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Muertos por «pensar distinto»

Recientemente Roberto Ampuero lanzó un libro de su autoría en que pregunta y se pregunta respecto al conflicto ético que hay tras el Muro de Berlín: “Muro chileno porque, viviendo allí, el exilio chileno o, al menos, los partidos de la izquierda chilena, lo justificaron, defendieron o bien –hasta el día de hoy- guardaron silencio, eludieron el tema o celebran hoy las bondades de un sistema supuestamente ideal que necesitaba de muro, alambradas, campos minados, perros adiestrados y 13.000 soldados para que nadie escapara de él”. Y llama a la izquierda a tomar posiciones, ahora que en Noviembre próximo se celebra el aniversario de la caída del Muro: “Me gustaría invitar a la izquierda que simpatiza o simpatizó de alguna forma con el totalitarismo a mirarse en el espejo y, tras posar la mano en el pecho, a reflexionar sobre el carácter brutal, antihumano y antidemocrático de esa utopía socialista fracasada. En ese marco, criticó “a los compatriotas chilenos que, enarbolando las banderas de la democracia y los derechos humanos, justifican los 55 años de partido único y aplauden a los hermanos (Castro) que por más tiempo han gobernado en la historia del planeta, y pienso también en los compatriotas que optaron por guardar silencio, en esos que miran hacia otra parte mientras en los jardines de su utopía rechinan los instrumentos de la tortura, o en el Caribe infestado de tiburones naufragan los que huyen de su socialismo, y pienso también en los políticos nuestros que este año felicitaron con voz trémula por la emoción a los hermanos Castro por ejercer el poder en la isla desde 1959”. “Siento además que la reflexión sobre el fin del totalitarismo comunista, que se basa en el estatismo económico, la descalificación del opositor y una vanguardia que representa supuestamente a todo el pueblo, sigue mostrando un gigantesco déficit en nuestro país. En un país donde vuelve a idealizarse el estado como panacea para todos los males, como la herramienta idónea para imponer la justicia, la igualdad, la democracia, el desarrollo y la prosperidad, es bueno recordar qué aportó en términos concretos a la humanidad la expresión más pura del estatismo y monopartidismo. El socialismo, como expresión máxima del estatismo fracasó hace 25 años de manera estrepitosa. No debemos olvidarlo, y es importante que los jóvenes lo sepan”. Y concluye con dos preguntas que ningún izquierdista devoto se atrevería a contestar: “¿Por qué las personas se rebelaron y eliminaron un estado que, para un importante sector de la izquierda chilena, entregaba todo lo necesario a sus ciudadanos? Y la otra pregunta: ¿por qué esa misma izquierda calló entonces y guarda hoy silencio frente a uno de los dos totalitarismos que marcaron el siglo XX?».

Esta misma autoindulgencia y amnesia selectiva la vemos en su actitud ante el uso de la violencia, del terrorismo y de la lucha armada para hacerse del poder e imponer su utopía. Un mirista chileno -residente en Venezuela donde lucha contra Maduro- , en estos días le escribe una carta pública a Marco Enríquez – Ominami poniendo en duda que su papá cumpla los requisitos para su canonización como lo pretenden su devoto hijo y sus amigos. Según él, Enríquez “era un muchacho menor que yo, muy fogoso, vehemente, apasionado, seductor, brillante, inteligente, voluntarioso y muy echado “pa lante”, como decimos en Venezuela. Era un líder carismático, caudillesco, autoritario como corresponde, porque no era el presidente de un partido democrático, sino el jefe máximo de un partido revolucionario. Miguel fue lo que el leninismo llama “un profesional de la revolución”,  el arma más letal inventada por el hombre. -¿Enríquez creía en la democracia? Por supuesto que no. La función esencial de la lucha armada es terminar la democracia representativa e instalar la dictadura proletaria. Siempre ha sido la dictadura de los partidos comunistas -MEO dice que su padre se puso al “servicio de Chile”. Es una frase. Y como toda frase, no dice nada. Miguel se sabía y se puso a disposición de la revolución socialista: destruir el Chile existente, tradicional, clasista, conservador, autoritario, capitalista, burgués y construir el Chile proletario. O lo que el marxismo entiende por proletario. Una dictadura de partido a cargo de una sociedad socialista. Todo movimiento revolucionario sabe que la violencia es el motor de la historia, porque lo dijeron Marx, Lenin, Stalin, Mao, Castro, el Che Guevara. No sólo lo dijeron, sino que con violencia tomaron el poder en URSS, China, Cuba, Corea del Norte, en todas partes. ¿Cómo Miguel Enríquez, que era el hijo dilecto de Castro, iba a estar contra la violencia? ¡Por favor! Si el MIR no tuvo un ejército paralelo no fue porque aborrecía de las armas, de la violencia o de los ejércitos. Fue porque no se dieron las circunstancias. De hecho tuvo un aparato militar, en gran parte preparado en Cuba. Minúsculo y absolutamente inadecuado como para enfrentarse a las FFAA chilenas, como se comprobó dramáticamente el mismo 11 de septiembre. Pero aparato militar, al fin y al cabo. Como lo tenían el PS y el PC. El lema que escanciábamos en nuestros desfiles era “PUEBLO, CONCIENCIA, FUSIL, MIR, MIR”. No los tendríamos, pero los deseábamos: conquistar al pueblo y armarlo con fusiles. En el MIR estábamos preparados para la violencia y la guerra civil. Me preocupó que alguien del MIR, que sabe todo esto, como Mauricio Rojas, haya pretendido darle a Miguel Enríquez una especie de aura de Sor Teresa de Calcuta. No me cabe en la cabeza. No lo entiendo. Nosotros éramos guevaristas. Cuando cayó el Che en Bolivia yo vivía en Berlín y enmudecí.

El MIR tenía un aparato militar que era esencial. La violencia era consustancial a nuestro proyecto histórico, que era derrotar a la burguesía y establecer una dictadura del MIR, no iba a ser de Ignacio de Loyola”. Cuando Enríquez murió en Octubre de 1974, no fue “asesinado” por la Dina como dicen sus seguidores, murió porque combatió mal, porque era un mal combatiente y un peor comandante. Murió porque enfrentó a una fuerza mas eficaz que la suya. No porque “pensara distinto”, sino porque “disparaba distinto”: disparaba mal. Este último mes de octubre en Concepción los imitadores de Enríquez se reunieron a homenajearlo. Estaban ahí Fuerza Universitaria Rebelde; Consejos Estudiantiles; Juventud Guevarista; Para Todos Todo; Movimiento de Izquierda Estudiantil Revolucionario y los organizadores del evento, la Juventud Rebelde Miguel Enríquez, el brazo juvenil del actual MIR, estaban ahí para rescatar la teoría y práctica del movimiento: el “poder popular” y la validación de “todos los métodos de lucha”, sin prescindir de la vía armada como camino al socialismo y para reivindicar la construcción del poder fuera del Estado y sus partidos tradicionales.

Si, piensan distinto que la mayoría de los chilenos: de nuevo quieren imponer sus ideas absurdas y totalitarias por la fuerza, a balazos, por eso atacan, denigran y calumnian a los que se les oponen. Nada les disgusta mas a los agresores que el que los agredidos se defiendan. Por confesión pública del ex Secretario General del Partido Comunista, Luis Corvalán, sabemos, todos saben, también el Poder Judicial, que mantienen ocultas una gran cantidad de armas introducidas por Carrizal Bajo para combatir al gobierno de Chile. Están las ganas y están los medios, pero nadie se inquieta, la justicia tuerta de nuestro pobre país descansa porque esos jóvenes idealistas tienen “licencia para matar”, son de izquierda.

Y ellos piensa distinto.

