Medio Oriente: Demoliciones y sitios baldíos

Una parábola de la Sagrada Biblia señala que había una casa habitada por malos espíritus, perversos y corruptos; la gente los expulsó, limpió la casa y la dejó en perfectas condiciones, pero nadie la habitó y fue ocupada por otros espíritus malignos peores que los que estaban inicialmente, que se enseñorearon en ella. Esto enseña que no basta con expulsar el mal y dejar limpio el lugar, sino que es necesario instalar al bien (o a los buenos) para que lo ocupen y vivan ahí.

El año 2001, el gobierno de los EEUU culpó al gobierno de los talibanes de Afganistán de albergar y apoyar a grupo Al – Qaeda, liderado por Osama bin Laden, en la preparación y ejecución del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York. Invadió el país y formó y apoyó a grupos disidentes para expulsarlos del poder. Lo lograron, pero no pudieron establecer un gobierno estable en reemplazo. El 28 de Diciembre de 2014, EEUU dio por terminadas las operaciones y retiró sus tropas, dejando detras miles de muertos, la anarquía y la lucha interna que a poco andar restituyó a los talibanes al poder.

El 20 de marzo de 2003 EEUU invadió a Irak para derrocar al gobierno de Sadam Hussein. La guerra inicial fue corta y sangrienta y el ejército Iraquí fue derrotado y desbandado. Lo mismo sucedió con el Partido Bahat, organización política que sustentaba al gobierno laico de Irak, desde su nacimiento. Sin Sadam, sin el ejército y sin el partido Bahat, que tripulaba todas las instituciones nacionales, Irak cayó en la anarquía y el caos. Los esfuerzos de las fuerzas de ocupación por formar un gobierno democrático fueron un fracaso integral, la economía se desplomó. La lucha entre Sunitas y Shiitas no pudo ser controlada ni menos la llegada de diversos grupos terroristas que concurrieron desde todo el mundo musulmán a tratar de recoger algún pedazo de entre las ruinas de lo que había sido un estado laico y medianamente funcional, aunque lejos de los estándares democráticos de Occidente.

El 18 de diciembre de 2011, EEUU abandonó Irak dejando detrás de si la ruina y la anarquía encabezado ahora por Al – Qaeda e ISIS, luchando por el control del país. No hay dudas que el gobierno de Sadam Hussein no era democrático, pero no es clara la respuesta a la interrogante si la situación actual satisface mejor los intereses de la ciudadanía iraquí y los cánones democráticos occidentales.

A principios del año 2012 se inició la guerra de la “Oposición Siria”, para intentar el derrocamiento del gobierno de Bashar al Asad. La “Oposición Siria» fue armada y apoyada por los EEUU y algunos aliados tanto de Europa como de los países árabes que conformaron el “Ejército Libre Sirio” (ELS) al cual se sumó el año 2013, el Ejército Islámico (EI), formado por ISIS (Daesh) con base en las fuerzas instaladas en Irak que dio inicio a una lucha triangular entre el Ejército Regular de Siria, apoyada por Rusia; el ELS apoyado por los EEUU y el EI, de ISIS, que pudo poner en jaque a los otros dos.

Luego vino en giro de la estrategias de ISIS hacia el terrorismo internacional con los ataques en Mumbay, Líbano, Turquía, el derribo del avión Ruso y el atentado en París que comienza a cambiar el alineamiento político y militar de los distintos grupos acercando a Francia con Rusia y China a Siria y a la actitud prescindente de EEUU que no se decide entre «hacer la pérdida» y apoyar a los franceses, rusos y chinos o hacer como que nada ha cambiado.

¿Cómo se llegó a esto?. El origen lo sitúo en el debate neoconservador en los EEUU en los ´80, que sostuvo que la naturaleza del “régimen” que gobierna a un pueblo influye decisivamente en el comportamiento de las personas que viven bajo él y en su propio comportamiento internacional.

La conclusión lógica, puesta en práctica con energía desde el término de la guerra Fría, fue que EEUU debía “modelar” el mundo de manera que los regímenes cuyos valores y políticas no cumplían los estándares necesarios de democracia debían ser reemplazados por otros que así lo hicieran.

Esta política de “modelamiento” se aplicó con la estrategia de “regime change”, o cambio de régimen, el desplazamiento –por la fuerza de una intervención armada-, de un régimen de gobierno indeseable que incluía el cambio de elites políticas, militares y empresariales, reemplazo integral de la arquitectura institucional y la introducción de valores y políticas democráticas, con sus componentes de probidad, transparencia, accountability etc. –una profunda revolución impuesta desde el exterior-.

Este cambio integral al interior de esos países determinaría el cambio de su comportamiento exterior, contribuyendo al establecimiento de la “paz democrática”.

Esta política fue adoptada por los gobiernos norteamericanos de ambos partidos – Republicano (conservador) y Demócrata (liberal), cada cual por sus propios motivos: los “conservadores” quisieron exportar “la libertad” -en conjunto con sus intereses económicos- y los “liberales” intentaron “resolver los problemas del mundo” empleando la fuerza militar -en coalición para que no se notara tanto el colonialismo -.

Estas políticas fueron desarrolladas, difundidas y defendidas en todo el mundo por “centros de estudio”, escuelas de ciencia política y de políticas públicas, periódicos, ONGs y “actividades académicas”.

En los tres casos mencionados, el derribo del régimen en funciones fue rápido y relativamente fácil. La segunda fase, la construcción de la nueva institucionalidad democrática impuesta por las fuerzas de ocupación y dirigida por una nueva elite apoyada en valores y políticas compartidas por el pueblo, no pudo ser establecida, y la tercera, la retirada de las fuerzas de ocupación dejando atrás un país estable y democrático con un comportamiento interno e internacional responsable, ni siquiera se insinuó.

La estrategia de “regime change” no consideró en su justa medida el hecho de que los “regímenes” reflejan los valores y la cultura de las sociedades, las reglas no escritas que surgen de los parentescos, la experiencia histórica compartida, la religión, los regionalismos internos y otros elementos culturales, que también son parte del “régimen”.

Es muy distinto el resultado de la evolución de una sociedad a través de siglos de historia de progreso político, a la implantación forzada de la democracia en un lugar y momento dado.

Una sociedad que no conoce y no aprecia el valor de las instituciones políticas, que no conoció nunca ni siquiera una democracia formal o básica, en una condición de anarquía evolucionará con mucha mas facilidad hacia el caos y la violencia anárquica e indiscriminada que hacia una democracia a la occidental.

ISIS será derrotado, el problema es ¿qué vendrá después?. ¿Otra remodelación?, ¿dejar la casa vacía para que la ocupen espíritus aun mas perversos y malignos?.

 

 

 

 

 

 

 

Choquehuanca y la “Diplomacia de pueblos”

Choquehuanca, canciller de Bolivia, pese a sus impecables credenciales quechuas, marxistas y como chamán, fue puesto por Morales al margen de la primera línea del esfuerzo propagandístico en su pleito contra Chile y reducido a una función de segundo orden. Fue sobrepasado por Carlos Meza, de credenciales políticas discutibles desde el punto de vista chavista pero un intelectual hábil y de vistosa retórica política.

