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DIGAMOS VERDADES: La operación Cóndor; el Informe Rettig y las infamias de la Izquierda

Hecho público el Informe Rettig, que “estableció” que en Chile no había habido guerra interna y que por tanto toda acción de combate caía en la categoría de violencia de estado contra grupos políticos o genocidio, su promotor, Patricio Aylwin pidió reacciones. Dos respuestas:
– General Pinochet: “El Ejército de Chile, ciertamente no ve razón alguna para pedir perdón por haber tomado parte en esta patriótica labor. La institución declara solemnemente que no aceptará ser situado ante la ciudadanía en el banquillo de los acusados, por haber salvado la libertad y la soberanía de la patria a requerimiento insistente de la civilidad”.
– “Carlos Ominami, entonces ministro de Economía, fue el encargado en aquella oportunidad, por decisión de Aylwin, de confrontar a Pinochet. “Soy parte de un sector del país que no entiende haber participado en guerra alguna”.

REVISEMOS LOS HECHOS
La historia oficial escrita por la izquierda dice: La Operación Cóndor o el Plan Cóndor fue un plan de inteligencia diseñado y coordinado por los servicios de seguridad de las dictaduras militares de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, en colaboración con la CIA de Estados Unidos, para aniquilar a la «izquierda opositora» (¿pacifica, democrática?) durante la década de los 70.

LA VERDAD
En noviembre de 1972 se realizó una reunión en Santiago en la que participaron la Comisión Política del MIR, y miembros de grupo armados de Argentina, Uruguay y Chile, donde se acordó construir una nueva organización internacionalista en el Cono Sur para: «Unir a la vanguardia revolucionaria que ha emprendido con decisión el camino de la lucha armada contra la dominación imperialista, por la implantación del socialismo, es un imperativo de la hora. Para abrir a los pueblos latinoamericanos el camino de la victoria en la senda emprendida por la gloriosa Revolución Cubana, frente a un enemigo bárbaro, el imperialismo yanqui, y ante la actividad diversionista del populismo y del reformismo».

SE ORGANIZA LA GUERRILLA TRANSNACIONAL
El 1 de noviembre de 1974 se oficializa la existencia de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), a través del siguiente comunicado en la revista Che Guevara (publicación de la J.C.R.):

«- A los pueblos de América Latina
«Es el camino de Vietnam el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa.»
(Los cuatro grupos) firman la presente declaración para hacer conocer su decisión de unirse en una Junta de Coordinación Revolucionaria. … Este importante paso es la concreción de una de las principales ideas estratégicas del comandante Che Guevara, héroe, símbolo y precursor de la revolución socialista continental.

– Nuestra lucha es antiimperialista
Los pueblos del mundo viven la amenaza permanente del imperialismo más agresivo y rapaz que jamás haya existido antes.

– Latinoamérica marcha hacia el socialismo
El 1º de enero de 1959, con el triunfo de la revolución cubana, se inicia la marcha final de los pueblos latinoamericanos hacia el socialismo, hacia la verdadera independencia nacional, hacia la felicidad colectiva de los pueblos.

– La lucha por la dirección del movimiento de masas
Para contribuir al fortalecimiento de este polo revolucionario a escala continental, las cuatro organizaciones firmantes de esta declaración, hemos decidido constituir la presente Junta de Coordinación Revolucionaria en torno a la cual y a cada una de sus organizaciones nacionales, llamamos a organizarse y a combatir juntos, a toda la vanguardia revolucionaria obrera y popular de Latinoamérica

– La experiencia de nuestras organizaciones
… Vinculados por la similitud de nuestras luchas y nuestras líneas, las cuatro organizaciones … hemos pasado a un intercambio de experiencias, a la mutua colaboración cada vez más activa, hasta dar hoy este paso decisivo que acelera la coordinación y colaboración que … redundará en una mayor efectividad práctica en la encarnizada lucha que nuestros pueblos libran contra el feroz enemigo común.

– Nuestro programa
Nos une la comprensión de que no hay otra estrategia viable en América Latina que la estrategia de guerra revolucionaria …. Que esté en condiciones materiales de asegurar el aniquilamiento total de los ejércitos contrarrevolucionarios …

– Pueblo latinoamericano: a las armas
Vivimos momentos decisivos de nuestra historia. En esa conciencia, llamamos a los trabajadores explotados latinoamericanos, a tomar con decisión las armas, a incorporarse activamente a la lucha revolucionaria antiimperialista y por el socialismo que ya se está librando en nuestro continente bajo la bandera y el ejemplo del Comandante Guevara».

LOS GOBIERNOS SE ORGANIZAN: LA OPERACIÓN O EL PLAN CÓNDOR
Ante la evidencia que la lucha contra los movimientos revolucionarios castristas se hacía mas difícil debido a la creciente coordinación militar de sus operaciones entre los grupos terroristas de la región y el desplazamiento de dinero y combatientes tanto para su ocultamiento como para su empleo, en marzo de 1975 (a un año del nacimiento de la J. C. R.) se gestó la coordinación militar entre los gobiernos del Cono Sur, conocida como Plan Cóndor.
La Operación Cóndor o el Plan Cóndor permitió la colaboración de los respectivos gobiernos, impidiendo el tránsito y apoyo entre los movimientos de la izquierda castrista sudamericana.
Se puede apreciar que la Operación Cóndor es, cronológicamente, posterior a la creación y puesta en marcha de la Junta Coordinadora Revolucionaria creada en 1974.

Lo señalado nos permite concluir, si ninguna duda, que el Plan Cóndor fue una reacción defensiva de los gobiernos de los países agredidos frente a un alza en el nivel de combatividad de las fuerzas guerrilleras castristas en Sudamérica.

DERROTA DE LA GUERRILLA MARXISTA
En 1976, la Junta de Coordinación Revolucionaria, tras sucesivos golpes y derrotas militares, fue desarticulada por las FFAA de los países atacados –Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Perú. Esto hace entendible su odio a esa organización y a hacia los militares y policías que los vencieron una y otra vez.

La izquierda latinoamericana siempre ha sido reconocida por su pacifismo, odia que sus enemigos se defiendan y no se dejen aplastar pasivamente.

LA SEGUNDA VUELTA DE LOS TERRORISTAS
Después de esta derrota, vino la ofensiva montada en 1978, desde la URRS y Cuba, por el Partido Comunista bajo el «pacífico» nombre de Política de Rebelión Popular de Masas, que transitó por Carrizal Bajo, el intento de asesinato del General Pinochet y el correspondiente castigo aplicado por las fuerzas de seguridad nacionales.

Esto nos lleva a la caricatura que el Sr. Rettig y su comparsa de beatos bienpensantes hace del combate largo y cruento que los mismos terroristas preveían que vendría. Ellos, en su 1ª Declaración, arriba reseñada, declaran sin dejar ni la mas mínima duda que estaban llevando una guerra que solo concluiría con las derrota de las FFAA de los países atacados y la imposición del castrismo en la región.

Afortunadamente para Chile, aquí no hubo un Chávez, ni un Maduro; si hubo un intento de imponer a un Diosdado Cabello que fracasó.
Por sabido se calla y por callado se olvida. Sé que la majadería de la izquierda cansa, pero así es como construyen sus calumnias e infamias.
Amable lector, le sugiero seguir paso a paso el derrumbe de Venezuela para que pueda ver y apreciar, en vivo y en directo, lo que las FFAA de Chile hicieron por salvar la Patria.

SOLO PARA MILITARES EN RETIRO

Si usted es militar en servicio activo, no lo lea, si lo hace, es bajo su exclusiva responsabilidad

Soldados: de nuevo estamos ante un país que se rompe por las costuras, el odio se manifiesta a borbotones desde las bocas y gestos de la misma gente que llevó al país al enfrentamiento mediante “la agudización de las contradicciones”.
Dimos mucho de nosotros mismos, trabajamos con devoción, arriesgamos la vida y expusimos a nuestras familias, creímos haber restablecido la armonía entre los chilenos. No fue así, no logramos neutralizar la hegemonía cultural del odio, herramienta clave del enemigo.
Fue peor que eso, hoy vemos a grupos –Evópoli y otros- que cooperan en la demolición de las bases de nuestra nacionalidad mientras dicen compartir nuestros valores. La cobardía campea por sus respetos; el cuidado de sus millones no deja tiempo a los ricos y a la fronda para proteger a quienes los rescataron del desastre. Al final del gobierno de Bachelet alcanzaron a divisar los cuernos de la bestia, se aterrorizaron y ganaron las elecciones prometiendo lo que no están cumpliendo, se les pasó el susto y están de vuelta en sus negocios.

Un escritor –Mauricio Rojas- manifestó su opinión de que el Museo de la Memoria era un montaje propagandístico, luego fue nombrado Ministro de Cultura y ello provocó que el odio de la izquierda saltara frenético a su garganta.
Un periodista del diario La Tercera fue quien lanzó la piedra, el dueño del medio, un colombiano – árabe avecindado en Chile donde fue acogido y que se enriqueció durante el gobierno militar, no pudo intervenir para dar algo de equilibrio al enfoque. Pobre Saieh, sus periodistas le censuran lo que puede o no publicar en su diario, aunque sea como inserto pagado.

Un extraño “poeta” de izquierda, un tal Zurita, tomó la guaripola y montó su espectáculo frente el lugar de marras que culminó con algunos días, pocos, de fama. Las fotos de la manifestación muestran a cientos de los eternos beneficiarios de los fondos fiscales para la “promoción del arte” expresando su ira. No se ven niños, gracias a Dios, ya que el vate Zurita que hace algunos años efectuó una performance “artística” que incluyó una masturbación en público y otros despropósitos, podría haberlos escandalizado.

