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Evo Morales no respeta a Chile

En las relaciones entre países suele producirse un “efecto espejo” que es muy peligroso. Consiste en que dada la existencia de algunas similitudes, uno de los bandos cree -erróneamente- que su enemigo razona, valora y entiende al mundo en la misma forma que él lo que lo lleva a plantear reacciones ilógicas, propuestas absurdas, actitudes sorprendentes y a esperar resultados que nunca se producirán.

Todo comienza en la insuficiente comprensión de la personalidad del interlocutor. Es lo que nos pasa frente a Bolivia. Morales y su gobierno presentan algunas similitudes -en lo formal- con sus equivalentes de nuestro país pero en esencia son completamente diferentes. En Bolivia no existe el concepto de “estado”, cada gobierno comienza la historia nacional de nuevo cada vez, los compromisos adquiridos por gobiernos anteriores son inválidos ya que son del pasado y el presente es un momento en que todo comienza de nuevo. Lo que un gobierno comprometió murió junto con su salida, por eso es que para su lógica nuestra posición de exigir el cumplimiento de un tratado firmado hace ya años es incomprensible. Tampoco existe el futuro lejano, tal vez lo mas alejado en su tiempo de previsión sea un par de años.

Para nosotros el tiempo es lineal, es una sucesión de hechos que se suceden uno tras otros y conforman una línea que, a partir del pasado, avanza hacia el futuro; para ellos el tiempo es circular, cada año se inicia el mismo ciclo que va a seguir la misma secuencia y va a llegar a un final en que todo de reiniciará y así siempre.

Es por eso que es imposible identificar una estrategia de largo plazo en su comportamiento, solo es posible encontrar reacciones tácticas, inmediatas. El sucesor de Morales llegará con otra estrategia y otras ideas. Cuando nosotros le ofrecemos una asociación de largo plazo mutuamente beneficiosa, para Morales es palabrería y engaño, él solo entiende lo que quiere y necesita ahora, en este momento preciso. La “verdad” no existe, los compromisos y los hechos “jurídicos” son válidos solo si se ajustan a sus necesidades actuales. Toda nuestra lógica un poco demasiado cartesiana les es ajena.

Es esto es lo que nos permite interpretar su increíble propuesta de diciembre de este año; según la prensa: “Entre el 18 y el 19 de diciembre, la Cancillería boliviana, de manera informal, hizo llegar a Chile un mensaje: La Paz expresaba su voluntad de abrir una negociación bilateral para la obtención de un enclave con soberanía al norte de la caleta de Pisagua, junto a la quebrada de Tiliviche, que permitiera el desarrollo turístico e inmobiliario, una planta para industrialización de gas e instalaciones portuarias. Todo esto, sumado a garantías especiales para el uso de la carretera que une a Chile con la localidad boliviana de Oruro, convirtiéndola en una suerte de corredor sin soberanía, para evitar cortar el territorio.

A cambio, sugerían la “posibilidad de terminar con la demanda ante la Corte Internacional de La Haya!!.”

Bolivia presentó una demanda contra Chile el 24 de abril del 2013 porque no le gustaron las dos ofertas de Chile, la primera hecha por Bachelet a fines del año 2009 cuando consideró la posibilidad de dar a Bolivia un enclave y un corredor sin soberanía en la región de Tarapacá oferta que Bolivia rechazó y la de Piñera en febrero del año 2011 en que se consideraba un enclave en comodato (préstamo) y sin soberanía en un terreno costero al norte de Arica, en la playa Las Machas, que tampoco fue aceptable para Morales. Luego vino la demanda boliviana en la que Chile rechazó la competencia de la Corte Internacional de Justicia (La Haya), que es la situación en que estamos en este momento.

Y ahora Evo sale con lo mismo: insiste en la soberanía, que fue lo que se le negó, y como “premio” ofrece dar atrás con la misma demanda que él creó: “el gobierno de Evo Morales estaría dispuesto a bajar su demanda contra Chile ante La Haya, a cambio de una negociación que asegure un enclave soberano para ese país”.

Que absurdidad!, demanda a Chile para forzarlo a “negociar un enclave soberano” y ahora ofrece retirar esa demanda a cambio de darle el enclave soberano!!. Una locura completa: Es un planteamiento de patio de educación básica de niños negociando bolitas. ¿Cómo un gobierno puede desafiar la lógica y el sentido común en forma tan flagrante?.

Para colmo intenta jugar con el prestigio del Papa tratando de meterlo en el tema, de contrabando y sin su consentimiento.

En esta nueva situación, el Canciller de Chile dio una respuesta clara, precisa, oportuna y con la concisión necesaria para evitar todo tipo de interpretaciones. “No habrá soberanía”, aunque es dudoso que Morales haya entendido el mensaje, ya que no coincide con sus deseos. Por lo demás, cada nuevo intercambio de “propuestas” refuerza la teoría boliviana de sus “derechos expectaticios”. Esta tozudez implacable fue usada por Evo Morales para salir desde el pueblo de Orinoca, alejarse de su rebaño de llamas y llegar a convertirse en presidente de Bolivia y líder regional de los chavistas. Cree que un actor con poder –como Chile- que acepta negociar solo esconde una debilidad profunda y por eso exige mas y mas….quizás no ande tan desencaminado.

Existen problemas culturales profundos de por medio. Morales pertenece a otra cultura, su idioma nativo no es el castellano, lo habla con dificultad y sus expresiones son confusas e imprecisas, pero ello no lo autoriza a que nos falte el respeto y nos insulte a diario. Si su cabeza funciona según la lógica autóctona de su país, bien por él, pero para vivir en el mundo internacional debe respetar los acuerdos y convenciones, de otra manera la convivencia es imposible. Morales se aproxima al limite en donde su tipo de liderazgo lo hace un peligro para si mismo y para su país.

Pero hay una segunda parte que es tanto o mas delicada. Si la cultura boliviana transita por diferentes carriles lógicos que la nuestra, es respetable y habrá que vivir con eso, pero es distinto si insultar, ofender y molestar -en forma insistente y majadera- a nuestro gobierno y a nuestra nación se transforma en una forma de hacer política interna e internacional. Morales usa a nuestro país –como ya lo hizo Argentina- como una “variable de ajuste” de sus necesidades y como elemento siempre disponible para su actividad mediática para ocupar espacios, alagar a otros gobiernos y grupos políticos adversarios ideológicos de nuestras políticas y presentarse como victima sempiterna a costas nuestra, desconociendo los compromisos adquiridos por su país.

Es evidente que nuestra reacciones no lo impresionan en lo mas mínimo, nuestro poder no significa ningún riesgo ni ninguna pérdida para su gobierno: provocarnos es gratis y hasta divertido. El liderazgo de Alba que esta vacante y el de Unasur que es un compromiso que nadie quiere asumir, podrían ser sus nuevas tribunas. La estúpida forma en que “nos relacionamos sin tener relaciones” existe porque la aceptamos, la dependencia del uso de nuestros puertos no conlleva ningún compromiso ni elemento moderador para su conducta pintoresca y ello sucede porque el precio que le ponemos es bajo.

Es hora de poner término a toda esta situación absurda, antes que lleguemos a mayores. Ya fuimos notificados: después viene lo del Río Silala, lo del Río Lauca y mayores exigencias de facilidades gratuitas de acceso terrestre al mar.

Como la Corte Internacional de Justicia ha renunciado a hacer justicia en derecho y el Pacto de Bogotá nos obliga a dejarnos arrastrar a ese escenario político en forma muy poco digna, parece imprescindible poner fin a esas situaciones de vulnerabilidad. No podemos seguir entregados a los caprichos de un caudillo autoritario e irracional, tan parecido -en su comportamiento egocéntrico- a los integristas musulmanes.

LA IDEOLOGÍA COMO POLÍTICA EXTERIOR Y DE DEFENSA

En una entrevista publicada en la revista Punto Final Nº 771 (http://www.puntofinal.cl/771/robledo771.php) del año 2012 el actual subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, hace un análisis crítico de las políticas exterior y de defensa de Chile. Algunas afirmaciones como la existencia de una fuerte tradición pragmática, inspirada principalmente por Andrés Bello, influyó en una política internacional continental basada en la defensa de la soberanía, estimulada por el peligro de las intervenciones norteamericanas y también por la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos.

  • Durante el siglo XX coexistieron las tendencias a la colaboración con la posición conservadora, que no eludía una eventual solución militar.
  • Fue muy importante la década de 1960 para la integración latinoamericana. En Chile, el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva impulsó el Pacto Andino. Y el gobierno de Salvador Allende desplegó una amplia política latinoamericana, además del acercamiento a los países no alineados.
  • Luego de la dictadura militar, en los años 1990, se abrió una nueva etapa en la política exterior y en el plano de la defensa. Rasgos principales eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico
  • En América Latina ha sido al revés. Son muy pocos los conflictos internacionales y en cambio hay alto nivel de conflictos internos con participación de las FF.AA
  • Una de las cuestiones asociadas es que las FF.AA. son instituciones estatales y no políticas, y que la defensa corresponde al Estado. Por lo tanto, la política de defensa es expresión del Estado y no de criterios partidistas o particulares.
  • También carece de una propuesta renovada de política de cooperación en materia de defensa de largo plazo en el ámbito vecinal y sudamericano, el que, junto a las operaciones de paz, debería ser eje ordenador de la política de Defensa nacional. Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana, la ENSD

Veamos los hechos:

–       Parece evidente que para los estados con proyección regional e insertos en un contexto internacional que no solo no controlan sino que ni siquiera influyen, una “política internacional continental basada en la defensa de la soberanía, estimulada por el peligro de las intervenciones norteamericanas y también por la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos” es la mejor sino la única opción razonable y efectiva. Desde otra perspectiva: la amenaza de intervención norteamericana es cierta, pero se produce principalmente en su faceta política y no militar, salvo que las acciones nacionales de Chile constituyeran una amenaza seria para los EEUU, lo que casi todos los gobiernos nacionales se esforzaron por no provocar.

