales nos sorprenden a diario con nuevos casos de abuso, robos y malversaciones de caudales públicos. Es posible que la incorporación de la informática, nuevas leyes de transparencia y la mayor intrusidad de la opinión pública en los asuntos de gobierno estén ingresando a áreas que antes no tocaban. El hecho de que los delitos se descubran, que parte de ellos sea castigada y que en algo se mejoren los sistemas de control, señala que la tendencia es positiva, lo que debiera preocuparnos es cuando nada se descubre o nadie es castigado.

El caso de Chile es paradigmático. Cuando el país era pobre, digamos en la década de los sesenta y setenta, había poco que robar y los mecanismos institucionales eran mas o menos suficientes. Luego nos llegó el fuerte incremento del PBI, prácticamente se multiplicó por diez y los mecanismos de control no fueron capaces de cumplir su tarea. Se dictaron nuevas leyes de transparencia y probidad y nuevos casos de abusos y robos salieron a la luz. ¿es esto malo o bueno?, ¿nos muestra avanzando en la línea correcta o señala que vamos mal?. Creo que hay que seguir apretando, mejorando las leyes y exigiendo su aplicación.

Los redactores de la Constitución de los EEUU pensaban que “todos lo que tienen poder, abusarán de él” por lo que necesitan ser controlados de cerca. No parece una mala idea.

Como se ve, nada tan novedoso; proyectos sociales, políticos y económicos que se desgastan, que pierden el atractivo, que se alejan de las expectativas de la gente y que son reemplazadas por nuevas ideas o modernizaciones de las mismas. Los cambios sociales, tecnológicos y económicos también plantean nuevos problemas o alteran las características de las sociedades, que buscan nuevas formas de expresión institucional.

También surgen algunas fuerzas disruptivas. En nuestro caso, desde una novedosa extrema izquierda que reclama no ser de izquierda y que no aspira a ser estatista sino mixta privada y estatal y, sobre todo, con énfasis en amplios derechos sociales garantizados por leyes, exigibles por todos los ciudadanos. Aun no logran explicar como financiarían estos nuevos derechos sin reventar la economía, pero es posible confiar en que, si están hablando seriamente, mas pronto que tarde tendrán que aceptar la gradualidad y el hecho de que muchas personas no quieren que el estado las cuide y prefieren hacer su vida a su manera. La disyuntiva que viene, me parece, es el de la elección entre “los derechos ciudadanos” y el “emprendimiento independiente” –el emprendedor de camioneta, computador y celular- apoyado en el cambio tecnológico.

Estos cambios ocurren en el contexto de la globalización. Pocos discuten que la globalización ha aportado riqueza y bienestar a muchos. Pero no todos se beneficiaron igualmente ni al mismo tiempo. Hay trabajadores frustrados, de empresas manufactureras que quedaron obsoletas o fueron transferidas a otros países con mano de obra mas barata. La tecnología está reduciendo la demanda por trabajadores de medio o bajo nivel técnico. Están molestos y asustados, quieren cerrar sus economías pero simultáneamente quieren seguir mejorando sus niveles de vida gracias al comercio global. Son los votantes de Trump y en parte los de Marie Le Pen.

La globalización no solo desplaza empleos, también desplaza personas. Oleadas de inmigrantes dispuestos a trabajar duramente por poco dinero y a hacer trabajos manuales toman los puestos que los trabajadores locales no están dispuestos a desempeñar.

También traen consigo su cultura y sus religiones y eso choca a sus vecinos.

La globalización viene acompañada de reajustes en la producción y con desplazamiento de gente, tómalo o déjalo. Parece difícil encontrar una solución ecléctica y cada uno de nosotros tendrá que tomar una posición al respecto, tratar de volver al pasado o avanzar hacia un futuro desconocido.

En este orden de cosas, se pueden apreciar dos clases de patriotismo: uno, de base norteamericana, basado en valores éticos y formas políticas, particularmente la democracia y los derechos humanos y otro patriotismo, de base europea, basado mas en el territorio, la etnia, la historia y la cultura. Parece evidente que la primera es mas compatible con la globalización que la segunda. Esta es también una pugna en plena vigencia y respecto a la cual debemos elegir y lo mas importante, una vez tomada la decisión, aceptar sus consecuencias.

Los organismos internacionales, típicamente las Naciones Unidas o la Unión Europea, que han prestado importantes servicio a la paz y el desarrollo, están cayendo cada vez mas en manos de minorías ideologizadas o de grupos de interés que imponen sus agendas, que hacen valer sus intereses o que han caído en la obsolescencia. La gente se rebela a ser obligados a recibir a inmigrantes que no quieren en sus países; a ver como se reemplazan siglos de jurisprudencia por los caprichos de un cuasi tribunal de justicia internacional o ser objeto de agendas impuestas vía acuerdo entre burócratas ideologizados.

Los ciudadanos del mundo se sienten usados y manipulados por una burocracia internacional ilegítima, ineficiente y sectaria y exigen –como Trump- su eliminación radical. Otros prefieren su modernización y reducción. Este es un tema actualmente en debate y que influye en otros aspectos del cambio.

Como se puede apreciar todos estos elementos se entrecruzan entre si y se hace complicado distinguir causas de efectos o mejor, acciones de reacciones.

Está surgiendo una diversidad de intereses, gustos y conductas. La globalización incluye a todos pero no nos hace a todos iguales y esas nuevas diferencias son difíciles de aceptar. Especialmente para aquellos que, además, están sufriendo deterioro social y económico.

¿Estamos moviéndonos hacia la anarquía y la ruina?. Mas bien parece que estamos en una encrucijada muy intensa y profunda que, dinamizada por un avance tecnológico mareador, un desarrollo económico y social nunca antes experimentado por la humanidad y una amplia difusión de la información, la educación y el conocimiento pone ante nosotros un futuro brillante.

Si lo miramos en forma optimista, estamos en medio de una crisis derivada del éxito en el desarrollo humano que nos obliga a buscar nuevas formas políticas y culturales.

No sería la primera vez que sucede, y siempre hemos resultado exitosos. Gracias a eso la humanidad está donde está.

Si queremos participar y cooperar en este vibrante momento de la humanidad debemos conservar la sangre fría y la inteligencia alerta para analizar los hechos y llegar a conclusiones que nos permitan tomar decisiones racionales en cada uno de estos temas. El pesimismo o el miedo son las peores opciones.

DEFENSA EN CHILE: … FUEGO!, … APUNTEN!  

 

El 10 de abril de 2017 la Presidente de la República dictó una “Clase Magistral” ante los miembros de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, ANEPE que comenzó en una forma inusual: “Amigas y Amigos!” … La gran mayoría de los presentes nunca le ha dirigido la palabra y los pocos que lo han hecho alguna vez, fue por razones protocolares. No eran ni son sus amigos, aunque que Bachelet haya declarado “que (como) ustedes saben provengo y me siento parte de eso que llamamos “la familia militar”.

