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Acerca de fernandothauby

Consultor en Riesgo país, Política y Seguridad Regional, Nacional y Estrategia

Aborto y adopción. Testimonio

Una cosa es participar e interesarse en una situación y otra es ser parte de la misma y estar vitalmente involucrado en ella.

Las perspectivas no son las mismas.

Esto también sucede respecto al aborto. Los embarazos que fueron abortados no llegaron a materializarse en personas y obviamente no pueden dar su opinión, están muertas. Los embarazos a los que se permitió llegar a término son personas, están vivas y ellas si tienen una opinión de vida al respecto.
Quiero compartir con ustedes una carta enviada por una querida sobrina a un periódico –que aun no publica- en que expone su experiencia de vida. No es la opinión de un espectador. Ella estuvo involucrada a fondo en el problema, sin poder alegar nada a su favor. Las decisiones fueron tomadas sin consultarle.
Sobrevivió y este es su testimonio. Les pido que lean esta carta sin prejuicios y con el respeto que merece.

Señor Director:
Mi nombre es M. Fernanda Thauby Santibáñez, tengo 21 años, estudiante universitaria y fui adoptada.
Mi mamá siempre me dijo desde que tengo memoria, que yo había nacido de su corazón, lo que más tarde interpreté naturalmente que era por el hecho de ser adoptada, por lo tanto nunca fue tema en mi casa, ni en mi familia, fue tan así, que cuando entré a pre kínder “yo estaba tan orgullosa de haber sido escogida entre tantos niños” que me acuerdo que a mis compañeras les contaba siempre que yo era adoptada.
A medida que pasó el tiempo mi mamá me preguntó si yo quería conocer a mi mamá biológica, yo le respondí sinceramente que no quería, porque era feliz con la familia que tenía.
La verdad que hasta el día de hoy, si me preguntaran si quiero conocer a mi mamá biológica, mi respuesta sería: ”mi mama es quién me crió, me dio educación, me dio valores y lo más importante es que me entregó cariño y afecto y eso es lo más grande que una persona puede dar a otra”.
Agradezco profundamente que mi mamá biológica me haya entregado en adopción por el motivo que sea y no me haya abortado, ya que si no fuera por la generosidad de ella, yo no estaría aquí dando mi testimonio de vida.

María Fernanda Thauby Santibáñez

Ella presenta su caso públicamente porque se sentiría muy feliz si logra que una sola mujer embarazada no aborte a su hijo y le permita vivir la experiencia que ella ha tenido.
Fernanda tuvo la oportunidad de vivir, ser parte de una buena familia y dar y recibir mucho amor de sus padres adoptivos.

Las Tragedias de Valparaíso

Desde una ventana de mi departamento en Viña del Mar pude ver con horror la furia del fuego que quemaba a Valparaíso. La duración del incendio me dio el tiempo para meditar sobre sus tragedias.

Algunos arquitectos analizan las deficiencias técnicas de su diseño, otros meditan sobre la mediocridad de sus autoridades, pero nadie considera que esta pobre ciudad ha exhibido, durante más de veinte años seguidos, el récord nacional de pobreza y desempleo lo que la ha reducido de una ciudad progresista y elegante a una barriada pobre y marginal.

A comienzos de los años ´60 llegué a Valparaíso, una ciudad aun importante, pero ya sumida en la melancolía propia de la decadencia. La crisis del 1929 y el violento cambio de nuestra política económica que -en un movimiento defensivo ante la crisis mundial- pasó de la apertura al comercio internacional al proteccionismo, había marcado el inicio de la rápida desindustrialización de Valparaíso.

En efecto, la competencia, la eficiencia y la productividad que en la apertura motivaban a los comerciantes e industriales chilenos instalados en buena parte en Valparaíso, se transformó en una pugna por acceder a los favores políticos del gobernante de turno que, en una economía cerrada, podía por ley asegurar sus ganancias. Así, las grandes empresas instaladas en la región –no solo en Valparaíso, sino también en Quillota y Limache se movieron hacia el centro de poder político -Santiago-.

Comenzó la decadencia. Los impuestos territoriales se fueron a Santiago, los gerentes y planas mayores de las empresas también. La clase media tradicional formada por los comerciantes y profesionales las siguieron a Santiago dejando una “casa de verano” en Viña del Mar. Los trabajadores perdieron sus puestos de trabajo o siguieron a la empresa a la Capital. La pobreza y la cesantía llegaron para quedarse. Con el paso del tiempo la naciente clase media emergente que restaba en Valparaíso también emigró hacia las ciudades cercanas a Viña del Mar: Quilpué, Villa Alemana, Peñablanca, Con Con y hoy día hacia Placilla y Curauma, escapando de la decadencia del Puerto.

En el Puerto quedaron las externalidades negativas: suciedad, ruido, destrucción de las calles, prostitución y violencia y Santiago se llevó las externalidades positivas, trabajo, impuestos, comercio y ganancias a Providencia y Las Condes.

El espacio dejado primero por la clase media tradicional y luego por la “emergente”, fue ocupado por jubilados con rentas bajas; personas recién llegadas del campo a la ciudad, y excedentes demográficos de Santiago y otras ciudades. Desconocedores de los hábitos de vida necesarios para habitar una ciudad y más aun una ciudad difícil y exigente como Valparaíso: dejaron que los embalses decantadores de arena se embancaron con basura, y vinieron los aludes de agua y barro; la basura se amontonó en las quebradas y se llenaron de ratas y pericotes en invierno y de pasto en verano; la municipalidad sin recursos fue incapaz de ejercer su rol de conservación de los servicios, la marginalidad se magnificó.

Cierto es que hubo alcaldes ineptos, otros que robaron a raudales, pero también los hubo buenos y dedicados, todos fracasaron por igual, los problemas eran insolubles. Los alcaldes comenzaron a vender los activos de la ciudad para pagar las deudas y la ciudad se descapitalizó aun más. Cuando volvió la economía abierta, ya Santiago se había transformado en un hoyo negro que se tragaba todo. Era demasiado tarde.

Los “nuevos porteños” esos que rayan las murallas llamando “A tomarse las fábricas”, son semi analfabetos que no se han dado la molestia de tratar de encontrar aunque sea una fabrica que tomarse. Si trataran, a lo mas encontrarían un taller de empolvados y cuchuflíes. La nueva expresión del arte “popular” con que pretenden hacer a Valparaíso un «centro cultural» apenas dan para desfiles de borrachos machacando batucadas; el «arte muralista», al cual se invitan a artistas de Santiago y de otros países se expresa rayoneando las murallas con monos horrorosos y vulgares que afean la ciudad, y la filantropía actual se manifiesta alimentando a los perros sin dueños en las puertas de las casas, sin tomar la responsabilidad del cuidado permanente de los mismos.

Esas son las tragedias de Valparaíso
¿Qué proponen los expertos?: Recomiendan «evitar el efecto dominó de la madera: abrir plazas como cortafuegos; reformular la construcción en los cerros y en el Plan de Valparaíso», «un nuevo Plan Regulador de la ciudad». Alguno pretende explicar a los porteños como funcionan los tranques como si ellos no los hubieran visto nunca.

Suena bienintencionado, pero nada de eso sirve, la pobreza es más fuerte.

¿Solución?: Regionalismo; Que Santiago nos deje respirar y emprender.

¿Cómo hacerlo?: Intendentes elegidos por voto popular, con poder y presupuesto, el resto vendrá solo. Diputados y Senadores de veras de la región.

¿Factibilidad?: Ninguna. Las oligarquías políticas y burocráticas jamás soltarán el poder que han acumulado. Con las mejores razones nos explicarán que el centralismo es lo único aceptable para Chile y propondrán una nueva línea para el Metro.

