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De Elite Legítima a Minoría Dominante.

Cuando un problema no encuentra solución evidente es prudente revisar las teorías que tratan de explicar el fenómeno para lograr una mejor comprensión del mismo. Nuestra elite política está en crisis y ese es un fenómeno bien estudiado. Una parte mayoritaria de los hombres elegidos para regular los destinos de nuestra sociedad carecen de la eficiencia, honestidad, cultura y capacidad necesaria para regular los destinos de la sociedad independientemente de los regímenes políticos o tipos de gobierno que se vayan sucediendo.

Vilfredo Pareto, Gaetano Mosca y Robert Michels proponen una respuesta que parece ajustarse muy bien a nuestro problema: “cuando los hombres elegidos para dirigir y gobernar a las masas carecen de las virtudes y capacidades necesarias para ello, deben dejar el paso a otros mas capaces”.

En las democracias los pueblos se manifiestan y hacen valer sus intereses mediante la organización del sistema electoral que constituye su arma principal en la constante pugna entre ellos y la minoría dominante que llega al poder tratando de autonomizarse para manejar las cosas a su antojo. Para ello, esa minoría crea estructuras, desarrolla cualidades de manipulación y control de las fuerzas sociales además de conexiones y parentescos. Su éxito y su poder radican en que constituyen una minoría organizada en contraposición con una mayoría desorganizada.

En Chile esta pugna se resolvió hace años en beneficio de una oligarquía que se apoderó de los partidos políticos y de la representación popular, imponiendo los candidatos, repartiendo los fondos para financiar las campañas, ubicando a sus parientes, amigos y asociados en los cargos claves de la administración pública y coludiéndose con empresarios que financiaron todo el sistema, a cambio de acceso a su apoyo para proteger sus intereses y sobre todo, para asegurarse que el control que los políticos debería ejercer sobre sus actividades para garantizar la salvaguardia del interés nacional y del pueblo, no fuera ejercido.

La elite política actúa con base en la razón y el conocimiento, mientras que la no elite es impulsada primordialmente por los sentimientos. Para promover sus intereses y buscar apoyo la elite apela al elemento sensible de las masas. Así pudimos ver como una figura “maternal” supo conquistar al pueblo y conseguir su apoyo mayoritario. Las elites manipulan a las clases inferiores rindiendo un homenaje puramente verbal a sus sentimientos, recurriendo a la demagogia con el fin de tomar o conservar el poder.

En este sentido es notable el planteamiento de un ex – senador: “¿Qué quieren, que se vayan los políticos y vuelvan los militares?”. Doble falacia: lo que la gente exige no es que “se vayan los políticos”, sino que “se vayan estos políticos” y dejen el espacio para lleguen otros. Nadie ha propuesto que “vuelvan los militares”, pero es una amenaza que pone a las personas desprevenidas en posición mental de preferir a “los políticos que están” en el poder, aunque no sirvan. Si hubiera preguntado si quieren que vengan otros políticos, habría recibido un aplauso atronador, pero jamás haría esa pregunta ya que sus conexiones personales, familiares y de negocios con esos posibles nuevos políticos no existen –al menos por ahora-.

La sociedad avanza cada vez que la minoría gobernante mejora o es reemplazada por otra de superior calidad: por el contrario, si la clase dominante se hunde en la decadencia sin que ninguna otra minoría proponga una solución más adecuada para los problemas de la época, el resultado será el estancamiento o la lenta desintegración.

Ese es nuestro problema.

Para encontrar soluciones primero hay que reconocer algunos hechos:

Toda persona o grupo que tiene poder, de una u otra manera abusará de él. Inicialmente en forma recatada y discreta, luego en forma desvergonzada. Por eso es imprescindible que toda persona o grupo con poder esté sometida a un control y a un mecanismo de equilibrio. Es lo que los anglosajones llaman “controles y equilibrios”. Elementos que fueron jibarizados paulatinamente en nuestro ordenamiento político hasta hacerlos inoperantes o eliminarlos. Un caso notable es el “lucro en la educación”. La ley promulgada por el Gobierno Militar decía que los sostenedores debían ser organizaciones sin fines de lucro. Esto fue “olvidado” por mas de 40 años, mientras muchos políticos, sus amigos, familiares y partidos, lucraban con universidades, colegios, CFTs y hasta jardines infantiles. Y nadie, nunca, preguntó o exigió que se cumpliera la ley.

Los empresarios no son los principales culpables de la corrupción, son los políticos. Ellos fueron o enviaron a algún representante a pedir dinero y los empresarios solicitados se lo dieron. Pero el delito es de los políticos. Es como si alguien que viola la ley del tránsito ofrece dinero al carabinero para que no le curse la infracción: si el carabinero acepta, es culpable; si no la acepta y no denuncia al transgresor por intento de cohecho, también es culpable. El chofer podrá ser también sancionado, pero la iniciativa y el control de la transacción siempre está en las manos de la autoridad contralora. De los políticos.

Los políticos, mediante el expediente de solicitar dinero a algunos empresarios se independizaron del control popular, ellos pudieron designar a los candidatos y decidir a quienes financiar las campañas y a quienes no y así adquirir el control total de los partidos y del poder político en el Congreso. En esta situación, teniendo dinero en cantidades significativas, los electores pasaron a ser consumidores, ya no hubo que explicarles que querían hacer en sus cargos ni dar explicaciones de sus ideas, las campañas políticas se transformaron en campañas de publicidad, de marketing, de vender un candidato con las técnicas desarrolladas para promocionar helados o detergentes. De esta manera los “debates” políticos se empobrecieron hasta ser parodias penosas en que cada interlocutor decía lo que quería, ponía limites y reglas a las preguntas y no contestaba lo que se el preguntaba. Fue un show y ni siquiera uno bueno.

Una vez conquistado el poder, los elegidos entraban a la gloria: ellos se auto designaban sus sueldos y gastos; ellos decidían su presupuesto corporativo y como se gastaba –incluyendo cafeterías exclusivas a todo lujo- ; en casos extremos se cubrían unos a otros mediante “comisiones investigadores” ridículas que nunca llegaron a nada. Cometieron delitos que muchas veces quedaron impunes y se aprovecharon sin recato de su influencia.

El error fue que los actores políticos olvidaron que la sociedad estaba en proceso de cambio, rápido y profundo, y que exige castigo a las personas e instituciones que actúan incorrectamente. La elite política quedó detrás de la gente, sobrepasada. Engordaron tanto que no pudieron correr y los pillamos.

Pero la decencia existe y los chilenos pueden reconocerla: los tribunales de justicia parecen estar salvándose del castigo público, mientras que el Poder Judicial es castigado y visto como una institución distinta. Los militares, Carabineros, la Policía de Investigaciones, mantienen sus niveles de confianza, incluso aumentándolos. Las radios cuentan con más de la mitad de los chilenos con confianza en ellas.

¿Cómo salir adelante?

Obviamente en forma democrática. Con la voz de las mayorías dictando los lineamientos que regulen nuestra convivencia en el futuro.

En mi modesta opinión, creo que la clave está en la eliminación de la oligarquía política que se ha apoderado de los partidos y del congreso. Un expediente es limitar drásticamente las reelecciones. Un máximo de dos reelecciones no consecutivas para presidentes de partidos y miembros de la mesa directiva, diputados y alcaldes. Un máximo de una reelección no consecutiva para senadores. Inamovilidad de los cargos obtenidos por el concurso de Alta Dirección Pública. Información abierta y pública de todo tipo de donaciones y aportes privados a la política. Control de gastos electorales, reales y estrictos por parte de un Servicio Electoral autónomo. Democracia interna en los partidos políticos, con elecciones internas obligatorias controladas por el Servicio Electoral.

Me parece imprescindible crear dos puestos elegidos y de control autónomo: Un Contralor del Congreso, que determine los sueldos, dietas y asignaciones a los parlamentarios; que controle al uso de los recursos de todo tipo asignados al Congreso por el fisco y un Defensor del Pueblo, que reciba e investigue las denuncias de los ciudadanos respecto al incumplimiento de la ley o de la ética por parte de los parlamentarios, en su vida privada y pública; la ausencia o ineficacia de la fiscalización parlamentaria a empresas y actividades de privados, que afecten al interés nacional o a la comunidad. Que controle y regule el tránsito entre los cargos políticos y las actividades empresariales privadas de los parlamentarios, así como las relaciones de parentesco entre los postulantes a los diversos cargos, puestos, concesiones, becas y beneficios que entrega el estado, en los cuales parlamentarios y el gobierno deciden o influyen al respecto.

El fondo del problema no es dictar mas reglas ni delimitar mejor las fronteras entre lo público y lo privado, sino que obligarlos a cumplir las normas existentes y las que se creen, reemplazar a los miembros de la actual oligarquía política y someter a sus reemplazantes, desde el comienzo del ejercicio de sus cargos, a controles y equilibrios que los ayuden a mantenerse dentro de la ley y la moral y a asumir que son los servidores del pueblo y no sus amos.

La estructura básica parece ser un sistema con partidos políticos y Congreso abiertos, representativos, democráticos, bajo control; sujetos a fiscalización ciudadana a través de funcionarios de su confianza (elegidos), el resto vendrá por añadidura.