–       “La solución militar siempre estuvo presente entre las posibilidades de solución de los conflictos”. Solo los pacifistas mas ingenuos podrían no alegrarse que haya sido así. La historia nos muestra que durante el siglo XX, Perú, en los años 1975 y 1976, con el apoyo de la Unión Soviética planificó y se preparó seriamente para atacar a nuestro país. ¿por qué no lo hizo?, por dos razones: la disuasión militar chilena fue efectiva, no tanto por la cantidad de fuerzas militares sino por la firme voluntad del gobierno del general Pinochet que señaló a Perú que cualquier ganancia territorial sería efímera y que el castigo sería fuerte e inexorable. La segunda razón fue el elemento estabilizador de la política norteamericana que no permitiría un triunfo de un país sudamericano asociado a la URRS. En 1978 Argentina agudizó el conflicto que creó contra Chile hasta llegar a dar la orden de iniciar el ataque a nuestro país. ¿por qué retrocedió?, esta vez solo por la disuasión. El General Pinochet le comunicó formalmente al gobierno argentino que la guerra sería en toda la frontera, sin tiempo, hasta el último hombre y con toda la violencia y sangre que fuera necesaria. En 1982, Argentina atacó a Gran Bretaña, sin aviso ni declaración de guerra, esperando atacar a Chile luego de vencerla. Altos mandos militares argentinos viajaron a Chile a pedirle, sin el menor pudor, que no interviniera junto al agredido. En 1986 el gobierno de Cuba ingresó a nuestro territorio en forma clandestina, por vía marítima, un cuantioso arsenal de armas de guerra para llevar a cabo acciones armadas contra el gobierno de Chile. La agresión se planificó y efectuó en acuerdo con Guillermo Tellier, entonces jefe de la comisión militar del Partido Comunista. Chile no estaba en condiciones militares ni políticas de producir una represalia proporcional contra Cuba, pero desalentó nuevos intentos. La izquierda chilena no la contabiliza como agresión armada a Chile pero si lo haría si hubiera sido Chile quien hubiera hecho lo mismo contra Cuba. Sus cómplices chilenos devinieron en héroes.

–       En Chile, “el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva impulsó el Pacto Andino. Y el gobierno de Salvador Allende desplegó una amplia política latinoamericana, además del acercamiento a los países no alineados”. En la época de Frei los Pactos regionales estaban de moda, ninguno funcionó, todos fueron un fracaso a corto o mediano plazo, las razón principal fue que eran solo voluntarismo político sin ninguna base económica real. Respecto a la política exterior de Allende, es difícil encontrar a un gobernante mas frívolo y desconocedor de las realidades políticas internacionales. En plena Guerra Fría trató de cambiarse de bando buscando una asociación con la URRS, -rebajándose a designarla “hermano mayor”- en circunstancias que la URRS, -bastante mas inteligente- no mostró ninguna intención ni voluntad de ayudar a su auto designado protegido, abandonándolo sin ningún recato. La frivolidad de Allende alcanzó cotas no vistas al poner en riesgo al país siguiendo una preferencia ideológica que amenazaba la existencia misma de Chile. Para colmo se manifestaba molesto por los esfuerzos norteamericanos por abortar su revolución olvidando el comportamiento habitual de la URRS frente a los intentes libertarios de sus satélites, como pasó en Polonia, República Democrática Alemana, Hungría y Checoslovaquia. En este caso encontramos una cierta similitud con el entusiasmo del gobierno actual por incorporarse a Unasur, un grupo sin destino y ya en decadencia, y postergar a la Alianza del Pacífico. Este es el ejemplo mas claro e irresponsable de poner las preferencias ideológicas por encima del interés nacional.

–       “En los años 1990, se abrió una nueva etapa en la política exterior y en el plano de la defensa. Rasgos principales eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico”. En realidad este proceso comenzó en 1973, cuando el intento de poner a las FFAA al servicio del proyecto revolucionario marxista de Allende, encabezado por el General Prats, fue detenido y abortado. Esta maniobra fue “una lección aprendida” para la adquisición de las FFAA venezolanas por parte de Chávez desde el comienzo de su revolución.

–       “En América Latina son muy pocos los conflictos internacionales y en cambio hay alto nivel de conflictos internos con participación de las FF.AA.”. Aquí hay un juego de palabras: ¿de que “conflictos hablamos?, de los que llegaron a la guerra o incluimos también a aquellos que fueron contenidos antes que esta estallara?. Respecto a los conflicto internos, parece de toda lógica que las FFAA de los respectivos países se vean envueltas en ellos, por eso una generalización de este tipo carece de valor, es solo retórica. Un breve e incompleto recuento de los “conflictos internacionales” ocurridos solo durante el siglo XX, ponen de relieve la importancia que ha jugado tanto la disuasión como la influencia –obviamente no desinteresada- de los EEUU. En 1942, Perú y Ecuador fueron a la guerra con graves perjuicios para el segundo de ellos. En 1980, el gobierno de Perú enfrento al grupo terrorista Sendero Luminoso. Fue un conflicto muy violento y prolongado. En este caso, la disuasión tampoco funcionó. En efecto, la banda terrorista no tuvo temor de enfrentar a las FFAA del Estado. En 1995, se produjo el conflicto en la Cordillera del Cóndor, con el triunfo parcial de Ecuador. Este caso destacan dos elementos significativos: a veces el mas débil ataca al mas fuerte y la disuasión que debería haber producido el militarmente mas fuerte no funcionó. Desde el año 2002 Chávez intentó legitimar a las FARC como combatientes regulares y legítimos, solicitó reiteradamente su exclusión de la lista de organizaciones terroristas y les dio apoyo dentro del territorio venezolano. El año 2008 Uribe acuso a Chávez de querer instaurar un gobierno de las FARC en Colombia. El 3 de marzo Hugo Chávez en medio de un discurso ordenó el traslado de 10 batallones a la frontera con Colombia en apoyo a las protestas de Ecuador por el castigo sufrido por la banda narcoguerrillera de las FARC, a manos de la FFAA de Colombia, en la persona de Raúl Reyes albergado en territorio ecuatoriano. Chávez reconoció su asociación con las FARC. Desde 2004, Chávez financió en Perú a la Coordinadora Continental Bolivariana, que agrupaba a las FARC y el MRTA y otros radicales de izquierda para la preparación de la acción armada contra el gobierno constitucional. La organización fue desarticulada por los organismos de inteligencia del gobierno del Perú y sus miembros acusados por sus nexos con organizaciones subversivas extranjeras y por recibir financiamiento foráneo para cometer atentados terroristas entre el 2007 y el 2008. Omitiré otras amenazas de acción armada Chavista a otros gobiernos, conspicuamente contra Guatemala, cuando no quisieron plegarse a su línea ideológica y política, ya que estimo que el punto ha sido probado: ha habido múltiples ocasiones de amenazas de acción armada entre países de la región, principalmente por el gobierno bolivariano de Venezuela, que no derivaron en guerra por las mismas razones. No se atrevió contra Colombia porque las FFAA bolivarianas de opereta hubieran sido derrotas por los aguerridos colombianos, además estos hubieran tenido el respaldo logístico norteamericano. La disuasión funcionó. No pudo con Perú porque sus organizadores fueron desenmascarados a tiempo y el gobierno peruano reaccionó diplomáticamente con claridad y fuerza. La respuesta fue firme. No se atrevió a instalar a Zelaya por la fuerza ya que EEUU lo hubiera desbaratado. Todo señala que la prisa de Robledo de dar por cerrados los intentos belicosos en la región es prematura y obedece mas a su ideología pacifista y chavista que a la lógica del interés nacional que es la que debería guiar la defensa nacional. Un ejemplo conmovedor de ingenuidad y el candor

Aquí podemos retomar una de las afirmaciones de Robledo: “Por lo tanto, la política de defensa es expresión del Estado y no de criterios partidistas o particulares”. Efectivamente, la política de defensa es expresión del Estado y de los intereses nacionales y no de criterios partidista o ideológicos como el esfuerzo patético de nuestro Mindef por unirse a cualquier precio al grupo de estados fallidos agrupados en Unasur.

Para finalizar, es importante considerar el planteamiento de Robledo respecto a que es necesaria “una propuesta renovada de política de cooperación en materia de defensa de largo plazo en el ámbito vecinal y sudamericano, el que, junto a las operaciones de paz, debería ser eje ordenador de la política de Defensa nacional. Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana”.

Primero, de acuerdo a lo pactado para la creación del Consejo de Defensa Suramericano, la seguridad es un tema expresamente excluido del acuerdo. Segundo la primera función de la defensa es asegurar que el gobierno de Chile en todo momento y circunstancia pueda actuar con libertad de acción necesaria sin ser objeto de presiones, amenazas ni intervenciones en que las de carácter militar son fundamentalmente regionales y no son imaginarias, aunque se nos quiera hacer creer que cuando provienen de gobiernos de izquierda son buenas y desinteresadas. El eje ordenador de la política de defensa es el interés nacional, la seguridad y bienestar de los chilenos y el honor y dignidad de nuestro gobierno y nuestra nación y es grave que el Subsecretario de Defensa no esté al tanto de eso. Y si ello demanda dejar de participar en operaciones de paz y abandonar la cooperación regional, no hay duda que así deberá ser. Tercero, si no ha habido mas violencia armada en la región es o porque la disuasión militar a funcionado efectivamente acobardando a los aspirantes a agresores o que los efectos estabilizadores de los intereses norteamericanos en la región han actuado en beneficio de la paz.