Avanzar sin tranzar o Tranzar para avanzar

Nadie podría cuestionar la legitimidad democrática del actual gobierno de Chile. Ganó con la mayoría que la Constitución demanda y aseguró su victoria con una amplia mayoría parlamentaria que le da el control de la Cámara de Diputados y del Senado, con el apoyo de un número menor de parlamentarios independientes. También es cierto que una cantidad muy importante de chilenos no votó por el actual gobierno, sea por falta de interés o porque pensaron que no se jugaba nada tan importante como para hacer el esfuerzo de ir a votar. Respecto al contenido del mandato político, durante su campaña electoral el gobierno que resultó elegido dejó en claro que su gestión iba a tener tres ejes principales: Reforma Tributaria; Reforma Educacional y nueva Constitución Política. El contenido de esas reformas y cambios no fue explícito para nada, solo se enunciaron algunas generalidades, sin entrar en el detalle de las mismas, situación que es de común ocurrencia en todas las elecciones, mas aun en ésta en que el atractivo electoral de Bachelet lo hacía superfluo para sus seguidores. Esta falta de precisión no le resta legitimidad a su mandato, pero si hace necesario que al entrar en detalle a los contenidos, los plazos, la profundidad y consecuencias de los cambios, estos sean contrastados tanto con la opinión pública informada, como con los afectados e interesados y con los representantes políticos tanto de los partidos de gobierno como de la oposición. Para el Gobierno es posible evitar o ignorar a estos “stakeholders”, por lo menos hasta donde sus propios parlamentarios acepten ser ignorados, apremiados, cooptados o hasta donde no aparezcan disidentes que mengüen su número y eventualmente lo lleven a perder el número de votos necesarios para aprobar las leyes correspondientes. Así las cosas, nadie podría objetar el derecho del gobierno a “ejercer su mayoría” e ignorar a todos aquellos –propios y ajenos- que no se atengan a la forma y fondo del Programa con que el gobierno vaya materializando sus ofertas electorales de carácter amplio y general. Se podría discutir respecto a la solidez y durabilidad de reformas impuestas de esta manera, el ejemplo chavista o kirchnerista parece mostrar que las aplanadoras pisan fuerte pero avanzan poco y lo que aplastan no permanecen aplastado por demasiado tiempo, pero esa es otra historia. En breve, el actual gobierno de Chile podía elegir entre imponer su “Programa” tal y como le parezca, sin prestar atención a la oposición ni dejarse desviar, limitar o desperfilar por criticas, opiniones adversas, discrepancias o alteraciones que lo afecten o, buscar acuerdos, contemporizar con otras alternativas o visiones y aceptar algún grado de consenso que le diera una base mas amplia de apoyo, para el largo plazo. El Gobierno ha tomado un camino, del cual es legítimo discrepar pero que no es posible descalificar: llevará a cabo su Programa solo, en la forma, intensidad profundidad y amplitud que estime conveniente para su éxito, avanzando sin tranzar. La opción de tranzar para avanzar ha sido descartada por innecesaria –los cambios se pueden hacer legalmente con los votos de los partidarios del gobierno-, e inconveniente –las intervenciones de la oposición lo harían perder eficacia y radicalidad-. En esta etapa es necesario entonces revisar las responsabilidades y efectos políticos que enfrenta este gobierno al haber hecho esta elección. Creo que lo primero y mas relevante es que el total del éxito así como la totalidad del fracaso –si este se produce- recaerá primero sobre la totalidad del grupo mas cercano a la Presidente y luego sobre los líderes de los partidos políticos de izquierda que así lo aceptaron y apoyaron. No existe ningún espacio para culpar a la oposición ni para compartir sus efectos con otros actores sociales o políticos. En segundo lugar –y es un hecho comprobado- existe un gran número de personeros del área económica de los anteriores gobiernos de la Concertación -sobre cuyo exitoso desempeño existe opinión unánime – que tiene serias dudas sobre la conveniencia de actuar radicalmente y en solitario. Su experiencia han dicho, les señala que los cambios parciales son mejores que los radicales y sobre todo, que el acuerdo es mejor que el conflicto; y el consenso, mejor que la imposición, en la línea de lo señalado por el politólogo italiano Norberto Bobbio  de que la democracia es “el gobierno de la mayoría con respeto a la minoría”…. Esta discrepancia política de fondo puede profundizarse. Otro aspecto relevante es la opinión del 75% que no votó por el “Programa”, al menos no votó explícitamente, aunque un número importante podría haber estado de acuerdo y apoyándolo. Los efectos económicos sobre sus bienes, modo de vida y aspiraciones podrán ser pausados, pero acumulativos y por esa vía profundos. La falta de acceso de los representantes de la oposición a las instancias decisivas, podría llegar a exacerbar los ánimos. No hay que olvidar que Chile no es aun un país rico ni desarrollado, pero que un número importante de chilenos ya ha probado algo de lo que disfrutan las sociedades cuando llegan a esa condición y perderlo puede resultarles muy traumático. El ejercicio de la mayoría en forma simple, directa y sin matices hace que el total de la responsabilidad histórica caiga por completo en el actual Gobierno y en particular sobre el reducido grupo que lo dirige y controla.

El Banco Central informó que el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile registró un crecimiento de 2,6% en el primer trimestre de 2014, comparado con igual periodo del año anterior. Es la menor expansión desde el primer trimestre de 2010 cuando la economía creció un 2,4% tras el devastador terremoto y tsunami del 27 de febrero de ese año. No es una buena señal.

Destruyendo la democracia: El insulto y la mentira como forma de hacer política

Hace unos pocos días la prensa de Corea del Norte, como reacción a la declaración del Presidente Barack Obama que durante su última visita a Seúl a finales de abril calificó a Corea del Norte como un «Estado aislado» que «condena al hambre a sus ciudadanos» al tener un «Gobierno imprudente e irresponsable», insultó soezmente al mismo Presidente Obama calificándolo de “malvado mono negro que ni siquiera tiene la apariencia básica de un ser humano”. Mas allá de las políticas internas del gobierno de Kim, su racismo e insolencia no solo intentan ofender a Obama, es peor que eso, lo que de verdad busca es degradar el ambiente diplomático, en jerga marxista es “agudizar las contradicciones” hasta provocar el conflicto que permita la síntesis y el triunfo del socialismo marxista. Para Kim Jong-Un el insulto es una forma de hacer política. Esta técnica adquirió carta de ciudadanía con los gobiernos soviéticos, que a fuer de revolucionarios introdujeron las amenazas a los estados, los insultos a sus líderes y la calumnia a las personas como forma de guerra en que la maldad y perversión de sus oponentes los descalificaba completa e integralmente.

El estado soviético colapsó como resultado de sus contradicciones internas, de su corrupción y de la falta de libertad que fueron sumiendo a sus ciudadanos en la apatía y la falta de motivación hasta llegar a la abulia; pero la técnica del insultófono sobrevivió. Uno de sus cultores mas devotos es Fidel Castro que incluso desde lo que debería ser una amable ancianidad, continúa empleando sus últimas energías en provocar y ofender a quien no lo aplauda y lo venere.

Chávez se encaramó a los medios de comunicaciones con dos muletas: sus delirios bolivarianos y su insultadera radial y televisiva. Sus chistes fomes fueron aplaudidos con fervor por sus compinches y sus apodos sarcásticos y descalificatorios volaron en todas direcciones. Pocas veces sus exabruptos fueron contenidos, es célebre el “¿por qué no te callas? del rey de España, Alan García y el ex presidente Lagos también lo pararon, pero no fueron muchos.

¿Por qué Chávez insultaba así?, me parece que lo hacía porque creía que eso gustaba a las masas, al proletariado, que lo hacía “popular”, porque la prensa y los periodistas de mala condición se agarraban de sus excentricidades para fabricar noticias también “populares”. Chávez apelaba a lo peor del pueblo, a su ignorancia y falta de desarrollo intelectual; en vez de ayudarlos a salir de esa condición, los rebajaba y explotaba sus vulnerabilidades. En el fondo los despreciaba.

Cristina Kirchner usa el mismo método pero mas sofisticado: miente. Lanza una andanada de mentiras a alta velocidad, mezclando temas, deformado la realidad, reescribiendo la historia y sobre todo, mintiendo; creando una realidad alterna que al mezclarse con unos pocos hechos verdaderos adquieren validez y se transforman en una nueva plataforma desde donde lanzar nuevas mentiras. Asi es como destruye reputaciones, descalifica adversarios, oculta hechos, liquida a sus opositores y adquiere y refuerza su poder. Esta misma técnica la aplicó en las relaciones internacionales. Los desaires a altas autoridad extranjeras, los malos modales, los atrasos y las ausencias fueron el estilo de Néstor. El Canciller Timerman con su alicate descerrajando una valija diplomática en un avión norteamericano, las conferencias de prensa en que Cristina apabulla a la prensa y calla a los dignatarios extranjeros que son los supuestos entrevistados, las amenazas gangsteriles a los empresarios extranjeros, las suposiciones sobre la honorabilidad de presidentes extranjeros que no le agradan y la arrogancia, altanería y desparpajo con que cubren sus déficits de seriedad gubernamental como fue el caso de la suspensión arbitraria de la venta de gas a Chile,  son todas muestra del perfeccionamiento del estilo soviético.

Aqui en Chile tampoco escasea el empleo del estilo matonesco, prepotente y deliberadamente falto de respeto a las autoridades. Aquí hay que hacer una distinción relevante, cuando se escupe al Presidente de la República Sebastián Piñera no se está escupiendo al Señor Sebastián Piñera sino al Presidente de la República de Chile, a la persona elegida por los chilenos para que represente y encarne a la Nación y al Estado de Chile. Es un símbolo social fundamental. De la misma manera cuando la Presidente Bachelet accede a La Moneda, la guardia del palacio le rinde honores solemnes que se le hacen por ser “la Presidente” y no por ser “la Señora Bachelet”. Cuando un grupo violenta la entrada a un recinto del Congreso Nacional, se sube a la mesa en que sesiona una comisión del Senado, lanza agua a los presentes e insulta y amenaza, no está ultrajando a esas personas como particulares, está atentando contra el prestigio y la solemnidad de una actividad política que los chilenos les hemos encargado a esas personas, en nuestra representación.