 

La región después de la Cumbre de Panamá

Fue un parto de los montes, los rugidos de Maduro que presagiaban un cataclismo telúrico terminó en una reunión “accidental” de 10 minutos con Obama en un salón cualquiera, para hablar generalidades que no concluyeron en nada. Abogó por los dineros de los siete funcionarios venezolanos que se enriquecieron ilegalmente y cuyas cuentas fueron congeladas por Obama, pero no obtuvo ni el menor resultado. Maduro recibió el apoyo del pintoresco Evo Morales de Bolivia; la presidente de Argentina Cristina Fernández y del inevitable Daniel Ortega de Nicaragua, un elenco de perdedores en proceso de extinción. Eso, mientras 25 ex Presidentes de América y España pedían la liberación de los presos políticos de oposición.

La excusa pueril de Maduro ante Obama: “él y sus simpatizantes no son enemigos de Estados Unidos, sino “revolucionarios apasionados” que quieren “construir la paz”.

A Evo, por su parte le pasó como al zorro hambriento de la fábula: después de saltar infructuosamente una y otra vez tratando de alcanzar y comerse el racimo de uvas rojas que colgaba de un árbol, debió alejarse mascullando ¡no importa, total, estaban verdes!. Obama no le prestó ni la mas mínima atención y la Cumbre no estaba para bollos marítimos.

Dilma Rouseff fue y volvió a Brasil a la carrera para no quedarse sin el sillón presidencial. Mas del 60% de los brasileños quieren que renuncie o sea destituida del cargo; sus pujos revolucionarios están de capa caída, tanto así que le dijo a Maduro que se abstuviera de forzar un conflicto con Obama o lo dejaría caer, tuvo que cambiar de bando y unirse a los presidentes que reclamaban la liberación de los presos políticos venezolanos. Parece evidente que el liderazgo regional de izquierda inaugurado por Lula naufragó en la crisis política, económica y social que Brasil vive en estos meses. Con una inflación del 7,5%, un desempleo del 6% y aumentando y con una perspectiva de crecimiento negativo de 0,9% no hay liderazgo posible.

Argentina vive su propio mundo, con la crisis del obscuro asesinato del Fiscal Niesman; el eterno caso Amia; el conflicto con sus acreedores internacionales y la crisis económica cada día mas profunda, tampoco está para liderazgos. Así y todo Cristina encontró la oportunidad de decir algunos desatinos.

La VII Cumbre de las Américas deja detrás de si el inicio de un probable cambio en el escenario regional. Los gobiernos “chavistas”, sea como comparsas o como usuarios de los exabruptos del extinto Chávez, se encuentran con la resaca de una fiesta en grande que duró demasiado y se gastó en exceso.

El abandono de la revolución por parte de Cuba, sellada con apretones de mano y alabanzas al presidente del Imperio por parte de Raúl Castro da la medida de la crisis del grupo. El inminente fin del flujo gratuito de petróleo desde Venezuela a los caribeños del Alba obligó a esos gobiernos a ir con sus cuitas donde Obama.

Castro el menor, con habilidad y oportunidad se las arregló para alejarse de Maduro, salvar la cara y quedar en el centro de la escena gracias a las negociaciones entre Colombia y las Farc que aloja en su isla y quedar en inmejorables condiciones para acoger la inversión cubano – norteamericana en su país al borde del colapso.

Los “gusanos” vuelven con sus bolsillos llenos de dólares y con probada habilidad para actuar como «capitalistas salvajes».

La actuación política de los EEUU ha sido de manual. Puso fin a la añeja versión de la Guerra Fría aun vigente en el hemisferio y regresó a Cuba con el amor de los sufridos cubanos de a pié. El discurso de Obama renunciando al imperialismo y la intervención fue acogido con alegría por su auditorio cansado ya de insultarlos sin oficio ni beneficio.

Mostró a rusos, chinos e iraníes que esta es su región, la de EEUU, y que ellos son solo visitas exóticas. El envío de Bernard Aronson a La Habana para “acompañar el proceso de negociaciones entre las Farc y Colombia” es un palmetazo a los que intentan poner a China, Rusia e Irán como alternativa a su liderazgo regional. Y regresa poderoso y fuerte, económica, militar y políticamente fuerte. Tan fuerte que se permite ser benevolente y aceptar los insultos de Correa y las criticas de los “maduristas”, sin inmutarse e ignorarlos con un sonriente silencio.

Nuestro pobre país ni siquiera asistió al encuentro, quisiera creer que nuestra autoridades tuvieron pudor de mostrase en público. Hace ya muchos años que Chile no tiene política exterior y este gobierno no es el mas indicado para iniciarla. La indecorosa negativa de Bachelet a recibir a las esposas de los presos políticos en Venezuela y el vergonzoso silencio respecto a lo que ocurre en ese país es subrayado por los acuerdos parlamentarios en sentido contrario, dejándola en completa orfandad.

Vienen cambios, tomará uno o dos años, pero la región dejará de ser como es y nuevos vientos soplarán. Es de esperar que sean cambios para bien y no nuevas versiones del populismo que vengan a profundizar la miseria intelectual y moral en que la región se ha debatido en estos últimos quince años.

El posible “regreso” de los EEUU a la región, de prolongarse en el próximo gobierno norteamericano, sería un potente elemento disruptor del actual ordenamiento.

El Bluff de Humala. ¡Que muestre sus cartas!

Otra vez las intrigas limeñas llegan hasta nuestras costas. Es sabido que los palacios albergan espías, traidores y mentirosos, pero el Palacio de Pizarro bate todas las marcas. En los círculos especializados ha causado sorpresa la aseveración del Presidente del Perú respecto a una supuesta “confesión” de espionaje de un almirante chileno a su par peruano, empleando… ¡whatsapp!. Sorpresa no solo por la materia de la supuesta confesión, sino por lo feble de la “prueba”, que es presentada al mundo en la forma de un argumento incontestable. Como muchos lo saben, falsificar una identidad de watsapp es facilísimo: basta con comprar un teléfono y ponerle a éste la identidad que uno desee. Luego nos «hacemos amigos de whatsapp» y listo. Así, cada quien podría chatear con el personaje famoso que desee… sin que éste se entere, por supuesto. Si se descarga de la web una foto del personaje elegido, la falsa “identidad” queda mucho más creíble. Además, hay varios softwares gratis para editar el contenido de un chat de whatsapp modificando los registros de la conversación que quedan en el teléfono propio, «Whatsshack» es el programa más común y se puede descargar gratuitamente. Incluso hay otros que modifican la memoria interna del teléfono receptor, resistiendo así un “peritaje” más acabado. En el caso denunciado por Humala, se pudo haber usado cualquiera de las dos técnicas: se podría tratar de un chat completamente falso o de uno convenientemente “editado”, para satisfacer los fines del Perú. De cualquier manera, la «prueba peruana» -para cualquier entendedor- resulta irrisoria. Un «archivo de chateo» obtenido del celular propio no tiene valor alguno. Sin embargo, el Presidente del Perú lo presenta sin pudor como un sólido elemento probatorio, al nivel de comprometer la relación bilateral. En medio de toda esta mezcolanza, pasa desapercibida la mala factura del engendro telefónico, en que el Director de Inteligencia Naval del Perú aparece pidiendo ayuda a su par chileno. Le pide que le de datos para condenar a Philco. Parece no tener pruebas y será un ridículo mayúsculo cuando un tribunal peruano lo declare inocente!. Hay dos posibilidades: – Primero: que Humala, su Canciller, Ministro de Defensa, autoridades navales y otros en Perú, son tan inocentes y carentes de conocimientos y asesores técnicos, que dieron crédito a la “prueba” que el Director de Inteligencia de la MGP les presentó y luego alguien “filtró” a la prensa el oficio con el tema en vísperas de una votación vital para Humala en el Congreso. O segundo: Humala, mañoso, sabe que su «prueba» es ridícula e intuye que es falsa. Pero la usa y filtra los documentos oportunamente para poner a Chile a la defensiva y evitar –infructuosamente- un resultado adverso en el Congreso y una crisis política, apelando al nacionalismo. Que la prueba sea ridícula no importa: en Perú compran con avidez cualquier acusación en contra de Chile y la mentira, como muchas veces, madrugó. Lo mas pintoresco es que la actual crisis que atormenta al Presidente Humala es precisamente, el resultado de los chuponeos, interceptaciones, filtraciones y otras jugarretas de inteligencia mafiosa que son el sello de esos organismos en el Perú. Es muy decidor verificar que la crisis actual del Gobierno de Humala se debe a mal empleo de un organismo de inteligencia peruano (la DINI, que espiaba a políticos… ¡peruanos!) y que sea otro organismo de inteligencia peruano, cuestionado hace poco por sus malas prácticas y aparentemente sembrado de traidores, quien provea la tabla de salvación para sortear este difícil momento. A comienzos de este mes un medio cercano al gobierno ya reclamaba del uso personal que Humala hacía de un asunto de interés nacional y se cuestionaba respecto a la curiosa forma en que lo manejaba. “Cada día cobra más fuerza la tesis de que el presidente estaría utilizando el caso del espionaje chileno como una cortina de humo que encubra escándalos, como los vínculos de la pareja presidencial con Belaúnde Lossio, los ingresos de la primera dama o los sospechosos fondos con los que el nacionalismo financió sus campañas. Que el presidente no reclamase a Chile por el espionaje apenas se enteró del mismo, sino recién tiempo después cuando los hechos salieron a la luz generó muchas preguntas. Por ejemplo: ¿Es que el gobierno se guardó este caso para utilizarlo luego con el fin de distraer a la opinión pública en el momento en que estuviese demasiado concentrada en revisar si hay esqueletos en su clóset? ¿Será que el gobierno le está subiendo el tono a este conflicto para aglutinar a la ciudadanía alrededor suyo y solucionar el problema de enfrentarse a las próximas elecciones con una alicaída popularidad? Estas preguntas, además, se vuelven más relevantes a raíz de los hechos de los últimos días”. Por esas mismas fechas, otro periodista, adicto al gobierno, proclamaba que las pruebas del espionaje eran tan contundentes que ya no eran solo las declaraciones del Suboficial Philco, que identificaba a un oficial chileno a quien habría entregado información reservada, sino que el gobierno “disponía de un amplísimo expediente que deja sin salida al gobierno de la presidenta Michelle Bachelet en hasta ahora su invicta vocación por no reconocer el espionaje al Perú”. Esas pruebas nunca fueron mostradas y nadie las vió. La necesidad de inventar este melodrama de los Watsapp vino a confirma que en verdad nunca tuvieron nada mas que los dichos de un traidor y esta misma desnudez de argumentos fue lo que los llevó a acusar a El Comercio de actitud antipatriótica por no alinearse sumisamente tras su cuento, y que la prensa peruana concentrara su fuego en “revelar” los gustos y actividades recreativas y familiares del presunto oficial chileno identificado por el traidor en una galería de fotos de oficiales de la Armada de Chile donde había 100% probabilidades de acertar eligiendo a cualquiera de ellos. Humala, cara rígida, seño fruncido, actitud corporal “de combate”, nos asusta con que no está “satisfecho”; sus exégetas dicen que quiere no solo disculpas públicas y oficiales sino también la promesa de que nunca mas habrá espionaje chileno en Perú y que el embajador Fernando Rojas no regresará a Chile hasta que haya una respuesta con esas “satisfacciones”, “exige” disculpas a Chile. Dice también que no teme “tensar las relaciones” hasta donde el honor peruano lo haga necesario. … Y la respuesta esto debe ser ahora!!. Esta semana!. El canciller Gutiérrez resultó un poco (solo un poco) mas sensato, manifestó que no pedirían la extradición del Oficial chileno “reconocido” por el traidor Philco. ¿Se imaginan lo ridículo de la situación?. Un raciocinio alambicado solo comprensible dentro de las extrañas prácticas políticas peruanas. También manifestó que “estas prácticas ya no caben” en la relación entre ambos países. Lástima que Humala no se enteró, ya que no estaría en el brete en que está, con su Primera Ministra Ana Jara destituída … por espiar a los propios peruanos!!. Con la última “viveza” de la inteligencia peruana, la fabricación del dialogo de Watsapp entre los Directores de Inteligencia Naval de ambos países, por fin pareciera que Humala ha logrado “comprobar” el espionaje chileno y puede redoblar sus exigencias, y densificar su cortina de humo ante una cada día mas difícil situación política y económica. Las inversiones extranjeras viene cayendo fuerte en Perú, tanto por las condiciones externas como por la inestabilidad política interna. Estos devaneos bondianos no contribuyen en nada a la imagen de seriedad del Gobierno peruano, pero lo peor, al menos para Chile, es la creciente soberbia, insolencia y falta de respeto hacia nuestro país. Humala inventa, distorsiona, ofende y miente y además se permite ponernos plazos y exigirnos disculpas ante sus fabricaciones. Si no cumplimos sus caprichos nos exponemos a sus iras; él no teme tensar las relaciones al máximo, él no se inquieta por el daño económico a chilenos y peruanos, el solo se preocupa por su carrerita política. Nos amenaza con castigos indeterminados pero durísimos. Aun no logra juntar las fuerzas para conseguir la modificación constitucional que le informe a los peruanos que el Mar de Grau era solo otra de las tantas ficciones en que desarrollan sus vidas, y con ello pone en peligro el cumplimiento del fallo de la Corte Internacional de Justicia, situación en la que Chile ha demostrado una paciencia en las antípodas de la impertinencia de Humala. La situación en que se encuentra él, su gobierno y su país no dan para tanta rudeza. Tenemos bastante con que apretar, comenzando con el inconcluso límite marítimo norte y el triángulo chileno que pretenden desconocer y la chifa que quieren poner en El Chinchorro. Ya pagamos; es hora de VER, que los creativos del gobierno de Perú muestren sus cartas y nosotros las nuestras.

