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Evo Morales, el peor enemigo de Bolivia

La actual rabieta boliviana contra Chile se inició el año 2002 con la llamada Guerra del Gas.
A mediados de 1990 se descubrió gas en el departamento de Tarija. Como es habitual, al comienzo se habló de yacimientos gigantescos y riqueza instantánea para el país. Los apetitos de la oligarquía boliviana se despertaron, y en el otro extremo los chavistas vieron la posibilidad de emular la revolución que se iniciaba en Venezuela.

El conflicto se inició, como también es habitual, protestando contra Chile que no había dicho nada ni intervenido en forma alguna. Las protestas ya se habían iniciado en tiempos de Pinochet y Banzer, obligando a este último a recular y abandonar las negociaciones por el corredor de Charaña planteado por el entonces gobierno de Chile, que evidentemente favorecían a Bolivia. Recrudecieron cuando Jorge Quiroga, elegido tras la muerte del presidente Banzer, decidió exportar el gas por el puerto chileno de Mejillones hacia los mercados de EEUU y México. Los gritones se opusieron a todo. Al final no se concretó nada y el gas siguió bajo tierra.

Quiroga fue sucedido por Gonzalo Sánchez de Lozada. El empresario minero boliviano insistió en el negocio y en el puerto de Mejillones. Sánchez, junto a la Pacific LNG, British Petroleum, Repsol YPF y Petrobras (desde detrás de las bambalinas), insistieron en dar avante con el negocio. Evo Morales y Felipe Quispe, dirigentes chavistas de los coqueros y de los campesinos, respectivamente, movilizaron a la opinión pública y detuvieron el negocio -¿negociado?-.

Sea lo que fuere, Chile no tenía nada que ver en la transacción ni en nada se beneficiaba, pero igual fue uno de los malos. A la animadversión tradicional se unía el odio político, mal que mal Chile personificaba al pérfido país cuasi blanco y neoliberal

Tras un sainete político – folclórico cayó Sánchez de Lozada quien huyó raudamente a los EEUU asumiendo la presidencia Carlos Meza –el actual insultador y promotor mediático de la estrategia boliviana contra Chile en La Haya-. Tras un nuevo período de anarquía y caos promovido por Morales y Quispe, el gobierno cayó en manos de Eduardo Rodríguez Veltzé -coludido con ambos conspiradores- que llamó a elecciones anticipadas el 4 de septiembre de 2005. El 18 de diciembre de 2005 Evo Morales ganó las elecciones nacionales y desde entonces no suelta el poder haciendo toda suerte de contorsiones pseudo constitucionales para agarrarse al sillón.

El problema de fondo en Bolivia era el destino de las entradas por la venta del gas y la lucha por el poder entre la elite blanca de tradicional y las fuerzas políticas emergentes mestizas y aborígenes.

Morales “quebró el vidrio” y sacó el fantasmón de Chile para agitarlo frente a las turbas. Una vez mas, Chile fue utilizado para “agudizar las contradicciones” internas y al final, declarado “culpable” de casi todo, sin perjuicio de lo cual, ciudadanos y autoridades bolivianas siguieron contrabandeando televisores y autos robados en Chile.

Y llegó Evo Morales.

En Chile, desde hacía años, había venido formándose una corriente de buena voluntad hacia las aspiraciones bolivianas. Entre los años 2007 y 2009 el gobierno de Bachelet trabajó una idea que experimentó variaciones, pero que mantuvo una línea central: la oferta de un “enclave, no soberano”, en la región de Tarapacá y en general próxima a Iquique. Un ex Ministro del primer gobierno de Bachelet explica: “Se exploró la concesión de un territorio costero sin soberanía, (incluyendo) su ubicación, su extensión y las normas bolivianas que podrían regir en ese enclave para las empresas y trabajadores bolivianos en industria, servicios, comercio y turismo”. Lo que hoy se llama supremacía territorial.

El año 2010, el senador PS Jaime Gazmuri escribía: “Ciento treinta años después (de la guerra), la cuestión de resolver la demanda boliviana de una salida soberana al Pacífico está en el centro de la agenda bilateral y, como siempre, vinculada a las mutuas relaciones con el Perú. La reciente proposición del senador UDI Longueira de someter a plebiscito una eventual solución añade nuevas voces a quienes pensamos que ha llegado el tiempo histórico de resolver esta cuestión”, “durante más de un siglo, la posición chilena ha tenido dos elementos comunes. El primero ha sido su negativa a ceder soberanía en el antiguo litoral boliviano, adquirido por Chile en el Tratado de Paz de 1904, con el argumento de que no es posible romper la continuidad territorial. El segundo ha sido la disposición a ceder soberanía de territorios al sur de la línea de la Concordia y al norte de Arica: un corredor boliviano desde la frontera”. “Las recientes declaraciones del canciller de ese país de que el Perú no será un obstáculo para el tema abren esa posibilidad. En las negociaciones anteriores han estado sobre la mesa un conjunto de otras materias, muchas de las cuales seguramente volverán a discutirse: eventuales compensaciones, cesión de enclaves sin soberanía”.

El año 2012 las relaciones bilaterales con Bolivia ya se encontraban deterioradas, particularmente por la insistente presión por la demanda marítima de ese país que fuera incluida en su Constitución del año 2008 que contiene una disposición transitoria, que da plazo hasta el 06 de Diciembre del 2013 para denunciar y renegociar el Tratado de Paz y amistad del año 1904. El clavo en el ataúd fue la decisión boliviana de recurrir a la Corte Internacional de Justicia, el 23 de marzo del 2012.

¿Por qué Morales tomó ese camino?. Porque era el pegamento imprescindible para mantener a su nación unida tras su mandato renovable sin término. Además, si a Perú le había funcionado, ¿por qué a ellos no?

El Canciller David Choquehuaca, algo mas educado, pero sobre todo mucho mas sagaz que Evo, percibía que el camino era erróneo y el mismo día que anunciaba la decisión de su gobierno de recurrir a la Corte Internacional de Justicia dejaba la caída para reanudar las conversaciones con Chile. Una petición absurda.

Nuestro gobierno, por boca de su ministro de RREE insistió en su posición:

«Chile no tiene una deuda con Bolivia». No obstante, existe la disposición a «darle facilidades a Bolivia de otra naturaleza». “Aquí lo que hay es una discusión y un planteamiento en Bolivia que pone como una exigencia una salida soberana al mar, cosa que Chile no está en condiciones de hacer. Esa solución hoy no es posible», sostuvo.

La conciencia de estar destruyendo lo avanzado en tantos años era claramente perceptible para algunos bolivianos: la columna de Ramiro Prudencio Lizón aparecido en el periódico La Razón el 6 de Junio de 2012 así lo confirma:

“La actual política intransigente del gobierno del presidente Piñera respecto al tema marítimo ha agudizado la creencia generalizada en Bolivia de que Chile tiene como política básica el rechazo a todo entendimiento sobre la materia. Pero, felizmente, la realidad es diferente. Al contrario de lo que piensan muchos bolivianos, la política tradicional chilena, salvo cuando las relaciones están muy frías como ahora, ha sido buscar una solución al problema marítimo boliviano.

En el transcurso del siglo XX, y luego de haberse suscrito el Tratado de Paz de 1904, hubo diversas negociaciones entre los dos países sobre el tema. Basta recordar lo sucedido en los últimos años, desde la ruptura de relaciones diplomáticas de 1962, a raíz del conflicto del río Lauca, cuando Chile decidió nunca más tratar el asunto marítimo. Pero poco tiempo después, el gobierno del presidente Eduardo Frei reanudó conversaciones reservadas sobre la cuestión marítima.  Estas continuaron con el gobierno de Salvador Allende, oportunidad en la que se concibió una posible solución con base en la entrega de un corredor al norte de Arica, tal como se había estudiado en 1950.

A la caída de Allende, el régimen militar que tomó el poder, encabezado por el general Augusto Pinochet, buscó un arreglo directo con Bolivia. De este modo, se llegó a la negociación iniciada en Charaña, que fue la más importante del siglo XX. En esa oportunidad, Chile ofreció ceder un corredor al norte de Arica, con continuidad territorial desde Bolivia hasta el mar. Como compensación exigió un canje de territorios. Lo increíble es que en Bolivia surgió una oposición irracional al trueque de territorios, al extremo de que el general Banzer se sintiera obligado a suspender relaciones diplomáticas con Chile y dar fin con ello a tan trascendental negociación.

Pese a esta abrupta ruptura de relaciones, Chile aceptó ingresar a una nueva negociación, la del  “Enfoque fresco”, la cual se concretó en la reunión de cancilleres de Montevideo, de 1987.  Pero declaraciones anteladas de nuestro gobierno de que Bolivia nunca aceptaría el canje de territorios frustró este nuevo emprendimiento.

Cuando surgieron en Chile los gobiernos democráticos, ya no hubo negociaciones formales sobre la materia. El temor a la compensación territorial paralizó la obra de los gobiernos nacionales hasta la llegada del nuevo siglo. Al despuntar éste, se suscribió la Declaración de Algarve, Portugal, donde se estipulaba que los dos gobiernos tratarían todos los temas de la agenda bilateral sin ninguna exclusión.  

Posteriormente, el presidente Ricardo Lagos manifestó al mandatario Carlos Mesa su intención de ceder a Bolivia el corredor al norte de Arica. Pero, lamentablemente, pronto provino una desinteligencia entre dichos jefes de Estado en la Cumbre de Monterrey, que frustró ese ofrecimiento. Por último, apenas el mandatario Morales asumió al poder (invitó al) presidente Lagos viniese a Bolivia para tratar el asunto del gas y, naturalmente, el marítimo. Aquí Lagos le informó sobre su disposición de ceder el corredor en forma soberana y, además, de adquirir nuestro gas a un precio doble del que pagaban Brasil y Argentina.