La Patria Grande, chavista, antimperialista y sin disuasión, es un cóctel fatal para Chile que seguramente vendrá a alterar las estadísticas pacíficas del candoroso Subsecretario que para ese entonces se encontrará en un amable retiro gozando de la satisfacción del deber cumplido.

El Gobierno de Chile y la unidad latinoamericana

Evo Morales trata alternativamente a los chilenos y a sus autoridades de “hermanos” y luego de ladrones, bandidos, mentirosos y un amplio surtido de insultos. Correa también nos hermanea. Hasta Chávez nos trató de parientes mientras financiaba, -bajo cuerda-, a candidatos a cargos de alto nivel político en Chile, pagaba manifestaciones, financiaba el funcionamiento de grupos antisistema y hacía causa común con Bolivia contra Chile.

¿Por qué tanto amor hacia los que nos detestan?. Porque nuestro gobierno se muere de ganas de ser incluido entre los miembros de la Patria Grande.

La Patria Grande es un concepto creado por el argentino Manuel Ugarte en 1922 y reciclado por los bolivarianos. Hace referencia a los libertadores de la guerra de Independencia Hispanoamericana particularmente a Bolívar y a San Martín y a los fallidos intentos de unificar políticamente a las naciones que surgían. Ugarte reúne diversos discursos que promovían la unidad hispanoamericana, mientras simultáneamente sus autores conspiraban y guerreaban entre si.

Esta idea de unidad ha estado siempre presente en el imaginario hispano americano y ha cobrado particular vigencia en tres momentos históricos: durante e inmediatamente después de las guerras de la Independencia, como reacción al caos y la inseguridad reinante en la región después del colapso español y frente al creciente poderío de los EEUU. Fracasó.

Luego en el entre siglo del XIX al XX, en que la idea fue recogida por los intelectuales liberales de distinta intensidad y orientación, esta vez como reacción frente al desplome de los imperios europeos, la revolución industrial y el liderazgo global de los EEUU. Dio origen a “partidos populares” internacionales y a variadas asociaciones y cofradías políticas, que no avanzaron mas allá de la retórica. Se murió de inanición.

Ahora tenemos su resurrección por parte del Coronel Hugo Chávez de Venezuela. Esta vez el estímulo fue la incapacidad de muchos países de la región de incorporarse a la globalización, al reajuste del mapa mundial, al avance del libre comercio, al cambio cultural y de aprovechar en forma útil la transitoria bonanza económica derivada de los altos precios de las materias primas. Actualmente este intento se desploma dejando tras de si un conjunto de organizaciones burocráticas a medio construir como Unasur, Celac, Alba y otras agencias menores.

La idea o necesidad que ha estado presente en estos tres intentos es la misma: la conciencia de la incapacidad, inadecuación y falta de respuestas de las elites políticas frente a los desafíos del mundo exterior, que no saben ni se atreven a enfrentar. Esto lleva a algunos gobiernos a reaccionar con miedo y buscar refugio en una pretendida fortaleza dada por el número y la extensión territorial de otros gobiernos igualmente atemorizados e incapaces. Se resucitan los vínculos de diversa índole, -afectivos, culturales o históricos- para tratar de verse a si mismos sin las debilidades que los atenazan y disimulan y ocultan las profundas diferencias entre ellos. En vez de emprender el camino realista y trabajoso de ir construyendo colaboración e integración a paso lento y sólido, surgen las ideas sorprendentes, imaginativas, irreales y vocingleras que tanto gustan a la afición local y esconden la necesidad de trabajo duro, paciente, realista y de largo plazo, que las elites políticas locales abominan.

El ejemplo típico es Chávez que quiso hacer una revolución continental “express” y construir un Hispanoamérica cerrada, autoreferente y autárquica en unos pocos años, financiada por el alto precio del petróleo y dinamizada por su verborrea. Su ignorancia portentosa de la historia y de las realidades nacionales lo llevaron a creer que las condiciones económicas de su país se mantendrían para siempre y que sería presidente perpetuo de un país riquísimo aunque nadie trabajara y el dinero se robara y mal usara a destajo. Se le olvidó también que Brasil no es Hispanoamérica y que la unidad latinoamericana no le interesa para nada, ya que lo que pretende es la supremacía de Brasil sobre el resto, no de una asociación de los “hermanos latinoamericanos”; tampoco parece haberse enterado de la caída de los socialismos reales por ineficientes, corruptos y burocráticos y lo mas grave, despreció, al igual que Brasil, la existencia en Sudamérica de gobiernos capaces de intentar su incorporación al mundo moderno y asociarse entre ellos y con otros países fuera de la región para salir a competir, como lo está haciendo la Alianza del Pacífico.
La retórica típica que moviliza la actual fuga de la realidad es del tipo que declara un intelectual de izquierda argentino: «América simboliza el continente de la esperanza. Y esa esperanza debe encontrase en el actual proceso de integración regional que permitiría, a través del Mercosur, Unasur y CELAC, resurgir en dicha unión nuestra identidad de «Patria Grande». Para ello debemos plantarnos con coraje, deponer falsas y mediocres consignas chauvinistas, pero con una firme voluntad para afirmarnos desde una historia en común. Historia donde se destaca la visibilización del poder popular, reflejo fiel de las diversas fuerzas organizadas de nuestra comunidad, las cuales se reencuentran, en este tiempo, con el Gobierno y el Estado, planteando una conciencia del hacer con idealismo, pasión y fe”.

Creíamos que las elites políticas de Chile habían escapado de esta divagaciones, pero parece que nos encontramos ante una recaída que ensambla muy ajustadamente con su creciente descrédito.

Anexa a esta palabrería surge el pacifismo simplón y reductivo: El actual Subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, el 17 de Octubre del 2012 en su crítica a la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa presentada por Allamand, destacaba que “En ambas versiones (de la ENSyD) se mantuvo la afirmación de que entre los principales riesgos y amenazas para la seguridad de Chile se encuentra una “crisis o ataque al territorio nacional”, una afirmación que había sido cuidadosamente evitada en los libros de la defensa, lo cuales habían optado por acentuar los avances hacia la cooperación y superación de los conflictos vecinales, esfuerzo muy debilitado en la ENSD”.

Gran solución estratégica!. No mencionar los peligros los hace desaparecer!.

Sin embargo, para el actual Subsecretario, “el principal defecto (de la ENSyD era): el configurar una identidad estratégica chilena en conflicto con su entorno y aislada de las dinámicas políticas y de defensa del ámbito sudamericano”.

Pongámosle nombre: aislada de las dinámicas políticas de Unasur, del chavismo y de la seguridad colectiva regional de signo antinorteamericano.

E insiste: “Mientras en el debate entre los miembros de UNASUR comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad, la ENSD avanza aisladamente en una dirección casi opuesta”.

Según el Subsecretario, estamos organizando una comunidad de seguridad.

En Julio del 2009, el Ministerio de Defensa de Chile, bajo la dirección de Michelle Bachelet, publicó un documento titulado “CDS, Crónica de su gestación”. En él, Gonzalo García Pino
 Presidente Pro Tempore del Grupo de Trabajo de Constitución del
Consejo de Defensa Suramericano en su párrafo tercero se explaya respecto a lo que él titula como “El Consenso en Torno a Temas Excluidos”:

El Consejo de Defensa Suramericano se asienta sobre un conjunto
amplio de consensos positivos y sobre algunas exclusiones que le permitan hacer efectivo el despliegue de sus capacidades para ser un foro político de diálogo sobre cuestiones de defensa.
 En este sentido, tiene un conjunto de exclusiones, tales como, la definición
 de que se trata de un Consejo de Defensa y no de asuntos de seguridad. Asimismo, es un foro de encuentro político y no una alianza militar. Por lo mismo, es un espacio de diálogo que se construye a favor de un nuevo escenario y no va dirigido en contra de ningún país. Particularmente, no nace para oponerse a las políticas
 de defensa de Estados Unidos en la región.
Para nadie es un misterio que si el tono positivo se destaca para relevar las cuestiones de defensa, más bien debe resultar sombrío para explicar el alcance de la dimensión de seguridad interna en la región. América Latina es una de las zonas más inseguras del mundo y la ciudadanía refleja un creciente temor que afecta severamente las condiciones de vida de buena parte de Sudamérica, América Central y El Caribe. Esta dificultad ya alcanza a la propia gobernabilidad de los sistemas democráticos y complejiza las propias decisiones de los Estados en orden a resolver problemas de seguridad pública echando mano a las Fuerzas Armadas, particularmente en materia de lucha contra las drogas. Por lo mismo, resulta particularmente definidor que el Consejo de Defensa Sudamericano haya excluido de su conocimiento las cuestiones propias de la seguridad, no importando su denominación específica (seguridad pública, humana, ciudadana, orden público, etc.”).

De hecho esta importante definición ya fue sobrepasada. El Plan de Acción 2013 del CDS incluye, por ejemplo, la tarea 1.2 que asigna tareas de “Continuación de líneas de trabajo recogidas en tres informe previos: Seguridad, Seguridad Regional, Desafíos, factores de riesgo, amenazas y objetivos estratégicos. Y la tarea 1.3 que incluye la elaboración de una Matriz Regional de desafíos, factores de riesgo y amenaza a la seguridad y mas conspicuamente: dispone un Seminario Regional “Una visión compartida de la defensa y seguridad regional. En colaboración con la Casa Patria Grande”.