¿Qué buscaban esos individuos con su ultraje?. ¿Ofender a esas personas? o ¿menguar el prestigio y la prestancia de un poder del estado?. A mi no me cabe duda, me parece claro que la identidad de las personas presentes era del todo irrelevante, lo que se buscaba era “democratizar” una institución del Estado, “democratizar” en la jerga anarquista y populista, eliminar la autoridad y propender al caos que ellos llaman “libertad”. En una ceremonia con representantes extranjeros en que una alta autoridad judicial nacional inauguraba la primera sesión irrumpió una pequeña turba de diez desaforados encabezados por una ex candidata a la Presidencia de la República, que lideraba los insultos mas soeces. Nuevamente, ¿buscaban ofender a esas personas?, no, buscaban desprestigiar al Poder Judicial.

Lo mas sorprendente es la pasividad de esas mismas autoridades, políticas, parlamentarias y judiciales ante estas tropelías e intentos abiertos y violentos de demoler el estado de derecho. Atemorizados farfullan excusas, se refugian en una “comprensión” pusilánime y no se atreven a defender, no a sus personas que bien pueden merecer esos y otros insultos, sino a sus cargos, que son la base de la convivencia civilizada en nuestro país.

Pero aun hay cosas peores, decía al comienzo que esto se aplica en las relaciones internacionales, individuos irrelevantes como Evo Morales, provocadores como Rafael Correa y el extinto Chávez, se permiten ofendernos en nuestro propio país estando entre nosotros como nuestros invitados, osan armar conferencias “alternativas” a las actividades oficiales a las que han sido invitados y desde ahí también insultan y ofenden a nuestras autoridades o a nuestras políticas, las políticas que los chilenos apoyamos o que, desde una posición democrática, acatamos aunque no concordemos.

Parece hora de dejar de confundir expresión democrática con pasividad ante el debilitamiento deliberado y destrucción de las instituciones fundamentales, y amistad y tolerancia con aceptación del comportamiento de los insultadores extranjeros que invitamos a nuestro país.

La parsimonia excesiva puede ser confundida con cobardía y falta de dignidad.

La plasticidad de Rafael Correa

Puede decirse que la plasticidad es una cualidad mecánica de los materiales que les permite deformarse de acuerdo la magnitud de las presiones a que son sometidos. También existe la plasticidad en ciertos políticos, como Correa, que se adaptan a las condiciones tomando formas muy variadas que incluso les permiten hacerse irreconocibles ante un observador desatento. Esta plasticidad mecánica no afecta a las características propias de la naturaleza de la cosa, es decir que pese a sus mutaciones nunca dejan de ser lo que son, como Correa.

Este martes 13, Correa se reunió con la presidente de Chile en el marco de una visita de dos días a nuestro país luego de la cual manifestó que “ La historia de América Latina está cambiando». «El arribo de Bachelet a la Presidencia de Chile significa que el país está cambiando y que Latinoamérica está cambiando», expresó.

“El cambio” en boca de Correa tiene significados que es necesario dejar en claro, la historia del personaje y su “plasticidad” hace que ello pueda tomar características delicadas. En efecto, cuando Hugo Chávez en el pináculo de su borrachera ideológica intentaba usar a las FARC para destruir al gobierno democrático de Colombia y de incorporar a ese país a una Gran Colombia Bolivariana bajo su mando, contó con el apoyo de Correa que alegremente declaraba que “Ecuador no limita con Colombia sino con las FARC” avalando así la movida de Hugo para dar la condición jurídica internacional de “beligerante” al grupo narcoterrorista lo que permitiría a los estados -a Venezuela- prestarle apoyo de todo tipo, impunemente.

El ataque colombiano al campamento de las FARC en Ecuador permitió la captura del computador de Raúl Reyes, número 2 de las FARC. La información allí contenida dejó en evidencia que no solo habían encontrado santuarios en Ecuador y Venezuela, sino que los presidentes de ambos países, Hugo Chávez y Rafael Correa, consideran a la brutal guerrilla marxista como aliados en su proyecto ideológico – político regional y que recibieron su apoyo financiero para hacerse del poder en sus respectivos países.

Las declaraciones del entonces Ministro del Interior ecuatoriano, Gustavo Larrea, amenazando con remplazar a los jefes militares ecuatorianos “que tengan un comportamiento hostil” hacia las FARC no dejan mucho espacio para disimular la colusión entre el gobierno de Correa y la banda terrorista.

En un Seminario efectuado en Caracas los días 11 y 12 de noviembre del 2004 Chávez explicó du visión política regional: “Existe … otro eje, Bogotá-Quito-Lima-La Paz-Santiago de Chile, ese eje está dominado por el Pentágono …  Claro que la estrategia nuestra debe ser quebrar ese eje y conformar la unidad Sudamericana y creo que no es un sueño, creo que nunca antes en América se había dado una situación como ésta”, asídeclaró su estrategia para aislar a Chile y forzar su ingreso a UNASUR.

El 13 de enero del 2004, en la Cumbre de Monterrey, Chávez acusó a Lagos de mentiroso y repitió por enésima vez y en cuanto lugar y auditorio encontró, su voluntad de bañarse en una playa boliviana en el Océano Pacífico y que élle regalaría “todo el asfalto que pudiera necesitar para hacer una carretera hacia al mar” … y Correa se unió a los que maldecían a Chile.

Correa en su viaje a Bolivia el año pasado repitió sus infundados cargos contra nuestro país, es por eso que resulta tan extraña su aseveración actual de que “Respecto a la demanda boliviana a una salida soberana al mar, Correa enfatizó que es un compromiso de toda América. Me parece muy injusto que la responsabilidad se le de Chile». Demasiada “plasticidad”.

Ahora intenta diluir sus exabruptos y manifiesta que “Respecto a la demanda boliviana a una salida soberana al mar, «es un compromiso de toda América. Me parece muy injusto que la responsabilidad se le dé Chile».

Peor aun, que pretenda que algún chileno le crea aquello de que: «He hablado siempre no sólo de Bolivia, sino que también de Paraguay, que la región debe buscar que los países mediterráneos tengan salida al mar», es una ofensa.

Parece indiscutible que no fue Chile quien se alejó de Sudamérica sino parte de Sudamérica, -los bolivarianos Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina y los de Alba, receptores de los subsidios petroleros de Chávez-, los que excluyeron a Chile por razones ideológicas, varios años antes de la existencia de la Alianza del Pacífico y mucho antes del gobierno del Presidente Piñera. Una clara muestra del sectarismo ideológico fundacional del grupo es la mofa que Chávez hacía del Presidente Lagos, quien según Hugo “dice que es socialista” y de Evo que exige a Bachelet que de pruebas de su socialismo cediendo ante Bolivia.

Esto es lo que hace tan extraños los esfuerzos actuales por culpar al gobierno de Piñera de haberse alejado de los bolivarianos de Sudamérica. El ex Embajador Maira repite como mantra algo que el no solo sabe que no es cierto, sino que el mismo vivió desde su posición privilegiada de embajador de nuestro país en Argentina.

No me parece necesario comentar el comportamiento de Correa y de su país frente a Chile en el recién concluido pleito con Perú, ni un millón de explicaciones podrá justificar un comportamiento inamistoso y rayano en la perfidia, que muchos chilenos no olvidaremos y que esperamos que en su momento la deuda sea debidamente saldada.

Hoy día el bolivarianismo se desfonda y ello ocurre principalmente por su incapacidad para administrar sus ingentes recursos naturales, por su corrupción y por el despilfarro criminal de los fondos fiscales de sus respectivos países, así, suena muy extemporánea la expresión de deseos de Correa: «Unidos pondremos las condiciones al capital internacional», por el contrario, Chile busca que la inversión extranjera venga a Chile y Correa haría bien en reconsiderar su ideología obsoleta.

Es bueno que Correa se de por enterado que Chile no anda detrás de una revolución, que no aspira a seguir los pasos de Chávez ni los suyos, así es que si busca adeptos para formar la “patria grande” chavista, debería enfocar sus esfuerzos hacia otro país.

Aquí no existe ningún mandato revolucionario; en las últimas elecciones presidenciales concurrió a votar sólo la mitad del padrón electoral. El 50% concurrió a las urnas y de ellos sólo el 46% votó por Bachelet, algo así como el 25% del padrón electoral. Suficiente para que constituya un mandato legítimo pero insuficiente para hacer una revolución. Las reglas en Chile no son las mismas que en Ecuador, la opinión de la gente cuenta y se la respeta.

Entre el 12 y 17 de junio se llevará a cabo en Santa Cruz , Bolivia, la Cumbre del Grupo de Países en Vías de Desarrollo y China (G77+China), que de acuerdo a los preparativos bolivianos se constituirá en un festival antichileno orquestado por Evo Morales.

El encargado de la difusión exterior de la demanda marítima boliviana Carlos Mesa, planteó que el centenario reclamo ante Chile por una salida soberana al mar debería estar presente en la cumbre del G77+China, que albergará su país en junio próximo. El mandatario boliviano Evo Morales había sostenido ese criterio al asumir en enero la presidencia pro témpore del organismo.

Mesa, designado para esas funciones por Evo Morales, opinó que “el ingrediente jurídico está en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), y Bolivia tiene que trabajar un ingrediente político” en la perspectiva de “lograr la solidaridad y comprensión de la comunidad internacional”. En esa línea opinó: “creo que la reunión de Santa Cruz, del G77+China, debe tener el tema de mar como un aspecto fundamental y yo puedo contribuir en esa reunión”.