Concluida favorablemente para Bolivia la primera parte del pleito, en que Chile cuestionó la competencia de la Corte Internacional de Justicia para conocer el caso, en consideración a que se trataba de un reclamo ya zanjado por un tratado entre ambos países, Bolivia entera se autofelicitó por el triunfo logrado. Meza alcanzó la cima de la gloria, pero se sobrepasó poniendo en duda lo democrático del intento de re-re-re-elección de Morales como próximo presidente de Bolivia. Meza fue defenestrado y sumergido en el silencio en que los gobiernos marxistas hunden a los disidentes.

Otro de los ex Presidentes, «Tuto» Quiroga, reaccionó mal a la burla de Evo Morales que en un acto público se despachó: “Después de que un ex presidente (Carlos Mesa, portavoz internacional de la demanda marítima) dijo: no acepto la repostulación de Evo, compañeros me llaman y me dicen: ‘¿Con qué gente te metes? Ahí están tus aliados, ahí están tus invitados’. Decirles que tal vez internamente no necesitamos de ex presidentes, pero fuera de Bolivia necesitamos demostrar unidad con el tema del mar” … y Quiroga también pasó a segundo plano.

Para los «institucionales» una cosa era apoyar una causa nacional y otra muy distinta ser funcional a los afanes de presidencia eterna del dúo chavista Morales – García.

Meza y Quiroga salieron de la escena. Los reemplazó Maricela Paco, una funcionaria devota del chavismo pero iletrada. Dijo un par de desatinos y tuvieron que sacarla.

Agotadas las opciones, desempolvaron al pobre Choquehuanca y lo pusieron de vuelta como líder de la campaña anti chilena. Carece de las herramientas y recursos intelectuales para reemplazar a Meza. Además está a cargo de una causa perdida. Nunca, nadie, podrá obligar a Chile a entregarle territorio soberano a Bolivia.

Ayer acaba de concluir su opaca visita a Chile en que desde su condición de chamán arengó sobre la Vida Buena, la Pachamama, la existencia de «derechos cósmicos» ancestrales y otras figuras de la espiritualidad altiplánica. La cantidad de interesados en ese tipo de devociones, previsiblemente, no fue muy grande, – ni Teillier ni la Vallejos, ni Navarro, ni Meo se dejaron ver- pero debemos reconocer que marcó un antes y un después para las almas de un público pequeño pero hasta ayer firmemente marxista y ateo.

Sus amigos locales están luchando por sus vidas: el Partido Comunista perdió a Gajardo y ahora trata de salvar a Bárbara Figueroa. Está atrapado en la contradicción de tratar de ser un partido revolucionario y disfrutar de una “dieta” en un gobierno burgués.

Dada la distancia existente entre la lógica boliviana y la nuestra no es fácil imaginar cuál era el propósito de su incursión en Chile. El Ministro Muñoz cree que fue un intento por proyectar una imagen de división nacional ante el pleito con su país. Puede ser, aunque personalmente creo que fue su “lanzamiento” como portavoz del gobierno boliviano, lo que contrasta con su pretensión de haber venido en una “diplomacia de pueblos” y no en su condición de Canciller.

La figura de la “diplomacia de pueblos” es antigua. De la Guerra Fría. Fue un invento de algunos gobiernos para producir un efecto propagandístico que disimulara su aislamiento político.

La maniobras era así: Una gobierno paria, Cuba por ejemplo, no tenía relaciones con los países de la región lo que le cerraba espacios para difundir sus posiciones políticas y su ideología. En reemplazo, sus pares locales, en Chile -también por ejemplo-, poco numerosos y con poco alcance social, organizaban una actividad “académica”, actos culturales “populares”, conferencias de prensa con los «medios amigos» y un pequeño disturbio público que les diera alguna “prensa”. Los cubanos podían mostrar a su público nacional que eran recibidos, que tenían aliados y amigos y que eran actores reconocidos. Los locales conseguían prensa, hacían como que representaban a un segmento social y político significativo y levantaban su imagen en el exterior. Todos ganaban. Muchas veces algunos incautos o peor, muchos oportunistas que fungían de “compañeros de ruta” engrosaban el público y magnificaban el impacto noticioso.

Esta técnica solía ser mas o menos tolerada en los países democráticos, pero rechazada por completo en los países con gobiernos totalitarios. La condición sine que non era la ficción de que se trataba de actividades políticas “ciudadanas”, “sociales” y no gubernamentales.

El chavismo, excesivo en todo, transformó esto en una actividad paralela a la diplomacia oficial. En eventos políticos internacionales, los representantes chavistas, locales e invitados, organizaron actividades paralelas que pretendían no ser parte de la convocatoria oficial pero que en realidad eran las que realmente promovían y apoyaban. Un ejemplo típico fue la encerrona que los Kirchner le hicieron a George Bush en Buenos Aires o la manifestación organizada por el Partido Comunista en el que vocearon a coro «Mar para Bolivia», al margen de la actividad oficial del gobierno de Chile del cual formaban parte, que trataba de contener esa demanda.

Ahora el bueno de Choquehuanca, Canciller de Bolivia, viene a Chile “como particular”, hace política contra los intereses nacionales representados por el gobierno libremente elegido por los chilenos, desconociendo su representatividad y su legitimidad y pretende haber venido a dialogar “con el pueblo” ya que como sus autoridades no lo representan adecuada y fielmente, él viene a hablar directamente con ellos.

El problema es que Choquehuanca no deja de ser el Canciller de Bolivia, y lo que tenemos no es una “diplomacia de pueblos” sino una de “el Estado Boliviano con el pueblo de Chile”, directamente, sin la participación de nuestro gobierno.

Si esto no es un insulto no se que lo será. No me cabe duda que ya es hora de ponerse serios. La cultura quechua puede permitirse esta y otras licencias; la Pachamama y sus directivas puede ser muy consideradas en el altiplano, pero eso es válido solo en Bolivia; en Chile tenemos otros usos y costumbres.

Choquehuanca, no vengas mas hasta que aprendas a respetar al Gobierno de Chile.

El embajador peruano también podría extraer una o dos lecciones de lo mismo….

Macri: Una nueva experiencia para Chile

Las señales parecen indicar que el nuevo presidente de argentina será Mauricio Macri. En los últimos años y especialmente durante la campaña que recién termina, pude leer muchas de sus intervenciones y propuestas. Debo ser honesto, me parecieron tan razonables que estaba seguro que nunca sería elegido. En realidad la experiencia muestra que en Argentina solo los candidatos exóticos, que llegan haciendo equilibrios en la delgada línea roja entre la decencia y el delito parecían tener posibilidades de alcanzar la primera magistratura. Después de Alfonsín todo parecía confirmar una tendencia que había llegado a consolidarse casi como una cultura.

Estoy consciente que aun puede rehabilitarse el gusto transandino por los personajes pintorescos, pero creo que a estas alturas podemos permitirnos una licencia: soñar con país vecino con un gobierno razonable, serio, formal, predecible.