Luego vino la alocución presidencial. Hizo bien la presidente en tratar de situarse en un ambiente amistoso y familiar, ya que solo amigos muy cercanos podrían aceptar lo que dijo sin molestarse.

El programa de gobierno establece, entre otros compromisos, que “Durante el período 2014-2018, la política de Defensa Nacional tendrá como objetivo principal de mediano y largo plazo, generar una Comunidad de Seguridad en América del Sur que garantice la paz … siendo el Consejo de Defensa de UNASUR la institución para avanzar en esta materia”. La dramática situación en Venezuela en que la dictadura chavista – militar con el apoyo de Unasur aplasta a la oposición democrática, muestra cuán erróneo fue su diagnóstico y la torpeza de su gobierno al tratar de incorporar a Chile a un grupo antidemocrático.Pero ella, en 2017, sigue insistiendo: “Paralelamente, hemos concentrado esfuerzos en promover la consolidación de la región sudamericana como Zona de Paz, particularmente a través del Consejo de Defensa de Suramericano” y otra vez: “Por eso hemos fortalecido el trabajo en el Consejo de Defensa Sudamericano de UNASUR, porque creemos que podemos avanzar hacia la construcción de una comunidad de seguridad”.

El programa señala que “Con Bolivia lo fundamental será retomar el camino del diálogo, iniciado en 1999, y el clima de confianza mutua conseguido durante el período 2006-2010. La plena normalización de las relaciones con Bolivia es un objetivo al que aspiramos”. La realidad de nuestras relaciones con Bolivia confirma que las premisas de la política respectiva estaban por completo alejadas de la realidad.

Con Perú el programa dice que “Por eso también, en esta etapa, Chile aspira a transformar y mejorar la histórica relación bilateral con Perú” y en su discurso del 10 de abril recién pasado se auto felicita: “Partamos por hablar de nuestra propia vecindad, entonces. En este sentido, yo quiero desatacar el promisorio escenario de nuestra relación con Perú, a través de la reanudación del Mecanismo 2+2 y el Comité de Seguridad y Defensa, COSEDE”.

Esto mientras Perú hasta el día de hoy no cumple su parte del fallo de La Haya –la eliminación de la territorialidad de la Zona Económica Exclusiva que se auto atribuye- que lo premió con una buena tajada de mar chileno y aun seguimos con lo del “triángulo”.

El año 2015 aclara: “Dije al comienzo que la transformación de nuestro entorno estratégico es la segunda gran área de trabajo para la Defensa Nacional”. Este concepto de Bachelet es incompresible y diferente a los que se emplean en Occidente: La forma de “transformar el entorno estratégico mediante las FFAA” es la guerra no la política ni la diplomacia. En realidad esto fue una creación a la medida del Subsecretario Robledo para crear una “diplomacia militar” o “un ministerio de RREE paralelo”, desde donde promover su agenda ideológica.

Nuestras relaciones con Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina, Venezuela, Brasil, Colombia no parecen configurar un entorno estratégico nuevo, positivo, ni se aprecian nuevas acciones para fortalecer nuestra situación regional. El contexto regional ha cambiado y ese cambio ya había comenzado hace tres años, es decir, una vez mas, el análisis político y estratégico del gobierno fue un fracaso, motivado por el prevalencia de la ideología por sobre la realidad.

El año 2015 aseguró que se avanzaría en reformas como la Ley de Financiamiento de la Defensa; en la Reforma del Código de Justicia Militar, la organización y atribuciones del Estado Mayor Conjunto y la Modernización de las Industrias Militares del Estado. Nos aproximamos al fin de esta administración y poco o nada ha pasado en estas áreas prioritarias de su programa que vienen anunciándose desde el gobierno de Aylwin y han permanecido durante todos los gobiernos de la Concertación.

Ahora lanza una nueva batería de nuevas reformas para la Defensa: Política de Cambio Climático; la Ciberdefensa; la Política Antártica y la Protección Ambiental y de la Biodiversidad y lo mas importante, “otro desafío del que debemos hacernos cargo con particular ahínco: la Agenda de Género” en que la defensa proporciona un elemento clave para su implantación a nivel sociedad.

Ni una sola palabra respecto a que el Ministro de Defensa asuma las responsabilidades que le impone la Ley Orgánica del Ministerio de Defensa. Nada respecto a control de gestión ni al escándalo financiero que todos conocemos. Ni a sus causas, responsables y menos manejo y prevención.

En todos sus discursos Bachelet destaca que en Chile existe una Política de Estado respecto a la defensa. ¿Qué significa esto?. En realidad no significa nada. Según Bachelet “todos los ámbitos de la vida nacional se comprometen con una visión de Estado, y en ello la Defensa es, ha sido y será siempre una parte integral”. ¿Cómo se ha materializado esto durante su mandato?.

No en el Libro de la Defensa, cuyos monólogos son la antítesis del diálogo y el debate; no en el sectarismo que veta a quienes opinan distinto.

Reunir funcionarios ministeriales; militares citados por orden superior y estudiantes de la ANEPE, a escuchar a una autoridad en algún tema, no es un Taller ni crea políticas de estado. Recolectar documentos, guardarlos en reserva y escoger unilateralmente lo que satisfaga las preferencias del gobierno, tampoco lo es.

¿De veras cree el gobierno que el Libro de la Defensa que dice que publicará este año sirve para algo?, ¿cree que lo leerá el gobierno que lo suceda?. ¿Por qué habría de hacerlo si la oposición ni siquiera ha sido informada de sus diagnósticos y postulados, si no ha tenido acceso a “los debates”, si no comparte sus escuálidos y extemporáneos diagnósticos ni las soluciones ideológicas que proponen los funcionarios de gobierno?. De partida toda la palabrería chavista ha sido desacreditada por la realidad.

En su Clase Magistral ante la ANEPE, Bachelet señala que es necesario “entender cómo enfrentar escenarios políticos, sociales y estratégicos que podrían dar forma al futuro contexto internacional en que Chile se inserte”. Dice que “en definitiva, lo que estamos haciendo en Defensa no es un mero ejercicio abstracto o un cúmulo de transformaciones administrativas. Se trata de iniciativas que obligan a repensar el conjunto de acciones de la Defensa, en un sistema que requiere respuestas diversificadas y más sofisticadas que hace unas décadas”. Pero no dice nada respecto a cuál es su diagnóstico; a qué es lo que su gobierno piensa respecto a esos escenarios; a las acciones que está tomado en el ámbito de las reformas militares para situarse en ellos.

Pareciera que ese análisis y las decisiones correspondientes debieron haber sido el eje de su Clase Magistral. Esta omisión no sería relevante si sus efectos no fueran los que son: la inseguridad nacional, el debilitamiento del poder nacional de Chile y aguda pérdida de prestigio en un momento de cambio estratégico mundial y en el Pacífico que requieren nuestro mayor esfuerzo para situarnos en la mejor forma para el siglo que viene.