Una reacción pintoresca fue la de Evópoli, grupo político de incierta filiación, presidido por Hernán Larraín Matte que respondió a las críticas realizadas por dirigentes de RN y la UDI con una deprimente explicación: “Chile Vamos ha tenido claro siempre cuales son sus principios y por eso le hacemos el llamado a los presidentes de RN y la UDI a no entregarle la defensa de los derechos humanos a la izquierda” … “con la crítica que le hacen a Evópoli creo que le hacen un flaco favor a Chile y a la posición que ha tenido el gobierno de Sebastián Piñera, en esta materia”.
Otra manifestación típica de ese sector político, el Síndrome de la mujer Golpeada: “(El Golpeador) no lo hará nunca mas, mi amor lo corregirá y lo rescatará de su condición violenta y odiosa”. Su afán por obtener un certificado de honorabilidad firmado por la izquierda sería patético si con ello no estuvieran destruyendo las bases de nuestra sociedad.
La Tercera, el 14 de agosto ensaya un cantinfleo filosófico literario para enchular su manejo de esta situación, en su editorial señala: “Habrá numerosas lecciones que se podrán extraer a raíz de este desafortunado episodio -desde luego, La Moneda debe hacer un mejor chequeo de quienes van a desempeñar altas investiduras públicas, para evitar ingratos contratiempos, y los propios nominados deben ser más proactivos para detectar sus posibles conflictos, algo que Rojas no hizo-, pero hay una dimensión que requiere especial examen por parte de la sociedad, ya que en la medida que las personas sean condenadas por sus solas opiniones, existe el riesgo de que el país se deslice por la pendiente de la censura y el amedrentamiento, en que todo aquello que no coincida con ciertos grupos, sencillamente no tiene cabida o, peor aún, puede llegar a ser una causal de inhabilidad para ejercer en el servicio público. No cabe duda de que el país ha fijado con el paso del tiempo nuevos estándares en relación al tema de los derechos humanos, donde éstos han pasado a ser parte consustancial de nuestra cultura, sin espacio para relativizar -por mínimo que sea- la gravedad de las violaciones a las garantías fundamentales ocurridas tras los sucesos de 1973. Ese juicio ético debe ser un testimonio de compromiso con el respeto a los derechos fundamentales, y su defensa no admite ambigüedades. Pero valiéndose de este consenso y el total reproche que merecen las violaciones a los DDHH, algunas voces han pretendido imponer una mirada que ni siquiera admite la expresión de otros puntos de vista. Asociar sin más cualquier disenso o punto de vista alternativo a un “negacionismo”, e incluso buscar castigar penalmente estas opiniones, es la antesala a una sociedad intolerante y con escasa conciencia de lo que significa la democracia y la libertad de expresión. No es difícil advertir que esta verdad oficial parece funcionar en una sola dirección. Así, es llamativo que para la nominación de la expresidenta Bachelet en el Ato Comisionado de los DDHH de la ONU, no se haya estimado relevante su falta de condena a regímenes como Venezuela o Cuba, los que han violado sistemáticamente las garantías fundamentales. Si el país ha de empeñarse en fijar claros estándares en materia de DDHH, éstos deben ser inequívocos, lo que no debe ser confundido con actitudes totalitarias”.
Es difícil que alguien, persona o gobierno, pueda imaginar todos los ángulos desde los cuales la infamia izquierdista pueda atacar. Por su parte, el “negacionismo punible” de los que piensan distinto es típico del marxismo soviético, cubano, chavista y de todos lo dictadores de ese pelo.
Respecto a Bachelet, esta delicadeza para exponerla como lo que es, una marxista practicante, es un mal chiste.
Si no fuera trágico y repugnante sería risible la hipocresía de las “personalidades políticas y del mundo de las artes” que se reunieron frente al Museo de la Memoria, y que nunca se manifestaron respecto al horrible genocidio llevado a cabo en el Sename durante los gobierno de Aylwin, Lagos, Frei, Bachelet, Piñera y de nuevo Bachelet.
Toda tortura y abuso palidece comparado con estas brutalidades porque las víctimas son completamente inocentes e indefensas, jamás empuñaron un arma contra nadie y nunca predicaron ni practicaron el odio. Lo peor, fueron muertos porque sus asesinos no asignaron ningún valor a sus débiles personas, a sus sufrimientos y ni a sus tristes destinos. Acá no hubo ideologías en pugna, revolucionarios llamando a quemar el país o utopías que imponer a sangre y fuego su Política de Rebelión Popular; solo inocencia, soledad, abandono.
La estrella de este genocidio: Estela Ortiz, amiga de Bachelet y conspicua ideóloga y activista de los Derechos Humanos, con su sueldo de $ 7.500.000 mensuales.
Soldados: estos son los jueces y verdugos de las FFAA, estos son los dueños de “la cultura” chilena, esta es la clase política a la que entregamos nuestra representación, esto es lo que hay que recordar con un Museo de la Memoria que blanquea sus fechorías y esta es la elite que dice liderar nuestro país.

Les propongo una reflexión: Ya que es un hecho que los partidos políticos y el Congreso son la base desde opera toda esta máquinaria repugnante y que también es innegable que su función “intermediadora” entre el pueblo y el gobierno hace años que dejó de ser tal, estas instituciones son apenas una excusa para lucrar en el proceso.
Hoy por hoy, la mejor y única manera de llegar al Gobierno para exigir el cumplimiento de sus promesas, es la presión directa a sus autoridades, es decir, llegar al Presidente via los Subsecretarios, el resto es música. Pero para llegar a esas autoridades es imprescindible ser capaz de plantear una amenaza que los obligue a escucharnos, es decir, un acto político que los fuerce a contestar o a actuar.
La creación de organizaciones sociales fuertes y con objetivos claros, lideradas con firmeza y sin recatos es una posible solución.
Si crees que es así, únete a nuestra Multigremial de las FFAA y fortalécenos con tu rabia y tu frustración.

El fracaso de la «Nueva» Derecha Chilena

Desde hace ya treinta años vivo en una comuna de la zona central poblada por chilenos comunes, gente corriente, “tradicional”. Sus habitantes son varios cientos de miles de personas que culturalmente viven, piensan, sienten y tienen necesidades en las antípodas de las de los políticos de la nueva derecha liberal que pulula por Santiago y sus alrededores sacando sesudas cuentas y elaborando complejos y sofisticados edificios intelectuales aprendidos en pos grados o impuestos por organismos internacionales.
El futuro de estos chilenos comunes está inextricablemente ligado a su sociedad: su familia, sus (anticuados) valores, su (obsoleta) familia, sus (modestas) aspiraciones materiales y sus (arcaicos y excluyentes) valores morales y más aun a sus (provincianas) costumbres y formas culturales.
Ellos están unidos a un entorno que no quieren ni pueden abandonar, a un territorio, clima, topografía, olores, flores, comida, rituales sociales y expresiones culturales que les gustan y no quieren cambiar.
Sienten que mediante los cambios que les están imponiendo les están construyendo un mundo que no entienden, no les gusta, los asusta y que, en realidad nadie ha podido explicarles de que se trata y como van a vivir en él. No tienen la posibilidad de irse a “otro Chile”, solo tienen éste. Están cansados, temerosos y ven como lo que les interesa, un modesto auto, una casa, educación para sus hijos, salud, seguridad física y estabilidad, no llega. Son ese gran número de personas que la izquierda ridiculiza como “los fachos pobres”porque no les interesa la revolución.
Los liberales globalizados, por su parte, “saben” lo que es bueno para todas las personas, pero no pretenden ni intentan (ni pueden) convencer a la gente común de que el mundo al que parecen dirigirse resultará bueno y mejor para ellos también.

Los iluminados están imponiendo sus ideas y sus preferencias. Decidieron lo que es bueno y lo que es malo, lo que es correcto y lo que no lo es y lo imponen con sus leyes y acuerdos de Starbuck. Son los que que alcanzaron la “liquidez” de Zigmunt Bauman, personas completamente libres de marcos y normas, que pueden cambiar su vida en la forma que quieran, si no lo pueden hacer en Chile, están en condiciones de irse a cualquier lugar del mundo en donde se sentirán perfectamente en sus casas, ya que llegarán a reunirse con sus pares en su mundo globalizado. Para ellos es lo mismo irse a Australia, Nigeria o Alemania. Ubi bene, ubi patria. No tienen ni quieren ninguna estructura de ningún tipo.

Educados en el Grange, Verbo Divino y otros colegios elegantes, con pos grados y doctorados en Harvard, MIT u otra universidad de Francia, Gran Bretaña o EEUU son ciudadanos del mundo. Con currículos parcialmente escritos en inglés y parla salpicada de expresiones en diversos idiomas. En condiciones de abandonar, en cualquier momento, su actual país de residencia (por ahora Chile). Están en condiciones de elegir su destino, el tipo de vida que quieran llevar, las oportunidades que quieran ofrecer a sus hijos y el estilo de vida que les acomode en cada momento. Son ciudadanos del mundo, está cómodos en cualquier parte, tienen redes sociales y profesionales en todas partes y no les asusta ni inquieta el desarraigo, ya que no tiene raíces. Han eliminado todo marco de referencia cultural o social nacional, y están ajustados al estilo de vida “internacional”.
No conocen la realidad nacional ni les interesa, excepto en cuanto a “saber” que es necesario su cambio y su pronta destrucción hasta sus cimientos, para incorporarla a la “globalización” cultural, social y política.
El pueblo chileno no los seguirá, porque en realidad no van a ninguna parte mas allá de sus caprichos personales. Es la siutiquería del nuevo intelectual rico.
Las aspiraciones y metas del chileno común son las que tenían los abuelos de los “globalizados”, que sus nietos ya consideran tan naturales y obvias que los lleva a despreciar a los que recién aspiran a ellas.