Frente a esta embestida adquieren un sentido claro las acciones de la Presidente y de la Cancillería de Chile. Todos los votos cuentan, incluso el voto “plástico”de Correa.

 

Chavismo tardío en Chile

En 1990 el líder sindicalista brasileño Lula da Silva se reunió con Fidel Castro en Sao Paulo para crear el “Foro de Sao Paulo”, un foro “donde debatir sobre el escenario mundial después de la caída del Muro de Berlín y el desbande de la URRS y el PC soviético y encontrar alternativas para los Partidos Comunistas sudamericanos” que habían quedado huérfanos. El fracaso de todos los intentos de tomar el poder por la fuerza armada exigía a la izquierda revolucionaria sudamericana adoptar “una línea pacífica, constitucional y electoralista, aparentemente anti comunista e inmanente al sistema, flexible y adecuada a las características específicas de cada nación, de modo a apoderarse de los respectivos Estados desde dentro de sus instituciones y actuar en función del campo de maniobra que dejaran las crisis de sus respectivos sistemas de dominación”. Después de tres derrotas electorales consecutivas Lula se dio cuenta que si quería capturar el poder en Brasil, debía cambiar de discurso. Lo expresó claramente señalando en algunas entrevistas que “aún siendo comunista, como su hermano, tenía perfectamente claro que así seguiría siendo rechazado por la sociedad brasileña”. El año 2002 en su cuarto intento y tras abandonar su imagen radical, ganó las elecciones presidenciales. Para Cuba la primera posición a conquistar era Venezuela -donde había fracasado con su guerrilla en 1959- bien ubicada geográficamente y con inmensas disponibilidades de dinero del petróleo. En 1992 Chávez intentó el asalto al poder con un golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, -elegido democráticamente – y fracasó, Fidel primero rechazó al golpista Chávez pero después de una conversación con Hugo en La Habana, captó su potencial y lo adoptó como hijo y discípulo. Lula ya en el poder, teniendo que enfrentar serios problemas económicos y embutido en su disfraz socialdemócrata bajó su perfil en el Foro de Sao Paulo y Chávez ocupó su lugar en compañía de los Castro y otros revolucionarios. Desde allí se planeó y armó CELAC, UNASUR y sobre todo ALBA. Lula ya instalado en su cargo presidencial, debió asumir la tarea permanente establecida por la elite intelectual y militar brasileña –a la que no quería contrariar- de construir un imperio sudamericano que hacía necesario una política de equilibrios y matices que condujo a unas relaciones ambivalentes con Estados Unidos y Venezuela, donde hubo coincidencias y desencuentros. Así, Lula torpedeó el ALCA mientras promovía el MERCOSUR, pero también se distanció del ALBA de Chávez. El Foro y Chávez lo incomodaban en la consecución de algunos objetivos que interesaban solo a Brasil, por lo cual redujo aun más su perfil, pero sin abandonar la organización, donde sigue actuando hasta hoy. Este breve recuento nos explica las razones ideológicas tanto del uso arbitrario y la burla que se hace de la Carta Democrática de la OEA y de las cláusulas democráticas de MERCOSUR y UNASUR; como del grotesco espectáculo de los presidentes sudamericanos sentados en rueda alrededor de Fidel Castro rindiéndole pleitesía en La Habana y de Raúl Castro –el hermano chico- como presidente de CELAC. En los días de gloria del Pacto de Sao Paulo y del ascenso y consolidación del chavismo, Chile avanzaba a buena velocidad en el desarrollo económico y social. Lagos se negó a ser incorporado a Mercosur, lo que le valió un disgusto con su amigo Fernando Henrique Cardozo y continuó resistiendo mientras movía a Chile hacia la globalización y la integración comercial con todo el mundo. Recibió todo tipo de presiones de los países bolivarianos –Venezuela, Brasil y Argentina- pero no cedió. Luego vino el gobierno de Bachelet, con una tendencia más amistosa hacia los miembros del Foro de Sao Paulo y una mayor simpatía hacia Castro mientras en ciertos sectores de la Concertación crecían las tendencias “autoflagelantes”, anti neoliberales, antiimperialistas, anticapitalista y promotora de un cambio radical del sistema político y económico existente en Chile. Durante el último par de años de Chávez, la situación económica de Venezuela no pudo resistir más la gestión caótica que hacían los bolivarianos, la corrupción interna, el vaciamiento económico a que la sometían los Castro y sus protegidos caribeños, más Brasil y Argentina. Como es frecuente en las izquierdas, la política fue considerada más importante que la economía y terminaron en el fracaso, pobreza y crisis a que lleva ese tipo de gobiernos. Toda la simulación de democracia representativa, elecciones libres, respeto a las minorías, sujeción a los preceptos constitucionales, respeto a los derechos humanos y demás, cayó junto con la crisis económica desatada. Maduro mostró la fea cara totalitaria del marxismo más cavernario y la crisis económica arrastró a la crisis política. Por mucho que los países de Unasur traten de arropar la miseria política en que cayó Maduro, Cabello y el chavismo en Venezuela no se ve salida institucional, solo guerra civil o golpe de estado militar. Argentina, diluidas ya sus pretensiones revolucionarias, concurre al FMI, al Club de París y al Banco Mundial, mientras inicia programas de reducción de los subsidios al gas, al agua y a los combustibles, siguiendo las “recetas” más tradicionales de esos organismos, en vista a conseguir recursos financieros para poder llegar a las elecciones presidenciales del año 2015 y Brasil lucha por redireccionar su gasto interno hacia proyectos sociales mas eficientes, mejorar la infraestructura y la competitividad, trata de recuperar la iniciativa política frente a movimientos sociales muy activos y poner distancia con ex – amigos que se tornaron incómodos. Mientras el marxismo revolucionario y su base estructural -el Foro de Sao Paulo- se hunden sin pena ni gloria en el fracaso político, económico e intelectual, en Chile surge un “Chavismo Tardío” que trata de seguir su mismo esquema, ahora convertido en estrategia de asalto al Poder: generar graves crisis de gobernabilidad, polarizar la sociedad, quebrar la estabilidad institucional, apoderarse del poder mediante elecciones plebiscitarias, montar asambleas constituyentes, manifestar insatisfacción en sectores específicos, principalmente en la educación y la salud y apoderarse de la dirección de los movimientos sociales para materializar una inconfesada pero no menos sentida “revolución”. Los “Chavistas Tardíos” de Chile no solo muestran una miseria imaginativa patética sino que tratan de aplicar mecánicamente recetas que funcionaron –durante un tiempo- en contextos completamente distintos y terminaron en desastres evidentes, predecibles e insanables. Si piensan que los chilenos no se van a molestar por la falta de papel higiénico, la presencia de motociclistas armados, militares en política activa con banco y línea aérea propia, autoridades refiriéndose a la oposición en un vocabulario soez, la omnipresencia de los servicios de inteligencia cubanos controlando la sociedad y otras ideas brillantes para la promoción de la democracia (popular), es que están completamente locos. Su pretensión de hacer una revolución antidemocrática para “regresar” nostálgicamente a las condiciones ideales de un generoso estado mamá que nunca existió, o para “avanzar” radicalmente hacia utopías que los liberarían de la libertad personal, solo habla de su incapacidad para modificar para bien el mundo real de aquí y de ahora y de una sociedad con valores, intereses y prioridades múltiples y diversas.

Que proponga Morales

 

Las negociaciones que condujeron al Tratado de Paz y Amistad del 20 de Octubre 1904, entre Chile y Bolivia fueron acompañadas por una dura pugna interna en Bolivia, tan profunda, que aun no la superan. En su artículo 2° el tratado señala: “por el presente tratado, quedan reconocidos del dominio absoluto y perpetuo de Chile los territorios ocupados por éste en virtud del artículo 2 del Pacto de Tregua” de 1884 que puso fin a la guerra entre ambos países y entrega al control de Chile “los territorios comprendidos desde el paralelo 23° hasta la desembocadura del Río Loa”.

Chile por su parte se obligó – y cumplió – con la construcción de un ferrocarril de Arica a El Alto de la Paz, (4.063.561 libras esterlinas); los intereses de un préstamo contraído por Bolivia para la construcción de 6 líneas ferroviarias para unir diferentes partes del país (500.000 libras esterlinas); un pago al contado de 300.000 libras esterlinas; se hizo cargo de las reclamaciones reconocidas por el Gobierno de la Paz correspondientes a indemnizaciones privadas u obligaciones que afectaran a personas o empresas existentes en el litoral antes de la guerra; reconoció el más amplio libre tránsito por territorio y puertos chilenos pudiendo Bolivia instalar agencias de aduanas en los puertos que deseara y desde luego en Arica y Antofagasta. En total implicó un gasto de 7.000.000 de libras esterlinas de la época, que transformadas a dinero actual corresponde a aproximadamente US$ 300.000.000 monto que pesaron fuertemente en el presupuesto nacional por muchos años. Al decir de Oscar Espinosa Moraga, de la lectura del documento “parece desprenderse que Chile hubiera sido el vencido y no Bolivia”.

Esta aceptación duró solo 18 años. En 1918 Bolivia desconoció lo firmado e intentó llevar una reclamación marítima a la Liga de las Naciones, donde, previo informe en derecho, efectuado por tres juristas, es considerada inadmisible y rechazada.

