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Consultor en Riesgo país, Política y Seguridad Regional, Nacional y Estrategia

Terremoto y maremoto: La patética carrera por eludir las responsabilidades

Una catástrofe como la ocurrida en nuestro país el 27 de febrero del 2010 necesita ser analizada a fondo, primero, porque los fallecidos y sus deudos merecen más que un intercambio de insultos y difamaciones entre políticos; segundo, porque hay que determinar si las autoridades de gobierno y organismos del estado cumplieron sus obligaciones cabalmente, y tercero porque debemos aprender de esta dolorosa experiencia que seguramente se repetirá.

Se ha desatado una patética y vergonzante carrera para responsabilizar a cualquiera. Analizar lo sucedido es tarea de todos, y para que su análisis sea útil, es conveniente disponer del máximo de informaciones y descripción de procesos que enriquezcan la discusión. Aquí van algunas que ofrezco a los lectores:

1.- Chile enfrentó un terremoto y maremoto de inusitada violencia y de una amplitud territorial nunca antes vista, que sobrepasó las previsiones de la planificación (Plan Nacional de Protección Civil – Decreto Supremo de Interior Nº 156, de 2002. Disponible en la red bajo ese mismo nombre).No está del todo claro si el terremoto se trató de uno o varios sismos con uno o más epicentros. Tampoco la secuencia temporal y espacial de ellos.

Está claro que el Shoa no logró hacerse una idea precisa de lo que estaba sucediendo y decretó una alerta que levantó al cabo de algo más de una hora, mientras los movimientos de mareas aun continuaban.

También está claro que durante ese lapso, ni la ONEMI ni las autoridades presentes en su puesto de mando, particularmente del Ministerio del Interior, declararon la alarma prevista en el Plan Nacional mencionado anteriormente.

Cuando el Shoa se quedó sin mareógrafos y sin comunicaciones con sus estaciones de observación, su única fuente de informaciones de campo con las cuales actualizar sus datos iniciales y hacer el seguimiento de la situación, fue la ONEMI, pero desde allí no recibió nada. Hay que recordar que el rol del Shoa era asesorar a las autoridades para que ellas adoptaran las medidas a nivel nacional pertinentes: el plan de protección civil, los planes de evacuación etc.

2.- La respuesta de los organismos de gobierno y de las FFAA fue lenta y tardía. Estas últimas recién lo hicieron al día siguiente, cuando el descontrol se había traducido en saqueos y pillaje violento.

El camino que llevó a esta situación de ineficacia gubernamental fue una sucesión de decisiones y políticas que se aplicaron a lo largo de varios años:

a.- Desde el comienzo del gobierno de Aylwin, los gobiernos adoptaron una política tendiente a bajar el perfil de la presencia y actividad de las FFAA en el control de situaciones de emergencia, las que fueron entregadas, para su administración, a la ONEMI. En cada crisis se nombró una autoridad civil ad – hoc (un “Ministro en Campaña”) para ejercer un mando que fue mayormente nominal. Esta voluntad está graficada en la expresión del ex-Ministro Bitar sobre “lo difícil que les resultaba entregar el gobierno con los militares en la calle”.

Es conveniente recordar que tanto la Presidente como ex-Ministra de Defensa y el titular del mismo, conocían cabalmente las capacidades de las FFAA.

b.- Pese a que esa política -legítima, por lo demás- entregaba nuevas y muy serias responsabilidades a la ONEMI, no se la proveyó de una capacidad de mando, control y coordinación equivalente a las de los militares que dejaron de tener un rol significativo en la gestión de las crisis.

c.- Durante el terremoto ocurrido en Aysén se pudo comprobar que el sistema de emergencias no funcionaba y que había que modificarlo. La idea de modificación que dominaba en el gobierno de Bachelet, particularmente en los Ministerios del Interior y de Defensa, está expuesta en el Decreto Exento 760 del 25 de febrero de 2010 (también disponible en la red), que traspasó el total del control de catástrofes a la ONEMI, en exclusividad, y dejó a las FFAA en condición de prestar apoyo solo cuando le fuera formalmente requerido/dispuesto. Este decreto fue anulado, pero ilustra sobre la visión política del gobierno en cuanto a que la coordinación de los recursos se haría entre el Ministerio de Defensa y la ONEMI, dejando a los Mandos Militares Institucionales fuera del esquema.

d.- Por otra parte, la iniciativa de las FFAA, particularmente de sus mandos subalternos, -que podrían haber procedido por si mismos ante la magnitud del desastre-, estaba impedida por el Dictamen 42.822 de la Contraloría que determinó que las FFAA no podían intervenir en situaciones públicas sin la orden explícita del Ejecutivo. Esa orden no se dio sino 40 horas después de ocurrido el terremoto.