En realidad, nuestros liberales son extraterrestres que viven en Babia, recuerdan al Mapu, un “partido de ascensor” durante el gobierno marxista. De ascensor porque vivían en edificios y no en casas modestas como se usaba en esos años, eran poquitos y reunían solo a los del mismo edificio.

Tal vez lo mas pernicioso de este lote es su falta de principios o ser de los que aseguran que “estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.
Su estrategia comunicacional es adoptar posiciones extremas y llamativas, solo para llamar la atención, como la ley de identidad de género, del matrimonio igualitario o del aborto libre. La tesis de Hernán Larraín Matte en ese contexto fue “que sólo una agenda progresista en lo “valórico” le daría notoriedad mediática al partido”. Y tenía razón: esos temas entregan una presencia mediática mucho mayor que una agenda social. Pero son pocos los que consideran prioritarios esos temas. Este oportunismo contagió al papá del prócer de Evópoli que se les unió con entusiasmo: “Queremos gobernar incorporando a otros grupos que no están en Chile Vamos, porque así aseguramos mayoría en el Parlamento. Mayor razón para tener un criterio de mayor amplitud”.
Para acentuar su “Elitismo Mapucista” cancelaron su intento de ser un partido popular y pasaron a buscar una clientela mas a su medida entre los universitarios pirulos y los miembros jóvenes de la clase ABC-1.
La miseria moral de este grupo es tal que en su frenesí por conseguir un certificado de “honorabilidad” por parte de la izquierda controladora de los medios, han elegido a las FFAA y particularmente a sus prisioneros políticos como blanco para «hacer méritos». Por lo demás, si tienen lo que tienen y si pueden hacer lo que hacen, es porque los militares chilenos estuvieron en lo que estuvieron.

Cabe preguntarse, ¿una vez que Chile Vamos asegure la mayoría en el Congreso ¿qué van a hacer, cómo van a gobernar?, ¿volverán a sus antiguos “principios?, ¿seguirán con “los nuevos”?. Es el drama de tener principios de goma: es lo mismo que no tenerlos.
La intención de estos liberales dicen que es “armar un nuevo partido de derecha que deje atrás las trancas de la dictadura”. Si tiene trancas con Pinochet y los militares, vayan a un siquiatra. En política lo que cuenta es tener historia, recorrido, consistencia, solidez doctrinaria y lealtad con sus seguidores.

CHILE: DERECHOS HUMANOS AL ESTILO PIÑERA.

Esta columna es errónea de comienzo a fin; se aparta de lo políticamente correcto; recuerda verdades desagradables que se han escamoteado de la vista del público; revisa prejuicios y odios que unen a moros y cristianos contra los militares chilenos y recuerda traiciones entre los políticos conjurados, en fin esto es algo que no debería ser escrito sino mantenido en los recovecos de la desmemoria selectiva de la clase política de Chile.

El Sargento de Carabineros Sr. Leonidas Bustos ha muerto de neumonía no tratada, a los 87 años de edad, prisionero en Punta Peuco, lugar al que fue arrastrado por la Justicia Chilena, desde la modesta casita en que vivía al cuidado de sus hijos, gravemente enfermo, para ser encarcelado y muerto.

¿Por qué este odio?. Es por una cadena de hechos políticos desencadenados por los partidos políticos de la izquierda y la derecha que involucraron a los militares chilenos a partir de 1970, contra su voluntad y haciendo uso de todo tipo presiones. Y que resolvieron en negociaciones entre ellos una vez que pudieron regresar al poder.

Brevemente: la izquierda – Allende- ganó la presidencia por un modesto tercio de los votos y pretendió hacer una revolución como la de Chávez. Llevaron al país a la ruina económica y el caos político. Cuando el desastre fue evidente trataron de hacer un golpe de estado con trabajadores ingenuos al mando de políticos irresponsables del PS (Altamirano, Garretón y otros). El gobierno de Allende aterrorizado obligó a los Altos Mandos de las FFAA a asumir los ministerios mas críticos para que salvaran su gobierno. La DC y la derecha aplaudieron.
El PS precipitó la crisis con el provocativo discurso de Carlos Altamirano del 9 de septiembre de 1973 declarando la guerra a las FFAA y a Chile.

Llegó la crisis. Todos arrancaron, los socialistas principales responsables, mas rápido que nadie; Allende se suicidó, Altamirano arrancó a perderse, el PC no pudo maniobrar la situación y debió arreglárselas solo. Los trabajadores que se habían creído el cuento de la revolución buscaron las armas y estas no existían, los jefes tampoco.

Los exilios fueron por clases (mal que mal los marxistas son expertos en lucha de clases) los mas elegantes a Italia y Francia; los mas modestos a Yugoslavia y otros países del Europa del Este. Los comunistas a Alemania Oriental, donde fueron divididos –de nuevo- según clases, los mas altos a universidades y centros de estudios, los mas modestos a fábricas de pernos y tuercas.

Se inició “la resistencia”. Según la pluma de un autor comunista: “tanto en el plano interno como externo, el PCCh durante los primeros años de la dictadura, emitió constantes declaraciones y manifiestos llamando a la ‘unidad antifascista’, es decir, la unión de todas las agrupaciones democráticas en contra la dictadura. Especialmente se buscaba lograr un actuar conjunto con la Democracia Cristiana”. La habitual tibieza de los demócrata cristianos dejó esta propuesta sin respuesta, por lo demás aun esperaban que la Junta Militar les entregara el gobierno a ellos, a Frei en concreto.

El 3 de septiembre de 1980, a través de un discurso transmitido por Radio Moscú, Luis Corvalán anunció a Chile y al mundo, que el PCCh iniciaba la guerra contra el Gobierno Militar.
“Se debe partir afirmando que el FPMR fue una estructura paramilitar del Partido Comunista chileno. En tanto como iniciativa política y fuerza práctica, fue uno de los elementos que constituyeron la Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM), impulsada por los comunistas, que se había iniciado con el reingreso de dirigentes desde el exterior encabezados por Gladys Marín desde febrero de 1978”.
“Así, el contexto social y político de las protestas, permitirá el desarrollo, masificación y legitimación de diversas formas de luchas, incluida la lucha armada y las expresiones de violencia política popular, incorporando de esta forma, nuevas prácticas y concepciones de lucha a los tradicionales repertorios del movimiento popular”.
“En este escenario, las acciones armadas en contra de la dictadura como ataques a cuarteles militares y policiales, los sabotajes, voladuras de torres y líneas férreas, ajusticiamientos a miembros de los cuerpos de seguridad, secuestros, recuperaciones (robo) de dinero, armas y comida; los copamientos territoriales, las emboscadas y las propagandas armadas, así como las actividades milicianas relacionadas con la autodefensa de masas, se incrementaron e intensificaron notablemente, por lo menos hasta fines de la dictadura”.

La pretensión de inefable Sr. Rettig de establecer que en Chile no hubo guerra es solo una expresión mas del uso impúdico del lenguaje jurídico para hacer política sin decencia.

En abril de 1979 se hizo oficial el quiebre del Partido Socialista en dos corrientes, una encabezada por Carlos Altamirano (los después llamados ‘renovados’) y la otra por Clodomiro Almeyda. Ganaron los socialistas renovados y otros tránsfugas que asociados con la Democracia Cristiana optaron por una salida consensuada y negociada con el Gobierno Militar, dejando a los Comunistas fuera del futuro gobierno, luchando solos. Una vez mas el PC fue vencido, se rindieron y plegaron sus banderas en completa derrota.

Aquí comienza la maniobra de la Democracia Cristiana que encabezó el movimiento político para hacerse del poder, mentir a los militares, emboscarlos y traicionarlos.
La idea la explica Edgardo Boeninguer, cerebro de la estratagema: “hubo acuerdo en estimar que el mero hecho de asumir la presidencia .. generaría una situación que nueva y distinta por si misma constituiría un cambio de la estructura de poder y desencadenaría un proceso acumulativo que produciría sucesivas alteraciones en la correlación de fuerzas políticas a favor de la coalición gobernante”.
“La primera tarea de la transición era lograr el completo y total retorno de las FFAA a sus cuarteles”.
“El objetivo primario se logró con mayor facilidad y prontitud de lo esperado. Se impuso (entre los militares) la tradición de dependencia y el respeto por la figura del presidente de la República, el constitucionalismo militar y su estricto apego a las jerarquías”.

La investigación y condena de los delitos contra los Derechos Humanos se apoyó “en la viga maestra – creación personal del Presidente Aylwin” – que se concretaría en las Leyes Cumplido que dejaron a las FFAA privadas de las garantía procesales comunes para los chilenos y sujetos a procedimientos ad – hoc y “por último, la Comisión Rettig fue complementada por una intensa presión política y de los juristas del mundo de la Concertación que hizo suya el Presidente, en el sentido que la Ley de Amnistía no impedía la investigación de los delito”. … y la puñalada final de Aylwin: “Una carta formal del Presidente a la Corte Suprema invocando esta tesis jurídica dio lugar a que fuera conocida como la doctrina Aylwin, la que con el tiempo, ejerció considerable influencia sobre los tribunales, … En los años siguientes el criterio judicial sobre la materia fue oscilando, en alguna medida en función de las sensibilidades políticas al respecto”.

