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Mindef: De la Defensa Nacional de Chile a la Defensa Colectiva Regional

La integración regional ha sido un sueño persistente en Sudamérica. Comenzó desde la independencia misma y ha continuado bajo diversos enfoques y justificaciones. Los fracasos iniciales se debieron principalmente a razones geográficas y políticas. Por un lado existía una diferenciación inicial derivada de la división administrativa española la que se sumaba al inmenso tamaño de sus territorios que no les permitía no siquiera controlar efectivamente los espacios que se presumía a su cargo.
Sudamérica está dividida por la Cordillera de Los Andes que la cruza de norte a sur en toda su extensión partiéndola en dos mundos, el Atlántico y el Pacífico; los valles formados por sus estribaciones hacia el Pacífico subdividen esos territorios en regiones aisladas de sus vecinos conformando subregiones que prontamente desarrollaron sus propias sociedades, economías, culturas y elites, diferentes a las de sus vecinos. Por el otro lado, la selva de la Amazonía instalada al centro del continente reforzó esta división impidiendo “la conquista del Oeste” e impuso el tránsito y el poblamiento sudamericano en su periferia costera con interconexión terrestre muy dificultosa por lo que se organizó principalmente por vía marítima, separando aun mas a los diversos “países”.
Pero el sueño no murió. Se continuó intentando la integración por diferentes vías y con diferentes motivaciones, y fracasó una y otra vez. Tal vez las razones mas comunes de estos fracasos modernos fueron el voluntarismo que minusvaloró la magnitud de las dificultades, la presencia protagónica de ideologías políticas y las agenda de las personas y países que impulsaban esos intentos, que generalmente pretendían instrumentalizar un proyecto ideológico bajo el disfraz de “integración”.
El intento chavista, que finalmente se estructuró en torno a Unasur es un típico ejercicio mítico regional. En 1999 Chávez bramaba: ¡En Venezuela está en marcha lo que hemos llamado el proceso de resurrección venezolana … Alerta, Alerta, Alerta, que camina la espada de Bolívar por Latino América!!”. El correlato obvio fue cultivar el mito de Chávez como una especie de Bolívar reencarnado, primero para consumo interno venezolano y luego como “modelo” para Sudamérica.
El Foro de Sao Paulo se constituyó con Castro, Lula y Chávez con la intención explícita de retomar en Sudamérica las banderas abandonadas por la caída de la Unión Soviética. Lula buscó afanosamente la supremacía brasileña desde un discurso de izquierda; Chávez intentaba una revolución continental y los Castro buscaban con angustia algún mecenas que se hiciera cargo de los resultados de su inepcia económica. Luego se colgaron Kirchner, Correa y Morales.
Entre 2002 y 2004, Chávez se enfrentó al proyecto de “Regionalismo abierto”, que marchaba en tándem con ALCA, Área de Libre Comercio de las Américas, de la cual los gobiernos de Chile fueron entusiastas promotores. Desde ahí se originó su animadversión a nuestro país. Según su diagnóstico, Sudamérica estaba dividida en dos grupos, los bolivarianos, que lo seguían a él y a Lula, y los “monroistas”, integrados por Chile, Colombia México y Perú que debían ser doblegados. Chávez creó la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) instalando una situación binaria: los buenos, antiimperialistas, revolucionarios, etc. y los malos, vendidos, sometidos etc.
Chávez se auto asignó dos tareas 1.- “enterrar el ALCA y el modelo económico, imperialista y capitalista y 2.- “ser el partero de una nueva historia, el partero de una nueva integración, el partero de ALBA , la Alternativa Bolivariana para las Américas, para los pueblos de América, una verdadera integración libertadora, para la libertad, para la igualdad, para la justicia y la paz”. Sus instrumentos serían Unasur y el dinero del petróleo venezolano.

Lagos se mantuvo claramente al margen de este grupo, Bachelet en su primera administración se les aproximó, en parte por su simpatía hacia Lula/Rousseff y hacia Fidel. Piñera se dejó designar presidente para no alejarse tanto de esos países y estableció un modus vivendi con Chávez. El actual gobierno de Chile mantiene una posición ambigua: calla ante los atropellos a la democracia y a los Derechos Humanos por parte del gobierno militarizado de Chávez y parece apoyar la creación de una “comunidad de seguridad sudamericana” en torno a Unasur. En efecto, el Programa de Gobierno de la actual administración en su sección “Defensa” declara: “Durante el período 2014-2018, la política de Defensa Nacional tendrá como objetivo principal de mediano y largo plazo, generar una Comunidad de Seguridad en América del Sur que garantice la paz y elimine definitivamente la amenaza de la guerra, siendo el Consejo de Defensa de UNASUR la institución para avanzar en esta materia”.
El actual Subsecretario de Defensa, en Punto Final el año 2012, criticando la Estrategia de Seguridad y Defensa (ENSD) propuesta por el gobierno de Piñera declaraba: “Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana, la ENSD avanza aisladamente en una dirección casi opuesta”.

A esta altura se hacen necesarias algunas reflexiones. Primero, es evidente que los organizadores y “dueños” de Unasur están en un proceso que, vía Foro de Sao Paulo, se declara heredero y continuador del difunto marxismo soviético para su materialización en Sudamérica. Segundo, que se declara anticapitalista y antiimperialista en la forma que Castro, Chávez y Lula entienden ese término. Tercero, que están conformando una “comunidad de seguridad” con una fuerte componente militar y Cuarto, que pretenden ampliar el ámbito de ingerencia militar en los gobiernos de los países, al estilo Venezuela.

A qué nos están invitando, ¿a una integración para la prosperidad de nuestros pueblos o a reeditar la guerra fría y el enfrentamiento político con destrucción de la democracia y atropello a los DDHH?. El ejemplo de Venezuela, Argentina y Ecuador sugieren lo segundo.
Cabe entonces preguntarse si los chilenos están conscientes que nuestra política exterior y de defensa se mueven en esa misma línea política y militar. También preguntarse si nuestra ciudadanía ha tomado nota que vamos hacia una defensa colectiva regional en que asumimos compromisos militares con nuestros socios. Dado que los gobiernos de Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia practican un agresiva política económica, comunicacional y diplomática contra los EEUU, Gran Bretaña y varios otros países, ¿es legítimo que nuestro país haya tenido un vuelco estratégico, militar y de seguridad de esa magnitud sin que haya sido socializado con la ciudadanía?, ¿cómo es posible que los gobiernos sigan adquiriendo compromisos relevantes a espaldas de la opinión pública?.
Los días 9 y 10 de Junio de este año, en Buenos Aires, se efectuó la Conferencia de Defensa y Recursos Naturales del Consejo de Defensa Suramericano (CDS). Esta curiosa incursión de la defensa en funciones propias de Gobierno derivan de un silogismo tan simplón como erróneo: “Los recursos naturales son importantes; Hay que garantizar la soberanía y protección de los mismos; Los militares son responsables de la soberanía y protección de sus países; Ergo: los militares deben defender los recursos naturales”.
¿Tiene la Estrategia de Defensa algo que hacer respecto al ejercicio y funcionamiento de la democracia en cada país o en el conjunto de la región?, ¿algo que decir respecto al manejo que cada gobierno determine adecuado para gestionar sus recursos naturales?.

Pero la manipulación de nuestra ingenuidad u oportunismo va mas allá. Por acuerdo mayoritario, en el Plan de Acción 2014, aprobado en esa oportunidad con la concurrencia del representante del Ministerio de Defensa de Chile, Carlos Maldonado Prieto, se le encargó a Venezuela y a Chile “Proponer y consolidar lineamientos estratégicos del CDS/Unasur para la construcción progresiva y flexible de una visión compartida de defensa regional de acuerdo a lo ordenado en el numeral 16 de la Declaración de Paramaribo el 30 de agosto de 2013 y en concordancia con los lineamientos orientadores aprobados en el IV Seminario …”
En este sentido la aseveración del actual Subsecretario de Defensa al criticar la forma en que se trabajó la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa en el gobierno de Piñera es muy válida: “Este gobierno tiene pleno derecho a opiniones diferentes a las de los gobiernos anteriores, pero es indispensable que se mantenga el debate público buscando acuerdos que signifiquen continuidad en lo fundamental, como que se mantenga el carácter estatal de las políticas que se aplicarán. Esa dinámica se suspendió, y fue un grave error. Afecta a una política que se aplicó durante más de diez años y todavía no está suficientemente institucionalizada. Sobre todo, porque hay que cautelar el carácter estatal de la defensa y el papel del Ministerio de Defensa, que es nuevo … Y por eso mismo es indispensable que haya un verdadero debate, amplio e informado”, algo que también vale para este gobierno.