La realidad es que un gobierno ideológico tiene -anticipadamente- las respuestas para todo y para cualquier materia que aborde -la defensa en este caso- tiene una solución aun antes de haber siquiera considerado los hechos.

Esta Clase Magistral así lo confirma, es difícil distinguir en ella que es análisis, que es deseo, que es anuncio y que es realidad.

FUEGO!! … APUNTEN!!

 

 

HOMENAJE AL MINISTRO MUÑOZ

Ser Ministro de Relaciones Exteriores es una tarea difícil, lidiar con gobiernos y organismos internacionales que quieren imponer su voluntad; que interpretan cualquier acuerdo en la forma mas conveniente para ellos, aunque tengan que distorsionar lo acordado; que no actúan con toda la sinceridad que se desearía. No es fácil.

Para suavizar esa natural condición de fricción y pugna, se crearon las convenciones y los modales diplomáticos, formas de actuar, comportarse, comunicarse e incluso de enfrentarse, que permitan no agravar los conflictos y dejar las puertas abiertas para retomar el diálogo en otros momento o en torno a otros temas, mientras el conflicto actual se diluye o tempera.

El ministro Muñoz no tiene esa fortuna, uno de sus interlocutores, de un lugar cercano, es la antítesis. Mal educado, grosero, basto, intelectualmente escuálido y con una lógica enrevesada.

La sola lectura de sus discursos y expresiones orales son un esfuerzo grande y generalmente infructuoso, son tediosos, llorones, autocompasivos, insolentes y con la lógica de las peleas de patio de escuela primaria.

Uno de los orgullos del individuo es no haber leído nunca un libro y su comportamiento así lo confirma. Dice que habla castellano, en realidad su jerga incluye algo de ese idioma, distorsionado, con mala sintaxis y comiéndose artículos y adverbios. Buena parte de su parla parece ser una traducción pobre de un idioma que generalmente es admirado por su precisión, claridad y elegancia.

Cuando un funcionario público es exigido mas allá y por sobre la línea del deber, suele ser recompensado con un pequeño sobresueldo, una bonificación, que representa el reconocimiento a un esfuerzo especial, pero Muñoz no recibe nada.

Creo que en justicia merece un reconocimiento por su paciencia, tranquilidad y consideración para tratar con una persona cuya lógica nadie ha podido descifrar. A veces parece que es un ignorante supino, otras, que actúa con mala fe y astucia, y otras con mala fe y estupidez. Como sea, es insoportable.

La fantasía majadera del individuo lleva a pensar que lo que comienza con una mentira, de tanto repetirla llega a auto convencerse que es cierta y luego comienza a actuar como si ella fuera realidad, el epitome es cuando exige a su interlocutor, -en este caso el ministro Muñoz- que él también se sitúe en ese mismo nivel onírico.

Así, en tres pasos el tipo ha transitado desde el mundo real a la fantasía delirante. Su majadería ferroviaria y marítima son ejemplares.

Parece haber superado su inicial estilo diplomático pichanguero. En sus comienzos invitaba a todo el mundo a jugar fútbol, viniera o no al caso. Ahora lo reemplazó por sus tweets parvularios. El tipo parece creerse ingenioso y agudo, es romo y estólido.

Sus tweets reflejan fielmente su miseria intelectual y académica, … y el pobre Ministro Muñoz tiene que leerlos y tratar de encontrarles sentido.

Me parece evidente que merece un homenaje y que todos los chilenos le deseemos fuerza y paciencia para seguir lidiando con el orate de manitos de guagua, cara dibujada a machetazos y cerebro aguachento.

CHILE / BOLIVIA: ESTADO DE LA SITUACIÓN A ABRIL 2017

El año 2000, las relaciones entre ambos países marchaban lentas y a tropezones pero avanzaban hacia una nueva estructura que permitiera conformar una asociación económica y un modus vivendi político que beneficiara a ambos países.

La aspiración marítima boliviana tenía un creciente apoyo y simpatía entre la opinión pública informada y el público en general de Chile. Se apreciaba en Bolivia un país crecientemente institucionalizado y formal en sus tratos.

El año 2002 Chile se vio envuelto como coprotagonista en uno de los escándalos que se creían superado en el estado boliviano. La “guerra del gas”.

Los yacimientos de Tarija fueron descubiertos en 1990 y prontamente comenzó la lucha interna en Bolivia para administrar (¿apoderarse de?) la fortuna que creían tener. Las protestas obligaron a Banzer a recular en su aproximación a Chile vía Pinochet y la situación se descompuso agudamente cuando Jorge Quiroga, electo a la muerte de Banzer, decidió exportar el petróleo por Chile (Mejillones) hacia EEUU y México.

El escándalo tomó un sesgo chovinista y antichileno, sin que nuestro país hubiera intervenido ni participado para nada. Quiroga fue sucedido por Gonzalo Sánchez de Lozada. El empresario minero boliviano insistió en hacer el negocio y a través del puerto de Mejillones. Sánchez, junto a la Pacific LNG, British Petroleum y Repsol YPF, insistieron en dar avante con el negocio. Evo Morales y Felipe Quispe, dirigentes chavistas de los coqueros y de los campesinos, respectivamente, movilizaron odiosamente a la opinión pública y detuvieron el negocio -¿negociado?-.

Evo Morales tomó la bandera antichilena y marítima. A la animadversión tradicional hacia Chile, se unió el odio político, mal que mal nuestro país personificaba al pérfido país cuasi blanco y neoliberal y Evo ya mostraba su dependencia de Chávez.

Tras una comedia político – folclórica Sánchez de Lozada huyó a los EEUU asumiendo la presidencia Carlos Meza. Tras un nuevo período de anarquía y caos promovido por Morales y Quispe, el gobierno cayó en manos de Eduardo Rodríguez Veltzé -coludido con ambos conspiradores- que llamó a elecciones anticipadas. El 18 de diciembre de 2005 Evo Morales ganó las elecciones nacionales y desde entonces no suelta el poder haciendo toda suerte de pillerías para agarrarse al sillón.

Entre los años 2007 y 2009 el gobierno de Bachelet trabajó una idea que experimentó variaciones, pero que mantuvo una línea central: la oferta de un “enclave, no soberano”, en la región de Tarapacá y en general próxima a Iquique. Sergio Bitar ex Ministro del primer gobierno de Bachelet explica: “se exploró la concesión de un territorio costero sin soberanía, (incluyendo) su ubicación, su extensión y las normas bolivianas que podrían regir en ese enclave para las empresas y trabajadores bolivianos en industria, servicios, comercio y turismo”. Lo que hoy se llama supremacía territorial.

Ambicioso plan, pero eventualmente posible en el ambiente que existía en ese entonces: con el paso del tiempo y la construcción de confianzas mutuas, podría haber terminado en una concesión soberana. No pasó y no pasará. Es el precio que los bolivianos pagarán por haber tenido a Morales en el gobierno.