El Plan de Acción 2014, en el Área Prospectiva y Estrategia dispone un “Estudio Prospectivo Suramérica 2015”, que “tiene por objeto identificar, desde la perspectiva de la seguridad regional y la defensa, potenciales oportunidades, desafíos y eventuales riesgos o amenazas en la materia” y la “Conferencia “Defensa y Recursos Naturales”, desarrollada en Buenos Aires

Es evidente que los propósitos del Consejo de Defensa Suramericano han sido sobrepasado por la presión de los bolivarianos y la falta de voluntad o la complicidad de los demás socios, incluido Chile.

Que quede constancia que el país no ha sido informado de esta nueva interpretación de los objetivos del CDS y que el Ministerio de Defensa de Chile actúa a espaldas de la ciudadanía; que quede constancia asimismo de la incapacidad e indolencia de la oposición para exigir explicaciones y hacer cumplir los acuerdos firmados.

Si esta inclusión de la seguridad se hace efectiva, parece evidente que un gobierno democrático como el nuestro debería comenzar exigiendo investigar los nexos entre el narcotráfico y el gobierno boliviano y el incumplimiento -por parte de ese país- de los tratados libremente contraídos; los atropellos a la libertad de prensa en Ecuador y el abuso de los derechos humanos de los venezolanos por parte de Maduro.

Los gobiernos de Venezuela y Argentina se hunden víctimas de sus demasías y Bolivia avanza en sus ataques a Chile con el apoyo de nuestros hermanos latinoamericanos y todo hace prever la agudización de esta agresión por el asunto del Río Silala, ¿es que vamos continuar siendo cómplices de los bolivarianos para Unasur en su lucha contra los Derechos Humanos y Políticos de sus propios pueblos?. ¿Con que objeto continuamos potenciando una organización como el CDS creada como bocina para perifonear la propaganda chavista y como plataforma desde donde agredir a los países de la Alianza del Pacífico y en especial a Chile?.

La ideología y la inconsecuencia nos está cegando y llevando a una decadencia cada día mas profunda.

Muertos por «pensar distinto»

Recientemente Roberto Ampuero lanzó un libro de su autoría en que pregunta y se pregunta respecto al conflicto ético que hay tras el Muro de Berlín: “Muro chileno porque, viviendo allí, el exilio chileno o, al menos, los partidos de la izquierda chilena, lo justificaron, defendieron o bien –hasta el día de hoy- guardaron silencio, eludieron el tema o celebran hoy las bondades de un sistema supuestamente ideal que necesitaba de muro, alambradas, campos minados, perros adiestrados y 13.000 soldados para que nadie escapara de él”. Y llama a la izquierda a tomar posiciones, ahora que en Noviembre próximo se celebra el aniversario de la caída del Muro: “Me gustaría invitar a la izquierda que simpatiza o simpatizó de alguna forma con el totalitarismo a mirarse en el espejo y, tras posar la mano en el pecho, a reflexionar sobre el carácter brutal, antihumano y antidemocrático de esa utopía socialista fracasada. En ese marco, criticó “a los compatriotas chilenos que, enarbolando las banderas de la democracia y los derechos humanos, justifican los 55 años de partido único y aplauden a los hermanos (Castro) que por más tiempo han gobernado en la historia del planeta, y pienso también en los compatriotas que optaron por guardar silencio, en esos que miran hacia otra parte mientras en los jardines de su utopía rechinan los instrumentos de la tortura, o en el Caribe infestado de tiburones naufragan los que huyen de su socialismo, y pienso también en los políticos nuestros que este año felicitaron con voz trémula por la emoción a los hermanos Castro por ejercer el poder en la isla desde 1959”. “Siento además que la reflexión sobre el fin del totalitarismo comunista, que se basa en el estatismo económico, la descalificación del opositor y una vanguardia que representa supuestamente a todo el pueblo, sigue mostrando un gigantesco déficit en nuestro país. En un país donde vuelve a idealizarse el estado como panacea para todos los males, como la herramienta idónea para imponer la justicia, la igualdad, la democracia, el desarrollo y la prosperidad, es bueno recordar qué aportó en términos concretos a la humanidad la expresión más pura del estatismo y monopartidismo. El socialismo, como expresión máxima del estatismo fracasó hace 25 años de manera estrepitosa. No debemos olvidarlo, y es importante que los jóvenes lo sepan”. Y concluye con dos preguntas que ningún izquierdista devoto se atrevería a contestar: “¿Por qué las personas se rebelaron y eliminaron un estado que, para un importante sector de la izquierda chilena, entregaba todo lo necesario a sus ciudadanos? Y la otra pregunta: ¿por qué esa misma izquierda calló entonces y guarda hoy silencio frente a uno de los dos totalitarismos que marcaron el siglo XX?».

Esta misma autoindulgencia y amnesia selectiva la vemos en su actitud ante el uso de la violencia, del terrorismo y de la lucha armada para hacerse del poder e imponer su utopía. Un mirista chileno -residente en Venezuela donde lucha contra Maduro- , en estos días le escribe una carta pública a Marco Enríquez – Ominami poniendo en duda que su papá cumpla los requisitos para su canonización como lo pretenden su devoto hijo y sus amigos. Según él, Enríquez “era un muchacho menor que yo, muy fogoso, vehemente, apasionado, seductor, brillante, inteligente, voluntarioso y muy echado “pa lante”, como decimos en Venezuela. Era un líder carismático, caudillesco, autoritario como corresponde, porque no era el presidente de un partido democrático, sino el jefe máximo de un partido revolucionario. Miguel fue lo que el leninismo llama “un profesional de la revolución”,  el arma más letal inventada por el hombre. -¿Enríquez creía en la democracia? Por supuesto que no. La función esencial de la lucha armada es terminar la democracia representativa e instalar la dictadura proletaria. Siempre ha sido la dictadura de los partidos comunistas -MEO dice que su padre se puso al “servicio de Chile”. Es una frase. Y como toda frase, no dice nada. Miguel se sabía y se puso a disposición de la revolución socialista: destruir el Chile existente, tradicional, clasista, conservador, autoritario, capitalista, burgués y construir el Chile proletario. O lo que el marxismo entiende por proletario. Una dictadura de partido a cargo de una sociedad socialista. Todo movimiento revolucionario sabe que la violencia es el motor de la historia, porque lo dijeron Marx, Lenin, Stalin, Mao, Castro, el Che Guevara. No sólo lo dijeron, sino que con violencia tomaron el poder en URSS, China, Cuba, Corea del Norte, en todas partes. ¿Cómo Miguel Enríquez, que era el hijo dilecto de Castro, iba a estar contra la violencia? ¡Por favor! Si el MIR no tuvo un ejército paralelo no fue porque aborrecía de las armas, de la violencia o de los ejércitos. Fue porque no se dieron las circunstancias. De hecho tuvo un aparato militar, en gran parte preparado en Cuba. Minúsculo y absolutamente inadecuado como para enfrentarse a las FFAA chilenas, como se comprobó dramáticamente el mismo 11 de septiembre. Pero aparato militar, al fin y al cabo. Como lo tenían el PS y el PC. El lema que escanciábamos en nuestros desfiles era “PUEBLO, CONCIENCIA, FUSIL, MIR, MIR”. No los tendríamos, pero los deseábamos: conquistar al pueblo y armarlo con fusiles. En el MIR estábamos preparados para la violencia y la guerra civil. Me preocupó que alguien del MIR, que sabe todo esto, como Mauricio Rojas, haya pretendido darle a Miguel Enríquez una especie de aura de Sor Teresa de Calcuta. No me cabe en la cabeza. No lo entiendo. Nosotros éramos guevaristas. Cuando cayó el Che en Bolivia yo vivía en Berlín y enmudecí.

El MIR tenía un aparato militar que era esencial. La violencia era consustancial a nuestro proyecto histórico, que era derrotar a la burguesía y establecer una dictadura del MIR, no iba a ser de Ignacio de Loyola”. Cuando Enríquez murió en Octubre de 1974, no fue “asesinado” por la Dina como dicen sus seguidores, murió porque combatió mal, porque era un mal combatiente y un peor comandante. Murió porque enfrentó a una fuerza mas eficaz que la suya. No porque “pensara distinto”, sino porque “disparaba distinto”: disparaba mal. Este último mes de octubre en Concepción los imitadores de Enríquez se reunieron a homenajearlo. Estaban ahí Fuerza Universitaria Rebelde; Consejos Estudiantiles; Juventud Guevarista; Para Todos Todo; Movimiento de Izquierda Estudiantil Revolucionario y los organizadores del evento, la Juventud Rebelde Miguel Enríquez, el brazo juvenil del actual MIR, estaban ahí para rescatar la teoría y práctica del movimiento: el “poder popular” y la validación de “todos los métodos de lucha”, sin prescindir de la vía armada como camino al socialismo y para reivindicar la construcción del poder fuera del Estado y sus partidos tradicionales.

Si, piensan distinto que la mayoría de los chilenos: de nuevo quieren imponer sus ideas absurdas y totalitarias por la fuerza, a balazos, por eso atacan, denigran y calumnian a los que se les oponen. Nada les disgusta mas a los agresores que el que los agredidos se defiendan. Por confesión pública del ex Secretario General del Partido Comunista, Luis Corvalán, sabemos, todos saben, también el Poder Judicial, que mantienen ocultas una gran cantidad de armas introducidas por Carrizal Bajo para combatir al gobierno de Chile. Están las ganas y están los medios, pero nadie se inquieta, la justicia tuerta de nuestro pobre país descansa porque esos jóvenes idealistas tienen “licencia para matar”, son de izquierda.