3.- Hubo un fallo grave de comunicaciones, pero no total. Entre las 3:36 y las 8:00 horas de esa mañana, la ONEMI registró 1.227 llamadas entrantes, con 26,9 horas de conversación, y 802 llamadas salientes, con 11,5 horas de conversación. Además, entre las comunicaciones hubo 18 llamadas a Concepción, equivalentes a 50 minutos, y cuatro llamadas a Valparaíso, por 20 minutos. Esto indica que se pidió y se recibió información desde y hacia esos lugares.

El director de televisión y empleado de la Onemi Sr. Jorge Tapia Vidal, testigo directo de todo lo que ocurrió en la ONEMI el 27 de febrero de 2010 y quien grabó el histórico video que muestra las decisiones que tomaron las máximas autoridades del país, señala que: «Se produjo un cuello de botella porque el cúmulo de información que empezó a llegar, región, intensidad, los grados, los posibles deterioros, la conectividad, entraban en un tubo que se taponeó. Y como no había filtros se quedaron ahí… Toda la información que recababan los geólogos, los geógrafos, los sismólogos … hasta ahí no más llegaba». «Es inexplicable (que no se diera la alerta de tsunami). En la ONEMI, en el CAT, hay un muro, con una pizarra donde están escritos qué hacer en caso de grado 1, 2 ó 3. Y cuando llega al grado 7, se indica que hay que dar la alerta inmediatamente».

Lo indicado señala que el proceso de toma de decisiones se efectúa con mucha más información que solo la entregada por el Shoa. La ONEMI disponía de varias otras fuentes de información que continuaron funcionando. El problema fue el manejo de esa información: su recepción, selección, valorización, interpretación y difusión y esto no funcionó en lo absoluto.

4.- La presencia de la Presidente de la República en el centro de mando de la ONEMI produjo un conflicto de autoridad y mando. Estando presente la máxima autoridad de la República en el puesto de mando de un organismo de gobierno que está intentando maneja una catástrofe nacional ¿quién está al mando?: ¿La Directora de la ONEMI, el Subsecretario del Interior, el Ministro del Interior, o la misma Presidente?. ¿Siguen vigentes los procedimientos regulares?.

Esto contribuyó, sin duda a la pérdida del control y a la no aplicación de los protocolos establecidos internamente dentro de la ONEMI. ¿Podría la Directora tomar las decisiones que su experiencia y conocimiento del problema le aconsejaban? o estaba inhibida de hacerlo y se transformaba en una asesora de la máxima autoridad presente?. Esta indefinición respecto a quien estaba realmente al mando es probablemente la razón de la apatía, indecisión y abulia de las altas autoridades presentes en la ONEMI la noche del terremoto, que se percibe en la filmación. Nadie está claramente al mando y no hay un responsable reconocible.

5.- La ONEMI dispuso de 1 hora y 5 minutos para difundir la alarma de tsunami (desde las 3.51 hasta las 4.56) y como vimos, disponía de algunas comunicaciones, particularmente con la Intendencia de Concepción. ¿Por qué no lo hizo?. No lo sabemos. Pero para analizar lo que pasó debemos incluir la experiencia personal de la Sra. Carmen Fernández el año 2005 como Directora del Departamento de Protección Civil de la ONEMI. 12 mil personas de las comunas de Concepción, Hualpén, Talcahuano, Coronel y San Pedro de la Paz comenzaron a huir de sus casas cerca de las 02:00 horas, cuando algunos pescadores artesanales dieron una falsa alarma sobre la proximidad de un maremoto. Una mujer de 68 años, María del Rosario Balladar, falleció de un paro cardiorrespiratorio en la comuna de San Pedro de La Paz, cuando huía rumbo al cerro Lomas Coloradas en el vehículo de un vecino. De la misma manera, durante la crisis del 27 de febrero, la misma Presidente advirtió varias veces sobre el riesgo de inducir al pánico a la población. Si se hubiera dispuesto la alarma; no hubiera habido tsunami, y hubiera habido varias víctimas, hoy tendríamos a las mismas autoridades acusadas del mismo delito. Lo delicado del tema inducía a postergar la decisión. El peso de ella queda claro cuando la Presidente arrincona la Jefe del Shoa para que diga si habrá o no tsunami: “Dígame Comandante, si o no”, en circunstancias que en la ONEMI, en el CAT, hay un muro, con una pizarra donde están escritos qué hacer en caso de grado 1, 2 ó 3. Y cuando llega al grado 7, se indica que hay que dar la alerta inmediatamente. El Jefe del Shoa es presa del mismo síndrome: Explica: “finalmente uno busca adoptar la decisión que produzca el menor daño y dado que «no se recibió ninguna comunicación de la ONEMI que señalara alguna anormalidad en el borde costero», se levantó la alerta de tsunami.