Perú: ¿Trastorno Bipolar?

“El espionaje es incoherente con postulados de paz, cooperación, integración y buena vecindad. También es incoherente que en su carta de respuesta al Perú, La Moneda enfatice que “este gobierno” (el de Bachelet) no ha ordenado el espionaje. Así lo hubiesen ordenado regímenes anteriores, o aun cuando fuere un accionar descontrolado de sus militares, lo cierto es que un Estado es continuo en el tiempo y en su representación. Por eso las deudas, los crímenes y los actos hostiles, como este del espionaje, son responsabilidad activa del actual gobierno santiaguino, sin importar quien lo presida. De allí que es impecable la lógica de exigir de nuestra parte una respuesta más inteligente y comprometida para sancionar a los responsables, así como un compromiso explícito para que el futuro de la relación no vuelva a plagarse de estos atentados”. El Comercio, Perú, 10 de marzo de 2015.

Como es sabido, la Ley Nª 28.664 del 23 de Junio de 2005, “Ley del Sistema de Inteligencia Nacional –SINI- y de la Dirección Nacional de Inteligencia –DINI-” intentó reorganizar el sistema de inteligencia nacional del Perú después de haber sido transformado en una organización mafiosa durante el gobierno de Fujimori y la acción criminal del nefasto Vladimiro Montesinos.
Este esfuerzo continuó entre los años 2006 y 2013 con cuerpos legales de diferente rango, con escasa legitimidad por ausencia de acuerdo entre las fuerzas políticas, hasta concluir en el Decreto 013 – 2015 – PCM, del presente año, firmado por el Presidente Ollanta Humala y la Primera Ministro Ana Jara, que declaran en reorganización a la Dirección Nacional de Inteligencia del Perú y todo el sistema de inteligencia, estableciendo que sin perjuicio de los cual “los servicios de inteligencia de los sectores Defensa, Interior y Relaciones Exteriores mantendrán actividad con total normalidad”.

El sistema de inteligencia peruano consta de un Consejo de Inteligencia Nacional y de una Dirección de Inteligencia Nacional para planificar y coordinar todo el sistema. Para espiar a sus propios ciudadanos dispone de una Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional del Perú; de una Dirección General de Inteligencia del Ministerio del Interior y una Dirección General de Inteligencia Financiera. Para espiar a los gobiernos de sus países vecinos –no parece razonable que espíen a Boko Haram ni a ISIS- tienen la Dirección General de Asuntos de Seguridad y Defensa del Ministerio de Relaciones Exteriores y las Direcciones de Inteligencia del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea del Perú. Parece obvio que necesitan una muy buena ley para organizar y controlar el abundante espionaje que el gobierno de Perú hace sobre sus ciudadanos y sobre sus vecinos en general y Chile en particular y que El Comercio rechaza por ser “incoherente con postulados de paz, cooperación, integración y buena vecindad”

El Sistema de Inteligencia Estratégica en el Campo Militar (Inteligencia de Defensa) fue creado en el mes de Febrero del año 2002, según la Directiva N° 06 CCFFAA/D2 FEB 02, “con la finalidad de producir inteligencia y contrainteligencia estratégica en el Frente Interno y Frente Externo, mediante la integración de las actividades de Inteligencia y Contra Inteligencia que se desarrollan en el campo militar, de tal manera que faciliten la toma de decisiones dentro del proceso de la política nacional y el planeamiento estratégico de la Defensa Nacional”. En las “Disposiciones Complementarias” de la Directiva, la Primera de ellas define las “Operaciones Especiales” como operaciones de inteligencia y contrainteligencia que suponen la transgresión de determinados derechos ciudadanos y la Novena señala que “Las resoluciones que autorizan viajes al exterior de personas del Sistema Nacional de Inteligencia Nacional –SINI, para la consecución de sus fines, son documentos clasificados”. Es decir, ocultan los viajes al exterior para las reuniones de los espías peruanos con los traidores del país espiado.

En la actualidad, la inteligencia de defensa, que está bajo el control operativo de la Segunda División de Estado Mayor del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, que dirige, coordina y centraliza los órganos de ejecución en la producción de inteligencia especializada para la defensa nacional en el campo o dominio militar, se encuentra ausente de dirección política y sin marco legal vigente en razón del proceso de reorganización mencionado.

En breve, esta División del Estado Mayor Conjunto actualmente, hoy y este momento, hace inteligencia contra las FFAA de los posibles enemigos de Perú, con Chile a la cabeza de la lista, contradiciendo en forma clara los argumentos de El Comercio. ¿Es esto una anomalía o una inmoralidad?. Anomalía no es; lo hacen todos los países, incluso Perú y Chile. Inmoral?; en este ámbito caben muchos argumentos y posiciones.