Educación superior gratuita en Argentina

Con frecuencia se señala al sistema universitario argentino como ejemplo al cual seguir en la reforma educacional en que el gobierno actual se encuentra empeñado. Se d estaca su ingreso sin exámenes, su gratuidad y su eficacia en cuanto a la obtención de títulos profesionales.
Estudiantes chilenos que se encuentran en ese país destacan estos atributos y los comparan favorablemente respecto a los que imperan aquí. De la misma manera, opiniones de lectores argentinos lo presentan como uno de los logros de las políticas gubernamentales de su país y ponen de relieve lo injusto del sistema que impera en Chile.
Para conseguir un panorama mas objetivo es conveniente recordar que en Argentina también existen universidades privadas pagadas, que reciben cuantiosas subvenciones estatales.

Algunas cifras producidas por el Centro de Estudios de Educación Argentina (CEA), de la Universidad de Belgrano, publicado por el Ministerio de Educación de ese país y basado en las estadísticas universitarias de 2011 muestran que:
– En las universidades estatales el 44% de los estudiantes aprueban una sola materia por año.
– Las estadísticas señalan que el 29,6% de los estudiantes no aprobó ninguna materia después de haber cursado un año.
– El presupuesto universitario por graduado comparado con el porcentaje de estudiantes que aprueba una o ninguna materia señala que la brecha entre universidades con menor y mayor presupuesto por graduado llega al 1.700%.
– La investigación muestra que «aquellas universidades que tienen un porcentaje más alto de alumnos que no aprobaron más de una materia registran los presupuestos por graduado más altos»,
– La Universidad de Buenos Aires (UBA), que según el ranking Shanghai 2014 figura entre las 500 mejores del mundo, se encuentra en la mitad de la tabla de posiciones de las 40 casas de estudios nacionales, con una tasa de 30,1% de alumnos que en un año no aprobaron ninguna materia.
– Casi en la misma situación aparecen Córdoba (30,4%), Lanús (30,5%), La Matanza (30,6%) y con un desempeño algo mejor Entre Ríos (26,9%), Mar del Plata (27,2%) y San Luis (27,9%).
– La investigación del CEA exploró también la situación de los estudiantes que después de un año aprobaron apenas una materia. Las cinco peores fueron Chaco Austral (20,1%), San Juan (19%), Luján (18,9%), Formosa (18,1%) y La Pampa (18%). En las antípodas y con resultados más alentadores, se ubican Villa María (6,9%), San Martín (9,9%), Lomas de Zamora (10,1%), La Matanza (10,4%) y Lanús (10,6%).
– La UBA está dos décimas por encima del promedio general, con 14,5%. En esa franja se sitúan Patagonia Austral (14,6%), Entre Ríos (14,8%) y Jujuy (15,3%), y apenas un poco mejor Cuyo (13,6%), La Plata (13,8%), Tecnológica Nacional (13,9%) y Santiago del Estero (13,9%).
– Si sumamos los estudiantes que después de un año no aprobaron ninguna materia y los que apenas aprobaron una materia, llegamos a la conclusión de que 44 de cada 100 estudiantes universitarios nacionales no llegaron siquiera a aprobar dos materias después de un año
– Al tope de la frustración de los estudiantes que no aprueban más que una materia está Jujuy (72,7%), seguida por Salta (61,4%), Misiones (58%), Patagonia San Juan Bosco (57,3%) y Patagonia Austral (56,9%).
– El promedio nacional es de 43,9%, y la UBA se encuentra apenas por encima, en 44,6%, cerca de Chilecito (44,9%), Luján (45,6%), Catamarca (47%) y por encima del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (43,8%), Mar del Plata (43,7%) y San Luis (43,5%). Las cinco casas de estudios con mejores cifras son Villa María (20%), Lomas de Zamora (23,7%), La Rioja (24,5%), Tres de Febrero (27,1%) y Río Negro (28,5%)
– En los albores del cepo al dólar, impuesto por la presidencia de Cristina Kirchner en 2011, cuando la moneda norteamericana se cotizaba a $ 4,14 promedio, el presupuesto total ejecutado por las 40 universidades nacionales fue de $ 18.829 millones o US$ 4.548 millones.
– En ese mismo año, entre las 40 universidades nacionales se graduaron 70.370 estudiantes. «Si se divide este presupuesto de US$ 4548 millones por la cantidad de graduados de las 40 universidades nacionales, tenemos un valor de US$ 64.633 por graduado»,
– En la Universidad Patagonia Austral se graduaron 103 alumnos en 2011, con un costo de US$ 424.408,63 por estudiante. Le siguen San Juan (US$ 228.064,78) y Tres de Febrero (US$ 221.175).
– La mejor relación costo-egresado se vislumbra en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (US$ 24.480), Rosario (US$ 32.220), Nordeste y la UBA (US$ 45.000, aproximadamente). La Universidad Patagonia Austral tiene un presupuesto por graduado que es 17 veces mayor que el de la Universidad de Lomas de Zamora», se puntualiza, al advertir que en la primera casa de estudios «el 56,9% de los estudiantes no aprobó más de una materia tras un año de estudios, mientras que en el establecimiento del conurbano la cifra es de apenas 23,7%».
Se destaca que los plazos de graduación oscilan entre cinco y quince años de universidad y que las materias se dan cualquiera sea el número de estudiantes asistentes.

Aviones grandes; Pasajeros chicos

Un pasajero francés en un vuelo París – Boston enfureció porque la persona que viajaba en el asiento de adelante suyo reclinó demasiado y bruscamente su asiento. Exigió que el avión aterrizara y se bajó furioso.
En un vuelo dentro de EEUU una pasajera le puso al asiento enfrente suyo, un dispositivo que impedía que fuera reclinado, la afectada se indignó y ambas mujeres se enfrentaron físicamente. El avión debió aterrizar para desembarcarlas.
Bueno, todos sabemos que los franceses suelen ser de temperamento vivo y que no les gusta que ningún anglosajón los apriete, también es sabido que las mujeres, cada día mas próximas a los hombres en su comportamiento y carácter, suelen trenzarse a golpes, sin embargo, pareciera en ambos casos que la culpa la tienen las aerolíneas.

En efecto, nadie podría objetar que las aerolíneas del mundo se pongan de acuerdo para conseguir aviones mas y mas grandes y meter en ellos mas y mas ¿pasajeros?. Lo ideal para el negocio sería que solo viajaran personas bajitas, delgadas y ojalá amputadas de sus piernas, pero con la habilidad de caminar sobre sus manos, para evitar complicaciones durante su carguío y descarga, pero este tipo de personas no abundan.
Se ha producido una brecha entre la necesidad de las aerolíneas de comprimir a sus pasajeros y la inelasticidad de los organismos y miembros de éstos.

Pero todo tiene solución si nos organizamos para hacer posible la continuación de los márgenes de ganancia de esas empresas, cada día mas necesarias, grandes, prepotentes, bien coordinadas entre ellas y coludidas con las autoridades aeronáuticas de todo el mundo.

Aquí van algunas ideas:

Antes del embarque
• Exigir a los pasajeros que acreditan nociones básicas de yoga.
• Entregar a los pasajeros una dosis de enuréticos durante el check – in
• Exigirles un enema doce horas antes del embarque y permanecer en ayunas.
• Se recomendará el uso de toga en reemplazo de la vestimenta tradicional por permitir mayor flexibilidad dentro de las mismas. Esto mientras se progresa hacia la aceptación general del nudismo como forma regular de ¿vestimenta?.
• Se pedirá a los pasajeros que tosan o estornuden antes de embarcarse.

En sus asientos
• Respirar alternadamente entre las filas pares e impares
• Adoptar la posición que conservarán durante todo el vuelo, permitiendo la ocupación óptima de todos los espacios disponibles. Deberán quedar con un brazo extendido en dirección al cielo del fuselaje, el derecho o el izquierdo según sean diestros o zurdos.