En breve, el apego a valores que los militares consideran virtudes ciudadanas como el respeto al Presidente, a la Constitución y a las Jerarquías fue su debilidad que abrió paso a abusos crecientes que concluyeron en su humillación, encarcelamiento y discriminación.
Los políticos vencieron a los militares, los envolvieron en su palabrería y leguleyadas y abusaron de su buena fe. Un caso patético es el del general Cheyre.

La primera esperanza de justicia por parte de los militares la constituyó el Gobierno de Sebastián Piñera, que desconociendo promesas exigidas por escrito – su credibilidad ya era escuálida- cerró el Penal Cordillera en medio de un despliegue periodístico-publicitario, inventó la categoría de los “cómplices pasivos” para ganar la superioridad moral sobre sus socios de la UDI e incumplió por completo sus compromisos de honor, y luego la segunda presidencia de la misma persona, en que los militares en retiro y sus relaciones votaron por él luego de tenerlo en vilo hasta la segunda vuelta electoral, solo para ser traicionados nuevamente.

Este es el escenario en que el Sargento de Carabineros Sr. Leonidas Bustos tuvo que actuar, en que fue juzgado, condenado y escarnecido.

Juzgue usted hasta donde puede ser responsable o culpable. Le pido que considere como es posible que los líderes que crearon el conflicto, lo alimentaron, se beneficiaron de él y lo resolvieron negociando entre ellos, no paguen nada y se sitúen como observadores, jueces y verdugos.

¿Por qué será que los grandes culpables siempre quedan impunes?

NOTA: Las frases y párrafos entre comillas son documentos formales de miembros del Partido Comunista, no los identifico para no avergonzarlos.

Las deudas del PS con el PC

El 9 de septiembre de 1973, siendo presidente Salvador Allende y José Tohá Ministro de Defensa, el senador socialista Carlos Altamirano, ante una multitud anunció: “A nuestro juicio, compañeros, el golpe reaccionario se ataja golpeando al golpe. No se ataja conciliando con los sediciosos. El golpe no se combate con diálogos. El golpe se aplasta con la fuerza de los trabajadores, con la fuerza del pueblo, con la organización de la clase obrera, con los comandos comunales, con los cordones industriales, con los consejos campesinos. Hemos oído aquí gritos de «crear, crear, poder popular», porque el pueblo así lo ha comprendido. La guerra civil en que se encuentra empeñada la reacción, estimulada, apoyada, financiada y sustentada por el imperialismo norteamericano, se ataja sólo creando un verdadero poder popular. El compañero Allende no traicionará, compañeros, dará su vida si es necesario en la defensa de este proceso”.

Este discurso fue la culminación del enfrentamiento político -teórico y práctico- entre el Partido Comunista (PC) y el Partido Socialista (PS), teniendo a Allende como fiel de la balanza o como violinista en el tejado.
El PC, fiel seguidor de las directivas de Moscú, intentaba una revolución a partir de la conquista política del poder; sin alterar el proceso de la “distensión” a nivel de la Guerra Fría y sin unirse a la vía violenta del castrismo; el PS por su lado, estaba obnubilado por la “gesta” de Fidel Castro y sus barbudos, soñaba con la conquista violenta del poder, y Allende por su parte quería conjugar lo imposible: la vía pacifica de Moscú, sin ceder el puesto de líder revolucionario continental a Fidel Castro.

La incesante “agudización de las contradicciones” por parte del PS estaba arrinconando al PC, el ambiente de odio en la sociedad chilena era insoportable. La crisis económica y el conflicto social llevaron al PS a la convicción de que “la vía institucional” era inviable. El PS decía tener todo listo, los “cordones industriales” pertrechados y organizados, las FFAA adecuadamente “infiltradas” por sus agentes y simpatizantes, el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) aseguraba controlar amplias extensiones territoriales populares.
El 11 de septiembre se desató la guerra, los líderes de izquierda huyeron a perderse, algunos despistados buscaron las armas y no las encontraron, los dirigentes no dieron la cara. Allende se suicidó. Altamirano huyó.

Los militares habían comprado el cuento de la lucha armada y se habían preparado concienzudamente, fueron a la guerra con todo, a ganar. La debilidad de la resistencia fue una sorpresa grata pero difícil de creer de buenas a primeras. La parte mas difícil fue tomar el control del Estado que había sido copado por individuos y organizaciones mas o menos anárquicas y autónomas. Miles de activistas fanáticos controlaban todo, en todas partes.
El PS corrió a asilarse a las embajadas y el PC recibió la parte mas fuerte del impacto. Sus militantes quedaron abandonados, algunos resistieron, la mayoría fue capturada y encerrada, clasificada, en parte liberada y en parte enviada a detención.
En el caos reinante era imposible saber quien era quien y que papel jugaba cada cual en el régimen de la Unidad Popular. En realidad ni el Gobierno de Allende sabía que pasaba en Chile.

Este feroz fracaso, es el primero de los varios golpes que el PC recibió por culpa de la irresponsabilidad de los líderes del PS, que impusieron a Allende una lucha armada que dijeron ser capaces de ganar y en la cual fueron derrotados sin siquiera combatir.

Después vino la derrota del MIR que, sin hacerse cargo de su propia incapacidad, lanzó una heroica proclama: “El MIR no se asila”. Muy pronto, Enríquez y los miembros de la dirección del MIR comprobaron que carecían de la preparación y de los elementos necesarios para emprender una resistencia armada. Tampoco sabían que de sus propias filas saldrían hombres y mujeres que los delatarían. Tras algunos enfrentamientos, los combatientes revolucionarios también huyeron. Con el tiempo terminaron transformados en píos mártires perseguidos por sus ideas y sus perseguidores militares convertidos en delincuentes y asesinos malvados.
Desde fines de los años ´60 el PC había iniciado la formación de varios cientos de oficiales militares profesionales en la URRS, Bulgaria, Rumania, Cuba y Alemania Oriental que se desempeñaron en diferentes cargos en esos países mas Nicaragua y El Salvador (Brigada Internacional Simón Bolívar). En 1977, comprobada la derrota política y militar en Chile, el PC llevó a cabo un giro estratégico radical: se aproximó a Fidel Castro, adoptó la lucha armada como instrumento para el derrocamiento del Gobierno Militar y la implantación de la Revolución en Chile. Comenzó reuniendo a sus militares y a sumar a los egresados de las nuevas promociones, proceso que culminó el 3 de septiembre de 1980, en que Luis Corvalán a través de un discurso transmitido por Radio Moscú, anunció a Chile y al mundo, que el PCCh adoptaba una estrategia de Rebelión Popular de Masas para iniciar la “sublevación nacional” como vía al “establecimiento del socialismo”. La guerra contra el gobierno de Chile.
No está claro quienes ni como impusieron este cambio de estrategia pero el PC comenzó a aplicarlo enérgicamente en Chile mediante el “trabajo militar de masas” (TMM), consistente en entrenamiento paramilitar orientado a atentados menores, tales como bombas en postes de alumbrado y de teléfonos, bombas de ruido en dependencias públicas, boicots, sabotajes, propaganda armada, disturbios callejeros, barricadas y subversión en las FFAA, incluyendo la venta subsidiada de drogas a la salida de los cuarteles. Un paso crítico fue la creación del ala militar del PC, el Frente Manuel Rodríguez.
En el intertanto, y desde fines de los ´70 venía haciéndose claro que el apoyo de Fidel a los revolucionarios latinoamericanos no era desinteresado, en realidad, en el ambiente político que se vivía entre la URRS y EEUU, las guerrillas en Sudamérica ayudaban a Fidel a pasar desapercibido y desviaban la atención mundial, desde su isla y su revolución fracasada, hacia otros objetivos.
El PC chileno, se cambió al carro militarista justo cuando la vía violenta dejaba de ser viable. En este contexto, los socialista exiliados en Europa comenzaban su conversión hacia la “vía institucional”, conocida en nuestro país como la “renovación socialista”. Y … los Comunistas volvieron a ser abandonados por el PS que comenzaron solos la lucha contra el Gobierno Militar.
En 1984 las fuerzas de seguridad del Gobierno Militar golpearon duramente al PC, primero con la captura del cargamento de armas en Carrizal Bajo y luego haciendo fracasar el atentado contra el Presidente Pinochet. La reacción del gobierno fue drástica. Los comunistas quedaron aislados y en cuestión de semanas decidieron un brusco giro estratégico, optando por desmantelar al FPMR antes del término de ese año. Esta parte de la batalla resultó con abundantes bajas entre las fuerzas del PC, provocando fuertes crisis en el MIR (división y posterior atomización) y en el Partido Comunista (desgajamientos y debilitamiento).
Y la puñalada final en palabras de un prócer PC: “La llamada estrategia de “concertación” fue plenamente exitosa: consiguió que la dictadura concentrara su represión sobre el ala revolucionaria de la oposición democrática (el PC) y aceptara negociar con el ala concertacionista. Logró dividir a la izquierda y atraer a la “renovación socialista” al proceso negociador, concitar las esperanzas democráticas y el respaldo pasivo de una amplia masa ciudadana, negociar con los militares y la derecha el proceso de transición a un régimen civil que bajo la formalidad de procedimientos democráticos (elecciones, división de poderes, partidos políticos) asegurara la continuidad de la misma economía neoliberal al servicio de los grandes empresarios, la coadministración entre la Alianza y la Concertación de la institucionalidad política (candados constitucionales, binominal), el control monopólico de los medios de comunicación y reproducción cultural, el papel de las FFAA como garantes de la gobernabilidad institucional, y la impunidad y olvido de la responsabilidad dictatorial”.