Ya acostumbrados a los desplantes, los malos modales, la impuntualidad cuando no la simple grosería de llegar un par de horas atrasados, usuales en el matrimonio Kirchner; al incumplimiento de los acuerdos, los compromisos y las declaraciones; a la inmersión del gobierno de un país grande e importante como Argentina en las verborreas, conductas totalitarias y las insultaderas bolivarianas, será toda una experiencia volver a tratar con un grupo de personas serias y respetables que, es de esperar, comience por extraditar al terrorista que asesinó al Senador Jaime Guzmán que no solo encuentra asilo sino seguridad económica en el estado argentino. Esta es una afrenta innecesaria e insostenible por parte de un gobierno amistoso y decente.

Es evidente que a Macri le faltan dos grandes desafíos por vencer: primero, neutralizar la costumbre tan peronista de impedir el ejercicio del gobierno por alguien que no suscriba el populismo y la demagogia de su cultura y segundo, rescatar a Argentina de las profundidades de la demolición institucional a que fue sometida deliberada y sistemáticamente desde hace ya años.

La llegada de Macri al poder podría señalar el fin de organizaciones tan retrogradas como el Foro de Sao Paulo, Unasur, Alba y otras que solo han servido para ocultar, bajo el disfraz del antimperialismo, los atropellos totalitarios del Chavismo y el Lulismo, y abre la posibilidad de unir a Sudamérica para jugar un rol relevante participando protagonicamente en la conformación del nuevo orden mundial en torno a Océano Pacífico, donde hay espacio para todos los países de la región, y sobra.

La Alianza del Pacífico no es la alianza excluyente de los países que están en el Pacífico, sino la asociación incluyente de todos aquellos que quieren comerciar, participar y mantener la paz y la cooperación mundial desde en el Pacífico.

Con el cambio que se puede prever en Argentina podríamos estar dando inicio al ingreso de Latinoamérica al siglo XXI.

Estado de la situación con Perú y Bolivia al 22 de Octubre

Nuestras relaciones internacionales vecinales continúan como de costumbre, pobres, enredadas y de bajo nivel: temas secundarios y enfocados en el pasado; mezclando política con economía y derecho haciendo como que cada ámbito corre por su propio carril; y de bajo nivel de relaciones humanas, con insultos, descalificaciones nacionales y personales, mentiras y la curiosa combinación andina de autovictimización ofensiva.

Una breve revista nos muestra que la situación sigue desarrollándose en las líneas tradicionales:

Perú: según la aguda observación del profesor Fernando Wilson, los gobiernos de Perú sufren y temen cuando no tienen la iniciativa o pierden el control de sus relaciones con Chile. Necesitan disponer siempre de un conflicto activo que se va renovando según sea necesario, así, pueden manejar la relación bilateral agudizando o relajando la crisis. Evidentemente las situaciones reales son mas complejas, pero ese es el trasfondo. La existencia de un conflicto permanente y latente con Chile es lo que da flexibilidad e iniciativa a su política exterior, lo que realza su protagonismo y destaca su autonomía y… es gratis y satisfactorio para su autoestima.

A los “espías” y a su incumplimiento del Fallo en su parte de las modificaciones constitucionales que deben hacer a su declaración de mar territorial, viene a sumarse ahora un nuevo foco de tensión que están creando en su frontera terrestre con Chile mediante el desconocimiento de su origen en el Hito Nº 1, tal y como lo establece el tratado de 1929 y como lo confirmó recientemente el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

El resultado final de la demanda peruana contra Chile es notable: los diplomáticos y políticos peruanos creadores del pleito y la demanda cayeron en el silencio y ya no son honrados como los grandes diplomáticos del siglo XXI; poco a poco Torre Tagle está asumiendo que la amenaza potencial de agudizar el tema del límite marítimo con Chile era mas eficaz como herramienta extorsiva que un fallo judicial a medias favorable. No consiguieron la “bisectriz” que habría cerrado la amenaza de un arreglo marítimo directo entre Chile y Bolivia y Chile quedó libre para disponer de su territorio marítimo frente a Arica a su gusto y gana sin tener que escuchar las quejas peruanas. En breve, recuperamos el control de la situación y ellos la perdieron.

La “controversia” actual entre si el limite comienza en el Hito Nº1 o en el “Punto Concordia” es un intento, a escala reducida, de contar con una nueva herramienta de creación y manejo de crisis con nuestro país.

Personalmente creo que este nuevo foco de conflicto, si deriva en que Perú tenga que enfrentar a Chile y Bolivia juntos, de cara a un posible –y lejano- arreglo, seguramente sin soberanía, pero posiblemente con algún grado de control administrativo territorial terrestre, podría resultar mucho mas perjudicial que útil para ellos.

Creo que la ocupación policial y aduanera por parte de nuestro país del territorio que Perú quiere disputarnos, podría prevenir eventuales situación complicadas en el futuro sea mediante el montaje de “ocupaciones populares” o marchas de “reservistas” truchos peruanos y además contribuiría al control de la inmigración ilegal que ocurre a través de ese sector de la frontera. Un incidente de este tipo sería el resultado de un gobierno peruano impopular y terminal; de una crisis política que no encuentra solución y de la necesidad de “actuar” para salir de la parálisis diplomática en que se encuentran.

Bolivia: Hasta fines del año 2010, las posibilidades de Bolivia para avanzar en la ampliación de sus condiciones de acceso al mar eran excelentes.

El chavismo estaba en su punto alto de influencia y poder. Venezuela con su presidente, insultador profesional y estentóreo, forrado en el dinero del buen precio del petróleo y de los préstamos chinos, estaba en condiciones de financiar campañas de apoyo o difamación a nivel continental; era capaz de agredir verbalmente a cualquiera desde cualquier podio y de proclamar las mas estrambóticas teorías políticas, geopolíticas y económicas que eran escuchadas con reverencia por los gobiernos de izquierda de la región. Chávez, con Brasil y Ecuador, en la retaguardia, apoyaban con fuerza a Morales.

En Chile, el Partido Comunista y algún congresista agradecido de los recursos financieros proporcionados por Evo organizaban mítines de apoyo a Morales y gritaban “Mar para Bolivia” hasta sacar lágrimas al caudillo altiplánico. Nuestro gobierno permitía a Evo hacer, impúdicamente, propaganda a los intereses bolivianos en nuestro propio territorio.

El gobierno de Chile, por su parte, negoció –secretamente- con Morales un arreglo sin soberanía que era sin duda el mejor camino que podría, eventualmente, haber llevado a Bolivia, en un plazo mediato, a una mucho mejor condición de acceso al mar.

Evo no accedió a la negociación si no incluía soberanía de inmediato y no cumplía una serie de requisitos que eran inaceptables para Chile. Vino el cambio de gobierno y la nueva administración chilena  consideró que la oferta del gobierno saliente era excesiva. Morales pateó el tablero y demandó a Chile en la CIJ de La Haya.

Morales, con habilidad, convocó a los ex presidentes de su país en apoyo esta causa nacional y consiguió armar un movimiento amplio cuya solidez ya comienza a mostrar grietas.