Pero poco después, absurdamente, el Gobierno volvió a suscribir un acuerdo de venta de gas a Argentina con la cláusula de la “molécula de gas”. Es decir que Argentina se comprometiera a no vender gas boliviano a Chile. Desde ese momento, el gobierno de Bachelet reculó en lo referente al mar, lo mismo que su sucesor, el presidente Piñera, quienes mencionaron que sólo concederían una zona sin soberanía”.

Recientemente se han completado las presentaciones para la vista de la objeción de competencia de la CIJ, presentada por Chile. El esfuerzo actual de Morales y su grupo es tratar de alargar el pleito todo lo que sea posible, mantener viva la controversia para poder usarla en sus maniobras políticas para agarrarse del poder a cualquier costo, aun sabiendo que con cada acto hostil y provocador hacia Chile, Bolivia aleja mas y mas la posibilidad de obtener un mejor trato.

Siempre en clave críptica, el ex presidente y agente de Bolivia en La Haya asegura: «No estamos  demandando el Tratado de 1904, ni estamos intentando  anularlo, evadirlo o modificarlo, voy a reiterar lo que Bolivia plantea ante esta Corte: es que  a la luz de una serie de  promesas,  actos unilaterales  o bilaterales, Chile sostuvo  y admitió encontrar una salida efectiva para el enclaustramiento de Bolivia”.

Promesas no hubo, ofertas de negociar, si, con y sin soberanía y con y sin compensaciones. No se negoció por decisión boliviana. ¿Qué significa salida al enclaustramiento boliviano?, nadie lo sabe y ninguna autoridad boliviana se atrevería a decirlo, por la simple razón de que no hay consenso boliviano al respecto.

Pero el Vicepresidente Álvaro García Linera nos da alguna luces:

“Los bolivianos «vamos a tener mar”, pero uno de los cinco requisitos para conseguir ese objetivo es que el «presidente Evo (Morales) siempre nos acompañe, siempre nos conduzca”. “Con la demanda interpuesta contra Chile, Bolivia busca que el alto tribunal obligue al vecino país, mediante una resolución, a negociar de buena fe con el Estado boliviano una salida marítima con soberanía.
No existen  fechas establecidas para el desarrollo de este contencioso, pero si la CIJ se declara competente y conoce la demanda, puede dictar una resolución después de al menos cinco años”.

Las claves:

  • Que Evo nos conduzca siempre: Reelección eterna. Chavista
  • Una salida marítima con soberanía: Es decir con cambios en el tratado de 1904.
  • Este proceso va a durar mas de cinco años:  Morales debe permanecer el mando por un lapso mayor que eso.

Para no perder su incoherencia habitual, el gobierno boliviano, en La Haya, por boca de su abogado estrella, el iraní Payam Akhnavan declara que “a Bolivia le puede servir tanto un corredor, como un enclave o incluso una zona especial”, sea lo que sea que “una zona especial” signifique”.

  1. Hemos completado el círculo y Bolivia aparece pidiendo lo que se les ofreció y rechazaron. Todo un perfil siquiátrico de Evo.
  2. El tema está claro. El asunto con Chile es directamente funcional a la necesidad de asegurar la prolongación del gobierno de Morales. A mayor abundamiento, la prensa boliviano consigna una declaración suya: Evo quiere que el proceso de cambio dure “como en China”: “Si nos unimos de verdad, nuestro proceso puede ser como en China, gobernar para toda la vida, pero sirviendo al pueblo boliviano”, afirmó Morales.

Para un caudillo bárbaro como Morales, ignorante de la historia, centrado en su pobre humanidad, todo comienza y termina con el mismo.

Todo el capital de buena voluntad que se había acumulado en Chile fue dilapidado en medio de insultos, provocaciones y comentarios estúpidos. No queda nada. Actualmente la inmensa mayoría de los chilenos es partidario de no conceder nada a Bolivia, ni hoy ni nunca.

En mucho tiempo ningún Presidente se arriesgará a acercarse a Bolivia para tratar este tema. Peor aun, los cambios habidos en la sociedad chilena hacen que sea muy probable que nunca mas ningún presidente de Chile pueda alterar el estatus quo territorial de la República sin la autorización directa del pueblo, con un plebiscito. Los chilenos ya no conceden carta blanca a nadie para que proceda según su parecer o su ideología frente a algo que pertenece a toda la nación y que fue ganada con su sangre.

De la misma manera, las reiteradas marchas y contramarchas bolivianas, las eternas pillerías, vueltas y revueltas, mentiras y distorsiones ofensivas en su puerilidad, han liquidado toda su credibilidad. Bolivia tendrá que hacer un plebiscito que asegure a los chilenos que su gobierno realmente representa la voluntad de su nación.

Y eso, lo sabemos, es imposible: en Bolivia no hay dos personas que quieran lo mismo respecto a las relaciones con Chile.

El ministro Gómez y su lucha por la justicia y contra las drogas

El 1º de mayo a las 06:00, no se sabe si en celebración del Día del Trabajo o uniéndose a la celebración del Mes del Mar, el Director Nacional de Gendarmería, Coronel Juan Letelier Araneda, subordinado directo del hasta ayer Ministro de Justicia y actual Ministro de Defensa José Antonio Gómez, al mando de un grupo de 100 gendarmes cuasi Swat: uniformes de combate negros, botas y cascos negros, con armas disuasivas y de fuego, acompañados de 16 perros, se aprestaban a asaltar el penal de Punta Peuco. Los combatientes presentaban un aspecto marcial y combativo y el Comandante Táctico Letelier, lucía decidido a vencer: patria o muerte, venceremos.

A 06:00 horas en punto, las fuerzas iniciaron el asalto al recinto donde dormían 80 ex militares y carabineros con una edad promedio de … 76 años. Ellos también estaban con vestuario apropiado: pijamas, gorros de dormir los calvos, sin dientes postizos los mas ancianos, pantuflas al alcance de la mano.

Los atacantes entraron decididamente, y con gran arrojo penetraron en las celdas desde donde sacaron a empellones y gritos a sus ocupantes, sus fieles perros, adiestrados para esos efectos, gruñían a las órdenes y señales de sus amos, amenazando a los prisioneros. Los reos fueron formados en el patio de la Prisión donde esperaron semivestidos o semidesnudos a esas horas de la mañana a que los ágiles guardias efectuaran un completo rastreo y emporcamiento de sus celdas en busca de drogas.

Las informaciones del servicio de inteligencia de Gendarmería había detectado la presencia y consumo de una amplia variedad de drogas que se consumían y incluso se inyectaban los prisioneros.

La búsqueda fue fructífera. Se encontró Enalapril, Valatran; Concor; Valdine, Eutirox, Glafornil y otras drogas potentes para vicios como la diabetes, infartos, cáncer, úlceras gástricas y otros aún peores y la infaltable Famotidina, para evitar los efectos de esas drogas dañinas, en los estómagos de los viciosos.

Gendarmería, fiel a su Misión, de “Contribuir a una sociedad más segura, garantizando el cumplimiento eficaz de la detención preventiva y de las condenas que los Tribunales determinen, proporcionando a los afectados un trato digno, acorde a su calidad de persona humana y desarrollando programas de reinserción social que tiendan a disminuir las probabilidades de reincidencia delictual” se ha esforzado en todo momento por ajustarse a las políticas penitenciarias justas y equitativas que se aplican a los prisioneros militares: nada de beneficios de salidas para trabajo como se aplican a los mapuches, nada de salidas dominicales como sucede con los presos civiles, nada de indultos ni remisiones de las penas como a los terroristas de izquierda. Nada de perdón y olvido como se aplicó a los asesinos de militares y carabineros.

Implacables en su apego a su “objetivo estratégico” institucional de “Garantizar el cumplimiento eficaz de la detención preventiva y de las condenas que los Tribunales determinen, previniendo conductas y situaciones que pongan en riesgo el cumplimiento de este objetivo” se superan a si mismos como en el caso del Comandante Infante de Marina Raúl Cáceres Gonzáles. Con cinco hernias en la columna, fue operado en el Hospital Naval; al día siguiente una partida de combatientes de gendarmería lo sacó y lo traslado a una enfermería que llaman hospital institucional, de ahí hubo que sacarlo a los pocos días con una infección mayor y enviarlo al Hospital de la FACH, donde se encuentra grave.

Tampoco se alejan un milímetro de su segundo “objetivo estratégico” “Proporcionar una atención y un trato digno a la población puesta bajo la custodia del Servicio, reconociendo y respetando los derechos inalienables de las personas, entregando un conjunto de condiciones básicas de vida que faciliten el ejercicio de los derechos no restringidos por la reclusión” un caso en que esta atención se lleva al extremo es en el caso del Suboficial Infante de Marina Bernardo Daza Navarro, un soldado de excepción, que está aquejado de cáncer terminal con cuatro meses de expectativas de vida que no puede salir a ver a su familia y que morirá encerrado mientras traficantes, delincuentes y terroristas salen en libertad bajo indulto presidencial, y otro caso, el de un oficial que se niega a servir de “mocito” para sacar la basura de las habitaciones de los gendarmes y es “apretado” sin asco.

Tampoco aflojan en su tercer “objetivo” “Fomentar conductas, habilidades, destrezas y capacidades que incrementen las probabilidades de reinserción social de la población penal, involucrando en este proceso a sus familias, instituciones, empresas y comunidad en general”. Esto se aplica con particular esmero a ancianos de bastante mas de 80 años a los que no dejan ver a sus familias y los mantienen encerrados sin ningún tipo de beneficio para poder involucrar a sus familias, empresas y comunidad. Suena raro considerar como meta preparar a la “población penal” de esa edad para su “reinserción social”.