El año 2008 Evo pateó el tablero y promulgó su constitución que incluía un artículo transitorio que se daba plazo hasta el 6 de Diciembre del 2013 para denunciar y renegociar el Tratado de Paz y Amistad del año 1904. El clavo en el ataúd fue la decisión boliviana de recurrir a la Corte Internacional de Justicia, el 23 de marzo del 2012.

Por qué Morales tomó ese camino?. Porque era el pegamento imprescindible para mantener a su nación unida tras su mandato renovable sin término y porque confiaba en la capacidad de presión del grupo del Foro de Sao Paulo y especialmente del chavismo. Se equivocó.

La conciencia de estar destruyendo lo avanzado en tantos años era claramente perceptible para algunos bolivianos: la columna de Ramiro Prudencio Lizón aparecido en el periódico La Razón el 6 de Junio de 2012 así lo confirma: “Al contrario de lo que piensan muchos bolivianos, la política tradicional chilena, salvo cuando las relaciones están muy frías como ahora, ha sido buscar una solución al problema marítimo boliviano».

De ahí en adelante entramos en el frenesí chavista de Evo Morales: mentiras, insultos, contradicciones, demandas, peticiones ridículas, exigencias infundadas, amenazas, lloriqueos, autocompasión, en fin, la lógica y la sensatez desapareció de ese lado del altiplano, dando paso a la manipulación política interna teniendo a la relación con Chile como comodín.

Frente a la opinión pública chilena, Morales carece de credibilidad, legitimidad y respeto. No se podría negociar nada con él, menos aun si se invoca la “buena fe”. Morales es la personificación de la mala fe.

Chile ha tenido dos elementos de continuidad en sus tratos con Bolivia: el respeto al Tratado de 1904 y la imposibilidad de cortar al país en dos. Ahora se suman:

– No negociar con Morales.

– No a cualquier concesión que afecte a nuestra soberanía territorial y jurídica, completa y total.

– Exigencia de compensaciones equivalentes –por parte de Bolivia- frente a cualquier incremento de las ya amplias facilidades que tiene Bolivia en su tránsito por Chile y acceso a sus puertos.

– Exigencia de formalidades mucho mas exigentes en los tratos con Bolivia, considerando su irrespeto a la palabra empeñada y a los tratos diplomáticos.

– Fin a los abusos de confianza por parte del gobierno y particulares bolivianos. No mas incumplimiento de las leyes, reglamentos y disposiciones chilenas de todo orden dentro de su territorio.

En breve, Morales dilapidó el caudal de buena voluntad que Bolivia había acumulado en la opinión pública chilena, reemplazándolo por una sólida desconfianza, sospecha y mala voluntad. El término del juicio de La Haya no cambiará nada.

Chile no puede y no será obligado a conceder nada que no quiera. No habrá costa soberana para Bolivia y no habrá nada mas gratis para los usuarios de nuestras carreteras y puertos. Los gobernantes que sigan a Morales deberán recorrer un arduo y largo camino para poder empezar de nuevo a aproximarse a Chile. Tanto la izquierda como la derecha chilena están profundamente molestas y decepcionadas con Bolivia y eso no se reducirá tan pronto.

Ahora solo resta esperar al término del juicio en La Haya, continuar con lo del Río Silala y muy probablemente incluir algún reclamo respecto al Rio Lauca, los derechos humanos de los contrabandistas capturados y cualquier otra cosa que se le ocurra al dúo Morales/García en su exitoso empeño por ganarse el desprecio de los chilenos.

En Sudamérica se ha conformado un hoyo negro situado entre Perú, Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.

BRASIL: LO QUE VA DE LULA A TEMER

Los gobiernos de Brasil, de izquierda o de derecha, tienen una alta opinión de si mismos y están dispuestos a dar lecciones a otros países.

A propósito del escándalo de la exportación a Chile de carne contaminada, Blairo Maggi, magnate de la exportación de soja, ministro de agricultura de ese país, nos ha aplastado con sus amenazas de represalia: «Si tuviera que tener una reacción más fuerte con Chile, la tendré sin duda alguna» incluso señaló que “contaba con el respaldo del Presidente Temer” para ello. Tanta rudeza me hizo extrañar a Aurelio García, “El Profesor”, que periódicamente venía a darnos lecciones de política, economía y relaciones internacionales. Era antipático, atropellador y generalmente estaba equivocado, pero tenía mejores maneras.

Es rara esta afición autoritaria, doctoral y castigadora de los gobernantes brasileños. Dueños de un país que presenta una y otra vez serios problemas sociales, políticos, de seguridad y económicos, se esperaría algo mas de pudor y modestia.

Brasil no tuvo guerra de la independencia, no hubo reemplazo de la elite imperial por otra republicana, solo hubo un cuartelazo en que el emperador fue defenestrado y reemplazado por los mismos militares, aristócratas y latifundistas que habían controlado el país e implantado el esclavismo. Esa misma clase domina el país hasta hoy.

Con la excusa de que Brasil requiere un desarrollo industrial que le dé la autarquía necesaria para competir de tú a tú con las grandes potencias mundiales, lleva siglo y medio obligando a su pueblo a consumir bienes y servicios malos, caros, tecnológicamente atrasados y subsidiados por el estado, a fin de cuentas, pagados a la clase empresarial con el sacrificio de sus habitantes.

Hace ya algunos años la realidad se impuso y Brasil aceptó su condición de exportador de materias primas y productos agrícolas, aunque siga presumiendo de industrializado, en este camino exporta carne de vacuno de segunda categoría que ha resultado ser objeto de adulteración para disfrazar su defectuoso procesamiento y almacenamiento.

Destapado el escándalo, Chile, al igual que otros países, detuvo la importación de carne brasileña, de ahí su exabrupto. Supongo que esperaba que comer carne en mal estado debía ser nuestra contribución a la grandeza de Brasil y al enriquecimiento de sus empresarios. Muy clarificadora la reacción, es importante que los chilenos hinchas de Brasil tomen nota.

Pero hay dos malas noticias para Maggi, el cree que «el comercio está hecho de codazos” y como en Chile hay libertad de comercio y el gobierno no puede obligar a la gente a comer comida descompuesta, el codazo final lo tienen los consumidores, clase social que en su experiencia de gobierno no es relevante pero que aquí cuenta. Lo mas probable es que la venta de carne brasileña caiga fuertemente.

Por otra parte, es bueno que sepa que si los exportadores e importadores chilenos sufren daños, es su problema y deberán resolverlo buscando otros clientes y proveedores, lo que constituye una dificultad remontable, de la misma manera que en el pasado hemos superado las presiones de otros gobiernos prepotentes. Por otro lado, los consumidores brasileños también sufrirán, aunque ese es un tema que a alguien como Maggi no le preocupa.

Después de todo, parece que Lula era mas civilizado que Temer.