En efecto, se pueden apreciar dos aproximaciones muy distintas: Primero está el grupo que podríamos denominar “institucional”, liderado por Eduardo Rodriguez Veltzé y al ex presidente Carlos Meza. Este grupo muestra un interés nacional de largo plazo que se hace cargo de la magnitud de lo que están pidiendo  a Chile y han tomado nota de la forma desastrosa en que Morales dilapidó el capital de buena voluntad existente en Chile hasta antes de su demanda unilateral. Están consciente que ni la CIJ ni el Papa ni nadie podrá obligar a Chile a ceder un pedazo de su territorio contra su voluntad y que esa voluntad se endurecerá mas mientras mas duras sean las acusaciones infundadas, las calumnias y los insultos que nos propinen. De la misma manera saben que el interés que su causa podría suscitar en otros países es episódica y muy breve y que Chile tiene muchos mas recursos de todo tipo para neutralizarlos.

Desde el interior de la política boliviana, también surgen tensiones: Morales en un acto publico realizado en el poblado de Entre Ríos, Cochabamba afirmaba recientemente: “Después de que un ex presidente (Carlos Mesa, portavoz internacional de la demanda marítima) dijo: no acepto la repostulación de Evo, compañeros me llaman y me dicen: ‘¿Con qué gente te metes? Ahí están tus aliados, ahí están tus invitados’. Decirles que tal vez internamente no necesitamos de ex presidentes, pero fuera de Bolivia necesitamos demostrar unidad con el tema del mar”. Para los «institucionales» una cosa es apoyar una causa nacional y otra muy distinta ser funcional a los afanes de presidencia eterna del dúo Morales – García.

Por el otro lado están «los revolucionarios»  Morales y García Linera, sirvientes de una ideología obsoleta, embarcados en el Foro de Sao Paulo, -un zombi de la pos Guerra Fría en proceso de reenterramiento-, tratando de promover esa irrealidad tan del gusto andino y latinoamericano. Representantes de un marxismo primario y un estilo sesentero de hacer política. Un verdadero anacronismo.

Las declaraciones de García Linera, exponiendo su visión de la integración regional al término de su visita a Brasil, resultarían conmovedoras si no provinieran de un Vicepresidente de un país. Morales por su parte, se declara escandalizado porque las carreteras en Chile son concesionadas y cree que lo que no es del estado deja de ser soberano. Sin duda el primero es un gran teórico del marxismo, pero como transportista es un desastre, y el segundo está levitando en la dimensión desconocida. Aunque en su descargo hay que decir que el marxismo y la eficiencia económica nunca han sido copulativos.

En realidad el realismo ni la eficiencia son aspectos relevantes para la ideología de la izquierda latinoamericana; el poder, su conquista y conservación sí lo son. Es por eso que las acciones de Morales contra Chile solo pueden ser entendidas cabalmente en este contexto.

Los objetivos de Morales, desde su deserción de las conversaciones con Chile -el año 2011- hasta hoy y lo que se puede proyectar hacia el futuro, están dominados por su necesidad de ser reelegido una y otra vez y de mantenerse al mando de Bolivia “hasta la liberación definitiva”.

En su concepto de mundo, mientras eso sea así, los errores que cometa no importan ya que si sigue en el poder, podrá corregirlos o se convertirán en irrelevantes. La ruina económica tampoco es significativa, es solo el precio de la revolución y de que Bolivia pueda continuar contando con su liderazgo. Es por eso que la crisis económica que comienza a atenazar a Bolivia ni siquiera es reconocida como tal, no está entre los supuestos revolucionarios, así es que no puede suceder.

La crisis creada contra Chile es una carrera entre las ilusiones de Evo y las realidades políticas y económicas de la situación mundial y regional.

Asi las cosas, el factor tiempo es fundamental y derivado de ello, la continuación de las negociaciones bilaterales en La Haya y solo ahí. Es clave para nuestro éxito la negativa total y completa a negociar nada en secreto o bajo la mesa y sobre todo esclarecer urbi et orbe que Chile no será obligado a ceder su territorio soberano bajo presión de nadie, nunca.

En muchos años mas, cuando Bolivia haya asimilado las realidades de la vida, tal vez sea posible reiniciar lo que Morales destruyó y dilapidó tan liviana, alegre e inútilmente.

El gazapo de Kerry

Vivimos en el campo y tenemos una perrita fox terrier, Coca. Es chiquitita, pero cazadora y brava. Tiene su canil y ahí recibe su comida, mayormente pellets que complementa con lo que caza y lo que “pesca”.

Sabe que si se para en la puerta de la cocina tipo 14:30 puede pescar alguna sobra y así sucede de vez en cuando.

Coca es agradecida, cada cierto tiempo nos deja algo de lo que caza en la puerta de la cocina.

Hace unos días nos dejó un gazapo, chico, flaco, un montón de pelos, ya bastante mordisqueado. Fue su retribución.

Igual que Kerry.

Llegó de visita a Chile y trajo un pen drive que dejó en la puerta de la Nueva Mayoría. El aparato traía basura, el mismo recocido revuelto, reciclado y ordenado de otra manera. Traía “información fresca” del asesinato de Letelier en Washington. Como el general Contreras ya murió, no tenía mucho sentido seguir dándole, ahora los tiros apuntaban de nuevo al Presidente Pinochet.

Me di la tarea de leer lo que se publicó de los dichosos papeles. Una lata, el mismo estofado rancio. Los informes del Super Agente 86 para Control. En realidad un regalo tan modesto como el de la Coca, solo que Kerry podía haber ofrecido algo mas contundente, recursos no le faltan. Apoyo explícito a Chile cuando está bajo ataque del chavismo, por ejemplo.

Es pintoresca la reacción de los ultrones de la izquierda que viven en Chile: cuando la CIA basurea a sus próceres estamos ante la agresión de una instrumento oscuro y macabro del imperialismo norteamericano, una organización epítome de la falsedad, la intriga y la mala fe. Los Sith del Imperio del Mal.

Cuando entrega informes fuleros y pencas sobre “los milicos”, se transforman en los Jedis de la justicia y la verdad.

Travestismo siquiátrico del 10% de desconformados mentales –tarugos redondos en agujeros cuadrados- que existen en toda sociedad.

La “noticia”, una vulgar metida de “la boca del pájaro en la córnea del público”, no duró ni dos días. Solo lo suficiente para que la familia del activista muerto anunciara una nueva –otra mas- demanda para obtener mas dinero para pasar la pena.

El hijo, de triste memoria para los que tenemos buena memoria, olvidado ya de sus maniobras con las plantas de revisión técnica de vehículos y de la escuela para conductores con que se dio comienzo a la temporada de caza de los políticos para mejorar sus siempre insuficientes remuneraciones, se lanzó a sacarle brillo al gazapo de Kerry.

No le fue bien, pero volverá, el mundo mediático de la izquierda está lleno de gazapos.

NO HAY INTERLOCUTOR RACIONAL EN BOLIVA

En las dos entrevista televisivas que dio Carlos Meza en Chile se repitieron sus ya conocidos argumentos, pero adelantó poco respecto a que es lo que quiere Bolivia.

Según Meza, ya se cumplió la Etapa 1, que era conseguir que la Corte Internacional de Justicia se declara competente para conocer su demanda y el triunfo boliviano habría sido completo y total. La “demanda” no fue alterada.