Pero no culpemos solo a Letelier, el aspira a agradar a sus jefes y continuar en su cargo, no mucho más. La “mano que aprieta” está mas lejos, está en el Ministerio del Interior y en el Ministerio de Defensa, curiosamente ambos ahora en manos de “amigos de los militares”: Burgos y Gómez.

Hay amores que matan.

Uno de ellos es el de la presidente de la República. El 18 de marzo de este año en su sorpresiva e inesperada alocución en la ceremonia de iniciación del año académico de las FFAA, sin presiones de ninguna especie, voluntaria y emocionadamente declaraba: “Hace exactamente trece años, en marzo del 2002, me correspondió, como ministra de Defensa, en el Gobierno del Presidente Ricardo Lagos, dictar la Clase Magistral que abría el año lectivo de las Academias de la Defensa Nacional.

Era una de mis primeras actividades al frente del Ministerio –un Ministerio en el que ya me había desempeñado como asesora-. Era la primera vez que una mujer ocupaba el cargo de ministro de Defensa. Era, en muchos sentidos, un momento inaugural para esta mujer, hoy Presidenta de la República, que como ustedes saben proviene y se siente parte de eso que llamamos “la familia militar”. Era un momento de reencuentro, de reconocimiento mutuo y de inicio de un trabajo conjunto que ha dado frutos en muchas áreas”.

Un trato justo a los jóvenes de ayer y ancianos de hoy, que se encuentran prisioneros no es uno de esos frutos.

En Punta Peuco hay culpables, hay inocentes y hay personas cuyas penas han sido magnificadas para “dar una lección” a los futuros jefes militares, pero todos ellos son personas, chilenos acreedores al mismo trato que reciben otros chilenos en las mismas condiciones.

Hoy por hoy, en que los líderes políticos y sociales muestran sus fracturas y fallas, deberían, con un poco de autocrítica, revisar sus conciencias respecto a sus responsabilidades en la tragedia de 1973 y actuar en justicia.

UNASUR – ¡¡ HAY QUE APURAR EL PROCESO!!

Los mayorcitos se deben acordar del grito de combate de los ultras en las finales del gobierno de la Unidad Popular: ¡Hay que apurar el proceso!. El país se venía abajo; la economía corría hacia la ruina; el desabastecimiento obligaba al pueblo a hacer colas interminables para “conseguir” lo que fuera; la capacidad de conversar se agotaba y los mas radicalizados, ausentes de todo realismo, exigían ¡apurar el proceso!. Pero no eran los primeros ni serán los últimos ideólogos fanatizados, hoy día, los dueños de Unasur siguen sus aguas creyéndose originales. Como dijo un escritor norteamericano: “Cuando los fanáticos pierden el control, aceleran”.

Recordemos que Unasur fue un producto del Foro de Rio, en el cual Chávez y Lula se organizaron para retomar el control de las huestes comunistas regionales desbandadas después de la caída del Muro de Berlín. Ahí se decidió el nacimiento de una organización bajo la tutela ideológica de ambos líderes marxistas que reemplazara a la OEA. Chávez intentó asumir el mando pero fue desplazado por Lula que tiró sobre la mesa el peso y las ambiciones brasileñas de ejercer la supremacía regional. Luego comenzó la creación de una burocracia regional ilimitada, inepta pero frondosa. En estos días en que los socios principales de Unasur, Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia se encuentran en crisis terminales, Dilma y Cristina; Evo y Maduro y sobre todo Correa y Ernesto Samper, aprietan el acelerador a fondo y crean dentro de Unasur una organización tras tras otra y Chile, con entusiasmo, se anota en todas. Los hinchas nacionales de Unasur no son muchos, no son mayoría en ninguna parte, pero son solapados y activos, escriben columnas y “papers” cargados de ideología y “operan” desde cargos de gobierno. No son sólidos para nada, solo están bien ubicados, eso es todo.

El origen ideológico de la política exterior de Chile hacia la región está bien explicada en la columna de Gonzalo Martner, “El socialismo y la década perdida” publicado en la prensa nacional. Se queja del “fracaso” de este gobierno en hacer las “reforma profundas”, dice: “Atrás quedó el intento de una construcción política plural inspirada en una nueva síntesis ideológica que reivindicara la democracia en lo político, el dinamismo y la sustentabilidad en lo económico, la igualdad en lo social, el progresismo en lo cultural y el latinoamericanismo en lo internacional”.

Estas aspiraciones fueron incorporadas íntegramente en el programa del actual gobierno y se está reflejando en su actitud frente a las tropelías de Maduro, posición que ha suscitado el rechazo de toda la comunidad política nacional e internacional, transversalmente. Devoción que, por lo demás, no suscita ningún apoyo a Chile frente a nuestros pleitos vecinales.

En Unasur ya existen doce consejos sectoriales: Energético; de Defensa; de Salud; de Desarrollo Social; de Infraestructura y Planeamiento; del Problema Mundial de las Drogas; de Economía y Finanzas; Electoral; de Educación; de Cultura, de Ciencia, Tecnología e Innovación y el de Seguridad Ciudadana, Justicia y de Coordinación de Acciones contra la Delincuencia Organizada Transnacional. Si alguien ha sabido de algún aporte positivo de esta frondosa colección de consejos, merece el reconocimiento agradecido de Unasur. Pero vienen muchos mas consejos y grupos. Tantos como sean necesario para dar cabida a los intelectuales y políticos que requieran un bote salvavidas para cuando pierdan el poder en sus países.

El 13 de marzo, Eduardo Montealegre Fiscal General de Colombia desde el año 2012, se reunió en Colombia con el Fiscal General de Ecuador, Galo Chiriboga. Durante ese encuentro, con el aplauso de Ernesto Samper -Secretario General de Unasur desde julio del 2014-, lanzaron los proyectos de creación de una “Comisión de Verdad Regional (CVR)”; de una “Corte Penal de la Unión de Naciones Suramericanas (CP UNASUR) para el juzgamiento de la delincuencia organizada transnacional” y la participación militar través de la Fuerza Cruz del Sur” (Chile – Argentina) para operar en el control de los acuerdos de paz entre Colombia y las FARC bajo la autoridad de Unasur.

Ernesto Samper, ex presidente de Colombia entre los años 1994 y 1998, fue acusado de recibir financiamiento de las FARC en su campaña electoral presidencial. Durante su mandato las FARC se expandieron e incrementaron su poder y actividad terrorista en forma exponencial. Su persona no da ninguna garantía de solvencia moral, transparencia ni probidad. No es pecar de suspicaz pensar que dado el historial de Samper y de quienes lo pusieron en el cargo, las Comisiones Mixtas de Verdad Regional tendrán como protagonistas centrales a los gobiernos actuales de Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Guyana. La mirada “sociológica”, -ajena al derecho- de ese tipo de Comisiones constituirá la base para la exculpación política de los terroristas y la inculpación de los civiles y militares que los combatieron y derrotaron.

Respecto a la participación de la Fuerza de Paz Cruz del Sur, -integrada por fuerzas militares de Chile y Argentina-, Montealegre señala que: “lo más probable es que alguna fuerza internacional acompañe la verificación de los acuerdos. La idea es que Unasur, a través de la Fuerza de Paz Cruz del Sur, canalice las posibilidades de cooperación que pueden resultar útiles”. “Una fuerza de paz binacional puede encargarse de ubicar y proteger a los desmovilizados en unas zonas determinadas. Adicionalmente, dentro de sus funciones se pueden incluir labores relacionadas con asistir, monitorear y facilitar un cese del fuego entre las partes en el conflicto”. No hay en la región otra fuerza de paz “binacional” que Cruz del Sur.

Considerando que tanto las FFAA de Colombia como las FARC son fuerzas aguerridas, con medio siglo de combates en un territorio montañoso y selvático inmenso, en que la operación es de dificultad extrema, habría que preguntarse por qué mejor Unasur no envía una fuerza combinada de Ecuador con Brasil, financiada por ellos mismos.

Mas interesante aun es el proyecto de la Corte Penal de la Unión de Naciones Suramericanas (CP UNASUR) para el juzgamiento de la delincuencia organizada transnacional. Esta es una propuesta original de Chiriboga, que se auto define como “comprometido con las luchas sociales, la defensa de los Derechos Humanos y el bienestar colectivo”. Según Chiriboga “se ha planteado que la Corte investigue crímenes transnacionales que sean planeados o cometidos en más de un Estado ,parte de Unasur. La Corte operaría bajo un sistema penal acusatorio y contaría con jueces permanentes, así como con una fiscalía. La investigación y ejecución de sus órdenes se haría por medio de las autoridades locales de los Estados parte”. “La Corte Penal de Unasur tendría jurisdicción penal sobre personas pertenecientes a organizaciones criminales que cometan ciertos delitos y sus sentencias serían de obligatorio cumplimiento para los Estados parte del estatuto”. Cabe preguntarse: ¿son las Farc una organización criminal?; ¿qué hay del tráfico de drogas y de los crímenes asociados?, ¿que pasa con los gobiernos que apoyaron o se asociaron en ese tráfico, como Venezuela y Cuba?. ¿Qué pasara con las autoridades bolivianas envueltas en el tráfico de drogas?. ¿Qué pasa con los gobiernos regionales que financian ilegalmente partidos y movimientos y acciones políticas en otros países de la región?

Nuevamente, sin ser mal pensado parece evidente que este “tribunal” espera hacerse cargo de los delitos de trafico de drogas y todos sus delitos conexos cometidos por las FARC, las FFAA de Venezuela y el Gobierno de Cuba, relacionados con el tráfico de drogas.

Cuando el periodista que lo entrevista manifiesta sus dudas, indignado, replica: “Los ideólogos y formadores de opinión de la extrema derecha colombiana han empezado a difundir la idea falsa de que la Corte Penal de Unasur se está diseñando para juzgar la guerrilla colombiana. Desmiento categóricamente esa afirmación”. Listo!, lo desmintió y se acabó el problema.