En breve la derrota total.

Conquistado el gobierno, llegó la hora del pago de la Concertación al PC permitiendo y alentando su venganza contra las FFAA, para lo cual Aylwin armó el entramado de las “Leyes Cumplido” y, en ausencia de acceso del PC al saqueo del estado, dar compensaciones pecuniaria inagotables para sus combatientes y simpatizantes (ahora “mártires” y “gente que pensaba distinto”).

El ex Ministro Edgardo Boeninger, creador de la estrategia de la DC para ganar el plebiscito de 1988, cerebro de la transición, creador la Concertación y ministro de la Secretaría General de la Presidencia de Aylwin describe fría y crudamente esta maniobra que, aprovechando la debilidad militar paralizados por “la tradición de dependencia y de respeto por la figura del Presidente de la República, el constitucionalismo militar y el estricto apego a las jerarquías”, para someterlos, desconocer los acuerdos, crear legislaciones especiales y procedimientos judiciales ad-hoc para arrastrarlos a los tribunales a recibir los castigos impuestos por un Poder Judicial bajo el control de la Concertación.

La pregunta clave, ¿adónde llegará esto?, porque hasta ahora, los gobiernos se limitan a esperar que no se hable del problema político – militar y que ojalá no estalle durante su período, y así va medio siglo.

Este blog continúa con “la Cossa Nostra» – La Izquierda y La Derecha Unidas».g>

ESTRATEGIA DE EVO MORALES Lo que viene en un mes mas

La situación de Bolivia y del mismo Morales es compleja; en Bolivia hay personas que piensan que Chile está en un callejón sin salida porque no tiene la capacidad económica ni política para desechar sus exigencias; porque no podría usar su superioridad militar; y que como Bolivia no cejará en sus demandas, solo le queda negociar y buscar una forma de satisfacerlas.
Otros creen que Chile no les dará nada, que es muy dudoso que un acceso soberano sea conveniente para sus negocios y temen que el puerto propio se transforme en un tráfico descontrolado de cocaína.
Desde otra perspectiva, los partidarios de Morales piensan que la Haya al darles la razón declarándose competente para ver el caso, convirtió a Evo en un líder para-histórico, salvador de la patria, padre del Estado Plurinacional, indiscutible e insustituible, que continuará para siempre en el gobierno.
Sin embargo, el 21 F del 2016 la mayoría de los bolivianos dijeron No a la reelección de Morales y aunque éste ha gastado millones en propaganda y medidas populistas, no logra remontar en las encuestas; incluso el ex – presidente Meza, portavoz y cara mediática de su campaña internacional se transformó en su mas feroz enemigo. Sus socios del Foro de Sao Paulo han caído en desgracia y el mismo Morales está solo. Le queda Bergoglio, el pro indígena impredecible, ya muy debilitado.

Pareciera entonces que por si o por no, el epílogo pasará por una negociación de Chile con un Evo Morales agonizando por obtener cualquier cosa que parezca o pueda simular un triunfo.

Dado que lo que Evo busca en lo inmediato, es obtener un efecto electoral y, en el mediano y largo plazo, mejorar su posición para nuevas y reiteradas exigencias a Chile, es probable que sus propuestas iniciales sean pragmáticas, graduales, pero que podrán cambiar en cualquier momento y en cualquier dirección.

SOCIALIZACIÓN DE LA SITUACIÓN EN LA CIUDADANÍA NACIONAL, ANTES DEL FALLO.
Esta negociación se inicia tras un larga y tormentosa relación del gobierno de Morales con Chile y nuestro gobierno deberá preparar a la ciudadanía para un período de tensión, dando las informaciones necesarias para socializar su estrategia. Algunas ideas:
– Cualquier negociación se entiende como una continuación de la “Agenda de los 13 puntos”, suspendida por Bolivia.
– Chile no entregará territorio, mar ni soberanía de ninguna especie a Bolivia.
– Por lo anterior, Perú no tiene cabida en ellas.
– Esta es una negociación bilateral, por lo que no hay espacio para “acompañantes”, “facilitadores” ni menos “mediadores”.
– Ya que lo mas importante para Morales es que la “negociación” continúe hasta después de su eventual reelección, Chile debería establecer fechas de inicio y de término.
– Su comienzo es un momento adecuado para salir del Pacto de Bogotá. En efecto, ya que el pleito continuará eternamente, es mejor cerrar esta vulnerabilidad, enviando, simultáneamente, una señal firme a Bolivia antes del inicio de cualquier contacto formal.
– Chile no mezclará esta negociación con otros pleitos, como el del Silala o el Lauca.
– Prevenir una campaña mediática Boliviana en Chile en apoyo a sus peticiones y acotar decididamente la acción de sus representantes políticos y mediáticos en Chile. Controlar el ingreso de subvenciones, aportes y financiamiento de actividades “académicas”, “sociales” o de cualquier tipo, por parte del gobierno Boliviano.
– Establecer que Chile no hará ninguna propuesta, ya que su posición es clara y única. Bolivia debe comenzar señalando con precisión que es lo que pide.
– Señalar que dada la situación de ilegitimidad política de Morales, su representatividad es débil y puede ser desconocida por un gobierno posterior, por lo que lo que cualquier cosa que se acuerde deberá ser refrendada por plebiscito en ambos países, aunque sea un asunto muy menor en un área administrativa.

ESTRATEGIA NEGOCIADORA DE BOLIVIA
Como lo decía en otras columnas anteriores, la estrategia negociadora boliviana apuntará a:
– No dejar que Chile de por cerradas las negociaciones. Intentará retenerlo en la mesa a cualquier precio.
– Potenciar su campaña mediática a nivel regional y global para mantener el interés y respaldo internacional.
– Que Chile sea quien proponga salidas y arreglos. Bolivia no es capaz de proponer nada concreto, no hay acuerdo respecto a que pedir y menos a que ofrecer en compensación. Bolivia rechazará todo dejando siempre una puerta abierta para tratar de obtener algo mayor.
– Tratará de introducir otras reclamaciones –los ríos Silala y Lauca- como posibles “compensaciones”
– Si la negociación que incluya soberanía se ve imposible, optará por obtener algún tipo de presencia estatal boliviana en territorio chileno. En cualquier caso, de ampliar sustantivamente sus beneficios de tránsito y presencia en territorio chileno. De transformar los beneficios concedidos por Chile, en “reconocimiento” de los abusos y culpas chilenas.
– Que el conflicto y sus reclamaciones queden abiertas para posteriores peticiones.

ESTRATEGIA NEGOCIADORA DE CHILE
Es posible que la CIJ falle señalando que Chile debe negociar con Bolivia un acceso al Océano Pacífico, de buena fe y dentro de un «plazo razonable» y dado que la Corte ya señaló que no está entre sus competencias disponer un “resultado” de la negociación, este debería surgir de la negociación misma. Es decir, se trata de una negociación sin destino.
En toda situación de conflicto internacional es fundamental identificar con claridad la causa basal del enfrentamiento y cual es la situación final que cada parte quiere que quede establecida al término del mismo. Chile pretende establecer una relación de convivencia mutuamente conveniente con Bolivia dentro de limites territoriales definidos, respetados y no cuestionados, en conformidad a los tratados vigentes. Los fundamentos esgrimidos por Bolivia en el presente pleito, confirma que hacer ofertas, aceptar conversaciones y escuchar peticiones, al margen de los tratados vigentes es un error. En este sentido, la relación con Bolivia, de aquí en mas, debe ser, siempre, abierta, pública, de cara a la sociedad chilena y firmemente apegada a los acuerdos y tratados en vigencia.
Bolivia nunca ha asumido sus compromisos en forma duradera ni definitiva, el próximo gobierno se sentirá, al igual que Morales, en condiciones de desconocer todo lo negociado y acordado, entonces, ¿qué sentido tiene hacerlo?.
Su mentalidad cultural determina sucesivos reinicios de los procesos, como un amanecer sucede a la noche anterior. Mientras no haya instituciones estables y lógicas comprensibles para nosotros, no se puede acordar con Bolivia nada que dure mas allá de la permanencia en el cargo de quien lo firme. Para Chile entonces el problema parece ser imponer y mantener su negativa a toda cesión territorial, permanentemente, en el corto, mediano y largo plazo apoyándose fundamentalmente en su estrategia tradicional: intangibilidad de los tratados y capacidad de disuasión creíble, sin cejar en los esfuerzos por mostrarle a los gobiernos y al pueblo boliviano que un acuerdo de amistad y cooperación es una alternativa siempre abierta y definitivamente mas conveniente para ambas partes.
Que las elites y la ciudadanía boliviana acepten que no les conviene desafiar a Chile y que, por el contrario, nuestro país puede ser un apoyo estable, macizo y confiable para su desarrollo.