Es cierto, la demanda es la misma, lo que cambió es la competencia que se auto atribuye la Corte, que excluyó la de pronunciarse respecto al epílogo de la negociación, es decir dejando abierto el que Chile negocie sobre lo que quiere Bolivia o que ponga sobre la mesa otras alternativas para resolver o no sus aspiraciones. Como si esto fuera poco, nadie en Bolivia se ha pronunciado sobre que significa “acceso soberano al mar” para los diversos grupos de interés en ese país. Esto, de por si relevante, está acompañado de otra interrogante: ¿qué es lo que quieren los bolivianos?.

Lo que quiere Evo está mas o menos claro, lo dijo el año 2009: según declaración del ex Ministro Bitar, la petición de Morales no era modesta, sus exigencias incluían: soberanía irrestricta; una extensión de costa amplia de entre 10 y 30 kilómetros de frente “de (un) tamaño que pueda verse en un mapa de esos que se utilizan en las escuelas; apto para construir una ciudad, un aeropuerto y sus carreteras, varios puertos; una playa para tomar sol y hacer negocios”, como inocentemente expresó uno de los negociadores bolivianos.

En Bolivia hay opiniones para todo, el periódico El Día, de Santa Cruz, bajo el título de ¿A quién beneficia el mar?, se explayaba: “El mundo sobrio olvida reclamos territoriales, tal vez justos, en aras de una coyuntura nueva, diferente, globalizada, donde los nacionalismos vienen a ser un énfasis retrógrado. No imaginamos a México pidiendo a Texas”.

“Pareciera que no se pide mucho, un pasadizo soberano para en su extremo, en la costa, levantar barracones y muelles cuyo único destino será, siendo realistas, el de trampolín para el tráfico de cocaína. Ya se intentó en oriente con la vergüenza del Tipnis. Allí se olvidó a la Pachamama, se le quitó la identidad de ser vivo a la Madre Tierra porque los insignes cocaleros deseaban (y lo están haciendo) expandirse para fortificar su imperio. Bien se denominó a ese proyecto “la rodovía de la cocaína”.

Esto es relevante, pero es solo la punta de un iceberg que entrampa a los bolivianos. Los “reivindicacionistas” piden un espacio en territorios que durante unos años formaron parte de Bolivia; los “practicistas” prefieren Arica. Incidentalmente, Evo Morales liderando a los “reivindicacionistas”, dirigió la oposición a las intenciones de negociación del gobierno boliviano en 1998, lo que fue decisivo para catapultarlo al poder el año 2002. Hoy Evo es un entusiasta de Arica y da a entender que todos los bolivianos están detrás suyo.

Es dificil imaginar lo que resultaría si Chile se negara a hablar sobre Arica y estuviera dispuesto a conversar sobre algo en Antofagasta, en el área desértica al norte de esa ciudad. En este asunto Meza se transformó en un entusiasta defensor de la integridad territorial de Chile y expresa elocuentemente y donde quieran oirlo su comprensión respecto a que sería inaceptable pedir a Chile un enclave que “cortara el país en dos”, lo que deja a Arica como opción única. Tanta consideración conmueve.

El asunto de la soberanía merece ser destacado. En las tratativas entre Evo y Bachelet el año 2009, la ficción chilena era que se trataba de un “préstamo” de territorio sin cesión de soberanía, sin embargo la parte boliviana no lo veía de ese modo. Según el entonces Vice Canciller Hugo Fernández, “Nosotros dejamos en claro a Chile que si bien no íbamos a discutir el problema de la soberanía en el principio (de la negociación), si lo íbamos a hacer al final. Hay una norma en diplomacia: nada está acordado, si todo no está acordado”. Parece evidente que la idea era amarrar con un acuerdo parcial a Chile y luego extorsionarlo en base a “lo acordado”, algo asi como los “derechos expectaticios” pero en una negociación.

Cuando Bolivia “negocia” se puede esperar cualquier cosa: el año 2006 bajo las administraciones de Bachelet yMorales se inició una “negociación” con una “agenda de 13 puntos”. Las cosas marcharon decentemente bien hasta que los negociadores llegaron a una proposición de solución del conflicto por las aguas del rio Silala. El gobierno boliviano apremiado por los “reivindicacionistas” rechazó la propuesta sin apelación y no se volvió a tocar el tema. Ese tema no se tocó mas, los demás –que convenían a Bolivia- se continuaron tocando ad nauseam.

En el contexto actual, al día siguiente de la publicación del fallo de la CIJ, el presidente Morales dio por iniciada la Etapa 2 de su estrategia: las negociaciones con Chile.

Informó a Chile y al mundo que él hablaría con Bachelet para iniciar de inmediato las negociaciones que quería: nuestro Canciller le contestó que no gracias, que no habría negociaciones directas sino que se continuaría el proceso en la CIJ, hasta su término; Evo replicó que el Canciller de Chile no era nadie para decir nada; Bachelet le trasmitió que no se reuniría con él. Morales, incansable, en compañía de su embajador ante las Naciones Unidas, emboscaron a la Presidente Bachelet en un pasillo, su ayudante los fotografió y subió luego la foto a la red, bajo el título de “jefes de Estado de Bolivia y Chile negociando”, mintiendo descaradamente.

Como si fuera poco, ahora nos enteramos que Morales además se entrevistó con autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), “para que hagan un estudio para establecer beneficios si con Chile se acuerda una salida soberana al mar”.

La información fue dada por Evo Morales en persona y publicada en la prensa bolivana.

La transcribo textualmente, ya que no domino el idioma que habla Morales y podría malinterpretarla: «Nuestro interés  quiero que sepa ella (la Presidenta chilena), cómo juntos trabajar más bien como gobiernos y acordar que ambos países ganemos, es posible compartir algunos temas, ya hemos lanzado y de aceptación, he aprovechado las Naciones Unidas para conversar con el presidente del BID, CEPAL y CAF, para que tal vez ellos pudieran hacer un estudio”, dijo  Morales en entrevista con el canal estatal Bolivia TV, que se transmitió desde la casa en la que nació el Mandatario,  ubicada en  la población de Isallavi, Oruro.

Y se explayó en el tema económico: «Si hay que resolver el tema del mar con soberanía, si es por razones económicas, estamos de acuerdo con tema de soberanía”. «No sé si (Piñera) ha metido la pata, entiendo es un empresario, entiendo que tiene que pensar primero del sector gamonal, oligarquía chilena, no entiendo, se le ha ido”, dijo .

Sea como sea, el hombre sigue trasmitiendo. Ahora parece haber despachado a Carlos Meza que se estaba poniendo pesadito con eso de no apoyar su reelección hasta el año 2025 y lo habría reemplazado por una señora que hizo su debut insultando a Chile, el pais que debería acceder a sus peticiones, esta vez con poco brillo. En realidad es dificil superar el estilo aristocrático de Meza y su vocabulario sofisticado. Del pobre Choquehuanca ni un alma, quedó olvidado en la polvareda del frenesí revolucionario y negociador de Evo.