Parece evidente que este es un esquema que se creará para dejar el asunto de los crímenes relacionados con el terrorismo y el tráfico de drogas en un ámbito mas “familiar”, con una perspectiva “antiimperialista” y bajo el control de los gobiernos chavistas involucrados con las drogas: Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador y algunos políticos colombianos como el mismo Samper.

El 2 de mayo, en un diario digital nacional se publicó una larga y detallada columna que informa sobre la creación de una “Escuela Suramericana de Defensa” (ESUDE), también de Unasur. Su propósito sería: “fortalecer el desarrollo de una doctrina y visión compartida de la defensa nacional y regional”. La escuela ya fue inaugurada, el 17 de abril pasado, en el marco del octavo aniversario de Unasur y su primer director será ¡sorpresa! el académico brasileño Antonio Jorge Ramalho. La ESUDE se suma al Centro de Estudios Estratégicos de la Defensa (CEED-CDS) que funciona en Buenos Aires en esta misma tarea de crear “una visión distinta de la defensa”.

Celso Amorin, ministro de Defensa de Brasil, y uno de los principales impulsores de la ESUDE junto a la ex ministra argentina Nilda Garré, dijo que “el proyecto es una manera de crear un pensamiento profundamente suramericano de defensa que, por un lado, respete nuestras necesidades y, por otro, se aleje de antiguos conflictos de la Guerra Fría que no tienen nada que ver con nosotros”.

Según el ministro de Defensa ecuatoriano, Fernando Cordero, la ESUDE constituye un paso más en el proceso de integración del continente” y tiene “el compromiso de construir una doctrina propia (y compartida) velando siempre por la paz”. Tampoco hay que ser muy suspicaz para pensar que detrás de esta palabrería está la intención de intervenir políticamente en los ámbitos superiores de la Seguridad y Defensa de los países a través de procesos de “cooperación, homologación y confianza mutua”.

Es difícil pensar que en una organización ideológica como Unasur, organizada y controlada por sus propios dueños, los intereses nacionales de Chile tengan alguna importancia. Ahora mismo, ¿quién tiene mas simpatías en Unasur, Bolivia o Chile?. Si el pleito por las exigencias marítimas de Bolivia fuera llevado a Unasur, ¿cómo nos iría?, si nos viéramos en la situación de tener que negociar con Bolivia ¿qué países de Unasur nos apoyarían?, ¿sería un aporte a nuestra seguridad y defensa o nos debilitaría?

Se dice que la ESUDE pretende “crear un pensamiento profundamente suramericano de defensa que respete nuestras necesidades”. Suena bien. Pero, “el pensamiento” que los chilenos necesitan en sus FFAA, ¿es el mismo que el que quieren o tienen los gobiernos de Ecuador, Venezuela, Bolivia o Argentina?.

En el acto del 1º de mayo, Evo hizo público el decreto 2348, que liquida la libertad sindical centralizando en el mismo Evo la autorización para la creación de sindicatos y el 3 de mayo se expidió: “Quiero reafirmar que el gobierno es antiimperialista y mientras sea Presidente de nuestro Estado el Gobierno será antiimperialista” y añadió “fueron los norteamericanos los que impusieron la idea de que las FFAA sean “apolíticas” y que los obreros pregonen la independencia sindical». Es decir, cree y quiere que las FFAA sean políticas y adhieran a un partido ¿adivine cual?: Maduro, Cristina y Correa ya lo hicieron y tienen la respuesta.

Para Evo, los periodistas son espías y la libertad de prensa es una actividad de inteligencia; una curiosa manera de interpretar la libertad de prensa en democracia, similar a los desplantes de Correa en Ecuador. En Argentina, el Ejército se ha hecho cargo de la inteligencia interna, en beneficio del gobierno de Cristina Fernández, sin controles externos de ninguna especie. Maduro “hace sombra” boxeando solo para mantener el poder, acompañado en forma irrestricta por sus FFAA, que no solo lo apoyan, sino que forman parte integral del aparato gubernamental y represivo de la oposición.

Este es el “pensamiento militar» que nuestros socios de Unasur están promoviendo y que nuestro gobierno está suscribiendo, ¿será lo que Chile quiere?

Pese al fervor chavista de algunos funcionarios de gobierno, con Evo, Cristina, Correa y Maduro como condiscípulos no vamos a llegar muy lejos y es muy poco probable que nuestras FFAA aprendan algo de utilidad.

De Elite Legítima a Minoría Dominante.

Cuando un problema no encuentra solución evidente es prudente revisar las teorías que tratan de explicar el fenómeno para lograr una mejor comprensión del mismo. Nuestra elite política está en crisis y ese es un fenómeno bien estudiado. Una parte mayoritaria de los hombres elegidos para regular los destinos de nuestra sociedad carecen de la eficiencia, honestidad, cultura y capacidad necesaria para regular los destinos de la sociedad independientemente de los regímenes políticos o tipos de gobierno que se vayan sucediendo.

Vilfredo Pareto, Gaetano Mosca y Robert Michels proponen una respuesta que parece ajustarse muy bien a nuestro problema: “cuando los hombres elegidos para dirigir y gobernar a las masas carecen de las virtudes y capacidades necesarias para ello, deben dejar el paso a otros mas capaces”.

En las democracias los pueblos se manifiestan y hacen valer sus intereses mediante la organización del sistema electoral que constituye su arma principal en la constante pugna entre ellos y la minoría dominante que llega al poder tratando de autonomizarse para manejar las cosas a su antojo. Para ello, esa minoría crea estructuras, desarrolla cualidades de manipulación y control de las fuerzas sociales además de conexiones y parentescos. Su éxito y su poder radican en que constituyen una minoría organizada en contraposición con una mayoría desorganizada.

En Chile esta pugna se resolvió hace años en beneficio de una oligarquía que se apoderó de los partidos políticos y de la representación popular, imponiendo los candidatos, repartiendo los fondos para financiar las campañas, ubicando a sus parientes, amigos y asociados en los cargos claves de la administración pública y coludiéndose con empresarios que financiaron todo el sistema, a cambio de acceso a su apoyo para proteger sus intereses y sobre todo, para asegurarse que el control que los políticos debería ejercer sobre sus actividades para garantizar la salvaguardia del interés nacional y del pueblo, no fuera ejercido.

La elite política actúa con base en la razón y el conocimiento, mientras que la no elite es impulsada primordialmente por los sentimientos. Para promover sus intereses y buscar apoyo la elite apela al elemento sensible de las masas. Así pudimos ver como una figura “maternal” supo conquistar al pueblo y conseguir su apoyo mayoritario. Las elites manipulan a las clases inferiores rindiendo un homenaje puramente verbal a sus sentimientos, recurriendo a la demagogia con el fin de tomar o conservar el poder.

En este sentido es notable el planteamiento de un ex – senador: “¿Qué quieren, que se vayan los políticos y vuelvan los militares?”. Doble falacia: lo que la gente exige no es que “se vayan los políticos”, sino que “se vayan estos políticos” y dejen el espacio para lleguen otros. Nadie ha propuesto que “vuelvan los militares”, pero es una amenaza que pone a las personas desprevenidas en posición mental de preferir a “los políticos que están” en el poder, aunque no sirvan. Si hubiera preguntado si quieren que vengan otros políticos, habría recibido un aplauso atronador, pero jamás haría esa pregunta ya que sus conexiones personales, familiares y de negocios con esos posibles nuevos políticos no existen –al menos por ahora-.

La sociedad avanza cada vez que la minoría gobernante mejora o es reemplazada por otra de superior calidad: por el contrario, si la clase dominante se hunde en la decadencia sin que ninguna otra minoría proponga una solución más adecuada para los problemas de la época, el resultado será el estancamiento o la lenta desintegración.

Ese es nuestro problema.

Para encontrar soluciones primero hay que reconocer algunos hechos:

Toda persona o grupo que tiene poder, de una u otra manera abusará de él. Inicialmente en forma recatada y discreta, luego en forma desvergonzada. Por eso es imprescindible que toda persona o grupo con poder esté sometida a un control y a un mecanismo de equilibrio. Es lo que los anglosajones llaman “controles y equilibrios”. Elementos que fueron jibarizados paulatinamente en nuestro ordenamiento político hasta hacerlos inoperantes o eliminarlos. Un caso notable es el “lucro en la educación”. La ley promulgada por el Gobierno Militar decía que los sostenedores debían ser organizaciones sin fines de lucro. Esto fue “olvidado” por mas de 40 años, mientras muchos políticos, sus amigos, familiares y partidos, lucraban con universidades, colegios, CFTs y hasta jardines infantiles. Y nadie, nunca, preguntó o exigió que se cumpliera la ley.

Los empresarios no son los principales culpables de la corrupción, son los políticos. Ellos fueron o enviaron a algún representante a pedir dinero y los empresarios solicitados se lo dieron. Pero el delito es de los políticos. Es como si alguien que viola la ley del tránsito ofrece dinero al carabinero para que no le curse la infracción: si el carabinero acepta, es culpable; si no la acepta y no denuncia al transgresor por intento de cohecho, también es culpable. El chofer podrá ser también sancionado, pero la iniciativa y el control de la transacción siempre está en las manos de la autoridad contralora. De los políticos.

Los políticos, mediante el expediente de solicitar dinero a algunos empresarios se independizaron del control popular, ellos pudieron designar a los candidatos y decidir a quienes financiar las campañas y a quienes no y así adquirir el control total de los partidos y del poder político en el Congreso. En esta situación, teniendo dinero en cantidades significativas, los electores pasaron a ser consumidores, ya no hubo que explicarles que querían hacer en sus cargos ni dar explicaciones de sus ideas, las campañas políticas se transformaron en campañas de publicidad, de marketing, de vender un candidato con las técnicas desarrolladas para promocionar helados o detergentes. De esta manera los “debates” políticos se empobrecieron hasta ser parodias penosas en que cada interlocutor decía lo que quería, ponía limites y reglas a las preguntas y no contestaba lo que se el preguntaba. Fue un show y ni siquiera uno bueno.