Sintetizando los elementos mas relevantes de una estrategia como la descrita:
-Buscamos una relación de cooperación y amistad con Bolivia. De desarrollo y prosperidad en asociación. De largo plazo y mutuamente beneficiosa a sus respectivos intereses.
– Chile no entregará soberanía, de ningún tipo y de ninguna forma y toda conversación bilateral comenzará y concluirá respetando esta decisión.
– Los tratados vigentes no serán cambiados ni irrespetados. Chile no hará proposiciones, Bolivia deberá plantear lo que le parezca conveniente dentro de los limites señalados y Chile aceptará o rechazará.
– Chile no acepta mediadores, acompañantes ni facilitadores de ningún tipo. El problema es y será manejado en forma exclusivamente bilateral.
– Chile se reserva el derecho a defenderse activamente de todo tipo de acciones en su contra: a defender su honor y buen nombre, a defenderse de ataque formales e informales, abiertos y encubiertos, políticos y económicos, llevados a cabo por organizaciones del Estado Boliviano o de organizaciones de cualquier tipo que actúen desde territorio Boliviano.
– El ingreso o la acción a distancia de fuerzas militares, paramilitares o civiles armadas desde Bolivia a territorio nacional será considerado casus – belli.
– Chile se marginará del Pacto de Bogotá, decidiendo libremente y caso a caso si es en el futuro, opta por someter algún pleito a la Corte Internacional de Justicia.

Morales odia y envidia a Chile, nada de lo que diga tiene ningún valor, estamos negociando con un mentiroso y desconformado cerebral.

MINISTERIO DE DEFENSA FALTA DE DIRECCIÓN Y LIDERAZGO

Durante la campaña presidencial, el comando de Piñera publicó un documento que contenía el “Programa de Gobierno 2018 -2022 – Construyendo tiempos mejores para un Chile seguro y en paz para progresar y vivir tranquilos”. En las páginas 159 y 160 desarrolla su proyecto político para la defensa delineando las ideas generales del rol y característica de las FFAA en su gobierno y concluye con la enumeración de los 10 principales Objetivos para materializar esas ideas.
El Ministro de Defensa en su exposición del 2 de abril de 2018 en la inauguración del Año Académico Militar, redujo esos 10 objetivos a 3 prioridades:
1.- Desarrollar la Política de Defensa y la Política Militar, con un sustancial avance en ciberdefensa.
2.- Reemplazar la Ley Reservada del Cobre por un mecanismo de financiamiento estable y plurianual.
3.- Modernizar la carrera militar, aprovechando la formación del personal activo, considerando que pasa a retiro personal altamente calificado y con capacidades.
Por último, el Presidente Piñera, en su alocución con motivo de la Cuenta Pública el 1º de Junio de 2018, señaló 4 prioridades para la defensa:
1.- Desarrollar una “política militar y de defensa que les asegure (a las FFAA) una adecuada capacidad de disuasión para proteger nuestros intereses y soberanía”.
2.- Fuerzas Armadas multivalentes, “que integren mejor sus tres ramas, aumentando así su eficiencia, eficacia y aporte al país en tiempos de paz”.
3.- “Cambio en la forma de financiamiento de las adquisiciones y mantenimiento de nuestro potencial bélico, reemplazando la actual Ley Reservada del Cobre por un sistema plurianual y con un fondo especial para enfrentar eventualidades.
4.- “Modernizar y extender la carrera militar, de forma de utilizar con mayor eficiencia su valioso recurso humano, hacerlo más coherente con las necesidades de la defensa nacional y contener el costo previsional”.
Considerar que lo mas cercano a un compromiso político es lo expresado por Piñera, aun cuando es limitado y políticamente modesto.
En efecto, la primera prioridad es la constatación de una necesidad tan amplia e indeterminada que en realidad no significa nada. Es como decir que habría que desarrollar una política de salud que permita que los chilenos estén saludables. Por lo demás, la disuasión es nacional, no solo de las FFAA.
La segunda, lo de las “Fuerzas Armadas multivalentes” es una repetición deslavada de la política de la Concertación de “democratizar” a las FFAA, antes de haber explicado que es exactamente lo que quieren y cuales son los objetivos concretos y cuantificables que materializan esas ideas.
En este sentido parece insistir en el modelo de la fallida “modernización” de las FFAA de España, del Pacto del Escorial y la negociación de Cheyre.
La tercera es la reiteración de una necesidad que viene repitiéndose desde el término del Gobierno Militar y respecto a la cual ya existe un proyecto en el Congreso cuya materialización no es ni tan segura ni tan eficaz mientras el Gobierno no tenga mayoría en ambas cámaras. Este compromiso tiene otra dificultad de la cual ni el Gobierno ni la Oposición han tomado nota: hacer este cambio implica disponer de una estructura ministerial con la organización y capital humano capaz de manejar eficaz y racionalmente los recursos que se le asignen. Hoy estamos muy lejos de ello y este déficit no está siendo enfrentado como una necesidad crítica.
La cuarta es el mundo al revés, no se diseña una carrera profesional para aprovechar “al valioso capital humano que pasa a retiro al completar su carrera”, sino para proveer y mantener en las FFAA al mejor recurso humano posible.
Hoy, mas aun mañana, la carrera militar es una carrera de media vida para mas y mas militares y eso produce componentes que los que diseñaron la actual carrera ni soñaron.
Podemos concluir que hasta el momento no es posible distinguir una agenda de defensa y que el ministro de Defensa no ha marcado ni agenda ni centro de gravedad alguno para su política. Solo dos modestas actividades: El acuerdo con la Contraloría para mejorar el control interno de las finanzas de las FFAA que no es obra del ministro sino que ya estaba en operación desde antes de su llegada y fue armado entre los CC en JJ y el Contralor, arreglo que, por lo demás, deja al Ministro de Defensa, otra vez, al margen de sus responsabilidades. La otra actividad fue un ceremonia de firma de un convenio educacional para evitar el abuso contra las mujeres en las FFAA y a defender sus derechos, coronado por la designación de tres jóvenes oficiales femeninas en una estructura que informa directamente al Ministro, saltándose la cadena de mando en forma aparentemente ilegal y seguramente ineficaz y atentatoria contra la responsabilidad de los mandos. El resto han sido viajes, visitas y conocimiento de unidades, todas muy interesantes y útiles, pero que claramente no configuran agenda ministerial.
La “relación civil militar” sigue deteriorándose ante la ausencia de dirección y liderazgo político del Gobierno y ya sabemos que “sembrar vientos cosecha tempestades”.
Sigue habiendo una zona gris entre las atribuciones presidenciales y los estados de excepción constitucional –como la citación de Bachelet a los Directores de Inteligencia de las FFAA para disponerles la investigación de la coordinación de incendios forestales mediante las redes sociales-; tampoco hay cambios en la pasividad del ministerio en la conducción de la Defensa y el exceso de escalones de mando que diluyen las responsabilidades y generan interminables y paralizantes luchas burocráticas. La ley del Ministerio de Defensa sigue dejando al Ministro fuera de la cadena de mando militar y proporcionándole una posición muy cómoda y vistosa pero sin ninguna responsabilidad ni poder real. Un adorno.
En breve. No hay política de defensa y definitivamente la gestión administrativa, siendo importante, no satisface lo básico: establecer para qué están las FFAA de Chile al comienzo del siglo XXI; cual es el rol de las FFAA en la estructura de gestión del Estado y qué es lo que el Gobierno quiere hacer con ellas; cuales son las capacidades requeridas; conciliar deseos con realidades económicas … y sobre todo, hacer al Ministro de Defensa responsable integral de su Ministerio.
Las tareas por cumplir son tan obvias y han sido tan reiteradamente enunciadas que es imposible seguir postergándolas sin hacer “algo” al respecto.
Dada la estructura del ministerio y la baja calidad de muchos de sus ejecutivos es una tarea difícil, pero que no puede seguir postergándose.
Se requiere dirección, liderazgo y agenda, reales.

ISRAEL – EEUU: La brutal amistad

A finales del siglo XIX surgió el movimiento sionista que defendía el establecimiento de los judíos en Israel. Algunos judíos emigraron a palestina después de la Primera Guerra Mundial. Al término de la Segunda Guerra Mundial esta migración aumentó en forma significativa.
Con el estímulo de la conmoción causada por el Holocausto, la comunidad internacional a través de las Naciones Unidas, aprobó la partición en mitades del territorio de lo que había sido el mandato británico en Palestina: una parte judía y una parte árabe.
Con esto el mundo resolvió su problema de conciencia por la pasividad ante el histórico antisemitismo europeo. Los británicos también se alegraron de deshacerse del feroz terrorismo judío en palestina capitaneado Menahem Begin, que mas tarde sería Primer Ministro de Israel.
Los palestinos obviamente no lo aceptaron y en 1948 trataron de resistirse a la partición; fueron derrotados por los israelíes que expulsaron a un gran número de ellos hacia Jordania, Siria, Líbano, Egipto, Gaza y hacia diversas partes del mundo, en una diáspora violenta y forzosa.
Francia y Gran Bretaña fueron expulsados de Medio Oriente por las nuevas potencias globales, EEUU y la Unión Soviética, después de su fallida toma del Canal de Suez en 1956.

A partir de entonces EEUU apadrinó a Israel para representar sus intereses en la región y la Unión Soviética hizo lo mismo con Egipto y Siria. Hay que recordar que ambos países mas Irak conformaban la República Árabe Unida, que constituyó el primer ensayo de gobierno moderno, laico y democrático en Medio Oriente. Así, los árabes fueron empujados a los brazos de los soviéticos y pasaron a constituir el principal escenario de la Guerra Fría.

Israel por su parte recolectó miles de personas educadas en el mundo occidental y conformó un estado moderno, estable y -con la irrestricta ayuda norteamericana- militarmente fuerte.