NACIONALISMO, INTERNACIONALISMO Y FÚTBOL

Eric Hobsbawm, distinguido historiador británico, nos propone un escenario: Un estadio europeo en un partido de fútbol internacional, lleno de espectadores con banderas, escarapelas y rostros pintados con los colores nacionales, avivando fervorosamente al equipo de su respectivo país. Los jugadores son de Brasil, Chile, Zimbawe, Polonia y Hungría, algunos son locales, la minoría; los otros son “nacionales” porque tienen el pasaporte, no porque cultural, étnica ni emocionalmente sean de ese país; sus “pases” pertenecen a empresas transnacionales irreconocibles y juegan en beneficio de sus carreras y sus ganancias personales – que pueden continuar al servicio de otros clubes y países-.

Los espectadores vibran con su equipo nacional pero se siente atrapados entre sus sentimiento xenófobos y racistas contra los futbolistas extranjeros negros, latinos y balcánicos y el orgullo que sienten por su equipo y los colores nacionales.

En este ejemplo queda de manifiesto la dialéctica entre globalización, identidad nacional y xenofobia. Esta contradicción entre lo “nacional” pasión del mundo antiguo y lo “transnacional”, caballo de batalla del liberalismo del mundo nuevo, produce una esquizofrenia que hace sufrir a las naciones del mundo.

Creo que la primera incógnita por despejar es la dinámica de este cambio: en el mundo actual las naciones no se quedan estáticas –como lo hicieron Egipto o Corea en el pasado- , por lo que solo hay dos opciones, continuar “avanzando” o “retroceder” al estado anterior.

El triunfo del capitalismo y la democracia liberal empujaron el mundo hacia adelante abriendo el camino hacia la superación global de la pobreza y a una diferente concepción de los derechos individuales y ahora están exigiendo nuevas formas de relación y nuevas estructuras políticas globales.

Es otro mundo, que nos enfrenta a complejos problemas emergentes, que generan confusión y “rejuvenecen” caminos fracasados (nuevas izquierdas y neo fascismos).

Dado que el cambio que nos trajo a la condición actual se debió a la interacción de cambios morales, científicos, tecnológicos, económicos y sociales y que es imposible olvidar o esconder lo aprendido especialmente si ello a generado mas salud, mas riquezas y mas libertad, parece que no quedaría mas que “avanzar”; se podría discutir si ese avance nos llevará a una condición mejor o peor que la existente con anterioridad o a la actual, pero aun así, solo es posible seguir la marcha hacia adelante.

Gonzalo Cordero lo dice muy bien: Es inútil que la elite política o la empresarial se enfoquen en un regreso, sino que deben evolucionar y trabajar en cambios reales que contribuyan a lograr nuevas soluciones. No se trata de respondernos a dónde queremos volver, sino en concebir un punto al que queremos llegar. Este viaje no tiene retorno, se recorre por una vía de un solo sentido, allí radica la debilidad del conservadurismo estatista de izquierda, así como del autoritario de derecha.

Me parece que esta lógica se aplica también al sistema internacional. Trump no puede hacer que EEUU “vuelva” a ser grande reconstruyendo condiciones, comportamientos y relaciones internacionales que ya fueron superadas. Si quiere un EEUU grande, solo podría lograrlo construyendo un nuevo sistema internacional hegemonizado por su país, de características tales que el mundo lo acepte porque le parece conveniente y útil, es decir, compartiendo el poder desde una posición de liderazgo. Lo irónico es que EEUU estaba, de hecho, construyendo desde Silicon Valley un mundo así. No por una decisión presidencial de alguien sino como resultado de su propia vitalidad tecnológica y social

Cabe preguntarse que pasó. ¿Es que EEUU ya no quiere ser el líder mundial y aspira a ser una estado “grande de nuevo” actuando libremente en un mundo hobbesiano?, ¿que una mayoría de los ciudadanos norteamericanos se cansó de ser superpotencia y llevar las cargas que eso conlleva?. La historia muestra a un EEUU que solo ha asumido el liderazgo “en defensa propia” y casi a contrapelo.

Y la segunda pregunta que me parece clave es el de la identidad -problema que se da en todo el mundo, pero con características y efectos peculiares en cada caso- y de si el abandono del multiculturalismo y el internacionalismo es alternativa válida para que EEUU siga siendo una sociedad de vanguardia y el mundo continúe avanzando hacia un mundo globalizado.

Trump tomó la bandera del resentimiento contra la “desigualdad”, la “globalización”, de los que “el sistema dejó atrás”, y se da por probado que eso fue también lo que condujo al Brexit en Reino Unido; a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y que puede desembocar en victorias para Marine Le Pen en las próximas elecciones en Francia.

Se están mezclando cosas, algunas se repiten, como las quejas económicas y el rechazo visceral hacia lo que sienten como creciente pérdida de identidad y otras que son propias y características de países específicos. Es un error amontonar circunstancias diferente bajo un solo nombre. La “primavera árabe” fue todo un ejemplo”.

Finlandia, Suecia y Noruega miran con alarma la creciente agresividad de Putin en el Mar Báltico y en Ucrania lo que los lleva a potenciar sus sistemas militares, incluyendo la reposición del servicio militar obligatorio. Pero esa actitud rusa amenazante es mas atribuible a la disminución del protagonismo norteamericano en Europa que a xenofobia o amenaza a la identidad cultural en esos tres países.

Otros países europeos como Alemania, Francia, España e Italia se sienten amenazados por la reciente inmigración masiva desde Medio Oriente, EEUU teme la agresión terrorista de Medio Oriente, pero también resiente el efecto acumulativo de años de inmigración ilegal desde Centro América, el Caribe, México y algunos países sudamericanos y sobre todo por una creciente conflictividad interna. Así, pareciera que, en estos países, el síntoma común es un conflicto de identidad en dos tiempos, gusto o disgusto por la situación cultural y social actual, y discrepancia respecto al tipo de sociedad que se está construyendo hacia el futuro.

La economía siempre es un un factor social y político importante, pero no es la principal explicación del fenómeno político que define nuestra era actual en Occidente. No se trata de la lucha de clases clásica entre ricos y pobres. Estamos presenciando que la división social se define no por el dinero sino por los valores, por dos conceptos opuestos de las que deben ser las prioridades morales de la sociedad. El enfrentamiento político era de la izquierda contra la derecha; redistribución económica contra el mercado libre; la nueva polarización emergente es entre cultura abierta contra cultura cerrada, o internacionalismo contra nacionalismo. Ya no es un conflicto de clases, es un conflicto de identidades, ¿quiénes somos? y ¿quiénes queremos ser?. Es un problema político solo por derivación, no por origen o base conceptual.