Que no haya duda, Chile, junto a Venezuela somos los que proponen la nueva estrategia. Estamos yendo hacia la conformación de una alianza militar regional en que los intereses de nuestros socios pasan a ser nuestros. Los países que conforman la mayoría en Unasur son: Argentina; Venezuela, Ecuador, Bolivia, Surinam y Brasil, tan amigos nuestros que si lleváramos ahí nuestra queja por los malos modales de Morales nos ganaríamos una sonora rechifla.
Todo parece indicar que estos asuntos de interés nacional deberían ser discutidos abiertamente, con participación del Congreso, de la ciudadanía y de los académicos e intelectuales y no manejadas a puerta cerrada, en forma casi subrepticia. Se hace gran caudal de la defensa como política de estado: si cambiar por completo el paradigma de defensa nacional que nos ha acompañado desde la independencia por otro de defensa colectiva regional – que se apoya en una ideología que es rechazada por las grandes mayorías nacionales- no afecta a la política de estado, es difícil identificar algo que lo hiciera, salvo que “política de estado” sea una forma de denominar lo que le gusta a cierto sector y que le permite rechazar visiones alternativas y mas promisorias como por ejemplo, la Alianza del Pacífico y la cooperación en seguridad con México, Canadá, Perú y Colombia.

Ganó el PT. ¿Ganó Brasil?

El estrecho triunfo de Dilma Rousseff sobre Aécio Neves marca un momento importante para Brasil. De no mediar una crisis mayor o la muerte de Lula, este triunfo señala que el Partido de los Trabajadores (PT), continuarán por ocho o doce años más dirigiendo los destinos del país.

No cabe duda que Dilma sin el apoyo,- por momentos reticente-, de Lula hubiera sido vencida por Neves. Fue Lula y su carisma lo que determinó la inclinación de la balanza.

El PT cuenta con bazas en extremo poderosas para continuar en el poder: Primero, una estructura populista que vino a dar respuesta a dos demandas muy sentidas de los brasileños pobres, -una mayoría significativa – que el poder político mostrara interés en sus problemas inmediatos y urgentes, comida, trabajo y acceso al consumo.

No les bastó la propuesta de progreso evolutivo, sólido y consistente de Fernando Enrique Cardozo, querían mas. El programa “hambre cero” de Lula les hacía mas sentido y les resultaba mas comprensible, aunque fuera clientelar y demagógico y se sustentara en los excedentes de una economía de feria. Segundo, dispone de un líder carismático que simboliza el acceso de los brasileños de a pié al poder político. En este sentido, Lula representó la rotación de las elites políticas, mas en simbología que en realidad, pero la profundidad de análisis de las bases no es significativa ni en Brasil ni en ninguna parte. Tercero, el gobierno de Lula terminó con la fiesta en alza. Corría el champagne, había para todos y sobraba, Brasil se auto percibía en ascenso raudo hacia el primer mundo y al liderazgo regional, con mundial de futbol y juegos olímpicos incluidos. Lula –bancarización y endeudamiento de por medio- le dio acceso al consumo a personas que nunca lo habían probado. Cuando el dinero para subsidios se acabó y la fiesta se puso triste, fue Dilma la que cargó con las deudas; Lula sigue indemne. Cualquiera sea el desempeño de Dilma, excepto una debacle total, Lula será la esperanza popular de que es posible volver al tiempo de la inocencia; a los buenos tiempos pasados.

Por último, el PT sigue disponiendo de un potente financiamiento de corrupción cohonestado por el mismísimo Lula. Tanto así que el momento de mayor distanciamiento entre Dilma y Lula fue cuando estalló la crisis del mensalao –la “mesada”- pagada a la jerarquía del PT y Dilma intentó llegar si no hasta el fondo, donde estaba Lula, hacerlo hasta una cierta profundidad desatando las iras de Lula y los hombres del PT. Esa máquina sigue vigente y estando en el gobierno el PT sigue teniendo acceso a recursos cuantiosos.

¿Podría haber una debacle durante el gobierno de Dilma?. El primer discurso pos triunfo electoral de Dilma fue, en los hechos, la lectura del programa de Aécio Neves, es decir un conjunto de políticas que cualquier gobernante serio propondría para Brasil: Dilma Rousseff propuso “cambiar”, no “conservar lo conquistado”: anunció un “acuerdo con los adversarios” que, de repente, dejaron de ser los enemigos del pueblo; propuso un “acercamiento con los sectores productivos” y se comprometió a “reducir la inflación y buscar la estabilidad fiscal”, lo que vendría a significar que lo que se disputó en las elecciones fue el proyecto de Neves, no el del PT; que lo que estaba en juego era el poder, no un proyecto de país.

No creo que el proyecto ideológico neocomunista pergueñado en el Foro de Sao Paulo entre Lula, Castro y Chávez haya sido superado por esta “renovación”. Cuando Rousseff culpa a Guido Mantega, el Ministro de Hacienda durante su gobierno, solo está eludiendo su responsabilidad, Mantega nunca fue verdaderamente autónómo; fue Dilma con su personalidad autoritaria la que dirigió la política económica que llevó a Brasil a la presente crisis. ¿Podrá Dilma y el PT hacer un cambio ideológico de esa profundidad, podrá abandonar el populismo como método de gobierno?. Difícil.

La primera pregunta es cómo enfrentará Dilma el problema del poder. Lleva años con la retórica de la lucha de pobres contra ricos, norte contra sur, pueblo negro contra élites blancas. Quienes aspiran a construir hegemonías siempre apelan a esa estrategia bipolar. El problema es que el PT no logró ese predominio. Perdió 18 diputados en un Congreso atomizado en 28 partidos. Y gobernará sólo uno de los grandes Estados brasileños: Minas Gerais. El PT no es el partido hegemónico. En este escenario, además, Lula que cumplirá 69 años, enfermo y con problemas con el alcohol, “penará” permanentemente con su reelección. Otro problema es la corrupción. Ya es inocultable. Petrobras, la empresa emblemática de Brasil está infestada en forma grave.

Un tercer problema es cómo enfrentará Rousseff el fin del ciclo positivo de bonanza económica. Brasil sufre una declinación en el nivel de actividad, una caída en el precio de los commodities y una aceleración inflacionaria, que intentó ser atenuada con subsidios energéticos que son insostenibles. No incurrirá en el realismo mágico de Venezuela, pero nadie espera una terapia de shock. Posiblemente intentará que la intervención estatal resuelva los desequilibrios. Esto determinaría mayor aumento del gasto público y, en consecuencia, una mayor presión impositiva. Este año el presupuesto de Brasil está desfinanciado en 9.000 millones de dólares.

Otro asunto es cómo Dilma evitará que el escándalo de corrupción de Petrobras evolucione como una crisis política.

Los problemas señalados son graves, pero me parece que el tema crítico es que para resolver o al menos atenuar el problema del estancamiento económico debería abrir el comercio de Brasil a Europa y los Estados Unidos y en general, abrirse al mundo, pero mientras Mercosur no sea modificado –desahuciado- seguirá impidiéndoselo. No será fácil renunciar a la retórica integracionista –La Patria Grande de Cristina, Chávez, Lula y Castro- para integrarse al mundo librecambista globalizado, mas difícil aun será que el sector mas extremo del PT, que sigue a Lula, lo acepte.

El PT, Lula y muchos en Brasil y el exterior alardean del gran éxito de logrado en estos últimos doce años: que creció a una tasa de 7,5% anual; que el consumo interno se disparó y el desempleo de 5% es prácticamente el más bajo de la historia brasileña, y el logro máximo: que 40 millones de brasileños dejaron de ser pobres y se incorporaron a la clase media desde 2003 gracias a los extensivos y exitosos programas sociales del Estado. Me parece que es mucha retórica para poco contenido: Brasil creció al 7, 5% un solo año, el promedio de los últimos doce años fue mucho mas bajo, bajo el promedio regional; los programas sociales, conspicuamente “hambre cero”, no crean “clase media” es solo asistencialismo de emergencia para gente que no come lo necesario y eso de dejar de ser pobre no resiste análisis serio, esa gente puede volver a la pobreza fácilmente, ya que no tienen las destrezas, hábitos ni educación para conformar una verdadera clase media autosuficiente. Ser clase media es un cambio sociológico mucho mas amplio y profundo.

En los próximos 100 días veremos que rumbo toma Dilma, continuar las políticas del PT que Lula necesita para ser reelegido, o corregir los problemas políticos y estructurales de Brasil, que van contra la doctrina fundacional de ese grupo político. No creo que haya demasiadas razones para ser optimista.