Y ellos piensa distinto.

Educación superior gratuita en Argentina

Con frecuencia se señala al sistema universitario argentino como ejemplo al cual seguir en la reforma educacional en que el gobierno actual se encuentra empeñado. Se d estaca su ingreso sin exámenes, su gratuidad y su eficacia en cuanto a la obtención de títulos profesionales.
Estudiantes chilenos que se encuentran en ese país destacan estos atributos y los comparan favorablemente respecto a los que imperan aquí. De la misma manera, opiniones de lectores argentinos lo presentan como uno de los logros de las políticas gubernamentales de su país y ponen de relieve lo injusto del sistema que impera en Chile.
Para conseguir un panorama mas objetivo es conveniente recordar que en Argentina también existen universidades privadas pagadas, que reciben cuantiosas subvenciones estatales.

Algunas cifras producidas por el Centro de Estudios de Educación Argentina (CEA), de la Universidad de Belgrano, publicado por el Ministerio de Educación de ese país y basado en las estadísticas universitarias de 2011 muestran que:
– En las universidades estatales el 44% de los estudiantes aprueban una sola materia por año.
– Las estadísticas señalan que el 29,6% de los estudiantes no aprobó ninguna materia después de haber cursado un año.
– El presupuesto universitario por graduado comparado con el porcentaje de estudiantes que aprueba una o ninguna materia señala que la brecha entre universidades con menor y mayor presupuesto por graduado llega al 1.700%.
– La investigación muestra que «aquellas universidades que tienen un porcentaje más alto de alumnos que no aprobaron más de una materia registran los presupuestos por graduado más altos»,
– La Universidad de Buenos Aires (UBA), que según el ranking Shanghai 2014 figura entre las 500 mejores del mundo, se encuentra en la mitad de la tabla de posiciones de las 40 casas de estudios nacionales, con una tasa de 30,1% de alumnos que en un año no aprobaron ninguna materia.
– Casi en la misma situación aparecen Córdoba (30,4%), Lanús (30,5%), La Matanza (30,6%) y con un desempeño algo mejor Entre Ríos (26,9%), Mar del Plata (27,2%) y San Luis (27,9%).
– La investigación del CEA exploró también la situación de los estudiantes que después de un año aprobaron apenas una materia. Las cinco peores fueron Chaco Austral (20,1%), San Juan (19%), Luján (18,9%), Formosa (18,1%) y La Pampa (18%). En las antípodas y con resultados más alentadores, se ubican Villa María (6,9%), San Martín (9,9%), Lomas de Zamora (10,1%), La Matanza (10,4%) y Lanús (10,6%).
– La UBA está dos décimas por encima del promedio general, con 14,5%. En esa franja se sitúan Patagonia Austral (14,6%), Entre Ríos (14,8%) y Jujuy (15,3%), y apenas un poco mejor Cuyo (13,6%), La Plata (13,8%), Tecnológica Nacional (13,9%) y Santiago del Estero (13,9%).
– Si sumamos los estudiantes que después de un año no aprobaron ninguna materia y los que apenas aprobaron una materia, llegamos a la conclusión de que 44 de cada 100 estudiantes universitarios nacionales no llegaron siquiera a aprobar dos materias después de un año
– Al tope de la frustración de los estudiantes que no aprueban más que una materia está Jujuy (72,7%), seguida por Salta (61,4%), Misiones (58%), Patagonia San Juan Bosco (57,3%) y Patagonia Austral (56,9%).
– El promedio nacional es de 43,9%, y la UBA se encuentra apenas por encima, en 44,6%, cerca de Chilecito (44,9%), Luján (45,6%), Catamarca (47%) y por encima del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (43,8%), Mar del Plata (43,7%) y San Luis (43,5%). Las cinco casas de estudios con mejores cifras son Villa María (20%), Lomas de Zamora (23,7%), La Rioja (24,5%), Tres de Febrero (27,1%) y Río Negro (28,5%)
– En los albores del cepo al dólar, impuesto por la presidencia de Cristina Kirchner en 2011, cuando la moneda norteamericana se cotizaba a $ 4,14 promedio, el presupuesto total ejecutado por las 40 universidades nacionales fue de $ 18.829 millones o US$ 4.548 millones.
– En ese mismo año, entre las 40 universidades nacionales se graduaron 70.370 estudiantes. «Si se divide este presupuesto de US$ 4548 millones por la cantidad de graduados de las 40 universidades nacionales, tenemos un valor de US$ 64.633 por graduado»,
– En la Universidad Patagonia Austral se graduaron 103 alumnos en 2011, con un costo de US$ 424.408,63 por estudiante. Le siguen San Juan (US$ 228.064,78) y Tres de Febrero (US$ 221.175).
– La mejor relación costo-egresado se vislumbra en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (US$ 24.480), Rosario (US$ 32.220), Nordeste y la UBA (US$ 45.000, aproximadamente). La Universidad Patagonia Austral tiene un presupuesto por graduado que es 17 veces mayor que el de la Universidad de Lomas de Zamora», se puntualiza, al advertir que en la primera casa de estudios «el 56,9% de los estudiantes no aprobó más de una materia tras un año de estudios, mientras que en el establecimiento del conurbano la cifra es de apenas 23,7%».
Se destaca que los plazos de graduación oscilan entre cinco y quince años de universidad y que las materias se dan cualquiera sea el número de estudiantes asistentes.

Aviones grandes; Pasajeros chicos

Un pasajero francés en un vuelo París – Boston enfureció porque la persona que viajaba en el asiento de adelante suyo reclinó demasiado y bruscamente su asiento. Exigió que el avión aterrizara y se bajó furioso.
En un vuelo dentro de EEUU una pasajera le puso al asiento enfrente suyo, un dispositivo que impedía que fuera reclinado, la afectada se indignó y ambas mujeres se enfrentaron físicamente. El avión debió aterrizar para desembarcarlas.
Bueno, todos sabemos que los franceses suelen ser de temperamento vivo y que no les gusta que ningún anglosajón los apriete, también es sabido que las mujeres, cada día mas próximas a los hombres en su comportamiento y carácter, suelen trenzarse a golpes, sin embargo, pareciera en ambos casos que la culpa la tienen las aerolíneas.

En efecto, nadie podría objetar que las aerolíneas del mundo se pongan de acuerdo para conseguir aviones mas y mas grandes y meter en ellos mas y mas ¿pasajeros?. Lo ideal para el negocio sería que solo viajaran personas bajitas, delgadas y ojalá amputadas de sus piernas, pero con la habilidad de caminar sobre sus manos, para evitar complicaciones durante su carguío y descarga, pero este tipo de personas no abundan.
Se ha producido una brecha entre la necesidad de las aerolíneas de comprimir a sus pasajeros y la inelasticidad de los organismos y miembros de éstos.

Pero todo tiene solución si nos organizamos para hacer posible la continuación de los márgenes de ganancia de esas empresas, cada día mas necesarias, grandes, prepotentes, bien coordinadas entre ellas y coludidas con las autoridades aeronáuticas de todo el mundo.

Aquí van algunas ideas:

Antes del embarque
• Exigir a los pasajeros que acreditan nociones básicas de yoga.
• Entregar a los pasajeros una dosis de enuréticos durante el check – in
• Exigirles un enema doce horas antes del embarque y permanecer en ayunas.
• Se recomendará el uso de toga en reemplazo de la vestimenta tradicional por permitir mayor flexibilidad dentro de las mismas. Esto mientras se progresa hacia la aceptación general del nudismo como forma regular de ¿vestimenta?.
• Se pedirá a los pasajeros que tosan o estornuden antes de embarcarse.

En sus asientos
• Respirar alternadamente entre las filas pares e impares
• Adoptar la posición que conservarán durante todo el vuelo, permitiendo la ocupación óptima de todos los espacios disponibles. Deberán quedar con un brazo extendido en dirección al cielo del fuselaje, el derecho o el izquierdo según sean diestros o zurdos.

A la hora de comer
• Las azafatas se distribuirá: una en Clase Económica, cinco en Business y diez en Primera Clase.
• La comida será lanzada desde la posición a que hayan podido llegar la tripulación de cabina y será atrapada por los pasajeros con la mano correspondiente al brazo que hayan dejado en alto.
• Se cuidará que en primera Clase y Business la comida no esté muy caliente ni muy jugosa.

Al desembarco
• Los pasajeros irán saliendo a medida que vayan recuperando su movilidad.
• El desembarco de la clase económica se producirá una vez que primera clase y business lo haya hecho y se hayan retirado los cuerpos de aquellos pasajeros que eventualmente hayan fallecido.

De la distribución de los asientos
• Dado que la mayor rentabilidad se obtiene cuando los asientos se sitúan mas cercanos al de la fila de adelante, esta distancia, medida entre el extremo del brazo de un asiento y el respaldo del que lo precede no podrá ser mayor de 5 cms.
• Las persona que tengan piernas cuyo grosor sobrepase la medida indicada deberán practicar, -en sus casas-, saltar los apoyabrazos apoyando una mano en el respaldo de su asiento y el otro en el del pasajero de adelante, sin patear el apoyabrazos en el proceso.
• Si el espacio entre filas no fuera suficiente, los pasajeros de piernas normales o largas se sentarán con las piernas recogidas, apoyando las rodillas en su mentón. Una posición optativa es cruzar ambas piernas por detrás del cuello.