En una columna anterior relataba la instalación de aparatos de escucha en los enchufes del edificio de la embajada de Chile en Lima el año 2001 por parte de la DINI, y la cruda respuesta del Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores de Perú Javier Pérez de Cuellar, (“La embajada de Chile debería mejorar la seguridad de sus instalaciones”), acción hostil que según los argumentos de El Comercio, es también responsabilidad del gobierno de Humala, como continuador del estado peruano.
Pero tenemos otro caso mas reciente. Un medio peruano, junto a la foto de un oficial de la Armada de Chile, explica que dicha fotografía fue exhibida en la audiencia del Congreso peruano: “De acuerdo con fuentes relacionadas con la investigación judicial, la identidad del capitán de corbeta de la Armada chilena Francisco Calvanese está corroborada en el escalafón oficial de la Marina de Chile, así como en el Servicio de Registro e Identificación del vecino del sur”.
Como es sabido, el escalafón oficial de la Armada de Chile es un documento reservado, que al ser mostrado por la inteligencia naval peruana en el Congreso de su país muestra sin la menor duda, que la Inteligencia Naval de Perú está haciendo el trabajo señalado en la Directiva N° 06 CCFFAA/D2 FEB 02, -producir inteligencia estratégica del Frente Externo-, que tanto ofende a Humala y tanto escandaliza a El Comercio. Es decir, la ley peruana les manda espiar y ellos espían … ¿los sancionarán por cumplir la ley, cumplir la planificación, obedecer a sus jefes militares y políticos y espiar a Chile?

Por favor, un poco de coherencia. Paren la hipocresía y pónganse serios. Se están desprestigiando como país y desprestigiando a la región.

Espionaje: Lo que va de Pérez de Cuéllar a Gonzalo Gutiérrez

Javier Pérez de Cuellar es probablemente uno de los diplomáticos mas conocidos y respetados de Perú. Su currículo es impresionante: nacido en 1920, diplomático desde 1944, siendo ya abogado y profesor de derecho internacional. Fue embajador de Perú en Suiza, Unión Soviética, Polonia, Francia, Gran Bretaña, Brasil y las Naciones Unidas
Al servicio de las Naciones Unidas tuvo una participación destacada en Zambia, Afganistán e Indochina.
Su actuación como mediador y negociador en política le han merecido el reconocimiento de la comunidad internacional, lo que se muestra en los numerosos premios y distinciones que ha recibido a lo largo de su carrera política, entre los cuales se encuentre el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional de 1987; además, ha sido investido doctor Honoris Causa por varias universidades y es miembro de la Academia Francesa de Ciencias Morales y Políticas.
Fué profesor de derecho Internacional en la Academia Diplomática del Perú y Profesor de Relaciones Internacionales en la Academia de Guerra Aérea de su país. Escribió un Manual de Derecho Diplomático (Manual of Diplomatic Law), 1964, con ediciones posteriores corregidas y aumentadas.
En 1994, en medio de una situación de instabilidad en su país, aceptó presentarse como candidato a la presidencia de su país, apoyado por los partidos de oposición a Fujimori; en la elecciones de 1995, Pérez de Cuellar quedó a 20 puntos de quien resultara elegido, el presidente Alberto Fujimori.
En la Constitución de Perú existe la figura del Presidente del Consejo de Ministros del Perú, comúnmente llamado «Premier» o «Primer Ministro» el cual es nombrado por el Presidente de la República y ratificado por el Congreso.

Según la Constitución Política del Perú, el Primer Ministro es, luego del Presidente de la República, el portavoz autorizado del Gobierno.

Javier Pérez de Cuéllar fue Presidente del Consejo de Ministros del Perú simultáneamente con el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores desde el 22 de noviembre del 2000 al 28 de julio del 2001, durante la presidencia de Valentín Paniagua.

Como se puede apreciar Pérez de Cuéllar es un diplomático experto, de amplia experiencia internacional y de un probado buen juicio y habilidad negociadora, en breve, un diplomático de peso que no toma posiciones livianamente.

El año 2001, a fines de su desempeño como Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores, recibió una protesta de la Embajada de Chile en Perú, reclamando por el hallazgo de varios micrófonos instalados subrepticiamente en sus dependencias en Lima. Es evidente que un trabajo de esas características, audacia y descaro solo podía provenir de instancias oficiales especializadas. Es bueno recordar también que en la vida política interna de Perú, la escucha subrepticia de teléfonos, robo de documentos y colocación de sistemas de escucha, es materia de uso habitual.
Pues bien, Pérez de Cuéllar portavoz oficial del Gobierno del Perú, respondió en forma clara y concreta: “La embajada de Chile debería mejorar la seguridad de sus instalaciones”, punto, caso cerrado. El mensaje fue claro; en el patio de los niños grandes se juega sin llorar. No hubo disculpas, ni promesas de enmienda ni juramentos de amor.
El Gobierno de Chile de la época, tomó nota y comenzó a tomar las medidas apropiadas con mayor rigurosidad y entendió la “doctrina” de su país anfitrión.

¿Qué ha pasado desde ese ayer de Paniagua y Pérez de Cuéllar al hoy de Humala y de Gonzalo Gutiérrez?, se puede apreciar que ha habido un cambio radical, desde la diplomacia realista y digna a la política de barrio y plañidera.

Si bien es evidentemente cierta la influencia de la política interna peruana en su errático comportamiento internacional, en especial cuando el Presidente Humala se encuentra en pésimas condiciones en las encuestas y su esposa, que era la esperanza de su movimiento, ha caído brutalmente debido a la revelación de escándalos de lavado de dinero. Sin embargo no es menos grave en todo esto que en el año 2015, las mas altas autoridades políticas del Perú no temen complicar gravemente las relaciones con Chile sin mayor reflexión.

La conclusión de eso es evidente. La República de Chile no les suscita mas respeto ni interés que sus problemas locales inmediatos. La sobria reacción chilena en este incidente nos parece un ejemplo de una situación bien manejada. El presidente Humala quedo expuesto en su maniobra y algo de credibilidad recuperó nuestra diplomacia. Solo queda esperar que el Perú no nos volverá s someter de nuevo a este tipo de situaciones.

La historia, para tristeza de los chavistas-pacifistas locales, tiende a matizar esa esperanza.
Mientras en Perú los intereses personales del Presidente prevalezcan sobre los intereses de Estado y la Cancillería peruana no sea capaz de hacer valer su asesoría y capacidad técnica, la relación estará sujeta a vaivenes y cambios inesperados.

Iniciativa y Estrategia. Chile – Bolivia después de La Haya.

Los países –y las personas- no siempre eligen a su enemigo, muchas veces es el otro quien los escoge como tal. Parece claro que Bolivia ha decidido que seamos sus enemigos. ¿Pero quién es “Bolivia”: ¿Evo Morales y su Corte de los Milagros, o el pueblo Boliviano?.

Evo Morales ha caído en la borrachera de los autócratas. Aprendió la práctica de la captura del poder y la reelección indefinida creada por Castro en su versión burda y estalinista y perfeccionada por Chávez en la versión insultadora y populista. Como todos los personajes de su clase, actúa como matón de micrófono y avanza en todo espacio en que sus oponentes muestren debilidad.

Bolivia por su parte es un país con características propias, muy rico y muy mal tratado por sus propias elites. Conducido por líderes que tomaron el “camino corto” a la popularidad llevando al país a la autocompasión paralizante y destructora de la confianza en si mismos. Objetos de una propaganda majadera y simplona se ha consolidado en ellos la creencia de que todos sus problemas se resuelven en uno: el tema marítimo; que Evo resolverá con sus pillerías y provocaciones y que lo único que se interpone entre ellos y la felicidad es Chile.
El gobierno de Evo Morales parece haber encontrado la mejor forma de perjudicar su causa: antagonizó con la derecha y con la izquierda chilena e insulta a nuestro pueblo hasta el cansancio. Trata de hacer creer que grupúsculos de extrema izquierda -o directamente anarquistas- tienen algún valor para su causa. Rodeado de chavistas en bajada y por politicastros de regreso, entregó el manejo de sus relaciones con Chile a adulones que buscan potenciar su propia ideología y su carrera política. El Canciller Choquehuanca fue desplazado por Mesa, un oportunista fracasado, y el relumbrón mediático reemplazó a la política racional y efectiva.

Pero “Bolivia” no es nuestro enemigo, en esto no debemos perdernos, su pueblo, sus empresarios, sus intelectuales, sus trabajadores no son enemigos de Chile. Nuestra tarea es avanzar mediante la ayuda mutua para el progreso. Avanzar a paso sereno y firme, para que dure y prevalezca a los vaivenes de la vida de los estados y de sus gobiernos.

Después de La Haya, cualquiera que sea el resultado, no cambiará nada. Evo no cambiará, los demagogos como él necesitan un enemigo y nos eligió para ese cargo, mas aun con el chavismo en crisis terminal. El pueblo boliviano seguirá mareado por su verborrea y presto a comprarle nuevas provocaciones y conflictos con Chile. Pero aun así, no podemos renunciar a avanzar. Como Chávez, desaparecerá y se desvanecerá como un mal recuerdo, pero por ahora molesta.

Es el momento de levantar la mirada, recuperar la iniciativa y pensar “estratégicamente”

La historia y la actualidad nos muestran que el gobierno de Morales no es interlocutor válido, pero esto no debe ser un obstáculo insalvable.
Lo primero es identificar que es lo que queremos, cuál es el objetivo distante en nuestra relación con Bolivia. Nuestra estrategia debe considerar la realidad y determinar sus objetivos a largo plazo respecto a como construir una relación amistosa con Bolivia.

Parece evidente que no habrá relación estable y productiva con Bolivia mientras ese país no cuente con una Clase Media moderna, capaz de reconocer sus intereses e imponerlos.

En este ámbito tenemos una oportunidad de contribuir mediante el comercio, la educación y el apoyo a la acción política.