Las volteretas de Brasil

El largo conflicto de Brasil con Chile comenzó en 1999, cuando el entonces presidente Lagos decidió -a mi juicio con gran acierto- firmar un Acuerdo de Libre Comercio con EEUU en vez de unirse al Mercosur. Esta decisión le valió la furia de una parte sustantiva de la elite brasileña, comenzando por el presidente Fernando Henrique Cardozo, antiguo amigo de Lagos que ahora pasó a ser ex – amigo.
Esta primera rabieta se manifestó en forma abierta y reiterada. La amistad “sin fronteras” con Chile como les gusta decir a los brasileños, encontró fronteras precisas y sólidas: el gobierno de Chileno no estaba disponible para tirar por la borda años de esfuerzo para abrir su economía y readecuar su comercio interno y exterior ni menos para sacrificar su evidente y visible progreso económico solo para unirse a otra propuesta proteccionista y estatista ya probada y fracasada.
La segunda reacción vino por cuenta de Luiz Inacio da Silva –Lula- auto declarado amigo de Chile que encabezó, desde el Foro de Sao Paulo, una campaña a nivel regional para forzar a Chile a aceptar la imposición de sus preferencias políticas. Dicho Foro, fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil para unir a los partidos de izquierda revolucionaria de Latinoamérica después de la caída del Muro de Berlín, tuvo su primer triunfo con Hugo Chávez que logró conquistar el poder en Venezuela en 1998, precediendo a Lula que lo hizo en 2002 en Brasil. Chávez, en una de las primeras reuniones del Foro explicaba que en la región habían dos alineamientos en competencia: los “bolivarianos” socialistas del Atlántico, y los libremercadistas “monroístas” del Pacífico. Llamó a la destrucción de los monroístas y expuso su diagnóstico estratégico -también acordado con Lula- respecto a que la integración basada en el nacionalismo latinoamericano y el antiimperialismo requería enfrentar decididamente el “regionalismo abierto” que practicaban Colombia, México y otros países Centroamericanos -y muy conspicuamente- Chile bajo los gobiernos de la Concertación.
Los acuerdos del XIX Foro de Sao Paulo en agosto del 2013 concluyeron fustigando a la Alianza del Pacífico porque en su agenda se hallaba la liberalización del comercio y de los servicios: “Denunciamos las tentativas, inspiradas en potencias extrarregionales, en el sentido de fracturar y sabotear la integración regional, como es el caso de la llamada Alianza del Pacífico y la búsqueda incesante por generar crisis y estimular divisiones en el Mercosur”. También señaló la declaración. “No por casualidad está formada por países que poseen tratados de libre comercio con Estados Unidos”.
La Alianza del Pacífico fue designada como el objeto del odio revolucionario.
Luego vino la tercera voltereta. Entre 2010 y 2012 el gobierno de Rousseff tomó nota del estancamiento de la economía de su país y el 2013 reaccionó con arrogancia planteando “la incorporación de Mercosur, con Brasil a la cabeza, a la Alianza del Pacífico”, petición que fue rechazada ya que a la Alianza no incorporaba asociaciones sino países individuales. La ira se concentró en el gobierno de Chile –concretamente en su presidente Piñera-, a tal punto que Marco Aurelio García –canciller oficioso de Brasil – le informó a Piñera que el rechazo era considerado como una agresión a Brasil.
La cuarta voltereta. A juego perdido, Rousseff, a través del omnipresente García, se aproximó a la candidatura de Bachelet. Sus huellas digitales está nítidas en su programa de gobierno.
En su último viaje antes de la instalación de esa administración, García lanzó una curiosa propuesta de revivir el “ABC”, histórico proyecto de asociación entre Argentina, Brasil y Chile, del cual Chile había sido excluido durante los años de pobreza que siguieron a la crisis de 1929 y a la instalación de la clase media como actor autónomo en el esquema de poder político nacional. Parece que esta idea fue una “volada” personal de García ya que prontamente cayó en el olvido.
La quinta vuelta de carnero fue el lanzamiento de una alternativa que implicaba el regreso de Brasil a las políticas socialdemócratas y el abandono de hecho de sus mojoncitos revolucionarios y populistas.
Asumido el actual gobierno de Chile comenzó la aplicación del Programa que, en palabras del Canciller Muñoz se basa en que que “Existe una diversidad de caminos en la región para avanzar en el desarrollo. Seremos respetuosos con esas diferencias, entendiendo, sin embargo, que es posible construir un todo integrado de partes distintas y desiguales. Hay espacio para proyectos subregionales que pueden ser ladrillos para la construcción de un proyecto mayor y más incluyente de integración latinoamericana” cuyos resultados aun están por verse. Ya han transcurrido un par de reuniones de Chile con Brasil y de ambos con la Alianza, con declaraciones y promesas; habrá que esperar hasta ver su epílogo.
Brasil tiene varias dificultades en su relación con Chile: No se resigna a considerarlo un igual; no percibe que su poder nacional (militar + político + económico) no alcanza para imponernos comportamientos a su gusto. No asume que Chile, siendo una economía abierta, inserta en el medio internacional desde hace varios años, no es susceptible a sus amenazas ni a su dictados. No aprecia que para jugar en el mundo económico del Pacífico es necesario cumplir las reglas, honrar la palabra empeñada y que no hay espacios para aspiraciones de supremacías ni menos para hegemonías.
La existencia de la Alianza es imperdonable para Brasil ya que desafía un axioma de su política exterior: el establecimiento de un sistema “Sudamericano”, que excluya a México. Por eso la propuesta de Rousseff no es acercar a a los países del Mercosur a la Alianza sino a “países de la Alianza”. La diferencia es México. En este sentido la pugna actual es respecto a si la Alianza del Pacífico será Sudamericana o Latinoamericana es decir con o sin México.
Dos elementos claves de la “cultura del Pacífico” son que el éxito o fracaso de los acuerdos se miden por los resultados no por las declaraciones y que la magia verbal latina no emociona a los asiáticos en lo mas mínimo: Se ríen a carcajadas cuando los gobernantes argentinos llaman “buitres” a quienes compraron bonos basura con la expectativa de cobrar una ganancia del 60%, pero que el gobierno Argentino no es “buitre” cuando aplica “una quita” del 75%, es decir devuelve $1 de cada $4 que pidió prestado. Todo un negocio!.
Tampoco va a conseguir jamás acomodar a los socios del Pacífico a sus necesidades: ¿alguien se imagina a Brasil negociando con Asean, con Apec y con el Trans Pacific Partnership, desde su actual perspectiva imperialista sudamericana, antiimperialista (con EEUU), anticapitalista y proteccionista?.
Asociar a un grupo de países que conforma una Unión Aduanera como Mercosur con una asociación de países unidos en torno al Libre Comercio como la Alianza del Pacífico resulta una tarea jamás emprendida hasta ahora, que de tener éxito marcaría un hito en la historia económica mundial. Sería lograr la cuadratura del círculo o la mezcla perfecta del aceite con el vinagre.
La única salida posible es la que recomendó Juan Eduardo Errázuriz uno de los representantes de Chile a la reciente reunión de ABAC el consejo empresarial de la APEC que aglutina a las 21 economías más importantes del Pacífico, en que destacó las expectativas comerciales que se abren para Brasil empleando a Chile como su base de exportaciones al Asia, es decir que los empresarios brasileños invirtieran en Chile para, “desde aquí”, exportar a Asia Pacífico: “Dentro de esos grupos (APEC; TPP y ASEAN) la Alianza del Pacífico juega un papel muy importante, y no segregada del resto de Latinoamérica, sino que (estamos) invitando a Brasil y Argentina a participar vía inversiones acá, de manera de aprovechar mediante esas inversiones toda la apertura que ya ha hecho Chile. De hecho, el acuerdo firmado entre la Sofofa y empresarios brasileños apunta en esa dirección.
Esta vía es algo muy distinto a la pretensión de “unir” a Mercosur con la Alianza, pero algo factible y realista que dadas las característica regionales es muy posible que les resulte menos atractivo que una de esas alternativas retóricas y “mágicas” pero inviables que tanto emocionan en la región.
No cabe duda que para Brasil presentarse en el escenario mundial arropado por los países de la región no es lo mismo que llegar solo. Pero esa compañía no es asumir su representación ni poner la región al servicio de sus objetivos nacionales, mas aun, esa compañía será siempre condicional y caso a caso. Duro, pero así es la vida en el siglo XXI. Lo mismo vale para México. El imperialismo ya no es válido, para nadie.
A diferencia de los siglos XIX y XX, en el actual mundo global y sobre todo en América, Chile tiene otras alternativas (EE.UU. México; Colombia y Argentina cuando se recupere) mas aun cuando la diferencia de poder nacional no es la que solía existir en esos tiempos, Ahora dos o tres países regionales unidos pueden equilibrar fácilmente a Brasil (o a México).

Chile : Que pasa en el barrio

La clave que determina la dirección que toman los análisis políticos y estratégicos de la región está dada por la respuesta a la pregunta: ¿estamos al final de un proceso de desarrollo económico que fracasó porque se aplicaron políticas erróneas, o estamos en el remanso de un ciclo de desarrollo que continuará avanzando porque se aplicaron políticas correctas?.

Dicho de otra manera dado que dos grupos de países eligieron políticas diferentes y divergentes, ¿quiénes seguirán avanzando y quiénes deberán enmendar rumbo empleando para ello tiempo y esfuerzo?. Los países que conforman Mercosur y el Alba, en definitiva los países del Atlántico y el Caribe, ¿estaban en el curso correcto hacia el desarrollo y la gobernabilidad?, ¿o los que estaban en el camino correcto eran los de la Alianza del Pacífico?.
Comienzo señalando que en mi opinión los países que estaban en el camino correctos eran los de la Alianza del Pacífico y los estaban en el error eran los del Atlántico (Mercosur y Alba) y que las evidencia así lo confirman.