Espero que estas pocas ideas contribuyan a que los pasajeros continúen apoyando y tal vez en forma mas eficiente que hasta ahora a los resultados de las compañías aéreas y así podamos seguir contando con sus servicios.

Estas reflexiones fueron inspiradas durante mi último viaje de 10 horas por aire. Agradeceré las contribuciones que los lectores puedan hacer al respecto.

Las demandas de los vecinos. Hora de decir basta.

Los mecanismos judiciales para la solución de controversias generalmente son presentados como una etapa superior de las relaciones internacionales, un procedimiento que hace prevalecer la razón y el derecho en un ámbito que de otra manera sería una cruda y violenta competencia de fuerzas. No es posible descalificar esta forma de valorizar y apreciar como un avance esta alternativa de solución de controversias internacionales, sin embargo, es necesario tener presente sus limitaciones y las ficciones que los rodean.
Lo primero es que estos mecanismos no son de aplicación universal y obligatoria sino opciones voluntarias que algunos países aceptan e incorporan a sus comportamientos; que otros aceptan con limitaciones –las “reservas” a los tratados-, y que otros derechamente rechazan o ignoran. También está el asunto de la inexistencia de una autoridad capaz de hacer respetar sus fallos y sancionar a los rebeldes con el apoyo de una policía internacional imparcial.
Es contra esta realidad que debemos revisar la reiterada declaración de los gobiernos de Chile de lo que sería su “tradición” internacional: la judicialización de las diferencias internacionales, es decir llevar los conflictos con otros países a un tribunal.
El caso más conspicuo en este ámbito es el llamado “Pacto de Bogotá” o “Tratado Americano de Soluciones Pacificas” suscrito en esa ciudad el 30 de abril de 1948. Este tratado forma parte de un conjunto de acuerdos interamericanos, políticos y de seguridad establecidos por los EEUU en el marco de la Guerra Fría con el propósito de organizar la región para el enfrentamiento militar y político a muerte con la Unión Soviética.
El objetivo del tratado fue imponer una obligación general a sus signatarios para resolver sus conflictos a través de medios pacíficos. También los obliga a agotar los mecanismos regionales de solución de los asuntos antes de acudir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (en el cual la URRS tenía poder de veto) para lo cual confiere jurisdicción a la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Entre los veintiún países signatarios del convenio, nueve lo ratificaron sin reservas: Brasil, Colombia, Costa Rica, Haiti, Honduras, México, Panamá, República Dominicana y Uruguay; seis lo ratificaron con reservas: Bolivia, Chile, Ecuador, Nicaragua, Paraguay y Perú; cinco no lo ratificaron: Argentina, Cuba, Estados Unidos, Guatemala y Venezuela y dos lo denunciaron después de haberlo aprobado: El Salvador y Colombia, este último el 28 de noviembre de 2012 tras el fallo de la CIJ en su litigio con Nicaragua.
Los elementos más relevantes de este Tratado están contenidos en sus siguientes artículos: el Artículo I que dice que (los estados) convienen en abstenerse de la amenaza, del uso de la fuerza o de cualquier otro medio de coacción para el arreglo de sus controversias y en recurrir en todo tiempo a procedimientos pacíficos. El II por el cual los países reconocen la obligación de resolver las controversias internacionales por los procedimientos pacíficos regionales antes de llevarlas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El Artículo VI. Que el tratado no podrán aplicarse a los asuntos ya resueltos por arreglo de las partes, o por laudo arbitral, o por sentencia de un tribunal internacional, o que se hallen regidos por acuerdos o tratados en vigencia en la fecha de la celebración del presente Pacto (1948) y el Artículo XXXI. Los países reconocen al Tratado como “obligatorio y a la CIJ, ipso facto, sin necesidad de ningún convenio especial mientras esté vigente el presente Tratado”, la jurisdicción de la Corte en todas las controversias de orden jurídico que surjan entre ellas y que versen sobre: La interpretación de un Tratado; cualquier cuestión de Derecho Internacional; la violación de una obligación internacional.
Como se puede apreciar el ámbito de mayor aplicabilidad del Tratado se encuentra en los problemas de delimitación territorial o jurisdiccional. Los diferendos de tipo comercial o político se negocian en otras instancias ad-hoc creadas posteriormente y no suelen referirse a la interpretación de tratados ni del Derecho internacional. En esta misma línea la globalización ha creado una amplia gama de alternativas de negociación y arbitraje.
Lo anterior indica, y la historia lo confirma, que la aplicación de este Pacto por parte de Chile se ha dado en problemas de delimitación territorial o marítima, con países vecinos: Argentina, Bolivia y Perú. Veamos entonces la utilidad real del Pacto de Bogotá para Chile:

Con Argentina: El Tratado General de Arbitraje entre Chile y Argentina de 1902 estableció que las controversias que pudieran surgir serían arbitradas por la Corona Británica cuya sentencia sería inapelable. Cuando Chile intentó recurrir a este Tratado, el Gobierno argentino rechazó el cumplimiento de lo acordado. Cuando Chile intentó recurrir unilateralmente a la Corte Internacional de Justicia, fue informado por Argentina que de hacerlo, constituiría casus belli. Se acordó formar una corte arbitral constituida por cinco jueces integrantes de la Corte Internacional de Justicia nombrados por consenso de ambos países, quienes debían entregar su fallo al gobierno británico, que finalmente lo aprobaría o rechazaría sin modificarlo. El arbitraje fue solicitado por ambos países el 22 de julio de 1971 y dado a conocer el 2 de mayo de 1977 por la Reina Isabel II en nombre del gobierno británico y Argentina lo declaró “insanablemente nulo” y se negó a cumplirlo.
Luego de un largo e intenso período de tensiones, con amenazas de uso de la fuerza incluida, la mediación del Papa Juan Pablo II, sumados a una intensa crisis política y económica en Argentina lograron llevar a ese país a aceptar una delimitación negociada políticamente y alejada del derecho Internacional, en desmedro de Chile.
Lo indicado en esta muy breve síntesis muestra que Argentina no cumple sus compromisos internacionales, que nunca los ha cumplido y que muy probablemente, nunca los cumplirá. Esto permite concluir que el Pacto de Bogotá, si es que lo suscribiera, sería inútil como instrumento para resolver conflictos entre ambos países. inútil.

Con Perú: La grave crisis internacional entre ambos países entre 1975 y 1976 muestra que cuando Perú se siente más poderoso que Chile no duda en intentar una agresión contra nuestro país. Lo que disuadió a Perú de iniciar una guerra en 1976 fue la determinación de nuestro gobierno en cuanto a luchar sin límites de tiempo ni esfuerzos. Posteriormente, en 2010, la aplicación del Pacto de Bogotá le permitió a Perú llevar a Chile a la Corte Internacional de Justicia, en forma unilateral y contra nuestra voluntad para demandar una revisión de acuerdos libremente contraídos, respecto a la delimitación marítima entre ambos países que, en realidad, correspondían a acuerdos regionales que involucraban a Chile, Perú, Ecuador y Colombia.
Esto indica que cuando Perú cree poder derrotarnos militarmente, no duda en intentarlo, con o sin Pacto de Bogotá, y muestra también que dada nuestra peculiar forma de entender las relaciones internacionales, le permitirá llevarnos a la fuerza a juicios en los que no tenemos nada que ganar y mucho que perder.

Con Bolivia: La lógica política de los gobiernos de Bolivia y en especial de Evo Morales se columpia entre la modernidad, la cultura ancestral boliviana y una versión básica y superficial de Marx. En la lógica de Morales y su grupo, Chile al no entregar una salida soberana al mar a Bolivia, es “injusto”, no “comparte” y es “arrogante”. Por años hablaron de la invalidez del Tratado Paz y Amistad de 1904; súbitamente dejaron de lado esta aproximación e hicieron una presentación a la Corte Internacional de Justicia pidiendo que Chile negociara “de buena fé”, rápido y entregara los territorios requeridos. Es decir entienden “negociación” como una manera de formalizar sus exigencias, que deben ser satisfechas en su totalidad por Chile. Simultáneamente dejan expresamente abierta la posibilidad de recurrir simultánea o posteriormente a otras instancias judiciales, en oposición a lo que dice el Artículo VI del Tratado, en cuanto a que los fallos de la Corte son conclusivos y finales.
En breve, Morales se aproxima a la CIJ como si se tratara de una instancia política y no judicial; que cree que los procedimientos jurídicos son solo indicativos y que las negociaciones son “de buena fe” solo si incluyen finales garantizados y beneficiosos para él y para su país. Dada la mentalidad que se ha conformado en el pueblo boliviano respecto a su atraso y pobreza como los resultantes del abuso a que ha sido sometido por Chile y por su propia elite dirigente, nunca habrá “una solución” que perdure más allá del gobierno boliviano que la negoció. En este sentido, con Bolivia no hay solución posible a sus demandas.
El comportamiento de Morales no podría ser considerado distante de las tendencias más populares en Bolivia, y su creatividad política y jurídica no parece estar constreñida por las fórmulas judiciales. Así, la adhesión de Chile al Pacto de Bogotá solo abre una instancia que permite a los gobiernos bolivianos obligar a Chile a seguirlo en sus desvaríos y ser juguete de sus maniobras y peleas internas. La asimetría entre ambos estados respecto al respeto a los tratados, a la palabra empeñada y a las formalidades internacionales se transforma así en una debilidad para nuestro país.