El desarrollo de Arica tiene una relación fuerte con el progreso de Bolivia, en este sentido debemos continuar tomando todas las acciones que faciliten el comercio y el turismo entre los dos países, pero debemos hacerlo con medias y decisiones unilaterales, que consideren los intereses de sectores bolivianos específicos pero que claramente correspondan exclusivamente a decisiones nuestras.

Es mas, debemos evitar por todos los medios que ellos puedan ser atribuidos por Morales a sus gestiones o presiones. En breve, nuestros interlocutores son los grupos de interés -comerciantes, turistas, empresarios, transportistas- y no el gobierno boliviano.

La educación es el motor mas potente de formación de la clase media moderna que necesitamos como interlocutores, en este sentido Arica podría ser el centro para proveer becas, pasantías y formación técnica y profesional apuntada directa y específicamente a los sectores sociales y empresariales que nos interesan, prescindiendo de la presencia y participación del gobierno de Bolivia.

La acción política es fundamental si queremos establecer una relación estable con las elites bolivianas. Parece claro que abordar este tema requiere la participación activa de todos los sectores políticos chilenos en un esquema comparable al empleado por Alemania con las fundaciones con que apoyan a sus diversos partidos en su trabajo de difusión y formación de grupos políticos en el extranjero. Este proceso nos permitiría establecer una comunicación fluida con las nuevas elites políticas mesocráticas, que son las que mas podrían ayudar a crear la relación estable a largo plazo que deseamos.

En el corto plazo, creo que la aplicación sin excepciones de la ley en la mejor forma de avanzar. El reclamo boliviano en ALADI por el transporte terrestre entre ambos países es ejemplar. Chile tiene leyes que corresponden a las de cualquier país mas o menos desarrollado, no hay razón para hacer excepciones con Bolivia. Ellas solo contribuirían a fortalecer su idea de victimización que requiere “consideraciones especiales por su condición desvalida y expoliada”.

Los vehículos de transporte deben estar en buenas condiciones, certificadas; sus choferes deben estar capacitados; la carga debe estar bien estibada y protegida; las leyes del tránsito deben ser cumplidas siempre y en toda circunstancia; el consumo de alcohol no es compatible con al conducción de vehículos y así. Asi es la ley y así se cumple. Este trazado de límites y reglas es fundamental para avanzar en la impersonalidad de la ley. Ni Morales ni nadie puede imponer reglas a su conveniencia y criterio ni menos diferencias entre la ley válida para los chilenos y la que se aplica a los “pobres bolivianos”.
Esto vale para las normas aduaneras, ambientales, sanitarias, legales, financieras, comerciales, portuarias y marítimas. Especialmente en lo referente al combate al tráfico de drogas. Al tráfico de vehículos robados en Chile y al cruce no autorizado de la frontera.

No busquemos “soluciones” a corto plazo, fracasarán y crearán nuevos agravios. No ofrezcamos nada que no estemos seguros que se podrá cumplir y que la mayoría de los chilenos aceptará y sobre todo, que avance hacia la solución real y definitiva del problema.

Pero cuidado, decir largo plazo no significa no avanzar. Significa actuar con realismo pero con diligencia, siempre de acuerdo a nuestro plan y no a las pulsaciones de los caprichos de los caudillos tipo Morales.

Convengamos en cual es la situación final que deseamos crear en nuestra relación con Bolivia y entonces, solo entonces, emprendamos acciones decisivas.

No sigamos con respuestas reactivas ante las iniciativas demagógicas o siquiátricas de Evo Morales y sus chavistas desbocados.

Ministerio de Defensa: Entre el Guardia de la Rosa y el Jardín Secreto

En circunstancia que Vladimir Putin inspeccionaba el Kremlin, encontró a un soldado armado, haciendo guardia en una esquina de un gran salón de ceremonias. Preguntó que hacía ahí ese soldado y se le informó que era “El Guardia de la Rosa”. Cuento corto: La Zarina pasó por ese lugar cuando era un patio abierto, vio una hermosa rosa florecida y ordenó al oficial de guardia que nadie la cortara, para lo cual el oficial dispuso que fuera custodiada por un guardia. Cayó el Imperio; llegaron los revolucionarios; asesinaron al Zar, a la Zarina, a su hijo y a sus hijas; pasaron la primera y la segunda guerra mundial; cayó el Imperio Soviético; embaldosaron y techaron el patio; llegó la democracia … y un guardia continuaba custodiando una rosa inexistente. La guardia del Kremlin seguía cumpliendo la orden recibida aunque todo hubiera cambiado -varias veces- y el objetivo de la acción hubiera desaparecido en las brumas del olvido. El ministerio de defensa recibió un programa político hace ya un año y medio, actualmente los aliados chavistas están en la picada final, el escenario político regional ha cambiado –abuenamiento Cubano / USA incluido-; Brasil entendió que no puede seguir fantaseando y debe ponerse serio; nuestra relación con Bolivia sigue empeorando; ni Tellier cree que Venezuela es una democracia; nuestros “aliados” de Unasur y Alba nos patean cada vez que se les antoja y nuestro ministerio sigue abogando por la cooperación y la amistad. Tomados de las manos, cantan rondas de paz y amor. Como no han recibido órdenes en sentido contrario siguen haciendo lo mismo y como la presidente está muy ocupada en otras cosas y no tiene tiempo ni ganas de preocuparse de un “no problema”, siguen “cuidando la rosa”. Una técnica de gestión política es la conocida como “El jardín secreto”. Cuando un funcionario trabajador e ingenuo amenaza convertirse en un problema, se le construye un “jardín secreto”. Este es un lugar con prados, flores y pajaritos volando; el afectado no sabe o pretende no saber que su jefe ha construido una muralla alrededor de su jardín y que nada entra o sale de él sin que lo apruebe. Así, todos viven felices, el señor del jardín disfruta del ambiente, del canto de los pajaritos y del perfume de las flores, actúa como si lo que hace fuera real y sus ayudantes le hacen la faramalla. El jefe se deshace de un iluso molesto y lo neutraliza con muy buenas maneras. La clave es que el secreto de la existencia de la muralla se mantenga, sea por asentimiento tácito de ambos o porque el señor del jardín sea lo suficientemente ingenuo como para no darse cuenta. El subsecretario vive chocho en su jardín y el ministro custodia la puerta y lo deja hacer. Ambos viajan para firmar acuerdos internacionales, intercambian condecoraciones con otros ministerios extranjeros, pujan por direcciones y subdirecciones de organismos inútiles, pontifican sobre lo que no saben, hacen como que mandan, se siente importantes y viven felices. El cuento se va a caer cuando llegue la crisis de verdad y comience el lagrimear de ojos, el rechinar de dientes y la búsqueda de alguien a quien culpar. (Déjenme adivinar, será un militar).

Evo Morales no respeta a Chile

En las relaciones entre países suele producirse un “efecto espejo” que es muy peligroso. Consiste en que dada la existencia de algunas similitudes, uno de los bandos cree -erróneamente- que su enemigo razona, valora y entiende al mundo en la misma forma que él lo que lo lleva a plantear reacciones ilógicas, propuestas absurdas, actitudes sorprendentes y a esperar resultados que nunca se producirán.

Todo comienza en la insuficiente comprensión de la personalidad del interlocutor. Es lo que nos pasa frente a Bolivia. Morales y su gobierno presentan algunas similitudes -en lo formal- con sus equivalentes de nuestro país pero en esencia son completamente diferentes. En Bolivia no existe el concepto de “estado”, cada gobierno comienza la historia nacional de nuevo cada vez, los compromisos adquiridos por gobiernos anteriores son inválidos ya que son del pasado y el presente es un momento en que todo comienza de nuevo. Lo que un gobierno comprometió murió junto con su salida, por eso es que para su lógica nuestra posición de exigir el cumplimiento de un tratado firmado hace ya años es incomprensible. Tampoco existe el futuro lejano, tal vez lo mas alejado en su tiempo de previsión sea un par de años.

Para nosotros el tiempo es lineal, es una sucesión de hechos que se suceden uno tras otros y conforman una línea que, a partir del pasado, avanza hacia el futuro; para ellos el tiempo es circular, cada año se inicia el mismo ciclo que va a seguir la misma secuencia y va a llegar a un final en que todo de reiniciará y así siempre.

Es por eso que es imposible identificar una estrategia de largo plazo en su comportamiento, solo es posible encontrar reacciones tácticas, inmediatas. El sucesor de Morales llegará con otra estrategia y otras ideas. Cuando nosotros le ofrecemos una asociación de largo plazo mutuamente beneficiosa, para Morales es palabrería y engaño, él solo entiende lo que quiere y necesita ahora, en este momento preciso. La “verdad” no existe, los compromisos y los hechos “jurídicos” son válidos solo si se ajustan a sus necesidades actuales. Toda nuestra lógica un poco demasiado cartesiana les es ajena.

Es esto es lo que nos permite interpretar su increíble propuesta de diciembre de este año; según la prensa: “Entre el 18 y el 19 de diciembre, la Cancillería boliviana, de manera informal, hizo llegar a Chile un mensaje: La Paz expresaba su voluntad de abrir una negociación bilateral para la obtención de un enclave con soberanía al norte de la caleta de Pisagua, junto a la quebrada de Tiliviche, que permitiera el desarrollo turístico e inmobiliario, una planta para industrialización de gas e instalaciones portuarias. Todo esto, sumado a garantías especiales para el uso de la carretera que une a Chile con la localidad boliviana de Oruro, convirtiéndola en una suerte de corredor sin soberanía, para evitar cortar el territorio.