Acaba de concluir en Caracas la entrega de la presidencia de Mercosur por parte de Maduro a Cristina Fernández. Esta entrega debió haber sido hecha hace seis meses. A nadie le importó mucho el atraso. Asistieron los presidentes de Venezuela, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Evo Morales como observador. No hubo ni un solo acuerdo económico, solo declaraciones políticas, es decir Mercosur viene a sumarse a Unasur; Celac y la OEA como foro político. ¿Se necesitan mas espacios donde «hablar de política» o es ya hora de comenzar a “hacer desarrollo”?

Sin ser peyorativo, el panorama de Mercosur y de sus socios es un desastre: Venezuela, sede del encuentro, se debate en el desabastecimiento extremo y la inflación desbocada. La gobernabilidad es inexistente y las instituciones han sido destruidas deliberadamente. Maduro trata de sujetarse en el poder apoyado en los militares personificados por ¿su amigo? Diosdado Cabello.
Argentina está en su segundo default en 13 años. Su economía está colgando de la soja y el futuro es oscuro. Las instituciones, especialmente los partidos políticos, el Congreso y la Judicatura han sido demolidos, la corrupción es muy alta y las perspectivas de crecimiento son negativas. Cristina Fernández, en vez de agitarse para buscar la forma de pagar sus deudas, se aplica en descalificar al juez e insultar a los acreedores.
Brasil anuncia sucesivos recortes a sus expectativas de crecimiento, ya va en menos del 2% y puede terminar el año con una tasa negativa. Los anuncios de proyectos de inversión espectaculares se suceden uno tras otros pero no se concreta ninguno.
Sorprendentemente Dilma Rousseff leyó un discurso en que promovía la ampliación de la zona de libre comercio prevista por la Aladi para el 2019 la que se adelantaría para fines de este año. Esta iniciativa se debe a que también Rousseff está inquieta por la incertidumbre en su país. Su propuesta contó con el apoyo del presidente de Paraguay, Horacio Cartes. Que Cartes suscriba esa política tiene lógica, es miembro (observador) de la Alianza del Pacifico que también está en la línea de políticas económicas de libre mercado, .. pero Rousseff?, ¿qué le está pasando?
La nueva actitud política de Brasil refleja su urgente necesidad de comenzar a sacar a su economía del estancamiento y eso pasa por aproximarse a la Alianza del Pacífico formada por Chile, Colombia, México y Perú y distanciarse de los socialistas del siglo XXI, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Uno de los problemas mas serios que está enfrentando Brasil –y su presidente- es la negativa de Argentina de incorporarse al libre mercado. Brasil lleva años tratando de firmar un acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea. El fracaso de Rousseff se debe a que Cristina Kirchner bloquea la negociación. Maduro, por su parte no acepta hablar del tema y el inefable Evo abomina de todo lo que signifique globalización, libre comercio e iniciativa privada. Venezuela y Argentina por su parte, padecen desequilibrios macroeconómicos de tal calibre que ni aunque quisieran podrían iniciar cualquier apertura. En cambio, el uruguayo José Mujica pide acordar cuanto antes con Europa.
¿Cuánto podrá resistir Mercosur y Unasur semejante divergencia en sus visiones del mundo y de la economía?. Los plazos se acaban, hay que actuar rápido, la economía se hunde y la gente se molesta. Creo que a mediano plazo veremos cambios profundos en los alineamientos regionales.
Mientras muchos huyen de Mercosur hasta ahora 25 Estados han solicitado participar como observadores de la Alianza del Pacífico, entre ellos Canadá, China, Japón y Estados Unidos.

Nuestro socio de Unasur: Surinam

Chile es miembro activo de Unasur, ha tenido su presidencia pro témpore y es actor importante en su Consejo de Defensa Suramericano que en estos días -en compañía de Venezuela-, se aplica activamente a diseñar una estrategia de defensa regional.
Unasur fue promovida por Hugo Chávez de Venezuela y apadrinada por Lula da Silva de Brasil con la participación inicial de Argentina, Perú, Chile, Venezuela, Ecuador, Guyana, Surinam y Bolivia. La entidad entró en plena vigencia el 11 de marzo de 2011 después de cumplirse el requisito de que nueve países suscribieran el convenio. Posteriormente se unieron Brasil, Colombia y Uruguay.
Paraguay fue el último país en aprobar el tratado el día 11 de agosto de 2011, y fue suspendido en junio del 2012 por el resto de los miembros de la UNASUR, después que todos los países sudamericanos consideraron que el juicio político a que fue sometido Fernando Lugo que entonces ejercía la Presidencia del país, constituía un golpe de Estado contra un gobierno democrático. Esta expulsión fue oportuna y ad – hoc. Paraguay se había venido resistiendo al ingreso de Venezuela al Mercosur, frente a la presión de Brasil y Argentina para que lo aceptara. La sanción del Parlamento Paraguayo que destituía al Presidente Lugo acusado de actos de corrupción e inmoralidad fue el oportuno motivo que permitió su expulsión –por un muy breve lapso- de ambas organizaciones, dejando una ventana de tiempo para el ingreso express de Venezuela, a lo que el Congreso Paraguayo se había opuesto.
El 19 de marzo de 2014 Unasur incluyó en su constitución una Cláusula Democrática que fue suscrita por todos sus miembros y que constituye uno de sus orgullos.
El Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de Unasur agregó una Cláusula que impone sanciones a cualquier Estado miembro de la Unasur que quiebre o intente quebrar la democracia y se originó como respuesta al intento de golpe de Estado denunciado por Correa en Ecuador el 30 de septiembre del 2010. En la ceremonia de publicación de esta Cláusula, el Canciller de Ecuador Eduardo Patiño aprovechó de esclarecer la idea: “Ahora mismo Venezuela vive una situación difícil, con el intento de algunos grupos violentistas de derrocar al gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro” … y por lo mismo Unasur decidió conformar una Comisión que se trasladará a Venezuela para favorecer el diálogo y acompañar el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro.
Entre las medidas de castigo que establece el organismo regional constan: la suspensión de derechos a participar en los distintos órganos e instancias de la Unasur, así como el goce de derechos y beneficios; el cierre parcial o total de fronteras terrestres, limitación del comercio, tráfico aéreo y marítimo, comunicaciones, provisión de energía, servicios y suministros; promoción de la suspensión del Estado afectado en el ámbito de otras organizaciones regionales e internacionales; la adopción de sanciones políticas y diplomáticas adicionales.

El encargado de proponer y verificar el cumplimiento de estas sanciones es el Presidente pro tempore de Unasur.

El 30 de agosto del 2013, Desiré “Desi” Delano Bouterse, presidente de Surinam recibió el cargo de Presidente pro tempore de Unasur. Dos días desupés, el 2 de septiembre su hijo “Dino”, fue deportado desde Panamá a los EEUU por los delitos de tráfico de drogas y asociación ilícita. La cancillería de Panamá informó que Dino, de 40 años, fue entregado a la DEA, agencia antidroga estadounidense, por una orden internacional de arresto emitida en agosto de 2013 por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York, EEUU.
La Fiscalía precisó que Bouterse hijo fue acusado de posesión de un arma antitanque y que a Dino se le atribuyen supuestos nexos con grupos terroristas que no han sido públicamente identificados, toda una sorpresa si se considera que Dino era el Jefe de la Unidad Antiterrorista del Gobierno de su padre.
Pero esta relación con el mundo de las drogas y el terrorismo era un asunto familiar y venía de lejos, desde 1980.
“Dési” ha sido el “hombre fuerte” de Surinam desde su independencia de Holanda en 1975. En 1980, con apenas 35 años, el joven militar encabezó una rebelión de sargentos que instaló una férrea dictadura castrense que gobernó hasta 1988 y aunque solo ejerció la presidencia durante pocos días, fue el verdadero “poder detrás del trono” controlando a su antojo a diversos mandatarios. El 15 de diciembre de 1982 fueron capturados y asesinados 14 líderes opositores al régimen en el Fort Zeeland, hecho conocido como ‘’Los Asesinatos de Diciembre’’.
En 1990, «Desi» Bouterse volvió a dar un golpe de Estado que disfrazó de democracia y en los últimos 20 años continuó siendo el titular del control militar, político y socioeconómico de esa nación. En las elecciones efectuadas en mayo de 2010, ganó la presidencia vía electoral y asumió el cargo en agosto de ese año en medio de profundos cuestionamientos internacionales, en especial de Holanda y Estados Unidos por su tormentoso pasado, como una condena de un tribunal holandés por la masacre del 1982 antes señalada. El gobierno de Holanda se niega a recibirlo: “El nuevo presidente de Surinam no es bienvenido, ya que tiene una pena de cárcel pendiente”, pena de 11 años de prisión por un contrabando de 474 kilos de cocaína.
Pese a su turbio historial de corrupción y violaciones a los derechos humanos y de vínculos con el crimen organizado en 2010 “Desi” estableció una estrecha relación con el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y en 2011 fue anfitrión de la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, para fortalecer los nexos entre Paramaribo y Brasilia.
La amistad de Chávez con “Desi” no es sorprendente ya que sus historiales personales y políticas guardan una curiosa similitud.
La pasividad –complicidad- de Unasur con la represión de Maduro en Venezuela y el historial -prontuario- de su Presidente pro tempore explican la verdadera naturaleza de esa organización, ponen en ridículo su Cláusula Democrática y llevan a preguntarse que hace Chile en ese grupo y que hace nuestro Ministerio de Defensa y nuestras FFAA colaborando con esos personajes.