Se puede concluir que el Pacto de Bogotá, probadamente, no es útil como instrumento jurídico para que Chile dirima conflictos con sus vecinos en condiciones de equidad y confianza que permitan contar con él para defender nuestros intereses nacionales.
Por último, en los tribunales de justicia, nacionales e internacionales se encuentra presente una tendencia creciente que señala que los jueces “hacen justicia” y no se limitan a “aplicar la ley”, con lo cual suplantan a los cuerpos políticos internos e internacionales en sus atribuciones tradicionales de intermediación y determinación de las reglas de convivencia y se auto erigen en representantes directos de las personas y los pueblos. Esta tendencia hace que la suerte de un pleito quede sujeta a aquello que el juez estime justo y donde las pruebas son solo un antecedente más de la causa.

En breve, no es en los argumentos jurídicos en donde Chile podrá defenderse, sino en el recurso a su poder nacional gestionado por políticos y diplomáticos profesionales. Esto comienza por liberarnos del Pacto de Bogotá y tomar la seguridad nacional en nuestras propias.
Las relaciones internacionales de Chile son asunto de políticos y diplomáticos y no de abogados y jueces.

Pasó la hora judicial y llegó la hora de la política.

Humala: Demoliendo la confianza

El estilo de comportamiento de Alan García quedó inmejorablemente graficado en la sucia jugarreta que le hizo a Bachelet cuando, en una conversación personal y sin advertírselo a su contraparte, abrió el parlante de su teléfono y permitió que un grupo de sus ministros escucharan como se burlaba de su colega presidente. Una treta muy propia de su torcida personalidad que pretendió excusar aduciendo que en esta región no éramos alemanes y que aquí había humor para hacer este tipo de “bromas”.
Su salida de la presidencia fue un alivio para todos, chilenos y peruanos.

Su reemplazo, Ollanta Humala, un líder nacionalista extremo no auguraba nada bueno. Ya había hecho pública su intención de viajar en tanque a Arica para conocer la ciudad y a comienzos del año 2007, frustrado por el acercamiento entre el gobierno de Perú y el de Chile, a la cabeza de su Partido Nacionalista Peruano, encabezó un movimiento contra García acusándolo de “inacción cómplice” frente a Chile, exigió la renuncia de los Ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores de Perú y demandó la elaboración de la cartografía del dominio marítimo peruano y comunicarla a las Naciones Unidas para «legalizar internacionalmente nuestro límite con Chile».

Acusó a Michelle Bachelet de encabezar “la mafia cívico – militar» y otros despropósitos, todo esta propaganda animada por marchas militares que llamaban a “la victoria” y otros mensajes militaristas. El espasmo patriotero concluyó con la organización de una marcha, el día 4 de Abril hasta la frontera con Chile llegando al Hito Nº 1 e invadiendo el ahora muy conocido triángulo entre el Hito Nº1, el punto de corte con la línea costera del paralelo que pasa por ese Hito y el punto, bautizado por Perú como “concordia”. Ahí izarían una bandera peruana,con bastantes posibilidades de crear un cassus belli con nuestro país.

Humala asumió la presidencia en medio de pocas expectativas de buenas relaciones vecinales, sin embargo, ya en el poder, con sorpresa y agrado pudimos ver a un verdadero estadista en acción. Un presidente mesurado, serio y de palabra, todo un cambio tras el exótico Alan García. Tras una gestión amistosa respecto a Chile, hoy nos sorprende con una jugada al mas puro estilo García. Es cierto que su popularidad está baja y que la presión de los ultranacionalistas de la aristocracia peruana y de los dinosaurios de su cancillería es intensa y que cuentan con recursos y acceso a los medios mas que suficientes para hacerle desagradable la vida. También es cierto que sufre, al igual que Chile, el término del super ciclo del precio del cobre y eso se refleja en intranquilidad social, paro así y todo, lo feo de su comportamiento no tiene excusa. El 19 de Agosto de este año, Humala firmó el decreto que aprobó la Carta de Límite Exterior Sur de Perú.

Lo feo comenzó de inmediato.

La prensa peruana (La República), destacó que el “Mapa fue elaborado por cartógrafos peruanos y chilenos”, insinuando que su contenido reflejaba una posición oficial y de común acuerdo entre ambos gobiernos y siguió; “La Carta es un mapa en el que se muestran los nuevos límites entre Perú y Chile, después del fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, a principios de este año”, dejando la impresión que su contenido es una representación del fallos de la Corte. Y remacha: “En declaraciones a la prensa, el jefe de Estado (Humala) indicó que el mapa “señala claramente que el inicio de la frontera entre Perú y Chile es el punto Concordia, no hay otro”, conectando a Chile y la CIJ en la legitimación del punto Concordia como limite terrestre entre Perú y Chile, algo jamás reconocido por ninguno de los dos. Pero la mala fe y el engaño de Ollanta Humala fue mas lejos cuando aseguró: “En ese sentido tenemos que agradecer al personal técnico, cartógrafos, personal de la Marina de Guerra del Perú, de la Cancillería y al buen entendimiento para que esta comisión binacional haya llegado rápidamente a la determinación de las coordenadas”, mezclando las mentiras y engaños anteriores y termina con una afirmación genuinamente pérfida: “Esta Carta reemplazará a la del 2007, y fue elaborada por una comisión mixta peruano-chilena, integrada por cartógrafos que determinaron las coordenadas del límite marítimo”. No dice que la Carta no incluye solo los límites marítimos determinados por la Corte Internacional de Justicia, sino que subrepticiamente mete de contrabando la delimitación terrestre incluyendo la creación peruana del punto Concordia, que nunca fue aceptado por Chile ni por la CIJ.

Como la mentira tiene las piernas cortas, los propios medios peruanos preguntaron que como era que Chile se había allanado a esto y Humala, pillado en la mentira, se defendió declarando al mismo diario La República: «El mapa recoge la sentencia de La Haya, pero también el inicio de la frontera terrestre. No hemos faltado a la verdad», dijo el jefe de Estado e insiste: “el mapa recoge la sentencia de La Haya, pero también el inicio de la frontera terrestre que, es el Punto Concordia. No hemos faltado a la verdad, está basado en el Tratado de 1929 y los protocolos complementarios”.

Pero lo peor es que su declaración trae reminiscencias ominosas de la pretendida “marcha patriótica” que se reseña al comienzo, solo que ahora Humala está a la cabeza de la república y dispone de todos los medios para hacerla, mas aun cuando organizaciones militaristas y de extrema derecha peruana como la “Asociación Patriótica por la Recuperación de Arica y Tarapacá” que sesiona en el Congreso Nacional y que está conformada por senadores, académicos, historiadores, almirantes, generales y descendientes de próceres de la Guerra del Pacífico llaman también a marchar al “Triángulo” este 27 de Agosto, en conjunto con otros “patriotas” de Tacna. Una gran decepción, el proceso de construcción de confianza mutua que parecía avanzar ha mostrado todas sus falencias, nada ha cambiado, todo sigue igual, la agenda retrógrada, chovinista, odiosa y falsa, sigue vigente, al menos con Humala, la Cancillería y la aristocracia limeña.

Liderazgo Brasileño

Actualmente y en forma insistente, desde la izquierda del espectro político chileno llegan voces que exhortan a seguir o plegarnos al liderazgo brasileño. Seríamos una especie de “personaje en busca de autor”.

Una característica de esta atracción es que, en forma automática o inconsciente, descarta otras alternativas: aproximarse a México; o a Colombia; a ambos a la vez; a EEUU; a Argentina; formar un grupo con Perú y Colombia; organizarse en forma igualitaria con todos los países de la región que lo deseen; combinaciones de las anteriores u otras que usted podría imaginar. Parece que tuviéramos una sola opción: Brasil.

No fue así durante otros gobiernos de la Concertación; tampoco fue así durante el gobierno de la Alianza. Cabe preguntarse si estamos ante una atracción tardía por la ideología antiimperialista y nacionalista sudamericana que llevó a los “bolivarianos” primero a la cima y luego al descalabro; si es una atracción, también tardía, hacia Lula, Dilma y el Partido de los Trabajadores o si es la búsqueda de una posición subalterna que compense algún déficit de autoestima.

Sea alguna de esas u otra la motivación, cabría preguntarse si es que tal liderazgo brasileño existe, cuáles serían sus características y que beneficios obtendría Chile al refugiarse bajo ese alero.

Parece evidente que la asociación entre países de la región podría producir una situación en que nuestra voz nacional al ir acompañada de otros países que compartan nuestros intereses podría ser mas escuchada; también es una realidad que para Chile es mucho mas interesante ser “puerta” de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil hacia el Pacífico y Asia que ser un destino terminal. Las inversiones chilenas tendrían mas alternativas si pudieran ir en condiciones de seguridad hacia otros países de la región y que las de esos países pudieran venir a Chile. Pero todas estas posibilidades no se dan sin la existencia previa de condiciones que permitan su materialización y las políticas brasileñas, hasta ahora, parecen ir en otro sentido.
También es siempre mas grato tener vecinos amistosos que indiferentes o distantes.
En el caso de Brasil, habría que comenzar valorizando que significa ese país para nosotros, mas allá de lo comunicacional.
Chile tendría mas alternativas comerciales, de inversiones y políticas si contara con Brasil, pero si así no fuera, nuestro país podría seguir avanzando como lo ha hecho hasta ahora. Nada ni nadie nos amenaza de manera tal que nos haga necesitar un protector. Mas aun, la forma en que funciona actualmente el mundo, pone a nuestra disposición una amplia variedad de alternativas que encontrándose geográficamente distantes, en las condiciones de las comunicaciones actuales se han vuelto próximas y cercanas.
Brasil tiene una población muy grande, pero su PIB per cápita y el desarrollo de su capital humano es bajo. Su infraestructura es deficitaria y su gestión fiscal es lenta y adolece de algún nivel de corrupción. Esto señala que Brasil no está en condiciones de ayudar económica ni comercialmente a Chile. Simplemente carece de los recursos necesarios y sus propias necesidades absorben el total de sus recursos. Chile no tiene ninguna razón de peso para delegar parte de su soberanía en beneficio de Brasil ya que no obtendría nada a cambio.