1937: Como continuaran las peticiones bolivianas, en 1937, en el contexto de la Guerra del Chaco, se firma una Convención de Tránsito que reglamenta la cláusula pertinente del Tratado de 1904, con una generosidad sin precedentes: “Chile reconoce y garantiza el más amplio y libre tránsito a través de su territorio y puertos mayores, para las personas y cargas que crucen su territorio de o hacia Bolivia” … “El libre tránsito comprende toda clase de cargas y en todo tiempo, sin excepción alguna”.

1950: En 1950 se llega a una fórmula de colaboración entre Chile, Perú y Bolivia para el aprovechamiento de las aguas del Lago Titicaca, con la ayuda financiera de los EE.UU.. Tratándose de una obra de tal magnitud, en Chile se considera la posibilidad de conceder a Bolivia una salida al mar. El proyecto aborta debido a la oposición popular boliviana de incluir el uso del agua del Lago.

1962: El incremento, en 1962, del uso de las aguas del Río Lauca iniciado en 1939, lleva a una crisis en las relaciones entre ambos países que desata una violenta reacción en Bolivia, exacerbada por la creciente impopularidad del gobierno del Presidente Paz Estensoro. Se inicia con ataques verbales y concluye con la ruptura de relaciones diplomáticas. Durante esta crisis, Bolivia conecta el tema del aprovechamiento del agua del Río Lauca con la satisfacción de su “problema portuario” y lo extrapola llevándolo a considerarla la causa de su pobreza y atraso general. La campaña antichilena resulta irresistible y Paz Estensoro cae en noviembre de 1964.

1975:El 8 de febrero de 1975 se suscribió la llamada Acta de Charaña entre los presidentes de Chile, General Augusto Pinochet y de Bolivia, General Hugo Banzer. Este acto, que fue una iniciativa chilena, dio comienzo a negociaciones tendientes dar a Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico. Como se señaló, las relaciones entre Chile y Bolivia estaban rotas desde 1962, por lo que uno de los primeros puntos del Acta de Charaña era restablecerlas, para iniciar la búsqueda de “fórmulas de solución a los asuntos vitales que ambos países confrontan, como lo relativo a la mediterraneidad que afecta a Bolivia, dentro de las recíprocas conveniencias y atendiendo a las aspiraciones de los pueblos boliviano y chileno”.

La Embajada Boliviana en Santiago, el 26 de agosto, entregó una Ayuda Memoria con “los criterios concretos que a su juicio deberían servir para un acuerdo”.

  • Cesión a Bolivia de una costa marítima entre la Línea de la Concordia y el Límite del radio urbano de la ciudad de Arica y una faja territorial desde dicha costa hasta la frontera chileno – boliviana, incluyendo la transferencia del ferrocarril de Arica a La Paz.
  • Cesión a Bolivia de un territorio soberano de 50 Km. de extensión a lo largo de la costa y de 15 Km. de profundidad, en zonas apropiadas a determinarse, alternativamente, próximas a Iquique, Antofagasta o Pisagua. Esta “faja costera” estará conectada con el actual territorio boliviano “de acuerdo a características especiales”.

 

En Bolivia comenzó a gestarse un creciente rechazo a la “compensación territorial” considerada en el acuerdo, mediante el cual Chile recibiría una compensación por el espacio que cedía a ese país, rechazo que terminó impidiendo al Presidente Banzer la continuación de las negociaciones.

  1. Banzer. En esta oportunidad Bolivia propuso un corredor y alternativamente la opción de un enclave, entregando para ello tres opciones. El corredor soberano abarcaría desde una zona contigua a la periferia norte de la ciudad de Arica y el límite internacional Chile-Perú. Sin compensaciones territoriales, pero con algunas en recursos hídricos compartidos y algunos recursos menores. La alternativa era un enclave que podría ubicarse: uno en la región de Atacama y dos en la de Antofagasta. Muere Banzer.

2001. Desde el año 2001, ya en el gobierno de Quiroga, en Bolivia, comenzó a especularse con la posibilidad de exportar gas boliviano a través de un ducto que saldría por algún puerto chileno.   En diciembre de ese año, la compañía Sempra Energy y el Consorcio Pacific LNG, firmaron un memorandum de entendimiento mediante el cual se acordaba la venta del gas, en exclusividad, en los EE.UU.. Solo faltaba la autorización del gobierno boliviano respecto al puerto a emplear para construir las instalaciones para la licuefacción y embarque del combustible. En junio del 2002, se dio a conocer un estudio realizado por técnicos del Consorcio Pacific LNG, en que se señala que la mejor alternativa para la construcción del gasoducto era a través de Chile, tanto por condiciones de menor distancia como mejores condiciones hidrográficas y ventajas para la obtención de financiamiento internacional. Ante la indecisión del gobierno boliviano, Sempra Energy da un ultimátum al Presidente Sánchez de Lozada que está armando su gabinete y recibiendo el gobierno nacional. Éste da a conocer, en forma extraoficial, que optará por la salida del gas por un puerto chileno, aunque sin manifestarlo abiertamente. Esto enrarece aún más las condiciones políticas internas de Bolivia. El 12 de octubre del 2003 se inician las revueltas en el sector de El Alto, próximo a La Paz, en rechazo al negocio de exportación del gas; sentimiento antichilenos y reclamos de los plantadores de coca. Evo Morales, dirigente cocalero y portavoz de los reclamos de ese sector, toma el liderazgo de las protestas. Se producen enfrentamientos y muertes. El 13 de octubre, Carlos Mesa, vicepresidente del gobierno de Sánchez de Lozada, deserta del gobierno y se pasa a la oposición. El gobierno se desintegra. El 17 del mismo mes el presidente huye a EE.UU. y el Congreso designa a Meza en su reemplazo. Meza da señales de querer continuar con el negocio de la exportación del gas y las reacciones son violentas, poniendo en peligro la continuidad de su gobierno. Meza “traiciona” a Lagos y hace público que se ha hablado de corredor. Rabieta de Lagos. Meza echa pié atrás. Renuncia a la Presidencia.

2005. La elección de Evo Morales. Asume en condiciones precarias y de entrada declara su hostilidad hacia Chile. Se aproxima a las FFAA y resalta su nacionalismo. En 2006 inicia la agenda sin exclusiones con Bachelet, agenda para vél li8mitada al punto N° 6, salida al mar. Negocia un posible enclave. Termina el gobierno de Bachelet y Piñera sostiene conversaciones reservadas con Evo en las que le propone un corredor al norte de Arica. Le explica circunstanciadamente los números del acuerdo: costos de transporte ferroviario, marítimo, tiempos y costos de transferencia de carga y otros parámetros. Evo parece no entender nada, se siente humillado y se retira molesto, pocos días después anuncia su concurrencia a la Corte Internacional de Justicia, con una demanda contra Chile para que obligue a éste a negocia de buena fe, sobre una oferta concreta y en plazos breves.

¿Por qué tantos fracasos?. Me parece que la historia es clara: desde el comienzo en Bolivia se formaron del bandos, los “reivindicacionistas” que aspiran a ninguna otra cosa que a la devolución de la Región de Antofagasta, que rechazan toda compensación a Chile, sea territorial, comercial y de acceso a recursos naturales aun cuando sea en mejores condiciones que como lo hace con otros países, como sucedió con el gas. Su rechazo toma la forma de asonadas nacionalistas muy violentes y odiosas que en varios casos terminaron en el derrocamiento del gobierno. El otro grupo, los “practicistas”, creen que lo mas conveniente para Bolivia es un acceso directo y eficiente al puerto de Arica, lo que sería bueno para las importaciones y exportaciones y para la industria y el comercio en general.

Chile generalmente inicia las negociaciones con un gobierno “Practicista” y concluye con su ruptura por parte de un gobierno “Reivindicacionista”.

¿Por qué razón Evo Morales tendría éxito en una negociación con Chile siendo él un “reivindicacionista” convencido y practicante?. Tanto así que con ese argumento derrocó a Sánchez de Lozada y tuvo en las cuerda a Carlos Meza. ¿Por qué habría de comprometerse a fondo con una negociación si sabe que se encuentra en una situación ganar – ganar, sea que tenga éxito en sus pretensiones o que se retire indignado y entre improperios contra Chile?

El peor error que podría cometer Chile –otra vez- es ofrecer una alternativa de solución a Bolivia que seguramente solo servirá para apuntalar políticamente a Morales y darle más munición a sus “derechos expectaticios”.

Esta vez es Bolivia –Morales- quien debe diseñar una oferta, socializarla entre los bolivianos y asegurar que si es sometida a plebiscito, será aprobada y luego ofrecerla a Chile.

La historia también muestra que esa oferta será bien recibida por Chile si es que incluye compensaciones territoriales proporcionales; compromisos para un desarrollo económico conjunto, es decir comercio e inversiones; hacerse cargo de convencer a Perú de que no obstruya el acuerdo, si la propuesta lo hiciera necesario; compromisos formales –jurídicos y políticos- que con este arreglo no habrá nunca más nuevas peticiones y que este nuevo arreglo incorpora y se hace cargo de todos los compromisos de libre tránsito, acceso preferencial a territorio y puertos nacionales y toda otra servidumbre y facilidad concedida en el pasado concentrándolos en el nuevo acceso al mar que se le conceda.