VISIÓN COMPARTIDA DE DEFENSA REGIONAL

La energía debió haber sido el motor impulsor de la integración sudamericana, sin embargo, el fracaso de la cooperación energética vino a confirmar que el proceso se encontraba estancado, por lo cual algunos estrategas de la integración apostaron por la defensa. Chávez aspiraba a la creación de una OTAN sudamericana, desmesura que no encontró piso, formándose en cambio el Consejo de Defensa Sudamericano (CDS) en Quito, el 28 de enero de 2009. No se aclararon sus objetivos ni su financiamiento, saliendo en cambio una declaración con las generalidades habituales en nuestra región. Si quedó claro que el futuro del Consejo quedaba vinculado a la industria regional de armamentos, que no casualmente resulta ser mayoritariamente brasileña.
Los días 18 y 19 de febrero de 2014 se llevó a cabo en Paramaribo, Surinam, la V Reunión Ordinaria de la organización en la que se aprobó se aprobó el Plan de Acción Anual, que establecieron los asuntos a considerar durante este año, las prioridades y el seguimiento de los programas. Las tareas y actividades cumplidas el 2013 y las consideradas para el 2014 son las mismas “novedades” de siempre excepto la tarea asignada a Chile y Venezuela de “Crear un grupo de trabajo para proponer y Consolidar Lineamientos Estratégicos del CDS- UNASUR para la construcción Progresiva y Flexible de una Visión compartida se Defensa Regional”. Esta proposición debería ser presentada, completa o en estado avanzado de desarrollo, en la próxima reunión de Jefes de Estado este año 2014.

Para orientar el trabajo de la Comisión formada por Chile y Venezuela, en Caracas se efectuó, el 5 de Noviembre de 2013, el IV Seminario “Visión de los Enfoques Conceptuales de Defensa, Riesgos y Amenazas a la Región” en el cual “se aprobaron los lineamientos orientadores” que regirían el trabajo de esta Comisión.
En dicho Seminario se establecieron los planteamientos doctrinarios que estuvieron a cargo de los señores Pedro Sassone García Representante de la República Bolivariana de Venezuela ante el CDS y Alfredo Waldo Forti, Director del Centro de Estudios Estratégicos de Unasur. Según Maduro, en ese entonces Canciller de Venezuela, se discutieron “los riesgos y amenazas que enfrenta la seguridad de la región y “sentaron las bases para una política común de defensa”. “Al intervenir en el acto de instalación del encuentro, el jefe de diplomacia venezolana destacó que los «institutos de investigación» de las Fuerzas Armadas de la región «se van a sentar a compartir su visión sobre sus conceptos de defensa» y «los riesgos y amenazas de esta época». Maduro destacó, además, que «van a echar la base para la construcción de una doctrina común suramericanista (sic)».
¿Qué estableció Sassonne?. Tras un lato discurso en que se felicitó al ver como avanzaba “este proyecto (de integración) que justamente soñó y pensó el Comandante Chávez, siendo parte del legado que nos dejó” puso en claro la filiación chavista del proyecto. Resumió que “cualquier diseño de las Estrategias en el tema de Defensa pasaba por unir cuatro elementos: Paz; Democracia; Soberanía y Recursos Naturales.
¿Qué significado da Sassone a estas palabras?: La Paz chavista transita por la represión a los estudiantes que se manifiestan contra el régimen de Maduro con 43 muertos, 873 heridos y más de 2.500 detenidos en la que va corrido de este año, de los cuales 174 permanecen arrestados según la Fiscalía así como numerosas denuncias de violaciones de derechos humanos, 45 de ellas documentadas por Human Rights Watch durante su visita. Esta organización señaló también que “La magnitud de las violaciones de derechos humanos que identificamos y la variedad de miembros de las fuerzas de seguridad y funcionarios judiciales que participaron en ellas demuestran que no se trata de incidentes aislados ni de excesos de algunos actores insubordinados”. Respecto a la complicidad de Unasur señaló: “Ante la inexistencia de un poder judicial independiente en Venezuela que pueda frenar los abusos del gobierno, resulta aún más importante que Unasur exhorte a la administración de Maduro a que proteja los derechos de los manifestantes”.
En el ámbito externo, debemos recordar las amenazas de Chávez de invadir Honduras y el envío de fuerzas militares a la frontera con Colombia en un gesto de amenaza de invasión armada. También hay que incluir sus reiterados esfuerzos por azuzar a los países de la región contra Chile insistiendo en sus “deseos de bañarse en un mar boliviano”.
Lo señalado nos lleva a pensar que su concepto de paz no es el mismo que en el común de los países de la región ni menos en el de Chile.
La Democracia, en el imaginario de nuestro compañero de equipo para “proponer y Consolidar Lineamientos Estratégicos del CDS- UNASUR para la construcción Progresiva y Flexible de una Visión compartida se Defensa Regional” es también distante: Al 21 de enero del 2014, Maduro había nombrado a 368 militares en cargos institucionales configurando una progresiva toma del poder por parte de los uniformados en las áreas económica y de seguridad ciudadana, las dos más cuestionadas al gobierno chavista. Los militares controlan el 25% de los ministerios – incluyendo Relaciones Interiores, Alimentación, Industria, Energía Eléctrica, Defensa, Educación, Transporte Terrestre y Acuático y Finanzas, sin olvidar al número dos del chavismo y presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Incluye a embajadores, gobernadores, directores de universidades, se creó también un canal de televisión militar, un banco de las fuerzas armadas, empresas de construcción, una emisora de radio la corporación agrícola de las FFAA y entes de control de precios. Bajo la dirección, primero de Chávez y luego de Maduro, Venezuela se ha transformado en un estado militarista, sin separación real de poderes y con una prensa maniatada. Esta militarización incluye el lenguaje cotidiano del gobierno de Nicolás Maduro, “guerra económica, ofensivas y combates” son términos aplicados por el mandatario y sus ministros a cada acto político, económico o social y en sus frecuentes apariciones televisivas. El broche de oro antidemocrático lo constituyen las “Unidades de Batalla Hugo Chávez”, células de choque y movilización del PSUV, partido de gobierno.
No tenemos la misma idea de democracia
Soberanía. La soberanía de un estado se manifiesta en su capacidad para hacer aquello que su gobierno y su nación estiman bueno y conveniente para ellos. En este sentido, una estado que está endeudado, desprovisto de recursos para alimentar a su gente, carente de la capacidad para proteger a sus ciudadanos de la violencia criminal, sometido a oligarquías políticas y militares y sin capacidad para expresarse públicamente, no es soberano.
La soberanía entendida en los términos chavistas reside mucho mas en su capacidad para apropiarse de bienes y servicios en manos extranjeras o de privados, el conocido dictum autoritario “¡exprópiese!” de Hugo Chávez lanzado desde cualquier podio, es para ellos una manifestación clara de soberanía. Nuestra concepción no puede ser mas distinta. Luchar por la soberanía tiene un significado muy distinto en ambos países.
¿Para que idea de soberanía queremos diseñar una estrategia?

El Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Alí Rodríguez Araque, inauguró el 9 de junio recién pasado en Buenos Aires la conferencia “La Defensa y los Recursos Naturales”, donde expresó: “Todo recurso natural está alojado en la tierra, es decir el acceso del recurso natural convoca a un problema territorial, la defensa y la protección de la soberanía, no es sólo un principio básico abstracto sin terrenalidad (sic)”.
Este es un derivado de un silogismo simple y falso: “El Estado es responsable de la defensa de los recursos naturales; las FFAA son los organismos del Estado a cargo de la defensa, ergo, las FFAA están a cargo de la defensa de los recursos naturales”.
Las FFAA efectivamente están a cargo de la defensa territorial, pero de todo lo que contiene el territorio, es decir, de la Nación y del Estado, de los bienes muebles e inmuebles de ambos, individuales y colectivos, también de los bienes y seguridad de los extranjeros avecindados en nuestro territorio.
La protección de los recursos naturales como bienes sociales son materia de decisiones políticas y económicas propias del gobierno y la sociedad. Las FFAA no tiene nada que decir respecto la forma en que la sociedad acuerda la administración de ellas.
La militarización de la política bolivariana es la causa central de este error que introduce a las FFAA en espacios políticos ajenos. El rol asignado a las FFAA en las políticas internas es muy distinto en Venezuela y en Chile.
El Comunicado -del 10 de junio de este año- de los Viceministros y Jefes de Delegación de los Ministerios de Defensa del Consejo de Defensa Suramericano – Unasur, -firmado por Carlos Maldonado Prieto, en representación de Chile- señaló que los delegados coincidieron en:
– “Que los recursos naturales son un activo estratégico de interés común de la región”. (¿Es un interés nacional de Surinam y Uruguay el cultivo de salmones en Chile
– “Que, en consecuencia, se considera necesario garantizar la soberanía y la protección de los mismos”. Soberanía y protección” ¿es lo mismo que estatización?, ¿la forma en que cada estado decida la administración de sus recursos naturales es materia de injerencia de otros estados? ?,¿es un interés nacional de Chile la construcción de plantas de celulosa en asociación con empresas extranjeras por parte de Uruguay?
– “Que, desde el ámbito del CDS, debe seguir profundizándose el actual esquema regional cooperativo a través de nuevas iniciativas relativas a la protección de los recursos naturales, tales como la construcción de instrumentos jurídicos comunes y convergentes; desarrollos doctrinarios y conceptos compartidos; promoción de la formación y educación en las instancias regionales suramericanas Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Escuela Suramericana de Defensa, entre otras”.
El Consejo de Defensa Suramericana (de defensa militar) ¿tiene injerencia en las decisiones políticas de los ámbitos económicos, ambientales, financieros y jurídicos de los gobiernos?.¿es el CDS el ámbito para impulsar la construcción de instrumentos jurídicos comunes y convergentes para proteger los recursos naturales de los países?