A la hora de comer
• Las azafatas se distribuirá: una en Clase Económica, cinco en Business y diez en Primera Clase.
• La comida será lanzada desde la posición a que hayan podido llegar la tripulación de cabina y será atrapada por los pasajeros con la mano correspondiente al brazo que hayan dejado en alto.
• Se cuidará que en primera Clase y Business la comida no esté muy caliente ni muy jugosa.

Al desembarco
• Los pasajeros irán saliendo a medida que vayan recuperando su movilidad.
• El desembarco de la clase económica se producirá una vez que primera clase y business lo haya hecho y se hayan retirado los cuerpos de aquellos pasajeros que eventualmente hayan fallecido.

De la distribución de los asientos
• Dado que la mayor rentabilidad se obtiene cuando los asientos se sitúan mas cercanos al de la fila de adelante, esta distancia, medida entre el extremo del brazo de un asiento y el respaldo del que lo precede no podrá ser mayor de 5 cms.
• Las persona que tengan piernas cuyo grosor sobrepase la medida indicada deberán practicar, -en sus casas-, saltar los apoyabrazos apoyando una mano en el respaldo de su asiento y el otro en el del pasajero de adelante, sin patear el apoyabrazos en el proceso.
• Si el espacio entre filas no fuera suficiente, los pasajeros de piernas normales o largas se sentarán con las piernas recogidas, apoyando las rodillas en su mentón. Una posición optativa es cruzar ambas piernas por detrás del cuello.

Espero que estas pocas ideas contribuyan a que los pasajeros continúen apoyando y tal vez en forma mas eficiente que hasta ahora a los resultados de las compañías aéreas y así podamos seguir contando con sus servicios.

Estas reflexiones fueron inspiradas durante mi último viaje de 10 horas por aire. Agradeceré las contribuciones que los lectores puedan hacer al respecto.

Las demandas de los vecinos. Hora de decir basta.

Los mecanismos judiciales para la solución de controversias generalmente son presentados como una etapa superior de las relaciones internacionales, un procedimiento que hace prevalecer la razón y el derecho en un ámbito que de otra manera sería una cruda y violenta competencia de fuerzas. No es posible descalificar esta forma de valorizar y apreciar como un avance esta alternativa de solución de controversias internacionales, sin embargo, es necesario tener presente sus limitaciones y las ficciones que los rodean.
Lo primero es que estos mecanismos no son de aplicación universal y obligatoria sino opciones voluntarias que algunos países aceptan e incorporan a sus comportamientos; que otros aceptan con limitaciones –las “reservas” a los tratados-, y que otros derechamente rechazan o ignoran. También está el asunto de la inexistencia de una autoridad capaz de hacer respetar sus fallos y sancionar a los rebeldes con el apoyo de una policía internacional imparcial.
Es contra esta realidad que debemos revisar la reiterada declaración de los gobiernos de Chile de lo que sería su “tradición” internacional: la judicialización de las diferencias internacionales, es decir llevar los conflictos con otros países a un tribunal.
El caso más conspicuo en este ámbito es el llamado “Pacto de Bogotá” o “Tratado Americano de Soluciones Pacificas” suscrito en esa ciudad el 30 de abril de 1948. Este tratado forma parte de un conjunto de acuerdos interamericanos, políticos y de seguridad establecidos por los EEUU en el marco de la Guerra Fría con el propósito de organizar la región para el enfrentamiento militar y político a muerte con la Unión Soviética.
El objetivo del tratado fue imponer una obligación general a sus signatarios para resolver sus conflictos a través de medios pacíficos. También los obliga a agotar los mecanismos regionales de solución de los asuntos antes de acudir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (en el cual la URRS tenía poder de veto) para lo cual confiere jurisdicción a la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Entre los veintiún países signatarios del convenio, nueve lo ratificaron sin reservas: Brasil, Colombia, Costa Rica, Haiti, Honduras, México, Panamá, República Dominicana y Uruguay; seis lo ratificaron con reservas: Bolivia, Chile, Ecuador, Nicaragua, Paraguay y Perú; cinco no lo ratificaron: Argentina, Cuba, Estados Unidos, Guatemala y Venezuela y dos lo denunciaron después de haberlo aprobado: El Salvador y Colombia, este último el 28 de noviembre de 2012 tras el fallo de la CIJ en su litigio con Nicaragua.
Los elementos más relevantes de este Tratado están contenidos en sus siguientes artículos: el Artículo I que dice que (los estados) convienen en abstenerse de la amenaza, del uso de la fuerza o de cualquier otro medio de coacción para el arreglo de sus controversias y en recurrir en todo tiempo a procedimientos pacíficos. El II por el cual los países reconocen la obligación de resolver las controversias internacionales por los procedimientos pacíficos regionales antes de llevarlas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El Artículo VI. Que el tratado no podrán aplicarse a los asuntos ya resueltos por arreglo de las partes, o por laudo arbitral, o por sentencia de un tribunal internacional, o que se hallen regidos por acuerdos o tratados en vigencia en la fecha de la celebración del presente Pacto (1948) y el Artículo XXXI. Los países reconocen al Tratado como “obligatorio y a la CIJ, ipso facto, sin necesidad de ningún convenio especial mientras esté vigente el presente Tratado”, la jurisdicción de la Corte en todas las controversias de orden jurídico que surjan entre ellas y que versen sobre: La interpretación de un Tratado; cualquier cuestión de Derecho Internacional; la violación de una obligación internacional.
Como se puede apreciar el ámbito de mayor aplicabilidad del Tratado se encuentra en los problemas de delimitación territorial o jurisdiccional. Los diferendos de tipo comercial o político se negocian en otras instancias ad-hoc creadas posteriormente y no suelen referirse a la interpretación de tratados ni del Derecho internacional. En esta misma línea la globalización ha creado una amplia gama de alternativas de negociación y arbitraje.
Lo anterior indica, y la historia lo confirma, que la aplicación de este Pacto por parte de Chile se ha dado en problemas de delimitación territorial o marítima, con países vecinos: Argentina, Bolivia y Perú. Veamos entonces la utilidad real del Pacto de Bogotá para Chile:

Con Argentina: El Tratado General de Arbitraje entre Chile y Argentina de 1902 estableció que las controversias que pudieran surgir serían arbitradas por la Corona Británica cuya sentencia sería inapelable. Cuando Chile intentó recurrir a este Tratado, el Gobierno argentino rechazó el cumplimiento de lo acordado. Cuando Chile intentó recurrir unilateralmente a la Corte Internacional de Justicia, fue informado por Argentina que de hacerlo, constituiría casus belli. Se acordó formar una corte arbitral constituida por cinco jueces integrantes de la Corte Internacional de Justicia nombrados por consenso de ambos países, quienes debían entregar su fallo al gobierno británico, que finalmente lo aprobaría o rechazaría sin modificarlo. El arbitraje fue solicitado por ambos países el 22 de julio de 1971 y dado a conocer el 2 de mayo de 1977 por la Reina Isabel II en nombre del gobierno británico y Argentina lo declaró “insanablemente nulo” y se negó a cumplirlo.
Luego de un largo e intenso período de tensiones, con amenazas de uso de la fuerza incluida, la mediación del Papa Juan Pablo II, sumados a una intensa crisis política y económica en Argentina lograron llevar a ese país a aceptar una delimitación negociada políticamente y alejada del derecho Internacional, en desmedro de Chile.
Lo indicado en esta muy breve síntesis muestra que Argentina no cumple sus compromisos internacionales, que nunca los ha cumplido y que muy probablemente, nunca los cumplirá. Esto permite concluir que el Pacto de Bogotá, si es que lo suscribiera, sería inútil como instrumento para resolver conflictos entre ambos países. inútil.