Una vez conquistado el poder, los elegidos entraban a la gloria: ellos se auto designaban sus sueldos y gastos; ellos decidían su presupuesto corporativo y como se gastaba –incluyendo cafeterías exclusivas a todo lujo- ; en casos extremos se cubrían unos a otros mediante “comisiones investigadores” ridículas que nunca llegaron a nada. Cometieron delitos que muchas veces quedaron impunes y se aprovecharon sin recato de su influencia.

El error fue que los actores políticos olvidaron que la sociedad estaba en proceso de cambio, rápido y profundo, y que exige castigo a las personas e instituciones que actúan incorrectamente. La elite política quedó detrás de la gente, sobrepasada. Engordaron tanto que no pudieron correr y los pillamos.

Pero la decencia existe y los chilenos pueden reconocerla: los tribunales de justicia parecen estar salvándose del castigo público, mientras que el Poder Judicial es castigado y visto como una institución distinta. Los militares, Carabineros, la Policía de Investigaciones, mantienen sus niveles de confianza, incluso aumentándolos. Las radios cuentan con más de la mitad de los chilenos con confianza en ellas.

¿Cómo salir adelante?

Obviamente en forma democrática. Con la voz de las mayorías dictando los lineamientos que regulen nuestra convivencia en el futuro.

En mi modesta opinión, creo que la clave está en la eliminación de la oligarquía política que se ha apoderado de los partidos y del congreso. Un expediente es limitar drásticamente las reelecciones. Un máximo de dos reelecciones no consecutivas para presidentes de partidos y miembros de la mesa directiva, diputados y alcaldes. Un máximo de una reelección no consecutiva para senadores. Inamovilidad de los cargos obtenidos por el concurso de Alta Dirección Pública. Información abierta y pública de todo tipo de donaciones y aportes privados a la política. Control de gastos electorales, reales y estrictos por parte de un Servicio Electoral autónomo. Democracia interna en los partidos políticos, con elecciones internas obligatorias controladas por el Servicio Electoral.

Me parece imprescindible crear dos puestos elegidos y de control autónomo: Un Contralor del Congreso, que determine los sueldos, dietas y asignaciones a los parlamentarios; que controle al uso de los recursos de todo tipo asignados al Congreso por el fisco y un Defensor del Pueblo, que reciba e investigue las denuncias de los ciudadanos respecto al incumplimiento de la ley o de la ética por parte de los parlamentarios, en su vida privada y pública; la ausencia o ineficacia de la fiscalización parlamentaria a empresas y actividades de privados, que afecten al interés nacional o a la comunidad. Que controle y regule el tránsito entre los cargos políticos y las actividades empresariales privadas de los parlamentarios, así como las relaciones de parentesco entre los postulantes a los diversos cargos, puestos, concesiones, becas y beneficios que entrega el estado, en los cuales parlamentarios y el gobierno deciden o influyen al respecto.

El fondo del problema no es dictar mas reglas ni delimitar mejor las fronteras entre lo público y lo privado, sino que obligarlos a cumplir las normas existentes y las que se creen, reemplazar a los miembros de la actual oligarquía política y someter a sus reemplazantes, desde el comienzo del ejercicio de sus cargos, a controles y equilibrios que los ayuden a mantenerse dentro de la ley y la moral y a asumir que son los servidores del pueblo y no sus amos.

La estructura básica parece ser un sistema con partidos políticos y Congreso abiertos, representativos, democráticos, bajo control; sujetos a fiscalización ciudadana a través de funcionarios de su confianza (elegidos), el resto vendrá por añadidura.

 

La región después de la Cumbre de Panamá

Fue un parto de los montes, los rugidos de Maduro que presagiaban un cataclismo telúrico terminó en una reunión “accidental” de 10 minutos con Obama en un salón cualquiera, para hablar generalidades que no concluyeron en nada. Abogó por los dineros de los siete funcionarios venezolanos que se enriquecieron ilegalmente y cuyas cuentas fueron congeladas por Obama, pero no obtuvo ni el menor resultado. Maduro recibió el apoyo del pintoresco Evo Morales de Bolivia; la presidente de Argentina Cristina Fernández y del inevitable Daniel Ortega de Nicaragua, un elenco de perdedores en proceso de extinción. Eso, mientras 25 ex Presidentes de América y España pedían la liberación de los presos políticos de oposición.

La excusa pueril de Maduro ante Obama: “él y sus simpatizantes no son enemigos de Estados Unidos, sino “revolucionarios apasionados” que quieren “construir la paz”.

A Evo, por su parte le pasó como al zorro hambriento de la fábula: después de saltar infructuosamente una y otra vez tratando de alcanzar y comerse el racimo de uvas rojas que colgaba de un árbol, debió alejarse mascullando ¡no importa, total, estaban verdes!. Obama no le prestó ni la mas mínima atención y la Cumbre no estaba para bollos marítimos.

Dilma Rouseff fue y volvió a Brasil a la carrera para no quedarse sin el sillón presidencial. Mas del 60% de los brasileños quieren que renuncie o sea destituida del cargo; sus pujos revolucionarios están de capa caída, tanto así que le dijo a Maduro que se abstuviera de forzar un conflicto con Obama o lo dejaría caer, tuvo que cambiar de bando y unirse a los presidentes que reclamaban la liberación de los presos políticos venezolanos. Parece evidente que el liderazgo regional de izquierda inaugurado por Lula naufragó en la crisis política, económica y social que Brasil vive en estos meses. Con una inflación del 7,5%, un desempleo del 6% y aumentando y con una perspectiva de crecimiento negativo de 0,9% no hay liderazgo posible.

Argentina vive su propio mundo, con la crisis del obscuro asesinato del Fiscal Niesman; el eterno caso Amia; el conflicto con sus acreedores internacionales y la crisis económica cada día mas profunda, tampoco está para liderazgos. Así y todo Cristina encontró la oportunidad de decir algunos desatinos.

La VII Cumbre de las Américas deja detrás de si el inicio de un probable cambio en el escenario regional. Los gobiernos “chavistas”, sea como comparsas o como usuarios de los exabruptos del extinto Chávez, se encuentran con la resaca de una fiesta en grande que duró demasiado y se gastó en exceso.

El abandono de la revolución por parte de Cuba, sellada con apretones de mano y alabanzas al presidente del Imperio por parte de Raúl Castro da la medida de la crisis del grupo. El inminente fin del flujo gratuito de petróleo desde Venezuela a los caribeños del Alba obligó a esos gobiernos a ir con sus cuitas donde Obama.

Castro el menor, con habilidad y oportunidad se las arregló para alejarse de Maduro, salvar la cara y quedar en el centro de la escena gracias a las negociaciones entre Colombia y las Farc que aloja en su isla y quedar en inmejorables condiciones para acoger la inversión cubano – norteamericana en su país al borde del colapso.

Los “gusanos” vuelven con sus bolsillos llenos de dólares y con probada habilidad para actuar como «capitalistas salvajes».

La actuación política de los EEUU ha sido de manual. Puso fin a la añeja versión de la Guerra Fría aun vigente en el hemisferio y regresó a Cuba con el amor de los sufridos cubanos de a pié. El discurso de Obama renunciando al imperialismo y la intervención fue acogido con alegría por su auditorio cansado ya de insultarlos sin oficio ni beneficio.

Mostró a rusos, chinos e iraníes que esta es su región, la de EEUU, y que ellos son solo visitas exóticas. El envío de Bernard Aronson a La Habana para “acompañar el proceso de negociaciones entre las Farc y Colombia” es un palmetazo a los que intentan poner a China, Rusia e Irán como alternativa a su liderazgo regional. Y regresa poderoso y fuerte, económica, militar y políticamente fuerte. Tan fuerte que se permite ser benevolente y aceptar los insultos de Correa y las criticas de los “maduristas”, sin inmutarse e ignorarlos con un sonriente silencio.

Nuestro pobre país ni siquiera asistió al encuentro, quisiera creer que nuestra autoridades tuvieron pudor de mostrase en público. Hace ya muchos años que Chile no tiene política exterior y este gobierno no es el mas indicado para iniciarla. La indecorosa negativa de Bachelet a recibir a las esposas de los presos políticos en Venezuela y el vergonzoso silencio respecto a lo que ocurre en ese país es subrayado por los acuerdos parlamentarios en sentido contrario, dejándola en completa orfandad.

Vienen cambios, tomará uno o dos años, pero la región dejará de ser como es y nuevos vientos soplarán. Es de esperar que sean cambios para bien y no nuevas versiones del populismo que vengan a profundizar la miseria intelectual y moral en que la región se ha debatido en estos últimos quince años.

El posible “regreso” de los EEUU a la región, de prolongarse en el próximo gobierno norteamericano, sería un potente elemento disruptor del actual ordenamiento.

El Bluff de Humala. ¡Que muestre sus cartas!