Como se puede apreciar, el CDS ha incorporado la aproximación militarista del gobierno chavista a la gestión de gobierno que hace imposible hallar “puntos de encuentro” entre los representantes de la Defensa de Venezuela y Chile, sin que uno de los dos deba abdicar de sus concepciones políticas básicas.
Quién va a hacerlo. ¿Ellos o Nosotros?

Lagos y los muebles de Lula

Lagos y los Muebles de Lula

El 19 de junio, bajo el título «América Latina: dos océanos, una voz», el diario español El País publicó un artículo conjunto de Lula, ex presidente de Brasil y de Ricardo Lagos, ex presidente de Chile. Se trata de un alegato en pro de la integración regional.
Comienza señalando que “Asistimos a tiempos de convergencia en América Latina, sobre todo en Sudamérica. Puede que un individuo miope, viendo únicamente las encontradas tendencias ideológicas de nuestra región, pusiera en cuestión esta afirmación. Pero la verdad es que bajo la superficie se está desarrollando una identidad más colaborativa, que creará una identidad latinoamericana para el siglo XXI”.
Es una realidad indesmentible: El aumento de la movilidad de las personas y de la información nos está acercando cada día mas.
Desgraciadamente está movilidad no es pareja; los chilenos, mayormente personas de clase media y de bajos recursos, viajan mucho más que antes y lo hacen en gran número hacia otros países de Sudamérica. Los turistas argentinos siguen viniendo a Chile, menos que antes, debido a la deteriorada situación económica de su país, pero se mueven. Los brasileños que vienen siguen siendo los mismos de la clase alta que viajan a centros de esquí y practican turismo de alto costo. Los venezolanos que viene a Chile, son principalmente refugiados políticos que buscan paz y mejores condiciones de vida para sus familias. Cada día nos conocemos más, pero esas nuevas experiencia ocurren en diferentes países por diferentes razones, y producen en las personas diferentes efectos. Pero aun así, es efectivo que hay una corriente de fondo hacia la formación de una identidad con mayores elementos compartidos. La movilidad de la información está siendo restringida por crecientes controles y restricciones a la libertad de prensa, en Ecuador, Bolivia, Argentina y para que decir en Venezuela y Cuba.
Parece excesivo de parte de los autores del artículo descalificar como “miopía” el que algunas personas pongan en cuestión este avance hacia la integración al ver “únicamente las encontradas tendencias ideológicas de nuestra región” Si estuviéramos hablando de sociología podría ser una afirmación válida, pero si hablamos de política y economía no lo es. En efecto, ese mayor conocimiento mutuo por si solo no llevará a una “identidad cooperativa”. Chávez, líder venezolano fallecido pero presente en su país a través del Chavismo, de Maduro su heredero designado y de Diosdado Cabello representante del militarismo en el proyecto Bolivariano, piensan y actúan en dirección opuesta y precisamente por divergencias ideológicas, asi se desprende del “El nuevo mapa estratégico” en que se movía la Revolución Bolivariana expuesta por Hugo el 11 y 12 de diciembre del ¡2004!, reseñada por Marta Harnecker, su asesora marxista chilena: “En América Latina, vivimos un momento bastante interesante. En América Latina hay un gran forcejeo, es un forcejeo histórico de dos siglos por lo menos. Veamos el mapa de la América Latina y el Caribe. Vamos a mirar América del Sur. Se han venido definiendo dos ejes contrapuestos, Caracas, Brasilia, Buenos Aires. Ese es el eje sobre el cual corren vientos fuertes de cambio con mucha fuerza … Existe el otro eje, Bogotá-Quito-Lima-La Paz-Santiago de Chile, ese eje está dominado por el Pentágono, es el eje monrroísta y éste (muestra en el mapa) es el eje Bolívar, en referencia al eje Orinoco-Río de la Plata. Claro que la estrategia nuestra debe ser quebrar ese eje y conformar la unidad Sudamericana y creo que no es un sueño, creo que nunca antes en América se había dado una situación como ésta”.

Parece evidente que las diferencias ideológicas bloquean la integración regional.

Lagos fue el Presidente que el año 2000 rechazó el ingreso de Chile a Mercosur para poder continuar la política económica de apertura e integración global; que rechazó la invitación de Fernando Henrique Cardozo su amigo y presidente de Brasil y que fue capaz de apreciar la soberbia de Brasil que pretendía coartar la soberanía chilena prohibiéndole formar otros acuerdos comerciales por su cuenta, no es posible que ahora no pueda apreciar la realidad política y económica de Mercosur y de Unasur y no darse cuenta de que su aporte a la integración regional es nada.
Es particularmente curiosa la autocongratulación de Lagos / Lula respecto a la inauguración en Ecuador de una Escuela Suramericana de Defensa, “que plasma la existencia de una misma concepción de la defensa regional, ajena a injerencias o hegemonías externas” y define “políticas de defensa comunes que protejan nuestros recursos naturales y aúnen esfuerzos para que se nos reconozca como “zona de paz”. Esto es una revoltura de elementos militares con otros políticos que parecía haber sido dejada atrás con el desvanecimiento de la “Estrategia de Seguridad Nacional” ¿qué hacen los militares actuando según una estrategia militar regional participando (apoyando u oponiéndose) a las políticas económicas, de inversiones y ambientales de sus gobiernos?, y precaviéndose de “ingerencias y hegemonías externas” que solo pueden referirse al ya añejo “antiimperialismo yanqui”. En Chile parece impensable.

Los últimos quince años han visto el fracaso estrepitoso de las políticas populistas de izquierda y de los mercado regulados por aranceles externos comunes. Lagos tenía razón. Entonces: ¿Qué ha cambiado?.

Venezuela con una inflación del 60%, desabastecimiento de casi todo, endeudada con China por los próximos 15 años, con 45 estudiantes muertos en lo que va corrido de año por la represión armada de las protestas estudiantiles, Argentina columpiándose al borde la segunda quiebra en los últimos 20 años, Brasil tratando de deshacerse de un populismo apoyado en la bancarización y el endeudamiento de una naciente clase media y con una industria ahogada por el proteccionismo, la corrupción y la baja productividad. Eso es lo que ha cambiado. Después de un largo período de precios de sus productos de exportación increíblemente buenos, de mayorías parlamentarias sólidas y del apoyo de parte sustantiva del pueblo, esos gobiernos solo han producido miseria y demolición de las instituciones.
Y Lagos va en auxilio del populismo de izquierda que fracasó y un medio potente es apoyar a la elite política que dirige Brasil, el Partido de los Trabajadores y a Lula. Lagos está tratando de “salvar del incendio los muebles” de la izquierda latinoamericana, del PT brasileño y del mismo Lula, ya en bajada.
Y recurre al romancero latinoamericano, la integración voluntarista, pasando por sobre las realidades. No es posible que dos personas, aunque se quieran mucho, vayan juntas simultáneamente hacia Antofagasta y hacia Concepción.

Chile en Unasur: ¿quién cambia a quién?

Al igual que Mercosur, Unasur y su Consejo de Defensa constituyeron un objetivo de las políticas de exterior y de defensa brasileñas. Entre los “temas estratégicos del Sistema de Defensa Nacional de Brasil, se establecieron como metas:

– Fortalecimiento de la capacidad de defensa, aisladamente o como parte de un sistema colectivo de defensa con los países vecinos, para enfrentar nuevas amenazas y desafíos, garantizar la protección de su territorio y respaldar negociaciones de ámbito internacional (Unasur)

– En lo relativo a Bloque Político-Económico de la América del Sur, creación de un espacio económico integrado en la América del Sur, con papel destacado para Brasil y las obligaciones económicas, sociales, culturales, políticas y de seguridad consiguientes… (Mercosur).