Con Perú: La grave crisis internacional entre ambos países entre 1975 y 1976 muestra que cuando Perú se siente más poderoso que Chile no duda en intentar una agresión contra nuestro país. Lo que disuadió a Perú de iniciar una guerra en 1976 fue la determinación de nuestro gobierno en cuanto a luchar sin límites de tiempo ni esfuerzos. Posteriormente, en 2010, la aplicación del Pacto de Bogotá le permitió a Perú llevar a Chile a la Corte Internacional de Justicia, en forma unilateral y contra nuestra voluntad para demandar una revisión de acuerdos libremente contraídos, respecto a la delimitación marítima entre ambos países que, en realidad, correspondían a acuerdos regionales que involucraban a Chile, Perú, Ecuador y Colombia.
Esto indica que cuando Perú cree poder derrotarnos militarmente, no duda en intentarlo, con o sin Pacto de Bogotá, y muestra también que dada nuestra peculiar forma de entender las relaciones internacionales, le permitirá llevarnos a la fuerza a juicios en los que no tenemos nada que ganar y mucho que perder.

Con Bolivia: La lógica política de los gobiernos de Bolivia y en especial de Evo Morales se columpia entre la modernidad, la cultura ancestral boliviana y una versión básica y superficial de Marx. En la lógica de Morales y su grupo, Chile al no entregar una salida soberana al mar a Bolivia, es “injusto”, no “comparte” y es “arrogante”. Por años hablaron de la invalidez del Tratado Paz y Amistad de 1904; súbitamente dejaron de lado esta aproximación e hicieron una presentación a la Corte Internacional de Justicia pidiendo que Chile negociara “de buena fé”, rápido y entregara los territorios requeridos. Es decir entienden “negociación” como una manera de formalizar sus exigencias, que deben ser satisfechas en su totalidad por Chile. Simultáneamente dejan expresamente abierta la posibilidad de recurrir simultánea o posteriormente a otras instancias judiciales, en oposición a lo que dice el Artículo VI del Tratado, en cuanto a que los fallos de la Corte son conclusivos y finales.
En breve, Morales se aproxima a la CIJ como si se tratara de una instancia política y no judicial; que cree que los procedimientos jurídicos son solo indicativos y que las negociaciones son “de buena fe” solo si incluyen finales garantizados y beneficiosos para él y para su país. Dada la mentalidad que se ha conformado en el pueblo boliviano respecto a su atraso y pobreza como los resultantes del abuso a que ha sido sometido por Chile y por su propia elite dirigente, nunca habrá “una solución” que perdure más allá del gobierno boliviano que la negoció. En este sentido, con Bolivia no hay solución posible a sus demandas.
El comportamiento de Morales no podría ser considerado distante de las tendencias más populares en Bolivia, y su creatividad política y jurídica no parece estar constreñida por las fórmulas judiciales. Así, la adhesión de Chile al Pacto de Bogotá solo abre una instancia que permite a los gobiernos bolivianos obligar a Chile a seguirlo en sus desvaríos y ser juguete de sus maniobras y peleas internas. La asimetría entre ambos estados respecto al respeto a los tratados, a la palabra empeñada y a las formalidades internacionales se transforma así en una debilidad para nuestro país.

Se puede concluir que el Pacto de Bogotá, probadamente, no es útil como instrumento jurídico para que Chile dirima conflictos con sus vecinos en condiciones de equidad y confianza que permitan contar con él para defender nuestros intereses nacionales.
Por último, en los tribunales de justicia, nacionales e internacionales se encuentra presente una tendencia creciente que señala que los jueces “hacen justicia” y no se limitan a “aplicar la ley”, con lo cual suplantan a los cuerpos políticos internos e internacionales en sus atribuciones tradicionales de intermediación y determinación de las reglas de convivencia y se auto erigen en representantes directos de las personas y los pueblos. Esta tendencia hace que la suerte de un pleito quede sujeta a aquello que el juez estime justo y donde las pruebas son solo un antecedente más de la causa.

En breve, no es en los argumentos jurídicos en donde Chile podrá defenderse, sino en el recurso a su poder nacional gestionado por políticos y diplomáticos profesionales. Esto comienza por liberarnos del Pacto de Bogotá y tomar la seguridad nacional en nuestras propias.
Las relaciones internacionales de Chile son asunto de políticos y diplomáticos y no de abogados y jueces.

Pasó la hora judicial y llegó la hora de la política.

Humala: Demoliendo la confianza

El estilo de comportamiento de Alan García quedó inmejorablemente graficado en la sucia jugarreta que le hizo a Bachelet cuando, en una conversación personal y sin advertírselo a su contraparte, abrió el parlante de su teléfono y permitió que un grupo de sus ministros escucharan como se burlaba de su colega presidente. Una treta muy propia de su torcida personalidad que pretendió excusar aduciendo que en esta región no éramos alemanes y que aquí había humor para hacer este tipo de “bromas”.
Su salida de la presidencia fue un alivio para todos, chilenos y peruanos.

Su reemplazo, Ollanta Humala, un líder nacionalista extremo no auguraba nada bueno. Ya había hecho pública su intención de viajar en tanque a Arica para conocer la ciudad y a comienzos del año 2007, frustrado por el acercamiento entre el gobierno de Perú y el de Chile, a la cabeza de su Partido Nacionalista Peruano, encabezó un movimiento contra García acusándolo de “inacción cómplice” frente a Chile, exigió la renuncia de los Ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores de Perú y demandó la elaboración de la cartografía del dominio marítimo peruano y comunicarla a las Naciones Unidas para «legalizar internacionalmente nuestro límite con Chile».

Acusó a Michelle Bachelet de encabezar “la mafia cívico – militar» y otros despropósitos, todo esta propaganda animada por marchas militares que llamaban a “la victoria” y otros mensajes militaristas. El espasmo patriotero concluyó con la organización de una marcha, el día 4 de Abril hasta la frontera con Chile llegando al Hito Nº 1 e invadiendo el ahora muy conocido triángulo entre el Hito Nº1, el punto de corte con la línea costera del paralelo que pasa por ese Hito y el punto, bautizado por Perú como “concordia”. Ahí izarían una bandera peruana,con bastantes posibilidades de crear un cassus belli con nuestro país.

Humala asumió la presidencia en medio de pocas expectativas de buenas relaciones vecinales, sin embargo, ya en el poder, con sorpresa y agrado pudimos ver a un verdadero estadista en acción. Un presidente mesurado, serio y de palabra, todo un cambio tras el exótico Alan García. Tras una gestión amistosa respecto a Chile, hoy nos sorprende con una jugada al mas puro estilo García. Es cierto que su popularidad está baja y que la presión de los ultranacionalistas de la aristocracia peruana y de los dinosaurios de su cancillería es intensa y que cuentan con recursos y acceso a los medios mas que suficientes para hacerle desagradable la vida. También es cierto que sufre, al igual que Chile, el término del super ciclo del precio del cobre y eso se refleja en intranquilidad social, paro así y todo, lo feo de su comportamiento no tiene excusa. El 19 de Agosto de este año, Humala firmó el decreto que aprobó la Carta de Límite Exterior Sur de Perú.

Lo feo comenzó de inmediato.