Suena extraña la petición de “buena fe” que Morales hace a Chile, especialmente después de retirar las “reservas” a la compet5encia del Tribunal Penal Internacional días antes y solo para poder presentar la demanda contra Chile. Y en un tribunal creado para prevenir conflictos, no para crearlos donde no existen, y en circunstancias en que los tratados vigentes están siendo aplicados cabalmente durante el último siglo.

 

 

 

 

Brasil ¿de regreso en el Planeta Tierra?.

El domingo 16 de marzo, en una entrevista a Marco Aurelio García, asesor internacional y estratégico de la presidencia de Brasil desde 2007, -es decir asesor tanto de Lula como de Dilma Rousseff-, el Profesor se expidió sobre una serie de materias relativas a la política exterior que aplicará el nuevo gobierno de Chile. La entrevista se titula “La Alianza del Pacífico no es relevante como se plantea”. Nadie podría estar en desacuerdo. La Alianza sería mucho más relevante a nivel regional y mundial si incorporara a toda Sudamérica. Pero el fondo del asunto no es ese, sino la factibilidad de hacerlo con las políticas ideologizadas y sectarias del Gobierno chavista; con los prejuicios y ambiciones de los geopolíticos delirantes de Brasil y con la discrecionalidad y corrupción que campea en Argentina. ¿Cómo avanzar hacia el desarrollo con políticas evidentemente fracasadas?.

Intencionada o inadvertidamente, García repite una sucesión distorsiones de la realidad protagonizada por Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina y se queja sin fundamentos. La realidad es bastante menos amistosa con Chile de lo que él sugiere.

El proyecto internacional de Brasil preparado como apronte para la reunión de ALCA en Quebec fue lanzado el 31 de agosto de 2000 bajo la premisa de que era necesaria una América del Sur más coordinada y unida. El Palacio de Ytamaraty a través de su Canciller Lampreia  señaló en ese entonces que “Brasil estaba dispuesto a desempeñar un rol compatible con su tamaño y con el tamaño de su mercado y de su territorio». Después de describir un sombrío panorama de la situación regional, Lampreia concluía que “se requiere un urgente cambio de enfoque ya que si no se arregla primero lo político y la política, será difícil arreglar las diferencias del desarrollo económico y social. Debemos tener en claro que para Brasil el Mercosur es un peón y eso no basta y que el ALCA es una alternativa, no un destino». El 23 de mayo de 2001, la prensa bonaerense publicó un reportaje que señalaba: “La Política Exterior de Brasil sigue infisionada por las ideas rectoras de sus geopolíticos … de construir una potencia sudamericana territorial y marítima capaz de brillar con luz propia entre las grandes y poderosas naciones del mundo”. En breve, los líderes brasileños declaraban que para llegar a ejercer liderazgo regional y protagonismo mundial, requerían la creación de un instrumento político propio que le permitiera influir en el total de América del Sur para alinear a los países.

Por otra parte, los intelectuales brasileños, entre los cuales suponemos estaba Marco Aurelio García, arribaron a un diagnóstico geopolítico que, según lo señala Fernando Henrique Cardozo, en su artículo titulado “La diplomacia inerte de Brasil”“hubo un error estratégico … en la evaluación de las fuerzas que predominarían en el mundo y de la posición de Brasil en el orden internacional que se trasformaba. Nuestra diplomacia se guió por la convicción de que estaba surgiendo un nuevo mundo. La convicción implícita era que, posterior a la caída del Muro de Berlín, después de un breve período de casi hegemonía de Estados Unidos, asistiríamos a la corrección del rumbo.Siempre soñamos con un mundo multipolar en el cual los «grandes» tuvieran que compartir el poder y que nosotros, los brasileños, poco a poco nos volveríamos actores legítimos en el gran juego de poder global”.

El año 2003, Lula asumió como presidente de Brasil para permanecer en ese puesto hasta el 31 de diciembre de 2010, siendo sucedido por Dilma Rousseff. Los dos períodos de Lula, -acompañado de una potente alza de los precios de las materias primas-, le permitieron desplegar toda su simpatía y carisma acompañado de un aura de éxito económico y avance social. Lula saltó al estrellado. En pocas palabras, el gobierno de Brasil creía contar con un líder carismático que podía aprovechar la ventana de oportunidad y transformar a Brasil en potencia global. Era el momento.

El 6 de diciembre de 1998, Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela. Tras la redacción de una nueva constitución, fue reelegido en julio del 2000 hasta el 2006. Dos años más tarde, el 11 de abril del 2002, fue objeto de un intento de golpe civil – militar que fracasó. Con posterioridad a esta crisis, su discurso se radicalizó aún más y prontamente se asoció con Lula, que se convirtió en su mentor e incondicional apoyo político. Lula decía a la prensa: «Chávez cuenta conmigo, cuenta con nosotros desde el PT [Partido de los Trabajadores, de Brasil], cuenta con la solidaridad de la izquierda, de cada demócrata y de cada latinoamericano: tu victoria será nuestra victoria», «Las clases populares nunca fueron tratadas con tanto respeto, cariño y dignidad”.

Los días 11 y 12 de noviembre del año 2004, siete años antes de la creación de la Alianza del Pacífico, ya en plena luna de miel con Lula, Chávez se explayó sobre “El nuevo mapa estratégico” en que se movía la Revolución Bolivariana. Respecto a América Latina señaló:

“Se han venido definiendo dos ejes contrapuestos, Caracas, Brasilia, Buenos Aires. Existe el otro eje, Bogotá-Quito-Lima-La Paz-Santiago de Chile, ese eje está dominado por el Pentágono, es el eje monrroísta … Monroe o Bolívar, este es el eje monrroísta y este es el eje Bolívar (muestra en el mapa). Claro que la estrategia nuestra debe ser quebrar ese eje y conformar la unidad Sudamericana”.

Es claro que Chávez y Lula, concordaban en que para “influir lo suficiente en América del Sur” había que quebrar o establecer el control sobre el eje Bogotá- Lima -Santiago de Chile, en vista a “enterrar el modelo económico, imperialista, capitalista”, como explicó Chávez el 4 de noviembre de 2005 en la III Cumbre de los Pueblos de América realizada en Mar del Plata.

Chávez creó Unasur y lo puso a disposición de Lula. El “instrumento” estaba listo.

En breve plazo tanto Morales con Bolivia y Ecuador con Correa fueron cooptados por una combinación de petrodólares e ideología populista. Con Perú falló la movida ya que Humala que resultó ser menos populista y más hábil de lo esperado: se sacudió a Brasil, controló a los activistas chavistas y avanzó por su cuenta dentro del camino trazado por su antecesor Alan García.

Siete años después del sinceramiento de Chávez, el 12 de abril del 2011, nace la Alianza del Pacífico que organiza formalmente a los países del “eje del Pacífico” identificado por Chávez como objetivo a ser dominado o quebrado. Se puede apreciar que más que una acción excluyente, la creación de este referente libremercadista y globalizado constituye un movimiento reactivo de autoprotección ante el activismo del eje Orinoco, Amazonas, Rio de la Plata o “eje del Atlántico” de Hugo.

En esos mismos años el Mercosur, transformado en el reñidero entre Brasil y Argentina, no resistía mas el déficit fiscal, las subvenciones y la corrupción, y Venezuela sobre extendida en dádivas y “aportes”, endeudada y con su industria petrolera destruida, comenzaban a dar claras muestras de agotamiento. El año 2014, en Venezuela y Argentina el populismo estalla en cámara lenta pero inexorable. Venezuela se aproxima al auto golpe de estado o a la guerra civil, en medio de la quiebra económica, la violencia, el desabastecimiento y la rabia popular, y responde a las demandas de los estudiantes con balas y grupos de choque en motocicletas. Argentina en medio de una crisis económica dramática, con inflación, estancamiento y crisis macro económica vuelve en busca de crédito al Banco Mundial, el Club de París y al odiado Fondo Monetario Internacional.

Agotada la política de estímulo al consumo y subsidios directos, cuyo epílogo estamos viendo en estos días, Brasil busca ansiosamente como salir del atolladero político en que se metió, haciendo como que no se da cuenta de lo que pasa en Venezuela y tratando de zafarse de Maduro, los Castro, Ahmadineyad, Erdogan, El Asad y otras joyitas.

Volvamos a la entrevista de García. Consultado el año 2014 respecto a que espera la administración de Rousseff de la política exterior de Bachelet, cándidamente responde: “Queremos dar una importancia muy grande a la relación con Chile y no separar a América del Sur en Atlántico y Pacífico”. Parece una declaración increíble. Recuerda la fábula del zorro y las uvas: Un zorro que vagaba por el campo muerto de hambre, encuentra un racimo de uvas colgando de un árbol, luego de infructuosos intentos por alcanzarlo, se aleja murmurando: ¡No importa, total, las uvas estaban verdes!.