Actualmente Mercosur está muerto, su cadáver insepulto, pulula cual zombi sin asustar ni interesar a nadie.

Unasur tiene cuadraplejia, sus miembros está paralíticos: Venezuela con Maduro tratando aplastar a la oposición; Ecuador haciendo piruetas para reelegir a su sempiterno Presidente; Argentina escarbando la billetera en busca de los últimos pesos para pagar sus deudas morosas y Brasil chuteando los problemas para después del Mundial.

Unasur respira con dificultad y su único signo vital es, curiosamente el Consejo de Defensa Suramericano. Tal vez la razón de la supervivencia de este organismo sea su inutilidad. No molesta mucho y permite reunirse, hablar, acordar cosas y designar la fecha y lugar de la próxima reunión.

Creado el 28 de enero de 2009, tiene como Objetivos: “a) Consolidar Suramérica como zona de paz, base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de nuestros pueblos, y como contribución a la paz mundial. Y b) Construir una identidad suramericana en materia de defensa , que tome en cuenta las características subregionales y que contribuya al fortalecimiento de la unidad de América Latina y el Caribe”.

El Programa de Gobierno de la Nueva Mayoría en nuestro país, por su parte señala que: “Durante el período 2014-2018, la política de Defensa Nacional tendrá como objetivo principal de mediano y largo plazo, generar una Comunidad de Seguridad en América del Sur que garantice la paz y elimine definitivamente la amenaza de la guerra, siendo el Consejo de Defensa de UNASUR la institución para avanzar en esta materia.
Como se puede apreciar estamos comprometidos con Unasur. Los chilenos tenemos el defecto de tomar en serio los compromisos. “Nos creemos el cuento”, asi, podemos ver a nuestro Ministerio de Defensa activamente involucrado con este Consejo de Defensa.

El primer Objetivo del Consejo “a) Consolidar Suramérica como zona de paz, base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de nuestros pueblos, y como contribución a la paz mundial” es mejor no tocarlo. Hay paz internacional, pero la paz, el desarrollo y la democracia al interior de sus estados miembros deja bastante que desear. Venezuela, Brasil y Argentina están estancado o en franca crisis y la contribución a la paz mundial murió con los fallidos intentos de Chávez y de Lula de meterse al juego de los grandes en Irán y Libia. Solo restan algunos ocasionales coqueteos con Putin.

El interés ahora va por el Objetivo b) La “Creación de la Identidad de Defensa Regional” … ¿Cuál es esa identidad?.

En Venezuela, sus Fuerzas Armadas dan cumplimiento al “Concepto Estratégico Militar de la Fuerza Armada Nacional” aprobada el año 2010, que a la letra dice: “La Fuerza Armada Nacional es parte esencial e indisoluble del Poder Público Nacional, basada en los intereses y objetivos nacionales establecidos para el cumplimiento de las políticas correspondientes a la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo integral del país”, aportan 130 generales y a toda su organización militar haciéndose cargo de empresas públicas, fábricas, empresas de importación y distribución de alimentos, de transportes y otras, miembros del gabinete del Gobierno de Maduro, encargados de la represión a los estudiantes y muchas otras forma de involucramiento en política contingente.

Un ejemplo claro de la “Identidad” de esas Fuerzas Armadas es la estructura legal que regula su participación en la “Seguridad Alimentaria” de Venezuela: “En apoyo a la Seguridad Alimentaria, se activará una entidad rectora dentro de la institución castrense, en estrecha coordinación con otros organismos del sector público y el sector privado, que le permita mediante alianzas estratégicas, el establecimiento y consolidación de núcleos especializados de producción, ejecutando programas de incorporación de reservistas y de la sociedad en general, logrando además una mayor contribución en la generación de empleos, mediante alternativas como la activación de Unidades de Producción de Bienes y Servicios en las diferentes regiones del país.”
Hay normas equivalentes para su participación Para la Cooperación en el Mantenimiento del Orden Interno, La Participación Activa en el Desarrollo Integral de la Nación, del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales.
En Brasil, Dilma Rousseff movilizó a las FFAA nacionales para blindar las 12 sedes del Mundial. La legislación nacional admite el uso de la fuerza militar como recurso excepcional para asegurar el orden civil. Pero lo excepcional es muy frecuente: en 2010 hubo que liberar del narcotráfico la favela Morro do Alemão; en 2012, llevar tranquilidad a la cumbre Rio+20; en estos días busca pasar el Mundial en paz; y en 2016 habrá que cuidar las Olimpíadas.
En Argentina, el Ejército del General César Milani declaró su voluntad de “incorporarse al Proyecto Político” del Cristinismo. Hasta donde se sabe no habría consultado a los militares bajo su mando, pero igual los comprometió con un bando político y lo hizo con el beneplácito de la Presidente. Esta incorporación se manifiesta participando en operativos de carácter social con claro contenido y contexto político – electoral.
Estos son algunos de los elementos de la “identidad” de las FFAA de nuestros socios de Unasur.
Hasta donde parece están lejos de la “identidad” que nuestra Constitución establece para nuestras FFAA. Como con tanta claridad lo señala Marcos Robledo, actual Subsecretario de Defensa, en su artículo CONTRARREFORMA INSTITUCIONAL publicado en “Punto Final» edición Nº 771 de 2012, «Rasgos principales (de su identidad) eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico. Cuando las FF.AA. decidieron identificarse con un sector, específicamente con la derecha, incurrieron en un grave error, poniendo en peligro su legitimidad a largo plazo» … «La teoría política liberal democrática supone FF.AA. profesionales, neutrales, bajo control del Estado, creadas para afrontar conflictos internacionales».

Cabe preguntarse, ¿son las FFAA de nuestros socios las que van a cambiar su identidad para ser como las nuestras o son las FFAA de Chile que se transformarán para ser como ellas?.

Liderazgo Brasileño

Actualmente y en forma insistente, desde la izquierda del espectro político chileno llegan voces que exhortan a seguir o plegarnos al liderazgo brasileño. Seríamos una especie de “personaje en busca de autor”.

Una característica de esta atracción es que, en forma automática o inconsciente, descarta otras alternativas: aproximarse a México; o a Colombia; a ambos a la vez; a EEUU; a Argentina; formar un grupo con Perú y Colombia; organizarse en forma igualitaria con todos los países de la región que lo deseen; combinaciones de las anteriores u otras que usted podría imaginar. Parece que tuviéramos una sola opción: Brasil.

No fue así durante otros gobiernos de la Concertación; tampoco fue así durante el gobierno de la Alianza. Cabe preguntarse si estamos ante una atracción tardía por la ideología antiimperialista y nacionalista sudamericana que llevó a los “bolivarianos” primero a la cima y luego al descalabro; si es una atracción, también tardía, hacia Lula, Dilma y el Partido de los Trabajadores o si es la búsqueda de una posición subalterna que compense algún déficit de autoestima.

Sea alguna de esas u otra la motivación, cabría preguntarse si es que tal liderazgo brasileño existe, cuáles serían sus características y que beneficios obtendría Chile al refugiarse bajo ese alero.

Parece evidente que la asociación entre países de la región podría producir una situación en que nuestra voz nacional al ir acompañada de otros países que compartan nuestros intereses podría ser mas escuchada; también es una realidad que para Chile es mucho mas interesante ser “puerta” de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil hacia el Pacífico y Asia que ser un destino terminal. Las inversiones chilenas tendrían mas alternativas si pudieran ir en condiciones de seguridad hacia otros países de la región y que las de esos países pudieran venir a Chile. Pero todas estas posibilidades no se dan sin la existencia previa de condiciones que permitan su materialización y las políticas brasileñas, hasta ahora, parecen ir en otro sentido.
También es siempre mas grato tener vecinos amistosos que indiferentes o distantes.
En el caso de Brasil, habría que comenzar valorizando que significa ese país para nosotros, mas allá de lo comunicacional.
Chile tendría mas alternativas comerciales, de inversiones y políticas si contara con Brasil, pero si así no fuera, nuestro país podría seguir avanzando como lo ha hecho hasta ahora. Nada ni nadie nos amenaza de manera tal que nos haga necesitar un protector. Mas aun, la forma en que funciona actualmente el mundo, pone a nuestra disposición una amplia variedad de alternativas que encontrándose geográficamente distantes, en las condiciones de las comunicaciones actuales se han vuelto próximas y cercanas.
Brasil tiene una población muy grande, pero su PIB per cápita y el desarrollo de su capital humano es bajo. Su infraestructura es deficitaria y su gestión fiscal es lenta y adolece de algún nivel de corrupción. Esto señala que Brasil no está en condiciones de ayudar económica ni comercialmente a Chile. Simplemente carece de los recursos necesarios y sus propias necesidades absorben el total de sus recursos. Chile no tiene ninguna razón de peso para delegar parte de su soberanía en beneficio de Brasil ya que no obtendría nada a cambio.