 Para los seguidores de Trump, la inmigración es mas significativa que la economía y el Muro es el símbolo del rechazo a la inmigración y al cosmopolitismo en general. Este sentimiento es mas fuerte en los EUU que en países europeos que recientemente han recibido centenares de miles de refugiados islámicos; en EEUU, en los años cincuenta, el 90% de la población de EE UU era blanca; hoy, lo es solo el 63%, es decir el desafío cultural y étnico es mas intenso en EEUU que en Europa. ¿Es posible “blanquear” de nuevo a EEUU?, ¿es necesario?, ¿es conveniente?, ¿resuelve algún problema?.

Cabe entonces replantearse la cuestión: “Es inútil que la elite política o la empresarial se enfoquen en un regreso, sino que deben evolucionar y trabajar en cambios reales que contribuyan a lograr nuevas soluciones. No se trata de respondernos a dónde queremos volver, sino en concebir un punto al que queremos llegar.

Es imposible determinar si en el cambio identitario esos países ya alcanzó el “punto de no retorno”, pero aun si ello aun no hubiera sucedido, es impensable llevar a cabo un nuevo “holocausto”, que sin incinerar a sus víctimas, las empuje a la miseria y el desarraigo.

Así las cosas, pareciera que el objeto de nuestros desvelos sería imaginar un nuevo orden mundial que permita seguir adelante en la globalización corrigiendo sus aristas mas ásperas, bajo la guía de un EEUU que retome su liderazgo o con otra potencia que tenga la voluntad de hacerlo. La única  voluntad para intentarlo parecería ser la Rusia de Putin, pero por lejos es la mas débil.

Volviendo al caso del fútbol, la final entre dos equipos “nacionales” europeos se parece mas a una justa entre dos gladiadores bárbaros de talla imperial: un reciario con red y tridente contra un secutor con espada y escudo grande, que una pelea de campeones barrio de Roma.

El público se acostumbró al espectáculo de calidad y no acepta menos, le gustó la globalización.

TRUMP, VIETNAM Y LAS ELITES LIBERALES EN EEUU.

En 1997, ya acabada la guerra de Vietnam (60.000 militares norteamericanos muertos; 300.000 heridos, mutilados e inválidos), H.R. Mc Master publicó “Dereliction of Duty”[1] libro que junto a “On Strategy” de Harry G. Summers Jr. (1982), constituyen las mejores obras para comprender la derrota norteamericana en Viet Nam en 1973.

McMaster culpa de la derrota a los líderes en Washington: “La guerra en Vietnam no se perdió en el campo de batalla, ni se perdió en los titulares del New York Times ni en los campus universitarios. Se perdió en Washington, DC, incluso antes de que los estadounidenses asumieran la responsabilidad exclusiva de los combates en 1965 y antes de que se dieran cuenta de que el país estaba en guerra. . . . [Fue] un fracaso exclusivamente humano, cuya responsabilidad fue compartida por el Presidente Johnson y sus principales asesores militares y civiles”.

Según el mismo autor, las semillas del fracaso las sembró Kennedy desde la crisis de Cuba o mas bien, desde la entronización de “La arrogancia, la debilidad, la mentira en la búsqueda del interés propio [y] la abdicación de la responsabilidad ante el pueblo estadounidense» de los New Frontiersmen que Kennedy llevó a la Casa Blanca. Prototipos de la “era Kennedy”, eran “hombres de aproximadamente 46 años de edad, muy enérgicos, de ideas bien articuladas e idealista entusiastas”.

Kennedy que no tenía experiencia de gobierno ni de gestión empresarial impuso un estilo informal en la gestión de gobierno; consultaba solo a su hermano Robert y a sus asesores mas cercanos y luego validaba las decisiones -ya tomadas- en asambleas mas amplias. En este esquema, la Junta de Comandantes en Jefes (JCJ) perdió su acceso al Presidente y por consiguiente la influencia real en el proceso de toma de decisiones. Así y todo, cuando impulsado por su intenso interés por derrocar a Castro, lanzó la operación de Bahía Cochinos en Cuba y fracasó, culpó a la JCJ de haberlo asesorarlo deficientemente.

Esta forma de trabajo -y de distanciamiento- continuó con Johnson. “Los hombres de la Nueva Frontera” eran hombres de acción y la JCJ era reacia a involucrarse en operaciones que no fueran en gran escala”, lo que los llevaba a descalificar a los militares como blandos o pusilánimes.

McMaster, por su parte, explica detalladamente por qué las operaciones militares preferidas por Kennedy/McNamara y luego Johnson, destinadas a «mostrar intenciones» o «enviar mensajes al enemigo» fracasaron al intentar lograr objetivos militares escasamente detallados, confusos y conflictivos.

Según McMaster, esta forma disfuncional de relaciones y de trabajo continuó con Johnson y en realidad se prolongó en todas las administraciones demócratas, hasta llegar a Obama. McMaster describe a Lyndon B. Johnson como un presidente principalmente preocupado por evitar que Vietnam se convirtiese en un tema político interno y a sus asesores (encabezados por McNamara) como “hombres con una combinación de arrogancia, tortuosidad y desdén por la experiencia diferente de la suya”; la militar, obviamente.

Así comenzó una divergencia e incomunicación entre la elite política liberal y los militares, que no se resuelve hasta hoy. Estas situaciones parecen ser cosas del pasado, pero no es así, son del presente y el futuro de EEUU y afectarán a muchas naciones del mundo.

En efecto, las declaraciones de Trump de que las fuerzas militares de los EEUU “no serán derrotadas de nuevo”, su decisión de incrementar sustantivamente el gasto militar y de designar precisamente a H.R. McMaster como su Asesor de Seguridad Nacional, son mas que elocuentes respecto a su visión del empleo de las fuerzas.

Esto explica también la alta preferencia electoral por Trump entre los militares y el apoyo de que goza entre ellos en la actualidad.

Se dice que los electores de Trump son mayoritariamente aquella parte de la población norteamericana catalogable como de clase media baja, campesinos y trabajadores industriales con escasa educación, extremistas de derecha, personas que no encuentran su lugar en un mundo globalizado y que no tienen aptitudes para acomodarse a la sociedad global y moderna. Los miembros de las FFAA de los EEUU están muy lejos de poder ser incluidos en esas categorías, conforman, además, una de las instituciones mas respetadas y queridas por el pueblo norteamericano.

Esto demuestra que el fenómeno Trump es mucho mas complejo y profundo de lo que dice la anécdota o el twit.

La frustración militar no concluyó con Kennedy, Johnson y la guerra de Vietnam sino que continuó con problemas que se repiten, como luchar guerras sin objetivos claros, con restricciones que aumentan innecesariamente el número de muertos y heridos norteamericanos o prolongan las operaciones por años y años y problemas nuevos como el uso (abuso) de las FFAA no para promover intereses nacionales sino intereses políticos personales, partidistas o ideológicos como la ideología de género y la reivindicación de los homosexuales y otras minorías, sometiendo a las FFAA a un estrés innecesario y a una reducción de su efectividad de combate.