Los palestinos que permanecieron, desperdigados en campos de concentración en la misma Palestina, en Líbano, Jordania y Gaza, carentes de tradición y cultura política al estilo occidental, fueron condenados a la anarquía, la miseria y la humillación continua, refugiándose en líderes terroristas -venales e incapaces- que solo aportaron mas sufrimiento a su gente y dieron pie a la descalificación política, moral y comunicacional del pueblo palestino frente a la opinión pública mundial, que llegó a igualar palestino y terrorista.
Durante 70 años siguientes, apoyados en el desprestigio y la caricatura, Palestina se enfrentó a Israel siendo siempre el socio menor de coaliciones con otros estados que perseguían sus propios intereses –la Unión Soviética, Egipto, Arabia Saudita y otros- siendo vencida una y otra vez y pagando la parte mas onerosa del precio de cada derrota.

Desde esos años, hasta hoy día, EEUU continuó apoyando sucesivamente las guerras llevadas a cabo para la destrucción política y económica de Egipto, Irak, Siria y actualmente Irán, en una constante expansión para acercar a Israel a sus aspiraciones presuntamente bíblicas: establecer un estado judío desde el río Nilo hasta el Eufrates, representado en su bandera con las dos franjas celestes.

El reciente ataque a Siria, en represalia a un presunto ataque químico que hasta el día de hoy no se confirmó, tan falso como las inexistentes armas de destrucción masiva usadas como excusa para atacar a Irak, destruir al gobierno de Sadam Hussein y reemplazarlo por la anarquía y la miseria, es sin duda un precalentamiento para el futuro ataque preventivo a Irán, que ya se discute en los círculos militares y políticos en Israel.

La alianza política y estratégica entre Israel y los EEUU se ha mantenido con períodos de mayores y menores exigencias políticas y morales, pero no han cesado en ningún momento.

La actual coincidencia de personajes como el presidente de los EEUU Donald Trump y Benjamin Netanyahu, Primer Ministro de Israel, conforma la mas brutal amistad internacional desde Hitler y Stalin y es la peor culminación posible del autoritarismo, racismo y desprecio a la comunidad internacional y sin duda, la mas insolente, abusiva e innecesaria bofetada al pueblo palestino.

El intercambio de tuits entre ambos mandatarios muestra el nivel en que funciona esta alianza: “Presidente Trump, al reconocer la historia, ha hecho historia. Israel no puede tener mejor amigo en el mundo», proclamó este lunes Netanyahu. «¡Gran día para Israel. Enhorabuena!», tuiteó Trump.

60 muertos, 1.200 heridos por armas de fuego, francotiradores asesinando selectiva y personalmente a “blancos» elegidos al arbitrio de un francotirador militar judío, entre los manifestantes civiles palestinos, muestra el fondo del estanque de la decencia. Siendo joven vi una película que mostraba a un oficial nazi acodado a un ventana que disparaba y aterrorizaba a prisioneros judíos en un campo de concentración matándolos selectivamente bajo criterios que solo él conocía, en forma implacable y mortal. Me dio un asco inolvidable, pero ahora vemos a un descendiente de esas víctimas practicando el mismo juego sádico.

¿Cómo es que la ciudadanía israelí no se sorprende?, ¿es que su sentido de la justicia está embotado a tal punto?.
Pero Israel no es el único verdugo de los Palestinos, los árabes también los han abandonado. Preocupados por sus propias peleas prefieren ignorar la masacre de los palestinos y no ver el genocidio norteamericano – israelí, a la espera beneficiarse de los restos del festín.

Gaza, con la mayor densidad poblacional del mundo, 5.000 habitantes por kilómetro cuadrado, sin desagües, con agua contaminada, sin alimentos, sin trabajo, sin esperanzas, sitiados en un ciudad en ruinas, sin futuro y sin compasión del género humano.

Vergüenza para Israel, para los EEUU, para los europeos, para los árabes, los iranios, los asiáticos y los sudamericanos, vergüenza para el género humano.

Los Palestinos no tienen derechos humanos, ¿será que no son humanos?
Da asco y pena.

SISTEMA DE INTELIGENCIA NACIONAL Orientación y Control

Hace años, un empleado público de apellido Osorio, con larga trayectoria en el Ministerio de Obras Públicas y ya cercano a jubilar, se embarcó en la Comisión Antártica que la Armada efectúa cada verano. Allí, en los largos días de navegación, expuso la quintaesencia de su exitosa experiencia burocrática: las “Leyes de Osorio”. Su enunciado breve, conciso y claro impactaron en su audiencia, fueron incorporadas a la experiencia colectiva y siguieron siendo citadas, en diversas situaciones, por muchos años:
– No opines de lo que no sabes
– No te metas en el trabajo de los otros
– No ordenes lo que no se puede hacer.
Creo que el problema de la reestructuración del Sistema de Inteligencia Nacional amerita la adopción de las Leyes de Osorio como guía básica de comportamiento, particularmente la Primera y la Tercera Ley.
Este breve recuento del proceso de direccionamiento y control de la inteligencia, aspira a apoyar el cumplimiento de la primera Ley de Osorio.

– ¿De qué se trata la inteligencia?: Se refiere al futuro. El pasado y el presente no son de su competencia, salvo como referencia o antecedente de conducta. Trata de determinar situaciones futuras posibles y de identificar aquellos elementos que preanuncian el avance hacia la concreción de alguna de ellas.
Debe ser un conocimiento útil para la toma decisiones por parte de una Autoridad en un ámbito específico, de manera que ellas sean las mejores posibles para modelar ese futuro en forma conveniente a sus propósitos.
Como es imposible conocerlo todo, la Autoridad debe ser precisa, concreta y selectiva en sus demandas de información. Exceso de interrogantes diluirá el esfuerzo, la falta de precisión llevará a búsquedas inútiles, impedirá la determinación de prioridades en la búsqueda y demandará un gasto excesivo.

– ¿Quién es el usuario de la inteligencia?: Es la Autoridad a la que pertenece el servicio respectivo. Autoridades de diferentes rangos y de diferentes ámbitos de acción requieren informaciones de diferente tipo y nivel. Hay organizaciones para la producción de inteligencia política, estratégica, operativa y táctica. Obviamente es difícil trazar una divisoria estanca ya que hay espacios de superposición, lo que nos lleva a que los diversos niveles de inteligencia deben cooperar entre ellos y apoyarse mutuamente, sin perder de vista sus propias prioridades, establecidas por sus respectivas Autoridades.

– ¿Cómo hace la Autoridad para orientar a su servicio de inteligencia?: Primero debe estudiar sus propios objetivos y analizar las opciones que tiene para alcanzarlos. Como dice Sun Tzu, lo primero es conocerse a si mismo, determinar sus fortalezas y debilidades, esto es clave, pero no es inteligencia. También le quedará claro que necesita esa misma información respecto al enemigo y al ambiente físico en que interactuarán. Esto si es inteligencia.
Pero las interrogantes son muchas y evolutivas, deberá entonces tomar su primera decisión crítica: determinar los “elementos esenciales de información· que requiere para poder tomar decisiones eficaces. Aquí la calve es la palabra “esenciales”, es decir imprescindibles, ineludibles, críticas o como se las llame.

Si pregunta mucho, si pregunta algo innecesario, si no pregunta lo imprescindible, si no prioriza, lo mas probable es que llegue al momento de tomar decisiones disponiendo de información interesante pero no la “esencial” para tomas sus decisiones. El ideal absoluto sería que hiciera una sola pregunta, de tal naturaleza que su respuesta le permitiera decidir acertadamente. Asi, para cada una de las diversas decisiones críticas que La Autoridad prevea que deberá tomar, debería tener un conjunto mas o menos reducido de los “elementos esenciales de información” (EEI) que necesitaría para tomar la mejor decisión.

– Aquí entra a funcionar el primer control. Debe haber una organización externa al gobierno y políticamente independiente, formada por “hombres buenos”, de parlamentarios, ex autoridades políticas o lo que sea, que revise esos elementos, antes de ser asignados al Sistema de Inteligencia y no permitan que el Jefe disponga la búsqueda de informaciones que vulneren la ley y la ética o tengan como destino promover sus intereses personales o partidistas . Este grupo de “veedores”, dispondrá la modificación, eliminación o replanteamiento de los EEI propuestos por la Autoridad.

El proceso continúa con la recepción de los EEI -por parte del Director Nacional de Inteligencia (DNA)- y su determinación de los elementos o indicios específicos que permitirían determinar la paulatina materialización de acciones o inacciones parte de los oponentes y su distribución entre sus propios medios de búsqueda y asignación a otras agencias que perteneciendo a otras autoridades de menor rango, cooperan en su tarea de acuerdo a sus capacidades y disponibilidad, quienes la incorporan como EEI propios.

– Aquí comienza la segunda función de control por parte de la organización externa al gobierno; debe fiscalizar las formas y procedimientos que las agencia de todo tipo y nivel empleen para obtener esas informaciones. Dado que la búsqueda de informaciones evoluciona sin detenerse, esta tarea de supervisión es también permanente.

– La tercera función de control es la evaluación, por parte de la organización externa, de los resultados obtenidos por todas y cada una de las organizaciones de inteligencia en todos sus niveles, en términos de ética, legalidad, resultados, costos, certeza y oportunidad y utilidad para el cumplimiento de sus cometidos.