A cambio, sugerían la “posibilidad de terminar con la demanda ante la Corte Internacional de La Haya!!.”

Bolivia presentó una demanda contra Chile el 24 de abril del 2013 porque no le gustaron las dos ofertas de Chile, la primera hecha por Bachelet a fines del año 2009 cuando consideró la posibilidad de dar a Bolivia un enclave y un corredor sin soberanía en la región de Tarapacá oferta que Bolivia rechazó y la de Piñera en febrero del año 2011 en que se consideraba un enclave en comodato (préstamo) y sin soberanía en un terreno costero al norte de Arica, en la playa Las Machas, que tampoco fue aceptable para Morales. Luego vino la demanda boliviana en la que Chile rechazó la competencia de la Corte Internacional de Justicia (La Haya), que es la situación en que estamos en este momento.

Y ahora Evo sale con lo mismo: insiste en la soberanía, que fue lo que se le negó, y como “premio” ofrece dar atrás con la misma demanda que él creó: “el gobierno de Evo Morales estaría dispuesto a bajar su demanda contra Chile ante La Haya, a cambio de una negociación que asegure un enclave soberano para ese país”.

Que absurdidad!, demanda a Chile para forzarlo a “negociar un enclave soberano” y ahora ofrece retirar esa demanda a cambio de darle el enclave soberano!!. Una locura completa: Es un planteamiento de patio de educación básica de niños negociando bolitas. ¿Cómo un gobierno puede desafiar la lógica y el sentido común en forma tan flagrante?.

Para colmo intenta jugar con el prestigio del Papa tratando de meterlo en el tema, de contrabando y sin su consentimiento.

En esta nueva situación, el Canciller de Chile dio una respuesta clara, precisa, oportuna y con la concisión necesaria para evitar todo tipo de interpretaciones. “No habrá soberanía”, aunque es dudoso que Morales haya entendido el mensaje, ya que no coincide con sus deseos. Por lo demás, cada nuevo intercambio de “propuestas” refuerza la teoría boliviana de sus “derechos expectaticios”. Esta tozudez implacable fue usada por Evo Morales para salir desde el pueblo de Orinoca, alejarse de su rebaño de llamas y llegar a convertirse en presidente de Bolivia y líder regional de los chavistas. Cree que un actor con poder –como Chile- que acepta negociar solo esconde una debilidad profunda y por eso exige mas y mas….quizás no ande tan desencaminado.

Existen problemas culturales profundos de por medio. Morales pertenece a otra cultura, su idioma nativo no es el castellano, lo habla con dificultad y sus expresiones son confusas e imprecisas, pero ello no lo autoriza a que nos falte el respeto y nos insulte a diario. Si su cabeza funciona según la lógica autóctona de su país, bien por él, pero para vivir en el mundo internacional debe respetar los acuerdos y convenciones, de otra manera la convivencia es imposible. Morales se aproxima al limite en donde su tipo de liderazgo lo hace un peligro para si mismo y para su país.

Pero hay una segunda parte que es tanto o mas delicada. Si la cultura boliviana transita por diferentes carriles lógicos que la nuestra, es respetable y habrá que vivir con eso, pero es distinto si insultar, ofender y molestar -en forma insistente y majadera- a nuestro gobierno y a nuestra nación se transforma en una forma de hacer política interna e internacional. Morales usa a nuestro país –como ya lo hizo Argentina- como una “variable de ajuste” de sus necesidades y como elemento siempre disponible para su actividad mediática para ocupar espacios, alagar a otros gobiernos y grupos políticos adversarios ideológicos de nuestras políticas y presentarse como victima sempiterna a costas nuestra, desconociendo los compromisos adquiridos por su país.

Es evidente que nuestra reacciones no lo impresionan en lo mas mínimo, nuestro poder no significa ningún riesgo ni ninguna pérdida para su gobierno: provocarnos es gratis y hasta divertido. El liderazgo de Alba que esta vacante y el de Unasur que es un compromiso que nadie quiere asumir, podrían ser sus nuevas tribunas. La estúpida forma en que “nos relacionamos sin tener relaciones” existe porque la aceptamos, la dependencia del uso de nuestros puertos no conlleva ningún compromiso ni elemento moderador para su conducta pintoresca y ello sucede porque el precio que le ponemos es bajo.

Es hora de poner término a toda esta situación absurda, antes que lleguemos a mayores. Ya fuimos notificados: después viene lo del Río Silala, lo del Río Lauca y mayores exigencias de facilidades gratuitas de acceso terrestre al mar.

Como la Corte Internacional de Justicia ha renunciado a hacer justicia en derecho y el Pacto de Bogotá nos obliga a dejarnos arrastrar a ese escenario político en forma muy poco digna, parece imprescindible poner fin a esas situaciones de vulnerabilidad. No podemos seguir entregados a los caprichos de un caudillo autoritario e irracional, tan parecido -en su comportamiento egocéntrico- a los integristas musulmanes.

LA IDEOLOGÍA COMO POLÍTICA EXTERIOR Y DE DEFENSA

En una entrevista publicada en la revista Punto Final Nº 771 (http://www.puntofinal.cl/771/robledo771.php) del año 2012 el actual subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, hace un análisis crítico de las políticas exterior y de defensa de Chile. Algunas afirmaciones como la existencia de una fuerte tradición pragmática, inspirada principalmente por Andrés Bello, influyó en una política internacional continental basada en la defensa de la soberanía, estimulada por el peligro de las intervenciones norteamericanas y también por la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos.

  • Durante el siglo XX coexistieron las tendencias a la colaboración con la posición conservadora, que no eludía una eventual solución militar.
  • Fue muy importante la década de 1960 para la integración latinoamericana. En Chile, el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva impulsó el Pacto Andino. Y el gobierno de Salvador Allende desplegó una amplia política latinoamericana, además del acercamiento a los países no alineados.
  • Luego de la dictadura militar, en los años 1990, se abrió una nueva etapa en la política exterior y en el plano de la defensa. Rasgos principales eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico
  • En América Latina ha sido al revés. Son muy pocos los conflictos internacionales y en cambio hay alto nivel de conflictos internos con participación de las FF.AA
  • Una de las cuestiones asociadas es que las FF.AA. son instituciones estatales y no políticas, y que la defensa corresponde al Estado. Por lo tanto, la política de defensa es expresión del Estado y no de criterios partidistas o particulares.
  • También carece de una propuesta renovada de política de cooperación en materia de defensa de largo plazo en el ámbito vecinal y sudamericano, el que, junto a las operaciones de paz, debería ser eje ordenador de la política de Defensa nacional. Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana, la ENSD

Veamos los hechos:

–       Parece evidente que para los estados con proyección regional e insertos en un contexto internacional que no solo no controlan sino que ni siquiera influyen, una “política internacional continental basada en la defensa de la soberanía, estimulada por el peligro de las intervenciones norteamericanas y también por la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos” es la mejor sino la única opción razonable y efectiva. Desde otra perspectiva: la amenaza de intervención norteamericana es cierta, pero se produce principalmente en su faceta política y no militar, salvo que las acciones nacionales de Chile constituyeran una amenaza seria para los EEUU, lo que casi todos los gobiernos nacionales se esforzaron por no provocar.

–       “La solución militar siempre estuvo presente entre las posibilidades de solución de los conflictos”. Solo los pacifistas mas ingenuos podrían no alegrarse que haya sido así. La historia nos muestra que durante el siglo XX, Perú, en los años 1975 y 1976, con el apoyo de la Unión Soviética planificó y se preparó seriamente para atacar a nuestro país. ¿por qué no lo hizo?, por dos razones: la disuasión militar chilena fue efectiva, no tanto por la cantidad de fuerzas militares sino por la firme voluntad del gobierno del general Pinochet que señaló a Perú que cualquier ganancia territorial sería efímera y que el castigo sería fuerte e inexorable. La segunda razón fue el elemento estabilizador de la política norteamericana que no permitiría un triunfo de un país sudamericano asociado a la URRS. En 1978 Argentina agudizó el conflicto que creó contra Chile hasta llegar a dar la orden de iniciar el ataque a nuestro país. ¿por qué retrocedió?, esta vez solo por la disuasión. El General Pinochet le comunicó formalmente al gobierno argentino que la guerra sería en toda la frontera, sin tiempo, hasta el último hombre y con toda la violencia y sangre que fuera necesaria. En 1982, Argentina atacó a Gran Bretaña, sin aviso ni declaración de guerra, esperando atacar a Chile luego de vencerla. Altos mandos militares argentinos viajaron a Chile a pedirle, sin el menor pudor, que no interviniera junto al agredido. En 1986 el gobierno de Cuba ingresó a nuestro territorio en forma clandestina, por vía marítima, un cuantioso arsenal de armas de guerra para llevar a cabo acciones armadas contra el gobierno de Chile. La agresión se planificó y efectuó en acuerdo con Guillermo Tellier, entonces jefe de la comisión militar del Partido Comunista. Chile no estaba en condiciones militares ni políticas de producir una represalia proporcional contra Cuba, pero desalentó nuevos intentos. La izquierda chilena no la contabiliza como agresión armada a Chile pero si lo haría si hubiera sido Chile quien hubiera hecho lo mismo contra Cuba. Sus cómplices chilenos devinieron en héroes.