El crecimiento de Brasil es el mas bajo de los BRICs. El incremento de su PIB en los últimos 2 años no alcanza al 2%, su inflación supera el 5% y las perspectivas no son que mejore, pudiendo incluso empeorar. Brasil es un país semi – industrializado, pero no es un país industrial. En otras palabras, es principalmente un exportador de materia primas –hierro y soja- las exportaciones industriales se han reducido sustancialmente, a niveles similares a los que tenía en 1978. México si lo es, los bienes manufacturados que exporta constituyen el 75% de ellos. Dado que tanto el hierro como la soja son enviadas a China, su dependencia de la marcha de la economía de ese país es casi total. Por último, su estabilidad interna está amenazada por dos factores muy difíciles de corregir: la corrupción política y las demandas insatisfechas de una semi – clase media que probó el acceso al consumo abundante y subvencionado y lo está perdiendo.

Brasil no nos puede ser indiferente, es un país extenso, poblado, con una cultura diversa y atractiva, con capacidad de exportar capitales privados, con una imagen relevante en el concierto de las naciones. ¿Lo constituye eso en un líder?. Creo que no, está mas cerca de poder ser un buen amigo y un socio que un líder ni menos ejercer supremacía sobre nuestro país.
En las actuales condiciones Brasil no tiene los recursos económicos para ser líder regional, no tiene el capital humano para ejercerlo y por su parte, los países de la región tiene alternativas desde donde obtener lo que necesiten, en todo orden de cosas; simplemente no cuenta con las capacidades necesarias para poder imponer sus conveniencias.
En definitiva, Brasil parece haber sido ser el caso de país “sobrevalorado y sobrevendido. Para Chile es un amigo conveniente pero no imprescindible.

Alianza del Pacífico / Mercosur: ¿negociar qué?

El Programa del actual gobierno de Chile comienza haciendo un homenaje a la unidad regional –mecanismos de integración, conformación de un bloque regional, Unasur, Celac- y rechazando la “visión mercantil” del gobierno anterior y luego aterriza en la realidad: la existencia de relaciones vecinales problemáticas y la necesidad de una “articulación de relaciones más estrechas, pero flexibles en intensidad, con la región del Asia Pacífico, (que) debe ser un objetivo prioritario de la política exterior de Chile”.
Para materializar lo anterior expone un concepto estratégico interesante: “Más aún si se constata que la importancia de esta región se ve reforzada por la contribución estratégica que ésta podría aportar a las proyecciones de nuestro país en América Latina y el Caribe, en general, y con América del Sur, en particular. Para ello, Chile debe consolidar su condición de “país puerto” y “país puente” entre las naciones latinoamericanas del Atlántico Sur y el Asia Pacífico, lo que requiere mejorar la interconectividad, aumentar la capacidad de nuestros puertos y perfeccionar nuestros servicios. Chile está en condiciones de desempeñar un rol de vínculo entre las economías de ambas orillas del Pacífico, aprovechando las fuertes relaciones comerciales que tenemos en la región, así como nuestra extensa red de tratados de libre comercio”.
Concluye con una síntesis: “El eje de la política internacional del siglo XXI está en el Pacífico. La política exterior de Chile en el próximo gobierno debe contribuir a lograr una mayor unidad regional. Debemos fortalecer nuestra participación en los distintos mecanismos de integración actualmente existentes en América Latina y, en especial en América del Sur, así como constituir a este bloque de países como una región. Hay que impulsar puentes de entendimiento por sobre diferencias ideológicas y subregionales”.
Al comenzar la puesta en práctica de esta política, el Canciller Muñoz, en una entrevista titulada “Convergencia en la diversidad: la nueva política latinoamericana de Chile” publicada el 13 de marzo del 2014, expresa que “Chile valora la Alianza del Pacífico, pero que “no compartirá pretensión alguna de concebir dicha Alianza como un bloque ideológico excluyente o antagónico con otros proyectos de integración”. Señala también, que “deberíamos discutir la posibilidad de materializar una convergencia de la Alianza del Pacífico con Mercosur”. “Convergencia en la diversidad es la política que Chile buscará promover en América Latina”.
Este planteamiento encontró una acogida clamorosa en los países de Mercosur y particularmente en el gobierno de Brasil. Dilma Rousseff levantó su interdicción a Chile y concurrió a la instalación de Bachelet en el gobierno. Posteriormente envió a Marco Aurelio García a atar los cabos que quedaron sueltos.

“El Profesor” se explayó en la prensa chilena: “Queremos dar una importancia muy grande a la relación con Chile y no separar a América del Sur en Atlántico y Pacífico”, olvidando las ideas compartidas con Chávez que en una de las primeras reuniones del Foro de Sao Paulo encabezado por Lula, esquematizaba los alineamientos regionales que él consideraba mutuamente excluyentes: los estados “monroístas” del Pacífico y los “bolivarianos” del Atlántico y llamaba a la destrucción de los primeros; y el diagnóstico estratégico también acordado por Lula y Chávez desde el 2005: la integración basada en el nacionalismo latinoamericano y el antiimperialismo requería enfrentar decididamente el “regionalismo abierto” que practicaban México y otros países Centroamericanos -y muy conspicuamente los gobiernos chilenos de la Concertación-, materializado mediante acuerdos de libre comercio con todo el mundo, incluyendo a EEUU, y la apertura a Asia en contraposición al área sudamericana liderada –con grandes dificultades- por Brasil. Y los mucho mas recientes acuerdos del XIX Foro de Sao Paulo en agosto del 2013, que concluyó fustigando a la Alianza del Pacífico porque en su agenda se hallaba la liberalización del comercio y de los servicios: “Denunciamos las tentativas, inspiradas en potencias extraregionales, en el sentido de fracturar y sabotear la integración regional, como es el caso de la llamada Alianza del Pacífico y la búsqueda incesante por generar crisis y estimular divisiones en el Mercosur”, señala la declaración. “No por casualidad está formada por países que poseen tratados de libre comercio con Estados Unidos”. Su presidente, Evo Morales pidió a la izquierda y a los movimientos sociales mantenerse unidos frente a los gobiernos de los países miembros de esa alianza, que también perseguirían dividir y debilitar a la Unión de Naciones Suramericanas.
Desde otra perspectiva, Mercosur murió hace años y es un organismo en estado de descomposición: la Cumbre de Presidentes para designar a Argentina en la presidencia pro témpore lleva ya seis meses de postergaciones y los gobiernos no logran ponerse de acuerdo para su materialización; tras años de conversaciones no han podido llegar a una propuesta común para negociar un acuerdo comercial con la Unión Europea; los presidentes se insultan una y otra vez por la prensa; Uruguay reclama por el boicot que Argentina aplica en sus puertos a la carga marítima destinada a ese país, Brasil reclama por el incumplimiento de los acuerdos de libre comercio por parte de Argentina que han reducido en un 10% sus exportaciones a ese país, Paraguay no olvida la forma impúdica en que Mercosur lo expulsó durante el lapso necesario para meter a Venezuela por la ventana y Venezuela se cree miembro pleno de la organización mientras aun no cumple ni la tercera parte de la adecuación de sus leyes a las exigencias de Mercosur.

Si Mercosur no puede hablar de negocios entre sus mismos miembros, menos podrá llegar a algo con los miembros de la Alianza del Pacífico.
Solo puede hablar de política y de ideología y para eso si que tiene muchos espacios, demasiados: Mercosur, Unasur, Celac, OEA y ahora, la Alianza del Pacífico.

El viernes 30 de mayo los cancilleres de la Alianza del Pacífico se reunieron en el XI Consejo de Ministros del bloque. Se discutió la propuesta chilena de ampliación de la Alianza, la que no encontró consenso, aprobándose en cambio una “reunión de carácter informativo sobre la Alianza, con los miembros de Mercosur y otros países”.
En su declaración final insistieron en que “la Alianza del Pacífico es una iniciativa de integración regional formada por Chile, Colombia, México y Perú, creada el 28 de abril de 2011”, que busca “convertirse en una plataforma de articulación política, de integración económica y comercial y de proyección al mundo, con especial énfasis en Asia – Pacífico”.
El canciller chileno hizo un balance positivo de su participación en el Congreso ya que considera que “reafirmó el compromiso de la Presidente Bachelet con la participación plena y activa en la Alianza del Pacífico y con sus compromisos” y que obtuvo apoyo para “iniciar un diálogo sobre una eventual convergencia en aquello que sea factible entre la Alianza del Pacífico y Mercosur”.

Difícil tarea tiene el Canciller Muñoz, simultáneamente está intentando: desmantelar la asociación montada por el Foro de Sao Paulo para hostilizar a Chile mediante el apoyo a las aspiraciones marítimas bolivianas; ayudar a Brasil a salir del atolladero diplomático en que lo metió el Partido de los Trabajadores con Lula a la cabeza; seguir siendo un miembro relevante de la Alianza del Pacífico y abrir las puertas regionales para que Chile y la Alianza sean un Puente y una Puerta y no una Terminal.

La cuestión de fondo es si es factible algún tipo de convergencia entre ambas organizaciones.