La PDI, en su largo informe de seis mil páginas señala que: “La investigación identificó falta de capacidad de los jefes de turno (en la ONEMI), confusión en conceptos básicos como «alerta» o «alarma» de tsunami y fallas en la interpretación de datos enviados por el Shoa” e identifica “malos entendidos, demoras innecesarias e incluso desconocimiento de cómo se genera un tsunami. Todo lo que derivó en la errónea interpretación de datos enviados por el Shoa respecto de una alerta de tsunami, la que nunca se difundió, y el posterior descarte de un maremoto en las costas chilenas”.

La PDI identifica los siguientes errores: 1. No se difundió alerta de tsunami: A las 4:07 horas del 27-F, la ONEMI recibe un fax del Shoa con una alerta de tsunami, la que debió ser difundida apenas llegó. 2. Malinterpretación de alerta dada por el Shoa: El informe detectó que no se leyó la parte del Fax referida a la alerta por el tamaño pequeño de la letra. 3. Nadie aclaró información contradictoria: Cincuenta y un minutos después de enviado el fax con la alerta, el Shoa informa radialmente que ésta se levanta. Pero nadie intenta aclararlos con el Shoa, pese a haber comunicación. 4. Hay indicios de tsunami en Juan Fernández y no dan alerta: A las 5:41, la ONEMI ya tenía datos de Carabineros y del concejal de Juan Fernández hablando de un tsunami . No da la alerta. 5. Desestiman fuentes oficiales alternativas al Shoa: Entre las 5:12 y 6:05, un general de Carabineros y un observador meteorológico, ambos medios oficiales en una situación de emergencia, informan de un tsunami en Juan Fernández. No se decreta la evacuación en el borde costero continental. 6. Confusión respecto del término «tsunami»: Tras los indicios de tsunami, jefes de la ONEMI discuten sobre altura de las olas y si sería un maremoto. Informe constata que la ONEMI no contaba con expertos capaces de interpretar que tras el terremoto podía haber un tsunami. 7. Desconoce cuándo se genera un tsunami: Se descartó la variable tsunami al notar que el epicentro fue en tierra. 8. Nunca se practicó un simulacro de alerta: El informe consigna que nunca practicaron un simulacro de alerta de tsunami en el que tuvieran que analizar datos del Shoa y seguir protocolos para difundir la alerta. 9. Jefes de turno no cumplían con requisitos: Se estableció que no se cumplió con la política de reclutamiento de jefes de turno expuesta por Carmen Fernández en su declaración. Se contrató a un periodista y a un ingeniero forestal para tal función, y dos de los seis jefes aún no se titulaban ni tenían experiencia previa. 10. Personal sin capacitación en protección civil: No contaban con conocimientos acabados sobre protección civil.

Cada cual tiene derecho a tener y manifestar su opinión. Lo constructivo es hacerlo aportando razones y empleando buenas maneras. Yo creo que el problema central en el manejo de esta catástrofe estuvo en la gestión de la información. Un puesto de mando de crisis debe tener la capacidad de reunir, clasificar, integrar y analizar un cúmulo inmenso de información, muchas veces incompleta o contradictoria, proveniente de diferentes fuentes y llegar a conclusiones, tomar decisiones, comunicarlas a los ejecutores y verificar que se están cumpliendo. La crisis es el peor momento para improvisar, alterar los procedimientos de rutina o introducir nuevos escalones de mando. Otro aspecto clave: ENTRENAMIENTO. Nada reemplaza al entrenamiento frecuente, realista y analizado ex post, a fondo y profesionalmente.

Acuerdo TransPacífico o Unasur?