–       En Chile, “el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva impulsó el Pacto Andino. Y el gobierno de Salvador Allende desplegó una amplia política latinoamericana, además del acercamiento a los países no alineados”. En la época de Frei los Pactos regionales estaban de moda, ninguno funcionó, todos fueron un fracaso a corto o mediano plazo, las razón principal fue que eran solo voluntarismo político sin ninguna base económica real. Respecto a la política exterior de Allende, es difícil encontrar a un gobernante mas frívolo y desconocedor de las realidades políticas internacionales. En plena Guerra Fría trató de cambiarse de bando buscando una asociación con la URRS, -rebajándose a designarla “hermano mayor”- en circunstancias que la URRS, -bastante mas inteligente- no mostró ninguna intención ni voluntad de ayudar a su auto designado protegido, abandonándolo sin ningún recato. La frivolidad de Allende alcanzó cotas no vistas al poner en riesgo al país siguiendo una preferencia ideológica que amenazaba la existencia misma de Chile. Para colmo se manifestaba molesto por los esfuerzos norteamericanos por abortar su revolución olvidando el comportamiento habitual de la URRS frente a los intentes libertarios de sus satélites, como pasó en Polonia, República Democrática Alemana, Hungría y Checoslovaquia. En este caso encontramos una cierta similitud con el entusiasmo del gobierno actual por incorporarse a Unasur, un grupo sin destino y ya en decadencia, y postergar a la Alianza del Pacífico. Este es el ejemplo mas claro e irresponsable de poner las preferencias ideológicas por encima del interés nacional.

–       “En los años 1990, se abrió una nueva etapa en la política exterior y en el plano de la defensa. Rasgos principales eran la idea de que las FF.AA. deben ser un instrumento estatal y no ideológico”. En realidad este proceso comenzó en 1973, cuando el intento de poner a las FFAA al servicio del proyecto revolucionario marxista de Allende, encabezado por el General Prats, fue detenido y abortado. Esta maniobra fue “una lección aprendida” para la adquisición de las FFAA venezolanas por parte de Chávez desde el comienzo de su revolución.

–       “En América Latina son muy pocos los conflictos internacionales y en cambio hay alto nivel de conflictos internos con participación de las FF.AA.”. Aquí hay un juego de palabras: ¿de que “conflictos hablamos?, de los que llegaron a la guerra o incluimos también a aquellos que fueron contenidos antes que esta estallara?. Respecto a los conflicto internos, parece de toda lógica que las FFAA de los respectivos países se vean envueltas en ellos, por eso una generalización de este tipo carece de valor, es solo retórica. Un breve e incompleto recuento de los “conflictos internacionales” ocurridos solo durante el siglo XX, ponen de relieve la importancia que ha jugado tanto la disuasión como la influencia –obviamente no desinteresada- de los EEUU. En 1942, Perú y Ecuador fueron a la guerra con graves perjuicios para el segundo de ellos. En 1980, el gobierno de Perú enfrento al grupo terrorista Sendero Luminoso. Fue un conflicto muy violento y prolongado. En este caso, la disuasión tampoco funcionó. En efecto, la banda terrorista no tuvo temor de enfrentar a las FFAA del Estado. En 1995, se produjo el conflicto en la Cordillera del Cóndor, con el triunfo parcial de Ecuador. Este caso destacan dos elementos significativos: a veces el mas débil ataca al mas fuerte y la disuasión que debería haber producido el militarmente mas fuerte no funcionó. Desde el año 2002 Chávez intentó legitimar a las FARC como combatientes regulares y legítimos, solicitó reiteradamente su exclusión de la lista de organizaciones terroristas y les dio apoyo dentro del territorio venezolano. El año 2008 Uribe acuso a Chávez de querer instaurar un gobierno de las FARC en Colombia. El 3 de marzo Hugo Chávez en medio de un discurso ordenó el traslado de 10 batallones a la frontera con Colombia en apoyo a las protestas de Ecuador por el castigo sufrido por la banda narcoguerrillera de las FARC, a manos de la FFAA de Colombia, en la persona de Raúl Reyes albergado en territorio ecuatoriano. Chávez reconoció su asociación con las FARC. Desde 2004, Chávez financió en Perú a la Coordinadora Continental Bolivariana, que agrupaba a las FARC y el MRTA y otros radicales de izquierda para la preparación de la acción armada contra el gobierno constitucional. La organización fue desarticulada por los organismos de inteligencia del gobierno del Perú y sus miembros acusados por sus nexos con organizaciones subversivas extranjeras y por recibir financiamiento foráneo para cometer atentados terroristas entre el 2007 y el 2008. Omitiré otras amenazas de acción armada Chavista a otros gobiernos, conspicuamente contra Guatemala, cuando no quisieron plegarse a su línea ideológica y política, ya que estimo que el punto ha sido probado: ha habido múltiples ocasiones de amenazas de acción armada entre países de la región, principalmente por el gobierno bolivariano de Venezuela, que no derivaron en guerra por las mismas razones. No se atrevió contra Colombia porque las FFAA bolivarianas de opereta hubieran sido derrotas por los aguerridos colombianos, además estos hubieran tenido el respaldo logístico norteamericano. La disuasión funcionó. No pudo con Perú porque sus organizadores fueron desenmascarados a tiempo y el gobierno peruano reaccionó diplomáticamente con claridad y fuerza. La respuesta fue firme. No se atrevió a instalar a Zelaya por la fuerza ya que EEUU lo hubiera desbaratado. Todo señala que la prisa de Robledo de dar por cerrados los intentos belicosos en la región es prematura y obedece mas a su ideología pacifista y chavista que a la lógica del interés nacional que es la que debería guiar la defensa nacional. Un ejemplo conmovedor de ingenuidad y el candor

Aquí podemos retomar una de las afirmaciones de Robledo: “Por lo tanto, la política de defensa es expresión del Estado y no de criterios partidistas o particulares”. Efectivamente, la política de defensa es expresión del Estado y de los intereses nacionales y no de criterios partidista o ideológicos como el esfuerzo patético de nuestro Mindef por unirse a cualquier precio al grupo de estados fallidos agrupados en Unasur.

Para finalizar, es importante considerar el planteamiento de Robledo respecto a que es necesaria “una propuesta renovada de política de cooperación en materia de defensa de largo plazo en el ámbito vecinal y sudamericano, el que, junto a las operaciones de paz, debería ser eje ordenador de la política de Defensa nacional. Así, mientras en la región el debate entre los miembros de UNASUR evoluciona aceleradamente y comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad como consecuencia de la larga paz sudamericana”.

Primero, de acuerdo a lo pactado para la creación del Consejo de Defensa Suramericano, la seguridad es un tema expresamente excluido del acuerdo. Segundo la primera función de la defensa es asegurar que el gobierno de Chile en todo momento y circunstancia pueda actuar con libertad de acción necesaria sin ser objeto de presiones, amenazas ni intervenciones en que las de carácter militar son fundamentalmente regionales y no son imaginarias, aunque se nos quiera hacer creer que cuando provienen de gobiernos de izquierda son buenas y desinteresadas. El eje ordenador de la política de defensa es el interés nacional, la seguridad y bienestar de los chilenos y el honor y dignidad de nuestro gobierno y nuestra nación y es grave que el Subsecretario de Defensa no esté al tanto de eso. Y si ello demanda dejar de participar en operaciones de paz y abandonar la cooperación regional, no hay duda que así deberá ser. Tercero, si no ha habido mas violencia armada en la región es o porque la disuasión militar a funcionado efectivamente acobardando a los aspirantes a agresores o que los efectos estabilizadores de los intereses norteamericanos en la región han actuado en beneficio de la paz.

La Patria Grande, chavista, antimperialista y sin disuasión, es un cóctel fatal para Chile que seguramente vendrá a alterar las estadísticas pacíficas del candoroso Subsecretario que para ese entonces se encontrará en un amable retiro gozando de la satisfacción del deber cumplido.

El Gobierno de Chile y la unidad latinoamericana

Evo Morales trata alternativamente a los chilenos y a sus autoridades de “hermanos” y luego de ladrones, bandidos, mentirosos y un amplio surtido de insultos. Correa también nos hermanea. Hasta Chávez nos trató de parientes mientras financiaba, -bajo cuerda-, a candidatos a cargos de alto nivel político en Chile, pagaba manifestaciones, financiaba el funcionamiento de grupos antisistema y hacía causa común con Bolivia contra Chile.

¿Por qué tanto amor hacia los que nos detestan?. Porque nuestro gobierno se muere de ganas de ser incluido entre los miembros de la Patria Grande.

La Patria Grande es un concepto creado por el argentino Manuel Ugarte en 1922 y reciclado por los bolivarianos. Hace referencia a los libertadores de la guerra de Independencia Hispanoamericana particularmente a Bolívar y a San Martín y a los fallidos intentos de unificar políticamente a las naciones que surgían. Ugarte reúne diversos discursos que promovían la unidad hispanoamericana, mientras simultáneamente sus autores conspiraban y guerreaban entre si.

Esta idea de unidad ha estado siempre presente en el imaginario hispano americano y ha cobrado particular vigencia en tres momentos históricos: durante e inmediatamente después de las guerras de la Independencia, como reacción al caos y la inseguridad reinante en la región después del colapso español y frente al creciente poderío de los EEUU. Fracasó.

Luego en el entre siglo del XIX al XX, en que la idea fue recogida por los intelectuales liberales de distinta intensidad y orientación, esta vez como reacción frente al desplome de los imperios europeos, la revolución industrial y el liderazgo global de los EEUU. Dio origen a “partidos populares” internacionales y a variadas asociaciones y cofradías políticas, que no avanzaron mas allá de la retórica. Se murió de inanición.