Revisado el desarrollo de los acontecimientos no cabe duda que hubo alejamiento en la región y que se produjo debido a que Colombia, Perú y Chile se negaron a incorporarse al fallido intento populista del eje “bolivariano” y prefirieron seguir por su cuenta aplicando las políticas económicas y de integración a la economía mundial que les estaba resultando exitosa. Si hubo maniobras sectarias y excluyentes corren por cuenta de Chávez, Lula/Rousseff y los Kirchner, que azuzaron a Bolivia contra Chile e intentaron marginar a nuestro país para forzar su ingreso a su “eje”.

Si ahora  Brasil está tratando de deshacerse del fallido intento de política económica proteccionista y populista, bienvenido, pero falta más;  es imprescindible que abandone su ideología imperialista decimonónica. Para el Brasil petista la democracia es una suerte de comodín que unas veces se defiende y otras no, dependiendo de quién se trate, en el caso de los hermanos Castro y de Maduro, la cláusula democrática es una minucia intrascendente, no así en Paraguay. Este pragmatismo le causa daño a su imagen internacional.

Sería muy positivo reencontrarnos con Brasil y Argentina de vuelta en el planeta Tierra si es que Brasil comprende que la “potencia emergente” no es Brasil, sino la Alianza de Países de esta Región.

Desde nuestra perspectiva chilena  ¿por qué cambiar un amo imperial que es rico, tiene intereses mundiales y está lejos; por otro que es pobretón, provinciano y está encima todo el día?.

La idea de Marco Aurelio García de un ABC incluyente -con Colombia y México-, si es cierta, parece ir en la dirección correcta.

Bolivia, Chávez y el Mar

Los días 11 y 12 de noviembre del año 2004, siete años antes de la creación de la Alianza del Pacífico nacida en 12 de abril del 2011, el comandante Chávez se dirigió  a los“señores gobernadores, gobernadoras, alcaldes, alcaldesas, diputados, diputadas, dirigentes de nuestros partidos políticos, Alto Mando Militar, dirigentes sociales, ministros, ministras, señor vicepresidente y todos ustedes. Presidentes de empresas del Estado, dirigentes de distintos entes públicos de los más diversos”, para explayarse sobre “El nuevo mapa estratégico” en que se movía la Revolución Bolivariana.

El texto del Seminario fue editado por Marta Harnecker, su asesora marxista chilena, quien “suprimió repeticiones y datos de menor interés”, trabajo que sin duda todos agradecemos.

En una de sus intervenciones el Comandante  expuso la visión del mundo en que estimaba que se movía Venezuela. Respecto a América Latina señaló:

“En América Latina, vivimos un momento bastante interesante. En América Latina hay un gran forcejeo, es un forcejeo histórico de dos siglos por lo menos. Veamos el mapa de la América Latina y el Caribe. Vamos a mirar América del Sur. Se han venido definiendo dos ejes contrapuestos, Caracas, Brasilia, Buenos Aires. Ese es el eje sobre el cual corren vientos fuertes de cambio con mucha fuerza. El imperio va a tratar de debilitarlo siempre o de partirlo, incluso. Cuando nos dieron el golpe a nosotros antes de que ganara Lula, estaban tratando de evitar la conformación del eje, ya se preveía, pero no pudieron. Además ganó Tabaré Vásquez y el Frente Amplio en el Uruguay, lo cual fortalece el eje que pudiéramos llamar Orinoco-Amazonas-Río de la Plata. … Existe el otro eje, Bogotá-Quito-Lima-La Paz-Santiago de Chile, ese eje está dominado por el Pentágono, es el eje monrroísta y éste (muestra en el mapa) es el eje Bolívar, en referencia al eje Orinoco-Río de la Plata. Bolivia pudiera estarse convirtiéndose en una excepción y pudiera estarse acercando más a este eje. Sin embargo, aún es temprano para concluir en eso, así que Bolivia pudiéramos dejarla todavía allí. Claro que la estrategia nuestra debe ser quebrar ese eje y conformar la unidad Sudamericana y creo que no es un sueño, creo que nunca antes en América se había dado una situación como ésta”. 

Parece indiscutible que no fue Chile quien se alejó de Sudamérica sino parte de Sudamérica, -los bolivarianos Venezuela, Brasil y Argentina y los de Alba, receptores de los subsidios petroleros de Chávez-, los que excluyeron a Chile por razones ideológicas, varios años antes de la existencia de la Alianza del Pacífico y mucho antes del gobierno de Presidente Piñera. Una clara muestra del sectarismo ideológico fundacional del grupo es la mofa que Chávez hacía del Presidente Lagos, quien según Hugo “dice que es socialista” y de Evo que exige a Bachelet que de pruebas de su socialismo cediendo ante Bolivia.

Después del fallido golpe de estado del 11 de abril del 2002 que casi lo derriba, Chávez adquirió una sólida antipatía por Lagos y por Chile, a quien acusó de simpatía por los golpistas y a partir de entonces se trasformó en el vocero de la aspiración marítima boliviana. Con la simpatía de los gobiernos de izquierda de la región, mas el apoyo de Fidel Castro el insultador profesional de la izquierda latinoamericana, Hugo las emprendió contra Chile y su Presidente. El 13 de enero del 2004, en la Cumbre de Monterrey, Chávez acusó a Lagos de mentiroso y repitió por enésima vez y en cuanto lugar y auditorio encontró, su voluntad de bañarse en una playa boliviana en el Océano Pacífico. Luego insistió en que Chile debía dar salida al mar a Bolivia y que él le regalaría “todo el asfalto que pudiera necesitar para hacer una carretera hacia al mar”.

En ese mismo contexto, entre Brasil y Venezuela le regalaron un lote de aviones de entrenamiento a la Fuerza Aérea Boliviana. Nada relevante como poder aéreo, pero todo un símbolo político. Poco tiempo después, Evo Morales se declaraba “uno de los admiradores de Fidel Castro y de Hugo Chávez”, y que los consideraba los principales aliados de su gobierno. El 26 de mayo del 2006, Venezuela y Bolivia firman el Acuerdo de Cooperación Técnica “para el mejoramiento y la complementación de las capacidades de defensa de cada país”. Nuevamente, nada para asustarse, pero clara muestra de antipatía hacia nuestro país, ya que se hacían alusiones a la protección de las fronteras bolivianas y la instalación de guarniciones en el Río Silala y otros lugares conocidos por los chilenos.

Brasil, como aspirante a líder regional no podía quedarse atrás, el año 2012, Marco Aurelio García, asesor de Dilma Rousseff para asuntos estratégicos internacionales, propuso que Unasur –una criatura parida por Chávez  y adoptada por Brasil a los pocos meses de edad- con el mismo García a la cabeza, tomara cartas en el asunto: “El asesor internacional de Dilma Rousseff aseguró que le gustaría “ayudar” en estos temas”. “estos diferendos se pueden resolver de manera generosa”. Obviamente el peso de la generosidad la pondría Chile. Argentina tampoco se inhibió de dar vuelo al columpio y hacer ruido para que “el problema se resolviera”.

Todo el grupo bolivariano, concertadamente, haciendo fuerza por Bolivia y en contra de Chile.

Es muy curioso que en estos días se diga que, a partir de este gobierno, la política exterior de Chile no tendrá sesgos ideológicos, en circunstancias que hemos sido objeto de un trato excluyente por parte de la izquierda chavista y petista (del PT) precisamente por razones ideológicas.

Morales se creyó el cuento. En su imaginación doblegar a Chile estaba al alcance de la mano, solo faltaba un poco mas de presión y juego de piernas. En uno de sus viajes a Chile los grupos bolivarianos, financiados por Chávez y en parte también por el gobierno argentino, se concentraron en el velódromo del Estadio Nacional para corear “Mar para Bolivia”. Evo se manifestó conmovido y atribuyó este apoyo a la “diplomacia de pueblos”, que saltando por sobre los gobiernos, incluso del que lo había invitado, imponía los deseos de las bases directamente.

Que los concurrentes aplaudieran a Evo y gritaran Mar para Bolivia no era extraño, ya que era la barra organizada y financiada por ellos mismos. El balde agua fría vino pocos días después cuando una encuesta señaló que el 80% de los chilenos ahora se oponía a cualquier dádiva territorial a Bolivia. El tiro había salido por la culata.

Hoy día el bolivarianismo se desfonda y estalla en cámara lenta pero inexorable. Venezuela se aproxima al auto golpe de estado o a la guerra civil, en medio de la quiebra económica, la violencia, el desabastecimiento y la rabia popular, y responde a las demandas de los estudiantes con balas y grupos de choque en motocicletas. Argentina en medio de una crisis económica dramática, con inflación, estancamiento y crisis macroeconómica vuelve  al Banco Mundial, el Club de París y al odiado Fondo Monetario Internacional en busca de crédito y Brasil busca ansiosamente como salir del atolladero político y económico en que se metió, haciendo como que no se da cuenta de lo que pasa en Venezuela, lo que muestra en la práctica que su pretendido “liderazgo” no es tal.

El sectarismo y la exclusión no corrió por cuenta nuestra, sino que fue el arma de los bolivarianos y petistas para tratar de forzarnos a ingresar a su grupo, hoy fallido, y que usó la aspiración boliviana como arma contra nuestro país.