Casi simultáneamente acaban de concluir las reuniones del Consejo de Defensa de Unasur en Lima y del Acuerdo TransPacífico en Hawai.
En la primera se aprobó una metodología para medir los gastos en defensa, se discutió el retiro de las fuerzas militares presentes en Haití y se acordó “estudiar” la posibilidad de construir aviones de entrenamiento, aviones no tripulados y una agencia espacial.
En la segunda se avanzó en la negociación del Acuerdo de Asociación TransPacífico (ATP) entre Australia; Brunei; Chile; EE.UU; Malasia; Nueva Zelanda; Singapur, Perú y Viet Nam. Por su parte, México; Japón, Canadá y China manifestaron su intención de unirse, con lo cual se conformará la zona de libre comercio más grande del mundo, que vendría a materializar en la región del Pacífico lo que no se pudo lograr a nivel global en la Ronda de Doha. Nótese que, de Latinoamérica, participan Chile, Perú y México.

Unasur y Acuerdo TransPacífico son dos pactos en que participa Chile y que aparentemente no tienen puntos de contacto entre si. Un examen más de cerca nos mostrará que en algunos puntos si conflictúan, sin perjuicio de lo cual nuestro país tiene que continuar avanzando en ambos: en ATP porque es de gran importancia económica y en Unasur, porque no podría evitarlo.
Unasur, una de cuyas expresiones relevantes es su Consejo de Defensa, nació gracias el esfuerzo incansable de Brasil, a comienzos del 2008, dentro de sus estrategias de política exterior y de defensa (Proyecto Brasil 3 Tiempos: 2007; 2015 y 2020) orientada a formar una “Comunidad Sudamericana de Naciones” bajo su supremacía para competir y eventualmente reemplazar la influencia que los EEUU ejercen en nuestra región. La exclusión de Centroamérica y principalmente de México confirman este diseño.

En esta estrategia, para Brasil, el Consejo de Defensa de Unasur es una herramienta que no solo contribuye a su defensa sino también a la promoción de su industria de defensa proporcionando una base de producción y comercialización amplia. También puede contribuir a reducir el riesgo de conflictos intrarregionales y a acotar lo que Brasil siente como amenaza a su soberanía amazónica por parte de países desarrollados.
Brasil aspira también a disponer, a través de este Consejo, de un instrumento que impida a EE.UU. conformar lo que estima es la intención norteamericana de formar un cerco a su alrededor, sensación que podría haber disminuido en los últimos años, pero que está siempre presente.
Argentina por su parte, aspiraba a la configuración, dentro del marco de Mercosur, de una organización de cooperación militar antes de ir a su expansión a toda Sudamérica (como es Unasur), Latinoamérica o América (como el TIAR). Esto derivó en otra dirección, pero aun así, se lograron importantes avances en el marco de Mercosur Ampliado; medidas de confianza mutua, integración y cooperación militar,- especialmente entre Argentina, Brasil y Chile -, cuyos hitos fundamentales son el Acuerdo de Mendoza del año 1991 al cual posteriormente adhirió Uruguay, sobre prohibición de armas químicas y biológicas, y la intervención en la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), que tuvo entre sus protagonistas fundamentales a Chile, Brasil, y Argentina, participando también Uruguay y Paraguay.
Para Venezuela, Unasur es una seguridad de que su continuada agresión retórica a los EE.UU. no sea respondida con algo más que silencio. Chávez se columpia entre la necesidad de contar con un “enemigo” que le permita unir a sus huestes y victimizarse ante sus opositores y simultáneamente neutralizar la posibilidad de que EE.UU. lo sancione económica, política o militarmente.
Bolivia y Ecuador, también visualizaron que Unasur y su Consejo de Defensa podría protegerlos de eventuales acciones desestabilizadoras.
Perú, por su parte, ingresó a Unasur en busca de un reaseguro dentro del contencioso que levantó contra Chile en su intento de revisión de la frontera marítima entre ambos países.

Hasta aquí, Unasur ha satisfecho las respectivas expectativas de sus miembros y ha proporcionado un foro en el cual se ha avanzado en medidas de confianza mutua, coordinación operativa y espacio de contacto y conocimiento entre las FFAA regionales. En la medida que la situación política regional ha ido evolucionando, algunas de las razones que motivaron a algunos países a ingresar, han ido quedando obsoletas, pero Unasur no morirá mientras le preste un servicio útil a Brasil en su plan de hegemonía regional y en ese sentido, Chile haría mal en abandonar la organización y entrar en una situación de antagonismo que no lo favorece en ningún sentido. El aspecto negativo es que el proyecto hegemónico brasileño requiere la incorporación de todos los estados sudamericanos, sin excepción, y dentro de un esquema de políticas económicas funcionales a sus intereses. En todo caso, diferentes y en contradicción con las políticas de mercado adoptadas por Chile, Perú, Colombia y México, por nombrar solo los estado más grandes, todos ellos ribereños del Océano Pacífico.