Otra vez las intrigas limeñas llegan hasta nuestras costas. Es sabido que los palacios albergan espías, traidores y mentirosos, pero el Palacio de Pizarro bate todas las marcas. En los círculos especializados ha causado sorpresa la aseveración del Presidente del Perú respecto a una supuesta “confesión” de espionaje de un almirante chileno a su par peruano, empleando… ¡whatsapp!. Sorpresa no solo por la materia de la supuesta confesión, sino por lo feble de la “prueba”, que es presentada al mundo en la forma de un argumento incontestable. Como muchos lo saben, falsificar una identidad de watsapp es facilísimo: basta con comprar un teléfono y ponerle a éste la identidad que uno desee. Luego nos «hacemos amigos de whatsapp» y listo. Así, cada quien podría chatear con el personaje famoso que desee… sin que éste se entere, por supuesto. Si se descarga de la web una foto del personaje elegido, la falsa “identidad” queda mucho más creíble. Además, hay varios softwares gratis para editar el contenido de un chat de whatsapp modificando los registros de la conversación que quedan en el teléfono propio, «Whatsshack» es el programa más común y se puede descargar gratuitamente. Incluso hay otros que modifican la memoria interna del teléfono receptor, resistiendo así un “peritaje” más acabado. En el caso denunciado por Humala, se pudo haber usado cualquiera de las dos técnicas: se podría tratar de un chat completamente falso o de uno convenientemente “editado”, para satisfacer los fines del Perú. De cualquier manera, la «prueba peruana» -para cualquier entendedor- resulta irrisoria. Un «archivo de chateo» obtenido del celular propio no tiene valor alguno. Sin embargo, el Presidente del Perú lo presenta sin pudor como un sólido elemento probatorio, al nivel de comprometer la relación bilateral. En medio de toda esta mezcolanza, pasa desapercibida la mala factura del engendro telefónico, en que el Director de Inteligencia Naval del Perú aparece pidiendo ayuda a su par chileno. Le pide que le de datos para condenar a Philco. Parece no tener pruebas y será un ridículo mayúsculo cuando un tribunal peruano lo declare inocente!. Hay dos posibilidades: – Primero: que Humala, su Canciller, Ministro de Defensa, autoridades navales y otros en Perú, son tan inocentes y carentes de conocimientos y asesores técnicos, que dieron crédito a la “prueba” que el Director de Inteligencia de la MGP les presentó y luego alguien “filtró” a la prensa el oficio con el tema en vísperas de una votación vital para Humala en el Congreso. O segundo: Humala, mañoso, sabe que su «prueba» es ridícula e intuye que es falsa. Pero la usa y filtra los documentos oportunamente para poner a Chile a la defensiva y evitar –infructuosamente- un resultado adverso en el Congreso y una crisis política, apelando al nacionalismo. Que la prueba sea ridícula no importa: en Perú compran con avidez cualquier acusación en contra de Chile y la mentira, como muchas veces, madrugó. Lo mas pintoresco es que la actual crisis que atormenta al Presidente Humala es precisamente, el resultado de los chuponeos, interceptaciones, filtraciones y otras jugarretas de inteligencia mafiosa que son el sello de esos organismos en el Perú. Es muy decidor verificar que la crisis actual del Gobierno de Humala se debe a mal empleo de un organismo de inteligencia peruano (la DINI, que espiaba a políticos… ¡peruanos!) y que sea otro organismo de inteligencia peruano, cuestionado hace poco por sus malas prácticas y aparentemente sembrado de traidores, quien provea la tabla de salvación para sortear este difícil momento. A comienzos de este mes un medio cercano al gobierno ya reclamaba del uso personal que Humala hacía de un asunto de interés nacional y se cuestionaba respecto a la curiosa forma en que lo manejaba. “Cada día cobra más fuerza la tesis de que el presidente estaría utilizando el caso del espionaje chileno como una cortina de humo que encubra escándalos, como los vínculos de la pareja presidencial con Belaúnde Lossio, los ingresos de la primera dama o los sospechosos fondos con los que el nacionalismo financió sus campañas. Que el presidente no reclamase a Chile por el espionaje apenas se enteró del mismo, sino recién tiempo después cuando los hechos salieron a la luz generó muchas preguntas. Por ejemplo: ¿Es que el gobierno se guardó este caso para utilizarlo luego con el fin de distraer a la opinión pública en el momento en que estuviese demasiado concentrada en revisar si hay esqueletos en su clóset? ¿Será que el gobierno le está subiendo el tono a este conflicto para aglutinar a la ciudadanía alrededor suyo y solucionar el problema de enfrentarse a las próximas elecciones con una alicaída popularidad? Estas preguntas, además, se vuelven más relevantes a raíz de los hechos de los últimos días”. Por esas mismas fechas, otro periodista, adicto al gobierno, proclamaba que las pruebas del espionaje eran tan contundentes que ya no eran solo las declaraciones del Suboficial Philco, que identificaba a un oficial chileno a quien habría entregado información reservada, sino que el gobierno “disponía de un amplísimo expediente que deja sin salida al gobierno de la presidenta Michelle Bachelet en hasta ahora su invicta vocación por no reconocer el espionaje al Perú”. Esas pruebas nunca fueron mostradas y nadie las vió. La necesidad de inventar este melodrama de los Watsapp vino a confirma que en verdad nunca tuvieron nada mas que los dichos de un traidor y esta misma desnudez de argumentos fue lo que los llevó a acusar a El Comercio de actitud antipatriótica por no alinearse sumisamente tras su cuento, y que la prensa peruana concentrara su fuego en “revelar” los gustos y actividades recreativas y familiares del presunto oficial chileno identificado por el traidor en una galería de fotos de oficiales de la Armada de Chile donde había 100% probabilidades de acertar eligiendo a cualquiera de ellos. Humala, cara rígida, seño fruncido, actitud corporal “de combate”, nos asusta con que no está “satisfecho”; sus exégetas dicen que quiere no solo disculpas públicas y oficiales sino también la promesa de que nunca mas habrá espionaje chileno en Perú y que el embajador Fernando Rojas no regresará a Chile hasta que haya una respuesta con esas “satisfacciones”, “exige” disculpas a Chile. Dice también que no teme “tensar las relaciones” hasta donde el honor peruano lo haga necesario. … Y la respuesta esto debe ser ahora!!. Esta semana!. El canciller Gutiérrez resultó un poco (solo un poco) mas sensato, manifestó que no pedirían la extradición del Oficial chileno “reconocido” por el traidor Philco. ¿Se imaginan lo ridículo de la situación?. Un raciocinio alambicado solo comprensible dentro de las extrañas prácticas políticas peruanas. También manifestó que “estas prácticas ya no caben” en la relación entre ambos países. Lástima que Humala no se enteró, ya que no estaría en el brete en que está, con su Primera Ministra Ana Jara destituída … por espiar a los propios peruanos!!. Con la última “viveza” de la inteligencia peruana, la fabricación del dialogo de Watsapp entre los Directores de Inteligencia Naval de ambos países, por fin pareciera que Humala ha logrado “comprobar” el espionaje chileno y puede redoblar sus exigencias, y densificar su cortina de humo ante una cada día mas difícil situación política y económica. Las inversiones extranjeras viene cayendo fuerte en Perú, tanto por las condiciones externas como por la inestabilidad política interna. Estos devaneos bondianos no contribuyen en nada a la imagen de seriedad del Gobierno peruano, pero lo peor, al menos para Chile, es la creciente soberbia, insolencia y falta de respeto hacia nuestro país. Humala inventa, distorsiona, ofende y miente y además se permite ponernos plazos y exigirnos disculpas ante sus fabricaciones. Si no cumplimos sus caprichos nos exponemos a sus iras; él no teme tensar las relaciones al máximo, él no se inquieta por el daño económico a chilenos y peruanos, el solo se preocupa por su carrerita política. Nos amenaza con castigos indeterminados pero durísimos. Aun no logra juntar las fuerzas para conseguir la modificación constitucional que le informe a los peruanos que el Mar de Grau era solo otra de las tantas ficciones en que desarrollan sus vidas, y con ello pone en peligro el cumplimiento del fallo de la Corte Internacional de Justicia, situación en la que Chile ha demostrado una paciencia en las antípodas de la impertinencia de Humala. La situación en que se encuentra él, su gobierno y su país no dan para tanta rudeza. Tenemos bastante con que apretar, comenzando con el inconcluso límite marítimo norte y el triángulo chileno que pretenden desconocer y la chifa que quieren poner en El Chinchorro. Ya pagamos; es hora de VER, que los creativos del gobierno de Perú muestren sus cartas y nosotros las nuestras.

Perú: ¿Trastorno Bipolar?

“El espionaje es incoherente con postulados de paz, cooperación, integración y buena vecindad. También es incoherente que en su carta de respuesta al Perú, La Moneda enfatice que “este gobierno” (el de Bachelet) no ha ordenado el espionaje. Así lo hubiesen ordenado regímenes anteriores, o aun cuando fuere un accionar descontrolado de sus militares, lo cierto es que un Estado es continuo en el tiempo y en su representación. Por eso las deudas, los crímenes y los actos hostiles, como este del espionaje, son responsabilidad activa del actual gobierno santiaguino, sin importar quien lo presida. De allí que es impecable la lógica de exigir de nuestra parte una respuesta más inteligente y comprometida para sancionar a los responsables, así como un compromiso explícito para que el futuro de la relación no vuelva a plagarse de estos atentados”. El Comercio, Perú, 10 de marzo de 2015.

Como es sabido, la Ley Nª 28.664 del 23 de Junio de 2005, “Ley del Sistema de Inteligencia Nacional –SINI- y de la Dirección Nacional de Inteligencia –DINI-” intentó reorganizar el sistema de inteligencia nacional del Perú después de haber sido transformado en una organización mafiosa durante el gobierno de Fujimori y la acción criminal del nefasto Vladimiro Montesinos.
Este esfuerzo continuó entre los años 2006 y 2013 con cuerpos legales de diferente rango, con escasa legitimidad por ausencia de acuerdo entre las fuerzas políticas, hasta concluir en el Decreto 013 – 2015 – PCM, del presente año, firmado por el Presidente Ollanta Humala y la Primera Ministro Ana Jara, que declaran en reorganización a la Dirección Nacional de Inteligencia del Perú y todo el sistema de inteligencia, estableciendo que sin perjuicio de los cual “los servicios de inteligencia de los sectores Defensa, Interior y Relaciones Exteriores mantendrán actividad con total normalidad”.