Cuando Morales haya mareado lo suficiente a nuestro gobierno, engañado a nuestra opinión pública, azuzado el Partido Comunista ¿chileno? y al Foro de Sao Paulo, metido al Papa y a cuanto despistado ande suelto por ahí y cacareado en su media lengua sus agravios y complejos contra Chile, vendrá la Etapa 3: armar una tinglado mediático desde donde distorsionar lo conversado con Chile, mentir y enredar para que nuestro gobierno parezca estar avalando su maniobra para forzar a Perú a aceptar la materialización de sus aspiraciones en la frontera entre ese país y Chile.

Y así van las cosas.

Es curioso lo que ha pasado con Perú. Inventó un pleito con Chile; desconoció los acuerdos firmados para el establecimiento de límites que fueron respetados por mas de medio siglo; resultó beneficiado con la justicia “asistencial” con que la Corte Internacional de Justicia ahora premia a Bolivia y salió con “algo”: el “triángulo exterior”. Se felicitaron y celebraron (aunque aun no cumplen con el tratado) y ahora se enfrentan a la posibilidad cierta, -si es que Morales tiene éxito en hipnotizar y marear a los negociadores chilenos-, de tener que enfrentar a Chile y Bolivia, asociados, desconociendo el tratado de 1929, y pidiendo a la CIJ que se haga justicia «reparatoria» a Bolivia, que fuerce a Perú a aceptar la transferencia de un corredor de la Línea de la Concordia con soberanía para Bolivia y de un tramo de costa soberana chilena para ese país. Pintoresco. Atrapados en su propia red. ¿A quién le irán a reclamar?, ¿qué argumentos irán a encontrar después de haber desmantelado el sistema existente?.

En el pasado Chile tampoco fue modelo de transparencia y claridad en sus tratos vecinales.

Sigue el festival.

Nuestro interlocutor boliviano reclama legitimidad, buena fe y democracia mientras fabrica una Constitución a la medida de sus reelecciones y sostiene que el colmo de lo democrático es que todo pertenezca y sea administrado por el Estado, como en Corea del Norte.

Creo que no hay salida ni fácil ni rápida de este embrollo, durante mucho tiempo ha habido ficciones, opacidades y soluciones de parche sin perspectiva histórica ni visión de largo plazo. Hoy parece obvio que no estamos ante un problema jurídico sino político. No se ve otra opción que sincerar la situación con Perú y juntos buscar una alternativa que reconstruya el espíritu del tratado de 1929 y, una vez que en Bolivia haya gobernantes modernos y racionales que entiendan de que se trata y como funcional el mundo actual, establecer un nuevo esquema de cooperación económica y buena vecindad que permita a Bolivia participar en la Alianza del Pacífico.

Otra alternativa sería patear el tablero, que cada cual busque su ventaja inmediata sin pensar en el largo plazo y que salga cualquier engendro.

Diría que, excepto Morales, ya estamos en condiciones de actuar racionalmente.

Informalidad en la Política Exterior

Desde el mismo momento en que se dio lectura al fallo de la Corte Internacional de Justicia anunciando el rechazo a nuestra solicitud de inhabilidad, el gobierno de Chile, su Canciller, sus representantes en la Corte y posteriormente la misma Presidente de la República comunicaron en forma clara y aparentemente definitiva, su rechazo a toda forma de negociación directa con Bolivia, y la decisión de continuar el proceso judicial en La Haya hasta su completo término

Morales por su parte no aceptó esta negativa y se permitió distinguir entre el Canciller, a quien no atribuyó la autoridad necesaria para representar al Gobierno de Chile y la “hermana Presidente de Chile”, y declaró que buscaría la oportunidad de conversar directamente con ella para revertir la postura anunciada por el Ministro Muñoz.

Grande fue la sorpresa general cuando el embajador de Bolivia en la ONU fotografió y subió a la red una foto de Evo “negociando” con Bachelet, tomada  en un “encuentro de pasillo” entre ambos mandatarios y las posteriores declaraciones de Morales señalando que en ese encuentro encontró “cierta receptividad” de la Presidente al inicio de conversaciones directas.

El cargo presidencial tiene la dignidad y formalidad que corresponde a la mas alta autoridad nacional y a la representación integral, a través suyo, de la República. Merece respecto y tiene la obligación de exigirlo.

La personalidad afectuosa y cercana de la Presidente fue traicionada por Morales y su embajador, que la asaltó en un pasillo, le hizo una emboscada, la fotografió y proyectó una imagen mediática y un mensaje, falso pero de alto impacto que contradecía la política que ella misma y el Canciller acaban de establecer. Cabe hacerse algunas preguntas: ¿cómo es que la presidente puede ser abordada de esa manera?, ¿es que circula sola por cualquier parte expuesta a ese u otros atropellos?, ¿dónde están los miembros de la Cancillería que deberían protegerla de estos bochornos?.

Esta no es la primera vez que la cercanía en su trato con presidentes “amigos” la pone en un mal pié. Castro se dio el gusto de sacarla en la mitad de una ceremonia que ella presidía, para salir de apuro a reunirse con él en una hora y lugar inapropiado e informal; Chávez la abrazó en público en gesto de superioridad y protección, Algo parecido pasó con Alan García, que la engañó en una conversación telefónica e hizo un evento público de una conversación que se suponía privada y personal entre ambos mandatarios.

Parece evidente que su confianza, afecto y proximidad con algunos políticos extranjeros, que podemos suponer asociada a su cercanía ideológica, le está haciendo daño, a ella y a Chile.

La negociación, secreta y también informal entre ella y Morales que transitó por ofertas de uno o mas enclaves en territorio nacional visitados por una representante, también amiga de Morales, que concurrió a nuestro país a sobrevolar los territorios ofrecidos en esa forma tan familiar, confirma que los procedimientos informales son mas frecuentes que lo deseable y lo peor, que nunca resultaron en beneficios o ganancias para Chile. Al contrario, han sido golpes feos a nuestra la capacidad negociadora de Chile y a la dignidad y prestancia de la Mandataria.

La política nacional frente a Bolivia ha sido objeto de muchos errores e indecisiones, en verdad nadie sabe que es lo que queremos mas allá de resolver asuntos procedimentales y coyunturas judiciales, responder a emplazamientos bolivianos y desmentir sus fantasías históricas, pero de una propuesta política clara, de largo plazo, que exponga cual es la forma final en que Chile quiere manejar su vecindad con Bolivia, nada.

Parece evidente que este estilo fraternal tampoco ayuda.

Me parece que la política enunciada por el gobierno, de no aceptar ningún tipo de negociación directa sobre el tema marítimo, mientras esté en marcha el proceso en La Haya y no aceptar “acompañantes”, “facilitadores” ni “garantes”, particularmente la intromisión de Bergoglio, es correcta y merece el apoyo firme e incondicional de los chilenos, pero si es saboteada por el mismo gobierno, no vamos para ninguna parte.

La ideología nos está haciendo daño. El Partido Comunista, miembro de la coalición de gobierno, con representantes en el poder ejecutivo, organizando encuentros públicos multitudinarios como el de los gritos de “mar para bolivia”, o prestando escenario “académico” para la propaganda de las autoridades bolivianas en Chile, no es consistente con la lealtad que le debe a los intereses del gobierno y a los intereses nacionales.De la misma manera, las posturas que sostiene, apoya y promueve desde el Foro de Sao Paulo, en relación a la disputa planteada por Bolivia, son inaceptablemente falsas y desleales. No es posible tener un discurso desde el Foro ideológico y otro desde el Congreso de Chile. Y el gobierno no se da por aludido.