La prensa peruana (La República), destacó que el “Mapa fue elaborado por cartógrafos peruanos y chilenos”, insinuando que su contenido reflejaba una posición oficial y de común acuerdo entre ambos gobiernos y siguió; “La Carta es un mapa en el que se muestran los nuevos límites entre Perú y Chile, después del fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, a principios de este año”, dejando la impresión que su contenido es una representación del fallos de la Corte. Y remacha: “En declaraciones a la prensa, el jefe de Estado (Humala) indicó que el mapa “señala claramente que el inicio de la frontera entre Perú y Chile es el punto Concordia, no hay otro”, conectando a Chile y la CIJ en la legitimación del punto Concordia como limite terrestre entre Perú y Chile, algo jamás reconocido por ninguno de los dos. Pero la mala fe y el engaño de Ollanta Humala fue mas lejos cuando aseguró: “En ese sentido tenemos que agradecer al personal técnico, cartógrafos, personal de la Marina de Guerra del Perú, de la Cancillería y al buen entendimiento para que esta comisión binacional haya llegado rápidamente a la determinación de las coordenadas”, mezclando las mentiras y engaños anteriores y termina con una afirmación genuinamente pérfida: “Esta Carta reemplazará a la del 2007, y fue elaborada por una comisión mixta peruano-chilena, integrada por cartógrafos que determinaron las coordenadas del límite marítimo”. No dice que la Carta no incluye solo los límites marítimos determinados por la Corte Internacional de Justicia, sino que subrepticiamente mete de contrabando la delimitación terrestre incluyendo la creación peruana del punto Concordia, que nunca fue aceptado por Chile ni por la CIJ.

Como la mentira tiene las piernas cortas, los propios medios peruanos preguntaron que como era que Chile se había allanado a esto y Humala, pillado en la mentira, se defendió declarando al mismo diario La República: «El mapa recoge la sentencia de La Haya, pero también el inicio de la frontera terrestre. No hemos faltado a la verdad», dijo el jefe de Estado e insiste: “el mapa recoge la sentencia de La Haya, pero también el inicio de la frontera terrestre que, es el Punto Concordia. No hemos faltado a la verdad, está basado en el Tratado de 1929 y los protocolos complementarios”.

Pero lo peor es que su declaración trae reminiscencias ominosas de la pretendida “marcha patriótica” que se reseña al comienzo, solo que ahora Humala está a la cabeza de la república y dispone de todos los medios para hacerla, mas aun cuando organizaciones militaristas y de extrema derecha peruana como la “Asociación Patriótica por la Recuperación de Arica y Tarapacá” que sesiona en el Congreso Nacional y que está conformada por senadores, académicos, historiadores, almirantes, generales y descendientes de próceres de la Guerra del Pacífico llaman también a marchar al “Triángulo” este 27 de Agosto, en conjunto con otros “patriotas” de Tacna. Una gran decepción, el proceso de construcción de confianza mutua que parecía avanzar ha mostrado todas sus falencias, nada ha cambiado, todo sigue igual, la agenda retrógrada, chovinista, odiosa y falsa, sigue vigente, al menos con Humala, la Cancillería y la aristocracia limeña.

Liderazgo Brasileño

Actualmente y en forma insistente, desde la izquierda del espectro político chileno llegan voces que exhortan a seguir o plegarnos al liderazgo brasileño. Seríamos una especie de “personaje en busca de autor”.

Una característica de esta atracción es que, en forma automática o inconsciente, descarta otras alternativas: aproximarse a México; o a Colombia; a ambos a la vez; a EEUU; a Argentina; formar un grupo con Perú y Colombia; organizarse en forma igualitaria con todos los países de la región que lo deseen; combinaciones de las anteriores u otras que usted podría imaginar. Parece que tuviéramos una sola opción: Brasil.

No fue así durante otros gobiernos de la Concertación; tampoco fue así durante el gobierno de la Alianza. Cabe preguntarse si estamos ante una atracción tardía por la ideología antiimperialista y nacionalista sudamericana que llevó a los “bolivarianos” primero a la cima y luego al descalabro; si es una atracción, también tardía, hacia Lula, Dilma y el Partido de los Trabajadores o si es la búsqueda de una posición subalterna que compense algún déficit de autoestima.

Sea alguna de esas u otra la motivación, cabría preguntarse si es que tal liderazgo brasileño existe, cuáles serían sus características y que beneficios obtendría Chile al refugiarse bajo ese alero.

Parece evidente que la asociación entre países de la región podría producir una situación en que nuestra voz nacional al ir acompañada de otros países que compartan nuestros intereses podría ser mas escuchada; también es una realidad que para Chile es mucho mas interesante ser “puerta” de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil hacia el Pacífico y Asia que ser un destino terminal. Las inversiones chilenas tendrían mas alternativas si pudieran ir en condiciones de seguridad hacia otros países de la región y que las de esos países pudieran venir a Chile. Pero todas estas posibilidades no se dan sin la existencia previa de condiciones que permitan su materialización y las políticas brasileñas, hasta ahora, parecen ir en otro sentido.
También es siempre mas grato tener vecinos amistosos que indiferentes o distantes.
En el caso de Brasil, habría que comenzar valorizando que significa ese país para nosotros, mas allá de lo comunicacional.
Chile tendría mas alternativas comerciales, de inversiones y políticas si contara con Brasil, pero si así no fuera, nuestro país podría seguir avanzando como lo ha hecho hasta ahora. Nada ni nadie nos amenaza de manera tal que nos haga necesitar un protector. Mas aun, la forma en que funciona actualmente el mundo, pone a nuestra disposición una amplia variedad de alternativas que encontrándose geográficamente distantes, en las condiciones de las comunicaciones actuales se han vuelto próximas y cercanas.
Brasil tiene una población muy grande, pero su PIB per cápita y el desarrollo de su capital humano es bajo. Su infraestructura es deficitaria y su gestión fiscal es lenta y adolece de algún nivel de corrupción. Esto señala que Brasil no está en condiciones de ayudar económica ni comercialmente a Chile. Simplemente carece de los recursos necesarios y sus propias necesidades absorben el total de sus recursos. Chile no tiene ninguna razón de peso para delegar parte de su soberanía en beneficio de Brasil ya que no obtendría nada a cambio.

El crecimiento de Brasil es el mas bajo de los BRICs. El incremento de su PIB en los últimos 2 años no alcanza al 2%, su inflación supera el 5% y las perspectivas no son que mejore, pudiendo incluso empeorar. Brasil es un país semi – industrializado, pero no es un país industrial. En otras palabras, es principalmente un exportador de materia primas –hierro y soja- las exportaciones industriales se han reducido sustancialmente, a niveles similares a los que tenía en 1978. México si lo es, los bienes manufacturados que exporta constituyen el 75% de ellos. Dado que tanto el hierro como la soja son enviadas a China, su dependencia de la marcha de la economía de ese país es casi total. Por último, su estabilidad interna está amenazada por dos factores muy difíciles de corregir: la corrupción política y las demandas insatisfechas de una semi – clase media que probó el acceso al consumo abundante y subvencionado y lo está perdiendo.

Brasil no nos puede ser indiferente, es un país extenso, poblado, con una cultura diversa y atractiva, con capacidad de exportar capitales privados, con una imagen relevante en el concierto de las naciones. ¿Lo constituye eso en un líder?. Creo que no, está mas cerca de poder ser un buen amigo y un socio que un líder ni menos ejercer supremacía sobre nuestro país.
En las actuales condiciones Brasil no tiene los recursos económicos para ser líder regional, no tiene el capital humano para ejercerlo y por su parte, los países de la región tiene alternativas desde donde obtener lo que necesiten, en todo orden de cosas; simplemente no cuenta con las capacidades necesarias para poder imponer sus conveniencias.
En definitiva, Brasil parece haber sido ser el caso de país “sobrevalorado y sobrevendido. Para Chile es un amigo conveniente pero no imprescindible.

Alianza del Pacífico / Mercosur: ¿negociar qué?