El sistema de inteligencia peruano consta de un Consejo de Inteligencia Nacional y de una Dirección de Inteligencia Nacional para planificar y coordinar todo el sistema. Para espiar a sus propios ciudadanos dispone de una Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional del Perú; de una Dirección General de Inteligencia del Ministerio del Interior y una Dirección General de Inteligencia Financiera. Para espiar a los gobiernos de sus países vecinos –no parece razonable que espíen a Boko Haram ni a ISIS- tienen la Dirección General de Asuntos de Seguridad y Defensa del Ministerio de Relaciones Exteriores y las Direcciones de Inteligencia del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea del Perú. Parece obvio que necesitan una muy buena ley para organizar y controlar el abundante espionaje que el gobierno de Perú hace sobre sus ciudadanos y sobre sus vecinos en general y Chile en particular y que El Comercio rechaza por ser “incoherente con postulados de paz, cooperación, integración y buena vecindad”

El Sistema de Inteligencia Estratégica en el Campo Militar (Inteligencia de Defensa) fue creado en el mes de Febrero del año 2002, según la Directiva N° 06 CCFFAA/D2 FEB 02, “con la finalidad de producir inteligencia y contrainteligencia estratégica en el Frente Interno y Frente Externo, mediante la integración de las actividades de Inteligencia y Contra Inteligencia que se desarrollan en el campo militar, de tal manera que faciliten la toma de decisiones dentro del proceso de la política nacional y el planeamiento estratégico de la Defensa Nacional”. En las “Disposiciones Complementarias” de la Directiva, la Primera de ellas define las “Operaciones Especiales” como operaciones de inteligencia y contrainteligencia que suponen la transgresión de determinados derechos ciudadanos y la Novena señala que “Las resoluciones que autorizan viajes al exterior de personas del Sistema Nacional de Inteligencia Nacional –SINI, para la consecución de sus fines, son documentos clasificados”. Es decir, ocultan los viajes al exterior para las reuniones de los espías peruanos con los traidores del país espiado.

En la actualidad, la inteligencia de defensa, que está bajo el control operativo de la Segunda División de Estado Mayor del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, que dirige, coordina y centraliza los órganos de ejecución en la producción de inteligencia especializada para la defensa nacional en el campo o dominio militar, se encuentra ausente de dirección política y sin marco legal vigente en razón del proceso de reorganización mencionado.

En breve, esta División del Estado Mayor Conjunto actualmente, hoy y este momento, hace inteligencia contra las FFAA de los posibles enemigos de Perú, con Chile a la cabeza de la lista, contradiciendo en forma clara los argumentos de El Comercio. ¿Es esto una anomalía o una inmoralidad?. Anomalía no es; lo hacen todos los países, incluso Perú y Chile. Inmoral?; en este ámbito caben muchos argumentos y posiciones.

En una columna anterior relataba la instalación de aparatos de escucha en los enchufes del edificio de la embajada de Chile en Lima el año 2001 por parte de la DINI, y la cruda respuesta del Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores de Perú Javier Pérez de Cuellar, (“La embajada de Chile debería mejorar la seguridad de sus instalaciones”), acción hostil que según los argumentos de El Comercio, es también responsabilidad del gobierno de Humala, como continuador del estado peruano.
Pero tenemos otro caso mas reciente. Un medio peruano, junto a la foto de un oficial de la Armada de Chile, explica que dicha fotografía fue exhibida en la audiencia del Congreso peruano: “De acuerdo con fuentes relacionadas con la investigación judicial, la identidad del capitán de corbeta de la Armada chilena Francisco Calvanese está corroborada en el escalafón oficial de la Marina de Chile, así como en el Servicio de Registro e Identificación del vecino del sur”.
Como es sabido, el escalafón oficial de la Armada de Chile es un documento reservado, que al ser mostrado por la inteligencia naval peruana en el Congreso de su país muestra sin la menor duda, que la Inteligencia Naval de Perú está haciendo el trabajo señalado en la Directiva N° 06 CCFFAA/D2 FEB 02, -producir inteligencia estratégica del Frente Externo-, que tanto ofende a Humala y tanto escandaliza a El Comercio. Es decir, la ley peruana les manda espiar y ellos espían … ¿los sancionarán por cumplir la ley, cumplir la planificación, obedecer a sus jefes militares y políticos y espiar a Chile?

Por favor, un poco de coherencia. Paren la hipocresía y pónganse serios. Se están desprestigiando como país y desprestigiando a la región.

Espionaje: Lo que va de Pérez de Cuéllar a Gonzalo Gutiérrez

Javier Pérez de Cuellar es probablemente uno de los diplomáticos mas conocidos y respetados de Perú. Su currículo es impresionante: nacido en 1920, diplomático desde 1944, siendo ya abogado y profesor de derecho internacional. Fue embajador de Perú en Suiza, Unión Soviética, Polonia, Francia, Gran Bretaña, Brasil y las Naciones Unidas
Al servicio de las Naciones Unidas tuvo una participación destacada en Zambia, Afganistán e Indochina.
Su actuación como mediador y negociador en política le han merecido el reconocimiento de la comunidad internacional, lo que se muestra en los numerosos premios y distinciones que ha recibido a lo largo de su carrera política, entre los cuales se encuentre el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional de 1987; además, ha sido investido doctor Honoris Causa por varias universidades y es miembro de la Academia Francesa de Ciencias Morales y Políticas.
Fué profesor de derecho Internacional en la Academia Diplomática del Perú y Profesor de Relaciones Internacionales en la Academia de Guerra Aérea de su país. Escribió un Manual de Derecho Diplomático (Manual of Diplomatic Law), 1964, con ediciones posteriores corregidas y aumentadas.
En 1994, en medio de una situación de instabilidad en su país, aceptó presentarse como candidato a la presidencia de su país, apoyado por los partidos de oposición a Fujimori; en la elecciones de 1995, Pérez de Cuellar quedó a 20 puntos de quien resultara elegido, el presidente Alberto Fujimori.
En la Constitución de Perú existe la figura del Presidente del Consejo de Ministros del Perú, comúnmente llamado «Premier» o «Primer Ministro» el cual es nombrado por el Presidente de la República y ratificado por el Congreso.

Según la Constitución Política del Perú, el Primer Ministro es, luego del Presidente de la República, el portavoz autorizado del Gobierno.

Javier Pérez de Cuéllar fue Presidente del Consejo de Ministros del Perú simultáneamente con el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores desde el 22 de noviembre del 2000 al 28 de julio del 2001, durante la presidencia de Valentín Paniagua.

Como se puede apreciar Pérez de Cuéllar es un diplomático experto, de amplia experiencia internacional y de un probado buen juicio y habilidad negociadora, en breve, un diplomático de peso que no toma posiciones livianamente.

El año 2001, a fines de su desempeño como Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores, recibió una protesta de la Embajada de Chile en Perú, reclamando por el hallazgo de varios micrófonos instalados subrepticiamente en sus dependencias en Lima. Es evidente que un trabajo de esas características, audacia y descaro solo podía provenir de instancias oficiales especializadas. Es bueno recordar también que en la vida política interna de Perú, la escucha subrepticia de teléfonos, robo de documentos y colocación de sistemas de escucha, es materia de uso habitual.
Pues bien, Pérez de Cuéllar portavoz oficial del Gobierno del Perú, respondió en forma clara y concreta: “La embajada de Chile debería mejorar la seguridad de sus instalaciones”, punto, caso cerrado. El mensaje fue claro; en el patio de los niños grandes se juega sin llorar. No hubo disculpas, ni promesas de enmienda ni juramentos de amor.
El Gobierno de Chile de la época, tomó nota y comenzó a tomar las medidas apropiadas con mayor rigurosidad y entendió la “doctrina” de su país anfitrión.

¿Qué ha pasado desde ese ayer de Paniagua y Pérez de Cuéllar al hoy de Humala y de Gonzalo Gutiérrez?, se puede apreciar que ha habido un cambio radical, desde la diplomacia realista y digna a la política de barrio y plañidera.

Si bien es evidentemente cierta la influencia de la política interna peruana en su errático comportamiento internacional, en especial cuando el Presidente Humala se encuentra en pésimas condiciones en las encuestas y su esposa, que era la esperanza de su movimiento, ha caído brutalmente debido a la revelación de escándalos de lavado de dinero. Sin embargo no es menos grave en todo esto que en el año 2015, las mas altas autoridades políticas del Perú no temen complicar gravemente las relaciones con Chile sin mayor reflexión.

La conclusión de eso es evidente. La República de Chile no les suscita mas respeto ni interés que sus problemas locales inmediatos. La sobria reacción chilena en este incidente nos parece un ejemplo de una situación bien manejada. El presidente Humala quedo expuesto en su maniobra y algo de credibilidad recuperó nuestra diplomacia. Solo queda esperar que el Perú no nos volverá s someter de nuevo a este tipo de situaciones.

La historia, para tristeza de los chavistas-pacifistas locales, tiende a matizar esa esperanza.
Mientras en Perú los intereses personales del Presidente prevalezcan sobre los intereses de Estado y la Cancillería peruana no sea capaz de hacer valer su asesoría y capacidad técnica, la relación estará sujeta a vaivenes y cambios inesperados.

Iniciativa y Estrategia. Chile – Bolivia después de La Haya.

Los países –y las personas- no siempre eligen a su enemigo, muchas veces es el otro quien los escoge como tal. Parece claro que Bolivia ha decidido que seamos sus enemigos. ¿Pero quién es “Bolivia”: ¿Evo Morales y su Corte de los Milagros, o el pueblo Boliviano?.