Parece conveniente tomar este asunto con la seriedad y profesionalismo que amerita y exigir a los miembros del equipo propio la lealtad y compromiso que les corresponde. No pueden estar a favor del enemigo y en contra de los intereses de los amigos.

Si las posturas de gobierno de Chile le resultan intolerables al Partido Comunista están en todo su derecho para rechazarlas, pero entonces que abandonen el gobierno y no sigan saboteándolo desde dentro.

El mundo y la Región están mirando y viendo este espectáculo deprimente. Lo que está en juego es el territorio nacional y Bachelet, que tiene formación y experiencia política, sabe que la historia no es benigna con los presidentes que ceden territorios sin una adecuada compensación y con motivos muy fundados, mucho mas sólidos que las necesidades electorales de un caudillo bárbaro.

A diferencia de una mala reforma educacional que puede ser revertida o corregida, un error en el manejo de la soberanía territorial no tiene vuelta atrás. No es posible poner en planos similares los juicios de personas como un pianista localmente famoso o algún académico de reducida representatividad y el 86% de los chilenos que se oponen a estas tratativas. No se puede olvidar que el mandato presidencial es para dar cumplimiento a lo que el mandante, el pueblo de Chile, quiere; no es la cesión de toda la soberanía nacional a un cesarismo accidental y absoluto por un período de cuatro años para hacer lo que se le antoje.

CNN Chile no fue a Punta Peuco

El sábado 12 de septiembre CNN Chile mostró la entrevista de Germán Oyarzún a Roberto Garretón Merino. Fue una experiencia inolvidable.

Vi a Garretón en acción hace ya muchos años: abogado, extremista de izquierda, miembros de la fronda, de esos que solo pueden sobresalir cuando se ubican en un medio benévolo y poco exigente. Beneficiado con distinciones académicas controladas por la izquierda nacional y extranjera. “Experto” en el área de los derechos humanos. Jefe del área jurídica de la Vicaría de la Solidaridad – una organización de la Iglesia Católica orientada a la defensa de los “combatientes de izquierda” involucrados en la “Rebelión Popular” y otras campañas terroristas-.

Hace algunos años, Garretón, se instaló en la Organización del Naciones Unidas donde pagó puntualmente la renta justificando a los extremistas de izquierda en todo el mundo. El año 2014 intentó infructuosamente ocupar el máximo cargo de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (OACDH), agencia con sede en Ginebra. Fracasó. Desde 2010 integra el Consejo Directivo del instituto nacional de derechos humanos.

Cuando lo vi en la pantalla, esperé algunos minutos y recibí una gran sorpresa: el Joven Fanático, resentido y panfletario había cambiado radicalmente, ahora era un Anciano Fanático, resentido y panfletario.

Es triste ver a un anciano lleno de odio. Un hombre que debería estar viviendo la serenidad de los que se preparan para hacer abandono de este mundo, con la altura de miras que la edad da a la mayoría de las personas. Pero no, seguía igual.

Odio es el deseo de mal para otra persona o grupo, es lo contrario de amor, que es el deseo de bien para ellos.

Verlo mintiendo, exagerando y distorsionando la verdad solo para hacer mal, muestra su odio, incluso atacando a la propia Concertación y ahora Nueva Mayoría, con un tufillo de superioridad moral que contrasta brutalmente con el otro Garreton, Oscar Guillermo, que tuvo verdadero valor moral al denunciar las torpezas de este Gobierno cuando aun no era popular hacerlo.

Hasta aquí eso es anecdótico, la parte seria fue el desempeño del entrevistador de CNN Chile.

Era evidente que el periodista Oyarzún no había hecho sus tareas, no sabía de lo que estaba hablando, era claro que solo reciclaba los dichos de otros periodistas. No era capaz ni siquiera de hacer las preguntas que pondrían en evidencia las contradicciones de su entrevistado. Era obvia su simpatía con el entrevistado y su posición. Las escasas acotaciones “neutrales” que hizo fueron patéticas: un “tongo” de luchadores libres, una pelea de payasos.

Si el tema de la entrevista era Punta Peuco, lo primero que debió hacer era visitar el lugar -no queda tan lejos- y ver por si mismo el tema sobre el cual iba a preguntar.

Así hubiera evitado hacer el ridículo escandalizándose por “las canchas de tenis” del campo de prisioneros: dos rectángulos pavimentados de 20 x 30 metros que alguien marcó con las rayas de una cancha, donde a veces han jugado a algo prisioneros ¡¡que en promedio tienen 76 años de edad!!.

La diferencia es que en las cárceles para criminales en esos patios los presos se dan de cuchilladas y trafican drogas y en este campo de prisioneros, los ancianos juegan a lo que sus edades les permiten y se entretienen caminado y conversando.

Podría tal vez haber preguntado a los guardias como eran, como vivían y como se trataban con los prisioneros.

El pobre Garretón demandó, farfullando atropelladamente, casi atragantado por el odio, que los prisioneros militares fueran encarcelados revueltos con criminales comunes, ladrones, traficantes y violadores, y el entrevistador que no tenía ni idea del concepto de “segregación”, un elemento básico del manejo carcelario, guardó conmovido silencio.

Nada, la entrevista se le fue de las manos, al final fue solo la lectura semi clandestina del papelito que el entrevistado tenía sobre el escritorio  –su aide memoir- de todo tipo de acusaciones, especulaciones y afirmaciones erróneas cuando no evidentemente mentirosas.

Uno de los problemas que vive nuestro pobre país es que una gran parte de la prensa es un desastre, banal, superficial, amateur, ideologizada y regulada por el rating, sin ninguna responsabilidad y que decir de valor moral. Con su Colegio monopolizado y tiranizado por el Partido Comunista que lo usa como oficina de propaganda.

Si no me creen, por favor revisen el recorrido del “Caso Quemados” que se inició con las solemnes mentiras del Ministro Carroza, como se hundieron en un pantano de contradicciones y mentiras y al final fueron abandonadas por la prensa, que siguieron y siguen corriendo como perros tontos ladrándole al neumático que el Partido Comunista hace rodar frente a sus narices: Punta Peuco, un de cuyos capítulos fue orquestado por CNN Chile el sábado recién pasado.

Perdieron la oportunidad de hacer algo serio y profesional, que realmente hubiera informado a su público, un aporte a la verdad y no hubiera sido otro recocido mas de la seguidilla que nos dedica la televisión.

No habría sido otro caso en que la prensa nacional se comporta como cómplice de los “poderosos”.

11 de Septiembre de 2015

Al conmemorarse el 42º Aniversario del 11 de Septiembre de 1973 tengo el agrado de saludar, con afecto, a los trabajadores y estudiantes simpatizantes de la Unidad Popular que ese día dieron la cara y combatieron por la causa en la que creían, mientras sus líderes revolucionarios huían en forma histérica y atropellada a refugiarse en embajadas para luego escapar a “continuar la lucha” desde Europa.