Ahora tenemos su resurrección por parte del Coronel Hugo Chávez de Venezuela. Esta vez el estímulo fue la incapacidad de muchos países de la región de incorporarse a la globalización, al reajuste del mapa mundial, al avance del libre comercio, al cambio cultural y de aprovechar en forma útil la transitoria bonanza económica derivada de los altos precios de las materias primas. Actualmente este intento se desploma dejando tras de si un conjunto de organizaciones burocráticas a medio construir como Unasur, Celac, Alba y otras agencias menores.

La idea o necesidad que ha estado presente en estos tres intentos es la misma: la conciencia de la incapacidad, inadecuación y falta de respuestas de las elites políticas frente a los desafíos del mundo exterior, que no saben ni se atreven a enfrentar. Esto lleva a algunos gobiernos a reaccionar con miedo y buscar refugio en una pretendida fortaleza dada por el número y la extensión territorial de otros gobiernos igualmente atemorizados e incapaces. Se resucitan los vínculos de diversa índole, -afectivos, culturales o históricos- para tratar de verse a si mismos sin las debilidades que los atenazan y disimulan y ocultan las profundas diferencias entre ellos. En vez de emprender el camino realista y trabajoso de ir construyendo colaboración e integración a paso lento y sólido, surgen las ideas sorprendentes, imaginativas, irreales y vocingleras que tanto gustan a la afición local y esconden la necesidad de trabajo duro, paciente, realista y de largo plazo, que las elites políticas locales abominan.

El ejemplo típico es Chávez que quiso hacer una revolución continental “express” y construir un Hispanoamérica cerrada, autoreferente y autárquica en unos pocos años, financiada por el alto precio del petróleo y dinamizada por su verborrea. Su ignorancia portentosa de la historia y de las realidades nacionales lo llevaron a creer que las condiciones económicas de su país se mantendrían para siempre y que sería presidente perpetuo de un país riquísimo aunque nadie trabajara y el dinero se robara y mal usara a destajo. Se le olvidó también que Brasil no es Hispanoamérica y que la unidad latinoamericana no le interesa para nada, ya que lo que pretende es la supremacía de Brasil sobre el resto, no de una asociación de los “hermanos latinoamericanos”; tampoco parece haberse enterado de la caída de los socialismos reales por ineficientes, corruptos y burocráticos y lo mas grave, despreció, al igual que Brasil, la existencia en Sudamérica de gobiernos capaces de intentar su incorporación al mundo moderno y asociarse entre ellos y con otros países fuera de la región para salir a competir, como lo está haciendo la Alianza del Pacífico.
La retórica típica que moviliza la actual fuga de la realidad es del tipo que declara un intelectual de izquierda argentino: «América simboliza el continente de la esperanza. Y esa esperanza debe encontrase en el actual proceso de integración regional que permitiría, a través del Mercosur, Unasur y CELAC, resurgir en dicha unión nuestra identidad de «Patria Grande». Para ello debemos plantarnos con coraje, deponer falsas y mediocres consignas chauvinistas, pero con una firme voluntad para afirmarnos desde una historia en común. Historia donde se destaca la visibilización del poder popular, reflejo fiel de las diversas fuerzas organizadas de nuestra comunidad, las cuales se reencuentran, en este tiempo, con el Gobierno y el Estado, planteando una conciencia del hacer con idealismo, pasión y fe”.

Creíamos que las elites políticas de Chile habían escapado de esta divagaciones, pero parece que nos encontramos ante una recaída que ensambla muy ajustadamente con su creciente descrédito.

Anexa a esta palabrería surge el pacifismo simplón y reductivo: El actual Subsecretario de Defensa, Marcos Robledo, el 17 de Octubre del 2012 en su crítica a la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa presentada por Allamand, destacaba que “En ambas versiones (de la ENSyD) se mantuvo la afirmación de que entre los principales riesgos y amenazas para la seguridad de Chile se encuentra una “crisis o ataque al territorio nacional”, una afirmación que había sido cuidadosamente evitada en los libros de la defensa, lo cuales habían optado por acentuar los avances hacia la cooperación y superación de los conflictos vecinales, esfuerzo muy debilitado en la ENSD”.

Gran solución estratégica!. No mencionar los peligros los hace desaparecer!.

Sin embargo, para el actual Subsecretario, “el principal defecto (de la ENSyD era): el configurar una identidad estratégica chilena en conflicto con su entorno y aislada de las dinámicas políticas y de defensa del ámbito sudamericano”.

Pongámosle nombre: aislada de las dinámicas políticas de Unasur, del chavismo y de la seguridad colectiva regional de signo antinorteamericano.

E insiste: “Mientras en el debate entre los miembros de UNASUR comienza a decantar la idea de la creación de una comunidad de seguridad, la ENSD avanza aisladamente en una dirección casi opuesta”.

Según el Subsecretario, estamos organizando una comunidad de seguridad.

En Julio del 2009, el Ministerio de Defensa de Chile, bajo la dirección de Michelle Bachelet, publicó un documento titulado “CDS, Crónica de su gestación”. En él, Gonzalo García Pino
 Presidente Pro Tempore del Grupo de Trabajo de Constitución del
Consejo de Defensa Suramericano en su párrafo tercero se explaya respecto a lo que él titula como “El Consenso en Torno a Temas Excluidos”:

“El Consejo de Defensa Suramericano se asienta sobre un conjunto
amplio de consensos positivos y sobre algunas exclusiones que le permitan hacer efectivo el despliegue de sus capacidades para ser un foro político de diálogo sobre cuestiones de defensa.
 En este sentido, tiene un conjunto de exclusiones, tales como, la definición
 de que se trata de un Consejo de Defensa y no de asuntos de seguridad. Asimismo, es un foro de encuentro político y no una alianza militar. Por lo mismo, es un espacio de diálogo que se construye a favor de un nuevo escenario y no va dirigido en contra de ningún país. Particularmente, no nace para oponerse a las políticas
 de defensa de Estados Unidos en la región.
Para nadie es un misterio que si el tono positivo se destaca para relevar las cuestiones de defensa, más bien debe resultar sombrío para explicar el alcance de la dimensión de seguridad interna en la región. América Latina es una de las zonas más inseguras del mundo y la ciudadanía refleja un creciente temor que afecta severamente las condiciones de vida de buena parte de Sudamérica, América Central y El Caribe. Esta dificultad ya alcanza a la propia gobernabilidad de los sistemas democráticos y complejiza las propias decisiones de los Estados en orden a resolver problemas de seguridad pública echando mano a las Fuerzas Armadas, particularmente en materia de lucha contra las drogas. Por lo mismo, resulta particularmente definidor que el Consejo de Defensa Sudamericano haya excluido de su conocimiento las cuestiones propias de la seguridad, no importando su denominación específica (seguridad pública, humana, ciudadana, orden público, etc.”).

De hecho esta importante definición ya fue sobrepasada. El Plan de Acción 2013 del CDS incluye, por ejemplo, la tarea 1.2 que asigna tareas de “Continuación de líneas de trabajo recogidas en tres informe previos: Seguridad, Seguridad Regional, Desafíos, factores de riesgo, amenazas y objetivos estratégicos. Y la tarea 1.3 que incluye la elaboración de una Matriz Regional de desafíos, factores de riesgo y amenaza a la seguridad y mas conspicuamente: dispone un Seminario Regional “Una visión compartida de la defensa y seguridad regional. En colaboración con la Casa Patria Grande”.

El Plan de Acción 2014, en el Área Prospectiva y Estrategia dispone un “Estudio Prospectivo Suramérica 2015”, que “tiene por objeto identificar, desde la perspectiva de la seguridad regional y la defensa, potenciales oportunidades, desafíos y eventuales riesgos o amenazas en la materia” y la “Conferencia “Defensa y Recursos Naturales”, desarrollada en Buenos Aires

Es evidente que los propósitos del Consejo de Defensa Suramericano han sido sobrepasado por la presión de los bolivarianos y la falta de voluntad o la complicidad de los demás socios, incluido Chile.

Que quede constancia que el país no ha sido informado de esta nueva interpretación de los objetivos del CDS y que el Ministerio de Defensa de Chile actúa a espaldas de la ciudadanía; que quede constancia asimismo de la incapacidad e indolencia de la oposición para exigir explicaciones y hacer cumplir los acuerdos firmados.

Si esta inclusión de la seguridad se hace efectiva, parece evidente que un gobierno democrático como el nuestro debería comenzar exigiendo investigar los nexos entre el narcotráfico y el gobierno boliviano y el incumplimiento -por parte de ese país- de los tratados libremente contraídos; los atropellos a la libertad de prensa en Ecuador y el abuso de los derechos humanos de los venezolanos por parte de Maduro.

Los gobiernos de Venezuela y Argentina se hunden víctimas de sus demasías y Bolivia avanza en sus ataques a Chile con el apoyo de nuestros hermanos latinoamericanos y todo hace prever la agudización de esta agresión por el asunto del Río Silala, ¿es que vamos continuar siendo cómplices de los bolivarianos para Unasur en su lucha contra los Derechos Humanos y Políticos de sus propios pueblos?. ¿Con que objeto continuamos potenciando una organización como el CDS creada como bocina para perifonear la propaganda chavista y como plataforma desde donde agredir a los países de la Alianza del Pacífico y en especial a Chile?.

La ideología y la inconsecuencia nos está cegando y llevando a una decadencia cada día mas profunda.