El 14 de octubre, en el Economic Club of New York, la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton anunció: “El centro de gravedad económico y estratégico del mundo está girando hacia el Este” y esta declaración se confirmó con la presencia de Barack Obama en la recién concluida reunión de ATP en Hawai.

Los 4 miembros fundadores de ATP son Brunei, Nueva Zelanda, Singapur y Chile, los 5 nuevos miembros son Australia, Estados Unidos, Malasia, Viet Nam y Perú. De estos 9 miembros, varios a su vez están asociados en una organización regional el Consejo Económico de Países de Asia Pacífico – APEC -, lo que les proporciona una capacidad de coordinación política y de seguridad de la cual carecen los de nuestra región, y es aquí donde aparece el “Arco del Pacífico” que vendría a conformar la organización regional del Pacífico americano como “espejo” de APEC.

El Arco del Pacífico Latinoamericano con Chile, Perú, Colombia y México, constituye básicamente un espacio informal de alto nivel para la identificación de acciones conjuntas dirigidas a intensificar y fortalecer los vínculos económico-comerciales y de cooperación entre ellos; una plataforma de proyección coordinada hacia el Asia Pacífico y un espacio para formar consensos incorporando a los sectores privados (académicos y empresarios) de la Cuenca del Pacífico latinoamericano, en particular aquellas relativas a la generación de sinergias en materia de comercio, inversiones infraestructura portuaria y logística del transporte y mejora de la competitividad.

Como puede apreciarse, si bien Unasur y ATP son organizaciones con fines y procedimientos diferentes, se topan en el punto en que Brasil no acepta de buen grado la existencia de un grupo sudamericano que actúe política, económica y comercialmente por su cuenta y más aun, aplicando políticas económicas que de hecho difieren sustancialmente de las que ellos promueven.

Políticos buenos v/s Economistas malvados

Son frecuentes los alegatos que vilipendian a los economistas como “hermeneutas sagrados de los mercados”, “tecnócratas insensibles” a las aspiraciones de los pueblos, “usurpadores» del rol que legítimamente les corresponde a los auténticos representantes del pueblo, y todo ello a la luz de la evidente quiebra de varias economías europeas o de los derroches insensatos de gobiernos populistas petroleros.
Los “mil euristas” españoles – jóvenes que ganaban mil euros (aproximadamente $650.000) mensuales, se “indignaron” contra el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero porque no estaba cumpliendo el compromiso legal de otorgarles un empleo mejor remunerado y un departamento, justo cuando la economía española hacía crisis terminal y mostraba que no sólo no podía cumplir lo que había ofrecido sino que debía comenzar a retirar lo que estaba dando a sus ciudadanos.
¿Qué pasaba?; ¿es que Rodríguez era un pro capitalista voraz e insensible?; ¿es que no quería que los españoles fueran felices?; ¿sería que quería asegurarse de que PSOE perdiera por paliza las elecciones que se acercaban?.

A mediados del 2011 el nivel de endeudamiento – público y privado – de España era insostenible, la suma de ambos ascendía al 355% de su PIB – la cuarta mayor deuda del mundo desarrollado – con vencimientos por 300.000 millones de euros para el 2012. El recurso habitual de salir a pedir dinero prestado dejó de funcionar. Los organismos crediticios de todo tipo dejaron de creerles y cada vez les exigieron intereses más y más altos llegando al 7% y avanzando hacia cifras mayores. Los alemanes, mecenas habituales del bienestar social europeo, se cansaron de apoyar a países que se negaban a pagar sus impuestos, que gastaban más de lo que producían, que acortaban sus jornadas laborales, que alargaban sus vacaciones y vivían en niveles más altos que los que podían sustentar.
Los síntomas del problema español venían de antes, el 2008 la tasa de desempleo era 11%; en 2009, 18%; hacia fines de 2010 escaló a 20% en el tercer trimestre de este año la economía española dejó de crecer; la desocupación subió al 21,52% (5.000.000 de personas sin trabajo); y el déficit fiscal llegó al 8% del PBI.
En abril de 2011 se decidió un fuerte recorte del gasto público, U$S 19.048,5 millones, algo tremendamente impopular que hizo caer la imagen positiva del gobierno: se redujeron los sueldos a 2,6 millones de empleados públicos; se redujo la inversión pública y se suspendió la asignación de 2500 euros por cada recién nacido. Vienen medidas más duras, reducción de sueldos y salarios; aumento del IVA; reducción de prestaciones sociales, pero la peor noticia es que este esfuerzo se prolongará por varios años.