La verdad es que los traicionaron.

Que no les pase de nuevo.

En Punta Peuco hay muchos mas oficiales que soldados; es la diferencia entre decir : síganme, y decir: vayan.

Atentamente

 

 

En Chile los ciudadanos son iguales, pero los de izquierda son mas iguales que los otros

El jueves 27 vimos a la democracia chilena en acción; y mostró fallas estructurales.

Tenemos un grupo político, la izquierda, que se considera la depositaria de la superioridad moral y la legitimidad política, para quienes el hecho de permitir la existencia de cualquier sector político o social que se les oponga es una concesión, una gratuidad que dan voluntariamente; que no existe como un derecho inherente a su condición de ciudadanos chilenos sino que es solo una emanación de su benevolencia.

Esta condición de superioridad es la que determina que las leyes y los derechos ciudadanos son de y para la izquierda y que los “otros” (genéricamente: la derecha) puede tener acceso a ellos mientras se les permita o no sea posible reducirlos o eliminarlos, ya que su condición fundamental de estar en el error y la inmoralidad, los descalifica.

El que haya habido un gobierno de derecha -el de Piñera- es el resultado de una falla del sistema electoral, no es, -no podría ser-, una manifestación mayoritaria y legítima de la ciudadanía y como tal, era una anomalía que fue corregida ya que violentaba la razón y el orden natural. La sola posibilidad de que un grupo que no represente a la izquierda vuelva al poder, es contra natura y si llegara a suceder será válido hacer lo que sea necesario para que fracase y deje de gobernar, y mejor, en medio del escarnio público. Por ejemplo, lo que la izquierda le hizo a Piñera, cuando Andrade declaraba que Chile no se merecía un presidente con menos del 30% de aprobación.

La constatación de que opositores al gobierno, que en su lógica solo pueden ser de “la derecha” o fascistas – como nos lo recordó Francisco Vidal en La Segunda el día 29 recién pasado refiriéndose a los trasportistas-, empleen las mismas armas y exijan los mismos derechos y condiciones que ellos para hacerse oír, es algo conspirativo, que subvierte y ofende la lógica y el sentido común. Es un abuso de confianza, es creerse igual a ellos.

Una manifestación de los estudiantes que simpatizan con el gobierno, -aunque sea críticamente – para ellos es un derecho exigible y respetable, y se les respetó. Que los camioneros exigieran el mismo trato es violencia y contra ellos se puede usar todo, incluso el abuso administrativo de un decreto legal pero arbitrario como el autorizado por La Moneda y firmado por el Secretario Regional Ministerial de Transporte negándoles el derecho a hacer exactamente lo mismo que concedieron a los estudiantes, partidarios suyos.

Los objetivos y las razones de los primeros eran legítimos y al ser simpatizantes del gobierno se ubicaban en lo alto del podio de la moral; los motivos de los segundos, discrepantes y opositores, eran ilegítimos e inmorales, sediciosos para mas de alguno, posibles de ser suprimidos con la violencia que fuera necesaria. Esto explica el llamado del Partido Comunista, un partido miembro de la coalición de gobierno, a sus partidarios de hacerse presentes frente a la Moneda para agredir a los sediciosos. Y lo hicieron y para todos los chilenos, fue “algo normal”; anormal hubiera sido que los agresores fueran “de derecha” y habría que reprimirlos.

Es la lógica que impera en la Venezuela de Chávez y Maduro y en la Argentina de Kirchner, en que La Ley es un derecho para “nosotros”, el gobierno, y un deber y una herramienta de control sobre “ellos”, los opositores.

Aquí está la base del conflicto político en Chile.

Un ejemplo fue el establecimiento de un penal especial para los Militares Presos Políticos, el penal de Punta Peuco –si; son presos políticos porque se les acusa de haber empleado la violencia con fines y motivaciones políticas-, para el gobierno y la izquierda no es, como en realidad lo fue, el resultado de una negociación política entre representantes de grupos políticos antagónicos pero igualmente legítimos, sino una concesión que fue dada para superar una situación “táctica” en que la legitimidad y la moral debían ceder –transitoriamente- ante la ilegitimidad y la inmoralidad y que ahora, habiendo regresado la “normalidad” puede debe ser desconocida.

El diario La Segunda de hoy 29 en la sección Top Secret se plantea que el programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior rechazó hacerse parte en los 190 casos de terrorismo de izquierda entre los años 1970 y 1990 ya que según el secretario ejecutivo del programa, Francisco Ugás (un apellido con prosapia de izquierda)  “la acción penal se encontraría prescrita, lo que impide la comparecencia de esta repartición” y “que no reúne las características contextuales de un crimen de lesa humanidad o un crimen de guerra”. Una posición de toda lógica: los militares era “ellos” y no tiene derecho a nada y toda forma de castigarlos es por consiguiente legitima.

De esta manera, los indultos, las becas, las indemnizaciones y las pensiones a sus partidarios del MIR, FMR y PC, que cometieron delitos de violencia política, si merecían ese trato benévolo, ya que defendían la verdad, la razón y la moral.

Unos empleaban las armas y la violencia para imponer el bien y lo otros lo hacían para imponer el mal. No se puede comparar a los fascistas con los luchadores por la libertad.

En esta línea, la exclamación de la Sra. Bachelet es un síntesis perfecta: “Cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. ¿Por qué habrían de temblar “los otros”?, porque “nosotros”, cuando enfrentamos a “los fascistas” no argumentamos; desatamos la violencia, el vandalismo, los saqueos, los escupos, los puntapiés. Ese es “nuestro” lenguaje y como “ellos” no saben o tiene escrúpulos para hacerlo, podemos imponer “la verdad, la moral y la razón”, que como es sabido, están siempre a “nuestro” lado. De aquí la majadera insistencia en que sus muertos fueron asesinados “por pensar distinto”, ya que el uso que hicieron de las armas y el terrorismo era un derecho inalienable de los buenos y por consiguiente no entran en la contabilidad criminal.

Es la lógica que Allende expone en su entrevista con Regis Debray, diciendo, que ante la necesidad táctica de tomar el poder, era legítimo firmar un “estatuto de garantías democráticas” con la Democracia Cristiana, que obviamente sería desconocido en cuanto fuera posible o necesario y así fue y cuando “la derecha” exigió que fuera respetada no podía sino tratarse de una acción sediciosa, violenta, reaccionaria, abusadora y todo el diccionario de descalificaciones que todos conocemos.

Mientras la izquierda chilena y su gobierno actual no asuman que los que no son de su bando son ciudadanos con exactamente iguales deberes y derechos políticos y sociales; con el mismo derecho a hacer oír sus voces, a ser escuchados y a ser gobierno; a ser juzgados con la misma vara; a que al gobernar sus razones no solo sean escuchadas sino que sean incorporadas a las decisiones y políticas; que sean respetados como personas y ciudadanos; que son tan decentes o indecentes como ellos mismos, no habrá paz ni estabilidad en Chile.

Este es uno de los problemas centrales de la democracia, según su acepción tradicional occidental, en Chile y nadie está intentando, con honestidad y valor, enfrentar el problema.

Fernando Thauby

29 de Agosto de 2015