Evo Morales ha caído en la borrachera de los autócratas. Aprendió la práctica de la captura del poder y la reelección indefinida creada por Castro en su versión burda y estalinista y perfeccionada por Chávez en la versión insultadora y populista. Como todos los personajes de su clase, actúa como matón de micrófono y avanza en todo espacio en que sus oponentes muestren debilidad.

Bolivia por su parte es un país con características propias, muy rico y muy mal tratado por sus propias elites. Conducido por líderes que tomaron el “camino corto” a la popularidad llevando al país a la autocompasión paralizante y destructora de la confianza en si mismos. Objetos de una propaganda majadera y simplona se ha consolidado en ellos la creencia de que todos sus problemas se resuelven en uno: el tema marítimo; que Evo resolverá con sus pillerías y provocaciones y que lo único que se interpone entre ellos y la felicidad es Chile.
El gobierno de Evo Morales parece haber encontrado la mejor forma de perjudicar su causa: antagonizó con la derecha y con la izquierda chilena e insulta a nuestro pueblo hasta el cansancio. Trata de hacer creer que grupúsculos de extrema izquierda -o directamente anarquistas- tienen algún valor para su causa. Rodeado de chavistas en bajada y por politicastros de regreso, entregó el manejo de sus relaciones con Chile a adulones que buscan potenciar su propia ideología y su carrera política. El Canciller Choquehuanca fue desplazado por Mesa, un oportunista fracasado, y el relumbrón mediático reemplazó a la política racional y efectiva.

Pero “Bolivia” no es nuestro enemigo, en esto no debemos perdernos, su pueblo, sus empresarios, sus intelectuales, sus trabajadores no son enemigos de Chile. Nuestra tarea es avanzar mediante la ayuda mutua para el progreso. Avanzar a paso sereno y firme, para que dure y prevalezca a los vaivenes de la vida de los estados y de sus gobiernos.

Después de La Haya, cualquiera que sea el resultado, no cambiará nada. Evo no cambiará, los demagogos como él necesitan un enemigo y nos eligió para ese cargo, mas aun con el chavismo en crisis terminal. El pueblo boliviano seguirá mareado por su verborrea y presto a comprarle nuevas provocaciones y conflictos con Chile. Pero aun así, no podemos renunciar a avanzar. Como Chávez, desaparecerá y se desvanecerá como un mal recuerdo, pero por ahora molesta.

Es el momento de levantar la mirada, recuperar la iniciativa y pensar “estratégicamente”

La historia y la actualidad nos muestran que el gobierno de Morales no es interlocutor válido, pero esto no debe ser un obstáculo insalvable.
Lo primero es identificar que es lo que queremos, cuál es el objetivo distante en nuestra relación con Bolivia. Nuestra estrategia debe considerar la realidad y determinar sus objetivos a largo plazo respecto a como construir una relación amistosa con Bolivia.

Parece evidente que no habrá relación estable y productiva con Bolivia mientras ese país no cuente con una Clase Media moderna, capaz de reconocer sus intereses e imponerlos.

En este ámbito tenemos una oportunidad de contribuir mediante el comercio, la educación y el apoyo a la acción política.

El desarrollo de Arica tiene una relación fuerte con el progreso de Bolivia, en este sentido debemos continuar tomando todas las acciones que faciliten el comercio y el turismo entre los dos países, pero debemos hacerlo con medias y decisiones unilaterales, que consideren los intereses de sectores bolivianos específicos pero que claramente correspondan exclusivamente a decisiones nuestras.

Es mas, debemos evitar por todos los medios que ellos puedan ser atribuidos por Morales a sus gestiones o presiones. En breve, nuestros interlocutores son los grupos de interés -comerciantes, turistas, empresarios, transportistas- y no el gobierno boliviano.

La educación es el motor mas potente de formación de la clase media moderna que necesitamos como interlocutores, en este sentido Arica podría ser el centro para proveer becas, pasantías y formación técnica y profesional apuntada directa y específicamente a los sectores sociales y empresariales que nos interesan, prescindiendo de la presencia y participación del gobierno de Bolivia.

La acción política es fundamental si queremos establecer una relación estable con las elites bolivianas. Parece claro que abordar este tema requiere la participación activa de todos los sectores políticos chilenos en un esquema comparable al empleado por Alemania con las fundaciones con que apoyan a sus diversos partidos en su trabajo de difusión y formación de grupos políticos en el extranjero. Este proceso nos permitiría establecer una comunicación fluida con las nuevas elites políticas mesocráticas, que son las que mas podrían ayudar a crear la relación estable a largo plazo que deseamos.

En el corto plazo, creo que la aplicación sin excepciones de la ley en la mejor forma de avanzar. El reclamo boliviano en ALADI por el transporte terrestre entre ambos países es ejemplar. Chile tiene leyes que corresponden a las de cualquier país mas o menos desarrollado, no hay razón para hacer excepciones con Bolivia. Ellas solo contribuirían a fortalecer su idea de victimización que requiere “consideraciones especiales por su condición desvalida y expoliada”.

Los vehículos de transporte deben estar en buenas condiciones, certificadas; sus choferes deben estar capacitados; la carga debe estar bien estibada y protegida; las leyes del tránsito deben ser cumplidas siempre y en toda circunstancia; el consumo de alcohol no es compatible con al conducción de vehículos y así. Asi es la ley y así se cumple. Este trazado de límites y reglas es fundamental para avanzar en la impersonalidad de la ley. Ni Morales ni nadie puede imponer reglas a su conveniencia y criterio ni menos diferencias entre la ley válida para los chilenos y la que se aplica a los “pobres bolivianos”.
Esto vale para las normas aduaneras, ambientales, sanitarias, legales, financieras, comerciales, portuarias y marítimas. Especialmente en lo referente al combate al tráfico de drogas. Al tráfico de vehículos robados en Chile y al cruce no autorizado de la frontera.

No busquemos “soluciones” a corto plazo, fracasarán y crearán nuevos agravios. No ofrezcamos nada que no estemos seguros que se podrá cumplir y que la mayoría de los chilenos aceptará y sobre todo, que avance hacia la solución real y definitiva del problema.

Pero cuidado, decir largo plazo no significa no avanzar. Significa actuar con realismo pero con diligencia, siempre de acuerdo a nuestro plan y no a las pulsaciones de los caprichos de los caudillos tipo Morales.

Convengamos en cual es la situación final que deseamos crear en nuestra relación con Bolivia y entonces, solo entonces, emprendamos acciones decisivas.

No sigamos con respuestas reactivas ante las iniciativas demagógicas o siquiátricas de Evo Morales y sus chavistas desbocados.

Ministerio de Defensa: Entre el Guardia de la Rosa y el Jardín Secreto

En circunstancia que Vladimir Putin inspeccionaba el Kremlin, encontró a un soldado armado, haciendo guardia en una esquina de un gran salón de ceremonias. Preguntó que hacía ahí ese soldado y se le informó que era “El Guardia de la Rosa”. Cuento corto: La Zarina pasó por ese lugar cuando era un patio abierto, vio una hermosa rosa florecida y ordenó al oficial de guardia que nadie la cortara, para lo cual el oficial dispuso que fuera custodiada por un guardia. Cayó el Imperio; llegaron los revolucionarios; asesinaron al Zar, a la Zarina, a su hijo y a sus hijas; pasaron la primera y la segunda guerra mundial; cayó el Imperio Soviético; embaldosaron y techaron el patio; llegó la democracia … y un guardia continuaba custodiando una rosa inexistente. La guardia del Kremlin seguía cumpliendo la orden recibida aunque todo hubiera cambiado -varias veces- y el objetivo de la acción hubiera desaparecido en las brumas del olvido. El ministerio de defensa recibió un programa político hace ya un año y medio, actualmente los aliados chavistas están en la picada final, el escenario político regional ha cambiado –abuenamiento Cubano / USA incluido-; Brasil entendió que no puede seguir fantaseando y debe ponerse serio; nuestra relación con Bolivia sigue empeorando; ni Tellier cree que Venezuela es una democracia; nuestros “aliados” de Unasur y Alba nos patean cada vez que se les antoja y nuestro ministerio sigue abogando por la cooperación y la amistad. Tomados de las manos, cantan rondas de paz y amor. Como no han recibido órdenes en sentido contrario siguen haciendo lo mismo y como la presidente está muy ocupada en otras cosas y no tiene tiempo ni ganas de preocuparse de un “no problema”, siguen “cuidando la rosa”. Una técnica de gestión política es la conocida como “El jardín secreto”. Cuando un funcionario trabajador e ingenuo amenaza convertirse en un problema, se le construye un “jardín secreto”. Este es un lugar con prados, flores y pajaritos volando; el afectado no sabe o pretende no saber que su jefe ha construido una muralla alrededor de su jardín y que nada entra o sale de él sin que lo apruebe. Así, todos viven felices, el señor del jardín disfruta del ambiente, del canto de los pajaritos y del perfume de las flores, actúa como si lo que hace fuera real y sus ayudantes le hacen la faramalla. El jefe se deshace de un iluso molesto y lo neutraliza con muy buenas maneras. La clave es que el secreto de la existencia de la muralla se mantenga, sea por asentimiento tácito de ambos o porque el señor del jardín sea lo suficientemente ingenuo como para no darse cuenta. El subsecretario vive chocho en su jardín y el ministro custodia la puerta y lo deja hacer. Ambos viajan para firmar acuerdos internacionales, intercambian condecoraciones con otros ministerios extranjeros, pujan por direcciones y subdirecciones de organismos inútiles, pontifican sobre lo que no saben, hacen como que mandan, se siente importantes y viven felices. El cuento se va a caer cuando llegue la crisis de verdad y comience el lagrimear de ojos, el rechinar de dientes y la búsqueda de alguien a quien culpar. (Déjenme adivinar, será un militar).