El crecimiento de Brasil es el mas bajo de los BRICs. El incremento de su PIB en los últimos 2 años no alcanza al 2%, su inflación supera el 5% y las perspectivas no son que mejore, pudiendo incluso empeorar. Brasil es un país semi – industrializado, pero no es un país industrial. En otras palabras, es principalmente un exportador de materia primas –hierro y soja- las exportaciones industriales se han reducido sustancialmente, a niveles similares a los que tenía en 1978. México si lo es, los bienes manufacturados que exporta constituyen el 75% de ellos. Dado que tanto el hierro como la soja son enviadas a China, su dependencia de la marcha de la economía de ese país es casi total. Por último, su estabilidad interna está amenazada por dos factores muy difíciles de corregir: la corrupción política y las demandas insatisfechas de una semi – clase media que probó el acceso al consumo abundante y subvencionado y lo está perdiendo.

Brasil no nos puede ser indiferente, es un país extenso, poblado, con una cultura diversa y atractiva, con capacidad de exportar capitales privados, con una imagen relevante en el concierto de las naciones. ¿Lo constituye eso en un líder?. Creo que no, está mas cerca de poder ser un buen amigo y un socio que un líder ni menos ejercer supremacía sobre nuestro país.
En las actuales condiciones Brasil no tiene los recursos económicos para ser líder regional, no tiene el capital humano para ejercerlo y por su parte, los países de la región tiene alternativas desde donde obtener lo que necesiten, en todo orden de cosas; simplemente no cuenta con las capacidades necesarias para poder imponer sus conveniencias.
En definitiva, Brasil parece haber sido ser el caso de país “sobrevalorado y sobrevendido. Para Chile es un amigo conveniente pero no imprescindible.

Alianza del Pacífico / Mercosur: ¿negociar qué?

El Programa del actual gobierno de Chile comienza haciendo un homenaje a la unidad regional –mecanismos de integración, conformación de un bloque regional, Unasur, Celac- y rechazando la “visión mercantil” del gobierno anterior y luego aterriza en la realidad: la existencia de relaciones vecinales problemáticas y la necesidad de una “articulación de relaciones más estrechas, pero flexibles en intensidad, con la región del Asia Pacífico, (que) debe ser un objetivo prioritario de la política exterior de Chile”.
Para materializar lo anterior expone un concepto estratégico interesante: “Más aún si se constata que la importancia de esta región se ve reforzada por la contribución estratégica que ésta podría aportar a las proyecciones de nuestro país en América Latina y el Caribe, en general, y con América del Sur, en particular. Para ello, Chile debe consolidar su condición de “país puerto” y “país puente” entre las naciones latinoamericanas del Atlántico Sur y el Asia Pacífico, lo que requiere mejorar la interconectividad, aumentar la capacidad de nuestros puertos y perfeccionar nuestros servicios. Chile está en condiciones de desempeñar un rol de vínculo entre las economías de ambas orillas del Pacífico, aprovechando las fuertes relaciones comerciales que tenemos en la región, así como nuestra extensa red de tratados de libre comercio”.
Concluye con una síntesis: “El eje de la política internacional del siglo XXI está en el Pacífico. La política exterior de Chile en el próximo gobierno debe contribuir a lograr una mayor unidad regional. Debemos fortalecer nuestra participación en los distintos mecanismos de integración actualmente existentes en América Latina y, en especial en América del Sur, así como constituir a este bloque de países como una región. Hay que impulsar puentes de entendimiento por sobre diferencias ideológicas y subregionales”.
Al comenzar la puesta en práctica de esta política, el Canciller Muñoz, en una entrevista titulada “Convergencia en la diversidad: la nueva política latinoamericana de Chile” publicada el 13 de marzo del 2014, expresa que “Chile valora la Alianza del Pacífico, pero que “no compartirá pretensión alguna de concebir dicha Alianza como un bloque ideológico excluyente o antagónico con otros proyectos de integración”. Señala también, que “deberíamos discutir la posibilidad de materializar una convergencia de la Alianza del Pacífico con Mercosur”. “Convergencia en la diversidad es la política que Chile buscará promover en América Latina”.
Este planteamiento encontró una acogida clamorosa en los países de Mercosur y particularmente en el gobierno de Brasil. Dilma Rousseff levantó su interdicción a Chile y concurrió a la instalación de Bachelet en el gobierno. Posteriormente envió a Marco Aurelio García a atar los cabos que quedaron sueltos.

“El Profesor” se explayó en la prensa chilena: “Queremos dar una importancia muy grande a la relación con Chile y no separar a América del Sur en Atlántico y Pacífico”, olvidando las ideas compartidas con Chávez que en una de las primeras reuniones del Foro de Sao Paulo encabezado por Lula, esquematizaba los alineamientos regionales que él consideraba mutuamente excluyentes: los estados “monroístas” del Pacífico y los “bolivarianos” del Atlántico y llamaba a la destrucción de los primeros; y el diagnóstico estratégico también acordado por Lula y Chávez desde el 2005: la integración basada en el nacionalismo latinoamericano y el antiimperialismo requería enfrentar decididamente el “regionalismo abierto” que practicaban México y otros países Centroamericanos -y muy conspicuamente los gobiernos chilenos de la Concertación-, materializado mediante acuerdos de libre comercio con todo el mundo, incluyendo a EEUU, y la apertura a Asia en contraposición al área sudamericana liderada –con grandes dificultades- por Brasil. Y los mucho mas recientes acuerdos del XIX Foro de Sao Paulo en agosto del 2013, que concluyó fustigando a la Alianza del Pacífico porque en su agenda se hallaba la liberalización del comercio y de los servicios: “Denunciamos las tentativas, inspiradas en potencias extraregionales, en el sentido de fracturar y sabotear la integración regional, como es el caso de la llamada Alianza del Pacífico y la búsqueda incesante por generar crisis y estimular divisiones en el Mercosur”, señala la declaración. “No por casualidad está formada por países que poseen tratados de libre comercio con Estados Unidos”. Su presidente, Evo Morales pidió a la izquierda y a los movimientos sociales mantenerse unidos frente a los gobiernos de los países miembros de esa alianza, que también perseguirían dividir y debilitar a la Unión de Naciones Suramericanas.
Desde otra perspectiva, Mercosur murió hace años y es un organismo en estado de descomposición: la Cumbre de Presidentes para designar a Argentina en la presidencia pro témpore lleva ya seis meses de postergaciones y los gobiernos no logran ponerse de acuerdo para su materialización; tras años de conversaciones no han podido llegar a una propuesta común para negociar un acuerdo comercial con la Unión Europea; los presidentes se insultan una y otra vez por la prensa; Uruguay reclama por el boicot que Argentina aplica en sus puertos a la carga marítima destinada a ese país, Brasil reclama por el incumplimiento de los acuerdos de libre comercio por parte de Argentina que han reducido en un 10% sus exportaciones a ese país, Paraguay no olvida la forma impúdica en que Mercosur lo expulsó durante el lapso necesario para meter a Venezuela por la ventana y Venezuela se cree miembro pleno de la organización mientras aun no cumple ni la tercera parte de la adecuación de sus leyes a las exigencias de Mercosur.

Si Mercosur no puede hablar de negocios entre sus mismos miembros, menos podrá llegar a algo con los miembros de la Alianza del Pacífico.
Solo puede hablar de política y de ideología y para eso si que tiene muchos espacios, demasiados: Mercosur, Unasur, Celac, OEA y ahora, la Alianza del Pacífico.

El viernes 30 de mayo los cancilleres de la Alianza del Pacífico se reunieron en el XI Consejo de Ministros del bloque. Se discutió la propuesta chilena de ampliación de la Alianza, la que no encontró consenso, aprobándose en cambio una “reunión de carácter informativo sobre la Alianza, con los miembros de Mercosur y otros países”.
En su declaración final insistieron en que “la Alianza del Pacífico es una iniciativa de integración regional formada por Chile, Colombia, México y Perú, creada el 28 de abril de 2011”, que busca “convertirse en una plataforma de articulación política, de integración económica y comercial y de proyección al mundo, con especial énfasis en Asia – Pacífico”.
El canciller chileno hizo un balance positivo de su participación en el Congreso ya que considera que “reafirmó el compromiso de la Presidente Bachelet con la participación plena y activa en la Alianza del Pacífico y con sus compromisos” y que obtuvo apoyo para “iniciar un diálogo sobre una eventual convergencia en aquello que sea factible entre la Alianza del Pacífico y Mercosur”.

Difícil tarea tiene el Canciller Muñoz, simultáneamente está intentando: desmantelar la asociación montada por el Foro de Sao Paulo para hostilizar a Chile mediante el apoyo a las aspiraciones marítimas bolivianas; ayudar a Brasil a salir del atolladero diplomático en que lo metió el Partido de los Trabajadores con Lula a la cabeza; seguir siendo un miembro relevante de la Alianza del Pacífico y abrir las puertas regionales para que Chile y la Alianza sean un Puente y una Puerta y no una Terminal.

La cuestión de fondo es si es factible algún tipo de convergencia entre ambas organizaciones.