El Coronel Robert Buzz Patterson -ex ayudante militar de Clinton- es un autor político estadounidense y jubilado como piloto de la Fuerza Aérea de los EEUU, y describe con dureza el abandono de sus deberes y liviandad de Clinton y la incapacidad de Obama en el ejercicio del mando sobre las FFAA:

– “Clinton es un modelo de desprecio hacia los militares, desde su ridículo saludo pseudo militar a sus arrogantes ayudantes anti militares, su mensaje se recibía fuerte y claro: La Administración Clinton no sentía ni la mas mínima simpatía hacia los ciudadanos norteamericanos en uniforme, hombres y mujeres” 

– “creo que el presidente Bill Clinton fue responsable del 11-S … (Antes del 11 de Septiembre) tuvimos ocho o diez veces la oportunidad de capturar o matar a Osama bin Laden. Y en cada ocasión, el presidente Clinton decidió “pasar”. Creo, con toda franqueza y sinceridad, que el 11 de septiembre fue su responsabilidad”.

– “… le pedí al Presidente Clinton que me diera las claves (de las armas nucleares) para que pudiera cambiar los códigos por otros nuevos -lo hacíamos de vez en cuando- y el Presidente Clinton confesó que, de hecho, había perdido los códigos … y que no recordaba cuanto hacía de ello”.

 – “Solo una persona detesta mas a los militares que Bill Clinton: Hillary, su esposa”.

 – “Creo que hemos elegido a un hombre, Barack Obama, que es más peligroso para nuestros militares y para la seguridad nacional de esta nación, que incluso Bill Clinton. Creo que no entiende que estamos luchando -en mi opinión- contra un enemigo ideológico tan peligroso como lo hicimos el siglo pasado contra el comunismo, el fascismo y el nazismo.

 – “la política de seguridad nacional del Presidente Obama no usa ni una sola vez las palabras jihad, islam, musulmán, extremismo, fundamentalismo, terrorismo -de hecho, todo lo contrario: identifica al calentamiento global como la mayor amenaza para la seguridad nacional de América”.

 – “Cuando capturas a un terrorista y le dices que tiene derecho a guardar silencio, se calla, y no tenemos la inteligencia que necesitamos para interrumpir otros ataques contra los estadounidenses en todo el mundo”.

 – “Obama nombró al general McChrystal como su general al mando para combatir la guerra en Afganistán, y luego se reunió con el general McChrystal sólo una vez en doce meses antes de echarlo … y lo mismo sucede con el general Petraeus …”

 – “Tenemos Infantes de Marina que patrullan partes muy peligrosas de Afganistán sin balas en sus armas por temor a que disparen y golpeen a civiles inocentes … no puedes ganar una guerra si no tienes balas en tus armas. No se puede luchar si no se te permiten disparar contra el enemigo”.

 – “Creo que expreso las preocupaciones de los militares, porque realmente no pueden hacerlo en un foro abierto. Creo que vas a ver cada vez más que la gente militar esté disgustada, siendo más vocal, y no creo que eso sea realmente bueno para el comandante en jefe. Creo … es importante para los estadounidenses entender que tenemos una falta total de liderazgo en la Casa Blanca.

 – “Son los medios –de comunicación social- … lo eligieron y van a proteger su Presidencia por completo … Ellos lo eligieron y van a proteger su candidatura. No son los perros guardianes de los Estados Unidos, son los protectores de la izquierda, del ala izquierda de nuestra sociedad.

 Se puede concordar o no con McMaster, pero es un hecho que fue elegido por Trump para ser su asesor directo y que lo que dice y escribe es lo que piensa.  Se puede pensar que Patterson exagera o que está completamente equivocado, pero es evidente que representa el sentir de muchos militares, en servicio y retirados y muchos norteamericanos de a pié; parece sensato aceptar que existe un problema real entre una parte significativa de la ciudadanía norteamericana (los militares) y una elite política y social que potencia su capacidad para imponer sus preferencias mediante el control y apoyo avasallador de los medios de comunicación social y parece claro también que este es un conflicto que ha venido agudizándose en el tiempo.

En última instancia el choque es entre el internacionalismo, palabra que cubre la inmigración, la bienvenida a los refugiados de guerra, la Unión Europea, lo extranjero en general; los derechos humanos universales; el feminismo; la homosexualidad; la protección del medio ambiente y los intelectuales, contra el nacionalismo, que valora la identidad nacional; la prioridad de los intereses nacionales, la continuidad cultural, los valores tradicionales, la homogeneidad racial y el patriotismo.

Trump no es la causa, es un efecto.

 [1] La expresión “Derelection of Duty”” se puede traducir como nuestro delito militar de “Grave Abandono de Deberes militares”.

TRUMPISMO

Steve Bannon -ideólogo de Trump – al pedírsele que explicara que está tratando de hacer el gobierno, explicó: “Estamos tratando de construir un sistema que empodere a la gente común y corriente por sobre las elites nacionales y las burocracias internacionales”. Revisando otras declaraciones de Bannon y Trump se puede identificar su visión del futuro global y nacional y la estrategia para lograrlo; visión y estrategia con las cuales se puede concordar o discrepar, pero no negar su existencia.

El movimiento que lidera Trump no es una “locura”, no es algo “irracional”, ni menos “accidental”, es una propuesta articulada que pretende ser eficaz, es decir llevar a los EEUU a la meta deseada. Esa meta, en simple, es “Volver a hacer grande a los EEUU”; para ellos EEUU fue grande, dejó de serlo y debe recuperar esa grandeza y eso requiere un nuevo orden mundial con nuevas características.

Esta decadencia sería el resultado de dos factores base: el creciente y ya intolerable incremento del poder de las estructuras burocráticas internacionales, – la ONU en primer lugar – que han avanzado envolviendo a EEUU en una red de hilos delgados pero que en conjunto han paralizado su capacidad para proteger y promover sus intereses nacionales. Y segundo, las elites y las burocracias administrativas nacionales que, en connivencia con las burocracias internacionales, han aceptado estas cortapisas y han entronizado en EEUU el funcionamiento de regulaciones humanitarias, acuerdos comerciales, restricciones ambientales y tratados de diversa índole que paralizan e impiden la expresión de la creatividad y habilidad de la nación norteamericana para producir riquezas y bienes para su pueblo y el empleo de su poder para imponer comportamientos favorables a otros actores internacionales.

Este dos elementos llevan a que la tarea prioritaria sea la “deconstrucción del Estado administrativo y de la burocracia internacional”.

Podemos concordar que la ONU está lejos de ser una organización eficiente, es más, está controlada por grupos nacionales e ideológicos que administran múltiples agencias e ingentes recursos financieros, a través de los cuales vía “acuerdos” y “recomendaciones” cocinadas en trastiendas ideológicas, imponen agendas que no han sido sancionadas por los estados y menos aun por las ciudadanías, que recién vienen a conocerlas cuando son divulgadas e impuestas a través de medios académicos y de comunicación masiva que responden a sus mismas ideologías.