Evo Morales perdió esta vuelta y haría bien en tomar nota de ello. La respuesta de la Presidente de Chile respecto al asunto es demoledora: “Aquí hubo una decisión del gobierno de Bolivia de llevar este tema a un tribunal internacional, y Chile expondrá su posición allá”.

No más lloriqueo, quejas de que lo desprecian ni referirse a los chilenos como “hermanos”. Si Morales quiere algo de Chile que lo diga con claridad y concretamente. No más vaguedades. Que por una vez actúe responsablemente y que jamás olvide que conspiró con los enemigos de Chile creyendo que nuestro país estaba débil y vulnerable.

 

Brasil entre Cardozo, Lagos y Bachelet

Un reciente artículo de Fernando Henrique Cardozo bajo el título “Cambiar el rumbo de Brasil”, ofrece una visión de una alternativa que permite ser optimista, no solo respecto a su futuro sino también respecto al rol de su país en la región. Cardozo, de 82 años de edad, es un sociólogo, cientista político y profesor universitario. Como mandatario su gobierno aplicó políticas neoliberales y redujo la inflación hasta el 5%. Consiguió un importante aumento de la inversión extranjera. Tuvo dificultades para controlar el déficit fiscal y el comercial y la reducción del precio de las exportaciones y luego la crisis económica de Rusia afectaron severamente a la economía de Brasil y el crecimiento no fue el esperado. Se vio en la necesidad de devaluar la nueva moneda, el Real. La economía comenzaba a recuperarse cuando se produjeron elecciones presidenciales, en la que su candidato, José Serra, perdió a manos del Partido de los Trabajadores (PT) de Inacio “Lula” da Silva. Cardozo es considerado un líder intelectual de su país.

Él resume así su propuesta: «La política exterior brasileña debería abrirse al Pacífico, estrechar relaciones con Estados Unidos y Europa, establecer múltiples acuerdos comerciales, no temerle a la competencia y ayudar al país a prepararse para ella…».

Su diagnóstico se basa en las siguientes premisas: “El gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), sin decirlo, le apostó todas sus fichas a la «declinación del Occidente»: de la crisis surgiría una nueva situación de poder en la cual los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), el mundo árabe y lo que sería el antes llamado Tercer Mundo tendrían un papel destacado. Y Europa, abatida, haría contrapunto a un Estados Unidos menguante”.

“No es eso lo que está sucediendo: los estadounidenses salieron adelante … logrando además un fuerte arranque en la producción de energía barata”, “los próximos decenios serán de «coexistencia competitiva» entre los dos gigantes, Estados Unidos y China, con partes de Europa integradas en el sistema productivo estadounidense y con las potencias emergentes, como nosotros mismos, México, Sudáfrica y tantas otras, en busca de espacios de integración comercial y productiva para no perder relevancia”.

“Es obvio que la política exterior brasileña tendrá que cambiar de foco, abrirse al Pacífico, estrechar relaciones con Estados Unidos y Europa, establecer múltiples acuerdos comerciales, no temerle a la competencia y ayudar al país a prepararse para ella. Brasil tendrá que volver a asumir su papel en América Latina, hoy disminuido por el bolivarianismo prevaleciente en algunos países y por la Cuenca del Pacífico, con la cual debemos integrarnos, pues no puede ni debe ser vista como excluyente del Mercosur.

No debemos quedar aislados en nuestra propia región, vacilantes ante el bolivarianismo, abrazados a la irracionalidad de la política argentina -que ojalá se reduzca- y poco preparados para la embestida estadounidense en el Pacífico”.

Por su parte, Ricardo Lagos, ex Presidente de Chile y amigo personal de Cardozo, en un artículo aparecido en Agosto del 2012, expresa una posición muy similar: “Es necesario hacer un análisis más en profundidad. Y esto con dos afirmaciones previas: ni Brasil puede emprender su trayectoria global desligándose de su entorno, en especial con América del Sur, ni los países de la Alianza del Pacífico pueden construir una relación eficiente con el otro lado del océano sin expresar que también buscan ser puente de países como Brasil, Argentina y otros”… “el peso de Brasil es importante en el mundo por sí solo, pero lo es mucho más cuando el mundo ve a través de Brasil la expresión de un gran subcontinente como es América del Sur””.

“Pero también está la otra realidad: el siglo XXI es el siglo del Océano Pacífico. Allí están ahora las grandes corrientes del comercio mundial, los flujos financieros principales y los países de crecimiento más rápido. Aquí está el despertar de ese gigante que es China y un poco más atrás, la India. La historia muestra cómo el devenir de la humanidad se ha dado en torno de mares y océanos. Y ello ha favorecido a los países o puertos ribereños, pero siempre cuando entendieron que su sentido estratégico estaba en ser puerta de entrada, vínculo o puente con los que estaban más allá de esa geografía cercana al mar”.

Son diagnósticos y propuestas que comparto en gran medida ya que no solo darán profundidad estratégica y volumen comercial a Chile sino que también favorecerán el crecimiento y la estabilidad de Brasil y podría contribuir a su inserción en el contexto regional sudamericano en una forma positiva.

Por otra parte, el programa de gobierno de Bachelet se expresa en términos muy similares a los de Cardozo y Lagos y no podía ser de otra manera considerando la fuerte influencia de ambos sobre la intelectualidad de izquierda en Chile y Latinoamérica. Pero aquí hay una diferencia crítica: los dos primeros son políticos que plantean una alternativa de integración y participación regional en el Pacífico desde una perspectiva académica, especulativa; en cambio el programa de gobierno de Bachelet, se presume que señala una “estrategia” una “hoja de ruta”, una “secuencia de acciones para alcanzar un objetivo”, lo que exige la existencia de ciertas condiciones para que ellas sean factibles.

La primera condición es que Brasil abandone las políticas económicas que lo llevaron al fracaso y “cambie el foco” como lo señala Cardozo. Aun cuando hay fuertes críticas a la estrategia “antimperialista” del PT como la que publicó el editorial del periódico O Globo -«No se sabe hasta cuándo Brasilia estará pasiva, en nombre de un proyecto ideológico de montaje de una barrera en América latina contra el «imperialismo yanqui», un delirio. Al final, Juan Domingo Perón y Getulio Vargas lo intentaron, en la década del 50, y no dio resultado»-, lo más probable, desgraciadamente, es que las próximas elecciones las gane Dilma Rousseff y que las políticas económicas brasileñas cambien poco o nada.

Una segunda condición es que Brasil abandone toda pretensión de incorporarse a la Alianza del Pacífico a la cabeza de Mercosur. Esta es una solicitud inadmisible. La Alianza del Pacífico rechazó el ingreso de Mercosur pero dejó abierta la puerta para que “los países que integran Mercosur” se incorporaran individualmente. Brasil y México ciertamente son las mayores economías de América Latina, pero ningunos nde los dos puede pretender tener súbditos sometidos a su voluntad. Pueden aspirar a tener socios, respecto a los cuales cooperar y liderar, pero siempre en un esquema de respeto mutuo. Algunos brasileros entienden el problema: “O Estado de S. Paulo anticipó que Rousseff recibirá un pliego de recomendaciones para negociar con la Alianza del Pacífico, y para reformular el Mercosur, eliminando el arancel externo común y permitiendo a cada socio la estrategia que considere más ventajosa”, pero también hay políticos brasileños como el inefable Marco Aurelio García, que no parecen entender la diferencia.

En los organismos del Pacifico los compromisos son libremente adquiridos y son para conseguir fines específicos que interesan por igual a todas y cada una de las partes involucradas. Los acuerdos no se toman por mayorías sino por consensos y no van más allá de los propósitos establecidos en cada acuerdo, sin ampliarse a la intervención en los asuntos internos de los estados miembros. Es uno de los grandes valores asiáticos que permite la cooperación entre países diferentes en tamaño, poder y regímenes políticos que los chilenos hemos aprendido a respetar. La base de las organizaciones del Pacífico es que los que participan lo hacen como “países” y no llegan como “grupo” y menos algún país llega como “líder de un grupo”, como es la forma con que Brasil pretende asegurar su preeminencia y poder. Los “Building Blocks” acá no corren.

Brasil y Argentina deben también hacer abandono de su idea de «Sudamérica» como un concepto internacional predominante por sobre el de «América Latina». Esta clasificación, que aspira al aislamiento de México, es la premisa a partir de la cual Brasil intenta armar su liderazgo regional. Ahora, a través de la Alianza del Pacífico, México vuelve para quedarse y si puede no ser bueno para Brasil, claramente aumenta el peso de la región en su conjunto.

El colapso de los proyectos populistas, en su versión chavista en Venezuela, petista en Brasil y del “modelo K” en Argentina, abren paso a una posibilidad que puede ir armándose y adquiriendo solidez en los próximos años. El mensaje de Cardozo es particularmente esperanzador, pero no es el único, en Argentina también han surgido análisis similares a los de Cardozo y proyectos nacionales en esa misma línea.

Pero por ahora son solo deseos, cuando esos grupos políticos alcancen el poder y adopten las conductas correspondientes, será hora de hablar en serio sobre su incorporación a la Alianza del Pacífico.

Por ahora nuestra política exterior debe tratar con las situaciones como son.