El Programa del actual gobierno de Chile comienza haciendo un homenaje a la unidad regional –mecanismos de integración, conformación de un bloque regional, Unasur, Celac- y rechazando la “visión mercantil” del gobierno anterior y luego aterriza en la realidad: la existencia de relaciones vecinales problemáticas y la necesidad de una “articulación de relaciones más estrechas, pero flexibles en intensidad, con la región del Asia Pacífico, (que) debe ser un objetivo prioritario de la política exterior de Chile”.
Para materializar lo anterior expone un concepto estratégico interesante: “Más aún si se constata que la importancia de esta región se ve reforzada por la contribución estratégica que ésta podría aportar a las proyecciones de nuestro país en América Latina y el Caribe, en general, y con América del Sur, en particular. Para ello, Chile debe consolidar su condición de “país puerto” y “país puente” entre las naciones latinoamericanas del Atlántico Sur y el Asia Pacífico, lo que requiere mejorar la interconectividad, aumentar la capacidad de nuestros puertos y perfeccionar nuestros servicios. Chile está en condiciones de desempeñar un rol de vínculo entre las economías de ambas orillas del Pacífico, aprovechando las fuertes relaciones comerciales que tenemos en la región, así como nuestra extensa red de tratados de libre comercio”.
Concluye con una síntesis: “El eje de la política internacional del siglo XXI está en el Pacífico. La política exterior de Chile en el próximo gobierno debe contribuir a lograr una mayor unidad regional. Debemos fortalecer nuestra participación en los distintos mecanismos de integración actualmente existentes en América Latina y, en especial en América del Sur, así como constituir a este bloque de países como una región. Hay que impulsar puentes de entendimiento por sobre diferencias ideológicas y subregionales”.
Al comenzar la puesta en práctica de esta política, el Canciller Muñoz, en una entrevista titulada “Convergencia en la diversidad: la nueva política latinoamericana de Chile” publicada el 13 de marzo del 2014, expresa que “Chile valora la Alianza del Pacífico, pero que “no compartirá pretensión alguna de concebir dicha Alianza como un bloque ideológico excluyente o antagónico con otros proyectos de integración”. Señala también, que “deberíamos discutir la posibilidad de materializar una convergencia de la Alianza del Pacífico con Mercosur”. “Convergencia en la diversidad es la política que Chile buscará promover en América Latina”.
Este planteamiento encontró una acogida clamorosa en los países de Mercosur y particularmente en el gobierno de Brasil. Dilma Rousseff levantó su interdicción a Chile y concurrió a la instalación de Bachelet en el gobierno. Posteriormente envió a Marco Aurelio García a atar los cabos que quedaron sueltos.

“El Profesor” se explayó en la prensa chilena: “Queremos dar una importancia muy grande a la relación con Chile y no separar a América del Sur en Atlántico y Pacífico”, olvidando las ideas compartidas con Chávez que en una de las primeras reuniones del Foro de Sao Paulo encabezado por Lula, esquematizaba los alineamientos regionales que él consideraba mutuamente excluyentes: los estados “monroístas” del Pacífico y los “bolivarianos” del Atlántico y llamaba a la destrucción de los primeros; y el diagnóstico estratégico también acordado por Lula y Chávez desde el 2005: la integración basada en el nacionalismo latinoamericano y el antiimperialismo requería enfrentar decididamente el “regionalismo abierto” que practicaban México y otros países Centroamericanos -y muy conspicuamente los gobiernos chilenos de la Concertación-, materializado mediante acuerdos de libre comercio con todo el mundo, incluyendo a EEUU, y la apertura a Asia en contraposición al área sudamericana liderada –con grandes dificultades- por Brasil. Y los mucho mas recientes acuerdos del XIX Foro de Sao Paulo en agosto del 2013, que concluyó fustigando a la Alianza del Pacífico porque en su agenda se hallaba la liberalización del comercio y de los servicios: “Denunciamos las tentativas, inspiradas en potencias extraregionales, en el sentido de fracturar y sabotear la integración regional, como es el caso de la llamada Alianza del Pacífico y la búsqueda incesante por generar crisis y estimular divisiones en el Mercosur”, señala la declaración. “No por casualidad está formada por países que poseen tratados de libre comercio con Estados Unidos”. Su presidente, Evo Morales pidió a la izquierda y a los movimientos sociales mantenerse unidos frente a los gobiernos de los países miembros de esa alianza, que también perseguirían dividir y debilitar a la Unión de Naciones Suramericanas.
Desde otra perspectiva, Mercosur murió hace años y es un organismo en estado de descomposición: la Cumbre de Presidentes para designar a Argentina en la presidencia pro témpore lleva ya seis meses de postergaciones y los gobiernos no logran ponerse de acuerdo para su materialización; tras años de conversaciones no han podido llegar a una propuesta común para negociar un acuerdo comercial con la Unión Europea; los presidentes se insultan una y otra vez por la prensa; Uruguay reclama por el boicot que Argentina aplica en sus puertos a la carga marítima destinada a ese país, Brasil reclama por el incumplimiento de los acuerdos de libre comercio por parte de Argentina que han reducido en un 10% sus exportaciones a ese país, Paraguay no olvida la forma impúdica en que Mercosur lo expulsó durante el lapso necesario para meter a Venezuela por la ventana y Venezuela se cree miembro pleno de la organización mientras aun no cumple ni la tercera parte de la adecuación de sus leyes a las exigencias de Mercosur.

Si Mercosur no puede hablar de negocios entre sus mismos miembros, menos podrá llegar a algo con los miembros de la Alianza del Pacífico.
Solo puede hablar de política y de ideología y para eso si que tiene muchos espacios, demasiados: Mercosur, Unasur, Celac, OEA y ahora, la Alianza del Pacífico.

El viernes 30 de mayo los cancilleres de la Alianza del Pacífico se reunieron en el XI Consejo de Ministros del bloque. Se discutió la propuesta chilena de ampliación de la Alianza, la que no encontró consenso, aprobándose en cambio una “reunión de carácter informativo sobre la Alianza, con los miembros de Mercosur y otros países”.
En su declaración final insistieron en que “la Alianza del Pacífico es una iniciativa de integración regional formada por Chile, Colombia, México y Perú, creada el 28 de abril de 2011”, que busca “convertirse en una plataforma de articulación política, de integración económica y comercial y de proyección al mundo, con especial énfasis en Asia – Pacífico”.
El canciller chileno hizo un balance positivo de su participación en el Congreso ya que considera que “reafirmó el compromiso de la Presidente Bachelet con la participación plena y activa en la Alianza del Pacífico y con sus compromisos” y que obtuvo apoyo para “iniciar un diálogo sobre una eventual convergencia en aquello que sea factible entre la Alianza del Pacífico y Mercosur”.

Difícil tarea tiene el Canciller Muñoz, simultáneamente está intentando: desmantelar la asociación montada por el Foro de Sao Paulo para hostilizar a Chile mediante el apoyo a las aspiraciones marítimas bolivianas; ayudar a Brasil a salir del atolladero diplomático en que lo metió el Partido de los Trabajadores con Lula a la cabeza; seguir siendo un miembro relevante de la Alianza del Pacífico y abrir las puertas regionales para que Chile y la Alianza sean un Puente y una Puerta y no una Terminal.

La cuestión de fondo es si es factible algún tipo de convergencia entre ambas organizaciones.

Aborto y adopción. Testimonio

Una cosa es participar e interesarse en una situación y otra es ser parte de la misma y estar vitalmente involucrado en ella.

Las perspectivas no son las mismas.

Esto también sucede respecto al aborto. Los embarazos que fueron abortados no llegaron a materializarse en personas y obviamente no pueden dar su opinión, están muertas. Los embarazos a los que se permitió llegar a término son personas, están vivas y ellas si tienen una opinión de vida al respecto.
Quiero compartir con ustedes una carta enviada por una querida sobrina a un periódico –que aun no publica- en que expone su experiencia de vida. No es la opinión de un espectador. Ella estuvo involucrada a fondo en el problema, sin poder alegar nada a su favor. Las decisiones fueron tomadas sin consultarle.
Sobrevivió y este es su testimonio. Les pido que lean esta carta sin prejuicios y con el respeto que merece.