El poder y la manipulación de estas organizaciones sectoriales de la ONU ha alcanzado niveles de abuso intolerables, pero ello lleva a preguntarse, despedazar toda la Organización ¿es lo mas adecuado para los fines de la estabilidad global?, ¿es prescindible la existencia de un foro político global como la ONU?.

Desde otro punto de vista, el creciente desarrollo de las comunicaciones y el surgimiento de una amplia variedad de actores independientes ha potenciado la capacidad de las ciudadanías para liberarse de liderazgos intelectuales auto designados y casi eliminado la utilidad de la tutoría política y social centralizada en organismos y cenáculos académicos dedicados a ello, es decir las Agencias, Oficinas, Universidades y otras creaciones de la ONU dejaron de ser útiles o necesarias.

Parece entonces mas eficaz conservar a la ONU como el foro político de alto nivel que ha prestado valiosos servicios a la paz mundial y entrar en una revisión y reestructuración que reduzca y adecue sus innumerables ramificaciones a las necesidades de la realidad actual, la haga transparente, la sometan a control económico y político y acote su libertad de acción para que deje actuar a las fuerzas sociales y políticas nacionales sin manipulaciones ideológicas espurias.

Esto nos permite concluir que la intención final de la política del actual Gobierno de los EEUU es alcanzar la mas completa autonomía internacional, promoviendo el proteccionismo y el unilateralismo internacional; eliminando los espacios de negociación política y económica y liberando el potencial de su poder militar para su uso unilateral. Quiere un EE.UU. poderoso, con gran despliegue militar, pero que se ocupe solo de los problemas que lo afectan directamente. Nada de misiones ni consideraciones humanitarias ni altruistas.

El planteamiento de Trump es elocuente: «Yo no represento al globo, los represento a ustedes», haciendo que la platea delirara ante a su líder gritando «USA, USA».

Por otro lado, la revisión del funcionamiento de la política interna de los EEUU presenta características bien conocidas por los chilenos. El poder político –y su conexión económica y financiera- ha sido capturado por grupos –familias- que se repiten en cargos de gobierno estatal y federal, en la gestión de los partidos políticos, en la distribución de cargos públicos de nivel alto y medio, en directorios de empresas fiscales, en la política exterior, que salta alternativamente de directorios de empresas privadas a cargo ministeriales y al Congreso, con ramificaciones familiares, sociales y de intereses comunes que han capturado el poder marginando al pueblo en cuyo nombre dicen gobernar.

No cabe duda que es una situación intolerable, y cada vez mas intensamente ya que, de nuevo, la información fluye en forma vertiginosa y es casi imposible ocultar las componendas y “cocinas” políticas. Pero, tratar de desmantelar esa plaga ¿justifica entregar todo el poder a caudillos envueltos en la bandera patria como Chávez, Maduro o Hitler, acompañado de toda clase de bandidos, extorsionadores, narco traficantes y abusadores?. Hasta el momento, Trump ha desplazado a los representantes de las “familias políticas” habituales en los EEUU, y los ha reemplazado por “capitanes de la industria” financiera, petrolera, militar y fabril de discutible probidad y responsabilidad. ¿Es eso el cambio propuesto?, o es mas de los mismo, con otros nombres y otros bolsillos.

La relación que se intenta construir es directa entre El Líder y el Pueblo, sin intermediarios, El Líder “no es un político”, “viene de fuera del sistema”, “está limpio”, sabe lo que el pueblo quiere y como lo quiere, busca una conexión poderosa con las masas, fundamentalmente la clase trabajadora y clase media pero al mismo tiempo se esfuerza por relacionarse con los grupos mas poderosos de EEUU. Para esto, recurre a diversas estrategias entre las cuales se distingue: un personalismo rígido y excluyente, la afirmación de la superioridad de lo “norteamericano” como elemento de cohesión y el relanzamiento del “espíritu nacionalista y patriótico”. Este grupo está actuando mediante el shock y la ruptura de reglas democráticas como el respeto a la prensa, la separación de poderes y  la buena fe de los actos de gobierno.

Sin exagerar, es posible encontrar similitudes a las técnicas empleadas por Adolf Hitler, Benito Mussolini y Hugo Chávez.

Como motor de este movimiento y respuesta a lo señalado, el trumpismo está impulsando la resurrección de conceptos que las elites norteamericanas llevan años tratando de cambiar como el patriotismo un sentimiento opuesto al universalismo; o trabajando por potenciar otros como los derechos humanos por encima de las leyes nacionales; el compromiso con la humanidad como especie en vez de la cohesión nacional; el multiracismo y el multiculturalismo como identidad social.

Uno de los primeros intelectuales del trumpismo, Walter Berns en su obra “Making Patriots” elabora una lógica –para mi sólida y convincente- que concluye en que el ciudadano patriota es aquel que cumple las leyes mas estricta y constantemente, y de ahí sale otro factor en que se apoya el trumpismo: los ciudadanos se debilitan en su patriotismo, en su voluntad de trabajar por la patria y de defenderla cuando las elites gobernantes dictan leyes que chocan con sus creencias y valores mas queridos y respetados.

Pese a la separación entre la iglesia y el estado; a la diferenciación entre las preferencia personales y las de la comunidad, pese a todo, las leyes deben permitir que cada persona se sienta un ciudadano y no solo habitante de una nación y eso no puede pasar cuando sistemáticamente se legista a contrapelo en materias raciales; relacionados con la homosexualidad, el sexo, el islam, la inmigración mexicana y centroamericana, la familia y otras que chocan contra las creencias religiosas, sociales, morales, económicas y culturales de una parte relevante de la población norteamericana.

Se puede apreciar que la fractura política y social parece ser la diferenciación entre el tipo de mundo y de país que las elites promueven y tratan de materializar y las creencia, valores y sentimientos de una parte mas tradicional –y tal vez menos sofisticada en su educación- de la nación. Esta brecha se ve magnificada cuando el ascenso de China se percibe intensamente y muchos aprecian que las políticas de las actuales elites solo favorecen este crecimiento y debilitan el propio.

La reacción política y mediática de la elite desplazada por ese sector hasta ahora silenciado y sin representación política ni económica, ha sido feroz y promete ser mas dura.

La política trumpista de “agudización de las contradicciones” y la negativa al diálogo y la discusión interna no parecen ser las alternativas mas eficaces y eso nos lleva de vuelta a hasta donde esta estrategia apunta a “cambiar por la fuerza el sistema nacional e internacional” por completo o a “tratar de resolver los conflictos políticos internos” mediante el proceso político democrático que privilegia el diálogo, la negociación y el acuerdo.

Veremos el novedoso caso de EEUU luchando por conservar o restablecer la democracia. Es de esperar que nadie cometa la estupidez de mandarles a un Kennedy local a explicarles a los norteamericanos que Trump fue elegido democráticamente (por un porcentaje de votación mucho mayor que el de Allende) y que lo que corresponde es que lo dejen gobernar y llevar adelante su programa de gobierno.