– Hay dos formas generales de organización nacional: jerarquizada y cooperativa. En la forma jerarquizada el Directos Nacional de Inteligencia es la autoridad suprema de esta actividad y manda a todas las agencias de menor rango. Se le objetan dos debilidades: si la cabeza es corrompida o falla, todo el sistema fracasa y segundo, las autoridades de menor rango que la Autoridad nacional, en la práctica pierden a sus agencias ya que estas comienzan a trabajar con mas dedicación lo que requiere el nivel mas alto o a competir entre si por ser “mas útiles” al poder mas alto. Otra alternativa es la organización cooperativa en que el DNI es un mando coordinador, es decir asigna tareas y recoge resultados, pero el mando operativo se mantiene en cada agencia de menor rango. Se le critica que cuando falla la cooperación y los intereses de cada agencia priman sin contrapeso, el sistema deja de ser útil para la DNI.

– Una última consideración. Este esquema no incluye las operaciones ofensivas, de larga duración que requieren la inclusión de agentes o la acción positiva para influir sobre las decisiones del oponente o de los adversarios, para lo cual se suele requerir la existencia de un servicio secreto, que la experiencia señala que debe ser tan reducido como se posible, unificado bajo un solo mando (el DNI) y operar en estrecha coordinación con la autoridad de relaciones exteriores a nivel nacional y en la escena.

Dada la imprescindible necesidad de la prescindencia política de las agencias y autoridades de inteligencia, sus miembros y autoridades no deberían tener ciclos de renovación de personal coincidente con los cambios de gobierno y la Comisión de Inteligencia del Congreso debería tener supervisión cercana de su funcionamiento.
También es vital el control sobre ministerios políticos como Interior, instituciones militares, policiales, financieras, aduaneras y de seguridad la creación y existencias de unidades de inteligencia clandestina o disfrazada de otras funciones.
Las funciones de direccionamiento y control de la producción de inteligencia dentro de los diversos niveles del estado es una función imprescindible que requiere un control democrático estricto y seguimiento constante de sus actividades, así como un gran profesionalismo y neutralidad política e ideológica, para que sea verdaderamente contribuyente a los intereses de la sociedad.

ANÁLISIS INICIAL DEL CONFLICTO PLANTEADO POR BOLIVIA

Una mirada al conjunto de hechos que han conformado el presente contencioso con Bolivia en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) muestra una serie elementos de la realidad -nacional, internacional; política y diplomática- que Chile debe considerar y resolver para enfrentar el futuro de las relaciones con ese país.
Una aproximación crítica a la situación actual comienza con la consideración de los profundos cambios que han habido en la ubicación de Chile en el ranking de poder en la región y de su correspondiente política exterior, desde la Guerra del Pacífico hasta ahora. Nuestro país ha transitado por períodos de poder y asertividad; por decaimiento económico, crisis social y política; por esfuerzos de contención frente a políticas expansionistas de otros países; por fractura de los acuerdos sociales internos y debilitamiento de su presencia en la ruedo internacional, hasta llegar a la actual recuperación del poder nacional y de incremento de su participación internacional.

La crisis iniciada en los años 30 dio comienzo a una política exterior de contención de los avances de otros países, de protección defensiva y de reducción de las posibles pérdidas, refugio político en las organizaciones internacionales y judicialización de las relaciones exteriores, en breve, en el comportamiento tradicional de los países en situación de debilidad.

La recuperación del poder nacional, de la vitalidad empresarial, política, militar y diplomática y del consenso social y político cambiaron nuestro ámbito de influencia y las capacidades potenciales nacionales, pero sin modificar adecuadamente las conductas anteriormente asumidas y adoptadas como “doctrinas” que, como se dijo, respondían a otro contexto.

Un ejemplo paradigmático es la firma del Pacto de Bogotá que entregó el control de parte significativa de la política exterior de Chile a la CIJ y por esa vía, a la Organización de las Naciones Unidas. No cabe duda que las relaciones internacionales de todos los países están afectadas por la influencia de esas y otras organizaciones, pero la gran diferencia es con que grado de intensidad ello sucede en cada caso.

Los cambios habidos demandan una revisión de nuestra macro política exterior, de nuestra estrategia de seguridad nacional, de nuestro rol y posicionamiento internacional regional y mundial. También exigen tomar conciencia y dotarnos de los mecanismos, instituciones y procesos para manejar integrada y positivamente nuestro poder nacional actual y futuro. Incorporar integralmente en nuestra política exterior las características y oportunidades del mundo que se está construyendo en torno a la globalización, las comunicaciones, el libre comercio mundial y la tecnología.

Es también notorio el descuido en la formulación de nuestra política hacia Bolivia. Los avatares de los cambios en el ranking de poder regional llevaron a un manejo rutinario y también legalista y jurídico de la relación con ese país, enviando señales que fueron gravemente mal interpretadas. El aceptar la relación normal, en muchos aspectos, con ese país sin exigir relaciones diplomáticas regulares, llevó a una primera degradación de la misma. Los insultos reiterados de sus autoridades, los desplantes como la celebración –en territorio nacional- de cumbres paralelas a las oficiales que permitieron a altas autoridades bolivianas concurrentes a expedirse sobre asuntos internos de Chile y peor, de hacer propaganda a sus aspiraciones, contando con el apoyo de algunos partidos políticos nacionales, proyectaron una imagen de debilidad y permisividad nefasta.
Atropellos como la inconsulta visita inspectiva del canciller boliviano a territorio nacional también contribuyeron a la degradación del respeto y la debida formalidad del gobierno boliviano hacia Chile. A contrario sensu, posiciones firmes como aquellas que castigaron la intrusión de militares y policías bolivianos en nuestro país, contribuyeron a potenciar ese respeto.

Otra señal de alarma que no fue asumida en toda su gravedad fue el contenido del Artículo 267 de la Constitución de Bolivia que establece que: “I. El Estado boliviano declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico y su espacio marítimo. II. La solución efectiva al diferendo marítimo a través de medios pacíficos y el ejercicio pleno de la soberanía sobre dicho territorio constituyen objetivos permanentes e irrenunciables del Estado boliviano”.

Esta declaración de voluntad política nos pone ante una decisión -formal y oficial- de revisionismo del estatus quo por parte de Bolivia ya que el territorio aludido no puede ser otro que el del norte de Chile y nos señala que esos son objetivos permanentes de Bolivia.
Los llamados al empleo de medios pacíficos no alcanzan a cubrir la desnudez del desafío a Chile. Todos los agresores siempre invocan intenciones pacíficas.
Nunca, ni Perú ni Argentina, en las crisis mas profundas y serias planteó con esta brutalidad sus intenciones de revisar, en perjuicio de Chile, la estructura de límites en vigor desde hace mas de un siglo.
En solo dos artículos nos informa su voluntad política de despojarnos de parte de nuestro territorio, de sojuzgar o expulsar a los ciudadanos chilenos que la habitan y que ello constituye un objetivo permanente e irrenunciable del estado boliviano. Para Bolivia el conflicto no termina en una negociación, comienza con nuestra capitulación y rendición.
Y lo dejamos pasar.

Nuestra concurrencia –forzada- a la Corte Internacional de Justicia pone de relieve la pérdida de soberanía a que hemos llegado –voluntariamente-. En algún momento nuestra participación en el Pacto de Bogotá pudo parecer un reaseguro conveniente para controlar amenazas mayores. El completo y brutal desconocimiento por parte de Argentina de que Chile pudiera concurrir unilateralmente a dicha Corte así como su declaración de «nulo de nulidad insanable» del fallo dictado por miembros de esa Corte y enunciado por la Reina de Gran Bretaña, no dejaron duda de lo feble de la estructura que creíamos que nos protegía.
Así y todo aceptamos ir a ella en el conflicto con Perú. Ese juicio fue esclarecedor. Sin haber sido ilustrados por la Corte, llegamos a ella a litigar un juicio en términos jurídicos y nos encontramos con que ahora fallaba en términos de equidad. O fuimos muy descuidados o muy inocentes, pero que fracasamos, lo hicimos. Así y todo cabe preguntarse, ¿tiene derecho una Corte a cambiar tan radicalmente sus criterios sin invalidar la adhesión de quienes la habían aceptado cuando funcionaba en otros términos, muy distintos?. Contra Perú, ganamos jurídicamente y perdimos prácticamente y ya que a la Corte no se va a una justa académica sino a luchar por los intereses nacionales, podemos sentirnos, legítimamente, estafados. Pero luego cuando Bolivia, tardío e interesado adherente del Pacto de Bogotá, nos “arrastra” a ella, aceptamos alegre y confiadamente.
Pareciera que hay que retirarse del Pacto de Bogotá, ahora!.

Otro aspecto a revisar es la relación entre el Gobierno, el Estado y la Nación respecto a la gestión de los límites y territorios nacionales. Este es un tema complejo que solo dejaré indicado.
Es evidente que las relaciones internacionales deben ser manejadas por el gobierno y en nuestro caso, por el Presidente de la República. Una razón práctica y de realismo parece aconsejarlo así. También sería deseable que ese manejo se sujetara a una Política de Estado, ya que le daría continuidad y perspectiva de largo plazo a la defensa y promoción de los intereses nacionales, sin embargo es una realidad que la forma de entender esos intereses varía de un gobierno a otro, especialmente cuando alguno de ellos profesa una ideología inmediatista o militante. Ese tipo de gobiernos, ¿representan fielmente a la Nación en cada caso concreto?.
Cuando se trata de negociar el territorio, base de sustentación de la Nación y del Estado, parece conveniente la inclusión de todo o parte del Congreso e incluso de la Nación toda en la forma de un plebiscito.

Parece haber muchos y complejos aspectos a revisar, pero lo señalado parece suficiente para comenzar a conversar.
Quienes siguen haciendo lo mismo, no pueden pretender obtener resultados diferentes.