Señor Director:
Mi nombre es M. Fernanda Thauby Santibáñez, tengo 21 años, estudiante universitaria y fui adoptada.
Mi mamá siempre me dijo desde que tengo memoria, que yo había nacido de su corazón, lo que más tarde interpreté naturalmente que era por el hecho de ser adoptada, por lo tanto nunca fue tema en mi casa, ni en mi familia, fue tan así, que cuando entré a pre kínder “yo estaba tan orgullosa de haber sido escogida entre tantos niños” que me acuerdo que a mis compañeras les contaba siempre que yo era adoptada.
A medida que pasó el tiempo mi mamá me preguntó si yo quería conocer a mi mamá biológica, yo le respondí sinceramente que no quería, porque era feliz con la familia que tenía.
La verdad que hasta el día de hoy, si me preguntaran si quiero conocer a mi mamá biológica, mi respuesta sería: ”mi mama es quién me crió, me dio educación, me dio valores y lo más importante es que me entregó cariño y afecto y eso es lo más grande que una persona puede dar a otra”.
Agradezco profundamente que mi mamá biológica me haya entregado en adopción por el motivo que sea y no me haya abortado, ya que si no fuera por la generosidad de ella, yo no estaría aquí dando mi testimonio de vida.

María Fernanda Thauby Santibáñez

Ella presenta su caso públicamente porque se sentiría muy feliz si logra que una sola mujer embarazada no aborte a su hijo y le permita vivir la experiencia que ella ha tenido.
Fernanda tuvo la oportunidad de vivir, ser parte de una buena familia y dar y recibir mucho amor de sus padres adoptivos.

Las Tragedias de Valparaíso

Desde una ventana de mi departamento en Viña del Mar pude ver con horror la furia del fuego que quemaba a Valparaíso. La duración del incendio me dio el tiempo para meditar sobre sus tragedias.

Algunos arquitectos analizan las deficiencias técnicas de su diseño, otros meditan sobre la mediocridad de sus autoridades, pero nadie considera que esta pobre ciudad ha exhibido, durante más de veinte años seguidos, el récord nacional de pobreza y desempleo lo que la ha reducido de una ciudad progresista y elegante a una barriada pobre y marginal.

A comienzos de los años ´60 llegué a Valparaíso, una ciudad aun importante, pero ya sumida en la melancolía propia de la decadencia. La crisis del 1929 y el violento cambio de nuestra política económica que -en un movimiento defensivo ante la crisis mundial- pasó de la apertura al comercio internacional al proteccionismo, había marcado el inicio de la rápida desindustrialización de Valparaíso.

En efecto, la competencia, la eficiencia y la productividad que en la apertura motivaban a los comerciantes e industriales chilenos instalados en buena parte en Valparaíso, se transformó en una pugna por acceder a los favores políticos del gobernante de turno que, en una economía cerrada, podía por ley asegurar sus ganancias. Así, las grandes empresas instaladas en la región –no solo en Valparaíso, sino también en Quillota y Limache se movieron hacia el centro de poder político -Santiago-.

Comenzó la decadencia. Los impuestos territoriales se fueron a Santiago, los gerentes y planas mayores de las empresas también. La clase media tradicional formada por los comerciantes y profesionales las siguieron a Santiago dejando una “casa de verano” en Viña del Mar. Los trabajadores perdieron sus puestos de trabajo o siguieron a la empresa a la Capital. La pobreza y la cesantía llegaron para quedarse. Con el paso del tiempo la naciente clase media emergente que restaba en Valparaíso también emigró hacia las ciudades cercanas a Viña del Mar: Quilpué, Villa Alemana, Peñablanca, Con Con y hoy día hacia Placilla y Curauma, escapando de la decadencia del Puerto.

En el Puerto quedaron las externalidades negativas: suciedad, ruido, destrucción de las calles, prostitución y violencia y Santiago se llevó las externalidades positivas, trabajo, impuestos, comercio y ganancias a Providencia y Las Condes.

El espacio dejado primero por la clase media tradicional y luego por la “emergente”, fue ocupado por jubilados con rentas bajas; personas recién llegadas del campo a la ciudad, y excedentes demográficos de Santiago y otras ciudades. Desconocedores de los hábitos de vida necesarios para habitar una ciudad y más aun una ciudad difícil y exigente como Valparaíso: dejaron que los embalses decantadores de arena se embancaron con basura, y vinieron los aludes de agua y barro; la basura se amontonó en las quebradas y se llenaron de ratas y pericotes en invierno y de pasto en verano; la municipalidad sin recursos fue incapaz de ejercer su rol de conservación de los servicios, la marginalidad se magnificó.

Cierto es que hubo alcaldes ineptos, otros que robaron a raudales, pero también los hubo buenos y dedicados, todos fracasaron por igual, los problemas eran insolubles. Los alcaldes comenzaron a vender los activos de la ciudad para pagar las deudas y la ciudad se descapitalizó aun más. Cuando volvió la economía abierta, ya Santiago se había transformado en un hoyo negro que se tragaba todo. Era demasiado tarde.

Los “nuevos porteños” esos que rayan las murallas llamando “A tomarse las fábricas”, son semi analfabetos que no se han dado la molestia de tratar de encontrar aunque sea una fabrica que tomarse. Si trataran, a lo mas encontrarían un taller de empolvados y cuchuflíes. La nueva expresión del arte “popular” con que pretenden hacer a Valparaíso un «centro cultural» apenas dan para desfiles de borrachos machacando batucadas; el «arte muralista», al cual se invitan a artistas de Santiago y de otros países se expresa rayoneando las murallas con monos horrorosos y vulgares que afean la ciudad, y la filantropía actual se manifiesta alimentando a los perros sin dueños en las puertas de las casas, sin tomar la responsabilidad del cuidado permanente de los mismos.

Esas son las tragedias de Valparaíso
¿Qué proponen los expertos?: Recomiendan «evitar el efecto dominó de la madera: abrir plazas como cortafuegos; reformular la construcción en los cerros y en el Plan de Valparaíso», «un nuevo Plan Regulador de la ciudad». Alguno pretende explicar a los porteños como funcionan los tranques como si ellos no los hubieran visto nunca.

Suena bienintencionado, pero nada de eso sirve, la pobreza es más fuerte.

¿Solución?: Regionalismo; Que Santiago nos deje respirar y emprender.

¿Cómo hacerlo?: Intendentes elegidos por voto popular, con poder y presupuesto, el resto vendrá solo. Diputados y Senadores de veras de la región.

¿Factibilidad?: Ninguna. Las oligarquías políticas y burocráticas jamás soltarán el poder que han acumulado. Con las mejores razones nos explicarán que el centralismo es lo único aceptable para Chile y propondrán una nueva línea para el Metro.