Las economías de los “estados de bienestar” están fallando y no aparecen otras soluciones que las criticadas “recetas” de los economistas malvados e insensibles.

El “sistema de bienestar” consiste en que el Estado debe hacerse cargo de proveer casi todo lo que pueda necesitar un ciudadano para ser feliz. Básicamente: trabajar 35 o menos horas por semana; disponer de más de un mes de vacaciones; jubilar a los 60 años o antes y con un alto nivel de beneficios. Mantener el empleo a todo evento aun a aquellos que tienen desempeño laboral deficiente. Disponer de servicios de salud y transporte de buena calidad a bajo precio o mejor gratis. Dar educación subsidiada o gratis a los estudiantes que se esfuerzan y también a los que no lo hacen. En breve, resolver las necesidades de Salud; Educación; Trabajo; Vivienda; Jubilación; Cultura; Protección a los desvalidos; Medio ambiente; Asistencia jurídica y varios Derechos Sociales, como integración social. Siempre y a todos.

En Europa las demandas de los ciudadanos aumentaron sin cesar sin que los gobiernos pudieran satisfacerlas ni convencer a sus ciudadanos de que no eran económicamente sostenibles. Los costos de la salud y de la previsión crecieron mucho más allá de lo esperado. Los beneficios sociales estimularon la inmigración masiva y así se creó un desbalance entre los derechos establecidos para los ciudadanos y la capacidad de los estados para financiarlos. La tendencia humana a trabajar menos y descansar más resultó imparable al igual que la tendencia de las autoridades a aceptar las peticiones de los electores antes que a rechazarlas.
Hoy día vemos como “los políticos” están siendo reemplazados por “los tecnócratas”. No es que los economistas les estén quitando sus cargos a los líderes políticos, es que éstos están escapando del desastre que hicieron.
Crearon demandas desbocadas, deterioran la oferta y desbalancearon el sistema.
Berlusconi, Papandreu y Rodríguez fueron derrotados por mercados que ellos mismos no quisieron controlar para complacer a sus electores a sabiendas que estaban yendo más allá de lo sostenible.
Los eventos en Grecia, Italia, España muestran a una clase política disfuncional e irresponsable. Que no nos vengan con el cuento de que ellos son víctimas de “las fuerzas del mercado”, en realidad son víctimas de su propia arrogancia e irresponsabilidad. Tenían el mandato y la legitimidad para gobernar y no lo hicieron. Se les pagaba para ser guías, no seguidores serviles de grupos de gritones.
Lo más patético: estos eran los gurúes que venían a criticarnos porque nuestro Estado no era suficientemente generoso, como el de ellos.

Lo mucho que te hablo, Sancho, es causa de tu menosprecio

Ante un comentario irreverente de Sancho Panza, Don Quijote lo reconviene:

“Lo mucho que te hablo, Sancho, es causa de tu menosprecio”

En una relación bipersonal, la cercanía frecuente o excesiva más que un avance hacia la confianza puede transformarse en un pretexto para un comportamiento confianzudo.

El Presidente de Bolivia, en sus tratos con nuestro país, alterna insultos, amenazas, conspiraciones y cuadrillazos. A cada semana aparece con nuevas interpretaciones y suposiciones respecto a nuestros motivos y razones, todas ellas infames.

… y los chilenos, todos, desde sus más altas autoridades gubernamentales y parlamentarias, hasta los medios de comunicación social y opinólogos de todos los calibres, saltan como picados por una araña lanzando todo tipo de explicaciones y análisis.

Ya vimos como el último ejercicio difamatorio de Morales en CELAC dio botes sin que nadie recogiera su inconsulta agresión verbal. Nuestro Presidente contestó a sus acusaciones explicando las situaciones con peras y manzanas. Todos entendieron, hasta los amigos y conmilitones de Evo.

Entonces ¿a qué seguir dándole vueltas al tema?.

Parece hora de dejar de hablar ex cátedra y circunscribir nuestras respuestas a las comunicaciones oficiales.

Para que Morales llegue a una propuesta razonable para la satisfacción de su aspiración marítima, -que excluya toda pretensión de soberanía territorial-, requiere paz y tranquilidad para pensar, necesita concentrarse y meditar y para ello, nada mejor que el silencio.

Nuestra mejor cooperación a las buenas relaciones con Bolivia es entregar el lápiz solo al Canciller para que vuelva a la diplomacia silente y por escrito.