Humalamemoria

Una conocida revista peruana, ya cerrada, describía así el estado mental de Velasco Alvarado, presidente de Perú, frente el ambiente en la frontera entre Chile y su país en Julio de 1975:
“En sus manos, que ahora temblaban por la enfermedad, se había acumulado todo el poder con que un hombre pudiera soñar. En su voluntad, que ya flaqueaba, se concentraba el destino de un gigantesco poder militar recién construido. Y en su corazón, aún anidaba aquel viejo deseo de recuperar los territorios perdidos por Perú en la Guerra del Pacífico. Juan Velasco Alvarado, el soldado raso que había llegado a Presidente, continuaba siendo para muchos, y a pesar de su malograda salud, el hombre que quería la guerra con Chile … Inserto dentro de un fenómeno continental de militarismo progresista —que en esos años incluía a Omar Torrijos, en Panamá, y Juan José Torres, en Boli¬via—, Velasco fue la cabeza visible de un movimiento que ya llevaba varias décadas incubándose en los regimientos peruanos. Inspirados por un ardiente nacionalismo y una tendencia socialista, fue en el CAEM —Centro de Altos Estudios Militares—donde desde los años 50 se comenzó a formar aquella elite progresista que se tomaría el poder, y que durante siete años gobernaría, inspirados en la teología de la liberación y en autores socialistas, nacionalistas y nostálgicos del imperio incaico. Este grupo estaba convencido que sólo un gobierno de las Fuerzas Armadas de larga duración era capaz de realizar los enormes cambios estructurales que necesitaba la nación.
Juan Velasco Alvarado, entonces Comandante en Jefe del Ejército, sería el paladín del nuevo movimiento que alardeaba erradicar la injusticia en el Perú. Pero también era el hombre que quería reconstruir la integridad nacional, con un país fuerte y seguro. Para esto último se apoyaba en un nacionalismo basado en el patriotismo militar”.
“Desde el primer momento, se mezcló la ambición de cambiar la estructura social del país con la de construir un poder militar tan enorme, que —de darse la ocasión— se pudieran reconquistar los territorios perdidos en la Guerra del Pacífico, fuente de gran trauma nacional … En marzo de 1974 Velasco Alvarado haría declaraciones que rápidamente llegaron al corazón del gobierno chileno, y alcanzaron a filtrarse en la prensa nacional. En una entrevista al diario francés Le Monde, el general peruano habló de la inminencia de una guerra con Chile. En la misma época, la revista inglesa The Economist recogería la tensión que vivían ambos países, informando que Perú montaba bases de submarinos y cohetes soviéticos, preparándose para la guerra con Chile. Desde Brasil, los diarios O Estado de S. Paulo y Jornal do Brasil recogían la misma noticia”.

“Es julio de 1975. Y Arica, con una población de 90.000 personas, está en pie de guerra. El Ejército chileno se ha plegado —listo para el enfrentamiento— en la más grave crisis militar de las últimas décadas. Al otro lado del límite las tropas peruanas se levantan en una gigantesca movilización sobre la frontera con Chile. Desde Lima, el gobierno de Juan Velasco Alvarado vuelve a alistar su poderosa maquinaria militar.
Durante 1974 y 1975 la tensión prebélica ha subido y bajado, como un tobogán. Desde que el general Juan Velasco Alvarado iniciara en el Perú el mayor rearme de su historia, el gobierno del general Pinochet se prepara para enfrentar un posible ataque peruano. Y aunque pocas declaraciones bélicas se han cruzado, en Chile persiste la certeza de que, si puede, Velasco va a intentar recuperar la zona de Arica, perdida en la Guerra del Pacífico.
Los generales chilenos estiman que la única forma de detener a Velasco Alvarado es demostrarle que no le será posible lanzar una ofensiva aplastante y rápida que le permita quedarse con los territorios reivindicados. Para esto, Chile se vuelca a construir un escenario que le hará saber a Perú que si va a la guerra, ésta será larga y revelará la debilidad estratégica vecina. Si bien Perú tiene una gran fuerza ofensiva, no posee, según los generales chilenos, la capacidad logística —o de organización— como para sostener un conflicto prolongado. Con retroexcavadoras, y todo tipo de maquinaria, los regimientos pasan los días y los meses en lo que el general (r) Jorge Dowling llamaría «nuestra agricultura». Se excavan trinchera en eternos kilómetros, se levantan camellones y se instala una fábrica de tetrápodos, enormes figuras de cemento destinadas a formar diques para la contención de tanques”.

“Detrás de esa primera línea, se siembran 20 mil minas, que en 1981 llegarían a ser 60 mil”.

“Sin embargo, más allá de las conjeturas, lo que puso punto final al peligro de guerra fue el derrocamiento del general Velasco Alvarado, en la madrugada del 29 de agosto de 1975. Esa madrugada y poco antes de que (el general) Morales concretara el golpe, dos llamadas telefónicas cruzarían hasta Chile. En una, el general Artemio García, comandante en Tacna, despertaría a las 05:00 horas al comandante Dowling en Arica para informarle que el general Morales Bermúdez sería el nuevo Presidente de Perú. Tras colgar, García se comunicó con la casa del coronel Odlanier Mena en Santiago, quien después de haber servido en Arica, había sido destinado a la Dirección de Inteligencia del Ejército.

Una de las razones que motivó el golpe de Morales Bermúdez, de acuerdo a versiones que circulan tanto en Chile como en Perú, fue evitar la guerra. Morales era un militar mucho más moderado que Velasco, y según una versión recogida por la embajada chilena en Lima, hubo un hecho preciso que lo habría impulsado a derrocar rápidamente a Velasco. En una visita a La Habana, Fidel Castro habría invitado a Morales a visitar unas instalaciones militares, donde había infinidad de tanques. «Tengo todo preparado, los tanques, y 12 mil hombres para caer sobre Arica junto con ustedes», le habría dicho Fidel. Morales, atemorizado de que esa loca idea pudiera convertirse en realidad, acortó su visita a Cuba, volvió a Lima y aceleró su conspiración. Poco tiempo después, en la embajada chilena se subrayarían con rojo los despachos de prensa que informaban que 12 mil soldados cubanos habían partido para Angola”.
Como se puede apreciar, las minas que Chile instaló en la frontera entre ambos países fueron puestas con poderosas razones que Ollanta Humala conoce muy bien.
Dos comentarios: primero, las intenciones ofensivas no eran de Chile, eran de Perú, -reconocido por sus propias autoridades-, y segundo, las minas son de carácter defensivo no ofensivo, lo que técnicamente confirma lo anterior.
En breve, si las minas están ahí es responsabilidad de Perú.
Durante la campaña presidencial de 2006, el entonces candidato Ollanta Humala, en su versión etnopopulista – militarista en la ya conocida línea del CAEM, declaró que “no conocía Chile y que cuando viniera a Arica, lo haría en tanque”. En definitiva no vino; se podría pensar que las minas lo hicieron cambiar de opinión.
En su segunda campaña, y para sorpresa de muchos, surgió el Presidente Humala estadista, un gobernante serio, ponderado y moderno. Sin embargo de cuando en cuando le surgen regurgitaciones antiguas.
No está bien dirigirse a otro país en forma imperativa y estirando los argumentos para parecer razonable. Chile ha cumplido el tratado de Ottawa y lo seguirá haciendo, las admoniciones están de más. Si el señor Víctor Perlacios Canales conduciendo su taxi, de noche, se metió a Chile por un lugar no autorizado y perfectamente señalizado, en forma ilegal, subrepticia y atravesando un campo minado, cuya causa existencial ya analizamos, su muerte, siendo penosa y triste, es de su exclusiva responsabilidad o de quienes lo mandaron, como ese curioso camión lleno de militares peruanos al mando de un coronel que cruzó la frontera donde no hay minas, para después retornar muy orondo por el paso fronterizo Santa Rosa
Con motivo de la misma desgracia, por segunda vez, el Presidente Humala amenaza con no concurrir a Chile a la próxima firma de la Alianza del Pacífico -iniciativa promovida por el mismo Perú- en conjunto con Colombia y México,. Su ausencia sería -sin duda- lamentable, pero Chile ha hecho un largo camino sin el apoyo ni compañía de Perú y puede, perfectamente, seguir haciéndolo.
No creo que el Presidente Humala se haya retrotransformado en otro caudillo latinoamericano patriotero y chovinista; tampoco creo que esté presionando por el sacado de las minas para poder hacer (en forma segura) su anunciada visita militar a Arica, creo más bien, que se trata de un caso de oportuna mala memoria.